Saturday, January 11, 2020

Una Guerra Brillante (The Current War)



Síntomas: A fines del siglo diecinueve, Thomas Edison (Benedict Cumberbatch) y George Westinghouse (Michael Shannon) compiten por diseñar un sistema eléctrico confiable y eficiente que impulsará al mundo moderno.

Diagnóstico: Me gustaron todos los elementos individuales de Una Guerra Brillante, empezando por la increíble dirección de Alfonso Gómez-Rejón, ágil y fluida para darle energía (ja, ja) a una historia relativamente seca sobre detalles tecnológicos y estrategias financieras que hubieran parecido estériles dentro de un formato más convencional. Las actuaciones de Benedict Cumberbatch y Michael Shannon explotan con la pasión de dos legendarios inventores cuya visión del futuro trascendía sus respectivas áreas de especialización. Y el estilo visual conjuga con gran sentido artístico el período histórico de finales del siglo diecinueve con una sensibilidad contemporánea, utilizando impecable edición y fluidos movimientos de cámara para complementar las emociones de cada escena, al mismo tiempo que deleita nuestra vista con ingeniosas composiciones y creativo uso de locaciones reales (por ejemplo, la ceremonia fúnebre que parece salir de las páginas de Sandman).
Sin embargo, hay algo en la fusión de todos estos elementos que me dejó insatisfecho. Y creo que fue el aspecto histórico.
Siempre he dicho que no conviene esperar lecciones de historia en el cine. Y, francamente, no me preocuparon las libertades creativas que tomó el director para retratar la rivalidad entre Thomas Alva Edison (Benedict Cumberbatch), George Westinghouse (Michael Shannon) y Nikola Tesla (Nicholas Hoult), porque el argumento está bien balanceado y lleva un buen ritmo que hace tolerable cualquier inconsistencia histórica. Pero aún así sentí algo fundamentalmente "falso" en Una Guerra Brillante... como un homenaje abstracto y arbitrario sin mucho respeto por la Historia (con mayúscula) que intenta usurpar.
No sé... es una queja demasiado ambigua, y desde luego es totalmente personal, así que no podría usarla como razón válida para criticar Una Guerra Brillante. Solo pensé que sería justo mencionarla.
Hablando de "personal", otra cosa que no me gustó (y eso viene desde mucho antes de ver la película) fue la práctica de matar animales con electricidad que Thomas Edison veía como un juego... una exhibición teatral para impresionar al público con sus inventos. Claro, en la película lo plantean como algo necesario, y Benedict Cumberbatch tiene el talento necesario para insinuar un poco de remordimiento, pero tengo entendido que la realidad fue mucho más cruel. No es una parte sustancial de la trama, pero me dejó un sabor amargo hasta el final.
Por lo demás, como dije, creo que Gómez-Rejón hizo un excelente trabajo inyectando vida en una historia que podría haber sido monótona y desabrida. La hipnótica cadencia audiovisual que desarrolló en sus previas películas (The Town That Dreaded Sundown y Me and Earl and the Dying Girl) se manifiesta de nuevo, pero en una forma más madura y consciente de las necesidades del argumento. Ya no es un adorno para vestir una historia simple, sino parte integral de la experiencia cinematográfica.
Además de Cumberbatch y el siempre genial Michael Shannon, tenemos sólidas participaciones de Katherine Waterston, Tom Holland; Tuppence Middleton, Matthew Macfadyen, y Stanley Townsend. Me abstendré de mencionar cuántos superhéroes se reúnen en esta película porque quiero parecer más serio en el nuevo año. Pero ciertamente hay un impresionante "crossover" en el elenco.
Entonces, Una Guerra Brillante cuenta una historia interesante de manera dinámica y expresiva, con notables actuaciones y un atractivo estilo visual. Debería haberla disfrutado más... pero al final no sentí casi nada. Excepto ganas de ver una secuela exclusivamente sobre Nikola Tesla. Y ahora con Thor, por favor, para armonizar con el tema.
Calificación: 8

IMDb

Friday, January 10, 2020

Un Buen Día en el Vecindario (A Beautiful Day in the Neghborhood)



Síntomas: El reportero Lloyd Vogel (Matthew Rhys) tiene problemas familiares y laborales, pero todo empieza a cambiar cuando entrevista a Fred Rogers (Tom Hanks), el veterano conductor de un programa educativo infantil que realmente se preocupa por su público.

Diagnóstico: En algunas críticas de insípidas películas biográficas he mencionado que sería preferible pasar media hora en Wikipedia leyendo fechas y detalles relevantes en la vida del individuo en cuestión, en vez de gastar dos horas de hueco melodrama y clichés sentimentales. Creo que la directora Marielle Heller (Can You Ever Forgive Me?) pensó algo similar, y por eso la cinta Un Buen Día en el Vecindario ignora por completo fechas y detalles para enfocarse en el espíritu de Fred Rogers, así como la paciencia y compasión que transformaron su sencillo programa educativo en inolvidables lecciones de vida para millones de seguidores que lo recuerdan con gran afecto como una influencia positiva en su desarrollo emocional.
Vale aclarar en este momento que yo crecí con Plaza Sésamo, y nunca vi un episodio completo de Mr. Rogers' Neighborhood. Solo breves fragmentos en mi adolescencia durante los ochentas, mientras esperaba el inicio de Doctor Who (en aquel entonces con Tom Baker o Peter Davidson) en el canal cultural PBS. Obviamente yo ya estaba viejo para esas lecciones infantiles; y, para el caso, me gustaba más Pee-wee's Playhouse, con su caótica energía y surrealista sentido del humor. Entonces, no guardo nostalgia alguna por Mr. Rogers... y aún así pude disfrutar Un Buen Día en el Vecindario, gracias al sincero libreto de Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue (inspirado en un artículo auto-biográfico de Tom Junod para la revista Esquire); a la dirección de Marielle Heller, por su audacia para tomar esta biografía en una dirección completamente inesperada; y, desde luego, a la actuación de Tom Hanks, capturando con asombrosa precisión la esencia de Rogers y su apariencia física, con ayuda del sutil maquillaje diseñado por Ma Kalaadevi Ananda. Cierto, al no tener esa conexión emocional con mi infancia, no logré "sentir" las partes más impactantes de la cinta (por ejemplo, la escena de la cafetería), pero eso no me impidió apreciar sus considerables virtudes, y salir del cine con una sonrisa.
Habiendo dicho eso, la narrativa de Un Buen Día en el Vecindario se tropieza de vez en cuando con sus afectaciones estilísticas. Me gustó mucho el uso de maquetas para establecer locaciones, pero a veces chocan con las auténticas tomas exteriores. Y los momentos "imaginarios" que acompañan la lucha de Vogel por superar sus problemas no siempre armonizan con el tono de la escena. De cualquier modo es admirable la convicción de la película para ilustrar los principios e ideología de Mr. Rogers por medio de un intenso estudio de carácter... de otra persona. Mr. Rogers termina siendo una figura secundaria en su propia película; y esta curiosa decisión se vuelve más lógica conforme conocemos la filosofía de Rogers, su relación con sus fans, y con sus propios retos personales.
En el papel protagónico, Matthew Rhys confirma el talento que vimos durante tantos años en The Americans. El reportero Lloyd Vogel no es una mala persona, pero las presiones y resentimientos familiares abruman su carácter y corrompen su percepción de los demás. Quizás por eso es tan bueno en su trabajo. Por su parte, Tom Hanks aborda el papel de Fred Rogers en el ocaso de su carrera, ya maduro, pero sin perder su afable disposición y entusiasmo por enseñarle cosas nuevas al público... o a cualquier persona que lo necesite. Los primeros encuentros entre Rogers y Vogel son un poco tensos... Vogel no sabe si puede tomar en serio a este hombre jugando con títeres; y Rogers intuye los problemas del reportero, pero respeta sus límites. Y así, durante dos horas vemos cómo su mutua influencia transforma sus vidas.
Eso basta y sobra para comprender la devoción que Fred Rogers sigue inspirando en sus fans, y su importancia como "papá postizo" de varias generaciones que aprendieron muchas cosas con él. Cosas que tal vez no enseñaban en Plaza Sésamo, pero que fueron igualmente importantes en el desarrollo de su audiencia. Mientras tanto, Pee-wee Herman solo nos enseñaba a pegarnos cinta adhesiva en la nariz.
Calificación: 8.5

IMDb

Thursday, January 9, 2020

School Spirit



Síntomas: Cinco jóvenes cumplen un castigo sabatino en la Preparatoria Helbrook, donde varios estudiantes han desaparecido misteriosamente. ¿Será cierto el rumor de un fantasma vengativo que elimina a los peores estudiantes de la escuela?

Diagnóstico: Aunque existen incontables cintas "slasher" con tema escolar, creo que nunca había encontrado una que fusionara el argumento de The Breakfast Club (una de mis comedias juveniles favoritas) y la clásica fórmula del asesino enmascarado. Suena fácil al principio, pero mientras veía School Spirit reconocí los múltiples retos existentes para mantener la estructura de una sin sacrificar la atmósfera de la otra... y al final terminé admirando el trabajo realizado por el director Mike Gan y los guionistas Patrick Casey y Josh Miller para conciliar horror y melodrama con adecuado ingenio, un poco de humor, y la obligatoria sangre que define al cine slasher. School Spirit no es una película perfecta, y quizás sea demasiado ligera para fans "hardcore", pero cumplió su propósito de entretener a este cínico fanático del horror ochentero.
También cabe mencionar que, estrictamente hablando, School Spirit no es una "película" formal, sino un episodio de la serie Into the Night (exclusiva de Hulu, y difícil de ver fuera de los Estados Unidos; yo lo logré con Unlocator, pero los resultados varían semana a semana). Sin embargo funciona perfectamente como historia individual, y puede disfrutarse sin conocimiento previo del resto de la serie (como fue mi caso).
Todo empieza con una colección de los básicos estereotipos estudiantiles, cada uno con sus respectivos problemas y aspiraciones: Erica (Annie Q.) es la niña perfecta con altas notas y planes para ingresar a Harvard. Lizzy (Jessi Case) es la chica problemática con un hogar infeliz. Víctor (Julian Works) es el tipo rudo con un secreto en su pasado; Russ es el "stoner" sin rumbo fijo; y Brett (Corey Fogelmanis) es el chico sensible. El encargado de cuidarlos es el sub-director Armstrong, con sus propios secretos y un hostil temperamento que no tolerará indisciplina alguna. Aunque, desde luego, puede "ir un momento a su oficina" con suficiente frecuencia para que los alumnos se metan en problemas... y empiecen a desaparecer.
La leyenda local del "espíritu escolar" es simpática, pero nadie cree en un asesino paranormal. Es más probable que alguien muy humano esté acechando los corredores desiertos de la escuela... ¿pero quién podrá ser?
Uno de los retos que mencioné hace un momento es que cinco víctimas parecen pocas para una cinta slasher. Bueno, seis si consideramos al Sr. Armstrong... aunque él podría ser el asesino, ya que odia a los estudiantes (con buena razón). Afortunadamente School Spirit no se apoya en la cantidad de "kills", sino en el suspenso de la espera, y los giros inesperados de la trama.
Los ataques del asesino enmascarado ("disfrazado" sería más correcto) son cautos y precisos, con cierto método que sugiere un plan concreto. No hay pistas significativas para adivinar su identidad, pero cuando se revela su origen tiene cierta lógica que solo sería posible en una cinta "slasher". Traducción: entre menos pensemos, mejor. Y al final, la chica o chico final añade una valiosa moraleja para fans del género: el sobreviviente no siempre es "bueno".
Entonces, School Spirit funciona como un ligero aperitivo "slasher" para pasar un rato divertido. Desde luego existen mejores "platos fuertes", como Terrifier y Victor Crowley; y mejores recetas "gourmet", como Tragedy Girls y Happy Death Day. Pero School Spirit logró satisfacer el hambre que no sabía que tenía: The Breakfast Club con decapitaciones. No me puedo quejar.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, January 8, 2020

Impossible Horror



Síntomas: Todas las noches la joven Lily (Haley Walker) escucha un grito escalofriante en los alrededores de su edificio, y decide investigar su origen. Así conoce a Hannah (Creedance Wright), que está haciendo lo mismo, y se unen para desentrañar el misterio.

Diagnóstico: Además de las obvias ventajas para el público (como yo), la explosión de servicios de "streaming" tiene el beneficio adicional de "resucitar" cintas más o menos recientes de buena calidad, que por alguna razón no encontraron distribución comercial. Por ejemplo, Impossible Horror (2017), una inteligente y entretenida muestra canadiense de horror "micro-budget" con excelente dirección, una intrigante premisa, y calidad visual que trasciende sus limitaciones económicas. Ah, y sin olvidar esos sutiles toques lovecraftianos que siempre encuentro irresistibles.
Para compensar su modesta presentación, Impossible Horror atiborra el argumento con fascinantes ideas que, lamentablemente, no siempre llegan a conclusiones satisfactorias. Pero el viaje es lo que importa, y en sus breves 76 minutos (incluyendo créditos), encontramos un continuo desfile de nuevos componentes del misterio principal, nuevos detalles sobre el pasado de las protagonistas, y hasta emocionantes secuencias al estilo de The Blair Witch Project.
Esa referencia me obliga a aclarar que Impossible Horror NO es una película de "found footage" (¡gracias a Cthulhu!), aunque de vez en cuando integra los confusos videos que Lily graba en su teléfono durante las pesquisas nocturnas con Hannah, mientras buscan la fuente del grito. Y ahí es donde las cosas empiezan a complicarse: no toda la gente escucha el grito; no siempre proviene de la misma dirección; y en ocasiones aparecen objetos que ofrecen pistas sobre su origen. Por si eso no fuera suficiente, el departamento de Lily también está "embrujado"; una pandilla de delincuentes frecuenta las mismas calles; y el celoso guardia de seguridad (interpretado por el director Justin Decloux) no quiere a las muchachas grabando quién sabe qué a altas horas de la noche en los jardines privados del complejo habitacional.
Como dije, pasan tantas cosas que no hay tiempo para pensar ni para aburrirse. Y lo mejor es que todo conecta razonablemente bien, de modo que no son solo distracciones para llenar el tiempo, sino piezas fundamentales de un interesante misterio cuya dimensión apenas empezamos a descubrir.
Las actuaciones son adecuadas para una "B-Movie" de micro-presupuesto. No hay efectos digitales, y solo un poco de "gore" al final, no muy realista, pero funcional. Lo que me sorprendió mucho fue la cinematografía nocturna, uno de los grandes problemas del horror independiente. El director de fotografía Aidan Tanner logra mantener todo claro y visible, sin perder la amenaza de la oscuridad, ni arruinar algunos sólidos sobresaltos diseñados sin intervención digital... simplemente con buena planeación y perfecta coordinación de talentos.
Para ser justos, Impossible Horror pierde un poco de coherencia al final, con demasiadas revelaciones y soluciones arbitrarias que, sí, tal vez son consistentes con la mitología establecida, pero de todos modos se sienten improvisadas. Sin embargo, nada de eso empañó mi entusiasmo por el creativo desarrollo de una historia muy simple en su forma, pero compleja en sus connotaciones y ambiciosa en sus ideas. Me recordó otras cintas "micro-budget" como Freaky Faron, They Look Like People, y The Transfiguration, lo cual es, en mi opinión, la mejor recomendación que puedo darle a Impossible Horror. Ahora solo falta explorar más rincones de Netflix y Amazon Prime para encontrar pepitas de oro entre el detritus. No será oro de muchos quilates, pero algo es algo.
Calificación: 8

IMDb

Monday, January 6, 2020

The Report



Síntomas: En el año 2007, la senadora Dianne Feinstein (Anette Bening) le asigna al analista Daniel Jones (Adam Driver) la difícil tarea de examinar miles de documentos de la CIA para determinar si violaron la ley al usar "técnicas de interrogación mejorada" (tortura) para extraer información de terroristas capturados.

Diagnóstico: The Report es uno de los thrillers políticos más secos que he visto en mi vida. Los personajes hablan y hablan en oficinas, salas de junta, y un hermético "cuarto seguro", donde Daniel Jones (Adam Driver) y sus ayudantes buscan evidencia de tortura en los nuevos protocolos de interrogación adoptados por la CIA después de los ataques terroristas del 11 de Septiembre del 2001. Sin embargo, The Report genera más suspenso y tensión emocional que cualquier genérica cinta de acción. La dirección de Scott Z. Burns (escritor de The Laundromat, Side Effects y Contagion, entre otras) y las fantásticas actuaciones tejen gradualmente un complejo tapiz narrativo que explora el problema desde múltiples puntos de vista, hasta que reconocemos que no todo es lo que parece, y las soluciones no son tan simples como esperamos. O tal vez sí, siempre y cuando alguien se atreva a arriesgar su reputación por un ideal noble, pero poco popular. En resumen: una experiencia fascinante de principio a fin, con un brillante reparto y dirección que añaden pasión al frío material de origen.
Adam Driver conduce la película (ja, ja) con su virtuosismo acostumbrado. El personaje de Daniel Jones parece insensible y distante, como un robot dedicado a cumplir su trabajo sin distracciones ni emoción. Algunas personas le preguntan en broma si alguna vez duerme. Pero, sin perder esa impasible eficiencia, Driver nos deja sentir la creciente indignación de Daniel, y nos contagia el deseo de ver que la justicia se cumpla. Sería muy fácil perder las riendas de una película como The Report, y convertirla en una hueca lección de historia con moraleja partidista, pero Burns realmente logró plantear el concepto de transparencia gubernamental como componente esencial de cualquier democracia, independientemente de su ideología.
Anette Bening interpreta a la Senadora Dianne Feinstein como una mujer en eterno conflicto entre la verdad y las realidades del oficio político. Así, cuando Daniel o la Senadora deben tomar decisiones difíciles, podemos entender que las consecuencias trascenderán su "simple" misión inicial. Completando el reparto encontramos a Jon Hamm, Maura Tierney, Corey Stoll, Michael C. Hall y Tim Blake Nelson en roles breves pero significativos. Nelson en particular tiene un par de escenas cautivantes, y me hubiera gustado verlo más tiempo en escena.
Finalmente, The Report comparte elementos temáticos con la reciente Official Secrets, y también están conectadas por el período histórico y las mismas guerras. Sin embargo, Official Secrets se enfoca en las disyuntivas morales de una persona, mientras que The Report pone en juicio al gobierno del país más poderoso del mundo, para revelar la hipocresía de "la lucha contra el terrorismo", y la falacia de la tortura como estrategia válida para obtener información.
Tal vez por ser una película original de Amazon Prime The Report no recibió mucha atención de la crítica y los premios más reconocidos, pero en mi opinión es uno de los mejores dramas del año, no solo por sus méritos propios, sino por la fuerza de las ideas que la sustentan. Y si bien ya pasó una década desde los eventos que retrata, su mensaje seguirá vigente mientras exista la civilización actual. Ojalá dure lo suficiente para que más personas descubran esta excelente película.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, January 5, 2020

El Caso de Richard Jewell (Richard Jewell)



Síntomas: Richard Jewell (Paul Walter Hauser) trabaja como guardia de seguridad en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, y salva muchas vidas cuando descubre una bomba en las gradas de un evento cultural. Sin embargo, el Agente Shaw (Jon Hamm) del FBI empieza a sospechar que Jewell podría haber puesto la bomba para convertirse en héroe.

Diagnóstico: Estamos acostumbrados a ver películas sobre valerosos reporteros en busca de la verdad, y sobre agentes del FBI protegiendo a la sociedad contra criminales y terroristas. Sin embargo, El Caso de Richard Jewell le da un inesperado giro de ambas fórmulas para explorar lo que puede pasar cuando el abuso de esos poderes (periodístico y judicial) tienen graves consecuencias para personas inocentes.
Y, bueno, tal vez fue coincidencia que el director conservador Clint Eastwood haya filmado esta película justo cuando el Presidente de los Estados Unidos pasa gran parte de su tiempo (cuando no está en el campo de golf) criticando a la prensa y al FBI porque no hacen lo que él quiere. Pero, independientemente de la intención política del director, El Caso de Richard Jewell presenta un sólido ejemplo de abuso de poder que no debería ocurrir bajo ninguna circunstancia.
Desde hace tiempo el director Clint Eastwood enfocó su atención en héroes ambiguos e incomprendidos que son criticados, o incluso castigados, simplemente por cumplir su deber (como vimos, por ejemplo, en American Sniper y Sully). El Caso de Richard Jewell encaja perfectamente en esa definición. En 1996, Richard Jewell fue aclamado por detectar una bomba y salvar muchas vidas; pero luego fue demonizado por los medios de comunicación cuando se reveló que Jewell mismo estaba en la lista de sospechosos. Jewell nunca fue arrestado, y el FBI lo exoneró en poco tiempo... pero el daño ya estaba hecho. Es una historia ideal para Eastwood, con el potencial de lucir el estoicismo del hombre común, y de paso señalar los vicios de instituciones con demasiada influencia en la sociedad.
El Caso de Richard Jewell tiene actuaciones muy buenas, especialmente las de Paul Walter Hauser como el epónimo protagonista, Kathy Bates como su madre Bobi, y Sam Rockwell como el abogado de Jewell. Hauser mantiene un delicado balance entre los ideales de Richard y su tendencia a abusar del escaso poder que tiene como guardia de seguridad. Cierto, solo está siguiendo las reglas, pero todos piensan que podría ser más flexible. Sin embargo, esa rigurosa atención al detalle fue justamente lo que le permitió salvar vidas en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Por su parte, Kathy Bates lleva la mayor carga emocional en el papel de Bobi Jewell, primero orgullosa por la hazaña de su hijo, y luego horrorizada por el comportamiento de los medios de comunicación hambrientos de "ratings". Y Sam Rockwell añade un poco de humor a la terrible solemnidad de la película.
El problema con todo esto, es que Eastwood se queda en el nivel más superficial de los eventos, repitiendo una y otra vez lo que ya entendimos, y transformando a casi todos los personajes en títeres sin profundidad ni definición. Particularmente se nota en los casos del Agente Shaw (Jon Hamm), desesperado por encontrar un culpable, y Kathy Skruggs (Olivia Wilde), la reportera que señaló a Richard como sospechoso bajo investigación del FBI. Eastwood enfoca en estos dos personajes todo su resentimiento contra el FBI y las "fake news", y el resultado es tan forzado y tendencioso que termina arruinando las observaciones válidas que hace la película.
Supongo que Dirty Harry cambió de opinión, y ahora sí quiere autoridades responsables que piensen antes de actuar. Aún así, hay muchas verdades en El Caso de Richard Jewell que conviene recordar; ojalá no se vean opacadas por el berrinche del cineasta.
Calificación: 7.5

IMDb

Saturday, January 4, 2020

El Faro (The Lighthouse)



Síntomas: El Capitán Thomas Wake (Willem Dafoe) y su ayudante Ephraim Winslow (Robert Pattinson) se disponen a pasar cuatro semanas cuidando un faro. Entonces la rutina y la soledad empiezan a alterar sus mentes y sus sentidos. ¿O quizás habrá algo extraño en la remota isla?

Diagnóstico: The Witch fue una de mis películas favoritas del año 2016, pero no sabía qué esperar en la siguiente obra del director Robert Eggers. ¿Lo confirmaría como nueva luminaria al género de terror, o revelaría que gastó todo su talento en su ópera prima? Afortunadamente El Faro indica lo primero, pues aunque es una película muy distinta de The Witch, comparte el mismo estilo parsimonioso y reflexivo que nos obliga a cuestionar la realidad, y se rehúsa a ofrecer explicaciones simples para resolver las múltiples incógnitas del argumento. En otras palabras: cine de horror enfocado en la experiencia intelectual, aunque de ninguna manera descuida el aspecto visceral.
Hablando de reflexiones... hasta donde sé, El Faro es la cuarta película en años recientes ubicada en un faro (las otras tres fueron The Vanishing, The Light Between Oceans y Cold Skin). Me gustaría saber si fue coincidencia (¿tantas veces?), o si existe algún factor flotando en el "zeitgeist" contemporáneo para que las mentes creativas dirijan su atención a ese arcaico concepto narrativo. ¿Será la sensación de aislamiento que estamos experimentando en un mundo ultra-conectado? ¿O simplemente un entorno adecuado para explorar atavismos psicológicos que solo afloran lejos de la sociedad? Como sea, estaré al pendiente de futuras cintas con temas similares, no solo porque los encuentro fascinantes, sino porque es más barato que el psicoanálisis.
En fin... regresando al punto, El Faro se enfoca en la inestable relación entre el Capitán Thomas Wake (Willem Dafoe) y Ephraim Winslow (Robert Pattinson), el joven ayudante que solo quiere hacer su trabajo y seguir las reglas. Sin embargo Thomas tiene mucha experiencia en el mar (o al menos eso dice), y exige que Winslow siga sus órdenes aunque contradigan las instrucciones del manual. Y así, la tensión entre ambos hombres crece cada día, a veces en silencio, y a veces explotando en confrontaciones verbales que revelan dolorosos secretos del pasado. La soledad es definitivamente un factor en el declinante estado mental de los hombres, y también el alcohol... pero quizás hay una presencia sobrenatural en la isla que se comunica por medio de sueños y exacerba el conflicto entre capitán y subalterno.
Es un misterio bastante interesante que se desarrolla en paralelo con un potente estudio de carácter sobre el choque de culturas entre los protagonistas y los traumas que condujeron indirectamente al ingrato trabajo de cuidadores del faro. Con tanto "equipaje psicológico", es natural la volátil dinámica entre Thomas y Winslow; pero Eggers siempre mantiene la posibilidad de un factor desconocido que altera la conducta de los protagonistas. Es algo similar a lo que hizo en The Witch, pero reemplazando los prejuicios religiosos por supersticiones marítimas. Por ejemplo: es de mala suerte matar a una gaviota.
Willem Dafoe prácticamente nació para interpretar un viejo marino lleno de historias y afectaciones. Su desempeño es un poco exagerado, y de vez en cuando se acerca a territorio de Popeye, pero es tan buen actor que jamás pierde convicción ni sacrifica la realidad emocional del Capitán Thomas. Por su parte, Robert Pattinson continúa su transformación en un excelente actor de carácter, manteniéndose a la altura de su co-protagonista, y manejando con gran seguridad los cambios que enfrenta el personaje de Ephraim, a veces graduales, y a veces tan abruptos que confundirían a muchos actores. Pero Pattinson no tropieza una sola vez en un papel que requiere compromiso total del actor.
Finalmente, la dirección de Robert Eggers es tan metódica como siempre, utilizando el inusual formato cuadrado del expresionismo alemán para armar composiciones compactas y claustrofóbicas, que emulan (supongo) el aislamiento físico y mental de sus personajes. La fotografía en blanco y negro convierte cada cuadro en un grabado gótico, y además apoya el sabor histórico de la cinta, ubicada en una época de casual crueldad y represión.
Creo que The Witch me gustó más por la multitud de sub-tramas que enriquecen el argumento; pero El Faro es una obra más madura y satisfactoria, con un poco de ambigüedad para dejarnos pensando mucho tiempo después de salir del cine. En resumen: una película muy recomendable para cinéfilos (no solo fans del terror) en busca de experiencias nuevas y estimulantes, aunque no necesariamente dinámicas. Sin embargo, la lentitud de El Faro es parte de su atractivo, y nos da la oportunidad de conocer mejor a los personajes antes de llegar a "lo bueno". Que, desde luego, nunca será bueno para ellos.
Calificación: 9

IMDb

Friday, January 3, 2020

Ángeles de Charlie (Charlie's Angels)



Síntomas: Elena Houghlin (Naomi Scott) diseñó una tecnología que revolucionará la energía y las comunicaciones del mundo (?), pero también puede utilizarse con fines malignos... y sus jefes, desde luego, prefieren ignorar el peligro. Entonces Elena recurre a la Agencia de Investigaciones Townsend, y las agentes Sabina Wilson (Kristen Stewart) y Jane Kano (Ella Balinska) entran en acción.

Diagnóstico: Sospecho que las aplicaciones más populares para escribir guiones (como Final Draft o Scrivener) deben tener libretos pre-formateados para facilitar el trabajo de sus usuarios. Entonces, por ejemplo, cuando alguien quiere escribir una película de acción, carga el "preset" adecuado, y simplemente cambia los nombres y algunas situaciones para hacerlo "original". Esta es la razón (hipotética) por las que todos los "thrillers de acción" producidos en Hollywood son prácticamente idénticos. Siempre hay un "mcguffin" tecnológico con gran potencial destructivo; villanos ansiosos por adquirirlo; esbirros desechables que pueden eliminarse sin consecuencia moral; persecuciones en locaciones exóticas; y un oportuno traidor para hacernos creer que los héroes pueden perder.
Desafortunadamente Ángeles de Charlie salió de ese mismo repositorio de clichés y situaciones pre-fabricadas. La directora, actriz y escritora Elizabeth Banks hizo un trabajo decente en todas esas categorías; pero sus aportaciones positivas no bastan para hacernos olvidar que ya vimos todo esto muchas (muchas, muchas) veces, y en ocasiones mejor ejecutado. En otras palabras: si Ángeles de Charlie fuera el primer thriller que alguien ve en su vida, sería indudablemente emocionante, con mucho suspenso, y repleto de sorpresas y acción. Pero si ya vimos una (o cien) de estas películas, Ángeles de Charlie parece exactamente lo que es: un previsible refrito con el dudoso "gancho" comercial de una serie televisiva que fue muy popular... hace cuarenta años. Bueno, supongo que a estas alturas son más famosas las películas dirigidas por McG a principios de siglo (las cuales me gustaron bastante, para ser honestos). Pero el punto es el mismo: el regreso de los "ángeles" no compensa la falta de ambición general de Ángeles de Charlie.
Habiendo dicho todo eso, añadiré que la cinta me pareció razonablemente entretenida por méritos propios (no olviden quedarse a los créditos para algunos divertidos cameos). La trama es irrelevante de principio a fin: persecuciones, disfraces, e infiltraciones en edificios de alta seguridad. Bla, bla, bla. Todo es tan genérico que no hace falta poner atención, ni entender el plan de los villanos.
Sin embargo me gustó el trabajo de las actrices, su excelente química, y la mitología que desarrolló Banks para conectar las películas y la serie en un universo rico y congruente, con amplio potencial para el futuro. De este modo no solo justifica la existencia de nuevos "ángeles" internacionales, sino que extiende sus habilidades para futuras secuelas (muy dudoso, considerando el fracaso económico de la película).
Ella Balinska interpreta a Jane Kano, ex-agente de MI6 en busca de venganza, lo cual podría nublar sus instintos durante la misión real. Balinska tiene una formidable presencia escénica y habilidad física para darle realismo a las peleas y acrobacias que exige el libreto. Por el contrario, las peleas de Sabina Wilson, interpretada por Kristen Stewart, están cortadas como confetti. Podría ser una decisión intencional para reflejar un estilo de pelea más rápido y brutal... o un truco para ocultar sus dificultades con la coreografía de combate. Stewart intenta proyectar mucha "actitud", pero se siente forzada y poco natural; y mejor ni hablar de su función como "comic relief" ¿quién pensó que sería buena idea darle el papel "chistoso" a una actriz con un rango tan limitado?. Afortunadamente Naomi Scott (Aladdin) rescata la situación en el papel de Elena, desbordando simpatía y sutil sarcasmo para aclarar que nada de esto debe tomarse en serio (por si teníamos dudas).
En los papeles secundarios, Elizabeth Banks es una "bosley" adecuada, encargándose de las explicaciones y mecanismos dramáticos para pasar de una escena a otra (las cuales son tan intercambiables como en cualquier thriller modular). Patrick Stewart tiene una breve aparición como el "bosley" más antiguo, y Jonathan Tucker es el obligatorio asesino invencible que persigue a las agentes (una de tantas referencias a las películas de McG).
Sinceramente creo que Ángeles de Charlie no es una película mala por sí misma. El problema es que no se esforzaron por llevarla más lejos en cualquiera de sus aspectos. La serie televisiva de los setentas era simultáneamente feminista y sexista; las películas de McG fueron exuberantes sátiras del cine de acción noventero. Pero la nueva Ángeles de Charlie es simplemente "meh", desperdiciando a sus actrices en un argumento armado con retazos de otras películas. El concepto de los Ángeles funciona, y podría prosperar con los cambios incorporados por Elizabeth Banks. Pero van a necesitar ideas más creativas y dirección más vivaz para trasladarlo al siglo veintiuno. Con la abrumadora avalancha de entretenimiento luchando por nuestra atención, copiar fórmulas antiguas sin aportar algo nuevo ya no funciona como antes.
Calificación: 6.5

IMDb

Thursday, January 2, 2020

The Death of Dick Long



Síntomas: Después de ensayar con su terrible banda de rock ("Pink Freud"), los tres amigos Zeke (Michael Abbott Jr.), Earl (Andre Hyland) y Dick (Daniel Scheinert) disfrutan una velada de alcohol, fuegos artificiales y armas de fuego. Pero la diversión se interrumpe cuando Dick queda mal herido; y ese es sólo el principio de sus problemas.

Diagnóstico: ¿Cómo podría el director Daniel Scheinert superar la excelsa ridiculez de su primera película, Swiss Army Man? Respuesta: con un bizarro "thriller rural" cuyos constantes cambios de tono confunden nuestras expectativas prácticamente en cada escena. En manos de otro cineasta The Death of Dick Long sería un desastre inclasificable; pero la segura visión de Scheinert transformó el caos en una experiencia única, aunque no necesariamente recomendable por sus escabrosos temas y estrecho nicho cultural.
La premisa parece simple: una velada de diversión se vuelve trágica cuando un accidente deja a Dick ensangrentado e inconsciente. Sus "amigos" Zeke y Earl deciden abandonarlo afuera de un hospital para no involucrarse en el problema; y a la mañana siguiente todo se complica (¡qué sorpresa!), cuando los dos amigos intentan evadir las incómodas preguntas de doctores, policías, y la esposa de Dick (interpretada por Jess Weixler). El problema es que Zeke y Earl son tan estúpidos que sus "estrategias" terminan incriminándolos aún más. Sin embargo la Alguacil Spencer (Janelle Cochrane) y la Oficial Dudley (Sarah Baker) son igualmente incompetentes, y no sabemos si alguien atará los cabos sueltos para revelar el secreto de aquella fatídica velada.
Hasta ahí parece una comedia negra a costa de los "hillbillies", término peyorativo utilizado en los Estados Unidos para describir a los habitantes de pueblos pequeños, sobre todo en los estados del sur (The Death of Dick Long se filmó en Alabama). Estos "hillbillies" se dibujan con frecuencia en la cultura popular como individuos ignorantes, racistas e intolerantes, listos para atacar todo aquello que consideran "diferente". No por nada existe un sub-género de terror dedicado al conflicto entre hillbillies y turistas urbanos que tienen la mala fortuna de encontrarlos en el bosque (algunos de mis ejemplos favoritos: Wrong Turn, Rust Creek, y The Texas Chain Saw Massacre).
Sin embargo The Death of Dick Long no utiliza esa arcaica fórmula. Por el contrario, el director Daniel Scheinert aborda este entorno cultural con la honesta fascinación de un sociólogo, y a lo largo del camino contradice algunos clichés, confirma otros, y analiza objetivamente los vicios y virtudes de la vida rural para revelar la verdad: no todo es tan malo como parece... pero definitivamente hay problemas que requieren corrección.
Todo eso ocurre orgánicamente durante The Death of Dick Long, mientras seguimos la investigación oficial y las peripecias de los (presuntos) culpables, cuya hilarante ineptitud se combina con momentos de impactante drama, gracias a un excepcional reparto que no pretende explotar los defectos de los personajes, sino encontrar su humanidad y mantenerla intacta en sórdidas situaciones que inspiran risa y horror en igual proporción.
Michael Abbott Jr. interpreta a Zeke, el más "responsable" del trío porque tiene mucho que perder. Earl (Andre Hyland), por su parte, no tiene conexión emocional con el pueblo, y está planeando escapar antes de que alguien lo arreste. Pero la mejor actuación de la película, en mi humilde opinión, es la de Virginia Newcomb en el papel de Lydia, esposa de Zeke, que ya no sabe a quién creerle. Su increíble desempeño no solo forma el eje emocional de The Death of Dick Long, sino que repercute en el comportamiento de los demás personajes. Excelente trabajo en un papel difícil y lleno de cambios que la actriz afronta con devastadora naturalidad.
Aunque no es una cinta gráfica, The Death of Dick Long incluye conceptos que algunos espectadores podrían encontrar repulsivos; sin embargo son herramientas astutamente diseñadas por el guionista Billy Chew para diseccionar la mentalidad "hillbilly" y encontrar las cosas que tienen en común con el resto de la humanidad... más tolerancia de la que imaginamos, ocasional compasión por el sufrimiento ajeno... y obsesión con los fuegos artificiales. Después de The Death of Dick Long, nunca veré otro drama rural con los mismos ojos... ni la misma actitud.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, January 1, 2020

Code 8



Síntomas: El gobierno segrega y reprime a los individuos con poderes especiales, porque los considera una amenaza para la sociedad. Pero Connor Reed (Robbie Amell) necesita dinero para el tratamiento de su madre, y decide usar sus poderes eléctricos para ayudar a una pandilla dirigida por el carismático Garrett (Stephen Amell). Sin embargo, Connor descubre que los criminales pueden ser tan traicioneros como los humanos normales.

Diagnóstico: El concepto de "superhéroes realistas" ha ganado popularidad en el cine (y en los comics) como alternativa más madura y relevante que los simples espectáculos de Marvel y DC Comics. Desde luego cintas como Chronicle, Brightburn y Fast Color nunca serán tan exitosas como The Avengers o Wonder Woman, pero al mismo tiempo ofrecen mayor sustancia dramática al explorar las hipotéticas consecuencias económicas, políticas y hasta psicológicas de individuos con súper-poderes en el mundo real. En otras palabras: son como X-Men, pero sin uniformes, y con poderes modestos que no se utilizan para combatir amenazas cósmicas, sino para sobrevivir en una sociedad intolerante que teme y rechaza todo aquello que se desvía del "status quo".
Por medio de un eficiente prólogo, Code 8 establece un fascinante mundo alternativo donde los individuos con habilidades especiales ayudaron a construir los edificios e infraestructura de la próspera Ciudad Lincoln. Pero eventualmente la desconfianza de la población relegó a estos "poderosos" al margen de la sociedad, donde ahora viven día a día, con pocas oportunidades laborales y constante vigilancia de policías robóticos listos para ejecutar a cualquier individuo que use sus poderes con fines ilegales.
En esta realidad, Connor Reed (Robbie Amell) heredó poderes eléctricos de su padre fallecido, y su madre lo educó para mantenerlos en secreto. Pero ahora su madre está muy enferma, y Connor acepta trabajar con Garrett (Stephen Amell) y su pequeña banda criminal, especializada en robar los componentes de "Psyke", el narcótico de moda. Y así, Connor no solo consigue dinero para pagar el tratamiento de su madre, sino que aprende a controlar sus poderes, haciéndose cada día más valioso para Garrett... pero también más sospechoso para el Agente Park (Sung Kang), encargado de investigar los recientes robos cometidos por un "eléctrico" desconocido.
El "world building" de Code 8 me pareció excelente, con un buen balance entre realidad y fantasía. Y si bien el director Jeff Chan recurre a muchos clichés a lo largo de la película (por ejemplo, "hombre obligado a robar para ayudar a su madre enferma"), al menos los utiliza con moderación e inteligencia, solo para facilitar el desarrollo de la historia, y no como sustituto de lógica o integridad narrativa.
Robbie y Stephen Amell (más conocidos por su trabajo en el "Arrowverso") tienen buena química como Connor y Garrett, mentor y estudiante con una respetuosa relación de trabajo. La diferencia es que Garrett ha sufrido más por usar sus poderes, y esto alteró sus valores morales. Connor, por el contrario, aún tiene fe en el sistema... pero todo cambia cuando descubre más prejuicios en contra de su gente.
Los apoyan en papeles secundarios Kari Matchett (Cube 2: Hypercube) como Mary, la madre de Connor; Greg Bryk (Rabid) como Marcus, el inestable líder criminal que contrata a la pandilla para robar químicos; y Kyla Kane como Nia, una misteriosa mujer que podría ayudar a Connor o destruirlo para siempre. Todos hacen un eficiente trabajo, y se integran bien al pintoresco universo de Code 8, el cual tiene suficiente potencial para inspirar secuelas que definitivamente me gustaría ver.
Por todo lo anterior podría recomendar Code 8 como un competente "thriller" canadiense de bajo presupuesto (empezó como cortometraje, y se financió con una campaña de Indiegogo, así que prepárense para diez minutos de agradecimientos en los créditos) que no solo utiliza la premisa de los héroes realistas para entretener al espectador, sino como metáfora de las injusticias y opresión que afectan a la sociedad contemporánea. Ese es el genuino valor de la ciencia ficción, que lamentablemente muchas cintas de super-héroes tienden a ignorar. Pero para eso tenemos el cine "indie", siempre listo a aprovechar las oportunidades que descartan los grandes estudios. Más como ésta, por favor.
Calificación: 8

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