Wednesday, June 13, 2018

The Nanny



Síntomas: Anna Montaner (Schuyler Fisk) necesita trabajar dobles turnos como enfermera para mantener a su hijos. Entonces contrata una niñera llamada Leonor (Jaime Murray), pero los niños sospechan de inmediato que hay algo siniestro en su nueva cuidadora.

Diagnóstico: Supongo que las referencias visuales a Mary Poppins son totalmente intencionales en The Nanny, añadiendo un poco de humor a un desangelado relato de terror que, a pesar de todo, incluye algunas buenas ideas y una deliciosamente perversa actuación de Jaime Murray, cuya amplia experiencia como villana casi rescata la película de su inerte narrativa.
Por su parte, Schuyler Fisk (la hija de Sissy Spacek) incorpora su habitual calidez al papel de Anna, la agobiada madre soltera que siente remordimiento por dejar a sus hijos solos... aunque eso no le impide visitar los bares después de su trabajo como enfermera nocturna. Pero la auténtica protagonista es Jadin Harris, tan eficiente como los adultos en el papel de Noa, la astuta niña cuyas sospechas sobre la niñera podrían ser reales, o tan solo una manifestación de rebeldía pre-adolescente y resentimiento contra una madre que no dedica tiempo suficiente a sus hijos por estar flirteando con el policía Frank (Nick Gomez), tan afable y servicial que solo le falta tener la palabra "víctima" tatuada en la frente.
Por el lado negativo, el horror de The Nanny me pareció bastante anémico; no hay sangre ni grandes niveles de suspenso; los efectos digitales fallan en diseño y ejecución; y la dirección del venezolano Joel Novoa se siente desinteresada, desperdiciando algunos buenos conceptos y un sorpresivo "twist" que hace más complicado el misterio de la "perfecta" niñera, cuya motivación podría ser aún más bizarra de lo que Noa imagina.
La breve duración de The Nanny evita el relleno y mantiene un ritmo ágil que aleja el aburrimiento. Las sinceras actuaciones capturan la atención del espectador, incluso durante los pasajes más inverosímiles de la película... y no solo me refiero al cada vez más descabellado tercer acto, sino a situaciones más mundanas, como una taverna que permite la entrada de niños sin objeción alguna, o la coincidencia de encontrar a la única persona (Nicholas Brendon, más conocido como Xander en Buffy The Vampire Slayer) capaz de entender lo que está pasando en la casa de la familia Montaner.
Con frecuencia me quejo de aquellas películas filmadas en Europa que simulan locaciones americanas, pero en este caso ocurrió lo contrario: debido a la naturaleza del relato, The Nanny hubiera funcionado mejor ubicando su historia en algún país europeo, donde el folclor local justificaría algunos elementos incongruentes de la trama. Eso no resolvería todos sus problemas, pero ayudaría a tragar eventos que se sienten fuera de lugar en el marco cultural de The Nanny.
Generalmente disfruto el uso de leyendas antiguas para inspirar horrores modernos, como hemos visto en recientes obras de “horror folclórico”  (por ejemplo The Ritual, Wildling y Pyewacket). Quienes compartan esa fascinación tal vez lograrán apreciar las modestas virtudes de The Nanny, pero no puedo realmente defenderla como buena película, incluso en el modesto contexto de de las “B-Movies” que tanto me gustan. Habiendo dicho eso... Jaime Murray como “Maligna Mary Poppins” bastó para justificar los ochenta minutos que invertí en esta película.
Calificación: 6

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Tuesday, June 12, 2018

Unsane



Síntomas: Sawyer Valentini (Claire Foy) sufre ocasionales ataques de pánico debido a una mala experiencia con un "stalker" que la acosó en el pasado. Entonces, después de hablar con una psicóloga, Sawyer es recluida en un hospital psiquiátrico en contra de su voluntad. Y sus problemas apenas empiezan.

Diagnóstico: No quiero psicoanalizar al director Steven Soderbergh, pero una mirada a su filmografía revela que tiene un particular interés (¿obsesión?) con la industria médica, el cual ha expresado en cintas tan variadas como Grey's Anatomy (nada que ver con la popular serie televisiva), Contagion, Side Effects, y ahora Unsane.
De hecho, Unsane podría ser la secuela espiritual de Side Effects; las dos son thrillers de impecable manufactura, pero al mismo tiempo ofrecen mordaces comentarios sobre los riesgos de la medicina motivada por ambición económica, y los conflictos éticos que esto provoca en instituciones antes dedicadas al bienestar de sus clientes, pero que ahora se han transformado en crueles mecanismos para hacer dinero.
Desde luego este mensaje se transmite en el subtexto de Unsane, mientras que la narrativa principal permanece en las horribles experiencias de Sawyer Valentini, involuntariamente recluida en un hospital psiquiátrico para observación durante veinticuatro horas, ya que los expertos creen que podría suicidarse. Sawyer, desde luego, se rehúsa a cooperar y les asegura a doctores y enfermeras que todo es un error, y que fue incorrectamente diagnosticada; pero los empleados del hospital están acostumbrados a ignorar las súplicas de los pacientes... y además, las protestas cada vez más violentas de Sawyer parecen sugerir que, en efecto, necesita ayuda psiquiátrica. ¿Quién tiene la razón? La respuesta es mucho más complicada de lo que suponemos.
Fue un placer descubrir que Unsane representa un regreso al cine independiente y experimental en el que Steven Soderbergh ganó fama al principio de su carrera. Con un presupuesto apenas superior a un millón de dólares, y grabada en iPhones (con monturas para lentes especiales), Unsane aprovecha su cinematografía cruda e improvisada para complementar el trauma mental de Sawyer, enfatizando su confusión y la claustrofobia de los cuartos antisépticos e impersonales que comparte con otros pacientes, algunos afables como Nate (Jay Pharaoh) y otros realmente peligrosos, como Violet (Juno Temple). Sin ser exactamente terror, Unsane nos contagia la paranoia de la protagonista y la enajenación del aislamiento... por no mencionar la creciente incertidumbre sobre la sanidad de la mujer, sobre todo cuando ve cosas que no pueden ser ciertas... ¿o sí? Me encantó la frase con la que Sawyer trata de racionalizar sus ataques de pánico: "Es mi neurosis conspirando con mi imaginación para manifestar mis peores temores". Suena tan racional, y al mismo tiempo como un estridente grito de ayuda.
No conocía bien el trabajo de Claire Foy (no, no he visto The Crown), pero su desempeño en Unsane me pareció simplemente espectacular, balanceándose en la línea invisible entre manía y desesperación, sin traicionar los grandes secretos que nos esperan en el tercer acto de la película. Tal vez en algunos momentos su actuación se acerca a la exageración, pero creo que las circunstancias lo justifican, y hacen más satisfactorio el psicodrama (ja, ja) al centro de la premisa. También merecen mención Amy Irving como la madre de Sawyer, haciendo lo posible por liberar a su hija por la vía legal; y Jay Pharaoh y Juno Temple como pacientes con muy distintas disfunciones y estrategias para soportar su estancia en el hospital.
En resumen, Unsane me pareció un excepcional thriller con valiosas ideas flotando por debajo de su turbulenta superficie, así como un estimulante ejercicio de "cine guerrillero" realizado lejos de la influencia de Hollywood para demostrar una vez más que no hace falta la aprobación ni el dinero de los grandes estudios para crear obras apasionantes (y apasionadas) que merecen nuestra atención, siempre y cuando aceptemos el reto de ver más allá de los "blockbusters" y las estrellas de taquilla. Ya no me voy a burlar del "retiro" de Steven Soderbergh pues, aunque no siempre me gustan sus películas, respeto enormemente su integridad artística y su ambición por extender los límites de mi hobby favorito. No, no los nachos, sino el cine mismo.
Calificación: 9.5

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Monday, June 11, 2018

No Soy Una Bruja (I Am Not a Witch)



Síntomas: En un pequeño pueblo de Zambia, la niña Shula (Maggie Mulubwa) es acusada de brujería. Y como no puede (o no quiere) demostrar lo contrario, es recluida en un campamento especial donde las brujas permanecen atadas con listones blancos para que no puedan escapar volando.

Diagnóstico: Aunque no es una película de terror, ni contiene elementos sobrenaturales, No Soy Una Bruja podría interesar a algunos fans del género por su fascinante retrato de una cultura donde la brujería es un asunto serio... pero no tan serio como para no poder explotarlo económicamente.
Como ha ocurrido en el pasado y en muchas otras culturas, parecería que las acusaciones de "brujería" sirven en Zambia para quitar del camino a mujeres que interfieren con los planes de algún hombre, o para satisfacer venganzas personales. Quizás reconociendo esta desagradable verdad, las brujas no son torturadas, sino enviadas a campos de detención donde pueden trabajar para beneficio de la comunidad, lo cual puede implicar labores físicas, servir como atracciones turísticas... o utilizar sus "poderes" para ayudar a los políticos de la región. Así, la niña Shula es contratada para señalar al auténtico ladrón en un juicio improvisado; para atraer lluvia y terminar la sequía; e incluso como amuleto humano para aumentar la fama y credibilidad de funcionarios públicos que quieran impresionar a sus colegas.
La directora Rungano Nyoni examina las contradicciones de esta situación con un cierto sentido del humor, pero sin olvidar las atroces injusticias cometidas en regiones donde la tradición toma precedencia sobre la razón y los derechos humanos. Y todo eso bajo los auspicios del gobierno mismo.
Bueno, para ser justos, parece que el gobierno central está en contra del encarcelamiento de brujas; sin embargo el poder mayor reside en los gobiernos locales, donde aún existen líderes tribales con control absoluto sobre los habitantes; y como tampoco hay recursos ni personal para hacer que se cumplan las leyes federales, es más fácil dejar que cada pueblo se auto-gobierne como mejor pueda, creando las descabelladas leyes que, sin mucha averiguación, llevan a la niña Shula (Maggie Mulubwa) al campamento de brujas, donde su corta edad la hace al mismo tiempo más vulnerable, y más valiosa como evidencia de que las brujas están en todos lados, y pueden ser hasta la persona que menos imaginamos. O al menos eso es lo que el Sr. Banda (Henry B.J. Phiri), Ministro de Turismo y Costumbres, quiere que todos sigan creyendo.
Sin embargo, estas complejas dinámicas de poder se manifiestan en la periferia de la historia. La directora se enfoca simplemente en las vivencias diarias de Shula, y deja que el público emita sus propios juicios sobre este abusivo sistema de opresión patriarcal y superstición fuera de control. Para eso, la dirección de Nyoni es simple en su forma, pero rica en significado, capturando momentos casuales que revelan todo lo que necesitamos saber sobre el tratamiento de las brujas, la impotencia del gobierno central, y la influencia de burócratas que manipulan las tradiciones y costumbres para conservar su poder.
Quizás por eso el argumento formal de No Soy Una Bruja resulta un poco difuso y repetitivo... pero a fin de cuentas cumple su misión de integrar la historia de una "bruja" individual al más amplio contexto social, político y cultural que permite este tipo de injusticias en pleno siglo veintiuno. Así, Nyoni imparte una dura lección antropológica disfrazada de sátira que es al mismo tiempo sutil y contundente. Debe ser una bruja. O tan solo una audaz cineasta con una mente independiente y mucho que decir. Desafortunadamente ambas cosas son sinónimos en algunas culturas.
Calificación: 8

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Sunday, June 10, 2018

Cada Día (Every Day)



Síntomas: La joven Rhiannon (Angourie Rice) se enamora de alguien (o algo) que cambia de cuerpo todos los días, lo cual complica bastante su vida; pero al mismo tiempo le enseña el potencial de una relación romántica sincera y balanceada.

Diagnóstico: Mi aversión al cine romántico generalmente me aleja de películas como Cada Día, pero en esta ocasión me dio curiosidad su inusual premisa, salpicada con leves toques de ciencia ficción que, si bien nunca se exploran satisfactoriamente, al menos añaden un poco de misterio y profundidad emocional a lo que de otro modo sería un rutinario y tedioso romance adolescente.
Rhiannon es una joven normal y razonablemente feliz, con un novio funcional pero a veces indiferente. Entonces, en circunstancias demasiado complicadas para explicar, Rhiannon conoce a una extraña entidad llamada "A" (interpretada por múltiples actores) que despierta cada día ocupando el cuerpo de una persona distinta, geográficamente cercana al cuerpo del día anterior. Entonces Rhiannon y A desarrollan un insólito romance que no solo les ayuda a madurar, sino que explora la fluidez de la sexualidad (dentro de los límites de la clasificación PG-13, desde luego) y la universalidad del amor, no como la abstracción cursi y unidimensional del cine romántico, sino como parte esencial e impredecible de la experiencia humana.
La joven actriz Angourie Rice (quien se robó la película The Nice Guys bajo las narices mismas de Russell Crowe y Ryan Gosling) se revela como una talentosa protagonista, natural y sincera, cuya expresividad trasciende las inevitables limitaciones dramáticas de Cada Día (basada en la novela Every Day de David Levithan). Ojalá Rice encuentre proyectos futuros en géneros más ambiciosos, donde pueda explotar ese talento, en vez de refugiarse en el ingrato mundo de las "chick flicks" (no lo digo como insulto)(bueno, tal vez un poco).
Con tantas encarnaciones de A, no queda mucho tiempo para dedicar a los personajes secundarios, aunque Maria Bello y Debbie Ryan tienen algunas escenas simpáticas como la madre y hermana (respectivamente) de Rhiannon, cuya extraña aventura empieza a causar preocupación en el hogar, ya de por sí tenso por una Tragedia del Pasado© (la cual, por cierto, parece que conducirá a una revelación sorpresiva sobre la naturaleza de A, pero resulta ser una falsa alarma, y solo sirve para darle un poco de textura a la insípida vida doméstica de Rhiannon).
Por el lado "serio", Cada Día incluye provocativas discusiones sobre la ética de "tomar prestados" cuerpos ajenos para mejorar sus vidas... ¿tiene A el derecho a proporcionar ayuda que nadie le pidió? ¿O es mejor respetar las decisiones de los demás, incluso si terminarán en tragedia? Desafortunadamente no hay tiempo para reflexionar sobre tales cuestiones, ya que el romance tiene prioridad y el director Michael Sucsy necesita encontrar un final que resuelva los imposibles retos que enfrenta la pareja, y al mismo tiempo imparta las lecciones necesarias para respaldar su mensaje de respeto y tolerancia. A fin de cuentas creo que lo consigue, pero me hubiera gustado encontrar más respuestas a las grandes preguntas que plantea Cada Día, en vez de reducir todo ese potencial filosófico a una amable pero superficial telenovela adolescente.
De cualquier modo Cada Día merece una recomendación por su ambición ideológica, su importante mensaje, y porque el romance funciona por sí mismo... aunque confieso que no soy la persona ideal para evaluar este aspecto de la cinta. Pero el simple hecho de que me haya mantenido despierto hasta el final (cuando otros romances me duermen casi de inmediato) me hizo admirar lo que lograron Michael Sucsy y su capaz elenco. O tal vez ya estoy viejo y mi corazón se está reblandeciendo un poco. Debe ser por toda la comida chatarra que consumo.
Calificación: 8

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Saturday, June 9, 2018

Ocean's 8: Las Estafadoras (Ocean's Eight)



Síntomas: Debbie Ocean (Sandra Bullock) sale de presidio con un detallado plan para robar un collar de diamantes que resolverá sus problemas económicos para siempre. Pero antes deberá formar un equipo confiable y talentoso, lo cual no es tan fácil como parece.

Diagnóstico: Ocean's 8: Las Estafadoras es la encarnación viviente de la palabra "meh"... un rutinario argumento filmado sin convicción ni energía, con el mínimo humor para provocar un par de sonrisas y convencernos de que no perdimos nuestro tiempo. El impresionante reparto hace lo que puede para salvar el material, pero solo les dieron clichés copiados de mejores "heist movies"... como la original Ocean's Eleven (bueno, no es tan original porque me refiero al remake del 2001), la cual sirvió como inspiración y preludio de Ocean's 8: Las Estafadoras.
Voy a echarle la culpa de este fiasco al director/co-guionista Gary Ross, quien ha mostrado su blanda visión en cintas como Pleasantville y The Hunger Games, ambas igualmente libres de personalidad, pero con suficientes valores narrativos para atrapar la atención del espectador. En Ocean's 8: Las Estafadoras, el único recurso de Ross es la presencia de Sandra Bullock, Cate Blanchett, Sarah Paulson, Anne Hathaway, Rhianna, Awkwafina, Helena Bonham Carter, y Mindy Kaling para distraernos durante el desganado desarrollo de un "gran golpe" que debería inspirar asombro, en vez de bostezos.
Y ni siquiera es un "golpe" particularmente ingenioso, ya que requiere enormes coincidencias y forzadas manipulaciones de eventos absolutamente inverosímiles. Claro, se supone que Debbie Ocean tuvo cinco años para diseñar el plan mientras estaba en presidio, pero eso no explica cómo puede ajustar la realidad para su beneficio personal. Tal vez pasó esos cinco años estudiando magia, o algo así.
Algunos ejemplos: el plan de Debbie requiere que una de sus secuaces consiga empleo en la revista Vogue, lo cual aparentemente es tan fácil como presentarse y decir "Necesitan una nueva empleada, y soy yo". Perfecto. Y también hace falta que una de las actrices más famosas del mundo acepte ir acompañada a la fiesta más glamorosa del mundo con un fulano que acaba de conocer hace dos días. Y, bueno... así procede la película, con obstáculos artificiales que se resuelven instantáneamente por capricho del libreto, y no porque los personajes muestren excepcional aptitud para llevar a cabo el robo.
Por el lado positivo tenemos al mencionado elenco, aunque tampoco comparten mucha química ni chispeante interacción. Las únicas que exhiben una relación convincente son Sandra Bullock y Cate Blanchett, pues se supone que son grandes amigas, aunque sus actuaciones no siempre lo reflejan. Mindy Kaling tiene un par de momentos simpáticos como la experta en joyas; se me ocurre que si le hubieran permitido re-escribir el libreto, tal vez Ocean's 8: Las Estafadoras funcionaría mejor como comedia. Helena Bonham Carter es la diseñadora de modas que acepta participar en el robo porque está en bancarrota; su actuación "cómica" es atroz, pero no perjudica la película porque no hay nada realmente bueno que pudiera arruinarse. Rihanna es la hacker que resuelve los requerimientos técnicos del plan (también con magia, para ahorrar tiempo). Awkwafina es la irreverente ladrona "cool" que roba relojes sin que la gente se de cuenta; y Sarah Paulson es la perfecta madre de familia suburbana con múltiples contactos criminales para vender el botín... si es que tienen éxito en su plan (estoy tratando de mantener el suspenso, aunque sabemos de antemano que habrá traiciones, sorpresas y "twists" para demostrar que Debbie no siempre tiene las cosas bajo control). Curiosamente, quien mejor impresión deja (en mi humilide opinión) es Anne Hathaway en el papel de Daphne Kluger, la neurótica e insegura actriz que ni siquiera forma parte del equipo, aunque es indispensable para ganar acceso al sitio donde estarán las joyas que Debbie quiere robar.
Lo cual nos lleva a la "Gala del Met" (el Museo Metropolitano de Nueva York), un fastuoso evento que atrae un gran número de celebridades en breves cameos que, como todo lo demás en esta película, tampoco resultan relevantes ni creativos. Desde Anna Wintour hasta Heidi Klum, muchos rostros famosos desfilan sin gran chiste ni utilidad. Y, como muchos proceden del mundo de la moda, estoy seguro de que no reconocí a la mayoría (pero eso es mi culpa, desde luego).
Por mucho euro-jazz que Gary Ross incorpore a la banda sonora, su estilo de dirección jamás alcanza el estilo "cool" de Steven Soderbergh, que fue básicamente lo que elevó Ocean's Eleven por encima de su mediano material. Y sin esa inefable cualidad, Ocean's 8: Las Estafadoras termina como empezó: con buenas intenciones y un entusiasta reparto, pero sin crear una experiencia memorable para el espectador. Es una lástima, ya que tenían todos los ingredientes necesarios; sin embargo le faltó inspiración a la receta. El plato no es malo; solo insípido.
Calificación: 6.5

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Friday, June 8, 2018

El Legado del Diablo (Hereditary)



Síntomas: Después del fallecimiento de su anciana madre, se revelan secretos familiares que afectan gravemente a Annie Graham (Toni Collette) y sus hijos adolescentes Peter (Alex Wolff) y Charlie (Milly Shapiro).

Diagnóstico: Desafiando los estereotipos del horror comercial y estableciendo sus propias reglas, El Legado del Diablo (uf... otro triunfo del Maestro Traductor) se siente al mismo tiempo clásica y contemporánea, con una atmósfera "retro" que evoca el cine de los años setentas, y una potente temática enfocada en la fragmentación familiar del nuevo siglo. En resumen: una impresionante experiencia cinematográfica con algunos leves tropiezos, pero llena de suspenso y momentos de genuino terror que permanecerán largo tiempo en mi memoria.
Sin embargo, al igual que ocurrió con algunas célebres obras setenteras, El Legado del Diablo se extiende más de la cuenta, y su argumento da muchas vueltas antes de llegar a un final melodramático que explica demasiado, a pesar de que ya nos había proporcionado todas las pistas necesarias para sacar nuestras propias conclusiones. No sé... tal vez alguien se quejó en los "test screenings", y el director Ari Aster decidió añadir un breve monólogo al final que desinfla un poco el misterio y reduce el impacto de las revelaciones que venían gestándose desde el principio de la película. Como sea, El Legado del Diablo sería mejor si hubiera terminado un minuto antes.
Afortunadamente es un problema menor que no reduce las virtudes de este devastador drama doméstico, el cual toma emociones "normales" (como dolor y culpa) y las exprime hasta convertirlas en locura y paranoia de angustiosa intensidad. Así, con excelentes actuaciones y una dirección metódica y segura, el realizador Ari Aster nos atrapa en el colapso psicológico de los Graham, el cual resulta interesante incluso antes de las sutiles manifestaciones sobrenaturales... que también podrían ser consecuencias del trauma emocional de Annie, pues su familia materna tiene una complicada historia de problemas mentales que siembran graves dudas sobre su estabilidad y su conexión con la realidad.
Toni Collette tiene experiencia en papeles de este tipo (recuerdo en particular la menospreciada serie The United States of Tara), y construye un personaje excéntrico pero racional que conserva la integridad hasta en sus más extremas escenas. Milly Shapiro inspira simultáneamente compasión e inquietud por el extraño comportamiento de Charlie, la hija menor que tenía una fuerte conexión con la abuela fallecida. Alex Wolff es Peter, el hijo mayor, preocupado por sus propios asuntos hasta que la tragedia cambió su vida; y el gran Gabriel Byrne se une al tradicional gremio de padres de familia escépticos que se niegan a reconocer el peligro hasta que es demasiado tarde. Quizás ese sea el único estereotipo que se permite El Legado del Diablo, pero está bien justificado por sus consecuencias finales. Bueno... también está el inevitable "perro víctima", que en este caso me pareció absolutamente innecesario, tanto para el drama como para el horror.
Entonces, con geniales actuaciones, impresionante cinematografía y crispante diseño de sonido, El Legado del Diablo podría ser una de las mejores películas de terror del año, y un auspicioso debut del director Ari Aster, quien tomó inspiración del pasado (concretamente de obras como Rosemary's Baby, The Wicker Man, y Don's Look Now) para forjar un estilo moderno y cerebral, muy distinto de los éxitos populares que ya se convirtieron en clichés (como The Conjuring y sus imitadoras). Y todo esto respaldado por una sólida base psicológica para añadir contexto "real" a los fenómenos de incierto origen. Después de tantos mediocres estrenos de terror, ya hacía falta descubrir una "joya oculta" que, con suerte, no permanecerá oculta durante mucho tiempo.
Calificación: 9

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Wednesday, June 6, 2018

Cargo



Síntomas: Después de una epidemia zombie en Australia, los escasos sobrevivientes abandonaron las ciudades para buscar refugio en el árido "outback". Andy (Martin Freeman), su esposa Kay (Susie Porter) y su bebé encontraron un bote y se han mantenido en la relativa seguridad de un río, pero las esperanzas de encontrar alimento o refugio disminuyen cada día...

Diagnóstico: Después de tantos años de reciclar los mismos clichés, el cine de zombies está experimentando un renacimiento en este nuevo siglo... o, mejor dicho, una "resurrección" (ja, ja) que nos invita a reflexionar sobre los nuevos retos sociales y políticos del mundo real, cada vez más cercano a las imaginarias distopias donde tradicionalmente se ubicaban estas historias.
Este nuevo "ciclo zombie" ha generado obras como The Girl With All the Gifts, Train to Busan y I Am a Hero, las cuales trascienden el simple "gore" para explorar situaciones más profundas y relevantes, incluyendo las crisis de refugiados, el fascismo gubernamental, y el racismo (cierto, George A. Romero ya había cubierto algunos de estos temas hace cincuenta años, pero se han agudizado tanto que merecen una segunda mirada a través del filtro del cine fantástico). Y ahora, la película Cargo (otra "Original de Netflix") nos lleva al desierto australiano para encontrar una interesante perspectiva dramática y cultural que, sin embargo, conduce a la moraleja que ya conocemos de memoria: no importa la ubicación geográfica, el peor monstruo siempre será el hombre.
Los directores Ben Howling y Yolanda Ramke utilizan una variedad de elementos prestados de cintas como The Road y Viral, pero añadiendo suficiente carácter y referencias históricas para establecer una identidad muy particular. Para empezar, la presencia de un bebé introduce un cambio fundamental en la actitud de los protagonistas, dispuestos a todo para garantizar la supervivencia de su hija, incluso si deben arriesgar sus vidas individuales. Y este factor también altera el tono y consecuencias de ciertas amenazas que los acechan durante su desoladora cruzada, con algunas devastadoras metáforas (bastante directas, ahora que lo pienso) sobre los abusos cometidos en el pasado contra las tribus nativas de Australia.
Esta variedad de conflictos y situaciones logran que Cargo parezca innovadora en su particular subgénero; y además, está apoyada por excelentes actuaciones que hacen más impactante el horror de este agonizante mundo, acentuando nuestra angustia con cada decisión (mala o buena) que toma Andy para mantener segura a su hija.
Por su parte, los directores Howling y Ramke se alejan de los arquetipos del horror para adoptar la sobriedad de un auténtico drama familiar, donde los obstáculos son por igual externos e internos, reflejando la inseguridad de los padres que inevitablemente cometerán errores a pesar de sus nobles intenciones. Y, desde luego, esos obstáculos también representan los múltiples vicios de una humanidad doblemente cruel e intolerante durante una crisis mundial.
Por el lado negativo, la gran misión de Andy (encontrar refugio seguro para el bebé) se desarrolla con cierta arbitrariedad que impide examinar con mayor detalle algunos fascinantes eventos e individuos que encuentran en su desesperada peregrinación. A veces parece que todo está conectándose de manera lógica y satisfactoria, pero una y otra vez los directores cambian de opinión y divagan sin rumbo, hasta que por fin encuentran un desenlace adecuado, pero un poco artificial que pudo ser más consistente con los valiosos mensajes de la cinta.
De cualquier modo Cargo me pareció una recomendable fusión de drama y horror con excepcional ambición artística y narrativa. En el contexto del cine "neo-zombie", la ubicaría más o menos al nivel de Seoul Station, y por arriba de Here Alone. Y lo mejor es que logra todo eso sin recurrir a sobresaltos, manipulación sentimental, y sin utilizar una sola vez la palabra "zombie".
Calificación: 8

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Monday, June 4, 2018

Black Hollow Cage



Síntomas: Mientras la niña Alice (Lowena McDonell) intenta adaptarse a su nuevo brazo artificial, descubre en el bosque una misteriosa caja negra que contiene mensajes del futuro.

Diagnóstico: "Y en otras ocasiones los problemas surgen simplemente por la ineptitud de directores y guionistas que no se tomaron el tiempo suficiente para considerar las consecuencias de una historia inherentemente ilógica." Escribí esto hace apenas unos días (en la crítica de Curvature), y obviamente fue un mensaje de mi "yo" pasado a mi "yo" presente, pues acabo de encontrar una película que corresponde exactamente a esa descripción. Espero no estar atrapado en un "loop" temporal, estilo Groundhog Day (o en un ciclo de repetición debido a mi falta de imaginación y vocabulario al escribir estas críticas...)
Como sea, en esta ocasión me refiero a Black Hollow Cage, una producción española realizada en inglés por el director/escritor Sadrac González-Perellón, la cual está repleta de fascinantes ideas e impactantes imágenes que, lamentablemente, no logran conjugarse adecuadamente debido a ciertos caprichos del libreto y su manejo de paradojas temporales confusas y arbitrarias. Normalmente aquí mencionaría uno o dos ejemplos de escenas que me irritaron en particular; pero la verdad es que, a pesar de sus fallas, Black Hollow Cage ofrece un misterio apasionante, y no quiero arruinar la experiencia a los fanáticos del cine sobre viaje en el tiempo (como yo) que decidan ver esta imperfecta pero bien realizada película.
Por cierto, en aquella crítica de Curvature también mencioné que no es bueno analizar demasiado las películas "tempoviáticas" (palabra recién inventada, pero etimológicamente correcta... creo); sin embargo en el caso de Black Hollow Cage el análisis brinca por sí solo con la frecuente ocurrencia de eventos contradictorios y sorpresas inconsistentes con las escasas reglas establecidas por la cinta. En otras palabras, Black Hollow Cage usa la máquina del tiempo (o como quieran llamarle al cubo negro que aparece en el bosque) como un auténtico Deus Ex-Machina, capaz de resolver mágicamente cualquier problema del argumento, al mismo tiempo que genera momentos dramáticos libres de consecuencias, y soluciones simples para los imposibles retos de la trama. Tal vez si la niña Alice hubiera encontrado una varita mágica en el bosque su aventura sería un poco más realista, ya que la magia no necesita ser congruente con la realidad; sin embargo la manipulación del tiempo requiere una estructura lógica suficientemente sólida para construir el drama sin crear grietas en su desarrollo.
Por el lado positivo, González-Perellón es un director con increíble visión artística, filmando cada escena con un estilo oblicuo y distante (a veces literalmente) que encaja a la perfección en el tono frío y cerebral del relato. La locación principal es impresionante (una casa moderna en mitad del bosque), y las instancias de tecnología futurista se sienten creíbles, pero sin entrar en detalles que rompan el flujo de la narrativa. Las actuaciones me parecieron un poco irregulares, y tienden a flaquear en momentos críticos (por ejemplo, la confrontación de Alice con su padre acerca de una tragedia del pasado)(Perdón, dije que no iba a dar ejemplos). Finalmente, la cereza del pastel: un adorable perro que habla. Tan solo por eso Black Hollow Cage merece un punto extra. No estoy bromeando.
Como aficionado al "cine temporal", no estoy seguro si tiendo a ser más tolerante o más estricto con las películas que abordan este seductor/peligroso tema; pero puedo asegurar que, a pesar de tantas quejas, pasé un buen rato explorando el enigmático misterio de Black Hollow Cage, aunque la experiencia se empañó progresivamente por todo lo antes expuesto. De cualquier modo terminé admirando la ambición de González-Perellón, su estilo visual, y la interesante propuesta de una historia un poco inverosímil, pero creativa en sus ideas y honesta en sus emociones. Después de todo, la ciencia ficción no siempre tiene las respuestas, pero me encanta que siga planteando preguntas ingeniosas.
Calificación: 7

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Sunday, June 3, 2018

The Death of Stalin



Síntomas: Cuando el camarada Josef Stalin (Adrian McLoughlin) muere inesperadamente en 1953, los miembros del Politburó tratan de mantener la estabilidad del gobierno ruso sin contradecir la ideología de su gran líder caído.

Diagnóstico: Cierto, la muerte de Stalin no sería un tema particularmente interesante para mis gustos cinematográficos personales... pero cuando el director y escritores son los mismos que hicieron la cinta In the Loop y la serie televisiva Veep, sabemos que The Death of Stalin no será un adusto drama histórico, sino algo muy gracioso y diferente... por no mencionar subversivo. A veces demasiado.
A riesgo de arruinarme la experiencia de The Death of Stalin, pasé un rato en Wikipedia tratando de determinar el realismo histórico de los hechos que retrata. Y al parecer la realidad fue aún más descabellada que la ficción, lo cual excusa las amplias licencias dramáticas que se tomó el director Armando Ianucci al escribir un libreto lineal y accesible para audiencias casuales que no conocemos a fondo la turbulenta historia de Rusia a mediados del siglo pasado.
Hablando de lo cual: durante más de veinte años Stalin instituyó un gobierno autocrático basado en terror y represión, encarcelando o asesinando arbitrariamente a miles (algunos dicen cientos de miles) de ciudadanos considerados como "enemigos" del Partido Comunista. Estas ejecuciones políticas estaban a cargo de la Policía Secreta controlada por Lavrentiy Beria (Simon Russell Beale), quien ve una gran oportunidad en la muerte de Stalin, ya que el sucesor oficial, Secretario General Georgy Malenkov (Jeffrey Tambor), es un individuo débil y fácilmente manipulable. Sin embargo Beria descubre que tiene un astuto rival en la forma de Nikita Khrushchev (Steve Buscemi), Líder del Partido Comunista con ideas muy distintas sobre el rumbo que debe tomar la nación en ausencia de Stalin. Y así, durante los preparativos del Gran Funeral, varios miembros del Politburó conspiran, traicionan y forman alianzas para no terminar en la cárcel. O, peor aún, para no perder su influencia política.
Lo más notable de The Death of Stalin (en mi humilde opinión) es la capacidad del director para encontrar comedia en las peores atrocidades cometidas por los personajes en su obsesiva lucha por conservar el poder. Una cosa es burlarse de las absurdas discusiones de estos caricaturizados bufones que no pueden ponerse de acuerdo sobre el doctor que debe atender al moribundo Stalin... pero es muy distinto hacernos reír con las brutales ejecuciones de prisioneros políticos en alguna inmunda cárcel siberiana. A eso me refería con la subversión excesiva... el libreto es simplemente brillante, pero en ocasiones va demasiado lejos en su sátira de horrores políticos que realmente ocurrieron. O quizás es mi culpa por reír en momentos inapropiados. Como sea, creo que la intención de Ianucci fue bastante obvia.
Fuera de eso (o por razón de eso), disfruté muchísimo la comedia y actuaciones de The Death of Stalin, repleta de extraordinarios actores de carácter que inyectan inagotable energía en sus excéntricas interpretaciones. Todos brillan en algún momento, sin importar el tamaño de su papel (por ejemplo, Paddy Considine tiene apenas unos minutos como un productor radial que recibe una llamada telefónica del Gran Líder), pero entre los más memorables mencionaría a Simon Russell Beale como Lavrentiy Beria, cínico y confiado en su absoluta impunidad porque tiene "documentos" sobre todos sus colegas en altos estratos del gobierno; Michael Palin como Vyascheslav Molotov, el más fiel seguidor del stalinismo, excepto cuando nadie lo está escuchando; Jason Isaacs como el Generalísimo Zhukov, héroe militar que no está de acuerdo con el poder acumulado por la Policía Secreta de Beria; y Andrea Risenborough y Rupert Friend como los hijos de Stalin, enfrentando la muerte de su padre con muy distintas actitudes. Pero el que se roba la película es indudablemente Steve Buscemi como Nikita Krushchev, cuyas arteras estrategias... bueno, no revelaré "spoilers", pero tan solo la fama de ese nombre sugiere quien será el ganador en esta grotesca carrera por el poder. Ah, y mención especial a Olga Kurylenko (una de mis actrices favoritas) en un breve pero significativo papel de pianista clásica que inicia todo el problema.
Hay tanto más que decir, pero será mejor detenerme y simplemente recomendar The Death of Stalin como una de las mejores sátiras políticas que he visto en muchos años (posiblemente en lo que va del siglo... aunque ciertos eventos actuales sugieren que pronto veremos un renacimiento de este género), desbordante de fantásticas actuaciones, el humor más negro que puedan imaginar y, a fin de cuentas, una valiosa lección de historia, no tanto por la cuestionable veracidad del argumento, sino por mostrar los extremos a los que puede llegar un gobierno fuera de control. El problema es que nunca sabemos cuál gobierno es más susceptible a salirse de control. ¿O si?
Calificación: 10

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Friday, June 1, 2018

Crucifixión (The Crucifixion)



Síntomas: Un sacerdote es arrestado en Rumanía por la muerte de una mujer durante un exorcismo. La reportera Nicole Rawlins (Sophie Cookson) quiere investigar el caso para denunciar los abusos cometidos por la Iglesia Católica; pero conforme profundiza en los hechos, Nicole empieza a cuestionar su postura científica y racional.

Diagnóstico: Tenía la esperanza de que el director francés Xavier Gans (Frontière(s), The Divide) encontraría la clave para realizar una película sobre exorcismo superior a todos aquellos bodrios (como Exorcismus, The Vatican Tapes y The Devil Inside) que intentaron reciclar la fórmula establecida por la ilustre The Exorcist hace cuarenta y cinco años. Y hasta cierto punto Gans lo logró, relegando el exorcismo a segundo plano para enfocarse en la investigación de la reportera y su evolución espiritual... o como quieran llamar a la gradual aceptación de que no todo tiene explicación científica.
Cierto, esto se asemeja bastante al argumento de The Exorcism of Emily Rose, aunque en vez del marco legal de aquella cinta, Crucifixión pretende adoptar la formalidad periodística de una reportera con una tragedia en su pasado (¡no podía faltar!), que ella atribuye a la devoción religiosa de su familia.
Así tenemos todos los ingredientes necesarios para una reflexiva película de terror que, entre susto y susto, explora complicadas preguntas acerca de la fe, los problemas mentales, y la mala costumbre de algunas personas (sobre todo en comunidades de bajos recursos) que buscan ayuda en las iglesias en vez de consultar un psiquiatra o psicólogo.
Sophie Cookson no me pareció una actriz muy interesante, y los personajes que "entrevista" están interpretados por actores rumanos cuyas dificultades con el idioma inglés afectan negativamente sus actuaciones. A pesar de ello el libreto está bien escrito y se esfuerza por representar ambos lados del debate... la ciencia médica y la razón confrontadas por el inflexible dogma religioso que quiere resolver todo con parábolas sobre la fe y la voluntad de Dios.
Sin embargo hora y media de entrevistas no bastan para hacer una película de terror; por eso Gans añade frecuentes sobresaltos de índole más convencional, como cuando Nicole visita un viejo monasterio en busca de respuestas, caminando por lúgubres pasillos y decrépitas habitaciones llenas de sombras y susurros. Además, hay muchos angustiosos "flashbacks" que revelan los días previos al fatídico exorcismo donde murió la joven rumana. Lamentablemente ahí es donde empiezan los clichés: rostros deformes, ruidos nocturnos, puertas que se abren solas; y, desde luego, el uso insectos y tecnología como conductos de las fuerzas demoníacas (¿o será simple sugestión y coincidencias?)
Lo que rescata la crisis es la fina dirección de Gans, quien saca el mejor partido de la modesta producción y sus pintorescas locaciones rumanas, retratadas para lucir por igual su agreste belleza y su melancólica decadencia histórica. Definitivamente fue un acierto filmar en sitios reales, en vez de simular Europa en algún bosque de Canadá o del norte de California.
Por el lado negativo (además de las mencionadas actuaciones), el resultado de la investigación me pareció un poco ridículo, pues requiere cambios de actitud demasiado abruptos e incongruentes en varios personajes. Y si bien los efectos especiales son bastante competentes, no serán suficientes para satisfacer a los fans del "gore" o del maquillaje prostético. Sin embargo, los que quieran ver un majestuoso baño "art deco" en un elegante hotel de la posguerra... ésta es su película.
A fin de cuentas Crucifixión entretiene gracias a un buen argumento apoyado por la dirección de Gans y una tétrica atmósfera de paranoia rural (por no mencionar una escena con insectos bastante perturbadora), y puedo recomendarla para aficionados al terror en busca de algo un poco distinto al esquema clásico del cine sobre exorcismos. Crucifixión sufre algunas consecuencias de su reducido presupuesto, pero la visión del director trasciende sus limitaciones. Habiendo dicho eso, creo que hubiera preferido ver un documental más objetivo sobre los hechos reales que inspiraron esta historia.
Calificación: 8

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