Saturday, July 16, 2016

Miedo Profundo (The Shallows)



Síntomas: La joven Nancy Adams (Blake Lively) viaja a México para visitar la playa favorita de su madre, quien falleció recientemente. Lo que no sabe es que un voraz tiburón acecha en esas aguas, y su intención no es surfear, sino alimentarse.

Diagnóstico: Es fácil comparar Miedo Profundo con otras cintas de terror/suspenso como Open Water, su pseudo-secuela Open Water 2 (también conocida como Adrift), o la australiana Black Water, no sólo por compartir entornos acuáticos y elencos mínimos, sino porque todas manejan temas de aislamiento, desaliento y búsqueda de fortaleza interna, generalmente inspirada por circunstancias adversas que ponen a hombres y mujeres en conflicto con la naturaleza. En el caso de Miedo Profundo, dichas circunstancias incluyen un feroz tiburón empeñado en devorar a una surfista que quedó varada en una roca a corta distancia de una playa que no puede alcanzar por las heridas que sufrió durante el primer ataque del escualo... y porque el tiburón no deja de acechar sus cautos intentos de escape.
Es una idea simple, pero el libreto (escrito por Anthony Jaswinski) complica hábilmente la narrativa con múltiples variables que influyen de manera positiva o negativa en la tortuosa experiencia de Nancy. Desde luego no mencionaré tales variables, pero sí puedo decir que Miedo Profundo evita arteramente la monotonía para transformarse en un astuto y competente thriller repleto de acción, suspenso y excelentes efectos especiales que se mantienen dentro del límite impuesto por la clasificación PG-13, pero sin perder impacto por ello. La dirección de Jaume Collet-Serra es fluida y económica (su mejor película hasta el momento, en mi humilde opinión), apoyada por excelente cinematografía que captura claramente, y con gran belleza visual, hasta las más agitadas escenas; nunca perdemos la noción de tiempo y espacio, lo cual es esencial para engancharnos a la experiencia de Nancy.
Hablando de lo cual, Blake Lively destaca en el papel principal, pero la ocasional presencia de otros surfers o buenos samaritanos añade variedad y, sobre todo, contribuye a desarrollar el personaje de Nancy, revelando gradualmente su pasado, su educación, y los detalles de su personalidad que hacen más creíble su ardua lucha por la supervivencia. Lively siempre me ha parecido buena actriz, pero rara vez ha tenido oportunidad de demostrarlo (incluso en Gossip Girl las escenas interesantes siempre eran de Blair; pero eso es discusión para mi otro blog)(Es broma, no tengo un blog sobre Gossip Girl)(En serio, no lo busquen por favor).
Miedo Profundo no exige actuaciones de premio; sin embargo aprecié la naturalidad con la que Lively expresa por igual el temor y angustia que atraviesa (lo cual es relativamente fácil para cualquier actor), junto con las maquinaciones de su cerebro para escapar, o al menos mejorar sus probabilidades de supervivencia (nada fácil para muchos actores, como podemos confirmar en incontables thrillers con héroes-títeres incapaces de simular inteligencia). Por otro lado, el tiburón también está bastante motivado para devorar a Nancy, así que no hay garantías de final feliz; excepto para "Steven" Seagull, la gaviota herida que acompaña a Nancy en la pequeña roca que le sirve de refugio. Spoiler: la gaviota sobrevive.
Tal vez Miedo Profundo fue un poco superficial (ja, ja) en su contenido emocional; y desde luego no hay que tomarla como un documental sobre fauna marina, pues el comportamiento del tiburón no corresponde a ninguna realidad zoológica. Pero no me importó en lo más mínimo. Es un tiburón de película, más "monstruo" que "animal", y fui perfectamente capaz de aceptar todas las incongruencias que Jaswinski y Collet-Serra tienen que endilgarnos para acelerar la historia y mantenernos en constante expectativa, a pesar del engañosamente pasivo papel de la protagonista, herida y postrada en una roca a punto de ser cubierta por la marea (por cierto, tampoco tiene sentido el asunto de las mareas... pero es marea de película, así que meh). Siempre digo que las mejores películas de terror (o thrillers, según sea el caso) son las que tienen una historia interesante incluso antes de que entren los elementos del género. Miedo Profundo es la excepción que confirma la regla. El terror es lo único que la define y, aunque no haya sido una experiencia particularmente profunda o trascendente, me entretuvo mucho y puedo recomendarla por igual para espectadores casuales y para fans del cine "hombre (o mujer) contra naturaleza". Lo único que faltó fue un tema musical memorable para identificar al tiburón. Algo como: ba-dum... ba-dum... ba-dum. Bueno, ya pensaré en otra alternativa.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, July 15, 2016

Buscando a Dory (Finding Dory)



Síntomas: Un año después de los eventos de Finding Nemo, Dory (voz de Ellen DeGeneres) decide emprender un nuevo viaje por alta mar para encontrar a sus padres. Marlin (voz de Albert Brooks) y Nemo (voz de Hayden Rolence) saben que es muy olvidadiza, y deciden ayudarla; pero terminan metiéndose en problemas y enfrentando peligros que deberán superar para cumplir una misión de dudoso resultado.

Diagnóstico: Parece mentira que hayan pasado trece años desde el estreno de Finding Nemo. Eso significa que muchos de los niños que la vieron en el 2003 ahora son adultos que llevarán a sus propios niños a ver Buscando a Dory. Estoy bromeando. Espero.
El punto es que Buscando a Dory enfrenta dos grandes retos: capturar la imaginación de una nueva generación de niños saturados de información y gráficos digitales; y satisfacer las nostálgicas expectativas de quienes disfrutamos la sobresaliente cinta original (probablemente mi favorita de Pixar después de The Incredibles). ¿Logrará cumplir en ambos niveles? La respuesta es: solo de vez en cuando (en mi humilde opinión).
Primero lo malo, para salir rápido del paso: la primera hora de Buscando a Dory me pareció lenta y mediocre. La motivación de Dory para emprender su viaje es bastante arbitraria; más como una excusa para realizar una secuela, y menos como genuina continuación en la evolución del personaje. Hablando de lo cual, las visitas con los viejos conocidos de la primera película (por ejemplo Crush, la tortuga surfer, y Ray, el profesor mantarraya) se sienten secas y forzadas, como escalas obligatorias para complacer a los fans y evitar un levantamiento colectivo con gritos de "¡Arruinaron mi infancia!"
La verdad es que durante esa hora inicial me estaba aburriendo, y veía con frecuencia el reloj en espera del final.
Afortunadamente Buscando a Dory mejora considerablemente durante los últimos treinta minutos. La historia encuentra renovado propósito y, al igual que la olvidadiza heroína, deja de deambular sin rumbo para tomar una ruta concreta hacia un desenlace emocionante, imaginativo y satisfactorio en muchos niveles.
Curiosamente eso fue lo mismo que pensé de Monsters University: un principio lerdo y carente del talento narrativo de Pixar, redimido por un despliegue de ingenio en la recta final, justo a tiempo para salvar el día (o al menos los noventa minutos que ocupan ambas cintas).
Y ese divertido final de Buscando a Dory será lo que recordará el público saliendo del cine (no olviden la escena durante los créditos), creando la impresión de que la película fue mejor de lo que parecía. Pero mi gélido corazón de viejito amargado me impidió olvidar el tedio que experimenté durante el resto de la cinta.
Algo que por suerte no cambió fue el excepcional desempeño de los actores que prestaron sus voces a los coloridos personajes de Buscando a Dory. Albert Brooks y Hayden Rolence (como Marlin y Nemo, respectivamente) quedaron relegados a caracteres secundarios, pero conservan su entrañable interacción de padre e hijo con inflexible convicción sobre el poder de la unidad familiar. Los recién llegados a este universo animado también hicieron un excelente trabajo, incluyendo a Ed O'Neill, Idris Elba y Diane Keaton, por no mencionar cierta célebre actriz con un simpático papel "meta" que me hizo reír (este es buen momento para aclarar que vi la versión subtitulada; muchas gracias a Cinemex por darnos esa alternativa, que rara vez encontramos en el cine infantil). Pero la película pertenece por completo a Ellen DeGeneres; la personalidad que imprime en sus diálogos nos atrapa en la inocente realidad de Dory desde su primera escena. Algunas de sus gracias me irritaron un poco (como cuando usa el lenguaje de las ballenas), pero fuera de eso fue un placer acompañarla en esta aventura... incluso cuando el libreto flaquea, lo cual ocurre con frecuencia. Y ya que estamos hablando del guión, también señalaría algunos momentos altamente inverosímiles en el desenlace; sin embargo... ¿quien busca realismo en una película sobre un pez parlante cuyo principal aliado es un pulpo con la voz de Al Bundy?
Ese personaje, Hank el pulpo (voz de Ed O'Neill), fue lo que más me impresionó de Buscando a Dory. Su apariencia e increíble movilidad trasciende cualquier "set-up" de animación tradicional que pueda imaginarme; no tengo idea cómo lograron algo así.
Por el lado menos técnico podemos deleitarnos con extraordinarios escenarios marítimos y terrestres, cuidados hasta en el más pequeño detalle para simular asombroso realismo. Mi favorito creo que fue el "acuario interactivo", por la interacción (ahem) de tantos elementos físicos y atmosféricos, acompañados por una virtuosa dirección de cámaras que nos hacen sentir el peligro de la situación. Ah, y qué tal la secuencia "point of view" cuando... bueno, ya la verán.
A fin de cuentas me gustó Buscando a Dory, pero repitió muchos de los vicios y errores presentes en similares secuelas de Pixar (o cualquier otro estudio, para el caso). Sin embargo el pequeño fragmento de "magia Pixar" que lograron invocar compensó parcialmente lo malo y, como dije, salí del cine razonablemente satisfecho. Sólo queda esperar que dentro de trece años los hijos de los hijos de los hijos que vieron Finding Nemo puedan seguir admirando obras originales de Pixar, en vez de secuelas producidas por razones mercantiles, y no para explorar los límites infinitos del cine animado, como alguna vez soñaron los animadores de Disney... y también los fundadores de Pixar. Ojalá nunca lo olviden.
Calificación: 7.5

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Thursday, July 14, 2016

Carnage Park



Síntomas: Después de asaltar un banco en un pequeño pueblo de California, Scorpion Joe (James Landry Hébert) y su cómplice Lenny (Michael Villar) escapan con una aterrada rehén llamada Vivian Fontaine (Ashley Bell). Su plan es llegar a la frontera atravesando el desierto... pero rápidamente descubren que por ahí rondan algunos individuos más peligrosos que ellos.

Diagnóstico: Carnage Park toma elementos prestados de muchas fórmulas populares en el cine de suspenso y terror, desde "cacería humana" hasta "maniáticos rurales", pasando por "asesino enmascarado" y "revancha femenina". Pero, más que cualquier otra cosa, el director Mickey Keating realizó un sincero (e imperfecto) homenaje al cine "grindhouse" de los años setentas. Y aunque parecía que esos homenajes ya habían pasado de moda (luego de que Quentin Tarantino y Robert Rodriguez los instituyeron a principios de siglo), admito que me sigue gustando la atmósfera retro y afectaciones estilísticas de estos pastiches culturales. Sobre todo cuando logran capturar, al menos parcialmente, la energía de las obras que los inspiraron (hablando de lo cual, Carnage Park está supuestamente "inspirada en hechos reales", pero no he logrado confirmarlo... a menos que los "hechos reales" se refieran a todas las demás historias ficticias que se han creado sobre maniáticos asesinos persiguiendo víctimas sin motivo aparente).
Carnage Park no es una gran película, pero cumple su propósito de entretener al espectador con adecuadas dosis de suspenso, crueldad y violencia, apoyadas por un elenco entusiasta que no busca crear gran arte, sino inspirarnos el deseo de ver a los malos brutalmente eliminados, mientras que los buenos sobreviven hasta los créditos finales gracias a que encontraron la fuerza interna para romper las cadenas de la civilización y liberar su ira primigenia. No diré si Carnage Park nos concede ese deseo; después de todo, el cine "grindhouse" se distinguía por sus finales amargos y nihilistas... pero el simple hecho de que nos importe el destino de los personajes demuestra el sólido desempeño de actores como Ashley Bell (The Last Exorcism), Pat Healy (Cheap Thrills, The Innkeepers, Starry Eyes... vaya, Healy se está convirtiendo en el Dick Miller del horror moderno) y Alan Ruck (Ferris Buller's Day Off y muchas otras cosas, pero principalmente Ferris Buller's Day Off).
En cuanto a efectos, acción y violencia, fueron menores de lo que esperaba; creo que Carnage Park me hubiera gustado más si hubiera puesto mayor énfasis en el "carnage"; sin embargo la dinámica dirección de Keating y su eficiente narrativa (no exenta de malas decisiones y errores absurdos) acumulan suficiente intensidad para disculpar la ausencia de excesos viscerales (con excepción de un jugoso "head shot" y algunas sangrientas torturas... incluyendo extirpación de oreja, por si faltaban referencias a la obra de Tarantino).
Finalmente merece mención la bizarra banda sonora (quizás el elemento más tarantinesco de la cinta), con inusuales canciones folk, zydeco y hasta pop vietnamita. Extrañas elecciones para acompañar una historia situada en California, en el año 1978... pero de algún modo funcionan. Y probablemente costaron la misma cantidad de dinero que Tarantino hubiera invertido en adquirir los derechos de una sola obra clásica de Morricone, o algo así.
Entre mis muestras favoritas de cine "pseudo-grindhouse" señalaría aquellas obras que se sienten más auténticas, como Dear God, No!, Hobo With a Shotgun y Manborg; pero también disfruto cintas que tomaron la ruta de la parodia exagerada, como Black Dynamite, Turbo Kid y la saga de Machete. Carnage Park se ubica en algún difuso lugar entre ambos extremos, lo cual resulta a veces frustrante; pero no me impide recomendarla como una obra menor en este sub-sub-género, realizada con buenas intenciones e inusual coherencia... para los estándares del horror independiente. Creo que ya llegué al nivel de quedar satisfecho con el simple hecho de entender lo que está pasando. No es lo ideal, pero tenemos que adaptarnos a la triste realidad cinematográfica.
Calificación: 7

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Tuesday, July 12, 2016

Zero Days



Síntomas: Fascinante documental dirigido por Alex Gibney sobre el famoso virus Stuxnet, incluyendo las circunstancias de su descubrimiento, especulación sobre su posible origen, y proyecciones de las consecuencias que podría tener para los gobiernos del mundo... así como para sus millones de habitantes.

Diagnóstico: En junio del 2010, varios expertos de seguridad trabajando para empresas como VirusBlokAda, Symantec y Kaspersky descubrieron una misteriosa infección que había contagiado a miles de computadoras alrededor del mundo. Y después de estudiarla un poco, quedó claro que no se trataba de un simple virus o "malware" creado por hackers o ciber-criminales, sino una sofisticada colección de precisas instrucciones para ejecutar un devastador ataque. Pero, ¿cuál era el blanco? ¿Y qué efecto tendría sobre las computadoras infectadas?
Las respuestas a estas y muchas otras preguntas son metódicamente presentadas por el director Alex Gibney (Going Clear, We Steal Secrets), por medio de entrevistas con los mismos expertos en seguridad que descubrieron Stuxnet, y lo analizaron línea por línea para revelar su sorprendente propósito, y la perturbadora escala de sus implicaciones tecnológicas y políticas. También se entrevistan militares retirados, espías internacionales, y representantes de los gobiernos afectados (de una u otra forma) por el escándalo de Stuxnet.
No revelaré más porque vale la pena seguir el laberíntico sendero narrativo creado por Gibney, claramente organizado desde minúsculos detalles técnicos hasta sus efectos globales, y siempre accesible a pesar de tocar temas bastante complejos, no sólo en lo referente a tecnología informática, sino a espionaje, inteligencia militar e ideología política (y, por cierto, Zero Days es un excelente preludio a la segunda temporada de Mr. Robot; ¿me pregunto si la cercanía de sus estrenos habrá sido mera coincidencia?)
Estas densas dosis de información van acompañadas de un atractivo estilo visual (cortesía del estudio Framestore) que presta dinamismo a las ideas, al mismo tiempo que complementa las entrevistas con gráficas ilustrativas y video de referencia para dar vida a los monólogos de los entrevistados. Sí, tal vez ese estilo visual sea similar a las absurdas representaciones del ciber-espacio que usaban en los tecno-thrillers de los noventas (como Hackers y The Net), pero aún así resulta apropiado y visualmente estimulante mientras digerimos explicaciones sobre certificados de seguridad, isótopos radioactivos y frecuencias de rotación radial. También me gustó mucho la creativa solución (DepthKit) para proteger la identidad de un "soplón" que revela cosas sobre Stuxnet que nadie se había atrevido a confirmar.
En sus mejores momentos Zero Days se siente como un relato ciber-punk de William Gibson o Rudy Rucker (por favor no les digan que sigo usando el término "ciber-punk"). Pero su realidad supera muchas fantasías, y nos imparte una sobria e importante lección sobre las oscuras estrategias de la próxima guerra digital, cuyos efectos serán tangibles en vez de “virtuales”... cuando unas cuantas líneas de código pueden definir la vida o muerte de individuos reales. Quién hubiera pensado que Crash Override y Acid Burn tenían más razón de la que suponíamos.
Calificación: 9

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Sunday, July 10, 2016

El Exorcismo de Anna Waters (The Faith of Anna Waters - The Offering)



Síntomas: La reportera Jamie Waters (Elizabeth Rice) viaja a Singapur cuando se entera del fallecimiento de su hermana mayor Anna (Rayann Condy). El reporte oficial indica suicidio, pero Jamie no lo acepta y comienza su propia investigación, que revelará vagas conexiones con antiguas profecías religiosas. Mientras tanto Katie (Adina Herz), la pequeña hija de Anna, asegura que su madre regresará en siete días...

Diagnóstico: El Exorcismo de Anna Waters (cosa que nunca ocurre en la película) es una co-producción singapurense-americana, lo cual parece apropiado, pues su argumento está construido con piezas prestadas (y bastante gastadas) del horror cinematográfico de ambos hemisferios.
En otras palabras: los fantasmas digitales y ruidos estridentes del cine americano, torpemente combinados con los espíritus pálidos y confusas estructuras narrativas del cine asiático, exacerbados por mediocre dirección y malos actores que no logran atraparnos en el "terror" de sus experiencias... lo cual empeora conforme descubrimos de que la película no tiene mucho sentido.
Vamos a ver... tenemos el sospechoso suicidio de Anna Waters. Su hija Katie se comunica con una presencia sobrenatural usando clave Morse. Jamie investiga otros suicidios inexplicables, ligados a un símbolo satánico. Dos sacerdotes están obsesionados con el nuevo levantamiento de la Torre de Babel. También hay algo sobre código binario, "el lenguaje del Internet" (pensé que el lenguaje del Internet era "leet speak"); una niñera misteriosa de inciertas intenciones; una escafandra embrujada (no estoy bromeando); y el obligatorio uso de tecnología como conducto de fuerzas sobrenaturales (bueno, eso es más creíble; Outlook fue programado por demonios, y no por humanos).
¿A dónde conduce todo esto? Buena pregunta. Quisiera decir que la multitud de sub-tramas se conjuga armoniosamente en un argumento lógico y consistente, pero no fue así. Incluso cuando llegamos a las "explicaciones" del tercer acto, parecen improvisaciones de último minuto que no resolvieron mis dudas. Pero al menos sirvieron como excusa para orquestar un exorcismo que inyecta un poco de energía en la tediosa experiencia de El Exorcismo de Anna Waters.
El director coreano Kelvin Tong tiene experiencia en el género de terror, pero no logró adaptar su estilo a este irregular híbrido que no supo definir su tema ni su estructura, y ya no digamos su mensaje (¿la Torre de Babel es mala?)
Creo que tengo un mensaje más útil: eviten a toda costa gastar noventa minutos de sus vidas en El Exorcismo de Anna Waters (¡Precaución! También se le conoce como "The Offering"). Mejor vean Last Shift, si aún está en cartelera, o quédense en casa y vean alguna de las películas que Kelvin Tong copió sin ambición ni vergüenza, como The Exorcist, The Conjuring, o cualquier mediano J-Horror de principios de siglo. O simplemente vean las noticias, donde desafortunadamente yace el mayor horror en estos días.
Calificación: 4

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Saturday, July 9, 2016

La Leyenda de Tarzán (The Legend of Tarzan)



Síntomas: Para aliviar las tensiones entre los nativos del Congo y el gobierno belga, la Corona inglesa quiere que Lord John Clayton (Alexander Skarsgård), más conocido como Tarzán, participe en una expedición conjunta con el emisario norteamericano George Washington Williams (Samuel L. Jackson). Sin embargo la expedición resulta ser parte de un plan diseñado por el malévolo traficante Leon Rom (Christoph Waltz) para apoderarse de las riquezas del Congo.

Diagnóstico: Durante mi infancia vi muchas películas de Tarzán, con Johnny Weissmuller en el papel principal y Maureen O'Sullivan como Jane. A mi mamá le gustaban mucho de niña y quería compartirlas conmigo, lo cual agradezco infinitamente, pues entre ella y su padre (mi abuelo materno) me inculcaron el gusto por el cine. Sin embargo, incluso a esa corta edad, las películas de Tarzán me parecían simples y repetitivas. Y, después de ver La Leyenda de Tarzán, sigo pensando lo mismo, sin importar lo mucho que hayan gastado en escenarios y animales digitales.
No obstante, para demostrar su modernidad, La Leyenda de Tarzán incorpora a su historia todos los temas de corrección política pertinentes a África, incluyendo imperialismo europeo, "diamantes de sangre", esclavitud, tráfico de marfil y racismo. Eso, combinado con la intriga política de los gobiernos que quieren poseer las riquezas del Congo, contribuye a que el argumento se vuelva confuso, dando tantas vueltas que no siquiera sirve como simple vehículo de la acción. Afortunadamente tenemos a Samuel L. Jackson (como emisario norteamericano, de modo que no necesita fingir un acento inglés) para resumir los puntos importantes de la historia y adaptarlos al lenguaje del siglo veintiuno. Algunos de sus diálogos: "You Tarzan, me Jane", "Let's get this show on the road!", y "Ham sandwich!". No estoy bromeando.
A pesar de las buenas intenciones del director David Yates, algunas personas están acusando a La Leyenda de Tarzán de ser racista por reforzar las arcaicas fantasías del héroe blanco como libertador de los africanos oprimidos. Pero, bueno... los relatos de Edgar Rice Burroughs (creador de Tarzán) eran bastante racistas, así que técnicamente esta nueva película sólo emula el espíritu del material literario que la inspiró. Quizás sería más apropiado preguntarle a Yates por qué pensaron que sería buena idea hacer otra película de Tarzán, cuando todas las adaptaciones relativamente modernas (Tarzan the Ape Man, 1981; Greystoke: The Legend of Tarzan, Lord of the Apes, 1984; Tarzan and the Lost City, 1998) han fracasado (con excepcion de la de Disney, aunque sospecho que su éxito se debió más a sus innovaciones visuales que a su "disneyficación" del añejo relato).
En el papel principal Alexander Skarsgård se siente hueco e inexpresivo. Desde luego tiene el físico de Tarzán, pero nada del carisma o fuerza interna que nos convencería de su noble cuna, su compromiso con las criaturas de la jungla, o su validez como líder de las tribus africanas. Perdón; olvidé que es un hombre blanco; con eso basta para justificar ese último punto. El mencionado Samuel L. Jackson se esfuerza por aligerar la situación y hacerla más amena, pero no basta para contrarrestar la apabullante banalidad de la película. Y Margot Robbie, en el ingrato papel de Jane, trata de hacer creíble su romance con el acartonado Lord John Clayton (sin mucho éxito). Desde luego Jane se rehúsa a convertirse en "damisela en peligro", pero el libreto no coopera y le asigna exactamente ese papel. Aunque la dejan participar en un par de escenas de acción, la mayor parte del tiempo es rehén del genérico villano Leon Rom (Christoph Waltz), sirviendo como señuelo para que Tarzán caiga en una trampa, o algo así.
En cuanto a los efectos, los animales se ven razonablemente realistas mientras están quietos, o en actitudes naturales. Pero cuando empiezan las rebuscadas escenas de acción, con vertiginosos movimientos de cámara a través de la jungla, se vuelve penosamente obvio su origen digital... sobre todo después de haber visto los fenomenales efectos de The Jungle Book hace apenas unos meses.
En resumen, La Leyenda de Tarzan me pareció uno de los más blandos y olvidables "blockbusters" en años recientes. Por otro lado, encaja perfectamente en la mediocre y desangelada temporada cinematográfica veraniega que atravesamos en el 2016, así que quizás el problema sea más con la industria entera que con este particular fiasco. En vez de gastar dinero en animales digitales poco convincentes, deberían arreglar la maquinaria creativa de Hollywood, que antes generaba historias novedosas e ideas frescas, en vez de regurgitar éxitos del pasado sin cuestionar su validez contemporánea. Necesitamos un re-make de aquella época.
Calificación: 5

IMDb

Friday, July 8, 2016

Dos Tipos Peligrosos (The Nice Guys)



Síntomas: Los Ángeles, 1977: el detective Holland March (Ryan Gosling) y el "fixer" Jackson Healy (Russell Crowe) se ven obligados a cooperar para encontrar a una famosa actriz pornográfica llamada Misty Mountains (Murielle Telio). Pero, desde luego, lo que parecía una fácil investigación se complica más de lo que esperaban.

Diagnóstico: Creo que mi aprecio por la obra del guionista Shane Black se remonta al año 1987, cuando escribió The Monster Squad. Casi veinte años después me sorprendió con Kiss, Kiss, Bang, Bang, su debut como director. Y desde entonces ha escrito y dirigido otras películas que me han gustado en mayor o menor medida (Iron Man 3, Edge), pero la verdad es que nunca alcanzaron aquella exuberante energía y caótico estilo narrativo que comienza difuso, para luego enfocarse con sorprendente elegancia y precisión.
Su nueva película como director y co-guionista, Dos Tipos Peligrosos (uf), aspira a duplicar la magia de Kiss, Kiss, Bang, Bang, pero se queda corta por culpa de algunas cuestionables decisiones dramáticas y un sentido del humor demasiado indulgente que rara vez armoniza con los temas "serios" de la película.
A pesar de todo Dos Tipos Peligrosos me pareció entretenida y, aunque no cumplió mis expectativas, fue considerablemente más ingeniosa y emocionante que  todos los thrillers policiacos/cómicos que se han producido recientemente (el ejemplo que tengo más fresco en la memoria es Central Intelligence, la fatalmente mediocre "comedia de acción" con Kevin Hart y Dwayne Johnson).
Para empezar, Dos Tipos Peligrosos se apoya en dos excelentes actores con perfecta química al interpretar un par de "losers" que trabajan en los más sórdidos estratos de la ciudad de Los Ángeles en 1977, aunque con grandes diferencias en sus particulares motivaciones y ética profesional. Eso genera una simpática interacción donde Ryan Gosling y Russell Crowe pueden explotar sus respectivas habilidades para encontrar nuevos ángulos en la amistad/antagonismo de Holland March y Jackson Healy, logrando que sus escenas se sientan frescas y naturales, en vez de parecer el mismo chiste reciclado una y otra vez (señalo de nuevo Central Intelligence como punto de comparación... un poco injusto, pero inevitable debido a la cercanía de sus estrenos en México).
Y no puede faltar una merecida mención de la niña Angourie Rice en el papel de Holly, la hija de Holland, que es mejor detective que su padre y más audaz cuando se trata de enfrentar situaciones peligrosas. Claro, su personaje no es muy creíble, pero no por culpa de la joven actriz, sino porque el director la pone en situaciones altamente inverosímiles, donde la trama sólo puede avanzar por medio de ridículas coincidencias que revelan las pereza de Black en su edad madura. Ahora que lo pienso, eso aplica a todos los personajes, no sólo a Holly. En vez de diseñar algún método creativo para salvar a la niña y los detectives de una muerte segura, o para encontrar una nueva pista que contribuya a la investigación, Black prefiere que la respuesta les caiga del cielo por arte de magia (a veces literalmente). Eso fue lo que menos me gustó de Dos Tipos Peligrosos; su tendencia a resolver todo con un chiste para ocultar la falta de ideas. Ah, y tampoco tragué algunas rutinas cómicas de Ryan Gosling. Sin duda es un actor excepcional, pero la comedia no es su fuerte. O quizá le falta experiencia. Como ejemplo puedo señalar la escena donde prende un cigarro y el resplandor del encendedor revela algo que no esperaba.
Me estoy quejando mucho pero, como dije al principio, la verdad es que Dos Tipos Peligrosos sostuvo mi atención sin un asomo de aburrimiento a lo largo de casi dos horas, porque la historia es interesante y Shane Black es un director inteligente, seguro de su estilo y visualmente ambicioso, pero sin descuidar la sustancia de la película. Esto se manifiesta en los decorados, música y locaciones que nos transportan a Los Ángeles de 1977. Desde "Rock and Roll All Nite" hasta detalles como la marquesina del club The Comedy Store, que anuncia entre sus "nuevos" comediantes a Richard Lewis y Tim Allen; cada escena es un placer para los sentidos, y un sutil recordatorio de mareas culturales cuyo efecto persiste hasta la época actual.
Completando el rompecabezas "retro-noir" tenemos actores como Matt Bomer, Keith David, Gil Gerard (¡Buck Rogers!) y Kim Basinger en roles cortos pero rebosantes de personalidad. Y, a fin de cuentas, eso rescata Dos Tipos Peligrosos de sus ocasionales tropiezos: una honesta personalidad ligera y traviesa a primera vista, pero con múltiples estudios de carácter gestándose bajo su engañosa superficie. Esa es la especialidad de Shane Black, y por eso seguirán interesándome sus películas. Pero ojalá ponga más cuidado en su próximo libreto. Si tiene que copiar de Raymond Chandler o Dashiell Hammett, no hay problema; no será la primera vez, y casi nadie los recuerda, porque nunca escribieron "buddy comedies". Como, por ejemplo, Central Intelligence.
Calificación: 8

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Wednesday, July 6, 2016

Green Room



Síntomas: Los integrantes de la banda punk The Ain't Rights están al borde de la bancarrota, y por eso aceptan tocar en un bar frecuentado por "skinheads" neo-nazis. Pero cuando descubren accidentalmente la escena de un asesinato, comienza una lucha por sus vidas, pues los nazis no pueden permitir testigos sobrevivientes.

Diagnóstico: Después de tantos comentarios positivos dudé que Green Room fuera tan buena como decían... sin embargo resultó ser un excelente thriller perfectamente actuado y dirigido, con un libreto inteligente que nos mantiene a la expectativa en todo momento, gracias a su económico estilo narrativo y a los bien definidos personajes (tanto protagonistas como antagonistas) que nos atrapan de inmediato en la realidad y drama de su terrible situación.
Si tuviera una queja sería que Green Room no fue tan sangrienta como esperaba... pero a fin de cuentas no importa, pues el punto de la cinta no es el gore, sino el suspenso que el director Jeremy Saulnier exprime de cada escena, tomando audaces decisiones en una trama simple en la superficie, pero repleta de subtexto que enriquece la experiencia.
Para empezar, me encantó la actitud "punk rock" de los integrantes del grupo, que aman la música y están acostumbrados a tocar en inmundos escenarios, totalmente ajenos al estrellato con el que sueñan tantas bandas. Los Ain't Rights tienen excelente química sobre el escenario (donde desafortunadamente los vemos muy poco tiempo), y en sus interacciones cotidianas, donde los actores reflejan sin esfuerzo alguno la larga amistad que los une. Son más una familia que un grupo musical, con Sam (Alia Shawkat) como figura materna/manager y Pat (Anton Yelchin, lamentablemente en una de sus últimas actuaciones) como el "padre" por default, algo pusilánime, pero racional y tolerante.
Del lado de los "malos", Patrick Stewart (sí, el mismísimo Capitán Picard... o el Profesor Charles Xavier, para las generaciones más jóvenes) interpreta a Darcy, el líder de los neo-nazis, y entrega una de las más amenazadoras actuaciones de su carrera (probablemente la primera como villano, ahora que lo pienso), transmitiendo desde su primera escena un aura de amenaza e implacable propósito, respaldado por una fría inteligencia más temible que cualquier acto de violencia.
Y vaya que hay violencia... pero no es la violencia exagerada y "cinemática" que vemos con frecuencia en este género. Por el contrario, cada golpe, balazo, puñalada, etc. (no quiero revelar spoilers) impacta al espectador por sentirse real, con brutales consecuencias para el atacado y el atacante. Como ejemplo señalaría la escena donde dicen la frase "Avísame cuando se desmaye".
También me gustaron mucho los escenarios boscosos del estado de Oregon, y los decrépitos bares donde tocan los Ain't Rights... llamarlos bares "honky tonk" sería hacerles un favor. Y desde luego merece mención la música, fuerte y agresiva para complementar la atmósfera fatalista y perturbadora de Green Room (obviamente ya estoy viejo, pues solo reconocí un par de canciones de Slayer, Dead Kennedys y Napalm Death; todo lo demás debe ser muy nuevo, pero aún así resulta sobresaliente como acompañamiento de las imágenes).
Sin embargo lo mejor es el cuidado con el que el director/guionista Jeremy Saulnier construye gradualmente el antes mencionado subtexto. Sin necesidad de explicaciones entendemos la precaria situación de los protagonistas, al mismo tiempo que se revela la escala del plan de Darcy y su motivación. En cualquier otra película le hubieran asignado un largo monólogo de exposición para beneficio del público, pero Saulnier confía en que las actuaciones se encargarán de informarnos todo lo que necesitamos para comprender sus acciones.
En resumen, Green Room es uno de los mejores thrillers que he visto en mucho tiempo (quizás desde The Raid: Redemption, aunque son muy distintos), y probablemente la contaré entre mis favoritas del año (a menos que tengamos una racha dorada en los próximos seis meses, lo cual es tan probable como una literal lluvia de oro). Altamente recomendada no solo para fans del suspenso y el horror (no es realmente horror, pero ciertamente es terrorífica), con la advertencia de que algunas de las escenas con perros son un poco perturbadoras... aunque (hasta donde recuerdo), no les pasa nada a los animalitos. De hecho es todo lo contrario. Supongo que ya era hora... pero no fue tan catártico como yo esperaba. Fue simplemente desolador, como todo lo que ocurre en Green Room.
Calificación: 9

IMDb

Monday, July 4, 2016

The Last Heist



Síntomas: Los empleados de un pequeño banco están finalizando el cierre de la sucursal. El edificio está casi vacío; ya no hay dinero, ni cámaras, ni guardias. Sólo algunos clientes vaciando sus cajas de seguridad. Pero en una de esas cajas se oculta algo muy valioso, y un equipo de criminales pretende robarlo ese día. Lo que no saben es que uno de los clientes es un implacable asesino serial conocido como "Ventanas".

Diagnóstico: Después de la excelente Big Ass Spider! y la mediana pero entretenida Lavalantula, el director Mike Méndez cambió de rumbo con este híbrido de thriller criminal y horror visceral, aprovechando una ingeniosa idea y un sólido reparto integrado por veteranos del cine independiente.
Quizás sea prudente aclarar que The Last Heist no resistiría comparaciones con thrillers hollywoodenses de alto calibre; pero en el modesto nicho de las "B-Movies", sin duda cumple con los mínimos requerimientos de coherencia, acción y violencia para ofrecer ligero entretenimiento durante noventa minutos sin sentir que perdimos el tiempo.
Por otro lado, The Last Heist sufre múltiples problemas que se acumulan para opacar la experiencia, y casi todos pueden atribuirse al micro-presupuesto de la cinta. Algunas escenas de acción parecen demasiado ambiciosas para los magros recursos que Méndez tuvo a su disposición; las locaciones son blandas y ordinarias (aunque incluso eso funciona a favor de la historia en ciertos momentos que no revelaré); y tampoco pueden faltar las inevitables fallas técnicas que a veces me "sacaron" de la historia (el más obvio ejemplo: los fogonazos digitales de las armas, que solo subrayan las pésimas pantomimas de los actores disparando rifles y pistolas; casi esperaba ver chorros de agua saliendo de los cañones).
Afortunadamente la originalidad de la premisa ayuda a disculpar algunas de esas inconveniencias. Hemos visto incontables robos bancarios fuera de control, pero la adición del asesino serial rompe la monotonía y añade una variable impredecible que nos hace cuestionar hasta la más inocua decisión de los policías y los criminales. Claro, hay que tragar la inmensa coincidencia de que ambas cosas ocurran el mismo día (el robo y la visita del asesino), pero la encontré tolerable como catalizador de la trama.
Ah, y cuando el asesino serial está interpretado por Henry Rollins, sabemos que exudará intensidad y amenaza... aunque su actuación no sea tan buena como la que vimos recientemente en He Never Died. De hecho, se antoja posible que Rollins haya diseñado al asesino "Ventanas" (le llaman así porque colecciona los ojos de sus víctimas, y los ojos son "las ventanas del alma") copiando los manerismos y afectaciones de Dolph Lundgren en Johnny Mnemonic (donde Rollins apareció como un médico ilegal llamado "Spider"). Y no solo me refiero a las constantes letanías pseudo-religiosas sobre la voluntad de Dios y la purificación de los pecadores, sino a la expresión semi-catatónica de ambos asesinos, aderezada con un socarrón sentido del humor para hacernos cómplices de sus peculiares manías.
Al menos así interpreté algunas bizarras decisiones de Rollins (¿o habrá sido Méndez?) durante el desarrollo de The Last Heist.
El resto del elenco funciona generalmente bien, destacando Victoria Pratt (una de mis actrices favoritas, categoría "B-Movies") como la Agente Pascal, quien descubre el robo y trata de controlar la situación antes de que empiecen a morir los rehenes; Torrance Coombs como el líder de los ladrones, con motivos ocultos para la realización del golpe; y Guy Stevenson (también el guionista) como el "consultor de seguridad" que preferiría entrar el banco echando balazos, sin importar la vida de los inocentes. No son papeles que requieran gran pericia histriónica, pero ayuda mucho que los actores estén bien seleccionados y muestren mayor convicción de la que el material merecería en otras circunstancias.
Creo que The Last Heist es una película mediocre bajo un criterio convencional, pero sus elementos individuales (Rollins, Pratt, la fusión de géneros, la dirección de Méndez) me gustaron lo suficiente para pasar un rato ameno, no exento de frustración, que podría recomendar para conocedores del cine "B" que sepan apreciar una película no tanto por lo que hizo bien, sino por evitar el mayor pecado de este nicho cinematográfico: ser aburrida. The Last Heist no lo fue, y eso basta para validar mi tiempo. Eso, y el deleite de ver a Henry Rollins en modo de "asesino ultra-religioso que mata en el nombre de Dios".
Calificación: 7

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Sunday, July 3, 2016

La Niña de la Mina



Síntomas: Los profesores universitarios Mateo Medina (José Ángel Bichir) y Sara Sanromán (Regina Blandón) son contratados para evaluar la seguridad de una mina abandonada en las afueras de Guanajuato, México, donde han ocurrido algunos graves accidentes... y varias misteriosas desapariciones que se atribuyen a una presencia sobrenatural.

Diagnóstico: Mina embrujada: la premisa es atractiva y tiene potencial. Lamentablemente los creadores de La Niña de la Mina no supieron qué hacer ni con la mina ni con la niña (quien solo aparece unos segundos en pantalla), y prefirieron darle vueltas al asunto durante ochenta minutos, sin generar interés ni lograr que nos preocupemos por los insípidos personajes. Y, bueno, ya no digamos sentir temor... La Niña de la Mina carece de atmósfera y suspenso, además de que pertenece a la generación del sobresalto; pero ni siquiera aprendió a implementarlos de manera correcta. En dos ocasiones una persona le dice "¡bú!" a otra, revelando que los escritores no se esforzaron demasiado. O no sabían mucho de terror, y simplemente les pareció un género rentable con fórmulas bien establecidas que es fácil copiar. O quizás encontraron la oportunidad de filmar en una mina abandonada, y escribieron el guión en un fin de semana para aprovechar la locación.
Y, sí, "la niña de la mina" aparentemente es una genuina leyenda de Guanajuato. Lo malo es que no me quedó claro su concepto básico: la cinta nos arroja fantasmas, asesinos seriales, síntomas de posesión, y hasta misas satánicas, sin mucho método ni visión; al fin y al cabo algo quedará pegado en las mentes del público y cada quién sacará sus propias conclusiones. Por cierto, los asesinatos, fantasmas y rituales mencionados no aparecen en pantalla; solo se describen con voces trémulas en momentos arbitrarios de la historia, así que no esperen efectos especiales ni escenas de violencia (excepto, desde luego, el obligatorio perro muerto); todo es hablar, hablar, hablar, con unos segundos más de "¡bú!" al final, y listo... pasemos a los créditos finales, donde aparece hasta el Honorable Cuerpo de Bomberos de Guanajuato.
Tampoco quiero atribuir toda la culpa al libreto. Los actores muestran curiosas inconsistencias a lo largo de la película, cambiando de actitud en casi cada escena sin aviso ni justificación. Probablemente fue consecuencia de un largo e irregular proceso de filmación; o por revisiones de un guión que cambiaba todos los días; no sé ni me interesa averiguarlo. Sólo puedo decir que La Niña de la Mina me pareció aburrida a pesar de las múltiples digresiones narrativas que prometían algo interesante, para ser olvidadas casi de inmediato. Así es muy difícil encontrar "terror", o miedo, o aunque sea leve alarma. Cualquier emoción hubiera sido mejor que la continua indiferencia que sentí de principio a fin.
Por otro lado, veo tantas películas de terror que probablemente mi (escaso) criterio está contaminado por esas mismas fórmulas que mencioné hace un momento. Tal vez haya espectadores casuales que encontrarán La Niña de la Mina entretenida, o incluso tensa. Bien por ustedes; respeto su opinión aunque no la comparto.
Para no terminar en una nota tan negativa, mencionaré un par de cosas que me gustaron de esta cinta: las locaciones guanajuatenses; y una inesperada escena con un anciano que sufre Alzheimer. Si La Niña de la Mina hubiera tenido más indicios de ingenio como ese, quizás sería una experiencia recomendable. Pero en su forma actual parece un desfile de oportunidades desperdiciadas. La mina, la leyenda de la niña, los pintorescos paisajes de Guanajuato... ingredientes decentes empleados en una receta confusa y mal cocinada. Es tan difícil hacer cine fantástico en México que resulta doblemente decepcionante encontrar una obra que sin duda superó incontables obstáculos, para fallar en el nivel más básico: contar una historia coherente.
Calificación: 5

IMDb