Saturday, July 2, 2016
El Último Turno (Last Shift)
Síntomas: La Oficial Jessica Loren (Juliana Harkavy) recibe la indeseable misión de cuidar una antigua estación de policía durante la noche anterior a su cierre definitivo. Parece que le espera un turno muy aburrido, pero conforme avanza la noche se da cuenta de que la estación no está tan vacía como ella esperaba.
Diagnóstico: El Último Turno es una película tensa y eficiente, muy bien actuada y con ocasionales destellos de genialidad que rara vez encontramos en el cine independiente de terror. Y aunque algunos pequeños detalles nublaron tenuemente la experiencia, no impiden otorgarle una sólida recomendación, sobre todo para aficionados a las películas minimalistas, que logran capturar nuestra imaginación con un reducido número de personajes en una sola locación.
La premisa de "policía atrapada en un viejo precinto" evoca la clásica de John Carpenter, Assault on Precinct 13, pero yo la sentí más cercana (en espíritu) a The Innkeepers, aunque en este caso solo tenemos una persona como blanco de agresiones sobrenaturales que, por alguna razón, acechan entre las sombras del inmueble.
Dicha "razón" quizás sea válida, pero fue lo que menos me gustó de El Último Turno. Sin duda existe cierta lógica en el origen de los fenómenos, y responde adecuadamente a las expectativas del público... pero al mismo tiempo es tan previsible y banal que la sentí como una fácil excusa para ignorar los detalles y entrar de lleno a las manifestaciones sobrenaturales (realizadas con trucos análogos y muy poca manipulación digital, afortunadamente). En otras palabras, cumple su función como catalizador del suspenso, pero sin esforzarse demasiado.
Por el lado positivo tenemos la actuación de Juliana Harkavy como Jessica Loren, policía recién egresada de la academia, con todas las dudas y temores que podríamos esperar de un novato. Para bien o para mal, el libreto del director Anthony DiBlasi añade un poco de "equipaje emocional" para darle profundidad a Loren (su padre, también policía, murió en el cumplimiento del deber), confirmando mi teoría de que la supervivencia o la moral ya no bastan como motivaciones de los héroes en el cine moderno... siempre hace falta ese detalle "personal" para impulsarlos a actuar. En algún momento fue un ingrediente innovador, pero ya se convirtió en uno de los más flojos recursos que enseñan en la escuela de guionistas (a la par de "accidente automovilístico como generador instantáneo de drama"); es hora de buscar un nuevo truco.
Fin de la diatriba. Regresando a El Último Turno, otro punto fuerte es la dirección de DiBlasi, incrementando el suspenso con experto ritmo, y logrando que el espectador comparta la angustia de la protagonista. ¿Qué fue ese ruido: la tubería de un edificio antiguo, o una presencia fantasmal abriendo puertas y cambiando sillas de lugar?
La primera hora de El Último Turno me pareció excelente, muy bien balanceada y estructurada. Luego llegan las pistas para resolver el misterio y, como dije, la solución es adecuada a pesar de su falta de imaginación.
No esperaba mucho, y quizás por eso El Último Turno fue una agradable sorpresa cuyos múltiples aciertos superaron sus ocasionales fallas ("fallas" únicamente en mi opinión... probablemente los espectadores menos cínicos que yo apreciarán la sub-trama satánica). De hecho, mientras veía la película estuve pensando que sería una valiosa lección para todos aquellos jóvenes cineastas que se cobijaron en el "found footage" bajo la errónea creencia de que esa técnica disculparía su falta de talento. Aclaro que El Último Turno NO es found footage... pero es fácil imaginarla así en manos de un director inepto sin mejores ideas en su repertorio. Obviamente Anthony DiBlasi no es uno de esos improvisados, y tomó la decisión correcta de emplear una narrativa tradicional que no necesita "gimmicks", gracias a que la dirección, libreto y actuaciones se conjugan con tanta armonía y eficiencia. Y, además de todo, disfrutamos de su estreno en cines de México. ¿Acaso empezarán a llegar mejores cintas de terror a nuestras pantallas? Mejor no hacerme ilusiones. Probablemente fue un raro golpe de suerte, y la siguiente semana regresaremos a los pseudo-documentales de terror. Me pregunto cual será el drama personal del próximo joven investigador con cámara en mano.
Calificación: 8.5
IMDb
Friday, July 1, 2016
Un Espía y Medio (Central Intelligence)
Síntomas: Calvin Joyner (Kevin Hart) es un competente contador con un buen empleo y una cariñosa esposa, pero está decepcionado por no haber cumplido las aspiraciones que tenía en la escuela. Sin embargo todo cambia cuando se reúne con su viejo amigo Bob Stone (Dwayne Johnson) para tomar una cerveza... y ambos hombres se ven envueltos en una conspiración que pondrá en peligro el futuro del mundo entero, o algo así.
Diagnóstico: Una parte "buddy comedy", una parte "pareja dispareja", una parte thriller de espionaje, y una parte manifiesto anti-bullying. Resultado: no recuerdo.
Un Espía y Medio es una de esas películas tan genéricas y exentas de personalidad que, apenas unas horas después de haberla visto, me cuesta trabajo recordar algo que me haya gustado... o incluso algo que no me haya gustado. La trama está construida con escenas prefabricadas que hemos visto en incontables películas (ejemplos: los patanes que molestan al héroe en un bar y reciben su merecido; el "sidekick" parlanchín que confunde a sus enemigos con palabrería; los agentes gubernamentales que resultan ser villanos; etc.) Claro, sería un error esperar gran calidad narrativa en una película como ésta; pero con dos simpáticos actores (la opinión del lector puede variar) y un libreto co-escrito por el subversivo comediante Ike Barinholtz, pensé que Un Espía y Medio al menos ofrecería suficiente humor para compensar el incoherente "misterio" de los códigos secretos robados; las anémicas escenas de "acción", incapaces de generar suspenso o emoción alguna; y, bueno, mejor no hablemos de la "entrañable" (e instantánea) amistad que se forja entre fulanos tan distintos... y al mismo tiempo tan similares, por compartir en su edad madura las mismas inquietudes y temores que tenían en su adolescencia.
La comparación es obvia, pero apropiada: Un Espía y Medio es una versión diluida de Rush Hour, con ligeros cambios étnicos y enormes diferencias en humor, energía y dinamismo. Y cuando Rush Hour se usa como punto de comparación positivo... estamos en problemas.
Dwayne Johnson repite su rutina de rudo-sensible; Kevin Hart es el obligatorio bufón que reacciona exageradamente ante los peligros que enfrenta; y Amy Ryan aporta un poco de gravedad como la agente a cargo de la investigación (¿es de los malos o de los buenos?¿A quien le importa?)
Ojalá tuviera una opinión más vehemente (ya fuera buena o mala) sobre Un Espía y Medio; desafortunadamente fue una de esas obras grises e indiferentes que no vale la pena recordar. Siento que hubiera sido más productivo escribir sobre el restaurante japonés donde comí después de ver Un Espía y Medio; pero el tempura de verduras estuvo igualmente insípido. Buena metáfora de la película; mala experiencia culinaria. Y en unos minutos más voy a ver una película mexicana de terror. ¿Qué otras analogías alimenticias inspirará? Me hubiera esperado a comer nachos en el cine...
Calificación: 6
IMDb
Wednesday, June 29, 2016
Sacrifice
Síntomas: Después de cuatro embarazos fallidos, la Dra. Tora Hamilton (Radha Mitchell) y su esposo Duncan (Rupert Graves) se mudan a una remota isla escocesa para iniciar una nueva vida, y quizás adoptar un niño. Pero Tora empieza a cuestionar la seguridad de su nuevo hogar cuando descubre un cuerpo enterrado en su propiedad, con claras huellas de sacrificio ritual.
Diagnóstico: Las críticas de la cinta británica Sacrifice no han sido exactamente estelares, pero muchas mencionan su parecido con la clásica The Wicker Man, una de mis películas favoritas, así que desde luego tenía que verla. ¿Se justifica la comparación? Si y no.
Las similitudes con The Wicker Man son abundantes, pero sólo en concepto: un extraño (o extraña, en este caso) llega a una isla sumida en leyendas y supersticiones, y comienza una investigación que enfada a los habitantes locales, quienes podrían estar ocultando un siniestro secreto... o quizás solo son taciturnos por naturaleza. En cuanto al final, fue muy distinto al de The Wicker Man, pero también incluye un "twist" sorpresivo, aunque menos impactante que el de aquella legendaria cinta.
Pero, bueno... dejemos a un lado las comparaciones. Sacrifice no es exactamente terror; solo toma prestados elementos de ese género para fundamentar el misterio central de su premisa: ¿de quién es el cadáver que encontraron enterrado? La causa de la muerte es bastante obvia... alguien le extrajo el corazón, lo cual señala algún tipo de ritual que la Dra. Hamilton se empeña en descubrir, con ayuda de la Sargento Dana Tulloch (Joanne Crawford), la única persona que parece creerle, o interesarse en castigar el asesinato de una persona inocente. El problema es que la investigación de la Dra. Hamilton es confusa y, a decir verdad, no muy interesante. Continuamente hace referencia a personas que no conocemos, y hechos que no presenciamos, de modo que cuesta trabajo seguir la cadena de causas y consecuencias... sobre todo cuando algunos sospechosos tienen nombres como "Elspeth" y "Wickliff".
Afortunadamente las cosas mejoran durante el tercer acto, cuando las pistas ganan claridad y se revela el gran secreto (bueno, uno de los secretos) de la isla, así como los auténticos aliados y/o enemigos de la Dra. Hamilton. No es una revelación particularmente ingeniosa, pero encaja bien en la historia, y nos prepara para otra sorpresa que complementa los temas de redención, maternidad y honor familiar que Sacrifice visita a lo largo de su parsimonioso desarrollo.
También ayuda que Radha Mitchell sea una actriz fuerte y carismática, igualmente creíble en escenas de suspenso, y en momentos dramáticos donde participa su esposo, interpretado por Rupert Graves con apropiada insipidez. Pero las mejores escenas son las que Mitchell comparte con Joanne Crawford (la única policía que cree las desorbitadas teorías de Hamilton). Su dinámica es amena y muy natural; casi me gustaría verlas en una secuela (en caso de que ambas sobrevivan, lo cual no es garantía en este tipo de películas... ¿recuerdan las comparaciones con The Wicker Man?), investigando cultos celtas y gaélicos que aún persisten en las comunidades perdidas de Escocia.
O quizás simplemente me gustó la fría y melancólica atmósfera de las Islas Shetland, cuyo aislamiento geográfico y cultural contribuye a la supervivencia de fascinantes mitos y supersticiones, más interesantes que cualquier genérico fantasma o demonio del cine fantástico contemporáneo. Al menos ese es el cuadro que pinta Sacrifice, pero vale advertir que los genuinos habitantes de Shetland odiaron esta película.
Entonces, Sacrifice no fue una moderna versión de The Wicker Man. Le faltó inteligencia e inspiración, además de que el director Peter A. Dowling (quien también adaptó el libreto de una novela de Sharon Bolton) gastó demasiado tiempo en "procedurales" policíacos en vez de fortalecer a los personajes y explicar sus relaciones. Sin embargo me mantuvo generalmente entretenido y aprecié su rústica atmósfera, que me hizo recordar las películas "B" de Seven Arts y Hammer Films, con personajes racionales tratando de explicar eventos irracionales en comunidades empapadas de folclor medieval. En resumen: solo recomendaría Sacrifice para otros fans del "horror rural". Pero sin la parte del "horror".
Calificación: 7
IMDb
Monday, June 27, 2016
Whiskey Tango Foxtrot
Síntomas: Kim Baker (Tina Fey) tiene una cómoda posición como redactora de noticias en un canal televisivo de Nueva York... pero está cansada de la rutina, y por eso acepta la oferta de trabajar como corresponsal en Afganistán durante tres meses. Entonces, naturalmente, descubre que la situación en ese país es mucho más complicada de lo que imaginaba.
Diagnóstico: Whiskey Tango Foxtrot es la tercera película que he visto este año sobre americanos atrapados en el Medio Oriente (las otras dos fueron Rock the Kasbah y A Hologram for the King). Imagino que es la progresión lógica del ciclo que comenzó hace quince años en Hollywood: primero fueron películas que denunciaron el gobierno de George W. Bush; luego se transformaron en thrillers militares sobre las experiencias de los soldados en la "guerra contra el terror"; y ahora, por fin, llegamos a la fase de tregua/aceptación... una cauta apertura de relaciones para explorar las diferencias y similitudes entre ambas culturas, con simbólicos embajadores occidentales que representan al hombre (o mujer) común, sin armas, pero con algunos perjuicios y muchas preguntas.
En el caso de Whiskey Tango Foxtrot las preguntas toman forma literal, pues está basada en las experiencias reales de la reportera Kim Barker (sí, el personaje se apellida “Baker”, pero la reportera real es “Barker”). Y aunque su misión en Afganistán tiene buenos momentos dramáticos y profundas reflexiones sobre el interminable conflicto, la difusa estructura de la película impide darle una recomendación más entusiasta.
Whiskey Tango Foxtrot fue producida por Tina Fey (30 Rock) y Lorne Michaels (Saturday Night Live), y fue dirigida por Glen Ficarra y John Requa (Crazy, Stupid, Love); Fey ocupa el papel principal, y el libreto fue adaptado por Robert Carlock (Unbreakable Kimmy Schmidt). Todo esto señalaría una comedia, pero la realidad es muy distinta. Claro, la peligrosa vida de los reporteros en Kabul ofrece abundantes contrastes de risas y tragedia; peligro mortal seguido de frívolos momentos humorísticos; pero no es una comedia. De hecho, parte del problema es que la película misma parece dudar sobre su intención narrativa.
Supongo que en su nivel más básico Whiskey Tango Foxtrot puede clasificarse como "estudio de carácter" centrado en la evolución de Kim Baker, quien comienza como blanda oficinista y termina como audaz veterana de combate, infiltrándose en situaciones de alto riesgo no sólo para reportar noticias, sino para divulgar la urgente necesidad de ayuda humanitaria en las humildes aldeas de Afganistán, devastadas por un conflicto que apenas comprenden sus habitantes. El cambio de actitud de Baker se siente creíble y sincero gracias a las relaciones que forja con otros excéntricos individuos atrapados en similares circunstancias, mientras aprenden cosas nuevas sobre su entorno, e incluso sobre sí mismos.
Entre ellos: Tanya Vanderpoel (Margot Robbie), veterana reportera británica con amplia experiencia en las contradicciones de Kabul, desde el pasivo acoso sexual que sufren las mujeres, hasta los mejores sitios para emborracharse y seducir mercenarios australianos (al parecer son los que tienen mejores cuerpos); Fahim (Christopher Abbott), el guía y traductor muy devoto del Islam, pero siempre tolerante a las maniáticas ideas de Baker con tal de obtener la historia; Iain MacKelpie (Martin Freeman), el arrogante fotógrafo escocés cuyo cinismo quizás sea la más apropiada respuesta para la precaria situación de Afganistán; Ali Massoud Sadiq (Alfred Molina), oficial gubernamental que muestra interés romántico por Kim, ofreciéndole favores políticos a cambio de "hacerse buenos amigos" (como todo buen funcionario, tiene una cama en su oficina); y el General Hollanek (Billy Bob Thornton), frecuentemente irritado por la desobediencia de Kim, pero respetuoso de su valor en situaciones de alto riesgo.
Es una colección de personajes muy interesantes, interpretados por sólidos actores de carácter que saben aprovechar sus breves momentos de lucimiento personal; sin embargo Ficarra y Requa los usan sin mucho orden o armonía; tan solo entran y salen a escena según los caprichos del libreto, sin integrarse orgánicamente a la narrativa. Por otro lado, eso es más realista que las blandas "bio-pics" pre-fabricadas que encontramos frecuentemente en el multicinema. Tal vez el guionista Robert Carlock prefirió respectar el caos y confusión de las impredecibles aventuras de Kim Barker, en vez de incrustarlas a la fuerza en una fórmula más amena y comercial.
Como sea, Whiskey Tango Foxtrot me gustó escena por escena, pero al final encontré la experiencia menos satisfactoria que sus partes individuales. La película ciertamente mantuvo mi atención, y por fin demostró que Tina Fey tiene (o ha desarrollado) capacidad para interpretar papeles que van más allá de las variaciones de Liz Lemon que hemos visto en sus recientes proyectos. Sigo prefiriéndola como escritora, pero no estuvo mal como actriz en un rol distinto (bueno, no tan distinto) a los que suele abordar. Y en cuanto a esta "tregua" cinematográfica con el Medio Oriente... sin duda aprecio sus buenas intenciones, pero sigo sin entender exactamente a dónde se dirige. Quizás en eso debió enfocarse Whiskey Tango Foxtrot, en vez de mostrarnos los mejores bares de Kabul. En fin... supongo que será información valiosa para alguien.
Calificación: 7.5
IMDb
Friday, June 24, 2016
Día de la Independencia: Contraataque (Independence Day: Resurgence)
Síntomas: Tras rechazar exitosamente la invasión alienígena de 1996, la Tierra gozó veinte años de prosperidad gracias a la tecnología extraterrestre capturada durante el conflicto. Pero cuando regresan los aliens queda claro que dos décadas de preparación no fueron suficientes para defender nuestro planeta.
Diagnóstico: Desde luego reconozco los problemas de la original Independence Day: el humor es muy forzado, los personajes se sienten exagerados y hay partes del argumento absolutamente ridículas (por no mencionar su risible ultra-patriotismo). Sin embargo me parece muy entretenida y, a pesar de los años transcurridos, sigo disfrutándola ocasionalmente cuando la encuentro en algún canal televisivo en mitad de la noche. Aún así no esperaba mucho de Día de la Independencia: Contraataque, una secuela largamente demorada que difícilmente capturaría el momento histórico como lo hizo su predecesora en los noventas, estableciendo el patrón que seguirían incontables "blockbusters" en las décadas siguientes. Mi gran temor es que la segunda parte se enfocaría demasiado en efectos especiales, e ignoraría a los personajes.
Me alegra decir que me equivoqué. Día de la Independencia: Contraataque pone mucho énfasis en los personajes... desafortunadamente la mayoría son irrelevantes, huecos y antipáticos. Y el libreto es una ruidosa revoltura de escenas y situaciones que nunca "conectan" para darnos una historia fluida y emocionante.
Sé que mucha gente odia al director Roland Emmerich, pero no me cuento entre ellos. Tampoco lo considero un genio, pero respeto que haya encontrado un nicho cinematográfico compatible con su rimbombante visión; sus películas, repletas de altibajos, generalmente me entretienen. Día de la Independencia: Contraataque ni siquiera logró eso; me pareció aburrida a pesar de la acción constante, y extrañamente ligera. Por muchas escenas de épico combate y destrucción masiva, no sentí la menor emoción o suspenso. Una cosa es saber que los humanos ganarán, pase lo que pase; otra cosa es perder interés por saber quién ganará.
Y lo peor es que hay una sólida historia oculta en algún lugar de Día de la Independencia: Contraataque. La premisa inicial me pareció fascinante, y me hubiera gustado explorar mejor la sociedad y tecnología de esta Tierra alternativa; hay muchas buenas ideas que asoman la cabeza, pero son de inmediato ignoradas a favor de un mal chiste, u otra escena de acción sin sustancia alguna. Emmerich y su comité de guionistas mostraron cierto ingenio para explicar el regreso de los aliens, al mismo tiempo que enriquecieron la mitología de la saga con nuevos retos y oportunidades (por no mencionar abundante ret-con), y justificaron el regreso de varios personajes que conocimos en Independence Day; algunos de los niños ya crecieron; y los adultos envejecieron de manera realista. Mi favorito fue Bill Pullman como el ex-presidente Whitmore; su previo heroísmo tuvo graves consecuencias físicas que ahora lo deprimen en la edad madura. Además, el contacto psíquico que tuvo con los aliens dejó cicatrices psicológicas que aún no cierran por completo. Jeff Goldblum también regresa como David Levinson, el ex-operador de televisión por cable que se convirtió en director del Programa de Defensa Terrestre, preparando poderosas armas en caso de otra invasión. Goldblum siempre es divertido y se agradece su presencia, pero no fue muy necesaria. Y no mencionaré a los demás, para mantener la sorpresa (buena o mala, según gusto del espectador).
Lo cual nos lleva a los "nuevos" del reparto. Emmerich incorporó demasiados personajes, sin darles algo interesante que hacer, o al menos respaldar su existencia con acciones. Supongo que quería repetir los lazos emocionales del reparto original, promoviendo interacciones entre los militares, los políticos, los científicos y, desde luego, los civiles que se ven involucrados en los más importantes momentos del conflicto... pero nada funciona. Algunos ejemplos: el burócrata cobarde; el guerrillero africano; la psiquiatra (o algo así) interpretada por Charlotte Gainsbourg; el piloto interpretado por el hermano de Thor; el parlanchín amigo que obviamente está enamorado de él; la piloto china; la presidenta Hillar... perdón, Sela Ward. Y muchos más.
Estoy totalmente de acuerdo con la necesidad de introducir variedad étnica y cultural en las películas de Hollywood... ¡pero no cuando los personajes se incrustan a la fuerza con el único fin de simular diversidad étnica y cultural! Es un nivel tan extremo de corrección política que casi se vuelve ofensivo, y termina ocupando el lugar de la integridad narrativa. No hay historia... solo hay muchas coincidencias y personajes multi-nacionales trabajando en maravillosa armonía. ¡Benetton tenía razón!
Mejor me callo antes de parecerme a Donald Trump.
Por el lado positivo, Día de la Independencia: Contraataque luce espectaculares efectos especiales, adecuados niveles de destrucción global, y un delirante final que pierde toda conexión con la realidad... pero al menos intentó algo diferente. Y le dieron trabajo a Brent Spiner, lo cual siempre aprecio. Por lo demás, fue una clara muestra de "secuelitis" que perdió de vista lo que hizo memorable a la original. De cualquier modo Emmerich pretende completar la trilogía (el final de Día de la Independencia: Contraataque deja muy clara esa intención), así que aún es posible redimir la saga. Avísenme en veinte años, por favor.
Calificación: 6.5
IMDb
Wednesday, June 22, 2016
Mythica: The Necromancer
Síntomas: El nigromante Szorlok (Matthew Mercer) sigue buscando los fragmentos de la "Espora" que le darán poder absoluto. Mientras tanto, la hechicera Marek (Melanie Stone) y su grupo de aventureros deben cumplir una misión encomendada por el cruel Gobernador Mallister (Robert Jayne) como condición para liberar a un soldado condenado a muerte, el cual tiene especial importancia para la sacerdotisa Teela (Nicola Posener).
Diagnóstico: La saga de Mythica saltó de trilogía a pentalogía, lo cual significa que sus productores necesitan material para cinco películas, en vez de tres. Entonces la tercera parte, Mythica: The Necromancer, es claramente relleno; una prescindible "side quest" para inflar la historia y retrasar la inevitable confrontación entre Marek y Szorlok... y aún así encontré esta película muy entretenida, mejor lograda que las obras anteriores (al menos desde el punto de vista narrativo) y con un final trágico y desolador que realmente me impactó. En corto: mi entrada favorita de la saga, hasta el momento.
Estos halagos, desde luego, deben tomarse en el contexto del proyecto: una serie de películas semi-amateur, financiadas por medio de Kickstarter, y realizadas con las más modestas técnicas cinematográficas. La experiencia de los actores es limitada (para algunos fue su primer trabajo "profesional"), y los efectos especiales son de nivel casero, con algunos detalles visuales creativos, pero pobremente integrados al material filmado.
Por eso prefiero enfocarme en los elementos positivos. A estas alturas los seguidores de Mythica ya saben qué esperar; y el público casual se desconectará de inmediato al no conocer el pasado de Marek, el nebuloso asunto de la "Espora Oscura", y los entrañables lazos que hemos visto crecer entre cuatro aventureros que representan las típicas "clases" de los juegos de rol (hechicero, guerrero, "rogue" y "healer").
Porque eso es Mythica en su forma más elemental: un juego de rol viviente, con todos los aciertos y obstáculos que ello implica.
Afortunadamente esta tercera parte muestra una marcada mejoría en argumento y atmósfera. Sin menospreciar el trabajo de la directora Anne K. Black (responsable por Mythica: A Quest for Heroes y Mythica: The Darkspore), el nuevo director A. Todd Smith logró que Mythica: The Necromancer fuera más clara y concisa, con el mínimo esbozo de mitología para recordarnos la misión global de Marek, pero centrada en el drama y suspenso presente en el rescate de un aliado, y el alto precio que todos pagarán por ello. En otras palabras, una fórmula bien establecida que se usa como vehículo para promover el desarrollo de los personajes, y al mismo tiempo crear nuevos conflictos que sin duda alterarán profundamente la dinámica de las siguientes películas. No diré más para evitar spoilers.
La cuarta película (Mythica: The Iron Crown) se estrenará brevemente al público general, y la quinta parte (el final de la saga, a menos que decidan extenderla de nuevo) sigue recaudando fondos en Kickstarter (quedan dos días al momento de escribir esto), así que aún hay tiempo para colaborar en esta auténtica labor de amor dedicada a celebrar los juegos de rol, la fantasía medieval, y el cine genuinamente independiente, el cual tiene algunos inevitables problemas de calidad, pero los compensa con ingenio y entusiasmo. Y con breves cameos de Kevin Sorbo. ¿Hasta cuándo van a darle escenas sustanciosas?
Calificación: 7.5
IMDb
Monday, June 20, 2016
Term Life
Síntomas: Nick Barrow (Vince Vaughn) no es un ladrón. Simplemente planea asaltos precisos y sin violencia, para venderlos al mejor postor. Pero cuando su más reciente "cliente" es brutalmente asesinado, Nick se convierte en el principal sospechoso, y se ve perseguido no solo por la policía, sino por el líder de un cartel mexicano. Entonces, con su hija adolescente Cate (Hailee Steinfeld) a cuestas, Nick intentará todos los trucos que sabe para sobrevivir y demostrar su inocencia.
Diagnóstico: Gracias al inmenso éxito obtenido por los super-héroes en la pantalla grande, hacía tiempo que no veíamos una película basada en un comic "maduro", que no involucre capas, super-poderes o batallas cósmicas. Term Life está basada en una novela gráfica policíaca (de Image Comics) escrita por Andy Lieberman e ilustrada por Nick Thornborrow; Lieberman mismo se encargó de adaptar el libreto y, junto con el director Peter Billingsley, lograron producir una cinta sencilla y dinámica que hace justicia al comic a pesar de alterar muchos de sus elementos.
Algunos cambios fueron detalles sin importancia (en el comic Nick y Cate son perseguidos por mafiosos rusos; en la película son narcotraficantes mexicanos); mientras que otras transforman sustancialmente la premisa (el asunto del seguro de vida y los veintiún días apenas se mencionan en la cinta). Sin embargo las diferencias terminan siendo irrelevantes, pues Term Life me pareció entretenida y recomendable por sus propios méritos.
Vince Vaughn me parecía incapaz de abordar papeles serios hasta que lo vi en la segunda temporada de True Detective y cambié de opinión. Su interpretación de Nick Barrow en Term Life demuestra nuevamente su capacidad para manejar drama y acción con adecuada credibilidad; y aunque esta cinta no exige mucho a sus actores, Vaughn encaja bien en su papel, y nos convence del conflicto que atraviesa como padre preocupado por su hija, al mismo tiempo que debe resolver el misterio de un asesinato que no cometió. Por su parte, Hailee Steinfeld desborda actitud como Cate, constantemente agresiva porque no confía en el padre que no había visto en muchos años... y también porque se trata de una adolescente normal que odia todo en el mundo. Excepto su teléfono.
La interacción entre padre e hija es el eje dramático de Term Life, y la hace más interesante que un simple relato sobre traición y venganza criminal. Pero el director tampoco descuida el aspecto policíaco; el robo inicial que planea Nick está bien realizado, y sus consecuencias me parecieron ingeniosas e inesperadas.
Y, bueno, supongo que el libreto mostró suficiente calidad para atraer varios sólidos actores de carácter en papeles secundarios, incluyendo a Jonathan Banks (mentor y confidente de Nick); Jon Favreau (como ladrón de poca monta, aunque seguramente fue excusa para organizar una micro-reunión de Swingers); Bill Paxton (como el implacable policía que persigue a Nick); Terrence Howard (alguacil del pequeño pueblo donde se refugian los fugitivos), Mike Epps, Taraji P. Henson, y Jordi Mollá, entre otros. Ninguno es esencial para la trama (salvo Bill Paxton), pero su presencia enriquece la película y presta calidad a las añejas escenas que hemos visto en incontables thrillers de similar manufactura ("¡Sheriff, esto no es lo que parece!") Ya conocen la fórmula.
Comparada con otras cintas basadas en comics policíacos (sin super-héroes), yo ubicaría Term Life más o menos al mismo nivel de The Losers, pero desde luego por debajo de A History of Violence o Road to Perdition. Sin embargo, como dije al principio, el origen comiquero es tan solo una curiosidad cultural; Term Life funciona como modesto thriller cinematográfico con buenas actuaciones, destellos de inteligencia en su libreto, y algunos problemas que podríamos atribuir a su bajo presupuesto y modesta producción. Pero eso no le impide entretener con eficiencia y dedicación durante hora y media que no sentí perdida, aunque probablemente olvidaré rápidamente. Al menos hasta que lea de nuevo la novela gráfica, donde no importan presupuestos ni actores, sino el simple talento de sus creadores.
Calificación: 7
IMDb
Saturday, June 18, 2016
El Maestro del Dinero (Money Monster)
Síntomas: Después de perder sus ahorros en el mercado de valores, el desesperado Kyle Budwell (Jack O'Connell) decide vengarse del asesor financiero Lee Gates (George Clooney), tomándolo como rehén en mitad de su programa televisivo, "Money Monster", y obligándolo a usar un chaleco explosivo enfrente de las cámaras...
Diagnóstico: Ocho años después de la crisis financiera mundial, creo que ya vimos todas las denuncias cinematográficas posibles contra los sucios manejos de Wall Street, los amorales banqueros, y los "peces gordos" que se enriquecieron mientras el mundo entero sufría. Entre las películas financieras de este período que más me han gustado señalaría The Big Short, Margin Call y el documental Inside Job. Desafortunadamente El Maestro del Dinero no se acerca siquiera a esa lista.
Es una pena, pues la directora Jodie Foster reunió un competente elenco, y encontró una premisa con buen balance entre drama y suspenso, acompañada por una moraleja anti-corporativa que sigue teniendo validez en nuestra más "ilustrada" década. Sin embargo el desarrollo de El Maestro del Dinero me pareció extremadamente monótono, con personajes aburridos que no hacen justicia a la noble intención de la directora.
George Clooney interpreta a Lee Gates como típico "bully" televisivo, arrogante y despectivo, pero con el mínimo sentido del humor para no volverse totalmente antipático (es decir, los insultos contra sus compañeros de trabajo son más cordiales que maliciosos). Julia Roberts pasa la película sentada detrás de un vidrio en el papel de Patty Fenn, directora del programa "Money Monster" (obviamente inspirado en Mad Money) y niñera de Gates, pues es la única capaz de controlar sus desplantes y evitar que el programa salga de control. Finalmente, Jack O'Connell es el secuestrador que solo quiere respuestas concretas sobre la pérdida de su dinero (y el de miles de personas que invirtieron en las acciones que recomendó Gates). Su actuación me pareció ligera, pero con adecuada canalización de las frustraciones compartidas por el mundo entero ante los manejos de Wall Street.
El problema, como dije, es el libreto de Jamie Linden, Alan DiFiore y Jim Kouf, el cual empieza bien, para luego estancarse en la misma rutina de gritos y amenazas durante más de una hora, hasta que reúne suficiente energía para cambiar de rumbo y disipar el tedio acumulado en ese tiempo. El desenlace entretiene, pero es demasiado predecible e inverosímil. Sus sorpresas no sorprenden, y nos obliga a tragar muchos clichés para llegar a la lección final: los ricos se hacen más ricos, y los pobres más pobres. Pude enterarme de eso viendo cinco minutos de noticias. O revisando mi cuenta bancaria.
Comparando El Maestro del Dinero con otras películas sobre rehenes, la ubicaría al mismo nivel de John Q (igualmente monótona, pero con una tremenda actuación de Denzel Washington) y The Negotiatior (también predecible, pero más ágil y entretenida); y definitivamente abajo de Inside Man (con un libreto más ingenioso... y con Jodie Foster enfrente de las cámaras, curiosamente).
Después de tantos "thrillers financieros" se necesita algo más creativo e impactante para capturar la atención del público; y si bien la presencia de George Clooney y Julia Roberts aporta "star power", ninguno muestra un desempeño particularmente memorable. Entonces, no recomiendo "invertir" en El Maestro del Dinero (ja, ja), porque no dará suficientes rendimientos de diversión (¡boo!). Sin embargo los fans de las estrellas involucradas quizás disfruten más la experiencia. Como sea, sigo apostándole a Jodie Foster como directora, y ojalá en sus siguientes proyectos encuentre historias más afines con su visión, al mismo tiempo cálida y analítica, pero no muy comercial. Tal como le gusta a Hollywood.
Calificación: 6.5
IMDb
Friday, June 17, 2016
Warcraft: El Primer Encuentro de Dos Mundos (Warcraft)
Síntomas: Los orcos encontraron la manera de abrir un portal al mundo de los humanos, y envían un regimiento de sus mejores guerreros como precursores de una invasión. Entonces, el humano Lothar (Travis Fimmel) y los hechiceros Medivh (Ben Foster) y Khadgar (Ben Schnetzer) deberán detener a los orcos para evitar la caída del reino de Azeroth.
Diagnóstico: Mi experiencia con el mundo de Warcraft está limitada al clásico videojuego Warcraft 2: Tides of Darkness, el RTS (Estrategia en Tiempo Real) que fue tan popular a mediados de los noventas, una década antes de que el estudio Blizzard transformara la franquicia en un exitosísimo MMORPG (juego de rol en línea con miles de participantes). Entonces, conozco algunos elementos básicos de la guerra entre orcos y humanos, pero nunca profundicé en el extenso "lore" desarrollado durante doce años de conflictos y eventos cataclísmicos en el mundo virtual de World of Warcraft.
Quizás por eso la largamente esperada película Warcraft me pareció entretenida, pero tan hueca que será difícil su asimilación por parte de los espectadores casuales.
Dentro de los aspectos positivos, Warcraft luce un extraordinario diseño de producción, haciendo cada detalle visualmente interesante y consistente con este universo de fantasía. En particular me gustaron las armaduras de los humanos, idénticas a las del juego (construidas por Weta Workshop, nada menos), y las de los orcos, personalizadas según rango y unidad de cada personaje.
Por cierto, los orcos están realizados como figuras digitales con captura de movimiento, y su apariencia es muy realista... excepto en la animación facial que no logra expresar emociones tan elocuentes como si fueran "reales". Afortunadamente los actores de voz (como Clancy Brown, Toby Kebbell y Daniel Wu) aportan suficiente personalidad y énfasis para atenuar esa limitación.
Las secuencias de acción también son impresionantes, con batallas de diversa escala y complejidad, según los requerimientos de la trama; y la banda sonora de Ramin Djawadi complementa adecuadamente el épico choque de culturas y ejércitos, tomando prestados refranes musicales de los juegos, que casi me hicieron aplaudir en el cine.
Por el lado negativo (sabíamos que aquí venía)... el libreto de Warcraft me pareció pobremente estructurado y repleto de palabrería que no contribuye al desarrollo de la historia. Hay demasiadas escenas con personajes hablando en graves tonos, sin ofrecer explicaciones concretas. Simplemente repiten lo que ya sabemos, o describen lo que estamos viendo, en vez de establecer los fundamentos de "world building" necesarios para engancharnos emocionalmente, o al menos para darle sustancia a las peleas, alianzas y traiciones que abundan en el argumento. Y si la respuesta es "necesitas jugar World of Warcraft para entender", entonces la película fracasó como entidad independiente. Por eso prefiero pensar que solo tuvieron dificultades para comprimir tanto "lore" en un libreto de dos horas.
Como sea, el resultado fue una película mediana, visualmente atractiva y con buenos momentos de acción, pero narrativamente floja por usar clichés en vez de drama (ejemplo: el "twist" de matar a un personaje importante para reforzar la motivación del héroe... un truco absolutamente predecible y forzado; y además horriblemente coreografiado). Los actores sufren en mayor o menor medida el "sindrome de green screen". Ben Foster, como el hechicero Medivh, exagera tanto que resulta difícil tomarlo en serio, mientras que Travis Fimmel y Ben Schnetzer (héroes por default) se sienten apáticos y distantes, rara vez interesados en el melodrama de sus escenas. Dominic Cooper, Paula Patton y Ruth Negga obtienen mejores resultados como el Rey Llane, la guerrera Gamora... perdón, Garona, y la Reina Taria (respectivamente), no porque sean grandes actores, sino porque proyectan mayor convicción que el resto del elenco. Tal vez en esta ocasión faltaron auténticas "estrellas de cine" capaces de imprimir peso y presencia a sus personajes, incluso cuando están rodeados de escenarios verdes y marcas de cinta adhesiva para indicar dónde estarán los monstruos.
A fin de cuentas disfruté la experiencia de Warcraft, en parte por la nostalgia del RTS donde invertí tantas horas de mi vida; y en parte por sus logros visuales (fans de Starcraft: busquen el micro-cameo de Kerrigan). Sin embargo siento que faltó una mano más firme por parte del director Duncan Jones, o menos influencia corporativa del ejército de productores (12, según el IMDb). Debe haber sido una auténtica pesadilla decidir qué tanto "lore" se integraría a la película para complacer a los fans "hardcore", y qué tanto se simplificaría la mitología para no confundir al público sin previo conocimiento de los juegos, así que al menos agradezco que Warcraft no haya sido un desastre de principio a fin (aunque algunas personas piensan que así fue). No tengo prisa alguna por ver una secuela... pero definitivamente me dieron ganas de instalar el viejo Warcraft II para escuchar de nuevo las voces de los orcos siguiendo mis órdenes, y disfrutar las mini-batallas con sprites 2D de baja resolución, que hace veinte años me produjeron más emoción que la costosa y foto-realista mediocridad de la cinta Warcraft. ¡Por la Horda!
Calificación: 7
IMDb
Wednesday, June 15, 2016
Electra Woman and Dyna Girl
Síntomas: Las amigas Lori (Grace Helbig) y Judy (Hannah Hart) combaten el crimen en la ciudad de Akron, Ohio, bajo las identidades de "Electra Woman" y "Dyna Girl". Su cruzada justiciera ha sido generalmente ignorada por el público, pero cuando detienen un robo con excesiva violencia se convierten en estrellas virales, y son contratadas por la agencia de talento que representa a los super-héroes más populares. Entonces, con una nueva imagen, avanzada tecnología para combatir el crimen, y apoyo corporativo, Electra Woman y Dyna Girl inician la carrera que siempre soñaron. Pero, desde luego, encontrarán peligros que nunca imaginaron cuando usaban trajes de lycra en su pueblo natal.
Diagnóstico: Electra Woman and Dyna Girl es el "reboot" de una serie setentera producida por el legendario Marty Krofft, cuyos inocentes/grotescos programas infantiles están gozando un re-descubrimiento en el siglo veintiuno, bajo el nebuloso amparo de la nostalgia. Y, al igual que ocurrió con el reboot cinematográfico de Land of the Lost (el programa menos malo de Krofft), la única manera de revivir Electra Woman and Dyna Girl en la época actual fue en forma de comedia; específicamente como sátira del cine de super-héroes, lo cual parece apropiado en vista de la ridiculez de la serie original.
Me alegra decir que el resultado fue bastante divertido y bien realizado... una vez que consideramos su modesto origen y abrupto cambio de planes en su distribución.
Bajo el patrocinio de la subsidiaria Legendary Digital, Electra Woman and Dyna Girl fue diseñada como "serie web" (algo así como The Guild o Space Janitors), pero en el último momento sus productores decidieron unir los ocho episodios y lanzarlos como película directa a VoD, en todas las plataformas posibles. Ignoro si esta estrategia rendirá mayores beneficios económicos, pero puedo decir que Electra Woman and Dyna Girl se adaptó muy bien al formato de largometraje, con una historia ágil, la cantidad necesaria de drama para mantener la atención del espectador, y un astuto sentido del humor que combina sarcasmo milenial (apto para el público joven) con referencias "clásicas" dirigidas a dinosaurios como yo.
Para obtener este balance de estilos, los productores tuvieron la acertada idea de contratar dos estrellas de YouTube: Grace Helbig (The Grace Helbig Show) y Hannah Hart (My Drunk Kitchen). Bueno; en retrospectiva fue buena idea; pero antes de ver la película me parecía un desastre en potencia, pues no hay nada en los videos de estas figuras que revele talento para la actuación. Grace Helbig entrevista celebridades y, claro, es bastante simpática. Hannah Hart cocina en estado de ebriedad y, desde luego, es muy graciosa. Pero... ¿actuar? ¿No aprendimos nada con el fiasco de "modelos-actores" en los noventas?
Afortunadamente Helbig y Hart interpretan a Lori y Judy con perfecta química, aceptable naturalidad, y sólido manejo de las cambiantes emociones requeridas por sus respectivos arcos dramáticos. Ninguna ganará Óscares (no los necesitan cuando tienen "Streamies"), pero su presencia rescata la película... lo cual fue muy conveniente, pues no hay mucho que admirar en esta humilde producción.
El libreto es perfectamente inocuo y predecible: introducción de los personajes, evento que cambia su vida, y rápido ascenso que no es tan grato como esperaban. Luego encuentran un gran reto, el inevitable "twist", y finalmente el catártico desenlace acompañado por una obligatoria moraleja. En vez de super-héroes podrían ser cantantes, atletas o dentistas... la fórmula sería la misma.
Las secuencias de acción son mínimas en cantidad y simples en ejecución, aunque quiero pensar que fue intencional, como meta-comentario sobre el bajo presupuesto de la cinta. De igual modo, los efectos especiales adoptan un estilo de mediocridad premeditada, para integrarse al humor en vez de parecer errores.
A pesar de todo eso, Electra Woman and Dyna Girl nunca aburre, y posee adecuada consistencia narrativa (casi no se sienten las "costuras" donde se unieron los ocho episodios de la serie), junto con un agudo sentido del humor que no insulta (demasiado) la inteligencia del espectador. Combinando todo eso con el impecable trabajo de Grace Helbig y Hannah Hart, tenemos como resultado una atractiva experiencia que provoca frecuentes risas y entretiene con desenfado y jovialidad. Si se hubiera lanzado como serie web, me gustaría ver una segunda temporada. Pero en este caso lo que pido es una secuela donde entremos de lleno a las aventuras de estas excéntricas heroínas con más entusiasmo que poderes. Ahí veremos si el concepto es sustentable, o si solo fue un afortunado tropiezo en el sendero de la nostalgia setentera. Por lo pronto, Marty Krofft cobró su cheque, y tiene abundante basura por "re-descubrir" en su prolífica filmografía. Aunque dudo que tengamos igual suerte con Sigmund and the Sea Monsters.
Calificación: 8.5
IMDb
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