Sunday, August 12, 2018

Latidos en la Oscuridad (Bad Samaritan)



Síntomas: Un joven ladrón se introduce en una casa para robar, y descubre algo que no esperaba.

Diagnóstico: Latidos en la Oscuridad (?) empieza bastante bien, mostrando gran potencial para identificarnos con el agradable protagonista e imaginar cómo reaccionaríamos en la misma situación, o cómo resolveríamos las terribles disyuntivas morales que encuentra durante su aventura.
Desafortunadamente las grietas empiezan a manifestarse casi de inmediato, revelando que el guionista Brandon Boyce y el director Dean Devlin mordieron más de lo que podían masticar (¿grietas? ¿masticar? ¿Qué clase de metáfora mezclada es esa?)
Lo que quiero decir es que Latidos en la Oscuridad tiene virtudes que la hacen indudablemente entretenida; pero entre más se complica la trama, menos sentido tienen las decisiones del protagonista y de Devlin mismo, tratando de mantener el control del drama mientras ignora los enormes agujeros lógicos y absurdas coincidencias que requiere para llegar a su previsible conclusión.
Desafortunadamente no puedo profundizar en esas vagas quejas sin arruinar la historia. En vez de eso, puedo señalar Latidos en la Oscuridad como apto objeto de estudio sobre la influencia que puede tener un director sobre el resultado final de una película, incluso cuando cuenta con recursos de adecuada calidad para cubrir los aspectos técnicos de su realización.
El año pasado, el mega-productor Dean Devlin trató de emular a su amigo Roland Emmerich con Geostorm, una película sobre desastre global cuyos efectos especiales eran tan pobres como los insulsos personajes y horribles diálogos. Pero ahora, en Latidos en la Oscuridad (perdón, pero no puedo sacarme de la cabeza esa horrible "traducción" mexicana... ¿Cuáles latidos? ¿Cuál oscuridad?) redujo un poco su ambición y encontró una buena historia que omite los efectos especiales para enfocarse en actuaciones, carácter y suspenso. Sin embargo, podemos ver que Devlin aún no alcanza la madurez como director, pues no sabe exactamente cómo aprovechar los mejores elementos de su película para crear tensión, o al menos el interés que deberíamos sentir por los personajes atrapados en una densa intriga de vida o muerte que, sin embargo, se desarrolla con el desgano de una película del canal Lifetime (sí, estoy usando de nuevo esa arcaica comparación, pero les aseguro que resulta apropiada).
Mientras veía Palpitaciones en la Penumbra (o como se llame), estuve recordando una cinta poco conocida llamada Good Time, igualmente enfocada en dos trágicos "losers" que fallan en su primera aventura criminal, y pasan una noche pesadillesca tratando de sobrevivir las inesperadas consecuencias de sus actos. El libreto tampoco era perfecto, pero la dirección de los Hermanos Safdie elevó aquella cinta por encima del material... y ahora Latidos en la Oscuridad ofrece una historia muy similar, pero sin la magia narrativa que aporta un buen director. La comparación es como el día y la noche.
De cualquier modo, como dije al principio, Latidos en la Oscuridad me pareció entretenida dentro de sus limitaciones; además, las actuaciones de Robert Sheehan como el joven ladrón, Carlito Olivero como su cómplice/mejor amigo, y David Tennant como el dueño de la casa, exudan la energía y convicción que le faltó a Devlin, evitando que Ladridos en la Opacidad sea una pérdida de tiempo total. Pero no es necesario verla en el cine; de hecho, este tipo de películas funcionan mejor en alguna pantalla casera, donde podemos cambiar el canal si nos aburrimos... ¿qué estarán pasando en Lifetime?
Calificación: 7

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Saturday, August 11, 2018

Megalodón (The Meg)



Síntomas: Un submarino sufre un accidente mientras explora la Fosa de las Marianas en el Océano Pacífico, y el Prof. Zhang (Winston Chao) pide ayuda a Jonas Taylor (Jason Statham), el único rescatista que ha trabajado a esas profundidades. Entonces Taylor empieza a sospechar que el accidente está relacionado con una tragedia de su pasado.

Diagnóstico: La novela "Meg: A Novel of Deep Terror", de Steve Alten, se publicó en 1997, y desde entonces comenzó su lento y tortuoso camino a la pantalla grande, pasando por incontables directores y productores que querían hacer "Jurassic Park en el océano". Sin embargo, a lo largo de esas dos décadas, el cine de tiburones prosperó, se acabó, regresó en forma irónica, y volvió a extinguirse por la saturación de bodrios directos a video y televisión por cable (no mencionaré nombres). ¿Qué puede ofrecer entonces la película Megalodón en este mundo post-post-escualo?
Francamente, no mucho. Pero eso no significa que sea totalmente mala. Como bien sabemos, ninguna película con Jason Statham es una pérdida de tiempo (aunque Megalodón podría cambiar esa opinión), sobre todo cuando añadimos algunos competentes efectos especiales, ingeniosas apariciones del tiburón gigante devorando gente (y barcos, y otros tiburones, y ballenas, etc.), y un exuberante libreto que arroja todo lo que puede a la pantalla con la esperanza de que algo conecte con el espectador. Así tenemos el drama personal de Jonas Taylor, atormentado por una tragedia en su pasado; el rescate del submarino en el entorno más hostil de la Tierra; la adorable niña más inteligente que los adultos; el villano corporativo interpretado por Rainn "Dwight" Wilson; y, desde luego, un perrito en peligro.
Nada de esto resulta particularmente interesante o siquiera creíble; pero el director Jon Turteltaub (National Treasure) merece crédito por mantener tantas bolas en el aire sin provocar un desastre de proporciones Bayianas. Habiendo dicho eso, Megalodón probablemente estaba destinada al fracaso con tantos cocineros metiendo su cuchara en una sopa que tardó veinte años en cocinarse, así que lo mejor que puede decirse es: no fue tan mala como esperaba.
Ya basta de apologías. El megalodón devorando todo a su paso es un deleite visual (con niveles de sangre PG-13, desafortunadamente), pero fuera de eso nada funciona en la película. Las actuaciones se sienten forzadas y artificiales; no hay química entre los personajes ni relaciones plausibles (lo más irreal en la cinta no es la criatura, sino el romance entre Jason Statham y Li Bingbing); y el "comic relief" fue simplemente atroz. Sin embargo la mayor decepción fue la ausencia de "ciencia" (o al menos pseudo-ciencia) en las acciones de los genios científicos y expertos rescatistas que quieren evitar una catástrofe ecológica por la presencia del megalodón en la era moderna. Tampoco necesito disertaciones sobre biología marina y la estabilidad del ecosistema acuático... pero cuando no hay contexto en los diálogos ni consecuencias en las secuencias de acción, es imposible sumergirse en la trama (ja, ja) o sentir algo por los personajes, por mucho que se esfuerce el compositor Harry Gregson-Wagner con la música triste cada vez que alguien muere (SPOILER: El perrito sobrevive).
Ah, y para los fans del libro original: olviden que lo leyeron. Megalodón toma algunos detalles de la novela como punto de partida para crear su propia narrativa, arrojando a la basura muchos elementos que contribuyeron a la popularidad del libro. Por ejemplo: contar una buena historia.
No esperaba mucho de Megalodón, y aún con bajas expectativas apenas justificó su existencia con cien minutos de entretenimiento genérico y banal que probablemente olvidaré en dos días. Como comparación puedo señalar que aún recuerdo algunos episodios de Voyage to the Bottom of the Sea que vi de niño. No son los efectos, sino la gente. Y cuando la gente falla, ni el mejor monstruo puede salvar la película. Solo pregúntenle al Sharktopus.
Calificación: 6.5

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Thursday, August 9, 2018

Extinction



Síntomas: Peter (Michael Peña) tiene perturbadoras visiones de una invasión extraterrestre, pero su esposa Alice (Lizzy Caplan) no le cree, hasta que es demasiado tarde.

Diagnóstico: ¿Tres actores del Universo Marvel combatiendo aliens? ¡Perfecto!
Ojalá fuera tan simple. Extinction se suma a la lista de películas originales de Netflix que toman ideas populares en la ciencia ficción e intentan darles un giro innovador, ya sea en su narrativa o en su apariencia. Cuando esa estrategia funciona (Annihilation, ARQ), los resultados pueden ser bastante buenos; cuando no (Mute, The Cloverfield Paradox)... es mejor no hablar de ello. Por eso me complace decir que Extinction pertenece a la primera categoría, aunque con algunas excepciones que reducen su ingeniosa premisa.
La fórmula de la "invasión extraterrestre" se ha vuelto inmensamente popular en décadas recientes, y se ha explorado desde muy diversas perspectivas (algunas de mis favoritas: Attack the Block, Signs y Beyond Skyline). Sin embargo me atrevería a asegurar que el director Ben Young y su equipo de guionistas encontraron una variación genuinamente original que me tomó por sorpresa, hasta el punto de desear una precuela que nos muestre el otro lado de la invasión. No diré más.
El principio de Extinction es bastante normal. Peter (Michael Peña) trabaja en una fábrica de alta tecnología, y sufre frecuentes pesadillas sobre un ataque desde el espacio exterior. Su esposa Alice (Lizzy Caplan) quiere que vea a un especialista, y cuando Peter finalmente acude a un centro de salud, encuentra otros individuos con experiencias similares. Y, además, su jefe David (Mike Colter) podría saber algo al respecto. ¿Qué está pasando?
Pero no hay tiempo para hacer preguntas, porque las visiones de Peter se vuelven catastrófica realidad, y tiene que proteger a su familia, escapar de un edificio en ruinas, y buscar algún refugio mientras deciden su siguiente paso. Y ahí es donde las cosas empiezan a complicarse.
Desde hace tiempo quería ver a Michael Peña (Ant-Man and the Wasp) en un papel estelar, y aunque no me decepcionó su interpretación en Extinction, reconozco que el material tampoco ofrece suficientes oportunidades para lucir su talento. La película no requiere exactamente un "héroe de acción", sino un hombre común atrapado en circunstancias extraordinarias, y Peña encaja bien en esa descripción; sin embargo encontré una curiosa superficialidad en la historia que me impidió sentir las emociones que el libreto pretende inspirar. Niños en peligro; luces en el cielo; monstruos golpeando la puerta... los ingredientes están presentes, pero la receta salió insípida por alguna razón.
Se me ocurre que el director Ben Young estaba tan contento con el gran "twist", que perdió interés en los aspectos más genéricos de la historia. Entonces, aunque tenemos épicas escenas de destrucción urbana, persecuciones por oscuros corredores, e intensas peleas contra los invasores (me recordaron al robot del reboot de Lost in Space), nunca experimenté auténtico suspenso, ni la sensación de urgencia que debería provocar la desesperada situación de Peter y Alice (Lizzy Caplan, por cierto, apareció en el cortometraje Item 47, lo cual la hace parte del Universo Marvel, en mi humilde opinión).
Los aspectos técnicos de la película son adecuados, aunque no alcanzan el nivel de los grandes estudios hollywoodenses. Al igual que la reciente Tau, Extinction se filmó en Serbia para ahorrar dinero, y esa frugalidad se nota en múltiples ocasiones. De cualquier modo el punto de la historia no son los efectos especiales, sino el drama de la familia que intenta permanecer unida cuando el mundo se desmorona a su alrededor. Y, claro, ese twist que me sorprendió tanto, aunque no conviene analizarlo, porque plantea preguntas que nadie puede responder. Por eso Extinction es una película para pasar el rato sin pensar demasiado. En otras palabras: perfecto material para Netflix.
Calificación: 7.5

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Tuesday, August 7, 2018

5th Passenger



Síntomas: Después de una colisión con un campo de asteroides, cinco pasajeros de la nave espacial Sagan escapan en una cápsula salvavidas. Sin embargo el oxígeno solo alcanza para cuatro tripulantes.

Diagnóstico: Además del tema de ciencia ficción, tenía interés en ver 5th Passenger por la presencia de muchos veteranos de Star Trek. Algunos son bastante famosos, como Marina Sirtis (Deanna Troy en Star Trek: The Next Generation), Armin Shimerman (Quark en Deep Space Nine), Tim Russ (Tuvok en Voyager), y Doug Jones (Saru en Discovery); otros fueron ocasionales "actores invitados", como Manu Intiraymi (Icheb en Voyager) y Hana Hatae (Molly O'Brien en Deep Space Nine); e incluso hay varios asociados con proyectos extra oficiales inspirados por Star Trek ( como los "fan films" Star Trek Continues y Prelude to Axanar).
En resumen: una convención viviente de Star Trek realizada por los fans para los fans, pero sin conexión narrativa con ese popular universo. Sin embargo, ese sincero afecto no es garantía automática de calidad... y ahí es donde empiezan los problemas de 5th Passenger.
El argumento incluye un clásico dilema ético de la ciencia ficción: cinco personas donde solo caben cuatro, lo cual (teóricamente) podría conducir a un debate sobre el valor de la vida humana y la posibilidad de sacrificar a uno para salvar a los demás (como dijo Spock: "El bienestar de muchos supera el bienestar de pocos")(Aunque, para ser justos, ese argumento se usó varias veces en The Twilight Zone). Pero antes de que lleguen esas discusiones, 5th Passenger ya tomó una abrupta desviación a territorio de Alien; lo cual nos lleva al tercer acto bañado de paranoia y agresión, al estilo de The Thing, donde nadie sabe en quién puede confiar. Y todo lo anterior se ve exacerbado por la profunda disparidad social en este hipotético futuro de la Tierra, donde la población se encuentra dividida entre "ciudadanos" con todo tipo de privilegios, y los "no-ciudadanos" que son tratados como parias inferiores a la clase superior.
Esto significa que 5th Passenger cuenta con interesantes ideas individuales, pero se encuentran mal conectadas y arbitrariamente manipuladas para impulsar un confuso argumento sin mucho ritmo ni razón. Es como un desfile de escenas tomadas de distintas películas para formar una historia fracturada e incompleta. De vez en cuando hay buenos momentos dramáticos y visuales (al menos para fans de la ciencia ficción "indie" acostumbrados al cine de bajos recursos), que sin embargo no adquieren la cohesión necesaria para sostener una película entera.
El elenco contribuye a atenuar los problemas del libreto, ofreciendo buenas actuaciones que resultan más divertidas por contradecir las personalidades que les conocíamos en Star Trek (por ejemplo, Tim Russ era un vulcano impecablemente racional en Voyager, y ahora es el "ciudadano" más arrogante e impulsivo, que no dudaría en matar a todos para sobrevivir).
Y, desde luego, no puede faltar un obligatorio "twist" que intenta resolver las inconsistencias del libreto y unificar sus divergentes sub-tramas. En ciertos aspectos parece un truco gratuito e innecesario; sin embargo reconozco que fue bastante creativo, y añade una dimensión adicional a la historia... aunque llega demasiado tarde para redimir la película entera.
No podría darle una recomendación general a 5th Passenger, pero me gustó como simple curiosidad cultural... más "fan-fic" que película formal; y más reunión de viejos amigos que auténtica ciencia ficción. En otras palabras: solo apta para "trekkies" nostálgicos como yo.
Calificación: 6

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Monday, August 6, 2018

Mentes Poderosas (The Darkest Minds)



Síntomas: En el futuro cercano, una extraña enfermedad mata al 98% de los niños, mientras que el 2% restante gana poderes que los convierten en un peligro para la sociedad, y por eso son recluidos en campos de concentración. Sin embargo Ruby (Amanda Stenberg), una adolescente particularmente poderosa, logra escapar; y entonces, con ayuda de otros fugitivos, comienzan la búsqueda de un legendario refugio donde podrán vivir sin temor a la represión.

Diagnóstico: En un intento desesperado por sobrevivir, las películas juveniles intentan colgarse del género de superhéroes, con resultados tan previsibles como podemos imaginar.
Por un lado tenemos a la típica adolescente "especial" que vive oprimida por un gobierno totalitario en un futuro distópico y deprimente; pero eventualmente encuentra aliados que le darán esperanza de un mundo mejor, y compartirán aventuras, romance, y retos que los obligarán a tomar difíciles decisiones y aprender valiosas lecciones de vida. Y entonces llegamos al final que no resuelve nada, en caso de que haya una secuela.
En otras palabras: X-Men mezclado con Divergent/The Hunger Games, lo cual quizás hubiera funcionado hace diez años. Pero ahora, con el público "tween" cercano a la edad adulta, y la industria saturada de predecibles fantasías adolescentes, es muy difícil sentir interés por las mismas escenas de siempre, el mismo drama prefabricado, y las incongruentes premisas que desafían toda lógica y sentido común para acomodar las ideas del director. O del escritor de los libros en los que se inspiró la cinta (en este caso fue la saga "The Darkest Minds", de Alexandra Bracken).
Creo que esta será una auténtica "cápsula" porque no quiero perder un minuto más pensando en esta irritante experiencia cinematográfica. Los actores son agradables, pero no tienen nada interesante que decir; los efectos especiales son mediocres y muy esporádicos. Y la dirección de Jennifer Yuh Nelson parece funcional, pero carece de visión o estilo que pudiera imprimir cierta personalidad a esta colección de clichés (¿Encontrarán traiciones los jóvenes héroes? ¿Descubrirán que las cosas no son lo que aparentan? ¿Tendrá el Gran Líder un siniestro propósito detrás de su benevolente apariencia?).
No soy particularmente devoto de las series televisivas de DC Comics o Marvel (con unas cuantas excepciones), pero creo que cualquier episodio de The Flash, Legion, o Runaways ofrece más imaginación y consistencia narrativa que la película Mentes Poderosas.
Si los productores de esta película quería iniciar su propia franquicia de superhéroes, solo tenían que visitar la sección de "indies" de su tienda de comics local (o de Comixology, si prefieren hacerlo desde su oficina). Pero supongo que es más fácil dejarse llevar por la inercia corporativa y repetir los errores del pasado. Hablando de lo cual, tengo una historia sobre un grupo de niños que quieren leer libros buenos, pero viven en un mundo donde solo están permitidas las novelas sobre vampiros románticos...
Calificación: 5

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Sunday, August 5, 2018

Siempre Te Esperaré (Submergence)



Síntomas: El espía británico James More (James McAvoy) es capturado por terroristas somalíes. Al otro lado del mundo, la bióloga Dani Flinders (Alicia Vikander) se prepara para una peligrosa inmersión submarina. Entonces, mientras atraviesan sus respectivas crisis, ambos recuerdan el idílico tiempo que pasaron juntos en la costa de Francia.

Diagnóstico: Hacía mucho que no veía una película del visionario alemán Wim Wenders. Quizás por eso jamás hubiera reconocido su estilo en Siempre Te Esperaré, un curioso melodrama más interesado en el recuerdo del romance que en el romance mismo.
Basada en la novela "Submergence" de J.M. Ledgard, Siempre Te Esperaré utiliza la analogía del agua y lo oculto para explicar el carácter de los personajes... Dani parece ligeramente antisocial, y prefiere el aislamiento de la exploración marítima, desafiando a los científicos que niegan la existencia de vida en los abismos más profundos del océano. Y James se esconde bajo la identidad de un experto en pozos acuíferos contratado para llevar agua limpia a las regiones más pobres de Somalia, cuando en realidad está buscando a los líderes de Al-Qaeda que planean ataques en Europa.
Y así, la soledad de sus respectivos oficios y su naturaleza introspectiva conspiran para crear un fuerte lazo entre James y Dani, el cual parecía superficial (un simple romance vacacional), hasta que se transforma en algo más significativo cuando la vida los separa. Es una idea interesante que contradice las fórmulas del cine comercial... lo cual podría decepcionar al público que esperaba una experiencia más simple, con dos atractivos actores envueltos una fantasía romántica tradicional y comercialmente viable.
Por el contrario, Wenders está más interesado en estudiar las consecuencias periféricas de una relación y sus efectos en el comportamiento de la pareja. En otras palabras, no le preocupa el "amor", sino su función como motivador de conductas a veces contrarias a la naturaleza de los individuos involucrados.
O al menos esa fue mi interpretación pseudo-científica de la oblicua narrativa de Siempre Te Esperaré (ese título mexicano va a crear expectativas aún mas irreales sobre el contenido de la película) y de su extraño final, no exactamente ambiguo, pero de algún modo incompleto por negarnos la catarsis que estuvimos esperando durante casi dos horas. Entonces recordé de quién es la película y, claro, Wenders no va a hacer las cosas fáciles tan solo para cumplir nuestro capricho de un final feliz. O trágico. O cualquier tipo de emoción concreta para definir la conclusión de la película.
Las actuaciones de James McAvoy y Alicia Vikander me parecieron excelentes, capturando la división entre sus deseos personales y la realidad de sus vidas; pero mi papel favorito fue el de Alexander Siddig (más conocido como el Dr. Bashir en Star Trek: Deep Space Nine), un doctor civilizado y compasivo que hace su mejor esfuerzo por atender a los pobres en Somalia... aunque en ocasiones debe comprometer su moralidad para continuar su misión humanitaria. Es un papel secundario y relativamente pequeño, pero de algún modo me pareció la conexión entre emoción e intelecto que simboliza el romance de James y Dani.
Al menos esa fue mi teoría. No soy experto en romance (ni en el cine ni en la vida real), pero me intrigó la perspectiva de Wim Wenders y su abstracto análisis de una situación que empieza como cliché y se transforma en algo más profundo (ja, ja), combinando aspectos biológicos y filosóficos de emociones al mismo tiempo tan comunes como el agua que bebemos, y tan inescrutables como el agua en el fondo del mar. O tal vez me impresionó Alicia Vikander en bikini, y estoy racionalizando todo lo demás.
Calificación: 8

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Saturday, August 4, 2018

Crímenes Oscuros (Dark Crimes)



Síntomas: El policía Tadek Pietzek (Jim Carrey) investiga al famoso escritor Krystof Koslov (Marton Csokas), cuya más reciente novela tiene sospechosa similitud con un brutal asesinato cometido en el mundo real.

Diagnóstico: Aunque mucha gente no traga al comediante Jim Carrey, yo siempre he admirado su maniática energía y la convicción con la que aborda los papeles más absurdos para hacer reír al público. Sin embargo, con excepción de Man On the Moon, sus actuaciones "serias" me han parecido insípidas y olvidables, no por falta de talento, sino porque Carrey tiende a elegir proyectos simplones que no ofrecen suficientes retos ni oportunidades para explorar esa faceta de su carrera.
Y ahora la historia se repite con Crímenes Oscuros, donde Carrey interpreta a un policía polaco cuya obsesión con un crimen del pasado amenaza con destruir su carrera, su matrimonio, y hasta su salud mental. La trama está inspirada en hechos reales, reportados en un artículo de la revista The New Yorker; pero al adaptarla a cine, el director griego Alexandros Avranas y el guionista Jeremy Brock tomaron la ruta fácil de los clichés que podemos encontrar en cualquier thriller de los ochentas o noventas, incluyendo el clásico "policía con problemas personales", el "genio criminal que se burla de la ley", y desde luego el gran "twist" que podemos adivinar desde la mitad de la película, con el resultado de que no causa sorpresa alguna. Y lo mismo aplica a la estructura de la película, obedeciendo la confiable fórmula sin intentar la menor desviación. Así Tadek interroga testigos hostiles; se pelea con su esposa; desafía a sus superiores; y se deja seducir por la mujer fatal (Charlotte Gainsbourg) que podría saber más de lo que aparenta. En resumen: un relato que pretende ser crudo y "realista", pero carece de impacto emocional a pesar de la pálida cinematografía que simboliza el vacío moral de los personajes y la crueldad del mundo que los rodea... o algo así. Todo es muy serio e importante, con esa ambigüedad que simula sofisticación, pero solo causa confusión (como ejemplo puedo señalar los primeros veinte minutos de la película, donde ocurren muchas cosas, y al mismo tiempo no pasa nada).
Sin duda admiro que Carrey quiera evolucionar como actor y alejarse de las rutinas que lo hicieron famoso. Y definitivamente podría hacerlo; hay una escena en Crímenes Oscuros donde Tadek llora amargamente, y se nota el compromiso de Carrey con el sufrimiento del policía y la intensidad del momento... pero no sirve de nada, porque ni la historia ni los personajes despiertan interés en el espectador. Si no fuera por la presencia de Carrey, Crímenes Oscuros sería relleno genérico en horarios nocturnos de televisión por cable. Y quizás terminará ahí, o en la sexta pantalla de Thrillers en Netflix, donde solo los más aburridos y desesperados se atreven a explorar. Como sea, lo que Carrey necesita es desarrollar mejores instintos para seleccionar proyectos, o encontrar un nuevo agente que le diga la verdad. De preferencia ambas cosas.
Calificación: 5

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Friday, August 3, 2018

La Piel Fría (Cold Skin)



Síntomas: En el año 1914, un meteorólogo inglés (David Oakes) acepta pasar un año en una remota isla, registrando las fluctuaciones del viento. Su única compañía será Gruner (Ray Stevenson) el lunático encargado del faro local. Sin embargo la isla guarda un secreto que cambiará sus vidas... o tal vez las extinguirá.

Diagnóstico: Después de la mediana The Crucifixion, el director francés Xavier Gens (The Divide) regresa con un estilo muy diferente de terror, combinando elementos lovecraftianos (parece que están de moda entre los cineastas europeos) con un intenso estudio de carácter que examina el conflicto interno y externo de dos hombres compartiendo circunstancias desesperadas.
La historia es extremadamente simple: Gruner y su Amigo (nunca se revela el nombre del meteorólogo) fortifican el faro durante el día, y de noche enfrentan una perturbadora amenaza proveniente del mar. Y así se repite la rutina una y otra vez. Y otra vez. Es como Minecraft acuático, y con un bizarro triángulo romántico que no describiré para guardar las escasas sorpresas de la película.
Al principio es interesante descubrir los secretos de la isla desde la perspectiva de Amigo, un individuo racional y civilizado que debe adaptarse a las situaciones de vida o muerte que encuentra desde su primera noche, las cuales además desafían su estricto entrenamiento científico. Y, al mismo tiempo, Gruner revela gradualmente la magnitud de su locura, tal vez inspirada por la soledad de la isla... o por sus considerables perturbaciones psicológicas, que podrían ser más peligrosas para Amigo que cualquier amenaza del mar.
La dirección de Xavier Gens sugiere aspiraciones artísticas que el libreto no siempre puede cumplir. Tal vez una sensibilidad "pulp" le hubieran sentado mejor a La Piel Fría (cintas como The Monster y The Hallow demostraron la compatibilidad de las "creature features" con un sólido trasfondo psicológico), en vez del portentoso melodrama y los afectados monólogos del narrador que terminan sintiéndose más pretenciosos que poéticos.
Por otro lado, los efectos digitales me parecieron bastante buenos, con una variedad de entornos realistas y criaturas convincentes; las locaciones capturan con perfecta atmósfera el aislamiento literal y metafórico de los personajes; y, aunque se trata de una producción española filmada en inglés y basada en una novela de Alberto Sánchez Piñol, la influencia de Lovecraft enriquece la narrativa evocando obras como Dagon y The Shadow Over Innsmouth, no solo en la superficie (ja, ja), sino en el subtexto de habitar dos mundos sin pertenecer a ninguno. O, para usar una referencia más popular, también podríamos comparar La Piel Fría con ciertos aspectos de The Shape of Water.
No puedo culpar a Xavier Gens por su ambición de hacer una película seria de terror, con un nivel dramático y artístico que rara vez encontramos en este género. Sin embargo La Piel Fría es básicamente una B-Movie con buenos valores de producción, y le hubiera convenido (en mi humilde opinión) adoptar un tono más ligero, pero sin descuidar la buenas actuaciones y los emotivos temas de soledad y redención que establece el libreto de Jesús Olmo y Eron Sheean.
Como sea, La Piel Fría cuenta una historia interesante, nos muestra imágenes impactantes, y rinde oblicuo tributo a uno de mis autores favoritos, todo lo cual basta para darle una recomendación por su simple capacidad de entretener sin insultar nuestra inteligencia. Sin embargo, estimo que no será muy relevante para el cine de terror, ni para la filmografía de Xavier Gens. Considerando su talento, creo que su mejor trabajo yace en el futuro; solo es cuestión de encontrar el libreto correcto y aplicar su magia narrativa. Una idea: en vez de tantos "tributos", ¿por qué no adaptar las genuinas obras de H.P. Lovecraft? Nos acercamos al centésimo trigésimo aniversario de su nacimiento; sería bueno celebrarlo con una buena película. Para variar.
Calificación: 8

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Thursday, August 2, 2018

Godzilla: City On the Edge of Battle



Síntomas: Haruo Sakaki (voz de Mamoru Miyano) y los soldados que intentaban librar la Tierra de monstruos quedaron desmoralizados cuando descubrieron que Godzilla sigue vivo y ha alcanzado un tamaño colosal. Pero, cuando todo parece perdido, encuentran una comunidad de humanoides que logró sobrevivir en cavernas subterráneas. ¿Serán los descendientes de la humanidad, o algo más extraño?

Diagnóstico: Hace unos meses la cinta Godzilla: Monster Planet combinó ciencia ficción con mitología "kaiju" para contar una fascinante historia ubicada en el lejano futuro de la Tierra, cuando los monstruos gigantes se adueñaron del planeta. Y ahora la secuela, Godzilla: City On the Edge of Battle, continúa la saga con un abrupto cambio de tono que podría decepcionar a quienes esperaban (esperábamos) otra delirante dosis de acción kaiju. En cierto modo es lógico que la segunda parte de la trilogía dedique más tiempo a desarrollar los personajes y preparar el terreno antes del gran desenlace; pero aún así terminé extrañando el vertiginoso ritmo de la primera película, así como las dinámicas batallas de inmensa escala y desbordante imaginación, las cuales se ven ahora reemplazadas por largas discusiones sobre la ideología de varias razas extraterrestres, las opciones de la humanidad en una Tierra inhabitable, y la preparación de un nuevo plan para destruir a Godzilla, cuyo tamaño y poder se multiplicaron en los milenios transcurridos desde que el hombre abandonó el planeta. Solo hasta el final nos dan un poco de acción (bastante impresionante, a decir verdad), como preámbulo de otro enorme "cliffhanger" que nos invita a esperar la tercera parte.
Hablando de lo cual, conviene quedarse hasta el final de los créditos para conocer el rumbo que tomará la siguiente película. Pero no se ilusionen mucho... (MEDIANO SPOILER): la promesa insinuada en Monster Planet de revivir a Mechagodzilla no se concretó como yo esperaba, lo cual me hace cuestionar todo lo que hemos visto hasta el momento (FIN DEL SPOILER).
Regresando al punto: Godzilla: City On the Edge of Battle no tiene tanta acción, pero al menos responde muchas incógnitas planteadas en Monster Planet. Por ejemplo, por fin entendemos la función dramática de la cultura Exif (pasivos y espirituales), se revela el misterio de la raza Bilusaludo (agresivos y cerebrales), y se introduce la tribu Houtua, de apariencia humana (o al menos humanoide), que de algún modo logró sobrevivir en un planeta infestado de criaturas mortales. También se complica la relación entre Haruo y el Capitán de la nave Aratrum, en órbita de la Tierra, aunque sus tripulantes preferirían escapar al espacio profundo antes de que Godzilla logre detectarlos. Y no puede faltar un incipiente romance entre Haruo y Yuko Tani (voz de Kana Hanazawa), la piloto que podría cambiar el curso de la próxima batalla. Pero lo más importante es el diseño del plan que podría destruir a Godzilla de una vez por todas... lo cual parece imposible en vista de su tamaño y el incremento de su carga radioactiva.
Todo esto ayuda a pasar el tiempo, pero es básicamente hablar, hablar, hablar durante una hora, hasta que por fin llegamos a "lo bueno"... que sin duda es bastante bueno, aunque muy breve. De cualquier modo recomendaría Godzilla: City On the Edge of Battle porque, a fin de cuentas, contribuye sustancialmente a la mitología de Godzilla en un contexto rara vez explorado en las películas "oficiales". Y porque, independientemente del drama humano, la mera presencia de Godzilla es tan impactante y abrumadora que todo lo demás queda olvidado cuando vemos el brillo de la cresta, y nos preparamos para otro cataclísmico despliegue de su "aliento radioactivo". Eso es lo que quería ver, y Godzilla: City on the Edge of Battle cumplió mi deseo. Aunque sea por unos minutos.
Calificación: 7

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Wednesday, August 1, 2018

Big Legend



Síntomas: Tyler Laird (Kevin Makely) regresa al bosque donde perdió a su prometida Natalie (Summer Spiro) para descubrir la verdad sobre su misteriosa desaparición.

Diagnóstico: Por fin, una buena película sobre Sasquatch. O al menos tan buena como podría esperar a estas alturas.
A pesar de mi afecto por las "creature features", ya estaba cansado de películas sobre "Pie Grande" (o similares críptidos) que resultan ser simples cintas "slasher" con un homínido peludo en vez del clásico asesino enmascarado matando jóvenes en el bosque sin motivo aparente. Algunos ejemplos recientes: Boggy Creek, Exists y Don't Fuck in the Woods.
Por el contrario, Big Legend invierte la fórmula con un hombre como "cazador", y la criatura como su presa... aunque desde luego no es una presa indefensa. Gracias a eso Big Legend se siente más como un "thriller de venganza" ubicado en los bosques del norte de los Estados Unidos, tan densos que cualquier cosa (monstruo, animal o humano) podría esconderse detrás del siguiente árbol. Y aunque Tyler no cree en "cuentos de hadas", sabe que Natalie no fue atacada por un oso, sino por algo más inteligente y peligroso.
La dirección de Justin Lee (haciendo su debut en largometrajes) es un poco irregular, y la edición pudo afinarse para evitar escenas demasiado largas que rompen el flujo narrativo. Pero en general Big Legend me pareció una experiencia entretenida y satisfactoria, con una sólida estructura que incrementa la tensión sin hacer (demasiadas) trampas ni recurrir a (excesivos) clichés del cine de monstruos. Y, desde luego, Lee añade apropiadas dosis de sangre y violencia para sazonar la receta.
También me gustaron las actuaciones de Kevin Makely como el protagonista preparado para todo... o casi todo; y de Todd A. Robinson como Eli, un cazador que se une voluntariamente a la búsqueda porque tiene curiosidad sobre la existencia de Sasquatch... aunque su auténtica función es romper la monotonía con conversaciones sobre conspiraciones y leyendas nativas que hacen más placenteras las caminatas por el bosque. Finalmente, la participación de tres veteranos del horror añade un poco de prestigio al proyecto: Amanda Wyss (A Nightmare on Elm Street) como la psiquiatra que atiende a Tyler después de la trágica desaparición de su prometida; Adrienne Barbeau (Creepshow) como la madre de Tyler; y el gran Lance Henriksen en un enigmático epílogo que promete una secuela, la cual definitivamente quiero ver.
En cuanto a los efectos especiales, Big Legend es estrictamente práctica, con un poco de "gore" y una criatura cuyo realismo no depende de la calidad del látex, sino de la habilidad para filmar entre sombras y follaje para ocultar las limitaciones de un tradicional "hombre con disfraz". Y, afortunadamente, el director pone el suspenso por encima de la violencia, de modo que Big Legend funciona mejor entre menos veamos al monstruo. Claro que esto no impide tener un intenso tercer acto donde hombre y bestia se enfrentan en igualdad de circunstancias, y no sabemos quién ganará (¿mencioné que habrá una secuela?)
Quizás Big Legend no sea una "joya oculta" (los devotos de Sasquatch podrían tener una opinión distinta), pero merece una recomendación como competente B-Movie realizada con talento, creatividad, y un sutil sentido del humor que no empaña la seriedad de la premisa ni disminuye la convicción del implacable protagonista. Y, como no existe mucha competencia, supongo que Big Legend podría describirse como la mejor película de "cripto-terror" de este año. Ojalá tuviéramos más candidatos.
Calificación: 8

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