Wednesday, August 3, 2016
The Ones Below
Síntomas: Kate (Clémence Poésy) y Justin (Stephen Campbell Moore) viven en el piso superior de una casa "duplex", y están esperando un bebé. Entonces Jon (David Morrissey) y Theresa (Laura Bim) se mudan al piso inferior y, como también están esperando un bebé, hacen amistad con sus vecinos de arriba. Pero un trágico accidente rompe la amistad y provoca una serie de eventos que tendrán consecuencias catastróficas.
Diagnóstico: Así como algunos thrillers se describen con el adjetivo "hitchcockiano", podríamos decir que The Ones Below es "polanskiano", pues rinde homenaje en fondo y forma a la obra del controversial Roman Polanski, pero sin convertirse en una simple copia de menor calidad.
Por el contrario, el director David Farr adopta una visión muy personal para contar esta interesante historia de angustia familiar y conflicto residencial, emulando los temas de Rosemary's Baby (pero sin el elemento sobrenatural), The Tenant (sin el humor negro), y hasta de la reciente Carnage (sin vómito digital). Y ahí terminan mis comparaciones con Polanski, pues The Ones Below se gana el derecho de impactar al espectador por sus propios méritos, los cuales son numerosos... con una pequeña excepción que desinfló un poco mi entusiasmo. Pero aún así la recomendaría.
Como todo buen thriller, The Ones Below toma su tiempo para introducir a los personajes y familiarizarnos con sus virtudes y manías, al mismo tiempo que siembra las semillas de discordia que rendirán perturbadores frutos durante el trágico desenlace. Pero eso viene después; lo primero que noté fueron las excelentes actuaciones de Clémence Poésy y Stephen Campbell Moore como la familia del piso superior, y David Morrissey y Laura Bim como "los de abajo", cuya llegada al edificio es motivo de preocupación, sobre todo para Kate... ¿qué clase de vecinos serán? Cuando por fin los conoce, es obvio que hay algo extraño en la conducta de Jon y Theresa... pero son suficientemente cordiales, por no mencionar el lazo instantáneo que se forma entre las dos mujeres embarazadas. Entonces surgen gradualmente pequeñas diferencias de opinión que erosionan la amabilidad entre vecinos, culminando en un accidente que cambiará por completo la relación.
Las actuaciones capturan elocuentemente la sutil ansiedad que provocan los continuos roces sociales, aquella pequeñas contrariedades que todos enfrentamos, aunque los buenos modales impidan expresarlas de manera más estridente (quizás sea buen momento para señalar que la historia se desarrolla en Londres, así que es doblemente importante mantener la imagen de ecuanimidad. "Keep calm..." y todo eso).
El director complementa ese lento colapso psicológico con artera cinematografía que aprovecha perfectamente el edificio "duplex", sobre todo las escaleras, donde los inevitables encuentros casuales con los vecinos provocan mayor fricción. Y cuando la situación empeora, Farr tiene cuidado de mantener la claridad geográfica de los departamentos, para que entendamos qué está ocurriendo y dónde.
Antes de revelar más de la cuenta, mejor pasaré a lo único que no me gustó de The Ones Below: el "twist" del final es al mismo tiempo previsible y demasiado exagerado. Para crédito de Farr (también escribió la película), hay varias pistas falsas y distracciones que sugieren varios posibles desenlaces; pero, sí... a fin de cuentas tomó el camino que se veía venir desde la mitad de la película.
Mientras veía The Ones Below y disfrutaba su elegante presentación de un conflicto vulgar y cotidiano, tenía la esperanza de que los cineastas tuvieran preparado un final demoledor, con igual impacto emocional y calidad narrativa que el resto de la película. Quizás no fue así, pero eso no resta valor a las actuaciones y dirección que transforman The Ones Below en un sólido thriller que me mantuvo cautivo con su gran estilo visual y denso melodrama. El final no fue lo que esperaba (o, mejor dicho, fue exactamente lo que esperaba), pero aún así encontré la experiencia positiva, y un muy buen augurio sobre la futura carrera de este director británico. Espero que en sus siguientes proyectos logre sorprendernos con su propia voz, en vez de copiar el estilo de Polanski. Y ojalá no le copie otras cosas.
Calificación: 8
IMDb
Monday, August 1, 2016
Everybody Wants Some!!
Síntomas: En el verano de 1980, el joven Jake se prepara para iniciar sus estudios universitarios; pero su interés principal es destacar en el equipo de béisbol colegial. Y, si queda tiempo, tal vez podría iniciar una amistad con la atractiva chica del dormitorio 307.
Diagnóstico: En la película Dazed and Confused (1993) el director Richard Linklater nos mostró el último día de clases en una preparatoria del año 1976. Y ahora Everybody Wants Some!! llega como secuela espiritual, mostrándonos el inicio de curso en la Universidad del Sur de Texas, desde el punto de vista de varios estudiantes obsesionados con el béisbol... y con las chicas. Y el alcohol.
Ninguno de los actores o personajes de Dazed and Confused aparecen en Everybody Wants Some!!, pero el periodo histórico (1980, cuatro años después de Dazed and Confused) representa cronológicamente el momento cuando los estudiantes de aquella preparatoria estarían también entrando a la universidad. Lo cual significa que estamos frente a otro relato semi-biográfico (y probablemente idealizado) de Richard Linklater y su juventud en Texas.
Al igual que hizo en Dazed and Confused, Linklater descarta la rígida estructura de una película formal para ofrecernos en Everybody Wants Some!! una sinuosa crónica cotidiana de los personajes, siguiendo frívolas actividades donde no hay conflicto ni resolución... o al menos no como los enseñan en la escuela de cine. Para bien o para mal, Everybody Wants Some!! es una genuina "rebanada de vida" natural e improvisada (al menos así parece), pero no exenta de profundidad al pintar un elocuente retrato del año 1980, cubriendo aspectos sociales, educativos, culturales e incluso espirituales. Sobra decir que muchas cosas han cambiado... y al mismo tiempo siguen iguales.
También podríamos decir que la relajada narrativa de Everybody Wants Some!! funciona como "estudio de carácter" múltiple, sumergiéndonos en la ideología de personajes con distintas (y a veces contradictorias) actitudes, expectativas y ambiciones futuras. Esto permite tener una variedad de momentos humorísticos, dramáticos y románticos, ocasionalmente adornados con valiosas observaciones sobre la vida en general.
El lado negativo de todo esto es que Everybody Wants Some!! no parece tener un propósito concreto, lo cual podría exasperar a algunos espectadores. Y sus dos horas de duración se sienten excesivas para una narración tan difusa, construida a base de escenas arbitrarias e inconexas. El cuadro completo me pareció interesante, pero las "pinceladas" individuales pueden llegar a cansar.
Para ayudar a que no eso no ocurra, Linklater reunió un excelente reparto de actores prácticamente desconocidos (al menos por mi), pero con abundante carisma para mantener nuestra atención. En Dazed and Confused Linklater tuvo la suerte (o increíble visión) de contratar actores "desconocidos" que alcanzarían considerable éxito, incluyendo a Matthew McConaughey, Milla Jovovich, Ben Affleck, Jason London, Adam Goldberg, Cole Hauser y Parker Posey (entre muchos otros). El tiempo dirá si el anónimo elenco de Everybody Wants Some!! produce grandes estrellas futuras, pero me parece perfectamente posible en vista de su talento para crear personajes simpáticos y muy realistas sin el beneficios de un "arco dramático" convencional (me parecieron "realistas" porque creí en ellos, no porque reflejen la realidad de los deportistas universitarios en los ochentas).
Entonces, podríamos decir que Everybody Wants Some!! no trata de nada, pero al mismo tiempo explora temas universales disfrazados por las muy personales aventuras de varios jóvenes "normales" durante la turbulenta transición de los años setentas a los ochentas. Bueno, turbulenta en otros lados; para los habitantes de este pequeño pueblo tejano era simplemente otro fin de semana con fiestas, amigos y la certeza de que nada cambiaría jamás. Excepto la música. Fin del Disco, mediados del Punk y principios del Metal.
Calificación: 8
IMDb
Sunday, July 31, 2016
La Vida Secreta de tus Mascotas (The Secret Life of Pets)
Síntomas: El perro Max (voz de Louis C.K.) vive feliz en un departamento de Nueva York. Entonces su dueña Katie (voz de Ellie Kemper) adopta otro perro llamado Duke (voz de Eric Stonestreet), y Max siente tantos celos que trata de deshacerse del recién llegado... pero ambos terminan extraviados en las peligrosas calles de la ciudad, donde deberán aprender a cooperar si es que quieren regresar a su hogar.
Diagnóstico: Una de las razones por las que no veo con frecuencia películas familiares es que me cansé de sus torpes argumentos, aparentemente justificados por la terrible excusa de "no importa; es para niños" (otra razón es que prefiero verlas en su idioma original, lo cual rara vez es posible en mi país). La animación de Asia y Europa (y de vez en cuando Pixar) ha demostrado que la calidad no es incompatible con el público infantil; simplemente hay que esforzarse por crear una buena historia, sin importar a quién va dirigida.
Desafortunadamente La Vida Secreta de tus Mascotas eligió el camino fácil de complacencia e indiferencia narrativa, aunque logra congraciarse con el público gracias a sus simpáticos personajes, colorido diseño, y ocasionales destellos de ingenio humorístico que serán particularmente apreciados por las personas amantes de las mascotas (como yo).
La historia de Max y Duke tratando de regresar a casa consiste en una serie de arbitrarias escenas sin mucho flujo orgánico. Las cosas pasan porque se les ocurrieron a los escritores en ese orden, y no porque obedezcan un orden lógico o dramático. Y, claro, las escasas escenas donde empieza a formarse algo más sustancial se ven interrumpidas por inverosímiles secuencias de acción para que los niños no se duerman (y yo me quejaba del pulpo manejando un camión en Finding Dory).
Sin embargo, como dije, la trama es tan sólo un pretexto para disfrutar a los simpáticos protagonistas, cuyos diálogos e interacción mantienen a flote la película durante sus breves noventa minutos de duración.
Esto, desde luego, es consecuencia de la perfecta química entre los actores que prestaron sus voces a los animales animados. Louis C.K. y Eric Stonestreet expresan con gran humor y elocuencia la evolución en la relación de Mike y Sulley... perdón, Max y Duke. Jenny Slate prácticamente se roba la película como Gidget, la mimada perrita de inofensiva apariencia que emprende su propia investigación cuando nota la ausencia de sus vecinos. Y, completando el elenco, tenemos una abundancia de pintorescos roles secundarios, incluyendo una pandilla de gatos callejeros (con voces de Steve Coogan y Chris Renaud, entre otros), un bizarro culto "underground" (literalmente) de mascotas rechazadas por sus dueños (dirigido por Kevin Hart), y la banda de temerosas mascotas reclutada por Gidget para ayudarla en su búsqueda (Albert Brooks, Lake Bell, Dana Carvey y Bobby Moynihan, por mencionar unos cuantos). En otras palabras, siempre hay alguien gracioso o parlanchín en la pantalla, de modo que la superficialidad de la historia es fácil de ignorar.
Yo hubiera preferido un argumento sólido y bien estructurado, con tanto esmero dedicado al contenido emocional como a la fantástica animación y efectos especiales (como siempre, las simulaciones líquidas me provocaron envidia digital, aunque no me gustaron los ojos de los personajes, que carecen de volumen y profundidad; parecen de papel adhesivo... curiosa decisión de los directores Yarrow Cheney y Chris Renaud). Sin embargo la multitud de voces y exuberantes personalidades bastaron para distraer mi atención, y terminé disfrutando La Vida Secreta de tus Mascotas más de lo que hubiera imaginado. O quizás fue mi predilección por los perros (y demás animales) lo que logró el milagro. Como sea, siento que puedo recomendarla como fugaz entretenimiento en temporada de vacaciones, apto para pasar un rato divertido con los niños, sin grandes complicaciones ni esfuerzo para "entenderle", porque no hay nada que entender. Comida chatarra en formato visual... perfecto acompañamiento de las palomitas.
Calificación: 7.5
IMDb
Saturday, July 30, 2016
Cuando las Luces se Apagan (Lights Out)
Síntomas: La joven Rebecca (Theresa Palmer) trata de rescatar a su madre Sophie (Maria Bello) y a su hermano menor Martin (Gabriel Bateman) de una amenaza sobrenatural que solo se manifiesta en la oscuridad. Pero si no pueden verla, ¿cómo podrán combatirla?
Diagnóstico: ¿Otra película sobre una familia acechada por un fantasma vengativo? Bostezo. Pero... ¡un momento! Cuando las Luces se Apagan fue ligeramente superior al promedio. No tanto en ejecución, pero sí en concepto.
La situación se establece con rapidez y elocuencia desde el tenebroso prólogo, donde vemos al padre de Rebecca enfrentar una entidad que solo aparece en la oscuridad. Luego viene el melodrama doméstico de la familia fracturada por la negligencia de la madre, quien descuida al pequeño Martin hasta el punto en que las autoridades están listas para intervenir. Entonces Rebecca acepta cuidarlo... y accidentalmente se involucra en la venganza del fantasma, o lo que sea.
El director sueco David F. Sandberg ganó fama con el corto Lights Out, y lo expandió a largometraje con el apoyo del venerable estudio New Line Cinema ("la casa que Freddy construyó"). El resultado me pareció bastante entretenido, siempre y cuando no intentemos analizar las arbitrarias reglas del fantasma, ni cuestionemos su confuso origen (creo que le hubiera venido muy bien un toque de ciencia ficción, pero ni hablar).
Además de su creativo concepto, el principal acierto de Cuando las Luces se Apagan radica en el gradual incremento de tensión y angustia, acompañado por sólida caracterización de los protagonistas. Ninguno rebasa la categoría de cliché, pero los actores muestran adecuado talento y convicción para engancharnos en la narrativa... aunque eso no garantiza un final feliz para todos (estamos en territorio PG-13, así que tampoco esperen milagros, ni demasiada sangre).
Sandberg genera buenos niveles de suspenso y nos recompensa con sobresaltos que se sienten consistentes con la premisa de la cinta. En otras palabras, Cuando las Luces se Apagan está llena de "jump scares", pero forman parte integral de la historia, en vez de ser trucos desesperados (estilo "gato saltando") para simular miedo donde no lo hay. Tal vez no sea una gran excusa, pero funciona dentro de los modestos parámetros de la película.
Además, con ochenta minutos de duración (incluyendo créditos), no hay tiempo de aburrirse ni enfocarse en las incongruencias del libreto (¿una lámpara que mantiene su carga eléctrica después de años de almacenamiento en un sótano?) El director lo sabe y no intenta engañarnos con huecas explicaciones. Simplemente acelera el paso y nos remite al siniestro diseño de la criatura, al pánico de los personajes, y al temor ancestral que inspira la oscuridad.
Hace poco vi From the Dark, una cinta sobre vampiros que también usaba una mecánica de luz y sombras para dictar la presencia de su monstruo, pero Cuando las Luces se Apagan me gustó un poco más a pesar de su blanda atmósfera y elemental estructura. Al mismo tiempo debo elogiar la cinematografía "real" de Marc Spicer. Dudo que hubiera sido posible filmar en digital una película con tantas escenas en oscuridad casi total, pero manteniendo perfecta claridad sobre lo que ocurre. Y la textura de las tomas con luz negra... bueno, no quiero revelar demasiado. Baste decir que admiré por igual el estilo visual y los ingeniosos efectos del fantasma. O lo que haya sido.
Cuando las Luces se Apagan nunca será considerada un clásico, ni una "joya oculta"; pero tomando en cuenta su origen y bajo costo resultó mejor de lo que esperaba, y con eso me conformo. Por cierto, David F. Sandberg tiene otros atractivos cortometrajes de terror en su página de Vimeo (Closet Space me gustó mucho), y no me molestaría verlos adaptados a largometrajes, siempre y cuando muestren igual esmero por respetar los básicos requerimientos del género: buen manejo del miedo a lo desconocido, y personajes agradables que nos acompañen en la experiencia.
Calificación: 7.5
IMDb
Friday, July 29, 2016
La Última Ola (The Wave - Bølgen)
Síntomas: En 1905, el deslave de una montaña produjo un tsunami que destruyó un pequeño pueblo asentado a orillas de un lago noruego. Y ahora, más de un siglo después, la catástrofe está a punto de repetirse, aunque nadie le cree al geólogo Kristian Eikjord (Kristoffer Joner), hasta que es demasiado tarde.
Diagnóstico: Tal vez entré a ver La Última Ola con expectativas irreales, contaminadas por tantos años de "cine de catástrofe" norteamericano, repleto de exagerados efectos especiales, patrióticos héroes infalibles, y tanta profundidad como las hojas sueltas de sus unidimensionales libretos.
Espero que no constituya un spoiler revelar que La Última Ola resultó ser una cinta muy diferente, pues aunque emplea fórmulas y arquetipos similares al mencionado cine norteamericano, la sensibilidad noruega del director Roar Uthaug inspiró un cambio fundamental en el balance de la narrativa. Para empezar, Uthaug deja los efectos especiales como adorno menor, y dirige su atención al drama humano que genera el cataclismo en un pequeño pueblo costero, incapaz de comprender la escala del evento, ni la rapidez con la que cambiará su apacible rutina.
De hecho, en vez de encasillar La Última Ola en la misma categoría de San Andreas o The Day After Tomorrow, creo que un punto de comparación más apropiado sería la película sueca Force Majeure (alias "Turist"), acerca de una avalancha que cambia la vida de una familia. Ambas usan una catástrofe como catalizador de intensas emociones personales, y no como morboso espectáculo de muerte y destrucción. Pero La Última Ola es mucho más entretenida y dinámica.
Además, su libreto se distingue por una abundancia de detalles que enriquecen el desarrollo de la historia; aunque de vez en cuando terminan abrumando al espectador (al menos a mi). Los mejores momentos (en mi humilde opinión) son los que preceden la ola. Durante la primera mitad de la película nos sumergimos en el trabajo de los geólogos que supervisan minuciosamente la actividad telúrica en la montaña Åkerneset, con el fin de detectar minúsculos movimientos y predecir su mayor pesadilla... el desprendimiento de un gran trozo de roca que podría caer al lago Geirangerfjord y causar otra ola gigante como la de 1905. Esa larga introducción a veces se siente como lección escolar, pero los personajes consiguen explicarnos las partes técnicas de manera más o menos natural.
Los detalles que menos me gustaron fueron justamente los de la familia de Kristian Eikjord. Entiendo la necesidad de compenetrarnos con ellos, asimilar sus dinámicas, y sembrar las semillas del drama que florecerá durante la segunda mitad de la película... pero dichas dinámicas son muy elementales, y los miembros de la familia no son suficientemente interesantes para garantizar tantas vueltas del libreto y repeticiones del estrés que les está provocando su nueva situación (el padre cambió de trabajo y pronto se mudarán a otra ciudad).
Pero, bueno... supongo que todo se justifica con el tenso desenlace donde, obviamente, seguiremos los esfuerzos de varios personajes para salvar sus vidas, rescatar sobrevivientes, o encontrar a sus seres queridos. Sin embargo creo que La Última Ola hubiera mejorado si extendiera el rango de personajes y locaciones para incorporar un poco de variedad, en vez de endilgarnos a la misma familia durante casi dos horas. Al menos los actores son buenos, y logran mantener el realismo hasta en las más forzadas situaciones (ejemplo: el rebelde hijo adolescente elige el peor momento posible para desobedecer a su madre y escaparse en su patineta).
Los efectos especiales (básicamente lo que vende toda la publicidad de la película) me parecieron sobresalientes; pero, como dije antes, apenas tenemos unos cuantos minutos de ola digital; el punto no es la destrucción, sino la tenacidad de un pequeño grupo de personas con el destino en su contra.
Para ser justos, La Última Ola es la primera "disaster movie" realizada en Noruega, y el resultado fue bastante bueno, siempre y cuando no esperemos espectáculo sino melodrama familiar. Vale mencionar que el director Roar Uthaug también realizó Fritt Vilt (2006), la primera cinta "slasher" de Noruega, con resultados positivos. Merece aplauso su visionaria ambición; pero no sé si necesita alejarse más del cine norteamericano, o abrazar sus clichés sin vergüenza alguna. El punto cultural intermedio donde reside La Última Ola genera una experiencia razonablemente recomendable... pero le faltó ese indescriptible "algo" para consagrarla como triunfo cinematográfico. Lo malo es que no sé si le faltó más "Roland Emmerich", o más "Werner Herzog".
Calificación: 8
IMDb
Wednesday, July 27, 2016
Batman: The Killing Joke
Síntomas: Cuando Batgirl (voz de Tara Strong) se convierte en la obsesión de un peligroso criminal, Batman (voz de Kevin Conroy) empieza a dudar si fue buena idea aceptarla como aliada en su cruzada contra el crimen. Entonces Joker (voz de Mark Hamill) escapa del hospital psiquiátrico Arkham, y Batman estará demasiado ocupado para pensar en otras cosas.
Diagnóstico: Voy a empezar con una vergonzosa confesión: la aclamadísima novela gráfica The Killing Joke no me gusta tanto como al resto del mundo.
No me malinterpreten; el arte de Brian Bolland me parece fenomenal, y la historia escrita por el venerado Alan Moore (cuyo nombre no aparece en los créditos de esta película, fiel a su convicción anti-Hollywood) representa un hito del arte secuencial, mostrando increíble madurez, consistencia dramática e insólito ingenio para transformar los clichés de la relación Batman/Joker en brutales revelaciones sobre la psicología de ambos personajes, hasta llegar a un final inesperado y perturbador... por no mencionar el horrible ataque contra uno de los más populares miembros de la "bati-familia". Perdón; dos miembros.
Lo que no me gusta es que el libro es demasiado corto, superficial en algunos aspectos, y con una "historia de origen" de Joker torpe e innecesaria... incluso perjudicial para la mística del personaje. Tras cincuenta años de historia (en 1988, cuando se publicó la novela) los personajes ya estaban perfectamente definidos en la conciencia colectiva de los fans; no hacía falta detallar sus orígenes ni introducir incongruente ret-con. Y aunque Alan Moore es uno de mis escritores favoritos, y me gusta casi todo lo que hace, siento que su origen de Joker fue una mala decisión creativa y editorial de DC Comics. Pero, bueno... es sólo mi opinión.
En lo que respecta a la película animada Batman: The Killing Joke, el guionista Brian Azzarello (veterano escritor de comics más conocido por 100 Bullets, Wonder Woman, y The Dark Knight III: The Master Race) realizó un buen trabajo expandiendo la historia con la sub-trama de Batgirl y el criminal "Paris France" (voz de John DiMaggio), que está obsesionado con ella. No es un villano particularmente interesante, pero representa un buen reto para la incipiente heroína, y de paso sirve para denunciar el inevitable sexismo que enfrentaría una mujer en el hiper-masculino mundo de los súper-héroes. Es un mensaje algo añejo, pero funciona para justificar ciertos cambios en la dinámica de Barbara y Bruce Wayne (cambios que, por cierto, están provocando considerable controversia entre los fans).
Otro punto positivo fue la selección de voces. Al tratarse de una historia "clásica", resulta apropiado traer de regreso a Kevin Conroy y Mark Hamill en sus icónicas interpretaciones de Batman y Joker, respectivamente. Tara Strong es una Batgirl fuerte y decisiva, pero sin perder la inteligencia y compasión de Barbara Gordon. El que me decepcionó fue Ray Wise como un anémico y monótono Comisionado Gordon. Generalmente me gusta mucho este actor en "acción viva", pero como locutor no logró transmitir su tradicional energía, lo cual afectó negativamente algunas escenas que deberían ser devastadoras, y solo se sienten "meh".
En lo que respecta a la animación, fue mejor que en las típicas cintas animadas de DC Comics; aunque no hay mucha oportunidad de lucirla, pues Batman: The Killing Joke tiende a ser una historia más íntima e introspectiva, con más diálogos que peleas, y pocas escenas de acción.
A fin de cuentas me gustó Batman: The Killing Joke, pero no la "sentí" con la misma intensidad de Batman: Year One o Batman: The Dark Knight Returns; ni con la detallada caracterización de Son of Batman o Batman Vs. Robin (claro, son historias tan distintas que no debería compararlas, pero eso no explica el indolente tono que de vez en cuando empaña Batman: The Killing Joke).
Entonces, para enfatizar el punto: tanto la novela gráfica The Killing Joke como la película Batman: The Killing Joke me gustaron; pero comparten problemas similares (en mi humilde opinión) que disminuyeron mi entusiasmo e hicieron la experiencia menos épica y trascendental de lo esperado. Por otro lado, el final me inspiró inmensos deseos de ver una película animada de Birds of Prey... sobre todo si utilizan alguna de las historias escritas por Gail Simone a principios de este siglo. Ya vimos bastante Batman en el Universo Animado. Es hora de abrir las puertas a otros miembros de la mitología, con nuevos temas, habilidades y melodramas personales. Y con nuevas "voces", enfrente y detrás de las cámaras.
Calificación: 8
IMDb
Monday, July 25, 2016
Los Ilusionistas 2 (Now You See Me 2)
Síntomas: Un año después de robar millones de dólares y desaparecer como por arte de magia, el cuarteto de ladrones/magos conocidos como "Los Jinetes" reciben una nueva misión: sabotear el lanzamiento de una tecnología que pondrá en peligro la privacidad del mundo entero. Pero, desde luego, nada es lo que aparenta.
Diagnóstico: Y esa fue la razón por la que odié la película Now You See Me (2013), una buena muestra de "nada es lo que parece" llevado hasta el extremo de la incoherencia total. Y no solo me refiero a los trucos de "magia" que el cuarteto usó para cometer sus rimbombantes crímenes, sino a cada uno de sus ridículos planes, que requieren inmensas coincidencias, situaciones inverosímiles, y la estupidez universal de todas las personas que intentan detenerlos.
Pero lo peor fue que, en una película teóricamente inspirada por el auténtico arte del ilusionismo, todos los actos de magia eran efectos especiales... "trucos de cámara", como decíamos en el siglo pasado.
Y, bueno, mejor ni mencionar la odiosa actitud de los personajes, imposiblemente "cool" y casuales, pero de una manera tan estudiada y artificial que no podían tomarse en serio, ni crear el menor interés por sus particulares motivos para rebelarse contra la ley.
Estoy gastando mucho espacio refiriéndome a la primera película... ¡porque nada es lo que parece en esta crítica! ¡En realidad estoy hablando de la secuela, Los Ilusionistas 2! El gran truco en este caso es que son idénticas; quizás no en argumento, pero sí en abuso de improbabilidades y mediocridad narrativa. La misión es distinta; se revelan nuevos aliados, nuevos retos, y regresan algunos antiguos enemigos. Pero los métodos son los mismos: básicamente está permitida cualquier cosa que quieran escribir los guionistas, porque: ¡Magia! Ah, y también experimenté el mismo aburrimiento e indiferencia cuando llegaron las revelaciones "sorpresivas" que esperábamos desde el inicio mismo. ¿Mencioné que nada es lo que parece?
Algo que realmente no esperaba fue la sustitución de Isla Fisher como la integrante femenina de los Jinetes; pero me gustó que el remplazo fuera Lizzy Caplan, una actriz que aprecio bastante y siento menospreciada por Hollywood. Desafortunadamente su actuación no es muy buena porque necesita imitar las exageraciones de sus compañeros, lo cual de paso desperdicia el talento del elenco entero. ¿Cómo podemos conciliar el trabajo serio de Woody Harrelson con este doble papel bufonesco? Ah, sí... perdón. Spoilers. (Nada es lo que parece).
De cualquier modo sé que Now You See Me tiene un buen número de fans, y desde luego Los Ilusionistas 2 cuenta con los mismos elementos, atmósfera y estilo que le dieron éxito a la original, así que por favor disculpen mi amargura (otra vez), y disfruten esta secuela a su gusto. Por mi parte, sigo pensando que "banda de magos que usan trucos para burlar la ley" es una idea brillante; sin embargo los excesos estilísticos establecidos por Louis Leterrier en la cinta previa, y ahora continuados por Jon M. Chu, extirparon toda la "magia" de dicho concepto, y lo convirtieron en un confuso desfile de distracciones con mucho movmiento, abundante palabrería y uno que otro tema de moda (los peces gordos de Wall Street están "out"; los peces gordos de Silicon Valley están "in") que no basta para darle sustancia a tanto espectáculo sin fondo ni forma.
Elijan una carta, cualquier carta... y luego jueguen solitario durante dos horas. Probablemente será más divertido que ver Los Ilusionistas 2. Aunque, recuerden... nada es lo que perece. ¿Parece? Olvidé cuál era. Los dos funcionan. ¡Magia!
Calificación: 6
IMDb
Saturday, July 23, 2016
Mente Implacable (Criminal)
Síntomas: El agente secreto Bill Pope (Ryan Reynolds) murió en Londres antes de revelar la ubicación de un peligroso terrorista español. Entonces, con la esperanza de recuperar esa información, la CIA contrata al Dr. Franks (Tommy Lee Jones) para trasplantar las memorias de Pope a otra persona. Desafortunadamente el único receptor viable es un violento criminal llamado Jericho Stewart (Kevin Costner). Y, aunque el experimento tiene éxito parcial, la situación empeora rápidamente, como siempre ocurre con la ciencia fuera de control.
Diagnóstico: Es curioso: en la reciente película Self/less, Ryan Reynolds recibió las memorias de otro hombre. Y ahora, en Mente Implacable, le toca el papel de donador póstumo. Ambas historias comparten el mismo nivel de credibilidad (entre baja y nula) en lo que respecta a la pseudo-ciencia enarbolada por sus respectivos científicos locos; pero el gran problema de Mente Implacable no consiste en tragar la premisa del trasplante de memorias, sino en aceptar las cada vez más inverosímiles situaciones en las que se mete Jericho, empujado por la volátil combinación de su personalidad psicópata y los impulsos cerebrales de un agente de la CIA, que lo motivan a hacer el bien (porque la CIA siempre hace el bien).
En el fondo se trata de un clásico debate de ciencia ficción: ¿Como se define la identidad? ¿Es el resultado de una colección de recuerdos, o existe algún elemento indescriptible, casi espiritual, que modela nuestra conciencia? Desafortunadamente el director Ariel Vromen y los guionistas Douglas Cook y David Weisberg apenas tienen tiempo de explorar esos temas, pues le dan preferencia a los clichés reciclados de cualquier thriller moderno, incluyendo la confusa búsqueda de un genérico terrorista, la intervención de un hacker mágico que controla todo desde su laptop, y las obligatorias personas inocentes en peligro mortal (sí, incluyendo una adorable niña que automáticamente considera a Jericho como su mejor amigo... a pesar de que hace un momento intentó violar a su madre, interpretada por Gal Gadot).
A pesar de todo eso, Mente Implacable alcanzó el Nivel Mínimo de Entretenimiento Recomendado® para no sentir que perdí mi tiempo; y aunque me exasperaron las frecuentes incongruencias de su argumento, de vez en cuando mostró inesperados aciertos que podrían acreditarle una parcial recomendación.
El mayor acierto es el reparto, naturalmente. Se nota la experiencia y el empeño invertido en la creación de personajes más o menos creíbles en el aspecto emocional, incluso cuando sus actitudes sean absolutamente irracionales. Kevin Costner se divierte como el desalmado psicópata que empieza a experimentar sentimientos por primera vez; Gary Oldman grita y gesticula con gran entusiasmo como el Director de Operaciones de la CIA en Londres; Tommy Lee Jones adopta una actitud de pragmática curiosidad ante el monstruo que acaba de crear (los guionistas seguramente pensaron que fue un gran chiste darle el nombre de "Dr. Franks"); y el español Jordi Mollá sufre el mismo destino de tantos actores "étnicos" que ahora ocupan roles de terroristas o euro-villanos en los thrillers norteamericanos.
Entonces, Mente Implacable fue una irregular combinación de ideas ingeniosas, malas decisiones creativas, y escenas intencionalmente graciosas/perturbadoras. Dentro del sub-género "Kevin Costner anti-héroe", la ubicaría ligeramente por encima de 3 Days to Kill: suficientes elementos positivos para darle una tenue recomendación, acompañada por la advertencia de que no conviene esperar demasiado. Y estoy temiendo que también así describiremos la carrera futura de Kevin Costner.
Calificación: 6
IMDb
Friday, July 22, 2016
Conexión Mortal (Cell)
Síntomas: El dibujante de comics Clay Riddell (John Cusack) está esperando su vuelo en el aeropuerto de Boston cuando una misteriosa señal electrónica infecta a todas las personas que están usando teléfonos celulares, convirtiéndolos en maniáticos asesinos... pero extrañamente coordinados por algún tipo de inteligencia colectiva. Entonces, en compañía de otros sobrevivientes, Clay abandona su refugio para encontrar a su familia.
Diagnóstico: Stephen King, uno de los escritores más exitosos de la historia, ha tenido mala suerte cuando se adaptan sus libros a películas. Unas cuantas han sido excelentes (The Dead Zone, The Shawshank Redemption, Creepshow); algunas sólo buenas (Christine, Silver Bullet, Misery); y muchas otras variando entre mediocres e intolerables (Firestarter, The Running Man, Dreamcatcher). La nueva cinta, Conexión Mortal, ocupa un sitio entre las mediocres; su argumento es adecuado para llenar noventa minutos con un provocativo misterio, algo de violencia y un par de imágenes memorables; pero la superficialidad de los personajes y la gran cantidad de preguntas que deja sin respuesta hicieron que la experiencia fuera más frustrante que satisfactoria.
Entre las cosas positivas señalaría que los "infectados" no son zombies, lo cual ya es ganancia. Desafortunadamente nunca sabemos exactamente qué son ni a qué se debe su arbitrario comportamiento. A la mitad de la película uno de los personajes dice: "Es demasiado temprano para conocer las reglas"; y esa ignorancia forzada se extiende hasta el ambiguo final. Se me ocurre que la única regla fue: "Voy a hacer lo que quiero porque soy Stephen King".
El autor mismo co-escribió el libreto de Conexión Mortal, pero eso no exime de culpa al director Tod Williams (Paranormal Activity 2), cuya plana y perezosa dirección dista mucho de crear tensión o aprovechar a los actores que logró atraer a este blando proyecto. Entre ellos: John Cusack, creíble como siempre, aunque con un bajo nivel de energía que no inspira gran interés en el protagonista. Samuel L. Jackson como sólido aliado que podría haber sido interpretado por cualquier otro actor, pues no hay nada en su carácter que explote los talentos de Jackson. Y desde luego hay otros personajes, pero son simples víctimas, mcguffins humanos, o generadores de melodrama instantáneo cuando hace falta un momento introspectivo para "engancharnos" en el lado personal de esta catástrofe... ¿local? ¿nacional? ¿global? ¡No sabemos! Una de tantas incógnitas cuya respuesta tal vez hubiera hecho más atractiva la película. O al menos no tan floja.
En cuanto a "terror" y efectos especiales, no hay mucho que admirar. Como dije antes, podemos ver una o dos imágenes impactantes (aunque no muy realistas), algunos balazos, y varias peleas cuerpo a cuerpo con sangrientas consecuencias. Pero definitivamente no es una cinta "gore", y tampoco es un relato apocalíptico a gran escala; tan sólo es la difusa historia de un sobreviviente recorriendo el desolado país en busca de su familia y de algún propósito detrás de la tragedia. Al menos eso creo; uno de los muchos problemas de Conexión Mortal es que nunca encontré sentido de tiempo o distancia. ¿Pasan días o semanas desde la llegada ser la misteriosa señal? ¡Tampoco lo sé! Pero de algún modo debemos aceptar que los sobrevivientes se bañan, se afeitan, y mantienen una imagen pulcra durante el fin del mundo. Yo solo necesito pasar una noche en vela para parecer que escapé de un campo de prisioneros en Vietnam.
Hablando de lo cual, existe la posibilidad de que el libro Cell (en el cual se inspiró Conexión Mortal, aunque no lo he leído) tuviera una intención satírica, como rancia denuncia de la obsesión global por los teléfonos móviles y la saturación de "comunicaciones" que solo terminan aislando más a la gente. Eso no disculpa la tremenda pereza de Tod Williams y Stephen King, pero al menos explicaría por qué no se tomaron la molestia de resolver el misterio central de la premisa. Cuando se trata de crítica social, no hace falta ofrecer respuestas; sólo señalar problemas, ¿cierto?
Finalmente, no puedo dejar de mencionar la notable película The Signal, que en el año 2007 contó una historia similar, pero de una manera más creativa y sustancial. Y sin necesidad de actores famosos ni del prefijo "Stephen King's..."
Por eso, aunque no fue estrictamente terrible, me cuesta trabajo encontrar razones para recomendar Conexión Mortal. Sería mejor ver The Signal, o incluso un par de episodios de Black Mirror en Netflix, para apreciar una sólida sátira de nuestra adicción informática. Y, para los fans de Stephen King (yo lo fui durante mi adolescencia, de manera obsesiva), mejor suerte para la próxima. Quizás The Dark Tower será una de esas sobresalientes adaptaciones del autor. O quizás será lo mismo de siempre. En fin... al menos quedan muchas otras novelas y cuentos por adaptar.
Calificación: 6
IMDb
Wednesday, July 20, 2016
Sing Street
Síntomas: A mediados de los ochentas, durante una fuerte depresión económica en Dublín, Irlanda, el joven Cosmo Lalor (Ferdia Walsh-Peelo) forma una banda de rock con amigos de su escuela secundaria. Así comienza su arduo camino a la madurez, y al descubrimiento de que la música puede llegar más allá de impresionar chicas.
Diagnóstico: ¿Una banda amateur en Dublín durante una depresión económica? ¿Será acaso un re-make de The Commitments? No, Sing Street no es un re-make, pero se nota la influencia de aquella icónica cinta de Alan Parker en muchos aspectos de este nuevo musical de John Carney... lo cual no tiene nada de malo. Sing Street comparte elementos culturales con The Commitments, pero encuentra de inmediato su propia personalidad, además de adoptar un estilo musical suficientemente distinto para evitar injustas comparaciones con cualquier otro relato sobre "bandas de garage".
Otra gran diferencia es que el aspecto musical de Sing Street pasa gradualmente a segundo plano, dándole mayor importancia a la historia "coming of age" que forma el eje emocional de la película. Y aunque el recorrido del joven Cosmo hacia la madurez vale la pena por sí mismo, yo hubiera preferido mayor equilibrio con la evolución de su grupo musical. En otras palabras, algo similar a Once y Begin Again, donde Carney mostró intensas historias de crecimiento personal sin perder de vista la música como parte esencial de la experiencia. Sing Street fue realizada con la misma intención... pero favoreciendo el melodrama romántico de Cosmo, lo cual reduce el tiempo que pasamos con el resto de la banda (llamada "Sing Street" en honor a la calle Synge, donde está su escuela).
A pesar de eso disfruté las múltiples sub-tramas de la cinta; y aunque no se ajustan específicamente a mi gusto personal, ciertamente aprecié el ingenio y talento detrás de las canciones originales interpretadas por estos jóvenes estudiantes. El período histórico, ubicación geográfica y entorno socio-económico justifican la fuerte influencia de los "new romantics" populares en aquella década, dando como resultado canciones que imitan el estilo de Duran Duran, Joy Division, The Cure y Spandau Ballet, con algunas referencias norteamericanas como Hall & Oates (yo hubiera preferido Garfunkel & Oates); pero, sea cual sea su origen, todas las canciones me parecieron fantásticas (varios días después aún tengo "The Riddle of the Model" dando vueltas en mi cabeza).
Quizás para justificar ese inusitado nivel de talento, el libreto incorpora la clásica figura del mentor en la forma de Brendan (Jack Reynor), el hermano mayor de Cosmo. Brendan es un "dropout" universitario, cínico e inteligente, pero sin ambición para hacer algo con su vida... excepto orientar a su hermano sobre las diferencias entre bandas británicas y americanas, sobre la trampa del comercialismo y, desde luego, sobre el genuino espíritu del rock, que debe trascender las limitaciones mismas de los músicos que se atreven a interpretarlo.
Todos los actores son excelentes, y aún más creíbles por ser rostros desconocidos; los únicos "nombres" son Aidan Gillen (Game of Thrones) y Maria Doyle Kennedy (Orphan Black, The Commitments... ¡qué coincidencia!) como los padres de Cosmo, sumidos en su propio drama marital de infidelidad y crisis económica. La "musa" del grupo es Raphina, interpretada por Lucy Boynton con iguales porciones de dulzura y candor sobre las realidades de la inmisericorde industria musical; y Jack Reynor como Brendan se roba todas las escenas con sus acertados diálogos e irónicos comentarios. Me gustaría ver una secuela sobre su historia personal, quizás cubriendo la música de los noventas...
Cualquiera que sea el siguiente proyecto del director John Carney, quedó demostrada su capacidad para crear historias honestas e interesantes que utilizan la música como genuino complemento de la narrativa, y no como simple adorno o apoyo mercadológico. Quizás Sing Street no fue su mejor película (esa sería Once, en mi humilde opinión), pero aún así merece una efusiva recomendación, sobre todo para quienes algunas vez tocamos (mal) en el garage (o azotea) de alguna casa, haciendo más ruido que "música". Sing Street entiende la magia de aquellos momentos y los acompaña con un sutil eco de comentario social, dando como resultado una memorable experiencia que combina nostalgia con cruda realidad. Y enorme amor por la música.
Calificación: 8.5
IMDb
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