Saturday, January 31, 2015
Inquebrantable (Unbroken)
Síntomas: Durante la Segunda Guerra Mundial es derribado el avión bombardero donde sirve Louis Zamperini (Jack O'Connell). Entonces, el famoso corredor olímpico y otros dos sobrevivientes quedan a la deriva en alta mar, con la tenue esperanza de ser rescatados antes de que los tiburones destrocen su frágil bote salvavidas.
Diagnóstico: Recuerdo vagamente hacer escuchado el nombre de Louis Zamperini en relación con su fama olímpica, pero ignoraba por completo su historia como bombardero aliado durante la Segunda Guerra Mundial. Sus devastadoras experiencias en combate y después de ser derribado son ciertamente interesantes e inspiradoras, y sin duda merecían una película... pero siento que Inquebrantable no logró hacer justicia al relato, pues si bien está impecablemente realizada, falla al tratar de evocar una respuesta emocional por parte del espectador, por no mencionar que ha sido criticada debido a las licencias dramáticas que la directora Angelina Jolie se tomó para hacer el argumento más compatible con las fórmulas hollywoodenses.
Además, si me puedo permitir un poco de cinismo, Inquebrantable parece diseñada para ganar Óscares, y eso erosiona aún más la honestidad de la película, que ya de por sí se siente fría y distante... exactamente lo contrario de lo que esperaríamos en una obra sobre “el triunfo del espíritu humano”.
¿O quizás fue un acierto? No estoy seguro. Por el lado positivo, la ausencia de sentimentalismo y frivolidad narrativa denota considerable respeto por las penurias de los personajes, ya que no requieren manipulación emocional para impactar al espectador. Por otro lado, tal vez hizo falta algún evento catártico o un poco más de empatía para evitar que la cinta se convirtiera en un panfleto histórico informativo e increíblemente bien producido... pero hueco y olvidable.
Las actuaciones influyen mucho en esa sensación de frialdad. Jack O'Connell, Domhnall Gleeson y Garrett Hedlund interpretan a Louis Zamperi y sus compañeros náufragos (respectivamente) con suficiente realismo, pero nunca los sentí compenetrados en sus personajes, ya fuera como auténticos soldados o como amigos atrapados en una situación inescapable. Claro, el maquillaje y efectos especiales se encargan de mostrar las lesiones físicas y cuerpos esqueléticos que corresponden al aislamiento en alta mar y sus posteriores torturas como prisioneros de guerra; sin embargo las actuaciones rara vez expresan los estragos psicológicos de la situación, o la lucha interna que seguramente se gesta dentro de cada uno.
Entonces, aprecié la intención didáctica de Inquebrantable, así como su pulida manufactura. Me gustaron los "flashbacks" sobre la infancia del protagonista, la atención al detalle en el diseño de producción, y algunas partes del final; pero con casi dos horas y media de duración, la película se siente más como una impersonal lección de historia que como un relato entrañable y humano. De cualquier modo podría recomendarla porque vale la pena conocer la historia de Zamperini; y quizás los fans de Angelina Jolie desearán apoyarla en esta faceta de su carrera detrás de las cámaras. Pero, en lo personal, me hubiera conformado con media hora en Wikipedia para aprender lo mismo. O también está la alternativa de leer el libro "Unbroken: A World War II Story of Survival, Resilience, and Redemption", de Laura Hillenbrand, donde aparentemente residen las emociones de la historia que no sobrevivieron la transición a la pantalla (y que probablemente atrajeron a los productores en primer lugar). Claro que en el libro no veremos los tiburones digitales, ni las espectaculares batallas aéreas, así que no todo está perdido.
Calificación: 7.5
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Friday, January 30, 2015
Búsqueda Implacable 3 (Taken 3)
Síntomas: A pesar de haberlas salvado en dos ocasiones de mafiosos europeos, el ex-agente Bryan Mills terminó distanciándose de su hija Kim (Maggie Grace) y su ex-esposa Lenore (Famke Janssen). Por eso, cuando una de ellas aparece asesinada en el departamento de Bryan, la policía lo considera como principal sospechoso, y se inicia una cacería humana conducida por el tenaz Inspector Dotzler (Forest Whitaker). Entonces Bryan deberá recurrir a sus antiguos métodos para evadir a las autoridades mientras busca a los auténticos culpables... que posiblemente están más cerca de lo que imagina.
Diagnóstico: La original Taken (2008) me pareció un entretenido pero rutinario thriller, cuyo principal atributo fue revelar el potencial de Liam Neeson como héroe de acción (quizás a costa de su reputación como "actor serio"). Unos años más tarde, Taken 2 (2012) se presentó como una de las más innecesarias y flojas secuelas en la historia del cine moderno. Y, ahora, para satisfacer el clamor de una multitud invisible, el productor Luc Besson nos receta Búsqueda Implacable 3 para concluir una trilogía que nunca lo fue, y para exprimir unos dólares más de esta premisa, tan diluida y distante de la original que la cinta podría llevar otro título y nadie notaría la diferencia. Solo tiene en común la presencia de Neeson y su compromiso con el personaje que tanta fama le dio (y con el cheque que seguramente le prometieron a cambio de su participación).
Por si eso no fuera suficiente decepción, Besson asignó esta tercera parte al director Oliver Megaton, quien hizo un horrible trabajo con Taken 2 (creo que su única película rescatable ha sido Colombiana). Para variar, Megaton no muestra interés alguno en los personajes, reduciéndolos a simples títeres libres de emoción o relevancia más allá de su función inmediata en la monótona narrativa. El único que se salva parcialmente de ser un recorte de cartón es el protagonista, y solo gracias a la natural empatía y talento de Liam Neeson. Por malo que sea el material o la dirección, sin duda es un buen actor, y consigue proyectar el sufrimiento y deseos de justicia (o venganza) que lo motivan a arrasar con todos los que se atraviesan en su camino.
Lo cual nos lleva a las secuencias de acción PG-13; algunas funcionan razonablemente bien (por ejemplo, la persecución en la patrulla, la balacera en el edificio - con esas balas mágicas que no producen sangre), pero la mayoría sufre un severo déficit de atención, con una ridícula saturación de cortes, close-ups extremos y movimientos tan frenéticos que ofuscan por completo el flujo de las escenas y arruinan la (hipotética) coreografía de las peleas. En otras palabras, el clásico estilo Megaton. Mientras me aburría con estas "emocionantes" escenas de confusión, estuve pensando que quizás el problema no fue el director, sino el productor que no quiso invertir demasiado dinero en coreógrafos y "stunts" competentes; entonces, para ocultar la mediocridad de esas escenas, Megaton las cortó en pedacitos, esperando que el movimiento y frenesí darían al menos la impresión de dinamismo y energía. No funcionó, pero fue un valeroso intento (asumiendo que mi hipótesis sea correcta, lo cual ignoro y no me interesa confirmar).
Por todo lo anterior no encuentro razón alguna para recomendar Búsqueda Implacable 3, excepto para fanáticos obsesivos que quieran completar la trilogía y conocer el destino final de Bryan Mills. No los entiendo, pero respeto su lealtad. Por mi parte, voy a seguir buscando mis dosis de acción en el cine B directo a video, donde la falta de recursos no es excusa de las fallas, sino estímulo para superarlas con talento y estilo. Y a veces también con edición excesiva, pero nadie es perfecto.
Calificación: 5
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Wednesday, January 28, 2015
The Interview
Síntomas: Dave Skylark (James Franco), anfitrión de un popular "talk show" televisivo, y su productor Aaron Rapaport (Seth Rogen), consiguen lo imposible: una entrevista en vivo con Kim Jong-un (Randall Park), el temido y enigmático presidente de Corea del Norte. El par está feliz por el tremendo prestigio que ganará el programa, pero su entusiasmo se desinfla un poco cuando son contactados por la persuasiva Agente Lacey (Lizzy Caplan), de la CIA, quien les pide el "pequeño" favor de asesinar a Kim. ¿Podrán Dave y Aaron cumplir esa peligrosa misión, o serán ejecutados como espías?
Diagnóstico: Será mejor mencionarlo desde el principio para salir del paso: hackers coreanos, Sony Pictures, amenazas de muerte, bla, bla, bla.
No sé qué tanto afectará la percepción de cada espectador el considerable furor internacional e intriga política que provocó la cinta The Interview desde antes de su estreno (lo cual quizás merecería su propio documental), pero francamente yo ya estaba aburrido de tanta cobertura, y siento que pude ver la película libre de prejuicios o expectativas, excepto las que tendría por cualquier otra comedia "stoner" de James Franco y Seth Rogen. Y, bajo esa perspectiva, me alegra decir que The Interview resultó mejor de lo que esperaba: bien escrita, frecuentemente graciosa, y hasta con un respaldo emocional que hace más digerible la absurda premisa. Ah, y con sorprendentemente pocos chistes sobre drogas o fluidos corporales, viéndose reemplazados por un sobrio manejo de política exterior, espionaje, y análisis económico de Corea del Norte. ¿Estará Seth Rogen madurando como guionista y director?
Bueno, tampoco esperemos milagros. La trama fluye bien en general, pero eso no impide la abundancia del típico humor bobalicón de Rogen, así como algunas digresiones "cómicas" que no funcionan del todo (por ejemplo, el romance entre Aaron y una alta oficial gubernamental) y algunos chistes recurrentes que parecen graciosos la primera vez, para volverse antipáticos cuando adquieren más importancia de la que merecen (por ejemplo, el incongruente uso de la música de Katy Perry como catalizador del drama). Las actuaciones son exactamente lo que esperamos: James Franco se instala en su modalidad de "sobreactuación intencional", mientras que Seth Rogen recurre a sus típicas rutinas de "idiota con buenas intenciones que no puede evitar tomar malas decisiones". Randall Park (del nuevo sitcom Fresh Off the Boat) me pareció inesperadamente profundo como Kim Jong-un, tomando en serio su papel y evitando caer en la caricatura (lo cual, para ser justos, nunca fue el propósito de la película, a diferencia de lo que hicieron Trey Parker y Matt Stone en Team America). Pero mi actuación favorita fue la de Lizzy Caplan como la Agente Lacey, balanceando perfectamente el profesionalismo y gravedad de una misión tan importante, con la sutil ironía de lidiar con estos ridículos protagonistas.
Entonces, independientemente de haber iniciado la primera ciber-guerra mundial, The Interview me pareció una comedia imperfecta pero bastante divertida, que merece verse por sus atributos intrínsecos (siempre y cuando el espectador aprecie el estilo Rogen/Franco), y no por su relevancia cultural... o irrelevancia, como probablemente ocurrirá en seis meses. Supongo que The Interview puede parecer ofensiva para Corea del Norte, pero (como mencioné antes), no se burla de Kim Jong-un, ni trivializa la difícil situación de aquel país. Para el caso, la serie 30 Rock hizo una sátira mucho más ácida e incisiva del Líder Supremo en su sexta temporada, cuando lo convirtieron un personaje recurrente interpretado por la comediante Margaret Cho ("Everything sunny all the time, always"). Afortunadamente nadie "hackeó" NBC o KableTown por esa transgresión. Al parecer, en política internacional todo es cuestión de popularidad y ratings; igual que en Hollywood.
Calificación: 8
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Tuesday, January 27, 2015
The Scorpion King: The Lost Throne
Síntomas: Mathayus de Akkadia (Victor Webster), más conocido como "El Rey Escorpión", trata de recuperar una reliquia de inmenso poder mágico para que no caiga en manos enemigas; pero es traicionado por un aliado y entonces se inicia una carrera por apoderarse del objeto y sus secretos. Afortunadamente Mathayus recibirá la inesperada ayuda de la astuta Valina Raskov (Ellen Hollman) y su excéntrico padre Sorrell (Barry Bostwick), un científico que niega enfáticamente la existencia de "magia" y similares patrañas. Pero, con o sin magia, el reino de Norvania está en peligro, y Mathayus hará hasta lo imposible por garantizar su libertad.
Diagnóstico: La saga de The Scorpion King no ha sido particularmente buena, pero me da gusto el mero hecho de su existencia, pues continúa la tradición de aquellas semi-épicas pseudo-medievales cuasi-fantásticas (¡ataque de prefijos!), tal como disfruté en mi adolescencia durante los ochentas, cuando el advenimiento del video casero impulsó una ola de baratas aventuras inspiradas en Conan y similares fantasías bárbaras. Naturalmente con la cuarta película de la serie yo esperaba una repetición de la mediocridad establecida por las cintas previas, pero me alegra decir que The Scorpion King: The Lost Throne (en algunos países recibió el subtítulo Quest for Power) resultó más divertida de lo que esperaba, gracias a su ameno tono humorístico y a la buena química del elenco, todos ellos tácitos cómplices del director Mike Elliott (redimiéndose por la horrible Blue Crush 2), quien no toma la película muy en serio, pues sabe que sería absurdo darse grandes ínfulas con su escaso presupuesto y bajas expectativas de la audiencia. Entonces, reconociendo las necesidades del proyecto, Elliott decidió imitar la serie televisiva Hercules: The Legendary Journeys (por no mencionar media docena de obras similares, desde The Adventures of Brisco County Jr., hasta la saga de Indiana Jones), y el resultado fue bastante positivo... siempre y cuando tengamos en mente el estándar del cine B ochentero.
Quizás esos halagos suenan condescendientes, pero sinceramente disfruté el ligero humor de The Scorpion King: Your Ad Here, así como las entusiastas actuaciones y las modestas escenas de acción, nada espectaculares pero bien coreografiadas y competentemente filmadas. Rara vez alcanzan la energía de las peleas en la mencionada Hercules: The Legendary Journeys (y no hablemos de la más brutal Xena: Warrior Princess), pero lucen adecuadamente la habilidad del elenco, y sobre todo del audaz equipo rumano de stunts, expertos en combate teatral y aparatosas caídas.
Victor Webster repite el papel de Mathayus que interpretó hace un par de años en The Scorpion King: Battle for Redemption, y luce más confortable en este contexto menos solemne y libre de pretensiones. No diría que tiene el mismo carisma que Dwayne Johnson (quien originó el papel en The Mummy Returns), pero obtiene mejores resultados que muchos acartonados héroes de acción tan comunes en el cine directo a video (y será doblemente divertido para fans de la serie televisiva Continuum, donde Webster interpreta a un policía muy serio y eficiente). También fue un placer encontrar abundantes “celebridades” de culto en roles secundarios, entre ellos: Barry Bostwick, Rutger Hauer, Michael Biehn, M. Emmet Walsh, Don "The Dragon" Wilson, y el inimitable Lou Ferrigno; repito, el director sabía lo que hacia. Y mención especial para Ellen Hollman como la audaz Valina, quien merece su propio spin-off gracias a su perfecta combinación de personalidad y desempeño físico; no por nada tiene la mejor pelea de la película en un combate estilo Thunderdome que no hace trampas con edición o movimientos de cámara.
Entonces, The Scorpion King: The Fourth One no podría compararse en recursos o aspectos técnicos con los modernos blockbusters hollywoodenses (aunque sus escasos efectos especiales no son malos), pero sin duda dejará satisfecho al público conocedor de la acción “indie” que sepa ajustar sus expectativas (y su sentido del humor) a este nicho cinematográfico, más notable por evitar errores que por sus aciertos intrínsecos. Ahí está de nuevo la condescendencia... pero la uso con sincero afecto, y puedo decir sin ironía que estaré esperando la quinta parte de The Scorpion King con más entusiasmo que muchas otras secuelas de alto perfil. Pero, si siguen imitando a Hercules, lo menos que pueden hacer es darle un papel a Kevin Sorbo. Y no solo un cameo, sino un rol jugoso en el que pueda lucirse. Y, ya que estamos soñando, ¿qué tan ocupada estará Lucy Lawless? ¿Hay espacio para una "Scorpion Queen"?
Calificación: 7.5
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Monday, January 26, 2015
Pasión: Un Asesinato Perfecto (Passion)
Síntomas: La despiadada ejecutiva Christine Stanford (Rachel McAdams) no logra encontrar el concepto perfecto para una campaña publicitaria, pero su asistente Isabelle James (Noomi Rapace) ofrece una propuesta de último momento que tiene gran éxito con el cliente... y Christine toma el crédito por la idea. Esto siembra una semilla de desconfianza entre ambas mujeres, y la tensón en su trabajo empieza a elevarse hasta niveles inesperados.
Diagnóstico: Generalmente me gustan las películas de Brian De Palma, incluso sus estilizadas e inverosímiles obras de los últimos veinte años, muchas de las cuales fueron repudiadas por el público y la crítica. Entiendo perfectamente esas reacciones; los argumentos de De Palma tienden al absurdo; su rebuscado estilo visual puede alcanzar intolerables niveles de artificialidad; y las actuaciones en sus películas se sienten tan estudiadas que cuesta trabajo tomarlas en serio, o compartir las emociones de los personajes. Todo esto invita cierta frustración con cintas como Femme Fatale o The Black Dahlia, pero yo lo tomaba como una proyección natural del estilo que De Palma cultivó en los años setentas, el cual tuvo necesariamente que evolucionar cuando sus técnicas ya no parecían tan audaces o innovadoras como antes.
Desafortunadamente no puedo aplicar esta apología a su más reciente película, Pasión: Un Asesinato Perfecto, remake de una aclamada cinta francesa que no he visto, aunque no puedo imaginar que haya sido tan mala como esta nueva versión. Los trucos de De Palma siguen presentes (perversas vidas secretas, split-screen, y hasta la música de Pino Donaggio), y quizás sería absurdo culparlo por mostrarse consistente con su propia visión... pero no logré tragar nada de lo que veía en la pantalla. Todo parece tan forzado que jamás experimenté el más leve suspenso, o credulidad ante las ilógicas actitudes de los personajes. Y la situación solo empeora conforme nos acercamos al arbitrario final, tan saturado de revelaciones sorpresivas, engañosos flashbacks y pistas falsas que Pasión: Un Asesinato Perfecto da la impresión de haber cambiado de rumbo sin darse cuenta, y lo que empezó como un thriller erótico serio y maduro concluye como brutal auto-parodia, ridícula y graciosa por las razones equivocadas.
Francamente no sé si esa fue la intención inicial de De Palma, o el resultado accidental de haber tomado una historia más o menos "normal", para luego añadir los ingredientes característicos del "estilo De Palma", hasta que la narrativa original perdió toda coherencia y se convirtió en un medio de cultivo para los caprichos del director. O quizás De Palma pensó que sus fans querían más de esos desenfrenados caprichos, lo cual sería perfectamente válido. Como dije: no sé qué pensar.
Como sea, este volátil proceso creativo también cobró como "daño colateral" a las actrices Rachel McAdams y Noomi Rapace, quienes realizan su mejor esfuerzo por adaptarse al irregular material, pero sin alcanzar el punto óptimo de comedia/tragedia que tal vez hubiera definido el propósito real de la cinta... cualquiera que haya sido. A estas alturas no me interesa averiguarlo, y solo podría advertir que Pasión: Un Asesinato Perfecto es un opulento banquete cocinado con la receta original de De Palma, pero sin el sabor o textura de sus platillos anteriores. En otras palabras, una indigestión visual libre de nutrimento narrativo. Siento que debo tomar un par de antiácidos y reposar un rato en la cama, pero me da miedo despertar y darme cuenta de que aún estoy viendo la película. ¿Fue un pájaro cantando, o estoy escuchando los violines de Donaggio?
Calificación: 5
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Saturday, January 24, 2015
Annie
Síntomas: La inteligente niña Annie Bennett (Quvenzhané Wallis), junto con varias amigas, vive bajo la custodia de la odiosa Srita. Hannigan (Cameron Díaz); pero por azar termina mudándose a la lujosa casa del millonario William Stacks (Jamie Foxx), quien desea mejorar su imagen pública para que la gente vote por él como alcalde de Nueva York en la próxima elección. La nueva vida de Annie parece perfecta, pero su fama empieza a generar ambición excesiva entre algunas personas cercanas a ella.
Diagnóstico: ¿Por qué demonios fui a ver Annie? La respuesta es: Will Gluck. Este menospreciado director/productor/escritor ha trabajado en proyectos que me han gustado mucho, tanto en cine (Fired Up!, Easy A) como en televisión (The Loop, Andy Richter Controls the Universe, Grosse Pointe). También ha hecho cosas que no me gustaron, como la atroz "comedia" Friends With Benefits, pero podría atribuir ese chasco a la desafortunada selección de actores. Y es cierto que Annie generó críticas muy negativas, pero aún así tenía curiosidad por verla, ya que el humor de Gluck no siempre "conecta" con el público o con la crítica (evidencia: sus series televisivas rara vez han durado más de una temporada).
La recompensa a mi curiosidad fue que Annie no resultó tan mala como esperaba... aunque tampoco fue particularmente buena. La primera media hora me estaba gustando, pues es donde más se nota la mano de Will Gluck y su irreverente sentido del humor; pero cuando el "drama" empieza a espesarse, y la atención gira hacia los adultos de la historia, la cinta se vuelve cada vez más pesada y aburrida. Por muy loable que sea su mensaje de tolerancia y unidad familiar, no podría recomendarla, excepto para niños muy pequeños que solo notarán las vivaces actuaciones del elenco infantil, y las pegajosas canciones clásicas de la obra teatral, un poco "funkificadas" para ajustarse a la moda contemporánea, pero sin destruir la partitura original (eso espero... honestamente no recuerdo mucho de la película de 1982 como para afirmar que no "destrozaron" la música de Charles Strouse).
Otro factor divisivo seguramente será el "reajuste étnico" de los personajes (de hecho Gluck se burla de eso durante los primeros segundos de la película, en uno de los mejores chistes del libreto). Quizás los puristas de Broadway y los fans de la tira cómica creada por Harold Gray (sí, estrictamente hablando Annie es adaptación de un comic de 1924) no estarán de acuerdo con la selección de actores, pero personalmente me fue indiferente, e incluso creo que las actuaciones de la niña Quvenzhané Wallis y de Jamie Foxx fueron bastante buenas... al menos cuando no se ven obligados a cumplir las empalagosas rutinas del libreto. También me gustó mucho la participación de Rose Byrne como asistente personal de Stacks, y hasta Cameron Diaz obtiene algunas risas como la amargada y antipática Srita. Hannigan (curiosamente menos ofensiva que Carol Burnett en la cinta de los ochentas).
Quizás editando media hora de tedioso melodrama, y poniendo más énfasis en las aventuras de las niñas, Annie hubiera sido tolerable como película infantil, no muy entretenida para los adultos, pero llena de música y gentil humor para los niños. Pero con casi dos horas de duración y un argumento demasiado ligero que no genera interés o suspenso, la sentí como una pérdida de tiempo que no podría recomendar excepto para fanáticos obsesivos del género musical y para fans de Rose Byrne (en serio, ¿existe una actriz más adorable trabajando actualmente?). Y lo peor es que ahora voy a tener la canción "It's a Hard Knock Life" atorada en la cabeza durante días. Muchas gracias, productores Will Smith y Jay Z.
Calificación: 6
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Friday, January 23, 2015
Whiplash: Música y Obsesión (Whiplash)
Síntomas: El joven baterista Andrew Neiman (Miles Teller) estudia en el prestigioso conservatorio Shaffer, y es descubierto por Terence Fletcher, un legendario profesor con estándares de calidad imposiblemente elevados, quien no teme humillar y abusar de sus alumnos en su búsqueda de la perfección musical. Entonces Andrew se da cuenta de que ser el mejor no solo será cuestión de talento, sino de aprender a sobrellevar los rigores de su mentor y sus tóxicos métodos de enseñanza.
Diagnóstico: Cada año los encargados de los Óscares incluyen entre las nominaciones una o dos películas independientes, generalmente buenas, pero sin grandes estrellas ni notable éxito en taquilla; así demuestran que no son elitistas y que le dan igual oportunidad a todos los estratos de producción, no solo a los estudios-dinosaurio que les dan de comer a los miembros de "la Academia". Este año Whiplash fue una de las cintas elegidas como muestra de la generosidad y democracia de los Óscares y, aunque tenga muy bajas probabilidades de ganar (compite contra Boyhood, después de todo), fue un bonito gesto, pues está muy bien hecha, cuenta con excelentes actuaciones y relata una historia inspiradora de superación personal y "triunfo del espíritu humano", que tanto gustan a los jurados cinematográficos de los Estados Unidos. Personalmente hubiera preferido encontrar a Nightcrawler en esta posición de "underdog"... lástima que usó una estrella de cine como protagonista. Pero, bueno... dejemos a un lado mi cinismo y amargura hacia los premios y regresemos a los previsibles pero numerosos aciertos de Whiplash.
Para empezar, la cinta luce el trabajo de dos fantásticos actores que han sido un poco menospreciados en el pasado: Miles Teller apenas inicia su carrera pero ha demostrado enorme talento y buen olfato para proyectos interesantes que revelan su ambición histriónica (olvidemos por un momento That Awkward Moment). Y el otro es J.K. Simmons, veterano del medio que brilla en todo lo que hace, y con su mera presencia eleva la calidad de los proyectos donde participa, ya sea cine o televisión (sí, soy de los pocos que disfrutaron su sitcom Growing Up Fisher, sobre un abogado invidente - hilarante premisa, ¿cierto?). La combinación de estos actores es eléctrica, y da vida a muchas escenas de gran intensidad e impacto emocional; y lo mejor es que no es un caso de "malo contra bueno", sino un choque de voluntades con la misma meta, aunque no siempre con la misma opinión sobre los métodos para alcanzarla.
Y, desde luego, tenemos la música.
No soy fan del jazz, pero el dinamismo y energía de los números musicales presentados en Whiplash infectan irremediablemente al espectador (me alegra decir que no es jazz caótico y serpenteante, sino canciones ágiles con principio y final definido) (por cierto, ahora me doy cuenta de donde provino la inspiración de Yôko Kanno para crear la música del anime Cowboy Bebop). Este es el tipo de película musical que más me gusta, donde las canciones tienen un propósito como parte de la trama, en vez de ser incómodas afectaciones que descarrilan la narrativa. Pero, ¿es Whiplash realmente un musical? No estoy seguro, y en realidad no importa. Se trata de una buena película, impecablemente producida que sin duda elevará (aunque sea fugazmente) las ventas de jazz en iTunes; pero, más importante, es un relato de superación personal y triunfo del espíritu bla, bla, bla, que merece la atención del público por sus grandes virtudes intrínsecas, y no solo por haber sido arbitrariamente nominada a algunos premios. Además, como baterista frustrado, me hizo reconocer que mi talento con el instrumento nunca rebasó el calificativo de "ruido". Fue un confort admitirlo después de tantos años.
Calificación: 9
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Wednesday, January 21, 2015
The Canal
Síntomas: David Williams (Rupert Evans), su esposa Alice (Hannah Hoekstra) y su pequeño hijo se mudan a una nueva casa a orillas de un pintoresco canal acuático en las afueras de la ciudad, y todo parece ir bien hasta que una inesperada tragedia destruye a la familia. Entonces, casualmente, David descubre el siniestro pasado de su casa, y empieza a sospechar que una influencia sobrenatural ha afectado a todos los que vivieron ahí.
Diagnóstico: Sabía que la cinta irlandesa The Canal no sería la clásica historia de "casa embrujada", aún cuando los puntos básicos de su argumento sugieran lo contrario. Al igual que otros recientes relatos de terror provenientes del Reino Unido (Tormented, The Quiet Ones, Wake Wood), The Canal adopta una perspectiva más cerebral y psicológica que sus contrapartes norteamericanas, minimizando los sobresaltos y ocurrencias sobrenaturales para enfatizar la opresiva atmósfera, las actuaciones y el desgarrador drama doméstico sufrido por el ambivalente protagonista, quien podría estar imaginando todo, o realmente en la pista correcta de una presencia maligna que habita en las paredes de su casa. En ese aspecto The Canal me pareció similar a The Babadook (aunque no tan buena, desde luego), pues la historia es tensa e interesante aun antes de añadir los elementos sobrenaturales.
Rupert Evans impulsa la película con su apasionada actuación y nos hace sentir la desesperación de David, tratando de comprender lo que ocurre sin poder realmente compartir sus sospechas a riesgo de que piensen que se volvió loco por el dolor de su tragedia. También merecen mención las actuaciones de Antonia Campbell-Hughes como Claire, la compañera de trabajo que acepta ayudar en la investigación a pesar de sus comprensibles dudas; y Kelly Byrne en el papel de Sophie, la niñera atrapada entre su lealtad hacia la familia y su justificado temor por compartir la casa con un individuo claramente inestable.
El único problema de The Canal es que el director Ivan Kavanagh alarga más de lo necesario la narrativa, y tiende a repetir las mismas situaciones sin avanzar la historia. Entiendo el beneficio de "cocinar el suspenso a fuego lento", pero siempre se corre el riesgo de quemar la sopa.
Aún así podría recomendar The Canal para fans pacientes del horror psicológico que no requieren sustos baratos o constantes efectos especiales para apreciar las virtudes de un relato hasta cierto punto pasivo (aunque eso no impide la súbita llegada de un final grotesco y perturbador), y al mismo tiempo impactante por virtud de su carácter y atmósfera.
Por mi parte, definitivamente seguiré buscando horrores europeos (o de otros países) que impriman su propia sensibilidad a los clichés norteamericanos. Después de todo no resultó tan malo el estancamiento del cine hollywoodense, pues sirvió como fertilizante de estas nuevas ideas y perspectivas. O quizás estoy siendo demasiado optimista. Como sea, se justifica mi adicción por este género, así que no voy a sobre-analizar la situación.
Calificación: 8
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Tuesday, January 20, 2015
88
Síntomas: La joven Gwen (Katharine Isabelle) despierta de un extraño trance en una cafetería sin saber como llegó ahí, o por qué tiene una pistola en su bolsa. Debido a su confusión el arma se dispara accidentalmente, y la policía empieza a perseguirla. Entonces Gwen deberá evadir a las autoridades mientras intenta recordar los últimos días, durante los cuales aparentemente estuvo en contacto con criminales muy peligrosos.
Diagnóstico: La clásica fórmula de "individuo con amnesia reconstruyendo su pasado" es un buen comienzo para armar un thriller prometedor e impredecible, donde parte del placer consiste en descubrir al mismo tiempo que el (la) protagonista las inesperadas circunstancias que condujeron a su presente situación. Desafortunadamente la película 88 lleva el concepto hasta el punto de la incoherencia con "flashbacks" confusos, una abundancia de personajes que entran y salen arbitrariamente de la historia (casi siempre salen muertos), e información contradictoria que se explica con las alucinaciones asociadas al "estado de fuga" que sufre la protagonista.
Hablando de lo cual, la razón por la que me interesó 88 fue justamente su actriz principal, Katharine Isabelle, cuyo trabajo disfruto desde la clásica Ginger Snaps (2000). Y me alegra decir que no decepciona. A pesar de la confusión reinante, Isabelle toma en serio su papel (o papeles), manejando con igual facilidad la damisela en peligro que conocemos al inicio de la cinta, y la mujer fatal que revelan los flashbacks, donde "Gwen" persigue implacablemente a un criminal llamado "Cyrus", interpretado por el genial Christopher Lloyd.
Hablando de lo cual (2a. Parte), otro acierto de 88 fue llenar los papeles secundarios con sólidos actores de carácter (muchos de ellos canadienses) que aportan personalidad a estos roles desechables que de otro modo pasarían totalmente desapercibidos. Pero viendo los rostros de gente como Lloyd, Michael Ironside, Lynn Griffin (de la original Black Christmas) y Alan Peterson (de Forever Knight - ¿alguien la recuerda?) es fácil capturar la atención del espectador y hacer ligeramente más asimilable el desfile de balaceras, escapatorias y rudos parlamentos que hacen las veces de "argumento" en esta hueca pero entretenida B-Movie realizada con más energía que celo narrativo.
En varias ocasiones perdí el hilo de la trama y no sabía si estaba viendo una escena del pasado, del presente o una alucinación de Gwen; pero a fin de cuentas no importa tanto, pues el implacable ritmo de la cinta y el entusiasmo del elenco ayudan a sortear los agujeros y redundancia del libreto; y además me gustó el obligatorio twist final que no vi venir, aunque en retrospectiva parece muy obvio.
La directora April Mullen (quien también interpreta uno de esos memorables papeles secundarios) combina el frenético estilo tarantinesco que estuvo de moda en los noventas, con una moderna sensibilidad "indie", filtrada a través de la perspectiva canadiense, lo cual arroja un inusual resultado, no muy bueno pero divertido a pesar de sus múltiples problemas. Francamente no sé si 88 merece una recomendación o una advertencia; pero no me aburrió y es suficientemente corta para no sentir que perdí el tiempo. Y, además... Ginger Fitzgerald en una lucha a muerte contra el Dr. Emmett Brown. El potencial de fanfic es abrumador.
Calificación 6.5
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Monday, January 19, 2015
El Apostador (The Gambler)
Síntomas: Durante el día James Bennett (Mark Wahlberg) es un cínico pero apasionado profesor de literatura; y durante la noche es un jugador empedernido que debe muchísimo dinero a varios mafiosos, quienes esperan el pago total de la deuda en siete días. Su única esperanza es pedir un préstamo a su estricta madre Roberta (Jessica Lange), quien parece más temible que los mafiosos mismos. Y, para complicar la situación, una joven estudiante llamada Amy (Brie Larson) descubre el vicio secreto del profesor.
Diagnóstico: El Apostador es un remake de la cinta de culto The Gambler (1974), estelarizada por James Caan en uno de sus más aclamados papeles. Sin embargo no la he visto, así que podré evaluar esta nueva versión sin compararla con la original; pero asumo que debe haber sido razonablemente buena para alcanzar ese calificativo "de culto". Claro que también hay películas de culto terribles, pero bueno... démosle el beneficio de la duda.
¿Por que estoy mencionando tanto una película de 1974 que no he visto? Porque, francamente, no tengo mucho que decir sobre la nueva cinta El Apostador. Me pareció una de esas películas medianas que entretienen vagamente durante dos horas, sin dejar impresión alguna, y sin ofrecer alguna escena memorable que podríamos usar para identificarla en el futuro. Bueno, lo único que probablemente recordaré es la versión "reggae" de la canción "Time", mi corte favorito del clásico álbum The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd.
A ver... películas de culto que no he visto, rock dinosaurio... ¿Qué más puedo usar para rellenar esta crítica? ¿El clima? El frío que estamos atravesando hizo que regresara mi dolor de rodilla, con el resultado de que ir a ver El Apostador fue una experiencia dolorosa, aunque no por las razones habituales. De hecho, la cinta tiene muchos elementos positivos, empezando por la energética actuación de Mark Wahlberg como el iracundo protagonista, simultáneamente enojado con el mundo, con su madre, y consigo mismo por haber caído voluntariamente en esa peligrosa situación. Interpretando a los pintorescos mafiosos tenemos actores como John Goodman, Michael Kenneth Williams y Alvin Ing, cada uno dándole un particular sabor étnico a su respectivo personaje, lo cual añade cierta variedad a las repetitivas conversaciones donde amenazan a James, o tratan de hacerle entender que "no es personal", o cualquier otro cliché de los thrillers criminales de este estilo. También me gustó el trabajo de Brie Larson como la avispada estudiante con más de una razón para interesarse en su rebelde profesor.
Por su parte, el director Rupert Wyatt (en un cambio diametral desde su éxito con Rise of the Planet of the Apes) conduce la película con puntilloso detalle y disciplina, evitando exageraciones dramáticas y al mismo tiempo incrementando el suspenso (tanto como puede con esta insípida historia) hasta llegar a una conclusión funcional pero libre de impacto... muy consistente con el resto de la película.
Recuerdo haber escuchado alguna vez una versión reggae de "Stairway to Heaven"; quizás hay un nicho de "covers rasta" que debería investigar. No soy fan de ese tipo de música, pero me gusta encontrar de vez en cuando una variación distinta de un clásico establecido. Supongo que eso fue lo que intentó El Apostador; lástima que salió doble cero (con ese mal chiste tan solo trato de compartir mi dolor físico).
Calificación: 6
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