Tuesday, June 30, 2015
Burying the Ex
Síntomas: El joven Max (Anton Yelchin) está arrepentido de mudarse con su dominante novia Evelyn (Ashley Greene), y decide cortar la relación... pero antes de lograrlo Evelyn muere en un accidente de tránsito. Un tiempo después Max inicia una tentativa relación con Olivia (Alexandra Daddario), una chica que parece perfecta para él... pero primero tendrá que lidiar con Evelyn, quien resucitó de la tumba y no está dispuesta a perder a su novio.
Diagnóstico: Después de una destacada carrera durante los ochentas y noventas como protegido de Steven Spielberg, el director Joe Dante redujo la frecuencia de sus proyectos, limitándose casi exclusivamente a series televisivas y ocasionales cortometrajes (por no mencionar su popular sitio "retro" Trailers From Hell). Sin embargo, para fortuna de sus fans (como yo), Dante regresó al cine en el 2009 con el agradable thriller juvenil The Hole; y ahora nos deleita de nuevo (más o menos) con Burying the Ex, una sencilla y simpática comedia de terror que evoca el período independiente de Dante (cuando trabajaba con Roger Corman), filmada a bajo costo y en muy poco tiempo; por consiguiente no está a la altura de sus obras más conocidas, pero aún así podría recomendarse para cinéfilos que aprecien el travieso estilo de Dante y sus constantes referencias al cine clásico de terror y ciencia ficción.
Max, el protagonista, trabaja en una tienda de disfraces y decoraciones de Halloween, lo cual justifica la ubicua presencia de pósters clásicos, revistas especializadas (Fangoria, Famous Monsters, Video Watchdog) y fragmentos de memorables películas, como Plan 9 from Outer Space y The Night of the Living Dead. De hecho Dante es tan "geek" que incluso musicaliza la cinta con pistas incidentales de Tarantula, It Came from Outer Space, y no sé cuantas más.
Pero esos son tan solo adornos audiovisuales. Lo importante en Burying the Ex es el bizarro triángulo romántico entre Max, Evelyn y Olivia. Como en las mejores cintas de zombies, la infección (o maldición, en este caso) no sólo sirve para crear la amenaza de los muertos vivientes, sino para explorar algún aspecto de la experiencia humana. George A. Romero usó los zombies como metáfora del racismo, del consumismo y la división de clases. Joe Dante, siempre más ligero y humorístico, usa al zombie como metáfora de la "novia infernal" que quiere controlar la vida de su novio y alterar su forma de ser. Quizás no sea una idea muy profunda, pero añade sustancia a esta humilde comedia, al mismo tiempo que aprovecha los talentos específicos de un elenco que supo encontrar el balance entre momentos cómicos y escenas de genuino suspenso, recordándonos de vez en cuando el peligro real (o "real") de convivir con un zombie... sobre todo cuando el zombie se rehúsa a aceptar la situación.
Anton Yelchin es un perfecto "geek" dócil y sumiso ante las exigencias de su novia, hasta que llega al límite de su tolerancia; su actuación es un poco pasiva, pero cuenta con el apoyo de Oliver Cooper en el papel de su maniático hermano Travis, con pocos escrúpulos y claras idea sobre lo que hay que hacer con un zombie que no quiere irse. Ashley Greene interpreta con admirable convicción la evolución emocional de Evelyn, así como su gradual descomposición física, lograda con sólidos efectos de maquillaje y adornos digitales que me hicieron sonreír. Finalmente, Alexandra Daddario destila dulzura y entusiasmo como interés romántico más compatible con la personalidad de Max; es una actuación simple pero natural y creíble (siempre y cuando no cuestionemos cómo es posible que Anton Yelchin pueda atraer estas espectacularmente hermosas mujeres... quizás ahí radica el auténtico elemento fantástico de la película).
Por el lado negativo, el libreto de Alan Trezza me pareció demasiado obvio, con muchas situaciones previsibles y carentes de la imaginación que yo esperaba en una película de Joe Dante. Afortunadamente la historia mejora en el tercer acto, cuando los clichés del romance dejan paso al peligro más inmediato de la novia zombie, casi invencible y dispuesta a todo para retener a su novio.
Habiendo dicho eso, admito que mi afecto por la obra de Joe Dante podría haber influido en mi apreciación de Burying the Ex; sé que no es una gran película, pero entretiene bastante, logra sorprendernos en un par de ocasiones, y mantiene un grado continuo de tensión que es muy fácil perder cuando se combina la comedia y el horror. Tal vez la reciente cinta Life After Beth mostró mayor ingenio en su manejo de la novia zombie, pero sería injusto compararlas por las diferencias en tono y argumento. Además... ¡Joe Dante! ¡Dick Miller! ¡Cinema de culto! Es una combinación que nunca perderá atractivo, al menos para mi y para los fans de este director.
Calificación: 7.5
IMDb
Monday, June 29, 2015
En la Mira (The Gunman)
Síntomas: Ocho años después de participar en un asesinato político en la República del Congo, el mercenario Jim Terrier (Sean Penn) trabaja con una organización humanitaria, tal vez para tranquilizar su conciencia. Sin embargo Jim debe regresar a su violento pasado cuando descubre que alguien está eliminando a los implicados en aquella fatídica misión.
Diagnóstico: Tengo una hipótesis: el director de Taken quería filmar otra película de acción "seria", pero Liam Neeson declinó participar. Entonces le hablaron a Sean Penn, quien dijo: "De acuerdo; participaré en su tedioso refrito de The Bourne Identity, pero sólo si puedo quitarme la camisa cada quince minutos para que la gente admire mi condición física a los 55 años". Y así nació En la Mira. O podría estar equivocado, y alguien pensó realmente que sería buena idea transformar a Sean Penn en estrella de acción usando un libreto tan vacío y genérico.
Bueno, en ciertos aspectos no salió tan mal, sobre todo al principio de la película, cuando parece que seguiremos el trabajo de rudos mercenarios contratados para proteger a los empleados de diversas organizaciones humanitarias. Si ese fuera el tema principal de En la Mira, creo que me hubiera gustado más. Sin embargo la trama se desvía rápidamente y nos lleva a Londres, España y Gibraltar, siguiendo una compleja (y al mismo tiempo pueril) conspiración que no tiene mucho sentido ni interés para el espectador, más allá de lucir algunas hermosas locaciones y darle trabajo en papeles secundarios a varios destacados actores, como Idris Elba, Ray Winstone y Javier Bardem (en la primera mala actuación que le he visto; supongo que fue un trabajo por dinero y no porque le haya gustado el libreto... hablando de mercenarios).
Las escenas de acción son adecuadas, aunque demasiado breves y esporádicas para sostener la energía de la película. La mayor parte de la trama se desperdicia en traslados de un lugar a otro, palabrería de relleno, y un insípido romance entre Terrier y una doctora (interpretada por Jasmine Trinca) que se ve involucrada en la aventura sin motivo aparente... excepto para servir como rehén durante el tercer acto (no cuenta como SPOILER cuando es algo tan evidente).
Y si a eso añadimos el gran final en medio de una corrida de toros (lo cual detesto, desde luego), tenemos una experiencia aburrida, insulsa y ocasionalmente repugnante (¿mencioné la corrida de toros?) (Sí, hace dos segundos) que no podría recomendar excepto para fans de Sean Penn y para quienes piensan que las películas de Taken serían mejores si tuvieran media hora adicional de conversaciones monótonas y un héroe demasiado propenso a la sobre-actuación (al menos Liam Neeson puede expresar emoción sin fruncir el rostro hasta parecer una figura de papel maché).
Ahora que lo pienso, ya existe una buena película sobre mercenarios en África: 24: Live Another Day. Se filmó para televisión, pero supera en todo a En la Mira. Debí suponerlo... incluso con su programa cancelado, Jack Bauer siempre llega al rescate.
Calificación: 5 (sin la corrida de toros sería 6)
IMDb
Saturday, June 27, 2015
La Noche del Demonio 3 (Insidious: Chapter 3)
Síntomas: La joven Quinn Brenner (Stefanie Scott) está convencida de que su difunta madre intenta comunicarse con ella desde el más allá, y para ayudarla solicita los servicios de la médium Elise Rainier (Lin Shaye). Sin embargo a lo largo de los días Quinn y Elise se dan cuenta de una fuerza maligna es la que está tratando de hacer contacto. Pero, ¿con qué propósito?
Diagnóstico: A pesar de un tercer acto un poco incoherente, la original Insidious (2010) me gustó bastante, y contribuyó en gran medida a la nueva ola de cine de terror sobrenatural con renovado énfasis en drama y atmósfera, lo cual siempre se agradece en un género obsesionado con sobresaltos baratos y ruidos estridentes. Dos años después llegó Insidious: Chapter 2, con algunas buenas ideas y mayor ambición dramática, aunque incorporó tantos nuevos elementos que se volvió un poco confusa y diluyó el interesante misterio de la primera película. Y ahora, con la tercera parte, el equipo de Leigh Whanell (director/escritor), James Wan y Oren Peli (productores) toman la obligatoria ruta de la precuela, mostrándonos... no exactamente el origen de la médium Elise Rainier, sino un caso previo que la puso en contacto con las entidades paranormales que posteriormente le darían tantos problemas. El resultado es más parecido al Capítulo 1, aunque con un marcado descenso en horror y originalidad. En resumen, un refrito inferior que no contribuye suficiente a la mitología para justificar su existencia como parte de la trilogía. Sin embargo, por méritos propios podría tomarse como una adecuada cinta de terror con suficiente tensión y ocurrencias sobrenaturales para satisfacer al espectador que quiera pasar hora y media con algo ligeramente distinto a la típica fórmula de "casa embrujada" (o "departamento embrujado", en este caso).
Por el lado positivo, La Noche del Demonio 3 ofrece sólidas actuaciones de un elenco que pone la caracterización por delante del horror. Stefanie Scott debe expresar terror y angustia en muchas formas, y lo logra sin repetirse demasiado ni degenerar en una hueca "scream queen" ochentera; por el contrario, sus emociones conducen la película de principio a fin y nos ponen de su lado, a diferencia de las víctimas desechables que encontramos en incontables películas de terror. Dermot Mulroney se siente un poco rígido como Sean, el comprensivo padre de Quinn, pero expresa la calidez y fortaleza necesaria para apoyar a su hija, sobreponiéndose al reprimido dolor de perder a su esposa. No obstante, la estrella real de la película es Lin Shaye como Elise Rainier. Cuando se anunció que La Noche del Demonio 3 sería una "precuela", yo esperaba un viaje a la juventud de Elise, con otra actriz abordando el papel; sin embargo fue un acierto conservar a Shaye y darle oportunidad de "llenar los huecos" del personaje que hizo tan memorable en las dos previas cintas. Su evolución emocional no es tan aparatosa como la de Quinn y su padre, pero se siente más real y profunda; excelente trabajo de una menospreciada actriz con gran afinidad por el género de terror.
Habiendo dicho eso, sigo pensando que la premisa de La Noche del Demonio 3 no enriquece la saga, pues básicamente es una repetición de la primera película sin la intriga y originalidad que la hicieron tan impactante. Aún así funciona como genérico relato de terror con apropiadas dosis de suspenso, buenas actuaciones y favorable atmósfera para provocar esa inquietud constante que no depende de los "sustos" ni en los efectos especiales, sino en la dirección y fuerza narrativa. En resumen: mediocre precuela, sólida experiencia de terror. No siempre podemos tener las dos cosas, especialmente en este género, y sobre todo cuando la única motivación fue el dinero.
Calificación: 7.5
IMDb
Friday, June 26, 2015
Poltergeist
Síntomas: La familia Bowen se muda a su nueva casa, y empiezan a experimentar extraños fenómenos que culminan con la desaparición de Madison (Kennedi Clements), la hija menor. Entonces los padres contactan a un equipo de investigadores paranormales con la esperanza de que encuentren a la niña.
Diagnóstico: Para ahorrar tiempo lo diré desde el principio: en lo que respecta a remakes de películas clásicas, la nueva Poltergeist no resultó tan mala como esperaba.
Esto no significa que sea muy buena, ni necesaria, y mucho menos que supere a la original; simplemente me pareció una adaptación técnicamente competente y realizada con un estilo apto para las nuevas generaciones que encontrarían difícil tomar en serio una película de 1982, con todas las reliquias culturales que ello implica... por no mencionar efectos especiales que hoy no parecerían tan sorprendentes como lo fueron para quienes tuvimos oportunidad de verla hace más de treinta años.
¿Suficiente apología? Perfecto. Pasemos a los detalles.
El libreto de David Lindsay-Abaire añade elementos para modernizar la trama y omite detalles para simplificarla (esta vez no hay un perro en la familia, ni se presenta la sutil crítica sobre la proliferación de los suburbios, ni se usa el "product placement" que en 1982 no solo era innovador, sino que realmente contribuyó al carácter de la casa y sus habitantes).
Algunas de las adiciones funcionan, mientras que otras se sienten forzadas... simples caprichos para demostrar que no es una copia exacta, y que el director Gil Kenan (City of Ember, Monster House) realmente pensó mucho sobre como "mejorarla" (sin lograrlo, desde luego). Entre lo positivo mencionaría las perturbaciones eléctricas que anuncian la presencia de los espíritus (o el "poltergeist"), evocando el estilo gráfico de la cinta original y al mismo tiempo complementando temáticamente el asunto de la televisión fantasmal ("They're here"). Los cambios negativos requerirían una lista demasiado larga, así que sólo señalaré como ejemplo al "médium" (interpretado por Jared Harris) que llega a limpiar la casa; y sabemos que está calificado para hacerlo porque tiene un "reality show" donde investiga sitios embrujados. Buen actor, horrible personaje y horrible decisión creativa.
Hablando de lo cual, Poltergeist reúne un excelente elenco que eleva considerablemente su credibilidad dramática. Sam Rockwell proyecta la frustración de un padre de familia en mala situación económica, disfrazada tras su mordaz sentido del humor. Rosemarie DeWitt, una de mis actrices favoritas, nos presenta una madre devota y compasiva, pero práctica cuando la situación lo requiere. Y Jane Adams es una investigadora paranormal creíble y competente, que toma en serio su trabajo al mismo tiempo que alberga ciertas dudas sobre su validez científica. Los niños actores también hacen un buen trabajo, y los efectos digitales generalmente contribuyen a la narrativa sin opacarla... aunque al final creo que muestran más de la cuenta, arruinando el misterio y espiritualidad detrás de los fenómenos paranormales que sufre la familia Bowen (sin embargo me dio gusto saber que hay WiFi en "el otro lado").
Pero, más que nada, atribuiría el parcial éxito de este remake a la buena decisión de conservar la premisa de la cinta original. Estamos tan acostumbrado a las monótonas historias de "casa embrujada" que las variaciones ofrecidas por Poltergeist la separan del montón y añaden suspenso por el simple hecho de evadir algunos de los clichés (no todos) que ya vimos en demasiadas ocasiones.
Irónicamente, el mejor remake (no oficial) de Poltergeist fue la popular Insidious, del 2010, donde un niño se pierde en el "plano astral" y debe ser rescatado entre tenebrosas manifestaciones sobrenaturales (doble ironía: el "Capítulo 3" de Insidious se estrena en México el mismo día que Poltergeist... alguien necesita tomar unas clases de mercadotecnia y contra-programación). La nueva Poltergeist sigue una línea similar, pero se enfoca más en sobresaltos y momentos de tensión desechable, lo cual supongo que cuenta como "modernización". La verdad es que pudo ser mucho peor, y tan solo por eso merece una renuente recomendación dirigida exclusivamente a quienes nunca vieron la película original. Desde luego sería mejor que la vieran, pero no quiero pedir milagros. Ya fue bastante que Poltergeist no fuera un desastre total; en el nicho de los remakes eso puede considerarse como un triunfo rotundo.
Calificación: 7
IMDb
Wednesday, June 24, 2015
A Deadly Adoption
Síntomas: Después de perder al bebé que estaban esperando, Robert y Sarah Benson (Will Ferrell y Kristen Wiig) deciden adoptar al hijo de la joven Bridget Gibson (Jessica Lowndes), quien necesita dinero para continuar sus estudios universitarios. Entonces, para vigilar de cerca el embarazo, Robert y Sarah deciden que Bridget se mude con ellos hasta que nazca el bebé. Sin embargo la presencia de la atractiva muchacha empieza a afectar la armonía del hogar... lo cual podría ser parte de su plan.
Diagnóstico: Con mucha frecuencia he usado las películas del canal Lifetime como punto de comparación para señalar la blanda apariencia de alguna cinta, o los clichés de algún libreto excesivamente melodramático y predecible. Bueno, pues al parecer estas mediocres "Lifetime Original Movies" se han convertido en un fenómeno suficientemente popular para merecer una parodia estelarizada por los célebres comediantes Will Ferrell y Kristen Wiig (estrenada en el mismo canal Lifetime, nada menos). Sin embargo los elementos humorísticos de A Deadly Adoption tienden a ser tan sutiles que podrían describirse como "inexistentes". Básicamente es una película "normal" de Lifetime, cuyo único chiste es la presencia de estos dos actores; si no fuera por ellos, la cinta carecería de interés alguno. Para bien o para mal, se trata de una broma tan "meta", que termina siendo idéntica al producto que intentaba parodiar.
Esta descripción probablemente traerá recuerdos de la película Casa de Mi Padre, donde Will Ferrell intentó algo similar con el estilo de las telenovelas latinoamericanas; y ahora con A Deadly Adoption el resultado es igual... gracioso por un momento, pero cuando nos habituamos a la incongruencia entre actor y material nos damos cuenta de que ahí empiezan y terminan sus dudosos atributos, por mucho que esperemos la llegada de la parte "cómica". Spoiler: nunca llega.
A pesar de eso existen algunos indicios de humor demasiado frágiles para generar auténticas carcajadas. Por ejemplo, la tenue falsedad en el rostro preocupado de Kristen Wiig; el perfecto (aunque arbitrariamente mutable) peinado de Will Ferrell; y la detallada manera como pronuncia "ketoacidosis". Algunos de estos detalles emulan con tal exactitud los clichés de las películas de Lifetime que no pude evitar una sonrisa... pero no estoy seguro si fueron cuidadosamente planeados, o si Wiig y Ferrell simplemente tomaron un libreto del montón en las oficinas de Lifetime y dijeron: "Sí, lo que sea... cualquiera de estos funciona".
En otras palabras, no sé si los espectadores fuimos cómplices del chiste, o víctimas de él.
A pesar de esas dudas no me arrepiento de haber visto A Deadly Adoption, y aunque no podría recomendarla como comedia, sin duda me pareció un curioso experimento que podrían apreciar por igual los aficionados al cine "raro", y los fans ocasionales de Lifetime. Confieso que pertenezco a ambos grupos, pero por favor no me juzguen... no es un vicio frecuente, y puedo justificarlo diciendo que, a fin de cuentas, son "B-Movies" con actrices de culto que me gustan, como Julie Benz, Victoria Pratt, Kristy Swanson, etc. De hecho, durante A Deadly Adoption pasaron el anuncio de Perfect High, la historia de una bailarina adicta a las drogas (Bella Thorne), y desde luego me gustaría verla... aunque no pienso decírselo a nadie.
Calificación: 6.5
IMDb - Trailer (conviene verlo para entender el "humor" de la película)
Tuesday, June 23, 2015
Barely Lethal
Síntomas: Una organización secreta entrena niñas para convertirlas en expertas espías y asesinas. La Agente 83 (Hailee Steinfeld) es la más destacada alumna, pero añora la vida de una adolescente normal. Entonces, durante una peligrosa misión, 83 ve la oportunidad de fingir su muerte, y bajo la nueva identidad de "Megan Walsh" se hace pasar por estudiante de intercambio para ingresar a una típica escuela preparatoria, donde su talento como espía podría ser más útil de lo que esperaba.
Diagnóstico: Barely Lethal intentó una ambiciosa fusión de géneros, pero está condenada al fracaso por la incompatibilidad de su propósito y su ejecución. Sin embargo, para ser justos, el director Kyle Newman (quien enarboló la bandera "geek" con la nostálgica Fanboys) enfrentó una labor bastante complicada tratando de combinar violencia y humor en un entorno restringido por las fórmulas de la comedia juvenil y la edad del público objetivo; bajo esas limitadas circunstancias Barely Lethal debería ser atroz, pero sobrevive (en mi humilde opinión) gracias a su simpático elenco y un mediocre libreto que al menos reconoce su crisis de identidad, y nunca olvida su compromiso con la humanidad de los personajes.
Bueno, quizás "humanidad" sea un poco exagerado. Barely Lethal no pretende ofrecer densos cuestionamientos sobre la moralidad de entrenar pequeñas niñas como asesinas profesionales; ni espera que tomemos en serio los arbitrarios cambios de dirección de la trama, en una escena persiguiendo terroristas internacionales y en otra buscando el vestido perfecto para el baile de graduación. El director sabe que la premisa es absurda, y en vez de ocultarla la aprovecha para crear sorpresivos momentos políticamente incorrectos que jamás existirían en una cinta de Disney, pero que podemos disfrutar sin mucha culpa en esta irreverente película. Por ejemplo: el clásico "montage" al ritmo de la música donde las niñas prueban diferentes atuendos... adornados con mortales accesorios como pistolas, cuchillos y granadas de mano. Y también me hizo reír una honesta conversación adolescente sobre "la primera vez"... aunque no sea exactamente "la primera vez" que esperábamos.
Estos ambiguos halagos no significan que Barely Lethal sea una buena película; básicamente es una combinación de Spy Kids y Mean Girls, pero sin la creatividad visual de la primera ni el agudo comentario social de la segunda. De hecho, podríamos decir que la cinta cuenta con un solo truco: el contraste de elementos incongruentes para generar humor, ya sea la dulce niña entrenada para matar, o los retos escolares interpretados como crisis globales. Por suerte el director entendió que estas bruscas fluctuaciones de tono requieren personajes agradables que mantengan al espectador emocionalmente enganchado en una trama inverosímil. Hailee Steinfeld encaja en esa descripción, enfrentando con igual seguridad las (pobres) escenas de acción y su vacilante evolución como "chica normal". Samuel L. Jackson hace lo de siempre, gritando órdenes en su obligatorio papel de "rudo-sensible"... pero manteniendo el vocabulario consistente con la clasificación PG-13. Jessica Alba como la mortal villana no me dio "pena ajena", lo cual es ganancia (a decir verdad, he notado una marcada mejoría en sus interpretaciones recientes, sobre todo en papeles secundarios que no requieren largos diálogos o emociones complejas; perdón si suena como insulto, pero lo digo como halago). Aún así la sorpresa de la película fue Dove Cameron como la "hermana" temporal de Megan, quien empieza como típica adolescente caprichosa para eventualmente encariñarse con la "estudiante de intercambio" que no sabe navegar las turbulentas corrientes de la sociedad estudiantil. Parece que Cameron es egresada del Canal Disney, pero no arrastra los vicios de tal "escuela"; por el contrario, se siente muy natural y graciosa sin forzar el humor ni exagerar su actuación.
Entonces, al igual que la agente 83, Barely Lethal no sabe lo que quiere y se tropieza muchas veces en su búsqueda de sentido y aceptación. No sé si será apropiada para niños pequeños, debido al casual manejo de armas y violencia; y el público adolescente quizás la encontrará demasiado blanda e inofensiva. Sin embargo yo disfruté su ocasional ingenio para combinar elementos contradictorios y, como fan de la comedia juvenil, me hizo reír y mantuvo mi atención, de modo que podría calificarla como "tan mala que es buena (o al menos tolerable)", lo cual garantiza una recomendación con amplias reservas; el sentido común de cada lector dictará si vale la pena arriesgarse. A fin de cuentas supongo que aprecio más la actitud subversiva de una película que su talento narrativo. Tal vez por eso me gusta tanto Showgirls.
Calificación: 6.5
IMDb
Monday, June 22, 2015
Vendetta
Síntomas: Un peligroso criminal llamado Victor Abbott (Paul Wight) asesina a la esposa del Detective Mason Danvers (Dean Cain), y es enviado a presidio. Entonces, buscando venganza, Danvers asesina al hermano de Abbott y se deja capturar, para que lo envíen a la misma prisión. Pero una vez que se cumple su deseo, Danvers se da cuenta de que Abbott será el menor de sus problemas.
Diagnóstico: ¿Las Hermanas Soska haciendo una película de acción? Definitivamente suena interesante. Este dueto de cineastas canadienses ganó bastante fama en el género de terror gracias a la torcida estética y sardónico sentido del humor que mostraron en cintas como la excelente American Mary y la mediocre/divertida See No Evil 2. Resulta entonces natural que hayan querido ampliar sus horizontes incursionando en otro tipo de historias; y un relato de venganza parece una buena elección, pues ofrece amplia oportunidad de explotar la afinidad por el "gore" y violencia que distingue a estas directoras. Además, bajo el auspicio de la Federación Mundial de Lucha Libre (así es... otra película de WWE), no faltarán luchadores para llenar la pantalla de imponentes villanos. Como dicen, "la mesa está puesta" ¿Qué podría salir mal?
Desafortunadamente mucho puede salir mal. Casi todo, de hecho.
Para empezar, Vendetta no muestra ni un atisbo del rico y distintivo estilo visual de las Soskas. Por el contrario, la fotografía es plana, sin profundidad ni dimensión. Todo se ve... no sé... pequeño y sin chiste, desde las blandas locaciones en la más austera "prisión" imaginable, hasta las peleas que integran la mayor parte de la hueca narrativa. La edición parece igualmente amateur, entorpeciendo la poca acción existente y diluyendo el escaso suspenso que la dirección logra generar. Y no olvidemos las terribles actuaciones de casi todo el elenco. Cuando el mejor actor de la película es Dean Cain, estamos en apuros.
No lo digo como insulto. Al igual que muchas otras personas, siento afecto "geek" por Cain, cuya simpática interpretación de Superman/Clark Kent en la serie noventera Lois & Clark: The New Adventures of Superman lo convirtió en figura de culto y protagonista de incontables "B-Movies" de horror y ciencia ficción. No es un gran actor, pero tampoco es malo, y su expresión de profunda ira y determinación en Vendetta ayuda mucho incrementar la credibilidad de su personaje, así como explicar su resistencia a las tremendas palizas que recibe en la prisión (Cain no está exactamente gordo, pero tampoco parece candidato ideal para enfrentar a los rudos prisioneros, incluyendo al inmenso luchador Paul "The Big Show" Wight). Y, para empeorar las cosas, el otro villano de la cinta (omitiré su nombre para preservar el "misterio", aunque es bastante obvio desde su primera aparición) es tan insípido y fingido que no inspira gran temor... sólo le falta el bigote manillar para retorcerlo con los dedos.
El único elemento rescatable de Vendetta es la considerable cantidad de sangre que las Hermanas derraman en las peleas, golpizas y balaceras. No es una estrategia particularmente creativa, pero sirve para enfocarnos en algo que no sea la ilógica historia o las pobres actuaciones.
Espero sinceramente que Vendetta haya sido un mero proyecto "a sueldo" de Jen y Sylvia Soska, y que no refleje la disminución de su talento o la apatía dramática que mostrarán en su carrera futura. Con suerte sólo fue un deber contractual o una maniobra económica para financiar su siguiente proyecto, el cual será esencial para determinar si realmente queda visión en el dueto, o si podemos olvidarlas y buscar por otro lado a los redentores y redentoras del horror y la acción. Afortunadamente existen bastantes candidatas como Leigh Janiak (Honeymoon), Jennifer Kent (The Babadook), y Ana Lily Amirpour (A Girl Walks Home Alone at Night), de modo que podemos estar tranquilos. Pero no me gustaría perder a las Soskas. Las directoras de American Mary merecen otra oportunidad.
Calificación: 5.5
IMDb
Sunday, June 21, 2015
Intensa Mente (Inside Out)
Síntomas: Riley Anderson (voz de Kaitlyn Dias) es una niña de once años que está tratando de ajustarse a su nueva vida en la ciudad de San Francisco. Mientras tanto, dentro de su cabeza, los distintos aspectos de su personalidad se esfuerzan por balancear las cambiantes emociones de la niña... pero no será fácil, pues un accidente extravió los más importantes recuerdos de Riley.
Diagnóstico: ¿Que demonios significa todo eso? Suena complicado, pero los directores Pete Docter y Ronaldo Del Carmen encontraron la manera de introducirnos gradualmente a las complejidades de la mente humana, de modo que este ambicioso paseo por las turbulentas emociones de la pre-adolescencia se vuelve accesible y simpático, sin perder la considerable resonancia emocional que yo no había visto en una película de Pixar desde Toy Story 2. Y no me refiero a la fácil manipulación sentimental que empañó algunas recientes obras de este estudio (como Up y Toy Story 3)(sí, soy un monstruo), sino a una auténtica comprensión de los altibajos anímicos que todos experimentamos en momentos de crisis y transición.
¿Qué demonios significa todo eso? No importa; es más fácil ver la película.
Quizás no todos los conceptos se integran armónicamente en la vertiginosa narrativa; tal vez hay demasiados momentos arbitrarios que explotan la difusa lógica de la historia; o incluso si el final es un gran y conveniente "deus ex-machina", hay muchas otras cosas que admirar en Intensa Mente. Por ejemplo, el brillante elenco de voces perfectamente seleccionadas (gracias Cinemex, por animarse a exhibir la versión subtitulada), incluyendo a la genial Amy Poehler en el papel de "Alegría", Mindy Kaling como "Desagrado", Bill Hader en una maniática interpretación de "Temor", Lewis Black con la rugosa voz apropiada para "Furia", y Phyllis Smith como "Tristeza"; todos ellos personificaciones de las emociones primarias que dictan el comportamiento de Riley. Y mejor ni trataré de nombrar las numerosas voces que aportan peso, humor o sensibilidad a los roles secundarios o incidentales, volviéndolos igualmente relevantes y graciosos (Diane Lane, Kyle MacLachlan, Richard Kind, Paula Poundstone, Bobby Moynihan, Paula Pell, Frank Oz, Flea, Rashida Jones, y John Ratzenberger, obviamente).
Además, desde luego, tenemos las increíbles imágenes creadas por los artistas de Pixar, con personajes llenos de expresividad, escenarios de mágico diseño y casual realismo, y los acostumbrados detalles que nos hacen sonreír o pensar cuando menos lo esperamos (por cierto, no olviden quedarse a los créditos finales para entender la diferencia entre perros y gatos).
En verdad espero que Intensa Mente marque el regreso de Pixar al pensamiento original, al explosivo deleite que producía su fusión de animación, historia e imaginación, y al celo dramático que condujo sus mejores películas, antes de que se convirtieran en una fábrica de secuelas y anuncios de juguetes para satisfacer la ambición de su padre corporativo (atención a la escena donde un familiar castillo enfrenta su destino). Claro, parece haber muchas segundas, terceras y hasta cuartas partes en la lista de proyectos futuros de Pixar, pero mientras conserven esa semilla de creatividad que genera películas innovadoras como Intensa Mente, todo estará bien... espero. Creo que no sólo estamos presenciando el "coming of age" de la niña Riley, sino de Pixar mismo; tras un difícil período de ajuste, la vida se extiende a un futuro lleno de posibilidades. Me pregunto qué les depara la adolescencia...
Calificación: 9
IMDb
Wednesday, June 17, 2015
Debug
Síntomas: Como parte de su condena, seis prisioneros acusados de crímenes digitales deben darle mantenimiento informático a un inmenso transportador espacial, limpiando datos obsoletos, actualizando programas y realizando un "debug" general del sistema antes de que la nave entre en servicio. Sin embargo al poco tiempo de iniciar su labor se dan cuenta de que no están solos, pues algo o alguien observa sus movimientos con un siniestro propósito.
Diagnóstico: A fin de cuentas Debug es una clásica historia de "casa embrujada", pero el director y guionista David Hewlett (más famoso por su trabajo como actor en series como Stargate: Atlantis y Dark Matter - también canadienses, por cierto) adaptó con cierto ingenio los elementos de ese subgénero a un contexto de ciencia ficción, aderezándolo con excelente diseño de producción, competentes efectos especiales (dentro de las posibilidades de esta modesta producción independiente) y un poco de sangre para nublar aún más la división entre géneros.
Entonces, en vez de "casa embrujada", tenemos una cavernosa nave espacial; en vez de fantasmas hay una inteligencia artificial astuta y manipuladora; y en vez de exorcismos o agua bendita tenemos "hackers" que tratarán de usar sus "mad skillz" para sobrevivir la fatídica misión.
Suena un poco tonto, pero admito que disfruté parcialmente esta inesperada fusión de estilos y... ¿temas religiosos?
No sé si fue intencional, pero la presencia de seis prisioneros y su guardián, todos ellos con personalidades muy distintivas, encajan vagamente en una metáfora de los Siete Pecados Capitales, con la maliciosa inteligencia artificial (interpretada por el ex-luchador Jason Momoa, nada menos) como una especie de dios vengativo, impartiendo justicia contra quienes se oponen a él... o algo así.
Desafortunadamente la parte media de la película se alarga demasiado y no tiene mucho sentido; en vez de profundizar en la analogía religiosa o explicarnos el plan del ciber-villano, la cinta adopta el clásico formato slasher para eliminar de maneras "creativas" a los aterrados prisioneros, lo cual al menos añade un poco de gore para amenizar los procedimientos. Sin embargo se siente como un arbitrario truco para llenar el tiempo mientras llegamos a un final estilo The Matrix, que resulta al mismo tiempo torpe e inconsistente con las reglas previamente establecidas en el micro-universo de la película.
De cualquier modo admiro la pasión y tenacidad de David Hewlett para realizar una producción "indie" con muy buena calidad visual, aunque le faltaron dos o tres revisiones a su libreto, o al menos la opinión de varios colaboradores para señalar y resolver aquellos problemas que empañan los considerables aciertos técnicos de Debug. Clásico error de muchos escritores/directores tan cercanos a su proyecto que pierden objetividad y juicio crítico; es el "Síndrome Shyamalan".
Para no terminar en una nota negativa mencionaré la notable cinematografía que desafía el bajo presupuesto de la cinta y hace que parezca una producción casi hollywoodense; los competentes efectos especiales que transmiten perfectamente la sensación de escala y abandono de la nave espacial; y el maravilloso diseño de producción obviamente inspirado en los limpios corredores de 2001: A Space Odyssey, sin perder la atmósfera utilitaria que nos recuerda que es un vehículo de trabajo y no una exhibición de arte moderno.
Sin duda Debug tiene fallas que impiden recomendarla como "joya oculta" de la ciencia ficción independiente, pero aún así me pareció superior al promedio tan solo por sus valores visuales y creativo concepto. Además, al ser una producción canadiense, podemos esperar actuaciones sinceras y amenas, libres de excesiva "actitud" y con ese desenfado casual que elimina todo indicio de pretensión. En resumen: mejor que cualquier bazofia de The Asylum, aunque no tan buena como algunos episodios de las series donde participó David Hewlett. Sin duda posee una visión definida, y se nota que aprendió bastante en el medio televisivo, pero le falta un poco de experiencia como cineasta. No hay problema... puedo esperar.
Calificación: 6.5
IMDb
Tuesday, June 16, 2015
We Are Still Here
Síntomas: Tras la muerte de su hijo adulto, la pareja de Paul (Andrew Sensenig) y Anne Sacchetti (Barbara Crampton) se mudan a una pintoresca casa de campo donde planean pasar su retiro. Entonces Anne empieza a notar extraños eventos en su nuevo hogar, y asume que los está siguiendo el espíritu de su fallecido hijo... pero tal vez los disturbios tengan un origen más siniestro.
Diagnóstico: Es notable lo mucho que We Are Still Here se parece a otras películas de "casa embrujada", y al mismo tiempo lo distinta que se siente. La trama incluye muchos ingredientes clásicos: la pareja que sufrió una tragedia reciente; las graduales manifestaciones de una presencia sobrenatural; el escepticismo del hombre que rechaza las afirmaciones de su esposa; el siniestro sótano donde... bueno, será mejor detenerme ahí. Baste decir que una escueta sinopsis de We Are Still Here no me inspiraría muchas ganas de verla. Sin embargo, bajo la dirección de Ted Geoghegan, estos clichés cobran nueva vida en una austera atmósfera "retro" de suspenso y angustia apoyada por las notables actuaciones de un elenco maduro y creíble, que habita sus personajes con una naturalidad rara vez alcanzada en el cine de terror.
Barbara Crampton (los fans del horror ochentero la recordarán por Re-Animator) y Andrew Sensenig interpretan a Anne y Paul, la pareja doliente en busca de una nueva vida en la aislada casa de campo que compraron a muy buen precio... quizás demasiado bueno. Sus razones para salir de la ciudad se revelan gradualmente, y cuando Anne siente la presencia de su hijo, no es motivo de terror, sino de alivio y afecto. Sin embargo sabemos que la situación empeorará, y el astuto libreto nos obliga a adivinar junto con los personajes lo que realmente está ocurriendo en la vieja casona. Los veteranos del género Larry Fessenden y Lisa Marie tienen una breve pero memorable intervención como una pareja "hippie" con aguda sensibilidad paranormal (o tal vez sea su afición a las drogas) que intentan comunicarse con los espíritus... y vaya si lo logran. Finalmente tenemos a Monte Markham y Susan Gibney como los vecinos cercanos que saben más de lo que aparentan sobre el funesto pasado de la casa.
Como dije, todo esto suena bastante rutinario, pero el sobrio y disciplinado estilo del director encuentra un perfecto balance entre drama, carácter y suspenso. Incluso me atrevería a decir que Geoghegan se inspiró en The House of the Devil, de Ti West, pues ambas comparten un tono de absoluta seriedad y se ubican en un nebuloso pasado setentero, pero sin llamar la atención a ello... todo está en los detalles y en el sutil diseño de producción, de modo que no parece un truco para inspirar falsa nostalgia, sino una válida decisión creativa que altera nuestra percepción y hace que We Are Still Here se sienta más "real", no solo en las escenas dramáticas, sino también cuando los eventos se salen de control durante la delirante conclusión.
Hablando de lo cual, los efectos especiales son escasos pero muy bien utilizados. Su manufactura combina métodos prácticos con pequeños adornos digitales que los hacen más tenebrosos y consistentes con el misterioso pasado de la casa; y una vez más demuestran el valor de las técnicas tradicionales en esta época de "CGI" desenfrenado y carente de estética artesanal.
Probablemente no será una cinta trascendental o muy memorable, pero We Are Still Here me pareció una sorpresa agradable cuya sólida narrativa y buen manejo del suspenso demuestran que hasta las predecibles fórmulas de antaño pueden funcionar cuando están en manos de artistas con genuina visión y capacidad para convertir lo viejo en nuevo... o al menos para tomarnos por sorpresa cuando creíamos conocer todos los trucos. Valiosa lección que deberían aprender los ejecutivos obsesionados con re-makes y refritos (¿alguien dijo “Poltergeist”?)
Calificación: 8
IMDb
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