Sunday, May 12, 2019
Wine Country
Síntomas: Para celebrar los cincuenta años de Rebecca (Rachel Dratch), sus amigas rentan una casa en el Valle de Napa, y se disponen a pasar un fin de semana de vino y diversión. Pero la convivencia revelará secretos que podrían alterar la relación de estas inseparables mujeres.
Diagnóstico: Wine Country es una película mediocre, pero también es una divertida experiencia para los fans de Saturday Night Live (como yo) que disfrutaron en los noventas el trabajo de las escritoras y actrices que ahora participan en esta cinta, incluyendo a Amy Poehler (también como directora), Rachel Dratch, Ana Gasteyer, Maya Rudolph, Tina Fey, Paula Pell, Emily Spivey y Liz Cackowski (estas tres últimas trabajaron en SNL como escritoras, pero desde entonces han encontrado amplias oportunidades para pasar al otro lado de la cámara). Creo que no exagero al decir que el desempeño individual y colectivo de estas mujeres cambió el rostro de la comedia moderna, creando oportunidades para promover nuevas voces humorísticas, y para destruir (al menos parcialmente) los estereotipos de "esposa sufrida" y "secretaria" donde frecuentemente se veían relegadas.
Desde luego eso no disculpa el torpe y difuso libreto de Wine Country (co-escrito por Spivey y Cackowski) que da muchas vueltas sin encontrar un rumbo concreto durante la mayor parte de la película; ni la irregular dirección de Poehler, esforzándose por lucir a sus amigas en momentos graciosos o emotivos, pero sin considerar el flujo natural de la historia (¿cuál historia?)
Por suerte Wine Country no depende del libreto para hacernos reír; su principal función es crear excusas para capturar la chispeante interacción de estas actrices, alimentada por la genuina amistad que han cultivado en la vida real durante más de veinte años. Y Poehler, como directora, genera continuas oportunidades para que el reparto improvise diálogos hilarantes y espontáneos, de los cuales yo estimaría que solo funciona el cincuenta por ciento. Pero, en mi caso personal, ese porcentaje inspiró suficientes risas para recomendar esta película, con todas las atenuantes antes mencionadas (conviene señalar en este punto la naturaleza altamente subjetiva del humor, así que tomen esta "recomendación" con un grano de sal).
También debo aclarar que Wine Country no es simplemente una comedia de Will Ferrell con pronombres femeninos. Poehler, Spivey y Cackowski realmente trataron de explorar los retos y preocupaciones de las mujeres profesionales en la edad madura, lo cual significa que no todos los chistes son sobre sexo ni funciones corporales. Desde luego hay vulgaridad y flatulencia, pero eso no es todo lo que quiere expresar la película. Cada personaje llega a la reunión con su propio "equipaje emocional", incluyendo frustraciones laborales, inseguridad sobre el futuro, crisis médicas propias de la edad, y una sensación general de descontento con la vida que cada una enfrentará a su manera.
Sin embargo no es tan serio como suena; por realistas que sean los problemas, siempre van acompañados por algún chiste o rutina cómica que aleja la melancolía. Bueno, hasta la sub-trama romántica (entre Paula Pell y una mesera interpretada por Maya Erskine) toma un sorpresivo giro satírico en contra de los jóvenes "milenios"... probablemente mi secuencia favorita de la película. Y, sin embargo, no es una crítica maliciosa... simplemente honesta y bastante acertada sobre el abismo cultural que experimenta la gente de mi edad.
Al igual que ha ocurrido en otras cintas realizadas por comediantes (como Sisters o Don't Think Twice), el argumento de Wine Country sufre graves problemas de tono y estructura que podrían arruinar una película de cualquier otro género. Afortunadamente ya acepté que, en estos casos, lo importante es el coeficiente de risas por escena, la simpatía natural de los actores, y la conexión que sentimos con los personajes. Bajo esos criterios, Wine Country me pareció graciosa y bastante recomendable, sobre todo para adultos (hombres o mujeres) que comparten las mismas situaciones que las protagonistas (en lo personal me identifiqué con los dolores musculares y el estigma de los "placeres culpables"). Pero quienes prefieran humor más organizado y un mensaje más específico, mejor vean un par de episodios de Key & Peele, o Inside Amy Schumer. Porque, honestamente, Saturday Night Live ya no es lo mismo que antes.
Calificación: 8
IMDb
Friday, May 10, 2019
Lo Que Fuimos (What They Had)
Síntomas: Ruth Everhardt (Blythe Danner) sufre ocasionales episodios de demencia que se están volviendo más peligrosos con la edad. Entonces su esposo Bert (Robert Forster) y sus hijos Nick (Michael Shannon) y Bridget (Hilary Swank) se reúnen para evaluar la decisión de ponerla en una casa de reposo, lo cual desata intensas emociones y rencores que cambiarán sus vidas para siempre.
Diagnóstico: No tenía mucho interés en Lo Que Fuimos porque, francamente, casi siempre encuentro los dramas familiares demasiado artificiales, tratando de inspirar emociones por medio de exageración en vez de un buen libreto y sólida caracterización. Sin embargo, Lo Que Fuimos resultó ser una agradable sorpresa que desafió mis prejuicios por medio de un guión perfectamente balanceado, excelentes actuaciones, y la dirección de Elizabeth Chomko, demostrando su capacidad para crear situaciones creíbles y diálogos elocuentes, así como un entorno creativo donde el reparto puede hacer su trabajo sin forzar el drama ni competir por la atención de la cámara. En resumen: Lo Que Fuimos es una "rebanada de vida" sincera e impactante justamente por su moderación y realismo; y también es el sobresaliente debut de una directora con gran potencial para explorar los temas universales que se ocultan en las historias íntimas y personales.
Lo Que Fuimos examina una familia en transición, aferrándose a la confortante rutina a pesar de las circunstancias que anuncian un cambio inminente en la dinámica familiar. Para algunos el cambio será negativo; para otros, positivo; y todo comienza cuando Ruth (Blythe Danner), la matriarca de la familia Everhardt, sale a pasear en camisón durante una gélida noche en Chicago. Bert (Robert Forster), su esposo, pide ayuda a sus hijos Bridget (Hilary Swank) y Nick (Michael Shannon), quienes desde luego están atravesando sus propias crisis personales; y aunque ambos tienen ideas contradictorias sobre la solución del problema, sus intenciones están motivadas por el genuino amor que los une... aunque a veces los separa, porque conocen demasiado bien sus respectivos defectos.
No es una historia particularmente original ni extraordinaria, pero la sensibilidad de la directora y la fuerza de los actores logran que el material trascienda su elemental premisa.
En el papel de Bridget, Hilary Swank aprovecha su talento para crear personajes estoicos por fuera y vulnerables por dentro, que no necesitan hablar para expresar lo que están pensando. Como ejemplo puedo señalar las escenas donde Bridget sale a correr en las mañanas. La excusa es el ejercicio físico, pero claramente son respiros para alejarse de su familia y evaluar las cosas a su propio ritmo.
En el papel de su hija Emma, Taissa Farmiga tiene un buen desempeño, aunque su particular sub-trama se siente un poco superflua. Tal vez la directora quiso añadir una perspectiva adolescente como contraste de tantas opiniones adultas, y ciertamente funciona; sin embargo diría que Farmiga es quien menos contribuye a la cinta (lo cual no es un insulto contra la actriz, cuyo trabajo siempre me gusta, sino una observación sobre la función del personaje). El gran Michael Shannon interpreta a Nick, cuya brusquedad y materialismo ocultan emociones reprimidas desde hace años, que podrían explotar en el momento más inoportuno. A pesar de ser un antagonista parcial de Bridget, su punto de vista es quizás el más racional de la familia... y también sirve para añadir un poco de humor como desahogo del drama.
Robert Forster es Bert, el padre estricto y obstinado que se niega a aceptar los cambios que se vuelven cada vez más evidentes; y, en el papel de Ruth, Blythe Danner es simplemente espectacular, humanizando la demencia senil sin sacrificar la naturaleza del personaje.
Mi única queja sería que Lo Que Fuimos se alarga un poco durante el segundo acto. Para la cuarta o quinta discusión sobre alguna de las crisis familiares (la enfermedad de Ruth, la rebeldía de Emma, el matrimonio infeliz de Bridget, etc.), se empieza a notar una repetición en la fórmula; pero no es un problema grave, y de cualquier modo nos permite pasar más tiempo con estos entrañables personajes.
Lo Que Fuimos no es uno de esos dramas "de prestigio" que buscan desesperadamente nominaciones a premios cinematográficos; y tampoco es un desfile de "duelos de actuación" entre egos fuera de control. Por el contrario, Lo Que Fuimos me pareció un excepcional "anti-drama" enfocado en los pequeños conflictos que tienden a crecer si los ignoramos por demasiado tiempo. Un sólido mensaje adornado por extraordinarios actores y la clara visión de su directora. Y sin el menor atisbo de cursilería; tan solo por eso merece una entusiasta recomendación.
Calificación: 9
IMDb
Thursday, May 9, 2019
The Man Who Killed Don Quixote
Síntomas: El arrogante director Toby Grisoni (Adam Driver) está en España dirigiendo un comercial de vodka con el personaje de Don Quijote de la Mancha (José Luis Ferrer). Entonces encuentra a Javier (Jonathan Pryce), un anciano que cree ser el genuino Quijote, y Toby termina sirviendo como improvisado Sancho Panza, iniciando una serie de desventuras que podrían ser reales, o sueños febriles ocasionados por sus sentimientos de culpa. O algo así.
Diagnóstico: Me encantaría poder decir: "¡Valió la pena esperar veinticinco años para ver The Man Who Killed Don Quixote!" Desafortunadamente esta complicada producción (el director encontró tantas tantas dificultades para filmarla que hasta se hizo un documental al respecto) no fue el apoteótico clímax creativo de Terry Gilliam, sino una mediana película que visita los temas clásicos del cineasta, pero sin su habitual energía y convicción dramática.
Por otro lado, se me ocurre que The Man Who Killed Don Quixote fue una especie de terapia cinematográfica donde Gilliam tuvo oportunidad de reflexionar sobre su carrera, explorar su obsesión con los mundos imaginarios, y renovar su motivación para continuar la batalla contra el "mainstream" en la realización de su visión artística.
En otras palabras: The Man Who Killed Don Quixote es una pseudo-auto-biografía de Terry Gilliam que no está enfocada en su vida "real", sino en su perfil psicológico. De este modo, el director adopta simultáneamente la identidad de Don Quijote, empeñado en cumplir su misión por descabellada que parezca; y el inflexible pragmatismo de Sancho Panza, quien ve cien razones para detener esa locura... aunque termina participando en ella porque la alternativa es el aburrimiento de la vida normal.
Una vez que aceptamos esa teoría, The Man Who Killed Don Quixote es una experiencia única y recomendable... pero solo para fans de Terry Gilliam. Sus clásico estilo está presente, y cuenta con el respaldo de un brillante reparto para dar vida a los excéntricos personajes que representan diversas facetas de su personalidad, lo cual añade significado al fracturado tapiz de sueños, melodrama y romance que integran el relato.
En el papel de Toby, Adam Driver empieza como un arrogante director demasiado seguro de su talento, pero desencantado con su trabajo actual, filmando comerciales para un misterioso Productor (Stellan Skarsgård), cuya esposa Jacqui (Olga Kurylenko) está empeñada en causar problemas. Entonces Toby encuentra el DVD de una película estudiantil que realizó diez años atrás en la misma región de España, y decide visitar el pueblo donde rodó aquel cortometraje. Y así comienza su viaje al pasado, al interior de su mente, y a la fantasía de un viejo zapatero (Jonathan Pryce) que asegura ser el auténtico Don Quijote, quien necesita un nuevo Sancho Panza para rescatar a la idealizada Dulcinea... en realidad Angélica (Joana Ribeiro), una joven actriz que también participó en la cinta estudiantil de Toby.
Todo eso suena revuelto, y apenas estamos empezando. Eventualmente las cosas se complican con los habitantes de un campamento musulmán, una visita de la Inquisición (nadie los esperaba, supongo), y la elaborada fiesta de un inversionista ruso (Jordi Mollà) que podría financiar el siguiente proyecto de Toby. Pero, ¿a qué costo para su integridad artística y moral?
Como dije, es muy fácil encontrar paralelismos entre la confusa narrativa de The Man Who Killed Don Quixote y la carrera de Terry Gilliam (incluyendo muchas referencias "meta" a los obstáculos que enfrentó la filmación)... pero solo funcionan para seguidores del cineasta. Como película convencional, The Man Who Killed Don Quixote es un caótico desastre con excelentes actuaciones, espectaculares locaciones, y atractiva cinematografía para adornar un argumento que da muchas vueltas, y parece evadir intencionalmente el orden lineal de causas y consecuencias; porque, simplemente, así no trabajan las cosas en la mente de Terry Gilliam.
En conclusión: me alegra que por fin podamos ver The Man Who Killed Don Quixote; y sin duda aprecié el introspectivo paseo por el consciente/subconsciente de uno de mis directores favoritos. Sin embargo no podría recomendarla como sano entretenimiento con un trasfondo psicológico. Prácticamente todas las películas de Terry Gilliam cubren esa descripción (mis favoritas: The Fisher King, The Adventures of Baron Munchausen y Twelve Monkeys); sin embargo The Man Who Killed Don Quixote estaba demasiado ocupada con su auto-examen para contar una historia congruente. No importa. Existen muchos directores dedicados a eso; pero solo hay un Terry Gilliam.
Calificación: 7.5
IMDb
Wednesday, May 8, 2019
The Wandering Earth (Liu Lang Di Qiu)
Síntomas: Debido a la expansión del Sol, la vida en la Tierra se extinguirá en aproximadamente 100 años. Entonces, todos los recursos del planeta se dedican a la construcción de enormes motores que sacarán a la Tierra de su órbita y la llevarán a Alfa Centauri, en un viaje que durará 2,500 años. Sin embargo esta "Tierra Vagabunda" encuentra su primer grave problema durante su aproximación a Júpiter, poniendo en peligro el futuro de la humanidad.
Diagnóstico: Las novelas del escritor chino Cixin Liu tienen vastas ideas y múltiples personajes entretejidos en una densa red narrativa que, hasta ahora, nadie había intentado adaptar a cine, porque parecía una labor imposible. Sin embargo, el director Frant Gwo hizo su mejor esfuerzo, y el resultado es The Wandering Earth, una película ciertamente épica en ambición, pero limitada por las restricciones del medio cinematográfico. Creo que una historia tan interesante y complicada hubiera funcionado mejor como trilogía, o incluso como una serie de televisión que pudiera dedicar el tiempo necesario para explorar la maravillosa ciencia de la premisa, sus grandes temas filosóficos y humanistas, y el ejército de personajes involucrados en cada etapa de la operación "Wandering Earth", donde destacan los miembros de una familia separada por miles de kilómetros, pero unida en un solo propósito.
Esto significa que, para variar, todo ocurre demasiado rápido en The Wandering Earth. Los cataclísmicos problemas, las inspiradas soluciones, las tragedias y rescates... simplemente no hay tiempo para asimilar la gravedad de estos eventos, de modo que hasta las más dramáticas escenas sufren de una ligereza que diluye su impacto y reduce nuestra conexión con los personajes.
El director y sus guionistas tratan de compensar la situación con grandes discursos, devastadores sacrificios y, sobre todo, con la escala cósmica (literalmente) del melodrama y los espectaculares efectos visuales que adornan prácticamente cada cuadro de The Wandering Earth... pero es solo una solución parcial que no resuelve por completo los problemas de la cinta.
Por el lado positivo... todo lo demás. El argumento está repleto de ingeniosos planteamientos científicos y pasmosos conceptos tecnológicos que hacen creíble el descabellada plan de trasladar la Tierra a un nuevo sistema solar. Obviamente es una solución desesperada, con terribles consecuencias potenciales que podrían acelerar la destrucción del planeta en vez de salvarlo; y hubiera sido fascinante explorar cada reto de la misión con mayor detalle. Pero, como dije, todo se vuelve rápido y superficial cuando hay que acomodar una historia tan grande en dos horas de duración.
Las actuaciones también sufren por esa decisión; los personajes quedan reducidos a simples estereotipos para evitar largas explicaciones sobre su carácter (ejemplo: el joven rebelde con "daddy issues", el heroico astronauta, el "geek" científico, etc.), y solo en contadas ocasiones logré sentir un atisbo de las emociones que el director y el reparto trataron de evocar con su desempeño, sin duda competente, pero muy comprimido, como todo lo demás en esta película.
Aún así, The Wandering Earth me pareció una experiencia muy recomendable que respeta el espíritu de su autor literario, y celebra la titánica labor del equipo técnico y creativo que, a pesar de tantas limitaciones, logró realizar un aparatoso “blockbuster” sin sacrificar su trasfondo ideológico e inspirador mensaje de unidad y cooperación internacional. Siempre me estoy quejando de películas que tienen demasiado "relleno"; The Wandering Earth es lo contrario: una abundancia de fascinante contenido que pasa demasiado rápido para saborearse como merece. Pensándolo bien, es un triunfo que haya resultado tan coherente y divertida.
Calificación: 8.5
IMDb
Monday, May 6, 2019
I Trapped the Devil
Síntomas: Después de una tragedia personal, Steve (Scott Poythress) se encerró en la casa de sus padres y se aisló de su familia. Y ahora, un par de años después, su hermano Matt (AJ Bowen) y su esposa Karen (Susan Burke) deciden visitarlo para ver cómo se encuentra. Pero lo que descubren cambiará su concepto del mundo... o quizás solo de Steve.
Diagnóstico: Gracias a ese oportuno título no es spoiler señalar que I Trapped the Devil sigue el modelo de películas como The Nun y The Devil's Rock (por no mencionar el clásico episodio "The Howling Man", de The Twilight Zone), donde una entidad sobrenatural es capturada por individuos que deberán enfrentar las consecuencias de sus actos.
Sin embargo, en el caso de I Trapped the Devil, gran parte del drama consiste en evaluar la fidelidad de esa cuestionable afirmación. Steve sufrió una gran pérdida de la que nunca se recuperó; y el dolor fue tan grande que afectó su estado mental, como descubren Matt y Karen cuando llegan a la antigua casa familiar que Steve fortificó (con cruces en las puertas) para evitar que escape su "prisionero". Entonces los recién llegados deben decidir si Steve perdió la razón, o si realmente logró "capturar al Demonio". Y, como espectadores, tenemos oportunidad de examinar la "evidencia" que nos ofrece el director/escritor/editor/productor Josh Lobo (quien, por cierto, ayudó a construir los maravillosos escenarios de Dave Made a Maze) en forma de los misteriosos sonidos, voces, y mensajes que recibe Steve por medio del viejo televisor que se prende y apaga por sí solo.
I Trapped the Devil funciona muy bien durante el primer acto, mientras establece la situación y desarrolla esa deliciosa incertidumbre sobre la naturaleza del hombre atrapado en el sótano. ¿Es una víctima inocente del trauma psicológico de Steve? ¿O algo más peligroso? Matt y Karen no saben qué pensar... Matt quiere creerle a su hermano, pero Karen, más práctica, se da cuenta de que podrían ser cómplices de secuestro, y deben avisar de inmediato a la policía.
Y así llegamos al segundo acto, el cual desafortunadamente da muchas vueltas para ganar tiempo en lo que llega el perturbador final.
Es común encontrar esta estructura en cintas de bajo presupuesto; el director tuvo una buena idea que convirtió en una provocativa situación... pero no sabe exactamente cómo desarrollarla, y entonces se ve en la necesidad de añadir relleno para ganar tiempo hasta que llega al final. Claro, Lobo aprovecha ese largo interludio para enriquecer el pasado de personajes, ofreciendo detalles sobre los eventos que condujeron al deterioro de su relación familiar. Pero no fue suficiente, lo cual nos deja con cuarenta minutos de pensativas caminatas, miradas furtivas, y coloridas tomas del interior de la casa, iluminada principalmente por decoraciones navideñas.
Lo cual, para ser justos, le da una identidad visual muy atractiva a I Trapped the Devil. Aunque las imágenes me parecieron muy oscuras, terminó gustándome la cinematografía de Bryce Holden, que básicamente consiste en impenetrables sombras con pequeñas áreas de color para guiar nuestros ojos a las inquietantes composiciones de cámara que nos contagian con la paranoia de los personajes, y la claustrofobia de una modesta casa suburbana transformada en prisión infernal (figurativamente, desde luego).
Entonces llega (¡por fin!) el tercer acto, y las cosas mejoran considerablemente, con un poco de sangre, decisiones imposibles, y un final algo previsible, pero con pequeñas sorpresas que me dejaron satisfecho, e interesado en los futuros proyectos del director Josh Lobo. Si logró tanto con una casa y foquitos de colores, apenas puedo imaginar lo que podría hacer con un buen presupuesto y más de tres actores. En resumen: I Trapped the Devil me pareció una cinta modesta, pero bien realizada, con algunas fallas estructurales que es fácil ignorar gracias a sus aciertos artísticos. No llega al nivel de "joya oculta", pero tampoco necesita alcanzarlo para ofrecer ochenta minutos de horror psicológico que podría volverse sobrenatural. A fin de cuentas todos cometemos errores.
Calificación: 7.5
IMDb
Sunday, May 5, 2019
Ni En Sueños (Long Shot)
Síntomas: Para añadir un poco de humor a sus discursos, la Secretaria de Estado Charlotte Field (Charlize Theron) contrata al escritor Fred Flarsky (Seth Rogen), su viejo amigo de la adolescencia. Pero las cosas se complican cuando se desarrolla un romance que podría destruir sus respectivos futuros.
Diagnóstico: Para variar, lo que menos me gustó de Ni En Sueños fue justamente el romance que ocupa la segunda mitad de la película. Pero antes de eso estaba disfrutando la acertada sátira política que muestra las contradicciones del trabajo gubernamental, y el doble estándar que enfrentan las mujeres en puestos públicos. Como dice la protagonista Charlotte Field: "¿Le preguntarían a un Secretario de Estado qué productos usa en su cabello?"
El principal acierto del director Jonathan Levine (Snatched) fue asegurarse de que la parte cómica de la "comedia romántica" fuera realmente graciosa, lo cual casi siempre se ignora en este tipo de películas. El libreto de Dan Sterling y Liz Hannah incluye observaciones, referencias y diatribas políticas que realmente me hicieron reír, al mismo tiempo que forman un sólido marco ideológico para la película (desde luego empieza como "propaganda liberal", pero eventualmente hace un genuino esfuerzo por considerar ambos lados de la discusión bipartisana... durante unos minutos, al menos).
La química entre Seth Rogen y Charlize Theron me pareció fantástica, capturando la inseguridad de viejos amigos que se encuentran después de mucho tiempo, y no saben si compartirán la misma dinámica de antaño. Rogen recicla algunas rutinas de "stoner" inmaduro, pero con suficiente auto-crítica y sentido común para no volverse repulsivo. Por su parte, Theron se divierte explorando la faceta cómica de su talento, que rara vez había ejercitado en sus previos proyectos. Claro, no es su primera comedia, pero creo que nunca le habían permitido formar parte integral del humor, en vez de ser simple víctima o cara bonita (como, lamentablemente, ocurrió en la serie Arrested Development).
También merece mención el brillante reparto secundario, integrado por actores de carácter que aportan algunos de los mejores momentos de la película. Entre ellos: June Diane Raphael y Ravi Patel como los asistentes de Charlotte; Bob Odenkirk como el Presidente Chambers, inepto y narcisista, pero muy popular entre los votantes (en otras palabras, una fusión menos tóxica de George W. Bush y Donald Trump); Randall Park como el editor del periódico donde trabaja Fred; Alexander Skarsgård como el Primer Ministro de Canadá (en una hilarante parodia de Justin Trudeau); y Andy Serkis, casi irreconocible como un desagradable "troll" corporativo obviamente inspirado por Rupert Murdoch.
Entonces llegamos al inevitable romance entre Fred y Charlotte, el cual pertenece parcialmente a la fantasía de "patán andrajoso que mágicamente atrae una mujer perfecta"; pero, afortunadamente, Ni En Sueños evita los clichés sexistas de las películas de Adam Sandler, y en vez de eso nos muestra la evolución de un romance "realista" (para estándares de Hollywood), apoyado por la simpatía de los actores y sus bien definidos personajes.
Entonces, aunque disfruté más la primera mitad de la historia (en algunas escenas se aproxima a la agudeza de In the Loop), el romance tampoco fue el desastre que yo esperaba, lo cual me permite recomendar Ni En Sueños como una divertida comedia que reconfigura arcaicos esquemas románticos en una fábula moderna con adecuada inteligencia e integridad emocional, gracias al trabajo de dos actores más compatibles de lo que yo hubiera imaginado. Y también la recomiendo para fans de Boyz II Men y la música romántica de los noventas; no es mi género favorito, pero entiendo su valor nostálgico. Cualquier cosa es buena para hacer tolerable la política.
Calificación: 8.5
IMDb
Saturday, May 4, 2019
Nosotros (Us)
Síntomas: Cuando era una niña, Adelaide Wilson (Lupita Nyong'o) tuvo una traumática experiencia en la "casa de espejos" de una feria de Santa Cruz, California. Y ahora, treinta años después, Adelaide regresa a esa ciudad con su esposo y dos hijos... pero tiene la sensación de que aquella experiencia está por repetirse.
Diagnóstico: En el 2017, la cinta Get Out representó la consagración instantánea del comediante Jordan Peele como "amo del horror", demostrando que no solo tiene afinidad por ese menospreciado género, sino genuino talento para combinarlo con los potentes mensajes sociales que utilizaba en su serie humorística Key & Peele. Y ahora su nueva obra, Nosotros, tal vez no es tan intensa ni políticamente subversiva como su predecesora, pero aún así ofrece excelentes momentos de suspenso, una premisa diabólicamente ingeniosa, y una evolución en la dirección de Peele, quien afirma su estilo narrativo y encuentra una combinación entre horror y comedia más apta para complementarse, en vez de estorbarse.
En esta ocasión Peele recurrió a la fórmula de "invasión casera", pero con un inesperado "twist" que añade misterio y angustia sin caer en los clichés de este sub-género (el cual, francamente, nunca he tragado). Sin embargo, esto solo ocupa la primera mitad de la película... y desde luego no revelaré lo que ocurre después, pero puedo afirmar que Nosotros explora temas muy interesantes y provocativos... aunque a fin de cuentas demasiado inverosímiles para alcanzar una conclusión satisfactoria.
En otras palabras: las ideas son buenas, pero solo como principio de algo más grande y perturbador que, simplemente, Peele no tuvo tiempo o ambición para desarrollar por completo. De hecho, Nosotros parece un episodio de la nueva versión de The Twilight Zone (también producida/presentada por Jordan Peele), que se extendió más allá de lo que la premisa podía soportar.
De cualquier modo me gustaron muchas cosas de Nosotros, empezando por las actuaciones y la "química familiar" entre Lupita Nyong’o como Adelaide; Winston Duke en el papel de su esposo Gabe, y los niños Shahadi Wright Joseph y Evan Alex como los hijos Zora y Jason, respectivamente. El libreto de Peele encuentra "niveles de horror" diseñados específicamente para cada uno de ellos, y el resultado es un ensamble fuerte y seguro, capaz de aportar más que la suma de sus partes. En particular encontré notable el desempeño de Evan Alex en el papel de niño tímido cuyos ligeros desajustes emocionales le permiten comprender mejor que los adultos la naturaleza del horror que los rodea, y las reglas que rigen su comportamiento.
También merece mención la dirección de Peele, junto con el diseño de producción de Ruth De Jong y la cinematografía de Mike Gioulakis, creando una ambigua atmósfera de amenaza que nos oprime desde el principio y jamás se disipa. Muchos directores confunden "lentitud" con "suspenso"; pero Peele realmente comprende las bases psicológicas de la tensión, y sabe añadir pequeños detalles que se van acumulando en nuestra mente hasta enigmática catarsis del final.
El cual, como dije, encontré un poco forzado. Sin duda es un creativo planteamiento de antiguos temores que se han vuelto cada vez más relevantes para la sociedad contemporánea... pero las explicaciones de Peele dejan muchas preguntas sin respuesta, y tienen implicaciones demasiado grandes para ignorarse con tal facilidad. Estoy perfectamente dispuesto a tragar algunas soluciones convenientes (como el asunto de los conejos), pero todo tiene un límite. Habiendo dicho eso, existen múltiples interpretaciones del argumento de Nosotros, así que será mejor dejar que cada espectador saque sus propias conclusiones sobre la intención de la película, y defina su límite de tolerancia hacia los conceptos expuestos (mi teoría: división de clases).
A pesar de todo, Nosotros me pareció un thriller recomendable y con gran impacto dramático, confirmando el talento de Jordan Peele para contar una historia interesante que no depende exclusivamente de los elementos terroríficos para capturar nuestra imaginación y engancharnos en las experiencias de los personajes. Desde luego seguiré interesado en los futuros proyectos de este cineasta (y ojalá no olvide la comedia)... pero quizás sea buen momento para buscar un colaborador que le ayude a resolver esos grandes huecos conceptuales que Nosotros dejó abiertos. Después de un comienzo tan prometedor, nadie quiere que Peele se convierta en el nuevo M. Night Shyamalan.
Calficación: 8.5
IMDb
Friday, May 3, 2019
El Bombardeo (Air Strike - Da Hong Zha)
Síntomas: En 1937, Japón comienza una despiadada campaña de bombardeos sobre China, destruyendo la infraestructura del país y la moral de los ciudadanos. Entonces el gobierno norteamericano envía al Coronel Jack Johnson (Bruce Willis) para entrenar a los pilotos chinos que enfrentarán los veloces Zeros japoneses con aviones obsoletos e inferiores.
Diagnóstico: Un fiel recuento de los ataques japoneses sobre China en 1937 bastaría para realizar una película de gran intensidad dramática; pero no fue suficiente para los productores de El Bombardeo, y decidieron añadir múltiples historias con actores norteamericanos para incrementar el potencial de la cinta en el mercado internacional. Desafortunadamente esta mercantilista estrategia casi arruina la película, y solo la energética dirección de Xiao Feng logra rescatar (parcialmente) esta confusa épica histórica realizada con recursos limitados y mediocres efectos digitales. Pero si logramos ver más allá de sus problemas, encontraremos una entretenida aventura que utiliza (para bien o para mal) todos los clichés del cine bélico, y la curiosa idiosincrasia del cine chino.
Esto significa que el libreto de Ping Chen y Tie Dong Zhou recurre al humor en los momentos más inapropiados, y pone situaciones horriblemente trágicas (como la asfixia de cientos de personas en refugios anti-bombas) junto a frívolas escenas que parecen salir de una comedia de Stephen Chow (como el torneo de Mah-Jong). Las actuaciones muestran similar incongruencia en contenido y ejecución, mezclando discursos sobre honor y patria con el "comic relief" de un científico persiguiendo dos cerditos que son muy importantes para el futuro del país. Y la edición apenas logra organizar las excesivas sub-tramas que retratan los variados frentes del conflicto sino-japonés ocurrido en los años previos a la Segunda Guerra Mundial.
Así tenemos al Coronel Jack Johnson (Bruce Willis) entrenando pilotos por medio de gritos y humillaciones en una modesta base aérea de Chongquing (en serio, es la peor actuación que Willis nos ha endilgado en su nueva carrera como actor de B-Movies). Al mismo tiempo, un piloto herido recibe la misión de conducir un camión con un cargamento secreto que debe llegar al alto mando... pero se detiene constantemente a recoger sobrevivientes, porque no ha olvidado su deber como protector de la población. Mientras tanto, en la capital provisional de Chongquing, los aldeanos tratan de sobrevivir los bombardeos y ganar un torneo de Mah-Jong con ayuda de un pájaro de la suerte. Y de algún modo están involucrados Adrian Brody y Rumer Willis. Ah, y Mel Gibson no aparece en pantalla, pero tiene crédito como "consultor".
Sí, es tan absurdo como suena. Sin embargo, El Bombardeo nunca me aburrió, y hasta llegué a disfrutar su abigarrada combinación de propaganda y melodrama. Claro, el director no pierde oportunidad de manipular las emociones del espectador (como en la toma del bebé llorando junto a su madre muerta); pero tampoco podemos ignorar la cruda realidad de las atrocidades cometidas por Japón cuando China era un país relativamente pobre y primitivo.
Creo que El Bombardeo será una experiencia difícil de tragar para audiencias acostumbradas al cine de acción de Hollywood; pero quienes tengan cierta experiencia con las producciones asiáticas (ya sean chinas, japonesas o coreanas) podrían divertirse con esta revuelta película que, a fin de cuentas, cumple su propósito de entretener al espectador mientras revive una página olvidada de la historia moderna (al menos olvidada por la cultura occidental) que rara vez se había llevado a cine (el único ejemplo que recuerdo es la película China Sky, de 1945, ubicada en el mismo contexto histórico, pero enfocada en un blando romance).
También vale mencionar que El Bombardeo duraba originalmente dos horas, pero fue editada a 96 minutos para su distribución internacional, lo cual podría significar que el libreto inicial no tenía tantos agujeros, y que el drama era más sustancial que la acción. Por otro lado, creo que El Bombardeo es la película con más explosiones que he visto en mi vida. Eso debieron poner en el póster, en vez del estoico rostro de Bruce Willis que solo empeoró la película.
Calificación: 6.5
IMDb
Thursday, May 2, 2019
Under the Silver Lake
Síntomas: Sam (Andrew Garfield) no tiene trabajo ni dirección en la vida; entonces su vecina Sarah (Riley Keough) desaparece, y el joven emprende una investigación amateur que lo llevará a Silver Lake, un suburbio de Los Ángeles con una sórdida historia de crimen y sueños rotos.
Diagnóstico: En el 2014, la película It Follows me sorprendió con su ingeniosa premisa, expresivo estilo visual, y la dirección de David Robert Mitchell, quien inspiró comparaciones con John Carpenter y otros maestros del horror ochentero. Por eso esperaba con gran interés su nueva cinta, Under the Silver Lake... aunque mi entusiasmo disminuyó gradualmente durante el largo tiempo que permaneció "enlatada" (casi dos años), lo cual casi siempre indica desconfianza por parte de un distribuidor que no sabe cómo vender la película.
Y ahora que por fin se estrenó en VoD, pude confirmar que, en efecto, Under the Silver Lake es una obra indescriptible y ferozmente anti-comercial, destinada al fracaso económico y al ridículo de la crítica. Sin embargo, también es una película inmensamente creativa y ambiciosa, con múltiples vectores de ataque para asaltar nuestro cerebro y llevarlo por territorio desconocido, pero extrañamente familiar. Lo cual podrá ser recomendable o repulsivo, según el gusto de cada espectador.
SPOILER: Hablando de repulsivo, la cinta incluye la sub-trama de un "asesino de perros" que me dejó un mal sabor; pero solo hay una escena medianamente desagradable, y de cualquier modo es más surrealista que gráfica. FIN DEL SPOILER.
La mejor manera que se me ocurre para describir Under the Silver Lake es como una versión "noir" de L.A. Story, dirigida por un imitador de David Lynch que no logró duplicar la sublime sensibilidad artística de este cineasta... pero al menos simuló la etérea combinación de ingredientes para crear un relato perversamente confuso, y al mismo tiempo lógico.
Entre esos ingredientes: los siniestros secretos ocultos tras la luminosa fachada de una ciudad seductora y traicionera; una impredecible sucesión de eventos aparentemente desconectados, que sin embargo forman parte de una oblicua narrativa; y varios interludios musicales de ambiguo significado, pero con amplio impacto emocional (nunca hubiera imaginado que el tema de Cheers me haría sentir escalofríos).
Por el lado negativo, los personajes carecen de sustancia y desarrollo. Sam es un "milenio" pasivo e indolente, cuyas irracionales reacciones revelan que no se invirtió tiempo alguno en establecer su carácter (bueno, además de espiar con binoculares a sus vecinos). Y lo mismo aplica a los múltiples personajes que entran y salen de la historia sin motivo ni consecuencia... todos (incluyendo Sam) son hojas en blanco donde el director proyecta sus eclécticas teorías, conspiraciones, y bizarras leyendas urbanas.
Las cuales (aquí viene el lado positivo) disfruté muchísimo por su desbordante imaginación y descabelladas ideas. ¿Hasta dónde llega la "realidad" y comienzan las fantasías de Sam? ¿Está el director satirizando la cultura popular, o realmente cree en las conspiraciones semióticas que descubre el protagonista? ¿O se trata de una rebuscada metáfora sobre la lucha de clases y la alienación de una ciudad que, como dijo Steve Martin, "es tan narcisista que no necesita validación externa de sus excentricidades" (estoy parafraseando)? Francamente, no tengo respuesta a cualquiera de esas preguntas. Under the Silver Lake podría ser todo lo anterior o algo completamente distinto. Pero, eso sí, nunca es aburrida, y siempre hay algo nuevo para deleitarnos con su exótica imaginación y absurdista sentido del humor.
Entonces, Under the Silver Lake no es necesariamente una "buena" película, sino una indescriptible experiencia cinematográfica que alimentó muchas de mis obsesiones personales (misterio, conspiraciones, "femmes fatales", etc.), filmada con un elegante estilo visual, y con un ecléctico reparto que inyecta vida en personajes fascinantes a pesar de su pobre definición. Definitivamente no es una película para todos los gustos, pero resultará irresistible para fans del "cine raro" y adictos al complot, la confabulación y la intriga. Y todo eso acompañado con excelente música (de R.E.M., Cornershop y The Astronots, entre otros) para rematar la ilusión de pesadilla despierta donde todo puede suceder. Pensándolo bien, tal vez Under the Silver Lake es un documental disfrazado de ficción para proteger a su autor. ¿Dónde está mi gorrita de papel aluminio?
Calificación: 8.5
IMDb
Wednesday, May 1, 2019
Body at Brighton Rock
Síntomas: Mientras realiza su trabajo como guía en el parque forestal de Brighton Rock, la joven Wendy McHolmes (Karina Fontes) descubre un cadáver, y su día se complica.
Diagnóstico: Para ser justos, los problemas de Wendy se deben principalmente a su ineptitud y falta de preparación para realizar su trabajo, el cual consiste en recorrer los senderos del parque, fijar avisos sobre los peligros de la temporada, y ayudar a los turistas novatos. Pero aún con esas desventajas podemos simpatizar con ella como protagonista de este "thriller campestre" repleto de retos personales que la joven deberá superar para sobrevivir durante ese fatídico día (y noche).
En términos generales, eso fue lo que mejor funcionó en Body at Brighton Rock (en mi humilde opinión): el desarrollo de una clásica "prueba de fuego" que medirá el temple de la protagonista y su capacidad para adaptarse a situaciones desesperadas. Tal vez así aprenderá a hacer su trabajo en el futuro. Si es que tiene futuro.
La directora/guionista Roxanne Benjamin (Southbound) diseñó una premisa simple pero realista, mostrando las consecuencias lógicas de extraviarse en el bosque sin el equipo adecuado. Entonces aparece el cadáver, e incrementa el temor de Wendy con perturbadoras posibilidades... ¿fue un animal salvaje, o un maniático asesino, o uno de tantos accidentes que ocurren todos los días en este aislado entorno?
Con tantas explicaciones posibles, Body at Brighton Rock nos mantiene en suspenso sobre el destino de Wendy, e incluso sobre el género mismo de la película... ¿será un thriller, una aventura rural, o una historia de terror? Siento que Benjamin hizo trampa en un par de ocasiones para inclinar nuestras deducciones en una u otra dirección; pero a fin de cuentas estas pequeñas distracciones tienen sentido en el contexto de la historia. Wendy está aterrorizada, y su imaginación se obsesiona con apócrifos escenarios incitados por el miedo y la incertidumbre.
Para evitar que Body at Brighton Rock se vuelva demasiado dramática, la directora aplica un sardónico sentido de humor que subraya la tensión; y la cinematógrafa Hannah Getz retrata los imponentes paisajes naturales con una sensibilidad retro que le da una identidad única a Body at Brighton Rock, pero sin necesidad de anacronismos exagerados (aunque el "synth-pop" ochentero se vuelve molesto en algunas escenas).
En el papel de Wendy, Karina Fontes aprovecha su simpatía natural para compensar los defectos del personaje. Wendy confía demasiado en sus dudosas habilidades, se distrae fácilmente, y es propensa al pánico. Sin embargo, como dije, todo es parte de la evolución que sufrirá al enfrentar nuevos peligros y decisiones que jamás encontraría en su vida normal. O al menos esa fue mi interpretación de los bruscos cambios de actitud de Wendy. También podrían deberse a una actriz novata que comparte algunas características con el personaje que interpreta. Pero, bueno... prefiero pensar positivamente.
Creo que Body at Brighton Rock debió comprometerse más con cualquiera de los géneros que visita... horror, thriller, o aventura. Pero, sea cual sea su estilo, la cinta ofrece una historia tensa y entretenida que logré disfrutar a pesar del caprichoso personaje principal. Y aunque el "twist" final está entre los más repetidos en la historia del cine, me gustó su efecto retroactivo sobre el resto de la historia, invitándonos a cuestionar nuestra percepción y la integridad mental de Wendy. En resumen: admiré la flexibilidad de la narrativa, pero hubiera preferido algo más concreto y terrorífico. Y con música menos irritante.
Calificación: 7.5
IMDb
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