Monday, May 31, 2021

Cruella



Síntomas: Después de perder a su madre, la joven Estella (Emma Stone) creció en la calle robando carteras con ayuda de sus cómplices Jasper (Joel Fry) y Horace (Paul Walter Hauser); pero eventualmente Estella cumple su sueño de trabajar en el estudio de la Baronesa (Emma Thompson), la diseñadora de modas más influyente de Londres. Sin embargo, los sueños a veces se convierten en pesadillas.

Diagnóstico: Recurriendo de nuevo a la analogía culinaria, podría decir que Cruella es como un mediocre plato demasiado sazonado, y servido en un opulento restaurante repleto de amenidades para desviar nuestra atención de que estamos comiendo las sobras de ayer. Y, francamente, el truco funciona bastante bien, pues a pesar de su irregular libreto y huecas emociones, Cruella es un espectáculo sensorial muy entretenido gracias a todo aquello que nos distrae de la historia principal. "Forma sobre fondo", de la mejor manera posible.
Un buen ejemplo de esas "amenidades" es la banda sonora integrada por canciones que se encargan de evocar las emociones requeridas por cada escena. Así, el director Craig Gillespie (I, Tonya, The Finest Hours) no necesita crear atmósfera ni desarrollar a sus personajes, pues puede simplemente poner una ominosa canción de The Doors (Five to One) cuando introduce a la Baronesa (Emma Thompson); o aprovechar la rebeldía feminista de Nancy Sinatra (This Boots Are Made For Walking) cuando Estella (Emma Stone) desobedece a sus superiores y sigue su propia inspiración creativa; o canalizar el blasfemo humor de los Rolling Stones (Sympathy for the Devil) para establecer la ambigua moralidad de un personaje en peligro de seguir sus más bajos instintos. ¡Las canciones hacen el cine muy fácil! No sé por qué no las utilizan más directores.
Ah, claro. Dinero. Por suerte Gillespie cuenta con los ilimitados recursos de Disney para pagar licencias a diestra y siniestra, hasta llenar la película con icónicas melodías que resuelven las carencias del libreto.
Y lo mismo podemos decir del fastuoso diseño de producción, los increíbles efectos especiales que recrean el período post-mod/punk de Londres a principios de los setentas (o algo así... Cruella no es muy precisa en su cronología), y el talento del elenco que no necesita buen material porque pueden rescatar la película con su encanto y carisma personal.
Desde luego las dos Emmas (Thompson y Stone) son la atracción principal de Cruella, y se ganan su sueldo a pulso en escena tras escena de combates verbales, fabulosa actitud, e inflexible convicción para respaldar sus cuestionables acciones. La Baronesa desarrolló una coraza de arrogancia y egoísmo como defensa contra sus críticos y competidores; mientras que Estella debe cruzar frecuentemente la línea de la decencia para alcanzar el éxito en la despiadada industria de la moda. Cruella funciona gracias a estas dos actrices, y su desempeño basta para recomendar la película.
Sin embargo no son las únicas. Joel Fry (In the Earth) y Paul Walter Hauser (Richard Jewell) balancean el cinismo de Cruella con grandes dosis de humor y calidez; Mark Strong y Kayvan Novak demuestran que el autoritarismo corporativo no está exento de humanidad; y, como cereza del pastel, tenemos un excelente reparto canino que prácticamente se roba la película: Buddy (Bobby) es el fiel compañero de Estella; y Wink (Bluebell) es el cómplice de Jasper y Horace que les ayuda a ejecutar sus mejores "golpes". También merecen mención Amber, Siren y Captain como tres feroces dálmatas (presagio de cosas por venir) que no son exactamente malos, sino víctimas de las circunstancias.
Lo cual me lleva a la pregunta más grande que tenía antes de ver Cruella: ¿Cómo podrían conciliar esta pícara "historia de origen" con la psicosis perricida de Cruella De Vil en One Hundred and One Dalmatians (1961)? La respuesta es muy simple: es mejor no pensar en eso. Y, en vista de todas las distracciones, chispeantes actuaciones, e impresionantes imágenes que ofrece Cruella, no tengo objeción con esa ignorancia voluntaria del atroz futuro que le espera a Estella.
Finalmente, para no terminar con esa nota amarga, aplaudiré la sutil conexión que tiene Cruella con Lady and the Tramp, otra versión "live action" de un clásico animado que disfruté más de lo que esperaba. Me gustó que ambas pertenezcan al mismo universo (al menos esa es mi hipótesis), no solo por sus personajes caninos, sino porque comparten una visión más "madura" de fábulas infantiles que ameritaban un ajuste para sensibilidades contemporáneas. Ninguna de las dos fue perfecta, pero funcionan bien en sus propios términos. El dinero de Disney triunfa de nuevo.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, May 30, 2021

Riders of Justice (Retfærdighedens Ryttere)



Síntomas: Una trágica serie de coincidencias conectan las vidas de un soldado, su hija, y tres "hackers" en Dinamarca. Pero tal vez no existen las coincidencias.

Diagnóstico: Dentro del divertido pero monótono nicho del "cine de venganza", nunca había visto una película como Riders of Justice (lo que estén imaginando con base en ese título, les aseguro que es incorrecto). El motor del argumento es un individuo que quiere vengar una tragedia personal; pero todo lo demás es absolutamente distinto de la fórmula tradicional, desde el tono general de la película, hasta la ingeniosa mecánica narrativa repleta de inesperados giros que, sin embargo, se mantienen consistentes con los temas de la película. En resumen: una impresionante fusión de drama, humor y psicoanálisis que explora simultáneamente la dudosa catarsis de la venganza, y los peligros de adoptarla como estilo de vida.
Todo comienza con una bicicleta robada, lo cual conduce a una tragedia para el soldado Markus (Mads Mikkelsen) y su hija Mathilde (Andrea Heick Gadeberg). Al mismo tiempo, el programador y matemático Otto (Nikolaj Lie Kaas) estudia minuciosamente los detalles de un accidente ferroviario, y decide que no fue un accidente. Y así, las vidas de estos dispares personajes empiezan a entrelazarse, primero superficialmente, y después con tanta intensidad que altera sus vidas para siempre.
En el papel principal, Mads Mikkelsen (Another Round) interpreta a Markus, veterano de combate que se distanció de su familia, y ahora encuentra muy difícil comunicarse con su hija adolescente. Mikkelsen expresa sin palabras la represión emocional de Markus, y su impotencia en una situación doméstica que no puede resolver con su entrenamiento militar. Por su parte, Andrea Heick Gadeberg balancea la rebeldía juvenil de Mathilde con sorprendente madurez intelectual que la ayuda a sobrellevar la crisis de manera racional... lo cual confunde más a su padre y ensancha la brecha que los separa.
Nikolaj Lie Kaas, Lars Brygmann y Nicolas Bro interpretan a Otto, Lennart y Emmenthaler, matemáticos y "hackers" con distintas especialidades tecnológicas... y distintas disfunciones afectivas, lo cual cobra mayor importancia cuando conocen a Markus y Mathilde. Sus personalidades reflejan los clásicos clichés de "geeks" obsesivos y socialmente ineptos; pero el director Anders Thomas Jensen nunca se queda en la superficie de los personajes; en vez de eso, aprovecha los conflictos y discusiones del trío para explorar su pasado y escarbar en las raíces de sus neurosis.
Y así, analizando el marco psicológico de cada personaje, y conectando los problemas de unos con las facultades de otros, Thomas Jensen crea una versión profunda y ligeramente satírica del cine de vanganza, donde la violencia, el humor y el drama coexisten armoniosamente para contar un relato repleto de cuestionamientos éticos, reflexiones filosóficas, y un poco de matemáticas... porque todo puede calcularse cuando tenemos los valores correctos. Pero, si nuestras cifras no son confiables, lo demás es coincidencia.
Calificación: 9

IMDb

Friday, May 28, 2021

Wrath of Man



Síntomas: El empleado de seguridad Patrick Hill (Jason Statham) enfrenta una pandilla violenta y bien organizada que está asaltando camiones blindados en la ciudad de Los Ángeles.

Diagnóstico: Creo que Wrath of Man es la película más seria y madura del director Guy Ritchie... lo cual significa que es la menos divertida de su ecléctica filmografía, porque no incluye el irreverente sentido del humor ni la traviesa estética visual que distinguió algunas de sus mejores obras, como Sherlock Holmes, su secuela, y la menospreciada King Arthur: Legend of the Sword. Sin embargo, esa nueva "madurez" (o como quieran llamarla) consigue que Wrath of Man sea un notable thriller criminal que compite ventajosamente en un género cuya solemnidad extrema y excesivo melodrama a veces nos distrae del tema principal: la eterna batalla entre "buenos" y "malos", donde ambos términos suelen ser intercambiables.
Esa ambigüedad moral es parte fundamental de Wrath of Man. Después de unos créditos muy "bíblicos", Ritchie nos presenta al anti-héroe Patrick Hill (Jason Statham), el nuevo empleado de una compañía de transportes blindados que parece medianamente competente para cuidar los valores ajenos... pero algo inusual en la actitud de Patrick sugiere que oculta algo. Entonces, en su segundo día de trabajo, el camión de Patrick es atacado por la pandilla de ladrones, iniciando una inesperada sucesión de eventos que eventualmente revelan grandes secretos, no solo del protagonista, sino de los villanos y su organización. Como dije: "buenos" y "malos" es cuestión de perspectiva, y no de virtud absoluta.
Jason Statham ya trascendió la actuación para convertirse en un género cinematográfico por sí mismo. Sin embargo su papel en Wrath of Man se desvía ligeramente de su rutina habitual para presentar un protagonista lacónico y enigmático, con un pasado tortuoso que no intenta disimular con chistoretes desechables. Digamos que Statham, bajo la dirección de Ritchie (con quien previamente colaboró en Revolver, Snatch y Lock, Stock and Two Smoking Barrels), bajó un poco el volumen de su personalidad para ajustarse al tono de la película, pero conservando el espíritu de sus interpretaciones más populares. En mi opinión fue una decisión acertada, pues eleva la intensidad de la acción y valida la motivación de "Patrick Hill" (desde luego es un nombre falso) conforme nos enteramos de su pasado.
Sin embargo, en ese pasado radican los principales problemas de Wrath of Man, en mi humilde opinión. La película dura dos horas porque adopta la cuestionable práctica de contar la historia fuera de secuencia, haciéndola innecesariamente complicada. No niego que sea una estrategia útil para acentuar el suspenso y obligarnos a poner atención en los detalles (por ejemplo, el asunto de las identificaciones); pero a veces Ritchie da demasiadas vueltas solo porque puede hacerlo, y no porque la historia lo amerite (por cierto, Wrath of Man es el re-make de la cinta francesa Le Convoyeur, la cual no he visto, así que las vueltas podrían ser culpa de la original)
Afortunadamente los malabares narrativos no me impiden recomendar Wrath of Man como una sólida adición al género "Jason Statham" que refleja la evolución de Guy Ritchie como director "serio", lo cual no tiene nada de malo... aunque tal vez perdió un poco de su identidad. Ni hablar... a veces es necesario hacer pequeños sacrificios para crecer como personas. O como artistas.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, May 26, 2021

Initiation



Síntomas: Una serie de asesinatos en la Universidad Whitson podrían estar relacionados con el "cyberbullying" y el acoso sexual que se practica secretamente en las fraternidades estudiantiles.

Diagnóstico: En cierto modo Initiation parece una respuesta al remake de Black Christmas, pues maneja los mismos temas y ofrece un mensaje similar. Sin embargo, creo que Initiation es una mejor película porque mantiene su ideología en segundo plano, permitiendo que la fórmula "slasher" se desarrolle con agilidad y altos niveles de suspenso, sin detenerse constantemente para reiterar su moraleja.
Habiendo dicho eso, Initiation no es un "slasher" convencional con personajes desechables y muertes cada diez minutos. En vez de eso podría describirla como un "thriller universitario" que ciertamente incluye los sangrientos homicidios de un asesino enmascarado; pero el director John Berardo y la guionista Lyndsay LaVanchy favorecen el misterio en vez de la violencia, al mismo tiempo que dibujan personajes con mayor profundidad y carácter del que generalmente encontramos en este sub-género.
El primer asesinato de Initiation llega relativamente tarde; y todo ese tiempo se dedica a establecer la situación en la Universidad Whitson, donde algunos recientes delitos sexuales cambiaron las políticas de la escuela y obligaron a las estudiantes a ser más vigilantes y seguir estrictas reglas para su seguridad personal. Sin embargo, algunas fraternidades masculinas siguen practicando "cyberbullying" por medio de redes sociales, donde "marcan" a las mujeres con un símbolo de admiración (!) para indicar que son "fáciles"; y también existen sospechas de ataques sexuales, aunque nadie se atreve a denunciarlos.
Entonces la muerte de un destacado atleta provoca un escándalo en todos los niveles de la Universidad... hasta que empieza la investigación de la Detective Fitzgerald (Yancy Butler), y descubre que la conducta de los estudiantes no cambió tanto como afirma el Director Van Horn (Lochlyn Munro). De esa manera el segundo acto se enfoca en las repercusiones del crimen, incluyendo la confusión de la directiva escolar, y el drama entre las estudiantes, particularmente Ellery (Lindsay LaVanchy), Kylie (Isabella Gómez), y Shayleen (Shireen Lai), todas ellas relacionadas de una u otra manera con el estudiantes asesinado.
Solo hasta el tercer acto comienza la parte "normal" del slasher, con el asesino enmascarado (su máscara metálica me recordó a Klytus, el villano cyborg de Flash Gordon) (perdón por la referencia tan arcaica) acechando en los solitarios corredores de la escuela y cobrando nuevas víctimas. Sin embargo me sorprendió descubrir que, para ese momento, ya no me interesaba tanto el "gore", sino la solución del misterio, lo cual indica el excelente trabajo que hicieron Berardo y LaVanchy al combinar la intriga de un buen "whodonit" con los placeres viscerales del horror.
Por el lado negativo... el drama estudiantil es bastante hueco, aunque se compensa con las notables actuaciones de Lindsay LaVanchy (sí, la escritora de la película), Isabella Gómez, Shireen Lai, Gattlin Griffith, y James Berardo (sí, el director de la película) como uno de los estudiantes que inventó el cruel "juego" del signo de admiración. Y la ruidosa fiesta estudiantil con la que comienza Initiation me pareció absolutamente irritante, pero más tarde comprendí que tiene una función clave en la narrativa.
Entonces, Initiation ocupa una difusa posición entre dos géneros cinematográficos con metas habitualmente distintas, lo cual podría confundir al público que esperaba más sangre, o más tensión a fuego lento. Pero, en mi opinión, Initiation fue un interesante híbrido que aprovechó los mejores elementos de ambos estilos para contar una buena historia y transmitir un mensaje relevante; y eso bastó para mantener mi atención a pesar de tantas fiestas, redes sociales, y demás fenómenos juveniles que normalmente encuentro intolerables. En otras palabras: una película joven que pueden disfrutar los viejos como yo.
Calificación: 8

IMDb

Monday, May 24, 2021

Fried Barry



Síntomas: Barry (Gary Green) ya tiene suficientes problemas con su adicción a la heroína; entonces una criatura extraterrestre ocupa su cuerpo, y su vida realmente se complica.

Diagnóstico: Advierto desde ahora que Fried Barry podría parece aburrida, vulgar y ofensiva para mucha gente, lo cual es perfectamente normal. Sin embargo, me gustó la combinación de comentario social y escenas repelentes que ofrece el director Ryan Kruger en esta bizarra fantasía sudafricana, donde el protagonista busca la esencia de la experiencia humana... con ayuda de todos los vicios posibles.
¿Cuál es esa esencia? No estoy seguro, pero cada espectador podrá buscar su propia interpretación en las sórdidas desventuras del alien (o lo que sea) que usurpa el cuerpo de Barry (Gary Green), y lo utiliza para recorrer los barrios pobres de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, donde encuentra muchas de las características básicas (no necesariamente buenas) que definen al mundo civilizado. A diferencia de otros visitantes del espacio, los misteriosos aliens de Fried Barry no quieren hacer contacto con los líderes del mundo ni entablar un diálogo con la comunidad científica. En vez de eso prefieren explorar personalmente la "vida real" a través de los sentidos de uno de sus representantes. Y, bueno, no estoy seguro por qué eligieron a Barry, pero supongo que habrán tenido sus razones. O quizás fue azar.
Nada de eso se describe específicamente durante Fried Barry; simplemente estoy compartiendo una posibilidad entre muchas que estuve imaginando mientras veía a Barry caminar y caminar y caminar sin rumbo por las calles de Ciudad del Cabo, ocasionalmente interrumpido por situaciones que van desde actos sexuales espontáneos, hasta actos heroicos accidentales. Barry casi no habla (y, cuando lo hace, solo repite lo que le están diciendo), y sus reacciones están limitadas a gesticulaciones incomprensibles. Pero el secreto de Fried Barry (en mi opinión) reside en la perspectiva alienígena que nos permite ver a la humanidad bajo un criterio libre de prejuicios y expectativas. Es el clásico ejercicio mental de "¿cómo vería un extraterrestre nuestra civilización?" Y, al mismo tiempo, los trágicos individuos que encuentran a Barry proyectan sus propios temores y aspiraciones en el lienzo vacío del inescrutable vagabundo. Cada quien lo ve como amigo, enemigo, víctima, agresor, etc., según su propia mentalidad.
Por eso Fried Barry me pareció un fascinante experimento social cocinado con los ingredientes del "Cine B" que tanto me gustan: un poco de horror, un poco de ciencia ficción, y un generoso aderezo de perversión, sangre, y violencia. Ah, y suficiente surrealismo para dejarnos agradablemente confundidos, porque es el tipo de confusión que estimula la reflexión y siembra ideas que florecen en el futuro... aunque no lo parezca al principio.
Lo cual me lleva al principal obstáculo de Fried Barry: prácticamente no hay historia; solo una serie de viñetas donde un drogadicto irresponsable tiene distintas interacciones (casi siempre desagradables) con criminales, prostitutas, "dealers", y similares parias de la sociedad. Si nos quedamos en ese nivel, no hay razón para recomendar Fried Barry. Pero más allá de la vulgaridad creo que existe un propósito más noble, y eso fue lo que me atrajo a esta irreverente muestra de "cine raro" que no busca complacer al público, sino retarlo a pensar. O al menos a no vomitar. En fin... un reto es un reto.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, May 23, 2021

Army of the Dead



Síntomas: La humanidad ganó la guerra contra los zombies. La última zona infestada es la ciudad de Las Vegas, y será "esterilizada" con una bomba atómica en 32 horas. Pero antes, Scott Ward (Dave Bautista) y su equipo de especialistas deben robar 200 millones de dólares de un casino abandonado.

Diagnóstico: Aunque no hay referencias directas (creo), podemos asumir que Army of the Dead funciona como secuela de Dawn of the Dead (2003), la primera película de Zack Snyder donde estableció su desorbitada estética visual y meticulosa ejecución técnica. El problema es que Dawn of the Dead contó con el apoyo de James Gunn como guionista, aportando sólida caracterización y un sardónico sentido del humor para balancear el nihilismo post-apocalíptico de la historia inspirada en la original Dawn of the Dead (1978), del maestro George A. Romero. Desafortunadamente nada de eso está presente en Army of the Dead (co-escrita por Snyder, Joby Harold y Shay Hatten), cuya trama plana y superficial se preocupa más por encontrar momentos "cool" que por mantener un mínimo nivel de congruencia narrativa.
Desde otro punto de vista, Army of the Dead es una dinámica cinta de acción que supera visualmente a su predecesora, confirmando el talento de Zack Snyder (por si quedaba duda) para crear espectáculos cinematográficos frívolos e insustanciales... pero muy divertidos y repletos de imágenes que permanecerán en la conciencia popular como referentes del siglo veintiuno (el ejemplo más obvio: tigre zombie).
Entonces, bajo ese criterio, Army of the Dead me dejó satisfecho porque no esperaba más. Los personajes son títeres con mínima personalidad para justificar su conducta y ocupar posiciones pre-establecidas en una premisa pre-fabricada que prácticamente se escribe sola: el millonario Bly Tanaka (Hiroyuki Sanada) contrata a Scott Ward (Dave Bautista) para recobrar 200 millones de dólares que quedaron en la bóveda de su casino en Las Vegas. Scott acepta, y recluta un ecléctico equipo que incluye a María Cruz (Ana de la Reguera) y Vanderhoe (Omari Hardwick), veteranos de la guerra contra los zombies; Mikey Guzmán (Raúl Castillo), un "influenciador" de Instagram especializado en matar zombies; Dieter (Matthias Schweighöfer), el experto en seguridad que abrirá la bóveda del casino; Lilly (Nora Arnezeder), la "coyote" que sabe navegar las peligrosas calles de Las Vegas; Marianne Peters (Tig Notaro), piloto del helicóptero que los sacará de la ciudad; y Martin (Garret Dillahunt), el empleado de Tanaka encargado de vigilar que el dinero llegue completo a las manos de su jefe. Ah, y también los acompaña Kate Ward (Ella Purnell), la hija de Scott, para complicar las cosas.
Las multitudes de zombies que ocupan la moribunda ciudad de Las Vegas representan el peligro más obvio para Scott y sus secuaces... pero ya sabemos que el peor monstruo siempre es el hombre, y hay bastantes oportunidades para explorar ese cliché durante Army of the Dead. Sin embargo, todos los obstáculos y "twists" del libreto son tan predecibles que inspiran más bostezos que asombro. ¿Habrá un traidor en el grupo? ¿Tendrá alguien un motivo oculto para participar en la misión? ¿Se harán sacrificios para simular drama?
A fin de cuentas no importa mucho. El punto de Army of the Dead es maravillarnos con la escala de sus escenas, deleitarnos con la variedad del "gore", y crear abundantes distracciones para que no tengamos tiempo de pensar en los inmensos agujeros del libreto. Desde luego no voy a enumerarlos porque son muchos, y revelarían demasiados "spoilers". Solo mencionaré uno representativo del proceso creativo detrás de Army of the Dead: ¿Exactamente cómo planean sacar el dinero del casino? 200 millones de dólares constituyen literalmente una montaña de dinero, y los ladrones solo llevan unos cuantos "backpacks". Hubiera sido más lógico que el mcguffin fuera... no sé... un disco duro portátil con millones de bitcoins, o algo así. Pero entonces no tendríamos una épica balacera en cámara lenta con decenas de zombies, litros y litros de sangre digital, y una lluvia de billetes en el satírico entorno de un casino vacío. Lo mismo ocurre con el tigre zombie: su presencia parece inútil, hasta que llega el momento de darle una lección a alguien. Y así, llevando el "estilo sobre sustancia" hasta niveles sublimes, Snyder triunfa de nuevo... y al mismo tiempo fracasa de nuevo. Habiendo dicho eso, esperaré con interés las precuelas, secuelas, "spin-offs", y demás sub-productos de esta incipiente franquicia de Netflix. Porque, después de todo, no necesito pensar para divertirme tanto.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, May 21, 2021

Things Heard & Seen



Síntomas: Catherine Claire (Amanda Seyfried) y su familia se mudan a una vieja casa de campo para estar más cerca de la universidad donde su esposo George (James Norton) dará clases; pero el aislamiento geográfico y social de esta nueva situación incrementa el descontento de Catherine con su matrimonio... y además descubre un fantasma que intenta comunicarse con ella.

Diagnóstico: A pesar de lo que sugiere esa sinopsis, Things Heard & Seen no es una historia de fantasmas, sino un drama familiar donde interviene de vez en cuando una presencia sobrenatural. Las manifestaciones de esta presencia son similares a la que hemos visto en incontables relatos de "casa embrujada" (ruidos nocturnos, sombras siniestras, fallas eléctricas); pero las reacciones de Catherine (Amanda Seyfried) indican una diferencia fundamental respecto al género de terror. Y, aunque no voy a profundizar en los detalles, puedo decir que encontré Things Heard & Seen un poco lenta y frustrante, pero a fin de cuentas satisfactoria por la transformación de la protagonista, y su denuncia de situaciones muy comunes en la sociedad contemporánea.
Hablando de lo cual, Things Heard & Seen se ubica en el año 1980, aunque el período histórico no tiene particular influencia sobre la trama. Cuando mucho añade algunas nostálgicas escenas donde Catherine usa un teléfono con un largo cable espiral; y, en vez de consultar Google sobre el pasado de la casa, tiene que usar la máquina de microfilms en la biblioteca local. Pero, bueno, supongo que los directores Shari Springer Berman y Robert Pulcini (American Splendor) quisieron respetar la era descrita en la novela "All Things Cease to Appear" (de Elizabeth Brundage) en la que se basa la película.
Regresando al punto, Amanda Seyfried hace un excepcional trabajo capturando la evolución de un ama de casa responsable y cariñosa, pero que ya empieza a resentir el desequilibrio en su matrimonio. En ese aspecto Things Heard & Seen se parece más a la reciente Jakob's Wife que a cualquier cinta con fantasmas vengativos. Y, en el papel de George, James Norton (Little Women) revela gradualmente la crueldad y malicia de un marido perfecto en la superficie, pero con vicios y tendencias que se incrementan por la impunidad de su respetada posición social.
El elenco secundario es inusualmente numeroso, con personajes que entran y salen de la trama sin preámbulo ni desarrollo; pero, a diferencia de otras adaptaciones literarias, Things Heard & Seen sabe utilizarlos para extender el micro-universo de Catherine e introducir nuevas tangentes que eventualmente fortalecen la historia principal. Desde renombradas figuras como F. Murray Abraham y Karen Allen, hasta sólidos actores de carácter como Rhea Seehorn, James Urbaniak, y Michael O'Keefe, todos tienen algo importante que hacer (o decir) en el parsimonioso recorrido hasta el amargo final.
Y ahí es donde empiezan mis quejas. Tantas sub-tramas y digresiones hacen que Things Heard & Seen se sienta cansada y sin dirección; por otro lado, admito que disfruté el misterio a "fuego lento" porque nos permite pasar más tiempo con Amanda Seyfried y compartir con Catherine el descubrimiento de los secretos de la casa. Y ese final... el final fue ciertamente sorpresivo, aunque un poco ridículo y demasiado "místico" para mi gusto personal, sobre todo después del sobrio realismo emocional que Pulcini y Springer Berman mantuvieron a lo largo de la cinta.
Y ni siquiera he mencionado el subtexto filosófico que aporta una textura única al melodrama de Things Heard & Seen, con múltiples discusiones sobre la obra de figuras semi-clásicas (incluyendo el teólogo Emanuel Swedenborg y el pintor Thomas Cole) no solo como expresiones artísticas, sino como modelo metafísico del universo.
O algo así. Es complicado y, como dije, no siempre tiene sentido; pero esas adiciones separan a Things Heard & Seen (disponible en Netflix) de todas aquellas genéricas cintas de terror sobre familias disfuncionales que se mudan a casas embrujadas. Hasta unas cuantas distracciones pueden lograr que lo viejo parezca nuevo, y que los fantasmas adopten una función más relevante que la venganza y los sobresaltos.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, May 19, 2021

Those Who Wish Me Dead



Síntomas: Hannah Farber (Angelina Jolie) combatía incendios forestales, pero se retiró del servicio activo después de una tragedia, y ahora trabaja en una torre de vigilancia. Entonces encuentra a alguien que está huyendo de dos asesinos, y se involucra en la persecución. Y también hay un incendio forestal.

Diagnóstico: En su faceta de guionista, Taylor Sheridan escribió las excelentes cintas Sicario y Hell or High Water; posteriormente debutó como director con la película Wind River, confirmando que su especialidad es explorar el lado humano de premisas comunes (combate del narcotráfico, robos bancarios, etc.), y transformarlas en estudios de carácter donde lo importante no es resolver un misterio, sino analizar los factores psicológicos que motivan a los personajes... tanto héroes como villanos.
Claramente Sheridan quería hacer lo mismo en su nueva película, Those Who Wish Me Dead, pero algo salió mal durante el frágil proceso creativo, provocando un extraño vacío emocional en su narrativa, a pesar de los abundantes elementos que deberían enriquecer un relato relativamente simple.
Tan simple, de hecho, que Those Who Wish Me Dead parece un thriller del siglo pasado, con un héroe (heroína) rebelde pero sensible, una víctima indefensa que necesita ayuda, y un pintoresco entorno que, naturalmente, se relaciona con la "tragedia del pasado" que atormenta a la protagonista. Casi puedo imaginar una versión noventera de Those Who Wish Me Dead estelarizada por Mel Gibson o Nicolas Cage, con todos los anacronismos que ello implica.
Afortunadamente la presencia de Angelina Jolie en el papel principal añade suficiente novedad para mantener nuestra atención durante las partes más rutinarias de Those Who Wish Me Dead; por ejemplo, la forzada introducción de Hannah Farber, ex-bombero forestal que utiliza el alcohol y la indisciplina para disfrazar sus sentimientos de culpa por una mala decisión que costó muchas vidas. Hannah no sigue las reglas, se burla de sus colegas, y desafía la autoridad del Alguacil Ethan Sawyer (Jon Bernthal)... pero todos saben que es una máscara para ocultar su dolor. Jolie proyecta convicción y un férreo propósito para sacar adelante su misión; y, para ser justos, las cuestionables decisiones del libreto podrían venir de la novela de Michael Koryta en la que se basa la película. Como sea, los actores hacen más interesante la experiencia, aunque nunca se siente especial ni indispensable, ya no digamos en el contexto de la obra de Sheridan, sino como simple entretenimiento desechable.
Los papeles secundarios son parte integral de ese interés, destacando Jon Bernthal como el alguacil que sigue la pista de Hannah y los asesinos; Medina Senghore como la esposa del policía, lista para entrar en acción cuando las cosas se complican; Jake Weber es el "contador forense" que se enteró de algunos peligrosos secretos criminales; y Finn Little es su hijo, quien trata de entender por qué están huyendo si no hicieron nada malo. Finalmente, los asesinos interpretados por Aidan Gillen y Nicholas Hoult tienen más personalidad de la que normalmente encontramos en este tipo de películas. Su comportamiento es bastante irregular (a veces son astutos para crear suspenso; y a veces se vuelven ineptos para darle un respiro a los héroes); pero fue un acierto mostrar su perspectiva como contraste de Hannah y sus aliados. Como dije al principio, Sheridan se esmera en definir el carácter de todos los personajes para trascender los clichés del thriller tradicional. Y aunque en esta ocasión no bastó para hacer Those Who Wish Me Dead genuinamente memorable, al menos merece una recomendación para fans de Angelina Jolie, y para estudiosos del cine "retro" que extrañaban el confort de los noventas. Hablando de lo cual: si Angelina Jolie regresó al cine, necesita hacer una secuela de Cyborg 2: Glass Shadow. Ya no tenemos a Jack Palance ni a Billy Drago, pero Elias Koteas sigue vivo y tan intenso como siempre. La arcaica moda "cyberpunk" con tecnología moderna sería una experiencia apoteótica... al menos para mi.
Calificación: 7

IMDb

Monday, May 17, 2021

The Woman in the Window



Síntomas: La Dra. Anna Fox (Amy Adams) sufre de agorafobia, y no ha salido de su casa en varios meses; por eso se entretiene espiando a sus vecinos, especialmente a la nueva familia que se mudó a la casa de enfrente. Entonces Anna presencia un crimen y trata de probarlo, aunque nadie le cree.

Diagnóstico: Desde el primer minuto The Woman in the Window presenta una referencia visual a la clásica cinta de Alfred Hitchcock Rear Window (1954), admitiendo tácitamente que su premisa es muy similar: una persona confinada en su domicilio es testigo de un crimen, y trata de demostrarlo. Pero, para bien o para mal, ahí terminan las similitudes.
En vez de enfocarse en la investigación del supuesto asesinato, el director Joe Wright (Darkest Hour) y el guionista Tracy Letts (basado en la novela de A.J. Finn) prefieren explorar el ambiguo estado mental de Anna Fox (Amy Adams), quien trata de controlar su depresión y agorafobia con un tratamiento psiquiátrico que incluye medicamentos capaces de alterar su percepción y provocar alucinaciones (sobre todo si se mezclan con alcohol, el cual Anna consume constantemente). Entonces, la pregunta durante gran parte de la película no es si el vecino mató a alguien, sino si Anna puede confiar en sus sentidos.
Este cambio fundamental en la fórmula de Rear Window ciertamente aprovecha el talento de Amy Adams para representar la angustia de una mujer cuya certeza inicial se va transformando en dudas que infectan múltiples aspectos de su vida, incluyendo su amistad con David (Wyatt Russell), el inquilino que renta el sótano de la enorme casa de Anna; y la frágil relación con su ex-esposo Ed (Anthony Mackie), cuyas conversaciones telefónicas son lo único que mantiene a Anna anclada a la realidad. Y, claro, eventualmente se involucra la policía, y se revelan secretos que cambian nuestra perspectiva de la situación.
Sin embargo, todo este "psico-drama" sobre la salud de Anna no inspira gran suspenso ni emoción. Simplemente pasamos escena tras escena presenciando el gradual colapso de una mujer obsesionada con un evento externo que la distrae de su problema interno. O tal vez todo es una gran conspiración donde nada es lo que aparenta.
En el tercer acto The Woman in the Window decide regresar al misterio del asesinato, recuperando un poco de energía hasta llegar a un final gótico y razonablemente satisfactorio, que sin duda merece el calificativo "hitchckockiano"... aunque no sé si fue suficiente para rescatar la película entera.
Como premio de consolación tenemos un sólido reparto secundario que incluye a Gary Oldman, Julianne Moore, Jennifer Jason Leigh, Fred Hechinger, Bryan Tyree Henry y Anthony Mackie, todos apoyando el trabajo Adams, y esforzándose por romper la monotonía de la trama que da muchas vueltas para llegar a donde sospechábamos desde el principio. Y también merece aplauso la cinematografía de Bruno Delbonnel y la música de Danny Elfman, colaborando con el director Joe Wright para crear una malsana atmósfera que refleja la neurosis de Anna.
En resumen: The Woman in the Window es un thriller bien realizado y visualmente atractivo, pero el argumento rara vez aprovecha el potencial del reparto y el talento del director. Si la hubiera visto en el cine hubiera sido una gran decepción; pero como "estreno de prestigio" en Netflix, puede verse como entretenimiento desechable que olvidaremos de inmediato. Nunca lo hubiera imaginado, pero la modesta cinta Disturbia (2007) fue una mejor imitación de Rear Window porque siguió el ejemplo de Hitchcock para crear suspenso, en vez de perder el tiempo en divagaciones psicológicas que no conducen a nada. A veces la copia más simple es la que mejor funciona.
Calificación: 6.5

IMDb

Sunday, May 16, 2021

Oxygène



Síntomas: Una mujer (Mélanie Laurent) despierta en una cámara criogénica sin saber quién es, ni cómo llegó ahí. Y, además, el oxígeno se está acabando.

Diagnóstico: Después de forjar una destacada carrera en el cine de terror, el director francés Alexandre Aja incursiona en la ciencia ficción con Oxygène, un eficiente "thriller embotellado" que se desarrolla casi por completo en el claustrofóbico interior de una cámara criogénica, con ocasionales "flashbacks" que podrían ayudar a restaurar la memoria de la protagonista y comprender su situación actual.
Lo cual significa que, pensándolo bien, Aja no se alejó tanto de sus raíces. La sofisticada tecnología médica e informática que aparece en Oxygène ubica la historia en el futuro, pero el suspenso proviene de factores clásicos y universales: paranoia, amnesia, y el temor a ser sepultado vivo. Después de todo, por muchos botones y cables que tenga la cámara criogénica, no es otra cosa que un sarcófago "hi-tech" donde la mujer (Mélanie Laurent) experimenta el mismo terror que conjuró Edgar Allan Poe hace ciento cincuenta años en el cuento corto The Premature Burial. O, para una referencia más moderna, la comparación obvia sería la película Buried, del 2010.
Afortunadamente Aja añade nuevos ingredientes que hacen la historia más interesante en el nivel visual y narrativo. Para empezar, la cámara cuenta con su propio asistente digital llamado "MILO", encargado de mantener vivo al "espécimen orgánico", reportar su condición, y responder sus preguntas. Y vaya que la mujer tiene preguntas.
El libreto de Christie LeBlanc se toma grandes libertades creativas sobre el concepto de la criogenia, y no teme arrojar "twists" un poco absurdos, pero indudablemente impactantes. Incluso diría que hay más "twists" de la cuenta, como el que llega al final, cuando pensábamos que ya se habían resuelto todas las incógnitas de la protagonista. Pero, bueno... por muy inverosímiles que sean esas sorpresas, admito que me mantuvieron en tensión continua, gracias a la excelente actuación de Mélanie Laurent y a la dirección de Aja, cuya fina visión artística no solo encuentra ángulos y encuadres variados para retratar la acción, sino que sabe dónde acomodar las crisis para acelerar el pulso, y dónde dejarnos respirar para asimilar la magnitud del peligro que enfrenta la paciente. Lo importante no es debatir el "realismo" del argumento, sino compartir la desesperación de la mujer, admirar su metódica investigación, y construir pieza por pieza un rompecabezas muy distinto al que esperábamos en un principio.
En muchos aspectos Oxygène (disponible en Netflix) parece una película de Luc Besson, con excelentes valores de producción y algunas buenas ideas, pero a fin de cuentas demasiado superficial para tomarla en serio como auténtica ciencia ficción (busqué el nombre de Besson en los créditos, pero no aparece; sin embargo me sorprendió encontrar a Noomi Rapace como productora ejecutiva... me pregunto si en algún momento estuvo involucrada como actriz, antes de ser reemplazada por Mélanie Laurent). Sirva eso como recomendación o advertencia, según los gustos de cada espectador. En lo personal disfruté Oxygène, aunque probablemente la olvidaré en un par de días. Y, finalmente, los devotos de Alexandre Aja tal vez quedarán decepcionados por la ausencia de "gore" y violencia (creo que hay literalmente una gota de sangre en la película entera); sin embargo Oxygène representa una evolución en el estilo del cineasta, y confirma su potencial para el futuro. Desde luego me gustaría que Aja permaneciera en el cine de terror... pero es bueno saber que puede trabajar en otros géneros con la misma energía y ambición. De hecho, se me antoja ver un "western" de Alexandre Aja; al menos habría abundantes excusas para la sangre y la violencia...
Calificación: 8

IMDb