Monday, November 30, 2020

Lady and the Tramp



Síntomas: La perrita Lady (voz de Tessa Thompson) vive feliz con John y Darling Dear (Thomas Mann y Kiersey Clemons) en su casa de Nueva Orleans; pero ciertas circunstancias la obligan a vivir en la calle, donde conoce a un perro vagabundo (voz de Justin Theroux) que le enseña un estilo de vida que nunca imaginó.

Diagnóstico: Según mi mamá, la primera película que vi fue The Aristocats; pero la que realmente dejó huella en mi primitivo cerebro infantil y se convirtió en mi favorita fue Lady and the Tramp. Entonces, cuando Disney empezó su fase de remakes en acción viva, sabía que eventualmente le tocaría el turno a ese clásico de 1955 (yo la vi hasta los setentas... no crean que estoy tan viejo). Y, bueno, ese turno llegó hace un año, pero hasta ahora está disponible en México la nueva versión de Lady and the Tramp... y el resultado fue mi remake favorito de Disney. Nunca lo hubiera imaginado.
Para empezar, el director Charlie Bean supo modernizar la historia sin traicionar el espíritu de la original. Y al decir "modernizar", no me refiero al período histórico, sino al tono de la película. Lady and the Tramp (2019) se desarrolla a principios del siglo veinte en Nueva Orleans, lo cual mantiene intactos varios elementos importantes de la trama (por ejemplo, la jaula tirada por caballos), al mismo tiempo que añade diversidad cultural para satisfacer las sensibilidades contemporáneas. Por esa misma razón se reemplazó un número musical de la partitura original que incluía algunos arcaicos estereotipos raciales; y uno de los personajes caninos se cambió de macho a hembra. En lo personal no me molestaron los cambios, y tampoco afectan al argumento; pero sospecho que algunos puristas podrían ofenderse por la alteración de un clásico para satisfacer los dictados de la corrección política. Incluso diría que los cambios fueron benéficos, pues añaden profundidad a los personajes secundarios y contribuyen a la creación de un universo más rico para explorar en futuras secuelas (en caso de que Lady and the Tramp tenga suficiente éxito en los esotéricos ratings del "streaming").
Basta de apologías. Lo que más aprecié de esta modernización fue el humor del libreto escrito por Kari Granlund y Andrew Bujalski. Obviamente Lady and the Tramp sigue siendo una película para niños, pero incorpora diálogos y situaciones cómicas un poco más "adultas" (sin perder el sello de Disney) que realmente me hicieron reír y me ayudaron a disfrutar la película en sus propios términos.
Otro punto positivo fue la mágica fusión de efectos digitales con animales reales. Los papeles de Lady y el Vagabundo fueron interpretados por los perros Rose y Monte (respectivamente); pero los estudios Framestore, Weta Digital y MPC se encargaron de diseñar versiones sintéticas con un asombroso nivel de realismo que hace casi imposible distinguir la realidad de la ilusión. Desde luego es obvio que las escenas peligrosas fueron construidas digitalmente (por ejemplo, cuando Lady esquiva vehículos en la calle). Pero el resto del tiempo me costó trabajo determinar dónde terminaba el animalito y comenzaba la animación. Y lo mejor es que este pasmoso realismo no reduce las emociones de los gestos faciales ni el lenguaje corporal, como ocurrió en The Lion King.
Finalmente, el factor humano: los actores reales son un poco blandos (más por culpa del libreto), y solo destacan los villanos: Adrian Martinez como el perrero municipal que persigue al Vagabundo; e Yvette Nicole Brown como la estricta Tía Sarah que prefiere a sus gatos y odia a Lady. Sin embargo, la película le pertenece a los perros. Tessa Thompson expresa muy bien la refinada inocencia de Lady, y Justin Theroux le da al Vagabundo una chispeante personalidad para suavizar sus cínicas opiniones sobre la raza humana. Ashley Jensen, Janelle Monáe y Benedict Wong interpretan a algunos vecinos y conocidos; pero mi personaje favorito fue el sabueso Trusty, con la inconfundible voz de Sam Elliot. Podría ver una película entera sobre las aventuras policíacas que vivió ese sabueso en su juventud.
Independientemente de los cambios antes mencionados (que cada quién sabrá si fueron fallas o aciertos), tal vez el principal problema de Lady and the Tramp es que se siente como una película "pequeña". Su estreno en el sistema Disney+ fue previo a la pandemia, y parecía reflejar la desconfianza del estudio por el potencial de esta cinta. No obstante, después de verla, creo que fue la decisión correcta, ya que Lady and the Tramp no es un remake fastuoso y lleno de estrellas como Aladdin o Beauty and the Beast, sino una cinta más modesta que no se apoya en opulencia visual, sino en las emociones y carácter de los personajes. En otras palabras, tal vez Lady and the Tramp hubiera sido una decepción en el cine; pero se siente perfectamente apropiada para disfrutar en casa con la familia. Y en compañía de nuestras mascotas, naturalmente.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, November 29, 2020

Come Play



Síntomas: Oliver (Azhy Robertson) es un niño autista que no puede hablar, pero usa una "app" en su teléfono para comunicarse. Entonces empieza a recibir mensajes que podrían venir de una entidad sobrenatural.

Diagnóstico: En su forma más básica, Come Play es un refrito del "horror tecnológico" que ganó popularidad en la década de los noventas. En aquel entonces la novedad era el Internet y las computadoras personales; ahora son los teléfonos y redes sociales que compiten por nuestra atención. Sin embargo la fórmula sigue siendo la misma: la tecnología se convierte en conducto de fuerzas sobrenaturales que intentan infiltrarse en nuestras vidas.
Come Play sigue las reglas del género: hay un niño en peligro, una madre preocupada, y un teléfono con mensajes de "Larry", una misteriosa entidad aparentemente cordial que promete amistad y protección. ¿Será un "hacker" pervertido, o un fantasma digital?
Ni lo uno, ni lo otro. Afortunadamente Come Play es más ambiciosa en concepto y ejecución, combinando excelentes actuaciones, una sombría atmósfera, y un sobrio análisis de una complicada situación familiar. En resumen: una recomendable película de terror con un formato un poco predecible, pero con emociones muy reales y buen equilibrio entre drama y horror.
Sin revelar demasiado, diré que el autismo del niño Oliver (Azhy Robertson) no es un truco para ganar nuestra simpatía, sino una válida decisión narrativa que añade niveles al comportamiento de Sarah (Gillian Jacobs), una joven madre que quiere proteger a su hijo, aunque no está segura si esta nueva crisis es externa o interna. Los cambios de conducta de Oliver podrían atribuirse a su condición, pero Sarah ha presenciado fenómenos que desafían explicación... por mucho que su esposo intente convencerla de que todo está en su imaginación.
Como dije, no son ideas nuevas, pero Come Play ofrece terroríficas secuencias que aprovechan el aislamiento sensorial de Oliver y el pánico materno de Sarah. Los efectos especiales combinan técnicas prácticas (realizadas por el estudio de Jim Henson, nada menos) y digitales (del estudio Mr. X) para crear siniestras imágenes en el marco de una clásica vivienda suburbana que tal vez esconde algo más perturbador. Por cierto, Come Play fue producida por Amblin Partners, descendiente directa de DreamWorks, y se nota la influencia de Spielberg (aunque sea espiritual) en el viejo concepto de "eventos extraordinarios con gente ordinaria".
En su primera película de terror (creo), Gillian Jacobs es una revelación. Generalmente disfruto su estilo humorístico (no solo en Community, sino en cintas como Ibiza y Don't Think Twice), pero nunca la había visto en un papel "serio" tan intenso y realista. El director y escritor Jacob Chase sabe que el monstruo es tan importante como la reacción de sus actores, y encontró en Jacobs el complemento ideal de ese balance, que muchos cineastas del género tienden a olvidar.
En el papel del padre escéptico (¿mencioné que Come Play utiliza muchos clichés?) John Gallagher Jr. cumple su función sin pena ni gloria; pero nada de esto funcionaría sin el excepcional trabajo del niño Azhy Robertson (Marriage Story), cuya impresionante actuación es casi muda, y sin embargo más elocuente que la de muchos adultos en el cine contemporáneo.
Por el lado negativo, no conviene analizar demasiado el comportamiento de "Larry". Su origen e intención presentan un misterio interesante y conmovedor; pero Chase rompe una y otra vez sus propias reglas para acelerar la influencia de la criatura en nuestra realidad. En otras palabras: es mejor no hacer preguntas para no quedar decepcionados por la tambaleante lógica del argumento.
Afortunadamente los demás aciertos de Come Play nos ayudan a ignorar esos ocasionales tropiezos narrativos, convirtiéndola en una de las mejores cintas de "horror tecnológico" que he visto recientemente... aunque, para ser honestos, la competencia no ha sido particularmente buena. Además, sería injusto encasillarla en ese sub-género, ya que su fuerza no radica en los teléfonos y tabletas, sino en la tensión familiar repleta de contradictorios sentimientos que atormentan a Sarah incluso antes de que empiece el horror. Con un poco más de ingenio y originalidad, Come Play hubiera sido una excelente muestra de "horror elevado"; pero incluso como simple experiencia de terror "normal", merece una entusiasta recomendación. Pudo ser más, pero me conformo con lo que hizo.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, November 27, 2020

Friendsgiving



Síntomas: Abby (Kat Dennings) y su amiga Molly (Malin Akerman) planeaban pasar un apacible Día de Acción de Gracias, comiendo, bebiendo y viendo películas. Entonces empiezan a llegar invitados inesperados, y la celebración se complica.

Diagnóstico: La tradicional festividad norteamericana del Día de Acción de Gracias (celebrada el último jueves de Noviembre) se ha utilizado en muchas películas (The Oath, Pieces of April, Home for the Holidays) como escenario de conflictos entre individuos con diferencias de opinión y rencores reprimidos que salen a la superficie durante una fiesta familiar. La nueva película Friendsgiving recurre a esa confiable fórmula sin grandes pretensiones, ni particular innovación; pero la directora Nicol Paone reunió un simpático reparto que me hizo reír en varias ocasiones, o al menos sonreír con su sardónico humor e inesperadas perspectivas sobre "los problemas de la gente bonita".
Esto significa que Friendsgiving es otra de esas películas independientes que reemplazan un argumento formal por una serie de viñetas vagamente interconectadas y no siempre satisfactorias. El día comienza mal cuando Abby (Kat Dennings) y su mejor amiga Molly (Malin Akerman) discuten por los cambios de planes; entonces empiezan a llegar los invitados, y la celebración degenera gradualmente en un caos semi-controlado de rivalidades ocultas, comentarios pasivo-agresivos, y hasta un poco de romance... o al menos aspiraciones románticas que no siempre culminan como esperaban sus autores.
El éxito o fracaso de Friendsgiving dependerá del gusto que cada espectador tenga por este ecléctico reparto; personalmente encontré muchos actores cuyo trabajo disfruto (mi razón principal para ver la película), y eso me ayudó a sobrellevar las incongruencias narrativas. Entre ellos señalaría a Kat Dennings (Nick and Nora's Infinite Playlist), Malin Akerman (The Final Girls), Chelsea Peretti (Spinster), Aisha Tyler (Balls of Fury), Ryan Hansen (Veronica Mars), Christine Taylor (Zoolander), Carla Jimenez (The Mick), Rose Abdoo (Bless This Mess) y Dana DeLorenzo (Ash Vs. Evil Dead). Algunos se divierten con el material (Jane Seymour), y otros fueron desperdiciados (Dana DeLorenzo); pero se nota que la directora tuvo suficiente confianza en ellos para dejarlos explorar sus respectivos personajes y encontrar su función específica en este abigarrado desfile de sarcasmo y disfunción (los "outtakes" durante los créditos finales sugieren que hubo bastante improvisación durante el rodaje, lo cual siempre mejora una comedia, en mi humilde opinión).
Por el lado negativo, hay muchas escenas que no conducen a ningún lado. El mejor ejemplo son las parejas potenciales para Abby que Molly invitó como astuta distracción y posible solución a los problemas románticos de su amiga.
Afortunadamente, por su naturaleza misma, Friendsgiving salta constantemente de una sub-trama a otra, evitando el aburrimiento y ofreciendo una variedad de situaciones con las que podríamos identificarnos... o al menos reconocer como experiencias típicas de cualquier familia o círculo de amigos.
Entonces, adoptando una metáfora culinaria (muy acorde con la obsesión gastronómica de Abby), podemos decir que Friendsgiving ofrece un buffet de escenas a veces agradables y a veces indigestas, pero a fin de cuentas sazonadas por el talento del reparto. Además, para individuos solitarios (como yo), esto será lo más cercano que tendremos a una fiesta en tiempos de pandemia. Con esos invitados, no podría pedir más.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, November 25, 2020

Jiu Jitsu



Síntomas: Una orden secreta de monjes protege al mundo de una criatura extraterrestre que llega cada seis años a un templo budista en Birmania.

Diagnóstico: Sin muchos rodeos: Jiu Jitsu es básicamente Predator con artes marciales... lo cual suena fantástico, al menos para fans del "Cine B" (como yo) que sepan apreciar una historia absolutamente ridícula, siempre y cuando ofrezca suficiente entretenimiento para justificar su existencia. Bajo ese criterio, Jiu Jitsu merece una entusiasta (y ligeramente irónica) recomendación por ofrecer uno de los argumentos más descabellados del año... ¡incluso antes de que Nicolas Cage entre en acción!
Habiendo dicho eso, es necesario hacer múltiples advertencias sobre las fallas de Jiu Jitsu. La primera: no hay jiu-jitsu en la película. Cada guerrero tiene su estilo particular, pero ninguno utiliza ese venerable arte marcial (al menos en opinión de los expertos; yo no sabría distinguir auténtico jiu-jitsu de simple "twerking"). Habiendo dicho eso, Parte II: la razón del título me pareció bastante ingeniosa, así como el método de transporte de "Brax" (Ryan Tarran), la criatura extraterrestre que llega a la Tierra cada seis años para luchar contra los mejores combatientes del planeta. Esa es la principal diferencia con la original Predator (claro, además de un buen director, buenos efectos especiales, etc.): en Jiu Jitsu el alien no busca trofeos humanos, sino el honor de enfrentar dignos contrincantes y ganarles en justo combate.
Segunda advertencia: los efectos digitales de Jiu Jitsu son TERRIBLES, desde el misterioso cometa que cruza el firmamento de Birmania, hasta los "shurikens" metálicos que arroja Brax. Sospecho que la frase "lo arreglamos en post" fue un mantra repetido constantemente por el director Dimitri Logothetis durante la filmación. Lamentablemente los artistas chipriotas (no es un insulto, sino el gentilicio de Chipre, donde se filmó la película) no lograron "arreglar" las cosas, y el resultado es risible. O tal vez no tuvieron tiempo suficiente, lo cual siempre es un factor en el cine independiente.
Tercera advertencia: Nicolas Cage tarda mucho en aparecer, y tiene un papel relativamente corto... pero vale la pena esperarlo. Lo malo es que eso nos deja mucho tiempo en compañía del "héroe" Jake, interpretado por Alain Moussi, un talentoso "stunt man" y artista marcial con imponente físico, pero casi nulo carisma. En serio, me parece incomprensible que el gran Tony Jaa haya quedado relegado a un papel secundario, cuando tiene mucha mejor presencia y es claramente un mejor peleador que Moussi. Pero, bueno... supongo que los productores querían un protagonista caucásico, y prefiero no analizar sus razones.
Lo cual nos lleva a lo bueno de Jiu Jitsu: la acción. Logothetis, el cinematógrafo Gerardo Madrazo y el coordinador de stunts Ryan Tarran (junto con un excepcional equipo de dobles)(no, Nicolas Cage no realizó esas acrobacias por sí solo) crean peleas absolutamente delirantes, con largas tomas que nos permiten admirar la habilidad física y estilo de cada personaje. La cámara se mueve mucho, pero no es la irritante "shaky cam" del cine hollywoodense, sino un dinámico complemento de la coreografía que nos sumerge en la acción (me gustó el truco de filmar algunas secuencias en primera persona, como una combinación de Doom y Mortal Kombat). Todos los actores tienen buenas escenas de lucimiento individual, y hasta Moussi me sorprendió con algunas impresionantes maniobras (como la patada/maroma en reversa). Claro, de vez en cuando se nota el uso de cables y arneses para lograr las piruetas más extremas (y para reducir el riesgo de heridas), pero aún así Tarran y Logothetis obtuvieron momentos de alto impacto sin sacrificar la claridad de la acción ni el flujo del combate.
A fin de cuentas la trama no tiene mucho sentido, y los diálogos inspiran más risas que drama (no sé cuántas veces interrogan a Jake, y su respuesta siempre es "No recuerdo"). Sin embargo Jiu Jitsu nunca es aburrida, y cuenta con un saludable balance de virtuosa acción y humor accidental que sostuvo mi atención durante cien minutos (incluso el humor intencional funciona de vez en cuando, gracias al trabajo de Eddie Steeples como el "comic relief"). Definitivamente hubiera preferido que Tony Jaa fuera el protagonista... pero cuando el villano es un alien karateca, es absurdo quejarse por esos "detalles".
Calificación: 7

IMDb

Monday, November 23, 2020

El Día del Fin del Mundo (Greenland)



Síntomas: Durante una catástrofe natural que podría extinguir la civilización, el ingeniero John Garrity (Gerard Butler) trata de salvar a su familia.

Diagnóstico: El Día del Fin del Mundo tiene la distinción de ser la película de desastre más aburrida que he visto en mi vida. Al mismo tiempo podría ser una de las más realistas, pues sus personajes no son nobles líderes ni estoicos científicos tratando de evitar el apocalipsis, sino una familia normal atrapada en el caos del colapso social, los ignotos designios de la naturaleza, y la amenaza de individuos sin escrúpulos que están dispuestos a todo para sobrevivir. En otras palabras, El Día del Fin del Mundo mantiene el drama a un nivel íntimo y personal, relegando el cataclismo (y, por lo tanto, los efectos especiales) a segundo plano, para enfocarse en un hombre que trata de mantener viva y unida a su familia.
En el contexto del aparatoso cine de desastre tradicional, esta estrategia es bastante original; e incluso diría que el director Ric Roman Waugh (Angel Has Fallen) y el guionista Chris Sparling (Buried) encontraron ingeniosas maneras de complicar la situación para sustentar dos horas de acción y persecuciones mientras el mundo se derrumba alrededor de John y su familia. Sin embargo, la ejecución del concepto me pareció tediosa y difusa, con demasiadas tangentes que distraen nuestra atención y nos desvían de la narrativa principal.
También podría atribuir el problema al elenco, no porque sus actuaciones sean intrínsecamente malas (aunque tampoco son buenas), sino porque se sienten como títeres con mínima motivación e iniciativa para solucionar las múltiples crisis del fin del mundo. A pesar de los enormes retos que enfrentan, todo se resuelve por azar, o por simple capricho de un libreto casi libre de tensión. Por mucho que Gerard Butler gesticule durante las peleas, por mucho que Morena Baccarin llore, y por más angelical que quiera verse el niño Roger Dale Floyd, nunca se sienten realmente integrados a las tragedias que los rodean. Como contraste puedo señalar al magnífico Scott Glenn, quien tiene un pequeño papel (cuando mucho cinco minutos), y termina robándose la película. Su carisma e intensidad son hipnóticos, pero solo nos recuerdan la insipidez general de los actores principales que difícilmente capturan nuestra atención.
Por el lado positivo, El Día del Fin del Mundo mejora un poco en el tercer acto, cuando se terminan las digresiones y la historia por fin encuentra una dirección concreta. Además, vale aclarar, ahí es donde empezamos a disfrutar el espectáculo visual que habitualmente acompaña este género, con grandes explosiones, stunts, y épicas secuencias de destrucción masiva. No estoy diciendo que los efectos especiales sean indispensables para hacer una buena película apocalíptica (como referencia puedo señalar algunos notables desastres minimalistas, como Right at Your Door, Cargo y I Think We're Alone Now); pero cuando todo lo demás falla, al menos podemos confiar en la magia digital para rescatar la experiencia.
Francamente no sé si treinta buenos minutos al final compensan hora y media de bostezos (sí, la película dura dos horas); pero El Día del Fin del Mundo gana puntos por atreverse a cambiar el paradigma, desafiando expectativas y tratando de rescatar lo que el cine de desastre casi siempre ignora: el drama humano. Ojalá hubiera sido mejor drama, con mejores humanos y un libreto más disciplinado; pero al menos lo intentaron. Solo por eso merece respeto.
Calificación: 6.5

IMDb

Sunday, November 22, 2020

Mortal (Torden)



Síntomas: En una estación de policía noruega, la psicóloga Christine Aas (Iben Akerlie) interroga al vagabundo Eric Bergland (Nat Wolff) para averiguar si estuvo involucrado en la muerte accidental de un joven; entonces descubre que el paciente es más peligroso de lo que aparenta.

Diagnóstico: El director noruego André Øvredal tuvo un excelente debut con la cinta de "found footage" Troll Hunter (2010); gracias a ese éxito internacional logró infiltrarse en la industria "indie" de los Estados Unidos, donde confirmó su talento con The Autopsy of Jane Doe, una de las mejores películas de terror del 2016 (en mi humilde opinión); y posteriormente fue contratado por el prestigioso estudio Lionsgate para colaborar con Guillermo del Toro en la fantasía infantil Scary Stories to Tell in the Dark... con mediocres resultados. Tal vez este semi-fracaso le dejó un mal sabor a Øvredal, y decidió regresar a su país natal para filmar Mortal, aprovechando todo lo que aprendió en los Estados Unidos... lo cual fue igualmente bueno y malo.
Por el lado positivo, Mortal revive conceptos clásicos de la mitología nórdica y los transporta al presente con gran imaginación y una perspectiva religiosa que encontré muy interesante. Hoy le llamamos "mitología", pero en su momento fueron parábolas y deidades que dictaban (figurativamente)(o tal vez literalmente) la conducta de los habitantes en gran parte de Europa, e impulsaban la expansión territorial motivada por devoción espiritual. ¿Qué pasaría si esas "leyendas" fueran ciertas, y por alguna razón revivieran en el siglo veintiuno?
No quiero entrar en más detalles porque Mortal maneja términos y nombres comunes en la cultura occidental, y podría inspirar expectativas muy distintas a la intención de la película. Solo diré que Mortal funciona mejor en sus propios términos, sin compararla con el moderno cine de acción.
Pasando al lado negativo, Øvredal incorporó en su fábula noruega toda clase de clichés y fórmulas hollywoodenses, con el fin de incrementar el potencial económico de la película en el mercado internacional; pero esta cuestionable estrategia le robó gran parte de la originalidad y "sabor" cultural que podría haber distinguido a Mortal de otras fantasías con bases realistas. Como ejemplos de esos clichés puedo mencionar la incomprensible conexión instantánea que surge entre la psicóloga Christine Aas (Iben Akerlie) y el anti-héroe Eric Bergland (Nat Wolff). Su forzada relación se siente como una reliquia ochentera, cuya única justificación es tener una pareja atractiva como protagonistas de la película. Y lo mismo aplica al arbitrario origen de Eric, nacido en los Estados Unidos (e interpretado por un actor americano) que decidió buscar a sus antepasados en Noruega, donde le ocurrió... algo extraño. Para ser justos, es posible que Øvredal haya involucrado a los Estados Unidos para añadir un mensaje político. Como siempre, el gobierno americano quiere interferir en los asunto de otra nación, y aunque sus intenciones sean buenas (muy debatible), terminan empeorando la situación. Aunque, francamente, este supuesto "mensaje" es bastante débil, y hubiera dado lo mismo emplear militares noruegos como perseguidores de Eric y Christine. Otro ejemplo: el asunto del niño en el hospital; el peor tipo de manipulación sentimental que sale de la nada para establecer la nobleza del protagonista (por si teníamos dudas).
Y, así como esas, hay muchas pequeñas distracciones que empañan los aciertos de Mortal y traicionan su legado cultural, resultando en un insulso híbrido que "ni es de aquí ni es de allá". Pero, bueno... afortunadamente Øvredal sigue siendo un talentoso director, con un sólido estilo visual y capacidad para incorporar elementos fantásticos en la prosaica vida cotidiana sin perder los mejores atributos de ambos mundos. Mortal no me pareció mala; pero pudo ser mejor si tuviera más confianza en sus propias habilidades. Igual que le ocurrió a Eric.
Calificación: 7

IMDb

Friday, November 20, 2020

The Dark and the Wicked



Síntomas: Louise Straker (Marin Ireland) y su hermano Michael (Michael Abbott Jr.) regresan a la granja familiar para ayudar a su madre con los cuidados de su padre enfermo. Entonces Louise empieza a sospechar que la condición de su padre podría tener un origen sobrenatural.

Diagnóstico: Creo que The Dark and the Wicked es una sobresaliente experiencia de terror... pero también es un relato flojo e incompleto que demuestra las limitaciones del director Bryan Bertino (The Monster) en su faceta de escritor.
El problema es que The Dark and the Wicked no cuenta una historia, sino simplemente establece una situación: Louise (Marin Ireland) y su hermano Michael (Michael Abbott Jr.) visitan la granja de sus padres durante una crisis familiar, y descubren indicios de una presencia sobrenatural. Eso es todo. El misterio nunca avanza, la trama se mantiene estática, y el único progreso consiste en la aceptación de los fenómenos paranormales por parte de los escépticos hermanos.
Por el lado positivo... todo lo demás. Bertino es un auténtico maestro del suspenso, creando escenas terroríficas y perturbadoras que alcanzan altos niveles de tensión. La atmósfera obtenida por las agrestes locaciones rurales (filmadas en una auténtica granja de Texas) y la cinematografía de Tristan Nyby evoca el más puro "gótico sureño", donde el aislamiento y la sofocante rutina contribuyen a la fermentación de resentimientos familiares que pueden adoptar una forma inesperada... por ejemplo, la fría actitud de una madre decepcionada por los hijos que buscaron su fortuna lejos de la tierra que los vio crecer.
Ese mudo rencor subraya el melodrama causado por el irracional comportamiento de la madre y la ambigua condición del padre. Entonces empiezan las manifestaciones sobrenaturales, y The Dark and the Wicked se transforma en una pesadilla viviente que trasciende la clásica fórmula de "casa embrujada" para atacarnos con imágenes y sonidos que no solo aterrorizan a los personajes, sino que ofrecen indicios de algo más agresivo y peligroso que una simple enfermedad.
La diestra combinación de horror, drama y suspenso justifica una entusiasta recomendación para The Dark and the Wicked como una de las más intensas películas de terror del año; incluso podría ganar el calificativo de "joya oculta". Sin embargo, como dije, la ausencia de una historia formal vuelve la película ocasionalmente cansada y repetitiva, con muchos "sustos" de alto impacto, pero poca evolución narrativa. Y si a eso añadimos un final abrupto, tenemos como resultado una película que decepciona en un nivel, al mismo tiempo que satisface en muchos otros.
El factor que cambia la balanza al lado positivo son las actuaciones del reparto entero. Julie Oliver-Touchstone es la madre de familia acostumbrada a sufrir en silencio... aunque todo tiene un límite. Michael Abbott Jr. (The Death of Dick Long) es el hermano dividido entre las responsabilidades de dos familias; y Xander Berkeley es el sacerdote local, cuya religión le permite aceptar la influencia de espíritus (o tal vez demonios) en la granja de la familia Straker.
Sin embargo le toca a Marin Ireland cargar con el peso de la película en el papel de Louise, y su desempeño es simplemente espectacular. The Dark and the Wicked es su tercera película de terror en este año (las otras dos fueron Light From Light y The Empty Man), y nunca decepciona con su implacable convicción y absoluta honestidad emocional. Realmente es una actuación de premio; lástima que la "Academia" (y demás autoridades cinematográficas) tienen un prejuicio muy grande contra el género fantástico.
Por eso depende de los fans encontrar y apoyar películas como The Dark and the Wicked. A pesar de su rudimentario argumento, Bertino cumplió con gran éxito su misión de aterrorizarnos y plantar una deliciosa paranoia existencial en nuestra conciencia. Cuando el horror de la pantalla se filtra en nuestra realidad significa que la película cumplió su cometido.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, November 18, 2020

Kajillionaire



Síntomas: La joven Old Dolio Dyne (Evan Rachel Wood) y sus padres Robert y Margaret (Richard Jenkins y Debra Winger) viven como pueden en la ciudad de Los Ángeles, cometiendo pequeños robos y haciendo fraudes menores. Entonces reclutan a Melanie (Gina Rodriguez) para dar un "gran golpe", y la dinámica de la familia empieza a cambiar.

Diagnóstico: A pesar de que Kajillionaire es apenas su tercera película (las dos primeras fueron Me and You and Everyone We Know, del 2005, y The Future, del 2011), la directora Miranda July muestra una impresionante evolución como artista y creadora de historias aparentemente frívolas, pero con densos temas que fluyen bajo la superficie, motivando a sus personajes para crear (o encontrar) vínculos afectivos que les den sentido a sus patéticas vidas.
Creo que Kajillionaire tiene múltiples niveles que cada espectador puede analizar a su gusto; pero su premisa básica me recordó algunas películas de recientes manufactura: una familia rechaza las reglas de la sociedad y decide forjar su propio estilo de vida, desechando los vicios de la civilización para enfocarse en las cosas más importantes... aunque eventualmente descubren que esa independencia tiene un precio más elevado del que imaginaron. Los personajes de cintas como Captain Fantastic, The Glass Castle y Leave No Trace buscaron esa nueva vida en el bosque, donde podían sobrevivir con los frutos de la naturaleza; mientras que los personajes de Kajillionaire permanecen en la "jungla de asfalto", recogiendo las migajas que derrama una sociedad opulenta y despilfarradora que no conoce el auténtico valor de las cosas.
Por el contrario, Margaret y Robert Dyne (Debra Winger y Richard Jenkins) conocen el valor de todo, lo cual les permite sobrevivir con pequeños robos y fraudes comerciales (por ejemplo: roban una corbata, buscan en la basura un recibo de una tienda de ropa, y "devuelven" la prenda a cambio de dinero en efectivo). Y, como ya no son jóvenes, se apoyan en su hija Old Dolio (Evan Rachel Wood) para ejecutar la parte física de sus "golpes". Entonces conocen casualmente a Melanie, una joven sin rumbo que encuentra fascinantes a estos inofensivos forajidos urbanos, y deciden colaborar en un ambicioso plan. Sin embargo Old Dolio empieza a sentirse desplazada por la intrusa... o tal vez está descubriendo las grietas en la existencia que le impusieron sus padres.
Me gustó mucho Kajillionaire, pero admito que es una película difícil de digerir, sobre todo al principio, cuando July nos sumerge sin explicación alguna en las vidas de Robert, Margaret y Old Dolio (el origen de ese inusual nombre demuestra el espíritu emprendedor de sus padres). El comportamiento de la familia Dyne es tan bizarro que cuesta trabajo aceptarlos como personas reales; sin embargo el increíble desempeño de los actores eventualmente derrumba nuestros prejuicios culturales para revelar el carácter y emociones de la familia Dyne, reprimidas por muchos años de austeridad y de sacrificar las pequeñas alegrías de la vida cotidiana. Son libres y dueños de su destino... ¿pero serán felices?
Kajillionaire ocupa un ambiguo limbo entre drama y comedia. Old Dolio y su familia nos hacen reír con rutinas surrealistas que desafían cualquier razonamiento convencional; pero todo tiene una causa oculta (y a veces obvia) que nos invita a cuestionar nuestras propias rutinas, tal vez igualmente absurdas, aunque parecen "normales" bajo la hipnótica influencia del consumismo. Al mismo tiempo, la ineptitud social de Old Dolio parece graciosa, hasta que reflexionamos sobre los traumas psicológicos que condujeron a ese resultado. Y ni siquiera he mencionado los constantes temblores de Los Ángeles, la espuma en la pared, ni el viaje a Nueva York.
En resumen: Kajillionaire me pareció la mejor película de Miranda July... pero su extrema excentricidad me impide darle una recomendación universal. Estimo que los seguidores de esta directora apreciarán la evolución que mencioné al principio; y quizás los fans del "cine raro" encontrarán más fácil asimilar la intención de la película. Sin embargo el resto del público podría quedar decepcionado por una "comedia" con incongruentes elementos que no inspiran risas, sino incómodas preguntas sobre lo que consideramos "normal". Por otro lado, el mejor escapismo siempre incluye un poco de reflexión; es como el azúcar que disfraza la amargura de la medicina.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, November 15, 2020

Nobody Sleeps in the Woods Tonight (W Lesie Dzis Nie Zasnie Nikt)



Síntomas: Varios estudiantes se disponen a pasar unos días en el campamento "Adrenalina", donde están prohibidos los teléfonos y el Internet para fomentar la conversación y la actividad física. Entonces alguien empieza a matarlos, y no pueden pedir ayuda.

Diagnóstico: El cine de terror es el embajador cultural del mundo... al menos en mi experiencia personal. Gracias a mi afición por este género he visto películas de países que jamás hubiera imaginado, como Irán, Israel, Indonesia, y hasta México (ja, ja). Y ahora le toca el turno a Polonia con la película Nobody Sleeps in the Woods Tonight, un relato de "horror rural" simple pero entretenido (al estilo de Wrong Turn), con excelentes locaciones, adecuado "gore", y un sentido del humor ligeramente "meta" para indicar que no debemos tomarlo en serio.
Afortunadamente el director Bartosz M. Kowalski no utiliza el humor como excusa para hacer una película mediocre. Por el contrario, Nobody Sleeps in the Woods Tonight cuenta con sólida dirección y excelentes valores de producción, conjugando suspenso con personajes simpáticos y vulnerables que nos atrapan en su lucha por sobrevivir. Además, el origen de los villanos fue ciertamente innovador; hasta pensé por un momento que Nobody Sleeps in the Woods Tonight tomaría una inesperada desviación por territorio desconocido... pero no fue así. Simplemente la clásica confrontación de jóvenes urbanos contra maniáticos campestres, con toda la sangre y violencia que ello implica.
No revelaré víctimas ni sobrevivientes (tampoco es difícil adivinarlo), pero entre los papeles principales destacan Michal Lupa como Julek, el obligatorio "geek" que les explica a sus compañeros las reglas del horror (no separarse, no investigar, evitar el sexo, etc.)... las cuales desde luego nadie obedece. Zosia Wolksa (Julia Wieniawa) es la chica insegura y retraída con una tragedia en su pasado; Aniela (Wiktoria Gasiewska) es la rubia vanidosa obsesionada con las "selfies"; y la Srita. Iza (Gabriela Muskala) es la supervisora adulta que tarda demasiado en reconocer que, en efecto, algo raro está pasando en el Campamento Adrenalina. El libreto no exige actuaciones de premio, pero todos hacen un trabajo decente y afrontan con aplomo sus variadas formas de ejecución (el asunto de la lengua fue particularmente memorable).
Los efectos especiales están bien hechos aunque, francamente, yo esperaba más sangre y brutalidad. Si el director aceptó de antemano los clichés del horror rural, ¿por qué no llevarlos tan lejos como fuera posible? Pero, bueno, al menos los villanos son realmente monstruosos, con suficiente carácter para convertirse en genuinos personajes, en vez de servir como amenazas anónimas sin personalidad ni motivación. No diré que inspiran lástima... pero podemos comprender su mala actitud y tendencias antisociales.
Creo que Nobody Sleeps in the Woods Tonight (disponible en Netflix) fue al mismo tiempo más y menos de lo que yo esperaba. El argumento sigue una ruta bien definida, pero genera buenos momentos de tensión. Kowalski y su capaz elenco añaden un poco de drama y comentario social como complemento del horror; y al final nos dejan con la posibilidad de una secuela que me gustaría ver, sobre todo si dedica más tiempo a explorar el enigmático origen de los villanos. En resumen, puedo recomendar Nobody Sleeps in the Woods Tonight como pasatiempo desechable con algunos astutos guiños para fans del horror; pero hasta los neófitos en la materia podrán apreciar sus grotescas virtudes. Y más grotescas criaturas.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, November 13, 2020

Possessor



Síntomas: La asesina a sueldo Tasya Vos (Andrea Riseborough) utiliza avanzada tecnología para controlar remotamente a individuos inocentes que matan por ella. Pero su más reciente trabajo se complica y pone en peligro su identidad.

Diagnóstico: El director Brandon Cronenberg está siguiendo los pasos de su padre David Cronenberg, pero en una tangente más analítica y experimental para complementar su afinidad por el horror orgánico. Su primera película, Antiviral, me pareció una creativa denuncia del culto a la fama, expresada en términos muy originales (el tráfico ilegal de enfermedades contraídas por celebridades). Y ahora Possessor dirige la atención de Cronenberg (hijo) hacia temas más controversiales, como identidad sexual, privacidad, y la ilusión del individualismo; y todo ello envuelto en un thriller criminal bañado en sangre y luces de colores. En otras palabras: una experiencia única que recordaré más por su exuberancia visual que por su ambiguo mensaje. Las ideas son buenas, pero en este caso ganó el "gore"... lo cual no tiene nada de malo.
El concepto básico de Possessor me pareció fenomenal (y tal vez fue inspirado por una memorable historia del comic The Invisibles): Tasya Vos pertenece a una misteriosa organización especializada en eliminar víctimas de alto perfil por medio de "títeres" humanos, cuyos cuerpos son temporalmente ocupados por la conciencia de agentes que pueden matar con impunidad. Sin embargo, el proceso de posesión es peligroso para la integridad mental de los agentes, como descubre Tasya cuando ocupa el cuerpo de Colin Tate (Christopher Abbott), un traficante de droga que tiene acceso a John Parse (Sean Bean), el presidente de una poderosa empresa informática especializada en espiar a sus clientes para obtener datos mercadológicos.
Como puede suponerse con esa descripción, el principal problema de Possessor es una ambición temática desproporcionada con su modesta manufactura. Cronenberg tiene material para dos o tres películas (ni siquiera he mencionado la compleja situación familiar de Tasya, ni el disfuncional romance de Colin con la hija del magnate), pero se ve obligado a dejar todo "a medias" porque no hay suficiente tiempo para desarrollar tantas sub-tramas en noventa fugaces minutos.
Aún así, siempre será preferible una película con exceso de ideas, incluso si no se aprovechan al máximo. Además, en el caso particular de Possessor, el bombardeo sensorial basta para mantener al espectador en constante suspenso, rematado por grotescos actos de violencia capturados por Cronenberg con una mezcla de morbo y visión artística que me dejó emocionalmente exhausto y visceralmente satisfecho.
El asunto de la organización secreta establece un fascinante misterio que me hubiera gustado explorar con mayor detalle. Es como una versión maligna de Mission: Impossible con toques de ciencia ficción que inspiran más preguntas que respuestas.
Por otro lado seguimos el deterioro psicológico de Tasya, quien sufre lagunas mentales a consecuencia de las "posesiones" que la obligan a cambiar de identidad en cada misión. Su jefa Girder (Jennifer Jason Leigh) tiene protocolos de diagnóstico para evitar que Tasya pierda la noción de su propia persona... pero solo sirven si ambas partes son totalmente honestas, lo cual es muy dudoso en un oficio tan peligroso.
Finalmente tenemos la bizarra relación entre el "dealer" Colin y su novia Ava (Tuppence Middleton), la hija del empresario que Tasya debe asesinar. La presencia de una conciencia femenina en el cuerpo de Colin altera la dinámica romántica con Ava, provocando algunos de los más perversos momentos de Possessor... lo cual digo como un halago.
Y, bueno, hay tantos elementos compitiendo por nuestra atención que Possessor se siente de algún modo incompleta... como un largo "trailer" de una serie televisiva que me encantaría ver. Pero incluso en esta forma inconclusa fue una de las películas más interesantes y provocativas que he visto este año... y todo eso antes de llegar al espectacular "gore" (creado por el artista Dan Martin) que nos brinda algunas de las muertes más grotescas del horror contemporáneo (algunas de las cuales, advierto, podrían afectar al público más sensible).
Pero, a fin de cuentas, eso es exactamente lo que yo esperaba en una película con el nombre "Cronenberg" en los créditos. David revolucionó el horror cinematográfico en los ochentas, y es un placer descubrir que su hijo Brandon comparte las mismas malsanas tendencias. Por esa razón declaro inválida cualquier comparación futura entre padre e hijo. Brandon Cronenberg ganó mi confianza como un gran director, sin importar su legado genético. Habiendo dicho eso... necesitamos una actualización de Videodrome para el Nuevo Orden Digital contemporáneo. Tan pronto como sea posible, por favor.
Calificación: 9

IMDb