Wednesday, July 17, 2019

Fast Color



Síntomas: Una mujer con extraños poderes huye por el desierto para escapar de los individuos que quieren capturarla.

Diagnóstico: De hecho, el mundo entero está en camino de convertirse en un desierto, ya que Fast Color se ubica en un futuro "pre-apocalíptico" donde las sequías cada vez más largas amenazan con destruir las fuentes de alimento y exterminar a la humanidad.
Lo cual significa que la ecología es uno de los múltiples componentes de esta película, realizada con gran ingenio y sensibilidad, pero ocasionalmente saboteada por la ambición de cubrir demasiados temas sin un elemento unificador.
Para empezar, la palabra "poderes" invita comparaciones con el cine de superhéroes, aunque de la variedad más "realista", como Unbreakable y Chronicle. Ruth (Gugu Mbatha-Raw), la protagonista de Fast Color, posee ciertas habilidades que se han convertido en una carga intolerable, no solo destruyendo (figurativamente) su vida, sino arruinando la relación con su familia. Lejos de ser una figura heroica, Ruth escapa por igual de sus perseguidores y de su propia responsabilidad. Sin embargo, llegará el momento en que no puede negar su destino, y... bueno, los fans del género saben que siempre hay un momento decisivo que define al héroe, lo cual no tiene que ver con sus poderes, sino con el temple de su carácter. Clásica "historia de origen" que podría extenderse a una o más secuelas... aunque Fast Color no es ese tipo de película.
Todo el asunto de los poderes está bien planteado, y ofrece un enigmático misterio con muy interesantes posibilidades. Sin embargo, la directora Julia Hart lo utiliza tan solo como catalizador de un drama familiar donde los elementos fantásticos facilitan la transformación interna de los personajes, cada uno limitado por sus propios traumas e inseguridades. Ruth sufrió una Tragedia en el Pasado© que la alejó de su familia; pero su desesperada situación actual la obliga a regresar a sus raíces y enfrentar todo aquello que dejó atrás. Mientras tanto, los genéricos hombres del gobierno la persiguen para explotar sus habilidades, sin saber exactamente lo que están enfrentando. La colisión de estas sub-tramas me pareció lógica y satisfactoria... pero demasiado conveniente para hacer justicia a las expectativas creadas por el resto del relato.
Este enfoque en relaciones familiares y secretos del pasado podría contrariar a los fans del cine heroico que esperaban más acción y efectos especiales. La mayor parte de la película transcurre en la casa donde creció Ruth, conversando con su madre Bo (Lorraine Toussaint) sobre los errores su juventud. En otras palabras: no es exactamente Superman. O siquiera Super.
Pero al mismo tiempo es como una larga sesión de terapia que examina minuciosamente la psicología del superhéroe, desde el inevitable aislamiento que provoca su condición, hasta los efectos de sus decisiones en el mundo que la rodea... por no mencionar el clásico cliché de "los poderes no son un don, sino una maldición" que hemos visto tantas veces en los comics y películas de X-Men (entre otros).
A fin de cuentas Fast Color me pareció una de las mejores historias de "superhéroes realistas", pero tan distante del sub-género que sería mejor clasificarla como drama familiar con toques de ciencia ficción como auxiliares narrativos. Las actuaciones son excelentes (no he mencionado a Saniyya Sydney, quien se roba la película, ni a David Strathairn como el alguacil local que sabe más de lo que aparenta); la dirección de Hart es segura y metódica, aunque algunos podrían considerarla lenta; y los escasos efectos que adornan la película poseen una etérea belleza que contrasta con la aridez de los escenarios y la crudeza de las emociones. En resumen: Fast Color es menos Marvel, y más Dark Horse.
Calificación: 8

IMDb

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