Thursday, November 1, 2018

The Scorpion King: Book of Souls



Síntomas: Con ayuda de una espada mágica conocida como "El Colmillo de Anubis", el tirano Nebserek (Peter Mensah) está en camino de conquistar al mundo. El único que puede detenerlo es Mathayus (Zach McGowan), el Rey Escorpión... pero el Último Acadio vive humildemente como herrero, y no está interesado en más batallas.

Diagnóstico: ¿Quien hubiera pensado que el "spin-off" de The Mummy se convertiría en una franquicia más longeva y consistente que su predecesora? Claro, de las cinco películas de The Scorpion King sólo la primera se exhibió en cines. Todas las demás (The Scorpion King: Rise of a Warrior; The Scorpion King 3: Battle for Redemption; The Scorpion King: The Lost Throne; y ahora The Scorpion King: Book of Souls) han sido modestos lanzamientos directos a video. Pero aún así han mantenido un moderado nivel de calidad (en mi humilde opinión), ofreciendo buenas dosis de acción "peplum" e historias sencillas pero entretenidas que llenan un nicho vacío desde los ochentas, cuando floreció el cine de fantasía heroica inspirado por el éxito de Conan the Barbarian, Clash of the Titans, y Willow (estoy estirando un poco el significado de "éxito" con esta última).
Y, al igual que aquellas nostálgicas cintas, The Scorpion King: Book of Souls sigue una confiable fórmula donde no hay muchas sorpresas ni oportunidad de innovar... aunque eso no le impide al director Don Michael Paul lanzarnos algunas curvas para despertar la imaginación, ofrecer una que otra imagen memorable, o simplemente hacernos sonreír con los clichés del género.
El director Don Michael Paul repite algunos aciertos de Death Race: Beyond Anarchy, incluyendo el uso de Zach McGowan en el papel principal, quien ahora interpreta a Mathayus (es el cuarto actor en abordar el papel; solo Victor Webster repitió en la tercera y cuarta parte) como el clásico héroe taciturno que intenta distanciarse de las leyendas que lo hicieron famoso, y de situaciones que pongan en peligro su pacífico estilo de vida. Pero su pasado siempre lo alcanza; en este caso se trata del tirano Nebserek (Peter Mensah), obsesionado con "capturar el alma" del Último Acadio como venganza por un previo enfrentamiento. Y de algún modo se involucra en el conflicto la Princesa Tala (Pearl Thusi), hija del guerrero Balthazar (interpretado en la primera película por Michael Clarke Duncan), con quien Mathayus compartió muchas aventuras. Ah, y desde luego hay un "mcguffin" que todos buscan: el epónimo Libro de Almas, donde se describe el método para destruir el Colmillo de Anubis que le da sus poderes a Nebserek.
Traducción: algunas peleas, un poco de magia, y largas caminatas por el desierto, donde Mathayus y Tala encuentran obstáculos, enemigos, y aliados que podrían ayudar en su cruzada. Nada nuevo, pero razonablemente bien filmado y con suficiente ingenio para llevarnos de una escena a otra sin ponernos a dormir.
Los efectos son apenas funcionales; la acción se siente genérica; pero lo que rescata The Scorpion King: Book of Souls son los actores, con buena energía y "actitud" para sus respectivos papeles, incluyendo al mencionado McGowan, a Peter Mensah como el villano Nebserek, Pearl Thusi como la Princesa Tala (con suficiente carisma y destreza física para merecer su propia franquicia); Katy Louise Saunders como una misteriosa hechicera (o algo así) que se une a la misión de Mathayus; y Nathan Jones como el golem Enkidu, una mezcla de The Thing y Hulk que también sirve como "comic relief" (incluso dice "Puny human!")
Mi única queja es que, después del abundante "gore" que este mismo director utilizó en Death Race: Beyond Anarchy, me decepcionaron las antisépticas batallas de The Scorpion King: Book of Souls. Pero entiendo que la saga entera ha mantenido la clasificación PG-13 por razones económicas; y sin esas "razones económicas" simplemente no habría saga, así que no puedo quejarme.
A fin de cuentas creo que me gustó más la cinta anterior (The Lost Throne), pero The Scorpion King: Book of Souls se siente más madura y profesional. Entonces, mientras conserven este nivel de calidad, seguiré viendo estas secuelas y disfrutando las modestas aventuras del Último Acadio. Y para ese hipotético "spin-off" del "spin-off", podrían reclutar a la Princesa Tala de esta cinta, a Valina (Ellen Hollman) de la cinta anterior, y revivir a Cassandra (Kelly Hu) de la cinta original. Si funcionó una vez, ¿por qué no funcionaría dos veces?
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, October 31, 2018

Terrifier



Síntomas: En la noche de Halloween, Tara (Jenna Kanell) y su amiga Dawn (Catherine Corcoran) salen de una fiesta, y descubren que las está siguiendo un misterioso payaso...

Diagnóstico: Terrifier es, simplemente, una de las más intensas y brutales cintas "slasher" que he visto en mi vida.
Lo cual no significa que sea una buena película en el sentido tradicional, aunque tiene muchas cosas a su favor que serán apreciadas por devotos del género (como yo)... y quizás repudiadas por cinéfilos más decentes y sensatos.
Para empezar, el villano "Art el Payaso" evoca la "payasofobia" (nombre científico: coulrofobia) que popularizaron películas como It (mi favorita sigue siendo Killer Klowns From Outer Space) y el fenómeno de los "payasos malignos" que se puso de moda en muchas partes del mundo. Pero incluso si no existiera la coulrofobia, Art sería un tremendo villano con gran personalidad y un nivel de malicia que no veía desde la original A Nightmare on Elm Street. Perdón si suena como hipérbole (tal vez sigo impresionado unas horas después de haberla visto), pero no está muy lejos de ser verdad. El actor David Howard Thornton nos entrega un asesino "slasher" mudo pero tan dinámico y expresivo que podemos pasar por alto su ambigua motivación, sus inconsistentes métodos, y la ausencia de "historia de origen". Art es simplemente un maniático asesino, y nos convence de su locura mucho antes de que mate a alguien.
Por el lado de las víctimas, Terrifier tuvo menos suerte, pero aún así cuenta con actores suficientemente talentosos para engancharnos en sus angustiantes experiencias. Las mejores candidatas para "chica final" son Jenna Kanell (The Bye Bye Man) y Catherine Corcoran (Return to Nuke 'Em High, Part I), cuyos personajes son muy distintos en apariencia y actitud, pero con buena química y una amistad creíble que añade toques de humor antes de que empiece la violencia. En papeles secundarios (casi siempre interrumpidos bruscamente por el payaso asesino) tenemos a Matt McAllister como fumigador del edificio donde Tara y Dawn quedan accidentalmente atrapadas; Pooya Mohseni como mujer indigente que solo quiere salvar a su hija; y Samantha Scaffidi como Victoria, la hermana de Tara que accidentalmente se pone en el camino de Art. Ninguno ganará premios de actuación, pero su desempeño me pareció superior al promedio en cintas de este tipo (no lo digo como insulto, sino como una realidad que he aceptado después de muchas decepciones).
La dirección de Damien Leone es implacable y despiadada, apretando las tuercas del suspenso con experto ritmo, y liberando la tensión con "kills" absolutamente impactantes por su saña y crueldad. El asunto con la sierra manual... uf. Nunca había visto algo así. Bueno, tal vez lo había visto, pero nunca implementado con este nivel de sadismo.
Lo cual nos lleva a los efectos especiales. Me da gusto que Leone apoye el renacimiento de los efectos prácticos, pues aunque el "gore" no es totalmente realista, provoca una reacción visceral mucho más fuerte e inmediata que cualquier manipulación digital que quizás se vería más espectacular, pero sin esa sensación física y tangible que nos dan las creaciones de látex, gelatina, y sangre artificial.
Mi única queja es la típica "estructura de columpio", donde la cinta empieza y termina muy bien, pero la parte media cuelga un poco por la monotonía de locaciones (casi todo se desarrolla en un inmundo edificio abandonado), y la necesidad de extender la historia con inexplicables decisiones de los personajes (en más de una ocasión tienen oportunidad de neutralizar a Art, pero prefieren correr).
Y, claro, todos los halagos anteriores llevan la habitual advertencia sobre el cine "indie" de terror, modesto en recursos pero (en este caso) generoso en sangre y afecto por los estereotipos del cine "slasher", que Terrifier destila hasta llegar a su forma más pura y concentrada posible, sin preocuparse por mensajes moralistas ni artificios post-modernos.
Terrifier es una perfecta película para Halloween, aunque le falta un poco de sustancia para consagrarse como clásico moderno. Y no sé qué opinar sobre el final, pero tengo la esperanza de una secuela. Art me pareció un villano demasiado bueno para no usarse de nuevo.
Calificación: 9 (altamente subjetiva)

IMDb

Tuesday, October 30, 2018

La Bruja del Bosque (Ghost House)



Síntomas: Jim y Julie (James Landry Hébert y Scout Taylor-Compton) están de vacaciones en Tailandia, pero cuando profanan una ofrenda religiosa desatan una maldición que pondrá en peligro sus vidas.

Diagnóstico: Al igual que me ha ocurrido con otras películas de horror asiáticas, encontré más interesantes los aspectos culturales, religiosos y antropológicos de La Bruja en el Bosque, que su añeja premisa de turistas en peligro y fantasmas vengativos.
Por ejemplo: "Ghost House", el título original de la película, no se refiere a una clásica casa embrujada, sino a los pequeños altares en forma de casa que aparentemente se usan en Tailandia para honrar a los espíritus de los difuntos y evitar que molesten a los vivos. Entonces, durante sus vacaciones en Bangkok, la pareja de Jim y Jill terminan en un remoto museo/santuario lleno de esas ofrendas y, por tomar una figura de cerámica, Julie ofende al fantasma que protege el santuario. En mi humilde opinión, eso es mejor que cualquier arbitraria invocación o simple mudanza a una casa donde ocurrió una tragedia, o algo así.
El compositor Rich Ragsdale dirige La Bruja del Bosque con atractivo estilo visual, sacando el máximo provecho de las genuinas locaciones tailandesas, incluyendo densos bosques, rústicas aldeas, y la frenética vida nocturna de Bangkok. Y aunque los momentos de terror recurren a los típicos sobresaltos y sonidos estridentes, también incluyen imágenes deliciosamente grotescas para reflejar los horrores que atormentan a Julie.
Desafortunadamente el libreto no muestra el mismo esmero que las imágenes. La trama se desarrolla sin sorpresas ni suspenso, siguiendo personajes insípidos o estúpidos (o ambas cosas a la vez), cuyas exagerada reacciones e irracionales cambios de conducta obstruyen el débil melodrama que casi me puso a dormir.
La veterana del horror Scout Taylor-Compton merece reconocimiento por todos los gritos, gemidos y contorsiones que provoca la posesión/maldición de Julie. Por otro lado, James Landry Hébert en el papel de Jim no es tan convincente, y tampoco ayudan las horribles inconsistencias de su personaje... en una escena le está proponiendo matrimonio a Julie, y en otra la deja esperando afuera de un club nocturno mientras él "socializa" con bailarinas exóticas. O quizás así ven los nativos de Tailandia a los turistas norteamericanos. Como sea, la película sufre por ampararse en personajes poco creíbles y pobremente construidos.
En lo que respecta al horror, La Bruja del Bosque copia desvergonzadamente escenas de Ringu, The Eye, Shutter, y no se cuántas más. Pero al menos las copia bien, y con suficiente frecuencia para sostener nuestra atención a pesar de la mediocre historia. Y, desde luego, no pude faltar un breve pero pesadillesco exorcismo en la cabaña de un médico brujo, que casi justifica el resto de la película.
Obviamente La Bruja del Bosque se estrenó en México para explotar la temporada de Halloween/Día de Muertos, con el propósito de engatusar al público que quiere ver algo de terror, sin fijarse demasiado en la calidad (peores bodrios nos han recetado con esa misma excusa en años pasados). Pero con la abundancia de superiores cintas de terror en Netflix y demás servicios de video casero, no veo razón para desperdiciar dos horas en el cine viendo La Bruja del Bosque, y solo la recomendaría para fans del horror tailandés que aprecian su mitología y exótico sabor cultural. A veces hasta el más pequeño cambio en las rutinas de Hollywood basta para revivir nuestro gusto por el género.
Calificación: 6

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Monday, October 29, 2018

Réplicas (Replicas)



Síntomas: En un laboratorio de la Corporación Bionyne, el Dr. William Foster (Keanu Reeves) trabaja en un ambicioso proyecto de robótica que se vuelve cuestión de vida o muerte cuando Foster sufre una terrible tragedia personal.

Diagnóstico: Me costó trabajo reconocer la genialidad de Réplicas porque está oculta detrás de sus hilarantes inconsistencias y ridículas actuaciones, tan serias y rígidas que evocan las B-Movies de Roger Corman. Pero eventualmente empecé a preguntarme si ese anacrónico estilo habría sido una decisión intencional del director Jeffrey Nachmanoff para crear un homenaje a la ciencia ficción "pulp" de mediados del siglo veinte.
Al final decidí que la intención del director es irrelevante... lo único que importa son los resultados, y en ese aspecto Réplicas me pareció una divertida resurrección de los temas y exuberante tono de las publicaciones de EC Comics, como Weird Fantasy, Incredible Science Fiction, y Weird Science. En otras palabras: ciencia ficción donde la "ciencia" no necesita ser realista (o siquiera creíble) para contarnos fábulas moralistas sobre los peligros de la tecnología, la eterna tentación de usurpar los poderes divinos, y las fatales consecuencias de la ciencia fuera de control.
Excepto que, a diferencia de aquellos abigarrados comics donde siempre había una moraleja didáctica, Réplicas no está interesada en juzgar la moralidad del protagonista, sino en justificar sus acciones por medio de emociones pre-fabricadas que le ahorran a los actores el trabajo de actuar. O, mejor dicho, de actuar bien.
Keanu Reeves me pareció absolutamente sublime como el acartonado Dr. Foster, atrapado en una situación imposible que, por supuesto, está relacionada con su trabajo para Bionyne (¿podría ser benigna una empresa con ese nombre?) En vez de la trillada "tragedia del pasado", Réplicas tiene una brutal tragedia en el presente, muy conveniente para poner a prueba las descabelladas teorías de Foster y su asistente Ed, interpretado por Thomas Middleditch, quien añade la credibilidad "geek" adquirida en la excelente serie televisiva Silicon Valley. Por su parte, Alice Eve (a quien recientemente vimos como Typhoid Mary en la segunda temporada de Iron Fist) toma el ejemplo de Reeves y sigue la ruta del menor esfuerzo... y sin embargo, Réplicas funciona justamente por esa mágica conjunción de errores que produce un resultado mayor a la suma de sus partes.
Quizás sea porque, en el fondo, Réplicas tiene sólidas ideas sobre el siguiente paso en la evolución humana. En manos de un director más disciplinado, Réplicas podría haber sido una provocativa muestra de ciencia ficción "seria", explorando temas de identidad, memoria y el enigma de la conciencia humana. Cierto, son temas tan frecuentes en la ciencia ficción contemporánea que ya no llaman la atención; pero las incógnitas que plantean siguen tan vigentes hoy como lo fueron durante los albores del movimiento "cyberpunk" en los ochentas; así que no me molesta encontrar (semi)nuevas interpretaciones del choque entre inteligencia orgánica y artificial. Y, hablando de cyberpunk, Réplicas me produjo vívidos "flashbacks" de Johnny Mnemonic, sobre todo cuando Keanu Reeves manipula elementos gráficos en Realidad Aumentada. Bendito William Gibson, sus conceptos siguen vivos.
Bueno, ya dije mucho sin decir nada. No voy a arruinar las (previsibles) sorpresas de Réplicas, ni quiero crear expectativas falsas sobre su balance entre ineptitud e ingenio. Cuando mucho diré que Réplicas es ciencia ficción inverosímil pero divertida de principio a fin, aproximándose al nicho de "tan mala que es buena" donde la acompañan cintas como The Core, Equinox, y Hackers. Nadie... pero NADIE, puede declamar "techno-babble" con la convicción de Keanu Reeves. Razzies para todos, y lo digo como halago.
Calificación: 7.5

IMDb

Sunday, October 28, 2018

Colette: Liberación y Deseo (Colette)



Síntomas: A fines del siglo diecinueve, la joven Sidonie-Gabrielle Colette (Keira Knightley) se casa con el agente literario Willy Gauthier-Villars (Dominic West), y le ayuda como "escritora fantasma" de novelas que se publicarán bajo el nombre de Willy. Sin embargo, los libros de Colette resultan más exitosos que los de su esposo.

Diagnóstico: Colette: Liberación y Deseo es una dinámica biografía de la escritora más popular que ha existido en Francia. Las actuaciones son excelentes; la cinematografía captura por igual la elegancia de la sociedad parisina del siglo diecinueve, y la belleza natural de la campiña francesa; y la dirección de Wash Westmoreland (Still Alice) combina los múltiples temas de la cinta de manera orgánica, sin forzar sus mensajes de libertad artística e identidad sexual. Sin embargo, al final me sentí levemente decepcionado de que la historia de esta fascinante mujer no haya dejado mayor huella emocional. Disfruté mucho la experiencia de Colette: Liberación y Deseo, y sin duda la recomendaría... pero siento que debió ser más impactante por todo lo que Colette logró en su vida, y por el excepcional desempeño del equipo detrás de la cinta.
Por otro lado, esta moderación dramática refleja el fino instinto de Westmoreland para incorporar los múltiples "escándalos" que sazonaron la vida de Colette, sin adoptar posturas amarillistas y sin enfocarse demasiado en los detalles más sórdidos de la biografía... porque, si bien eran "sórdidos" hace más de cien años, hoy no deberían serlo, y Westmoreland astutamente lo señala con el casual tono de la cinta. O al menos esa fue mi interpretación.
Además, Colette: Liberación y Deseo rinde homenaje al espíritu creativo en todas sus formas, contrastando el estricto período histórico con la independencia de la protagonista que nunca se doblegó ante las normas de la sociedad, sino que buscó su realización como escritora y artista en nombre del sexo femenino, en una época cuando ambas ocupaciones eran inapropiadas para mujeres "decentes".
Hace un momento mencioné las extraordinarias actuaciones de un elenco que incluye a Keira Knightley, Dominic West, Eleanor Tomlinson, Denise Gough y Dickie Beau; pero no sería lo mismo sin el libreto de Westmoreland, Richard Glatzer y Rebecca Lenkiewicz, quienes ofrecen a los actores personajes a la altura de su talento, con gran profundidad emocional y carácter tan definido que se vuelven memorables de inmediato, ya sea que ocupen papeles centrales (Knightley y West), o roles secundarios con poco tiempo en pantalla pero enorme relevancia para la meticulosa estructura de la película (como Johnny K. Palmer en el papel de secretario de Willy, o Al Weaver como otro de los "fantasmas" de Willy).
Entre más escribo, más convencido estoy de que el sobrio estilo de Colette: Liberación y Deseo fue una decisión intencional de Westmoreland para "normalizar" lo que antes parecía escándalo social, y hoy sería tan solo una lucha justificada por los derechos individuales. Así, contrastando el pasado con el presente, Colette: Liberación y Deseo no solo nos cuenta la historia de una gran mujer, sino subraya el avance que ha alcanzado la sociedad... así como el riesgo de perder lo mucho que se ha ganado. Y, además, Keira Knightley haciendo mímica no se ve todos los días.
Calificación: 9

IMDb

Friday, October 26, 2018

La Casa con Un Reloj en Sus Paredes (The House With a Clock in Its Walls)



Síntomas: Cuando queda huérfano, el niño Lewis Barnavelt (Owen Vaccaro) se muda con su excéntrico Tío Jonathan (Jack Black) en una vieja mansión con fama de estar embrujada... aunque Lewis descubrirá que los secretos de la casa son aún más extraños.

Diagnóstico: Hay dos razones por las que me interesaba ver La Casa con Un Reloj en Sus Paredes: Jack Black, repitiendo sus bufonerías habituales, aunque con un tono más místico y misterioso; y el director Eli Roth, especialista en películas de terror (recomiendo su serie documental Eli Roth's History of Horror), tomando una inusual desviación por el cine infantil que resultó apropiada para su tétrica sensibilidad.
El experimento no fue particularmente exitoso ni memorable, pero cuenta con elementos ingeniosos y personajes entretenidos que hicieron tolerable está copia barata de Harry Potter, cuyos orígenes literarios se perciben en su torpe estructura narrativa (aclaro: la novela "The House With a Clock in Its Walls", de John Bellairs, se publicó en 1973, pero la manufactura de la película muestra clara influencia del "potterverso"). Tal vez los niños que crecieron con la obra de J.K. Rowling podrán ahora llevar a sus hijos a ver La Casa con Un Reloj en Sus Paredes, y les dirán después: "En mis tiempos la magia se hacía mejor"... así como yo decía: “Neil Gaiman lo hizo primero”. El círculo de la vida continúa
En fin... regresando al punto, La Casa con Un Reloj en Sus Paredes no pasa de ser otra inocua fantasía infantil sobre un niño retraído e inseguro que encuentra confianza en sí mismo por medio de la magia, cometiendo algunos errores durante el camino, ganando amigos, y reconociendo que sus peculiaridades pueden convertirse en virtudes gracias a sus inusuales mentores.
"Mentores", en plural. Además de Jack Black en el papel del Tío Jonathan ("el cisne negro de la familia"), Lewis cuenta con las irreverentes lecciones de la Sra. Zimmerman, nada menos que Cate Blanchett, en el papel de una poderosa bruja que colabora en la búsqueda del "mcguffin" que le da nombre a la película (un reloj mágico con poderes muy peligrosos que alguien ocultó en algún lugar de la mansión).
Todo ese asunto del reloj, la búsqueda, la llave mágica, etc., no me pareció muy interesante, pero funciona como excusa para introducir aparatosos efectos especiales que tal vez mantendrán despiertos a los niños somnolientos por la baja energía de la película y su nulo impacto dramático. Entre más rimbombante es la música, más tediosa es la acción. Le voy a llamar a esa ecuación "el Coeficiente Bay".
En lo personal, lo único que encontré rescatable de La Casa con Un Reloj en Sus Paredes fue la colaboración de Jack Black y Cate Blanchet, cuya inesperada química y contrastante sentido del humor insinúan una mejor película (menos infantil y más tenebrosa) que quizás exista en un universo alterno. Son como Jonathan Strange y Mr. Norrell, pero con menos sátira política y más tensión sexual.
Fuera de eso, La Casa con Un Reloj en Sus Paredes ofrece una experiencia mediocre y rutinaria (incluyendo un confuso desenlace repleto de "deus ex machinas"... más influencia de Rowling) que no recordaré después de terminar este escrito. Pero al menos demostró que Eli Roth es capaz de escapar su nicho cinematográfico y practicar habilidades que no sabíamos que tenía. Sin embargo, habiendo dicho eso... ojalá regrese pronto al horror. Aunque no es infalible, está entre los escasos cineastas con poder comercial y creativo para promover el género por fuera de los estudios Hollywoodenses. Y, además, ahora estaré esperando una auténtica película de terror con Jack Black (I Still Know What You Did Last Summer no cuenta).
Calificación: 6.5

IMDb

Thursday, October 25, 2018

Eighth Grade



Síntomas: Durante la última semana del octavo grado, Kayla Day (Elsie Fisher) atraviesa una serie de crisis propias de la adolescencia actual.

Diagnóstico: "Propias de la adolescencia actual". Algunas de esas crisis parecen inofensivas, como la presión de destacar en redes sociales, inseguridad sobre la apariencia física, y un papá "uncool" que es fuente constante de vergüenzas (al menos desde el punto de vista de Kayla). Pero también hay perturbadores momentos que reflejan el entorno social contemporáneo, como simulacros de tiroteo en la escuela, y la constante amenaza de acoso sexual. En otras palabras: Eighth Grade es tan realista que a veces duele compartir las experiencias de su protagonista.
Y, sin embargo, el director Bo Burnham nunca muestra malicia ni crueldad intencional (a diferencia de otros dramas juveniles, como Kids y Welcome to the Dollhouse). Por el contrario, Eighth Grade no pretende convertirse en un sórdido espectáculo de "juventud en peligro" (como aquellas memorables películas "moralistas" de los cincuentas), sino un cálido y compasivo recordatorio de que nadie es perfecto y, por desesperada que parezca la situación, las cosas van a mejorar. Casi siempre.
Lo primero que llama la atención en Eighth Grade son las actuaciones, totalmente libres de artificio y clichés "juveniles" de Hollywood. Algunos personajes podrían considerarse estereotipos (los "nerds", los deportistas, etc.), pero cada actor aporta algo diferente para crear su propia identidad en el brutalmente honesto universo de la película.
Aunque Elsie Fisher lleva la mayor carga dramática, sería injusto ignorar las maravillosas actuaciones de los personajes secundarios, como su papá Mark (Josh Hamilton), y los variados compañeros de clase (Emily Robinson, Jake Ryan, Daniel Zolghadri) que se esfuerzan tanto como Kayla para ocultar su temor al rechazo y a no encontrar su lugar en el mundo.
A riesgo de exagerar, diré que Eighth Grade podría ser para los adolescentes actuales lo que fue para mi generación el cine de John Hughes. Eighth Grade no es tan idealizada y su enfoque es más estrecho, pero explora sentimientos, temores e inseguridades universales que todos los jóvenes comparten... y que se vuelven más complicados cuando la estabilidad emocional se determina por "Likes" en Instagram. Los factores externos cambian con el tiempo (en mi época era el "high score" en los videojuegos), pero las emociones de la adolescencia siempre serán las mismas.
Hablando de envejecer, me hizo sentir mejor la escena donde varios estudiantes de "high school" se sienten alienados por la juventud de Kayla, apenas cuatro años menor que ellos. Son prácticamente de la misma generación, pero los cambios en la interacción digital les parecen tan descabellados como nos ocurre a los viejos cuando vemos película como Eighth Grade.
Por el lado negativo, podríamos decir que Eighth Grade no tiene mucha historia. No hay una meta específica; no hay un gran baile donde Kayla destruirá a sus enemigos; no hay examen o competencia que deba ganar para terminar la película en una nota triunfal. Y tampoco hay  "makeovers" acompañados por alguna canción popular (¿cual es el equivalente actual de Walking On Sunshine? Supongo que algo de Katy Perry o Cardi B)(Spoiler: no sé quién es Cardi B).
Como sea, Eighth Grade no es exactamente una "comedia juvenil" ni un relato "coming of age", pues si bien incluye elementos de ambos géneros, su audacia e integridad la ubican en un nivel más elevado, al mismo tiempo alarmante e inspirador. Más que una buena película, Eighth Grade es un "manual operativo" para la juventud de hoy... aunque sin garantías de funcionamiento. Aplican restricciones.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, October 24, 2018

At First Light



Síntomas: La joven Alex Lainey (Stefanie Scott) tiene una inexplicable experiencia con unas luces en el cielo, y empieza a desarrollar habilidades especiales.

Diagnóstico: A riesgo de hablar de cosas que no entiendo (¡como si eso me hubiera detenido alguna vez!), diré que At First Light me pareció una excelente muestra de fantasía "young adult"... al menos desde el punto de vista de un viejito amargado. La historia funciona en varios niveles sin necesidad de empalagosas tangentes románticas, y sin la forzada manipulación melodramática que generalmente arruina este tipo de historias (no mencionaré ejemplos, porque no quiero recordarlos).
Hace un momento dije "fantasía", pero creo que At First Light pertenece a la categoría de ciencia ficción semi-seria, debido a su creativa propuesta sobre los "Fenómenos Aéreos No Explicados", así como por la obvia influencia de algunos clásicos del género, como Close Encounters of the Third Kind, Starman, y recientes "indies" con similar ambición intelectual (UFO) y metáforas existenciales (Imitation Girl), creando una historia muy satisfactoria con mínimos recursos y gran imaginación.
Por el lado negativo, esto significa que At First Light no es muy original, y se apoya en clichés que conocemos de memoria (jóvenes fugitivos, villanos gubernamentales, vaga influencia sobrenatural, etc.) Sin embargo la dirección de Jason Stone y las actuaciones del joven elenco (por fin una película donde los adolescentes parecen adolescentes, y no modelos de catálogo de treinta años) imprimen a la cinta una energía tan distintiva (y al mismo tiempo tan asimilable) que se siente casi innovadora, y logró capturar mi atención de principio a fin.
Ya sé lo que están pensando: "¿Adolescentes con poderes sobrenaturales perseguidos por agentes del gobierno? Gran bostezo". ¿Cuántas películas y series de televisión existen con esa premisa? Más de las necesarias, creo yo. Sin embargo Stone y los actores Stefanie Scott y Théodore Pellerin aderezan la fórmula con emociones reales que no se sienten exageradas, ni sirven como típica excusa para crear relleno dramático. Bueno, hasta el sutil aspecto romántico de la cinta se rehúsa a perder el tiempo en palabrería y "grandes gestos", para enfocarse en el contraste entre la humanidad y el intelecto extraterrestre que está afectando a Alex. O lo que sea que altera su conducta desde que tuvo contacto con esas extrañas luces.
Hablando de lo cual, At First Light tiene pocos pero bien implementados efectos especiales, combinando técnicas muy simples (como reflectores para iluminar los árboles durante la noche... una de mis imágenes favoritas de la película), y elementos digitales que complementan las ideas de la cinta sin revelar antes de tiempo su enigmático origen.
Mi única queja (además de la falta de originalidad) fue un final ligeramente cursi que traiciona la moderación emocional del resto de la película; pero aún así quedé satisfecho y recomendaría At First Light para aficionados a la ciencia ficción independiente donde las ideas valen más que las imágenes (lo cual no es un insulto contra el excelente diseño y cinematografía de At First Light). La historia empieza un poco lenta, y se enfoca en personajes algo antipáticos, pero hay una buena razón para ello, y con un poco de paciencia descubriremos una interesante evolución que no re-inventa el género, sino que toma algunos viejos ingredientes para construir una historia simple en su forma, pero cósmica en sus connotaciones (pseudo)científicas y culturales. Es como Contact para fans de Gravity Falls.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, October 22, 2018

Apostle



Síntomas: Thomas Richardson (Dan Stevens) viaja a la isla de Erisden, donde un culto religioso tiene secuestrada a su hermana; pero tal vez sea demasiado tarde para rescatarla.

Diagnóstico: Además de dirigir las memorables películas de acción The Raid: Redemption y su secuela The Raid: Berandal, el cineasta galés Gareth Evans nos mostró su talento para el horror en el perturbador segmento "Safe Heaven" de la antología V/H/S 2, donde exploró las siniestras prácticas de un culto religioso. Y ahora, con Apostle, Evans regresa a ese mismo tema, aunque con una estilo más sobrio y cerebral que rinde tributo al horror inglés del siglo pasado, y en particular a la clásica cinta The Wicker Man... pero sin olvidar los elevados estándares de sangre y violencia que espera el público contemporáneo (al menos yo).
El resultado me pareció excelente, aunque con algunos pequeños problemas que restan impacto a la experiencia y revelan vicios comunes del "cine de autor". Por ejemplo, Apostle se siente más larga de lo necesario (dos horas y diez minutos), con muchas escenas de relleno que reiteran los mismos puntos, o distraen la atención de la historia principal para seguir a personajes secundarios de dudosa relevancia (o, en el mejor de los casos, tan solo útiles como catalizadores de ciertos eventos durante el tercer acto).
Tampoco me gustó la frecuencia de las coincidencias que requiere el libreto (escrito por el mismo Evans) para mantener al héroe con vida y avanzar la investigación de su hermana desaparecida. Al menos en tres ocasiones (y quizás podríamos alegar más) un golpe de suerte define el destino de Thomas, lo cual ayuda a crear escenas llenas de suspenso... pero con la consecuencia de subrayar las trampas que hace el director cuando se encuentra en una situación imposible de donde no sabe cómo escapar.
Afortunadamente todo los demás aspectos de Apostle me parecieron sobresalientes, incluyendo las actuaciones de Dan Stevens como el renuente héroe distanciado de su familia hasta que la desaparición de su hermana Jennifer (Elen Rhys) lo obliga a salir de su depresión (ocasionada por su pasado religioso, nada menos); Michael Sheen como el Profeta Malcolm, líder espiritual del culto cuya grandilocuente retórica de libertad individual oculta las duras realidades de mantener alimentada una comunidad en una remota isla; Mark Lewis Jones como Quinn, el más pragmático (y lunático) ayudante del Profeta, cuya ambición podría ser la salvación del culto o su ruina; y Lucy Boynton como Andrea, la doctora local con una actitud mejor balanceada que sus "hermanos" cegados por el fervor religioso. Entre Apostle y la próxima Bohemian Rhapsody, creo que Boynton está a punto de entrar a las "grandes ligas", lo cual me dará mucho gusto, después de verla en tantas "indies" (Sing Street) y humildes cintas de terror (February).
La cinematografía de Matt Flannery retrata con imponente belleza la isla de "Erisden" (en realidad Ysgol Glantaf, en Gales). Y, finalmente, lo más importante (bueno, casi): el "gore" es abundante y la violencia es brutal. Apostle me recordó la obra de S. Craig Zahler, combinando inflexible realismo con insoportable tensión, y grandes dosis de sangre para recordarnos que siempre hay consecuencias para las buenas intenciones de los héroes.
A fin de cuentas la comparación con The Wicker Man no es muy exacta, pues Apostle es más sombría y menos lírica en su exploración de religiones paganas cuya espiritualidad resulta incompatible con la mundana ambición de sus falsos "profetas". Y, al ubicar la trama de Apostle a principios del siglo veinte, Evans añade la autenticidad histórica del turbulento pasado de las Islas Británicas, cuya fragmentación por motivos religiosos perdura hasta nuestros días. Afortunadamente con menos sangre y sacrificios humanos. Creo.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, October 21, 2018

De Libros, Amores y Otros Males (The Bookshop)



Síntomas: En 1959, la viuda Florence Green (Emily Mortimer) decide abrir una librería en un pequeño pueblo inglés, escandalizando a los conservadores habitantes y poniéndola en conflicto con alta sociedad local.

Diagnóstico: La directora española Isabel Coixet se especializa en historias introspectivas que examinan con brutal honestidad (algunos dirían "crudeza") la psicología de personajes atrapados en conflictos intensamente personales que requieren fortaleza y sacrificio para resolverse. En películas como My Life Without Me y The Secret Lives of Words, Coixet creó densos estudios de carácter donde la personalidad de sus protagonistas es tan importante como las circunstancias que las atormentan. Bueno, hasta la modesta cinta Another Me ocultó un subtexto filosófico debajo de su estereotípica premisa de terror.
De Libros, Amores, y Otros Males (en lo sucesivo la llamaré The Bookshop, porque el título mexicano me da pena ajena) naturalmente incluye los mismos ingredientes que identifican la obra de Coixet; sin embargo, la directora tiende a forzar la película en el más frívolo y comercial contexto del "drama de época", y el resultado no siempre satisface en cualquiera de esos niveles. No sé si Coixet trató de añadir profundidad a una sencilla comedia de costumbres; o si la novela de Penelope Fitzgerald que inspiró la película es más compleja de lo que refleja esta superficial adaptación. Como sea, The Bookshop tiene muchos elementos positivos, pero la experiencia general me pareció menor a la suma de sus partes.
Sin embargo, esas "partes" son suficientemente buenas para merecer una recomendación, empezando por la participación de Emily Mortimer, Bill Nighy, y Patricia Clarkson, tres excepcionales actores que elevan el material con su mera presencia, y nos atrapan en los altibajos dramáticos de una historia con buenas ideas que no siempre coexisten armoniosamente.
O quizás esa leve torpeza narrativa intenta transmitirnos las inseguridades de Florence Green, atrapada entre su naturaleza introvertida y el deseo de aceptación social que representaría su librería, aunque pocos habitantes del pueblo tienen el hábito de la lectura, y otros opinan que no es una labor apropiada para mujeres... especialmente viudas sin un esposo que las oriente en asuntos de negocios.
A pesar de eso, The Bookshop evita en lo posible el cliché de "mujer rebelde contra el patriarcado opresor", pues si bien incluye algunas escenas con ese tema, casi siempre aparecen como “comic relief”. Es más interesante la represión que Florence sufre a manos de otras mujeres (como el personaje de Patricia Clarkson), por motivos que no tienen que ver con su género, sino con la disparidad de clases sociales, la "envidia intelectual" de la gente educada, y el contradictorio paternalismo de individuos auténticamente interesados en ayudar a Florence, que sin darse cuenta insultan su inteligencia y dedicación (es como una arcaica y pasiva versión británica de la "masculinidad tóxica" contemporánea).
Por lo demás, The Bookshop se desarrolla exactamente como esperamos, con un poco de drama, un poco de comedia, y una o dos sorpresas para desviarse de la fórmula y encontrar su propio camino. No me pareció una mala película, pero tenía potencial para ser algo más que "Chocolat con libros". Y ese trío de actores... podrían salir en un comercial de detergente, y valdría la pena verlos.
Calificación: 7.5

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