Sunday, April 5, 2020
The Divine Fury (Saja)
Síntomas: Un sacerdote del Vaticano y un campeón de artes marciales se unen para combatir una secta criminal satánica en Seúl.
Diagnóstico: Sí, The Divine Fury es tan descabellada como suena, pero también me pareció muy entretenida (aunque un poco larga), bien actuada, y curiosamente espiritual, sin volverse excesivamente religiosa.
The Divine Fury nunca alcanzó los orgiásticos excesos de horror y artes marciales que yo imaginaba. Por el contrario, el director Joo-hwan Kim trata de mantener la historia en un nivel "realista" (dentro de lo posible), poniendo más atención en el drama individual de los personajes, y en la transformación del protagonista, Yong-hu Park (Seo-joon Park), un famoso campeón de Artes Marciales Mixtas que renunció a la religión después de una tragedia en su infancia.
Sin embargo, cuando Yong-hu empieza a sufrir el fenómeno de "stigmata", el benevolente Padre Ahn (Sung-Ki Ahn) reconoce el conflicto interno del joven, y lo invita a re-evaluar su ideología... ayudándolo a exorcizar demonios controlados por una agrupación criminal que sacrifica almas inocentes para obtener poder supremo (o algo así).
Como dije: un poco absurdo, pero con una sólida base emocional que aporta adecuada motivación a los personajes, y suficiente lógica al argumento. En resumen: The Divine Fury no fue lo que yo esperaba, y aún así me gustó porque tomó una ruta distinta para llegar a las mismas conclusiones.
En el papel principal, Seo-joon Park muestra igual talento para el drama que para la acción. No hay muchas peleas en The Divine Fury, pero cuentan con sólida coreografía y buena edición. Lo mismo aplica a los efectos especiales, juiciosamente utilizados para incrementar los síntomas de posesión (me gustó el fuego blanco), añadir deformaciones faciales, y eventualmente revelar la macabra deidad que adora la secta satánica.
Aclaro: estoy usando el adjetivo "satánico" como genérica descripción de espíritus malignos y religión profana... sin embargo existen indicios de una entidad transdimensional/lovecraftiana que manipula al líder de la pandilla criminal. La cinta no profundiza mucho en esta mitología, pero desde luego prefiero pensar que todo fue un homenaje al horror cósmico de uno de mis autores favoritos.
Por el lado de "los buenos", The Divine Fury utiliza cien por ciento iconografía cristiana, con crucifijos, rosarios, y hasta ropa bendecida por el Papa como "armadura" contra ataques sobrenaturales. The Divine Fury es una producción surcoreana y, en mi ignorancia, yo creía que la población era principalmente budista... pero resulta que la mayoría es cristiana, lo cual aprovecha el director/escritor Joo-hwan Kim para establecer un marco cultural compatible con el mercado internacional de la película, y para transmitir un mensaje positivo de compasión y tolerancia que nunca se siente como panfleto religioso.
Hablando de mercado internacional, lamentablemente la versión de The Divine Fury exhibida en servicios de streaming está doblada; y aunque no es un mal doblaje, hubiera preferido una alternativa subtitulada, sobre todo para escuchar el audio original durante los exorcismos.
Entonces, The Divine Fury no fue "El Exorcista con patadas voladoras", como yo esperaba, sino un denso melodrama espiritual con un poco de acción, buenos efectos, y la promesa de una secuela ("The Green Exorcist") que sin duda me gustaría ver. El cine surcoreano sigue sorprendiendo; y si bien The Divine Fury no alcanza el nivel "clásico" de Train to Busan o Parasite, definitivamente ejemplifica las sorpresas que puede darnos el "filtro cultural" asiático cuando se aplica a géneros muy gastados en Hollywood. Y ahora, por favor, quiero ver una mezcla de thriller policíaco y "creature feature"... pero mejor que Sgt. Kabukiman N.Y.P.D.
Calificación: 8
IMDb
Friday, April 3, 2020
VHYes
Síntomas: En 1987, el niño Ralphie (Mason McNulty) juega con la nueva videocámara de su padre, capturando momentos triviales de su vida, y grabando fragmentos de la programación nocturna en la televisión por cable. Pero entre todo ese caos de imágenes podría esconderse algo siniestro que se alimenta de la "video-obsesión" de Ralphie y su generación.
Diagnóstico: Esa sinopsis no es muy precisa, pero creo que refleja la auténtica intención del director Jack Henry Robbins. Sin embargo, hay que esperar mucho tiempo y escarbar cuidadosamente en la ensalada visual de VHYes para encontrar el eje narrativo que sustenta esta deliciosa y confusa parodia de la televisión ochentera.
Afortunadamente para el público apropiado (viejos nostálgicos de los ochentas como yo)(no me refiero a que tengamos ochenta años, sino a que crecimos en la década de los 80s) esa simple parodia bastará para disfrutar VHYes y reír con su acertada reproducción de los ridículos, sublimes y contradictorios arquetipos televisivos de aquella época.
Entre ellos: el canal de ventas por teléfono donde cualquier baratija es presentada como una joya invaluable; la instructora de pintura (obviamente inspirada en Bob Ross) cuyos cuadros muestran cielos azules y montañas felices... junto con otras cosas menos positivas; la película erótica con las escenas "buenas" cortadas ("Hot Winter"); el experto en antigüedades que examina los "tesoros" del público; el noticiero amarillista con todas las crisis del momento; y, desde luego, el canal con la programación del sistema de cable, acompañado por anuncios de próximos estrenos. Ah, y también aparecen de vez en cuando escenas de una fiesta familiar... porque todo esto se grabó encima del video de la boda de los padres de Ralphie.
La sarcástica burla de estas reliquias culturales me pareció acertada y muy graciosa. Todas empiezan como fieles reproducciones del pasado... pero gradualmente se desvían del formato normal para tomar rumbos oscuros y perturbadores. Por ejemplo, los conductores del canal de ventas tienen un amargo pasado romántico, y van incrementando la ponzoña de sus comentarios a lo largo de la noche. Una noche de constantes cambios de canal que eventualmente conducirán a... algo.
Y en esa incertidumbre radica el principal problema de VHYes. La selección de viñetas mantiene un alto nivel de energía durante la primera mitad de la película... pero terminan volviéndose repetitivas, o nunca llegan a una conclusión satisfactoria (la que menos me gustó fue la imitación de Law & Order donde los detectives ven la confesión grabada de un genio criminal... ¿qué demonios fue eso?) Además, el gran misterio que debería consolidar las piezas del rompecabezas llega demasiado tarde en la forma de un "twist" blando y previsible (me recordó Too Many Cooks) que no hace justicia a la imaginación y esmero del director y su equipo técnico (hablando de lo cual: la apariencia "retro" de VHYes no es producto de manipulación digital, sino de grabar la película en auténticas cámaras Betacam y VHS).
Y, para recordarnos la apócrifa naturaleza de esta video-realidad, aparecen de vez en cuando los rostros semi-famosos de comediantes modernos como Thomas Lennon, Charlyne Yi y Kerri Kenney, por no mencionar los padres ejecutivos... perdón, productores ejecutivos Tim Robbins y Susan Sarandon.
Entonces, VHYes es mediocre como thriller, pero muy recomendable como "collage" artístico que rinde tributo a los ochentas con increíble atención al detalle, y con una turbia estética visual que despertó nostálgicos recuerdos de mi adolescencia frente al televisor. Sí, en aquel entonces no eran "pantallas", sino televisiones. Y las cámaras de video eran exóticos lujos que prometían eterna diversión, y solo generaban montones de videocassettes llenos de polvo que nadie volvería a ver. El poder estaba en el acto de grabar; no en la pasividad de reproducir.
Calificación: 8.5
IMDb
Wednesday, April 1, 2020
Frances Ferguson
Síntomas: Frances Ferguson (Kaley Wheless) está cansada de la apatía de su esposo, de las humillaciones en su trabajo, y de las críticas de su madre. Entonces Frances inicia una cuestionable relación romántica cuyas consecuencias jamás imaginó. O tal vez sí las imaginó, y las encontró preferibles a su situación actual.
Diagnóstico: No sé si Frances Ferguson representa la evolución del cine "mumblecore", o una tardía mutación de Dogme 95, o simplemente es la consecuencia natural de vivir en una época tan surrealista que es difícil distinguirla de una sátira. Por eso no voy a perder tiempo tratando de "clasificarla"; simplemente diré que Frances Ferguson me hizo reír mucho con su abstracta fusión de anti-humor y meta-parodia del matrimonio, las instituciones gubernamentales, y la capacidad humana para adaptarse a cualquier situación, por absurda que parezca. Y logró hacer todo eso en 74 eficientes minutos libres de relleno y rebosantes de carácter.
Por el lado negativo, Frances Ferguson tiene personajes desagradables y momentos de mal gusto; creo que quiere ser demasiado "alternativa" para su propio bien. En algunos aspectos me recordó la serie Arrested Development, no solo por la presencia de un narrador sarcástico, sino por el estilo de "humor incómodo" que no intenta generar carcajadas, sino diseccionar la hipocresía de individuos y grupos sociales que dicen una cosa y hacen otra. A veces sin saberlo.
En el caso de Frances, su infierno personal es el pequeño pueblo de North Platte, Nebraska, donde todos se conocen. Es el tipo de pueblo donde las parejas se casan demasiado jóvenes, tienen un hijo demasiado rápido, y quedan atrapados en huecas existencias de convivencia forzada, porque es más fácil seguir la corriente que encontrar motivación para escapar. Por eso es posible especular que las decisiones de Frances no fueron "accidentales", sino una rebelión inconsciente contra la rutina para ver qué existía más allá de su vida diaria.
Y, de paso, las consecuencias de esas malas decisiones nos muestran los problemas inherentes de las instituciones públicas que quieren hacer algo bueno por la comunidad, pero son incapaces de lograrlo porque cada persona es diferente, y no todos responden igual a los genéricos programas de ayuda que solo buscan cubrir apariencias sin ofender a nadie.
En el papel de Frances, Kaley Wheless es prácticamente inexpresiva; siempre tiene la misma cara, sin importar la situación. Y sin embargo podemos adivinar la amplia gama de emociones que atraviesa en su odisea burocrática. Ah, y Wheless también co-escribió el libreto, apoyando mi teoría de que casi todas las escenas de Frances Ferguson fueron improvisadas para obtener una maravillosa naturalidad que desafía los estándares del cine comercial... ya no digamos las comedias tradicionales. Por eso mencioné la hipotética influencia de Dogme 95, aunque Frances Ferguson incorpora música para afirmar su bizarro tono y traviesa actitud.
Y, finalmente, la cereza del pastel es la narración de Nick Offerman (más conocido como Ron Swanson en Parks and Recreation, una de mis series favoritas de toda la vida, lo cual podría haber afectado mi opinión de Frances Ferguson), muy formal y solemne, pero con ocasionales comentarios personales ("Estoy a favor de las monjas que golpean niños con una regla") o pistas sobre el rumbo que tomará la película ("Esta es la última vez que veremos a este personaje").
En resumen, Frances Ferguson es una oblicua sátira social donde el humor se oculta en los detalles; y por lo tanto podría aburrir al público demasiado impaciente para encontrar pequeñas joyas en la árida narrativa de la película. Sinceramente creo que el director Bob Byington podría ser el siguiente Wes Anderson, lo cual expresa mejor que nada la curiosa naturaleza de Frances Ferguson. Cada quién sabrá si eso es recomendación o advertencia.
Calificación: 8.5
IMDb
Monday, March 30, 2020
The Banker
Síntomas: En 1959, Bernard Garrett (Anthony Mackie) se asocia con el empresario Joe Morris (Samuel L. Jackson) en un ambicioso negocio de bienes raíces; pero nadie los tomará en serio a menos que tengan un hombre caucásico como director de su compañía.
Diagnóstico: Para su primera "película original" (creo), el servicio de streaming Apple+ seleccionó The Banker, una "bio-pic" impecablemente realizada, con altos valores de producción y nobles intenciones de progreso social... pero también con un agridulce final que casi descarrila la experiencia. En otras palabras: lo mismo que me pasa cada cinco o diez años cuando intento usar un dispositivo de Apple.
Regresando al punto, The Banker es como tres películas en una, lo cual casi siempre termina en catástrofe. Afortunadamente en este caso el director George Nolfi (The Adjustment Bureau) y su comité de guionistas (al menos cinco) lograron transformar la historia de dos hombres en una eficiente biografía; después en una "heist movie" con mensaje político; y finalmente en un thriller legal sobre la industria bancaria en los Estados Unidos. La transición de géneros no siempre fluye con naturalidad, y los aspectos biográficos se sienten pre-fabricados; pero, por lo demás, The Banker nos entretiene y nos ilustra sobre un tema muy importante que se ignoró durante muchos años en el cine comercial. Tal vez por culpa del mencionado final.
Desde luego no voy a describir el gusto que me dio ver a Nick Fury, Falcon y Beast jugando golf (y también sale por ahí el Jefe O'Brien). En vez de eso diré que Samuel L. Jackson, Anthony Mackie y Nicholas Hoult hicieron un excepcional trabajo interpretando a tres hombres muy distintos, pero con una meta en común. Benard Garrett (Anthony Mackie) tiene un gran intelecto dedicado a las matemáticas de los créditos, rentas y valuaciones, pero el color de su piel ha impedido su avance profesional. Entonces se asocia con Joe Morris (Samuel L. Jackson), el dueño de un club de jazz deseoso de invertir su fortuna; y, para facilitar las negociaciones con clientes demasiado "conservadores", también necesitan un rostro blanco que represente a la compañía. Entonces contratan a Matt Steiner (Nicholas Hoult), un joven empresario con algunos fracasos en su pasado, pero aún así inteligente y confiable. Y así el trío empieza a ascender en un medio tremendamente competitivo... hasta que Garrett decide usar su influencia para apoyar el desarrollo de la comunidad africana-americana. Ya era difícil para sus colegas aceptar dos prósperos empresarios de color... pero ¿alterar el orden social? Eso es algo muy distinto, y obviamente peligroso para los racistas en altos puestos del gobierno.
Los primeros dos tercios de The Banker me gustaron más, gracias a su accesible estructura de "lucha y triunfo", y al posterior "gran golpe" humanitario (perfectamente legal, pero con el mismo suspenso de cualquier "heist movie" porque todo tiene que hacerse en secreto). Lamentablemente el tercer acto pierde enfoque cuando denuncia el racismo institucional de la industria bancaria, llena de reglas ocultas que pueden usarse para atacar sectores específicos de la población... sobre todo la población que los políticos prefieren ver como choferes y empleados de limpieza. Admiro y aprecio la convicción del director y del reparto para transmitir su mensaje de manera clara y contundente. Sin embargo en el más simple nivel narrativo la cinta se "desinfla" en la recta final, y nunca recupera la energía del principio.
No obstante, las actuaciones, dirección, y el maravilloso diseño de producción bastan y sobran para recomendar The Banker como sólido "cine con mensaje", en igual medida emotivo e inspirador. Además, es raro encontrar una película con "héroes corporativos", y más aún en el negocio de bienes raíces. Me alegra que no sean un mito, sino una realidad. Ojalá existieran más.
Calificación: 8
IMDb
Sunday, March 29, 2020
Disappearance at Clifton Hill
Síntomas: Abby West (Tuppence Middleton) y su hermana Laure (Hannah Gross) regresan al pueblo de Ajax después del fallecimiento de su madre, y Abby empieza a recordar una extraña experiencia que tuvo cuando era niña en un bosque cercano a las Cataratas del Niágara.
Diagnóstico: El legendario "Amo del Horror" David Cronenberg no dirigió Disappearance at Clifton Hill, pero sí aparece como actor, lo cual fue razón suficiente para interesarme en este modesto thriller canadiense con una indescriptible atmósfera "retro", cuya tergiversada premisa funciona mejor como estudio de carácter que como argumento formal. Creo que Disappearance at Clifton Hill tiene bajo potencial comercial, pero atrapó mi atención con una impredecible historia donde la percepción es más importante que la realidad, y la "verdad" es un ingrediente opcional que no influye mucho en el resultado final.
Aclaro que no hay elementos fantásticos ni sobrenaturales en Disappearance at Clifton Hill. La "extraña experiencia" de Abby fue presenciar el secuestro de un niño; por lo tanto, no es una película de terror, sino un parsimonioso "noir" donde el misterio principal es la protagonista. Abby sigue pistas que la llevan a distintos "sospechosos" del crimen; sin embargo lo importante no es revelar la verdad sobre el supuesto secuestro (o lo que haya sido), sino desentrañar el enigma de Abby y su caótica investigación, improvisada y llena de mentiras, pero aún así fascinante por su estilizado surrealismo (ejemplos: pesadillas en VHS; y un tremendo "twist" final que contradice todo, pero de manera positiva).
A riesgo de utilizar referencias arcaicas, voy a decir que Disappearance at Clifton Hill es como una mezcla de Nancy Drew (me refiero a los libros, no a la tediosa serie televisiva actual) y Wonderfalls, aquella afectada fantasía de Bryan Fuller ubicada en las Cataratas del Niágara; y todo eso envuelto en un cínico sentido del humor que no es exactamente gracioso, sino agudo en sus observaciones de la ambición humana.
Perdón... creo que esa comparación solo confundió más las cosas.
En el papel de Abby, Tuppence Middleton (Downton Abbey) tiene el difícil trabajo de conducir la narrativa sin garantizar la veracidad de la protagonista. En otras palabras, las mentiras y engaños de Abby parecen justificados por la gravedad del crimen y su misión justiciera... pero también podrían ser los caprichos de una mujer perturbada que está arruinando vidas para satisfacer su obsesión. Es un frágil balance de actuación interna y externa que Middleton (actriz británica sin relación alguna con Kate Middleton) mantiene sin perder el equilibrio. Y, en el papel de su hermana Laure, Hannah Gross (Marjorie Prime) aporta sentido común y una perspectiva más "normal" de los hechos. Laure desconfía de su hermana, pero la evidencia merece el beneficio de la duda. Y además existe entre ambas la obligatoria Tragedia del Pasado que hace más tensa su relación, al mismo tiempo que las une en un nivel más profundo.
Y a todo esto, ¿en dónde quedó David Cronenberg? Su papel de Walter Bell es breve pero esencial, no solo para atar cabos sueltos y proporcionar información histórica, sino para reforzar esa excéntrica atmósfera de "pueblo pequeño con turbios secretos" donde nada es lo que aparenta.
Finalmente, en un nivel personal, Disappearance at Clifton Hill dejó bastante satisfecho mi fetiche cultural canadiense. Hay muchas películas filmadas en Canadá que tratan desesperadamente de parecer norteamericanas, pero el director y co-guionista Albert Shin no solo abraza la idiosincrasia canadiense, sino que aprovecha las locaciones fronterizas (las Cataratas del Niágara) para contrastar aspectos sociales de ambas naciones. Es un detalle menor en una película con una visión más amplia, pero igualmente enriquece la experiencia y la distingue de otros thrillers independientes cocinados con la misma receta de siempre. En conclusión: Disappearance at Clifton Hill es como si Werner Fassbinder y Guy Maddin hubieran filmado una película bajo la supervisión de David Lynch. Y con David Cronenberg como actor secundario ¡Listo! Eso aclara perfectamente la situación.
Calificación: 8
IMDb
Friday, March 27, 2020
El Hoyo (The Platform)
Síntomas: En una prisión vertical con múltiples niveles, los de abajo comen las sobras de los de arriba. Y los que están muy abajo no comen nada.
Diagnóstico: Una película que predica cooperación y tolerancia parece perfecta para las crisis que atraviesa el mundo. Pero, ¿es ese el mensaje de El Hoyo? No estoy seguro, porque existen suficientes elementos para deducir lo contrario. Supongo que El Hoyo es una de esas películas cuya interpretación depende de cada espectador.
Y ese siempre ha sido uno de los mejores atributos de la ciencia ficción. Pero, ¿es El Hoyo ciencia ficción? No estoy seguro porque, con excepción de algunos detalles tecnológicos (como "sensores de comida" y una plataforma flotante), todo podría ocurrir en nuestro tiempo. Y tal vez está ocurriendo, pero no literalmente en una prisión subterránea, sino en todos los niveles de la sociedad. Pero, ¿es El Hoyo una metáfora de la sociedad? No estoy seguro...
Perdón. No más preguntas. El punto es que El Hoyo es un sobresaliente thriller español repleto de significado hasta en sus más pequeños detalles (por ejemplo: los "prisioneros" pueden llevar un solo artículo a sus celdas, y ese artículo dice más sobre ellos que cualquier interrogatorio). El director Galder Gaztelu-Urrutia y los escritores David Desola y Pedro Rivero crearon una premisa kafkiana (o quizás "camusiana") que fusiona varias corrientes filosóficas en una narrativa dinámica e impredecible... aunque en ocasiones se nota la mano omnipotente de los cineastas, corrigiendo el rumbo de la historia antes de extraviarse entre tantas complicaciones. O tal vez es un comentario sobre la eterna lucha entre determinismo y libre albedrío.
Lo cual me lleva al principal problema de El Hoyo... quiere decir tantas cosas, que a fin de cuentas no dice nada.
Como dije, podríamos analizar cada escena de la película, cada diálogo, cada decisión del director, y llegar a conclusiones distintas. Y el final es tan ambiguo que se siente como un truco de último momento para evitar responder las numerosas preguntas planteadas a lo largo de la historia. Aunque, por otro lado, esas dudas no parecen tan importantes como la impresión general de desolación mezclada con una pizca de optimismo que nos deja Gaztela-Urrutia.
Pero, bueno... no voy a dar más vueltas a las mismas cuestiones. En vez de eso señalaré el excepcional diseño de producción, la eficiente cinematografía, y el absoluto compromiso de un reparto minimalista que incluye a Iván Massagué como Goreng, Zorion Eguileor como Trimagasi, y Alexandra Masangkay como Miharu (no son los únicos, pero no revelaré más). Cada uno empieza con una actitud específica, y resulta fascinante presenciar su gradual evolución conforme reconocen los retos y oportunidades de la prisión vertical. Es fascinante no solo por sus buenas actuaciones, sino porque nosotros, como espectadores, compartimos esa transformación... todos quisiéramos ser heroicos y caritativos, pero las circunstancias no siempre son lo que aparentan, y al cabo de unos minutos podemos ponernos de parte del más egoísta porque la bondad que sentíamos antes parece ingenua y hasta peligrosa. Entonces ocurre algo que inspira un poco de esperanza... pero podría ser un truco para disimular otro nivel de degradación, y un salto (literal y figurativo) a los más profundos abismos de la crueldad humana. Sin embargo la comida es buena (para unos cuantos), y preparada con gran esmero por chefs que realmente se preocupan por su oficio. ¿Qué significa eso? No sé. ¿Capitalismo, o algo así? Como sea, definitivamente perdí el apetito después de ver El Hoyo. Lo cual es el mejor halago que puedo hacerle. Excelente selección de Netflix, el medio ideal para esta película difícil de clasificar e imposible de comercializar. Es como Cube con conciencia social y un título en Filosofía.
Calificación: 9
IMDb
Thursday, March 26, 2020
Emma.
Síntomas: Emma Woodhouse (Anya Taylor-Joy) lleva una vida de lujo y privilegios en la mansión de su padre, y para entretenerse trata de crear conexiones románticas entre las personas que la rodean; pero sus planes rara vez funcionan como ella espera.
Diagnóstico: Es muy frecuente decir "el libro es mejor que la película", pero en el caso de la escritora Jane Austen, creo que prefiero las películas inspiradas en sus libros.
No porque los libros sean malos... lejos de ello, su incisiva visión y elegante prosa capturan las sutilezas de la vida rural inglesa del siglo diecinueve mejor que cualquier actuación, diseño de producción o elaborado vestuario. Pero en lo que se refiere al argumento, siento que un guión de dos horas destila de manera más eficiente el humor y el drama sin perderse entre meticulosas descripciones que requieren una libreta para seguir el laberinto de parentescos, amistades y rivalidades de la Regencia británica. Mis disculpas si este párrafo revela mi ignorancia y ofende a los devotos de esta venerable autora; pero quiero establecer mi punto de vista antes de explicar por qué disfruté tanto la nueva película Emma, a pesar de su engañosa superficialidad y un barniz de modernidad que podría alejar a los más fervientes "austenitas".
Emma me pareció una brillante adaptación de una novela clásica porque funciona en múltiples niveles: como romance "de época", como comedia de costumbres, y como entretenimiento perfectamente accesible para el público contemporáneo. Su entorno y cultura pertenecen al siglo diecinueve, pero las situaciones que retrata son universales, así como la ambivalencia emocional de personajes que no siempre saben distinguir entre lo que quieren y lo que necesitan. Además, el micro-universo social de Emma Woodhouse obedece reglas que siguen vigentes en el presente; y sus planes románticos están sujetos a los inescrutables caprichos de la naturaleza humana, que no ha cambiado sustancialmente en algunos miles de años (no por nada Clueless sigue siendo un clásico de la comedia juvenil).
En el papel principal, Anya Taylor-Joy captura los contrastes de Emma, una inocente joven que realmente se preocupa por la felicidad de sus amigos; pero también puede ser cruel y desdeñosa con los sentimientos ajenos. A pesar de sus buenas intenciones, Emma no puede evitar (ni siquiera reconocer) la arrogancia del privilegio, ni la errónea percepción del mundo real que existe más allá su de estrecho círculo social. La directora Autumn De Wilde establece ese complicado balance desde el inicio de la película, donde Emma selecciona (con ayuda de sus sirvientes) las flores para un ramo que le regalará a una amiga. Parece una escena intrascendente, y sin embargo nos dice todo lo que necesitamos saber sobre Emma. Hablando de sirvientes, me gustó mucho la adición de pequeños detalles sarcásticos (cortesía de la guionista Eleanor Catton) en la actitud de la servidumbre de la Mansión Woodhouse, que podríamos interpretar como críticas a injusticia social de un arcaico sistema aristocrático.
En papeles secundarios tenemos al increíble Bill Nighy como el padre de Emma, también encargado del "comic relief" (está obsesionado con las corrientes de aire); Johnny Flynn es Mr. Knightley, amigo de la familia que conoce a Emma desde niña, y no teme "decirle sus verdades" cuando se comporta inapropiadamente. Mia Goth es Harriet Smith, de cuna humilde, pero con grandes aspiraciones románticas; Josh O'Connor es el Vicario local; Connor Swindells es un granjero interesado en Harriet (pero demasiado pobre para ser una opción viable); y Callum Turner interpreta a Frank Churchill, el misterioso heredero del que todos hablan, pero nadie ha visto. ¿Será posible que robe el corazón de Emma cuando finalmente se conozcan?
Y así se desarrolla Emma, entre opulentos decorados, impecable vestuario, y escarceos amorosos con impredecibles resultados. Pero por debajo del "fluff" también hay potentes observaciones sobre responsabilidad personal, humildad, y hasta lucha de clases. En otras palabras, una excepcional película "coming of age" que se escribió mucho antes de la existencia del cine, pero tan válida hoy como hace dos siglos. Y, para fans de Clueless (como yo), será un placer reconocer similitudes y encontrar equivalencias entre los personajes de ambas películas. Solo faltaron Amber y Dionne.
Calificación: 9
IMDb
Tuesday, March 24, 2020
The Hunt
Síntomas: Doce individuos con ideología conservadora despiertan en el bosque, y descubren que son las presas de una cacería humana organizada por un grupo de "elites" liberales.
Diagnóstico: Cuando alguna película (o, para el caso, cualquier obra artística) despierta controversia, casi siempre es por culpa de individuos demasiado sensibles que la interpretan como un ataque contra sus valores personales... incluso si no han visto la obra en cuestión. Eso fue lo que ocurrió en los Estados Unidos con la película The Hunt, atacada desde antes de su estreno por reporteros y figuras públicas de extrema derecha (incluyendo al Presidente mismo) que solo conocían la más superficial descripción del argumento: varios liberales cazan a un grupo de "deplorables" (término inspirado en el mundo real por un comentario de Hilary Clinton sobre los seguidores de Donald Trump). Ciertamente suena como un ataque tendencioso contra la Mayoría (con mayúscula) que puso a Trump en el poder. Sin embargo, después de haber visto The Hunt, descubrí que la cacería humana de deplorables es en realidad una brutal sátira del partidismo que divide a los Estados Unidos, creando una atmósfera antagónica de "buenos contra malos" donde cada quién asume estar en lo correcto, y nadie está dispuesto a cambiar de opinión. En resumen: The Hunt me pareció una ingeniosa y muy divertida comedia que no pretende respaldar una u otra ideología, sino denunciar el ciego extremismo (en ambos lados de la discusión) que representa el auténtico peligro para la sociedad. Y aunque su estridente retórica no fue diseñada para tomarse en serio, estoy seguro de que ofenderá a mucha gente incapaz de comprender el mensaje de la película. Y el mensaje es muy simple: Betty Gilpin merece un Óscar.
Afortunadamente no es necesario "entender" la sátira de The Hunt para apreciar sus violentos placeres viscerales, muy bien coordinados por el director Craig Zobel (Compliance) y los guionistas Nick Cuse y Damon Lindelof (continuando los temas que introdujeron en la serie Watchmen) para crear delicioso suspenso que luego rematan con muertes sorpresivas y sangrientas (cortesía de Autonomous FX)... aunque de vez en cuando nos niegan la catarsis del "gore" para evitar que el espectáculo opaque el subtexto. O, mejor dicho, el "texto", ya que The Hunt no maneja un sutil bisturí satírico, sino que arroja yunques metafóricos sobre las cabezas del público.
Desde luego una película como The Hunt se apoya en toda clase de prejuicios y estereotipos... ese es el punto de su existencia. Y, para que dichos estereotipos tengan un poco de sustancia, Zobel buscó un destacado elenco de rostros semi-famosos que hacen un excelente trabajo adoptando las peores características de sus clichés vivientes. Ethan Suplee es el "blogger" especializado en acusar como "fake news" a todas las noticias que contradicen su opinión; Emma Roberts es la "niña bien" que solo piensa en su bienestar; y Ike Barinholtz es el fanático de las conspiraciones que cree todo lo que lee en Internet... siempre y cuando respalde sus fantasías del "Deep State". Barinholtz recientemente dirigió su propia sátira trumpiana, y ahora se divierte interpretando al extremo opuesto de su persona real. Y desde luego hay más actores y personajes, pero no revelaré sus particulares funciones ni posibles destinos. Baste decir que The Hunt hace honor a su nombre; a veces los cazadores matan a su presa, y a veces la presa se convierte en el cazador.
A fin de cuentas The Hunt es más inofensiva de lo que parece; una simple "comedia de terror" con un agudo sentido del humor que utiliza para hacernos reír y pensar un poco, y para reconocer el valor de las masas silenciosas que ya se cansaron de política, y solo quieren hacer su trabajo para cuidar a sus familias y salir adelante como mejor puedan. No sé exactamente cómo describir esa pragmática ideología (¿centrista? ¿libertaria? ¿anarquista?), pero definitivamente puedo recomendar The Hunt para fans del "gore", de la sátira política, y para quienes prefieren esperar a ver algo antes de opinar. Lo cual sin duda reducirá al público potencial de esta película.
Calificación: 9
IMDb
Sunday, March 22, 2020
Danger Close
Síntomas: Durante la Guerra de Vietnam, la Compañía Delta del ejército australiano queda atrapada en el valle de Long Tan, rodeada de tropas enemigas, casi sin municiones, y con pocas probabilidades de rescate.
Diagnóstico: A pesar de haber visto incontables películas sobre la Guerra de Vietnam (algunas de mis favoritas: The Deer Hunter, Good Morning Vietnam y Rescue Dawn), no sabía que Australia y Nueva Zelanda enviaron unidades militares para apoyar al ejército norteamericano en la defensa de Vietnam del Sur contra la invasión de Vietnam del Norte. Afortunadamente Danger Close corrigió mi ignorancia, y me enseñó que el 18 de Agosto de 1966 108 soldados australianos enfrentaron más de 2000 tropas vietnamitas en una de las batallas más cruentas de un conflicto ya de por sí trágico y controversial.
La primera media hora de Danger Close establece su origen australiano, con múltiples diferencias culturales que la separan de las cintas norteamericanas sobre Vietnam. La atmósfera en el Campamento Nui Dat es ciertamente tensa (después de todo están en guerra), pero la disciplina es más casual, y los soldados parecen más relajados. Por ejemplo, no van a interrumpir su juego de cartas por un simple bombardeo; ni dejarán de tomar cerveza mientras vigilan el perímetro del campamento. Entonces los hombres del Pelotón 11 reciben órdenes de ahuyentar una patrulla vietnamita en la selva de Long Tan, y su mayor preocupación es perderse el concierto que dará Little Pattie (Emmy Dougall) y los Joy Boys para entretener a las tropas. Desafortunadamente la "patrulla" resulta ser un regimiento completo de soldados enemigos, y el Pelotón 11 queda atrapado sin posibilidad de escape. El Brigadier David Jackson (Richard Roxburgh) toma la decisión de sacrificarlos para no arriesgar los pelotones 10 y 12 que están protegiendo el campamento... pero el Mayor Harry Smith (Travis Fimmel) no está de acuerdo con sus superiores. Y, bueno... por algo este día pasó a la historia.
Cuando comienza el sitio del Pelotón 11, Danger Close se transforma en una cinta bélica más convencional, balanceando las frenéticas escenas de acción con el drama personal de estos jóvenes soldados (casi todos conscriptos con una edad promedio de 21 años), atrapados en una situación desesperada que, sin embargo, no disminuye su inquebrantable espíritu ni reduce su lealtad.
Al mismo tiempo, el director Kriv Stenders recurre a los clichés del cine bélico para mantener el control de una caótica batalla, distribuida entre los tres pelotones que defienden sus respectivas posiciones, y la planeación en el centro de comando. Sería muy fácil perder el hilo de la historia entre el lodo, la lluvia y los disparos; pero Stenders y la editora Veronika Jenet se apoyan en estructuras pre-fabricadas para conservar la claridad geográfica y cronológica de la película. Es un pequeño compromiso que favorece el flujo de la narrativa, y no resta impacto alguno a los hechos reales.
Con tantos personajes en acción no hay tiempo para desarrollo individual, de modo que los actores Travis Fimmel, Daniel Webber, Nicholas Hamilton, Anthony Hayes y Richard Roxburgh deben funcionar como representantes de sus rangos y funciones, desde oficiales hasta infantería. En particular disfruté el entusiasmo y disciplina de los "kiwis" (¿tal vez maoris?) encargados de los morteros. Por cierto, el título de la película (Danger Close) se refiere a la arriesgada estrategia de disparar morteros demasiado cerca de las tropas amigas como último recurso para defenderlos del enemigo. Y ni siquiera es lo más peligroso que ocurre en la batalla.
Entonces, Danger Close me pareció una competente cinta bélica que no aporta grandes innovaciones al género (además del mencionado contexto cultural), pero funciona por méritos propios, y merece una recomendación como tributo a los sobrevivientes y los caídos de una batalla poco conocida fuera de Australia y Nueva Zelanda. Con tantas películas recientes sobre la Segunda Guerra Mundial y el conflicto en el Medio Oriente, es bueno recordar los sacrificios realizados en otros frentes... con la esperanza de no repetirlos jamás.
Calificación: 8.5
IMDb
Friday, March 20, 2020
Cosmos
Síntomas: Mike (Tom England), Harry (Joshua Ford) y Roy (Arjun Singh Panam) son astrónomos aficionados, y se disponen a pasar una tranquila noche en el campo probando las funciones de un nuevo telescopio modificado para captar no solo imágenes, sino ondas radiales. Entonces descubren una extraña señal que podría ser de origen extraterrestre.
Diagnóstico: Antes que nada, aclaro que la película Cosmos no tiene relación con la venerable serie televisiva de los ochentas conducida por Carl Sagan, ni su moderna versión con Neil DeGrasse-Tyson (producida por... ¿Seth McFarlane?) En vez de eso, Cosmos es la respuesta británica al nuevo cine de ciencia ficción serio y minimalista, representado por cintas como Another Earth, Primer y UFO, donde los temas científicos toman precedencia absoluta sobre los efectos especiales. Y me alegra decir que Cosmos cumple esa noble intención por medio de una fascinante premisa basada en la realidad, pero con un toque de fantasía para estimular nuestra imaginación y especular sobre el hipotético desarrollo de un "primer contacto" radial. En resumen, una historia de ciencia ficción inteligente, bien planteada, y totalmente distinta a las invasiones extraterrestres del cine hollywoodense.
Lo cual también significa que los directores Elliot y Zander Weaver deben apoyarse exclusivamente en el libreto y las actuaciones para mantener nuestra atención durante más de dos horas. Afortunadamente el reparto crea una dinámica cálida y realista durante la frenética investigación que no solo podría cambiar el mundo, sino renovar la amistad de los protagonistas... o destruirla para siempre. Después de todo, los científicos son humanos perfectamente normales, con sentimientos de culpa, envidia, y celo profesional.
Si eso suena cursi... es porque Cosmos exagera un poco el asunto de las "emociones". Los hermanos Weaver sabían que el argumento de Cosmos no podía limitarse a las frías explicaciones sobre astronomía, frecuencias radiales, ni conflictos laborales en la industria aeronáutica; y por eso introdujeron el temido "drama personal" en la interacción del trío. No revelaré sus particulares "tragedias del pasado" porque es mejor descubrir gradualmente su influencia en la trama; pero a veces se siente como una distracción de la historia principal. De hecho, lo que realmente me hizo un nudo en la garganta fue el "Making Of" de Cosmos; pero solo recomiendo verlo DESPUÉS de haber visto la película. En serio es impresionante lo mucho que los Hermanos Weaver lograron con muy poco.
Regresando al punto... el drama ligeramente exagerado no es un problema mayor, y además sirve para humanizar al trío de científicos sin recurrir al ofensivo cliché de "geeks socialmente ineptos". Por el contrario, Tom England, Joshua Ford y Arjun Singh Panam comparten excelente química, ya sea que estén cantando una vieja canción folclórica, o peleando por la última taza de té (recuerden que estamos en Inglaterra); y nunca permiten que el melodrama opaque el evento trascendental que está ocurriendo en un humilde automóvil a la mitad de la campiña inglesa.
Perdón... ¿no había mencionado que casi toda la película se desarrolla a bordo de un Volvo? Ahí es donde destaca el talento de Elliot y Zander Weaver como directores, cinematógrafos, y editores, creando escenas íntimas pero no claustrofóbicas, y encontrando encuadres e iluminación que enriquecen la atmósfera de esta "micro-épica" de ciencia ficción. Realmente merece aplauso este multifacético dueto de cineastas por capturar escenas perfectamente diseñadas en un entorno tan limitado (además del mencionado "Making Of", aquí hay un artículo con algunos detalles técnicos sobre la filmación).
Sin embargo, el mayor problema de Cosmos llega hasta el tercer acto. Después de casi dos horas de conversaciones y plácida contemplación del cielo nocturno, los directores decidieron recompensarnos con una crisis terriblemente forzada para crear suspenso y añadir un elemento de peligro. Durante unos minutos los Hermanos Weaver encuentran su "Michael Bay interno", y pisan a fondo el acelerador para elevar el pulso (meh) y confirmar lo mucho que está en juego (ya lo sabíamos desde hace media hora, pero bueno).
Aún así Cosmos me gustó mucho y podría describirla como "joya oculta" de la ciencia ficción independiente. El tema de exploración espacial me recordó la reciente Clara; y la combinación de matemáticas y astronomía son similares a UFO, aunque con menor disciplina académica. Como sea, Cosmos merece una recomendación, sobre todo para aficionados a la ciencia ficción "dura", tan común en la literatura, pero tan difícil de encontrar en el cine. Creo que Carl Sagan hubiera apreciado esta película. Y tal vez también DeGrasse-Tyson, aunque probablemente la arruinaría señalando sus inconsistencias científicas.
Calificación: 8.5
IMDb
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