Sunday, April 1, 2018
Dame Tus Ojos (All I See Is You)
Síntomas: Gina (Blake Lively) perdió la vista en un accidente automovilístico, e intenta adaptarse a su nueva realidad, lo cual a veces provoca conflictos con su esposo James (Jason Clarke).
Diagnóstico: Aunque ha incursionado en el cine de acción (Quantum of Solace, World War Z), creo que el talento del director Marc Forster se expresa mejor en historias reflexivas y minimalistas, como demostró en Monster's Ball, Finding Neverland, y la excelente The Kite Runner, todas ellas enfocadas en individuos buscando significado para trascender situaciones adversas. En ese aspecto, Dame Tus Ojos encaja perfectamente en la sensibilidad del director; sin embargo en esta ocasión le faltó un mejor libreto para aprovechar su fino manejo de personajes y exploraciones de carácter.
La cinta cuenta con buenos actores y una fascinante premisa con potencial para desarrollarse en cualquier dirección que el director hubiera elegido; desafortunadamente Dame Tus Ojos vaga sin rumbo durante casi dos horas, sugiriendo que algo bueno está por llegar en cualquier momento, pero sin cumplir su promesa... en resumen, una experiencia frustrante en igual medida por su ambigua intención y por su desperdicio de valiosos recursos al frente y detrás de las cámaras.
La historia no tiene mucho sentido, pero al menos Forster dirige con extraordinario estilo visual, filmando escenas cotidianas con una atmósfera etérea y surrealista que sugiere el punto de vista del "ojo interno" de Gina, cuya ceguera transforma gradualmente las memorias del mundo que alguna vez percibió. O al menos así interpreté esas oníricas secuencias de texturas y formas abstractas, acompañadas por lánguida música "trip hop" (o como se llame su equivalente contemporáneo), que me hicieron pensar en videos musicales de Massive Attack o Portishead. Supongo que hay una cierta poesía en el uso de visuales tan hermosos para ilustrar la historia de una mujer invidente en proceso de replantear la información de sus sentidos.
Las actuaciones son buenas, capturando la creciente tensión en un matrimonio donde la discapacidad de la esposa es tan solo uno de tantos factores que conspiran para amargar la relación (entre ellos: la dificultad para concebir un bebé). Blake Lively se "desglamoriza" para interpretar el papel de Gina, y el resultado se siente honesto y profundo, aunque el desgano del libreto limita severamente su evolución como personaje. Jason Clarke empieza como esposo cálido y preocupado, pero incorpora atisbos ocasionales de algo más oscuro y perturbador en su comportamiento... que también se queda a medias, porque la película simplemente se rehúsa a avanzar.
Por culpa de todo esto, Dame Tus Ojos se siente mucho más larga de lo que realmente es. Y mientras esperamos pacientemente algún "twist" o evento que redefina el relato, Forster parece más interesado en probar distintos lentes difractores para la cámara de cine. ¿Se le olvidó que estaba filmando una película, y no un comercial turístico sobre Tailandia (donde se ubica la historia)? No sé. Pero el resultado me pareció una marca negativa en la filmografía de un director habitualmente confiable. Ojalá recuerde escribir un final para su siguiente proyecto.
Calificación: 5 (Si eliminamos trama y actores, quedaría un “performance” audiovisual bastante atractivo)
IMDb
Saturday, March 31, 2018
Ready Player One: Comienza el Juego (Ready Player One)
Síntomas: Wade Watts (Tye Sheridan) y sus amigos compiten en el mundo virtual de OASIS por una inmensa recompensa que podría cambiar sus vidas. Al principio parece divertido, pero eventualmente el peligro se extiende al mundo real.
Diagnóstico: Una cosa es segura: Ready Player One: Comienza el Juego inspirará decenas, quizás cientos de videos en YouTube describiendo las incontables referencias, "easter eggs" y chistes visuales que inundan la pantalla en prácticamente todas las escenas de la película. Y me alegra que así sea, porque después de diez minutos ya me dolían los ojos por tratar de descubrir cada fugaz y minúsculo detalle... ¡Freddy Krueger, RoboCop, Buckaroo Banzai! Entonces decidí enfocarme en la historia, y no preocuparme por la obsesiva letanía de reliquias culturales que Ernest Cline incorporó a su popular novela Ready Player One, y que ahora Steven Spielberg, con su inmenso poder artístico y comercial, logró conservar en la adaptación cinematográfica.
Sin embargo, no sé si fue buena idea enfocarme tanto en la historia, ya que no me pareció muy interesante en el libro, y menos aún en la versión diluida y abreviada de la película.
El problema es que, detrás del culto ochentero, Ready Player One: Comienza el Juego no pasa de ser una colección de clichés narrativos demasiado predecibles y exentos de genuina emoción, de modo que nunca capturan la imaginación del espectador. Así tenemos al humilde protagonista que combatirá amenazas externas e inseguridades internas para convertirse en héroe; el "sidekick" chistoso para aligerar el "drama"; el indispensable villano corporativo que amenaza con arruinarlo todo; y desde luego el insípido romance para completar la fórmula sin esfuerzo adicional para los escritores. Por muchos millones de dólares que haya invertido en licencias, y por muchos malabares legales que hayan realizado sus abogados en Amblin Entertainment, Steven Spielberg no logró inyectar vida en los personajes, ni crear tensión en la aventura.
Habiendo dicho eso, no puedo negar que experimenté numerosos momentos de éxtasis "geek" al presenciar la espectacular fusión de tantas memorias de mi adolescencia, ya fuera el DeLorean de Back to the Future compitiendo contra el Batimóvil de Batman '66, o una fantástica re-interpretación de una película de Stephen King. Para bien o para mal, pertenezco exactamente a la generación que consumió con gula la "cultura popular" que idolatra Ready Player One: Comienza el Juego, y me entregué con frecuencia al hechizo que ejerce la película... el cual a veces trasciende su mediocre melodrama.
De los actores no tengo mucho que decir, excepto que sus versiones "virtuales" tienen más carácter que los humanos reales. Los efectos especiales son espectaculares en su escala y atención al detalle. Y además no puedo quejarme de su estética artificial, ya que casi todo ocurre dentro de un videojuego (bueno, una combinación de comunidad virtual estilo Second Life, y MMORPG como World of Warcraft). Sin embargo, los efectos que más me impresionaron fueron más sutiles, como las "grabaciones" de momentos importantes en la vida de James Halliday (Mark Rylance) el excéntrico creador de OASIS que organizó la búsqueda de las llaves mágicas que abrirán al portal secreto de bla, bla, bla... al final da lo mismo.
Creo que ningún otro cineasta hubiera sido capaz de realizar una versión razonablemente fiel de la novela Ready Player One. En ese aspecto admiro lo que logró Steven Spielberg; desafortunadamente eso no significa que Ready Player One: Comienza el Juego sea una película muy buena... pero aún así vale la pena por la nostalgia y acertado manejo de iconos culturales que, en el mejor de los casos, podrán ser re-descubiertos por las nuevas generaciones que no crecieron en los ochentas. No tengo hijos, pero si los tuviera preferiría que escucharan a Twisted Sister en vez de Justin Bieber.
Calificación: 8
IMDb
Friday, March 30, 2018
Un Viaje en el Tiempo (A Wrinkle in Time)
Síntomas: Gracias a la intervención de tres misteriosas mujeres, la niña Meg Murry (Storm Reid) recibe la oportunidad de buscar a su padre, quien desapareció años atrás mientras investigaba la posibilidad de viajar instantáneamente por el universo.
Diagnóstico: No estoy completamente seguro, pero la novela original A Wrinkle in Time, de Madeleine L'Engle (publicada en 1962, aunque yo intenté leerla hasta fines de los setentas) podría ser el primer libro que nunca terminé. Recuerdo haberlo empezado, pero su simplista narrativa y pesados temas religiosos se alejaban demasiado de la ciencia ficción "seria" que me gustaba de niño (bueno, "seria" en aquel entonces significaba para mi Jules Verne y H.G. Wells).
Y ahora, la adaptación cinematográfica Un Viaje en el Tiempo fracasa (en mi humilde opinión) por razones al mismo tiempo distintas y penosamente similares.
Para empezar, la directora Ava DuVernay y sus guionistas intentaron reemplazar los elementos religiosos del libro con palabrería científica, seguramente para inspirar la curiosidad del público infantil y demostrar que la ciencia es "cool". Lo cual es perfectamente válido y admirable. Sin embargo, Un Viaje en el Tiempo comete constantes actos de auto-sabotaje a lo largo de su tedioso argumento, repleto de magia y cursilería que nunca logran enganchar al espectador, ni generan emoción por las aventuras de los protagonistas. En resumen: una película que no sabe lo que quiere hacer, ni lo que quiere decir... pero definitivamente sabe gastar dinero en aparatosos efectos especiales para simular imaginación donde solo existe la cínica corrección política de los ejecutivos de Disney, temerosos de insultar al público o confundirlos con ideas demasiado complejas. Entonces, lo que comienza como una celebración del método científico termina en un ridículo despliegue de pseudo-espiritualismo que no resuelve nada, ni ofrece una solución satisfactoria a los ambiguos retos de la historia.
Un Viaje en el Tiempo muestra cierto potencial al principio, estableciendo a Meg (Storm Reid) como una protagonista inteligente y curiosa, aunque atormentada (metafóricamente) por la ausencia de su padre, y (literalmente) por el "bullying" de sus compañeras en la escuela. Su hermano menor, Charles Wallace (Deric McCabe) es un niño genio que deja entrar extraños en su casa; y Calvin (Levi Miller) es el chico "cool" que se integra a la aventura tan solo para ofrecer el más tenue esbozo de romance platónico.
Entonces aparecen Reese Witherspoon, Mindy Kaling y Oprah Winfrey con ridículos disfraces “cósmicos” (al estilo de los gobernantes futuros en Bill and Ted's Excellent Adventure), declamando confusas revelaciones sobre el "tesseract" (que aquí significa algo muy distinto a su acepción real)... y la película empieza a desmoronarse, perdiendo toda congruencia mientras los niños son arbitrariamente transportados de un planeta a otro sin mucha lógica ni consecuencia. Pero... ¿mencioné los efectos especiales?
Visualmente Un Viaje en el Tiempo no es mala; simplemente "meh". Los niños encuentran algunas exóticas criaturas (la "Tía Bestia" aparece menos de tres segundos), conocen al gran villano que quiere dominar el universo, y tratan de hablar seriamente con Zach Galifianakis... aunque para entonces yo ya había perdido interés en lo que ocurría en la pantalla.
Creo que Disney tenía dos alternativas para llevar a cine la novela A Wrinkle in Time: ignorar todo el relleno "new age" para crear una sobria cinta de ciencia ficción para niños; o convertirla en un panfleto religioso para el tipo de gente que cree que los dinosaurios vivieron hace 5,000 años (no estoy juzgando). Pero los ejecutivos no tuvieron el valor de tomar posturas tan extremas, y decidieron hacer algo blando e impersonal, sin convicción alguna para respaldar sus "ideas". Y además de todo fue una experiencia aburrida.
Por otro lado, Un Viaje en el Tiempo será indispensable para quienes soñaban con ver a Oprah Winfrey como reina disco de los años setentas. No estoy TAN amargado como para ignorar el humor involuntario de esa situación.
Calificación: 5
IMDb
Wednesday, March 28, 2018
Never Hike Alone
Síntomas: El audaz montañista Kyle McLeod (Andrew Leighty) graba videos de "caminata extrema" en los bosques del norte de los Estados Unidos, y su más reciente aventura lo lleva a orillas del lago Crystal Lake, donde acecha un legendario asesino enmascarado...
Diagnóstico: Generalmente no escribo sobre cortometrajes, y mucho menos sobre "fan films" realizados por amor al arte. Sin embargo Never Hike Alone merece mayor difusión (por modesta que sea mi aportación), pues resultó ser un excelente tributo a la franquicia Friday the 13th, innegable ícono ochentero que sufre el menosprecio del público general (incluyendo muchos fans del cine de terror).
Never Hike Alone retoma la fórmula clásica del cine slasher, aunque altera algunos elementos para demostrar que aún queda vida en el arcaico concepto del "asesino enmascarado". Y, bueno... no hay mejor representante que Jason Voorhees, quizás el más famoso asesino de todos los tiempos (no estoy diciendo que sea el mejor... simplemente el más identificable con el sub-género).
Entre esas innovaciones tenemos un solitario protagonista masculino que desafía las expectativas del público. Claro, en las películas "oficiales" Jason mató a muchos hombres, pero casi siempre había una "chica final" para insinuar alguna nebulosa metáfora psico-sexual sobre la guerra de los sexos, o algo así. En esta ocasión Andrew Leighty interpreta un montañista/vlogger dinámico y entusiasta, sin llegar al hipsterismo que lo volvería antipático. Lejos de eso, su sincera actitud y agradable personalidad nos ponen de su parte, y esperamos que logre salir con vida del Campamento Crystal Lake... lo cual poca gente ha logrado.
El director Vincente DiSanti se encarga de interpretar a Jason Voorhees con auténtico amor por el personaje. Desde luego podríamos alegar que está copiando el lenguaje corporal de Kane Hodder... pero lo importante es que imprime personalidad al mudo asesino, y logra transmitir los procesos mentales detrás de la inexpresiva máscara, así que con ese simple hecho Never Hike Alone le gana a muchos "neo-slashers" contemporáneos.
Sin embargo, lo más importante es que, con una sola víctima potencial, Never Hike Alone no se enfoca en los "kills" ni en los efectos especiales, sino en el suspenso de explorar las desvencijadas cabañas de Crystal Lake, encontrando los sitios de los asesinatos originales y propiciando algunos "easter eggs" e "in-jokes" que sin duda deleitarán a los fans. Casi podríamos decir que la primera mitad del libreto encaja en el nicho de "casa embrujada"... pero entonces llega Jason, y volvemos a las persecuciones y horror visceral que identifican a la saga.
A pesar de ser un simple cortometraje (53 minutos eficientes y libres de relleno), financiado por medio de Kickstarter, Never Hike Alone ofrece sólidas actuaciones y admirable cinematografía, sobre todo en las escenas nocturnas (lo cual no siempre encontramos en películas de terror más "profesionales"). El diseño de producción recrea con afecto el vetusto campamento, y la música de Ryan Perez-Daple evoca las célebres notas originales de Harry Manfredini (sí, incluyendo el clásico "ki... ki... ki... ma... ma... ma..."), pero al mismo tiempo establece sus propios refranes para acentuar la tensión... y la combinación me pareció excelente.
Entonces, Never Hike Alone no equivale a una nueva película de Friday the 13th, pero su fresco enfoque y experta narrativa la convierten en un válido complemento de la saga. Y, como Jason sigue atrapado en disputas legales, probablemente pasarán algunos años antes de que tengamos una nueva cinta "oficial" (ya sea otro "reboot", o una secuela del mediocre re-make). Afortunadamente existen fans creativos y emprendedores como Vincente DiSanti para llenar los huecos de la historia y demostrarnos que el cine slasher no está muerto. Al igual que Jason, simplemente necesita la motivación correcta para levantarse y visitar nuestras pesadillas. No, perdón... las pesadillas son territorio de otro famoso asesino. Ojalá DiSanti esté preparando esa sorpresa.
Calificación: 8.5
IMDb
Sunday, March 25, 2018
El Proyecto Florida (The Florida Project)
Síntomas: Varios niños viven y juegan en los alrededores de dos moteles en los barrios pobres de Orlando, Florida.
Diagnóstico: A pesar de las elogiosas críticas y aplauso universal que recibió El Proyecto Florida durante su estreno, solo obtuvo una o dos nominaciones para los principales premios cinematográficos del 2017, y siempre se enfocaron en Willem Dafoe, el único actor "famoso" de la película.
Creo que ahora entiendo por qué. El Proyecto Florida es una película tan impactante y genuina, que resulta imposible compararla con las fantasías románticas, solemnes dramas, o estoicas "biopics" que llamaron la atención de "la Academia". En otras palabras: es demasiado dura y real para competir como ficción. Pero tampoco es un documental. Así que... ¿mejor ignorarla, supongo?
El Proyecto Florida emplea actores no profesionales (con excepción de Willem Dafoe) para presentarnos un retrato desgarrador (y al mismo tiempo optimista) de un estrato social muy específico en su ubicación geográfica, pero universal en los problemas que enfrenta. Los inquilinos de los moteles Magic Castle y Futureland son étnicamente diversos, y sus dificultades económicas son manejadas por cada familia con una combinación de ingenio y tenacidad, haciendo lo que pueden para pagar la renta, alimentarse o, ¿por qué no? de vez en cuando darse el gusto de comprar juguetes para los niños.
Y ahí es donde destaca la brillante ejecución de El Proyecto Florida. La modesta existencia en estos moteles se explora desde el punto de vista de varios niños, cuya perspectiva es muy distinta a la de los adultos, y sin embargo igualmente válida para contar su historia. Mientras los padres y madres de familia están ocupados ganando dinero, los niños (de entre 6 y 8 años, más o menos) corren a su libre albedrío, haciendo lo que quieren y metiéndose en situaciones que ellos ven como divertidas, mientras el espectador queda horrorizado por la ausencia de vigilancia adulta y sentido común.
Sin embargo, El Proyecto Florida no busca juzgar a esos padres de familia, ni regodearse en los sórdidos aspectos de la negligencia familiar... simplemente acompaña a los niños en sus inocentes travesuras, casi siempre exentas de malicia y sin consideración alguna por las consecuencias.
Y, sí, la actuación de Willem Dafoe como el administrador del motel Magic Castle es sin duda notable, aunque quizás sea el elemento más inverosímil de la película. Parece casi imposible que un hombre cuyo trabajo consiste en resolver problemas y mediar conflictos provocados por los propios inquilinos, pueda tener esa infinita paciencia y bondad para ayudarlos cuando hace falta, y tolerar toda clase de conductas inapropiadas porque, en el fondo, sabe que solo intentan sobrevivir en las terribles circunstancias que el destino les asignó. O que ellos mismos se buscaron. Da lo mismo... el administrador no juzga, solo trata de facilitar la convivencia en un disfuncional ecosistema siempre al borde del colapso.
Los niños Brooklynn Kimberly Prince (Moonee), Christopher Rivera (Scooty) y Valeria Cotto (Jancey) fueron un descubrimiento realmente extraordinario. No sé si serán grandes actores, o niños tan espontáneos y energéticos que no importa si están actuando o jugando... el resultado es hipnótico y conmovedor. También merecen mención Bria Vinaite como la pragmática madre de Moonee, y Josie Olivo como la abuela de Jancey, preocupada por su nieta, pero agradecida de que haya encontrado amigos en un entorno desolador.
En vez de utilizar una estructura formal, El Proyecto Florida nos presenta viñetas vagamente interconectadas, lo cual hace la cinta un poco difusa y a veces cansada. Pero todo es parte de un audaz plan; el director Sean Baker no quiere hacernos llorar con el drama de los niños desvalidos, ni denunciar los vicios sociales provocados por una mala economía. Por el contrario, su mensaje es tan abierto como la narrativa misma... cada quién sabrá cómo interpretar las tomas abiertas de las tiendas de "souvenirs", o la proximidad de los moteles a Disney World, donde la experiencia de Florida es muy distinta a la de Moonee, Scooty y Jancey. Aunque, a fin de cuentas, los niños siempre encuentran su propia versión de la magia.
Calificación: 9
IMDb
Friday, March 23, 2018
Titanes del Pacífico: La Insurrección (Pacific Rim: Uprising)
Síntomas: Diez años después de ganar la guerra contra los "kaijus", la Tierra está en proceso de recuperación. Pero algunas personas, como el ex-piloto Jake Pentecost (John Boyega), prefieren explotar los remanentes de la guerra para sobrevivir en la periferia de la sociedad. Entonces surge una nueva amenaza que requiere una nueva generación de pilotos para controlar los "jaegers" que fueron retirados una década atrás.
Diagnóstico: Como fan (desde la infancia) del cine "kaiju", aprecio la existencia de una película como Pacific Rim (2013): un relato original (no remake ni reboot) que rinde tributo a este peculiar estilo cinematográfico y respeta su espíritu, al mismo tiempo que construye un universo lógico (bueno, en lo posible) con novedosas ideas para ubicar a los "monstruos gigantes" en un contexto realista (bueno, en lo posible). Como sea, es un milagro que Pacific Rim se haya producido.
Sin embargo, para ser honestos, sus valores narrativos siempre me parecieron incompletos; el drama se siente forzado, los personajes carecen de profundidad, y jamás sentí la emoción ni suspenso que deberían inspirar esas épicas imágenes concebidas por el director Guillermo del Toro y el ejército de artistas digitales que hicieron realidad su visión. En resumen: una película poco satisfactoria pero visualmente atractiva, más interesante por su concepto que por su ejecución.
Sirva este preámbulo para explicar por qué no sentía gran entusiasmo por la secuela, Titanes del Pacífico: La Insurrección. Y, lamentablemente, aún con esas bajas expectativas terminó decepcionándome de nuevo.
Como ocurre con muchas secuelas, Titanes del Pacífico: La Insurrección repite los errores de la original y confunde sus aciertos en la errónea creencia de que "más es mejor". Aunque vale decir que los personajes me parecieron tolerables, el plan de los villanos tiene sentido, y la palabrería entre escenas de acción aporta las explicaciones necesarias para guiarnos por el repetitivo argumento.
En el papel de Jake Pentecost (el hijo de Stacker Pentecost, interpretado por Idris Elba en la primera película), John Boyega hace un genuino esfuerzo por darle gravedad a un genérico "rebelde sin causa", que debe enfrentar la responsabilidad de su legado para alcanzar su potencial. O algo así. Todos los personajes tienen similares arcos pseudo-dramáticos, superando algún trauma del pasado, controlando su naturaleza impulsiva, etcétera. Como siempre, salvar la Tierra no sirve de nada, a menos que los héroes aprendan algo en el proceso.
Cailee Spaeny es Amara, la niña hacker que puede hacer todo porque así lo determina el libreto, y no porque parezca realmente capaz; Scott Eastwood es Nate Lambert, heroico piloto que solo existe para tener una alternativa étnica a John Boyega; y Charlie Day regresa para interpretar al estridente Dr. Newton, ahora involucrado con la Corporación Shao, la cual propone una alternativa más eficiente que los jaegers para este nuevo mundo post-kaiju.
El guionista y director Steven S. DeKnight complica una trama bastante simple para justificar el auténtico punto de la película: las batallas entre monstruos y robots gigantes. Y, en ese aspecto, Titanes del Pacífico: La Insurrección cumple lo que promete. Las peleas son ágiles y creativas (aunque demasiado rápidas, como un videojuego exento de leyes físicas). El diseño de los combatientes muestra desbordante imaginación, y desde luego la destrucción alcanza niveles catastróficos... pero hemos visto tantas películas con los mismos trucos que ya no provocan el mismo asombro. Al menos los monstruos ofrecen nuevas posibilidades debido a su misterioso origen; solo diré que me pareció una ingeniosa manera de resucitar la amenaza de los "kaiju", sin arruinar los sacrificios de la previa cinta. Y también hay un tardío "twist" durante el tercer acto que podría contrariar a los más fieles devotos de la cinta original... aunque definitivamente añade suficiente conflicto para revivir el interés del espectador (al menos el mío)(y solo durante un rato).
A fin de cuentas Titanes del Pacífico: La Insurrección me pareció entretenida, pero un poco larga y menos sustanciosa que la original. Creo que ofrece suficiente innovación para justificar su existencia... aunque no me dejó con ganas de ver más secuelas, a menos que encuentren una mejor manera de combinar drama y espectáculo visual. Supongo que después de Shin Godzilla, mi percepción del cine kaiju cambió para siempre.
Calificación: 7.5
IMDb
Wednesday, March 21, 2018
The Ritual
Síntomas: En vez de vacacionar en Ibiza o Ámsterdam, cuatro amigos deciden acampar en las montañas de Suecia. Sin embargo, un accidente los obliga a internarse en el bosque, donde encontrarán una amenaza que jamás imaginaron.
Diagnóstico: En está ocasión Netflix no produjo The Ritual; solo adquirió los derechos de distribución (los cuales no incluyeron a México y América Latina, así que solo es posible verla ilegalmente con tecnología anti-"geoblocking", lo cual me parece perfectamente equitativo, ya que estoy pagando por mi suscripción de Netflix lo mismo que se paga en otros países, y es un insulto que no podamos ver todos el mismo catálogo. Fin del manifiesto pro-globalista).
¿En qué estaba? Ah, sí... The Ritual. Sea cual sea su origen, me pareció una excepcional película de terror, que probablemente estará entre mis favoritas del año (al menos dentro de este género).
Conviene saber lo menos posible sobre el argumento de la cinta (basada en una novela de Adam Nevill); solo diré que podría pertenecer a la categoría de "cabaña abandonada en el bosque". Sin embargo, su planteamiento de esta trillada situación es completamente orgánico y realista, incorporando un fuerte trasfondo emocional que exacerba el suspenso y añade significado a las decisiones que los personajes deben tomar cuando sus vidas corren peligro. En otras palabras, The Ritual es una de esas raras películas de horror cuya premisa resulta interesante incluso antes de incorporar los elementos terroríficos. La dinámica entre los cuatro amigos (solían ser cinco) bastaría para sustentar una película bastante decente: un nostálgico viaje para recordar a un compañero fallecido y celebrar su larga amistad... la cual empieza a desmoronarse cuando afloran rencores del pasado y las tensiones personales crecen. Hasta ahí sería un sólido proyecto "indie" con buenas actuaciones, mesurada dirección, y un agradable ritmo que permite el desarrollo de los personajes, sin recurrir al drama excesivo.
Entonces ocurre un pequeño accidente que los obliga a buscar un atajo por el bosque... y descubrimos que el conflicto personal fue tan solo un preámbulo del horror, complementando los temas que se manejarán a lo largo de la trama.
Desde luego no revelaré la naturaleza de dicho horror. Simplemente diré que me gustó mucho la mitología de la película (básicamente es la versión "seria" de personajes que hemos visto en obras más ligeras), así como el balance entre pragmatismo y superstición que mantiene la película afianzada a la realidad durante sus más extremos momentos. Quizás ya dije demasiado.
Hablando de extremos, el bosque de "Suecia" (en realidad Rumanía) donde se internan los amigos es simplemente aterrador. He visto muchas (¡muchas!) películas con personas caminando interminablemente entre los árboles, pero el director David Bruckner (haciendo técnicamente su debut en largometrajes, ya que sus previas películas -The Signal, V/H/S y Southbound- fueron antologías compartidas con otros cineastas) resucita el suspenso original de ese viejo cliché y lo integra perfectamente a la estructura del relato. No había visto árboles tan amenazadores desde Evil Dead (la original, por favor), ni una atmósfera de aislamiento campestre tan tenebrosa desde The Hallow (otra deliciosa confección de horror europeo que merece más atención del público en general).
La excelente química de los actores nos convence de su larga amistad, y del esfuerzo que hacen por conservarla en la edad madura (no son viejos, pero tampoco son los típicos pseudo-adolescentes del horror norteamericano). En particular destaca Rafe Spall como Luke, el miembro del grupo que sufre el más pesado cargo de consciencia... y con buena razón.
Quizás sea prematuro calificar a David Bruckner como nuevo "amo del horror", pero hasta el momento su trabajo ha sido inteligente, técnicamente esmerado, y sin duda superior al mediocre estándar de este género. Solo espero que acepte proyectos con mayor frecuencia... aunque quizás está buscando calidad en vez de cantidad. Ojalá los grandes estudios pensaran igual.
Calificación: 9
IMDb
Monday, March 19, 2018
Children of the Corn: Runaway
Síntomas: Hace trece años Ruth (Marci Miller) escapó del peligroso culto religioso responsable por la Masacre de Gatlin; y ahora, en compañía de su hijo adolescente Aaron (Jake Ryan Scott), recorren el Medio Oeste norteamericano, trabajando en lo que pueden y mudándose frecuentemente para evitar que los encuentren. Pero, a pesar de sus precauciones, parece que llegó ese fatídico momento.
Diagnóstico: Pensaba empezar este escrito preguntando: "¿Quien demonios sigue viendo estas interminables secuelas de Children of the Corn?" Entonces me di cuenta de la penosa respuesta: Yo sigo viendo estas terribles secuelas, más por curiosidad que por auténtica esperanza de que alguna pudiera ser buena. O al menos no tan mala como las demás (aunque vale aclarar que no he visto todas).
Pero... ¡un momento! El director de Children of the Corn: Runaway es John Gulager, responsable por las memorables Feast y Piranha 3DD. ¿Será éste el elemento que faltaba para redimir la franquicia de Children of the Corn? Sigan leyendo para conocer la respuesta.
Les voy a ahorrar tiempo: No. La presencia de Gulager no cambió nada, pues están completamente ausentes su dinámico estilo visual e irreverente sentido del humor. En vez de eso encontramos un soporífero libreto que (nuevamente) desperdicia el impacto y escaso horror del cuento corto de Stephen King que inició esta calamidad cinematográfica.
Por el lado (marginalmente) positivo, Children of the Corn: Runaway emplea sólidos actores y dedica suficiente tiempo para desarrollar sus personajes, al mismo tiempo que cultiva una tensa atmósfera rural donde Ruth y Aaron no solo enfrentan posibles incursiones de los niños asesinos, sino también rechazo por parte de los habitantes del pueblo de Luther, demasiado religiosos para tolerar una madre soltera sin papeles oficiales ni medios económicos para mantener a su hijo. No es el material usual de este tipo de películas, pero al menos abre las puertas para explorar un nuevo aspecto de la saga... aunque no llega muy lejos.
Marci Miller transmite desde la primera escena la responsabilidad y sacrificios que ha hecho para criar un hijo mientras escapan de un pueblo a otro, sin echar raíces ni establecer lazos duraderos. Jake Ryan Scott, en el papel de Aaron, muestra un buen balance entre rebeldía adolescente y la madurez prematura que exige su inusual estilo de vida. Pero quien se roba la película es Sara Moore como la misteriosa niña del vestido amarillo que podría o no ser una espía del culto infantil. Ah, y me da gusto que John Gulager siga dándole trabajo a su nonagenario padre, Clu Gulager, veterano actor con amplia experiencia en el cine de terror (incluyendo clásicos como Return of the Living Dead y The Hidden).
Sin embargo, los elementos positivos de Children of the Corn: Runaway tienden a desaparecer durante la segunda mitad, cuando entramos al horror en forma y reconocemos la irrelevancia del previo melodrama. Entonces Gulager nos ofrece un par de sangrientos asesinatos (uno de ellos bastante notable, pero más por sus circunstancias que por su técnica), ambiguas visiones que podrían ser recuerdos de Ruth o sueños proféticos, y una torpe acumulación de misterios hasta llegar al inevitable "twist" que ni logra sorprender, ni responde las múltiples preguntas planteadas por el guión.
Entonces, aunque me gustaron los personajes, y disfruté la escena final (los únicos diez segundos de esta película que contribuyen a la mitología), creo que Children of the Corn: Runaway resultó más o menos igual en calidad a Children of the Corn: Genesis (2011), su más reciente predecesora: más de lo mismo, realizado con mediano esmero, pero sin suspenso ni horror real.
Al igual que ocurrió con la reciente Hellraiser: Judgment, Children of the Corn: Runaway pertenece a la "venta de liquidación" de las empresas de Harvey Weinstein (esta vez Dimension Films), y exhibe los mismos síntomas de una producción rápida e improvisada, cuyo único fin fue conservar los derechos legales de la franquicia. En el caso de Hellraiser, creo que existe la esperanza de mejorar las cosas; pero con Children of the Corn, ya fueron demasiados intentos con el mismo resultado. Es hora de dejar descansar al Que Camina Entre Los Surcos, y buscar un nuevo cuento de Stephen King para exprimirle hasta la última gota de sangre. Me pregunto si alguien está preparando "reboots" de The Mangler o Sleepwalkers. ¿Quién los verá? Yo, obviamente.
Calificación: 5
IMDb
Sunday, March 18, 2018
Lady Macbeth
Síntomas: Katherine Lester (Florence Pugh) es prácticamente la esclava de su esposo Alexander (Paul Hilton), quien la trata como si fuera un objeto de su propiedad. Entonces, cuando Alexander se ausenta por unos días, Katherine inicia un romance ilícito con Sebastian (Cosmo Jarvis), un trabajador de su granja... lo cual desata un drama de proporciones shakespearianas.
Diagnóstico: La película Lady Macbeth no es una adaptación de la célebre tragedia "Macbeth", de William Shakespeare, sino del cuento corto "Lady Macbeth of Mtsensk", de Nikolai Leskov. No estoy seguro si el cuento corto se inspiró en la obra teatral, o si ambos están basados en las mismas leyendas irlandesas sobre una reina medieval cuya ambición destruyó un reino. Como sea, la película Lady Macbeth explora una similar cadena de eventos provocados por una complicada mujer con un gran plan... o una inesperada habilidad para improvisar cuando la situación lo requiere.
Siguiendo la tradición de otros dramas producidos por la BBC, Lady Macbeth se desarrolla en el periodo victoriano, examinando las costumbres de aquella época con una sensibilidad moderna (aunque no muy moderna). Así tenemos a la protagonista, Katherine Lester, aprendiendo a utilizar su tremenda fuerza interna para romper las cadenas (metafóricas) que la atraparon en un matrimonio por conveniencia donde su única obligación es obedecer a su esposo y darle un heredero. Pero no será fácil cumplir esa segunda condición, ya que Alexander no muestra interés físico en su esposa. Por eso, en parte por aburrimiento, y en parte por frustración, Katherine toma la cuestionable decisión de iniciar una relación adúltera (gravemente penada) frente a la mirada de todos los sirvientes, garantizando que el secreto no durará mucho... y las consecuencias serán fatales.
Aunque la desobediencia de Katherine podría sugerir algún tipo de cruzada feminista, la intención del director William Oldroyd es mucho más oscura y perturbadora. Lejos de quedar como un modelo de independencia, Katherine crea situaciones cada vez más escabrosas, y su personalidad cambia gradualmente de heroína oprimida a villana calculadora, arruinando vidas y cometiendo actos inimaginables que sorprenden al espectador... y quizás a la propia Katherine, quien no imaginaba llegar a tales extremos para conseguir lo que desea.
Para no perder el control de una historia tan sórdida y melodramática, la actriz Florence Pugh mantiene una actitud fría e impasible durante la película entera, estableciendo dudas sobre sus auténticas emociones... ¿será una víctima inocente de un brutal patriarcado? ¿O una maquiavélica manipuladora que no teme cruzar cualquier línea para cumplir sus metas? Y, a todo esto... ¿cuáles son sus metas, exactamente?
Los demás actores quedan opacados frente a la arrolladora presencia de Pugh, pero eso no impide apreciar sus actuaciones, absolutamente realistas y libres del rimbombante artificio asociados al “estilo Austen”. Entre ellos: Paul Hilton como el indiferente Alexander; Christopher Fairbank como el cruel suegro de Katherine; y Naomi Ackie en el papel de Anna, la fiel sirvienta dividida entre su lealtad hacia la señora de la casa, y el remordimiento por encubrir múltiples pecados durante sus labores cotidianas.
En el aspecto visual Lady Macbeth está bien realizada, aunque su ubicación geográfica (una propiedad rural, muy lejana del "glamour" londinense) requiere omitir las fastuosas decoraciones y vestuarios que mucha gente asocia con estas cintas "de época". Por el contrario, todo es más funcional que decorativo, y hasta los vestidos que usa Katherine reflejan la austera vida en la granja y su posición en la sociedad: una posesión importante, pero sin valor como persona.
Es una vida muy dura, y el director no espera que aceptemos las terribles decisiones de Katherine... pero al menos podemos comprender la desesperación que las provocó. Ya era una historia antigua cuando Shakespeare escribió sobre ella, y sin embargo sus temas siguen vigentes hasta nuestros días.
Calificación: 8
IMDb
Friday, March 16, 2018
Tomb Raider: Las Aventuras de Lara Croft (Tomb Raider)
Síntomas: La joven Lara Croft (Alicia Vikander) trabaja como repartidora en bicicleta, hasta que el inesperado descubrimiento de un secreto familiar la lleva a una aventura que cambiará su vida.
Diagnóstico: Respeto la posición de Tomb Raider en el universo de los videojuegos modernos, pero nunca me gustó la perspectiva en tercera persona (mi vicio siempre han sido los "First Person Shooters"). Por lo tanto pude ver la nueva película Tomb Raider: Las Aventuras de Lara Croft libre de nostalgia y con suficiente objetividad (espero) para reconocer que es una de las mejores adaptaciones de un videojuego realizadas hasta el momento... lo cual no significa mucho cuando el mismo nicho incluye bodrios como Super Mario Bros., Wing Commander y House of the Dead (perdón, estoy exagerando demasiado con esta comparación).
Para no dar muchas vueltas, diré desde ahora que lo mejor de Tomb Raider: Las Aventuras de Lara Croft es Alicia Vikander, una sólida actriz que eleva la película con su impresionante desempeño físico, sincera expresión emocional, y su capacidad general para interpretar una heroína casi indestructible, pero suficientemente vulnerable para hacernos sentir el esfuerzo que hace cuando cuelga sobre un abismo (lo cual ocurre con tanta frecuencia que casi me hizo reír), o el dolor que le causan las heridas, o el impacto psicológico de las extremas situaciones que enfrenta durante su aventura (por ejemplo -SPOILER MENOR- la primera vez que tiene que matar a alguien).
En ese aspecto, Tomb Raider: Las Aventuras de Lara Croft me recordó X-Men Origins: Wolverine... una película mediocre rescatada por una actuación tan entregada y sincera que podemos ignorar sus defectos y disfrutar la óptima fusión de actor y personaje. Claro, en este momento no me atrevería a decir que Vikander es tan buena como Hugh Jackman... pero tampoco suena exagerado sugerirlo.
Lo cual, lamentablemente, hace resaltar las fallas de Tomb Raider: Las Aventuras de Lara Croft. Sin duda aprecio que el director noruego Roar Uthaug (The Wave, Fritt Vilt) y sus guionistas no solo se inspiraron en el reboot Tomb Raider (del 2013), sino que reprodujeron fielmente varios escenarios y "cut scenes" de este videojuego. Sin embargo, una cosa es participar activamente en las aventuras de Lara Croft, y otra es ver pasivamente la película y su predecible desfile de escenas de acción, ridículos acertijos y momentos dramáticos que nunca duplican la satisfacción visceral de un videojuego. Después de todo, estamos en el cine y las reglas son distintas.
La conexión entre Lara y su padre desaparecido (interpretado en "flashbacks" por Dominic West) añade un componente personal a la frenética búsqueda del obligatorio "mcguffin" (en este caso la tumba de una reina con legendarios poderes sobrenaturales); también hay un "sidekick" (Daniel Wu) que ayuda a Lara en diversos momentos de la película; y, desde luego, tenemos el literal "tomb raiding", explorando antiguas ruinas y evadiendo trampas mortales por medio de inteligencia y observación. Pero nada de esto inspira suspenso ni sorpresa. Y aunque Lara Croft se inspiró en Indiana Jones, no se justifica el plagio de tantas situaciones, además de todo filmadas sin energía ni creatividad. Simplemente es una serie de genéricos "niveles", donde lo único que funciona es la intensidad de la protagonista. Por cierto, mis niveles/escenas favoritas en Tomb Raider: Las Aventuras de Lara Croft fueron la persecución en bicicleta, y la secuencia del río. A veces mis dedos buscaban involuntariamente los botones L y R... lo cual no debería ocurrir durante una película. O quizás sí, tratándose de una adaptación de videojuego; supongo que cada quién tendrá distintas expectativas sobre la versión "real" de Lara Croft.
Yo no esperaba mucho de la historia, y menos de la protagonista; pero en este aspecto quedé agradablemente sorprendido, y definitivamente interesado en ver a Alicia Vikander en una secuela... de preferencia con un mejor libreto, y una ejecución que respete el espíritu del videojuego sin caer en la misma rigidez y monotonía. Finalmente, sigo pensando que la primera persona es mejor que la tercera. Por eso no necesito una película de Quake... el juego es más que suficiente.
Calificación: 8
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