Friday, September 4, 2020

Tesla



Síntomas: A fines del siglo diecinueve, Nikola Tesla (Ethan Hawke) encuentra grandes obstáculos e inesperadas oportunidades para cambiar el futuro de la industria eléctrica.

Diagnóstico: La leyenda de Nikola Tesla ha alcanzado niveles tan exagerados que sería imposible destilarla en una biografía convencional. Tal vez por eso el director Michael Almereyda (Marjorie Prime) decidió transformar la vida de aquel célebre inventor en una delirante alegoría barroca, inspirada en hechos reales, pero sin permitir que limiten su interpretación creativa de un genio que cambió el mundo... o al menos imaginó que podría hacerlo.
Esto significa que la película Tesla no es muy precisa como simple biografía. Almereyda (también autor del libreto) juega con el tiempo y el espacio de manera casi teatral; introduce incongruentes anacronismos para sazonar el drama (ejemplo: "Everybody Wants to Rule the World"); e inventa situaciones ostensiblemente falsas... pero solo para insinuar su impacto histórico si realmente hubieran ocurrido.
Afortunadamente el público interesado en los vicios y virtudes de Nikola Tesla tiene muchas alternativas para conocer "los hechos" (mi favorito es el documental American Experience: Tesla, aunque hay muchos otros que no he visto). Pero si prefieren una especie de "tributo espiritual" a la vida y obra del inventor, Tesla cumplirá sus expectativas... hasta cierto punto.
Entre lo bueno mencionaría al reparto que hace un excelente trabajo manifestando emociones y actitudes reales en un entorno altamente surrealista. La impecable técnica de Ethan Hawke subraya los polos opuestos (ja, ja) de Nikola Tesla: un genio retraído que no encuentra su lugar en la sociedad; y al mismo tiempo un robot insensible que no puede ver más allá de sus inventos. Alrededor de Tesla giran varios individuos atrapados en el magnetismo de sus ideas (ja, ja), incluyendo a Anne Morgan (Eve Hewson), la hija del magnate financiero J.P Morgan; Anital Szigeti (Ebon Moss-Bachrach), el sufrido asistente de Tesla que tenía sus propias ideas e inventos; y hasta la famosa actriz Sarah Bernhardt (Rebecca Dayan), más atraída por la fama de Tesla que por el hombre mismo. Sin embargo mi favorito fue Kyle MacLachlan en el papel de Thomas Alva Edison, primero patrón y luego rival de Tesla. A diferencia de la reciente cinta The Current War (donde Edison fue interpretado con mayor heroísmo por Benedict Cumberbatch), MacLachlan captura la arrogancia de Edison, su desprecio por los animales, y el enorme ego que arruinó avances tecnológicos que tal vez podríamos estar disfrutando en este momento (por ejemplo, electricidad inalámbrica). Además, con el cabello blanco y un poco de maquillaje, MacLachlan se parece muchísimo al auténtico Thomas Alva Edison. Es fácil compararlos, gracias a las escenas donde la narradora de la película usa Google para buscar fotos de los personajes reales (¿mencioné que no es una biografía convencional?)
Creo que Michael Almereyda no quería resolver el enigma de Nikola Tesla, sino ilustrar por qué sigue siendo fascinante hasta nuestros días, lo cual me parece admirable. Sin embargo Tesla también se siente como una caprichosa paráfrasis de eventos que no necesitaban tantos adornos para capturar nuestro interés. Aún así podría recomendarla tan solo por las actuaciones y su abstracto estilo narrativo; pero, si queremos información real, será necesario buscarla en Google (igual que la narradora), ya que Almereyda estaba demasiado envuelto en su visión artística para preocuparse por la verdad.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, September 2, 2020

Rogue



Síntomas: En algún lugar de África, Samantha O'Hara (Megan Fox) y su equipo de mercenarios buscan a una mujer secuestrada por una banda de traficantes humanos; pero la misión se complica por los ataques de una leona en busca de venganza.

Diagnóstico: Rogue no es una buena película, pero creo que está recibiendo excesivo odio en Internet por utilizar a Megan Fox en el papel principal. Cierto, es difícil aceptarla como ruda ex-militar al frente de un equipo de mercenarios, pero lo mismo podríamos decir de muchas "estrellas" masculinas (como Kellan Lutz, Casper Van Dien y Adrian Grenier) que tampoco se ven muy creíbles cuando interpretan policías rebeldes, ex-marines, o vigilantes con una tragedia en su pasado, en incontables B-Movies de acción... donde muchas veces la acción es tan mediocre como sus protagonistas.
Por el contrario, Rogue está dirigida por MJ Bassett, cuya larga carrera en cine y televisión le ha dado suficiente práctica en la filmación de combate militar (la serie de Cinemax Strike), "gore" (Ash Vs. Evil Dead), suspenso (Deathwatch), y hasta aventuras "pulp" (Solomon Kane). Gracias a esa experiencia Rogue nunca es aburrida, su manufactura es razonablemente competente (con una excepción), y su argumento es lógico y fluido (no dije "realista"). Y aunque admito que Megan Fox no fue la selección ideal para el papel de Samantha (mi sugerencia hubiera sido Gina Carano), al menos alcanza un adecuado desempeño en escenas que capturan la tensión del combate en la jungla, donde cualquier error puede ser fatal.
Y vaya que cometen errores en Rogue.
Entre las cuestionables virtudes de Rogue incluiría la imperfección de su heroína. Samantha comete errores, confía demasiado en la suerte, y manipula a sus subalternos. Sin embargo, también posee una voluntad inquebrantable que justifica su posición como líder de un escuadrón de rescate, cuyos integrantes evitan el síndrome de "víctima anónima" por medio de pintorescas personalidades que los distinguen del montón. Los actores Philip Winchester, Sisanda Henna y Greg Kriek no ganarán premios, pero nos convencen de su lealtad y habilidades especiales (mi favorito fue el francotirador con sentido del humor). Claro, los personajes siguen siendo recortes de cartón desechables, pero hasta el menor rasgo de humanidad ayuda mucho en este tipo de películas.
También es importante señalar el mensaje de Rogue, enfocado en la denuncia de "granjas" de leones donde los animales sufren espantosos abusos para que algún imbécil millonario pueda sentirse muy hombre matando bestias salvajes, y así ocultar sus inseguridades como basura humana (exactamente como el hijo de Trump). Hubiera sido muy satisfactorio ver al león despedazando alguno de esos idiotas, pero bueno... al menos algunos villanos reciben su merecido por esos crímenes ecológicos.
Lo cual nos lleva al más grande problema de Rogue... el león digital. En años recientes he alabado la calidad de los efectos especiales producidos en Europa y Asia, que no les piden nada a los de Hollywood... pero lamentablemente no podría decir lo mismo de la industria sudafricana. Y ni siquiera hace falta comparar al león de Rogue con los animales ultra-realistas de The Lion King o The Jungle Book; por sí mismo es claramente atroz, no solo por la animación, sino hasta por su diseño. Al menos la integración con los escenarios reales es buena, pero no sirve de nada cuando la criatura se ve tan falsa.
Por todo lo anterior me atrevería a clasificar Rogue como película "tan mala que es buena", lo cual no debería tomarse como un veredicto positivo, sino como advertencia para el público "normal" que no sepa apreciar los aciertos de la cinta ni esté dispuesto a tolerar sus múltiples problemas (empezando por el león). Sin embargo, para "conocedores" de las B-Movies (traducción: masoquistas como yo), Rogue ofrece honesto entretenimiento que pueden disfrutarse con un poco de indulgencia y buen humor. Además, ¿cuántas veces podremos ver a Megan Fox y una leona despachando terroristas abusadores de animales? Definitivamente no hubiera sido lo mismo con Kellan Lutz.
Calificación: 6

IMDb

Monday, August 31, 2020

Bill & Ted Face the Music



Síntomas: Se suponía que la música creada por Bill Preston, Esq. (Alex Winter) y Ted "Theodore" Logan (Keanu Reeves) uniría al mundo y conduciría a un utópico futuro de paz y armonía... pero algo salió mal (¿habrá sido culpa de Kiss?) Y ahora, en la edad madura, Bill y Ted descubren que su misión es más urgente que nunca.

Diagnóstico: Me gustan las películas "clásicas" de Bill y Ted (más la primera que la segunda), pero reconozco que no envejecieron bien. Mucha gente se queja de las retrógradas actitudes culturales que eran prácticamente obligatorias en los ochentas; sin embargo, creo que el problema principal es que no tomaron en serio su innovadora premisa, y el resultado fue una frívola colección de situaciones bastante graciosas, pero sin profundidad dramática ni resonancia emocional.
Y ahora, treinta años después, los escritores Ed Solomon y Chris Matheson regresan por tercera ocasión para enfrentar la imposible tarea de rectificar los errores del pasado, conciliar la optimista mitología de la saga con nuestra precaria realidad, y mantener la simpática dinámica entre Bill (Alex Winter) y Ted (Keanu Reeves), quienes no han perdido la inocente estupidez de su época adolescente. Y todo eso con un poco de conflicto para inspirar las emociones que estuvieron ausentes de las cintas originales
¿Cumplieron esa larga lista de requisitos? Creo que sí... pero solo parcialmente.
No voy a gastar tiempo en explicar el argumento de Bill & Ted Face the Music; baste decir que es un abigarrado tapiz narrativo armado con retazos de Bill & Ted's Excellent Adventure y Bill & Ted's Bogus Journey, con las costuras a punto de reventar por estirar la historia en demasiadas direcciones, y además con el peso adicional de parches y remiendos que no siempre coordinan con el material original. Sin embargo, en mi humilde opinión, Bill & Ted Face the Music cumplió lo prometido en todos sus niveles... aunque ninguno fue particularmente brillante.
Y aquí es donde sale al rescate el arma secreta de la película (no muy secreta, a decir verdad)... la nostalgia. Independientemente de sus valores intrínsecos, fue un placer revisitar a Bill y Ted para ver cómo evolucionaron a lo largo de los años (muy poco), y averiguar si mantuvieron la fuerte amistad de antaño. El director Dean Parisot (Galaxy Quest) tuvo el acierto de reunir a tantos actores de las cintas originales como fue posible, lo cual no solo mantiene una deliciosa continuidad que disfrutarán los "geeks" como yo, sino que respeta el trabajo de actores como William Sadler, Hal Landon Jr. y Amy Stoch. Y aunque las nuevas adiciones no me parecieron dramáticamente relevantes, todos aportan algo interesante al atiborrado revoltijo de sub-tramas que me dejó con una gran sonrisa, y con ganas de pasar más tiempo con Bill, Ted, y su renovado séquito de amigos, parientes, y hasta enemigos. Entre ellos: Samara Weaving y Brigette Lundy-Paine como Thea y Billie, las hijas de Bill y Ted; Erinn Hayes y Jayma Mays como "las princesas"; Kristen Schaal como Kelly, su nuevo contacto con el mundo del futuro; y muchos más que no mencionaré para no arruinar la sorpresa de su presencia.
Por el lado negativo... la Gran Misión de Bill y Ted no tiene mucho sentido. Al igual que hicieron en la primera película, Solomon y Matheson ponen especial esmero en mantener la lógica interna del viaje en el tiempo, lo cual provoca momentos divertidos e inesperadas interacciones con figuras históricas; pero no disculpa las arbitrarias decisiones de los personajes ni los obstáculos artificiales que el libreto pone en su camino para complicar aún más sus aventuras en el multiverso espacio-temporal. O lo que sea.
Sin embargo, como dije: gran sonrisa al final de la película. Gran parte fue por la nostalgia, no lo niego; pero también influyó la contagiosa energía de Bill & Ted Face the Music y su actitud positiva frente a la adversidad. Excelente mensaje para la época tan "bogus" que vivimos actualmente.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, August 30, 2020

Sputnik



Síntomas: En 1983 la misión espacial rusa Orbita-4 regresa con un astronauta muerto y uno mal herido. Entonces la Dra. Tatiana Yurievna (Oksana Akinshina) examina al sobreviviente, Konstantin Veshnyakov (Pyotr Fyodorov), y descubre algo que no es de este mundo.

Diagnóstico: "Otra copia rusa de un clásico americano", pensé mientras veía Sputnik.
Las similitudes con Alien son innegables, al menos al principio... pero conforme avanza Sputnik se desarrolla un fascinante misterio que toma un rumbo distinto, resultando en un sobresaliente thriller de ciencia ficción que sería más apropiado comparar con los seriales ingleses del Profesor Quatermass, aunque realizado con mayores recursos e impecable visión artística.
Además, creo que Sputnik es temáticamente más ambiciosa que Alien, pues trasciende la simple fórmula de "alien invasor" para explorar una variedad de ideas filosóficas, biológicas, y hasta políticas, aprovechando el período histórico de los ochentas, y la ubicación del argumento en la antigua Unión Soviética. En resumen, Sputnik es un descendiente espiritual de Alien que rinde tributo a ese pilar del cine universal, pero al mismo tiempo encuentra su propia voz, planteando preguntas y situaciones que la original nunca imaginó.
Sí, suena demasiado bueno para ser verdad. Lamentablemente Sputnik se desinfla al final, con un desenlace lógico y realista, pero aún así menos épico de lo que yo esperaba. Y no me refiero a "épico" en la escala del espectáculo visual (la cual es muy modesta), sino en los monumentales conceptos que manejó durante el resto de la película, tan solo para traicionarlos en el último momento con un "twist" flojo y anticlimático.
Perdón... me estoy adelantando.
El director Egor Abramenko (director de Segunda Unidad en Attraction) y su equipo de producción capturan con lujo de detalle la estética de la era soviética, por medio de una cinematografía fría y deslavada que retrata por igual las utilitarias instalaciones de un laboratorio en el desierto de Kazakstán, y la desolación existencial de los personajes, ostensiblemente fieles al gobierno, pero secretamente ansiosos por romper las cadenas ideológicas del régimen comunista. Sobra decir que la llegada de un misterio extraterrestre a ese entorno de represión provoca muy diversas reacciones entre los personajes, desde la Dra. Tatiana Yurievna (Oksana Akinshina), cuyas inusuales técnicas psiquiátricas la convierten en el mejor candidato para estudiar algo totalmente ajeno a la biología terrestre; hasta el Coronel Semiradov (Fedor Bondarchuk), responsable de mantener en secreto todo el asunto... o, en caso necesario, "limpiar" aquello que pudiera afectar los intereses de la Madre Patria. Y todo gira alrededor del astronauta Konstantin Veshnyakov (Pyotr Fyodorov), quien oculta más de un secreto sobre su extraña condición.
La Dra. Yurievna es como una versión intelectual de Ripley, utilizando ciencia y deducción en vez de rifles y granadas para combatir la ignorancia de sus colegas. En este punto conviene aclarar que Sputnik no tiene mucha acción ni violencia (aunque desde luego hay un poco de sangre y algunos grotescos efectos especiales, porque ya sabemos que cualquier "primer contacto" implica considerable riesgo); en vez de eso Abramenko y sus guionistas Oleg Malovichko (Attraction) y Andrei Zolotarev prefieren apoyarse en atmósfera y suspenso, revelando paulatinamente los detalles del misterio que nos mantiene a la expectativa hasta el final (a pesar de sus tropiezos narrativos).
En el aspecto técnico Sputnik es simplemente espectacular, combinando el estilo antes mencionado con virtuosa dirección que genera algunas escenas inolvidables (uno de mis ejemplos favoritos: la primera revelación de la criatura; tal vez no sea tan impactante como el "chestburster" de Alien, pero se acerca bastante... y sin una gota de sangre)(aunque definitivamente se derraman otros fluidos).
Sputnik utiliza el señuelo del horror para atrapar nuestra atención, y después se transforma en una genuina historia de ciencia ficción basada en robustas ideas y reflexiones sobre la naturaleza humana... porque a fin de cuentas esa es la función de cualquier visitante extraterrestre: servir como espejo para reflejar nuestros vicios, virtudes y prejuicios. Y tal vez sugerir soluciones que no siempre están al alcance de nuestra limitada percepción. Pero si eso no funciona: rifles y granadas.
Calificación: 9 (lástima... estuvo tan cerca de ser una perfecta experiencia de ciencia ficción)

IMDb

Friday, August 28, 2020

Deathstroke: Knights & Dragons



Síntomas: Slade Wilson (voz de Michael Chiklis) trata de mantener su vida familiar separada de su trabajo secreto como mercenario con poderes regenerativos; pero eventualmente los dos mundos chocan con trágicas consecuencias.

Diagnóstico: Se nota de inmediato que Deathstroke: Knights & Dragons no pertenece a la continuidad normal del Universo Animado de DC Comics. Originalmente se exhibió como mini-serie en CW Seed (el servicio de streaming del canal CW); por lo tanto, la animación es mejor, no hay conexión con la mitología del DCAU (donde ya habíamos visto a Deathstroke en Teen Titans: The Judas Contract), y la historia se siente más... telenovelesca. Lo cual no es necesariamente malo, aunque vale la pena mencionarlo para moderar las expectativas de "geeks" (como yo) que esperaban algo distinto.
Fuera de eso, Deathstroke: Knights & Dragons me pareció una adecuada re-introducción del personaje, cuyas aventuras impresas nunca seguí regularmente, excepto cuando lo incluían en "crossovers" como Faces of Evil (por cierto, originalmente se llamaba "Deathstroke The Terminator", un par de años ANTES de la película The Terminator). Pero incluso para espectadores casuales, Deathstroke: Knights & Dragons presenta de manera accesible el moderno origen de Slade Wilson, así como una situación personal que consigue humanizarlo y justificar su transición de villano a anti-héroe del lado del bien... aunque sin abandonar sus métodos violentos. Y todo esto al servicio de su nueva misión: rescatar a su hijo Joseph (voz de Griffin Puatu) de las garras de H.I.V.E., una organización terrorista con un ambicioso plan de conquista global (qué originales).
Con esos componentes el director Sung Jin Ahn y el guionista J.M. DeMatteis (Superman: Red Son) desarrollan una narrativa ágil y eficiente, balanceando las secuencias de acción con el conflicto entre la conciencia de Slade y su instinto asesino. Nada nuevo ni particularmente profundo, pero funcional para entretener a los fans de DC (o de los super-héroes en general) durante noventa minutos que se pasan rápido, sin obligarnos a pensar demasiado, y con la promesa de una secuela que me gustaría ver... sobre todo si la integran mejor a la continuidad oficial.
En el aspecto técnico, Deathstroke: Knights & Dragons me pareció superior al estándar visual de DC. El diseño muestra creatividad y atención al detalle; la animación se siente fluida (producida por el estudio Titmouse, que últimamente está en todo); y los esporádicos adornos digitales añaden realismo a los mismos escenarios de siempre (genéricas locaciones urbanas, islas misteriosas, y el cuartel "hi-tech" de H.I.V.E.)
Los actores de voz hacen su trabajo sin pena ni gloria. En el papel de Deathstroke, Michael Chiklis ofrece su versión del clásico rudo-sensible. Sasha Alexander proyecta energía como Adeline Wilson, sobre todo cuando pelea (verbalmente) con su ex-esposo (¿mencioné el argumento telenovelesco?); y Chris Jai Alex filtra un poco de sarcasmo en los diálogos del villano Jackal, sin perder su aire amenazante. Nadie resalta, pero nadie arruina la película.
Lo cual también describe el efecto general de Deathstroke: Knights & Dragons (el título es metafórico, así que no esperen auténticos dragones): un mediano thriller dirigido al público adulto (el nivel de sexo, violencia y lenguaje es comparable al de Suicide Squad: Hell to Pay), pero sin atreverse a romper los límites del formato animado. En otras palabras: Deadpool diluido hasta perder su sabor original... y su sentido del humor. Se lo atribuyo al productor Greg Berlanti, quien representa lo mejor y lo peor que pudo pasarle a DC Comics en el siglo veintiuno.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, August 26, 2020

Black Water: Abyss



Síntomas: Dos parejas y un guía exploran un sistema de cavernas en el norte de Australia, y descubren que no están solos.

Diagnóstico: De las cuatro películas estrenadas en el año 2007 sobre cocodrilos asesinos, creo que Black Water fue la más realista, presentando una situación razonablemente creíble que no requería accidentes radiactivos ni mutaciones genéticas para explicar la presencia de un cocodrilo en los manglares de Australia; tan solo mala suerte durante una excursión turística.
Y ahora, la secuela Black Water: Abyss (sin relación alguna con Black Water Vampire) muestra igual sobriedad al invertir la trama original: en Black Water los turistas se subieron a un árbol para escapar del reptil, mientras que Black Water: Abyss se desarrolla bajo tierra, en un sistema de cavernas que oculta incontables peligros mortales... incluso antes de introducir al cocodrilo.
Esto significa que Black Water: Abyss no fue la "creature feature" que yo esperaba, sino una especie de "thriller turístico" al estilo de Jungle o Adrift, con la adición del cocodrilo que aparece ocasionalmente para incrementar el suspenso, pero sin convertirse en la atracción principal.
Una vez que acepté esa decepción, logré apreciar los esporádicos aciertos de Black Water: Abyss, incluyendo la cinematografía subterránea, la claustrofóbica dirección en el interior de la caverna, y las actuaciones de un atractivo reparto que hace tolerable el torpe melodrama. Eric (Luke Mitchell) y Jennifer (Jessica McNamee) tratan de superar algunos problemas de pareja que, naturalmente, saldrán a la superficie (ja, ja) en el momento más inapropiado. Viktor (Benjamin Hoetjes) es asmático, y su novia Yolanda (Amali Golden) tiene un secreto que podría cambiar sus vidas. Y el guía Cash (Anthony J. Sharpe) se arriesga más de lo necesario por la codicia de añadir una nueva atracción a su catálogo de turismo extremo en Australia (me refiero a la caverna, no al cocodrilo).
Y así comienza la expedición que rápidamente se convierte en tragedia. La amenaza del reptil está presente, pero el director Andrew Traucki (The Reef) encuentra múltiples factores de riesgo en la caverna, incluso para turistas bien preparados que saben lo que están haciendo; sin embargo es imposible adivinar los caprichos de la naturaleza y los trucos del destino. Hablando de trucos, los efectos del cocodrilo me parecieron excelentes, combinando todas las técnicas posibles (incluyendo animales reales) para crear escenas de violencia implícita que no se enfocan en la sangre, sino en la astucia y agilidad del animal en su medio natural.
Por el lado negativo, Black Water: Abyss sufre ocasionales ataques de estupidez (sobre todo al final) que casi arruinan la experiencia; y tampoco puedo ignorar el desengaño de una secuela que sacrificó el horror de la original a cambio de mediocre suspenso y un monstruo bien realizado que casi nunca nos enseñan. En fin... veremos si la historia se repite, y se estrenan más películas de "horror reptílico" para limpiar el paladar de esta insípida receta. Mientras tanto, recomiendo ver Crawl como excelente aperitivo.
Calificación: 6

IMDb

Monday, August 24, 2020

Fanny Lye Deliver'd


Síntomas: En el Año de Nuestro Señor 1657, dos extraños llegan a la granja de la familia Lye y empiezan a infectarla con ideas heréticas que desafían la estricta doctrina establecida en Inglaterra por el gobierno de Cromwell.

Diagnóstico: Aunque se desarrollan en orillas opuestas del Atlántico, Fanny Lye Deliver'd comparte importantes similitudes con la excelente cinta The Witch. Sin embargo, el horror de Fanny Lye Deliver'd no es de origen sobrenatural sino muy humano, pues se enfoca en la religión como instrumento de opresión, cobijándose en falsa piedad para cometer injusticias contra gente inocente que se atreve a tener ideas distintas a los demás. En otras palabras: otra amarga dosis de "entre más cambian las cosas, más se quedan igual".
El director Thomas Clay construye un inteligente thriller de "invasión doméstica" ubicado en la sociedad puritana del siglo diecisiete. La fórmula emula cintas modernas como You're Next, Trespass, y The Purge (la original), pero el inusual período histórico añade nuevas variables y un intrigante subtexto que nos invita a cuestionar el progreso de la civilización a lo largo de cuatrocientos años, así como la repetición de errores que parecían cosa del pasado.
Fanny (Maxine Peake) es la esposa del Capitán John Lye (Charles Dance), un estricto padre de familia que hace la vida muy difícil en su pequeña granja rural. John golpea con frecuencia a su esposa y a su hijo Arthur (Zak Adams), pero es por su propio bien, para salvar sus almas de la condenación eterna. Entonces llegan a la granja Thomas y Rebecca (Freddie Fox y Tanya Reynolds), aparentes víctimas de un robo en el que perdieron todas sus posesiones; y aunque John sospecha que están ocultando algo, les da permiso para dormir en el granero ("con las ratas"). Entonces algo empieza a corromper las almas de la familia Lye.
Desde luego en este caso "corromper" significa sembrar ideas revolucionarias en la mente de Fanny; pero Fanny duda que esta nueva perspectiva del mundo resuelva sus problemas. Después de todo, el Infierno hipotético de la Biblia no es muy diferente del infierno real que Fanny sufre en su vida diaria, humillada por su esposo, ignorada por la sociedad, y reprimida por la Ley.
A pesar de las buenas intenciones del director, aquí es donde Fanny Lye Deliver'd empieza a tropezar, llevando a los personajes demasiado lejos, demasiado rápido. El arco dramático de Fanny es ciertamente satisfactorio, pero requiere cambios fundamentales en su conducta que resultan incongruentes con su carácter. Clásico error del género de "invasión doméstica"... un desequilibrio entre causas y consecuencias que refleja su incapacidad para resolver situaciones complicadas en el tiempo disponible.
Pero, bueno... fuera de esas forzadas manipulaciones, Fanny Lye Deliver'd ofrece un fascinante drama histórico con excelentes actuaciones y una desoladora atmósfera que refleja el aislamiento de Fanny, y la tiranía de un gobierno basado en religión. Ah, y también hay un poco de sangre al final, porque las revoluciones (aunque sean personales) nunca son pacíficas.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, August 23, 2020

The Wild Goose Lake (Nan Fang Che Zhan de Ju Hui)


Síntomas: Una disputa entre pandillas provoca graves consecuencias para el ladrón Zhou Zenong (Ge Hu), para su esposa Shujun (Regina Wan), y para Liu (Gwei Lun-Mel), la mujer que trata de ayudarlos.

Diagnóstico: Hace varios años la película china Black Coal, Thin Ice (Bai ri Yan huo) me pareció un "noir" desconcertante, filmado con un estilo engañosamente simple, casi apático... y sin embargo, capaz de generar emociones tan intensas (o tal vez más) que cualquier drama de Hollywood.
Y ahora el director Yi'nan Diao regresa con la cinta The Wild Goose Lake para mostrar la evolución de aquel estilo "casual" que oculta meticulosa precisión y extraordinario lenguaje visual en la creación de escenas llenas de suspenso y significado... por austeras que parezcan. Lo que no vemos es tan importante como lo que vemos, y el secreto del director consiste en manipular nuestra percepción para completar el cuadro en nuestra imaginación, con un resultado más impactante que cualquier truco cinematográfico.
Lo cual no significa que The Wild Goose Lake carezca de trucos; por el contrario, su aparente sencillez se apoya en influencias de cineastas que encontraron los mismos retos y desarrollaron sus propias soluciones, las cuales ahora Diao reinventa en un nuevo contexto cultural.
La tortuosa estructura de The Wild Goose Lake evoca las obras de Michael Mann, con largos pasajes dramáticos interrumpidos por breves explosiones de violencia; el lacónico protagonista luchando contra el destino (y contra sí mismo) me recordó a Lee Marvin en Point Blank; las emociones reprimidas emulan los lánguidos dramas de Kar-Wai Wong; y la cinematografía emplea esquemas de color similares a Nicolas Winding Refn, pero con los claroscuros de Val Lewton. Y, bueno, podría seguir mencionando referencias visuales y temáticas que encontré (o imaginé) en esta película, pero no quiero crear la impresión de que es un pastiche de éxitos pasados. Lejos de eso, se trata de una obra única con su propia voz e identidad, que sin embargo utiliza (y a veces perfecciona) herramientas comunes en su género.
Si hubiera un lado negativo de todo esto, sería que el oblicuo y parsimonioso desarrollo de The Wild Goose Lake puede hacer la experiencia un poco confusa. Una y otra vez el director dirige la cámara lejos de la acción, ocultando eventos importantes que debemos deducir por nuestra cuenta; y también nos obliga a especular sobre la motivación de los personajes. Como buen "noir", The Wild Goose Lake no tiene héroes ni villanos, sino individuos desesperados en busca de redención, honor, o posición económica. La trama incluye conflictos en múltiples niveles sociales y personales, creando un complicado tapiz moral que divide la lealtad del espectador. ¿Debemos preocuparnos por Zhou Zenong (Ge Hu), el experto ladrón de motocicletas que cometió un error? ¿O por su esposa Shujun (Regina Wan), víctima inocente de las malas decisiones de su esposo? ¿O incluso por Aiai Liu (Gwei Lun-Mel), la inescrutable mujer que hizo un pequeño favor más peligroso de lo que parecía?
A fin de cuentas es irrelevante. La principal virtud de The Wild Goose Lake es su ambigüedad, lo cual implica más valor en las preguntas que en las respuestas. El viaje es más importante que el destino; y el final de una película no es necesariamente el final de la historia.
Calificación: 9

IMDb

Friday, August 21, 2020

Wira


Síntomas: El ex-soldado Hassan Munas (Hairul Azreen) regresa a su pueblo para atender un asunto familiar, y encuentra una comunidad sumida en el vicio y la miseria por culpa de un empresario corrupto. Entonces, con ayuda de su hermana Zain (Fify Azmi), Hassan tratará de corregir la situación... a veces con palabras, y a veces con los puños.

Diagnóstico: ¿Cuántas películas se han realizado con variaciones de esa premisa? El "hijo pródigo" regresa a casa y encuentra un cacique opresor. En ese sentido, la película malaya Wira ("Héroe") no ofrece mucha innovación; sin embargo, no hace falta cambiar la fórmula cuando se ejecuta con tanto estilo, energía, y hasta un poco de drama familiar para añadir significado a las brutales batallas que veremos en Wira.
El director Adrian Teh inicia la película con una pelea de artes marciales mixtas; no hay mucho contexto ni explicaciones, pero eventualmente se revela la importancia de esa contienda; y también sirve para saciar nuestra sed de violencia durante un rato, ya que la primera mitad de Wira se enfoca en los conflictos de la familia Munas, permitiendo que conozcamos a los personajes antes de regresar a los golpes.
Sí, hay un poco de acción durante esa primera mitad (incluyendo la obligatoria pelea de una sola toma, al estilo de The Raid), pero lo importante es sumergirnos en la cultura de un humilde pueblo en Malasia, donde los criminales tienen más poder que el gobierno, y los habitantes deben someterse a las condiciones de trabajo impuestas por el cruel Raja (Dain Iskandar Said), dueño de la fábrica local que emplea a casi toda la población. No voy a decir que el melodrama de Wira sea particularmente cautivador, pero sostuvo mi interés mientras llegaba "lo bueno". Los actores llevan parte del crédito, transmitiendo con adecuado realismo las contradicciones de una familia disfuncional: Zain culpa a su hermano por abandonarlos cuando su madre falleció, pero también agradece su regreso en un momento crítico; y Munas (Hilal Azman), el padre de los jóvenes, guarda fuertes resentimientos que siempre reprimió para proteger a sus hijos.
Todo esto puede parecer tiempo perdido para espectadores impacientes; sin embargo la exploración del carácter y emociones de los personajes hace más satisfactorias las peleas, pues al mismo tiempo que admiramos la destreza de Zain y Hassan, reconocemos las consecuencias de sus triunfos y derrotas. Es un valioso recurso que no siempre se aprovecha en el cine de artes marciales, y definitivamente mejora la experiencia, en mi humilde opinión.
Hairul Azreen y Fify Azmi forman un fantástico dueto de acción; pero también merecen reconocimiento sus contrincantes, empezando por Ismi Melinda y Josiah Hogan como Vee y Rayyan (respectivamente), los hijos de Raja que fueron entrenados para defender los intereses de su padre. Y casi aplaudí cuando vi a Yayan Ruhian, el mismísimo "Mad Dog" de The Raid, en el papel del jefe de seguridad de Raja, no solo luciendo su pasmosa habilidad en la pelea más impresionante de la película (obviamente), sino trabajando detrás de las cámaras como coreógrafo de artes marciales. Tan solo por eso vale la pena Wira (disponible en Netflix); y afortunadamente no es todo lo que ofrece.
A fin de cuentas los clichés del argumento restan suspenso porque es muy fácil adivinar el camino que seguirá Wira; pero la profundidad narrativa y la intensidad de las peleas convierten este modesto proyecto en una de las mejores películas de acción pura que he visto este año. Y además incluye un inesperado epílogo que la conecta con otra popular cinta malaya que ahora tendré que ver (también disponible en Netflix). En conclusión: no estuvo mal para la primera película de Malasia que he visto en mi vida.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, August 19, 2020

Project Power


Síntomas: Una nueva droga llamada "Power" otorga super-poderes durante cinco minutos. Entonces un policía, un ex-soldado y una estudiante colaboran para encontrar y detener al distribuidor de esta peligrosa sustancia en la ciudad de Nueva Orleans.

Diagnóstico: Al principio de este siglo el concepto del "super-héroe realista" era una curiosidad "geek" generalmente asociada a comedias sobre el contraste entre las fantasías de los comics y la despiadada vida real (algunos ejemplos destacados: Defendor, Super, y Kick-Ass). Sin embargo, con el paso de los años la idea maduró y ganó suficiente resonancia económica y cultural para convertirse en una nueva tangente del cine de acción, representada por cintas de moderado éxito como Split, Code 8 y The Old Guard.
Y ahora Project Power se incorpora a este sub-género con una ingeniosa premisa y un agradable balance entre realidad y fantasía, apoyado por un libreto que respeta ambos lados de la ecuación, y con un reparto capaz de encontrar la humanidad de los personajes en situaciones extremas e inverosímiles... lo cual es un valioso atributo en cualquier película de acción.
Cierto, el tema de poderes temporales ya se ha manejado en comics como "Hourman" (de DC Comics) y en la mini serie inconclusa de Image Comics "War Heroes" (no hay prisa, Mark Millar, tómate tu tiempo para acabarla; solo llevamos doce años esperando). Sin embargo Project Power emplea una mecánica distinta y, sobre todo, un complicado entorno sociopolítico que transforma un simple thriller en una alegoría de temas como adicción, lucha de clases y corrupción policíaca.
Pero no se preocupen... antes que nada, Project Power es entretenimiento desechable, de modo que cualquier metáfora o simbolismo puede ignorarse para enfocarnos en la acción y en el drama de tres individuos muy distintos que persiguen la misma meta: detener la distribución de la droga "Power" en la ciudad de Nueva Orleans, ya de por sí atormentada por tensiones raciales, pobreza, y los estragos de múltiples catástrofes climáticas.
Project Power conjuga tres puntos de vista opuestos pero complementarios: Robin Reilly (Dominique Fishback) es una joven estudiante que ocasionalmente vende drogas para sostener a su familia; el policía Frank (Joseph Gordon-Levitt) está preocupado por el surgimiento de criminales que pueden lanzar fuego, volverse invisibles o desarrollar inmensa fuerza física; y el Mayor (Jamie Foxx) es un ex-militar que busca a su hija desaparecida.
En lo personal sentí la historia bien equilibrada, aprovechando los poderes para elevar una trama policíaca bastante rutinaria. El padre desesperado; el policía impulsivo; la mujer olvidada por la sociedad... todos son ingredientes clásicos del cine "noir". Sin embargo la adición de elementos fantásticos inyecta energía que los directores Henry Joost y Ariel Schulman (Viral) canalizan en impactantes secuencias que no ignoran por completo las leyes de Física (bueno, en lo posible... tampoco podemos pedir milagros). Los efectos especiales me parecieron excelentes, aunque de vez en cuando se ven opacados por una cinematografía demasiado estilizada (por ejemplo, la pelea filmada desde adentro de un tanque transparente). Y sospecho que algunos espectadores quedarán decepcionados por la reducida escala de la acción; en vez de batallas cósmicas y destrucción urbana, Project Power se desarrolla en locaciones prosaicas (departamentos, tiendas, callejones) pero, eso sí, muy pintorescas. Hablando de lo cual... por muy fotogénica que sea la ciudad de Nueva Orleans, sentí que los directores explotaron la miseria de la población como simple decorado. O tal vez ubicaron la historia en los barrios más pobres para señalar la negligencia gubernamental que provocó el colapso social. No sé.
Por eso es mejor no pensar en cosas serias (o en nada) mientras disfrutamos los predecibles giros de Project Power, así como la excelente química entre sus personajes (en verdad aprecié la ausencia TOTAL de romance), y la imaginación del libreto escrito por Mattson Tomlin; todo lo cual me permite recomendar Project Power (original de Netflix) como un sólido thriller con toques de fantasía, y como una de las mejores muestras de "super-héroes realistas" que se han realizado hasta el momento. Solo recuerden: no pensar.
Calificación: 8

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