Friday, May 3, 2019

El Bombardeo (Air Strike - Da Hong Zha)



Síntomas: En 1937, Japón comienza una despiadada campaña de bombardeos sobre China, destruyendo la infraestructura del país y la moral de los ciudadanos. Entonces el gobierno norteamericano envía al Coronel Jack Johnson (Bruce Willis) para entrenar a los pilotos chinos que enfrentarán los veloces Zeros japoneses con aviones obsoletos e inferiores.

Diagnóstico: Un fiel recuento de los ataques japoneses sobre China en 1937 bastaría para realizar una película de gran intensidad dramática; pero no fue suficiente para los productores de El Bombardeo, y decidieron añadir múltiples historias con actores norteamericanos para incrementar el potencial de la cinta en el mercado internacional. Desafortunadamente esta mercantilista estrategia casi arruina la película, y solo la energética dirección de Xiao Feng logra rescatar (parcialmente) esta confusa épica histórica realizada con recursos limitados y mediocres efectos digitales. Pero si logramos ver más allá de sus problemas, encontraremos una entretenida aventura que utiliza (para bien o para mal) todos los clichés del cine bélico, y la curiosa idiosincrasia del cine chino.
Esto significa que el libreto de Ping Chen y Tie Dong Zhou recurre al humor en los momentos más inapropiados, y pone situaciones horriblemente trágicas (como la asfixia de cientos de personas en refugios anti-bombas) junto a frívolas escenas que parecen salir de una comedia de Stephen Chow (como el torneo de Mah-Jong). Las actuaciones muestran similar incongruencia en contenido y ejecución, mezclando discursos sobre honor y patria con el "comic relief" de un científico persiguiendo dos cerditos que son muy importantes para el futuro del país. Y la edición apenas logra organizar las excesivas sub-tramas que retratan los variados frentes del conflicto sino-japonés ocurrido en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.
Así tenemos al Coronel Jack Johnson (Bruce Willis) entrenando pilotos por medio de gritos y humillaciones en una modesta base aérea de Chongquing (en serio, es la peor actuación que Willis nos ha endilgado en su nueva carrera como actor de B-Movies). Al mismo tiempo, un piloto herido recibe la misión de conducir un camión con un cargamento secreto que debe llegar al alto mando... pero se detiene constantemente a recoger sobrevivientes, porque no ha olvidado su deber como protector de la población. Mientras tanto, en la capital provisional de Chongquing, los aldeanos tratan de sobrevivir los bombardeos y ganar un torneo de Mah-Jong con ayuda de un pájaro de la suerte. Y de algún modo están involucrados Adrian Brody y Rumer Willis. Ah, y Mel Gibson no aparece en pantalla, pero tiene crédito como "consultor".
Sí, es tan absurdo como suena. Sin embargo, El Bombardeo nunca me aburrió, y hasta llegué a disfrutar su abigarrada combinación de propaganda y melodrama. Claro, el director no pierde oportunidad de manipular las emociones del espectador (como en la toma del bebé llorando junto a su madre muerta); pero tampoco podemos ignorar la cruda realidad de las atrocidades cometidas por Japón cuando China era un país relativamente pobre y primitivo.
Creo que El Bombardeo será una experiencia difícil de tragar para audiencias acostumbradas al cine de acción de Hollywood; pero quienes tengan cierta experiencia con las producciones asiáticas (ya sean chinas, japonesas o coreanas) podrían divertirse con esta revuelta película que, a fin de cuentas, cumple su propósito de entretener al espectador mientras revive una página olvidada de la historia moderna (al menos olvidada por la cultura occidental) que rara vez se había llevado a cine (el único ejemplo que recuerdo es la película China Sky, de 1945, ubicada en el mismo contexto histórico, pero enfocada en un blando romance).
También vale mencionar que El Bombardeo duraba originalmente dos horas, pero fue editada a 96 minutos para su distribución internacional, lo cual podría significar que el libreto inicial no tenía tantos agujeros, y que el drama era más sustancial que la acción. Por otro lado, creo que El Bombardeo es la película con más explosiones que he visto en mi vida. Eso debieron poner en el póster, en vez del estoico rostro de Bruce Willis que solo empeoró la película.
Calificación: 6.5

IMDb

Thursday, May 2, 2019

Under the Silver Lake



Síntomas: Sam (Andrew Garfield) no tiene trabajo ni dirección en la vida; entonces su vecina Sarah (Riley Keough) desaparece, y el joven emprende una investigación amateur que lo llevará a Silver Lake, un suburbio de Los Ángeles con una sórdida historia de crimen y sueños rotos.

Diagnóstico: En el 2014, la película It Follows me sorprendió con su ingeniosa premisa, expresivo estilo visual, y la dirección de David Robert Mitchell, quien inspiró comparaciones con John Carpenter y otros maestros del horror ochentero. Por eso esperaba con gran interés su nueva cinta, Under the Silver Lake... aunque mi entusiasmo disminuyó gradualmente durante el largo tiempo que permaneció "enlatada" (casi dos años), lo cual casi siempre indica desconfianza por parte de un distribuidor que no sabe cómo vender la película.
Y ahora que por fin se estrenó en VoD, pude confirmar que, en efecto, Under the Silver Lake es una obra indescriptible y ferozmente anti-comercial, destinada al fracaso económico y al ridículo de la crítica. Sin embargo, también es una película inmensamente creativa y ambiciosa, con múltiples vectores de ataque para asaltar nuestro cerebro y llevarlo por territorio desconocido, pero extrañamente familiar. Lo cual podrá ser recomendable o repulsivo, según el gusto de cada espectador.
SPOILER: Hablando de repulsivo, la cinta incluye la sub-trama de un "asesino de perros" que me dejó un mal sabor; pero solo hay una escena medianamente desagradable, y de cualquier modo es más surrealista que gráfica. FIN DEL SPOILER.
La mejor manera que se me ocurre para describir Under the Silver Lake es como una versión "noir" de L.A. Story, dirigida por un imitador de David Lynch que no logró duplicar la sublime sensibilidad artística de este cineasta... pero al menos simuló la etérea combinación de ingredientes para crear un relato perversamente confuso, y al mismo tiempo lógico.
Entre esos ingredientes: los siniestros secretos ocultos tras la luminosa fachada de una ciudad seductora y traicionera; una impredecible sucesión de eventos aparentemente desconectados, que sin embargo forman parte de una oblicua narrativa; y varios interludios musicales de ambiguo significado, pero con amplio impacto emocional (nunca hubiera imaginado que el tema de Cheers me haría sentir escalofríos).
Por el lado negativo, los personajes carecen de sustancia y desarrollo. Sam es un "milenio" pasivo e indolente, cuyas irracionales reacciones revelan que no se invirtió tiempo alguno en establecer su carácter (bueno, además de espiar con binoculares a sus vecinos). Y lo mismo aplica a los múltiples personajes que entran y salen de la historia sin motivo ni consecuencia... todos (incluyendo Sam) son hojas en blanco donde el director proyecta sus eclécticas teorías, conspiraciones, y bizarras leyendas urbanas.
Las cuales (aquí viene el lado positivo) disfruté muchísimo por su desbordante imaginación y descabelladas ideas. ¿Hasta dónde llega la "realidad" y comienzan las fantasías de Sam? ¿Está el director satirizando la cultura popular, o realmente cree en las conspiraciones semióticas que descubre el protagonista? ¿O se trata de una rebuscada metáfora sobre la lucha de clases y la alienación de una ciudad que, como dijo Steve Martin, "es tan narcisista que no necesita validación externa de sus excentricidades" (estoy parafraseando)? Francamente, no tengo respuesta a cualquiera de esas preguntas. Under the Silver Lake podría ser todo lo anterior o algo completamente distinto. Pero, eso sí, nunca es aburrida, y siempre hay algo nuevo para deleitarnos con su exótica imaginación y absurdista sentido del humor.
Entonces, Under the Silver Lake no es necesariamente una "buena" película, sino una indescriptible experiencia cinematográfica que alimentó muchas de mis obsesiones personales (misterio, conspiraciones, "femmes fatales", etc.), filmada con un elegante estilo visual, y con un ecléctico reparto que inyecta vida en personajes fascinantes a pesar de su pobre definición. Definitivamente no es una película para todos los gustos, pero resultará irresistible para fans del "cine raro" y adictos al complot, la confabulación y la intriga. Y todo eso acompañado con excelente música (de R.E.M., Cornershop y The Astronots, entre otros) para rematar la ilusión de pesadilla despierta donde todo puede suceder. Pensándolo bien, tal vez Under the Silver Lake es un documental disfrazado de ficción para proteger a su autor. ¿Dónde está mi gorrita de papel aluminio?
Calificación: 8.5

IMDb

Wednesday, May 1, 2019

Body at Brighton Rock



Síntomas: Mientras realiza su trabajo como guía en el parque forestal de Brighton Rock, la joven Wendy McHolmes (Karina Fontes) descubre un cadáver, y su día se complica.

Diagnóstico: Para ser justos, los problemas de Wendy se deben principalmente a su ineptitud y falta de preparación para realizar su trabajo, el cual consiste en recorrer los senderos del parque, fijar avisos sobre los peligros de la temporada, y ayudar a los turistas novatos. Pero aún con esas desventajas podemos simpatizar con ella como protagonista de este "thriller campestre" repleto de retos personales que la joven deberá superar para sobrevivir durante ese fatídico día (y noche).
En términos generales, eso fue lo que mejor funcionó en Body at Brighton Rock (en mi humilde opinión): el desarrollo de una clásica "prueba de fuego" que medirá el temple de la protagonista y su capacidad para adaptarse a situaciones desesperadas. Tal vez así aprenderá a hacer su trabajo en el futuro. Si es que tiene futuro.
La directora/guionista Roxanne Benjamin (Southbound) diseñó una premisa simple pero realista, mostrando las consecuencias lógicas de extraviarse en el bosque sin el equipo adecuado. Entonces aparece el cadáver, e incrementa el temor de Wendy con perturbadoras posibilidades... ¿fue un animal salvaje, o un maniático asesino, o uno de tantos accidentes que ocurren todos los días en este aislado entorno?
Con tantas explicaciones posibles, Body at Brighton Rock nos mantiene en suspenso sobre el destino de Wendy, e incluso sobre el género mismo de la película... ¿será un thriller, una aventura rural, o una historia de terror? Siento que Benjamin hizo trampa en un par de ocasiones para inclinar nuestras deducciones en una u otra dirección; pero a fin de cuentas estas pequeñas distracciones tienen sentido en el contexto de la historia. Wendy está aterrorizada, y su imaginación se obsesiona con apócrifos escenarios incitados por el miedo y la incertidumbre.
Para evitar que Body at Brighton Rock se vuelva demasiado dramática, la directora aplica un sardónico sentido de humor que subraya la tensión; y la cinematógrafa Hannah Getz retrata los imponentes paisajes naturales con una sensibilidad retro que le da una identidad única a Body at Brighton Rock, pero sin necesidad de anacronismos exagerados (aunque el "synth-pop" ochentero se vuelve molesto en algunas escenas).
En el papel de Wendy, Karina Fontes aprovecha su simpatía natural para compensar los defectos del personaje. Wendy confía demasiado en sus dudosas habilidades, se distrae fácilmente, y es propensa al pánico. Sin embargo, como dije, todo es parte de la evolución que sufrirá al enfrentar nuevos peligros y decisiones que jamás encontraría en su vida normal. O al menos esa fue mi interpretación de los bruscos cambios de actitud de Wendy. También podrían deberse a una actriz novata que comparte algunas características con el personaje que interpreta. Pero, bueno... prefiero pensar positivamente.
Creo que Body at Brighton Rock debió comprometerse más con cualquiera de los géneros que visita... horror, thriller, o aventura. Pero, sea cual sea su estilo, la cinta ofrece una historia tensa y entretenida que logré disfrutar a pesar del caprichoso personaje principal. Y aunque el "twist" final está entre los más repetidos en la historia del cine, me gustó su efecto retroactivo sobre el resto de la historia, invitándonos a cuestionar nuestra percepción y la integridad mental de Wendy. En resumen: admiré la flexibilidad de la narrativa, pero hubiera preferido algo más concreto y terrorífico. Y con música menos irritante.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, April 29, 2019

Welcome to Marwen



Síntomas: Para recuperarse psicológicamente de un brutal ataque, el artista Mark Hogancamp (Steve Carell) construye y retrata maquetas de un pueblo imaginario llamado Marwen, donde su alter-ego, el Capitán Hogie, vive aventuras bélicas y románticas durante la Segunda Guerra Mundial.

Diagnóstico: Hay muchas historias sobre individuos que se refugian en mundos imaginarios como mecanismo de defensa para asimilar diversas tragedias o dificultades personales (algunos de mis ejemplos favoritos: El Laberinto del Fauno, The Fisher King, Heavenly Creatures, y el episodio "The Doll", de Amazing Stories). Welcome to Marwen ofrece uno de los más creativos "paracosmos" en este sub-género... y también una de las más inertes narrativas sobre este complicado tema.
Digo esto con todo respeto hacia el auténtico Mark Hogancamp, víctima de una terrible tragedia que lo condujo a crear obras artísticas que se han exhibido en galerías de todo el mundo, ofreciendo no solo alivio a su dolor interno, sino una nueva vida para reemplazar la que fue destruida por la crueldad humana (como siempre). De hecho, me interesaría ver el documental Marwencol (no vean el trailer si quieren evitar spoilers sobre Welcome to Marwen), realizado en el 2010 sobre estos mismos eventos, para conocer la historia real de Hogancamp. Pero en vez de eso terminé viendo esta afectada versión de Robert Zemeckis, confirmando una vez más que su obsesión con la tecnología y los efectos especiales se han convertido en el principal obstáculo de su carrera como director.
Lo cual no significa que Welcome to Marwen sea una mala película... solo floja y superficial.
Steve Carell emplea su habitual talento para combinar drama y humor interpretando un trágico protagonista con daño cerebral que se manifiesta de inusuales maneras. No voy a profundizar demasiado en los aspectos psicológicos de Welcome to Marwen, primero porque la película misma se rehúsa a analizar los síntomas y manías del protagonista; y, segundo, porque no quiero arruinar las débiles sorpresas que guarda la cinta para el público con suficiente paciencia para apreciar los rasgos positivos de esta bizarra "bio-pic".
Baste decir que existen múltiples incógnitas sobre la condición de Mark Hogancamp; pero el director no tiene particular interés en explorar su motivación o procesos mentales. Lo único que Zemeckis quiere es jugar con maquetas vivientes y crear su propio mundo imaginario de efectos especiales, donde no hace falta aplicar lógica ni razón (ni corrección política) porque, después de todo, este mundo fue concebido por la fracturada mente de un hombre que ya sufrió bastante como para criticar sus fantasías terapéuticas.
Y, bueno, debo admitir que el mundo imaginario de Mark Hogancamp es divertido y lleno de acción, con frecuentes ataques de los nazis, un poco de romance, y hermosas mujeres con poderosas armas que siempre salvan al Capitán Hogie cuando parece que todo está perdido. Y todo ello controlado por una enigmática figura llamada "Dejah Thoris" (no, Zemeckis jamás alude la conexión con la prosa de Edgar Rice Burroughs de donde tomaron prestado ese nombre), cuyos poderes mágicos son el literal "deus ex machina" que controla este detallado micro-universo.
Lo cual nos lleva a la única razón para recomendar Welcome to Marwen: las increíbles maquetas y modelos creados por el estudio Creation Consultants para darle forma física al pueblo de Marwen y sus habitantes; y la animación de Atomic Fiction (hoy parte de Method Studios) que evoca la inocencia de un niño "jugando a la guerra" con sus juguetes de plástico (por no mencionar un divertido guiño a Back to the Future). Es muy fácil entender la atracción que Zemeckis debió sentir por esta historia; pero como director y co-guionista no logró establecer una genuina conexión emocional con el espectador, y en vez de eso terminó refugiándose en clichés y "psycho-babble" que no convencen a nadie. Tal vez quería hacer una "secuela espiritual" de Forrest Gump, pero fracasó en el (hipotético) intento.
Aún así Welcome to Marwen podría ofrecer algunas lecciones sobre tolerancia que siempre serán útiles en la cultura contemporánea; y tampoco podemos descartar las eficientes actuaciones de Steve Carell, Merrit Wever, y Leslie Mann, así como la pericia de Zemeckis para combinar realidad con ilusión de manera convincente y visualmente armónica. Pero a fin de cuentas Welcome to Marwen fue otra fallida quimera digital que probablemente decepcionará a los fans de Zemeckis (como yo). Ojalá su amigo Steven Spielberg le recuerde algún día que la esencia del cine no son los juguetes, sino la imaginación.
Calificación: 6.5

IMDb

Sunday, April 28, 2019

Un Caballero y Su Revólver (The Old Man & the Gun)



Síntomas: A pesar de su avanzada edad, Forrest Tucker (Robert Redford) se dedica a robar bancos, a veces solo, y a veces en complicidad con sus amigos Teddy (Donald Glover) y Waller (Tom Waits). Mientras tanto, el detective John Hunt (Casey Affleck) está aburrido de la rutina policíaca; pero la investigación de la "Pandilla de Ancianos" podría renovar el entusiasmo por su trabajo.

Diagnóstico: Esa sinopsis sugiere una amable "comedia criminal" en el estilo de Tough Guys o la reciente Going in Style; sin embargo, el director David Lowery (A Ghost Story), no parece interesado en retratar las hazañas reales de Forrest Tucker, sino en descifrar la conducta de un protagonista que roba compulsivamente y rompe la ley por razones que trascienden cualquier explicación racional. En otras palabras, Lowery no hizo un thriller policíaco, sino un estudio de carácter que explora la motivación de Forrest Tucker (no confundirlo con el actor de incontables westerns y B-Movies), y su influencia sobre individuos cercanos a él, especialmente su amiga Jewel (Sissy Spacek) y el policía John Hunt (Casey Affleck).
Al mismo tiempo, Un Caballero y Su Revólver también se siente como un tributo a una época más simple, cuando la paranoia e inseguridad no definían nuestra existencia. Aparentemente en 1981 aún era posible asaltar un banco sin violencia, con una sonrisa en el rostro, y con cálidas palabras de aliento para los empleados que llenaban de billetes el portafolio de Forrest. Sí, era un delito... pero el ladrón parecía tan amable que todos cooperaban para no decepcionarlo.
Esto cambia por completo el tono de la película y sus objetivos dramáticos. Afortunadamente también significa que Lowery eligió un reparto perfecto para crear personajes con ricas vidas internas que rara vez se reflejan en su lacónico exterior. Sissy Spacek interpreta a Jewel, una viuda solitaria y filosófica que, casi por accidente, se transforma en el catalizador que Forrest necesitaba para cambiar la dirección de su vida... al menos por un tiempo. Y Casey Affleck se encarga de representar un policía cansado de la rutina, hasta que descubre la pista que todos habían ignorado. Hunt es como un reflejo invertido de Tucker... el "joven viejo" persiguiendo al "viejo joven".
Por el lado negativo, el énfasis en la reflexión por encima de la acción hace Un Caballero y Su Revólver un poco lenta y en ocasiones frustrante. Se me ocurre que una versión más convencional de esta historia hubiera sido más entretenida, utilizando las confiables fórmulas de las "heist movies", y aprovechando el suspenso del formato "gato cazando al ratón". Claro que entonces me estaría quejando del exceso de clichés, o algo así. Además, para ser justos, el parsimonioso ritmo que adopta Lowery no impide la existencia de brillantes momentos visuales para balancear el drama, como el recuento de las fugas organizadas por Tucker a lo largo de su trayectoria criminal.
Habiendo dicho todo eso, lo que mejor hace Un Caballero y Su Revólver es celebrar la icónica carrera de Robert Redford, cuya edad y experiencia podemos percibir en cada línea de su rostro, y en la convicción con la que aborda hasta las más simples escenas. Y si bien Un Caballero y Su Revólver no es la mejor película de este legendario actor, ciertamente sirve como apropiado remate de su legado... en caso de que realmente sea su película final, como él mismo afirmó. Aún así no sería raro que el "Sundance Kid" se aburra del retiro y regrese a la acción, igual que Forrest Tucker. Cuando el oficio está en la sangre, es difícil ignorar su llamado.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, April 26, 2019

Avengers: Endgame



Síntomas: Mientras el Universo entero se recupera del catastrófico genocidio provocado por Thanos (Josh Brolin), los escasos héroes sobrevivientes buscan el escondite del titán... aunque no saben si servirá de algo encontrarlo.

Diagnóstico: Un título más apropiado sería: Avengers: Ret-Con. Afortunadamente el ret-con que integra aproximadamente el cincuenta por ciento de Avengers: Endgame está bastante bien escrito y encaja armónicamente en el inmenso arco dramático de Marvel, apoyándose en diez años de películas que indudablemente tuvieron sus altibajos... pero aún así quedarán como uno de los experimentos más ambiciosos y razonablemente exitosos en la historia del cine.
Suena como hipérbole, pero creo que nunca habíamos visto algo así. Y probablemente nunca lo veremos de nuevo.
Esto significa que el dueto de Avengers: Infinity War y Avengers: Endgame podrían ser las mejores películas de superhéroes jamás filmadas. Sin embargo resulta absurdo evaluarlas por méritos propios, ya que están construidas sobre todas las obras anteriores que, como dije, no fueron perfectas, pero aún así contribuyeron a la titánica magnitud (ja, ja) de esta conclusión. Resultado: ahora hasta Thor: The Dark World parece indispensable.
Estoy llenando espacio porque no sé cómo escribir sobre Avengers: Endgame sin revelar demasiados secretos. E incluso las cosas que no son secretos (spoiler: Steve Rogers se afeita la barba) tienen tanto significado y resonancia emocional que prefiero no hablar de ellas para no contaminar la percepción del espectador. Aunque sería ridículo pensar que este modesto escrito podría afectar la percepción de una obra tan espectacular.
Pero, bueno, algo tengo que decir.
Avengers: Endgame me pareció mejor escrita que Infinity War, mejor actuada, y mejor dirigida; Joe y Anthony Russo simplemente nacieron para esto (aunque su carrera no estará completa hasta que nos entreguen la película de Community)(Hablando de lo cual, nuevamente incluyeron un par de cameos de actores de aquella serie... y fueron quienes menos hubiera imaginado). También me impresionó la edición de Avengers: Endgame; todas las sub-tramas fluyen con eficiente claridad y máximo suspenso. Y nada se siente como relleno; tres horas se pasan volando porque realmente hay material suficiente para explorar, extender y hasta re-visitar, lo cual hace la historia increíblemente satisfactoria y con el balance perfecto entre acción, humor y drama.
En muchas ocasiones he mencionado que las partes más memorables en las películas de Marvel Studios (al menos para mi) no son las grandes batallas ni los abrumadores efectos especiales, sino las escenas íntimas que nos muestran el carácter de los personajes. Avengers: Endgame no es la excepción. Sin duda es la cinta más épica de la saga, y tiene imágenes que recordaré durante muchos años (al menos hasta que lleguen las secuelas de Avatar)(es broma, no tengo interés en esas sandeces); pero, una vez más, los momentos más intensos de Avengers: Endgame se fundamentan en las actuaciones del reparto y en el astuto libreto de Christopher Markus y Stephen McFeely, dedicado a la culminación de largas relaciones, las consecuencias de difíciles decisiones, y los inexorables sacrificios que distinguen a los auténticos héroes, más allá de sus poderes o habilidades.
Recientemente el mega-productor Kevin Feige aclaró que Avengers: Endgame no es el final de la Fase III de Marvel (ese "honor" le corresponderá a Spider-Man: Far From Home). Pero, diga lo que diga, Endgame es exactamente eso: el movimiento final que concluye la sinfonía de personajes que crecieron al mismo tiempo que el público, y que dejaron su marca en la cultura popular. Espero sinceramente que la Fase IV (y más allá, siempre y cuando la gente no se canse de películas de superhéroes) supere todo lo que hemos visto. Pero, francamente, lo dudo. Experiencias como Avengers: Endgame solo llegan una vez en la vida. O dos, si contamos Community: The Movie.
Calificación: 10+

IMDb

Thursday, April 25, 2019

Book of Monsters



Síntomas: Sophie (Lyndsey Craine) celebra sus dieciocho años con una fiesta en compañía de sus amigas y algunos compañeros de la escuela; pero la velada se interrumpe cuando varios monstruos empiezan a matar a los invitados.

Diagnóstico: La primera mitad de Book of Monsters es terrible, con malas actuaciones, torpe dirección, y cinematografía que podríamos describir como "cámara digital del año 1999". De hecho, estaba a punto de abandonarla. Entonces llegan los monstruos y... bueno, no puedo decir que la película se vuelve mágicamente buena, pero al menos empieza a mejorar conforme los sobrevivientes exploran el origen de las criaturas, y Sophie descubre su legado en el epónimo "Libro de Monstruos".
Sin deseos de crear expectativas irreales, podría decir que Book of Monsters es una película semi-amateur de manufactura inglesa (patrocinada por una campaña de Kickstarter) que combina elementos de Evil Dead, Buffy the Vampire Slayer, y cualquier "creature feature" orgullosa de utilizar efectos prácticos y litros de sangre artificial para divertir a los devotos del horror (como yo) que han desarrollado una alta tolerancia al cine "do-it-yourself".
Ya sé que son muchas apologías en un solo párrafo; pero las considero necesarias para explicar que Book of Monsters es una mala película con buenas intenciones, lo cual bastó (en mi caso particular) para pasar ochenta minutos (al menos es corta) de ameno entretenimiento con "gore" casero, acentos británicos, y synth-pop ochentero.
Además, como dije, Book of Monsters realmente mejora escena por escena. Se me ocurre que el director Stewart Sparke (The Creature Below) filmó el libreto en secuencia cronológica, lo cual permitió a los actores ganar confianza, y quizás improvisar algunos de los momentos humorísticos que sazonan la predecible historia.
En el papel de Sophie, Lyndsey Craine no siempre logra proyectar la convicción de una incipiente heroína de acción... pero claramente se esfuerza por lograrlo. Lo mismo podemos decir de Lizzie Stanton y Rose Muirhead, quienes interpretan respectivamente a Beth, una "chica goth", y a Jess, pareja potencial de Sophie. La única que destaca con su energía y humor es Michaela Longden en el papel de Mona, organizadora de la fiesta y primera víctima del monstruo que desata los problemas... pero no es fácil vencerla, y casi por default se convierte en la figura central de la película.
Finalmente, los efectos especiales son primitivos en ejecución, pero conceptualmente creativos, mezclando elementos del folclor europeo con una interesante mitología que añade un poco de sustancia al desenlace de la cinta. Más vale tarde que nunca.
Entonces, Book of Monsters es una de esas películas que funcionan a pesar de su ineptitud, rescatada por el entusiasmo de cineastas con ambición superior a su talento... lo cual ha iniciado muchas ilustres carreras, así que no debería tomarse como insulto. En conclusión: no me molestaría ver una secuela de Book of Monsters (como sugiere la escena durante los créditos finales) donde todos tendrán más experiencia, y mejor idea de lo que funciona, y lo que conviene evitar. Como las tripas hechas de estambre. Pero, bueno, por algo se empieza.
Calificación: 6.5

IMDb

Wednesday, April 24, 2019

Agatha and the Truth of Murder



Síntomas: Con el fin de estimular su creatividad literaria, Agatha Christie (Ruth Bradley) acepta ayudar a la enfermera Mabel Rogers (Pippa Haywood) para encontrar al culpable de un asesinato cometido seis años atrás.

Diagnóstico: A principios del siglo veinte la escritora Agatha Christie cautivó al mundo con sus ingeniosos relatos de crimen e intriga en la alta sociedad británica. Pero en 1926 la autora protagonizó su propio misterio en la vida real, cuando desapareció durante once días sin explicación alguna. Y ahora, la película Agatha and the Truth of Murder ofrece una interesante teoría sobre esa desaparición, presentada en un formato similar a las historias escritas por Christie. Y, por supuesto, todo comienza con un asesinato.
A lo largo del tiempo se han propuesto varias soluciones a ese misterio, tanto en cine (Agatha, 1979, de Michael Apted) y literatura (el libro "Agatha Christie and the Eleven Missing Days", de Jared Cade), como en televisión (un memorable episodio de Doctor Who que involucraba avispas extraterrestres). Afortunadamente la alternativa expuesta por Agatha and the Truth of Murder no es rebuscada ni fantasiosa... aunque tampoco podríamos describirla como "realista", en vista de los malabares narrativos que el director Terry Loane y el guionista Tom Dalton deben realizar para emular la estructura y desarrollo de un genuino relato de Agatha Christie: una aislada mansión rural; un grupo de individuos con distintos motivos para matar; y una detective inteligente pero falible (Agatha misma), cuyas deducciones no siempre obedecen la lógica tradicional, sino los clichés de los cuentos que escribía.
Es un delicioso experimento "meta" que enfrenta (figurativamente) a la autora con sus creaciones, utilizando sus mismas afectaciones y sensibilidad artística. Y, para los espectadores que no sean "geeks" literarios, siempre queda el simple placer del melodrama costumbrista estilo Downton Abbey (de hecho, Ruth Bradley se parece a Michelle Dockery, lo cual facilita la ilusión de un "crossover").
Por el lado negativo, la premisa de Agatha and the Truth of Murder es más interesante que el desarrollo formal de su argumento. Ruth Bradley proyecta gran humor y carisma en el papel de Agatha Christie; y los actores que interpretan a los "sospechosos" de asesinato cubren perfectamente los estereotipos del género, incluyendo a la joven ingenua (Bebe Cave), el vulgar plebeyo (Blake Harrison), y el ex-soldado con posibles traumas psicológicos (Luke Pierre). La dirección de Terry Loane es adecuada, aunque no escapa ese estilo blando y pasivo de la televisión europea (originalmente Agatha and the Truth of Murder se realizó para un canal irlandés). Sin embargo, las pesquisas de Agatha rara vez muestran el mismo ingenio que su contraparte literaria; aunque, para ser justos, el gran final ofrece un creativo "twist" basado en una de las más famosas obras de la autora. Como dije, no es muy realista, pero me gustó su originalidad.
Difícilmente podría recomendarla como un clásico, pero Agatha and the Truth of Murder me pareció una amena distracción que celebra la prosa de una escritora cuya influencia sigue vigente en la cultura popular (sus cuentos estuvieron entre los primeros libros "adultos" que leí en mi niñez). Obviamente será más apreciada por los fans de Agatha Christie; pero nadie puede resistir la atracción de un buen "whodunit".
Calificación: 8

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Monday, April 22, 2019

Mega Time Squad



Síntomas: John (Anton Tennet) es un criminal de bajo nivel en el pequeño pueblo neozelandés de Thames, pero quiere independizarse y formar su propia pandilla para no depender de Shelton (Jonny Brugh), su abusivo jefe. Y su sueño podría hacerse realidad cuando roba una extraña reliquia que le permite viajar en el tiempo.

Diagnóstico: Mega Time Squad es una combinación de Primer y Reservoir Dogs, pero con ese casual estilo neozelandés donde los criminales son amables con sus víctimas, y las armas se usan más para asustar que para matar gente ("Esto no es América; no estamos hechos de pistolas").
Es una inusual mezcla de ingredientes, pero funciona para crear una comedia cálida e ingeniosa. La adición de viaje en el tiempo a un clásico argumento de "ladrón que traiciona a sus jefes" crea impredecibles situaciones y nuevos peligros para complicar la vida de John, un simple ladrón que deberá encontrar el valor necesario no solo para escapar de sus múltiples perseguidores, sino para forjar una nueva vida y, de paso, salvar a la chica que le gusta.
El director Tim van Dammen nos ofrece una acertada sátira de la cultura neozelandesa, con personajes ineptos pero con buen corazón, lo cual forma un gracioso contraste con sus actividades criminales. Desde luego hay violencia en Mega Time Squad, y algunas muertes sangrientas... pero la película nunca se siente maliciosa, ni pierde su travieso sentido del humor. Definitivamente se nota la influencia práctica y espiritual de famosos directores neozelandeses, como Taika Waititi (What We Do in the Shadows) y Peter Jackson (Bad Taste), en la creación de este rico universo con personajes bien definidos y emociones realistas que no pierden intensidad con la gentil atmósfera de pueblo pequeño.
Pero no todo es risas y juegos. Al centro de Mega Time Squad yace un sobrio estudio de carácter que explora la evolución de John, cansado de seguir la ruta fácil de la obediencia, y con nueva inspiración para forjar su propio destino. Tal vez el catalizador de esta transformación fue su afición a las Tortugas Ninja (John solo quiere comer pizza y aprender karate); o quizás fue el casual encuentro con Kelly (Hetty Gaskell-Hahn), hermana de Shelton y experta en explosivos. Cualquiera que sea la razón, lo importante es que John encontró finalmente una razón para pensar por sí mismo... incluso si sus planes solo causan problemas.
En el papel protagónico, Anton Tennet captura la desenfadada actitud neozelandesa sin sacrificar su energía personal. Su mejor amigo, Gaz (Arlo Gibson), es más pasivo y prefiere seguir órdenes, lo cual pone en peligro el gran plan de robar una llanta llena de dinero (no pregunten). Al principio John y Gaz parecen la versión "kiwi" de Harold y Kumar... pero su relación también sufrirá cambios conforme John descubre su nueva identidad. O identidades.
En el papel de Shelton, Jonny Brugh se roba la película (ja, ja) como el villano insensible y egoísta... aunque el director reserva algunas sorpresas para darle inesperada profundidad, y evitar que se convierta en un genérico "Final Boss". Finalmente, Hetty Gaskell-Hahn interpreta a la enigmática Kelly, obviamente interesada en John, pero sin mostrar más emociones de las estrictamente necesarias, lo cual se ha convertido en su mecanismo de defensa para sobrevivir entre una banda de idiotas. Y, sí, también ella guarda algunas sorpresas para el final. Sorpresas que serían imposibles en una película "normal" de Hollywood.
En cuanto al viaje en el tiempo... supongo que Mega Time Squad podría clasificarse como "fantasía", ya que la "máquina del tiempo" es más mística que científica. Sin embargo Tim van Dammen, como director y guionista, establece reglas claras para los fenómenos diacrónicos, y las sigue con meticulosa disciplina hasta el enredado clímax que casi requiere un diagrama para entender lo que está ocurriendo. Pero incluso si nos confunden tantas paradojas temporales, la cinta nunca pierde de vista el desarrollo de los personajes y su divertida interacción. Por eso puedo recomendar Mega Time Squad como una válida adición al sub-género del viaje en el tiempo, y como otra marca positiva para el cine de Nueva Zelanda, demostrando que la falta de recursos es la mejor escuela para la creatividad... acompañada por un sano sentido del humor sobre la idiosincrasia nacional. Es mejor reír que quejarse, supongo.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, April 21, 2019

The Wind



Síntomas: Lizzy Macklin (Caitlin Gerard) y su esposo Isaac (Ashley Zukerman) son auténticos pioneros en el Viejo Oeste, viviendo en una remota granja con un caballo, una cabra, y algunas gallinas. Entonces Isaac se ausenta unos días, y Lizzy empieza a sufrir una crisis nerviosa, quizás ocasionada por una reciente tragedia, o por una siniestra presencia que acecha en la pradera.

Diagnóstico: The Wind es un parsimonioso thriller "a fuego lento", cuya narrativa no lineal revela la historia de Lizzy, una valerosa mujer atormentada por un trauma que dejó profundas heridas emocionales, lo cual podría explicar sus alucinaciones y creciente paranoia. O también podría ser una tenebrosa historia de terror sobre espíritus malignos que viven en las praderas desde antes de que llegara el "hombre blanco" con sus nuevas religiones y falta de respeto por el entorno natural.
En distintos momentos de The Wind mi opinión variaba entre una y otra alternativa: ¿horror sobrenatural o "thriller psicológico"? Pero una y otra vez la directora Emma Tammi confundió mis expectativas con nueva evidencia y sorpresivas revelaciones que complican aún más el misterio, hasta conducir a un impactante final que me dejó satisfecho... aunque con una sombra de duda sobre lo que realmente ocurrió. Lo cual me pareció un gran acierto de la guionista Teresa Sutherland, quien evita comprometerse con un género específico, pero cumple con una fascinante historia que nos atrapa desde el principio, y nos envuelve en su crispante desarrollo.
Sin embargo, cualquiera que sea nuestra conclusión, The Wind funciona perfectamente como "western dark" que aprovecha el aislamiento de los personajes y el espíritu de la "nueva frontera" como parte integral del melodrama. Y la adición de temas religiosos ofrece reflexiones sobre el estricto dogma de aquella época, el cual podía utilizarse como herramienta de manipulación, o como cálido refugio cuando la vida se volvía demasiado cruel para enfrentarla sin apoyo espiritual.
Caitlin Gerard (Insidious: The Last Key) ofrece una extraordinaria actuación como Lizzy, atrapada entre sus responsabilidades diurnas y sus temores nocturnos. Ella es la primera en cuestionar la naturaleza de los inexplicables eventos que la rodean, lo cual hace sus conclusiones más convincentes para el espectador... aunque no para su esposo, interpretado por Ashley Zukerman con un adecuado balance de escepticismo y amor por Lizzy. La soledad de Lizzy se alivia temporalmente gracias a sus vecinos Emma (Julia Goldani Telles) y Gideon (Dylan McTee)... pero su granja está demasiado lejos para prestar ayuda cuando las cosas se complican (para cualquiera de las dos familias). Y Miles Anderson tiene una breve pero contundente participación como el Reverendo, cuyas buenas intenciones se vuelven en su contra.
Me gustó mucho The Wind, aunque su pausado estilo puede causar un poco de impaciencia. Y la fragmentada narrativa me confundió un poco con sus saltos entre pasado y presente; aunque, para ser justos, el director de fotografía nos ayuda con variaciones en la paleta de color para aclarar el flujo cronológico de la trama.
Pero lo que realmente destaca en The Wind (además de la actuación de Caitlin Gerard) es la dirección de Emma Tammi, utilizando astuta edición y atmósfera para explotar los temores universales de la soledad, la inseguridad, y la traición de nuestros principios. Así, con mínimos elementos, Tammi expresa grandes verdades e intensas emociones, sumergiéndonos en una crisis que podría ocurrir por igual en las planicies del Viejo Oeste o en el caos de la vida moderna. Aunque siempre es más interesante cuando hay lobos y cabras mezclados en la ecuación.
Calificación: 9

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