Síntomas: Lila (Elsie Fisher) y su hermana Melody (Sarah Yarkin) quieren revivir la economía de Harlow, un pequeño pueblo en Texas prácticamente abandonado, pero con potencial de convertirse en un sitio turístico para los "hipsters" de la ciudad que buscan una experiencia rústica y "artesanal". Sin embargo algunos habitantes del pueblo no están de acuerdo con esa invasión.
Diagnóstico: Contrario a la creencia popular, no hay mucha sangre en la original The Texas Chain Saw Massacre (1974); pero la intensidad del tormento físico y mental que retrató el director Tobe Hooper (que en paz descanse) nos convence de que vimos atrocidades más gráficas de lo que realmente ocurre en la pantalla. A casi cincuenta años de su estreno, The Texas Chain Saw Massacre sigue siendo una experiencia perturbadora que sus múltiples secuelas, reboots y precuelas trataron de duplicar... sin lograrlo hasta el momento. Incluso la primera secuela, The Texas Chainsaw Massacre 2 (dirigida por el mismo Hooper), reconoció que era imposible recrear la atmósfera de la original, y prefirió convertirse en una delirante farsa bañada en sangre y vísceras (cortesía de Tom Savini, nada menos). No voy a perder tiempo recontando todas las películas (ocho sin contar la nueva), porque la franquicia de Chainsaw nunca estableció un universo claro y cronológicamente consistente, así que no tiene sentido re-visitar el tedioso nihilismo del reboot The Texas Chainsaw Massacre (2003), ni el inesperado humor sardónico de Texas Chainsaw 3D (2013), y mucho menos el extraño giro a "whodonit" de Leatherface (2017). Y ahora se estrena Texas Chainsaw Massacre (disponible en Netflix), otra auto-proclamada "secuela directa" que ignora a sus predecesoras y adopta la actitud de "borrón y cuenta nueva".
¿Funcionó esa estrategia? Sí y no. Por el lado positivo, Texas Chainsaw Massacre se aproxima ligeramente a la intensidad de la original, y complementa el suspenso con abundante "gore", excelente cinematografía, y válidos comentarios sobre las divisiones culturales de los Estados Unidos. Por el lado negativo, el libreto arruina la película con los personajes más ridículamente ineptos del Horror contemporáneo. En serio, es frustrante la cantidad de veces que cometen errores absurdos para evitar que la película termine prematuramente. Desde luego es una práctica común en el cine de terror, y ya debería estar acostumbrado... pero Texas Chainsaw Massacre se lleva el premio.
En fin... será mejor enfocarse en lo bueno.
La renovación del pueblo fantasma y la "invasión" de las jóvenes empresarias se presta para explorar las contradicciones del capitalismo, y el contraste ideológico entre las áreas rurales conservadoras de los Estados Unidos y la política liberal de los centros urbanos. Y no solo es un adorno para simular relevancia social, sino que influye en el desarrollo de los personajes, especialmente Lila (Elsie Fisher), una joven traumatizada por un tiroteo escolar, que ahora debe lidiar con individuos como Richter (Moe Dunford), el mecánico de Harlow que defiende su derecho a portar armas porque están en Texas, y nadie les dice lo que pueden hacer; pero Lila tiene cicatrices que indican el peligro de esa actitud. Y aunque el mensaje se vuelve un poco confuso, sin duda aprecié la intención de elevar la cinta sobre su modesto nicho de terror.
Lo cual nos lleva al otro gran acierto de Texas Chainsaw Massacre: la cantidad de sangre y grotescas muertes realizadas por los estudios Illusion Industries y Mr. X con una perfecta mezcla de efectos prácticos y digitales. Incluso diría que Texas Chainsaw Massacre tiene los mejores "kills" del año... y apenas estamos en Febrero (ejemplo: la ventana del autobús).
Finalmente, las actuaciones de Sarah Yarkin (Happy Death Day 2U) y Elsie Fisher (Eighth Grade) tienen suficiente emoción para compensar las figuras desechables del reparto secundario que solo existen como víctimas potenciales de Leatherface (Mark Burnham). Y no diré más al respecto.
Es una lástima que las virtudes visuales y temáticas de Texas Chainsaw Massacre se demeriten por la exasperante idiotez de los personajes. Solo queda esperar que los bolsillos sin fondo de Netflix financien otra "secuela directa" que ignore los problemas de Texas Chainsaw Massacre, y establezca una ruta más inteligente para continuar la saga. Sugerencia de título: Texas Chain Saw Massacre; perfectamente claro y nada confuso.
Calificación: 7
