Friday, June 18, 2021

Drunk Bus



Síntomas: Durante su labor nocturna como conductor de un autobús público, Michael (Charlie Tahan) encuentra muchos pasajeros ebrios, lo cual genera constantes conflictos. Entonces la compañía contrata un guardia llamado Pineapple (Pineapple Tangaroa) para proteger a Michael, y empieza a crecer una amistad que cambiará sus vidas.

Diagnóstico: Un joven apático y sin rumbo en la vida enfrenta situaciones que alteran su perspectiva y lo obligan a tomar grandes decisiones sobre el futuro. ¿Cuántos melodramas "indie" utilizan esta premisa? ¿Y por qué los encuentro tan entretenidos? (Ambas preguntas son retóricas, pero voy a enumerar algunas de mis películas favoritas de este género: Adult Life Skills, Mr. Roosevelt, Little Sister, The King of Staten Island y Dave Made a Maze).
En el caso de Drunk Bus, la "situación" que inspira el cambio es Pineapple (Pineapple Tangaroa), un rudo inmigrante de Samoa con tatuajes en el rostro y una filosofía pragmática y directa que contrasta de inmediato con la indolencia de Michael (Charlie Tahan), el chofer del "autobús para borrachos" que tenía grandes planes al salir de la universidad, pero nunca encontró la energía para ponerlos en acción. Por eso aceptó el primer trabajo que encontró en la compañía local de transportes, y gradualmente perdió todo rastro de ambición y gusto por la vida. Ah, y también perdió a su novia Amy (Sarah Mezzanotte), lo cual contribuye significativamente a su depresión actual. Entonces, bajo la influencia de Pineapple, Michael empieza a ver el mundo de forma distinta... pero los cambios siempre tienen un precio, y no siempre conducen a los resultados que esperamos.
No tengo bases para afirmarlo, pero Drunk Bus se siente autobiográfica por los detalles tan específicos que incorpora a las frustraciones de conducir un autobús. No me extrañaría que los directores John Carlucci y Brandon LaGanke (o el escritor Chris Molinaro) hayan ejercido esa profesión en algún momento de sus vidas. Pero, bueno, sin importar de donde vino la inspiración, Drunk Bus me pareció un relato honesto y simpático sobre sueños perdidos, la fragilidad de nuestra ambición, y el peligro de la rutina que se convierte en conformismo.
Habiendo dicho eso, admito que la estructura de Drunk Bus incluye elementos anacrónicos que podrían ser homenajes al cine "coming of age" de los ochentas (no me refiero a las comedias juveniles, sino a la variedad más existencial, como The Breakfast Club, St. Elmo's Fire o Mystic Pizza); o también podrían ser clichés que han perdido popularidad por su incorrección política... como el famoso "negro mágico" que ilumina al "hombre blanco" con su rústica sabiduría. Claro, Pineapple pertenece a un grupo étnico distinto, pero la dinámica no deja de ser similar.
Como sea, creo que Charlie Tahan y Pineapple Tangaroa hacen muy buena "pareja dispareja", y me hizo reír la colisión de ideologías tan distintas en su forma, pero similares en origen: un descontento general con la vida, y la mala costumbre de culpar a los demás por nuestros propios errores. No son lecciones nuevas ni particularmente profundas, pero añaden un subtexto didáctico al humor absurdista de Drunk Bus, que va desde un indigente con la misma respuesta a todas las preguntas, hasta un "dealer" fanático de Devo que realmente disfruta las conversaciones con sus clientes.
Aunque Drunk Bus no tiene estrellas de cine ni altos valores de producción, definitivamente cuenta con algo más importante para fans del cine "indie" (como yo): personajes divertidos, valiosas ideas (aunque algo añejas), y una una visión artística que expresa algo mayor a la suma de sus partes. En otras palabras: fracaso comercial seguro, pero una experiencia más satisfactoria que cualquier bufonada de Hollywood.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, June 16, 2021

Caveat



Síntomas: Barret (Ben Caplan) contrata a su amigo Isaac (Jonathan French) para cuidar a su sobrina Olga (Leila Sykes) en una remota casa de campo, pues la joven sufre graves problemas psicológicos. Pero algo más los acompaña en la vieja mansión.

Diagnóstico: Como indica el título, Caveat requiere una advertencia antes de disfrutar su delicioso suspenso y álgidos momentos de horror: la historia es demasiado inverosímil.
Por un lado tenemos ingredientes clásicos del género: una decrépita casa alejada de la civilización (en una isla, nada menos), un misterio del pasado, y enfermedades mentales que podrían explicar los fenómenos paranormales de la casa. Hasta ahí todo va bien. Pero los detalles de Caveat desafían el sentido común, y parecen trucos del director/escritor Damian Mc Carthy (así escribe su apellido) para complicar la fórmula tradicional de "casa embrujada" y darle nuevos retos a Isaac (Jonathan French), quien descubre gradualmente que el trabajo de "niñero" no será tan fácil como describió su amigo Barret (Ben Caplan).
Sin embargo, eventualmente dejé de cuestionar las imposibilidades del libreto y me enfoqué en las numerosas virtudes de Caveat, incluyendo la belleza "grunge" de los escenarios rústicos, la intensidad de las actuaciones, y las terroríficas situaciones que crispan los nervios a pesar de su engañosa simplicidad. En otras palabras: horror puro que no necesita "realismo" para alcanzar su meta emocional.
Supongo que algunos espectadores serán menos indulgentes con los agujeros de la trama (¿de dónde viene la electricidad en una isla tan remota? ¿Qué comen los personajes? Y, sobre todo, ¿cómo demonios aceptó Isaac un trabajo en condiciones tan absurdas?) Pero yo diría que los "agujeros" tienen la función de manipular nuestra percepción y llevar la historia a un nivel surrealista donde no aplican las reglas de la realidad objetiva.
Y así, alterando mis expectativas, pude admirar la potente atmósfera gótica conjurada por la dirección de Mc Carthy, la cinematografía de Kieran Fitzgerald, y el diseño de Damian Draven (el conejo tamborilero es uno de los mejores "props" que he visto en el cine de terror, y me encantaría tener una réplica como artículo de colección... de preferencia con sus mismos atributos místicos), todo lo cual le permite al director prescindir de la lógica sin sacrificar los fundamentos del horror. No siempre sabemos lo que está pasando, ni podemos confiar en las intenciones de los personajes, pero la incertidumbre alimenta nuestra paranoia y estimula nuestra imaginación para llenar los huecos que Mc Carthy dejó intencionalmente abiertos.
Entonces, Caveat me gustó mucho como experiencia visceral de terror, y podría describirla como "joya oculta" del género, con algunas pequeñas imperfecciones que empañan su brillo. Además de las incongruencias antes mencionadas, el segundo acto da demasiadas vueltas para inflar la película y prolongar la confusión de Isaac (y la nuestra, desde luego). Tampoco tragué por completo los bizarros síntomas de Olga que solo aparecen cuando le conviene al director. Y, finalmente, no entendí la función dramática del perro Jed (Charlie) atado en el patio de la casa (Spoiler: no le pasa nada). Pero la tensión es palpable, las imágenes poseen una grotesca belleza, y hasta la minimalista música (de Richard G. Mitchell) complementa perfectamente el tono oscuro de Caveat (literal y figurado), demostrando que es posible hacer una buena película rompiendo las reglas... pero conservando la esencia del horror. Creo que voy a soñar varias noches con ese conejo...
Calificación: 8

IMDb

Monday, June 14, 2021

In the Heights



Síntomas: Múltiples vidas se entrelazan por medio de música, danza y romance en el barrio latino de Washington Heights, en la ciudad de Nueva York.

Diagnóstico: Varios años antes de ganar fama mundial con "Hamilton", Lin-Manuel Miranda incursionó en Broadway con la obra musical "In the Heights", una exuberante celebración de la cultura hispana en los Estados Unidos representada por el barrio neoyorquino de Washington Heights, ocupado principalmente por inmigrantes latinoamericanos que enfrentan grandes retos económicos, legales y culturales en su búsqueda del mítico "sueño americano". Y, desde luego, los fans de "Hamilton" encontrarán en la película In the Heights el mismo "staccato hip hop" que Miranda utiliza para expresar el diálogo interno de sus personajes, revelando su carácter, aspiraciones, e indomable espíritu.
Todo es cuestión de gustos, pero disfruté más la música de In the Heights que su lenta y difusa narrativa, lo cual subraya el gran problema del cine musical: cuando el argumento empieza a ponerse interesante, se interrumpe con alguna canción. Si la música funciona, rescata la película. Si no funciona, se vuelve una tediosa letanía con mínima cohesión narrativa (algunos ejemplos MUY subjetivos de musicales que odio: Into the Woods, Sweeney Todd, y Les Miserables).
El argumento de In the Heights toca temas de gran importancia para la población hispano-americana, reflejados en las experiencias de los habitantes de Washington Heights. Usnavi de la Vega (Anthony Ramos) trabaja en una pequeña tienda, pero añora regresar a República Dominicana para cumplir el sueño de su padre; Nina Rosario (Leslie Grace) enorgulleció a su familia y al barrio entero cuando fue aceptada en la Universidad de Stanford, pero secretamente quiere abandonar sus estudios; Vanessa Morales (Melissa Barrera) trabaja en un salón de belleza y está ahorrando para establecer su propia línea de ropa; y Sonny de la Vega (Gregory Diaz IV), el sobrino de Usnavi, quiere prosperar en su nuevo país, pero su situación legal podría arruinar sus planes.
Esas cuatro historias constituyen una pequeña fracción de un inmenso elenco que también incluye a Jimmy Smits como el padre de familia que hizo enormes sacrificios para pagar los estudios de Nina; Corey Hawkins como Benny, empleado de Kevin y pretendiente de Nina; y Olga Merediz como la "Abuela" del barrio y pilar espiritual de la comunidad. Hay muchos más, y cada uno representa una faceta de la cultura hispana, los problemas de los inmigrantes, y los sueños de superación en la (supuesta) tierra de las oportunidades.
El mensaje que transmite In the Heights es emotivo, inspirador, y a veces deprimente. El director Jon M. Chu (Crazy Rich Asians) y los escritores Quiara Alegría Hudes y Lin-Manuel Miranda capturan una compleja situación con múltiples perspectivas y sin soluciones simples. Pero entre más avanza In the Heights, más revuelto se vuelve el argumento, hasta que se pierde de vista la intención original. Y tampoco ayuda que la cinta dure dos horas y media; claro ejemplo de que los caprichos artísticos de Broadway no siempre se traducen armónicamente a la fábrica comercial de Hollywood.
Sin embargo, como dije, los números musicales mantienen viva la película, y hay momentos genuinamente espectaculares en In the Heights. Mis números musicales favoritos fueron la introducción de Usnavi; el asombroso baile en la escalera de incendio; y el manifiesto inmigrante "Paciencia y Fe", que me hizo un nudo en la garganta.
Siento que In the Heights funciona mejor como "performance" audiovisual que como película tradicional. La historia no es mala, y sus ideas son más relevante hoy que cuando Lin-Manuel Miranda escribió la obra original hace más de diez años. Pero, en lo personal, necesito un argumento mejor construido para sostener mi atención. De otro modo, parece una serie de atractivos videos musicales interrumpidos por escenas de telenovela. Aún así In the Heights me gustó mucho y volvería a verla... pero solo por la música.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, June 13, 2021

The Gangster, the Cop, the Devil (Akinjeon)



Síntomas: Un policía y un criminal cooperan para atrapar a un asesino serial.

Diagnóstico: Como cine policíaco, The Gangster, the Cop, the Devil recorre territorio bien conocido durante la investigación de varios asesinatos cometidos en distintas provincias de Corea del Sur. El proceso es interesante por la variedad de pistas que surgen sobre el maniático que mata a sus víctimas con un largo cuchillo que podría ser la clave de todo el asunto. Además, el director Won-Tae Lee incluye una mordaz crítica contra el sistema judicial coreano, dividido en precintos que se rehúsan a cooperar porque no hay motivación para ayudarse mutuamente, ni existe una Policía Federal (al estilo del F.B.I.) para investigar crímenes que rebasan las jurisdicciones locales. En otras palabras: un thriller bien realizado con altas dosis de violencia y suspenso, y con elementos culturales coreanos para distinguirlo del cine americano cocinado con la misma receta.
Sin embargo The Gangster, the Cop, the Devil me gustó más como perversa "buddy movie", impulsada por la fricción entre dos protagonistas en extremos opuestos de la ley, pero unidos por una causa común. Won-Tae no intentó hacer una clásica "pareja dispareja" que se odia al principio y se hacen amigos al final, sino una comedia negra sobre una feroz rivalidad suspendida temporalmente para atrapar a un asesino... aunque ninguno de los renuentes "socios" tiene intenciones particularmente nobles, pues solo se preocupan por sus propios intereses.
Esa chispeante interacción fue lo más entretenido de The Gangster, the Cop, the Devil (en mi humilde opinión), aprovechando las excelentes actuaciones de Ma Dong-seok (como el gángster Jang Dong-soo) y Kim Moo-Yeol (como el policía Jung Tae-seok) para construir personajes antagónicos que no son tan distintos como parecen en la superficie. A pesar de sus respectivas ocupaciones, Jang y Jung (¿será un juego de palabras coreano?) son individuos arrogantes y caprichosos que solo obedecen las reglas cuando les conviene, y tratan de sacar partido de cualquier situación, por peligrosa que sea.
También merece mención Kim Sungkyu en el papel del enigmático asesino cuyos impredecibles ataques no solo confunden a sus perseguidores, sino que inspiran incertidumbre sobre su existencia misma. Por eso Jung termina pidiendo ayuda al criminal que odia. Y, bueno, ambos tienen razones ocultas que complican gradualmente su volátil "colaboración".
No es una película de artes marciales ni de acción, pero aún así The Gangster, the Cop, the Devil tiene virtuosas secuencias en ambos estilos, retratadas con la espectacular cinematografía del mismo Won-Tae, quien convierte los barrios populares de Corea del Sur en escenarios que parecen salir de un videojuego contemporáneo, con luces de colores y detalles visuales que, como dije antes, le dan a este thriller una identidad muy propia a pesar de su premisa "prestada" del cine occidental. Dos ejemplos: el funeral de un mafioso, y la visita a un local de karaoke, ambos totalmente distintos de lo que conocemos en este lado del mundo.
Si tuviera una queja sobre The Gangster, the Cop, the Devil sería que al final recurre a los trucos clásicos de Hollywood para extender el misterio y llegar a un final lógico, pero demasiado conveniente para atar cabos sueltos. Afortunadamente es un problema menor en una cinta repleta de aciertos que satisface en múltiples niveles, desde la sólida acción, hasta el complejo carácter de Jang y Jung y sus divertidas confrontaciones. Así es como debería funcionar una auténtica "pareja dispareja"; ya pasaron treinta años desde Riggs y Murtaugh, y ya era justa una evolución en este arcaico sub-género.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, June 11, 2021

Awake



Síntomas: La ex-militar Jill (Gina Rodríguez) trata de proteger a su familia después de un misterioso fenómeno global que neutraliza la electricidad e impide que la gente pueda dormir.

Diagnóstico: Dentro del repertorio de catástrofes utilizadas en el cine apocalíptico, la de Awake es al mismo tiempo novedosa y un poco absurda. Nunca se especifica la causa, pero probablemente fue algún tipo de tormenta solar o evento electromagnético, ya que todos los dispositivos eléctricos dejan de funcionar; y, además, algo ocurre en el cerebro humano que impide el sueño. O, mejor dicho, la inconsciencia: nadie puede dormir, la anestesia no funciona, e incluso despiertan los pacientes que estaban de coma. Además, la vigilia prolongada afecta la capacidad cognoscitiva, lo cual complica el trabajo de las personas que investigan el fenómeno. Entre más tiempo pasa, menos probabilidades hay de salvar al mundo.
Como dije, hay indudable ingenio en esta descabellada premisa, y el director Mark Raso la aprovecha para crear suspenso y situaciones que no recuerdo haber visto en otras cintas de tema similar.
Lo cual no significa que Awake sea una "joya oculta" de la ciencia ficción; lejos de ello, el argumento tiene demasiados agujeros, y la protagonista sufre abruptos cambios de conducta que no podemos atribuir a los síntomas del pulso magnético (o lo que sea), sino a la pereza del guionista. Sin embargo, la dirección de Raso eleva la cinta por encima de su modesta ejecución, con ambiciosas secuencias de acción (como el ataque al automóvil) y traviesos "homenajes" al cine fantástico de las últimas décadas (empezando por los créditos iniciales, idénticos a Alien).
Hablando de ambición... cualquier película sobre el fin del mundo crea elevadas expectativas de pánico y destrucción masiva; pero, a pesar de su estreno global en Netflix, Awake es una producción independiente sin muchos efectos especiales ni espectáculo visual (aunque con más sangre de la que esperaba) (lo cual digo como un halago, desde luego). Afortunadamente Awake compensa su austera estética con abundante paranoia, buenas actuaciones, y el temor a lo desconocido. Una cosa es huir de una catástrofe externa (como asteroides, aliens, o cualquier otro cliché del género), y otra es sentir la pérdida gradual de nuestra esencia humana.
No voy a revelar las caóticas circunstancias del tercer acto de Awake, pero me gustó la perturbadora sensación de esperanza combinada con el riesgo de cruzar líneas éticas peores que la enfermedad misma. Fue una decisión audaz del director, junto con el angustiante final que, repito, es un poco absurdo, pero razonablemente satisfactorio.
Gina Rodríguez (Kajillionaire) interpreta a una madre con múltiples niveles de disfunción e inquebrantable amor por sus hijos. Ariana Goldblatt (Love and Monsters) enfrenta con aplomo algunas difíciles escenas (por ejemplo, cuando Jill quiere enseñarle a disparar una pistola). Lucius Hoyos es el típico adolescente rebelde; y, en papeles breves pero importantes, tenemos un desfile de actores de carácter como Jennifer Jason Leigh, Frances Fisher, Gil Bellows, Barry Pepper y Shamier Anderson (Stowaway).
Algunas personas están comparando Awake con cintas apocalípticas de alto perfil, como Bird Box y A Quiet Place, lo cual obviamente pone en desventaja a esta humilde cinta canadiense; pero, dentro del nicho de la ciencia ficción "indie", creo que Awake trasciende sus fallas con buenas ideas e impredecibles variables que, en mi humilde opinión, son más importantes que las estrellas de cine o la calidad visual. Desde luego eso no disculpa las fallas lógicas del libreto... pero, como fan de las "B-Movies", he aprendido a enfocarme en lo bueno. Si no fuera así, tendría que buscar un nuevo hobby.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, June 9, 2021

Profile



Síntomas: Amy Whittaker (Valene Kane) prepara un reportaje televisivo sobre las tácticas que utiliza el Estado Islámico para reclutar mujeres europeas. Entonces Amy crea un perfil falso en Facebook para infiltrarse en círculos islámicos... y su vida empieza a cambiar.

Diagnóstico: En el año 2018, el visionario cineasta Timur Bekmambetov (Night Watch, Ben Hur) produjo Searching, uno de los mejores "thrillers de interfase" que he visto hasta el momento (también produjo las mediocres Unfriended y Unfriended 2: Dark Web, pero voy a ignorar esos experimentos fallidos). Y ahora Bekmambetov mismo dirige la nueva cinta Profile (técnicamente se filmó en el 2018, pero voy a ignorar ese detalle porque hasta ahora llegó a VoD), utilizando todos los trucos de un sub-género engañosamente simple (la película entera se desarrolla en el monitor de una MacBook), pero increíblemente complejo en su ejecución, pues debe contar una historia coherente por medio de las tareas normales que la reportera realiza en su computadora, incluyendo "chats" con sus jefes, consultas con su asesor técnico, "Facetimes" con su novio Matt (Morgan Watkins) y, desde luego, conversaciones por Skype con Bilel (Shazad Latif), el carismático soldado del Estado Islámico que intenta seducirla romántica e ideológicamente para que se una al movimiento en Siria, donde será tratada como una reina y encontrará el auténtico propósito de su vida.
Naturalmente Amy (Valene Kane) sabe que todo es una trampa... pero ¿podría surgir una genuina conexión entre personas tan distintas?
Otro aspecto inusual de Profile es que está basada en hechos reales, descritos en el libro "In the Skin of a Jihadist" de la reportera francesa Anna Erelle, quien aparentemente hizo lo mismo que Amy: crear un perfil falso en Facebook, empezar a compartir videos del Estado Islámico, y establecer contacto con un agente que trató de reclutarla con promesas de romance y superación personal.
Parece un relato ideal para adaptarse al estilo de "interfase" que Bekmambetov conoce muy bien... pero, francamente, creo que la forma perjudicó al fondo.
La recreación del "desktop" de Amy es impecable, mostrando servicios populares (desde Facebook hasta Google) que la reportera utiliza lógicamente para extraer información de Bilel, al mismo tiempo que mantiene un precario equilibrio entre su vida real y su nueva identidad. La animación, diseño y edición son impresionantes, capturando con asombrosa fidelidad los detalles del sistema operativo, incluyendo movimientos del mouse que forman parte integral de la narrativa, pues reflejan la tensión de Amy conforme se sumerge en un mundo secreto de violencia y fanatismo.
Por el lado negativo, el estilo "interfase" nos priva del factor humano, lo cual resta credibilidad al drama y vuelve absurdas las sorpresas del libreto. Desde luego podemos ver el rostro de Amy y los demás personajes cuando se comunican por Skype; pero los altibajos de la trama (ya de por sí inverosímiles) requieren un manejo de emociones más fino de lo que permiten estos "video-chats" mal iluminado en pequeñas ventanas de la interfase digital. En otras palabras, Profile no necesitaba el "gimmick" de un formato estático y limitado. La historia es bastante interesante, y su mensaje sobre las redes sociales como instrumento de radicalización política es más relevante que nunca; solo hizo falta un escenario más amplio para que los actores hicieran su trabajo.
Calificación: 6.5

IMDb

Monday, June 7, 2021

The Conjuring: The Devil Made Me Do It



Síntomas: En 1981, los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren (Patrick Wilson y Vera Farmiga) participan en una investigación para exonerar a un asesino que (supuestamente) actuó bajo influencia demoníaca.

Diagnóstico: ¿Quién hubiera imaginado que The Conjuring (2013) iniciaría una franquicia tan amplia y longeva, abarcando ocho películas (hasta el momento) con ganancias de casi dos mil millones de dólares a nivel mundial? Claro, las secuelas no son nada nuevo en el cine de terror, pero el productor James Wan encontró una inesperada estrategia para extender el "Conjureverso" con "spin-offs" basados en personajes menores que desarrollaron su propia mitología... con variables resultados.
Pero, bueno... en esta ocasión no se trata de otro "spin-off", sino de The Conjuring: The Devil Made Me Do It, la segunda secuela oficial de la original The Conjuring, lo cual supone mayor esfuerzo para mantener viva y saludable la "columna vertebral" de la franquicia. Sin embargo, en mi humilde opinión, The Conjuring: The Devil Made Me Do It representa el punto más bajo de la saga, con una historia temáticamente ambiciosa (basada en "hechos reales"), que se transforma en una soporífera mezcla de sub-tramas sin cohesión, suspenso, ni terror. No sé si el problema fue desviarse de la fórmula tradicional de "casa embrujada", o introducir demasiadas tangentes para rellenar la trama, o seleccionar un director que, simplemente, no estaba listo para conducir el desfile.
Vamos por partes. Desde luego aprecio que el director Michael Chaves (The Curse of La Llorona) y su comité de guionistas hayan seleccionado un caso real de los Warren que no incluye otra familia disfuncional amenazada por fuerzas del "más allá". Por el contrario, el caso que eligieron se siente más importante por representar la confrontación de la Ley y la Religión: ¿sería posible defender a un asesino con la excusa de posesión demoníaca?
Desafortunadamente nada de eso se explora en The Conjuring: The Devil Made Me Do It. En vez de un juicio donde se debaten los pros y contras de esa defensa, tenemos una tediosa investigación sobre el origen del demonio que poseyó primero a un niño de ocho años, y luego a un joven amable y apacible que mata a alguien bajo la influencia de... algo. Esa es toda la excusa que necesita Chaves para ir de un lado a otro sin método ni razón, generando escenas tenebrosas (aunque curiosamente inertes) cada quince minutos, y estableciendo un nuevo villano con la obvia intención de darle su propio "spin-off" (se llama "La Ocultista", y francamente no creo que tenga suficiente fuerza para cargar con su propia película) (Por otro lado, eso pensaba de La Monja, y ya vimos lo que pasó).
No niego que hay buenos momentos en The Conjuring: The Devil Made Me Do It (me gustaron las visiones de Lorraine y el concepto de la "conexión remota"), así como altos valores de producción y sólidas actuaciones del reparto principal. Pero el libreto es una caótica mezcla de conceptos y situaciones libres de emoción y relevancia para la discusión legal del asesino poseído. ¿En serio creen los Warren que una artesanía "satánica" va a convencer a un jurado? ¿Y exactamente cuál fue el propósito de la búsqueda de un cadáver extraviado que ocupa casi un tercio de la película?
No me malinterpreten: el problema principal de The Conjuring: The Devil Made Me Do It no fue la alteración sustancial de los "hechos reales". El problema fue que los cambios no ayudaron a hacer una película interesante, congruente o genuinamente terrorífica. El horror brilla por su ausencia; el suspenso ni siquiera alcanza los niveles de los peores spin-offs (como la mencionada The Nun, por ejemplo); y ni el talento de Patrick Wilson, Vera Farmiga, John Noble y Eugenie Bondurant (en el papel de "La Ocultista") bastan para darle dimensión a los títeres que controla el director sin gran sentido dramático. A estas alturas creo que prefiero los "spin-offs" en vez de la receta original; la sub-franquicia de Annabelle mejoró bastante con el paso del tiempo, e introdujo nuevos personajes que me gustaría ver en sus propias películas. Traducción: sigo esperando la cinta del "Black Shuck".
Calificación: 6

IMDb

Sunday, June 6, 2021

Ghost Lab



Síntomas: Después de ver un fantasma en el hospital donde trabajan, los doctores Gla (Paris Intarakomalyasut) y Wee (Thanapob Leeratanakachorn) inician una investigación sobre la existencia del más allá.

Diagnóstico: Me gustan las películas tailandesas de terror por la riqueza del folclor que las inspira, repleto de exóticas criaturas y leyendas muy distintas al horror occidental (algunos de mis ejemplos favoritos: Inhuman Kiss, The Victim, y The Art of the Devil 2). Sin embargo, la nueva cinta Ghost Lab (disponible en Netflix) no está basada en folclor, sino en otro de mis temas favoritos del cine de terror: la eterna batalla entre ciencia y superstición. En esta ocasión, dos doctores colaboran para descubrir la verdad sobre los fenómenos paranormales después de un inexplicable encuentro con un fantasma (o algo así) en el hospital donde trabajan.
La premisa me pareció fantástica, pues sugiere un análisis del mundo espiritual desde un punto de vista eminentemente científico; y, además, la relación entre Gla (Paris Intarakomalyasut) y Wee (Thanapob Leeratanakachorn) genera suficiente drama para respaldar el suspenso y justificar abruptos cambios de dirección en una historia perturbadora e impredecible.
Desafortunadamente Ghost Lab no cumplió mis elevadas expectativas... pero eso no significa que sea mala. Simplemente hay que ajustar nuestro criterio a la visión del director Paween Purijitpanya.
Para empezar, Ghost Lab es demasiado larga (dos horas), y la supuesta "investigación" de los doctores no es muy científica, pues se limita a repetir la rutina de todos los "caza-fantasmas" del cine y la televisión: recorrer el hospital durante la noche con cámaras de video, esperando registrar eventos inexplicables. Y, aunque su misión tiene éxito de inmediato, los doctores reconocen que un simple video no constituye evidencia incontrovertible, pues no es muy distinto de los videos falsos que abundan en YouTube. Entonces se ponen a pensar en los motivos que un espíritu podría tener para manifestarse en forma física... y ahí empieza el aspecto más peligroso de la investigación.
No diré más, excepto que las deducciones de Gla y Wee indican que el contacto con el más allá requiere actos peligrosos, crueles y auto-destructivos. Pero, ¿hasta dónde estarán dispuestos a llegar para encontrar las respuestas que buscan?
Yo esperaba una oda al método científico, y lo que encontré fue un intenso thriller psicológico sobre obsesión, sueños interrumpidos, y redención personal. Los actores Paris Intarakomalyasut y Thanapob Leeratanakachorn forman una entrañable "pareja dispareja", cuya sincera amistad persiste a pesar de sus opiniones contradictorias sobre asuntos paranormales. En papeles secundarios destacan Nuttanicha Dungwattanawanich como Mai, la novia de Gla; y Suquan Bulakul como la madre enferma de Wee, cuya grave condición es un factor clave en las decisiones de su hijo... no solo sobre fantasmas, sino sobre su futuro en general.
Entonces, Ghost Lab no fue lo que yo quería ver, pero aún así encontré interesante la propuesta del director Paween Purijitpanya, no necesariamente racional, pero siempre honesta en su análisis de la naturaleza humana. Por mucho que queramos estudiar objetivamente algo tan delicado como la muerte, es imposible ignorar nuestra ideología y vivencias personales. En cierto modo fue un mensaje más positivo que cualquier falacia pseudo-científica. Ya llegará el momento de conocer la verdad; mientras tanto, es mejor disfrutar la vida.
Calificación: 8

IMDb

Friday, June 4, 2021

Spiral: From the Book of Saw



Síntomas: Alguien está usando los métodos de Jigsaw para darle una lección a los policías corruptos de la ciudad... y está particularmente interesado en el Detective Zeke Banks (Chris Rock).

Diagnóstico: Disfruté la saga de Saw por la ingeniosa premisa que hizo uso justificado de horribles torturas y sangrientos efectos especiales para contar la historia de John "Jigsaw" Kramer a lo largo de ocho películas. Sin embargo, no me pidan que explique esa historia, pues se volvió tan complicada que terminé perdiendo interés en su impenetrable cronología y arbitraria causalidad. En otras palabras: me gustan las imágenes e ideología de Jigsaw, pero todo lo demás es relleno incomprensible.
Afortunadamente el director Darren Lynn Bousman (regresando a la franquicia por cuarta ocasión) y los escritores Josh Stolberg y Pete Goldfinger (Jigsaw) tomaron la buena decisión de simplificar el argumento de Spiral: From the Book of Jigsaw, conservando los mismos niveles de "gore" y las crueles "lecciones morales" del asesino, pero esta vez dirigidas a un nuevo grupo de víctimas que representan uno de los problemas más grandes de la sociedad norteamericana (y de muchos otros países, desafortunadamente): la corrupción policíaca.
El protagonista es Zeke Banks (Chris Rock), un detective repudiado por sus colegas porque alguna vez denunció a un policía y lo envió a la cárcel por corrupción. Entonces Zeke investiga el caso de un cuerpo destrozado en el tren subterráneo, y descubre que alguien está imitando los métodos de Jigsaw para impartir justicia sobre los policías con mala reputación. ¿Será Zeke la siguiente víctima?
Ese simple comienzo introduce perturbadoras variables a la investigación de Zeke. Tal vez los policías asesinados participaron en actividades ilícitas, pero también eran buenos amigos, oficiales de la ley, y padres de familia. Y, por el lado del asesino, se establece un nuevo misterio sobre su identidad y la motivación que lo llevó a cometer crímenes tan elaborados para denunciar la impunidad policíaca y la complicidad del gobierno en los abusos de poder.
Si no nos interesa la crítica social, podemos simplemente admirar las trampas del villano y los efectos prácticos que muestran cuerpos descuartizados, electrocutados, quemados, y similares atrocidades que siempre están conectadas con los pecados de las víctimas. Excelente trabajo del estudio canadiense Mindwarp FX que encaja en el estilo "clásico" de Saw, al mismo tiempo que respeta la estética del cine policíaco de los años setentas, identificado por sus rudos anti-héroes, ambigua moralidad e incorrección política.
Hablando de lo cual, Chris Rock añade bastante humor al melodrama de Spiral: From the Book of Saw (su monólogo inicial sobre Forrest Gump es bastante gracioso y marginalmente ofensivo, igual que las famosas rutinas de "stand-up" que lo hicieron famoso), pero toma en serio los dilemas éticos de Zeke y las tensas relaciones que mantiene con sus colegas, con la capitana del precinto (Marisol Nichols), y especialmente con su padre Marcus, interpretado por Samuel L. Jackson con su habitual furia divina; lástima que el libreto no aprovecha su icónica presencia, relegándolo a segundo plano en vez de lucir su química con Rock.
A fin de cuentas no sé si Spiral: From the Book of Saw tendrá suficiente éxito para garantizar secuelas anuales, como en "los buenos tiempos" de la franquicia... pero me gustó más que Jigsaw, y la ubicaría en el promedio de las secuelas de la original Saw. Habiendo dicho eso, advierto que Spiral: From the Book of Saw podría decepcionar a los fans "hardcore" por culpa de la simplicidad que mencioné al principio; pero lo compensa con buenas actuaciones y un argumento fácil de asimilar para el público casual que solo busca una cinta de terror con sangre, suspenso, y un poco de conciencia social. No diré que Jigsaw revivió... pero Spiral podría tener una larga vida.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, June 2, 2021

Lucky



Síntomas: La escritora May Ryer (Brea Grant) tiene dificultades con su nuevo libro; y, para empeorar las cosas, alguien quiere asesinarla.

Diagnóstico: No soy fan del sub-género de "invasión doméstica", pero la fusión con el cine "slasher" despertó mi curiosidad sobre la película Lucky (no confundir con Lucky, del 2002, ni con Lucky del 2018); y eso fue antes de descubrir el auténtico propósito de la cinta, donde el asesino que invade el hogar de la protagonista es un símbolo de problemas que viene arrastrando la sociedad desde hace siglos. No lo sabía cuando empecé a verla, pero Lucky resultó ser una sólida muestra de "horror metafórico" que replantea los esquemas clásicos del género en una narrativa más ambiciosa y profunda.
Todo comienza con las dificultades profesionales y domésticas de la escritora May Ryer (Brea Grant). Su editor le pide un libro más comercial para incrementar las ventas; pero May quiere compartir ideas sobre individualidad y auto-suficiencia que considera más importantes que el éxito económico. En su casa May lleva una relación cordial pero un poco tensa con su esposo Ted (Dhruv Uday Singh), debido a una traición del pasado. Ambos quieren que funcione el matrimonio, pero es difícil restaurar la confianza perdida. Entonces May despierta una noche y encuentra en su casa un hombre enmascarado (Hunter C. Smith)... y su mundo empieza a derrumbarse.
No quiero revelar más detalles porque es mejor experimentar el misterio de Lucky al mismo tiempo que May, haciéndonos las mismas preguntas, y deduciendo el propósito del visitante nocturno. La directora Natasha Kermani (Imitation Girl) no ofrece pistas concretas, pero el gradual surrealismo que envuelve a la narrativa indica que no debemos tomar literalmente los eventos de la trama. Además, las múltiples preguntas sin respuesta nos obligan a pensar en los mismos términos que la protagonista, y analizar si realmente funcionan las teorías de auto-suficiencia que recomienda en sus libros.
Brea Grant (también escritora de la película) se está convirtiendo en una de las voces más versátiles del horror independiente, y me alegra decir que su trabajo al frente y detrás de las cámaras muestra una consistente mejoría con el paso del tiempo. Desde luego sus películas no son perfectas, pero muestran genuino interés por extender los límites del horror con nuevas ideas, o al menos propuestas alternativas de los clichés más comunes. En el caso de Lucky encontramos la "invasión doméstica" combinada con un asesino "slasher" que no solo representa peligro físico, sino psicológico y hasta existencial; y Grant tiene que capturar la confusión de May al mismo tiempo que define su carácter y resuelve una crisis que permaneció oculta, hasta que sus neurosis la volvieron real... o algo así.
Por el lado negativo diría que Lucky pierde cohesión y energía en la segunda mitad. Y, a pesar de su breve duración (83 minutos, incluyendo créditos), da muchos rodeos para extender el drama... y también para derramar más sangre, así que no puedo quejarme mucho.
Se me ocurre que Lucky nació como cortometraje o como episodio de The Twilight Zone, y se diluyó un poco cuando la extendieron a largometraje; pero las audaces ideas de Grant (como escritora), su desempeño como actriz, y la surrealista dirección de Kermani me permiten recomendar Lucky para fans del "cine raro" y devotos del horror independiente que sepan apreciar pesadillas kafkianas algo inestables, pero con suficiente creatividad para disculpar sus fallas y admirar sus virtudes. Ahí es donde empiezan los futuros "amos del terror", y creo que Brea Grant y Natasha Kermani se acercan cada vez más a esa ilustre categoría.
Calificación: 8 (solo para fans del cine "indie")

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