Sunday, May 31, 2020

Why Don't You Just Die! (Papa, Sdokhni)



Síntomas: El joven Matvey (Aleksandr Kuznetsov) llega al departamento donde vive su novia Olya (Evgeniya Kregzhde) con sus padres. Pero el martillo que lleva en la mano indica que no es una visita social.

Diagnóstico: Técnicamente Why Don't You Just Die! podría clasificarse como película de "invasión doméstica", un género que nunca me ha gustado por su predecible estructura y monótono desarrollo. Sin embargo el director y guionista ruso Kirill Sokolov añade tanto estilo, suspenso y humor que casi merece su propio sub-género... algo así como "thriller casero", o "micro-acción", ya que la trama está confinada al departamento de Andrey (Vitaliy Khaev) y su esposa Natasha (Elena Shevchenko), a donde llega el joven Matvey (Aleksandr Kuznetsov), supuesto novio de Olya (Evgeniya Kregzhde), con intención de matar a alguien. Y con esa simple premisa explota una sucesión de revelaciones, peleas y traiciones que nos mantienen en constante tensión, al mismo tiempo que deleitan nuestros sentidos con increíble dirección, cinematografía, y una banda sonora en íntima complicidad con los secretos del argumento, todo lo cual transforma el modesto departamento ruso en un épico campo de batalla donde todo puede suceder, y donde nadie tiene asegurada la supervivencia. En resumen, Why Don't You Just Die! me pareció una joya oculta cuyo origen ruso podría limitar su distribución internacional... aunque sus temas son accesibles para cualquier cultura, ya que exploran los bajos instintos que acechan en el fondo de nuestra conciencia, esperando la oportunidad de escapar y destruir la frágil fachada de la civilización.
Bueno, quizás estoy exagerando. Pero ese es el tipo de retórica que inspira la película Why Don't You Just Die!, gracias a su exuberante energía, violencia de caricatura, y sutil comentario político sobre la resistencia del pueblo a las injusticias del gobierno. O tal vez estoy viendo "mensajes" donde solo hay farsa.
Por el lado negativo, Why Don't You Just Die! es más estilo que sustancia. Los personajes carecen de profundidad (su motivación apenas se explica por medio de breves "flashbacks"); el director está tan ocupado con el estilo visual que olvida el marco emocional del relato; y el argumento incluye demasiadas situaciones inverosímiles y conductas incongruentes. Aunque, para ser justos, algunas de esas "fallas" son parte integral del humor negro que hace tan divertida la película. Es obvio que Why Don't You Just Die! no fue diseñada para tomarse en serio, sino para disfrutarse en el más básico nivel visceral; y si alguien quiere "leer entre líneas", perfecto... el arte siempre funciona mejor cuando inspira una reacción personal.
Hablando de personal, las actuaciones de Aleksandr Kuznetsov (Leto), Vitaliy Khaev, Elena Shevchenko, Evgeniya Kregzhde y Mikhail Gorevoy complementan con inflexible seriedad el travieso tono de la narrativa, respetando el delicado balance entre drama y comedia.
Sin embargo, el auténtico héroe de la película es el director Kirill Sokolov, haciendo un impresionante debut en largometrajes que refleja múltiples influencias artísticas (desde Sergio Leone hasta Sam Raimi), al mismo tiempo que establece un fantástico estilo propio con la invaluable asistencia del director de fotografía Dmitriy Ulyukaev (los movimientos de cámara evocan la magia coreográfica de 1917, pero dentro de un departamento de tres habitaciones), el diseño de producción de Viktor Zudin (los decorados son una mezcla de Stanley Kubrick y Wes Anderson), y la música de Vadim "QP" y Sergey Solovyov, tan expresiva como las actuaciones mismas.
A diferencia de otras recientes películas rusas que se limitaron a copiar un género específico de Hollywood, Why Don't You Just Die! destila una multitud de estilos en un potente concentrado audiovisual que será irresistible para fans del "cine raro" de incierta clasificación, pero indudable calidad. Creo que no había visto un debut tan prometedor en el cine ruso desde Night Watch, de Timur Bekmambetov. El tiempo dirá si Kirill Sokolov sigue los pasos de su predecesor, o si queda como "one hit wonder". Espero sinceramente que sea lo primero.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, May 29, 2020

Mortal Kombat Legends: Scorpion's Revenge



Síntomas: El torneo de artes marciales Mortal Kombat reúne a los mejores combatientes del multiverso; pero en esta ocasión no solo está en juego el destino de la Tierra, sino el honor de Hanzo Hasashi (voz de Patrick Seitz), quien necesita vengar la muerte de su familia, y tal vez iniciar el largo camino hacia la redención.

Diagnóstico: Nunca fui aficionado al videojuego Mortal Kombat (mi juego favorito de peleas era One Must Fall, y francamente no era por las peleas, sino por sus increíbles avances técnicos)(bueno, para el año 1994); sin embargo, estoy en la minoría que disfrutó la película Mortal Kombat (1995) y, en menor medida, la secuela Mortal Kombat: Annihilation (1997). Desde luego son cintas mediocres, pero me parecieron razonablemente entretenidas, con actuaciones llenas de energía, buena dirección, y efectos especiales muy ambiciosos para sus limitados recursos. También me gustó la serie Mortal Kombat: Legacy, pero es tan distinta al concepto original que prácticamente pertenece a otro universo (el universo de los "reboots").
Y ahora, la película animada Mortal Kombat Legends: Scorpion's Revenge funciona simultáneamente como remake de la original Mortal Kombat, y como inicio de una nueva sub-franquicia dedicada a explorar el origen de los personajes principales, su motivación, y posible evolución.
Bajo esas contradictorias directivas, Mortal Kombat Legends: Scorpion's Revenge resultó mejor de lo que esperaba. El argumento escrito por Jeremy Adams es penosamente superficial, pero sabe explotar los clichés del cine de artes marciales para agilizar la narrativa y establecer la misión del Hanzo "Scorpion" Hasashi (vengar a su familia), las intrigas secretas del torneo (los organizadores tienen planes más siniestros), y su relación con los demás héroes de Mortal Kombat. Y todo eso en ochenta eficientes minutos donde la acción es constante, y no hay tiempo para aburrirse, ni para pensar. De hecho, pensar sería contraproducente mientras vemos Mortal Kombat Legends: Scorpion's Revenge.
Las voces son apenas funcionales, sin gran elocuencia ni convicción. En el papel de Scorpion, Patrick Seitz encuentra un poco de textura en el trágico origen del personaje, pero todo lo demás son gritos y amenazas. Dave B. Mitchell interpreta a Lord Raiden con una cierta imitación de Christopher Lambert (el actor que lo interpretó en la película de 1995), lo cual facilita la transición al formato animado (al menos en mi caso personal). Jordan Rodrigues captura la filosófica actitud de Liu Kang, tal vez el único competidor racional en Mortal Kombat. Y Jennifer Carpenter interpreta a la ex-militar Sonya Blade como la clásica mujer ruda con poca tolerancia para los idiotas que la rodean. Lo cual nos lleva a Johnny Cage (voz de Joel McHale), el actor de películas de acción que no comprende la importancia de un torneo multi-dimensional donde está en juego el futuro de la Tierra; el cínico humor de McHale transforma este irritante personaje en "comic relief" que realmente me hizo reír una o dos veces ("Lord Randy").
Pero, desde luego, lo importante es la acción, y en ese departamento el director Ethan Spaulding (Son of Batman) aprovechó al máximo la flexibilidad de la animación para crear peleas violentas y brutales, con las muertes... perdón, "fatalities", más sangrientas que he visto en una película animada (ejemplo: no basta con decapitar a alguien... hay que dividir la cabeza en "rebanadas" que nos permiten admirar el cerebro, la médula espinal, etc.) Y, por si no fuera suficiente, Spaulding nos ayuda a "sentir" cada golpe con el clásico recurso de "radiografías" que muestran los huesos rotos causados por golpes, patadas... o cuchillas de hielo fabricadas por Sub-Zero (voz de Steve Blum).
Y en eso consiste básicamente el atractivo de Mortal Kombat Legends: Scorpion's Revenge... ultra-violencia de principio a fin, con excelente animación (definitivamente superior al Universo Animado de DC), genérico melodrama para llenar los huecos de la historia, y la promesa de épicas secuelas que revelen nuevos rincones de este universo híbrido, con infinitas oportunidades para despedazar villanos de la manera más creativa y sangrienta posible. Y sin necesidad de oprimir botones con frenética ignorancia... ¿cómo era el combo "Torpedo" de Raiden?
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, May 27, 2020

The Lovebirds



Síntomas: Después de cuatro años, la relación entre Leilani (Issa Rae) y Jibran (Kumail Nanjiani) está en peligro de colapsar. Entonces se involucran accidentalmente en un asesinato, y deben huir de la policía para encontrar al auténtico culpable... quien, desde luego, también los está buscando para eliminar cabos sueltos.

Diagnóstico: En mi opinión, un buen ejemplo de "comedia romántica de acción" es Date Night (2010), con Tina Fey y Steve Carell. Sin ser perfecta, encontró el balance adecuado de elementos para entretener al público, lucir a los actores, y contar una historia coherente, aunque no necesariamente "realista".
Y ahora la cinta de Netflix The Lovebirds logró algo similar, confirmando que "balance" no siempre significa una distribución uniforme de elementos, sino darle prioridad a los realmente importantes, y mantener el relleno en segundo plano. En otras palabras: si la comedia es graciosa y el romance es funcional, la acción puede ser mediocre porque, a fin de cuentas, no es lo que queremos ver.
En el caso de The Lovebirds, tenemos dos sólidos comediantes en los roles principales, y el director Michael Showalter (aclamado comediante por derecho propio) les dio material adecuado para trabajar; pero, sobre todo, se aseguró de mantener un espacio creativo donde el par puede explotar su talento innato, gracias a lo cual es posible tolerar la intriga policíaca que, francamente, solo inspira indiferencia. El misterio del asesino con bigote, el mensajero en bicicleta con un turbio negocio, y la organización secreta que... ¿exactamente cuál fue su crimen? No estoy seguro. Pero, como dije, no importa. La historia es una excusa para pasar noventa minutos con Issa Rae y Kumail Nanjiani, y reírnos con sus agudas observaciones sobre las dificultades del romance moderno, las trampas de la vida urbana, los prejuicios raciales que encuentran en sus vidas cotidianas, y cualquier otro tema que la pareja quiera explorar durante su blanda "aventura".
Desde luego el coeficiente risístico de The Lovebirds depende del gusto que cada espectador tenga por los protagonistas. Personalmente me gusta el estilo de Kumail Nanjiani (Silicon Valley); y aunque no he visto la serie Insecure de Issa Rae, creo que la actriz tiene buena presencia y esa indescriptible "chispa" que distingue a los mejores comediantes. Showalter tuvo el gran acierto de mantenerlos juntos en prácticamente todas las escenas... lo cual nos lleva al aspecto romántico de The Lovebirds.
Naturalmente no es mi tema favorito, pero el libreto de Aaron Abrams y Brendan Gall no busca cursilerías ni los "grandes gestos" del cine tradicional. Por el contrario, la relación entre Jibran y Leilani se siente orgánica y realista... son buenos amigos, pero mala pareja. Después de cuatro años, la "magia" se esfumó, y las actitudes que antes parecían simpáticas se volvieron irritantes. Entonce su automóvil atropella a un ciclista, y la crisis resultante revela nuevas facetas de su carácter que podrían separarlos para siempre... o recordarles la atracción que sintieron cuando se conocieron. Luego vienen algunas persecuciones, tiroteos, conspiraciones criminales... nada nuevo ni particularmente interesante, pero con suficiente ingenio para generar sonrisas frecuentes, y un par de carcajadas bien ganadas.
Definitivamente me gustó más la previa película de Michael Showalter (The Big Sick); y, para el caso, también prefiero su trabajo televisivo en series como Search Party, Childrens Hospital y Super Fun Night; pero me da gusto encontrarlo en una producción más "mainstream" que podría elevar su perfil y darle proyectos más grandes en el futuro. Y, desde luego, lo mismo podría decir de Kumail Nanjiani e Issa Rae, cuyas voces no solo añaden diversidad a la comedia contemporánea, sino una fresca perspectiva que no se basa en el último éxito de YouTube o TikTok. En conclusión, The Lovebirds tal vez no será un "cañonazo" para Netflix, pero me pareció una comedia recomendable y accesible, sin sacrificar el sutil filo cultural que la vuelve especial, y sin ofender (demasiado) a los fans de las "rom-coms" tradicionales. Hay chistes para todos los criterios.
Calificación: 7.5

Monday, May 25, 2020

Smoke and Mirrors: The Story of Tom Savini



Síntomas: Documental sobre Tom Savini, el legendario artista de efectos de maquillaje cuyo trabajo definió el cine de horror en los ochentas, y estableció el estándar de calidad que sus discípulos y sucesores siempre aspiraron alcanzar.

Diagnóstico: Sin muchos rodeos, Tom Savini es uno de mis héroes. En mi adolescencia, leyendo revistas como Fangoria, Starlog, CineMagic, y Famous Monsters of Filmland, empecé a descubrir los "secretos" detrás de las películas de horror y ciencia ficción que me obsesionaban, así como los artistas cuyos nombres eran prácticamente desconocidos por el público en general, y sin embargo creaban las imágenes que todos recordábamos al salir del cine (o al apagar la videocasetera Beta con copias de décima generación de The Prowler, Maniac, y The Burning rentadas en videoclubs de dudosa legalidad en la era pre-Blockbuster)(lectores jóvenes: busquen en Google todas esas palabras que no entendieron).
Claro, Savini no era el único artista del maquillaje venerado en las páginas de aquellas revistas (otros héroes del oficio eran Rick Baker, Rob Bottin, Stan Winston, Chris Walas, Greg Cannom, Kevin Yagher, los Hermanos Chiodo y, desde luego, el decano Dick Smith, mentor de todos ellos)(por cierto, todos merecen su propio documental); sin embargo Savini se convirtió en figura de culto gracias a su carisma, múltiples talentos (también es actor, "stunt-man" y director)... y al excesivo ego que provocó algunos conflictos con sus colegas y le hizo ganar enemigos en la industria. Nadie es perfecto, supongo.
Y ahora el documental Smoke and Mirrors: The Story of Tom Savini se estrena (¡por fin!) para examinar la vida y obra de Savini, empezando por su infancia en la ciudad de Pittsburgh, cuando maquillaba a sus amigos como los monstruos de Universal Pictures; luego como fotógrafo militar en la guerra de Vietnam, donde presenció horrores reales que contribuyeron al realismo de sus creaciones prostéticas; y finalmente como profesional de efectos de maquillaje, donde ganó reputación por su entusiasmo y creatividad para resolver problemas de manera ingeniosa y barata (ejemplo: el destornillador en el oído en Dawn of the Dead era un popote plateado)(y también revelan por qué la sangre de esa película se ve tan falsa), al mismo tiempo que cultivó largas y fructíferas relaciones con grandes directores (incluyendo su amigo y compatriota de Pittsburgh, George A. Romero), con estudiantes y colaboradores como Greg Nicotero, Howard Berger y Robert Kurtzman (quienes posteriormente fundaron KNB EFX, el estudio más grande e influyente en la actualidad), y con famosos amigos y admiradores como Alice Cooper, Sid Haig, Robert Rodríguez, Bill Moseley, Jerry Only (de The Misfits), Debbie Rochon, Tom Atkins y muchos más que aparecen en el documental para compartir anécdotas (buenas y malas) de sus colaboraciones con Savini.
Por el lado negativo, la producción del documental fue larga y escabrosa (no recuerdo fechas exactas, pero llevo años esperándolo), lo cual se nota en sus irregularidades técnicas. Smoke and Mirrors: The Story of Tom Savini tiene secuencias muy ambiciosas, como la recreación animada de un incidente en Vietnam que salvó la vida de Savini; pero la edición se siente improvisada, e incluye errores relativamente simples que el director Jason Baker debió corregir antes de presentar su película al mundo (como "cross fades" mal sincronizados).
Afortunadamente las fallas se vuelven irrelevantes ante el volumen de información y los efusivos testimonios que revelan el lado oculto de la leyenda, al mismo tiempo que explican la fama y posición de Tom Savini en el altar de la cultura "geek" (al menos en el nicho del Horror). Tan solo por eso Smoke and Mirrors: The Story of Tom Savini merece una recomendación, no solo para fans, sino para curiosos que quieran echar una mirada "detrás de la cortina" y descubrir la inspiración del "gore", monstruos y pesadillas tan memorables como cualquier obra de arte formal. Personalmente preferiría una máscara de Savini en vez de un cuadro de Warhol. O también sería aceptable tener el cuadro de Warhol, venderlo, y comprarme cien máscaras de Savini.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, May 24, 2020

Portrait of a Lady on Fire (Portrait de la Jeune Fille en Feu)



Síntomas: La artista Marianne (Noémie Merlant) se muda a la mansión de una acaudalada familia para pintar el retrato de Héloïse (Adèle Haenel), la hija menor. Entonces se forma entre ellas una relación que cambiará sus vidas.

Diagnóstico: Como he mencionado en varias ocasiones, no me gustan las películas románticas cuando el romance es lo único que las sustenta. No tengo nada personal contra el género... simplemente lo encuentro aburrido, y por eso mis expectativas sobre Portrait of a Lady on Fire eran bastante bajas. Todo indicaba otro melodrama en el estilo de la tediosa Blue is the Warmest Color, pero ubicado en el siglo dieciocho, cuando las reglas sociales eran más estrictas, y la relación entre dos mujeres podía arruinar la reputación (y la fortuna) de familias enteras.
Sin embargo, fue un placer descubrir que Portrait of a Lady on Fire es mucho más que un simple romance, no solo en su argumento formal, sino en la estructura de la película y la brillante manera como la directora Céline Sciamma distribuye la información, creando niveles conceptuales cada vez más complejos, y alterando nuestra percepción de los personajes durante el desarrollo de su relación.
En otras palabras, Portrait of a Lady on Fire utiliza el romance como marco de un análisis psicológico, histórico y cultural más amplio y relevante, lo cual merece una efusiva recomendación... incluso para gente amargada (como yo) que no aprecia el cine romántico, pero reconoce la importancia de historias humanas honestas que desafían los lineamientos comerciales del género.
En los papeles principales, Noémie Merlant y Adèle Haenel dicen con miradas y expresiones todo lo que sus personajes deben callar. Sus diálogos son limitados y hasta triviales, porque todo ocurre en el subtexto, en los detalles de su interacción y, sobre todo, en la conciencia del espectador.
En un papel secundario, pero muy interesante, encontramos a Luàna Bajrami como Sophie, la cocinera y ayudante general de la casa, cuyo drama personal se conecta oblicuamente con la historia principal para mostrar otro aspecto de la represión en la sociedad del siglo dieciocho. Esta sub-trama me pareció aún más relevante para el mensaje de Portrait of a Lady on Fire, y nos permite un atisbo a un mundo secreto creado por la necesidad y mantenido por un espíritu de cooperación y solidaridad que encontré fascinante y conmovedor.
Hablando de espíritu... también podría haber algún tipo de influencia sobrenatural en la película... pero será mejor dejarlo a la interpretación de cada espectador.
Finalmente, haciendo honor al tema artístico de Portrait of a Lady on Fire, la directora de fotografía Claire Mathon transforma cada escena en una pintura con colores, composiciones e iluminación inspirados por los mismos artistas neo-clásicos que probablemente influyeron en el estilo de Marianne. Por cierto, mención especial a Hélène Delmaire, la artista que pintó los cuadros mostrados en la película, incluyendo la obra epónima que despierta los recuerdos de Marianne. Sí, la película es un "flashback", y fue lo único que no me gustó porque prácticamente nos cuenta el final desde el principio. Aunque, para ser justos, la directora también utiliza el formato para rematar la película con un momento mágico que sirve como perfecta conclusión de una historia romántica que no ignora la pragmática realidad del mundo cruel e intolerante. Afortunadamente existe el arte para trascender los obstáculos de la realidad en busca de la verdad.
Calificación: 9.5

IMDb

Friday, May 22, 2020

May the Devil Take You (Sebelum Iblis Menjemput)



Síntomas: El magnate indonesio Lesmana Wijaya (Ray Sahetapy) hizo su fortuna por medio de un ritual satánico. Pero eventualmente Wijaya fallece en bancarrota, y sus hijos deben pagar el precio de aquel fatídico pacto.

Diagnóstico: No sé si es coincidencia, o una resonancia armónica en el "zeitgeist" cultural, pero recientemente se han estrenado muchas películas de terror con el tema de "secretos familiares conectados con demonios" (algunas de mis favoritas: Hereditary, The Sonata, y An English Haunting). Y ahora, Indonesia se une a esa tendencia con May the Devil Take You, distribuida globalmente por Netflix para sazonar su catálogo con un poco de horror transocéanico.
May the Devil Take You empieza con un tenebroso ritual que le da inmensa fortuna al empresario Lesmana Wijaya (Ray Sahetapy); pero con el paso del tiempo pierde su dinero, sus propiedades, y su salud, dejando en precaria situación económica a dos familias: su actual esposa e hijos, y a Alfie (Chelsea Islan), hija de su primer matrimonio.
Entonces los herederos se reúnen en una "villa" rural en las afueras de Jakarta para decidir la venta de la propiedad; pero los trámites legales pasan a segundo plano cuando una entidad sobrenatural decide cobrar la cuenta que dejó pendiente el patriarca fallecido.
Y entonces May the Devil Take You se convierte en The Evil Dead. Lo cual me pareció un poco incongruente, pero a fin de cuentas divertido, así que no puedo quejarme demasiado.
Bueno, solo un poco. Cuando parece que el director Timo Tjahjanto (Headshot) se dispone a explorar la dinámica de parientes en conflicto, los invitados empiezan a ser poseídos hasta que solo queda Alfie (no creo que sea spoiler) como versión femenina de Ash, luchando por su vida para escapar de esa mortal reunión.
Curiosamente, la fusión de temas (resentimiento familiar y posesión demoníaca) resultó más compatible de lo que yo esperaba. La desconfianza que ya existía entre los personajes alimenta la agresión de los espíritus (o lo que sean), al mismo tiempo que revela sentimientos ocultos durante muchos años. El mejor ejemplo es una escena donde alguien aplasta la cabeza de otra persona con una linterna; al principio es defensa propia, pero gradualmente se convierte en un brutal acto de catarsis, indicando emociones reprimidas que ahora se liberan en un paroxismo de violencia. Y así, cada miembro de la familia sufre su particular calvario según su carácter y frustraciones individuales. Hasta me atrevería a decir que Tjahjanto mejoró la fórmula de The Evil Dead al conectar los demonios literales con los demonios figurativos de una familia disfuncional (algo así como lo que hizo Fede Álvarez en el remake de The Evil Dead, ahora que lo pienso).
Por el lado negativo... May the Devil Take You dura media hora más que The Evil Dead, lo cual implica un alto porcentaje de relleno y largas escenas que no conducen a nada. Podría ser una característica del cine de Indonesia, pero se siente como la indulgencia de un director que quiere rendir tributo a sus películas favoritas de terror (también hay alusiones bastante obvias a Poltergeist y The Exorcist, entre otras), y no le importa frenar la narrativa para añadir otro grotesco efecto práctico (muy bien realizados por Novie Ariyanti), o algúna manifestación digital (bastante mediocre) del demonio que habita en el sótano de la "villa" (en realidad una clásica "cabaña en el bosque").
Todo eso se traduce en una película con más entusiasmo que disciplina; y, aunque May the Devil Take You dura más de la cuenta y requiere un poco de paciencia, su intención es sincera, y la respalda con impactantes escenas de sangre y violencia (con un peculiar "sabor" cultural) que me dejaron satisfecho, aunque ligeramente indiferente porque, a fin de cuentas, no hay mucho suspenso y muy poco terror.
Desde luego solo hay una The Evil Dead... pero es divertido encontrar réplicas que nos permiten apreciar nuevas perspectivas de aquella clásica premisa... y recordar por qué no hay sustituto de la original.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, May 20, 2020

Bodies at Rest (Chen Mo De Zheng Ren)



Síntomas: El médico forense Nick Chen (Nick Cheung) y su asistente Lin Qiao (Zi Yang) están de guardia en una morgue pública de Hong Kong para atender emergencias en Navidad. Entonces, aprovechando que el edificio está vacío, un trío de criminales se introduce para robar evidencia de un cadáver, y los médicos tendrán que defenderse para sobrevivir la noche.

Diagnóstico: ¿Quién hubiera pensado que el director finlandés Renny Harlin encontraría un renacimiento creativo en Asia? Claro, ya habíamos visto un preludio de este "segundo acto" en la cinta Skiptrace pero, francamente, no fue una de sus mejores obras. Por eso me dio gusto confirmar que Bodies at Rest indica el regreso al antiguo talento del cineasta para crear thrillers intensos y bien producidos... aunque a veces deficientes en el aspecto narrativo. Afortunadamente Bodies at Rest compensa sus frecuentes irregularidades con abundantes sorpresas y "twists" que nos mantienen en suspenso hasta la satisfactoria (y absurda) conclusión (imagino que los productores dijeron: "Queremos una explosión al final, y vamos a tener una explosión al final"). En resumen: Bodies at Rest no es un clásico; pero, como fan (no incondicional) de Renny Harlin desde hace treinta años, me gustó encontrarlo en plena forma después de tantos chascos y arranques en falso.
Para regresar a la realidad, mencionaré algunas de esas "irregularidades" que contaminan el libreto escrito por David Lesser. La premisa de Bodies at Rest me pareció buena, pero no resiste el menor análisis lógico: tres criminales participaron en un tiroteo donde murió una mujer, y quieren recuperar la bala asesina para evitar que el Departamento de Policía realice un estudio balístico. Por eso se infiltran en la morgue durante la noche de Navidad, y obligan al Dr. Nick Chen (Nick Cheung) a extraer la bala del cadáver. Entonces la situación se complica, y comienza una batalla física y mental entre los criminales y el Dr. Chen, apoyado por su valerosa interna Lin Qiao (Zi Yang). Es una tensa situación con gran potencial dramático; sin embargo, cada brillante giro de la trama va acompañado por desastrosos agujeros lógicos y decisiones incongruentes por parte de héroes y villanos, transformando Bodies at Rest en una de esas películas que terminaría en quince minutos si alguien mostrara un poco de sentido común; o si los ladrones hubieran planeado con más cuidado el robo antes de ejecutarlo sin considerar alternativas ni consecuencias (ejemplo: ¿por qué no simplemente se roban el cadáver?)
Algunas personas (como yo) podrán ignorar estos problemas para disfrutar el dinámico ritmo de Bodies at Rest (90 minutos bien utilizados), la estilizada dirección de Harlin, quien aprovecha al máximo el laberíntico edificio y sus modernas instalaciones médicas; y los carismáticos protagonistas que capturan instantáneamente nuestra atención. Pero también es válido sentir frustración por tantos pequeños detalles que nos "sacan" de la película en momentos críticos. En fin... como siempre, es un balance entre virtudes y defectos que cada quién resolverá según su criterio personal.
Para empujar la balanza al lado positivo, puedo mencionar el competente desempeño de Nick Cheung como el Dr. Chen, sereno y metódico durante la crisis, pero con un fuerte temperamento debido a (todos juntos) ¡una Tragedia del Pasado! Por su parte, Zi Yang se roba la película como Lin Qiao, la interna con suficiente entrenamiento militar para defenderse cuando las circunstancias lo requieren (aunque debo aclarar que Bodies at Rest no es una película de artes marciales; en todo caso podríamos describirla como "mini-Die Hard en una morgue"; o tal vez "invasión doméstica, pero en el trabajo"). Y aunque los villanos son bastante genéricos, Richie Jen, Carlos Chan y Jiayi Feng mantienen personalidades bien definidas bajo las máscaras que utilizan para ocultar su identidad.
Creo que Bodies at Rest podría haber sido un sobresaliente thriller con la mezcla perfecta del estilo moderno de Hong Kong, y la sensibilidad europea del director. Sin embargo le faltó trabajo al libreto, y el resultado es indudablemente entretenido, pero menor a la suma de sus partes. Habiendo dicho eso, Bodies at Rest fue un paso en la dirección correcta para Renny Harlin, y espero que su estancia en Asia rinda grandes frutos que nos recuerden sus mejores obras del siglo pasado, como Die Hard 2 y A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master. Y si el "tour" asiático no funciona, siempre puede regresar a las B-Movies que le dieron de comer durante tantos años, lo cual no tiene nada de malo.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, May 18, 2020

Party Hard Die Young



Síntomas: Un grupo de estudiantes austriacos celebra el fin de año escolar en el festival croata de X-Jam, repleto de música, bikinis y alcohol. Entonces alguien empieza a matarlos uno por uno, y la joven Julia (Elisabeth Wabitsch) decide encontrar al culpable.

Diagnóstico: Como he mencionado en muchas ocasiones, me interesan las versiones europeas (o asiáticas, o lo que sea) de fórmulas comunes en el horror norteamericano, ya que un cambio de cultura, costumbres, o incluso locaciones, puede inyectar nueva energía en los clichés que conocemos de memoria, y ofrecer una experiencia que se siente fresca (relativamente), aunque esté cocinada con ingredientes viejos. Sin embargo, la cinta austriaca Party Hard Die Young reproduce con tal fidelidad el estilo del cine norteamericano, que casi me arrepentí de verla. Los personajes hablan alemán (lenguaje oficial de Austria), y la cinta se filmó en el auténtico festival X-Jam de Croacia (específicamente en la península Lanterna, un "resort" muy popular para jóvenes europeos cansados de Ibiza)(usen el código CAPSULAS20 para recibir un 20% de descuento)(es broma, el código no sirve); pero, por lo demás, la historia podría desarrollarse en el "spring break" de California o Miami, y hubiera dado lo mismo.
Afortunadamente Party Hard Die Young tiene otros trucos bajo la manga que me permiten recomendarla como una mediana cinta "slasher" por méritos propios, con un interesante misterio (no muy novedoso, pero bien planteado), buenas actuaciones (a pesar de los personajes pre-fabricados), y excelente cinematografía que realmente captura la atmósfera frenética y hedonista de un festival EDM (¿aún se usa la palabra "rave"?) El director de fotografía Thomas W. Kiennast baña la pantalla en colores primarios y atractivas composiciones visuales que ignoran por completo la paleta gris y deslavada del horror contemporáneo.
En el papel principal, Elisabeth Wabitsch es una agradable "chica final" (no tiene sentido ocultarlo, ya que es la única candidata viable), con suficiente iniciativa (y sobriedad) para preocuparse cuando desaparece su mejor amiga Jessica (Antonia Moretti). Los policías croatas no le dan importancia al asunto porque están acostumbrados al errático comportamiento de los turistas jóvenes e intoxicados; y, en efecto, Julia tuvo una gran pelea con Jessica la noche anterior, lo cual podría justificar su ausencia. Sin embargo Julia sabe que algo anda mal... y desde luego tiene razón, como algunos de sus amigos descubren de la peor manera posible.
El director Dominik Hartl encuentra un cómodo punto medio entre el horror visceral del cine "slasher", y la intriga de la investigadora amateur que intenta descifrar los métodos y motivos del asesino. El caótico entorno del festival ofrece la paradoja de "soledad entre multitudes", permitiendo que el villano actúe a la vista de todos, porque cada quién está en lo suyo. Y, desde luego, hay suficientes sospechosos para mantenernos en suspenso sobre la identidad del asesino... ¿será la "mean girl" envidiosa? ¿El "blogger" dispuesto a todo para ganar "likes"? ¿O el promotor del festival que no quiere mala publicidad?
Vale mencionar que Party Hard Die Young a veces parece un comercial del festival X-Jam, el cual ofreció su cooperación y facilidades para filmar la película durante el evento del 2017. No sé qué habrán pensado los patrocinadores Red Bull, Heineken y Pringles sobre una película con un asesino enmascarado matando impunemente a sus clientes, pero bueno... toda publicidad es buena, supongo.
Entonces, Party Hard Die Young se refugia en la confiable fórmula "slasher", pero mantuvo mi atención gracias a su excelente estética visual, competentes actuaciones, y a la visión del director que respeta los principios del sub-género, al mismo tiempo que los manipula para confundir nuestras expectativas. Después de tantos slashers "meta", es bueno disfrutar de vez en cuando la receta original para recordar por qué sigue en el menú después de tantas décadas.
Calificación: 7

IMDb

Sunday, May 17, 2020

She Never Died



Síntomas: El policía Charlie Godfrey (Peter MacNeill) busca obsesivamente a un asesino serial cuyas víctimas aparecen sin dedos, y su investigación lo conduce a una misteriosa mujer llamada Lacey (Olunike Adeliyi) que podría conocer la verdad sobre el caso.

Diagnóstico: En el año 2015, la película He Never Died (dirigida por Jason Krawczyk) se postuló como "joya oculta" de género híbrido (parte horror, parte drama familiar, parte thriller criminal, y parte estudio de carácter) con excelentes actuaciones y un ingenioso argumento que parecía perfecto para iniciar una franquicia. Y ahora, después de una larga espera, se cumple esa promesa con She Never Died (dirigida por Audrey Cummings y escrita por Krawczyk), una "secuela lateral" que respeta los principios de su predecesora al mismo tiempo que introduce suficientes innovaciones para extender la mitología en formas inesperadas y fascinantes.
Habiendo dicho eso, She Never Died sufre problemas similares a la primera película, incluyendo el uso excesivo de coincidencias y abruptos cambios de carácter para ahorrar tiempo y evitar agujeros lógicos (con éxito variable). Sin embargo, She Never Died visita temas épicos de manera íntima y económica, logrando mucho con muy poco, y aprovechando al máximo sus escasos recursos para despertar nuestra imaginación... y, claro, dejando todo listo para una tercera parte que ya quiero ver, tan pronto como sea posible, por favor.
En el aspecto de terror, She Never Died ofrece un asesino de origen sobrenatural, una organización criminal enfocada en actividades crueles y perturbadoras (SPOILER: el perro sobrevive), y una variedad de muertes violentas con suficiente "gore" para establecer la brutalidad de los villanos... y también de los anti-héroes. La parte policíaca es más débil, pero se redime por el trabajo de Peter MacNeill como el Detective Godfrey, un hombre solitario con un doloroso evento en su pasado (esta vez no lo llamaré "tragedia") que lo impulsa a tomar riesgos excesivos durante su investigación. Como estudio de carácter, She Never Died explora la inescrutable psicología de Lacey (Olunike Adeliyi), una lacónica mujer indigente que también sigue las actividades de la mafia local, aunque sus motivos son más... prácticos. Y, finalmente, She Never Died conjura inesperadas emociones cuando transforma estos eclécticos personajes en una especie de familia disfuncional que encuentra apoyo y respaldo en situaciones críticas, aunque no estén dispuestos a admitirlo. Esto involucra un personaje ligeramente irritante que se introduce hasta la mitad de la película... pero a fin de cuentas sirve como catalizador para atar cabos sueltos y conducir a una resolución lógica que me dejó satisfecho, a pesar de las coincidencias y trucos previamente mencionados.
Y cuando parece que She Never Died ya terminó, llega el impactante epílogo que nos prepara para la tercera parte, donde veremos (al menos eso espero) todos estos elementos integrados en un contexto más amplio y ambicioso, tal vez con graves consecuencias para la humanidad entera. O quizás solo para Canadá... no estoy seguro.
Suena complicado, pero sinceramente creo que She Never Died puede funcionar en sus propios términos (para el público que no vio He Never Died) como una eficiente cinta de horror y acción con sorpresivas revelaciones, adecuada violencia, e interesantes propuestas que no requieren resolverse por completo para disfrutar la experiencia. Sin embargo, definitivamente recomendaría ver He Never Died para apreciar el esfuerzo conjunto de Audrey Cummings y Jason Krawczyk, y para anticipar de lo que podría ocurrir en la siguiente película. Solo espero que no nos hagan esperar otros cinco años para contarnos el final.
Calificación: 8.5

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Friday, May 15, 2020

Fantasy Island



Síntomas: Cinco personas ganaron en un sorteo la oportunidad de vivir sus fantasías en la isla del misterioso Sr. Rourke (Michael Peña). Sin embargo, las fantasías podrían convertirse en pesadillas.

Diagnóstico: La mayor parte de la gente (al menos de mi generación) probablemente recuerda Fantasy Island en su versión original de los años setentas (la serie se transmitió de 1977 a 1984... nada mal para un concepto tan extraño). Sin embargo, la nueva película Fantasy Island, del estudio Blumhouse, es más parecida al "reboot" televisivo de 1998 (con Malcolm McDowell y Mädchen Amick), donde aquella gentil fantasía familiar se transformó en un thriller de incierto tono e irregular ejecución... ¿era una fábula moral sobre los riesgos de desear lo imposible? ¿O una advertencia sobre el entretenimiento como sustituto de la realidad?
Para bien o para mal, la película Fantasy Island sufre la misma crisis de identidad. La intervención de Blumhouse sugiere una película de terror, y ciertamente incluye elementos de ese género... pero el guión de Christopher Roach y Jillian Jacobs (no confundir con la actriz de Community) tiene tantas tangentes y cambios de dirección que es imposible sumergirnos en su narrativa, ya de por sí torpe e indolente.
Todo empieza con la llegada de los invitados a la paradisíaca isla del Sr. Rourke (Michael Peña) (sí, alguien dice "¡El avión!" como homenaje a la frase clásica del finado Hervé Villechaize). J.D. (Ryan Hansen) y su hermano Brax (Jimmy O. Yang) quieren vivir como millonarios, en una fiesta eterna con gente bonita y todos los lujos posibles. Melanie (Lucy Hale) desea vengarse de la "bully" que la atormentó en la escuela; Patrick (Austin Stowell) siempre soñó con vivir las aventuras de un soldado; y Gwen (Maggie Q) quiere saber cómo sería su vida si hubiera aceptado una propuesta matrimonial que rechazó años atrás. Sin embargo, el Sr. Rourke les advierte que las fantasías no siempre terminan como los clientes esperan... lo cual también describe la experiencia general de Fantasy Island.
Para empezar, las "fantasías" individuales de los personajes me parecieron insípidas y aburridas. El director Jeff Wadlow (Truth Or Dare - mala señal) no tiene tiempo para desarrollar a los personajes más allá de sus rasgos más elementales, y por lo tanto es imposible establecer la indispensable conexión emocional con el espectador. Y, aunque la trama insinúa un misterio más grande oculto en los métodos de la isla (por ejemplo, Roarke secuestró a la mencionada "bully" para que Melanie pueda torturarla, lo cual es relativamente lógico... pero, ¿cómo demonios encontró un soldado idéntico al padre de Patrick? ¿Y cómo consiguió la cooperación del hombre que Gwen rechazó?), las explicaciones tardan mucho en llegar, y me parecieron demasiado inverosímiles para rescatar la confusa cadena de causas y consecuencias que eventualmente conectan las fantasías de los invitados.
Por el lado positivo, hay un excelente "twist" que detona los eventos del tercer acto. Es uno de los escasos momentos ingeniosos de Fantasy Island que logró revivir temporalmente mi atención; sin embargo se ve arruinado por un segundo "twist" que no tiene sentido, y además requiere mejores actuaciones de las que puede aportar el elenco, sin duda atractivo, pero no muy interesado en el forzado melodrama que les endilga el libreto. Y, aunque me dio gusto encontrar a Michael Peña en un rol estelar, creo que no encaja en el papel del Sr. Rourke. Por buen actor que sea, Peña no captura la fusión de malicia y simpatía de un siniestro "maestro de ceremonias" dispuesto a cumplir cualquier fantasía... excepto hacer entretenida esta película.
El final, naturalmente, prepara el terreno para una secuela, pero dudo mucho que Fantasy Island se convierta en franquicia. Será mejor dejar los recuerdos de Ricardo Montalbán y "Tattoo" en el baúl de reliquias culturales, y buscar otra serie setentera para convertir en horror. Mi sugerencia: Three's Company. Tan solo el vestuario era aterrador.
Calificación: 6

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