Monday, November 30, 2020

Lady and the Tramp



Síntomas: La perrita Lady (voz de Tessa Thompson) vive feliz con John y Darling Dear (Thomas Mann y Kiersey Clemons) en su casa de Nueva Orleans; pero ciertas circunstancias la obligan a vivir en la calle, donde conoce a un perro vagabundo (voz de Justin Theroux) que le enseña un estilo de vida que nunca imaginó.

Diagnóstico: Según mi mamá, la primera película que vi fue The Aristocats; pero la que realmente dejó huella en mi primitivo cerebro infantil y se convirtió en mi favorita fue Lady and the Tramp. Entonces, cuando Disney empezó su fase de remakes en acción viva, sabía que eventualmente le tocaría el turno a ese clásico de 1955 (yo la vi hasta los setentas... no crean que estoy tan viejo). Y, bueno, ese turno llegó hace un año, pero hasta ahora está disponible en México la nueva versión de Lady and the Tramp... y el resultado fue mi remake favorito de Disney. Nunca lo hubiera imaginado.
Para empezar, el director Charlie Bean supo modernizar la historia sin traicionar el espíritu de la original. Y al decir "modernizar", no me refiero al período histórico, sino al tono de la película. Lady and the Tramp (2019) se desarrolla a principios del siglo veinte en Nueva Orleans, lo cual mantiene intactos varios elementos importantes de la trama (por ejemplo, la jaula tirada por caballos), al mismo tiempo que añade diversidad cultural para satisfacer las sensibilidades contemporáneas. Por esa misma razón se reemplazó un número musical de la partitura original que incluía algunos arcaicos estereotipos raciales; y uno de los personajes caninos se cambió de macho a hembra. En lo personal no me molestaron los cambios, y tampoco afectan al argumento; pero sospecho que algunos puristas podrían ofenderse por la alteración de un clásico para satisfacer los dictados de la corrección política. Incluso diría que los cambios fueron benéficos, pues añaden profundidad a los personajes secundarios y contribuyen a la creación de un universo más rico para explorar en futuras secuelas (en caso de que Lady and the Tramp tenga suficiente éxito en los esotéricos ratings del "streaming").
Basta de apologías. Lo que más aprecié de esta modernización fue el humor del libreto escrito por Kari Granlund y Andrew Bujalski. Obviamente Lady and the Tramp sigue siendo una película para niños, pero incorpora diálogos y situaciones cómicas un poco más "adultas" (sin perder el sello de Disney) que realmente me hicieron reír y me ayudaron a disfrutar la película en sus propios términos.
Otro punto positivo fue la mágica fusión de efectos digitales con animales reales. Los papeles de Lady y el Vagabundo fueron interpretados por los perros Rose y Monte (respectivamente); pero los estudios Framestore, Weta Digital y MPC se encargaron de diseñar versiones sintéticas con un asombroso nivel de realismo que hace casi imposible distinguir la realidad de la ilusión. Desde luego es obvio que las escenas peligrosas fueron construidas digitalmente (por ejemplo, cuando Lady esquiva vehículos en la calle). Pero el resto del tiempo me costó trabajo determinar dónde terminaba el animalito y comenzaba la animación. Y lo mejor es que este pasmoso realismo no reduce las emociones de los gestos faciales ni el lenguaje corporal, como ocurrió en The Lion King.
Finalmente, el factor humano: los actores reales son un poco blandos (más por culpa del libreto), y solo destacan los villanos: Adrian Martinez como el perrero municipal que persigue al Vagabundo; e Yvette Nicole Brown como la estricta Tía Sarah que prefiere a sus gatos y odia a Lady. Sin embargo, la película le pertenece a los perros. Tessa Thompson expresa muy bien la refinada inocencia de Lady, y Justin Theroux le da al Vagabundo una chispeante personalidad para suavizar sus cínicas opiniones sobre la raza humana. Ashley Jensen, Janelle Monáe y Benedict Wong interpretan a algunos vecinos y conocidos; pero mi personaje favorito fue el sabueso Trusty, con la inconfundible voz de Sam Elliot. Podría ver una película entera sobre las aventuras policíacas que vivió ese sabueso en su juventud.
Independientemente de los cambios antes mencionados (que cada quién sabrá si fueron fallas o aciertos), tal vez el principal problema de Lady and the Tramp es que se siente como una película "pequeña". Su estreno en el sistema Disney+ fue previo a la pandemia, y parecía reflejar la desconfianza del estudio por el potencial de esta cinta. No obstante, después de verla, creo que fue la decisión correcta, ya que Lady and the Tramp no es un remake fastuoso y lleno de estrellas como Aladdin o Beauty and the Beast, sino una cinta más modesta que no se apoya en opulencia visual, sino en las emociones y carácter de los personajes. En otras palabras, tal vez Lady and the Tramp hubiera sido una decepción en el cine; pero se siente perfectamente apropiada para disfrutar en casa con la familia. Y en compañía de nuestras mascotas, naturalmente.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, November 29, 2020

Come Play



Síntomas: Oliver (Azhy Robertson) es un niño autista que no puede hablar, pero usa una "app" en su teléfono para comunicarse. Entonces empieza a recibir mensajes que podrían venir de una entidad sobrenatural.

Diagnóstico: En su forma más básica, Come Play es un refrito del "horror tecnológico" que ganó popularidad en la década de los noventas. En aquel entonces la novedad era el Internet y las computadoras personales; ahora son los teléfonos y redes sociales que compiten por nuestra atención. Sin embargo la fórmula sigue siendo la misma: la tecnología se convierte en conducto de fuerzas sobrenaturales que intentan infiltrarse en nuestras vidas.
Come Play sigue las reglas del género: hay un niño en peligro, una madre preocupada, y un teléfono con mensajes de "Larry", una misteriosa entidad aparentemente cordial que promete amistad y protección. ¿Será un "hacker" pervertido, o un fantasma digital?
Ni lo uno, ni lo otro. Afortunadamente Come Play es más ambiciosa en concepto y ejecución, combinando excelentes actuaciones, una sombría atmósfera, y un sobrio análisis de una complicada situación familiar. En resumen: una recomendable película de terror con un formato un poco predecible, pero con emociones muy reales y buen equilibrio entre drama y horror.
Sin revelar demasiado, diré que el autismo del niño Oliver (Azhy Robertson) no es un truco para ganar nuestra simpatía, sino una válida decisión narrativa que añade niveles al comportamiento de Sarah (Gillian Jacobs), una joven madre que quiere proteger a su hijo, aunque no está segura si esta nueva crisis es externa o interna. Los cambios de conducta de Oliver podrían atribuirse a su condición, pero Sarah ha presenciado fenómenos que desafían explicación... por mucho que su esposo intente convencerla de que todo está en su imaginación.
Como dije, no son ideas nuevas, pero Come Play ofrece terroríficas secuencias que aprovechan el aislamiento sensorial de Oliver y el pánico materno de Sarah. Los efectos especiales combinan técnicas prácticas (realizadas por el estudio de Jim Henson, nada menos) y digitales (del estudio Mr. X) para crear siniestras imágenes en el marco de una clásica vivienda suburbana que tal vez esconde algo más perturbador. Por cierto, Come Play fue producida por Amblin Partners, descendiente directa de DreamWorks, y se nota la influencia de Spielberg (aunque sea espiritual) en el viejo concepto de "eventos extraordinarios con gente ordinaria".
En su primera película de terror (creo), Gillian Jacobs es una revelación. Generalmente disfruto su estilo humorístico (no solo en Community, sino en cintas como Ibiza y Don't Think Twice), pero nunca la había visto en un papel "serio" tan intenso y realista. El director y escritor Jacob Chase sabe que el monstruo es tan importante como la reacción de sus actores, y encontró en Jacobs el complemento ideal de ese balance, que muchos cineastas del género tienden a olvidar.
En el papel del padre escéptico (¿mencioné que Come Play utiliza muchos clichés?) John Gallagher Jr. cumple su función sin pena ni gloria; pero nada de esto funcionaría sin el excepcional trabajo del niño Azhy Robertson (Marriage Story), cuya impresionante actuación es casi muda, y sin embargo más elocuente que la de muchos adultos en el cine contemporáneo.
Por el lado negativo, no conviene analizar demasiado el comportamiento de "Larry". Su origen e intención presentan un misterio interesante y conmovedor; pero Chase rompe una y otra vez sus propias reglas para acelerar la influencia de la criatura en nuestra realidad. En otras palabras: es mejor no hacer preguntas para no quedar decepcionados por la tambaleante lógica del argumento.
Afortunadamente los demás aciertos de Come Play nos ayudan a ignorar esos ocasionales tropiezos narrativos, convirtiéndola en una de las mejores cintas de "horror tecnológico" que he visto recientemente... aunque, para ser honestos, la competencia no ha sido particularmente buena. Además, sería injusto encasillarla en ese sub-género, ya que su fuerza no radica en los teléfonos y tabletas, sino en la tensión familiar repleta de contradictorios sentimientos que atormentan a Sarah incluso antes de que empiece el horror. Con un poco más de ingenio y originalidad, Come Play hubiera sido una excelente muestra de "horror elevado"; pero incluso como simple experiencia de terror "normal", merece una entusiasta recomendación. Pudo ser más, pero me conformo con lo que hizo.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, November 27, 2020

Friendsgiving



Síntomas: Abby (Kat Dennings) y su amiga Molly (Malin Akerman) planeaban pasar un apacible Día de Acción de Gracias, comiendo, bebiendo y viendo películas. Entonces empiezan a llegar invitados inesperados, y la celebración se complica.

Diagnóstico: La tradicional festividad norteamericana del Día de Acción de Gracias (celebrada el último jueves de Noviembre) se ha utilizado en muchas películas (The Oath, Pieces of April, Home for the Holidays) como escenario de conflictos entre individuos con diferencias de opinión y rencores reprimidos que salen a la superficie durante una fiesta familiar. La nueva película Friendsgiving recurre a esa confiable fórmula sin grandes pretensiones, ni particular innovación; pero la directora Nicol Paone reunió un simpático reparto que me hizo reír en varias ocasiones, o al menos sonreír con su sardónico humor e inesperadas perspectivas sobre "los problemas de la gente bonita".
Esto significa que Friendsgiving es otra de esas películas independientes que reemplazan un argumento formal por una serie de viñetas vagamente interconectadas y no siempre satisfactorias. El día comienza mal cuando Abby (Kat Dennings) y su mejor amiga Molly (Malin Akerman) discuten por los cambios de planes; entonces empiezan a llegar los invitados, y la celebración degenera gradualmente en un caos semi-controlado de rivalidades ocultas, comentarios pasivo-agresivos, y hasta un poco de romance... o al menos aspiraciones románticas que no siempre culminan como esperaban sus autores.
El éxito o fracaso de Friendsgiving dependerá del gusto que cada espectador tenga por este ecléctico reparto; personalmente encontré muchos actores cuyo trabajo disfruto (mi razón principal para ver la película), y eso me ayudó a sobrellevar las incongruencias narrativas. Entre ellos señalaría a Kat Dennings (Nick and Nora's Infinite Playlist), Malin Akerman (The Final Girls), Chelsea Peretti (Spinster), Aisha Tyler (Balls of Fury), Ryan Hansen (Veronica Mars), Christine Taylor (Zoolander), Carla Jimenez (The Mick), Rose Abdoo (Bless This Mess) y Dana DeLorenzo (Ash Vs. Evil Dead). Algunos se divierten con el material (Jane Seymour), y otros fueron desperdiciados (Dana DeLorenzo); pero se nota que la directora tuvo suficiente confianza en ellos para dejarlos explorar sus respectivos personajes y encontrar su función específica en este abigarrado desfile de sarcasmo y disfunción (los "outtakes" durante los créditos finales sugieren que hubo bastante improvisación durante el rodaje, lo cual siempre mejora una comedia, en mi humilde opinión).
Por el lado negativo, hay muchas escenas que no conducen a ningún lado. El mejor ejemplo son las parejas potenciales para Abby que Molly invitó como astuta distracción y posible solución a los problemas románticos de su amiga.
Afortunadamente, por su naturaleza misma, Friendsgiving salta constantemente de una sub-trama a otra, evitando el aburrimiento y ofreciendo una variedad de situaciones con las que podríamos identificarnos... o al menos reconocer como experiencias típicas de cualquier familia o círculo de amigos.
Entonces, adoptando una metáfora culinaria (muy acorde con la obsesión gastronómica de Abby), podemos decir que Friendsgiving ofrece un buffet de escenas a veces agradables y a veces indigestas, pero a fin de cuentas sazonadas por el talento del reparto. Además, para individuos solitarios (como yo), esto será lo más cercano que tendremos a una fiesta en tiempos de pandemia. Con esos invitados, no podría pedir más.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, November 25, 2020

Jiu Jitsu



Síntomas: Una orden secreta de monjes protege al mundo de una criatura extraterrestre que llega cada seis años a un templo budista en Birmania.

Diagnóstico: Sin muchos rodeos: Jiu Jitsu es básicamente Predator con artes marciales... lo cual suena fantástico, al menos para fans del "Cine B" (como yo) que sepan apreciar una historia absolutamente ridícula, siempre y cuando ofrezca suficiente entretenimiento para justificar su existencia. Bajo ese criterio, Jiu Jitsu merece una entusiasta (y ligeramente irónica) recomendación por ofrecer uno de los argumentos más descabellados del año... ¡incluso antes de que Nicolas Cage entre en acción!
Habiendo dicho eso, es necesario hacer múltiples advertencias sobre las fallas de Jiu Jitsu. La primera: no hay jiu-jitsu en la película. Cada guerrero tiene su estilo particular, pero ninguno utiliza ese venerable arte marcial (al menos en opinión de los expertos; yo no sabría distinguir auténtico jiu-jitsu de simple "twerking"). Habiendo dicho eso, Parte II: la razón del título me pareció bastante ingeniosa, así como el método de transporte de "Brax" (Ryan Tarran), la criatura extraterrestre que llega a la Tierra cada seis años para luchar contra los mejores combatientes del planeta. Esa es la principal diferencia con la original Predator (claro, además de un buen director, buenos efectos especiales, etc.): en Jiu Jitsu el alien no busca trofeos humanos, sino el honor de enfrentar dignos contrincantes y ganarles en justo combate.
Segunda advertencia: los efectos digitales de Jiu Jitsu son TERRIBLES, desde el misterioso cometa que cruza el firmamento de Birmania, hasta los "shurikens" metálicos que arroja Brax. Sospecho que la frase "lo arreglamos en post" fue un mantra repetido constantemente por el director Dimitri Logothetis durante la filmación. Lamentablemente los artistas chipriotas (no es un insulto, sino el gentilicio de Chipre, donde se filmó la película) no lograron "arreglar" las cosas, y el resultado es risible. O tal vez no tuvieron tiempo suficiente, lo cual siempre es un factor en el cine independiente.
Tercera advertencia: Nicolas Cage tarda mucho en aparecer, y tiene un papel relativamente corto... pero vale la pena esperarlo. Lo malo es que eso nos deja mucho tiempo en compañía del "héroe" Jake, interpretado por Alain Moussi, un talentoso "stunt man" y artista marcial con imponente físico, pero casi nulo carisma. En serio, me parece incomprensible que el gran Tony Jaa haya quedado relegado a un papel secundario, cuando tiene mucha mejor presencia y es claramente un mejor peleador que Moussi. Pero, bueno... supongo que los productores querían un protagonista caucásico, y prefiero no analizar sus razones.
Lo cual nos lleva a lo bueno de Jiu Jitsu: la acción. Logothetis, el cinematógrafo Gerardo Madrazo y el coordinador de stunts Ryan Tarran (junto con un excepcional equipo de dobles)(no, Nicolas Cage no realizó esas acrobacias por sí solo) crean peleas absolutamente delirantes, con largas tomas que nos permiten admirar la habilidad física y estilo de cada personaje. La cámara se mueve mucho, pero no es la irritante "shaky cam" del cine hollywoodense, sino un dinámico complemento de la coreografía que nos sumerge en la acción (me gustó el truco de filmar algunas secuencias en primera persona, como una combinación de Doom y Mortal Kombat). Todos los actores tienen buenas escenas de lucimiento individual, y hasta Moussi me sorprendió con algunas impresionantes maniobras (como la patada/maroma en reversa). Claro, de vez en cuando se nota el uso de cables y arneses para lograr las piruetas más extremas (y para reducir el riesgo de heridas), pero aún así Tarran y Logothetis obtuvieron momentos de alto impacto sin sacrificar la claridad de la acción ni el flujo del combate.
A fin de cuentas la trama no tiene mucho sentido, y los diálogos inspiran más risas que drama (no sé cuántas veces interrogan a Jake, y su respuesta siempre es "No recuerdo"). Sin embargo Jiu Jitsu nunca es aburrida, y cuenta con un saludable balance de virtuosa acción y humor accidental que sostuvo mi atención durante cien minutos (incluso el humor intencional funciona de vez en cuando, gracias al trabajo de Eddie Steeples como el "comic relief"). Definitivamente hubiera preferido que Tony Jaa fuera el protagonista... pero cuando el villano es un alien karateca, es absurdo quejarse por esos "detalles".
Calificación: 7

IMDb

Monday, November 23, 2020

El Día del Fin del Mundo (Greenland)



Síntomas: Durante una catástrofe natural que podría extinguir la civilización, el ingeniero John Garrity (Gerard Butler) trata de salvar a su familia.

Diagnóstico: El Día del Fin del Mundo tiene la distinción de ser la película de desastre más aburrida que he visto en mi vida. Al mismo tiempo podría ser una de las más realistas, pues sus personajes no son nobles líderes ni estoicos científicos tratando de evitar el apocalipsis, sino una familia normal atrapada en el caos del colapso social, los ignotos designios de la naturaleza, y la amenaza de individuos sin escrúpulos que están dispuestos a todo para sobrevivir. En otras palabras, El Día del Fin del Mundo mantiene el drama a un nivel íntimo y personal, relegando el cataclismo (y, por lo tanto, los efectos especiales) a segundo plano, para enfocarse en un hombre que trata de mantener viva y unida a su familia.
En el contexto del aparatoso cine de desastre tradicional, esta estrategia es bastante original; e incluso diría que el director Ric Roman Waugh (Angel Has Fallen) y el guionista Chris Sparling (Buried) encontraron ingeniosas maneras de complicar la situación para sustentar dos horas de acción y persecuciones mientras el mundo se derrumba alrededor de John y su familia. Sin embargo, la ejecución del concepto me pareció tediosa y difusa, con demasiadas tangentes que distraen nuestra atención y nos desvían de la narrativa principal.
También podría atribuir el problema al elenco, no porque sus actuaciones sean intrínsecamente malas (aunque tampoco son buenas), sino porque se sienten como títeres con mínima motivación e iniciativa para solucionar las múltiples crisis del fin del mundo. A pesar de los enormes retos que enfrentan, todo se resuelve por azar, o por simple capricho de un libreto casi libre de tensión. Por mucho que Gerard Butler gesticule durante las peleas, por mucho que Morena Baccarin llore, y por más angelical que quiera verse el niño Roger Dale Floyd, nunca se sienten realmente integrados a las tragedias que los rodean. Como contraste puedo señalar al magnífico Scott Glenn, quien tiene un pequeño papel (cuando mucho cinco minutos), y termina robándose la película. Su carisma e intensidad son hipnóticos, pero solo nos recuerdan la insipidez general de los actores principales que difícilmente capturan nuestra atención.
Por el lado positivo, El Día del Fin del Mundo mejora un poco en el tercer acto, cuando se terminan las digresiones y la historia por fin encuentra una dirección concreta. Además, vale aclarar, ahí es donde empezamos a disfrutar el espectáculo visual que habitualmente acompaña este género, con grandes explosiones, stunts, y épicas secuencias de destrucción masiva. No estoy diciendo que los efectos especiales sean indispensables para hacer una buena película apocalíptica (como referencia puedo señalar algunos notables desastres minimalistas, como Right at Your Door, Cargo y I Think We're Alone Now); pero cuando todo lo demás falla, al menos podemos confiar en la magia digital para rescatar la experiencia.
Francamente no sé si treinta buenos minutos al final compensan hora y media de bostezos (sí, la película dura dos horas); pero El Día del Fin del Mundo gana puntos por atreverse a cambiar el paradigma, desafiando expectativas y tratando de rescatar lo que el cine de desastre casi siempre ignora: el drama humano. Ojalá hubiera sido mejor drama, con mejores humanos y un libreto más disciplinado; pero al menos lo intentaron. Solo por eso merece respeto.
Calificación: 6.5

IMDb

Sunday, November 22, 2020

Mortal (Torden)



Síntomas: En una estación de policía noruega, la psicóloga Christine Aas (Iben Akerlie) interroga al vagabundo Eric Bergland (Nat Wolff) para averiguar si estuvo involucrado en la muerte accidental de un joven; entonces descubre que el paciente es más peligroso de lo que aparenta.

Diagnóstico: El director noruego André Øvredal tuvo un excelente debut con la cinta de "found footage" Troll Hunter (2010); gracias a ese éxito internacional logró infiltrarse en la industria "indie" de los Estados Unidos, donde confirmó su talento con The Autopsy of Jane Doe, una de las mejores películas de terror del 2016 (en mi humilde opinión); y posteriormente fue contratado por el prestigioso estudio Lionsgate para colaborar con Guillermo del Toro en la fantasía infantil Scary Stories to Tell in the Dark... con mediocres resultados. Tal vez este semi-fracaso le dejó un mal sabor a Øvredal, y decidió regresar a su país natal para filmar Mortal, aprovechando todo lo que aprendió en los Estados Unidos... lo cual fue igualmente bueno y malo.
Por el lado positivo, Mortal revive conceptos clásicos de la mitología nórdica y los transporta al presente con gran imaginación y una perspectiva religiosa que encontré muy interesante. Hoy le llamamos "mitología", pero en su momento fueron parábolas y deidades que dictaban (figurativamente)(o tal vez literalmente) la conducta de los habitantes en gran parte de Europa, e impulsaban la expansión territorial motivada por devoción espiritual. ¿Qué pasaría si esas "leyendas" fueran ciertas, y por alguna razón revivieran en el siglo veintiuno?
No quiero entrar en más detalles porque Mortal maneja términos y nombres comunes en la cultura occidental, y podría inspirar expectativas muy distintas a la intención de la película. Solo diré que Mortal funciona mejor en sus propios términos, sin compararla con el moderno cine de acción.
Pasando al lado negativo, Øvredal incorporó en su fábula noruega toda clase de clichés y fórmulas hollywoodenses, con el fin de incrementar el potencial económico de la película en el mercado internacional; pero esta cuestionable estrategia le robó gran parte de la originalidad y "sabor" cultural que podría haber distinguido a Mortal de otras fantasías con bases realistas. Como ejemplos de esos clichés puedo mencionar la incomprensible conexión instantánea que surge entre la psicóloga Christine Aas (Iben Akerlie) y el anti-héroe Eric Bergland (Nat Wolff). Su forzada relación se siente como una reliquia ochentera, cuya única justificación es tener una pareja atractiva como protagonistas de la película. Y lo mismo aplica al arbitrario origen de Eric, nacido en los Estados Unidos (e interpretado por un actor americano) que decidió buscar a sus antepasados en Noruega, donde le ocurrió... algo extraño. Para ser justos, es posible que Øvredal haya involucrado a los Estados Unidos para añadir un mensaje político. Como siempre, el gobierno americano quiere interferir en los asunto de otra nación, y aunque sus intenciones sean buenas (muy debatible), terminan empeorando la situación. Aunque, francamente, este supuesto "mensaje" es bastante débil, y hubiera dado lo mismo emplear militares noruegos como perseguidores de Eric y Christine. Otro ejemplo: el asunto del niño en el hospital; el peor tipo de manipulación sentimental que sale de la nada para establecer la nobleza del protagonista (por si teníamos dudas).
Y, así como esas, hay muchas pequeñas distracciones que empañan los aciertos de Mortal y traicionan su legado cultural, resultando en un insulso híbrido que "ni es de aquí ni es de allá". Pero, bueno... afortunadamente Øvredal sigue siendo un talentoso director, con un sólido estilo visual y capacidad para incorporar elementos fantásticos en la prosaica vida cotidiana sin perder los mejores atributos de ambos mundos. Mortal no me pareció mala; pero pudo ser mejor si tuviera más confianza en sus propias habilidades. Igual que le ocurrió a Eric.
Calificación: 7

IMDb

Friday, November 20, 2020

The Dark and the Wicked



Síntomas: Louise Straker (Marin Ireland) y su hermano Michael (Michael Abbott Jr.) regresan a la granja familiar para ayudar a su madre con los cuidados de su padre enfermo. Entonces Louise empieza a sospechar que la condición de su padre podría tener un origen sobrenatural.

Diagnóstico: Creo que The Dark and the Wicked es una sobresaliente experiencia de terror... pero también es un relato flojo e incompleto que demuestra las limitaciones del director Bryan Bertino (The Monster) en su faceta de escritor.
El problema es que The Dark and the Wicked no cuenta una historia, sino simplemente establece una situación: Louise (Marin Ireland) y su hermano Michael (Michael Abbott Jr.) visitan la granja de sus padres durante una crisis familiar, y descubren indicios de una presencia sobrenatural. Eso es todo. El misterio nunca avanza, la trama se mantiene estática, y el único progreso consiste en la aceptación de los fenómenos paranormales por parte de los escépticos hermanos.
Por el lado positivo... todo lo demás. Bertino es un auténtico maestro del suspenso, creando escenas terroríficas y perturbadoras que alcanzan altos niveles de tensión. La atmósfera obtenida por las agrestes locaciones rurales (filmadas en una auténtica granja de Texas) y la cinematografía de Tristan Nyby evoca el más puro "gótico sureño", donde el aislamiento y la sofocante rutina contribuyen a la fermentación de resentimientos familiares que pueden adoptar una forma inesperada... por ejemplo, la fría actitud de una madre decepcionada por los hijos que buscaron su fortuna lejos de la tierra que los vio crecer.
Ese mudo rencor subraya el melodrama causado por el irracional comportamiento de la madre y la ambigua condición del padre. Entonces empiezan las manifestaciones sobrenaturales, y The Dark and the Wicked se transforma en una pesadilla viviente que trasciende la clásica fórmula de "casa embrujada" para atacarnos con imágenes y sonidos que no solo aterrorizan a los personajes, sino que ofrecen indicios de algo más agresivo y peligroso que una simple enfermedad.
La diestra combinación de horror, drama y suspenso justifica una entusiasta recomendación para The Dark and the Wicked como una de las más intensas películas de terror del año; incluso podría ganar el calificativo de "joya oculta". Sin embargo, como dije, la ausencia de una historia formal vuelve la película ocasionalmente cansada y repetitiva, con muchos "sustos" de alto impacto, pero poca evolución narrativa. Y si a eso añadimos un final abrupto, tenemos como resultado una película que decepciona en un nivel, al mismo tiempo que satisface en muchos otros.
El factor que cambia la balanza al lado positivo son las actuaciones del reparto entero. Julie Oliver-Touchstone es la madre de familia acostumbrada a sufrir en silencio... aunque todo tiene un límite. Michael Abbott Jr. (The Death of Dick Long) es el hermano dividido entre las responsabilidades de dos familias; y Xander Berkeley es el sacerdote local, cuya religión le permite aceptar la influencia de espíritus (o tal vez demonios) en la granja de la familia Straker.
Sin embargo le toca a Marin Ireland cargar con el peso de la película en el papel de Louise, y su desempeño es simplemente espectacular. The Dark and the Wicked es su tercera película de terror en este año (las otras dos fueron Light From Light y The Empty Man), y nunca decepciona con su implacable convicción y absoluta honestidad emocional. Realmente es una actuación de premio; lástima que la "Academia" (y demás autoridades cinematográficas) tienen un prejuicio muy grande contra el género fantástico.
Por eso depende de los fans encontrar y apoyar películas como The Dark and the Wicked. A pesar de su rudimentario argumento, Bertino cumplió con gran éxito su misión de aterrorizarnos y plantar una deliciosa paranoia existencial en nuestra conciencia. Cuando el horror de la pantalla se filtra en nuestra realidad significa que la película cumplió su cometido.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, November 18, 2020

Kajillionaire



Síntomas: La joven Old Dolio Dyne (Evan Rachel Wood) y sus padres Robert y Margaret (Richard Jenkins y Debra Winger) viven como pueden en la ciudad de Los Ángeles, cometiendo pequeños robos y haciendo fraudes menores. Entonces reclutan a Melanie (Gina Rodriguez) para dar un "gran golpe", y la dinámica de la familia empieza a cambiar.

Diagnóstico: A pesar de que Kajillionaire es apenas su tercera película (las dos primeras fueron Me and You and Everyone We Know, del 2005, y The Future, del 2011), la directora Miranda July muestra una impresionante evolución como artista y creadora de historias aparentemente frívolas, pero con densos temas que fluyen bajo la superficie, motivando a sus personajes para crear (o encontrar) vínculos afectivos que les den sentido a sus patéticas vidas.
Creo que Kajillionaire tiene múltiples niveles que cada espectador puede analizar a su gusto; pero su premisa básica me recordó algunas películas de recientes manufactura: una familia rechaza las reglas de la sociedad y decide forjar su propio estilo de vida, desechando los vicios de la civilización para enfocarse en las cosas más importantes... aunque eventualmente descubren que esa independencia tiene un precio más elevado del que imaginaron. Los personajes de cintas como Captain Fantastic, The Glass Castle y Leave No Trace buscaron esa nueva vida en el bosque, donde podían sobrevivir con los frutos de la naturaleza; mientras que los personajes de Kajillionaire permanecen en la "jungla de asfalto", recogiendo las migajas que derrama una sociedad opulenta y despilfarradora que no conoce el auténtico valor de las cosas.
Por el contrario, Margaret y Robert Dyne (Debra Winger y Richard Jenkins) conocen el valor de todo, lo cual les permite sobrevivir con pequeños robos y fraudes comerciales (por ejemplo: roban una corbata, buscan en la basura un recibo de una tienda de ropa, y "devuelven" la prenda a cambio de dinero en efectivo). Y, como ya no son jóvenes, se apoyan en su hija Old Dolio (Evan Rachel Wood) para ejecutar la parte física de sus "golpes". Entonces conocen casualmente a Melanie, una joven sin rumbo que encuentra fascinantes a estos inofensivos forajidos urbanos, y deciden colaborar en un ambicioso plan. Sin embargo Old Dolio empieza a sentirse desplazada por la intrusa... o tal vez está descubriendo las grietas en la existencia que le impusieron sus padres.
Me gustó mucho Kajillionaire, pero admito que es una película difícil de digerir, sobre todo al principio, cuando July nos sumerge sin explicación alguna en las vidas de Robert, Margaret y Old Dolio (el origen de ese inusual nombre demuestra el espíritu emprendedor de sus padres). El comportamiento de la familia Dyne es tan bizarro que cuesta trabajo aceptarlos como personas reales; sin embargo el increíble desempeño de los actores eventualmente derrumba nuestros prejuicios culturales para revelar el carácter y emociones de la familia Dyne, reprimidas por muchos años de austeridad y de sacrificar las pequeñas alegrías de la vida cotidiana. Son libres y dueños de su destino... ¿pero serán felices?
Kajillionaire ocupa un ambiguo limbo entre drama y comedia. Old Dolio y su familia nos hacen reír con rutinas surrealistas que desafían cualquier razonamiento convencional; pero todo tiene una causa oculta (y a veces obvia) que nos invita a cuestionar nuestras propias rutinas, tal vez igualmente absurdas, aunque parecen "normales" bajo la hipnótica influencia del consumismo. Al mismo tiempo, la ineptitud social de Old Dolio parece graciosa, hasta que reflexionamos sobre los traumas psicológicos que condujeron a ese resultado. Y ni siquiera he mencionado los constantes temblores de Los Ángeles, la espuma en la pared, ni el viaje a Nueva York.
En resumen: Kajillionaire me pareció la mejor película de Miranda July... pero su extrema excentricidad me impide darle una recomendación universal. Estimo que los seguidores de esta directora apreciarán la evolución que mencioné al principio; y quizás los fans del "cine raro" encontrarán más fácil asimilar la intención de la película. Sin embargo el resto del público podría quedar decepcionado por una "comedia" con incongruentes elementos que no inspiran risas, sino incómodas preguntas sobre lo que consideramos "normal". Por otro lado, el mejor escapismo siempre incluye un poco de reflexión; es como el azúcar que disfraza la amargura de la medicina.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, November 15, 2020

Nobody Sleeps in the Woods Tonight (W Lesie Dzis Nie Zasnie Nikt)



Síntomas: Varios estudiantes se disponen a pasar unos días en el campamento "Adrenalina", donde están prohibidos los teléfonos y el Internet para fomentar la conversación y la actividad física. Entonces alguien empieza a matarlos, y no pueden pedir ayuda.

Diagnóstico: El cine de terror es el embajador cultural del mundo... al menos en mi experiencia personal. Gracias a mi afición por este género he visto películas de países que jamás hubiera imaginado, como Irán, Israel, Indonesia, y hasta México (ja, ja). Y ahora le toca el turno a Polonia con la película Nobody Sleeps in the Woods Tonight, un relato de "horror rural" simple pero entretenido (al estilo de Wrong Turn), con excelentes locaciones, adecuado "gore", y un sentido del humor ligeramente "meta" para indicar que no debemos tomarlo en serio.
Afortunadamente el director Bartosz M. Kowalski no utiliza el humor como excusa para hacer una película mediocre. Por el contrario, Nobody Sleeps in the Woods Tonight cuenta con sólida dirección y excelentes valores de producción, conjugando suspenso con personajes simpáticos y vulnerables que nos atrapan en su lucha por sobrevivir. Además, el origen de los villanos fue ciertamente innovador; hasta pensé por un momento que Nobody Sleeps in the Woods Tonight tomaría una inesperada desviación por territorio desconocido... pero no fue así. Simplemente la clásica confrontación de jóvenes urbanos contra maniáticos campestres, con toda la sangre y violencia que ello implica.
No revelaré víctimas ni sobrevivientes (tampoco es difícil adivinarlo), pero entre los papeles principales destacan Michal Lupa como Julek, el obligatorio "geek" que les explica a sus compañeros las reglas del horror (no separarse, no investigar, evitar el sexo, etc.)... las cuales desde luego nadie obedece. Zosia Wolksa (Julia Wieniawa) es la chica insegura y retraída con una tragedia en su pasado; Aniela (Wiktoria Gasiewska) es la rubia vanidosa obsesionada con las "selfies"; y la Srita. Iza (Gabriela Muskala) es la supervisora adulta que tarda demasiado en reconocer que, en efecto, algo raro está pasando en el Campamento Adrenalina. El libreto no exige actuaciones de premio, pero todos hacen un trabajo decente y afrontan con aplomo sus variadas formas de ejecución (el asunto de la lengua fue particularmente memorable).
Los efectos especiales están bien hechos aunque, francamente, yo esperaba más sangre y brutalidad. Si el director aceptó de antemano los clichés del horror rural, ¿por qué no llevarlos tan lejos como fuera posible? Pero, bueno, al menos los villanos son realmente monstruosos, con suficiente carácter para convertirse en genuinos personajes, en vez de servir como amenazas anónimas sin personalidad ni motivación. No diré que inspiran lástima... pero podemos comprender su mala actitud y tendencias antisociales.
Creo que Nobody Sleeps in the Woods Tonight (disponible en Netflix) fue al mismo tiempo más y menos de lo que yo esperaba. El argumento sigue una ruta bien definida, pero genera buenos momentos de tensión. Kowalski y su capaz elenco añaden un poco de drama y comentario social como complemento del horror; y al final nos dejan con la posibilidad de una secuela que me gustaría ver, sobre todo si dedica más tiempo a explorar el enigmático origen de los villanos. En resumen, puedo recomendar Nobody Sleeps in the Woods Tonight como pasatiempo desechable con algunos astutos guiños para fans del horror; pero hasta los neófitos en la materia podrán apreciar sus grotescas virtudes. Y más grotescas criaturas.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, November 13, 2020

Possessor



Síntomas: La asesina a sueldo Tasya Vos (Andrea Riseborough) utiliza avanzada tecnología para controlar remotamente a individuos inocentes que matan por ella. Pero su más reciente trabajo se complica y pone en peligro su identidad.

Diagnóstico: El director Brandon Cronenberg está siguiendo los pasos de su padre David Cronenberg, pero en una tangente más analítica y experimental para complementar su afinidad por el horror orgánico. Su primera película, Antiviral, me pareció una creativa denuncia del culto a la fama, expresada en términos muy originales (el tráfico ilegal de enfermedades contraídas por celebridades). Y ahora Possessor dirige la atención de Cronenberg (hijo) hacia temas más controversiales, como identidad sexual, privacidad, y la ilusión del individualismo; y todo ello envuelto en un thriller criminal bañado en sangre y luces de colores. En otras palabras: una experiencia única que recordaré más por su exuberancia visual que por su ambiguo mensaje. Las ideas son buenas, pero en este caso ganó el "gore"... lo cual no tiene nada de malo.
El concepto básico de Possessor me pareció fenomenal (y tal vez fue inspirado por una memorable historia del comic The Invisibles): Tasya Vos pertenece a una misteriosa organización especializada en eliminar víctimas de alto perfil por medio de "títeres" humanos, cuyos cuerpos son temporalmente ocupados por la conciencia de agentes que pueden matar con impunidad. Sin embargo, el proceso de posesión es peligroso para la integridad mental de los agentes, como descubre Tasya cuando ocupa el cuerpo de Colin Tate (Christopher Abbott), un traficante de droga que tiene acceso a John Parse (Sean Bean), el presidente de una poderosa empresa informática especializada en espiar a sus clientes para obtener datos mercadológicos.
Como puede suponerse con esa descripción, el principal problema de Possessor es una ambición temática desproporcionada con su modesta manufactura. Cronenberg tiene material para dos o tres películas (ni siquiera he mencionado la compleja situación familiar de Tasya, ni el disfuncional romance de Colin con la hija del magnate), pero se ve obligado a dejar todo "a medias" porque no hay suficiente tiempo para desarrollar tantas sub-tramas en noventa fugaces minutos.
Aún así, siempre será preferible una película con exceso de ideas, incluso si no se aprovechan al máximo. Además, en el caso particular de Possessor, el bombardeo sensorial basta para mantener al espectador en constante suspenso, rematado por grotescos actos de violencia capturados por Cronenberg con una mezcla de morbo y visión artística que me dejó emocionalmente exhausto y visceralmente satisfecho.
El asunto de la organización secreta establece un fascinante misterio que me hubiera gustado explorar con mayor detalle. Es como una versión maligna de Mission: Impossible con toques de ciencia ficción que inspiran más preguntas que respuestas.
Por otro lado seguimos el deterioro psicológico de Tasya, quien sufre lagunas mentales a consecuencia de las "posesiones" que la obligan a cambiar de identidad en cada misión. Su jefa Girder (Jennifer Jason Leigh) tiene protocolos de diagnóstico para evitar que Tasya pierda la noción de su propia persona... pero solo sirven si ambas partes son totalmente honestas, lo cual es muy dudoso en un oficio tan peligroso.
Finalmente tenemos la bizarra relación entre el "dealer" Colin y su novia Ava (Tuppence Middleton), la hija del empresario que Tasya debe asesinar. La presencia de una conciencia femenina en el cuerpo de Colin altera la dinámica romántica con Ava, provocando algunos de los más perversos momentos de Possessor... lo cual digo como un halago.
Y, bueno, hay tantos elementos compitiendo por nuestra atención que Possessor se siente de algún modo incompleta... como un largo "trailer" de una serie televisiva que me encantaría ver. Pero incluso en esta forma inconclusa fue una de las películas más interesantes y provocativas que he visto este año... y todo eso antes de llegar al espectacular "gore" (creado por el artista Dan Martin) que nos brinda algunas de las muertes más grotescas del horror contemporáneo (algunas de las cuales, advierto, podrían afectar al público más sensible).
Pero, a fin de cuentas, eso es exactamente lo que yo esperaba en una película con el nombre "Cronenberg" en los créditos. David revolucionó el horror cinematográfico en los ochentas, y es un placer descubrir que su hijo Brandon comparte las mismas malsanas tendencias. Por esa razón declaro inválida cualquier comparación futura entre padre e hijo. Brandon Cronenberg ganó mi confianza como un gran director, sin importar su legado genético. Habiendo dicho eso... necesitamos una actualización de Videodrome para el Nuevo Orden Digital contemporáneo. Tan pronto como sea posible, por favor.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, November 11, 2020

His House



Síntomas: Los refugiados sudaneses Bol Majur (Sope Dirisu) y su esposa Rial (Wunmi Mosaku) llevan mucho tiempo atrapados en el proceso inmigratorio de Inglaterra; pero finalmente el gobierno les asigna una pequeña casa de interés social, donde podrán vivir mientras se regulariza su situación. Y entonces descubren que no están solos.

Diagnóstico: Aunque His House se desarrolla como una clásica historia de "casa embrujada", el auténtico terror no son los fantasmas, sino las experiencias de los refugiados que huyeron de sus países natales en busca de un futuro más próspero (o menos peligroso) para sus familias. Parece una extraña combinación de temas, pero el director Remi Weekes encontró la manera de conectarlos con gran impacto emocional dentro de un fascinante contexto cultural, y con un importante mensaje que tarda un poco en revelarse... pero cuando llega es absolutamente devastador. Como dice uno de los personajes: "nuestros fantasmas siempre nos acompañan"; no importa si se trata de auténticos espíritus, o las cicatrices psicológicas del pasado.
Para lograr esto, Weekes añadió inesperada dimensión al clásico melodrama de una casa embrujada, apoyándose en un reparto que, sin necesidad de palabras, nos contagia el terror de sus vidas cotidianas... no porque los "fantasmas" sean horribles (lo son), sino por todo lo que representan.
En los papeles principales Sope Dirisu y Wunmi Mosaku ofrecen su versión de la pareja disfuncional cuyos conflictos personales se intensifican a consecuencia de los disturbios paranormales (como hemos visto en incontables películas de terror). Generalmente la fórmula requiere que uno de los esposos sea creyente y otro escéptico; sin embargo Bol y Rial aceptan sin dificultad la situación... aunque no necesariamente las causas. Y también destaca Matt Smith (el 11º Doctor Who) como un agobiado trabajador social que quiere ayudar a los esposos Majur, aunque no puede aceptar sus "supersticiones" como razón válida para cambiarlos de casa. Weekes podría haber utilizado a Smith como un clásico villano burocrático... una personificación de la crueldad y negligencia institucional que infesta el gobierno inglés (y de muchos otros países, lamentablemente). Sin embargo Weekes aprovecha la simpatía de Smith para indicar que el problema es más profundo, y no depende de funcionarios individuales, sino de una obsoleta infraestructura que a veces causa más daños que beneficios.
Los valores técnicos de His House desafían su modesto presupuesto gracias al ingenio y la experiencia de la productora BBC Films (aunque la película fue adquirida por Netflix). La cinematografía y el diseño de producción encuentran creativas (y tenebrosas) maneras de presentar las entidades que invadieron la casa (¿o será tan solo la imaginación de los ocupantes?) Los efectos especiales (casi todos prácticos, con oportunas intervenciones digitales) muestran lo mínimo necesario para atemorizarnos y dejar que nuestra imaginación se encargue del resto. Finalmente, mención especial para el excepcional diseño de sonido, una manera económica y eficiente de crear atmósfera y crispar los nervios. A veces un sutil repiqueteo metálico sugiere cosas peores que el mejor maquillaje prostético (PELIGRO: hipérbole de cuestionable veracidad).
Sin embargo, como dije, lo importante es el potente subtexto que inspira escalofríos mientras denuncia un grave problema global que probablemente empeorará antes de que vislumbre una mejoría. Creo que His House es una de las más importantes obras del "horror metafórico", donde se replantean los clichés del género como herramientas para contar historias más complejas y relevantes para la sociedad contemporánea... pero sin descuidar los atributos básicos de una buena historia de terror. Primero llega el susto, y después la reflexión.
Calificación: 9

IMDb

Monday, November 9, 2020

Estación Zombie 2: Península (Train to Busan Presents: Peninsula)



Síntomas: Después de una devastadora epidemia zombie (como vimos en Train to Busan), la península coreana quedó aislada del resto del mundo, y los sobrevivientes buscaron refugio en los países vecinos. Pero ahora, cuatro años después, un grupo armado regresa a la zona de cuarentena para recuperar un camión con un valioso cargamento.

Diagnóstico: Como decía mi abuelo: "En todos lados se cuecen habas". A pesar de las excelentes películas producidas recientemente en Corea del Sur, Estación Zombie 2: Península demuestra que también son capaces de realizar secuelas mediocres e innecesarias que no se parecen en nada a sus brillantes predecesoras. Es una lástima, ya que Estación Zombie 2: Península tiene una sólida premisa y recursos económicos para crear impresionantes paisajes de decadencia urbana, feroces multitudes de zombies, y adecuada violencia para satisfacer a los fans del "gore" y la acción (todo lo cual, por cierto, contradice el minimalismo de la cinta original). Sin embargo nada de eso bastó para rescatar un argumento plano y difuso, donde rara vez encontramos personajes con suficiente fuerza para sostener la película. En resumen: será mejor olvidar Estación Zombie 2: Península, y regresar a la precuela animada Soul Station, donde realmente se conservaron los valores y mensajes de Train to Busan (y aquí viene el gran twist: todas fueron dirigida por Sang-ho Yeon; ¿qué demonios le habrá pasado?)
Para ser justos, Estación Zombie 2: Península empieza y termina razonablemente bien, pero su desarrollo es cansado y previsible. Al principio nos muestra la migración masiva de refugiados coreanos hacia países como Japón y China; y posteriormente encontramos al ex-militar Jung-seok (Dong-Won Gang) viviendo en los márgenes de la sociedad de Hong Kong con su cuñado (¿creo?) Chul-min (Do-Yoon Kim). Entonces un líder criminal les encomienda la misión (junto con otros dos refugiados) de navegar en secreto al muelle de Incheon en Corea del Sur para recuperar un camión lleno de dinero, producto de algún negocio ilegal que fue interrumpido por la infestación de zombies; pero, desde luego, el viaje no será tan fácil ni rápido como les habían prometido.
Estación Zombie 2: Península toma prestados elementos de la incomprendida cinta Doomsday (que a su vez fue una ensalada de ingredientes ochenteros), así como la clásica Escape From New York (o, para que sea más apropiado el nivel de calidad, diría Escape From LA). Jung-seok y Chul-min se separan y terminan en comunidades rivales, mostrando dos distintas estrategias para sobrevivir en una ciudad consumida por los zombies. Sin embargo cualquier insinuación de comentario social o alegoría política queda rápidamente olvidada a favor de huecas secuencias de acción y animación de baja calidad que constantemente rompe la realidad de la película. Aclaro: los escenarios digitales me parecieron impresionantes, con pasmoso nivel de detalle en el modelado de calles abandonadas y edificios derruidos. Pero la animación de elementos individuales resulta horrible, en particular las persecuciones automovilísticas que parecen salir de algún videojuego noventero. Los vehículos se mueven demasiado rápido y carecen de gravedad e inercia, inspirando risas en vez de emoción.
Los zombies digitales son ligeramente mejores, pero solo por la ambientación nocturna que oculta la artificialidad de sus movimientos. Y la mencionada sangre es más frecuente que en Train to Busan, pero tampoco alcanza la abundancia y virtuosismo de, por ejemplo, I Am a Hero.
Tal vez Estación Zombie 2: Península sería aceptable como una genérica cinta de acción/horror. Sin embargo, como continuación de una de las mejores historias de zombies realizadas en este siglo, fue una resonante decepción que empaña la franquicia, y probablemente extinguirá el entusiasmo del público por futuras secuelas.
Como dije: clásico error de Hollywood trasplantado a la floreciente industria cinematográfica de Corea del Sur. Solo queda esperar que aprendan la lección con esta mala experiencia, antes de que algún genio intente hacer Parasite 2: Back to the Basement.
Calificación: 6.5

IMDb

Sunday, November 8, 2020

The Captain (Zhong Guo Ji Zhang)



Síntomas: Durante un vuelo rutinario de China a Tibet, el Capitán Liu Changjian (Hanyu Zhang) enfrenta problemas que podrían retrasar su llegada al cumpleaños de su hija. Y también podrían matar a los 119 pasajeros a bordo de su avión.

Diagnóstico: Antes que nada conviene advertir que The Captain no pertenece al cine de acción, ni es una "película de desastre" en el sentido convencional... aunque incluye elementos de ambos géneros. La trama está inspirada en eventos reales ocurridos en Mayo del año 2018, y el director Andrew Lau (sí, la leyenda de Hong Kong) se esmera en mantener el mayor realismo posible, no solo para hacer la película más interesante, sino como una forma de homenaje a los valerosos pilotos y sobrecargos que participaron en este fatídico vuelo.
Esto significa que no veremos aparatosos "stunts", ni audaces rescates, ni perritos en peligro (hay un adorable cachorro, pero se queda en tierra firme). Por el contrario, el libreto explora los múltiples aspectos de un incidente aéreo, visitando la torre de control, centros de pronóstico meteorológico, y hasta un grupo de fanáticos de la aviación que interceptan las comunicaciones del vuelo 8633 de Sichuan Airlines, y son los primeros civiles en enterarse del problema. En otras palabras, The Captain evita la simple fórmula de los desastres cinematográficos para enfocarse en la disciplina técnica y humana que mantiene a los aviones en vuelo, así como los procedimientos que entran en acción cuando se presenta una crisis.
Y, desde luego, no puede faltar un poco de melodrama personal en The Captain para establecer múltiples puntos de conexión emocional con el espectador, desde la relación del Capitán Liu Changjian (Hany Zhang) con su esposa e hija, hasta el incipiente romance entre el co-piloto Xu Yichen (Hao Ou) y la azafata Huang Jia (Tian'ai Zhang), por no mencionar la proverbial prueba de fuego para el novato oficial de vuelo Liang Dong (Jiang Du), quien comienza con la arrogancia de la juventud y termina con la humildad de un veterano. Incluso diría que The Captain llega al extremo de la cursilería en un par de ocasiones... pero podemos disculparlo en vista del notable resultado en los demás aspectos de la producción.
Además de las sobrias actuaciones y eficiente dirección de Lau, podemos contar con excelentes imágenes de aviones en vuelo que esfuman la línea entre efectos visuales y elementos prácticos. Solo algunas tomas revelan su origen digital por las imposibles ubicaciones de la cámara... pero, por lo demás, es muy fácil confundir la realidad con la ilusión.
Igualmente disfruté los recorridos por varias oficinas de monitoreo aéreo (incluyendo instalaciones militares), donde los especialistas en radar y telemetría intentan encontrar el vuelo 8633 cuando pierde contacto con el aeropuerto. Como dije al principio, The Captain no es una película de acción, e incluso podría parecer lenta por todo el tiempo que Lau dedica a los preparativos del vuelo (pasan más de veinte minutos antes de que despegue el avión)(clásico retraso de línea aérea, ja, ja), pero me pareció tiempo bien invertido para apreciar la meticulosa inspección que precede el despegue de estas aeronaves repletas de pasajeros, cuyas vidas dependen de la experiencia, pericia y compromiso del personal técnico. O al menos así quiere Lau presentar a la industria aérea china. Habiendo volado en aerolíneas mexicanas, no estoy seguro de que la misma atención al detalle se aplique en todo el mundo.
Hablando de China, hay un detalle que llamó mi atención al principio de la película. Durante una junta con la tripulación del vuelo, el Capitán pregunta: "¿Quién pertenece al Partido Comunista?" Algunos alzan la mano y otros no. Y eso es todo. No vuelve a mencionarse en el resto de la película, ni parece tener influencia en el argumento ¿Consideran bueno o malo pertenecer al partido? ¿Fue un comentario político del director? ¿O una denuncia de la politización de actividades donde la afiliación no debería tener relevancia alguna? No sé. Pero me causó mucha curiosidad.
Entonces, The Captain no fue una imitación china de la franquicia setentera Airport, donde siempre había una bomba, una colisión en pleno vuelo (Airport '75) o un atentado (The Concorde: Airport '79). En vez de eso The Captain ofrece una mesurada y fascinante dramatización de un evento real donde la crisis no fue complicada ni espectacular... y aún así representó inmenso peligro por los factores involucrados. Habiendo dicho eso, les recuerdo que volar sigue siendo la forma de transporte más segura. Siempre y cuando nadie tosa o estornude en pleno vuelo.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, November 6, 2020

Uncle Peckerhead



Síntomas: La banda punk DUH planea una gira para promover su primer "demo", pero su vehículo es confiscado por falta de pagos. Entonces encuentran un amable anciano llamado Peckerhead (David Littleton), quien les ofrece su camioneta y sus servicios como "roadie"... pero el viaje se complica cuando descubren que Peckerhead no es lo que parece.

Diagnóstico: Podríamos ubicar Uncle Peckerhead en la categoría de "horror musical", aunque en esta ocasión el punk sirve tan solo como marco cultural de la extraña situación que enfrentan Judy (Chet Siegel), Max (Jeff Riddle) y Mel (Ruby McCollister), los integrantes de la banda DUH. Sin dinero, sin casa, ni automóvil, su última esperanza es realizar una gira y quizás obtener un contrato de grabación. Por eso aceptan el ofrecimiento del Tío Peckerhead (David Littleton), un indigente que vive en su camioneta, y les ofrece manejar y servir como ayudante (o "roadie") durante el "tour" de la banda. A pesar de las bizarras circunstancias, la gira comienza bastante bien... hasta que descubren que Peckerhead se transforma a medianoche en un demonio hambriento de carne humana. Pero el resto del tiempo es un hombre amable y servicial que realmente los ayuda, no solo como conductor, sino vendiendo camisetas, animando al público durante los conciertos... y eliminando promotores corruptos que no cumplen sus promesas financieras. ¿Podrán los jóvenes de DUH vivir con estos asesinatos en su conciencia, a cambio de obtener el éxito que soñaron?
El conflicto interno de la banda representa el eje dramático de la cinta, apoyado por la excelente química de un reparto que incluye a Chet Siegel en el papel de Judy, bajista y cantante de DUH, que también funge como agente, organizadora y conciencia del grupo. Su optimismo es contagioso, y su convicción para salir adelante parece inquebrantable... hasta que "Peck" empieza a matar. Jeff Riddle interpreta a Max, el guitarrista inocente que acepta la ayuda de Peckerhead sin considerar las consecuencias morales (o legales) de sus transformaciones nocturnas. Y Ruby McCollister interpreta a la baterista Mel, cuyo cínico pragmatismo (¿o será apatía?) simplemente acepta los hechos como son, porque nada importa en la vida.
Sin embargo, la actuación que unifica la película corresponde a David Littleton como Peckerhead, un afable vagabundo cuya grave condición no ha afectado su calidez humana. En algunos momentos me recordó al finado Sid Haig, con esa misma combinación de ternura y amenaza en su mirada... lo cual digo como un gran halago, desde luego.
El director/productor/escritor/editor/compositor/ Matthew John Lawrence creó una historia con múltiples niveles donde nada es lo que aparenta. Los integrantes de DUH no siguen los estereotipos de la cultura punk; el "monstruo" es simpático y gentil; y aunque la muerte parece un castigo extremo, no podemos decir que las víctimas de Peck sean realmente inocentes.
En cuanto a los "niveles" que mencioné hace un momento, podríamos tomar la naturaleza bipolar de Peck como metáfora de la creatividad autodestructiva que ha clamado tantas vidas en la música popular; y la disyuntiva ética de Judy simboliza el sacrificio de los ideales a cambio del éxito económico. Todo eso está retratado con un estilo visual limpio y atractivo que disimula (en lo posible) el micro-presupuesto de la cinta.
Finalmente, los números musicales de Uncle Peckerhead no fueron tan frecuentes como yo esperaba, pero inyectan energía cuando vemos a DUH en concierto, y nos contagian la pasión de estos tímidos jóvenes que parecen más "geeks" que integrantes de una banda punk. Hasta me gustaron las canciones de Dominion Rising, sus principales rivales que siempre intentan humillarlos o robarles "tocadas".
Uncle Peckerhead sufre algunos problemas comunes en el horror independiente, pero las actuaciones, libreto y dirección trascienden su humilde nicho, ofreciendo una fábula punk con la proporción exacta de humor y sangre (y música) para entretener a los fans del género, y hacer algunos comentarios sobre la industria musical, donde prácticamente hay que vender el alma al Diablo para salir adelante. O, en este caso, tan solo ignorar los asesinatos cometidos por un demonio caníbal. Estoy seguro de que Jello Biafra hizo cosas peores.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, November 4, 2020

Borat Subsequent Moviefilm



Síntomas: El reportero Borat Sagdiyev (Sacha Baron Cohen) fue condenado al "gulag" por avergonzar a Kazajistán durante su previa visita a los Estados Unidos (como vimos en Borat: Cultural Learnings bla bla bla). Pero su condena es suspendida cuando el Primer Ministro de Kazajistán decide enviar un regalo al Vicepresidente de los Estados Unidos.

Diagnóstico: Catorce años después de satirizar la sociedad norteamericana con el personaje de Borat, el comediante Sacha Baron Cohen regresa con otra dosis de transgresiones humorísticas e infiltraciones en círculos elitistas para denunciar sus prácticas racistas y anacrónicas conductas. En resumen: más de lo mismo, pero en una sociedad profundamente dividida por la presidencia de Donald Trump y manipulada por la desinformación de las redes sociales, lo cual exacerba los problemas que ya existían en la época de George W. Bush, cuando se estrenó la cinta original (imagino que muchas personas extrañan ahora a aquel inepto presidente).
Borat Subsequent Moviefilm (disponible globalmente en Amazon Video) emplea el mismo formato semi-documental, con el reportero Borat Sagdiyev (Sacha Baron Cohen) emprendiendo una misión más o menos concreta en compañía de su hija Tutar (Maria Bakalova), pero con suficientes desviaciones para explorar nuevos nichos culturales y burlarse de su ignorancia e hipocresía... a veces de manera tan sutil que ni sus víctimas se dan cuenta de ello (como en el concierto "country"), y a veces en forma tan exagerada que se vuelve antipática (como en el baile de debutantes).
Pero, bueno... sabemos que Baron Cohen prefiere bombardear al público con toda clase de chistes, y dejar que cada quién decida cuáles funcionan para su gusto particular. En mi caso el porcentaje de risas fue razonablemente elevado (una medida muy subjetiva), con el beneficio adicional del análisis sociológico para redimir (parcialmente) los excesos y vulgaridades de un libreto que podría ofender a los espectadores más sensibles. Y no solo me refiero al humor escatológico, sino a los explosivos comentarios sobre razas o religiones específicas. Por otro lado, asumo que la gente sabe lo que le espera cuando ve una película de Borat.
Lo que yo no esperaba encontrar en Borat Subsequent Moviefilm fue una emotiva historia sobre la relación de un padre y su hija que gradualmente se conocen mejor, aprenden a respetar sus respectivos puntos de vista, y ganan nuevo aprecio por sus mutuas virtudes... a pesar de sus obvios defectos. Claro, el tiempo dedicado a esta relación es relativamente corto, y se interrumpe muchas veces por la ineptitud de Borat que "accidentalmente" revela la ignorancia, racismo y avaricia predominante en los Estados Unidos. Pero a fin de cuentas Sacha Baron Cohen y Maria Bakalova tienen suficiente talento para mantener viva la conexión emocional entre Borat y Tutar a pesar de tantas distracciones.
Hablando de conexión emocional... otra "innovación" de Borat Subsequent Moviefilm es la compasión que muestra por algunas víctimas de sus bromas. Sacha Baron Cohen ataca salvajemente a las figuras públicas que lo merecen, pero respeta la dignidad de la gente común que fue engatusada por ideologías que satisfacen necesidades psicológicas más profundas. Por ejemplo, en cierto momento de la película Borat se refugia con dos seguidores de las más extremas conspiraciones políticas. Sería muy fácil burlarse de ellos; y sin embargo el director Jason Woliner (veterano de televisión haciendo su debut en largometrajes) se esfuerza en mostrar que no son malas personas, pues ayudan a Borat cuando más lo necesita, y sienten empatía por las dificultades personales de un excéntrico inmigrante.
Habiendo dicho todo eso... conviene recordar que, antes que nada, Borat Subsequent Moviefilm es una comedia y no un "documental", pues existe considerable manipulación editorial para incrementar el humor (por ejemplo, en la entrevista con Rudy Giuliani), facilitar el flujo de la trama (los consejos de la niñera), y enfatizar el mensaje de la película (la visita a la sinagoga). En otras palabras: Borat Subsequent Moviefilm no muestra la realidad, sino un reflejo selectivo y distorsionado para hacernos reír e invitarnos a pensar. Creo que funciona muy bien en ambos niveles; pero a fin de cuentas es tan deshonesta como los villanos que denuncia.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, November 2, 2020

Las Brujas (The Witches)



Síntomas: Un niño (Jahzir Bruno) y su abuela (Octavia Spencer) descubren el malévolo plan de una organización de brujas, y deciden hacer algo al respecto.

Diagnóstico: Tenía la esperanza de que el director Robert Zemeckis hubiera superado su adicción a los efectos digitales. No por completo, desde luego (tampoco quiero pedir milagros); pero sus más recientes películas (como Flight, The Walk y Welcome to Marwen) mostraban un mejor balance entre imágenes y contenido. Los efectos no eran el centro absoluto de la película, sino una herramienta para contar historias humanas.
Desafortunadamente Las Brujas (remake de The Witches, de 1990) indica que Zemeckis cayó de nuevo en las garras del vicio. Ni hablar... es una enfermedad, y no podemos enojarnos con él; solo apoyar su recuperación.
Y ese es tan solo el menor de los problemas de Las Brujas. No quiero hacer comparaciones exageradas que carecen de sentido (como cuando se invoca a Hitler en discusiones políticas), pero me atrevería a decir que esta nueva versión de Las Brujas es el equivalente de Cats para el año 2020. Tal vez Las Brujas no será objeto de ridículo universal, pero su existencia sugiere la misma incomprensible cadena de malas decisiones que dan como resultado una película horrible, tediosa, y sin un solo elemento rescatable. Ya saben... como Cats.
Regresando a los efectos especiales, son bastante mediocres para una película "de estudio", pero serían tolerables si el argumento lograra inspirar un poco de emoción, o suspenso, o al menos curiosidad por saber cómo terminará la historia del niño que enfrenta a las brujas. Sin embargo lo único que sentí fue sueño e irritación. Creo que sonreí una sola vez, y fue por un gesto de Octavia Spencer. Pero todas las escenas "chistosas" causan pena ajena... empezando por Anne Hathaway en el papel de la Gran Bruja.
En serio, no puedo imaginar quién pensó que sería buena idea convertir a esta excelente actriz en una caricatura humana, gritando todos sus diálogos en un forzado acento europeo (no estoy seguro qué país intenta parodiar), mientras gesticula desesperadamente para enfatizar los efectos digitales que transforman su apariencia cuando no pueden verla los humanos.
Hablando de lo cual, Las Brujas fue co-escrita por Guillermo del Toro (junto con Zemeckis y Kenya Barris), y se nota su influencia en el diseño de las brujas, muy similar al de los vampiros en Blade II. ¿Ayuda en algo a la narrativa? No. Pero es toda la excusa que Hathaway y Zemeckis necesitan para volverse locos y olvidar la motivación, desarrollo y consistencia de los personajes. Ni siquiera la genial Octavia Spencer destaca en el papel de la abuela vudú, cuyos conocimientos de magia y folclor podrían servir para derrotar a la villana y sus secuaces. Spencer se ve indiferente en todas sus escenas, sin rastro alguno de la empatía y profundidad que caracterizó su desempeño en películas como The Help, Hidden Figures y hasta la mediocre Ma. Me da la impresión de que Spencer olvidó actuar porque estaba distraída con los detalles técnicos de la filmación en "green screen", cuidando que sus manos y sus ojos coincidieran con los indicadores de posición que serían posteriormente reemplazados por efectos digitales. Y si el director no notó este problema al momento de filmar... ¿qué podemos esperar del resto de la película?
No hace falta comparar Las Brujas con la original The Witches para reconocer los numerosos problemas que sufre el remake en todos los niveles imaginables. Si me esfuerzo mucho por encontrar algo positivo podría decir... no sé... la animación del gato es bastante buena. Hay una breve secuencia donde el gato de la Gran Bruja espía a la abuela y su nieto, y luego camina por el pretil del hotel hasta la ventana de su dueña. Claramente los animadores se esmeraron en copiar hasta los más sutiles movimientos de un gato real, y el resultado es bastante impresionante... en el nivel técnico. Fuera de eso, sugiero evitar Las Brujas, y mejor re-visitar la versión original dirigida por Nicolas Roeg. Tampoco es perfecta, pero al menos nos permite apreciar la época cuando los efectos especiales eran solo el aderezo, y no el plato principal.
Calificación: 5 

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Sunday, November 1, 2020

El Mensajero del Último Día (The Empty Man)



Síntomas: Cuatro turistas encuentran algo muy extraño en las montañas de Bután. Posteriormente, en el pequeño pueblo norteamericano de Webster Mills, varios jóvenes desaparecen después de invocar la leyenda urbana conocida como "el hombre vacío".

Diagnóstico: No tenía mucho interés en El Mensajero del Último Día porque parece una de esas cintas de horror de bajo presupuesto (y más baja calidad) que infestan los cines de México cuando no hay suficientes estrenos decentes. Tan solo la sinopsis nos recuerda bazofias como Slender Man y The Bye Bye Man. Entonces me enteré de que El Mensajero del Último Día es la adaptación de un comic de Boom! Studios, y además representa la primera incursión en el cine de esta popular editorial independiente (aunque no sé cuánto dure esa independencia, ya que 20th Century Fox era dueña minoritaria de Boom! Studios... y ahora Fox le pertenece a Disney).
Bueno, pues me complace decir que El Mensajero del Último Día fue una cinta de terror totalmente inesperada, con buenas actuaciones, tenebrosas imágenes, y una enigmática mitología que nos invita a pensar mientras provoca escalofríos. Sin embargo, su inusual combinación de elementos no encaja fácilmente en las categorías tradicionales del horror, y probablemente será un fracaso de taquilla (lo cual ya es decir bastante en tiempos de pandemia), hasta que sea descubierta en video casero por el público que sepa apreciarla.
Habiendo dicho eso, El Mensajero del Último Día tiene algunos problemas. Con una duración de dos horas y cuarto, el libreto escrito por el director David Prior (inspirado en la novela gráfica de Cullen Bunn y Jesús Hervás) da muchas vueltas y pierde tiempo en tangentes de escasa relevancia (por ejemplo, la obligatoria "tragedia del pasado" que atormenta al protagonista); pero esa misma complejidad la distingue de aquellas baratas "B-Movies" que mencioné al principio. De hecho, el asunto de la leyenda urbana y los adolescentes desaparecidos constituye una parte mínima del argumento. La mayor parte está enfocada en James Lasombra (James Badge Dale), un ex-policía viudo y semi-alcohólico que es amigo de Nora Quail (Marin Ireland), la madre de la primera estudiante que desapareció después de invocar al "hombre vacío". La Policía del pueblo no sabe por dónde empezar, y por eso James acepta investigar por su cuenta, descubriendo extrañas conexiones con... bueno, no voy a explicar demasiado. Basta decir que el tremendo prólogo de casi veinticinco minutos con el que comienza El Mensajero del Último Día no fue accidental (¿Cómo podría serlo? ¿Cuántos "prólogos" duran casi media hora?)
Y aunque la investigación de James recurre a muchos clichés, el director los utiliza como piezas adicionales del misterio, en vez de ser excusas para avanzar la trama sin esforzarse demasiado. Como ejemplo puedo señalar la clásica escena del ex-policía buscando información en Internet. La búsqueda es lógica, concisa, y nos remite a eventos que el protagonista no conoce... pero nosotros sí, lo cual incrementa el suspenso y planta semillas de inquietud en nuestra mente. Y así, conforme James se sumerge en el confuso origen del "hombre vacío", podemos seguir sus procesos mentales, compartir su escepticismo, y eventualmente recibir el impacto completo de la solución que unifica los variados aspectos de la película. Pero no todos, porque siempre es bueno dejar un poco de misterio para la secuela.
La cual, francamente, dudo mucho que llegue a realizarse. El Mensajero del Último Día no es una película muy comercial, y además su estreno llegó en momento inoportuno. Sin embargo sus ingeniosas ideas, sombría atmósfera y excelente manufactura (mención especial para la cinematografía de Anastas N. Michos y la música de Christopher Young y "Lustmord") merecen la atención de los fans del horror (o tan solo del buen cine) interesados en algo distinto, tal vez construido con ingredientes comunes, pero empleando métodos innovadores. Buen comienzo para Boom! Studios; ojalá tengan oportunidad de crear su propio universo, antes de ser devorados por la competencia.
Calificación: 8.5

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