Tuesday, January 30, 2018

The Stolen



Síntomas: En un pequeño pueblo de Nueva Zelanda, a fines del siglo diecinueve, dos ladrones matan al esposo de Charlotte Lockton (Alice Eve) y secuestran a su bebé. Varios meses después, sin resultados positivos, la Policía le recomienda que olvide el asunto y continúe su vida. Pero Charlotte tiene otros planes.

Diagnóstico: Un western neozelandés... ¿por qué no? El acento es distinto, los caballos son más grandes, y los "nativos" co-existen pacíficamente con los colonizadores (lo cual no siempre es bueno para ellos, aunque sin duda mejor que la situación en los Estados Unidos durante aquel período). Sin embargo los vicios y valores del Viejo Oeste eran iguales al otro lado del mundo, incluyendo la fiebre del oro, la amenaza constante de violencia en todas sus formas, y el espíritu indomable de hombres y mujeres que hacían lo necesario para sobrevivir... o para cumplir la misión que el destino les asignó. En este caso, salvar un bebé y quizás vengar la muerte de un esposo.
En años recientes se han producido varios westerns dedicados a la perspectiva femenina de la "nueva frontera", con todos los problemas y esperanzas que ello implica (algunos ejemplos notables: Jane Got a Gun, The Keeping Room y Sweetwater, por no mencionar The Quick and the Dead, mi western favorito de todos los tiempos). La verdad es que The Stolen no aporta mucho a esta nueva corriente (además de su inusual locación), pero tampoco hace falta que una película sea totalmente innovadora para pasar un buen rato de agreste drama y brutal violencia al estilo del viejo oeste.
Alice Eve nos presenta inicialmente a Charlotte Lockton como una recatada mujer de sociedad inglesa que tiene dificultades para asimilar su nuevo hogar en Nueva Zelanda. La vida es más dura y los retos parecen más grandes, pero su bebé y su comprensivo esposo facilitan la transición. Entonces Charlotte pierde todo lo que amaba, y en vez de desmoronarse toma la decisión de buscar a su hijo por su cuenta... lo cual sería peligroso incluso en una gran ciudad, ya no digamos en una isla lodosa y llena de forajidos que solo quieren a las mujeres para una cosa. Y no es para cocinar.
Y así Charlotte encuentra en su cruzada muchos pintorescos personajes, a veces aliados, a veces antagonistas, pero siempre contribuyendo al inexorable cambio que se manifiesta en la joven mujer, quien se asombra (al igual que nosotros) ante las cosas que es capaz de hacer con tal de conseguir su propósito. Esto incluye viajar con un grupo de prostitutas que esperan encontrar fortuna en un pueblo minero; aprender a usar armas de fuego; y quizás tomar ventaja de su belleza para congraciarse con Joshua McCullen (Jake Davenport), otro expatriado inglés que podría tener valiosa información sobre los hombres que secuestraron al bebé.
Como dije, todo esto suena rutinario, y quizás lo sea; pero el director Niall Johnson encuentra un buen ritmo para la historia, los actores adoptan de manera creíble las costumbres de la época, y los breves momentos de acción son adecuadamente catárticos y un poco metafóricos, para añadir ese sutil aderezo feminista que complementa la experiencia y la separa de la simple explotación (sí, Alice Eve es muy atractiva, y el director de fotografía no nos permite olvidarlo por un segundo).
Para fans del western, The Stolen ofrece un sabor cultural ligeramente distinto que revela fascinantes contrastes con sus contrapartes norteamericanas; y al mismo tiempo nos muestra lo mucho que el mundo tenía en común en aquella cruel época. Pero los fans del cine de acción probablemente quedarán decepcionados por el énfasis en carácter y la relativa escasez de balaceras y peleas. Sin embargo The Stolen cubre las bases del neo-western con suficiente esmero para merecer una recomendación, especialmente para admiradores de Alice Eve decepcionados por su mediocre participación en Star Trek Into Darkness. Y para fans de Rocky Horror que quieran ver en qué anda Richard O'Brien en estos días: menos "time warp" y más can-can.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, January 29, 2018

Thelma



Síntomas: La joven Thelma (Eili Harboe) creció en un hogar estrictamente cristiano; y ahora, cuando entra a la universidad y se siente atraída por su amiga Anja (Kaya Wilkins), Thelma empieza a desarrollar síntomas de algo más peligroso que simple ansiedad.

Diagnóstico: Thelma es como una versión post-moderna de Carrie, combinando melodrama "coming of age" con metáforas de represión psicológica y sexual, cuyas consecuencias son igualmente sorprendentes, aunque menos espectaculares que las de aquel memorable libro (y película) de Stephen King. Sin embargo, esta comparación se limita a la fórmula básica del relato, ya que Thelma examina a su protagonista con mayor sutileza, empleando ese estilo frío y desapegado del cine europeo que, paradójicamente, amplifica el efecto emocional de la cinta, en vez de reducirlo.
Lo que no es muy sutil es el simbolismo manejado por el director Joachim Trier, quien usa aves y serpientes para ilustrar la lucha interna de Thelma, atrapada entre su estricta educación cristiana y los "pecaminosos" impulsos que siente por su amiga Anja. Quizás estos "ángeles" y "demonios" salen sobrando, pero definitivamente añaden un vibrante contrapunto visual para compensar la gris cinematografía y austeros escenarios académicos donde Thelma estudia.
Eili Harboe expresa con absoluto realismo la transformación de Thelma, de adolescente temerosa a joven mujer que descubre la embriagadora libertad de vivir lejos de casa, entre compañeros que ofrecen distintas perspectivas del mundo. Pero, ¿se trata de "tentaciones" que la invitan al pecado, o simplemente etapas normales en el camino a la madurez y la sociedad adulta?
Henrik Rafaelsen y Ellen Dorrit Petersen interpretan a Trond y Unni, los padres sobre-protectores de Thelma, tratando de controlarla a larga distancia, y recordándole las lecciones morales que debe seguir para salvar su alma. Entonces empieza a manifestarse la curiosa "enfermedad" de la joven como respuesta a su conflicto espiritual, y vemos por qué sus padres usaron la religión como herramienta de auto-censura, esperando que facilitaría su integración al mundo real. ¿Tuvieron razón en reprimirla o solo empeoraron la situación? Creo que la respuesta de Trier es bastante obvia, pero aún así propone un interesante debate que cada espectador puede resolver a su gusto.
Finalmente, Kaya Wilkins interpreta a Anja, y aunque su papel es necesariamente pasivo, personifica la calidez y confianza que Thelma nunca tuvo de niña; sus padres la cuidaban mucho, pero más por necesidad que por genuino afecto.
La dirección de Joachim Trier es sobria y concisa, prestando especial atención a la integridad de los personajes y al lenguaje de escenas que esconden gran significado detrás de su aparente simplicidad. Al mismo tiempo, Thelma es el tipo de película que se abstiene de dar explicaciones porque confía en el trabajo de los actores para llenar los huecos de la historia, y el resultado es una deliciosa mezcla de misterio y emoción entretejidos para darnos una experiencia estimulante e inusual... al menos para los estándares del horror contemporáneo. De hecho, no estoy seguro si Thelma encaja por completo en esa clasificación, pero me voy a tomar la libertad de apropiarla, porque necesitamos más obras con este nivel de calidad para compensar las películas más burdas (aunque en ocasiones divertidas) que representan el estándar del género.
Entonces, Thelma podrá tener rasgos de Carrie, pero forja una identidad propia gracias al talento del elenco y la visión de un director que supo utilizar el horror como medio fértil para la propagación de ideas inteligentes, en vez de conformarse con causar una reacción visceral en el público. Ambos enfoques tienen su lugar en el cine de terror, pero su armónica fusión siempre se siente más satisfactoria.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, January 28, 2018

Tres Anuncios por un Crimen (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri)



Síntomas: Siete meses después de que la hija de Mildred Hayes (Frances McDormand) fue brutalmente violada y asesinada, la Policía local no ha encontrado al culpable, y Mildred decide contratar tres anuncios exteriores para exigir justicia, lo cual no le gusta mucho al Jefe Willoughby (Woody Harrelson).

Diagnóstico: La mayor sorpresa de Tres Anuncios por un Crimen fue descubrir que NO está basada en hechos reales. Bueno, el director/escritor Martin McDonagh (In Bruges) dice que alguna vez vio anuncios similares a los de la película en una carretera de los Estados Unidos, pero ahí termina la "realidad" del asunto; todo lo demás es una invención suya (supongo que por algo está nominada al Óscar como "Mejor Libreto Original", y no "Mejor Libreto Adaptado").
Para algunas personas este artificio no tendrá mucha importancia, ya que Tres Anuncios por un Crimen ciertamente es una interesante película con excelentes actuaciones y un robusto subtexto emocional que, por debajo del amargo argumento, nos ofrece un semi-optimista mensaje de cooperación cuando la gente se enfoca en sus similitudes, y no en las diferencias que los dividen (incluso si dichas similitudes fueran un poco negativas). Sin embargo, la historia está llena de agujeros, personajes unidimensionales, y conductas irracionales que hubiera sido más fácil tragar si estuvieran tomadas de la vida real; pero cuando sabemos que salieron de la imaginación del escritor se transforman en fallas lógicas o, en el mejor de los casos, en trucos diseñados para incrementar el drama entre los protagonistas.
Sin embargo, como dije, lo importante es el impacto de las actuaciones, empezando por la siempre extraordinaria Frances McDormand en un papel perfecto para su estilo personal, en igual medida ácido y natural; y desde luego está rodeada por un capaz reparto que incluye a Woody Harrelson, Sam Rockwell, Peter Dinklage, Caleb Landry Jones, y Samara Weaving (bueno, su papel es muy corto, pero me dio gusto verla en un proyecto "de prestigio").
Y, al igual que vimos en la reciente Stronger (me pregunto si se convertirá en una nueva corriente), los personajes de Tres Anuncios por un Crimen tienden a ser desagradables, ya sea por sus prejuicios o agresividad. Las metas de Mildred Hayes son admirables, pero sus métodos casi siempre resultan contraproducentes. Y en el otro lado del conflicto tenemos al Alguacil Willoughby (Woody Harrelson) y al Oficial Dixon (Sam Rockwell), policías sureños con toda la arrogancia y racismo que les atribuye la prensa norteamericana (al menos ese aspecto fue más cercano a la realidad). El choque de voluntades es contundente y devastador en más de un sentido; todos quieren apoyar la cruzada justiciera de Mildred, pero desaprueban la humillación pública del Jefe Willoughby, un hombre imperfecto (que además atraviesa una tragedia personal), pero estimado por los habitantes de Ebbing, Missouri... y ciertamente más discreto sobre sus prejuicios personales; en resumen, un policía con instintos de político. Por otro lado, el Oficial Dixon es volátil e impulsivo, inmune a la mala fama, y sin escrúpulos para usar su cargo como excusa para abusar de minorías que considera inferiores. ¿Y Mildred espera que estos "representantes de la ley" encuentren al asesino de su hija?
Cualquiera que sea la respuesta, sabemos que la interacción entre estos complejos individuos inspirará momentos provocativos, trágicos, y ocasionalmente humorísticos, gracias al bien modulado sarcasmo de Mildred (por no mencionar el cinismo del director). Y aunque la evolución de sus actitudes incluye los antes mencionados trucos narrativos, a fin de cuentas nos ofrece una resolución honesta y aceptable... no necesariamente porque todos obtendrán lo que buscan, sino porque quizás lograrán ver más allá de sus intereses inmediatos, abriendo la posibilidad de mayor comprensión y tolerancia en el futuro. Bueno, al menos comprensión... es difícil cambiar ideologías en dos horas de película.
De todas las nominaciones que obtuvo Tres Anuncios por un Crimen, creo que las más merecidas son las de Frances McDormand y Sam Rockwell, cuyo trabajo basta para recomendar esta película. Todo los demás elementos me parecieron buenos, aunque habrá que saltar sobre múltiples agujeros de la historia y evitar analizarla demasiado para quedar satisfechos con el resultado final. Claramente esa no fue una prioridad para los miembros de la "Academia".
Calificación: 8.5

IMDb

Saturday, January 27, 2018

El Último Disparo (First Kill)



Síntomas: Will Beeman (Hayden Christensen) lleva a su familia de vacaciones al pueblo donde creció, pero su hijo Danny (Ty Shelton) es secuestrado, y al buscarlo Will se involucra con una pandilla de criminales locales. Entonces el implacable Alguacil Howell (Bruce Willis) sospecha que Will es cómplice de un robo bancario, e inicia una cacería para capturarlo.

Diagnóstico: Según el Maestro Traductor, "first" significa "último", y "kill" es "disparo". Muchas gracias por esa lección de inglés.
No sé si el público clamaba por una nueva película con Hayden Christensen (más conocido como el segundo personaje más odiado de Star Wars), pero alguien decidió que sería buena idea contratarlo como héroe de un barato thriller directo a video (que, naturalmente, se estrena en cines de México), construido con piezas prefabricadas y sustentado por coincidencias, torpes decisiones, y la ineptitud de todos los personajes, tanto héroes como villanos.
En El Último Disparo, Will Beeman es un poderoso ejecutivo de Wall Street que ha descuidado a su familia. Entonces, para reconciliarse con su esposa Laura (Megan Leonard) y su pequeño hijo Danny (Ty Shelton), toma la decisión que le parece más lógica: llevarlos al pueblo rural de su niñez, y enseñar a Danny a cazar venados, porque quizás así se hará más fuerte y dejarán de molestarlo en la escuela. Perfectamente sensato.
Entonces las vacaciones se arruinan cuando Will y Danny presencian un crimen, el niño es secuestrado, y Will tiene que mentirle a la policía para proteger a su hijo y mantenerse un paso adelante del Alguacil Howell (Bruce Willis), quien lo conoce desde chico y era amigo de su padre (obligatoria conexión al pasado para incrementar el inexistente impacto emocional). Y así se desarrolla El Último Disparo, entre monótonas persecuciones por el bosque, peleas con diversos villanos, y la incipiente amistad de Danny con su secuestrador (Gethin Anthony), quien lo deja jugar Killer Instinct, el cual Danny tiene prohibido porque es demasiado violento (pero matar venados es aceptable, supongo). De hecho, si la película se hubiera enfocado en esa relación quizás hubiera resultado más interesante... como una versión "hillbilly" de A Perfect World. Pero no fue así; lo único que tenemos es al padre buscando a su hijo, al policía buscando al papá, y al "villano" transformándose gradualmente en anti-héroe y protector del niño, porque los policías rurales prefieren disparar primero y averiguar después. Y también hay una mujer con diabetes, una bolsa de dinero robado, y un viejo rifle Remington que tiene gran valor sentimental para nuestro héroe.
Nuestro héroe... Hayden Christensen, en otra monótona actuación donde nos deleita con su inexpresivo rostro e insípida presencia. Y como estrella de acción tampoco sirve, gracias a que el director Steven C. Miller (empeñado en arruinar la carrera de Bruce Willis, lo cual está logrando con cintas como Extraction y Marauders) usa los típicos recursos de la "shaky cam" y edición excesiva para hacer las peleas confusas e incomprensibles, y de paso ocultar la incompetencia de Christensen en estos asuntos (como también vimos en Outcast).
En cuanto a la historia, escrita por Nick Gordon (GirlHouse), parece avanzar con pasos torpes e inseguros, como si le estuvieran pagando por cada balacera o persecución, pero sin saber exactamente cómo incorporarlas a la narrativa. Entonces, los eventos ocurren arbitrariamente, limitándose a mover a los personajes de una locación a otra e iniciar conflictos sin consecuencia alguna. No sé cuántas veces el Alguacil Howell arresta a Will, para luego dejarlo libre y repetir la rutina. Y, desde luego, al final llega el gran "twist" que adivinamos desde los primeros quince minutos, extinguiendo cualquier esbozo de suspenso o interés en este flojo "thriller" que falla en todos los niveles, y no podría recomendar excepto para fanáticos apologistas de Bruce Willis que quieran racionalizar su participación en estos terribles bodrios; o para fans de Anakin Skywalker que disfrutan el trabajo de Hayden Christensen. Respeto su gusto, pero sinceramente no lo comprendo.
Calificación: 5

IMDb

Friday, January 26, 2018

Apuesta Maestra (Molly's Game)



Síntomas: Cuando termina su carrera deportiva por culpa de un accidente, la esquiadora Molly Bloom (Jessica Chastain) busca un nuevo estilo de vida... y lo encuentra en el sórdido mundo del juego clandestino.

Diagnóstico: Apuesta Maestra gira alrededor del póquer, pero no hace falta conocer las reglas del juego ni entender su pintoresca terminología para apreciar este excepcional "thriller biográfico" (por llamarlo de algún modo). El director y guionista Aaron Sorkin nos sumerge en el seductor sub-mundo del juego ilegal, donde individuos ricos y/o famosos apuestan enormes cantidades de dinero, no tanto para ganar, sino para experimentar la emoción del peligro y disfrutar la derrota de sus oponentes. Sin embargo el interés de Molly Bloom no consiste en participar, sino en organizar los juegos, buscar "peces gordos", y establecer una atmósfera donde sus "clientes" se sientan a gusto, libres de prejuicios y con la garantía de discreción y honestidad al momento de "hacer cuentas". Pero es un juego peligroso en más de un sentido, y eventualmente la suerte de Molly encuentra su límite.
Y eso es tan solo el preludio de eventos que exploraremos en el presente y el pasado, por medio de flashbacks donde se revelan momentos importantes en la infancia de Molly (manipulada por su estricto padre), su adolescencia (donde se asoman sus primeros rasgos de rebelión), y su trayectoria como esquiadora de nivel olímpico, brutalmente interrumpida por un bizarro accidente. Todo esto, de una manera u otra, la preparó para su casual iniciación en el póquer clandestino, donde alcanzó gran éxito gracias a su inteligencia y sobriedad. Bueno, al menos sobriedad en los negocios.
La historia real que nos presenta Apuesta Maestra no es muy complicada, pero en manos del legendario Aaron Sorkin (haciendo su debut como director de cine) se vuelve dinámica y cautivadora, con esos chispeantes diálogos característicos de su estilo, y un elenco desbordante de energía y delicioso cinismo que nos invita a ponernos del lado de Molly a pesar de su cuestionable oficio. Y ahí es donde reside la profundidad de Apuesta Maestra: en el fino desarrollo de un personaje falible, pero muy humano; y en la fantástica actuación de Jessica Chastain, proyectando su clásica mezcla de determinación y vulnerabilidad para capturar nuestra simpatía y compasión, porque... ¿cuál fue su crimen, exactamente? ¿Ser una mujer exitosa en un entorno tradicionalmente masculino?
Esto nos lleva a otro curioso aspecto de Apuesta Maestra; al parecer gran parte de la carrera "criminal" de Molly Bloom fue perfectamente legal, lo cual sirve como comentario sobre algunas injustas leyes norteamericanas, y la complicidad del gobierno con industrias altamente redituables, y por lo tanto libres de interferencia legislativa, porque hay mucho dinero en juego. Literalmente.
No sé si los fans de Sorkin quedarán decepcionados por la escasez de "walk and talks" (una de sus herramientas narrativas favoritas, que usaba con frecuencia en series televisivas como The West Wing, Sports Night y Studio 60 on the Sunset Strip... por no mencionar su astuto cameo en 30 Rock), pero les aseguro que hay abundantes "sit and talks" que nos mantienen en suspenso durante toda la película, con apoyo de Idris Elba como el abogado de Molly, Michael Cera como el jugador estrella de las partidas secretas, y Kevin Costner como el padre de Molly, demasiado severo pero con genuina preocupación por el futuro de su hija.
Lo cual nos lleva a mis únicas quejas sobre Apuesta Maestra: la película frena su ímpetu durante la parte media, y termina extendiéndose hasta dos horas y veinte minutos que quizás pudieron acortarse sin sacrificar sus considerables virtudes. Y tampoco me gustó una escena cerca del final donde Costner pretende reducir el rico personaje de Molly a una serie de clichés psicológicos, los cuales ciertamente explican varios aspectos de su carácter... pero también se sienten como excusas para validar su comportamiento, las cuales salen sobrando porque no necesitamos "explicaciones" para comprender las decisiones de la mujer. Pero, bueno... supongo que fue un momento irresistible para Sorkin, exponiendo los más profundos secretos de la protagonista con el fin de crear una genuina reacción emocional después de dos horas de pragmático análisis y fría racionalidad.
Como sea, Apuesta Maestra me pareció una obra brillante y entretenida... algo así como la versión "underground" de The Big Short (que en México se llamó "La Gran Apuesta"... ¿coincidencia?), con excelentes actuaciones e interesantes temas que trascienden el feminismo para revelar duras realidades sobre la naturaleza humana. Y para enseñarnos el irresistible poder de la "anti-esposa".
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, January 24, 2018

Godzilla: Monster Planet



Síntomas: Con la Tierra devastada por los ataques de Godzilla y otros monstruos gigantes, la humanidad (lo que queda de ella) decide abandonar el planeta y buscar un nuevo mundo para colonizar. Sin embargo, veinte años después, los sobrevivientes siguen vagando por el espacio, desmoralizados y en peligro de extinguirse por la escasez de recursos. Entonces deben tomar una grave decisión... ¿resignarse a morir en el vacío, o regresar a la Tierra y luchar contra los monstruos?

Diagnóstico: Aunque oficialmente es una "Serie Original de Netflix", Godzilla: Monster Planet (también conocida como "Planet of the Monsters") dura hora y media, y funciona por sí misma como una interesante historia de ciencia ficción inspirada por el cine "kaiju", así que voy a considerarla como una película formal. Y me alegra decir que fue una película bastante buena, aunque bastante alejada de la mitología de Godzilla, lo cual podría contrariar a sus más conservadores fans.
Creo que la razón de este distanciamiento fue evitar conflictos con la mediocre franquicia norteamericana de Godzilla, y con la excelente reencarnación japonesa que vimos el año pasado. Lo cual me pareció una excelente decisión, pues de esta manera Monster Planet puede forjar su propio camino y aprovechar al máximo el medio de la animación para ofrecernos situaciones e imágenes que difícilmente hubieran encajado en la fórmula "kaiju". En otras palabras: los directores Hiroyuki Seshita y Kôbun Shizuno (de la reciente Blame!) no hicieron una película animada de Godzilla para ahorrar dinero, sino para contar una historia que no hubiera sido posible realizar de otra manera. Al menos en una escala realista.
Entonces, Godzilla: Monster Planet se siente más como un "anime" tradicional, con espectacular animación (sé que muchos puristas rechazan la combinación de 3D y dibujo tradicional, pero en lo personal me parece un buen balance entre realismo y expresión artística), extraordinario diseño de producción con amplias referencias “geek” (los tanques se parecen a los Logicomas de Ghost in the Shell), y álgido melodrama para añadir contenido emocional a la acción.
Ese es uno de los factores que me han alejado del anime en general... el uso de fórmulas narrativas trilladas y repetitivas para generar conflictos personales que sirvan como interludio entre batallas (o duelos, o tentáculos, o cualquiera otro sub-género popular). Sin embargo, los temas de supervivencia y "depresión cósmica" que maneja Godzilla: Monster Planet funcionan muy bien como motivación de los héroes y justificación de las terribles decisiones que deben tomarse para salvar los escasos remanentes de nuestra civilización... o sacrificarlos en un arriesgado intento por restaurar la dignidad de la humanidad. Sí, suena tan melodramático como el romance de Macross, pero esa lucha por el honor me pareció perfectamente lógica y creíble en el contexto de Godzilla... el dios de la destrucción imposible de vencer, que transformó literalmente el ecosistema de la Tierra y ahora reina como dueño absoluto del planeta... a menos que Haruo Sakaki (voz de Mamoru Miyano) y sus aliados puedan retomar el control de nuestro mundo. Hablando de lo cual, mi única queja sobre el libreto es que no vi mucha utilidad en la raza extraterrestre Exif, con su bizarra espiritualidad y lógica vulcana; imagino que los harán más relevantes en el futuro.
Entonces, con el drama en su lugar, solo resta disfrutar las gloriosas imágenes de destrucción, el diseño de vehículos, armas y monstruos, y el suspenso de la exploración de un planeta al mismo tiempo familiar y totalmente extraño para sus antiguos habitantes. Ya se me están acabando los adjetivos para describir la riqueza visual de Godzilla: Monster Planet, así que solo diré que fue una de las mejores película “kaiju” que he visto... aunque Shin Gojira sigue estando al frente, y probablemente nunca será superada (escribo esto con esperanzas de tragarme mis palabras cuando se estrene la secuela alrededor del 2020)(No confundir con la secuela norteamericana, programada para el 2019).
Y, claro, al final de este primer capítulo queda claro por qué se trata de una "Serie Original de Netflix"... Godzilla: Monster Planet fue tan solo el principio, y espero sinceramente que no tarde mucho la Parte 2 para resolver ese titánico "cliffhanger". Y también quiero ver más monstruos... quizás algunos de manufactura humana. No diré más.
Calificación: 9 (Pierde medio punto por no usar la música de Akira Ifukube; imagino que fue una cuestión de derechos, pero la experiencia se siente incompleta sin esas cataclísmicas notas)(¡Encontré otro adjetivo!)

IMDb

Tuesday, January 23, 2018

The Beyond



Síntomas: Cuando aparece una anomalía espacial en órbita de la Tierra, la Directora de la Agencia Espacial Internacional (Jane Perry) se ve presionada por el gobierno y la comunidad científica sobre el tipo de respuesta que la humanidad debe ofrecer.

Diagnóstico: No, The Beyond no es un remake de la obra maestra de  Lucio Fulci, sino una fascinante película original de ciencia ficción con extraordinarias ideas, sorprendentes efectos especiales (sobre todo para un proyecto "indie" de bajo presupuesto) y, para bien o para mal, muchos conceptos "prestados" de respetadas obras de ciencia ficción, incluyendo 2001: A Space Odyssey (y su secuela), RoboCop, Contact, Arrival y hasta Avatar (supongo que esto la hace un poco menos "original").
Para lograr todo esto, The Beyond utiliza con gran pericia el formato pseudo-documental, pero afortunadamente no es la confusa cámara en mano que hemos visto en incontables películas "found footage" de terror, sino la genuina técnica del "mockumentary", presentando los eventos como si fueran reales, con una mezcla de entrevistas simuladas, fragmentos de noticias reales (como la controversial "Señal Wow!"), y videos capturados por cámaras ficticias a bordo de la Estación Espacial Internacional (entre otras), que fueron las primeras en detectar un extraño fenómeno en el espacio que costó la vida de un astronauta que intentó acercarse. La ilusión de realidad es casi perfecta, como si estuviéramos viendo un programa de The History Channel, o un especial en CNN sobre un acontecimiento que cambió el curso de la historia.
La aparición del fenómeno espacial desata una creíble variedad de reacciones en la Tierra, según las perspectivas de distintos gobiernos; algunos quieren atacar de inmediato, otros prefieren ignorar el fenómeno hasta que desaparezca (aparentemente ocurrió algo similar en los noventas, pero duró poco tiempo y se mantuvo en secreto); pero Gillian Laroux (Jane Perry), directora de la Agencia Espacial Internacional, está convencida de que el siguiente paso debería ser una misión de exploración, para hacer contacto con... lo que sea que está provocando la anomalía. Pero, ¿a quién enviar? ¿Soldados, científicos o diplomáticos?
Ese es tan solo el principio de muchas complicaciones que los protagonistas deberán enfrentar durante lo que podría ser el descubrimiento científico más grande de la historia.
Lamentablemente el libreto se distrae durante el segundo acto con una sub-trama pseudo-científica que parece pertenecer a una película totalmente distinta. Es como si hubieran injertado veinte minutos de RoboCop a la mitad de Contact. El resultado es un poco irregular, pero no alcanza a descarrilar la película (al menos no por completo), sobre todo cuando llegamos al tenso tercer acto, cuando se esbozan algunas explicaciones sobre el gran misterio, al mismo tiempo que se plantean nuevas preguntas que me dejaron con ganas de ver una secuela.
Y todo esto adornado con excelentes actuaciones y efectos especiales de sorprendente calidad. El director y guionista Hasraf Dulull trabajó para algunos de los más grandes estudios digitales de Hollywood, lo cual obviamente le dio la experiencia técnica y contactos profesionales para crear fantásticas imágenes a bajo costo que complementan una historia interesante y bien planteada... con excepción de esa digresión transhumanista (no pregunten). De cualquier modo, The Beyond me pareció una película inteligente e impecablemente realizada que podría ubicar en el raro nicho de "joya oculta" de la ciencia ficción. No es una cinta de acción, y en ocasiones exagera el drama para incrementar su impacto emocional; pero me da mucho gusto que existan obras como ésta, gracias a la creatividad de cineastas independientes, y a los avances tecnológicos en todas las etapas del proceso (filmación, post-producción y distribución digital). Habiendo dicho eso, creo que en vez de secuela funcionaría mejor una serie de televisión. Llamando a HBO...
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, January 22, 2018

Las Horas Más Oscuras (Darkest Hour)



Síntomas: En 1940, las tropas de Hitler avanzan inexorablemente por Europa, y el Reino Unido teme ser el siguiente país en caer. Entonces el nuevo Primer Ministro, Winston Churchill (Gary Oldman), deberá decidir entre una solución diplomática o la declaración de guerra.

Diagnóstico: No estoy seguro si Las Horas Más Oscuras es una película que se siente como una clase de historia, o viceversa. Lo que puedo asegurar es que incluye increíbles actuaciones, escenas repletas de tensión, y toda la gravedad que corresponde a uno de los momentos clave no solo de la Segunda Guerra Mundial, sino de la Historia moderna. Al mismo tiempo me pareció una cinta lenta, bastante pesada, y más larga de lo necesario, en su esfuerzo por sumergirnos en la psicología del "Bulldog Británico", y simultáneamente crear drama secundario que sale sobrando una vez que comprendemos la enormidad de las decisiones que enfrentó Churchill.
Esto significa que Las Horas Más Oscuras genera ocasional suspenso, pero también invita abundantes bostezos e impacientes miradas al reloj (no podría asegurar que todo el público hacía lo mismo, porque el cine estaba prácticamente vacío). Sin embargo, para aficionados a la historia, estimo que Las Horas Más Oscuras será una fascinante recreación de eventos pocas veces retratados por el cine de la Segunda Guerra Mundial, el cual está casi siempre enfocado en el lado norteamericano del conflicto, o en los más cinemáticos aspectos del combate.
Por el contrario, Las Horas Más Oscuras transcurre principalmente en habitaciones de todo tipo: el dormitorio de Winston Churchill, el despacho del Rey George VI (Ben Mendelsohn), y los claustrofóbicos cuarteles subterráneos del Comité de Guerra, donde casi podemos oler el aire encerrado y el sofocante humo de cigarrillos... por no mencionar el tradicional puro de Churchill (no es eufemismo).
Estas son las escenas que mejor funcionan, gracias a la dirección de Joe Wright (Atonement, Hanna) y al perfecto diseño de producción que enfatiza el contraste entre la inmensidad de los temas discutidos y la humildad de los cuarteles, muy lejanos al cliché del "war room" espacioso y bien iluminado que vemos en las películas norteamericanas.
Pero, desde luego, la principal atracción de Las Horas Más Oscuras es la actuación de Gary Oldman como Winston Churchill, la cual explora los extremos del célebre dignatario, sencillo en algunas ocasiones, arrogante en otras, pero siempre consciente de la posición que el destino le asignó... y de las catastróficas consecuencias que podría acarrear hasta su más pequeño error. Actuando bajo una densa capa de maquillaje prostético (diseñado por Kazuhiro Tsuji), Oldman tal vez no sea idéntico al genuino Churchill, pero podemos olvidar ese detalle gracias a los modismos y lenguaje corporal que se encargan de completar la mágica transformación.
En papeles secundarios encontramos a Kristin Scott-Thomas como Clemmie, la esposa de Churchill, una de las pocas personas que comprendían su compleja personalidad; Ben Mendelsohn como el Rey George VI (el mismo rey que interpretó Colin Firth en The King's Speech), quien confirmó a Churchill como Primer Ministro a pesar de sus profundas dudas sobre su ideología y desempeño; y Lily James como Elizabeth Layton, secretaria personal de Churchill que debe mantener su profesionalismo a pesar de la desesperanza que cada día ve reflejada en su voluble jefe. Todos estos actores contribuyen en mayor o menor medida al complicado tapiz de intereses políticos y conflictos personales que se examinan en Las Horas Más Oscuras... pero la película le pertenece a Gary Oldman, y merece todos los aplausos que seguramente recibirá por este asombroso trabajo.
Entonces, Las Horas Más Oscuras no es una película "de guerra", ni una experiencia divertida, pero su valioso testimonio es indispensable para complementar nuestro entendimiento de los eventos que forjaron el mundo actual, literalmente. También es un extraordinario muestrario de actuaciones, diseño y decorados; y, en el último de los casos, servirá para enseñarnos de dónde salió aquel famoso discurso con el que Iron Maiden comenzaba sus conciertos.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, January 21, 2018

El Pasajero (The Commuter)



Síntomas: Michael MacCauley (Liam Neeson) ha tomado el mismo tren para ir al trabajo durante diez años. Pero un día, justo cuando atraviesa una crisis personal, una misteriosa mujer llamada Joanna (Vera Farmiga) le hace una propuesta que cambiará su vida.

Diagnóstico: El Pasajero es la cuarta colaboración del actor Liam Neeson y el director Jaume Collet-Serra; y, lamentablemente, creo que cada una ha sido peor que las anteriores, lo cual no es buen augurio, ni para ellos, ni para el público.
Sin embargo, me atrevería a decir que esta tendencia descendente no ha sido culpa ni de Neeson ni de Collet-Serra, sino de libretos que se vuelven cada vez más enredados e inverosímiles (bueno, desde luego ambos han aceptado trabajar en estas películas, lo cual los haría indirectamente responsables... pero ya saben lo que quiero decir).
En el caso de El Pasajero, Liam Neeson repite sus rutinas de hombre normal atrapado en circunstancias extraordinarias, luchando contra la adversidad y encontrando la fuerza para seguir peleando cuando todo parece perdido. En esta ocasión no está cazando terroristas europeos, ni buscando a su hija secuestrada (aunque su esposa e hijo sí están en peligro); sin embargo el personaje de Michael MacCauley está cortado de la misma tela que los héroes de Taken, Taken 2, Taken 3, Unknown, Non-Stop, etc. Es una interpretación rutinaria y sin la menor innovación, pero Neeson la hace tan creíble como puede. Francamente, no podría pedirle más dada la situación.
En cuanto a Collet-Serra, se aprecia su ambición por llevar la película más allá de los límites impuestos por el entorno ferroviario, para lo cual echa mano de abundante truquería digital, y el resultado tampoco es malo. Casi toda la historia se desarrolla a bordo de un tren que lleva pasajeros de Nueva York a los suburbios, lo cual podría volverse monótono si Collet-Serra no encontrara la forma de imprimir notable dinamismo en la cinematografía y escenas de acción (el mejor ejemplo es una violenta pelea en un vagón vacío, filmada -supuestamente- sin cortes y en tiempo real). Como dije, el director cumple su trabajo (al menos en el aspecto técnico), y muestra ostensible madurez en su desempeño detrás de la cámara (aunque El Pasajero parece un paso atrás después de la excelente The Shallows).
Sin embargo, el gran saboteador de todos estos esfuerzos es el comité de guionistas que concibieron una historia pobremente planteada, con demasiadas variables, ridículas coincidencias y, desde luego, el obligatorio villano mágico que puede interferir con todo tipo de tecnología (desde teléfonos móviles hasta el funcionamiento del tren mismo). En resumen, la historia no solo es absurda, sino que cada "sorpresa" se siente artificial y forzada, negando cualquier posibilidad de suspenso o interés en su flojísimo misterio. Y cuando parece que por fin llegamos al espectacular final... todavía falta casi media hora de relleno para demostrar que las cosas no son lo que aparentan (¿alguna vez lo son? Bueno, en The Shallows no había dudas sobre las intenciones del tiburón, y tampoco había cameos inútiles de actores famosos que después resultan ser el gran villano que orquestó todo con su brujería tecnológica)(¿Spoiler? Lo dudo).
No quiero perder más tiempo escribiendo sobre El Pasajero. Para fans de Liam Neeson, recomendaría ver alguno de sus mejores thrillers (como The Grey o K-19: The Widowmaker), para recordar su talento antes de que Taken arruinara su carrera (y engordara su cartera). Y para fans de las cintas ferroviarias, hay para todos los gustos, desde la reciente Murder on the Orient Express, hasta la sombría Transsiberian, sin olvidar clásicas como The Narrow Margin (hace poco vi la original de 1952, y me pareció una excepcional B-Movie). Pero no paguen por el "boleto" de este Pasajero (ja... eh, olvídenlo).
Calificación: 5

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Saturday, January 20, 2018

Pequeña Gran Vida (Downsizing)



Síntomas: Gracias a ciertos avances bioquímicos descubiertos en Noruega, es posible miniaturizar humanos y animales, lo cual resuelve prácticamente todas las dificultades económicas de la gente que se ha sometido al proceso, al mismo tiempo que reduce su impacto sobre el medio ambiente. Para Audrey y Paul Safranek (Kristen Wiig y Matt Damon), la miniaturización parece una solución perfecta a sus problemas personales; pero quizás existen retos que no contemplaron.

Diagnóstico: Creo que el principal problema de Pequeña Gran Vida es que comienza con una premisa absolutamente fascinante, pero al poco tiempo pierde el rumbo y termina deambulando entre distintas sub-tramas de variable interés, cada vez más alejadas del concepto original.
Por otro lado, podríamos decir que ese es exactamente el estilo del director Alexander Payne, cuyas obras (como Election, Sideways y The Descendants) tienen en común similares fluctuaciones de tono que ocurren alrededor de protagonistas tan asombrados (o confundidos) como el espectador. La magia consiste en llevar a cabo esa transición de manera orgánica y dramáticamente satisfactoria.
Creo que Pequeña Gran Vida no cumple esa condición, pero ciertamente hay muchos elementos positivos en su manufactura técnica y artística, desde los temas que maneja el libreto de Payne y Jim Taylor, hasta las actuaciones de un elenco perfectamente balanceado, cuya sinceridad casi rescata la película de su desmesurada ambición.
Y no solo me refiero a los papeles principales. Matt Damon y Kristen Wiig desde luego hacen un excelente trabajo como la pareja que planea dar el gran paso que cambiará fundamentalmente sus vidas (aunque me decepcionó que Wiig no tuviera un papel más sustancioso). Y el elenco secundario brilla con luz propia en todos los niveles, ya sea grande o pequeña su participación. Algunos ejemplos: Christoph Waltz y Udo Kier como los vecinos de Paul, ofreciendo cínicos consejos sobre las realidades de la vida (sin importar su escala); Hong Chau como humilde empleada de limpieza con una visión del mundo más práctica y menos idealista que Paul; Neil Patrick Harris y Laura Dern como una exitosa pareja que adora su nueva mini-vida; y Pepe Serna como el Sr. Cárdenas. Todos añaden dimensión y momentos memorables sin obstruir la narrativa.
Habiendo dicho eso... tengo que regresar al asunto de las inconsistencias y bruscos giros de Pequeña Gran Vida. Para empezar, el director espera que aceptemos la premisa sin cuestionar su viabilidad en el mundo real. Y no me refiero a los aspectos "científicos" del proceso reductivo (que el libreto ni siquiera intenta explicar), sino todas las demás consecuencias de achicar humanos para beneficio personal y ecológico. Uno o dos personajes hacen comentarios al respecto, pero no bastan para convencernos de que nadie pensó en los enormes problemas potenciales de miniaturizar a un porcentaje de la población.
Afortunadamente no hay mucho tiempo para pensar en eso, pues para la segunda hora de Pequeña Gran Vida Payne ya cambió de rumbo, y ahora enfrentamos una transparente metáfora de desigualdad económica y conciencia social... o algo así. Y más tarde llega el tercer acto, dedicado a la ecología y las buenas o malas razones para preocuparse por ella. Lo importante es el amor. O el dinero. O las dos cosas. No sé. Cada quién escuchará el mensaje que más se ajuste a su ideología.
Finalmente, una observación "geek": me hubiera gustado ver más evidencias físicas de la miniaturización; por ejemplo, la ropa no debería "colgar" con tanta holgura, los líquidos se comportarían distinto, etc. Es una omisión disculpable, sobre todo porque Pequeña Gran Vida no es una película enfocada en efectos especiales (aunque los pocos que vemos son excelentes), sino una exploración de ideas más grandes (ja, ja)... pero estos pequeños detalles hubieran sido un buen recordatorio visual de la extraña situación de los protagonistas, y los contrastes entre su nuevo entorno y la sociedad normal. Quizás algo tan simple como eso hubiera ayudado a unificar las múltiples tangentes del argumento, en vez de arrojar al olvido la premisa inicial.
Sin embargo, como dije, hay muchos aciertos en Pequeña Gran Vida como para ignorarla tan solo por sus deficiencias estructurales. Y, para ser un drama con opiniones tan solemnes, también es bastante graciosa, con oportunos toques de humor para recordarnos que no debemos tomarla muy en serio. Como todas las películas de Alexander Payne.
Calificación: 7

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