Monday, July 4, 2022

The Princess



Síntomas: La Princesa (Joey King) debe usar su entrenamiento militar para evitar el matrimonio por conveniencia con el cruel Príncipe Julius (Dominic Cooper).

Diagnóstico: No es muy lógica ni históricamente realista, pero disfruté la "disonancia cultural" de la nueva película The Princess (disponible en el catálogo canadiense de Disney+), la cual empieza como un cuento de hadas, y se transforma en un thriller de acción con abundante violencia, un poco de sangre, y temas feministas que contradicen los arcaicos valores del romance medieval, donde los apuestos caballeros rescataban a las princesas de su trágica soltería. Por el contrario, la protagonista de The Princess posee la habilidad y coraje necesarios para rescatarse a sí misma... aunque no es una heroína invencible, sino una joven relativamente normal que sufre heridas, comete errores, y se cansa de pelear contra los esbirros del déspota Príncipe Julius (Dominic Cooper), quien la necesita como esposa para heredar la corona del Rey (Ed Stoppard) y tomar control del reino.
Claro, no es una "disonancia" muy original, pues evoca el tono y atmósfera de cintas como Snow White and the Huntsman, Hansel & Gretel: Witch Hunters, y Pride and Prejudice and Zombies, donde las recatadas damiselas de la literatura clásica recurrieron a las artes marciales para recuperar el control de su vidas y luchar contra diversos villanos (zombies, monstruos, el patriarcado, etc.), quienes invariablemente subestimaban a estas "inofensivas" mujeres.
Nada innovador ni particularmente creativo; sin embargo, The Princess cuenta con los atributos necesarios para ocupar un digno lugar en el Cine B, incluyendo secuencias de acción dinámicas y bien coreografiadas; competente dirección que entiende el flujo de las peleas cuerpo a cuerpo; y un argumento con clichés bien colocados para engancharnos en el drama familiar de la Princesa interpretada por Joey King (Wish Upon, Slender Man), quien deja atrás los roles juveniles para establecerse como adecuada "mujer de acción". Indudablemente le falta práctica, pero algún día podría alcanzar el nivel de luminarias como Charlize Theron o Milla Jovovich... asumiendo que decida continuar por el escabroso camino de la acción directa a video, lo cual dudo mucho. Pero de un modo u otro fue un noble esfuerzo digno de admiración.
En papeles secundarios tenemos a Ed Stoppard (Judy) y Alex Reid (The Descent) como el Rey y la Reina, respectivamente; a Katelyn Rose Downey como Violet, la hermana menor de la Princesa; y Veronica Ngo (The Old Guard) como Linh, la instructora de buenos modales que incluyó un poco de artes marciales en la educación de la Princesa. Al principio temí que Ngo tuviera un papel meramente "ornamental", como los que le han dado a Iko Uwais en el cine occidental; pero afortunadamente el director Le-Van Kiet trabajó con ella en la excelente Furie, y tuvo el buen sentido de asignarle un papel sustancioso donde puede lucir su talento... aunque no negaré que me hubiera gustado más si tuviera el papel principal. En fin... así son las realidades de la mercadotecnia internacional.
Por el lado de los villanos, Dominic Cooper y Olga Kurylenko interpretan al Príncipe Julius y su consorte Moira, sobreactuando con gran gusto y ganando el odio del espectador... aunque claramente se divierten en roles opuestos a su imagen habitual.
Conviene advertir que, a pesar de su apariencia "disneyana", The Princess no es una película para niños; sin embargo podría funcionar para el público adolescente en busca de algo más violento que las cintas de Marvel, y menos insípido que los cuentos de hadas transformados en épicas heroicas (como Mulan, Alice in Wonderland, y la mencionada Snow White and the Huntsman). Sin embargo, The Princess será igualmente apreciada por los fans de las B-Movies de acción (como yo), siempre y cuando puedan digerir el anacronismo intencional de la premisa, y el argumento que sigue la ruta del menor esfuerzo para llegar al final feliz. Podrá haber decapitaciones en The Princess, pero algunas cosas nunca cambian en los cuentos de hadas.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, July 3, 2022

Rubikon



Síntomas: En el año 2056 la contaminación atmosférica tiene a la humanidad al borde de la extinción; pero los científicos de la estación espacial Rubikon trabajan incansablemente para encontrar una solución. Y entonces pierden contacto con la Tierra.

Diagnóstico: La producción austriaca Rubikon confirma la capacidad de ese país para competir a nivel internacional (ya lo había demostrado con el notable thriller psicológico Goodnight, Mommy), ofreciéndonos una fascinante cinta de ciencia ficción con altos valores de producción, un excelente reparto multi-nacional (aunque se filmó principalmente en inglés), y una historia rica en ideas sobre el futuro de la humanidad cuando finalmente reconozcamos que "respirar es más importante que las ganancias corporativas".
No se preocupen; el mensaje ecológico de Rubikon se mantiene en segundo plano mientras la directora Leni Lauritsch se enfoca en el conflicto de tres astronautas a bordo de una estación espacial obsoleta y deteriorada, tratando de decidir si vale la pena arriesgar sus vidas por una civilización en camino a la extinción.
La Comandante Hannah Wagner (Julia Franz Richter) llega a la estación Rubikon con el biólogo Gavin Abbott (George Blagden) para evaluar el sistema de oxigenación renovable basado en algas marinas que inventó el doctor ruso Dimitri Krylow (Mark Ivanir), el cual podría resolver la crisis ambiental del planeta. Pero antes de que Wagner pueda revisar los resultados del experimento, la estación pierde contacto con la Tierra, dejándolos a la deriva (literal y figurada), con escasas probabilidades de supervivencia.
La primera mitad de Rubikon me gustó mucho por el desfile de emergencias y dificultades técnicas que la tripulación deben resolver a base de ingenio, valor, y un poco de suerte. Habiendo dicho eso, Lauritsch y su co-guionista Jessica Lind se tomaron bastantes libertades con las leyes físicas que complican la vida a bordo de una estación espacial (por ejemplo, el uso de "gravedad artificial" para evitar el gasto de filmar a los astronautas flotando en microgravedad simulada); pero no me molestaron estas concesiones, ya que la historia capturó mi interés desde el principio, y desvió mi atención de las falacias científicas... hasta cierto punto.
Desafortunadamente Rubikon pierde fuerza en la segunda mitad por dedicar demasiado tiempo a los debates prácticos y filosóficos que básicamente le dan vueltas a la misma pregunta: ¿permanecer en la estación y sobrevivir, o arriesgarse a una muerte casi segura para darle una pequeñísima esperanza a la raza humana? Generalmente aprecio las reflexiones de la ciencia ficción sobre los problemas del presente y sus soluciones en el futuro. Sin embargo Rubikon extendió demasiado su función analítica, confundiendo el enfoque de la premisa, y frenando el flujo natural de la historia. Solo al final recupera el rumbo para llegar a un final lógico y ligeramente manipulador... pero bastante satisfactorio, en mi humilde opinión.
Y ni siquiera he mencionado los fantásticos efectos especiales y el diseño de producción que retratan con gran detalle e imaginación la vida en el espacio, el funcionamiento de la estación espacial, y los efectos de la contaminación en la atmósfera terrestre. Todo lo cual me permite recomendar Rubikon como una sólida experiencia de ciencia ficción "seria", con algunos tropiezos que empañan levemente el resultado final. Solo hay que tener un poco de paciencia... y una visión objetiva de los vicios humanos que podrían llevarnos a este trágico futuro. Para bien o para mal, esa fue la parte más creíble de la cinta.
Calificación: 8

IMDb

Friday, July 1, 2022

Watcher



Síntomas: Julia (Maika Monroe) y su esposo Francis (Karl Glusman) se mudaron a Bucarest por razones de trabajo; pero Julia tiene dificultades para adaptarse a su nueva situación, pues no conoce a nadie ni habla el idioma. Además, un hombre la espía desde el edificio de enfrente, y Julia empieza a sospechar que está conectado con una serie de asesinatos cometidos en el vecindario.

Diagnóstico: La directora Chloe Okuno hizo un auspicioso debut en la reciente V/H/S 94, con el segmento que nos dio al ícono cultural "Raatma". Y ahora, en su primer largometraje, Okuno muestra un estilo muy distinto, pero igualmente atractivo, para contar una historia que no calificaría exactamente como horror, sino como un thriller psicológico que nos sumerge gradualmente en la paranoia de la protagonista, atrapada metafóricamente en su soledad e inseguridades mientras trata de adaptarse a una nueva vida. Es una receta rica en posibilidades que, lamentablemente, Okuno no aprovecha al máximo; pero incluso en esta forma reducida ofrece buenos momentos de suspenso, una excelente actuación principal, y una ingeniosa inversión temática que rescata a Watcher de su cansada ejecución.
No tengo objeción con las narrativas lentas que toman su tiempo para revelar sus secretos y acomodar sus piezas para máximo impacto dramático; el problema es que Watcher no esconde suficientes secretos ni sorpresas para capturar nuestra atención mientras llegamos al desenlace indudablemente intenso y satisfactorio, pero que no necesitaba tanta preparación para transmitir su mensaje. En otras palabras, hay poca historia y mucho relleno en Watcher, incluso para sus breves noventa minutos de duración.
Por el lado positivo, la dirección de Okuno evoca la obra de Hitchcock y Polanski, con una frialdad clínica que alimenta las turbulentas emociones de Julia conforme crece su obsesión con el misterioso espía que no solo la observa desde el edificio de enfrente, sino que tal vez la está siguiendo en sus actividades cotidianas.
Y aquí es donde viene la "inversión temática" que mencioné al principio. Julia no tiene pruebas tangibles para justificar sus temores. Después de todo, no sería raro encontrar en la calle a los vecinos del mismo barrio; y ni siquiera está segura de que el hombre de la ventana sea el mismo que la siguió en una tienda de abarrotes. Su frágil percepción de la realidad podría ser consecuencia de su ansiedad por el cambio de domicilio, de la soledad en una ciudad desconocida, y de la tensión marital con su esposo Francis (Karl Glusman), quien está muy ocupado con su nuevo trabajo, y descarta inmediatamente las teorías de su esposa. El único respiro de Julia es Irina (Madalina Anea), una amistosa vecina que habla inglés, y le ofrece apoyo cuando más lo necesita... aunque tampoco está segura si Julia dice la verdad, o si está proyectando sus miedos en una persona inocente.
Y así procede la trama de Watcher, planteando las mismas preguntas, y avanzando lentamente hasta un final sangriento y contundente... aunque no justifica por completo el pausado desarrollo de la cinta. Aún así Watcher me pareció un thriller superior al promedio gracias a la sensibilidad artística de Chloe Okuno y al talento de Maika Monroe (It Follows, Tau) para encontrar ese punto crítico entre sinceridad y paranoia que nos mantiene a la expectativa, porque no sabemos qué creer. Habiendo dicho eso, la semi-clásica película para televisión Someone's Watching Me! obtuvo un mejor resultado con la misma premisa; pero, bueno, no todos pueden ser John Carpenter.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, June 29, 2022

Run Hide Fight



Síntomas: En vez de escapar cuando empieza un ataque armado en su escuela preparatoria, la joven Zoe Hull (Isabel May) decide contraatacar y salvar tantas vidas como sea posible.

Diagnóstico: Desde hace mucho tiempo me interesaba la película Run Hide Fight, pero no era posible verla fuera de los Estados Unidos (ni siquiera con los trucos habituales contra el "geo-locking") porque se estrenó exclusivamente en The Daily Wire, un sitio de noticias con perfil conservador. Pero casualmente descubrí que ya está disponible en México por medio de Apple+ a un precio muy accesible (no resultó un servicio tan inútil como creía). Y, a pesar de tan larga espera, cumplió mis expectativas como un sólido thriller de acción dividido entre el suspenso visceral de su premisa ("Die Hard en una escuela preparatoria") y el comentario social sobre estas horribles tragedias que ocurren con alarmante frecuencia en los Estados Unidos.
Todo empieza con una escena que casi me hizo abandonar la película: la joven Zoe Hull (Isabel May) y su padre Todd (Thomas Jane) cazan juntos un venado; pero no es una escena gratuita de crueldad animal, sino un presagio del temple de Zoe y el entrenamiento que recibió de su padre, un militar retirado que se ha distanciado de su hija desde el fallecimiento de su madre.
Entonces Zoe y su mejor amigo Lewis (Olly Sholotan) llegan a la escuela preparatoria en un día que parece normal, hasta que varios estudiantes invaden la cafetería con armas de alto poder... y comienza un estado de sitio con cientos de vidas en peligro. Y aunque Zoe tiene la oportunidad de escapar, decide quedarse para ayudar a sus compañeros.
El director y guionista Kyle Rankin (Infestation, Night of the Living Deb) trata de encontrar un respetuoso balance entre el impacto de la violencia y el análisis psicológica de la masacre... aunque generalmente le da prioridad a las escenas de acción, dejando las explicaciones en segundo plano para que cada espectador las interprete (o las ignore) según su propia ideología. Personalmente sentí que Run Hide Fight promueve la fantasía republicana del "héroe con una pistola" que algunos políticos proponen como solución mágica al terrorismo doméstico, en vez de combatir las raíces reales del problema (racismo, control de armas, disparidad económica, etc.) Pero, para el caso, lo mismo podríamos decir de todos los clones de Die Hard que he disfrutado a lo largo de las décadas; la diferencia es que el entorno escolar de Run Hide Fight se siente demasiado real y revive las emociones de tragedias pasadas (algunas muy recientes), lo cual provoca cierta incomodidad... aunque también fue una experiencia catártica y satisfactoria que cumplió su misión de entretener al público primero, y ponerlo a pensar después. No sé... cada quién tendrá una reacción distinta.
En el aspecto artístico, los actores hacen un excelente trabajo abordando los inevitables clichés del género. Isabel May es una competente heroína con la obligatoria tragedia del pasado que la vuelve más vulnerable, al mismo tiempo que  transforma su motivación en algo más elevado que la simple supervivencia. Thomas Jane tiene poco tiempo en pantalla, pero no necesita más para establecer la difícil situación doméstica que dejó el fallecimiento de su esposa (interpretada por Radha Mitchell). Y en la escuela encontramos a Barbara Crampton y Cindy Vela como maestras con buenas intenciones; a Treat Williams como el alguacil que personifica la exasperante ineptitud de las autoridades; y a Eli Brown como el líder de los atacantes con una ambigua agenda filosófica detrás de la invasión escolar.
Entonces, por el lado frívolo, Run Hide Fight me pareció un recomendable thriller con altas dosis de acción, suspenso, y una protagonista capaz de enfrentar las exigencias físicas y emocionales de un complicado papel. Pero, por el lado serio, Run Hide Fight debió llegar más lejos en su análisis de las causas de la violencia, en vez de explotar las consecuencias como simple entretenimiento popular. Pero aún así me gustó. Die Hard sigue dando, y el público sigue recibiendo.
Calificación: 8

IMDb

Monday, June 27, 2022

Flux Gourmet



Síntomas: El "colectivo culinario" de Elle di Elle (Fatma Mohamed) inicia una residencia en el Instituto de Alimentación Sónica, patrocinado por Jan Stevens (Gwendoline Christie), donde el sonido de la comida es más importante que su sabor.

Diagnóstico: En el año 2012, la película Berberian Sound Studio demostró el sorprendente talento del director Peter Strickland para emular la atmósfera y textura del cine "giallo", logrando un homenaje absolutamente brillante en su forma... pero vacío en su fondo. Seis años después, en la cinta In Fabric (2018), Strickland repitió ese triunfo estético, pero añadiendo un fascinante misterio que me mantuvo hipnotizado a pesar de las bizarras digresiones de la cinta. Y ahora Strickland ataca de nuevo con Flux Gourmet, otro atractivo experimento cinematográfico que confirma su evolución artística... aunque se quedó corto en el plano narrativo.
Flux Gourmet sigue a un pequeño "colectivo culinario" integrado por la temperamental artista Elle di Elle (Fatma Mohamed) y sus asistentes Billy (Asa Butterfield) y Lamina (Ariane Labed). Durante los "conciertos" del colectivo, Elle interpreta extrañas danzas con tema alimenticio, mientras Lamina y Billy cocinan platos vegetarianos y capturan sonidos (el burbujeo de los líquidos, la percusión del cuchillo al cortar verduras, el zumbido de la licuadora, etc.) para crear cacofónica "música" que deleita a la pequeña pero apasionada audiencia, incluyendo a la enigmática patrona de las artes Jan Stevens (Gwendoline Christie).
Suena absolutamente bizarro, y sin duda lo es. Sin embargo, el director y guionista Peter Strickland equilibra el surrealismo de la premisa con personajes volubles y sensibles que navegan con elocuente sinceridad los altibajos del proceso creativo. Son como estrellas de rock, pero en vez de guitarras, Elle y sus discípulos crean música con los utensilios de la cocina gourmet.
Una vez que aceptamos esta descabellada disciplina (la cual, por cierto, es real), podemos disfrutar la satírica intriga del Instituto y los conflictos de individuos talentosos, arrogantes y obstinados que discuten constantemente sobre principios artísticos y los riesgos del éxito comercial. O algo así. Desafortunadamente no hay historia formal para guiar la cinta, pero los expresivos diálogos y actuaciones se encargan de atrapar nuestra atención. El único personaje que tiene un arco dramático concreto es Stones (Makis Papadimitriou), un tímido escritor contratado para documentar las actividades del colectivo durante su estancia en el Instituto. Sus entrevistas y observaciones aportan una perspectiva más "normal" de la situación... aunque a veces se desvían por las tribulaciones gastrointestinales que tienen muy preocupado al escritor. Pero al menos sus problemas parecen más accesibles (y hasta cierto punto humorísticos) en comparación con los extravagantes caprichos de los "cocineros sónicos".
Al igual que los platillos de la cocina moderna, Flux Gourmet es más imagen que sustancia. Los ingredientes de la película son de impecable calidad, y Strickland es un chef con gran talento para servir platos de hermosa apariencia... pero con mínimo valor alimenticio. Habiendo dicho eso, mi comida favorita es la chatarra, así que Flux Gourmet encaja perfectamente en mi dieta cultural. Cada quién decidirá si tiene la paciencia necesaria para digerir una receta tan pesada.
Calificación: 7.5

IMDb

Sunday, June 26, 2022

El Teléfono Negro (The Black Phone)



Síntomas: En 1978, un asesino serial está secuestrando niños en los suburbios de Denver. Pero su más reciente víctima recibe ayuda sobrenatural que podría ayudarle a escapar. O tal vez es un truco del asesino para torturar a su presa.

Diagnóstico: A pesar de sus diferencias en tema y ejecución, El Teléfono Negro muestra clara influencia de la novela It, de Stephen King. Ambas relatan las experiencias de varios niños en un pequeño pueblo norteamericano a fines del siglo veinte; el villano es humano, pero sus métodos y apariencia evocan un aura sobrenatural; y su "modus operandi" incluye globos.
Y, bueno, vale mencionar que la película está basada en un cuento corto de Joe Hill, el hijo de Stephen King, así que El Teléfono Negro está literalmente conectada con It a nivel genético.
No lo digo como algo negativo; por el contrario, El Teléfono Negro captura perfectamente el momento histórico y las dinámicas de los niños que viven difíciles situaciones domésticas incluso antes de enfrentar al asesino. Y, una vez que empiezan las muertes, se ven obligados a tomar el asunto en sus manos porque los adultos se rehúsan a aceptar el testimonio de... fuentes alternativas.
No revelaré esas fuentes para conservar las escasas sorpresas de la película (solo diré que se parecen a un clásico episodio de The Twilight Zone). Y además porque, francamente, creo que El Teléfono Negro me hubiera gustado más como simple thriller, minimizando los elementos sobrenaturales que producen momentos bastante tenebrosos, pero no necesariamente relevantes para el drama (ejemplo: el niño flotante) (otra conexión con It).
Por el lado positivo, el director Scott Derrickson y el co-guionista C. Robert Cargill confirman su talento para crear suspenso de alto calibre con ingredientes relativamente simples, apoyándose en las actuaciones, la cinematografía de Brett Jutkiewicz, y la música de Mark Korven para conjurar una rica atmósfera setentera que aporta una identidad única a la película, además de permitir anacronismos sociales (la indiferencia de los maestros) y tecnológicos (el epónimo teléfono negro) imposibles de justificar si la historia se ubicara en el presente.
Los actores se adaptan a los modismos de la época sin sacrificar el realismo de sus reacciones. En el papel del villano, Ethan Hawke no necesita exagerar para inspirar terror; y aunque las máscaras del asesino (¡diseñadas por Tom Savini!) no se explican formalmente (seguro lo están reservando para la precuela), Hawke las incorpora al lenguaje corporal del personaje para completar su particular disfunción mental. Otro excelente trabajo de Hawke que será ignorado por el "mainstream" debido a su conexión con el cine de terror.
El resto del reparto incluye a Mason Thames y Madeleine McGraw como Finn y Gwen Shaw, hermanos con diversas teorías sobre las desapariciones de los niños en su comunidad; Jeremy Davis como el padre abusivo; y E. Roger Mitchell y Troy Rudeseal como los ineptos detectives a cargo de la investigación.
En conclusión: me gustó mucho el principio y el final de El Teléfono Negro por su ingenioso replanteamiento de viejos clichés para contar una historia tensa y diferente. Las manifestaciones sobrenaturales del segundo acto no me convencieron mucho, pero tampoco estorban, así que puedo recomendar El Teléfono Negro como sólida muestra de horror "retro" con el grado justo de modernismo para atrapar al público contemporáneo. Y, dentro de la filmografía de Scott Derrickson, El Teléfono Negro definitivamente me gustó más que Sinister y Deliver Us From Evil, pero no tanto como The Exorcism of Emily Rose (estoy ignorando Hellraiser: Inferno porque Derrickson ya se ganó el beneficio de la amnesia).
Calificación: 8.5 (medio punto extra por lograr que Pink Floyd permitiera usar su música)

IMDb

Friday, June 24, 2022

Crimes of the Future



Síntomas: Durante una epidemia global de mutaciones corporales, Saul Tenser (Viggo Mortensen) y su asistente Caprice (Léa Seydoux) transforman la extirpación quirúrgica de órganos en una nueva forma de arte.

Diagnóstico: Tal vez Crimes of the Future no fue el regreso formal de David Cronenberg al cine de terror, pero se acerca más que cualquiera de sus recientes películas "serias" (como Cosmopolis, A Dangerous Method o Maps to the Stars). Sin embargo, eso no significa que el aclamado cineasta canadiense haya perdido la capacidad de horrorizar al público, como demuestran los primeros cinco minutos de Crimes of the Future, donde un espeluznante crimen inicia un misterio que desafía los conceptos de arte, sexualidad, y biología. Al mismo tiempo, Crimes of the Future es una sardónica fábula surrealista con crueles lecciones sobre el medio ambiente y su relación con la humanidad. Y también es una sátira post-moderna del cine "noir", donde una investigación policíaca revela una conspiración con catastróficas consecuencias globales.
Pero, más allá de todo eso, Crimes of the Future es una de las mejores películas de David Cronenberg (en mi humilde opinión), aunque podría ser la menos accesible para el público casual, debido a todos los elementos que toma prestados de sus obras anteriores (desde el "body horror" de Videodrome y los parásitos sintéticos de Shivers, hasta la tecnología biomecánica de eXistenZ y la sexualidad alternativa de Crash).
De hecho, me atrevería a decir que Crimes of the Future es un astuto resumen de la ideología cronenbergiana, consolidando en una sola película todos los temas y refranes visuales que exploró a lo largo de las décadas. O, diciéndolo de  otro modo: un brillante epílogo de una carrera con muchas desviaciones, pero con un destino preciso y contundente. En realidad no sé si Crimes of the Future sea la última película de Cronenberg como director (últimamente ha estado trabajando más como actor), y ciertamente espero que no sea así. Pero tal vez sintió que era buen momento para "firmar" su manifiesto transhumanista y dejar las cosas claras antes del retiro. O antes de regresar con mayor ímpetu que nunca. El tiempo dirá.
En fin... regresando al punto, Crimes of the Future (2022) no es un remake de Crimes of the Future (1970), el legendario cortometraje (¿mediometraje?) realizado por Cronenberg en su época de estudiante; pero definitivamente comparten ideas similares sobre la rebelión del organismo contra un entorno cada vez más inhumano y artificial.
En este desolador futuro, una rara condición provoca el crecimiento de nuevos órganos internos. Son como tumores, pero funcionales, generando hormonas desconocidas y alterando el metabolismo humano. Sin embargo Saul Tenser (Viggo Mortensen) decidió transformar la enfermedad en arte, organizando sórdidas cirugías públicas que lo convierten en una figura de culto. El problema es que el arte de Tenser representa para algunos una amenaza para la existencia humana; y para otros es el inicio de un movimiento político que necesita un portavoz. Y Tenser podría ser ese líder... aunque lo único que quiere es dormir tranquilo una sola noche, sin el dolor de las mutaciones y la incertidumbre de su anatomía.
El reparto aborda con notable seguridad las situaciones de un libreto exótico e impredecible, empezando por Viggo Mortensen como un clásico "artista torturado" que no ha perdido el impulso creativo a pesar de su deterioro físico. Léa Seydoux es su fiel asistente Caprice, dedicada al bienestar de su mentor, pero buscando su propia inspiración. Y Don McKellar es Mr. Wippet, director del Registro Nacional de Órganos, cuyo propósito es seguir la pista de los cambios que sufre la humanidad. También los acompañan Scott Speedman, Nadia Litz, Tanaya Beatty, Welket Bungué y Lihi Kornowski en roles demasiado complicados para describir, pero todos mostrando igual naturalidad en circunstancias incomprensibles. La única que tropieza un poco es Kristen Stewart en el papel de Timlin, la asistente de Mr. Wippet; pero su actuación nerviosa y afectada podría ser intencional, para reflejar las confusas emociones que despierta la mutación de la especie humana.
Entonces, como dije, Crimes of the Future me gustó mucho por su devastadora ambición intelectual, sus grotescas perversiones orgánicas y, sobre todo, por confirmar que la visión de uno de mis directores favoritos sigue vigente después de tantos años... y quizás más relevante que nunca en un trágico presente que ya no se siente tan lejano de los distópicos futuros plasmados por Cronenberg en sus más descabelladas historias. A fin de cuentas, todo es cuestión de adaptarse.
Calificación: 9.5 (para neófitos de Cronenberg podría ser simplemente 5)

IMDb

Wednesday, June 22, 2022

Mad God



Síntomas: Un individuo desciende a las entrañas de un perverso mundo habitado por horrores biológicos y pesadillas mecánicas.

Diagnóstico: Además de la mala economía, otra razón por la que dejé de contribuir a las campañas cinematográficas de Kickstarter fue porque los donadores siempre somos los últimos en admirar el producto final. Desde luego entiendo los factores legales involucrados en la exclusión de los fans: los contratos de distribución siempre darán prioridad a los representantes del proyecto en diversas regiones geográficas (sí, otra vez es culpa del odiado "geo-locking"); y también hay que considerar el riesgo de piratería al "regalar" la obra final a los fans, antes de que pueda verla el público general. Muy lógico desde el punto de vista financiero; pero no aplaca la impaciencia de esperar años (¡a veces una década!) para ver lo que "compramos" a ciegas porque creímos en la visión del artista (entre los proyectos que me dejaron "colgando" durante años: Harbinger Down, Veronica Mars, Mythica, The Haunting of Borley Rectory, Space Command -sigo esperando- y Mystery Science Theater 3000).
Perdón. Nada de esto afectó mi opinión de Mad God, pero necesitaba desahogarme.
Diez años después de contribuir a la campaña de Kickstarter iniciada por el titán de la animación Phil Tippet (Star Wars, Dragonslayer, RoboCop, Jurassic Park, Starship Troopers, etc.), por fin logré ver el largometraje Mad God... y, a pesar de la irritación expresada en el párrafo anterior, valió la pena esperar.
Habiendo dicho eso, no podría decir exactamente de qué trata la película.
O, mejor dicho, podría describir mi interpretación de este delirante paseo por el cerebro de Tippet, pero es mejor entregarse a la experiencia, y dejar que se filtre en nuestra conciencia para germinar ideas que podrían ser las mismas de su creador, o algo totalmente distinto, determinado por nuestro criterio personal (¿una denuncia de la sociedad que se devora a sí misma, o una celebración de la capacidad humana para adaptarse a cualquier situación? Usted decida).
Con eso en mente (ja, ja), voy a proponer que Mad God trata de un anónimo visitante que explora un pesadillesco mundo post-apocalíptico para encontrar el origen de la Creación y su demente Creador. O para destruirlo. No estoy seguro.
El simbolismo de Mad God es ciertamente importante para dilucidar la intención del director, escritor, productor y co-animador Phil Tippet, pero es un tema demasiado subjetivo para incluirse en la valoración de la película. Por eso será mejor enfocarse en las espectaculares imágenes de la cinta; en el pasmoso nivel de detalle de las maquetas; y en la torcida sensibilidad artística que explota en cada cuadro de Mad God. Sí, obviamente se nota la influencia (conceptual y visual) de otras leyendas del stop-motion como Tadahito Mochinaga, Jan Švankmajer y los Hermanos Quay, pero creo que Tippet desarrolló una identidad muy personal que lo separa de sus mentores y sucesores. Incluso me atrevería a decir que Tippet ha impulsado el arte del stop-motion más que cualquier otro practicante de esta compleja disciplina (perdón por la blasfemia para los fans de Ray Harryhausen, Willis O'Brien y Henry Selick; yo también los admiro, pero los avances técnicos implementados por Tippet y su equipo superan la popularidad y el éxito comercial).
En fin... antes de que llegue la turba para quemarme en la hoguera, terminaré diciendo que Mad God es una genuina obra de arte, en igual proporción hermosa, grotesca y perturbadora. Y también es una película que recomendaría para fans del stop-motion, del cine surrealista, y de los relatos post-apocalípticos. Y para quienes quieran tener las pesadillas más bizarras de su vida.
Calificación: 9

IMDb

Monday, June 20, 2022

Spiderhead



Síntomas: En la remota prisión de Spiderhead, el Dr. Steve Abnesti (Chris Hemsworth) utiliza prisioneros para experimentar con drogas sintéticas que simulan emociones humanas.

Diagnóstico: No sé exactamente cómo clasificar la nueva película Spiderhead (disponible en Netflix), pero su argumento se basa en un concepto clásico de la ciencia ficción: un "científico loco" trabajando en un laboratorio secreto donde puede conducir experimentos ilegales lejos de las autoridades y las reglas morales de la civilización... y todo, desde luego, para "mejorar el mundo". En este caso, la investigación del Dr. Abnesti (Chris Hemsworth) consiste en simular emociones humanas (amor, depresión, lujuria, etc.) y analizar los cambios psicológicos que producen a largo plazo. En otras palabras: es fácil manipular la conducta humana con sustancias químicas; pero, ¿pueden esas reacciones efímeras convertirse en hábitos duraderos?
Es una interesante premisa que el director Joseph Kosinski (Tron: Legacy, Top Gun: Maverick) desarrolla con ingenio y resonancia emocional... pero solo hasta cierto punto. Eventualmente el libreto (basado en una historia corta de George Saunders) requiere un formato más convencional para alcanzar una conclusión satisfactoria, y ahí es donde Spiderhead se convierte en un genérico thriller que  sacrifica complejidad temática por simpleza comercial. Y si bien el cambio de dirección no arruina por completo la película, definitivamente disminuyó mi entusiasmo por su ambiciosa propuesta inicial.
Afortunadamente Spiderhead tiene a su favor un sólido reparto capaz de navegar las perturbadoras contradicciones de la naturaleza humana. Chris Hemsworth (Extraction, Thor: Ragnarok) sigue buscando el proyecto mágico que lo consagre como actor "serio"; y aunque Spiderhead no será ese proyecto, ciertamente luce el rango del actor en un contexto distinto a sus típicos roles de acción. Miles Teller (Whiplash, Only the Brave) interpreta a Jeff, un prisionero en busca de redención por los crímenes que cometió en el mundo real, lo cual provee motivación para su evolución dramática. Jurnee Smollett (Birds of Prey) destaca como Lizzy, la joven cocinera que desarrolla una relación romántica con Jeff... pero, ¿serán sentimientos reales, o fantasías inducidas por los sueros del Dr. Abnesti? Y, finalmente, Mark Paguio añade ambivalencia moral como el asistente indeciso entre su curiosidad científica y su empatía por el sufrimiento de estos "conejillos de indias".
Hablando de lo cual, Spiderhead incluye un sutil comentario social en el funcionamiento de la prisión. A cambio de participar en los experimentos, los prisioneros reciben reducciones en sus condenas y comodidades que asemejan más un "resort" que una prisión moderna, creando nuevas preguntas sobre el valor de la libertad, y nuestra capacidad para ignorar grandes males a cambio de pequeños beneficios... algo que los gobiernos y corporaciones del mundo conocen muy bien.
Entonces, Spiderhead no es particularmente buena como ciencia ficción "seria", y le faltó suspenso para destacar como auténtico "thriller psicológico". Sin embargo el drama funciona en niveles que me dejaron razonablemente satisfecho, y podría recomendarla como otra "curiosidad pandémica" realizada a bajo costo en una sola locación, con mayor énfasis en ideas que en espectáculo visual, lo cual considero admirable en cualquier obra de ciencia ficción contemporánea. Solo queda esperar que la tendencia continúe cuando regrese la normalidad
Calificación: 7

IMDb

Sunday, June 19, 2022

Lightyear



Síntomas: El guardia espacial Buzz Lightyear (voz de Chris Evans) comete un error que pone en peligro a los tripulantes y pasajeros de una misión interplanetaria. Entonces, para resolver el problema, Buzz deberá aprender valiosas lecciones de vida y aceptar que existen cosas más importantes que el deber.

Diagnóstico: La experiencia me ha enseñado a desconfiar de las precuelas, pues rara vez contribuyen positivamente a una saga establecida. Es más común que sean "historias de origen" que nadie pidió, y solo existen para exprimir dinero adicional a costa de la nostalgia de los fans. Sin embargo, en el caso de Lightyear, me intrigó su oblicua conexión con el universo de Toy Story, pues no se enfoca en la vida secreta de los juguetes, sino en la razón por la que el niño Andy quería con tanto anhelo una figura de Buzz Lightyear; y esa razón es la película de ciencia ficción Lightyear, donde el Buzz Lightyear "real" (voz de Chris Evans) tiene grandes aventuras en el espacio mientras trata de corregir un error que dejó varada a su tripulación en un planeta desierto.
No puedo negar que es una propuesta bastante original, y además con el potencial de mostrarnos una auténtica ópera espacial producida por Pixar (Wall-E me gustó, pero yo quería algo más en el estilo "pulp" de Flash Gordon o Buck Rogers), con todo el ingenio y humor que definen las obras de este estudio. O, mejor dicho, con todo el ingenio y humor que definían sus obras, antes de convertirse en una fábrica de cine desechable diseñado para inflar las ganancias del emporio Disney.
Y, lamentablemente, eso fue lo que pasó. Lightyear confirmó mi aversión a las precuelas con un insípido argumento que olvidó ser divertido por culpa de su obsesión con las lecciones morales que pretende impartir.
La obstinación de Buzz Lightyear provoca un desastre que debe resolver aprendiendo a cooperar con los demás y a ser más tolerante con los errores propios y ajenos, ya que ofrecen la oportunidad de crecer, mejorar, y conocer nuestros límites. Son lecciones indudablemente valiosas para el público infantil; pero se vuelven un problema cuando el director y co-guionista Angus MacLane (Finding Dory) las repite una, y otra, y otra, y otra vez, obstruyendo el flujo de la historia y manipulando su desarrollo hasta eliminar todo suspenso y emoción. En otras palabras, un panfleto didáctico con atractivas imágenes, pero nulo valor recreativo.
No me malinterpreten; me gustan las películas con mensaje que nos obligan a pensar, especialmente en el género de ciencia ficción. Pero solo cuando dicho mensaje se integra orgánicamente en la narrativa, en vez de convertirse en el propósito de cada escena, donde los personajes cometen errores absurdos, ignoran el sentido común, o toman decisiones contradictorias, con el único fin de resaltar los defectos en la actitud de Buzz que deberá corregir antes de cumplir su misión... o tal vez reconocer que su misión no es la que creía desde el principio.
Por el lado positivo... hay algunos momentos graciosos en la interacción de Buzz con su "asistente personal" llamado SOX (voz de Peter Sohn). El esplendor visual de Pixar y su atención a los detalles sigue presente, aunque Lightyear no se enfoca tanto en el espectáculo como otras óperas espaciales, lo cual no sé si fue bueno o malo. Y también aprecié las numerosas referencias a los grandes clásicos de la ciencia ficción, desde 2001: A Space Odyssey, hasta Close Encounters of the Third Kind.
De hecho, esa es la única razón por la que me interesaría ver nuevamente Lightyear cuando llegue a las pantallas caseras: los "easter eggs" que se me fueron en el cine. Por lo demás, Lightyear me pareció otro proyecto "menor" de Pixar, sin el esmero de antaño, y apenas adecuado para entretener a los niños durante una tarde aburrida. La original Toy Story nos dio recuerdos para toda la vida. Lightyear nos da noventa minutos para comer palomitas.
Calificación: 6.5

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