Friday, December 13, 2019

Jumanji: El Siguiente Nivel (Jumanji: The Next Level)



Síntomas: Mientras trata de reparar el videojuego destruido (como vimos al final de Jumanji: Welcome to the Jungle), el joven Spencer (Alex Wolff) es transportado nuevamente al universo de Jumanji, y sus amigos deciden rescatarlo, con la ayuda accidental de dos nuevos jugadores. Sin embargo, descubren que no todo es como recordaban.

Diagnóstico: La cinta Jumanji: Welcome to the Jungle (2017) me pareció un refrito flojo y sin historia; pero el humor del libreto y la simpatía de los actores rescataron la situación y alcanzaron suficiente éxito económico para garantizar la producción de un refrito del refrito. Y, para bien o para mal (estoy indeciso), el resultado es muy similar a la cinta previa, con algunas mejorías en el plano visual, y defectos más notorios en la narrativa. Pero el mayor problema es que no fue tan graciosa... la única condición que necesitaba cumplir para satisfacer a sus fans.
Quizás fue la falta de originalidad, o la repetición de chistes que ya habíamos visto. En Jumanji: Welcome to the Jungle, cuando los jóvenes entraron al mundo virtual de Jumanji adoptaron "avatares" opuestos a sus personalidades, lo cual generó abundantes risas reforzadas por el excelente desempeño de los actores: el inseguro Spencer (Alex Wolff) se vio transformado en un héroe de acción interpretado por Dwayne Johnson; la vanidosa joven Bethany (Madison Iseman) despertó en el avatar de Shelly (Jack Black), un rechoncho experto en cartografía; y así, cada jugador aprovechó la incongruencia de sus respectivos avatares para aprender algo nuevo sobre sí mismos y mejorar su conducta hacia sus semejantes. En Jumanji: El Siguiente Nivel ocurre lo mismo, pero el director Jake Kasdan y los guionistas Jeff Pinker y Scott Rosenberg decidieron cambiar las cosas, asignando distintos avatares a los personajes que ya conocíamos. No fue mala idea para introducir un poco de conflicto y refrescar la fórmula... pero tampoco fue suficiente. El contraste no es tan novedoso, y las lecciones de vida que todos aprenden parecen débiles repeticiones sin gran convicción.
Afortunadamente, no todo está perdido. La adición de dos jugadores geriátricos (Danny DeVito y Danny Glover) altera la dinámica y ofrece nuevas situaciones humorísticas que serán particularmente simpáticas para espectadores de... cierta edad. Y los nuevos avatares que entran en juego prácticamente se roban la película, especialmente Ming, interpretada por Awkwafina. Su introducción es bastante anémica... pero ciertos eventos de la película la transforman en el personaje más gracioso y subversivo. Y, en una película con tantos animales "villanos", me gustó que al menos uno de los héroes adopte un avatar no-humano para balancear las cosas.
Además, como mencioné antes, los efectos especiales son muy superiores, no solo en la recreación de animales increíblemente realistas (las avestruces me impresionaron mucho), sino en espectaculares escenarios que funcionan como "niveles" más creativos y complicados que antes (obviamente me refiero a los puentes colgantes). Por el lado negativo, el villano es aún más olvidable ("Jurgen el Brutal", interpretado por Rory McCann); y todo el juego se basa en la persecución de un "mcguffin" absolutamente genérico y banal. Pero, bueno... supongo que no puedo culpar a la película que imita un videojuego por copiar con tanta precisión la torpe mecánica dramática de un auténtico videojuego.
A fin de cuentas lo importante no es la historia, sino compartir otra aventura con estos divertidos personajes. Tal vez Jumanji: El Siguiente Nivel no fue tan graciosa como su predecesora, pero inspira suficientes risas (o al menos sonrisas) para recomendarla, con la condición de entrar al cine con bajas expectativas para no salir decepcionados. Y, aunque no siento particular necesidad de ver otra secuela, al menos diré que el final de Jumanji: El Siguiente Nivel por fin retoma el mejor elemento de la original Jumanji (1995): la introducción de la jungla en el mundo real. Ese fue el factor clave que faltó en ambas secuelas (en mi humilde opinión), y no debieron esperar tanto para implementarlo. Pero, bueno... mejor tarde que nunca. Supongo que así venden más boletos.
Calificación: 7

IMDb

Thursday, December 12, 2019

Daniel Isn't Real



Síntomas: Cuando era niño, Luke Nightingale (Griffin Robert Faulkner) creó un amigo imaginario llamado "Daniel" (Nathan Chandler Reid) como defensa contra una amarga situación doméstica. Diez años después, Luke (Miles Robbins) se siente abrumado por la presión de los estudios universitarios y la enfermedad de su madre; entonces llama de nuevo a Daniel (Patrick Schwarzenegger)... y descubre que el amigo imaginario también creció, y no es fácil controlarlo.

Diagnóstico: En Some Kind of Hate (2014) el director Adam Egypt Mortimer aderezó la tradicional receta "slasher" con inesperados ingredientes sobrenaturales para crear una cinta de difícil clasificación. Y ahora, Mortimer desafía de nuevo nuestras expectativas con Daniel Isn't Real, un hipnótico misterio que podría encajar en múltiples géneros según la interpretación de cada espectador. Pero, a fin de cuentas, Daniel Isn't Real me pareció un interesante experimento "indie" con algunos problemas menores que no alcanzan a opacar sus audaces ideas.
Entre esos problemas: la superficialidad del personaje central. Luke (Miles Robbins) es un estudiante mediocre sin rumbo en la vida, pero con cierto talento visual y buen corazón, como demuestra al cuidar a su madre Claire (Mary Stuart Masterson). Sin embargo, Luke teme que las perturbaciones mentales de su madre sean hereditarias... lo cual parece confirmarse cuando regresa Daniel (Patrick Schwarzenegger), el amigo imaginario de su infancia. Y, aunque Luke sabe que todo está en su mente, su vida realmente empieza a mejorar con los consejos de Daniel, quien básicamente lo inspira a tener más confianza en sí mismo, y a tomar riesgos que rinden frutos positivos. Entonces Daniel empieza a mostrar tendencias hostiles, y las cosas se complican.
La debilidad de Luke como protagonista podría ser una decisión intencional del director para enfatizar la transformación del joven bajo la influencia de su amigo imaginario. Pero aún así siento que el papel requería un actor más sustancial para transmitir el conflicto interno de Luke y las dudas que despiertan los consejos cada vez más amorales de Daniel. Ese choque de voluntades debería ser el motor principal de la película (en mi humilde opinión), en vez de quedar en segundo plano mientras Luke encuentra novia o tiene largas discusiones con su psiquiatra. Las cuales, por cierto, también parecen oportunidades desperdiciadas para explorar el lado psicológico de los "amigos imaginarios", un tema que siempre he encontrado fascinante (no, nunca tuve "amigo imaginario" de niño; hablar con mis perros era más que suficiente).
Por el lado positivo, me gustó mucho la "historia de origen" de Daniel, así como su evolución conforme gana fuerza para controlar a Luke. Patrick Schwarzenegger (sí, el hijo de Sylvester Stallone)(o algo así) tiene buena presencia, y es capaz de expresar sin palabras la malicia oculta detrás de su interés por su "amigo real". Definitivamente este Schwarzenegger heredó su talento del otro lado de la familia.
Otro gran acierto de Daniel Isn't Real es la cinematografía de Lyle Vincent y la música de "Clark", conjugándose para crear una atmósfera surrealista que complementa el fracturado estado mental de Luke. Los tonos magenta que identifican la presencia de Daniel contrastan con la paleta cálida del "mundo real", y apoyan la narrativa con su eventual fusión. Al igual que Luke, no estamos seguros de dónde termina la realidad y comienza su neurosis.
En cuanto a los aspectos de "horror", Daniel Isn't Real tiene un poco de sangre y algunos competentes efectos (prácticos y digitales), pero solo son herramientas al servicio de la historia. Lo importante es la crisis emocional de Luke, y su lucha contra el "amigo imaginario" que podría ser un síntoma de esquizofrenia, o algo más inusual. Tal vez esto suena como "Fight Club Universitario", pero una comparación más precisa sería con Donnie Darko. O con Drop Dead Fred.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, December 11, 2019

Marriage Story


Síntomas: Tras varios años de matrimonio, Charlie y Nicole Barber (Adam Driver y Scarlett Johansson) inician el proceso de divorcio, y descubren que es más difícil de lo que parece.

Diagnóstico: Como admirador del director Noah Baumbach, me da mucho gusto que la película Marriage Story esté recibiendo tanta atención de la crítica y los premios cinematográficos... pero, francamente, no me parece que sea su mejor trabajo (eso se lo dejaría a The Squid and the Whale o Mistress America). Sin embargo, Marriage Story es indudablemente la obra más impactante de Baumbach, y quizás sea el más perspicaz retrato cinematográfico del divorcio gracias a su admirable balance de análisis y compasión. Su propósito no es señalar culpables, ni explotar el sufrimiento de los personajes, sino acompañarlos en un doloroso proceso que se vuelve antagónico por la intervención de abogados litigiosos y engorrosa legislación que complica todo sin tomar en cuenta las emociones de los involucrados.
Sin embargo, esos abogados y esas leyes tampoco son los villanos, pues tienen una importante función social. Su propósito (aunque no necesariamente su efecto) es proteger a los inocentes y crear una estructura racional para un conflicto pasional. En resumen: Marriage Story sugiere que nadie "gana" un divorcio; cuando mucho puede sobrevivirse sin infligir daño excesivo al resto de la familia.
O al menos esa fue mi interpretación personal. Quizás la auténtica intención de Marriage Story es que cada espectador elija su "contendiente", y siga la historia de Charlie y Nicole con todo el suspenso de una competencia deportiva... o una película de terror (después de todo, Marriage Story incluye un poco de "gore"... pero su función es más humorística que terrorífica)(lo cual, de paso, denota el fino control de Baumbach para modular el tono de la película y mantener el equilibrio dramático sin deprimir al público).
Entonces, la trama podrá depender de nuestra percepción individual, pero las actuaciones son universalmente excelentes gracias al trabajo de un reparto encabezado por Scarlett Johansson y Adam Driver. Después de participar en tantas franquicias de fantasía y ciencia ficción es fácil olvidar que, además de ser "estrellas de cine", también son actores intensos y naturales. Charlie es un director teatral obsesionado con su trabajo, lo cual afectó su matrimonio a lo largo de los años; y Nicole es una actriz que sacrificó su carrera cinematográfica en Los Ángeles para apoyar a su esposo en Nueva York. Driver y Johansson incorporan toda una vida de pequeños gozos y frustraciones en el marco emocional de Nicole y Charlie, y el resultado es absolutamente realista, sin parecer un "duelo de actuación"... tan solo dos personas con un pasado común que buscan futuros separados.
También destacan en papeles secundarios Ray Liotta, Alan Alda, Julie Hagerty, Merrit Wever y, sobre todo, Laura Dern como Nora, la cínica abogada de Nicole. La experiencia que ha tenido con tantos casos de divorcio le permite anticipar la transformación que Charlie y Nicole sufrirán a lo largo del arduo proceso legal... aunque ni ellos ni nosotros podemos creer que llegarán a tales extremos. Pero a fin de cuentas nadie sabe lo que es capar de hacer para defender su posición.
Mi única queja sobre Marriage Story es que se siente un poco larga; pero nunca es aburrida gracias al magnetismo de los protagonistas y al pragmático libreto que desarrolla una situación cruel y deshumanizante sin caer en excesos sentimentales. Habiendo dicho eso, no sé si era necesario escuchar a Kylo Ren cantar una canción completa de Stephen Sondheim. Fuera de eso, Marriage Story me pareció una cinta muy recomendable, no solo como entretenimiento sino como genuina lección de vida. El cine tiende a exagerar para hacer las cosas más dramáticas y memorables... pero por alguna razón siento que Marriage Story apenas exploró la superficie del divorcio moderno.
Calificación: 9

IMDb

Monday, December 9, 2019

I Lost My Body (J'ai Perdu Mon Corps)



Síntomas: Una mano cercenada despierta en el hospital, y empieza a buscar el cuerpo al que perteneció.

Diagnóstico: Suena como una historia de horror, pero en realidad I Lost My Body es un poema visual sobre el eterno conflicto entre destino y voluntad individual, todo ello envuelto en un romance juvenil para hacer más digerible su mensaje y compleja filosofía. En resumen: una de las mejores películas animadas del año, y un deleite para los sentidos (no solo la vista).
Lo primero que me impresionó en I Lost My Body fue su sensibilidad artística. Solo por medio de la animación sería posible crear la etérea atmósfera que transforma cada escena en una visión onírica, sin sacrificar los principios físicos del mundo real. I Lost My Body parece inicialmente confusa y surrealista, hasta que empezamos a dilucidar las conexiones entre sus dispares elementos, y se revela la motivación de la mano para encontrar su cuerpo perdido.
Para bien o para mal, el "misterio" de la mano se resuelve demasiado rápido, gracias a los "flashbacks" que recuentan los eventos previos a su amputación. Y así es como conocemos a Naoufel (voz de Hakim Faris), un joven repartidor de pizzas en París con una infeliz existencia; pero todo cambia cuando lleva un pedido a un edificio de departamentos, y encuentra una razón para cambiar su vida. Entonces, tomando la iniciativa por primera vez, Naoufel reconoce el poder de su voluntad para desafiar el destino que él consideraba inmutable por culpa de una tragedia en su pasado (ni en Francia se escapan de ese venerable cliché).
La evolución de Naoufel es ciertamente inspiradora, y ofrece por igual momentos introspectivos, graciosos y emotivos. El libreto de Guillaume Laurant (frecuente colaborador de Jean-Pierre Jeunet, lo cual explica el tono general de esta película) mantiene la clásica sobriedad del melodrama europeo que no requiere gestos exagerados para expresar los sentimientos de los protagonistas. Por el contrario, las mesuradas actuaciones (me refiero igualmente a las voces y los dibujos) son más elocuentes por su minimalismo y precisión. Sin embargo, creo que la película funciona mejor cuando el director Jérémy Clapin deja que el "lenguaje" de la mano y el maravilloso diseño de producción se encarguen de contar la historia. La trama de Naoufel sirve para capturar la atención del espectador y establecer un rumbo concreto; pero yo hubiera preferido seguir durante más tiempo la macabra "road movie" de la mano viviente, porque ahí es donde brilla con mayor intensidad la visión del cineasta, y el trabajo de los artistas que colaboraron en la creación de esta joya cinematográfica.
I Lost My Body se estrenó sin mucha fanfarria en Netflix, pero merece la atención del público en busca de experiencias nuevas e inusuales. Cada aspecto de la producción está impecablemente realizado, desde las voces de Hakim Faris, Victoire Du Bois y Patrick d'Assumçao, hasta la música de Dan Levy, por no mencionar varias canciones "pop" francesas que nos transportan de inmediato al contexto cultural del joven protagonista. Frozen II y The Lion King podrán ganar millones, pero creo que I Lost My Body es un logro más significativo porque refleja el potencial de la animación y su evolución como herramienta narrativa. Todo los demás son simples caricaturas.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, December 8, 2019

La Cabaña Siniestra (The Lodge)



Síntomas: Unos meses después de perder a su madre en trágicas circunstancias, los niños Mia y Aidan Hall (Lia McHugh y Jaeden Martell) pasan la Navidad en una remota cabaña con su padre Richard (Richard Armitage) y su novia Grace (Riley Keough), a quien culpan indirectamente por la muerte de su madre. Y no será una Navidad feliz.

Diagnóstico: ¡Hammer time! En mi adolescencia veneraba las películas producidas por el estudio británico Hammer Films; y, aunque la versión actual de Hammer no es estrictamente la misma entidad del siglo pasado, aún tiene conexiones con los fundadores originales. Por eso siento sincera emoción cinéfila cuando veo el nombre "Hammer" en los créditos de una película. Sirva esta nostálgica digresión para explicar mi entusiasmo por La Cabaña Siniestra, incluso antes de que empezara.
Ah, y también hay otra razón: en el 2014, los directores Veronika Franz y Severin Fiala ganaron la atención de los fans del horror (como yo) con la excelente cinta Goodnight Mommy; y ahora La Cabaña Siniestra representa su debut en inglés. ¿Lograrán duplicar el éxito previo, o fueron "one hit wonders"?
Me complace decir que La Cabaña Siniestra rebasó mis expectativas (y no solo por el asunto de Hammer Films); aunque también puedo comprender la reacción del público impaciente que probablemente se aburrirá esperando que pase algo en este parsimonioso thriller, ya que no sigue las fórmulas tradicionales del horror ni recurre a "sustos" baratos para crear una atmósfera tenebrosa y angustiante que nos atrapa de principio a fin.
Después de una violenta tragedia en los primeros minutos de la película, Franz y Fiala establecen una situación simple, pero con gran potencial dramático: los niños Mia y Aidan Hall (Lia McHugh y Jaeden Martell) pasarán la Navidad con su padre Richard (Richard Armitage) y su nueva novia Grace (Riley Keough) en su casa de campo (no es realmente una "cabaña" como dice el título, sino una casa de dos pisos con ático, sótano, y abundantes rincones oscuros donde todo puede suceder). Sin embargo los niños odian a Grace porque la consideran parcialmente responsable por la muerte de su madre Laura (Alicia Silverstone). Por su parte, Grace tiene sus propias dificultades personales, tratando de superar una infancia traumática que aún la atormenta de vez en cuando. Y cuando Richard tiene que dejarlos por una urgencia de trabajo, la relación entre Grace y los niños se vuelve cada día más tensa, a pesar de los sinceros esfuerzos de la mujer por congraciarse con ellos. Entonces empiezan a ocurrir cosas extrañas que podrían tener múltiples explicaciones, desde un espíritu vengativo (probablemente la madre fallecida, tratando de proteger a sus hijos), hasta algo más metafísico, que parece descabellado, pero podría explicar los bizarros fenómenos que atraviesa el trío.
Disfruté mucho la deliciosa tensión creada por los directores sin necesidad de efectos especiales ni trampas narrativas. Las actuaciones son expresivas y mesuradas, con escasos diálogos para enfatizar el aislamiento físico y emocional de los personajes. Los niños Lia McHugh y Jaeden Martell manifiestan su desagrado por Grace sin volverse irritantes; incluso podríamos decir que su desconfianza por la nueva madrastra es lógica y justificada. Por su parte, Riley Keough mantiene el precario balance entre la crisis psicológica de Grace y el atrofiado instinto maternal que la inspira a proteger a los niños, a pesar de su continua hostilidad.
El resultado es un brillante ejemplo de "menos es más", que también confirma el talento de Veronika Franz y Severin Fiala para explorar los niveles ocultos del horror que rara vez encontramos en cintas menos ambiciosas de este género. Finalmente, conviene repetir que La Cabaña Siniestra no es una película para todos los gustos, pues requiere paciencia y observación para asimilar todo lo que expresa sin palabras y nos muestra sin imágenes. En resumen: un estimulante ejercicio para la imaginación, más satisfactorio que cualquier espectáculo "gore" o muestrario de efectos digitales. Todo eso también me gusta... pero el horror funciona mejor cuando se conecta directamente con nuestra mente, sin intermediarios que contaminen el proceso.
Calificación: 9 (pierde medio punto por lo que le pasa al perrito Grady)

IMDb

Saturday, December 7, 2019

Entre Navajas y Secretos (Knives Out)



Síntomas: El aparente suicidio del millonario escritor Harlan Thrombey (Christopher Plummer) despierta la codicia de sus hijos... y la curiosidad del excéntrico detective Benoit Blanc (Daniel Craig).

Diagnóstico: En su primera película (Brick), el director Rian Johnson rindió homenaje al cine "noir" de una forma nueva e inesperada. Y ahora repite un truco similar con Entre Navajas y Secretos, un clásico relato de detectives inspirado por los cuentos de Agatha Christie y sus adaptaciones cinematográficas, desde And Then There Were None (1945) hasta la reciente Murder On the Orient Express (2017). El resultado es una cinta muy ingeniosa y divertida, con un excelente reparto que hace memorables hasta las más insignificantes escenas ("¿Regresaste de nuevo?"), y un espectacular diseño de producción que evoca la elegancia del pasado para contar una historia sobre avaricia y división de clases muy apropiada para el presente.
Claro, al igual que ocurrió con Brick, esta abigarrada fusión de formas y estilos se siente un poco artificial, y requiere un ajuste en nuestras expectativas para asimilar lo que Johnson intentó hacer. En otras palabras: es difícil tomar en serio Entre Navajas y Secretos, pero eso no impide apreciar el esmero dedicado al frente y detrás de las cámaras para crear una obra tan entretenida y satisfactoria.
La premisa cuenta con todos los ingredientes de un misterio literario: una muerte inesperada, una familia codiciosa, y un testamento de incierto contenido. No voy a describir a cada miembro de la familia, porque es más interesante conocer sus afectaciones individuales al mismo tiempo que el detective Benoit Blanc (Daniel Craig), así que solo mencionaré los actores cuyo notable desempeño logra dar vida a los bizarros (pero muy humanos) integrantes de la familia Thrombey: Jamie Lee Curtis, Chris Evans, Michael Shannon, Don Johnson, Toni Collette, Katherine Langford, Jaeden Martell, K Callan y Riki Lindhome. La cantidad de personajes y el vertiginoso ritmo de la película impide desarrollarlos con adecuada profundidad, pero los actores se encargan de llenar los huecos a base de talento, de modo que el más tenue esbozo basta para revelar la personalidad de cada sospechoso. Y casi siempre son personalidades repulsivas.
Por eso el detective Blanc elije como ayudante a Marta Cabrera (Ana de Armas), la enfermera del difunto Harlan, quien conoce íntimamente los secretos de la familia. Y así, Benoit y Marta empiezan su improvisada investigación, con el apoyo (e impacientes miradas) del Teniente Elliott (Lakeith Stanfield), y ocasionales visitas del abogado familiar (Frank Oz), y del viejo Sr. Proofroc (M. Emmet Walsh), vigilante de la extensa propiedad donde se ubica la mansión Thrombey.
Hasta ahí todo parece normal... y entonces Rian Johnson empieza a transformar la gentil fórmula del "whodunit" en un acertijo con múltiples respuestas que a veces parecen contradictorias o incompatibles (no, no es como Clue); pero al final todo tiene sentido... con un poco de oportuna manipulación por parte del director. Sin embargo, como dije, me estaba divirtiendo tanto que no me importaron las inverosímiles deducciones del detective, ni la nebulosa motivación del culpable. O culpables. O quizás nadie es culpable. O quizás yo maté a Harlan.
Entre Navajas y Secretos es un creativo thriller donde la identidad del asesino es el menor de los misterios; y al mismo tiempo es una comedia costumbrista que aprovecha la disfuncional dinámica familiar como metáfora de ciertos vicios en la sociedad contemporánea. La artificialidad de la narrativa (particularmente instigada por el personaje de Benoit Blanc, una caricatura basada en detectives ficticios como Hercules Poirot y C. Auguste Dupin) resta un poco de impacto emocional a la experiencia general, pero por lo demás Rian Johnson creó una brillante película que refleja su madurez como cineasta, y su gran afecto por el cine de antaño, listo para ser redescubierto por las nuevas generaciones con la motivación correcta. Y esa motivación podría ser Entre Navajas y Secretos. ¡Ese fue su plan desde el principio! Y hubiera funcionado si no fuera por el detective entrometido.
Calificación: 9

IMDb

Friday, December 6, 2019

Nueva York Sin Salida (21 Bridges)



Síntomas: El Detective Andre Davis (Chadwick Boseman) inicia una frenética persecución por la isla de Manhattan en busca de los asesinos que mataron a media docena de policías durante un robo de narcóticos.

Diagnóstico: Todos los clichés imaginables del cine policíaco están presentes en Nueva York Sin Salida. Desde el héroe con una Tragedia del Pasado, hasta el capitán iracundo que exige resultados (interpretado por el genial J.K. Simmons, probablemente el mejor Capitán Iracundo en la historia del cine), cada personaje y cada escena se han utilizado en incontables obras del género. Sin embargo, el carisma de Chadwick Boseman y la dirección de Brian Kirk ganaron gradualmente mi confianza, y para la mitad de la película me encontré razonablemente interesado en la cruzada justiciera del Detective Andre Davis, no porque la historia se vuelva mágicamente buena (¿existirá una conspiración donde Nada Es Lo Que Aparenta?), sino porque Kirk aprovecha las grietas de la fórmula para filtrar algunos comentarios sobre la contradictoria relación de respeto/odio que mucha gente tiene con las instituciones policíacas, sobre todo en el entorno sociopolítico actual de los Estados Unidos. Lamentablemente Kirk y su escuadrón de guionistas no se atrevieron a llevar el mensaje demasiado lejos, y perdieron la única innovación de Nueva York Sin Salida.
Hablando de decepciones, el título mismo de la película indica otra oportunidad desperdiciada: para evitar que los asesinos escapen de la isla de Manhattan, los superiores del Detective Davis acceden a cortar los accesos al exterior, lo cual significa cerrar 21 puentes (el título original en inglés), detener los trenes, y bloquear los túneles. Es de madrugada, así que el caos vial no será tan grande, pero Davis tiene hasta las 5 de la mañana para cumplir su misión. Entonces abrirán los puentes, y los villanos podrán escapar.
Sin embargo, los asesinos nunca intentan abandonar la isla; el asunto de los puentes se olvida de inmediato, y solo sirve para imponer un arbitrario límite de tiempo... ¡que también se ignora! Aprovechar el aislamiento de la isla para fines dramáticos hubiera requerido talento e imaginación; pero eso excedería la ambición de la película.
Para terminar rápido, señalaré algunos puntos positivos de Nueva York Sin Salida. Chadwick Boseman es un excelente protagonista, igualmente convincente en los momentos dramáticos y en las secuencias de acción. Hay una persecución a pie tan dinámica y compleja que me recordó su trabajo en Black Panther, pero sin tantos adornos digitales (por cierto, Nueva York Sin Salida fue producida por los Hermanos Russo, directores de algunas de las mejores cintas del Universo Cinemático de Marvel... doble decepción). Lo apoya un elenco secundario de competentes actores que hacen más tolerables sus trilladas escenas; además de J.K. Simmons tenemos a Sienna Miller (como la compañera temporal de Davis - al principio se odian, y después se respetan); Alexander Siddig (más conocido para fans de Star Trek como el Dr. Bashir); y Taylor Kitsch y Stephan James como los asesinos, con métodos y personalidades muy distintas para introducir su propio sub-nivel de conflicto.
Nada de lo cual resuelve el problema fundamental de Nueva York Sin Salida: es incapaz de inspirar suspenso (o cualquier otra emoción) porque todo ocurre exactamente como esperamos. Es como escuchar el mismo chiste contado por diferentes personas; tal vez apreciamos las inflexiones individuales, y el "sabor" que cada quien le da a las palabras... pero nadie se ríe al final.
Calificación: 6.5

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Wednesday, December 4, 2019

The Irishman



Síntomas: En una casa de reposo, Frank Sheeran (Robert De Niro) recuenta sus experiencias dentro del crimen organizado, desde que conoció accidentalmente al "capo" Russell Bufalino (Joe Pesci), hasta su ascenso en la política sindical, donde se convirtió en amigo y asesor del legendario Jimmy Hoffa (Al Pacino).

Diagnóstico: En muchos aspectos The Irishman es como "los grandes éxitos" de Martin Scorsese condensados en una sola (larga) película. Pero también representa una notable evolución en su estilo, incorporando herramientas contemporáneas a la clásica visión que ayudó a establecer las bases del cine moderno hace medio siglo.
A primera vista The Irishman es otra historia sobre la mafia... un tema recurrente en la filmografía de Scorsese, cocinado con los mismos ingredientes de Mean Streets (1973), Casino (1995) y Goodfellas (1990), pero con una receta sutilmente alterada para enfocarse en la transformación interna de los personajes, sin descuidar la violencia y humor negro que hicieron tan atractivas aquellas obras.
Y así, durante tres horas y media contemplamos los diversos factores que convirtieron a un humilde camionero en uno de los miembros más poderosos de la mafia americana. El éxito de Frank Sheeran (Robert De Niro) se debe a la obediencia y la lealtad, acompañados por un pragmático sentido común que le ayuda a  racionalizar sus crímenes como consecuencias naturales de su entorno. Es un papel perfecto para Robert De Niro, pues aprovecha su capacidad para expresar sin palabras lo que está pensando... y, sobre todo, lo que está sintiendo. Después de participar en tantas cintas mediocres (por decirlo amablemente), me alegra mucho que De Niro tenga oportunidad de recordarnos por qué es uno de los mejores actores de nuestro tiempo.
En el papel de Russell Bufalino, Joe Pesci sorprende con una actuación sobria y mesurada... pero solo en la superficie. Por debajo de su conciliadora actitud palpita la férrea intensidad que elevó al modesto comerciante a su posición actual ("actual" en los años setentas). Y en el extremo opuesto del espectro emocional, Al Pacino se divierte con el papel de Jimmy Hoffa, carismático, impulsivo, y lleno de pasión; en otras palabras, un líder nato que dice lo que piensa, pero no siempre piensa lo que dice. Frank y Jimmy forman un perfecto dueto de "Kirk y Spock"... o "yin y yang", para espectadores más espirituales.
Sobre el asunto del "rejuvenecimiento digital" solo diré que logró conservar la elocuencia de las actuaciones, aunque no engaña por completo al ojo humano. Tal vez la siguiente versión del software será perfecto; pero por lo pronto es una distracción que ocasionalmente me "sacó" de la película.
Hablando de quejas, también mencionaré que tres horas y media se sienten excesivas. Ya sé que Scorsese se especializa en esos momentos casuales que parecen irrelevantes a primera vista, cuando en realidad están desarrollando el carácter de los personajes; pero cuando gasta varios minutos en una conversación sobre "cuánto tiempo es aceptable llegar tarde a una cita", tal vez es momento de hacerle caso al editor. O, mejor dicho, editora. Thelma Schoonmaker lleva cincuenta años colaborando con Scorsese, y es parte integral de su genialidad, lo cual podemos confirmar una vez más en The Irishman. Tengo entendido que el corte original de la cinta duraba más de cuatro horas, y sospecho que Schoonmaker ayudó a "domar" la película y mantenerla legible a pesar de tantos personajes y períodos históricos. Lo cual me recuerda... más que cualquier otra luminaria en Hollywood, Thelma Schoonmaker necesita escribir un libro; sería fascinante conocer los detalles de su vida y su carrera. O tal vez ya lo escribió, pero con instrucciones de publicación póstuma, para no "quemar puentes" en Hollywood. Al terminar de escribir esta crítica voy a pre-ordenarlo en Amazon, aunque solo exista en mi imaginación. Ya encontraré la manera de hacerlo.
Regresando al punto, creo que The Irishman no es la mejor película de Martin Scorsese, y tampoco fue mi favorita (esa sigue siendo Goodfellas, seguida de cerca por la menospreciada Bring Out Your Dead); sin embargo, definitivamente creo que The Irishman es su obra magna, no solo por sus valores intrínsecos, sino por todo lo que representa en la trayectoria global del director... la culminación de su interés en el crimen organizado; la colaboración con sus más estimados colaboradores; y el testimonio de que su talento sigue vigente cuando el de muchos colegas se extinguió al mismo tiempo que su juventud (no mencionaré nombres)(George Lucas y Francis Ford Coppola). Al igual que Frank Sheeran, Scorsese está examinando su vida, no necesariamente en hechos concretos, sino en las relaciones que forjaron su camino. Espero sinceramente que esté satisfecho con el resultado; y creo que nadie opinaría lo contrario, porque no queremos que "pinten nuestras casas".
Calificación: 9

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Monday, December 2, 2019

Un Día Lluvioso en Nueva York (A Rainy Day in New York)



Síntomas: Los estudiantes universitarios Gatsby Welles (Timothée Chalamet) y Ashleigh Enright (Elle Fanning) viajan a Manhattan para entrevistar a un famoso director cinematográfico, pero el día se convierte en una agitada aventura donde ambos tienen importantes revelaciones sobre sus vidas.

Diagnóstico: Podríamos decir que Un Día Lluvioso en Nueva York es clásico Woody Allen: un joven neurótico pasa el día (lluvioso) visitando pintorescas locaciones de Nueva York, mientras cuestiona su vida y trata de definir su futuro. Mientras tanto, la entrevista de una estudiante se transforma en una farsa cómica que satiriza variados clichés de Hollywood, desde el arrogante genio incomprendido, hasta el galán irresistible. Perfecto material para que Woody Allen nos haga reír y pensar con sus agudos poderes de observación. Lo único que faltó fueron las risas. Y la observación.
En vez de eso, tenemos una película fundamentalmente dividida entre su planteamiento y su ejecución. Claramente Allen (o sus productores) eligieron actores de moda para extender el potencial económico de la cinta, y atraer segmentos demográficos que no conocen a Woody Allen (ni les importa). Pero Allen no quiere (o no puede) escribir para esos segmentos, y el resultado es un atractivo elenco joven que se comporta como adultos intelectuales de Manhattan... ya de por sí una propuesta arriesgada que evoca los peores elementos de "los problemas de la gente bonita". El melodrama es demasiado artificial; y las emociones, inexistentes.
Timothée Chalamet es un excelente actor con el libreto adecuado. Pero en Un Día Lluvioso en Nueva York está completamente fuera de lugar con su rígida y desangelada interpretación de Gatsby Welles, uno de tantos "suplentes" que Woody Allen ha utilizado como protagonistas desde que dejó de aparecer en sus propias películas como pareja de muchachas de veinte años (me abstendré de hacer comentarios sobre la vida real de Allen). Curiosamente, el mejor de estos "imitadores" hasta el momento creo que ha sido Jesse Eisenberg (To Rome With Love, Café Society), ya que su estilo de actuación es similar al titubeante parloteo de Allen. Desafortunadamente la versión de Chalamet no es natural ni expresiva. Su monótona narración carece de humor; y cuando tiene escenas con otros actores, casi siempre queda como el eslabón más débil de la cadena. Como ejemplo puedo señalar sus conversaciones con Selena Gomez (interpretando a la hermana de una ex-novia de Gatsby, que casualmente encuentra en las calles de Nueva York)(Hay MUCHAS coincidencias en esta película). Gomez también está fuera de su elemento... pero tiene energía y sentido del humor para al menos transmitir la intención del personaje.
Por su parte, Elle Fanning sale un poco mejor librada como la clásica joven ingenua que atrae las miradas de tres hombres famosos. Tampoco es un papel creíble, pero Fanning se compromete con la irrealidad de las situaciones y obtiene algunas risas con su cándida actitud ("¿Es un espía?")
De hecho, el elenco secundario me gustó más que los protagonistas, empezando por los mencionados "lobos" de Hollywood (bueno, no es Hollywood, sino Nueva York, pero es lo mismo con mayores pretensiones artísticas): Liev Schreiber (el director atormentado), Jude Law (el guionista menospreciado) y Diego Luna (el actor que enloquece a las mujeres) reaniman brevemente la película y nos distraen de los agujeros lógicos. Pero mi favorita fue Cherry Jones como la madre de Gatsby, con un monólogo electrizante que cambia por completo el tono de la cinta y nos muestra por unos minutos lo que Un Día Lluvioso en Nueva York hubiera logrado con actores más afines a la sensibilidad de Allen.
Comparando Un Día Lluvioso en Nueva York con otras obras recientes de Woody Allen, diría que evitó los abismos de mediocridad de Whatever Works y You Will Meet a Tall Dark Stranger; pero tampoco alcanzó el maduro virtuosismo de Irrational Man, ni el encanto histórico de Midnight In Paris. En resumen: Un Día Lluvioso en Nueva York es como el tío viejo que trata de hablar "joven" con sus sobrinos. O como yo cuando pido en la fiesta canciones de Terry Jacks. Hay gente que simplemente no acepta su edad.
Calificación: 7

IMDb

Sunday, December 1, 2019

Wild Rose: Sigue Tu Propia Canción (Wild Rose)



Síntomas: Cuando sale de la cárcel, Rose-Lynn Harlan (Jessie Buckley) decide hacer realidad su sueño de convertirse en cantante de música "country". Pero no será fácil para una madre soltera en la ciudad de Glasgow, Escocia.

Diagnóstico: A primera vista, Wild Rose: Sigue Tu Propia Canción (de aquí en adelante identificada únicamente como Wild Rose) parece una de tantas películas sobre "ascenso a la fama" que nos muestran la tenaz lucha de un individuo por destacar en alguna disciplina artística, enfrentando enormes retos y ocasionales decepciones que no logran doblegar su espíritu. Afortunadamente Wild Rose no es como las demás obras de este género... aunque tiene suficientes similitudes para caer en los mismos clichés que restan impacto a sus virtudes. En resumen, Wild Rose me pareció recomendable gracias a su fantástica protagonista e inesperado mensaje; pero no bastaron para disimular que, en el fondo, está construida con las mismas piezas que ya perdieron el filo después de tanto uso.
Por eso será mejor enfocarme en los puntos positivos de Wild Rose. Para empezar, Jessie Buckley es un auténtico descubrimiento, con una gran voz y carisma para atraparnos en su descabellada misión, incluso cuando el personaje se vuelve irracional o antipático. Estrictamente hablando, Buckley no es un "descubrimiento", pues está trabajando en televisión desde hace años (incluyendo la popular serie Chernobyl), después de ganar un concurso musical en el 2008. Pero personalmente nunca la había visto, y su desempeño en Wild Rose califica como genuina revelación (en mi humilde opinión).
En papeles secundarios la apoyan Julie Walter como su madre Marion; Sophie Okonedo como Susannah, su mejor amiga y promotora; y Daisy Littlefield y Adam Mitchell como los hijos que se sienten desplazados por la obsesión musical de Rose-Lynn. Todos hacen un buen trabajo personificando de un modo u otro las realidades de la vida en un barrio pobre, con pocas posibilidades de escape.
En cuanto a la música, no soy fan del "country", pero Wild Rose emplea canciones accesibles y pegajosas que ilustran la honestidad emocional del género y su afinidad con las clases trabajadoras. A pesar de la distancia geográfica y cultural, Rose-Lynn se identifica con las canciones que hablan sobre corazones rotos y drama rural, pero con ritmos alegres que inspiran optimismo por un mejor porvenir. No importa si sus ídolos cantan sobre ranchos en Arizona y el desierto de Nuevo México; los temas resuenan en la vida diaria de Rose-Lynn en Glasgow, Escocia.
Todo esto nos lleva al inevitable momento crítico que decidirá el futuro de Rose-Lynn y su familia. Cierto, para llegar a ese punto la trama sufre varios tropiezos, y la dirección de Tom Harper nunca acopia suficiente energía; pero el resultado final me dejó satisfecho en muchos niveles. Es fácil hablar del éxito; pero es difícil evaluar los sacrificios necesarios para alcanzarlo. Gracias a eso Wild Rose trasciende sus fallas para impartir lecciones de vida endulzadas por agradables números musicales. Tal vez Wild Rose me hubiera gustado más si Rose-Lynn estuviera obsesionada con el metal noruego... pero entonces perderíamos el encanto "kitsch" de la vaquera escocesa.
Calificación: 7

IMDb