Friday, February 26, 2021

Judas and the Black Messiah



Síntomas: Para evitar una condena por robo de automóviles, Bill O'Neal (LaKeith Stanfield) acepta trabajar como espía del FBI, y se infiltra en la organización activista de las Panteras Negras con la misión de vigilar a Fred Hampton (Daniel Kaluuya), su controversial líder.

Diagnóstico: Al igual que la reciente película The Trial of the Chicago 7, Judas and the Black Messiah confirma que los problemas sociales de los Estados Unidos (y otros países) no son nuevos, sino que vienen arrastrándose desde hace décadas (a veces siglos), y periódicamente estallan cuando se acumula suficiente presión sobre las víctimas de segregación. En otras palabras: la historia se repite, y el cine siempre está dispuesto a recordar los errores del pasado con la esperanza de evitarlos en el futuro. Y también con la esperanza de vender suscripciones de HBO.
Otra similitud entre The Trial of the Chicago 7 y Judas and the Black Messiah es que rechazan el formato tradicional de las "bio-pics" hollywoodenses para presentar una versión más amplia y fidedigna de los hechos reales... lo cual inevitablemente implica una narrativa fragmentada y ocasionalmente confusa, sobre todo para espectadores (como yo) que no conocían los eventos retratados en ellas.
Previniendo esa situación, el director Shaka King reclutó un sobresaliente ensamble de actores con suficiente carisma e intensidad para mantenernos cautivos durante el laberinto de corrientes políticas, conflictos sociales, e interferencia gubernamental que marcó la existencia de las "Panteras Negras" en la ciudad de Chicago a fines de los años sesentas.
El líder del movimiento era Fred Hampton (Daniel Kaluuya), cuya explosiva retórica e ideas socialistas no solo inspiraron a la población africana-americana de Chicago (y otras ciudades), sino a múltiples razas y culturas reprimidas cotidianamente por desafiar el "American Way of Life"... o al menos la versión racista que cultivaban los líderes de aquella época.
Entre esos líderes: J. Edgar Hoover (Martin Sheen, absolutamente irreconocible), el corrupto director del FBI cuyos abusos de poder se extendían más allá de perseguir comunistas. En aquel entonces Hoover estaba obsesionado con la "amenaza" de las Panteras Negras, una organización militante que buscaba igualdad de derechos, seguridad económica, y programas de salud que incluyeran a todas las minorías. Y, bueno, también querían incitar una revolución y derrocar al gobierno, pero por medios relativamente pacíficos (aunque no descartaban el conflicto armado).
En esa volátil situación, el Agente Roy Mitchell (Jesse Plemons) decide "plantar" un informante muy cerca de Fred Hampton; y Bill O'Neal (LaKeith Stanfield) acepta esa arriesgada misión a cambio de inmunidad por sus delitos de robo (su "modus operandi" como ladrón de automóviles explotaba el miedo que la gente sentía por la Policía de Chicago, lo cual es un buen indicador del clima político en esa ciudad). Y, conforme Bill asciende en la jerarquía de las Panteras Negras y conoce personalmente a Hampton, tiene que luchar con su conciencia porque siente que está traicionando a su gente.
Lo cual, como dije al principio, involucra un tortuoso recorrido por la vida de Hampton, revelando eventos clave en su historia personal y en la de su organización, al mismo tiempo que nos ilustra sobre las virtudes y defectos de las Panteras Negras. Judas and the Black Messiah no exime las fallas de sus protagonistas, pero tampoco es necesario pintarlos como ángeles para reconocer las terribles injusticias que intentaban corregir... independientemente de sus métodos.
Entonces, Judas and the Black Messiah no es una típica biografía diluida para consumo masivo, sino una crónica compleja y moralmente ambigua que merece recordarse para apreciar los cambios positivos obtenidos desde aquellos días, y el largo camino que queda por recorrer. Además, en un nivel más básico, Judas and the Black Messiah es un electrizante thriller respaldado por excelentes actuaciones (LaKeith Stanfield y Daniel Kaluuya son la atracción principal, pero no podemos ignorar a Jesse Plemons, Dominique Fishback y Ashton Sanders, entre muchos otros), enérgica dirección de Shaka King, y virtuosa cinematografía y diseño de producción que nos transportan al año 1969 sin convertirlo en una caricatura sesentera. Por el lado negativo, Judas and the Black Messiah no es una película ligera para divertirse el fin de semana... pero su intención trasciende el simple entretenimiento, y su mensaje es más relevante que nunca, lo cual es razón suficiente para celebrar su existencia.
Calificación: 8.5

IMDb

Wednesday, February 24, 2021

I Care a Lot



Síntomas: Marla Grayson (Rosamund Pike) fundó una empresa que coordina la atención médica de ancianos enfermos, pero en realidad es una excusa para robarles sus ahorros y posesiones. Sin embargo, su más reciente "cliente" no será tan fácil como los demás.

Diagnóstico: En el año 2009, el director inglés J Blakeson estableció excelentes credenciales con el thriller The Disappearance of Alice Creed, pero después cayó en las garras de Hollywood y dirigió el horrible romance "young adult" The 5th Wave. Y ahora, cinco años después, Blakeson regresa con otro excelente thriller para restaurar su buen nombre... y para criticar una rama de la legislación norteamericana que se presta a los abusos retratados en esta cinta.
De hecho, creo que I Care a Lot haría una buena trilogía con Side Effects y Unsane, ya que las tres denuncian la intersección de medicina y capitalismo que permite el enriquecimiento de corporaciones inhumanas mediante la explotación de un sistema de salud supuestamente dedicado al bienestar de la gente necesitada, aunque en la práctica puede dar resultados totalmente opuestos y perjudiciales.
I Care a Lot examina el trabajo de los "guardianes legales" que (teóricamente) protegen a las personas enfermas y sin parientes (o, peor aún, con parientes negligentes) que requieren cuidados especiales por alguna condición física o mental. Marla Grayson (Rosamund Pike) construyó una exitosa empresa bajo ese rubro, en complicidad con su asistente Fran (Eiza González), y con varios doctores que reciben sobornos por declarar "incompetentes" a las víctimas potenciales de este fraude. Entonces Marla conoce a Jennifer Peterson (Dianne Wiest), una afable mujer retirada y sin familia que trabajó en finanzas toda su vida, y guardó lo suficiente para disfrutar una vejez sin preocupaciones económicas. Pero cuando Marla y sus secuaces la recluyen en una casa de reposo y empiezan a disponer de sus propiedades, descubren que Jennifer no está tan sola como pensaban.
La primera mitad de I Care a Lot me pareció crispante y perturbadora (en el buen sentido) por el asombroso cinismo de la protagonista, por la desvergonzada complicidad de doctores sin escrúpulos; y, sobre todo, por la existencia de un sistema legal suficientemente miope para cobijar estos "crímenes legales". Claro, quiero pensar que Blakeson exageró algunas cosas y manipuló otras para incrementar el suspenso y facilitar el flujo de la trama (algunos ejemplos de esas manipulaciones: el juez más perezoso del mundo, y una audiencia legal donde nadie hace la pregunta obvia que hubiera resuelto todo desde el primer acto); pero eso no disminuye el horror de saber que pueden existir casos como el de Jennifer Peterson, incluso si no son tan comunes o tan extremos (al menos eso espero).
Entonces llegamos a la gran revelación de I Care a Lot, y la cinta cambia sustancialmente en tono y dirección. Marla reconoce que cometió un grave error... pero su reacción no es la que esperamos, y así comienza una guerra entre individuos amorales cuya ambición no tiene límite. Entre más encarnizada se vuelve la batalla, más claro queda que no hay héroes en I Care a Lot; solo villanos con distintos niveles de perversidad. Y aunque el resultado es ciertamente entretenido, me dejó mal sabor pasar tanto tiempo con estos monstruos humanos.
Todo esto es posible gracias al libreto de J Blakeson que confunde repetidamente nuestras expectativas sobre el comportamiento de los personajes, pero sin traicionar su repudiable carácter. Y tampoco podemos ignorar las increíbles actuaciones de Rosamund Pike como Marla, Dianne Wiest como la anciana indefensa, y un destacado reparto secundario que incluye al siempre confiable Peter Dinklage, Eiza González, Alicia Witt, y Chris Messina. Sobra decir que Dinklage se roba la película (como siempre), pero Rosamund Pike le da bastante competencia.
En resumen, I Care a Lot me pareció un thriller sofisticado y muy recomendable... pero debo advertir que la experiencia puede ser estresante por su ambigua moralidad. Sin embargo todo se resuelve al final, aunque no necesariamente como esperamos; todo depende de la importancia que le demos a una victoria moral sobre una victoria "real".
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, February 22, 2021

Monster Hunter



Síntomas: Durante una misión de rescate en el desierto, la Capitana Natalie Artemis (Milla Jovovich) y su escuadrón son transportados a una dimensión repleta de monstruos, mares de arena, y piratas "steampunk".

Diagnóstico: Después de escribir tantas veces sobre "subtexto", "profundidad" y "niveles dramáticos", fue un alivio descubrir que aún puedo disfrutar películas que no tienen nada bajo la superficie. Pero creo que solo es posible cuando el contenido es suficientemente atractivo para abrumar nuestros sentidos y satisfacer las expectativas de una simple experiencia visceral.
Todo lo cual describe a Monster Hunter, una vistosa odisea trans-dimensional sobre las aventuras de dos guerreros muy distintos en origen, pero con la meta común de sobrevivir en circunstancias absolutamente imposibles.
Milla Jovovich (Resident Evil: The Final Chapter) tiene amplia experiencia como "mujer de acción", y su desempeño en Monster Hunter me pareció impecable, con toda la rudeza que esperamos, pero sin perder el humor y compasión que nos recuerdan su humanidad (me hizo reír su reacción, muy espontánea y creíble, cuando ve por primera vez al gato). Por su parte, el gran Tony Jaa (Triple Threat) interpreta a un personaje más misterioso, pero muy útil por sus conocimientos sobre la pesadillesca dimensión, y porque podemos descubrir su personalidad y motivación al mismo tiempo que Artemis, lo cual enriquece las frenéticas peleas que ocupan la primera mitad de Monster Hunter.
Cuando la Capitana Artemis (Milla Jovovich) y sus soldados llegan a la dimensión del "Nuevo Mundo", tratan de comprender lo que está pasando, pero se separan casi de inmediato y Artemis debe enfrentar por sí sola el ataque de inmensas criaturas en una región desértica, donde la muerte puede llegar literalmente desde cualquier dirección. Entonces encuentra a "Hunter" (Tony Jaa), sobreviviente de un naufragio en el mar de arena, y empiezan a pelear porque no confían en sus mutuas intenciones. Posteriormente su rivalidad se transforma en cooperación cuando reconocen que ambos necesitan ayuda, ya no digamos para regresar a sus respectivos mundos, sino para sobrevivir la noche en territorio infestado de insectos gigantes y dragones subterráneos.
Y, como dije, eso es todo. Monster Hunter no tiene una "historia" formal; simplemente coloca a los personajes en un infierno inexplicable, y los deja libres para encontrar el camino hacia el final, enfrentando criaturas cada vez más peligrosas, y con obstáculos que requieren ingenio y bastante suerte para resolverse.
Suena exactamente como un videojuego... lo cual no es raro, ya que Monster Hunter está basada en un juego de Capcom que, francamente, nunca jugué, y ni siquiera sabía que existía. Por lo tanto no puedo evaluar la fidelidad de la cinta respecto al producto original; pero fue mejor así, ya que pude apreciar Monster Hunter por sus virtudes intrínsecas, sin compararla constantemente con un medio diferente.
Entre esas virtudes: la dirección de Paul W.S. Anderson, quien mantiene el acelerador hasta el fondo durante tanto tiempo que la acción se vuelve cansada; afortunadamente recuerda frenar de vez en cuando para conocer mejor a los personajes y permitir el desarrollo de su relación. Sé que Anderson tiene mala fama en la comunidad "geek", pero en lo personal no tengo nada en su contra; y hasta he disfrutado algunas de sus películas cuando no intenta hacerlas muy complicadas. Por eso Monster Hunter es una plataforma ideal para su talento particular, y creo que se convirtió en mi película favorita de este director.
Aunque también podrían influir en esa opinión los efectos especiales del estudio Mr. X, absolutamente fantásticos en apariencia y tecnología. Claro, los paisajes desérticos de Sudáfrica contribuyen en gran medida a la atmósfera alienígena del "Nuevo Mundo", pero las criaturas, escenarios y su integración con los actores alcanzan el máximo realismo posible. Esta vez funcionó muy bien la colaboración de un estudio alemán (Constantin Film), uno chino (Tencent Pictures) y uno japonés (Toho Company... la casa de Godzilla, nada menos) para lograr un producto de calidad internacional, con buen potencial económico y genuinamente entretenido, que no nos exige pensar para disfrutar su exuberante acción. Desde luego siempre preferiré una película que apoya sus imágenes con historia y emociones; pero Monster Hunter demuestra una vez más que el espectáculo visual aún puede sorprendernos y ofuscar las funciones críticas del cerebro. O quizás solo de mi cerebro; prefiero no investigar demasiado.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, February 21, 2021

Samurai Marathon (Samurai Marason)



Síntomas: En 1885, el gobernador del clan Annaka organiza un maratón para probar la fuerza física y mental de sus samuráis; pero la carrera se convierte en algo más importante para algunos participantes.

Diagnóstico: ¡Otro ex-patriado europeo buscando fortuna en Asia! Esta vez le tocó el turno al director Bernard Rose (Candyman), y me alegra decir que su película Samurai Marathon representa una notable fusión de estilos que no intenta copiar el clásico cine samurái, sino replantearlo en un contexto más moderno y realista, sin sacrificar sus tradiciones culturales ni su famoso código de honor.
En el año 1885 los samuráis ya no eran los guerreros acorazados de la era medieval, sino  funcionarios públicos que trabajaban en distintas ramas gubernamentales; pero, en caso de peligro, podían "activarse" y formar un ejército bien disciplinado, listo para cumplir órdenes y defender su territorio.
Sin embargo, el Gobernador Itakura (Hiroki Hasegawa) teme que el largo período de paz que disfruta su prefectura ha entorpecido la habilidad de sus samuráis, y organiza un maratón para estimular su espíritu competitivo y evaluar su desempeño físico. Desafortunadamente la carrera también sirve de excusa para ciertas manipulaciones políticas que podrían destruir al clan Annaka... y ese es tan solo el primero de muchos problemas que surgen durante la competencia.
Antes de continuar, debo aclarar que Samurai Marathon no es una película de acción. Desde luego hay violencia, combate con "katanas", y un poco de sangre... pero su argumento no encaja en el formato típico de las artes marciales. En vez de eso Bernard Rose construyó una aventura histórica con múltiples sub-tramas que reflejan la complejidad de la cultura japonesa, los retos de las comunidades rurales, y la inminente llegada de invasores que amenazaban con romper el aislamiento mantenido por Japón durante tantos siglos.
Todo eso (y más) abarca un inocente maratón a través del bosque, donde el premio era un deseo concedido por el gobernador. Por cierto, la cinta está basada en hechos reales. El maratón realmente ocurrió; de los detalles no estoy seguro, pero la fidelidad histórica no parece importante cuando la versión cinematográfica es tan entretenida.
Tampoco mencionaré a los corredores que tienen un motivo oculto para competir, porque es un placer descubrir las piezas individuales de un gran rompecabezas, y cómo se conectan orgánicamente hasta revelar la imagen completa del evento. Solo señalaré algunos ejemplos representativos: Jinnai Karasawa (Takeru Satoh) es un samurái que trabaja como contador, pero secretamente es un ninja en una misión de espionaje para el "Shogun" de Japón (creo que esa es la frase más "cool" que he escrito en mi vida); Mataemon (Naoto Takenaka) es un samurái retirado que no está obligado a participar, pero quiere probarse a sí mismo que aún puede defender a su clan; y también hay una mujer (Nana Komatsu) disfrazada de hombre (al estilo de Mulan), que aprovecha el maratón para desafiar las sofocantes reglas de su posición social.
Bernard Rose mantiene un perfecto balance entre tantas conspiraciones y misiones secretas, estableciendo temas generales que unifican la trama e ilustran la esencia de los samuráis (y un ninja), no en su faceta de soldados, sino como humanos con gran responsabilidad y sentido del honor.
Y, bueno, sobra decir que Rose aplica su elegante estilo visual con ayuda del cinematógrafo Tajuro Ishizaka, quien retrata con igual belleza los paisajes japoneses y la sangre derramada sobre los serenos trigales. Ah, y hablando de belleza: la música de Philip Glass es otra desviación del canon samurái que funciona mejor de lo que yo hubiera imaginado. En resumen: Samurai Marathon me pareció una recomendable aventura histórica con mayor énfasis en carácter y cultura que en batallas y violencia... aunque tampoco las olvida; simplemente las emplea como remate de una excepcional experiencia emocional.
Calificación: 9

IMDb

Friday, February 19, 2021

Saint Maud



Síntomas: La enfermera particular Maud (Morfydd Clark) se muda a la casa de Amanda Köhl (Jennifer Ehle) para cuidarla durante una grave enfermedad. Sin embargo Maud está más preocupada por salvar el alma de su paciente.

Diagnóstico: Tenía mucho interés en Saint Maud por la aclamación que recibió en Europa, donde incluso se ha mencionado como fuerte candidata para los prestigiosos premios británicos BAFTA... lo cual, sobra decir, es extremadamente raro para una película de terror. Sin embargo, después de ver Saint Maud, no estoy seguro de que pertenezca a ese género, aunque ciertamente utiliza algunos de sus más populares conceptos.
La premisa de "mujer en una casa solitaria" resultará muy familiar para aficionados al cine de terror. A veces es una enfermera (I Am the Pretty Thing That Lives in the House), una niñera (The House of the Devil), o hasta una escritora (The Awakening), pero el formato rara vez cambia: la visitante encuentra fenómenos inexplicables que sugieren una presencia sobrenatural en busca de venganza, redención, o posesión de almas inocentes.
Bueno, pues nada de eso ocurre en Saint Maud. O tal vez sí. No estoy seguro.
Maud (Morfydd Clark) es una enfermera devota y tenaz que realmente se preocupa por Amanda Köhl (Jennifer Ehle), ex-bailarina con muchos vicios y una moralidad muy distinta a la doctrina cristiana. Y como Maud también toma en serio la "salud" espiritual, decide ayudar a Amanda para salvar su alma.
Ahí es donde Saint Maud se desvía del horror para transformarse en un estudio de carácter sobre una mujer que se refugió en sus creencias religiosas para escapar de su pasado. O también podría ser un thriller psicológico sobre las consecuencias de tomar la religión en forma literal.
Como sea, el suspenso de Saint Maud no proviene de factores externos, sino del conflicto interno de Maud, quien trata de conciliar los designios de su fe con la caótica naturaleza humana que a veces interfiere con su misión. Pero, ¿es esa misión realmente divina, o una fantasía alimentada por traumas del mundo real?
La directora y guionista Rose Glass mantiene esa ambigüedad durante toda la película, convirtiendo a Maud en una figura trágica y heroica (¿podríamos llamarle "mártir"?), interpretada por Morfydd Clark (Love & Friendship) con especial atención a las contradictorias facetas de la joven enfermera. Su increíble devoción le da fuerza para enfrentar los retos de su profesión; pero la carne es débil, y tal vez una visita al bar local no lastimará a nadie, ¿cierto? Por su parte, Jennifer Ehle (I Kill Giants) interpreta a Amanda como una persona normal afectada por una terrible enfermedad que le deja poco tiempo de vida. ¿Debería aprovechar ese tiempo para divertirse, o para arrepentirse de sus pecados antes de que sea demasiado tarde? Supongo que cada quién responderá algo diferente.
La directora Rose Glass hizo un impresionante debut con Saint Maud, una cinta ideológicamente compleja, temáticamente profunda y rica en significado. Su desarrollo es un poco lento y, como dije, no es exactamente horror, pero explora con gran compasión la dualidad de la religión como refugio espiritual y como "opio de las masas" (Groucho Marx dijo eso) (O alguien más con apellido Marx, no recuerdo). Sin embargo, sea cual sea nuestra postura en ese debate, Saint Maud me pareció una cinta muy recomendable por su mensaje, sus valores estéticos, y porque el horror siempre es más intenso cuando no involucra fenómenos imaginarios, sino la prosaica realidad de una mente fracturada.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, February 17, 2021

A Ghost Waits



Síntomas: Mientras Jack (MacLeod Andrews) hace reparaciones en una casa desocupada, descubre que no está solo.

Diagnóstico: No promete mucho esa sinopsis, pero es un ejemplo perfecto de la imaginación y talento detrás de una auténtica "joya oculta" del horror independiente: la misma historia de siempre (casa embrujada) transformada en algo nuevo e inesperado gracias a la creativa re-interpretación de sus componentes básicos, y con la adición de detalles que extienden la premisa por caminos que nunca hubiéramos imaginado. Y todo eso sin gastar dinero en efectos especiales, actores de prestigio, ni campañas publicitarias.
Lo cual, desafortunadamente, es la razón por la que muchas de estas joyas permanecen ocultas. La explosión del "streaming" simplificó el proceso de distribución, pero sigue siendo difícil llamar la atención del público entre el inmenso volumen de contenido disponible. En fin... un problema a la vez, supongo.
Por eso resulta doblemente satisfactorio encontrar películas como A Ghost Waits, cuyas perfectas actuaciones e ingenioso libreto trascienden su humilde manufactura.
Primero lo malo: la cinematografía en blanco y negro ayuda a disimular el bajo presupuesto de A Ghost Waits, pero aún así se notan sus limitaciones, no solo en aspectos técnicos (sonido, locaciones), sino artísticos (iluminación y decorado). No digo esto para menospreciar el trabajo del director Adam Stovall y sus colaboradores, sino como advertencia para moderar nuestras expectativas e impedir que la apariencia "barata" de la cinta nos distraiga de sus aciertos creativos.
Lo cual nos lleva a... todo lo demás. A Ghost Waits comienza con imágenes de una familia aterrada que escapa de la casa embrujada. Unos días después llega Jack (MacLeod Andrews) para hacer reparaciones y mantenimiento general antes de que se muden los nuevos inquilinos... y empieza a notar cosas raras, como un radio que se prende solo y objetos que cambian de lugar, por no mencionar perturbadoras pesadillas que no sabe cómo interpretar. Y entonces descubre al fantasma de una mujer (Natalie Walker) que no se detendrá ante nada para expulsarlo de su hogar.
No diré lo que ocurre después, pero disfruté mucho el desarrollo del argumento, donde conocemos un poco sobre el pasado de los personajes, se exploran distintos aspectos de la vida y la muerte, y se revelan extraños paralelos entre ambos que nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia existencia.
Sin embargo, A Ghost Waits no es tan melodramática como sugiere esa descripción; por el contrario, las lecciones filosóficas de la película resultan amenas y fáciles de asimilar gracias al humor de un libreto que combina con excepcional sensibilidad el dolor del aislamiento (ya sea en este mundo o en el más allá) y la incongruencia de la situación que enfrentan los protagonistas. A Ghost Waits no es una comedia, pero reconoce que la mejor manera de transmitir su mensaje es con una sonrisa.
En el papel de Jack, MacLeod Andrews (They Look Like People, otra increíble muestra de horror "micro-budget") interpreta a un hombre solitario que disfruta su trabajo porque lo aleja de otras personas, y no requiere pensar sobre el futuro; Jack es básicamente un "fantasma" humano, sin conexiones, sin rumbo, ni ambición. Por su parte, la mujer fantasma (Natalie Walker) es muy celosa de su deber, aunque resiente los factores metafísicos que controlan su destino. Y así, comparando frustraciones, Jack y el fantasma descubren que tienen muchas cosas en común.
Además de las actuaciones y sinceras emociones que inspira esta historia, también merece mención la banda sonora integrada por maravillosas canciones (de bandas como Wussy, Honeyhoney y The Bengsons) que capturan a la perfección el tono de la cinta y reflejan la melancolía de las almas en pena que conviven en esta casa "embrujada". En resumen: A Ghost Waits probablemente será una de mis películas favoritas del año; y aunque no es exactamente "horror", nos muestra que los clichés de este género pueden reconfigurarse para contar otro tipo de historias, sin perder el misterio y la tensión que tanto nos gustan. Creo que A Ghost Waits haría buena pareja con Beetlejuice, lo cual es el mejor halago que puedo darle.
Calificación: 9

IMDb

Monday, February 15, 2021

Sacrifice



Síntomas: Después de veinte años, Isaac (Ludovic Hughes) regresa a la casa donde pasó su infancia en Noruega... y descubre que su madre tuvo buenas razones para emigrar a América.

Diagnóstico: No tiene caso ocultar lo obvio: Sacrifice es una copia barata de Midsommar, pero sin su virtuosa dirección ni excelentes actuaciones. Afortunadamente este modesto ejemplo de "horror pagano" tiene sus propias virtudes, empezando por la clásica premisa de un matrimonio que visita una isla cuya serena apariencia esconde graves secretos conectados a la familia del esposo. Y, en vez de usar folclor europeo, los directores Andy Collier y Tor Mian recurrieron a la mitología lovecraftiana como base del culto religioso que practica sus rituales a orillas del lago.
De hecho, el tema recurrente en Sacrifice es el agua misma, la cual se aprovecha en todas sus formas para crear presagios del horror que Isaac (Ludovic Hughes) y su esposa Emma (Sophie Stevens) tendrán que enfrentar. Desde una inocente olla en la cocina, hasta una ceremonia de bautizo, el agua nos recuerda las perversas deidades que duermen en la profundidad del lago. Y, sí, desde luego tienen tentáculos.
Sin embargo, siguiendo el ejemplo de Midsommar, Sacrifice no es una "creature feature", sino un drama religioso donde el horror se manifiesta de manera más sutil, como la desconfianza de los pescadores cuando Isaac y Emma ocupan el terruño familiar; las incómodas preguntas de la policía local sobre un crimen del pasado; y la gradual transformación mental de un individuo influenciado por fenómenos de incierto origen.
A eso podemos añadir un poco de suspenso y hermosos paisajes noruegos que subrayan el aislamiento de la isla y explican hasta cierto punto la excentricidad de sus habitantes y la libertad para practicar su cuestionable religión. Para bien o para mal, Sacrifice (no confundir con Sacrifice del 2016, otra muestra de horror rural) no ofrece "sustos" ni violencia (al menos hasta el final), sino una angustiante atmósfera de algo siniestro que se aproxima, aunque no podemos verlo hasta que es demasiado tarde. Y, cuando por fin se revela el horror... bueno, no fue tan espantoso como yo esperaba; pero Sacrifice no se enfoca en el espectáculo, sino en conflicto emocional y el temor a lo desconocido.
En los papeles principales Ludovic Hughes y Sophie Stevens interpretan un matrimonio joven que ya empieza a mostrar grietas en su relación; sus actuaciones no son malas, pero siento que no estuvieron a la altura de una historia cuya tensión no radica en las criaturas del lago, sino en el colapso del matrimonio bajo el peso de un siniestro legado familiar, lo cual requiere una intensidad que Hughes y Stevens no lograron alcanzar. Los actores secundarios se divierten un poco más con la extravagancia de sus personajes; entre ellos: Lukas Loughran como Gunnar, el pescador que hace amistad con Isaac cuando se entera de que no es un simple turista; Johanna Adde Dahl como la misteriosa Astrid; y Barbara Crampton como Renate, la alguacil del pueblo que podría ayudar a Isaac y Emma cuando el peligro se vuelve real.
En cuanto a efectos especiales... son escasos y sencillos, pero están bien implementados para insinuar las temibles intenciones que tiene culto hacia la joven pareja (¿mencioné que Emma está embarazada?)
Sobra decir que Sacrifice es muy inferior a Midsommar; sin embargo no hace falta llegar tan lejos en un género que prefiere dejar las cosas a nuestra imaginación. Y, bueno, los conceptos lovecraftianos y la presencia de Barbara Crampton son los ingredientes secretos que mejoran cualquier receta, sobre todo para fans nostálgicos (como yo) que crecimos con Re-Animator y From Beyond. Lo importante no son los tentáculos, sino el horror primigenio que inspiran.
Calificación: 7

IMDb

Sunday, February 14, 2021

Space Sweepers (Seungriho)



Síntomas: En el año 2092, la tripulación de la nave Victory se dedica a recolectar "basura espacial" que podría dañar las estaciones orbitales de la Corporación UTS. Entonces encuentran un artículo de gran valor que los pone en la mira de individuos muy peligrosos, incluyendo una organización terrorista... y los oficiales de UTS.

Diagnóstico: Con frecuencia he expresado mi admiración por el cine coreano y su creativa interpretación de las fórmulas norteamericanas para hacer sus propias versiones de géneros populares, como cintas de desastre, horror, y hasta dramas familiares. Sin embargo, mientras veía Space Sweepers en Netflix mi mente empezó a divagar (mala señal), y encontré un género que Corea no ha logrado conquistar, porque ni siquiera lo ha intentado (por favor díganme si estoy equivocado): la ciencia ficción "seria".
El origen de esta divagación fue la exasperante frivolidad con la que Space Sweepers maneja conceptos muy interesantes, que podrían haberse explorado en una cinta más profunda e inteligente, pero que el director Sung-hee Jo apenas utiliza como adornos de una historia hueca y superficial.
Para ser justos, Space Sweepers no es una mala película (aunque tampoco me pareció un clásico); simplemente le faltó ambición para llevar más lejos sus fascinantes ideas, y disciplina para controlar su caótica narrativa. Pero al menos tiene personajes divertidos y excelentes efectos especiales, lo cual es más que suficiente para pasar un buen rato de inconsecuente acción espacial que no recordaremos al día siguiente.
El ruidoso comienzo de Space Sweepers establece el desolador futuro del año 2092, cuando la Tierra se ha vuelto casi inhabitable, y la Corporación UTS diseña paraísos orbitales donde los ricos pueden disfrutar aire puro, áreas verdes, y todos los lujos imaginables. Y ese es solo el primer paso: la meta de UTS es "terraformar" el planeta Marte mediante un proceso tecnológico creado por James Sullivan (Richard Armitage), el genio fundador de UTS. Esta situación creó nuevas oportunidades laborales para la gente pobre, como es el caso de la Capitana Jang (Kim Tae-ri) y su tripulación de inadaptados que compiten con otros "limpiadores" para recoger basura espacial y venderla como chatarra... aunque sus ganancias son muy bajas por todas las multas, impuestos y sobornos que deben pagar. Entonces, durante un día normal de trabajo, Jang y su tripulación encuentran algo muy valioso y tratan de venderlo, pero se involucran accidentalmente en una conspiración que podría determinar el futuro de la humanidad. Traducción: muchas persecuciones, un poco de intriga, y abundantes peleas para llenar el tiempo hasta la gran revelación final.
Space Sweepers es como una mezcla de Guardians of the Galaxy (rebeldes que no siguen las reglas, pero obtienen resultados) y Cowboy Bebop (mercenarios de buen corazón), con algunos toques de Futurama (un cínico robot adicto al juego), todo lo cual suena absolutamente fantástico... si Sung-hee Jo y sus guionistas tomaran en serio la película. Desafortunadamente los ambiciosos temas de Space Sweepers (ecología, consumismo y lucha de clases, entre muchos otros) solo funcionan como marco de una aventura prefabricada que sin duda entretiene, pero nunca piensa más allá de la siguiente pelea o el siguiente chistorete (aunque aprecié el uso de flatulencia como parte integral de la trama).
Las actuaciones de Kim Tae-ri, Song Joong-Ki, Seon-kyu Jin y la niña Ye-Rin Park se sienten tan apresuradas como la acción, pero encuentran momentos dramáticos para mostrar su calidad humana. Por su parte, Hyang-gi Kim presta su voz al robot Bubs, quien naturalmente fue mi personaje favorito porque me recordó la amoral simpatía de Bender y el ácido pragmatismo de K-2SO (de Rogue One).
Finalmente, los efectos especiales son espectaculares, desde las vistas nubladas de la Tierra inhabitable, hasta las estaciones orbitales donde se desarrolla la mayor parte de la película. Algunas son paraísos flotantes de la elite económica, pero también hay estaciones "proletarias" que sufren los mismos problemas de la sociedad contemporánea: pobreza, corrupción y abuso de autoridad... ¡pero en el espacio!
Entonces, aunque Space Sweepers me dejó satisfecho como "ópera espacial", también sentí la decepción de una historia plana y predecible que contaba con elementos para crear una genuina obra de ciencia ficción "seria", capaz de competir con Gravity, The Martian o hasta Arrival. Pero, bueno... no puedo negar que Guardians of the Galaxy/Cowboy Bebop/Futurama es una combinación irresistible para "geeks" como yo, así que no sé de qué me estoy quejando. No todas las películas pueden ser 2001: Space Odyssey; y no tiene nada de malo inspirarse en Space Truckers. Gracias, Netflix, por otro regalo importado de Corea.
Calificación: 8

IMDb

Friday, February 12, 2021

The Climb



Síntomas: La amistad entre Mike (Michael Angelo Covino) y Kyle (Kyle Marvin) sufre grandes altibajos a lo largo de los años... y casi siempre es por culpa de Mike.

Diagnóstico: Es natural asumir la intención auto-biográfica de una película cuando los actores también se encargaron de escribir y dirigir, y además interpretan personajes con sus mismos nombres. ¿Esto significa que Michael Angelo Covino y Kyle Marvin vivieron las mismas experiencias que "Mike" y "Kyle"? No sé. Probablemente no. Sin embargo, eso explicaría la excelente química que comparten en The Climb como amigos de toda la vida que enfrentan diferencias de opinión, peleas, y hasta traiciones capaces de destruir cualquier relación... y sin embargo hay algo más fuerte que los une entre tanta adversidad. Por otro lado, todo tiene un límite.
Esto significa que The Climb es una cinta independiente basada en diálogos y carácter, con mínima acción y un desarrollo ocasionalmente confuso porque nadie se detiene a explicar el contexto de las escenas que estamos viendo (por ejemplo, una celebración del Día de Acción de Gracias). Al mismo tiempo, este tono casual le presta un delicioso realismo a The Climb, y nos ayuda a encontrar humor en situaciones trágicas (como un sepelio), e inesperado drama en momentos ligeros (como una despedida de soltero), desafiando nuestras expectativas sobre Mike y Kyle conforme se revela la complejidad de su relación. El director/actor/escritor Michael Angelo Covino y el actor/escritor Kyle Marvin capturaron con maravillosa honestidad la esencia de un "bromance" que no oculta sus obstáculos ni idealiza a los protagonistas.
De hecho, Covino hace un trabajo tan bueno como actor que no teme volverse antipático; incluso me dieron ganas de apagar la película en un par de ocasiones porque me estaba irritando su actitud egoísta e incomprensibles decisiones. Afortunadamente resistí ese impulso, y al final comprendí la intención de estos artistas... una amistad perfecta sería predecible; pero la continua fricción entre dos amigos erosiona cualquier hipocresía, auto-engaño y mecanismos de defensa, para descubrir una conexión tan íntima y sincera que trasciende cualquier lazo emocional, incluyendo a la familia.
Otro acierto de Covino fue reconocer que las peleas pueden volverse monótonas, y por eso adorna la película con un fantástico estilo visual y trucos de cámara bastante ambiciosos para una producción tan modesta. Desde largas tomas continuas (como el paseo en bicicleta al principio de la cinta), hasta proezas tecnológicas que no sé cómo lograron (mi favorita fue una transición de Otoño a Invierno realizada "en vivo" y con mínima manipulación digital... hasta donde pude deducir), The Climb está llena de detalles creativos que le dan una identidad única mientras apoyan la narrativa.
Mi única queja es la que mencioné hace un momento... en un par de ocasiones perdí interés en los caprichos de un fulano con nula empatía, pésimos modales, y el peor sentido común posible. Sé que en televisión están de moda las series sobre gente horrible haciendo cosas horribles (por ejemplo Schitt's Creek, Dynasty y Succession), pero personalmente las encuentro huecas y tediosas. The Climb se acerca a ese desagradable nicho; sin embargo el resultado final justifica el escabroso recorrido por la vida de dos individuos que terminan inspirándonos a ser más compasivos y atesorar a los amigos de verdad. Habiendo dicho eso, definitivamente no me gustaría tener un amigo como Mike.
Calificación: 8

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Wednesday, February 10, 2021

The Reckoning



Síntomas: Después de perder a su esposo en la Plaga del año 1665, Grace Haverstock (Charlotte Kirk) es acusada de brujería, y solo con enorme fuerza de voluntad podrá salvar su alma... aunque no necesariamente su vida.

Diagnóstico: Si hacemos una lista de ingredientes podremos confirmar que, en efecto, The Reckoning es una película de Neil Marshall: una indomable mujer como protagonista; abundante violencia; un período histórico brutal; y al menos una explosión craneal. Sin embargo, la "magia"de Marshall brilla por su ausencia; y aunque estrictamente hablando The Reckoning no es una terrible película, tampoco alcanza el elevado estándar de sus previas obras... incluso las menos celebradas, como Centurion o Doomsday (una de mis favoritas personales). ¿Qué habrá pasado?
Tal vez el fracaso económico de Hellboy (2019) ahuyentó a los inversionistas dispuestos a financiar los más ambiciosos caprichos de este director... pero la verdad es que The Reckoning no parece una cinta particularmente costosa. Cierto, algunos detalles de la producción parecen demasiado "modernos" para el siglo diecisiete (por ejemplo, la granja de la familia Haverstock); y tal vez los efectos especiales fueron más modestos de lo habitual. Sin embargo no son razones suficientes para la inesperada apatía que sentí al ver The Reckoning. El problema no es el dinero, sino la falta de energía, la indiferencia del drama, y los planos personajes que torturan o ayudan a Grace sin gran convicción. No sé... todo se siente "meh", lo cual jamás hubiera esperado en una cinta de Neil Marshall.
Afortunadamente The Reckoning también tiene cosas buenas, empezando por Charlotte Kirk en el papel principal. El libreto no le hace muchos favores, pero Kirk captura la desesperación de una viuda con pocas alternativas para sobrevivir, no por falta de iniciativa, sino por la misoginia inherente del sistema social y religioso donde tuvo la mala fortuna de nacer. El manejo de la granja se vuelve más difícil cuando fallece su esposo, pero Grace está dispuesta a trabajar para salir adelante y criar a su pequeña hija. Sin embargo el cacique Pendleton (Steven Waddington) aprovecha la situación de Grace para solicitar favores sexuales a cambio de la renta; y cuando Grace se rehúsa, Pendleton la acusa de brujería, porque esa es la única explicación posible cuando una mujer reclama su independencia... obviamente es obra del Diablo. Entonces llega el famoso Inquisidor Moorcroft (Sean Pertwee) para juzgar a Grace... y empieza la tortura.
No diré más sobre el argumento porque, francamente, no hay mucho más que decir. El Inquisidor tortura a Grace para que confiese; Grace se niega a confesar; y así procede la película, con algunas pequeñas desviaciones para preparar el gran final... que tampoco es espectacular, aunque admito que me dejó satisfecho.
En papeles secundarios tenemos a Steven Waddington como Pendleton, el odioso depredador sexual que acosa (y acusa) a Grace, aunque en realidad no es muy religioso. Por el contrario, el Inquisidor interpretado por Sean Pertwee (sí, es el hijo del tercer Doctor Who) realmente cree que está salvando almas con sus atroces "interrogatorios", lo cual estimula su labor más que cualquier recompensa terrenal. Sin embargo, el personaje más enigmático es Ursula (Suzanne Magowan), la asistente del Inquisidor que sobrevivió su propia experiencia "satánica", y ahora intenta redimirse apoyando la ideología de su mentor. Creo que The Reckoning hubiera sido más interesante con un conflicto directo entre ambas mujeres; pero, bueno... Marshall decidió tomar el camino más simple y predecible.
Lo cual, como dije al principio, no es necesariamente malo. En sus propios términos The Reckoning es un mediano ejemplo de "horror histórico" con un buen mensaje, bastante "gore", y una sólida protagonista. Sin embargo, como fan de Neil Marshall, me pareció una gran decepción, y espero sinceramente que haya sido un tropiezo accidental, y no un reflejo de su futura carrera. El género de terror necesita al antiguo Neil Marshall que hizo Dog Soldiers y The Descent. O al menos la versión más corporativa que dirigió todos esos episodios de Black Sails, Game of Thrones y Timeless. Pero no necesitamos otro mediocre cineasta que no sabe qué hacer cuando encuentra una buena historia.
Calificación: 7 (solo por los quince minutos finales)

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