Wednesday, July 30, 2014
Sabotage
Síntomas: Un equipo de rudos agentes de la DEA conspira para robar dinero de un peligroso cartel mexicano, pero el plan no sale como esperaban. Y, para empeorar las cosas, alguien empieza a eliminarlos, uno por uno. ¿Será venganza de los narcotraficantes, o de alguien más cercano?
Diagnóstico: En pocas palabras, Sabotage es como una exagerada parodia del cine de acción ochentero, excepto que el director y los actores la toman absolutamente en serio; y no estoy seguro si eso la hace más entretenida, o más ridícula. Los personajes son tan rudos que alcanzan niveles de caricatura... literalmente. Sus risibles actitudes y desorbitados diálogos parecen salir de sátiras animadas como Archer o Venture Bros. Ninguno tiene profundidad o identidad más allá de su apariencia física... el barbón, la mujer "marimacho", el "cornrows", etc. La violencia es brutal y gratuita, regodeándose en múltiples balaceras, peleas sangrientas y "headshots" suficientemente jugosos para satisfacer a los fans del gore. Y, desde luego, todos los agentes son rebeldes que operan bajo sus propias reglas (desafortunadamente no aparece la clásica escena donde el Sargento les pide la placa y la pistola, pero sí hay una escena donde se las devuelve). A pesar de todo, debo respetar la inflexible seriedad y convicción de Sabotage, incluso cuando provoca risas involuntarias (lo cual es frecuente). Y también merece crédito por contarnos una historia bastante interesante y bien estructurada (aunque llena de agujeros), con giros inesperados y ágiles dinámicas que nos permiten atisbos a la torcida psicología de los personajes. Arnold Schwarzenegger hace lo suyo, y me dio gusto encontrarlo menos acartonado que en The Last Stand; quizás todavía hay esperanza de recuperar su antiguo carisma (aunque, a decir verdad, se ve bastante avejentado... debería pedirle consejo a Stallone, o al hechicero Tom Cruise). Sam Worthington tiene un papel secundario y muy pasivo (al menos para los estándares de rudeza de la película); me pregunto si ya perdió credibilidad en Hollywood como "estrella de cine". El único ser humano remotamente normal es Harold Perrineau como uno de los agentes del FBI que investiga los asesinatos... y, por lo tanto, lleva el papel de "comic relief". También aparece en la cinta Josh "Sawyer" Holloway, aunque no comparte escenas con Perrineau, de modo que no se logró la mini-reunión de Lost que estaba esperando. Pero mi personaje favorito fue la ruda (desde luego) agente Brentwood, interpretada por Olivia Williams. Su áspera actitud oculta el alma de la película, y además tiene excelente química con Perrineau y con Schwarzenegger mismo. El director David Ayer (cuya brillante End of Watch fue una de mis películas favoritas del 2012) tuvo la acertada idea de ceder a Williams el control de las escenas que comparte con Schwarzenegger, y como resultado casi lo hace parecer buen actor. Entonces, Sabotage no es muy original ni memorable, pero me pareció un sólido thriller policíaco cuya desmesurada violencia y caricaturesco tono lo convierten en una experiencia muy entretenida y curiosamente satisfactoria, siempre y cuando el espectador disculpe los excesos e incongruencias que plagan el libreto... por no mencionar el ajado rostro de Schwarzenegger, quien hoy cumple 67 años (¡feliz cumpleaños!). Películas como ésta y la próxima The Expendables 3 están forjando el sub-género de "acción geriátrica", lo cual me da mucho gusto, pues ya no me identifico con las jóvenes estrellas actuales, como Jean-Claude Van Damme y Dolph Lundgren. Esos chicos deberían aprender de sus mayores.
Calificación: 8
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Tuesday, July 29, 2014
All Cheerleaders Die
Síntomas: La astuta adolescente Maddy Killian (Caitlin Stasey) se infiltra en el escuadrón de porristas de su escuela preparatoria como parte de un plan para arruinar la vida de Terry (Tom Williamson), el cruel y agresivo capitán del equipo de football. Pero el plan se complica cuando un inesperado accidente le da un giro sobrenatural, gracias a la intervención de Leena (Sianoa Smit-McPhee), la incomprendida "wicca-goth" que tiene sus propios planes secretos.
Diagnóstico: Hace doce años el director Lucky McKee mostró gran talento y potencial con May, su memorable primera película. Y aunque sus posteriores obras siempre han logrado entretener, creo que nunca alcanzaron el mismo nivel de calidad narrativa e intensidad dramática. Para bien o para mal, All Cheerleaders Die (co-dirigida con Chris Sivertson, y basada en un cortometraje estudiantil que realizaron a principios de siglo) está en el mismo caso... sus detallados personajes y complicadas relaciones revelan una ambiciosa visión creativa (y psicológica) que rara vez encontramos en el cine de terror; pero al mismo tiempo hay demasiados elementos absurdos e incongruentes que diluyen el impacto del melodrama. Y es una pena, pues creo que sin sus elementos sobrenaturales All Cheerleaders Die hubiera sido un fuerte drama estudiantil que explora y denuncia las torcidas políticas sexuales fomentadas por la inmadurez e intolerancia del moderno sistema escolar. Pero obviamente ese no es el estilo de McKee, y la adición de magia, sangre y humor negro hacen la película mucho más divertida y asimilable, aunque corren el riesgo de opacar el sobrio mensaje social. Algo así como lo que ocurrió con The Woman, su previa película, donde el contundente discurso feminista se perdió entre las violentas peripecias del cine de tortura. Pero, bueno... dejando a un lado su noble intención y bizarras metáforas, All Cheerleaders Die se puede recomendar en el más básico nivel de película de terror gracias a su impredecible libreto, simpática mitología (algunos la llamaran "ridícula"), y sólidas actuaciones de un elenco prácticamente desconocido, quizás un poco incierto en su técnica, pero con desbordante entusiasmo en su desempeño. Ah, y espero que no sea "spoiler" revelar que All Cheerleaders Die se queda en continuación (al estilo de Return to Nuke 'Em High), así que el futuro nos depara más aventuras de estas porristas sobrenaturales, cuyas malas decisiones e improvisados rituales ocultos aportan suficiente sub-texto psico-sexual para darle sustancia al terror. Por mi parte esperaré la secuela con gran anticipación, aunque admito que el denso/extravagante estilo de estos directores no será para todos los gustos. De cualquier modo la cinta ofrece una experiencia única, y con eso basta para distinguirla entre el estéril paisaje del terror contemporáneo. Y, bueno, para quienes prefieran ignorar el contenido feminista, siempre queda la simple opción de admirar a las porristas y sus faldas cortas. Paradójico, pero válido.
Calificación: 8.5
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Monday, July 28, 2014
Snowpiercer
Síntomas: En el año 2014 se llevó a cabo un experimento para detener el calentamiento global, pero terminó en catástrofe y congeló la superficie de la Tierra, extinguiendo casi toda la vida en el planeta. Diecisiete años después, los escasos sobrevivientes viajan a bordo de un enorme tren con destino desconocido. Y, como puede esperarse en cualquier agrupación humana, los pasajeros han formado una sociedad jerárquica altamente represiva, donde unos pocos privilegiados ocupan el frente del tren, mientras las masas indigentes se aglomeran en los vagones traseros. Pero las cosas están a punto de cambiar gracias a Curtis (Chris Evans), quien planea una audaz rebelión con ayuda del sabio anciano Gilliam (John Hurt), uno de los originales diseñadores del tren.
Diagnóstico: Para su primera película en inglés, el director sud-coreano Joon-ho Bong (cuya cinta The Host disfruté mucho en el 2006) decidió adaptar la novela gráfica francesa "Le Transperceneige", empleando un reparto multi-cultural y repartiendo los efectos especiales entre estudios digitales de todo el mundo, haciendo de Snowpiercer un proyecto realmente internacional que no está sujeto a las leyes narrativas de una región específica; en otras palabras, no se siente como una película de acción de Hollywood, ni como una cinta de arte europea, ni como un pastiche multi-género asiático. Cada espectador deberá decidir si esta confusión temática es buena o mala. Yo me inclino por "buena", ya que Snowpiercer cumple su misión en todos esos géneros... hay abundante (y brutal) acción durante la literal lucha de clases a bordo del tren; los momentos dramáticos están muy bien ejecutados como parte integral de la trama, infundiendo contradictorias emociones que nublan las líneas del clásico conflicto entre el bien y el mal; y también se añade un excéntrico sentido del humor que provee alivio cómico en los más tensos momentos de la historia. Por todo esto hacía falta un protagonista con un amplio rango de talentos, y me complace decir que Chris Evans llena con creces los requerimientos de este difícil papel. Para empezar, su apariencia sufrió un cambio radical, y resulta casi imposible reconocerlo como el intachable y heroico Capitán América que interpretó en The Avengers y otras cintas de Marvel Studios. Ya sabía que era un buen actor, pero creo que nadie le había exigido tanto como Joon-ho Bong. El otro personaje notable es Nam (interpretado por Kang-ho Song), un ácido y lacónico experto en seguridad que renuentemente acepta ayudar a los revolucionarios a cambio de una constante provisión de drogas. Su cinismo e irreverencia contrastan y al mismo tiempo complementan la integridad de Curtis, evitando que los mensajes de libertad y determinismo social se vuelvan demasiado pesados o fastidiosos. Lo cual nos lleva a la dudosa premisa principal de Snowpiercer: la idea de poner a los pocos humanos sobrevivientes a bordo de un veloz tren sin destino es absurdamente impráctica e inverosímil, y me costó trabajo tomarla en serio al principio de la película. Sin embargo, conforme se desarrolla la historia, comprendí que dicha premisa no pretende reflejar una situación "realista", sino que funciona como una aparatosa metáfora sobre el inexorable recorrido hacia la extinción humana, y condensa en una utilitaria locación los obligatorios ingredientes del colapso de una civilización (por no mencionar la obvia analogía con la "revolución del proletariado" que impulsa la trama). Pero, como dije, el denso simbolismo no obstruye la acción ni el intenso melodrama, de modo que Snowpiercer funciona en tantos niveles como quiera encontrar el espectador; y esa flexibilidad y ambición artística justifica una sólida recomendación para esta película difícil de clasificar, pero fácil de disfrutar gracias a su energética dirección e interesantes ideas. Finalmente, merece sonoro aplauso la enorme disciplina mostrada por el director Joon-ho Bong, quien realizó una película a bordo de un tren y aún así se abstuvo de ubicar la "pelea final" en el techo de los vagones. ¿Cuantos directores norteamericanos hubieran resistido esa tentación?
Calificación: 8.5
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Saturday, July 26, 2014
El Planeta de los Simios: Confrontación (Dawn of the Planet of the Apes)
Síntomas: Diez años después del experimento que le dio inteligencia a los simios, y al mismo tiempo desató una plaga mortal sobre la humanidad (como vimos en la película Rise of the Planet of the Apes), la población humana está casi extinta, mientras que los simios progresan cada vez más, y empiezan a formar su propia sociedad. El chimpancé César (Andy Serkis) dirige una pacífica comunidad en los bosques de California, pero cuando un accidente los pone en conflicto con un grupo de sobrevivientes humanos guiados por Dreyfus (Gary Oldman), ambos bandos tendrán que decidir si es posible la coexistencia pacífica... o si será inevitable una guerra por el control del planeta.
Diagnóstico: Contra toda expectativa (bueno, al menos la mía), la película del 2011 Rise of the Planet of the Apes resultó ser una competente precuela/reboot de aquella venerable saga que hizo época en la ciencia ficción del siglo veinte. Y ahora, increíblemente, Dawn of the Planet of the Apes supera a su predecesora gracias a su inteligente (aunque previsible) libreto, brillante reparto, y fantásticos efectos especiales desarrollados por el estudio Weta Digital, cuya amplia experiencia en crear personajes con "alma" (o como quieran llamarle) rinde amplios frutos en esta espectacular cinta. Pero, como debe ser, las imágenes no son tan importantes como la historia. La clásica fórmula de conflicto territorial oculta inesperada profundidad temática y emocional, gracias a que el director Matt Reeves (protegido de J.J. Abrams previamente aclamado por Cloverfield) borra la línea entre "buenos" y "malos" para crear una película con ambiguo balance moral. Tanto simios como humanos muestran rasgos positivos y negativos; y aún así es difícil encontrar auténtica malicia cuando consideramos las experiencias previas de los personajes. Imagino que cada espectador tendrá su propia interpretación sobre este balance; y, a fin de cuentas, la respuesta no es tan importante como las lecciones que nos deja. Claro, no son lecciones muy nuevas ni particularmente complicadas; sin embargo bastan para validar la sencilla historia y darle sustancia a los bien dibujados personajes. Y así llegamos al punto clave de Dawn of the Planet of the Apes... personajes que derrochan humanidad en cada escena (sí, incluso los simios), no solo por sus creíbles actuaciones (sean orgánicas o digitales), sino por los roles que simbolizan en el contexto de la sociedad contemporánea. En otras palabras, la interacción entre simios y humanos trasciende la mera premisa de ciencia ficción (¡los simios aprendieron a hablar!) para ilustrarnos sobre el origen de aquellos conflictos en el mundo real que parecen absurdos cuando los vemos de lejos, e inevitables cuando analizamos las dinámica interna del miedo y la intolerancia. Como dije: predecible, pero no por ello menos interesante. En los papeles simiescos destaca obviamente Andy Serkis como César, entregando otra notable actuación en "motion capture" que seguramente será ignorada a la hora de repartir premios. Sin embargo mi actuación favorita fue la de Toby Kebbell en el papel de Koba, amigo y asesor de César con menor afecto por la raza humana (por buenas razones). Del lado de los humanos tenemos a Gary Oldman, Jason Clarke y Keri Russell, igualmente competentes en roles estereotípicos pero funcionales. Entre mis escasas quejas señalaría que sentí la película un poco larga y plagada de agujeros lógicos cuya presencia comprendo, aunque no pude ignorar (tampoco hubiera deseado que se alargara aún más explicando cada pequeño detalle de la cultura simiesca, o las circunstancias que llevaron a los humanos a establecerse en un lugar estratégicamente cuestionable). Aún así encontré la experiencia muy entretenida, emocionante y absolutamente satisfactoria, de modo que puedo recomendar Dawn of the Planet of the Apes como sólida secuela y prometedor cimiento de una franquicia con gran potencial para superar la saga setentera que tanto impacto tuvo en el siglo pasado. Solo desearía que dejaran atrás la clasificación PG-13... siento que la historia hubiera sido mucho más impactante y memorable con violencia más explícita para reforzar y complementar su vehemente mensaje. Además, los magos de Weta nos prometieron hace años una cinta "gore" digital que nunca llegó, y los fans seguimos esperándola.
Calificación: 9
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Friday, July 25, 2014
Se Levanta el Viento (The Wind Rises - Kaze Tachinu)
Síntomas: Durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial, el joven diseñador Jiro Horikoshi (voz de Hideaki Anno) se esfuerza por desarrollar un avión caza perfecto; y al mismo tiempo trata de forjar su futuro y encontrar romance en la cambiante sociedad japonesa, atrapada entre sus tradiciones milenarias y el incierto futuro tecnológico.
Diagnóstico: Para su última película como director (esperemos que se retracte otra vez), el aclamado cineasta japonés Hayao Miyazaki decidió realizar una biografía semi-ficticia de Jiro Horikoshi, diseñador del famoso avión de combate Zero, cuya velocidad y maniobrabilidad lo convirtió en un adversario casi imposible para los aliados en el frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Es un tema complicado y peligroso que corre el riesgo de incursionar en posturas políticas, pero Miyazaki sabiamente minimiza los aspectos bélicos para centrarse en la obsesión que ha manifestado en muchas de sus películas: el simple placer de volar; la libertad que representa desafiar la gravedad y deslizarse entre las nubes, ya sea montado en una escoba (como la bruja de Kiki's Delivery Service) o con distintos aviones experimentales, como ocurre en Se Levanta el Viento. Inspirado desde niño por las hazañas del famoso aviador italiano Giovanni Caproni (voz de Mansai Nomura), Jiro Horikoshi soñaba con volar aviones, pero su marcada miopía le impidió hacerlo en la vida real. Entonces decidió aprender a diseñarlos, y durante sus estudios universitarios mostró tanto talento que fue rápidamente reclutado por la armadora Mitsubishi, donde Jiro encontró algunos grandes triunfos y sonados fracasos, pero siempre con la meta del vuelo puro... aunque sus creaciones fueran usadas en circunstancias menos humanitarias. Se Levanta el Viento tiene algunas secuencias de fantasía, principalmente enfocadas en los sueños y "visiones" de Jiro, donde imagina conversaciones con Caproni; aparte de eso, creo que esta es la película más sobria y realista de Miyazaki. Sin embargo eso no le impide deleitarnos con su habitual riqueza visual, con la fluida animación realizada a mano (bueno, con una que otra incursión digital cuando las circunstancias lo ameritan), y con un increíble diseño de producción donde los más triviales detalles de la vida diaria adquieren inesperada belleza gracias a los geniales artistas del Estudio Ghibli. También merece mención el delicado manejo de las tensiones políticas durante la Segunda Guerra Mundial; la alianza entre Japón y Alemania se presenta como un mal necesario, implementado más por razones prácticas que ideológicas. Las escenas donde Jiro visita Alemania para compartir secretos tecnológicos con sus colegas europeos reflejan una melancolía que podríamos interpretar como arrepentimiento por los errores del pasado. No sé si alguna vez se había expresado esa disyuntiva moral en las miles de películas realizadas sobre la Segunda Guerra Mundial. Pero bueno, como dije antes, Se Levanta el Viento no es una película de guerra, sino una pseudo-biografía que no se ciñe a los hechos, sino a los sueños; al ideal de volar, de construir sistemas aerodinámicos eficientes que nos acerquen un poco a la casual e instintiva habilidad de las aves; y todo esto mientras presenciamos los vaivenes culturales de Japón durante uno de sus más difíciles períodos históricos. Entonces, quizás Se Levanta el Viento no sea mi película favorita de Miyazaki (creo que sigue siendo Princess Mononoke), pero sin duda es su obra más madura y personal. Si resulta ser la última (como viene prometiendo desde hace casi una década), será un perfecto cierre de su filmografía, y un claro testimonio de que la animación tradicional sigue tan vital y expresiva como siempre. Pero, más allá de la técnica, Miyazaki nos recuerda la importancia de aspirar a un ideal; y creo que su carrera fue prueba definitiva de ello.
Calificación: 10
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Tuesday, July 22, 2014
Joy Ride 3
Síntomas: En camino a Canadá para participar en una carrera automovilística, un grupo de jóvenes decide tomar un tramo de carretera conocido como "el matadero", donde muchos conductores han desaparecido en circunstancias misteriosas. Y, desde luego, se encuentran con el camionero Rusty Nail (Ken Kirzinger), siempre en busca de nuevas víctimas para satisfacer su instinto asesino.
Diagnóstico: La original Joy Ride (del 2001) me pareció bastante mediocre, pero tuvo suficiente éxito para garantizar una tardía secuela directa a video (Joy Ride 2: Dead Ahead, del 2008), donde se abandonó la premisa de road movie/thriller para acogerse en el entonces popular cine de tortura. Y ahora, con Joy Ride 3, el director Declan O'Brian (especialista en secuelas directas a video) busca resucitar la franquicia poniendo el énfasis en el villano y regresando a la fórmula slasher, aderezándola con grotescas muertes y abundante derramamiento de sangre. Los personajes son ligeramente más inteligentes y menos irritantes que antes, lo cual ayuda a mantener razonables niveles de suspenso; pero el libreto se apoya demasiado en inverosímiles coincidencias y en la casi sobrenatural capacidad de Rusty para estar siempre un paso adelante de sus víctimas. Por ejemplo, los jóvenes tienen constantes dificultades para comunicarse con sus teléfonos móviles y radios de banda civil. Mientras tanto Rusty Nail puede mantener sin problema alguno una conexión inalámbrica al Internet mientras maneja su camión a cien kilómetros por hora sobre una carretera abandonada en mitad del desierto. Y así, saltando agujeros lógicos y cayendo en trilladas situaciones (incluyendo los obligatorios conflictos personales y tensión romántica), la película avanza a empujones con ocasionales adornos estilísticos, despliegues de violencia, y stunts automovilísticos que hacen tolerable la experiencia. Lo mejor que puedo decir es que O'Brian tuvo éxito en su más importante misión: darle suficiente personalidad a Rusty Nail (con ayuda del actor Ken Kirzinger, quien alguna vez interpretó a Jason Voorhees) para convertirlo en un villano memorable, digno de su propia franquicia. Desde luego Rusty jamás alcanzará el estrellato que gozan Jason o Freddy Krueger; cuando mucho llegará al nicho de culto compartido por Chrome Skull (de la saga Laid to Rest), Victor Crowley (de Hatchet) o Mick Taylor (de la similar Wolf Creek); pero eso basta para continuar indefinidamente la saga, siempre y cuando ofrezca suficientes choques, persecuciones y gore para satisfacer las modestas expectativas del público aficionado a este tipo de cine (como yo). Entonces, Joy Ride 3 representa una mejoría marginal sobre la previa secuela, y Declan O'Brian se redime un poco después de la desastrosa Wrong Turn 5: Bloodlines; cada quien decida si estos modestos triunfos ameritan una recomendación. Y para fans de J.J. Abrams, no pierdan la oportunidad de ver el nombre de este célebre director en los créditos de una mediocre secuela directa a video (fue co-escritor de la original Joy Ride, y sigue recibiendo el crédito: "Inspirada en personajes creados por"; seguramente su publicista tiene pesadillas al respecto).
Calificación: 6.5
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Monday, July 21, 2014
Rewind This!
Síntomas: Rewind This! es un nostálgico documental sobre la era del video en VHS, su importancia cultural y económica, y su eventual desaparición tras el advenimiento de los nuevos formatos digitales. Pero, ¡un momento! Aún en nuestros días, el formato VHS sigue vigente en exclusivos círculos de coleccionistas y aficionados que recuerdan con afecto su iniciación en el "video casero".
Diagnóstico: Aunque no soy coleccionista, ni guardo particular afecto por el formato VHS, ciertamente pertenezco a la generación que presenció el surgimiento del videocassette, los "video clubes" y, sobre todo, la increíble novedad de ver películas recientes en nuestras casas, lo cual parecía imposible en la época antediluviana de cámaras Super8. Por su parte, los protagonistas del documental Rewind This! son auténticos conocedores, coleccionistas, y muchas veces figuras clave en esta revolución tecnológica, y podemos disfrutar sus anécdotas desbordantes de entusiasmo gracias al director Josh Johnson, quien recorrió el mundo (bueno, Estados Unidos, Canadá y Japón) recolectando testimonios de gente famosa "normal", como Atom Egoyan, Cassandra Peterson y Mamoru Oshii, así como de auténticas celebridades psicotrónicas, como Frank Henenlotter, Roy Frumkes y el recientemente fallecido Mike Vraney, cuyos esfuerzos por preservar el "mejor peor" cine del mundo (por medio de su distribuidora Something Weird Video) he admirado desde hace dos décadas. También contribuyen con simpáticas entrevistas otras luminarias como Lloyd Kaufman, Charles Band, y David Schmoeller. Pero las más sinceras y emotivas palabras vienen de los fans que no solo comparten sus recuerdos, sino que ilustran la genuina importancia del formato VHS como archivo cultural en peligro de extinción debido al natural deterioro de la cinta magnética. Para bien o para mal, durante el "boom" del video casero se editaron miles de películas exclusivamente en VHS, y no todas gozaron de suficiente popularidad para resucitar en DVD años más tarde. Esto significa que una significativa parte del "cine B" se perderá para siempre en unos años, pues hasta el momento no hay un Martin Scorsese o Francis Ford Coppola a cargo de organizar su preservación, como están haciendo actualmente con las viejas películas filmadas en celuloide. Por otro lado, habrá quien diga que obras como Ninja the Protector, Windows 95 Video Guide with Jennifer Aniston and Matthew Perry o el catálogo de David "The Rock" Nelson no merecen preservarse, y que de hecho sería mejor para la humanidad verlas convertidas en jalea semi-magnética... pero obviamente esas no son las personas a quienes está dirigido este documental. Por eso recomiendo efusivamente Rewind This!, no solo para quienes comparten los recuerdos de aquella era, sino para los modernos aficionados al cine convencidos de que el "arte cinematográfico" posee suficientes categorías para admitir aquellas modestas obras que definieron una época, aunque su popularidad se haya disipado con los años. No quiero pensar en un futuro donde el cine "clásico" solo incluya las películas de Adam Sandler y Michael Bay...
Calificación: 9
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Saturday, July 19, 2014
Under the Skin
Síntomas: Una atractiva mujer conduce por las calles y caminos de Escocia, engañando hombres para que la acompañen a un cuarto grande y oscuro, cuyo piso es bastante traicionero.
Diagnóstico: Under the Skin es apenas su tercera película, pero el director Jonathan Glazer ya está siendo comparado con Stanley Kubrick y David Lynch, lo cual parece al mismo tiempo apropiado y un poco condescendiente. Sí, sus películas poseen una cierta frialdad y una calculadora cadencia similar a Kubrick (sobre todo Birth), mientras que los personajes experimentan lo opuesto: explosivas emociones que no siempre pueden expresar (bueno, Ben Kingsley en Sexy Beast era lo único que podía expresar). Y ahora, con Under the Skin, Glazer incursiona en el cine oblicuo y experimental de David Lynch. Sin embargo, creo que la cinta es suficientemente buena para trascender comparaciones; y la visión del director se siente tan profunda y personal que merece evaluarse por méritos propios, y no por su (hipotético) parecido con la obra de algún otro cineasta. En esos términos, Under the Skin es una de mis películas favoritas en lo que va del año, y estoy seguro de que seguiré descubriendo nuevos detalles y nuevas interpretaciones cada vez que la vea, lo cual es bastante notable si tomamos en cuenta su lánguido ritmo y sencilla estructura. La cinta tiene muy pocos diálogos, y gran parte de las escenas parecen extenderse sin mucho sentido. Pero en vez de volverse aburrida, nos captura con su hipnótica intensidad y perfectas actuaciones. O quizás debería decir "perfecta", en singular, debido a que la película entera gira en torno al desempeño de Scarlett Johansson, quien nos ofrece uno de los más impresionantes papeles de su carrera, engañosamente simple a primera vista, pero increíblemente elocuente y detallado cuando apreciamos el tremendo rango emocional que transmiten sus más sutiles variaciones de expresión y lenguaje corporal. Y es esa combinación de actuación y subtexto lo que distingue a Under the Skin, transformándola en una memorable muestra de ciencia ficción minimalista en su forma, pero con muchos niveles de significado e interpretación, lo cual da como resultado una experiencia tan rica o austera como el espectador decida. No revelaré ciertos detalles de la trama que es más divertido deducir gradualmente (aunque creo que Glazer establece la premisa con bastante certeza desde el principio) y solo diré que el argumento tiene varios agujeros lógicos que me hicieron recordar algunas "B-Movies" de los años cincuentas (de hecho creo que Roger Corman hizo algo similar). Pero el concepto está manejado con tal estilo y celo artístico que se transforma en una obra única y difícil de olvidar. Habiendo dicho eso, conviene advertir que Under the Skin pertenece a la clasificación de "películas raras" que no son para todos los gustos. Habrá quien la encuentre aburrida y pretenciosa (como a mi me ocurre con las cintas reciente de Lars Von Trier, por ejemplo), lo cual es perfectamente válido. Pero quien acepte el reto de explorar difusos temas de identidad, humanidad y género, probablemente disfrutará esta interesante variación de un cliché de ciencia ficción filtrado a través de una sensibilidad reflexiva y filosófica. No es lo que Roger Corman hubiera hecho, pero aun así la recomiendo con absoluto entusiasmo.
Calificación: 9.5
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Friday, July 18, 2014
Wish I Was Here
Síntomas: Aidan Bloom (Zach Braff) lleva años tratando de encontrar éxito como actor, mientras su esposa Sara (Kate Hudson) mantiene a sus hijos Grace (Joey King) y Tucker (Pierce Gagnon) con un trabajo que odia. Esta difícil situación económica se ha convertido en fuente de tensión familiar; y para empeorar las cosas, Aidan descubre que su padre Gabe (Mandy Patinkin) está muy enfermo. Entonces reconoce que llegó el momento de evaluar si debe seguir persiguiendo sus sueños, o si llegó el momento de afrontar sus responsabilidades como padre de familia.
Diagnóstico: Con su segunda película como director (la primera fue la aclamada Garden State), Zach Braff confirma su talento visual y su capacidad para crear escenas muy emotivas, sustentadas por cálidas actuaciones y situaciones realistas. Sin embargo, como productor/guionista creo que le faltó un poco de disciplina y auto-critica, pues aunque Wish I Was Here me pareció generalmente buena, el argumento da muchas vueltas y tiende a perder el rumbo cuando trata de manejar demasiadas sub-tramas, personajes irrelevantes, y ocasionales desplantes creativos, incluyendo una visita a ComiCon, y hasta secuencias imaginarias con sabor a ciencia ficción. Y todo parecía tan simple al principio... un padre de familia indeciso entre sus sueños y su realidad. Por otro lado, conviene entender que Wish I Was Here cubre material auto-biográfico (al igual que Garden State), y por lo tanto es fácil suponer que cada personaje y tangente narrativa guardan particular significado para el director (y para su hermano co-guionista). Sin embargo, como humilde espectador (y participante en la campaña de Kickstarter que financió el proyecto), me parece que estos elementos distraen de la interesante historia principal, y ocupan tiempo que debió dedicarse a las vicisitudes de Aidan y su familia inmediata. En ese aspecto, Braff merece aplauso por armar un perfecto ensamble de actores, empezando por Kate Hudson en una rara interpretación seria que nos recuerda el gran talento que casi nunca vemos en sus comedias románticas. Los niños Joey King y Pierce Gagnon (como hija e hijo de Aidan, respectivamente) muestran también considerable madurez sin perder espontaneidad infantil. Y, desde luego, Mandy Patinkin impresiona como el adusto padre judío, cuya enfermedad desata intensas emociones que no puede, o no quiere expresar. Esos son todos los personajes que necesitaba Wish I Was Here para ser un perfecto drama familiar. Pero cuando añadimos al hermano "loser", a su vecina, al antipático compañero de trabajo, al rabino amistoso, al rabino enojón, al amigo desempleado, etc., la historia se diluye y pierde el foco emocional. De cualquier modo, como dije al principio, la cinta me gustó a pesar de sus desvaríos, y podría recomendarla para seguidores del movimiento "indie" con cierta tolerancia a los inevitables vicios del cine de autor. Y, para fans de la serie Scrubs, advierto que Wish I Was Here no es propiamente una comedia, aunque incluye sólidos momentos humorísticos y un par de cameos muy reconocibles. Pero, por mucho que busqué, no encontré a Rowdy... por favor avísenme si lo descubren entre el decorado de alguna escena.
Calificación: 8
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Wednesday, July 16, 2014
They Came Together
Síntomas: Molly (Amy Poehler) es la dueña de una pequeña tienda de dulces en Nueva York; Joel (Paul Rudd) trabaja como ejecutivo en una poderosa corporación dulcera que quiere eliminar a la competencia. Por eso, cuando Molly y Joel se conocen en una fiesta, se odian instantáneamente; pero con el paso del tiempo descubren que tienen muchas cosas en común, y empieza a florecer el romance. Sin embargo las cosas se complican cuando Tiffany (Cobie Smulders), la ex-novia de Joel, decide reiniciar su relación.
Diagnóstico: They Came Together cuenta con todos los ingredientes de una trillada comedia romántica... pero en esta ocasión los clichés son intencionales, ya que se trata de una sátira dedicada a burlarse del género, explotando sus bien conocidas fórmulas y estereotipos para hacernos reír y denunciar sus ridículas rutinas. Los actores son perfectos para esta labor; no solo tienen experiencia en el cine romántico, sino que su fino instinto humorístico les permite adoptar el tono exacto de seriedad y sarcasmo para sacar el máximo provecho del material y hacernos partícipes de la broma. Además, como es obligatorio en este tipo de cine, hay un interminable desfile de hábiles comediantes (Bill Hader, Ellie Kemper, Ed Helms, Michael Ian Black, Kenan Thompson, Jack McBrayer, Ken Marino, etc.) que añaden "chispa" a los roles secundarios, a veces arrancando un par de sonrisas con su mera presencia (pero, ¿cómo demonios no invitaron a Judy Greer, la eterna "mejor amiga"?) Por el lado negativo, el libreto co-escrito por el director David Wain es muy obvio e irregular. Demasiados chistes fracasan por ser inocuos o predecibles, mientras que los esporádicos momentos realmente graciosos se sienten ajenos a la trama principal (probablemente fueron improvisaciones de los actores o espontáneas digresiones del director). El resultado es que la mayor parte del tiempo estamos viendo una mala comedia romántica, y el hecho de que su mediocridad sea intencional no alivia el tedio resultante. El director David Wain tiene talento para la parodia, como ha demostrado en las series televisivas Childrens Hospital y Newsreaders, cuyos episodios apenas duran quince minutos (o menos). Si They Came Together fuera un cortometraje, sería hilarante de principio a fin; pero cuando distribuimos todos sus aciertos a lo largo de una hora y cuarenta minutos, la tasa de "risa vs. relleno" disminuye notablemente, y aunque se redime parcialmente por la simpatía de sus personajes, no basta para cumplir el potencial humorístico de la premisa. Aún así admiro la firme convicción de Amy Poheler y Paul Rudd para abordar con vigor cualquier escena, sin importar lo absurda que sea; el entusiasmo de los actores secundarios, que logra transmitirnos un poco de la diversión que sin duda experimentaron filmando la película; y desde luego la honesta intención de David Wain por burlarse de un género cinematográfico que ciertamente lo merece. Ojalá Wain y su colaborador Michael Showalter hubieran invertido más tiempo en el libreto para encontrar vertientes de humor más variadas e innovadoras; todos sabemos que las comedias románticas son absurdas, repetitivas e irreales; pero no basta con señalarlo para hacernos reír.
Calificación: 6.5
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