Monday, August 31, 2020

Bill & Ted Face the Music



Síntomas: Se suponía que la música creada por Bill Preston, Esq. (Alex Winter) y Ted "Theodore" Logan (Keanu Reeves) uniría al mundo y conduciría a un utópico futuro de paz y armonía... pero algo salió mal (¿habrá sido culpa de Kiss?) Y ahora, en la edad madura, Bill y Ted descubren que su misión es más urgente que nunca.

Diagnóstico: Me gustan las películas "clásicas" de Bill y Ted (más la primera que la segunda), pero reconozco que no envejecieron bien. Mucha gente se queja de las retrógradas actitudes culturales que eran prácticamente obligatorias en los ochentas; sin embargo, creo que el problema principal es que no tomaron en serio su innovadora premisa, y el resultado fue una frívola colección de situaciones bastante graciosas, pero sin profundidad dramática ni resonancia emocional.
Y ahora, treinta años después, los escritores Ed Solomon y Chris Matheson regresan por tercera ocasión para enfrentar la imposible tarea de rectificar los errores del pasado, conciliar la optimista mitología de la saga con nuestra precaria realidad, y mantener la simpática dinámica entre Bill (Alex Winter) y Ted (Keanu Reeves), quienes no han perdido la inocente estupidez de su época adolescente. Y todo eso con un poco de conflicto para inspirar las emociones que estuvieron ausentes de las cintas originales
¿Cumplieron esa larga lista de requisitos? Creo que sí... pero solo parcialmente.
No voy a gastar tiempo en explicar el argumento de Bill & Ted Face the Music; baste decir que es un abigarrado tapiz narrativo armado con retazos de Bill & Ted's Excellent Adventure y Bill & Ted's Bogus Journey, con las costuras a punto de reventar por estirar la historia en demasiadas direcciones, y además con el peso adicional de parches y remiendos que no siempre coordinan con el material original. Sin embargo, en mi humilde opinión, Bill & Ted Face the Music cumplió lo prometido en todos sus niveles... aunque ninguno fue particularmente brillante.
Y aquí es donde sale al rescate el arma secreta de la película (no muy secreta, a decir verdad)... la nostalgia. Independientemente de sus valores intrínsecos, fue un placer revisitar a Bill y Ted para ver cómo evolucionaron a lo largo de los años (muy poco), y averiguar si mantuvieron la fuerte amistad de antaño. El director Dean Parisot (Galaxy Quest) tuvo el acierto de reunir a tantos actores de las cintas originales como fue posible, lo cual no solo mantiene una deliciosa continuidad que disfrutarán los "geeks" como yo, sino que respeta el trabajo de actores como William Sadler, Hal Landon Jr. y Amy Stoch. Y aunque las nuevas adiciones no me parecieron dramáticamente relevantes, todos aportan algo interesante al atiborrado revoltijo de sub-tramas que me dejó con una gran sonrisa, y con ganas de pasar más tiempo con Bill, Ted, y su renovado séquito de amigos, parientes, y hasta enemigos. Entre ellos: Samara Weaving y Brigette Lundy-Paine como Thea y Billie, las hijas de Bill y Ted; Erinn Hayes y Jayma Mays como "las princesas"; Kristen Schaal como Kelly, su nuevo contacto con el mundo del futuro; y muchos más que no mencionaré para no arruinar la sorpresa de su presencia.
Por el lado negativo... la Gran Misión de Bill y Ted no tiene mucho sentido. Al igual que hicieron en la primera película, Solomon y Matheson ponen especial esmero en mantener la lógica interna del viaje en el tiempo, lo cual provoca momentos divertidos e inesperadas interacciones con figuras históricas; pero no disculpa las arbitrarias decisiones de los personajes ni los obstáculos artificiales que el libreto pone en su camino para complicar aún más sus aventuras en el multiverso espacio-temporal. O lo que sea.
Sin embargo, como dije: gran sonrisa al final de la película. Gran parte fue por la nostalgia, no lo niego; pero también influyó la contagiosa energía de Bill & Ted Face the Music y su actitud positiva frente a la adversidad. Excelente mensaje para la época tan "bogus" que vivimos actualmente.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, August 30, 2020

Sputnik



Síntomas: En 1983 la misión espacial rusa Orbita-4 regresa con un astronauta muerto y uno mal herido. Entonces la Dra. Tatiana Yurievna (Oksana Akinshina) examina al sobreviviente, Konstantin Veshnyakov (Pyotr Fyodorov), y descubre algo que no es de este mundo.

Diagnóstico: "Otra copia rusa de un clásico americano", pensé mientras veía Sputnik.
Las similitudes con Alien son innegables, al menos al principio... pero conforme avanza Sputnik se desarrolla un fascinante misterio que toma un rumbo distinto, resultando en un sobresaliente thriller de ciencia ficción que sería más apropiado comparar con los seriales ingleses del Profesor Quatermass, aunque realizado con mayores recursos e impecable visión artística.
Además, creo que Sputnik es temáticamente más ambiciosa que Alien, pues trasciende la simple fórmula de "alien invasor" para explorar una variedad de ideas filosóficas, biológicas, y hasta políticas, aprovechando el período histórico de los ochentas, y la ubicación del argumento en la antigua Unión Soviética. En resumen, Sputnik es un descendiente espiritual de Alien que rinde tributo a ese pilar del cine universal, pero al mismo tiempo encuentra su propia voz, planteando preguntas y situaciones que la original nunca imaginó.
Sí, suena demasiado bueno para ser verdad. Lamentablemente Sputnik se desinfla al final, con un desenlace lógico y realista, pero aún así menos épico de lo que yo esperaba. Y no me refiero a "épico" en la escala del espectáculo visual (la cual es muy modesta), sino en los monumentales conceptos que manejó durante el resto de la película, tan solo para traicionarlos en el último momento con un "twist" flojo y anticlimático.
Perdón... me estoy adelantando.
El director Egor Abramenko (director de Segunda Unidad en Attraction) y su equipo de producción capturan con lujo de detalle la estética de la era soviética, por medio de una cinematografía fría y deslavada que retrata por igual las utilitarias instalaciones de un laboratorio en el desierto de Kazakstán, y la desolación existencial de los personajes, ostensiblemente fieles al gobierno, pero secretamente ansiosos por romper las cadenas ideológicas del régimen comunista. Sobra decir que la llegada de un misterio extraterrestre a ese entorno de represión provoca muy diversas reacciones entre los personajes, desde la Dra. Tatiana Yurievna (Oksana Akinshina), cuyas inusuales técnicas psiquiátricas la convierten en el mejor candidato para estudiar algo totalmente ajeno a la biología terrestre; hasta el Coronel Semiradov (Fedor Bondarchuk), responsable de mantener en secreto todo el asunto... o, en caso necesario, "limpiar" aquello que pudiera afectar los intereses de la Madre Patria. Y todo gira alrededor del astronauta Konstantin Veshnyakov (Pyotr Fyodorov), quien oculta más de un secreto sobre su extraña condición.
La Dra. Yurievna es como una versión intelectual de Ripley, utilizando ciencia y deducción en vez de rifles y granadas para combatir la ignorancia de sus colegas. En este punto conviene aclarar que Sputnik no tiene mucha acción ni violencia (aunque desde luego hay un poco de sangre y algunos grotescos efectos especiales, porque ya sabemos que cualquier "primer contacto" implica considerable riesgo); en vez de eso Abramenko y sus guionistas Oleg Malovichko (Attraction) y Andrei Zolotarev prefieren apoyarse en atmósfera y suspenso, revelando paulatinamente los detalles del misterio que nos mantiene a la expectativa hasta el final (a pesar de sus tropiezos narrativos).
En el aspecto técnico Sputnik es simplemente espectacular, combinando el estilo antes mencionado con virtuosa dirección que genera algunas escenas inolvidables (uno de mis ejemplos favoritos: la primera revelación de la criatura; tal vez no sea tan impactante como el "chestburster" de Alien, pero se acerca bastante... y sin una gota de sangre)(aunque definitivamente se derraman otros fluidos).
Sputnik utiliza el señuelo del horror para atrapar nuestra atención, y después se transforma en una genuina historia de ciencia ficción basada en robustas ideas y reflexiones sobre la naturaleza humana... porque a fin de cuentas esa es la función de cualquier visitante extraterrestre: servir como espejo para reflejar nuestros vicios, virtudes y prejuicios. Y tal vez sugerir soluciones que no siempre están al alcance de nuestra limitada percepción. Pero si eso no funciona: rifles y granadas.
Calificación: 9 (lástima... estuvo tan cerca de ser una perfecta experiencia de ciencia ficción)

IMDb

Friday, August 28, 2020

Deathstroke: Knights & Dragons



Síntomas: Slade Wilson (voz de Michael Chiklis) trata de mantener su vida familiar separada de su trabajo secreto como mercenario con poderes regenerativos; pero eventualmente los dos mundos chocan con trágicas consecuencias.

Diagnóstico: Se nota de inmediato que Deathstroke: Knights & Dragons no pertenece a la continuidad normal del Universo Animado de DC Comics. Originalmente se exhibió como mini-serie en CW Seed (el servicio de streaming del canal CW); por lo tanto, la animación es mejor, no hay conexión con la mitología del DCAU (donde ya habíamos visto a Deathstroke en Teen Titans: The Judas Contract), y la historia se siente más... telenovelesca. Lo cual no es necesariamente malo, aunque vale la pena mencionarlo para moderar las expectativas de "geeks" (como yo) que esperaban algo distinto.
Fuera de eso, Deathstroke: Knights & Dragons me pareció una adecuada re-introducción del personaje, cuyas aventuras impresas nunca seguí regularmente, excepto cuando lo incluían en "crossovers" como Faces of Evil (por cierto, originalmente se llamaba "Deathstroke The Terminator", un par de años ANTES de la película The Terminator). Pero incluso para espectadores casuales, Deathstroke: Knights & Dragons presenta de manera accesible el moderno origen de Slade Wilson, así como una situación personal que consigue humanizarlo y justificar su transición de villano a anti-héroe del lado del bien... aunque sin abandonar sus métodos violentos. Y todo esto al servicio de su nueva misión: rescatar a su hijo Joseph (voz de Griffin Puatu) de las garras de H.I.V.E., una organización terrorista con un ambicioso plan de conquista global (qué originales).
Con esos componentes el director Sung Jin Ahn y el guionista J.M. DeMatteis (Superman: Red Son) desarrollan una narrativa ágil y eficiente, balanceando las secuencias de acción con el conflicto entre la conciencia de Slade y su instinto asesino. Nada nuevo ni particularmente profundo, pero funcional para entretener a los fans de DC (o de los super-héroes en general) durante noventa minutos que se pasan rápido, sin obligarnos a pensar demasiado, y con la promesa de una secuela que me gustaría ver... sobre todo si la integran mejor a la continuidad oficial.
En el aspecto técnico, Deathstroke: Knights & Dragons me pareció superior al estándar visual de DC. El diseño muestra creatividad y atención al detalle; la animación se siente fluida (producida por el estudio Titmouse, que últimamente está en todo); y los esporádicos adornos digitales añaden realismo a los mismos escenarios de siempre (genéricas locaciones urbanas, islas misteriosas, y el cuartel "hi-tech" de H.I.V.E.)
Los actores de voz hacen su trabajo sin pena ni gloria. En el papel de Deathstroke, Michael Chiklis ofrece su versión del clásico rudo-sensible. Sasha Alexander proyecta energía como Adeline Wilson, sobre todo cuando pelea (verbalmente) con su ex-esposo (¿mencioné el argumento telenovelesco?); y Chris Jai Alex filtra un poco de sarcasmo en los diálogos del villano Jackal, sin perder su aire amenazante. Nadie resalta, pero nadie arruina la película.
Lo cual también describe el efecto general de Deathstroke: Knights & Dragons (el título es metafórico, así que no esperen auténticos dragones): un mediano thriller dirigido al público adulto (el nivel de sexo, violencia y lenguaje es comparable al de Suicide Squad: Hell to Pay), pero sin atreverse a romper los límites del formato animado. En otras palabras: Deadpool diluido hasta perder su sabor original... y su sentido del humor. Se lo atribuyo al productor Greg Berlanti, quien representa lo mejor y lo peor que pudo pasarle a DC Comics en el siglo veintiuno.
Calificación: 7

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Wednesday, August 26, 2020

Black Water: Abyss



Síntomas: Dos parejas y un guía exploran un sistema de cavernas en el norte de Australia, y descubren que no están solos.

Diagnóstico: De las cuatro películas estrenadas en el año 2007 sobre cocodrilos asesinos, creo que Black Water fue la más realista, presentando una situación razonablemente creíble que no requería accidentes radiactivos ni mutaciones genéticas para explicar la presencia de un cocodrilo en los manglares de Australia; tan solo mala suerte durante una excursión turística.
Y ahora, la secuela Black Water: Abyss (sin relación alguna con Black Water Vampire) muestra igual sobriedad al invertir la trama original: en Black Water los turistas se subieron a un árbol para escapar del reptil, mientras que Black Water: Abyss se desarrolla bajo tierra, en un sistema de cavernas que oculta incontables peligros mortales... incluso antes de introducir al cocodrilo.
Esto significa que Black Water: Abyss no fue la "creature feature" que yo esperaba, sino una especie de "thriller turístico" al estilo de Jungle o Adrift, con la adición del cocodrilo que aparece ocasionalmente para incrementar el suspenso, pero sin convertirse en la atracción principal.
Una vez que acepté esa decepción, logré apreciar los esporádicos aciertos de Black Water: Abyss, incluyendo la cinematografía subterránea, la claustrofóbica dirección en el interior de la caverna, y las actuaciones de un atractivo reparto que hace tolerable el torpe melodrama. Eric (Luke Mitchell) y Jennifer (Jessica McNamee) tratan de superar algunos problemas de pareja que, naturalmente, saldrán a la superficie (ja, ja) en el momento más inapropiado. Viktor (Benjamin Hoetjes) es asmático, y su novia Yolanda (Amali Golden) tiene un secreto que podría cambiar sus vidas. Y el guía Cash (Anthony J. Sharpe) se arriesga más de lo necesario por la codicia de añadir una nueva atracción a su catálogo de turismo extremo en Australia (me refiero a la caverna, no al cocodrilo).
Y así comienza la expedición que rápidamente se convierte en tragedia. La amenaza del reptil está presente, pero el director Andrew Traucki (The Reef) encuentra múltiples factores de riesgo en la caverna, incluso para turistas bien preparados que saben lo que están haciendo; sin embargo es imposible adivinar los caprichos de la naturaleza y los trucos del destino. Hablando de trucos, los efectos del cocodrilo me parecieron excelentes, combinando todas las técnicas posibles (incluyendo animales reales) para crear escenas de violencia implícita que no se enfocan en la sangre, sino en la astucia y agilidad del animal en su medio natural.
Por el lado negativo, Black Water: Abyss sufre ocasionales ataques de estupidez (sobre todo al final) que casi arruinan la experiencia; y tampoco puedo ignorar el desengaño de una secuela que sacrificó el horror de la original a cambio de mediocre suspenso y un monstruo bien realizado que casi nunca nos enseñan. En fin... veremos si la historia se repite, y se estrenan más películas de "horror reptílico" para limpiar el paladar de esta insípida receta. Mientras tanto, recomiendo ver Crawl como excelente aperitivo.
Calificación: 6

IMDb

Monday, August 24, 2020

Fanny Lye Deliver'd


Síntomas: En el Año de Nuestro Señor 1657, dos extraños llegan a la granja de la familia Lye y empiezan a infectarla con ideas heréticas que desafían la estricta doctrina establecida en Inglaterra por el gobierno de Cromwell.

Diagnóstico: Aunque se desarrollan en orillas opuestas del Atlántico, Fanny Lye Deliver'd comparte importantes similitudes con la excelente cinta The Witch. Sin embargo, el horror de Fanny Lye Deliver'd no es de origen sobrenatural sino muy humano, pues se enfoca en la religión como instrumento de opresión, cobijándose en falsa piedad para cometer injusticias contra gente inocente que se atreve a tener ideas distintas a los demás. En otras palabras: otra amarga dosis de "entre más cambian las cosas, más se quedan igual".
El director Thomas Clay construye un inteligente thriller de "invasión doméstica" ubicado en la sociedad puritana del siglo diecisiete. La fórmula emula cintas modernas como You're Next, Trespass, y The Purge (la original), pero el inusual período histórico añade nuevas variables y un intrigante subtexto que nos invita a cuestionar el progreso de la civilización a lo largo de cuatrocientos años, así como la repetición de errores que parecían cosa del pasado.
Fanny (Maxine Peake) es la esposa del Capitán John Lye (Charles Dance), un estricto padre de familia que hace la vida muy difícil en su pequeña granja rural. John golpea con frecuencia a su esposa y a su hijo Arthur (Zak Adams), pero es por su propio bien, para salvar sus almas de la condenación eterna. Entonces llegan a la granja Thomas y Rebecca (Freddie Fox y Tanya Reynolds), aparentes víctimas de un robo en el que perdieron todas sus posesiones; y aunque John sospecha que están ocultando algo, les da permiso para dormir en el granero ("con las ratas"). Entonces algo empieza a corromper las almas de la familia Lye.
Desde luego en este caso "corromper" significa sembrar ideas revolucionarias en la mente de Fanny; pero Fanny duda que esta nueva perspectiva del mundo resuelva sus problemas. Después de todo, el Infierno hipotético de la Biblia no es muy diferente del infierno real que Fanny sufre en su vida diaria, humillada por su esposo, ignorada por la sociedad, y reprimida por la Ley.
A pesar de las buenas intenciones del director, aquí es donde Fanny Lye Deliver'd empieza a tropezar, llevando a los personajes demasiado lejos, demasiado rápido. El arco dramático de Fanny es ciertamente satisfactorio, pero requiere cambios fundamentales en su conducta que resultan incongruentes con su carácter. Clásico error del género de "invasión doméstica"... un desequilibrio entre causas y consecuencias que refleja su incapacidad para resolver situaciones complicadas en el tiempo disponible.
Pero, bueno... fuera de esas forzadas manipulaciones, Fanny Lye Deliver'd ofrece un fascinante drama histórico con excelentes actuaciones y una desoladora atmósfera que refleja el aislamiento de Fanny, y la tiranía de un gobierno basado en religión. Ah, y también hay un poco de sangre al final, porque las revoluciones (aunque sean personales) nunca son pacíficas.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, August 23, 2020

The Wild Goose Lake (Nan Fang Che Zhan de Ju Hui)


Síntomas: Una disputa entre pandillas provoca graves consecuencias para el ladrón Zhou Zenong (Ge Hu), para su esposa Shujun (Regina Wan), y para Liu (Gwei Lun-Mel), la mujer que trata de ayudarlos.

Diagnóstico: Hace varios años la película china Black Coal, Thin Ice (Bai ri Yan huo) me pareció un "noir" desconcertante, filmado con un estilo engañosamente simple, casi apático... y sin embargo, capaz de generar emociones tan intensas (o tal vez más) que cualquier drama de Hollywood.
Y ahora el director Yi'nan Diao regresa con la cinta The Wild Goose Lake para mostrar la evolución de aquel estilo "casual" que oculta meticulosa precisión y extraordinario lenguaje visual en la creación de escenas llenas de suspenso y significado... por austeras que parezcan. Lo que no vemos es tan importante como lo que vemos, y el secreto del director consiste en manipular nuestra percepción para completar el cuadro en nuestra imaginación, con un resultado más impactante que cualquier truco cinematográfico.
Lo cual no significa que The Wild Goose Lake carezca de trucos; por el contrario, su aparente sencillez se apoya en influencias de cineastas que encontraron los mismos retos y desarrollaron sus propias soluciones, las cuales ahora Diao reinventa en un nuevo contexto cultural.
La tortuosa estructura de The Wild Goose Lake evoca las obras de Michael Mann, con largos pasajes dramáticos interrumpidos por breves explosiones de violencia; el lacónico protagonista luchando contra el destino (y contra sí mismo) me recordó a Lee Marvin en Point Blank; las emociones reprimidas emulan los lánguidos dramas de Kar-Wai Wong; y la cinematografía emplea esquemas de color similares a Nicolas Winding Refn, pero con los claroscuros de Val Lewton. Y, bueno, podría seguir mencionando referencias visuales y temáticas que encontré (o imaginé) en esta película, pero no quiero crear la impresión de que es un pastiche de éxitos pasados. Lejos de eso, se trata de una obra única con su propia voz e identidad, que sin embargo utiliza (y a veces perfecciona) herramientas comunes en su género.
Si hubiera un lado negativo de todo esto, sería que el oblicuo y parsimonioso desarrollo de The Wild Goose Lake puede hacer la experiencia un poco confusa. Una y otra vez el director dirige la cámara lejos de la acción, ocultando eventos importantes que debemos deducir por nuestra cuenta; y también nos obliga a especular sobre la motivación de los personajes. Como buen "noir", The Wild Goose Lake no tiene héroes ni villanos, sino individuos desesperados en busca de redención, honor, o posición económica. La trama incluye conflictos en múltiples niveles sociales y personales, creando un complicado tapiz moral que divide la lealtad del espectador. ¿Debemos preocuparnos por Zhou Zenong (Ge Hu), el experto ladrón de motocicletas que cometió un error? ¿O por su esposa Shujun (Regina Wan), víctima inocente de las malas decisiones de su esposo? ¿O incluso por Aiai Liu (Gwei Lun-Mel), la inescrutable mujer que hizo un pequeño favor más peligroso de lo que parecía?
A fin de cuentas es irrelevante. La principal virtud de The Wild Goose Lake es su ambigüedad, lo cual implica más valor en las preguntas que en las respuestas. El viaje es más importante que el destino; y el final de una película no es necesariamente el final de la historia.
Calificación: 9

IMDb

Friday, August 21, 2020

Wira


Síntomas: El ex-soldado Hassan Munas (Hairul Azreen) regresa a su pueblo para atender un asunto familiar, y encuentra una comunidad sumida en el vicio y la miseria por culpa de un empresario corrupto. Entonces, con ayuda de su hermana Zain (Fify Azmi), Hassan tratará de corregir la situación... a veces con palabras, y a veces con los puños.

Diagnóstico: ¿Cuántas películas se han realizado con variaciones de esa premisa? El "hijo pródigo" regresa a casa y encuentra un cacique opresor. En ese sentido, la película malaya Wira ("Héroe") no ofrece mucha innovación; sin embargo, no hace falta cambiar la fórmula cuando se ejecuta con tanto estilo, energía, y hasta un poco de drama familiar para añadir significado a las brutales batallas que veremos en Wira.
El director Adrian Teh inicia la película con una pelea de artes marciales mixtas; no hay mucho contexto ni explicaciones, pero eventualmente se revela la importancia de esa contienda; y también sirve para saciar nuestra sed de violencia durante un rato, ya que la primera mitad de Wira se enfoca en los conflictos de la familia Munas, permitiendo que conozcamos a los personajes antes de regresar a los golpes.
Sí, hay un poco de acción durante esa primera mitad (incluyendo la obligatoria pelea de una sola toma, al estilo de The Raid), pero lo importante es sumergirnos en la cultura de un humilde pueblo en Malasia, donde los criminales tienen más poder que el gobierno, y los habitantes deben someterse a las condiciones de trabajo impuestas por el cruel Raja (Dain Iskandar Said), dueño de la fábrica local que emplea a casi toda la población. No voy a decir que el melodrama de Wira sea particularmente cautivador, pero sostuvo mi interés mientras llegaba "lo bueno". Los actores llevan parte del crédito, transmitiendo con adecuado realismo las contradicciones de una familia disfuncional: Zain culpa a su hermano por abandonarlos cuando su madre falleció, pero también agradece su regreso en un momento crítico; y Munas (Hilal Azman), el padre de los jóvenes, guarda fuertes resentimientos que siempre reprimió para proteger a sus hijos.
Todo esto puede parecer tiempo perdido para espectadores impacientes; sin embargo la exploración del carácter y emociones de los personajes hace más satisfactorias las peleas, pues al mismo tiempo que admiramos la destreza de Zain y Hassan, reconocemos las consecuencias de sus triunfos y derrotas. Es un valioso recurso que no siempre se aprovecha en el cine de artes marciales, y definitivamente mejora la experiencia, en mi humilde opinión.
Hairul Azreen y Fify Azmi forman un fantástico dueto de acción; pero también merecen reconocimiento sus contrincantes, empezando por Ismi Melinda y Josiah Hogan como Vee y Rayyan (respectivamente), los hijos de Raja que fueron entrenados para defender los intereses de su padre. Y casi aplaudí cuando vi a Yayan Ruhian, el mismísimo "Mad Dog" de The Raid, en el papel del jefe de seguridad de Raja, no solo luciendo su pasmosa habilidad en la pelea más impresionante de la película (obviamente), sino trabajando detrás de las cámaras como coreógrafo de artes marciales. Tan solo por eso vale la pena Wira (disponible en Netflix); y afortunadamente no es todo lo que ofrece.
A fin de cuentas los clichés del argumento restan suspenso porque es muy fácil adivinar el camino que seguirá Wira; pero la profundidad narrativa y la intensidad de las peleas convierten este modesto proyecto en una de las mejores películas de acción pura que he visto este año. Y además incluye un inesperado epílogo que la conecta con otra popular cinta malaya que ahora tendré que ver (también disponible en Netflix). En conclusión: no estuvo mal para la primera película de Malasia que he visto en mi vida.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, August 19, 2020

Project Power


Síntomas: Una nueva droga llamada "Power" otorga super-poderes durante cinco minutos. Entonces un policía, un ex-soldado y una estudiante colaboran para encontrar y detener al distribuidor de esta peligrosa sustancia en la ciudad de Nueva Orleans.

Diagnóstico: Al principio de este siglo el concepto del "super-héroe realista" era una curiosidad "geek" generalmente asociada a comedias sobre el contraste entre las fantasías de los comics y la despiadada vida real (algunos ejemplos destacados: Defendor, Super, y Kick-Ass). Sin embargo, con el paso de los años la idea maduró y ganó suficiente resonancia económica y cultural para convertirse en una nueva tangente del cine de acción, representada por cintas de moderado éxito como Split, Code 8 y The Old Guard.
Y ahora Project Power se incorpora a este sub-género con una ingeniosa premisa y un agradable balance entre realidad y fantasía, apoyado por un libreto que respeta ambos lados de la ecuación, y con un reparto capaz de encontrar la humanidad de los personajes en situaciones extremas e inverosímiles... lo cual es un valioso atributo en cualquier película de acción.
Cierto, el tema de poderes temporales ya se ha manejado en comics como "Hourman" (de DC Comics) y en la mini serie inconclusa de Image Comics "War Heroes" (no hay prisa, Mark Millar, tómate tu tiempo para acabarla; solo llevamos doce años esperando). Sin embargo Project Power emplea una mecánica distinta y, sobre todo, un complicado entorno sociopolítico que transforma un simple thriller en una alegoría de temas como adicción, lucha de clases y corrupción policíaca.
Pero no se preocupen... antes que nada, Project Power es entretenimiento desechable, de modo que cualquier metáfora o simbolismo puede ignorarse para enfocarnos en la acción y en el drama de tres individuos muy distintos que persiguen la misma meta: detener la distribución de la droga "Power" en la ciudad de Nueva Orleans, ya de por sí atormentada por tensiones raciales, pobreza, y los estragos de múltiples catástrofes climáticas.
Project Power conjuga tres puntos de vista opuestos pero complementarios: Robin Reilly (Dominique Fishback) es una joven estudiante que ocasionalmente vende drogas para sostener a su familia; el policía Frank (Joseph Gordon-Levitt) está preocupado por el surgimiento de criminales que pueden lanzar fuego, volverse invisibles o desarrollar inmensa fuerza física; y el Mayor (Jamie Foxx) es un ex-militar que busca a su hija desaparecida.
En lo personal sentí la historia bien equilibrada, aprovechando los poderes para elevar una trama policíaca bastante rutinaria. El padre desesperado; el policía impulsivo; la mujer olvidada por la sociedad... todos son ingredientes clásicos del cine "noir". Sin embargo la adición de elementos fantásticos inyecta energía que los directores Henry Joost y Ariel Schulman (Viral) canalizan en impactantes secuencias que no ignoran por completo las leyes de Física (bueno, en lo posible... tampoco podemos pedir milagros). Los efectos especiales me parecieron excelentes, aunque de vez en cuando se ven opacados por una cinematografía demasiado estilizada (por ejemplo, la pelea filmada desde adentro de un tanque transparente). Y sospecho que algunos espectadores quedarán decepcionados por la reducida escala de la acción; en vez de batallas cósmicas y destrucción urbana, Project Power se desarrolla en locaciones prosaicas (departamentos, tiendas, callejones) pero, eso sí, muy pintorescas. Hablando de lo cual... por muy fotogénica que sea la ciudad de Nueva Orleans, sentí que los directores explotaron la miseria de la población como simple decorado. O tal vez ubicaron la historia en los barrios más pobres para señalar la negligencia gubernamental que provocó el colapso social. No sé.
Por eso es mejor no pensar en cosas serias (o en nada) mientras disfrutamos los predecibles giros de Project Power, así como la excelente química entre sus personajes (en verdad aprecié la ausencia TOTAL de romance), y la imaginación del libreto escrito por Mattson Tomlin; todo lo cual me permite recomendar Project Power (original de Netflix) como un sólido thriller con toques de fantasía, y como una de las mejores muestras de "super-héroes realistas" que se han realizado hasta el momento. Solo recuerden: no pensar.
Calificación: 8

IMDb

Monday, August 17, 2020

An American Pickle


Síntomas: Debido a un extraño accidente de trabajo, el inmigrante judío Herschel Greenbaum (Seth Rogen) permanece 100 años en animación suspendida, y despierta en el año 2020 para descubrir que la ciudad de Nueva York cambió considerablemente. Entonces, con ayuda de su bisnieto Ben (Seth Rogen), Herschel trata de integrarse a una sociedad que no comprende.

Diagnóstico: No sé si sea una ocurrencia común, pero con frecuencia me pregunto cómo vería nuestra sociedad actual alguien del pasado. Es un pequeño "fetiche mental" que me entretiene cuando estoy atorado en el tráfico, o en la fila del banco, o en situaciones similares. Por eso me interesaba mucho la película An American Pickle... ¡una producción de Hollywood que responde exactamente mi pregunta!
Desafortunadamente la mayor parte de An American Pickle está dedicada a la interacción entre Herschel y su bisnieto Ben, dejando el análisis cultural en segundo plano. Y aunque así también me pareció interesante, fue menos profundo de lo que yo esperaba. En fin... trataré de evitar que mi decepción personal influya demasiado en esta "crítica".
An American Pickle utiliza el viejo esquema del "pez fuera del agua" para examinar los cambios (buenos y malos) en los últimos cien años, pero orientados al carácter y conducta de sus personajes. Además, la ubicación de la historia en la ciudad de Nueva York añade elementos locales (como la sub-cultura "hipster" de Williamsburg, Brooklyn) que no son muy universales afuera de su estrecho nicho geográfico. Y, como siempre, An American Pickle se enfoca en "los problemas de la gente bonita", creando un obstáculo más en su flojo estudio sociológico.
Sin embargo, una vez que aceptamos esos "problemas" (muy subjetivos), descubriremos que An American Pickle es una simpática comedia familiar sobre la "brecha generacional", doblemente profunda por tratarse de un bisabuelo y su bisnieto, separados por varias generaciones e incontables avances tecnológicos, sociales y culturales.
Hablando de tecnología, la "ciencia" detrás de la animación suspendida de Herschel Greenbaum es intencionalmente absurda, como indica la escena donde un científico "explica" las circunstancias que permitieron al inmigrante judío sobrevivir durante un siglo en un barril de salmuera (lo cual también inspira el doble sentido del título). Una vez que el director Brandon Trost nos ayuda a cruzar ese agujero narrativo, podemos enfocarnos en la asimilación de Herschel en su nueva vida.
En el papel dual de Herschel y Ben, Seth Rogen se apoya en avanzados efectos especiales (y en el "doble de cuerpo" Ian Poake) para lograr que los personajes convivan en múltiples escenas; pero su talento como actor es lo que nos permite aceptar la realidad de dos individuos distintos e independientes a pesar de sus similitudes superficiales. Y si bien el nivel dramático de An American Pickle no requiere grandes esfuerzos histriónicos, creo que Rogen hizo un excelente trabajo, revelando una nueva etapa de su carrera que lo aleja de su "fase stoner" y lo acerca a proyectos familiares más lucrativos. Veremos qué rumbo decide tomar en el futuro.
Los papeles secundarios en An American Pickle son MUY secundarios, considerando que Rogen domina la pantalla en todas las escenas, y el libreto de Simon Rich no se desvía mucho del conflicto principal; pero aún así me gustó el trabajo de Molly Evensen, Eliot Glazer y Kalen Allen como "hipsters" de Brooklyn que se involucran de diversas maneras con la resurrección de Herschel.
Entonces, la comparación entre el pasado y el presente no fue tan minuciosa como yo esperaba; pero, pensándolo bien, fue buena decisión utilizarla como simple trasfondo que enriquece An American Pickle sin restar atención al drama personal ni a las emociones que inspira. Habiendo dicho eso, ojalá ese drama hubiera sido un poco más sustancial; y ojalá el humor fuera más agudo o subversivo. Pero aún así disfruté bastante An American Pickle por su cálida fórmula melodramática y gentil exploración de la evolución (y a veces retroceso) de la humanidad. Tal vez tendré suerte y Bill & Ted Face the Music logrará satisfacer plenamente mi fetiche diacrónico.
Calificación: 7.5

IMDb

Sunday, August 16, 2020

Coma (Koma)


Síntomas: Un joven arquitecto queda en estado de coma después de un accidente automovilístico, y su conciencia es transportada a un extraño mundo imaginario donde una banda de rebeldes enfrenta los ataques de extrañas criaturas... pero el peligro es real.

Diagnóstico: Sin rodeos: la película rusa Coma es una desvergonzada copia de Inception y The Matrix. Es mejor aceptarlo desde el principio para poder disfrutar sus delirantes escenarios, creativas secuencias de acción, y funcional melodrama sobre otro "elegido" que se involucra accidentalmente en una revolución que nunca imaginó. Excepto que ahora está ocurriendo en su imaginación.
Bueno, no es exactamente su "imaginación", sino una dimensión psíquica (o algo así) que comparten todas las personas que se encuentran en estado de coma, cuyas mentes están interconectadas por campos magnéticos (o algo así). Sobra decir que Coma no es una película muy "científica", pero el director Nikita Argunov (haciendo un impresionante debut) creó un universo ingenioso y consistente, con reglas lógicas que le dan estructura a la narrativa (por ejemplo, la fuerza de gravedad permite desconcertantes escenarios "escherianos" de inusual belleza y complejidad visual).
Y ahora voy a decir una gran blasfemia que podría ofender a los devotos de San Christopher Nolan: creo que Coma me gustó más que Inception.
No me malinterpreten. Desde luego Inception es una película superior, pero me decepcionó la mundana apariencia de sus locaciones oníricas. Claro, hay muchas escenas memorables (la calle explosiva, la ciudad plegable, la pelea en gravedad cero, etc.), pero a fin de cuentas todo ocurre en hoteles, calles, e instalaciones fortificadas... todo lo cual hemos visto cientos de veces en el cine de acción. Nunca entendí por qué Nolan no dejó volar su imaginación (como ocurre realmente en los sueños), en vez de limitarse a los mismos entornos utilitarios que conocemos de memoria. Sí, tal vez lo hizo para explotar el misterio de "¿qué es real y qué es un sueño?", pero no fue suficiente explicación para mi.
Por eso admiré tanto la creatividad exhibida en Coma, repleta de exuberantes ideas y caóticos escenarios que inspiran secuencias realmente alucinantes, no solo por su diseño visual, sino por el surrealismo conceptual que las sustenta (ejemplo: el "camión/portal"). Y, desde luego, tenemos los misteriosos antagonistas: criaturas semi-líquidas que persiguen a los héroes para... no sé... transformarlos, consumirlos, o algo así. Su propósito no es muy claro, pero basta una mirada para saber que no son amistosas.
Lo cual nos lleva a los puntos débiles de Coma: los personajes prefabricados y su rutinarias fórmulas melodramáticas. El Arquitecto (Rinal Mukhametov) es "el elegido" que podría salvar a los rebeldes con sus poderes especiales; Yan (Konstantin Lavronenko) es el líder estoico y reflexivo que sabe más de lo que aparenta; Phantom (Anton Pampushnyy) es el soldado violento y arrogante que desconfía de todos; y Fly (Lyuvov Aksyonova) es la mujer eficiente y racional que está atrapada en un insípido triángulo romántico.
Una revelación en el tercer acto introduce nuevos ingredientes dramáticos a la receta, junto con interesantes cuestionamientos filosóficos sobre fantasía y realidad; pero no alteran mucho el resultado final, logrando que Coma sea una triunfal combinación de "mala copia" y "excelente original", expandiendo las ideas de sus predecesoras (Inception y The Matrix), al mismo tiempo que establece su propia mitología gracias a la poderosa visión artística del director y su equipo técnico. En resumen: si Inception hubiera mostrado la misma imaginación, yo también sería devoto incondicional de San Christopher Nolan.
Calificación: 9

IMDb

Friday, August 14, 2020

Little Joe


Síntomas: La Dra. Alice Woodard (Emily Beecham) trabaja para la empresa Plant Technologies, desarrollando nuevas especies de plantas con distintos usos comerciales. Su más reciente creación, llamada "Little Joe", es una flor que hará feliz a la gente con su aroma genéticamente modificado. Sin embargo, existen algunas cuestiones éticas y biológicas que podrían arruinar el proyecto... y también la vida de Alice.

Diagnóstico: El más reciente "thriller botánico" que recuerdo es The Happening, de M. Night Shyamalan, pero antes de ese existe una larga tradición de películas sobre rebeliones vegetales que ponen en peligro a la humanidad. Algunas de mis favoritas: The Day of the Triffids (1963), The Ruins (2008), y aquel segmento de Creepshow (1982) con Stephen King (supongo que también podríamos incluir The Little Shop of Horrors y The Green Slime, aunque es difícil tomarlas en serio). Sin embargo, en el caso particular de Little Joe, el peligro se presenta en una forma más sutil pero con más graves consecuencias; y todo empieza con la modificación genética de ciertas flores, sin considerar su impacto ecológico... o psicológico.
En su forma más básica, Little Joe es una historia sobre los peligros de la ciencia fuera de control, filmada con un maravilloso estilo visual y una sobriedad narrativa que evoca la ciencia ficción fría y racional de los años setentas, pero dentro de un moderno contexto cultural que la hace perturbadoramente relevante para la situación actual. Su mensaje incluye reflexiones sobre los catastróficos resultados de alterar cosas que no entendemos, y sobre la ceguera de la perspectiva humana que rara vez considera eventos en una escala distinta a su limitada percepción. Pero, en un nivel más profundo, Little Joe explora la naturaleza de la conciencia misma, planteando interesantes preguntas sobre la esencia de nuestra identidad, así como la realidad o ilusión del libre albedrío.
Y lo más impresionante de todo es que la directora y co-guionista Jessica Hausner (en colaboración con Géraldine Bajard) expresa todo lo anterior con mínimos efectos especiales, apoyándose en diálogos, actuaciones, y la fenomenal cinematografía de Martin Gschlacht que me recordó los estériles escenarios industriales de Gattaca, pero con más color e impecable diseño escénico.
También contribuye a la crispante atmósfera de la película la banda sonora compuesta por Teiji Ito, repleta de ruidos atonales y notas penetrantes que me hicieron bajar el volumen para no torturar a mis perros. Fue una decisión artística audaz y definitivamente apropiada para el exótico tono de la película, pero sospecho que podría molestar a algunos espectadores (y no solo de la variedad canina).
Hablando de perros: el que aparece en la película no sobrevive, desafortunadamente, pero nunca vemos lo que le pasa. Como siempre, es tan solo la primera víctima de la amenaza que se cierne sobre los empleados de la empresa Plant Technologies, provocada por su manipulación del mundo natural... y ya sabemos que la Naturaleza no tiene escrúpulos para contra-atacar.
En el papel de la Dra. Alice Woodard, Emily Beecham (Hail, Ceasar!) personifica la obsesión científica de buscar nuevos conocimientos, incluso a costa de su vida familiar. Su hijo Joe, interpretado por Kit Connor (Rocketman), sufre los clásicos conflictos de la adolescencia... aunque podría haber algo más siniestro en su comportamiento. Ben Wishaw (Mary Poppins Returns) tiene el papel de Chris, fiel asistente que cree firmemente en el proyecto de Little Joe... aunque tal vez sea porque le gusta la Dra. Woodard. Y, como la clásica "voz de la razón" que nadie escucha, Kerry Fox (Mayhem) interpreta a la Dra. Bella, primera en sospechar que algo anda mal con la "flor de la felicidad".
El pausado ritmo de la película y la ausencia de acción indica que Little Joe requiere paciencia y observación para apreciar sus oblicuas ideas. Digamos que es una versión post-moderna de Invasion of the Body Snatchers, pero sin la metáfora del comunismo. Después de todo, hoy tenemos problemas más grandes, y Little Joe se encarga de señalar los más urgentes con un barniz de ciencia ficción para hacer más accesible su mensaje. Y además con un aroma floral para relajarnos después de un día agitado.
Calificación: 8.5

IMDb

Wednesday, August 12, 2020

Vivarium


Síntomas: Gemma Pierce (Imogen Poots) y su novio Tom (Jesse Eisenberg) están pensando en comprar una casa, y visitan el desarrollo habitacional Yonder... pero la situación se vuelve extraña.

Diagnóstico: Vivarium pertenece a la categoría de "películas que hubieran funcionado mejor como episodios de The Twilight Zone".
Los actores tienen talento; Imogen Poots (The Art of Self-Defense) y Jesse Eisenberg (The Art of Self-Defense) hacen buena "pareja dispareja", logrando que las personalidades de Gemma y Tom sean muy distintas, pero sin volverse incompatibles. Gemma es responsable y previsora, mientras que Tom es bromista y espontáneo; clásico balance de intelecto y emoción para contrastar sus reacciones ante los eventos extraordinarios que comparten a lo largo de la película.
La manufactura de Vivarium me pareció excelente dentro de su minimalismo conceptual; el desarrollo habitacional Yonder es un delirio de homogeneidad suburbana, constituido por calle tras calle de casas idénticas y patios bien cuidados que no reflejan los gustos ni identidad de sus ocupantes. Si es que hay ocupantes...
La fusión de efectos digitales y escenarios prácticos es fantástica, incluyendo el idílico cielo con pequeñas nubes que parecen ovejas flotantes... hasta que Gemma y Tom empiezan a sospechar que son demasiado perfectas para ser verdad.
Y, claro, la idea de los suburbios como una pesadilla inescapable tiene gran potencial metafórico y literal, representando los peligros latentes de la domesticidad, la hipnosis del consumismo, y la "mentalidad de rebaño" que asfixia cualquier tipo de individualidad y pensamiento original.
Entonces, con todos esos ingredientes disponibles... el director Lorcan Finnegan decidió darnos tan solo un aperitivo con mucho sabor y poca sustancia.
En realidad me gustó Vivarium, pero me decepcionó su falta de ambición para decir algo nuevo o relevante sobre los múltiples temas que aborda. Supongo que el título es una buena pista para sacar nuestras propias conclusiones... pero, en el mejor de los casos, solo responde algunas de las incógnitas planteadas por el libreto.
En general no necesito explicaciones ni discursos didácticos para disfrutar una película; y desde luego aprecio la deliciosa atracción de un misterio sin resolver (de otro modo no podría ser fanático de David Lynch); sin embargo hay misterios que logran ser satisfactorios por sí mismos, y otros que se sienten incompletos sin un contexto definido, o al menos alguna insinuación sobre la intención de su creador. Personalmente siento que Vivarium pertenece a la segunda categoría, y por eso me decepcionó su ambigüedad narrativa. Pero también reconozco que la experiencia misma se sostiene por méritos propios, y nos invita a reflexionar sobre cualquier interpretación que queramos encontrar en la película (un amigo casado me dijo que Vivarium trata de "la monotonía del matrimonio", lo cual es perfectamente válido)(Y desde luego no podemos descartar el conveniente paralelo entre la situación de los personajes y la cuarentena forzada que sufre la sociedad en estos momentos).
Entonces, hay muchos aciertos en este "thriller doméstico" que nada tienen que ver con el subtexto de su premisa. De hecho, podríamos decir que la ausencia de mensajes y respuestas hace más rica la experiencia porque nos invita a imaginar más allá de sus límites. Por todo eso Vivarium merece una recomendación; pero, caray, realmente me quedé con ganas de un gran final que sacudiera mi percepción y destruyera mis expectativas. Ni hablar. Siempre puedo ver Dark City de nuevo, y listo.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, August 10, 2020

Archive


Síntomas:
George Almore (Theo James) trabaja en el desarrollo de robots con inteligencia artificial comparable a la de un humano, pero sus patrocinadores corporativos están impacientes por la falta de resultados, lo cual pone en peligro un proyecto personal que George mantiene en secreto.

Diagnóstico: El argumento de Archive es una amalgama de todas las películas realizadas recientemente sobre inteligencia artificial. Algunos ejemplos (respiración profunda): Ex-Machina, Morgan, The Machine, A.I. Rising, Her, Marjorie Prime, Transcendence, Tau, Autómata, Zoe, Chappie, Upgrade, Ghost in the Shell, y Replicas. Creo que a estas alturas podemos considerarlas como un nuevo subgénero de la ciencia ficción donde se exploran repetidamente las mismas ideas (la creación de una conciencia digital), se hacen las mismas preguntas (¿dónde termina el robot y empieza el humano?), y se manejan las mismas fórmulas narrativas (la creación rebelándose contra su creador)... lo cual no tiene nada de malo, ya que es un tema muy amplio, con gran potencial dramático y, sobre todo, con enorme relevancia para el futuro de nuestra sociedad. Por otro lado, la repetición de los mismos temas hace cada vez más difícil encontrar puntos de vista alternativos, o algo nuevo que decir.
Eso es exactamente lo que ocurre con la nueva película Archive. La historia de un genio incomprendido que está obsesionado con la creación de una mente artificial se desarrolla tal como esperamos. El director y guionista Gavin Rothery incorpora variaciones que añaden suspenso y reflexiones filosóficas; las actuaciones expresan adecuadamente las actitudes ambivalentes de los personajes (por ejemplo, Rhona Mitra como representante de la compañía que financia los experimentos de George); y definitivamente merece aplauso el diseño y construcción del laboratorio donde transcurre la mayor parte de la historia. Por el lado negativo, Rothery nos receta al final un "twist" que me pareció innecesario... aunque admito que me tomó por sorpresa. En resumen: Archive es una sólida película de ciencia ficción con un excelente estilo visual que fusiona la plástica "retro" del siglo veinte con la ciber-estética contemporánea. En particular disfruté el uso de robots "reales" (actores disfrazados) que hacen más tierna la interacción de George con sus creaciones, como si fuera un padre exasperado por la indisciplina de sus "hijas". Esto genera una maravillosa dinámica familiar que eventualmente se convierte en el eje emocional de la historia. Mención especial para Chris Schubert y Rimea Maday Kinga, los actores dentro de los disfraces robóticos, y Stacy Martin como la voz del robot J2 (mi personaje favorito, sin duda alguna).
Fuera del incongruente "twist" que mencioné hace un momento, Archive me gustó bastante, y puedo recomendarla con confianza para fans de la ciencia ficción que no teman reciclar material de otras películas (de lo contrario probablemente no serían fans de la ciencia ficción, ja, ja). Y aunque Archive no aporta grandes ideas al debate sobre inteligencia artificial, sin duda está muy bien producida, incluye fantásticas imágenes, y creo que tiene la actuación más emotiva de un robot desde que Old B.O.B. se sacrificó para salvar a la tripulación del Palomino. Esos son los robots altruistas que deberían guiar el desarrollo de cualquier inteligencia artificial. Ojalá Google tome nota.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, August 9, 2020

Weathering With You (Tenki No Ko)


Síntomas: Morishima Hodaka (voz de Kotaro Daigo) escapó de su casa y se mudó a Tokio para iniciar una nueva vida. Entonces conoce a Hina (voz de Nana Mori), una joven que controla el clima, y tratan de ganar dinero con ese inusual talento.

Diagnóstico: Makoto Shinkai, el director de la extraordinaria cinta Your Name, regresa con otro precioso poema visual que nos transporta a inesperadas regiones atmosféricas y emocionales mientras cuenta una simple historia de romance adolescente. Sin embargo, siento que Weathering With You (¿qué?) no alcanzó el sublime nivel narrativo de Your Name, pues si bien ofrece una similar combinación de magia y realismo, no logró encontrar una resolución congruente con la intensidad del drama. Aún así Weathering With You merece una efusiva recomendación tan solo por su asombrosa belleza visual y creatividad conceptual... y en ambos aspectos creo que sí superó a Your Name, por imposible que parezca.
Incluso sin los aspectos de "realismo mágico", Weathering With You sería una interesante historia sobre el joven Morishima Hodaka (voz de Kotaro Daigo), quien escapó de su hogar rural para iniciar una nueva vida en Tokio... lo cual es más difícil de lo que parece. Sin embargo Hodaka encuentra aliados que comprenden su situación y se convierten gradualmente en su nueva familia, con todo lo bueno y malo que ello implica. Al mismo tiempo vemos a través de sus ojos las maravillas, peligros y oportunidades de la gran ciudad, capturada por los artistas del estudio CoMix Wave con infinita atención a los más pequeños detalles que no solo se ven reales, sino que transmiten perfectamente el "sabor" de la ciudad, su cultura e identidad. En serio, es inútil describir las imágenes que ofrece Weathering With You; es mejor ver la película, y quedar igualmente hipnotizados por sus vastos paisajes urbanos, o por las minúsculas grietas de una pared despintada.
Como ya es costumbre en la industria fílmica japonesa, los personajes están animados "a mano", mientras que los escenarios son modelos digitales que permiten notable profundidad y atmósfera, sin perder la esencia del dibujo tradicional. Es una vistosa fusión de técnicas que ya se había empleado previamente (por ejemplo en la reciente Promare, o en el thriller futurista Blame!); pero, repito, nunca con esta calidad y esmero (al menos dentro de mis limitados conocimientos de "anime").
Entonces entran a escena los aspectos fantásticos del libreto, y Weathering With You alcanza el nivel poético que mencioné al principio, con un delicado balance entre romance, imaginación y tradiciones culturales que se sienten consistentes con el aspecto "real" de la película. Weathering With You me recordó las obras más "normales" de Hayao Miyazaki, como Kiki's Delivery Service, donde la fantasía y la realidad pueden coexistir porque el director adopta un cuidadoso tono conciliador de estilos contradictorios. Por eso, cuando Weathering With You introduce a una joven mujer capaz de controlar el clima, no es exactamente absurdo, pero tampoco es normal... simplemente otra manifestación de un mundo más complicado de lo que aparenta en la superficie.
Y, bueno, no voy a explicar más, porque lo mejor de Weathering With You (además de las imágenes) es descubrir al mismo tiempo que Hodaka los poderes de Hina (voz de Nana Mori), sus limitaciones e, inevitablemente, el precio que debe pagar por usarlos. Hasta ahí Weathering With You me parecía perfecta... pero al final Shinkai parece creer que algunas melancólicas canciones de J-Pop y la ilusión del "amor ciego" bastarán para resolver los imposibles problemas que agobian a los protagonistas. Creo que entiendo el mensaje sobre transformación personal que sugiere el final, pero al mismo tiempo lo sentí plano y abrupto después de una historia tan épica y compleja.
Afortunadamente un desenlace flojo no disminuye las impresionantes virtudes de Weathering With You, ni rompe su perfecto balance entre fantasía romántica y drama urbano. Además, al igual que ocurrió con Your Name, creo que Weathering With You no es exclusivamente para fans "otaku", sino para cualquier aficionado al cine, lo cual garantiza otro éxito internacional. Habiendo dicho eso... me gustaría ver a Makoto Shinkai extendiendo su oficio a otros géneros en sus proyectos futuros; el romance adolescente está muy bien como estrategia comercial, pero su visión podría dar espectaculares resultados en historias más ambiciosas, donde esté en juego algo más que la felicidad de una joven pareja. Ya tuvimos bastante de ese cliché.
Calificación: 9

IMDb

Friday, August 7, 2020

Amulet

Síntomas: El ex-soldado Tomaz (Alec Secareanu) vive como indigente en las calles de Londres, hasta que una monja caritativa lo lleva a la casa de la joven Magda (Carla Juri) y su madre enferma, donde Tomaz podrá quedarse a cambio de ayudar con algunas labores domésticas. Sin embargo, todos ocultan secretos que complican la situación.

Diagnóstico: La actriz Romola Garai (Suffragette, The Last Days on Mars) hizo un impresionante debut como directora con la película Amulet... pero como guionista se vio un poco indulgente, permitiendo que la historia se extienda más de lo necesario en su búsqueda de suspenso. Sin embargo todo lo demás me pareció excepcional, incluyendo los complejos temas que aborda Amulet, y la creatividad de entrelazarlos en una historia que parecía simple, hasta que descubrimos su auténtico propósito. En resumen: una excelente carta de presentación para una directora con una poderosa voz narrativa y excepcional estilo visual, apoyado por la increíble cinematografía de Laura Bellingham.
El principio de Amulet parece indicar un típico relato de "casa embrujada": el soldado Tomaz (Alec Secareanu) tiene profundas cicatrices psicológicas por sus experiencias en algún conflicto armado de Europa (¿tal vez Bosnia?) Y ahora, viviendo en las calles de Londres, tiene que soportar racismo e intolerancia mientras busca trabajos temporales y un lugar para dormir. Entonces lo encuentra la Hermana Claire (Imelda Staunton), y lo lleva a la casa donde la joven Magda (Carla Juri) cuida a su madre enferma (Anah Ruddin), quien a veces golpea a su hija y le exige absoluta devoción. Magda es demasiado orgullosa para pedir ayuda, pero la casa está en muy mal estado, y Tomaz podría ayudar con algunas reparaciones. Y así comienza a gestarse una tímida relación entre Magda y Tomaz... una mujer agobiada por su presente, y un soldado atormentado por su pasado.
Romola Garai, como directora y guionista, se toma su tiempo para revelar la auténtica naturaleza del horror oculto en la casa de Magda, empleando las habituales herramientas del género: recorridos nocturnos por la casa, ruidos en las paredes, y grotescas pesadillas. Al mismo tiempo nos muestra por medio de "flashbacks" los eventos traumáticos que vivió Tomaz en la guerra. Y así, gradualmente, todos estos elementos se conjugan en algo nuevo y profundamente perturbador, desafiando nuestras expectativas de la película y cuestionando conceptos tan diversos como remordimiento, justicia, y el origen del mal. Sí, el drama de Amulet se vuelve muy denso para una simple película de terror, y creo que mucha gente ha reaccionado negativamente ante la inesperada transformación que sufre la cinta durante su parsimonioso desarrollo; pero personalmente disfruté la audacia e ingenio de los "twists" que nos llevan a territorio de... no sé cómo describirlo... ¿surrealismo pseudo-religioso? Algo así.
No diría que Amulet esté al nivel de otras cintas de "horror elevado" como UsMidsommar, pero definitivamente pertenece a esa categoría que combina suspenso y sangre con serias reflexiones sobre la naturaleza humana. El único problema es que Amulet se vuelve un poco frustrante por el tiempo que invierte en la relación de la joven reprimida y el soldado desequilibrado. Claro que así podemos apreciar mejor las actuaciones de Carla Juri y Alec Secareanu, quienes expresan con gran elocuencia las barreras mentales que obstruyen su desarrollo individual. En papeles secundarios tenemos a Angeliki Papoulia como una enigmática mujer en los "flashbacks" de Tomaz, y a la gran Imelda Staunton como la Hermana Claire, con ese pícaro guiño que siempre tiene para insinuar que sabe más de lo que aparenta.
Amulet no fue lo que yo esperaba; fue algo mejor, más complejo, y quizás un poco lento, pero definitivamente recomendable para fans del horror experimental y del cine de ideas que no teme retar nuestra percepción para transmitir su mensaje. Ojalá Garai se quede en el género de terror, pero de cualquier modo Amulet garantiza mi interés en sus proyectos futuros.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, August 5, 2020

Host



Síntomas: Como distracción durante la cuarentena, Haley (Haley Bishop) y sus amigas contratan una "medium" para hacer una sesión espiritista por medio de Zoom, con siniestros resultados.

Diagnóstico: En cierto modo Host es una "película gimmick", no solo por desarrollarse de principio a fin en el monitor de una computadora (al estilo de otros "desktop thrillers" como Unfriended, The Den y Searching), sino por haberse filmado remotamente durante la pandemia de Covid-19, sin contacto entre el reparto y el director, y con los recursos que cada actriz tenía disponibles en su casa (lo cual encuentro bastante dudoso, pero bueno... vamos a aceptar esa pequeña mentira como parte de su estrategia publicitaria). En ese contexto, el resultado me pareció bastante bueno, aprovechando su simplicidad conceptual y la popularidad de Zoom para contar una historia libre de relleno que destila los componentes básicos del horror sobrenatural y los presenta de manera clara e impactante... aunque no necesariamente memorable.
En otras palabras, Host es una buena película tomando en cuenta las condiciones de su filmación... pero la innovación de su manufactura no se extiende al contenido. Como cualquier cinta de "found footage", tenemos que aceptar mediocre cinematografía, secuencias confusas, y el clásico problema de "¿por qué demonios siguen grabando en vez de salir corriendo?" (para ser justos, alguien sale corriendo... pero no deja de grabar). Aún así, Host muestra notable creatividad por parte del director Rob Savage, y será interesante ver lo que pueda hacer en el futuro con una historia más "normal" (si es que el futuro vuelve a ser "normal" alguna vez).
Otra advertencia: Host técnicamente es un cortometraje (56 minutos, incluyendo créditos), lo cual es parte integral de su premisa; pero también es una conveniente limitación para mantener un ritmo ágil que nos obliga a poner atención en los pequeños detalles narrativos que eventualmente conducen a sólidos momentos de terror. Y en vez de gastar tiempo en introducciones aburridas, Savage y las actrices (Haley Bishop, Jemma Moore, Emma Louise Webb, Radina Drandova, Caroline Ward y Seylan Baxter) desarrollan a los personajes al mismo tiempo que la historia, logrando una interacción simpática y accesible, pero reservando algunas sorpresas para el final, cuando la sesión espiritista sale de control.
Para que la crítica no sea más larga que la película, terminaré diciendo que Host funciona razonablemente bien como película de terror gracias al desempeño del reparto y la dirección de Rob Savage, quien supo explotar la ansiedad de la cuarentena para establecer una conexión inmediata entre los personajes y el espectador. Sin embargo, en un nivel más práctico creo que Host no pasa de ser un interesante experimento cinematográfico y una curiosidad cultural que al menos demostró la viabilidad de filmar una película en condiciones tan adversas. Aunque dudo que la siguiente secuela de Mission: Impossible se filme en Zoom.
Calificación: 7.5

Monday, August 3, 2020

Deep Blue Sea 3



Síntomas: La Dra. Emma Collins (Tania Raymonde) y su equipo de científicos están catalogando la fauna marina en la costa de Mozambique, pero su operación se interrumpe cuando un viejo amigo les pide ayuda para localizar tres tiburones genéticamente modificados que escaparon de un laboratorio farmacéutico (como vimos en Deep Blue Sea 2).

Diagnóstico: Sospecho que los productores de la original Deep Blue Sea (1999) vieron la proliferación de baratas "B-Movies" sobre tiburones asesinos (o fantasmas, ¿por qué no?), y decidieron iniciar su propia franquicia, aprovechando la fama de aquella cinta de culto (la cual francamente no me gustó, aunque desde luego respeto a sus fans). Desafortunadamente Deep Blue Sea 2 (2018) fue una gran decepción con malas actuaciones, antipáticos personajes, y un torpe argumento que no supo modernizar la historia ni aprovechar sus mejores elementos (los tiburones). Sin embargo, me complace decir que la nueva secuela, Deep Blue Sea 3, fue un paso en la dirección correcta, con un argumento más lógico, altos valores de producción (seguramente gracias a los bajos costos y estímulos fiscales de Sudáfrica), y una excelente protagonista con reacciones razonablemente creíbles para balancear las ridiculeces (¿intencionales?) que utiliza el director John Pogue (The Quiet Ones) para indicar que no debemos tomar en serio la película. Sí, aún hay muchos problemas en Deep Blue Sea 3, incluyendo un libreto irregular, efectos de dudosa calidad, y personajes desechables (algo tienen que comer los tiburones); pero, comparada con la segunda película, Deep Blue Sea 3 me pareció una gran mejoría y un optimista augurio sobre el futuro de la franquicia. Obviamente los productores aprendieron de sus errores.
Y lo mismo hicieron los tres tiburones genéticamente modificados, aprovechando sus avanzados cerebros para incrementar su inteligencia y evadir los intentos de captura, lo cual los ha convertido en un peligro no solo para sus víctimas inmediatas, sino para toda la fauna marina. Es un pequeño aderezo de ciencia ficción que hace el horror más tangible y un poco menos absurdo.
Por el lado de los humanos tenemos a la Dra. Emma Collins (Tania Raymonde), experta en zoología marina, pero inepta para las relaciones humanas. Quizás por eso se aisló con su pequeño grupo de expertos en un atolón abandonado que usaban los pescadores de Mozambique hasta que el cambio climático elevó el nivel del mar y lo dejó inhabitable. Por cierto, también aprecié la sutileza y claridad del mensaje ecológico de Deep Blue Sea 3, pues realmente contribuye a la historia y no se siente como hueca retórica para simular conciencia social. Y también me dio mucho gusto encontrar a Tania Raymonde (Elsewhere) en un papel principal, demostrando su talento a pesar de los mediocres diálogos y personajes prefabricados que la rodean. Ojalá esta cinta le abra la puerta a más y mejores oportunidades... empezando por la siguiente secuela, en caso de que la Dra. Collins sobreviva... y si la cinta tiene suficiente éxito económico para continuar la franquicia.
El resto de los personajes varía entre "comic relief", estoicos sacrificios humanos, y los obligatorios villanos corporativos que arruinan todo con su codicia y estupidez. En ellos radican las principales "irregularidades" del libreto que mencioné hace un momento... los "malos" son simples títeres del guionista Dirk Blackman (Outlander) para facilitar la creación de obstáculos y complicar las crisis que los héroes deben superar. Sin ellos no habría película, supongo, pero tampoco era necesario hacerlos tan planos e irracionales.
En cuanto al horror, Deep Blue Sea 3 tiene relativamente poca sangre, pero se redime con más suspenso, excelente cinematografía submarina (¡no es "de stock"!), y algunos notables efectos especiales que borran la línea entre los tiburones reales, digitales, y animatrónicos... la mayor parte del tiempo. Lamentablemente también hay efectos de muy baja calidad que destruyen la credibilidad de la cinta y nos recuerdan que estamos viendo otra barata secuela directa a VoD. Tal vez usaron distintos estudios digitales, o hicieron cambios de última hora, o algo así.
En conclusión, Deep Blue Sea 3 me divirtió más de lo que esperaba, en parte por mis bajas expectativas, en parte por el sólido trabajo de su actriz principal, y definitivamente por el acierto de contratar un director de verdad (John Pogue) con experiencia en el género, y con la visión necesaria para reconocer las limitaciones de la cinta y acentuar sus virtudes. Como dije, hay mucho camino por recorrer, pero como fan de las "creature features" y del "horror escuálico", estoy listo para la cuarta parte. ¿Tal vez los tiburones aprenden a "hackear" las computadoras de los héroes?
Calificación: 7

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Sunday, August 2, 2020

Yummy



Síntomas: Alison Jacobs (Maaike Neuville), su novio Michael (Bart Hollanders), y su madre Sylvia (Annick Christiaens) viajan de Bélgica a un país de los Balcanes para someterse a varios procedimientos de cirugía estética en la Clínica Krawczyk, donde los precios son bajos y los reglamentos éticos inexistentes. Sin embargo, lo barato sale caro.

Diagnóstico: Había escuchado comparaciones entre la nueva cinta belga Yummy y las obras de Troma Films (lo cual fue razón suficiente para interesarme en ella), pero creo que hay diferencias sustanciales: para empezar, Yummy tiene actuaciones, efectos y valores de producción muy superiores a cualquier cinta de Troma; y si bien incluye algunas escenas ligeramente más gráficas de lo normal (SPOILER: uno de los pacientes de la Clínica Krawczyk recibió un "alargamiento" anatómico), no se compara con los niveles de cómica vulgaridad que identifican aquel estudio neoyorquino. Entonces, Yummy no fue la versión belga de Troma Films, pero exhibe con orgullo la influencia de incontables "comedias de terror" (desde Dead Alive hasta Re-Animator), al mismo tiempo que aprovecha la incongruente fusión de sangre y humor para ocultar sus tropiezos narrativos y ofrecer una experiencia asquerosamente divertida... y hasta con un poco de drama para llenar el tiempo entre escenas "gore".
La premisa de Yummy tiene gran potencial: una misteriosa clínica en algún lugar de Europa donde pueden realizarse procedimientos que serían ilegales en cualquier otro país. Y además, con precios bajos y garantía de privacidad... lo cual no es necesariamente bueno para los pacientes. Sin embargo, me decepcionó un poco que el director Lars Damoiseaux se haya refugiado en uno de los clichés más gastados en el cine de terror. Claro, es un cliché eficiente y tan común que no requiere grandes explicaciones, lo cual permite agilizar la historia y llevarnos a "lo bueno" casi de inmediato... pero aún así me pareció una oportunidad desperdiciada para desarrollar algo más bizarro y perturbador.
En fin... supongo que no puedo quejarme demasiado porque Yummy cumplió su promesa de humor negro y violencia creativa, lo cual incluye una ingeniosa subversión de roles para confundir nuestras expectativas. Por ejemplo los arquetipos de héroe, científico loco y chica final no funcionan exactamente como esperamos, inspirando agradables (y a veces hilarantes) sorpresas en un argumento por lo demás predecible. Y lo mismo podría decir de las actuaciones de Maaike Neuville, Bart Hollanders, Annick Christiaens, Clara Cleymans y Taeke Nicolaï, quienes encuentran matices nuevos (o al menos no tan repetidos) en sus roles prefabricados. Por cierto, si alguien decide hacer un re-make norteamericano de esta cinta belga, Barbara Crampton sería perfecta para el papel de Sylvia, la madre de Alison (incluso ya hizo algo similar en Space Truckers).
A fin de cuentas Yummy no rompe esquemas ni re-inventa géneros; simplemente repite con buena calidad y una pizca de inspiración lo que ya vimos muchas veces en similares comedias de horror. Los efectos (prácticos y digitales) de los estudios InBlik y Movie FX me parecieron buenos sin llegar a ser espectaculares; el director Lars Damoiseaux maneja múltiples sub-tramas con elegancia y precisión, al mismo tiempo que revela una ambiciosa visión personal que podría explotar con mayor éxito en sus proyectos futuros. Pero, por lo pronto, Yummy me dejó satisfecho como fan del "gore"; me hizo reír con sus desplantes de perverso humor; y hasta logró interesarme en el melodrama romántico de Alison y Michael; ese fue el auténtico milagro de la Clínica Krawczyk. Bueno, eso y la rana/lagarto.
Calificación: 8

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