Wednesday, January 10, 2024

Priscilla


Síntomas: La joven Priscilla Beaulieu (Cailee Spaeny) atrae la atención del cantante Elvis Presley (Jacob Elordi), y comienza un romance que cambiará la vida de Priscilla. Y quizás también la de Elvis.

Diagnóstico: Una película sobre la esposa de Elvis Presley durante los años más turbulentos de su carrera podría haber sido un sórdido despliegue de excesos y corrupción. Sin embargo ese no es el estilo de Sofia Coppola (On the Rocks, The Beguiled), y por eso Priscilla es un drama discreto y minimalista que evita el escándalo para enfocarse en los pequeños momentos que definen una relación.
Lo cual, supongo, podría decepcionar al público que esperaba el ataque sensorial de la reciente Elvis, pero con una voz femenina. Para bien o para mal Priscilla no es esa película, sino algo más similar a Spencer, donde el carácter y la atmósfera son más importantes que el espectáculo visual.
Priscilla sigue una estructura cronológica que hace la cinta clara y accesible, empezando por el encuentro inicial del famosísimo cantante Elvis Presley (Jacob Elordi) y la estudiante de quince años Priscilla Beaulieu (Cailee Spaeny) en una base militar de Alemania. La relación es claramente problemática, pero la directora la examina objetivamente para comprender su evolución práctica y sentimental. A veces el romance parece sincero, y a veces manipulador; pero Coppola se abstiene de emitir juicios morales para que cada espectador saque sus propias conclusiones. ¿Era Priscilla víctima de acoso sexual, o la protagonista del cuento de hadas que soñaban todas las mujeres del mundo? Tal vez ambas realidades eran ciertas; o tal vez podemos achacarlo a los arcaicos valores de una época pasada.
Entonces empieza la vida marital de la pareja, revelando la paradoja de libertad y esclavitud que representa la fama. Priscilla tiene todo lo que siempre quiso; pero también está sujeta a los caprichos de un hombre errático y temperamental, más interesado en pasar el tiempo con sus amigos que en satisfacer (o siquiera entender) las necesidades afectivas de su esposa. Y así, con pequeños trazos se va dibujando una imagen de represión emocional y desilusión existencial. Pero, eso sí, siempre a la moda.
Las actuaciones me parecieron excelentes por su precisión y sutileza. No encontraremos aquí las exageraciones que les gustan a los críticos, sino delicadas texturas más elocuentes que cualquier exabrupto dramático. Cailee Spaeny definitivamente se lleva los aplausos, pero también me gustó el trabajo de Jacob Elordi como Elvis Presley. Hubiera sido fácil caer en la caricatura del ícono cultural, pero su actuación está en perfecta armonía con Spaeny para no romper el frágil equilibrio de su interacción.
Por el lado negativo... la visión de Sofia Coppola nunca ha sido particularmente comercial, y puede sentirse monótona en el contexto del cine moderno. Además, Priscilla es una biografía enfocada en la transformación interna de los personajes, y no en los eventos que los hicieron famosos, lo cual la hace más interesante como "cine de arte", pero menos satisfactoria como relato histórico. En otras palabras: Priscilla no es para fans de Elvis Presley, sino para devotos de Coppola que no le tienen miedo al parsimonioso ritmo de Somewhere, ni a la melancolía de Lost in Translation.
Calificación: 8

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Monday, January 8, 2024

Aguas Siniestras (Night Swim)


Síntomas: Ray Waller (Wyatt Russell) y su familia se mudan a una nueva casa con piscina, donde podrá hacer ejercicios de terapia acuática que le ayudarán a recuperarse de una condición médica. Pero la piscina tiene otros planes...

Diagnóstico: Reconozco que hay cierta novedad en la premisa de la piscina maldita; sin embargo, fuera de eso, Aguas Siniestras se desarrolla exactamente como cualquier relato de "casa embrujada". La única diferencia es que los fenómenos no ocurren en el ático o en el sótano, sino en la piscina que oculta algo más peligroso que agua sucia y hojas secas.
El director Bryce McGuire gasta media hora en establecer la situación, lo cual parece excesivo considerando que es lo mismo de siempre: una familia en crisis (el padre sufrió una enfermedad que arruinó su carrera deportiva) se muda a una nueva casa, y encuentran manifestaciones que nadie toma en serio hasta que es demasiado tarde. Desde luego hay una tragedia del pasado conectada con la actividad paranormal; una búsqueda de información en Internet; y la obligatoria visita con la enigmática anciana que podría guardar la clave del misterio. A eso añadimos algunos sobresaltos, efectos especiales, y el twist final para confundir nuestras expectativas, y quizás preparar el terreno para la secuela (o precuela), dependiendo del éxito en taquilla. Resultado: noventa minutos de genérico "horror" que olvidaremos al salir del cine.
Lo cual, a pesar de todo, no es tan malo si vemos Aguas Siniestras con bajas expectativas y un poco de afinidad por el "horror acuático", un sub-género que siempre disfruto, incluso cuando la experiencia es menor a la suma de sus partes.
Entre esas partes: los fenómenos causados por la piscina son suficientemente ambiguos para inspirar curiosidad sobre su origen. Parece que cada miembro de la familia encuentra algo distinto, de modo que no sabemos si se trata de un fantasma vengativo, una entidad demoníaca, o hasta una "creature feature" ubicada en el incongruente marco de un suburbio norteamericano.
Otro elemento positivo fueron las actuaciones, un poco más detalladas de lo habitual. Wyatt Russell (The Falcon and the Winter Soldier) interpreta al padre afable que quiere ver el lado bueno de una mala situación; su prometedora carrera como beisbolista profesional terminó antes de tiempo, pero ahora puede pasar más tiempo con sus hijos. Kerry Condon (The Banshees of Inisherin) es la madre dispuesta a todo para proteger a su familia; y Amélie Hoeferle y Gavin Warren son los niños curiosos que sospechan algo mucho antes que sus padres. Y todos tienen la habilidad de un nadador olímpico. O al menos así parece durante las secuencias submarinas donde nadie necesita respirar.
Los efectos especiales son adecuados, complementando la cinematografía de Charlie Sarroff que combina locaciones acuáticas y "secas" sin perder consistencia visual durante la transición. Particularmente me impresionaron las tomas nocturnas, donde la cámara captura con igual nitidez los eventos dentro y fuera del agua.
No sé si esos aciertos técnicos bastan para recomendar Aguas Siniestras; pero el misterio de la piscina podría divertir al espectador casual en busca de sustos prefabricados y una historia muy elemental que no exige esfuerzo alguno... lo cual me hace pensar que Aguas Siniestras funcionará mejor en video casero. Tan solo otro experimento de Blumhouse con mediocres resultados, y algunas valiosas lecciones para su siguiente incursión en el horror acuático. Por ejemplo: un mejor diseño para la criatura. O fantasma, o demonio, o lo que sea.
Calificación: 6

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Sunday, January 7, 2024

Operación Hunt (Heon-teu)


Síntomas: A principios de los ochentas, dos funcionarios de inteligencia en Corea del Sur deben hacer a un lado su rivalidad para encontrar a un espía de Corea del Norte oculto entre sus propios agentes.

Diagnóstico: Operación Hunt es un thriller coreano absolutamente electrizante, con virtuosa dirección, edición, y las actuaciones más intensas que he visto este año (apenas estamos en enero, pero aún así cuenta). Por el lado negativo, Operación Hunt se siente ocasionalmente confusa por la cantidad de información que arroja al espectador sin explicación alguna, y por la multitud de factores políticos involucrados en un libreto tan denso que daría material suficiente para varias series televisivas.
Entonces, sí, Operación Hunt requiere esfuerzo y atención para seguir el laberinto de personajes, traiciones y motivaciones ocultas entre representantes de tres países (obviamente los Estados Unidos meten la nariz en algún momento) con distintas opiniones sobre la dictadura que sufría Corea del Sur a principios de los ochentas, la cual amenazaba con seguir los pasos totalitarios de Corea del Norte. Algunos personajes conservan el sueño de unificación; otros luchan por la erradicación de sus enemigos; y unos cuantos solo quieren detener la violencia. ¿A cuál categoría pertenecen los protagonistas de Operación Hunt?
No estoy seguro. Y ahí radica la atracción de la cinta, con tantos giros y sorpresas que nunca sabemos quiénes son "buenos" o "malos"... asumiendo que una división tan clara sea posible en un mundo pintado en tonos de gris, donde todos cometen atrocidades con buenas intenciones, o acciones benevolentes con siniestros propósitos.
En fin... para simplificar las cosas, diré que los protagonistas son Park Pyong-ho (Lee Jung-jae), director de la Unidad de Inteligencia Foránea; y Kim Jung-do (Jung Woo-sung), director de la Unidad de Inteligencia Interna (más o menos equivalentes de la CIA y el FBI en los Estados Unidos). Ambos reciben órdenes de identificar al espía de Corea del Norte con el nombre clave "Donglim", quien está planeando algo grande para desestabilizar al gobierno (o algo así). El problema es que Pyong-ho y Jung-do se odian por ciertos eventos del pasado, y su mutua desconfianza podría causar más daños que las acciones del espía.
Y, para conectar las piezas, el director Lee Jung-jae (sí, uno de los actores principales) encuentra un óptimo balance entre espionaje, formidables secuencias de acción, y drama personal que refleja el lado humano de la cacería política. En resumen: una genial combinación de ingredientes que solo podría venir de Corea del Sur, reforzando su posición como el "Nuevo Hollywood" del mundo, ahora que el Viejo Hollywood colapsa en cámara lenta bajo el peso de sus malas decisiones. Hablando de lo cual, Operación Hunt haría buen trío con Escape From Mogadishu y The Berlin File, pues aunque sus argumentos son distintos, las tres proponen relaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur más optimistas que las del mundo real. Desafortunadamente el optimismo no siempre implica un final feliz...
Calificación: 8.5 (me gustó mucho, pero en verdad hay que romperse la cabeza para seguir la historia)

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Wednesday, January 3, 2024

The Holdovers


Síntomas: En diciembre de 1970, el Profesor Paul Hunham (Paul Giamatti) permanece en la Academia Barton durante las vacaciones de Navidad para supervisar a los alumnos que no saldrán con sus familias. Es una labor ingrata, pero tal vez le enseñará cosas nuevas sobre sus estudiantes y sobre sí mismo.

Diagnóstico: Por enfocarme recientemente en el horror navideño dejé pasar un melodrama muy entretenido, con un elocuente mensaje de unidad y tolerancia que afortunadamente evade los peores clichés de la temporada decembrina. Y, aunque no espero adoptarlo como tradición anual, The Holdovers me pareció un simpático relato con valores tradicionales, pero con una sensibilidad suficientemente moderna para atraer al público hastiado de las cursilerías de Hallmark y Lifetime. Y con mejores actores, además de todo.
The Holdovers se ubica a fines de 1970 en la exclusiva Academia Barton, donde Paul Hunham (Paul Giamatti) ganó fama como profesor estricto e intransigente en la materia de Civilizaciones Antiguas. Por eso recibe la poco envidiable tarea de permanecer en la escuela durante las vacaciones de Navidad para supervisar a los escasos estudiantes que no visitarán a sus familias. Y así es como Hunham, la cocinera Mary Lamb (Da'Vine Joy Randolph), y media docena de estudiantes se preparan para pasar dos semanas de convivencia forzada que nadie espera disfrutar.
Y, bueno, no diría que las cosas se complican, pero definitivamente surgen situaciones que obligan a jóvenes y adultos a reconsiderar sus prejuicios, rectificar sus expectativas, y forjar relaciones libres del antagonismo inherente del sistema escolar... porque solo cuando caen (temporalmente) las barreras autoritarias pueden apreciar su auténtico valor como personas, y no solo como estudiantes o maestros. Es una historia graciosa y profunda, pero sin volverse empalagosa.
Buena parte del crédito pertenece al genial Paul Giamatti, colaborando nuevamente con el director Alexander Payne desde la memorable Sideways. Ya pasaron veinte años para ambos, y se nota la madurez que ganaron en sus respectivos oficios, formando una maravillosa simbiosis enfrente y detrás de la cámara que aprovecha sus mejores atributos y fomenta una camaradería que se contagia al espectador. También merece mención Da'Vine Joy Randolph (Dolemite is My Name) como Mary, la cocinera de la escuela con una reciente tragedia que añade nuevos niveles de subtexto, incluyendo división de clases, racismo, y hasta la controversia de Vietnam. Las guerras vienen y van, pero los prejuicios que las alimentan se mantienen constantes.
Y ese es tan solo uno de tantos temas que contribuyen a la evolución del profesor, de la cocinera, y del estudiante Angus Tully, brillantemente interpretado por Dominic Sessa.
Por el lado negativo... cuando mucho diría que The Holdovers se siente un poco larga por una serie de interludios que no fueron absolutamente indispensables, aunque ciertamente enriquecen el carácter de los personajes (por ejemplo, la visita a la ciudad de Boston). Fuera de eso, recomendaría The Holdovers como una excelente película navideña que no se siente como un producto pre-fabricado, sino como un honesto melodrama ubicado en fechas que inspiran un poco de compasión... incluso si estamos atrapados con individuos que normalmente nos irritan. En The Holdovers es una escuela preparatoria; pero lo mismo ocurre con muchas familias. Afortunadamente nunca es tarde para aprender las lecciones que imparten Payne y compañía.
Calificación: 9

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Sunday, December 31, 2023

¡Feliz Año 2024!

Parece que los "años complicados" nunca van a terminar; pero para eso tenemos el cine como distracción, inspiración, y escape temporal de la cruda realidad. Muchas gracias por compartir conmigo otro año de películas buenas, malas, y puntos intermedios. Y aunque mi nivel de producción bajó en el 2023, espero que sigan encontrando útil este humilde blog, reliquia de tiempos mejores. O peores, no estoy seguro. Reciban entonces mis mejores deseos para el nuevo año, junto con la esperanza de que 2024 no sea como lo imaginaron en Beyond the Time Barrier. Aunque no me molestarían los overoles satinados; se ven cómodos, prácticos y adelgazan la figura.

¡Muchas felicidades!

ChatGPT Pablo del Moral
Diciembre 31, 2023

Where the Devil Roams


Síntomas: Durante la depresión económica de los años treintas, Maggie (Toby Poser), su esposo Seven (John Adams) y su hija Eve (Zelda Adams) viajan con un carnaval para ocultar sus crímenes.

Diagnóstico: Eso es todo lo que diré sobre el argumento de Where the Devil Roams, pues sería un spoiler revelar la culminación de sus tangentes en un paroxismo de sangre, horror, y ocultismo que me dejó satisfecho como aficionado al horror independiente, y tremendamente impresionado con la evolución de esta familia de cineastas.
Conocía el trabajo de la Familia Adams (John Adams, su esposa Toby Poser, y sus hijas Zelda y Lulu Adams) por la excelente Hellbender, una de mis películas favoritas del año pasado. Y ahora, en Where the Devil Roams, demuestran su evolución como artistas con un proyecto más complejo en todos los sentidos, desde la recreación de un carnaval itinerante de los años treintas, hasta el denso marco temático de una familia tratando de sobrevivir las violentas consecuencias de su vida criminal.
Una vez más me sorprendió la calidad de la producción, empezando por la increíble cinematografía que comienza con colores fríos, y se va deslavando hasta llegar a un estilo visual consistente con el período histórico... y todo eso sin recurrir a las afectaciones del cine "retro". La enervante atmósfera de tensión y paranoia bastaría para recomendar Where the Devil Roams, especialmente para cineastas jóvenes que quieran ver lo que es posible con un micro-presupuesto bien invertido en un ambicioso libreto.
Los efectos especiales son escasos, pero de buena calidad; la dirección de arte, edición y composiciones son de primera línea, así como el "gore" que no teme mostrarnos los grotescos detalles de los asesinatos, ostensiblemente cometidos bajo el amparo de la torcida moralidad que guía las acciones de los protagonistas. Después de todo, es la época de la Depresión, y a veces hay que llegar a terribles extremos para sobrevivir.
La música combina rock pesado (sí, también interpretado por la Familia Adams) con tonos discordantes para complementar las emociones de cada escena, ya sea en una plácida caminata familiar, o los "flashbacks" que nos muestran las experiencias del padre en la Primera Guerra Mundial, donde sirvió como médico de campo.
Lo cual nos lleva a lo mejor de Where the Devil Roams: las actuaciones de tres actores con perfecta química y balance entre sus respectivas especialidades. John Adams interpreta a Seven como un padre afable y tolerante que intenta ser la voz de la razón en situaciones demenciales; Toby Poser es Maggie, el "cañón suelto" del trío, siempre lista para matar cuando encuentra una injusticia... real o imaginaria. Y Zelda Adams es Eve, la hija engañosamente dócil que puede tomar la iniciativa cuando las circunstancias lo requieren; una vez más Zelda se roba la película con una actuación casi muda, pero enormemente expresiva. Y también cabe mencionar al reparto de "freaks" que integran el carnaval, respetando el espíritu transgresor de la tradición circense, pero sin recurrir a auténticas deformaciones físicas. El anacronismo intencional de estos "freaks" rompe la ilusión de los años treintas, pero podemos disculparlo como ajuste cultural compatible con la sensibilidad contemporánea.
Mi única queja sería que Where the Devil Roams tarda un rato en encontrar su ritmo y definir su propósito. Al principio me irritó por las múltiples sub-tramas sin relación aparente; pero todo es parte de un plan, y cuando llegamos al tercer acto entendemos perfectamente la conexión entre la familia, el carnaval, y el siniestro poema con el que comienza la cinta. En resumen: otra excepcional película de la Familia Adams, que nuevamente estará entre mis favoritas del año (¡justo a tiempo!) Espero que continúen trabajando juntos, y que su talento siga creciendo conforme vencen más retos del entorno independiente.
Calificación: 9.5

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Saturday, December 30, 2023

Godzilla Minus One


Síntomas: Después de la Segunda Guerra Mundial, el piloto Koichi Shikishima (Ryunosuke Kamiki) trata de reconstruir su vida en las ruinas de Tokio. Entonces aparece una criatura que amenaza con destruir todo lo que construyó; pero también le ofrece la oportunidad de redimirse por una ofensa del pasado.

Diagnóstico: La única razón por la que Godzilla Minus One me gustó un poco menos que Shin Gojira (2016) fue el ret-con que reduce el impacto de la original Gojira (1954) y su elocuente mensaje anti-nuclear. Sin embargo, bajo cualquier otro criterio, creo que Godzilla Minus One es una de las mejores películas "kaiju" jamás realizadas, poniendo igual atención en el drama individual de los personajes, en la crónica de un país en recuperación, y en los ataques de una criatura que podría simbolizar la guerra, la opresión, o cualquier otra crisis que queramos adjudicar al monstruo más famoso del mundo. O al menos de mi mundo.
La historia comienza en una pequeña isla del Pacífico, donde un equipo de mecánicos recibe al piloto kamikaze Koichi Shikishima (Ryunosuke Kamiki), quien no pudo cumplir su misión suicida por fallas de su avión... o al menos eso dice. Entonces los ataca una enorme criatura que las tribus locales llaman "Godzilla"... y esa es tan solo la primera vez que el monstruo cambiará la vida de Shikishima.
No revelaré más porque fue fascinante seguir la vida del ex-piloto traumatizado por la guerra, avergonzado por la deuda de honor que carga en su conciencia, y temeroso por la fragilidad del futuro. El director Takashi Yamazaki (Space Battleship Yamato) mantiene un armonioso balance entre drama y acción para incrementar el suspenso y llevarnos a una catártica confrontación que funciona en nivel metafórico y literal, sin descuidar el subtexto sociopolítico que distinguió a la icónica cinta de 1954, y que estuvo ausente en la franquicia durante demasiado tiempo.
Y si no nos interesa el mensaje, siempre queda el espectacular estilo visual de Godzilla Minus One, la virtuosa dirección que no le pide nada a los "blockbusters" de Hollywood, y los efectos especiales de impecable calidad y pasmosa escala. ¿Quién hubiera pensado que los inocentes trajes de goma y las miniaturas de antaño evolucionarían en algo tan sobrecogedor como Godzilla Minus One? Tal vez la acción no es tan variada y frecuente como en Shin Gojira (o, para el caso, como en las demás películas del "Shinverso"); pero lo compensan con atención al detalle y perturbador realismo.
La única pregunta que tengo es: ¿Qué sigue para Godzilla? No sé. Me gustaría ver una continuación de Shin Gojira ubicada en el presente, con todo el "equipaje cultural" que ello implica; pero también sería interesante seguir cronológicamente los eventos de Godzilla Minus One, recorriendo los cambios y tendencias sociales a lo largo de las décadas, incluyendo temas ecológicos e innovaciones tecnológicas que forjaron el mundo actual... por no mencionar las batallas contra nuevas criaturas que representen los vicios de sus respectivos momentos históricos.
Entonces, Godzilla Minus One me pareció recomendable en todos los niveles, ya sea como thriller político, estudio de carácter, o aventura kaiju. Y, bueno, para que no queden dudas, es oportuno señalar que Godzilla Minus One no tiene nada que ver con la versión norteamericana de Godzilla y el "MonsterVerso" que Warner Bros. construye actualmente. En general me ha entretenido, y tiene sus propias virtudes... pero no hay comparación posible con la versión japonesa que mantiene viva la esencia de su encarnación original. Una es producto de la codicia de Hollywood; la otra es respuesta a una tragedia global.
Calificación: 10

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Thursday, December 28, 2023

There's Something in the Barn


Síntomas: Bill Nordheim (Martin Starr) y su familia se mudan a Noruega con la intención de renovar la propiedad que les dejó su abuelo y convertirla en un "Bed & Breakfast"; pero el granero adjunto tiene un extraño inquilino que no está contento con los cambios.

Diagnóstico: Aunque no es tan buena como otras películas noruegas de terror, There's Something in the Barn ofrece suficiente sangre, humor y mitos folclóricos para satisfacer el apetito de "horror navideño" propio de la temporada. Sin embargo la larga espera para llegar a "lo bueno" me impide recomendarla con entusiasmo universal.
La primera mitad de There's Something in the Barn me recordó aquellas atroces copias de E.T. donde un niño hace amistad con una criatura "mágica" (como Nukie, Munchie, y Mac and Me). Sin embargo, para ser justos, There's Something in the Barn tiene mejores valores de producción, competentes actuaciones, y simpáticos comentarios culturales, por no mencionar efectos especiales de alta calidad, y el irreverente sentido del humor que se manifiesta en el tercer acto.
La llegada de la familia Nordheim a la tierra de sus ancestros sienta las bases de una comedia de "pez fuera del agua", donde los americanos encuentran "jocosas" dificultades para adaptarse a Noruega. Entiendo que el director Magnus Martens quiso aprovechar los clichés de Norteamérica para hacer un contraste humorístico con el adusto temperamento europeo; y, desde luego, los actores cubren perfectamente los estereotipos de "americanos ignorantes" que llegan a Noruega sin preocuparse por aprender el idioma y las costumbres, porque asumen que todo será igual que en su país. Sigue siendo un comentario válido sobre la miopía cultural de los Estados Unidos, pero ya se usó tantas veces que no inspira las mismas risas de antaño.
Y así transcurre una hora de blandos chistoretes, hasta que aparece el primer cadáver; entonces There's Something in the Barn se transforma en el relato de terror que yo esperaba... hasta cierto punto. La película tampoco llega lejos en ese aspecto, pero los asesinatos con tema navideño y la excelente caracterización de la criatura (¿o criaturas?) del granero renovaron mi interés y compensaron parcialmente la insipidez de la primera mitad.
El reparto incluye a Martin Starr (Spider-Man: Homecoming, Silicon Valley) en su primer papel estelar (creo), interpretando un típico padre de familia con más entusiasmo que sentido común; Amrita Acharia (Dead Snow 2) es la madrastra "new age" que quiere resolver todo con frases de auto-ayuda; y Townes Bunner y Zoe Winther-Hansen son los hijos en eterno conflicto con sus padres. Por el lado noruego destacan Jeppe Beck Laursen como el "Santa Claus" local, y Calle Hellevang Larsen como el académico que ha escuchado rumores sobre la granja Nordheim, pero no los cree hasta que es demasiado tarde. Este personaje me hizo pensar que There's Something in the Barn hubiera sido una mejor película con un reparto exclusivamente noruego, reemplazando el rancio humor americano por un contraste entre las creencias rurales de Europa y los visitantes de la gran ciudad. Mismo concepto de "pez fuera del agua", pero con mayor potencial creativo que otro papá inepto haciendo el ridículo en Navidad. Y además el ángulo folclórico tal vez hubiera acelerado la llegada del horror, haciendo There's Something in the Barn más ágil y satisfactoria para fans del género. Habiendo dicho eso... indudablemente fue mejor que Munchie y Mac and Me, así que no debería quejarme.
Calificación: 6.5

IMDb

Tuesday, December 26, 2023

Rebel Moon Part One: A Child of Fire


Síntomas: Dos campesinos del planeta Veldt emprenden un viaje por la galaxia en busca de guerreros para defender su comunidad de un tirano que los extorsiona.

Diagnóstico: No soy fan de lo que el director Zack Snyder hizo con el Universo de DC Comics, pero por lo demás me han gustado casi todas sus películas, desde su impresionante debut en Dawn of the Dead (un raro re-make que vale la pena), hasta la espectacular Sucker Punch, un perfecto caso de estilo sobre sustancia donde el estilo es tan abrumador que compensa las limitaciones narrativas. Por eso esperé con entusiasmo Rebel Moon Part One: A Child of Fire (disponible en Netflix), la primera incursión de Snyder en la ciencia ficción "seria" (uno de mis géneros favoritos), lo cual prometía una experiencia visualmente impresionante y temáticamente ambiciosa.
Desafortunadamente no se cumplió la promesa. O al menos no por completo.
La historia empieza en una idílica colonia agrícola del planeta Veldt, donde la joven Kora (Sofia Boutella) trabaja la tierra con su amigo Gunnar (Michiel Huisman). Entonces llega Atticus Noble (Ed Skrein), cruel emisario del nuevo Regente Intergaláctico (o algo así), exigiendo tributo para alimentar a sus tropas... y Kora decide rebelarse contra el opresor, para lo cual necesitará guerreros que se unan a su causa.
Desde luego hay fastuosas imágenes en Rebel Moon Part One: A Child of Fire, y una compleja mitología que revela la intención del director por hacer algo más profundo y sustancioso que una simple "ópera espacial". Pero incluso con esos auspiciosos ingredientes, Rebel Moon Part One: A Child of Fire no alcanza su objetivo. Entre otras cosas, creo que faltó balance entre el drama y la acción, así como mayor creatividad conceptual para que las batallas, viajes interplanetarios y entornos alienígenas tuvieran una auténtica identidad cultural. La misión de Kora y Gunnar abarca media docena de mundos, pero nunca se siente como un universo vivo con una vasta sociedad multi-planetaria. Sé que es una queja muy abstracta, y quizás relevante únicamente para "geeks" (como yo) acostumbrados al "world building" de la literatura fantástica; pero aún así me pareció uno de los principales obstáculos de la película para cumplir sus monumentales expectativas.
Otro obstáculo fue la superficialidad de un libreto donde todo ocurre por capricho del director, y no porque sigamos un proceso de causa y consecuencia. La búsqueda de aliados para defender una causa es una premisa muy antigua, y no tengo objeción en que Snyder la repita a escala cósmica (de hecho me recordó con frecuencia Battle Beyond the Stars, una de las más divertidas copias de Star Wars realizada por Roger Corman en los ochentas); el problema viene cuando los miembros del equipo no se sienten como personas reales, sino como piezas intercambiables de un rompecabezas que nunca revela su forma; solo tenemos al ladrón con corazón de oro, al domador de bestias, a la experta en artes marciales, al veterano en busca de redención, etc. Con excepción de Sofia Boutella en el papel principal, nadie trasciende la genérica descripción de su rol.
Sin embargo, a pesar de tantas quejas, no niego que Rebel Moon Part One: A Child of Fire me pareció entretenida y visualmente estimulante, de modo que esperaré con cauto optimismo la segunda parte, confiando en que Snyder tiene un plan bien trazado para crear su propia versión de Dune. Solo sugeriría poner más esmero en el libreto, para que las épicas tomas en cámara lenta tengan resonancia emocional, y no solo sean momentos "cool" para el trailer.
Calificación: 7

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Sunday, December 24, 2023

Aquaman y el Reino Perdido (Aquaman and The Lost Kingdom)


Síntomas: Arthur Curry (Jason Momoa) se esfuerza por balancear su vida familiar en tierra firme y sus deberes diplomáticos como Rey de la Atlántida. Sin embargo, un viejo enemigo lo está buscando para saldar una cuenta pendiente... y acaba de descubrir una poderosa arma que lo ayudará a cumplir su venganza.

Diagnóstico: La "marvelización" de DC Comics continúa con Aquaman y el Reino Perdido; y si no lo creen, esperen a ver el final que rinde tributo a una de las más icónicas escenas de Marvel, por no mencionar los créditos con su correspondiente canción de rock clásico. Sin embargo este alejamiento progresivo del criterio establecido hace una década por Christopher Nolan y Zack Snyder no bastó para salvar la franquicia, en vista del fracaso económico de cintas como Black Adam, Shazam! Fury of the Gods y The Flash. Personalmente disfruté en mayor o menor medida esta "evolución" de DC Comics, pero nunca veremos a dónde conduce, ya que Aquaman y el Reino Perdido es la última cinta del viejo régimen de Warner Bros., antes del debut de la nueva etapa dirigida por James Gunn y Peter Safran. Habiendo dicho eso, creo que Aquaman y el Reino Perdido puede disfrutarse individualmente como una exuberante aventura superheroica con los problemas típicos del género, pero con energéticas actuaciones, vibrante imaginación, y la dinámica dirección de James Wan para mantener nuestra atención durante las partes más cansadas de la película. Mas o menos lo mismo que ocurrió con la original Aquaman hace cinco años (!), pero sin el factor sorpresa ni la refrescante sensación de un nuevo comienzo.
Ya basta de contexto. Pasemos a la película misma.
Al principio de Aquaman y el Reino Perdido encontramos a Arthur Curry (Jason Momoa) tratando de conciliar su doble vida como padre de familia y como rey de la Atlántida, adoptando nuevos valores que reflejan su madurez como persona y como líder. Pero cuando un enemigo ataca con las armas de un legendario Reino Perdido, Curry debe formar una alianza con la última persona que hubiera imaginado... lo cual podría representar nuevos peligros para Aquaman y su reino marino.
Entre lo bueno mencionaría la actuación de Jason Momoa, perfectamente confortable con los vaivenes de un mediocre libreto que pasa de drama a comedia sin ritmo ni estructura. Los actores secundarios cobran su cheque sin pena ni gloria, destacando Temuera Morrison, Martin Short (como la voz de Kingfish), y el inmortal Dolph Lundgren, más animado y físicamente entero que en la reciente Expend4bles.
Por su parte, el director James Wan recurre a todas las excusas imaginables para justificar las secuencias de acción que identifican al cine super-heroico, aunque la repetición y falta de originalidad las han convertido en el aspecto más olvidable del género, en mi humilde opinión. Aún así Wan sabe filmar una buena pelea o una persecución emocionante, aunque sea tomando "prestados" conceptos de sus películas favoritas... como una visita al Palacio de Jabba (con todo y banda musical submarina) (por cierto, el pulpo baterista de la primera película regresa en un papel más sustancioso), un recorrido por la Isla Calavera de King Kong, y un tercer acto ubicado en Mordor. No sé dónde termina el homenaje y comienza el plagio, pero al menos hace la cinta más variada y atractiva.
Otro problema recurrente en la filmografía de DC Comics es la calidad de los efectos especiales. El "hardware" del Reino Perdido me pareció fantástico, evocando los diseños de Julio Verne y el arte de E.C. Comics; pero los efectos "humanos" (en particular el cabello digital que flota bajo el agua) se ven tan falsos que nos distraen en escenas importantes. Afortunadamente es una realidad que ya aprendí a aceptar en este tipo de películas, así que no afectó mi opinión.
La cual, como dije al principio, fue generalmente positiva, aunque desmoralizante por su futilidad como epílogo del agonizante Universo de DC Comics. A pesar de eso puedo recomendar Aquaman y el Reino Perdido como una imperfecta experiencia con suficiente acción, humor y pseudo-drama para distraernos durante dos horas de "cine espectáculo" absolutamente desechable; y además, en un nivel más profundo, podemos tomarla como recordatorio de que las modas pasan... y tal vez estamos presenciando el ocaso de los héroes. ¿Cuál será la siguiente moda? Lo ignoro, pero seguramente incluirá a Randall Park.
Calificación: 7

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