Monday, March 7, 2022

Catch the Fair One



Síntomas: La boxeadora Kaylee "K.O." Uppashaw (Kali Reis) se retiró del deporte porque está entrenando para una misión más peligrosa: rescatar a su hermana de los traficantes humanos que la secuestraron.

Diagnóstico: La sinopsis sugiere una versión femenina de Taken, pero Catch the Fair One es una experiencia completamente distinta. En vez de regurgitar las catárticas fantasías del cine de venganza, el director Josef Kubota Wladyka mantiene los pies en tierra firme, mostrándonos la devastadora realidad del tráfico humano, y la negligencia de las autoridades para combatirlo... sobre todo cuando se trata de minorías étnicas. Lamentablemente hay miles de mujeres nativo-americanas que desaparecen anualmente en los Estados Unidos (y muchos otros países, seguramente), sin causar indignación en el gobierno ni en los medios de comunicación. En ese trágico contexto parece lógica la misión imposible de la boxeadora Kaylee Uppashaw (Kali Reis), quien se siente culpable por la desaparición de su hermana Weeta (Mainaku Borrero), y decide tomar el asunto en sus manos.
En este punto conviene aclarar que Catch the Fair One no es una película de acción. La trama ciertamente incluye sangre y violencia, pero solo como consecuencia de las situaciones en las que Kaylee se mete (accidental o intencionalmente) mientras sigue la pista de la red de tráfico humano en un pequeño pueblo norteamericano, donde el racismo y la mala economía generan un desfile constante de jóvenes mujeres en busca de un mejor futuro, lo cual las convierte en víctimas fáciles de estafadores que prometen un escape, cuando en realidad las preparan para la esclavitud sexual. Como dije, es un relato desolador, pero redimido por el coraje de la protagonista y su implacable propósito... aunque eso no es garantía de éxito.
Wladyka obtiene mucho con muy poco, compensando sus escasos recursos con excelente dirección, opresiva atmósfera, y actuaciones engañosamente simples que reflejan las facetas de un crimen cínico e impersonal. En el papel principal, Kali Reis (auténtica campeona de boxeo haciendo un tremendo debut como actriz) derrocha carisma y presencia física para convencernos de que puede enfrentar enemigos más grandes que ella con buenas posibilidades de ganar... o al menos con suficientes "trucos" para sorprenderlos y aprovechar sus errores. Es como cuando vemos a Jessica Chastain (por ejemplo) vencer enormes terroristas con un par de patadas... excepto que Catch the Fair One nos muestra el entrenamiento necesario para lograr esa proeza, admitiendo que no siempre da resultado.
De los villanos no quiero hablar mucho, pero están interpretados por Sam Seward, Gerald Webb y Kevin Dunn, ninguno de los cuales parece un despiadado criminal... y por eso es tan fácil ocultar su negocio ilegal. Bueno, eso y la indiferencia de la Policía.
A fin de cuentas Catch the Fair One no ofrece soluciones ni promesas de justicia, lo cual la hace demasiado dura para calificar como simple distracción. Sin embargo es una competente "B-Movie" con un mensaje importante y suficiente calidad para recomendarla... aunque me dejó deprimido durante varios días. Pero no importa, porque ya habrá más películas de acción con el simple propósito de entretener (lo cual no tiene nada de malo). Lo importante es recordar que no todas las historias tienen un final feliz, y que los eventos de Taken no siempre ocurren en remotos países balcánicos, sino que pueden estar pasando a la vuelta de la esquina.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, March 6, 2022

Batman (The Batman)



Síntomas: Alguien está asesinando a las figuras públicas más importantes de Gotham, y el detective James Gordon (Jeffrey Wright) forma una alianza con el vigilante Batman (Robert Pattinson) para encontrar al culpable, antes de que ellos mismos se conviertan en víctimas.

Diagnóstico: Sin pensarlo demasiado, la nueva Batman es mi película favorita de Batman, no porque sea excepcionalmente buena (no está mal), sino porque logró evitar los problemas de sus predecesoras.
La duología de Tim Burton me gustó mucho, pero fueron fantasías insustanciales... comics vivientes diseñados con gran estilo para ocultar su oquedad dramática. Por el contrario, Batman cuenta una historia rica en significado y compleja en su desarrollo, que comienza como una simple cacería del villano y se transforma en un análisis moral donde se cuestionan las acciones de los personajes (empezando por Batman mismo), y se revela la hipocresía de la sociedad.
Las bati-películas de Joel Schumacher no me parecieron tan terribles como al resto del mundo, pero tampoco puedo defender su existencia; cuando mucho las disculparía como sátiras incomprendidas del cine super-heroico, denunciando sus excesos por medio de más excesos. En comparación, Batman se siente minimalista, enfocándose en el carácter de los personajes en vez de los "gadgets", y tratándolos como seres humanos capaces de evolucionar cuando descubren cosas nuevas sobre su trágico pasado.
La trilogía de Christopher Nolan fue visualmente espectacular y temáticamente profunda, poniendo en primer plano la psicología de Bruce Wayne y los factores que motivaron su cruzada criminal; sin embargo ese riguroso realismo me pareció incompatible con los elementos fantásticos de la historia, empezando por el millonario que se disfraza de murciélago... y ya no digamos sus pintorescos villanos. Por su parte, el director Matt Reeves (Cloverfield) ubica Batman en un universo relativamente normal, pero con un margen surrealista que permite la presencia de un siniestro vigilante cuyos métodos y apariencia son un reflejo de la violencia callejera. Digamos que lo único "raro" de Batman son las orejas puntiagudas de su máscara; por lo demás, parece un soldado acorazado protegiendo su identidad, y listo para enfrentar cualquier situación que le arroje la ciudad.
Finalmente, el Batman de Zack Snyder... bueno, ni siquiera era Batman, así que no hace falta refutarlo. Baste decir que la nueva Batman mantiene un sano equilibrio entre el oficio detectivesco del personaje, su código moral, y las secuencias de acción donde puede cometer errores, salir lastimado, y tomar decisiones impulsivas que revelan al humano detrás de la criatura nocturna.
Por el lado negativo... Batman tiene detalles irritantes que desafían la tenue lógica de su premisa. Por ejemplo, la ridícula máscara de Selina Kyle (Zöe Kravitz) que oculta aproximadamente un cinco por ciento de su rostro; la facilidad con la que Batman se deja seducir (figurativamente) por esta enigmática mujer que tiene sus propias razones para infiltrarse en el crimen organizado de Gotham; y la inconcebible falta de discreción del Detective Gordon (Jeffrey Wright) al permitir que un vigilante examine la escena de un crimen ENFRENTE DE DECENAS DE POLICÍAS (¿dónde quedaron esas reuniones secretas junto a la Bati-Señal?) Y mi última queja es que Robert Pattinson me pareció un sólido Batman, pero un mediocre Bruce Wayne. Entiendo que Bruce está joven y le falta mucho por aprender, pero tampoco debería parecer el "chico malo" de una boy-band noventera. Parece que no aprendieron nada de Lewis Wilson.
Calificación: 9

IMDb

Friday, March 4, 2022

The Pirates: The Last Royal Treasure (Haejeok: Doggaebi Gitbal)



Síntomas: Dos tripulaciones rivales deben unirse bajo las órdenes de la Capitana Hae-Rang (Han Hyo-joo) para encontrar el tesoro perdido de la dinastía Goryeo. Pero no son los únicos que están buscando.

Diagnóstico: Desafortunadamente no conocía la existencia de la cinta coreana The Pirates (2014) (¿dónde está ese omnisciente Algoritmo cuando uno lo necesita?); pero la secuela ya está disponible en Netflix, y me pareció una divertida aventura marítima que combina comedia, artes marciales, y la estética general de Pirates of the Caribbean, aunque sin maldiciones ni fantasmas lovecraftianos... lo cual no significa que sea "realista".
Primero lo malo para salir del paso: The Pirates: The Last Royal Treasure (medio punto menos por el cacofónico doble "the") se siente demasiado larga (dos horas seis minutos), y es por culpa de un primer acto aburrido y redundante donde el director Jeong-hoon Kim establece una, y otra, y otra, y otra vez el conflicto entre los piratas de alta mar de la Capitana Hae-Rang (Han Hyo-joo), y los bandidos de tierra firme de Woo Moo-Chi (Kang Ha-Neul). Dos tripulaciones con distintos valores y filosofías tratando de convivir y resolver sus diferencias durante casi una hora repleta de las mismas discusiones (¿quién manda a bordo del barco pirata?) y los mismos chistes (piratas y bandidos burlándose de sus respectivas costumbres), con ocasionales "flashbacks" a la caída de la Dinastía Goryeo, donde vemos cómo se perdió su gran tesoro... el cual ahora podría usarse para hacer ricos a los piratas, o para financiar las ambiciones políticas de Heung-soo (Kwon Sang-woo), un general hambriento de sangre y poder.
A pesar de mi afición por el cine coreano, admito que me cuesta trabajo asimilar su sentido del humor, y ese ha sido el factor negativo (en mi opinión) que contaminó algunas películas notables en todos los demás aspectos (dos ejemplos: The Host y Ashfall). Las escenas "cómicas" en The Pirates: The Last Royal Treasure sufren el mismo problema: no me parecieron particularmente graciosas (con una o dos excepciones), y además perjudican el flujo del melodrama que hubiera funcionado mejor con más seriedad y peso emocional. Vamos, hasta el pseudo-romance entre dos personajes principales parecería menos irritante si se basara en genuina química personal, en vez de discusiones a gritos para enfatizar el cliché de "extremos opuestos se atraen".
Por el lado positivo, The Pirates: The Last Royal Treasure mejora sustancialmente en la segunda mitad, cuando dirige su atención a la cacería del tesoro. Tampoco es una trama innovadora ni complicada, pero muestra genuino ingenio en las pistas que ambos bandos (los piratas de Hae-Rang y los esbirros de Heung-soo) deben seguir para encontrar la ubicación del oro perdido. Y si bien los obstáculos que enfrentan pueden ser ocasionalmente absurdos (desde un río subterráneo hasta una bandada de pingüinos), al menos ofrecen fantásticas imágenes, aceptable suspenso, y peleas de artes marciales dinámicas y bien filmadas.
Las actuaciones no son exactamente buenas, sino simpáticas para balancear los roles prefabricados, destacando Han Hyo-joo como la Capitana Hae-Rang; Park Ji-hwan como el primer oficial con sueños de convertirse en capitán; Chae Soo-bin como una estafadora que se une a la tripulación; y Kwon Sang-woo como un astuto villano con un plan concreto que trasciende la genérica maldad de los antagonistas contemporáneos.
Para ser honestos, no sé cuántas de mis quejas desaparecerían si hubiera visto la primera película... pero siento que los problemas descritos en esta crítica pertenecen específicamente a la secuela. Habiendo dicho eso, una vez que pasaron los altibajos del primer acto, terminé disfrutando The Pirates: The Last Royal Treasure como una sólida versión coreana de Pirates of the Caribbean, realizada con los valores del clásico cine "swashbuckler", y con una sensibilidad moderna para satisfacer al público de hoy... siempre y cuando puedan tolerar el desconcertante humor coreano y la tediosa reiteración de los mismos conflictos como base del drama. Todo eso quedará olvidado cuando vean un hermoso buque de vela surfeando un tsunami... o admirando un duelo de espadas durante una tormenta eléctrica. Lo único que faltó fue una figura tan icónica como el Capitán Jack Sparrow. Ni hablar... tal vez para la tercera parte.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, March 2, 2022

The Burning Sea (Nordsjøen)



Síntomas: Sofia (Kristine Kujath Thorp) y Arthur (Rolf Kristian Larsen) diseñan robots submarinos, y reciben una llamada de emergencia para buscar sobrevivientes en una plataforma petrolera que se desplomó por un hundimiento del subsuelo... y ese es tan solo el preludio de una catástrofe más grande que se aproxima.

Diagnóstico: Las películas noruegas The Wave y The Quake incorporaron su idiosincrasia nacional a la fórmula hollywoodense del "cine de desastre"; y aunque tuvieron algunas fallas, su calidad técnica y narrativa bastó para competir exitosamente en el mercado internacional y divertir a los fans del género (como yo). Y ahora las desventuras de Noruega se extienden al mar con The Burning Sea, una irregular aventura que empieza como Deepwater Horizon y termina como algo diferente, más relevante desde el punto de vista ecológico, pero menos satisfactorio como película de desastre.
Al principio de The Burning Sea parece que seguiremos el incendio de una plataforma petrolera, pero esa crisis se resuelve con relativa rapidez, y la investigación posterior revela el potencial de un peligro aún mayor, que el director John Andreas Andersen (The Quake) aprovecha para transmitir un mensaje a la industria petrolera de su país (y del resto del mundo, supongo). El desarrollo de la trama es razonablemente lógico, y el libreto escrito por Harald Rosenløw-Eeg y Lars Gudmestad evita en lo posible los clichés que conocemos de memoria. Por ejemplo, hay varios personajes que podrían haber sido los típicos "villanos corporativos" más preocupados por las ganancias de la empresa que por la seguridad de sus empleados; pero, para mi sorpresa, su comportamiento fue más decente de lo normal, tomando decisiones correctas para salvar vidas, en vez de mantener el precio de sus acciones. Tal vez así son los negocios en Noruega, en cuyo caso los envidio.
Por el lado negativo, Andersen se empeña tanto en crear drama familiar que recurre a coincidencias absurdas para obtener el máximo nivel de suspenso, poniendo a los protagonistas en situaciones muy forzadas que se sienten como manipulación sentimental, en vez de seguir el flujo natural de la historia.
Pero, bueno... si podemos aceptar esas triquiñuelas, el resultado es ameno e impecablemente producido, con fantásticos efectos especiales del estudio Storm, y sólidas actuaciones de un reparto que mantiene el clásico estoicismo europeo para generar emociones sin necesidad de exagerar. Kristine Kujath Thorp y Rolf Kristian Larsen interpretan a los ingenieros que diseñan robots articulados a control remoto, capaces de navegar entre las tuberías y pasillos de barcos sumergidos. Henrik Bjelland y Anders Baasmo Christiansen son supervisores de una plataforma que corre peligro cuando el fondo marino empieza a fracturarse. Y por el lado corporativo tenemos a Ane Skumsvoll y Bjørn Floberg, cuyos graves rostros expresan el debate interno entre hacer lo correcto, o seguir el camino más fácil.
Por último, debo advertir que el final de The Burning Sea fue menos satisfactorio de lo que yo esperaba, al menos desde el punto de vista visceral. Sin embargo funciona bien como remate del discurso ecológico sobre los peligros de la explotación petrolera, cuyas consecuencias pueden volverse globales y trascender los incendios y los derrames, ya de por sí catastróficos. En resumen: otra recomendable cinta de desastre noruega con buenos actores, vistosas imágenes, y un adecuado balance entre acción y "realismo"... pero por favor no analicen el asunto del bote salvavidas, porque se desmorona toda la premisa.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, February 28, 2022

Hellbender



Síntomas: La joven Izzy (Zelda Adams) vive con su madre (Toby Poser) en una casa de campo aislada de la civilización. Entonces Izzy descubre que su madre le está ocultando un legado familiar muy peligroso, no solo para ella, sino para el resto del mundo.

Diagnóstico: Entre todas las películas recientes sobre brujas, Hellbender es la que se siente más "real". Los rituales, filosofía, y actitud de los personajes poseen una tenebrosa autenticidad muy diferente de los clichés tan comunes en este sub-género. En vez de enfocarse en demonios o religión, la brujería que practican Izzy (Zelda Adams) y su Madre (Toby Poser) se basa en la fuerza interna del individuo y su conexión con el mundo natural, obedeciendo reglas morales más complejas que la simplista dualidad del bien y el mal. Esto significa que Hellbender no solo es una excepcional película de terror, sino un recordatorio de los preceptos del paganismo que se perdieron por el paso del tiempo y los caprichos del entretenimiento popular.
Aunque, pensándolo bien, no sé si Hellbender pertenece al género de terror. En todo caso la llamaría un "drama sobrenatural" sobre una madre que quiere proteger a su hija de una sociedad que no entiende ni respeta su estilo de vida. No es spoiler revelar que ambas descienden de una poderosa estirpe de "hellbenders" que sufrió las consecuencias de su vocación en siglos pasados (Hellbender comienza con la impactante ejecución de una bruja, totalmente diferente a las que hemos visto en cintas similares); pero Izzy está cansada de la soledad, y por eso hace amistad con una joven del pueblo cercano. Entonces comienzan los cambios en su personalidad que anuncian la maduración de sus poderes. ¿Será momento de revelarle la verdad e iniciar su educación sobrenatural?
Hellbender no intenta asustarnos con sobresaltos ni muertes sangrientas (aunque definitivamente hay "gore" y efectos digitales de variable calidad); en vez de eso desarrolla una siniestra atmósfera apoyada por las actuaciones de Zelda Adams y Toby Poser, y por un excepcional libreto que rechaza el drama tradicional para crear su propia estructura de conflicto y resolución. Los directores confunden nuestras expectativas (al menos las mías) con deliciosa frecuencia, reemplazando hostilidad por armonía, y dejando que los personajes resuelvan sus diferencias de acuerdo a su carácter individual... lo cual no significa que Hellbender sea una película blanda e inofensiva. Por el contrario, el suspenso crece con cada escena, y el bosque revela amenazas surrealistas que podrían dañar a Izzy... o darle nuevas oportunidades para afinar sus poderes. En resumen: una sólida historia "coming of age" con una pragmática espiritualidad que me mantuvo en tensión de principio a fin. Altamente recomendada, pero solo para el público capaz de apreciar una historia de "horror" que ignora las reglas mientras forja un nuevo camino por territorio desconocido... y al mismo tiempo muy familiar.
Y ahora, un breve vistazo "detrás de las cámaras".
Hellbender es una excelente película por derecho propio, pero se vuelve más notable por su origen "casero". La familia Adams (John Adams: Actor, co-director, compositor, co-director de fotografía, editor, y técnico de sonido; Zelda Adams: Actriz, co-directora, co-escritora, co-directora de fotografía, y piloto de "drone"; Toby Poser: Actriz, co-directora, co-escritora, productora, diseñadora de vestuario, y operadora de cámara; y Lulu Adams: actriz) realizó Hellbender de manera totalmente independiente, colaborando en todos los aspectos de la producción con un nivel de calidad y convicción que rara vez encontramos en el cine "micro-budget". Incluso me atrevería a decir que Hellbender pertenece al distinguido nicho de películas "Do It Yourself" que han cambiado el rostro del horror, desde clásicas como la original The Evil Dead y The Texas Chain Saw Massacre, hasta modernos productos del "crowdfunding", como Absentia y Little Necro Red. Como siempre, el futuro del horror no está en Hollywood, sino en los cineastas "amateur" que pueden darse el lujo de crear por amor al arte, y no para satisfacer a los accionistas de algún estudio. Ojalá Hellbender sirva de inspiración para muchos jóvenes autores... y ojalá tengan semejante talento para respaldar su creación.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, February 27, 2022

Licorice Pizza



Síntomas: Una mujer de 25 años inicia una relación con un adolescente de 15, compartiendo triunfos y desventuras en los suburbios de Los Ángeles durante los años setentas.

Diagnóstico: La trama de Licorice Pizza no es tan sórdida como sugiere esa sinopsis, ya que la relación entre Alana Kane (Alana Haim) y Gary Valentine (Cooper Hoffman) no es necesariamente romántica. Claro, todo empieza por las hormonas adolescentes de Gary, pero Alana no parece tomar en serio los avances amorosos del joven, y termina siendo una amiga, socia de negocios, y cómplice general en los descabellados planes de Gary... aunque nadie sabe lo que pasará cuando ambos maduren y encuentren el rumbo de sus vidas.
Sin embargo, en las películas de Paul Thomas Anderson (Boogie Nights, Magnolia) la textura es más importante que el argumento, y en ese aspecto Licorice Pizza es un deleite sensorial, con vestuarios, música y escenarios que nos sumergen en la cultura del año 1973. De hecho, podríamos decir que Licorice Pizza es similar a Once Upon a Time... In Hollywood, pues utiliza las experiencias de varios personajes para revisitar un momento específico en el tiempo, sin preocuparse demasiado por la fidelidad histórica ni la lógica dramática.
Habiendo dicho eso, tardé bastante en comprender la visión de Anderson, y por eso encontré aburrida la primera mitad de Licorice Pizza. La trama divaga demasiado por seguir una relación confusa y ocasionalmente irracional... lo cual, supongo, es una apropiada descripción de la dinámica entre Gary y Alana; pero no hace la cinta particularmente interesante.
Entonces entra a escena Bradley Cooper, y es como una inyección de adrenalina que acelera la película y le otorga un nuevo propósito. Ahí reconocí que el punto de Licorice Pizza no era el pseudo-romance, sino la exploración de los factores socioeconómicos que definieron los años setentas en los Estados Unidos, y que eventualmente conducirían a la situación que viven actualmente.
Entre esos factores: la fama y el culto a la celebridad (Gary es un actor infantil, y convence a Alana de probar suerte como actriz); la economía post-Vietman y su impacto en el mercado (Gary invierte en una empresa de camas de agua); y el repunte de la política liberal (Alana trabaja como voluntaria en la campaña de un funcionario local). De este modo Anderson señala los retos y oportunidades de un período rico en contradicciones, y hasta cierto punto inocente por su optimista perspectiva del futuro... siempre y cuando la escasez de gasolina no frene por completo la nación. Por cierto, la frase "Licorice Pizza" era un término popular para los discos de acetato que parecían pizzas de regaliz, un dulce también conocido como orozuz (¿sirvió de algo la explicación?)
Alana Haim (más conocida por su banda Haim) y Cooper Hoffman (el hijo de Philip Seymour Hoffman) me parecieron brillantes en los papeles principales, comprometidos con las virtudes y defectos de sus respectivos personajes para sostener nuestra atención durante los altibajos del libreto (también escrito por PTA). Y obviamente Anderson sigue siendo un genio del "casting", llenando los roles secundarios con actores a veces famosos (Bradley Cooper, Sean Penn, Tom Waits) (Actividad Recreativa #1: ¿Pueden encontrar a John C. Reilly debajo del maquillaje?) (Actividad Recreativa #2: ¿Pueden identificar mis dos automóviles favoritos de todos los tiempos?) y a veces desconocidos (Christine Ebersole, Harriet Sansom Harris, Ryan Heffington), pero siempre absolutamente perfectos para sus papeles. Detalle curioso: la familia de Alana está interpretada por la familia real de la actriz, y todos hacen un buen trabajo.
A fin de cuentas Licorice Pizza me pareció una experiencia cinematográfica cálida y divertida, y puedo recomendarla a pesar de su difusa narrativa e insípidas divagaciones. No es mi favorita de PTA (creo que esa sería Inherent Vice), pero me gustó más que su previa cinta, Phantom Thread... y definitivamente fue una inmensa mejoría sobre la atroz The Master. Un momento... ¿la habré interpretado mal? ¿Tendré que verla de nuevo? Eh, puedo vivir con la duda.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, February 25, 2022

We Need to Do Something



Síntomas: Una familia se refugia en el baño de su casa por una alerta de tornado, y quedan atrapados cuando un árbol bloquea la puerta. Pero los fenómenos que experimentan a continuación parecen sugerir una catástrofe de otra índole.

Diagnóstico: El primer acto de We Need to Do Something construye un amargo drama basado en los resentimientos que salen a la superficie durante el confinamiento forzado de una familia. No han pasado cinco minutos después del "tornado" (o lo que sea) cuando los esposos Robert (Pat Healy) y Diane (Vinessa Shaw) están discutiendo a gritos y haciendo todo tipo de acusaciones, mientras sus hijos Melissa (Sierra McCormick) y Bobby (John James Cronin) pelean por cualquier cosa, crispando aún más los nervios de sus padres. Obviamente las relaciones estaban deterioradas desde antes de la emergencia que los obliga a compartir un espacio demasiado pequeño, con la terrible agravante de un incierto futuro. Tal vez hay equipos de rescate en camino; o tal vez están abandonados a su suerte.
Entonces ocurre algo inesperado y muy extraño... y ahí comienza el horror.
We Need to Do Something es una cinta ambiciosa en sus ideas, pero minimalista en su forma. Casi todo ocurre en una sola habitación (el baño), donde el director Sean King O'Grady encuentra nuevos ángulos para capturar los vectores del conflicto familiar. Robert tiene un temperamento cruel y volátil que hace muy difícil la convivencia con los demás; esto ha provocado que Diane busque consuelo fuera del matrimonio, con la consiguientes sospechas de traición; el niño Bobby necesita constante validación de su madre; y la adolescente Melissa vive pegada a su teléfono como escape del entorno disfuncional que exacerba la apatía típica de su edad. Entonces, cuando la catástrofe natural (o anti-natural) los deja atrapados en el baño, tienen la opción de resolver sus diferencias y cooperar como una auténtica familia... o empeorar la crisis con su egoísmo individual.
Supongo que podríamos interpretar We Need to Do Something de distintas maneras según nuestra ideología y percepción de los personajes. Quizás sea un comentario sobre el colapso de la Familia (con mayúscula) en un mundo cada vez más amoral; o tal vez es una metáfora del excesivo individualismo que nos hace indiferentes a las necesidades de los demás. O simplemente es una lección sobre el peligro de experimentar con fenómenos fuera de nuestra comprensión.
Como sea, We Need to Do Something es un poco inconsistente en su desarrollo, pero me gustó su exuberante imaginación para conectar catástrofes naturales con clichés del horror que nunca había visto expresados de esta manera. La premisa es bastante inverosímil, y la "explicación" no tiene mucho sentido; de hecho, ni siquiera estamos seguros de que sea la solución correcta del misterio; pero aprecié la creatividad de O'Grady para combinar ideas tan descabelladas en un contexto tan íntimo y familiar.
Y si eso no funciona, podemos apreciar las excelentes actuaciones de Pat Healy (The Innkeepers, Cheap Thrills), Vinessa Shaw (The Hills Have Eyes, 3:10 to Yuma), el niño John James Cronin, y Sierra McCormick (The Vast of Night, VFW), todos ellos mostrando reacciones muy reales en circunstancias imposibles. Y aparentemente hay un cameo vocal de Ozzy Osbourne, pero solo me di cuenta al leer los créditos. Supongo que no fue muy llamativo.
We Need to Do Something requiere un poco de paciencia y flexibilidad para aceptar sus enormes saltos lógicos; sin embargo me pareció recomendable por la originalidad de su premisa, y su valor para desafiar las convenciones del horror sin preocuparse por satisfacer las expectativas del género... o del público. A veces la ausencia de respuestas es el mejor estímulo para nuestra imaginación.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, February 23, 2022

King Knight



Síntomas: Thorn (Matthew Gray Gubler) y Willow (Angela Sarafyan) dirigen un pequeño aquelarre "new age" en California, organizando rituales mágicos y ofreciendo apoyo emocional a sus discípulos. Entonces se revela un secreto sobre el pasado de Thorn que lo obliga a cuestionar su posición como líder.

Diagnóstico: Es difícil clasificar la película King Knight por la cantidad de géneros adyacentes a su premisa. Tiene momentos muy graciosos, pero no es una comedia. Las relaciones entre los personajes son sinceras y emotivas, pero no es un drama. Y aunque hay múltiples conflictos entre parejas, tampoco es una cinta romántica. Tal vez sea mejor describirla como un "estudio de carácter" sobre un hombre que encontró su lugar en el mundo, y corre el peligro de perderlo cuando se revelan detalles de su pasado incompatibles con sus creencias mágicas. Sí, creo que eso cubre todas las bases necesarias para explicar por qué no puedo explicar King Knight.
El director Richard Bates Jr. (Excision, Suburban Gothic) toma en serio los problemas de los personajes y su resentimiento como "outsiders" en un mundo que los rechaza por distintas razones, ya sea su orientación sexual, su apariencia física, o por adoptar valores paganos que ofenden al resto de la población. Sin embargo, el respeto y seriedad del director no precluye la gentil sátira de la filosofía "Wicca". Bates no se burla de nadie; simplemente deja que los personajes expresen sus sentimientos y las causas de su infelicidad. A veces son motivos válidos que cualquier persona puede entender (como la traición de un ser querido); y otras veces son rebuscadas expresiones de su dogma religioso (como el regalo ceremonial de una espada). Pero, cualquiera que sea el caso, King Knight promueve un espíritu tolerante y conciliador, al mismo tiempo que señala sin malicia las fallas de los personajes, y les da la oportunidad de corregirlas.
Claro, esas correcciones a veces involucran drogas psicodélicas, visiones de brujos medievales, y los sabios consejos de una roca parlante (con la voz de la cantante Alice Glass). No obstante, por absurdas que parezcan sus experiencias, a fin de cuentas contribuyen a la redención de Thorn y a la evolución del aquelarre.
El libreto (también escrito por Bates) empieza y termina bien, pero pierde el rumbo a la mitad por dividir su atención entre las meditaciones del protagonista y las sub-tramas de los discípulos. Afortunadamente el elenco derrocha talento y simpatía, rescatando sus escenas con gran sentido del humor y actuaciones genuinamente buenas que reflejan su humanidad interna. Entre ellos: Andy Milonakis, Kate Comer, Josh Fadem, Johnny Pemberton, Nelson Franklin, Emily Chang y Barbara Crampton. Mención especial para Angela Sarafyan, absolutamente perfecta como la sacerdotisa dedicada a su espiritualidad, pero con un lado práctico que nunca pierde de vista las realidades de la sociedad moderna.
Entonces, King Knight no es exactamente horror, ni fantasía, ni comedia, sino una espesa pócima con ingredientes de dulce sabor e incierto origen, diseñada para estimular la imaginación del público aficionado al cine "raro" que pone la atmósfera y las emociones por encima de la lógica. No es una cinta perfecta, ni la recordaré mucho tiempo, pero me dejó con una sonrisa, y tal vez con una actitud más positiva sobre el auténtico significado del éxito. Y con desconfianza por las "piñas de pino" que hablan con la voz de Aubrey Plaza.
Calificación: 8

IMDb

Monday, February 21, 2022

Texas Chainsaw Massacre



Síntomas: Lila (Elsie Fisher) y su hermana Melody (Sarah Yarkin) quieren revivir la economía de Harlow, un pequeño pueblo en Texas prácticamente abandonado, pero con potencial de convertirse en un sitio turístico para los "hipsters" de la ciudad que buscan una experiencia rústica y "artesanal". Sin embargo algunos habitantes del pueblo no están de acuerdo con esa invasión.

Diagnóstico: Contrario a la creencia popular, no hay mucha sangre en la original The Texas Chain Saw Massacre (1974); pero la intensidad del tormento físico y mental que retrató el director Tobe Hooper (que en paz descanse) nos convence de que vimos atrocidades más gráficas de lo que realmente ocurre en la pantalla. A casi cincuenta años de su estreno, The Texas Chain Saw Massacre sigue siendo una experiencia perturbadora que sus múltiples secuelas, reboots y precuelas trataron de duplicar... sin lograrlo hasta el momento. Incluso la primera secuela, The Texas Chainsaw Massacre 2 (dirigida por el mismo Hooper), reconoció que era imposible recrear la atmósfera de la original, y prefirió convertirse en una delirante farsa bañada en sangre y vísceras (cortesía de Tom Savini, nada menos). No voy a perder tiempo recontando todas las películas (ocho sin contar la nueva), porque la franquicia de Chainsaw nunca estableció un universo claro y cronológicamente consistente, así que no tiene sentido re-visitar el tedioso nihilismo del reboot The Texas Chainsaw Massacre (2003), ni el inesperado humor sardónico de Texas Chainsaw 3D (2013), y mucho menos el extraño giro a "whodonit" de Leatherface (2017). Y ahora se estrena Texas Chainsaw Massacre (disponible en Netflix), otra auto-proclamada "secuela directa" que ignora a sus predecesoras y adopta la actitud de "borrón y cuenta nueva".
¿Funcionó esa estrategia? Sí y no. Por el lado positivo, Texas Chainsaw Massacre se aproxima ligeramente a la intensidad de la original, y complementa el suspenso con abundante "gore", excelente cinematografía, y válidos comentarios sobre las divisiones culturales de los Estados Unidos. Por el lado negativo, el libreto arruina la película con los personajes más ridículamente ineptos del Horror contemporáneo. En serio, es frustrante la cantidad de veces que cometen errores absurdos para evitar que la película termine prematuramente. Desde luego es una práctica común en el cine de terror, y ya debería estar acostumbrado... pero Texas Chainsaw Massacre se lleva el premio.
En fin... será mejor enfocarse en lo bueno.
La renovación del pueblo fantasma y la "invasión" de las jóvenes empresarias se presta para explorar las contradicciones del capitalismo, y el contraste ideológico entre las áreas rurales conservadoras de los Estados Unidos y la política liberal de los centros urbanos. Y no solo es un adorno para simular relevancia social, sino que influye en el desarrollo de los personajes, especialmente Lila (Elsie Fisher), una joven traumatizada por un tiroteo escolar, que ahora debe lidiar con individuos como Richter (Moe Dunford), el mecánico de Harlow que defiende su derecho a portar armas porque están en Texas, y nadie les dice lo que pueden hacer; pero Lila tiene cicatrices que indican el peligro de esa actitud. Y aunque el mensaje se vuelve un poco confuso, sin duda aprecié la intención de elevar la cinta sobre su modesto nicho de terror.
Lo cual nos lleva al otro gran acierto de Texas Chainsaw Massacre: la cantidad de sangre y grotescas muertes realizadas por los estudios Illusion Industries y Mr. X con una perfecta mezcla de efectos prácticos y digitales. Incluso diría que Texas Chainsaw Massacre tiene los mejores "kills" del año... y apenas estamos en Febrero (ejemplo: la ventana del autobús).
Finalmente, las actuaciones de Sarah Yarkin (Happy Death Day 2U) y Elsie Fisher (Eighth Grade) tienen suficiente emoción para compensar las figuras desechables del reparto secundario que solo existen como víctimas potenciales de Leatherface (Mark Burnham). Y no diré más al respecto.
Es una lástima que las virtudes visuales y temáticas de Texas Chainsaw Massacre se demeriten por la exasperante idiotez de los personajes. Solo queda esperar que los bolsillos sin fondo de Netflix financien otra "secuela directa" que ignore los problemas de Texas Chainsaw Massacre, y establezca una ruta más inteligente para continuar la saga. Sugerencia de título: Texas Chain Saw Massacre; perfectamente claro y nada confuso.
Calificación: 7

IMDb

Sunday, February 20, 2022

Uncharted: Fuera del Mapa (Uncharted)



Síntomas: El ladrón Nathan Drake (Tom Holland) se une al aventurero Victor Sullivan (Mark Wahlberg) para buscar el Tesoro de Magallanes, perdido desde hace 500 años durante la primera travesía alrededor del mundo. Pero el millonario Santiago Moncada (Antonio Banderas) sigue de cerca sus pasos...

Diagnóstico: Como siempre, desconozco el videojuego Uncharted en el que se basa la película Uncharted: Fuera del Mapa (bueno, sé que existe, pero nunca me interesó jugarlo porque es de consola, y como "PC gamer" desde hace aproximadamente cien años, siento un profundo prejuicio contra esas plataformas) (Sí, es un prejuicio irracional, ignorante, y hasta ofensivo... pero "perro viejo no aprende trucos nuevos"; y no hay muchos perros tan viejos como yo).
¿En qué estaba? Ya recuerdo: no me importa si Uncharted: Fuera del Mapa es una fiel adaptación del videojuego. Solo me interesa saber si funciona como película. La respuesta, después de estos mensajes.
Respuesta: Meh.
Uncharted: Fuera del Mapa quiere ser una versión moderna de Raiders of the Lost Ark, pero se parece más a la insufrible trilogía de Dan Brown (The Da Vinci Code, Angels & Demons e Inferno). Durante la primera mitad, Nathan Drake (Tom Holland), Victor Sullivan (Mark Wahlberg) y Chloe Frazer (Sophia Ali) viajan por el mundo siguiendo las pistas que dejó el navegador de Magallanes sobre la ubicación de un gran tesoro extraviado desde el siglo dieciséis. Y, desde luego, el trío de aventureros enfrenta ocasionalmente a los esbirros del millonario Santiago Moncada, comandados por la letal Jo Braddock (Tati Gabrielle). Suena interesante, pero en la práctica son las mismas rutinas de templos antiguos, ruinas perdidas y "raves" que me han hecho bostezar en las películas antes mencionadas. Por otro lado, esa estructura modular separada por acertijos emula el modelo narrativo de los videojuegos, así que tal vez los fans de Uncharted encontrarán estas secciones menos tediosas que yo, lo cual respeto.
Afortunadamente Uncharted: Fuera del Mapa mejora en el tercer acto, cuando el director Ruben Fleischer (Zombieland) aprovecha su talento para filmar épicas secuencias de acción absolutamente inverosímiles, pero visualmente impresionantes y con suficiente vigor para despabilar al público (al menos a mi). Solo diré que nunca había visto una batalla naval como la que presenta Uncharted: Fuera del Mapa. Es como una combinación de Pirates of the Caribbean y Fast and the Furious que por sí sola justifica el precio del boleto.
Otro acierto menor es la química que comparten los protagonistas. Tom Holland es básicamente Peter Parker sin uniforme de Spider-Man, bromeando en situaciones de peligro, y disculpándose con los villanos cuando los arroja desde un avión (no es SPOILER, ya que la película empieza con esa secuencia... aunque nos obliga a esperar hora y media para ver cómo termina). Por su parte, Mark Wahlberg interpreta a Victor Sullivan con apropiado cinismo y cuestionable lealtad, pues es capaz de traicionar a cualquiera para satisfacer su codicia. En el papel del villano, Antonio Banderas es bastante olvidable, pero me gustó verlo en una película grande después de tantas "B-Movies" que no aprovechan su talento. Finalmente, Sophia Ali (Truth or Dare) es una adecuada "sidekick" que balancea la testosterona de los héroes; y Tati Gabrielle (Chilling Adventures of Sabrina) se divierte en un papel de experta asesina que no quedaría mal en una película de James Bond.
A fin de cuentas ubicaría Uncharted: Fuera del Mapa al mismo nivel que Tomb Raider (versión de Alicia Vikander): un buen reparto y sólidas secuencias de acción para compensar un genérico argumento y flojo melodrama. Y, aunque las dos dejaron la puerta abierta para futuras secuelas, preferiría continuar con Lara Croft, tan solo porque sus aventuras no me recordaron The Da Vinci Code. Y porque sus juegos eran originalmente para computadora.
Calificación: 7.5

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