Monday, March 30, 2015
Digging Up the Marrow
Síntomas: El prolífico director Adam Green (Hatchet, Frozen) está acostumbrado a recibir extrañas cartas de sus fans, pero queda intrigado cuando un ex-policía le manda profusas notas y dibujos sobre una supuesta comunidad subterránea habitada por genuinos "monstruos"... personas que nacieron con alteraciones físicas tan extremas que decidieron abandonar la civilización para evitar el desprecio y la intolerancia de la gente "normal". Esto despierta el interés de Green debido a su fascinación con los monstruos en general; y con ayuda de su amigo y cinematógrafo Will Barratt, decide realizar un documental sobre ese supuesto reino subterráneo, llamado "the Marrow"... aunque no saben si será real, o simplemente la fantasía de un hombre enfermo que está tratando de bloquear un traumático pasado.
Diagnóstico: En cierto modo Digging up the Marrow pertenece a la cansada corriente "pseudo-documental" que ya saturó el cine de terror (y está rápidamente infectando otros géneros), pero me gustó la creatividad mostrada por el director Adam Green al insertarse como parte fundamental de la narrativa, usando su carrera e imagen publica para establecer un entorno "real" y creíble que permite la introducción gradual de los aspectos más fantásticos del "documental". Sin embargo, toda esta ingeniosa labor se derrumba en los primeros diez minutos, cuando conocemos al ex-policía y descubrimos que está interpretado por el muy reconocible actor Ray Wise (quien ha participado en decenas de películas y series de televisión, aunque quizás será más recordado como Leland Palmer en Twin Peaks, y como el Diablo en Reaper). Desde luego no quiero decir que Digging up the Marrow hubiera sido totalmente creíble con un actor desconocido en ese papel, pero al menos se hubiera preservado el misterio durante más tiempo, incrementando la intriga sobre algo que no suena del todo imposible, como una comunidad aislada del mundo para proteger a los "monstruos" humanos que la habitan.
Cierto, la actuación de Wise me pareció bastante buena, y se convierte en uno de los mejores elementos de la película... pero aun así su presencia parece un error fatal que exacerba los problemas de Digging Up the Marrow y arruina su pretensión documental.
Esto nos deja con una historia un poco floja a pesar de su interesante premisa. La "investigación" sobre la existencia de la ciudad subterránea me pareció torpe y mal planteada, reduciéndose básicamente a grabar un viejo cementerio casi en total oscuridad, en espera de las supuestas criaturas que lo usan como portal a nuestro mundo. Me abstendré de revelar si el documental tiene éxito o no, pero debo señalar que los efectos especiales tampoco ayudan mucho a su credibilidad. Admiro la convicción de Green y su amor por las técnicas de látex y silicón, pero en este caso creo que resultaron contraproducentes por no alcanzar el nivel de realismo necesario para complementar el tono del proyecto. O, en todo caso, el director de fotografía/camarógrafo Will Barratt debió encontrar mejores ángulos para sugerir la presencia de las criaturas sin mostrar de lleno su obvia artificialidad.
Curiosamente mis partes favoritas de Digging Up the Marrow fueron las escenas grabadas en varias convenciones de horror, donde Green entrevista renombradas personalidades del género como Sam Keith, Don Coscarelli y Tony Todd, así como fans que explican su obsesión con los monstruos como figuras trágicas e incomprendidas, y no como villanos. Quizás de eso debió tratar el documental, con breves incursiones en la "realidad" de dichos monstruos, en vez de gastar tanto tiempo en una simulación arruinada por la obvia presencia de un actor famoso, y por mediocres efectos especiales (o buenos efectos mediocremente filmados) que contradicen la aparente intención de la cinta.
Entonces, Digging Up the Marrow me pareció un experimento fallido pero no exento de interés, especialmente para fans de Adam Green, cuya amplia concepción del horror es admirable, extendiéndose desde el más simple cine slasher (como la serie de Hatchet) hasta el thriller psicológico (Frozen - obviamente no la de Disney), y ahora al estilo pseudo-documental, donde Green intenta romper fórmulas y trascender clichés... aunque haya fracasado (parcialmente) por otros factores. ¿Estamos en presencia de un nuevo Werner Herzog dedicado al horror? No creo, pero me gustaría mucho que siguiera intentándolo.
Calificación: 6.5
Trailer
Saturday, March 28, 2015
Resucitados (The Lazarus Effect)
Síntomas: Los doctores Frank Walton (Mark Duplass) y Zoe McConnell (Olivia Wilde) trabajan en un innovador suero que retrasará el deterioro del tejido cerebral en pacientes recientemente fallecidos, extendiendo así el periodo en el que puedan revivirse sin riesgo de afectar su capacidad mental (por ejemplo, en víctimas de ahogo o durante operaciones quirúrgicas). Sin embargo, su primer experimento con un cadáver canino da un resultado inesperado: el perro Rocky (Cato) resucita y parece tener buena salud. Y el siguiente paso, desde luego, será intentarlo con un humano.
Diagnóstico: Algunos críticos han señalado que Resucitados parece un mediocre remake (no oficial) de Flatliners, aquella semi-clásica noventera; pero creo que el argumento es muy distinto en su forma e intención. Sin embargo ambas películas tienen definitivamente algo en común: el desperdicio de una premisa fascinante, por no saber como resolverla de manera satisfactoria.
De hecho, Resucitados (su título original es The Lazarus Effect, pero no tiene relación con la novela de Frank Herbert) me pareció más cercana a un blando híbrido de Re-Animator y Carrie, sin sangre y apenas mínima violencia porque necesita conservar la clasificación PG-13. La primera mitad me gustó bastante cuando gira en torno a la investigación del suero milagroso y aborda (superficialmente) algunas interesantes teorías sobre lo que ocurre después de la muerte. El Dr. Walton mantiene una postura estrictamente científica, mientras que su prometida, Zoe, es más espiritual. No hay mucha sustancia en sus discusiones, pero bueno... al menos el director David Gelb y sus guionistas se esforzaron por darle alguna base ideológica al argumento.
Lamentablemente la segunda mitad se desinfla al introducir arbitrarios clichés de terror que no asustan ni tienen mucho sentido. Las "explicaciones" de los fenómenos desatados por los experimentos resultan risibles; y los intentos por añadir melodrama parecen contradecir toda la palabrería de la primera mitad. La cinta simplemente va inventando sus propias reglas según le conviene, lo cual reduce el suspenso y las oportunidades de crear algo más impactante y consistente con los aspectos "científicos" del experimento. Como dije, es la misma pereza y falta de imaginación que arruinó Flatliners hace veinticinco años.
Por el lado positivo el reparto es bastante bueno, aunque no tienen mucha oportunidad de demostrarlo. Olivia Wilde lleva la mayor parte del trabajo y logra imprimir cierta emoción y vulnerabilidad a un personaje pobremente definido. Donald Glover no tiene mucho que hacer como uno de los ayudantes del laboratorio, pero me dio gusto verlo de nuevo en la pantalla. Solo espero que no se haya salido de Community para hacer películas como ésta. Sin embargo, la sorpresa del elenco fue Mark Duplass como el ambicioso doctor de dudosa ética que no tiene inconveniente en "jugar a ser Dios" cuando las cosas no salen como quiere. No es una gran actuación, pero presta un poco de credibilidad a Resucitados, gracias al previo trabajo de este actor/cineasta en tantas cintas "indie" de superior calidad.
Entonces, Resucitados empieza por buen camino pero pierde el rumbo y degenera en huecos sobresaltos y fenómenos incongruentes. Su única innovación fue revivir a un perrito durante el primer acto, en vez de matarlo, como dicta ese odioso cliché de las películas de terror. Fuera de eso, me pareció una experiencia genérica y olvidable que, cuando mucho, recomendaría para ver en televisión algún domingo aburrido. Es bastante corta, así que si planean bien su tarde les dará tiempo de ver también Re-Animator, The Asphyx o incluso Flatliners, todas ellas más interesantes exploraciones de la vida después de la muerte. O ya de perdida un par de episodios de Ghost Whisperer, cuya veracidad científica y efectos especiales están al mismo nivel de Resucitados.
Calificación: 6.5
Trailer (recomiendo no verlo; revela demasiado)
Friday, March 27, 2015
Vicio Propio (Inherent Vice)
Síntomas: En la ciudad de Los Ángeles, a principios de los setentas, el detective "hippie" Larry "Doc" Sportello (Joaquin Phoenix) se ve casualmente involucrado en una laberíntica conspiración que comienza como un simple favor para su ex-novia Shasta (Katherine Waterston), y se extiende hasta las más altas esferas financieras y sociales de la ciudad. Afortunadamente Sportello nunca está suficientemente sobrio para reconocer los peligros de su investigación.
Diagnóstico: Después de la decepción que fue The Master (al menos para mi), el director Paul Thomas Anderson regresa con Vicio Propio, mostrando extraordinaria energía y virtuosismo cinematográfico con este insólito híbrido de "noir" clásico y "head movie" que desafía expectativas y nos envuelve gradualmente en los clichés de ambos géneros, pero de alguna manera transformados en algo fresco y estimulante para la mente y los sentidos.
En otras palabras, un "viaje".
Dentro de la filmografía de Anderson, Vicio Propio podría considerarse como complemento de Boogie Nights, cuyo homenaje a los ochentas fue igualmente detallado y complejo; pero en esta ocasión los enigmáticos personajes se ven envueltos en una historia aún más revuelta y confusa... y aún así perfectamente clara si seguimos cuidadosamente la investigación (y aceptamos los métodos) de un detective impulsado por el amor y la marihuana, que no teme usar fuentes de información "alternativas", como una ouija o una tarjeta postal que revive antiguos recuerdos de un momento romántico con su ex-novia.
Ese es el tono general de Vicio Propio... un nebuloso "high" en la soleada costa de California, interrumpido por bizarros personajes que entran y salen de la historia con datos adicionales que gradualmente esbozan los contornos de la gran conspiración. No sé si constituya un "spoiler" señalar que nunca encontraremos una clara explicación de los eventos que investiga Sportello; pero es relativamente fácil deducir lo necesario si ponemos debida atención en los crípticos comentarios e incongruentes escenas que encontramos, muchas veces filtradas a través de la neblina sensorial del eternamente drogado detective.
Por el lado “noir”, Vicio Propio comparte el tono y estructura de cintas tan influyentes como The Big Sleep y The Third Man, incluyendo mujeres fatales, magnates desaparecidos y un rudo policía que aborrece los difusos métodos del protagonista, pero aún así persigue la misma verdad. Joaquin Phoenix se divierte con el papel del detective "stoner" que, más que protagonista, es nuestro guía por el exótico mundo de Los Ángeles, altamente peligroso pero al mismo tiempo "cool" y relajado. Sí, pueden matarlo en cualquier momento, pero no hay problema, hermano... todo saldrá bien. El "yang" que balancea a ese atípico detective está representado por Josh Brolin como el policía rudo e intolerante que está orgulloso de sus violaciones a los derechos civiles, porque los "hippies" no merecen tenerlos. Y aún así es muy simpático presenciar la dinámica que conduce a un inesperado "bromance" entre estos personajes opuestos en personalidad, pero similares en ética y convicción.
Tomaría varios párrafos elogiar a los numerosos actores que dejan profunda huella en la película a pesar de tener solo una o dos breves escenas; basta decir que todos justifican su presencia y contribuyen a la fantástica atmósfera de la película, desde Martin Short como un dentista pervertido, hasta Owen Wilson como el saxofonista atrapado en un mundo criminal que jamás imaginó. Y una mención muy especial para Joanna Newsom como Sortilège, la omnipresente narradora cuya dulce voz contrasta maravillosamente con la áspera jerigonza propia de Raymond Chandler o Dashiel Hammet (aunque terminó recordándome al gato narrador de The Future).
Y también debería mencionar la excelente música psicodélica, la cinematografía colorida y soleada (otra contradicción del "noir" tradicional) y el diseño de producción, que emplea magia digital para reproducir el momento histórico de los años setentas con gran detalle y calidez, a pesar de las sórdidas circunstancias que acompañan nuestra visita.
Quizás es muy temprano para afirmarlo, pero creo que Vicio Propio estará entre mis cintas favoritas del año. Aún así entiendo que su afectada narrativa y revuelto libreto (basado en una novela de Thomas Pynchon) dividirán al público y seguramente alejarán aquellos espectadores que buscaban una historia de detectives más "normal", o una comedia más graciosa en el sentido convencional. Pero, en lo que a mí respecta, disfruté muchísimo esta colorida fusión de estilos, y salí del cine con una sonrisa para acompañar el "buzz" que deja Vicio Propio tras intoxicarnos a través de la vista con un mundo que existe mitad en sueños y mitad en la realidad. Y además... whoa... puedo oler los colores...
Calificación: 9.5
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Wednesday, March 25, 2015
Zombeavers
Síntomas: Para alejarse temporalmente de sus novios y demás problemas sentimentales, las jóvenes Jenn (Lexi Atkins), Mary (Rachel Melvin) y Zoe (Cortney Palm) deciden pasar un fin de semana en una casa de campo a orillas de un pintoresco lago. Lo que no saben es que una fuga accidental de deshechos tóxicos provocó una mutación en los castores locales. Y, para empeorar las cosas, los castores se rehúsan a morir...
Diagnóstico: Castores zombies. ¿Hace falta decir más?
Desafortunadamente, sí.
Desde luego no hay que tomar en serio una película como Zombeavers, y en verdad aprecio el entusiasmo del director, productores, personal técnico y actores, pues se nota que fue un proyecto intensamente personal, realizado con genuino afecto por el género de terror. Pero aun así es difícil disculpar el flojísimo libreto, los irritantes personajes y la general pereza narrativa que, con una o dos excepciones, desaprovecha las oportunidades de hacer algo realmente innovador o subversivo (como ejemplo de lo que pudo ser, señalaría la brillante cinta neozelandesa Black Sheep, con la que Zombeavers comparte muchas similitudes... tantas que parece un poco sospechoso). Sé que la mediocridad intencional y la celebración de lo absurdo son la razón de ser de Zombeavers, pero su premisa de un solo chiste no basta para sostener el humor durante escasos ochenta minutos de duración (incluyendo largas secuencias de créditos iniciales y finales) (Por cierto, uno de los más notables aciertos de Zombeavers es su epónimo tema musical, compuesto en el estilo de Frank Sinatra... quizás no tan simpático como "Beware of the Blob", de Burt Bacharach, pero conservando un similar espíritu socarrón e irreverente).
¿En qué estaba? Ah, sí. El humor de Zombeavers es muy irregular, pues depende demasiado de la estupidez como sustituto del ingenio. El libreto (co-escrito por el director Jordan Rubin) incluye muchos momentos intencionalmente ridículos, pero muy pocos en verdad graciosos (admito que me hizo reír la escena de "Whack-a-Mole"). Otra contradicción son los efectos especiales, realizados de manera práctica con marionetas y maquillajes de látex bastante grotescos (lo digo como algo bueno), aunque no muy realistas. El problema es que los castores están filmados de tal manera que su origen artificial es demasiado evidente, y termina pareciendo una falla que, intencional o no, perjudica el flujo de la película. Sí, ya sé que todo es parte del chiste, pero siento que pudo funcionar mejor mostrando menos a los castores y elevando un poco más los aspectos de terror, con lo cual parecería una película mejor balanceada. En otras palabras, menos Hobgoblins, y más Tremors.
De cualquier modo no niego que Zombeavers me pareció bastante entretenida, me hizo sonreír en un par de ocasiones, y los odiosos personajes cumplieron su misión de inspirar gozo cuando son devorados por los sanguinarios roedores (las muchachas son apenas tolerables, pero cuando llegan sus novios el índice de antipatía se incrementa exponencialmente). Ah, y no olviden la escena post-créditos, que promete una secuela aún más bizarra y hasta ecológicamente relevante.
Entonces, Zombeavers resultó ser más o menos lo que esperaba de una película sobre castores mutantes atacando chicas en bikini (así como -SPOILER- un simpático perrito que lamentablemente no sobrevive... aunque parece estar sano y salvo en los "outtakes" presentados al final de la película). Siento que Zombeavers pudo llegar más lejos creativamente, pero a fin de cuentas cumple su función y merece una recomendación para conocedores del horror "kitsch", y para quienes encuentren infinitamente gracioso el doble sentido de la palabra "beaver". Russ Meyer estaría orgulloso.
Calificación: 7
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Tuesday, March 24, 2015
Faults
Síntomas: Ansel Roth (Leland Orser) era un experto en cultos y "deprogramación" de víctimas de lavado cerebral, pero una fatídica "intervención" que terminó en tragedia lo dejó en la ruina económica y profesional; y además de todo, tiene una deuda que podría costarle la vida si no paga a tiempo. Por eso acepta el caso de la joven Claire (Mary Elizabeth Winstead), cuyos desesperados padres pagarán lo que sea por liberarla de un nuevo culto conocido como "Faults" (Fallas). ¿Logrará Ansel redimirse y salvar a Claire? ¿O fracasará como ocurrió en el pasado?
Diagnóstico: No sé por qué, pero los cultos se están convirtiendo en un tema de moda entre los thrillers contemporáneos. En años recientes hemos visto obras como Martha Marcy May Marlene, Red State, Sound of My Voice, y The Sacrament, cuyos enfoques varían considerablemente, pero se apoyan en ese fascinante y perturbador fenómeno del lavado de cerebro, y la aparente facilidad con la que algunas personas se dejan dominar por líderes carismáticos que prometen algún tipo de salvación espiritual cuando en realidad solo buscan su propio beneficio.
Faults presenta una interesante perspectiva, alejándonos de la "comuna" y los detalles específicos del culto en cuestión, para centrarse en el proceso regenerativo de la identidad perdida. Y, por si eso no fuera suficiente, también realiza sendos estudios de carácter sobre víctima y analista, revelando gradualmente sus particulares psicologías y el viaje interno que los llevó a la lucha de voluntades que sostienen durante gran parte de la película.
Confundiendo un poco las expectativas del público (al menos las mías), el director/guionista Riley Stearns nos presenta un "héroe" antipático y derrotado por la vida... algo así como el clásico detective alcohólico de las cintas policíacas, o el sacerdote sin fe tan común en el cine de terror, pero más patético y casi ridículo (aclaro que Faults no pertenece a esos géneros). Este tortuoso protagonista complica más la situación, y transforma Faults en un sutil drama donde no solo está en juego el futuro de Claire, sino el de su posible "redentor".
Quizás esto suena como el más predecible thriller televisivo de Lifetime o Hallmark; pero el audaz libreto de Stearns brilla por su precisión y sagacidad, manteniéndonos en suspenso durante gran parte de la cinta; aunque eventualmente podemos vislumbrar hacia dónde se dirige el asunto. Entonces el director introduce nuevas complicaciones para preservar el misterioso "twist" final... sin alcanzar por completo el nivel de sorpresa que aspiraba. De cualquier modo hay bastantes elementos inesperados y muy buenas actuaciones para sostener la atención del espectador, empezando por Leland Orser como Ansel Roth. Orser es uno de esos actores utilitarios cuyos nombres no sabemos, aunque reconocemos sus rostros cuando aparecen en películas o series televisivas. Revisé su filmografía y, para mi sorpresa, he visto muchas de sus películas sin recordarlo específicamente (Taken 3, The Gambler y The Guest, por mencionar tres bastante recientes). Sin duda Faults rectificará esa situación, y estimo que su potente interpretación de "loser" en busca de redención logrará sacarlo de ese limbo de actores de carácter que siempre cumplen su misión, aunque tiendan a perderse entre el decorado. Y desde luego Mary Elizabeth Winstead entrega otra excelente actuación en el ambiguo papel de Claire, perfectamente modulada pero sin perder espontaneidad y pasión.
Entonces, Faults no es una típica cinta sobre cultos y deprogramación; su premisa parece similar a la mencionada Martha Marcy May Marlene, pero sus niveles de significado trascienden la mentalidad de la víctima y ofrecen reflexiones más ambiciosas e interesantes sobre la condición humana y su virtud/defecto de buscar la realización espiritual, incluso a costa de la identidad propia. Me hubiera gustado que Faults tuviera un tercer acto más fuerte y resonante, aunque nada de eso impide recomendarla como un thriller hipnótico y audaz, sobre todo para quienes encuentran igualmente intrigante el concepto y existencia de los "cultos". Se me ocurre que la razón de su popularidad en el entretenimiento popular es porque se están volviendo más comunes de lo que suponemos; excepto que hoy les llamamos "brands". Apple y Google saben a lo que me refiero.
Calificación: 8.5
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Monday, March 23, 2015
Insurgente (Insurgent)
Síntomas: Tris Prior (Shailene Woodley), su protector Four (Theo James) y otros rebeldes huyen de Janine (Kate Winslet) y la facción Erudita que los acusa de traidores, y se refugian en una comunidad neutral (¿creo?) donde encuentran nuevos aliados (¿o serán futuros enemigos?). Pero Jeanine tiene una nueva arma que podría cambiar el balance de la revolución, y Tris deberá tomar una difícil decisión si es que quiere salvar a sus amigos.
Diagnóstico: ¿Qué demonios acabo de ver? Generalmente trato de darle el beneficio de la duda a las películas basadas en exitosas novelas juveniles, asumiendo que el libro era razonablemente bueno, pero tuvo problemas en su transición a cine. Sin embargo en el caso de Insurgente (y, por lo que he visto, en la saga completa), me cuesta trabajo creer que la novela fue más comprensible o lógica, y que solo por errores de Hollywood se convirtió en este confuso desfile de escenas vagamente conectadas por personajes irrelevantes cuya importancia rara vez queda establecida, o su función claramente especificada. Como simple espectador que no ha memorizado o siquiera leído los libros, Insurgente me pareció frustrantemente obtusa, aburrida y carente de la escasa emoción o interés que la mediocre cinta previa logró generar.
Para empezar, lo único rescatable de Divergent era la actuación de Shailene Woodley como Tris Prior, una heroína independiente con inusual gravedad y convicción. Desafortunadamente en la secuela Tris sufre el temido Síndrome Harry Potter, convirtiéndose en un títere pasivo que solo puede reaccionar débilmente ante sus inseguridades y la conflictiva marea de eventos que la rodean, metiéndose en problemas y situaciones de donde tiene que ser rescatada, usualmente por un genérico galán sin pasión o química romántica. En otras palabras, Tris se transformó en damisela en peligro que solo destaca dentro del mundo imaginario de las "simulaciones" (no me pidan explicarlas), donde realiza hazañas y acrobacias risibles por su exageración y por los insípidos efectos especiales con los que fueron plasmadas. Las imágenes son más o menos realistas (con un diseño de producción gris y monótono que contribuye a la fatiga digital), pero la acción parece más apropiada para una caricatura de Tom y Jerry que para una "saga" supuestamente solemne y compleja, donde los personajes secundarios mueren a cada rato en un inútil intento por crear el impacto dramático que la trama jamás consigue evocar.
Después de muchas persecuciones, traiciones, peleas y tediosa acción, se revela (¿SPOILER? No estoy seguro ni me interesa confirmarlo) que la villana Jeanine persigue a Tris porque solo ella, con su habilidad divergente (o lo que sea) será capaz de abrir un McGuffin que contiene un mensaje secreto de los fundadores de la ridícula sociedad futurista dividida en "facciones". Por un momento tuve la esperanza de que esa "revelación" daría un poco de sentido a las previas dos horas de relleno y efectos especiales, pero a fin de cuentas no resuelve nada, y solo confirma la estupidez general de la premisa, que ya era bastante cuestionable desde la primera película.
Por favor absténganse de escribirme para decir "No puedes opinar si no has leído los libros". Fui a ver una película, y esta fue mi reacción. Quizás si hubiera estudiado minuciosamente las novelas y conociera la historia personal de cada minúsculo personaje que tiene dos líneas para luego desaparecer (o morir arbitrariamente), me hubiera sido más fácil seguir la historia y entender por qué hacía falta darle tantas vueltas al asunto sin llegar a algo más concreto o interesante. Habiendo dicho eso, el final parece más o menos... final. No sé por dónde continuará la serie después de esta conclusión, pero todavía faltan dos películas, y obviamente la ausencia de argumento no detendrá al director Robert Schwentke para romper más vidrios (en serio, parece su fetiche personal) y extender la franquicia tanto como lo requieran los accionistas del estudio Lionsgate. A partir de ahora mi facción es "Indiferente".
Calificación: 4
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Saturday, March 21, 2015
Cercana Obsesión (The Boy Next Door)
Síntomas: Claire Peterson (Jennifer Lopez) está deprimida por la separación de su esposo, y quizás por eso se siente halagada cuando su joven vecino Noah Sandborn (Ryan Guzman) trata de conquistarla. Claire lo rechaza al principio por la diferencia en edades... pero eventualmente cede a la tentación, se enamoran y viven felices para siempre. No, perdón... Noah resulta ser un maniático que se obsesiona con Claire y amenaza su vida y la de su familia.
Diagnóstico: En su más básico nivel, Cercana Obsesión (sin palabras...) es un rancio y predecible refrito de aquellos thrillers noventeros donde una mujer psicótica amenazaba a un hombre y a su familia. La única diferencia es que en esta ocasión el villano es un hombre, lo cual elimina automáticamente la divertida (¿supongo?) subversión de roles que hacia aquellas películas medianamente entretenidas. En cintas como The Temp, The Crush o Poison Ivy, los hombres eran víctimas, pero nunca realmente inocentes... siempre habían hecho algo para provocar la ira de las mujeres asesinas, y esto añadía una dosis de justicia poética o lección moral a los monótonos argumentos ("no engañes a tu esposa con la secretaria", "no te acuestes con la vecina menor de edad", etc.) Al omitir ese factor, Cercana Obsesión convierte a su villano en un patán violento y agresivo, sin textura ni racionalización alguna. En cierto modo esto refleja la triste realidad de las relaciones abusivas; y tal vez la historia hubiera funcionado mejor como un drama serio y reflexivo acerca de ese problema social. Pero al presentarla como simple thriller barato se esfuma cualquier comentario cultural, dejando tan solo una sórdida y ridícula fantasía imposible de tomar en serio, no solo por sus pobres actuaciones y mediocre libreto (¿qué podemos esperar de un guionista que todavía usa el clásico “gato saltando” para provocar un sobresalto?), sino por su carencia de ritmo y resonancia emocional a lo largo de la trama. Las cosas ocurren demasiado rápido, los personajes cometen los más absurdos errores, y rápidamente se transforman en títeres manipulados por el director, sin esperanza de recobrar su humanidad.
Habiendo dicho eso, no descarto la capacidad de Cercana Obsesión para entretener al espectador como película "tan mala que es buena". No parece suficientemente excéntrica para alcanzar clasificación "de culto" (aunque, ¿quién puede predecir esas cosas?), pero hay momentos de humorismo involuntario que casi justifican una socarrona recomendación. Casi.
Finalmente, en un nivel menos gracioso y más trágico, Cercana Obsesión es un muestrario de carreras en camino a la extinción. Hace muchos años Jennifer Lopez demostró ser buena actriz en varios interesantes proyectos (U-Turn, Out of Sight), hasta que cayó en las garras de la comedia romántica y su desempeño decayó notablemente. El director Rob Cohen siguió una trayectoria similar tras haber ganado credibilidad con algunas exitosas películas de acción en la década pasada (incluyendo la original The Fast and the Furious, xXx, y Stealth). Y ahora... esto.
En fin; supongo que así es Hollywood. "Solo eres tan bueno como tu último proyecto", reza el cínico refrán de la industria cinematográfica. Ojalá no sea cierto; y espero que tanto Cohen como Lopez encuentren la oportunidad de renovar sus carreras; de otro modo corren peligro de terminar en infomerciales, y creo que ambos merecen algo mejor. Un momento... ¿J-Lo tiene su propio perfume? Quizás los infomerciales y la "televisión de realidad" son exactamente sus nichos adecuados para prosperar.
Calificación: 5
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Friday, March 20, 2015
Amores Infieles (Third Person)
Síntomas: En tres ciudades distintas se desarrollan tres historias paralelas, interconectadas por inesperadas circunstancias: en París, un escritor (Liam Neeson) tiene dificultades románticas con su joven amante (Olivia Wilde), quien también aspira a ser escritora. En Roma, un negociante norteamericano (Adrien Brody) trata de ayudar a una atractiva inmigrante rumana (Moran Atias) que perdió su dinero. Y en Nueva York, una camarera divorciada (Mila Kunis) lucha por recobrar la custodia de su hijo, la cual fue otorgada a su más estable ex-esposo (James Franco).
Diagnóstico: El truco de "varias historias interconectadas" le funcionó muy bien al escritor/director Paul Haggis cuando ganó el Oscar por la controversial Crash en el 2004. Pero vale decir que su nueva película, Amores Infieles, emplea un truco ligeramente distinto para sorprendernos con su inusual estructura, dando un resultado mucho más ambicioso y provocativo que juega con nuestras expectativas y desafía la percepción del tiempo y el espacio.
Sin embargo este despliegue de creatividad no basta para mantener a flote una película densa y pretenciosa, cuyos principales atributos son algunas buenas actuaciones y un sólido "twist" que hubiera funcionado mejor si hubiera llegado una hora antes, en vez de extenderse sin sentido hasta rebasar el límite razonable de tolerancia y atención.
Con casi dos horas y media de duración, Amores Infieles (ugh... horrible título en español que nada tiene que ver con el contenido de la película; el nombre original, "Third Person" - Tercera Persona - es mucho más significativo) avanza con frustrante lentitud, perdiendo gradualmente la energía de las sub-tramas. Todas empiezan más o menos bien; el escritor veterano abrumado por la doble presión de escribir otro exitoso libro, y de sobrellevar los caprichos de su amante, quien tal vez tiene distintas expectativas sobre la relación con su "mentor". Me dio gusto ver a Liam Neeson en una auténtica actuación dramática donde no tiene que disparar un arma o golpear a una banda de mafiosos europeos. Olivia Wilde luce en igual proporción su talento y belleza, en un complejo papel que requiere cambios extremos de actitud. Mila Kunis también sorprende como humilde camarera que no logra conciliar su empleo con los trámites legales que podrían darle el derecho de visitar a su hijo. James Franco no destaca mucho en el papel del ex-esposo receloso, pero cumple su función antagónica sin convertirse en villano. Y finalmente tenemos la más floja historia (en mi humilde opinión), con Adrien Brody como el deshonesto negociante inexplicablemente impulsado a ayudar a una sospechosa mujer, interpretada por Moran Atias, que necesita urgentemente cinco mil euros para rescatar a su hija de la esclavitud sexual... ¿o tendrá otros motivos ocultos? La sorpresa aquí fue Atias... no conozco su trabajo en Italia, pero me pareció una pésima actriz en La Terza Madre, aquel bodrio de Dario Argento que inició su declinación artística; sin embargo ahora, ocho años después, Atias muestra un excelente desempeño, generando las pocas emociones que Amores Infieles logra ofrecer como respaldo de sus malabares narrativos.
Y ese es el segundo gran problema de la película: por muy trágicas y melodramáticas que parezcan las historias, se sienten curiosamente frías e impersonales. Nunca percibimos el amor (o al menos pasión) entre el escritor y su amante; o la desesperación del negociante tratando de penetrar el bajo mundo de Roma sin conocer el idioma; ni compartimos la emoción de la gran revelación que intenta darle sentido a la cinta (aunque, a decir verdad, Haggis nos da suficientes pistas para adivinarla y para justificar esta frialdad). Como dije, solo Atias y Mila Kunis transmiten la gravedad de sus respectivas situaciones; pero su intensidad solo exacerba la apatía de los demás.
A fin de cuentas Amores Infieles es un audaz experimento (y Haggis dedica la película a su padre, "por haberle enseñado a correr riesgos", así que el director sabía en lo que se metía) que fracasa por culpa del síndrome "Director/Escritor/Productor", complicado por un caso de "Y Además Gané Dos Óscares, Así Que Nadie Me Dice Lo Que Tengo Que Hacer", el cual tiende a nublar los ojos de muchos cineastas, volviéndolos ciegos a su propia visión (¡ironía!).
Yo me encuentro en la minoría que disfrutó Crash, y en general me han gustado los proyectos de Haggis (incluyendo The Scooby and Scrappy Doo Puppy Hour), pero esta vez la excesiva auto-indulgencia y confusión de temas (por no mencionar el aburrido desarrollo) me impidió disfrutar Amores Infieles, y no podría recomendarla excepto por las actuaciones y la dirección misma, que mantiene un buen flujo entre las diversas locaciones y arcos dramáticos. Creo que Haggis trabaja mejor como parte de un ensamble creativo (sobre todo como guionista) y me seguirá interesando su carrera, siempre y cuando reconozca el valor de la genuina colaboración en cualquier proyecto cinematográfico o televisivo. ¿Que no aprendió eso de Scooby Doo?
Calificación: 6
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Wednesday, March 18, 2015
Laggies
Síntomas: Diez años después de graduarse, Megan Birch (Keira Knightley) sigue sin empleo y sin saber qué hará con su vida. Por eso siente pánico cuando su afable novio Anthony (Mark Webber) le propone matrimonio; y, en vez de responder, Megan toma la única decisión lógica: mudarse a la casa de Annika (Chloë Grace Moretz), una adolescente que acaba de conocer, y pasar unos días pensando sobre su futuro.
Diagnóstico: Dentro del subgénero de "los problemas de la gente bonita" he disfrutado las películas de la directora Lynn Shelton (Your Sister's Sister, Touchy Feely), pues reflejan una interesante evolución desde el "mumblecore" improvisado hasta los dramas bien estructuradas y "mainstream", pero sin perder su sensibilidad "indie". Y como muestra de ese crecimiento tenemos la película Laggies, cuya inusual premisa se transforma gradualmente en un honesto estudio de carácter, habitado por entrañables personajes y construido por escenas cuya resonancia y honestidad desafían sus absurdas circunstancias.
Además del amplio calificativo "indie", no sabría exactamente como definir Laggies. Tiene elementos de melodrama romántico, "coming of age" y comedia juvenil, pero la mezcla da un resultado mayor que la suma de sus partes... o quizás menor, según la tolerancia que tenga el espectador por los idealizados personajes y diálogos de la película, demasiado perfectos para considerarse "realistas". Sin embargo las emociones son palpables y creíbles, lo cual basta para rescatar a Laggies de ser otro drama con ambiciones artísticas que el material no logra justificar.
Imagino que la directora no espera que tomemos en serio el argumento. ¿Una mujer adulta, vulnerable e inmadura, se muda en secreto a la casa de una adolescente que acaba de conocer? Más parece la trama de un thriller noventero o una película pornográfica. Sin embargo el libreto de Andrea Seigel funciona muy bien como marco de sobrias reflexiones sobre la madurez, las responsabilidades de la vida adulta, y el riesgo de seguir un "plan de vida" determinado por otros, solo porque es más fácil seguir su ejemplo, en vez de cuestionar lo que realmente queremos hacer.
Claro, Laggies no es la primera película que toca estos temas (y tampoco es la mejor), pero me gustó mucho su desenfadado tono y gradual conjunción de elementos dispares, sin necesidad de forzar (demasiado) las reacciones de los personajes ni las astutas mecánicas del libreto (por ejemplo, la simetría de usar fiestas de graduación al principio y al final de la historia).
Y, desde luego, hay grandes aciertos de "casting" que no permiten un solo actor flojo o mal seleccionado. Keira Knightley muestra un rango y convicción impresionantes... quizás la mejor actuación que le había visto desde Never Let Me Go. Su química con Chloë Grace Moretz presta vida y espontaneidad a sus escenas, haciendo creíble esa amistad instantánea que resulta indispensable para tragar los más inverosímiles momentos de la trama. La usualmente ligera Ellie Kemper ofrece inesperada gravedad como la mejor amiga de Megan, rígida en sus decisiones pero flexible cuando necesita su apoyo (paréntesis: Unbreakable Kimmy Schmidt es mi nueva obsesión televisiva). Sin embargo es el genial Sam Rockwell quien se roba la película como el abrumado padre de Annika, simultáneamente estricto y comprensivo, con un trágico sentido del humor que parece una herramienta indispensable al criar una hija adolescente. Y mención especial para la joven Kaitlyn Dever en el papel de Misty, la amiga rebelde de Annika que cubre la función de "comic relief" sin perder la dignidad ni el aplomo de su simpático personaje.
Sé que este tipo de películas independientes tienden a parecer elitistas y pretenciosas (y tal vez sea cierto), pero cuando las piezas encajan tan bien como en Laggies, es fácil pasar por alto sus afectaciones para dejarnos llevar por la narrativa, y compartir las dudas, triunfos y fracasos de estos bien planteados personajes, frescos y (casi) libres de estereotipos.
En el contexto de la obra reciente de Shelton, Laggies me gusto mucho más que Touchy Feely, pero un poco menos que Your Sister's Sister; y de paso demuestra que todavía existe lugar para sinceridad y calidez en el cine independiente, atrapado desde hace tiempo en una repetitiva moda de tragicomedias incómodas y pesados dramas hambrientos de premios (o al menos de un contrato de distribución con Focus Features).
Además, confieso que me sentí identificado con la ideología de la protagonista, de modo que lo que yo tomé como válidos argumentos e inteligentes reflexiones sobre la vida adulta podrían interpretarse como caprichos inmaduros u obvios síntomas de "Síndrome Peter Pan", en cuyo caso, reciban mis disculpas. Y mi exasperación.
Calificación: 9
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Tuesday, March 17, 2015
GirlHouse
Síntomas: Debido a una reciente tragedia familiar, la joven Kylie Atkins (Ali Cobrin) tiene dificultades para pagar sus estudios universitarios, y toma la decisión de trabajar como "chica webcam" en un sitio pornográfico llamado "GirlHouse", donde varias muchachas comparten una casa con decenas de cámaras visibles por Internet. Al principio todo va bien; Kylie se convierte rápidamente en la chica más popular, y gana buen dinero. Pero un inestable fan apodado "Loverboy" (Slaine) se obsesiona tanto con ella que decide visitarla en persona...
Diagnóstico: Es raro encontrar una buena cinta slasher, y por eso me llamó la atención leer algunas reseñas de GirlHouse donde la comparaban con The Town That Dreaded Sundown (la nueva versión, desde luego), lo cual creó muy altas expectativas... que desafortunadamente GirlHouse no logra cumplir. Pero aún así me pareció bastante entretenida, bien escrita, y con un enfoque realista que "desglamoriza" la habitual fórmula del asesino enmascarado matando víctimas desechables.
Desde luego la premisa no es muy original; en los últimos quince años se han producido abundantes películas de "ciber-terror" (tantas que probablemente ya forman su propio sub-género), con webcams, videos “snuff”, y villanos que usan el Internet para acechar a sus víctimas. En ese aspecto GirlHouse no ofrece nada nuevo; pero el director Trevor Matthews combina esos "ciber-ingredientes" con la mencionada receta slasher de manera fluida e ingeniosa, creando situaciones lógicas y violencia brutal (a veces incluso incómoda) que se siente muy distinta del simple "gore" y efectos especiales usados por otras cintas como único atributo.
Las actuaciones son aceptables dentro del contexto del horror independiente, destacando Ali Cobrin como Kylie, sólida protagonista y competente "chica final"; y el rapero Slaine como "Loverboy", quien logra expresar casi sin palabras la intensa locura y agresión reprimida que lo impulsan a matar (la película nos muestra el origen de su manía en un prólogo inesperadamente perturbador por la corta edad de los actores). La dirección y cinematografía me parecieron atractivas (sin llegar a la mencionada The Town...), con acertado uso de las webcams para impulsar la trama, sin convertirse en un truco demasiado repetitivo.
Por el lado negativo, hay algunos momentos inverosímiles que rompen el hechizo de la película, como algunas incongruentes reacciones de las chicas durante los ataques (hay varias oportunidades para neutralizar al asesino, pero si las hubieran aprovechado sería una película muy corta); y el desenlace se apoya demasiado en esos "hackers" mágicos de Hollywood que pueden penetrar cualquier sistema en cuestión de segundos, o controlar TODAS las cosas del mundo desde su teléfono móvil.
En cuanto a la sangre, GirlHouse no teme mostrarla pero, como dije antes, tampoco es el tipo de película que se apoya exclusivamente en efectos especiales. Los asesinatos tratan de ser realistas (en lo posible), y aunque Loverboy se pone de vez en cuando "creativo", no hay "kills" realmente espectaculares, lo cual parecería un error en la típica cinta slasher; sin embargo GirlHouse lo compensa con eficiente suspenso, buenas caracterizaciones (al menos en los personajes principales), y una sólida historia que no busca re-inventar el género; simplemente presentarlo de manera ágil e interesante a nivel visual y narrativo.
Entonces, GirlHouse no fue la mejor película slasher que he visto últimamente, pero resalta entre el montón (yo la ubicaría más o menos al mismo nivel que el musical-slasher Stage Fright). Y también vale mencionar su maduro y casi positivo tratamiento de la pornografía en línea, haciendo algunos comentarios sobre su validez como "sano" entretenimiento moderno que ya perdió el estigma negativo de antaño. El espectador podrá o no estar de acuerdo con esa opinión, pero me dio gusto encontrar el antiguo esquema de "sexo = muerte" subvertido para impulsar la evolución del cine de terror, y no para perpetuar sus clichés.
Por otro lado... ¡boobs!
Calificación: 8
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