Wednesday, August 17, 2016
They Look Like People
Síntomas: Christian (Evan Dumouchel) encuentra a su viejo amigo Wyatt (MacLeod Andrews) en las calles de Nueva York, y lo invita a quedarse en su humilde departamento mientras encuentra trabajo o un cuarto en renta. Sin embargo Wyatt oculta una obsesión secreta que podría poner en peligro sus vidas.
Diagnóstico: They Look Like People podría clasificarse como un thriller "mumblecore" realizado en el estilo minimalista y semi-improvisado de los Hermanos Duplass, pero incluso más austero. Afortunadamente cuenta con suficiente creatividad para convertir su simple premisa en una emotiva historia repleta de suspenso y acompañado por una sensación de catástrofe inminente que nos abruma de principio a fin.
El eje de la película es la relación entre los protagonistas. Christian acoge en su casa a Wyatt sin saber que éste recibe enigmáticos mensajes durante la noche, advirtiéndole sobre la existencia de criaturas disfrazadas de humanos que planean... algo malo. Conquistar al mundo, o destruirlo, o algo así. Todo parece indicar que Wyatt está sufriendo una complicada fantasía esquizofrénica, pues no tiene evidencia alguna para confirmar la existencia de tan absurda conspiración; y esto solo incrementa su paranoia e inestabilidad emocional. Pero... ¿qué pasaría si fuera cierto? ¿Será Christian una de esas criaturas ocultas? ¿O quizás un agente trabajando para ellas?
Esas son las preguntas que cuelgan sobre cada escena de They Look Like People. Con un mínimo de trucos (creo que solo hay un efecto especial en la película entera), el director/productor/escritor Perry Blackshear siembra en la mente del espectador la misma incertidumbre de Wyatt, y al mismo tiempo crea una entrañable relación entre los protagonistas que nos inspira preocupación por lo que eventualmente ocurrirá. Ninguna de las alternativas sugiere un final feliz: si Wyatt tiene razón, el mundo está en peligro y su mejor (único) amigo no es lo que parece. Y si Wyatt está equivocado, bueno... significa que está loco (perdón por el término políticamente incorrecto), y probablemente alguien acabará muerto antes de que se resuelva la situación.
Me alegra decir que Blackshear encontró una perfecta manera de terminar la historia, desafiando expectativas sin traicionar el espíritu de su provocativo libreto. Claro, quizás no será un gran "twist" dramático, ni una demoledora revelación que nos dejará temblando durante días; pero dentro de sus modestos parámetros me pareció un remate muy satisfactorio que complementa exitosamente los temas propuestos por la cinta.
Además, el director tuvo mucha suerte al encontrar talentosos actores (algunos haciendo su debut frente a cámara) que asimilaron sin dificultad la mesurada atmósfera del proyecto; Evan Dumouchel interpreta a Christian con noble candor; su mejor amigo está en problemas, y no vacila en extender la ayuda necesaria, incluso cuando se da cuenta del peligro. Por su parte, MacLeod Andrews nos presenta a Wyatt con similar calidez, balanceando la gratitud que siente por su amigo... y el continuo terror de que sea una trampa preparada por mentes inhumanas. Esas dudas internas alimentan el impredecible comportamiento de Wyatt, y nunca sabemos exactamente cómo reaccionará ante el escepticismo de los demás... y de sí mismo.
Para redondear la historia tenemos un poco de drama laboral y romántico por parte de Christian; algunas visitas al psicólogo (¿o conspirador?) que ayuda a Wyatt; y las perturbadoras escenas donde éste recibe misteriosos mensajes mientras prepara las armas para la próxima guerra entre el Bien y el Mal (o algo así). En sus mejores momentos, They Look Like People consigue humanizar las enfermedades mentales sin prejuicios ni sermones psicológicos. Y al mismo tiempo cuenta una sólida historia de horror/ciencia ficción que no requiere efectos especiales para generar apropiados niveles de angustia y suspenso.
Es posible que They Look Like People sea demasiado simple para encontrar éxito "de culto", pero aún así me pareció una fascinante experiencia cuya imaginación y refrescante sobriedad dramática nos enseña lo mucho que puede lograrse con mínimos recursos, y sin apelar a las fórmulas de Hollywood. Me interesarán mucho los futuros proyectos de Perry Blackshear (haciendo aquí su debut en largometrajes, después de trabajar durante años como "gaffer" y "grip")(Buen momento para consultar el Glosario del IMDb). Y con suerte se quedará en el género fantástico, pues necesitamos urgentemente más cineastas como él, y menos como los que aprobaron la producción de Sharknado 4: The 4th Awakens.
Calificación: 8
IMDb
Monday, August 15, 2016
The Mind's Eye
Síntomas: En su remoto "Instituto de Estudios Psicokinéticos", el desequilibrado Dr. Slovak (John Speredakos) conduce experimentos inhumanos sobre varios pacientes con habilidades especiales. Pero cuando escapan los dos psíquicos más poderosos del Instituto, el Dr. Slovak comienza una cacería humana para evitar que el mundo conozca el auténtico propósito de su investigación.
Diagnóstico: Hace un par de años el director Joe Begos causó una buena impresión con Almost Human, una modesta mezcla de ciencia ficción y cinta slasher con poca lógica pero buen ritmo y grotesco gore realizado con métodos tradicionales. Y ahora, continuando su homenaje al siglo veinte, The Mind's Eye rinde tributo al cine psíquico representado por obras como Scanners (1981, de David Cronenberg) y The Fury (1978, de Brian de Palma). El resultado es narrativamente irregular pero bastante entretenido, deliciosamente sangriento, y muy sincero en su aprecio por los cineastas que inspiraron su creación.
Algunas personas están describiendo The Mind's Eye como "la secuela de Scanners que nunca tuvimos" (quizás olvidan que Scanners tuvo tres secuelas, pero comprendo que prefieran ignorarlas). Es una frase correcta en ciertos sentidos, pero incompleta en lo que respecta a las densas ideas que Cronenberg exploró en aquella cinta. Por el contrario, The Mind's Eye resultó frustrantemente elemental en su fondo y estructura: nada más que una típica cinta de venganza, adornada por los poderes psíquicos de sus personajes. Y, qué personajes...
Los villanos son increíblemente ineptos; pero no hay problema, porque los héroes están igual o peor. Algunos ejemplos de diálogos que intercambian los fugitivos Zack Connors (Graham Skipper) y Rachel Meadows (Lauren Ashley Carter): "Este será el primer lugar donde nos buscarán" (pero de todos modos se quedan ahí, e incluso hay tiempo para bañarse); "¿Crees que vendrán aquí?" "Sí" (y entonces viene el obligatorio interludio romántico); "¿Estamos seguros aquí?" "No" (perfecto; ¡vamos a dormir!)
El Dr. Slovak, por su parte, cuenta con una inagotable provisión de esbirros desechables que a veces aparecen de la nada, sólo para morir violentamente en los siguientes sesenta segundos. "¡Doctor, los fugitivos están en la entrada principal! Glurghhh". Por cierto, aunque Begos nos presenta las obligatorias explosiones craneales provocadas por telekinesis, la mayor parte de la violencia es perpetrada con pistolas, jeringas y hasta hachas. Y si bien aprecio el inflexible compromiso del director con los efectos prácticos, tal vez hizo falta un poco de apoyo digital en ciertas escenas para hacer más impactante el gore, o quizás evitar el efecto "Chespirito" cuando un objeto "flota" sostenido por hilos.
Por otro lado, es posible que todos esos "defectos" sean alusiones intencionales al humilde cine "B" de los ochentas, lo cual puedo aceptar... aunque siento que The Mind's Eye hubiera llegado más lejos si se tomara un poco más en serio. O si hubiera tenido un presupuesto más elevado para cumplir la visión de su director.
En fin... a pesar de esas limitaciones (o tal vez gracias a ellas), The Mind's Eye fue un experimento extremadamente entretenido y sangriento, que sin duda recomendaría para fans del horror "indie" cansados de fantasmas vengativos y posesiones satánicas. Incluso me gustaría que The Mind's Eye y Hardcore Henry señalaran el retorno del cine psicokinético, para disfrutar de nuevo aquellas batallas mentales donde dos contrincantes se miran fijamente y gesticulan con inmensa convicción mientras tratan de explotarse mutuamente el cerebro. Y mejor aún si la pelea va acompañada por sonidos de Hannah-Barbera: "Weew, weew, weew".
Calificación: Estoy proyectándola psíquicamente a la mente de los lectores 8
IMDb
Saturday, August 13, 2016
El Buen Amigo Gigante (The BFG - The Big Friendly Giant)
Síntomas: La pequeña huérfana Sophie (Ruby Barnhill) descubre accidentalmente un tímido gigante (Mark Rylance) escondiéndose en las calles de Londres. Entonces, para evitar que la niña revele su existencia, el gigante la captura y se la lleva a vivir a la Tierra de los Gigantes. Al principio Sophie trata de escapar, pero eventualmente se hace amiga del gigante... y se entera de que hay muchos otros gigantes que no son tan afables como su amigo.
Diagnóstico: Tengo opiniones contradictorias sobre El Buen Amigo Gigante. Por un lado, la combinación de Steven Spielberg y el escritor Roald Dahl resultó mejor de lo que esperaba; sus sensibilidades tienden a ser muy diferentes, pero el argumento de este libro en particular cubre las clásicas bases de la filmografía spielbergiana... niños solitarios, monstruos incomprendidos, y la amistad como catalizador del crecimiento interno y la tolerancia universal. Por otro lado, dicho argumento me pareció demasiado lento y pasivo para funcionar realmente como entretenimiento familiar contemporáneo.
El libro "The BFG" (The Big Friendly Giant... aunque las siglas BFG significarán otra cosa para los fans del videojuego Doom) no es muy antiguo; se publicó apenas en 1982, pero tiene esa parsimoniosa cadencia de la literatura victoriana, donde la historia era una mera excusa para describir lugares, personas y costumbres con gran detalle y elocuencia. Y el libreto adaptado por Melissa Mathison se mantiene fiel a la fuente literaria, pues aunque añade algunas cosas para hacer el relato más visual, conserva el sosegado ritmo de principio a fin. Fue una decisión audaz... y probablemente culpable por el fracaso económico de esta cinta.
Pero también fue la razón por la que terminó gustándome. El Buen Amigo Gigante es un antídoto contra las vacuas e hiper-aceleradas películas infantiles que infestan la cultura moderna. Con una o dos excepciones, Spielberg se abstiene de insertar escenas de acción, o darle desmedida "actitud" a sus personajes, o forzar la presencia de canciones pop para promover la venta de la banda sonora en iTunes. Por el contrario, Spielberg y su virtuoso cinematógrafo, Janusz Kaminski, parecen disfrutar la lentitud de la narrativa, llenando la pantalla con elementos interesantes y encuadres creativos que podemos disfrutar sin cortes frenéticos cada 2.5 segundos (máximo período de atención aprobado por el Dr. Michael Bay).
Quizás esa descripción no sea muy correcta. El Buen Amigo Gigante no es exactamente "lenta"... el problema es que ocurren pocas cosas a lo largo de casi dos horas de duración. Pero tampoco es aburrida; simplemente... tranquila. De vez en cuando llegamos a un evento clave de la historia, y parece que se acelerarán las cosas; pero no es así. Incluso durante el tercer acto, cuando la trama da un giro inesperado que la lleva a territorio de Apocalypse Now (solo faltó el acompañamiento musical de El Vuelo de las Valquirias), todo se desarrolla con la clásica flema británica, muy apropiada en el contexto cultural del libro, pero no muy conveniente en una moderna película "para niños".
Es difícil describir esa combinación de estilos. Es más fácil describir las virtudes artísticas de El Buen Amigo Gigante: las actuaciones humanas son bastante buenas; la joven actriz Ruby Barnhill interpreta a Sophie con simpático recato, sin volverse empalagosa o irritante. Penelope Wilton, Rebecca Hall y Rafe Spall tienen papeles de adultos que, cosa rara, no son los villanos de la película, ni se muestran condescendientes con Sophie. Y Mark Rylance ofrece una excelente "actuación virtual", interpretando al Gigante por medio de captura de movimiento que da como resultado un personaje digital creíble y capaz de expresar emociones realistas... a diferencia de otras películas que no lograron escapar la mirada muerta de los protagonistas animados.
Entonces, creo que El Buen Amigo Gigante es una mediocre película para niños, y al mismo tiempo un excepcional complemento audiovisual de la novela "The BFG". Me alegra que Spielberg y su equipo creativo hayan respetado el espíritu del libro y la intención del autor; sin embargo fue una experiencia que no me interesa repetir (por cierto, el personaje de "Sophie" está inspirado en Sophie Dahl, la nieta del escritor que era una niña en 1982... y eventualmente se convirtió en una modelo internacional; solo lo menciono porque hace muy intrigante la posibilidad de una hipotética secuela). Aunque no me haya desagradado la lerda atmósfera de El Buen Amigo Gigante, tampoco puedo ignorar la cantidad de niños inquietos y aburridos que escuché en el cine, quizás porque no había una persecución cada cinco minutos, ni animales parlanchines, ni canciones pop. Eso sí, al menos hay bastante flatulencia en la película; tal vez Dahl sí entendía a su público, después de todo...
Calificación: 7
IMDb
Friday, August 12, 2016
Cazafantasmas (Ghostbusters)
Síntomas: Erin Gilbert (Kristen Wiig) y Abby Yates (Melissa McCarthy) realizaban estudios serios sobre temas paranormales durante su época universitaria, pero con el paso de los años sus vidas se separaron y creció una fuerte enemistad entre ellas. Sin embargo una serie de eventos sobrenaturales en Nueva York las obligará a trabajar juntas, con apoyo de la experta en ingeniería Jillian Holtzmann (Kate McKinnon), y de Patty Tolan, cuyos conocimientos sobre Historia serán indispensables para ubicar el origen de los fenómenos. Pero todo será en vano si nadie cree que el peligro es real.
Diagnóstico: Aunque respeto su icónica posición en el altar de la cultura "geek", nunca fui fan de la original Ghostbusters (1984). Me parece una simpática reliquia de su tiempo (¡el villano era un ecólogo!), y un excelente muestrario de efectos especiales ópticos y prácticos que, en mi humilde opinión, comenzó la moda de los "flares" y estelas eléctricas que persiste hasta nuestros días. Además, el tema musical de Ray Parker Jr. era ciertamente pegajoso.
Sin embargo el aspecto cómico de la película siempre me pareció mediocre, y la acción bastante insípida. Pero me gustaron mucho los personajes: cuatro excéntricos científicos con personalidades contrastantes que tomaban en serio su misión. Aunque la misión de algunos era simplemente divertirse.
Y ahora, treinta y dos años después, el re-make (o re-boot, o lo que sea) Ghostbusters cambió algunas cosas, pero básicamente conservó los mismos aciertos y fallas de su predecesora.
Esto significa que lo mejor siguen siendo los personajes. La relación entre Erin y Abby (interpretadas por Kristen Wiig y Melissa McCarthy) se siente natural y realista; inteligentes colegas con intereses similares en su juventud, cuya amistad se amargó cuando tomaron rutas académicas muy distintas. El re-encuentro entre ambas expresa mucho con pocas palabras; y su posterior transformación en "cazafantasmas" me pareció lógica y bien manejada. Por su parte, Kate McKinnon se roba la película en el papel de la inmensamente talentosa e impulsiva Jillian Holtzmann, cuya inquebrantable convicción nos ayuda a tragar el profuso "techno-babble" necesario para explicar la pseudo-ciencia de los fantasmas. Y, finalmente, Leslie Jones adopta con gran entusiasmo el rol de Patty Tolan, una persona común reaccionando con diversos grados de sorpresa e irritación ante los esotéricos retos de su nuevo trabajo.
Los efectos (ahora digitales, desde luego) son atractivos, pero demasiado genéricos. Y hay un par de escenas con "wire work" bastante pobre. Afortunadamente son momentos rápidos y no afectan el balance general de la película.
En cuanto a los aspectos negativos... ninguno fue catastrófico; simplemente una serie de detalles que se fueron acumulando hasta enfriar un poco mi entusiasmo por todo lo que el director Paul Feig y su elenco estaban haciendo bien.
Para empezar, el villano me pareció terrible; su plan tiene cierto mérito (tenuemente inspirado por el ocultismo de Aleister Crowley) pero su motivación es prácticamente inexistente; el actor es un gran "MEH", y su interpretación carece de pasión para convencernos de su locura... o su genialidad. Y todo el asunto con el alcalde no pasa de ser una distracción innecesaria; aunque fue agradable ver a Andy García de nuevo en la pantalla.
Pero lo que menos me gustó fue que la nueva Ghostbusters conservó el mismo blando tono de su predecesora. Los fantasmas no asustan; el suspenso brilla por su ausencia, y las secuencias de acción están pobremente ejecutadas y repletas de inconsistencias, quizás bajo la excusa de que estamos viendo una comedia, y por lo tanto la acción puede ser graciosa en vez de emocionante. Bueno... ni lo uno ni lo otro, Sr. Feig. Creo que hizo falta un director visionario que se sintiera cómodo con ambas facetas de la producción (acción y comedia). Vamos, hasta Brett Ratner hubiera hecho un mejor trabajo (¡SNAP!)
En fin... regresando a la realidad, probablemente fue absurdo de mi parte creer que Feig se atrevería a realizar una genuina "comedia de terror", donde la amenaza se sintiera real y el humor sirviera para liberar tensión. En otras palabras, algo similar a aquellas "comedias de terror" contemporáneas de la original Ghostbusters, como An American Werewolf in London, Fright Night o Return of the Living Dead. Tan solo esa innovación hubiera justificado la existencia de este re-make/re-boot/re-frito. Pero, como dije, fue irreal esperar un salto creativo tan grande.
Dije que eran "detalles", pero mi lista de quejas suena demasiado grave. No es así; la verdad es que Ghostbusters me gustó durante sus primeros ochenta minutos, y eso bastó para rescatar la experiencia. De hecho, me interesaría bastante una secuela para pasar más tiempo con estos agradables personajes (la obligatoria escena post-créditos sugiere la dirección que tomaría dicha continuación). Pero de preferencia con un director menos temeroso de su propio material, más audaz en el aspecto visual, y definitivamente más "geek". Mis propuesta serían Edgar Wright, James Gunn o Drew Goddard. Y por favor no inviten a Thor; fue más irritante que gracioso. Pero los cameos me gustaron mucho.
Calificación: 8 (era 7.5 pero sube medio punto por el nuevo Ecto-1; sólida evolución de uno de mis vehículos cinematográficos favoritos).
IMDb
Wednesday, August 10, 2016
Keanu
Síntomas: Los primos Rell Williams (Jordan Peele) y Clarence Goobril (Keegan-Michael Key) se meten en problemas con una peligrosa pandilla de Los Ángeles mientras investigan la desaparición de su pequeño gato Keanu.
Diagnóstico: Los fans de la serie televisiva Key & Peele conocen el irreverente e incisivo humor de los comediantes Keegan-Michael Key y Jordan Peele, cuyos ingeniosos sketches se especializan en satirizar la cultura popular, las contradicciones de la sociedad norteamericana, y los estereotipos étnicos que la corrección política prefiere ignorar.
Yo esperaba encontrar la misma receta creativa en Keanu (la primera película con Key y Peele en papeles protagónicos), y hasta cierto punto fue lo que obtuve... pero rodeada por una estructura de "comedia de acción" que no siempre se adaptó armoniosamente al estilo de estos comediantes. Aún así sonreí con frecuencia, y hasta lancé un par de carcajadas en ciertos momentos indudablemente brillantes de Keanu, aunque hubiera preferido que fueran más frecuentes y originales.
Hablando de Keanu, aquí viene el obligatorio spoiler: el gato sobrevive (para tranquilidad de los amantes de los animales, como yo).
El humor que mejor funciona en la cinta (según mi humilde opinión) es el que proviene de la interacción entre Key y Peele, cuya genuina amistad en la vida real se traduce en una química natural y muy divertida en la pantalla. Como buen equipo cómico, cada uno apoya los talentos del otro para burlarse de tantos clichés sociales, políticos y culturales como sea posible en cien minutos. Rell (Peele) es el "stoner" del dueto, mientras que Clarence (Key) ha sido "asimilado" por la cultura caucásica, lo cual provoca muchas discusiones astutas y a veces subversivas, pero siempre con énfasis en el humor, para evitar un tono demasiado didáctico. Si la película fuera dos horas de Rell y Clarence platicando mientras manejan por la ciudad en busca del gato, yo hubiera quedado satisfecho. Pero las reglas de Hollywood dictan la necesidad de conflicto, y ahí es donde entra la pandilla "gangsta" que confunde a los primos con dos asesinos que podrían ayudarles a conquistar el mercado del narcotráfico con su nueva droga, "Holy Shit". Y, bueno, esa es toda la excusa necesaria para incluir persecuciones, balaceras, fiestas, y algunos cameos bastante divertidos (en particular me gustó el de cierta actriz rubia). El humor mantiene un buen nivel durante esas escenas, pero no sentí que los elementos de thriller criminal enriquecieran particularmente la historia; simplemente son piezas arbitrarias de un rompecabezas que nunca encuentra el acomodo correcto.
No obstante, al igual que me ocurrió con otras comedias recientes como Pitch Perfect 2 y Sisters, la tasa de risas por escena en Keanu me ayudó a disculpar los problemas de un libreto que no sabe que quiere ser o decir... solo sabe que quiere hacernos reír. Por ello Keanu me pareció apenas mediana como película convencional, pero muy divertida como rutina cómica de Kay y Peele, con amplias dosis de su habitual ingenio y surrealista visión.
Habiendo dicho eso, debo recordar que el humor es una propiedad muy subjetiva, y no puedo garantizar que las ridículas peripecias de Kay y Peele tendrán el mismo efecto para toda la gente. Pero los fans del humor franco y provocativo propuesto por comediantes como Louis CK, Chris Rock o Aziz Ansari, probablemente disfrutarán Keanu por la comedia, aunque no tanto por la acción. Y, para fans de los gatos, por fin llegó una película que desafía la hegemonía de los perros en Hollywood. Pero, no se preocupen... los canes volverán.
Calificación: 8
IMDb
Monday, August 8, 2016
Road Games
Síntomas: El joven Jack (Andrew Simpson) conoce a Véronique (Joséphine de La Baume) mientras viajan "de aventón" (o "auto-stop") por Francia, pero ningún conductor quiere detenerse porque la gente está asustada del "asesino del camino" que ha dejado varios cadáveres destrozados en las carreteras rurales del país. Eventualmente la suerte de los jóvenes cambia, y los recoge el afable Grizard (Frédéric Pierrot), quien ofrece llevarlos a su casa para que conozcan a su esposa Mary (Barbara Crampton), se bañen y coman algo. ¿Será un simple gesto hospitalario, o una invitación a una muerte segura?
Diagnóstico: Road Games ofrece una curiosa fusión de géneros, aderezada por la sensibilidad francesa de sus excéntricos personajes. Es una receta inusual, pero creo que funciona a pesar del largo tiempo que tarda en resolver el misterio planteado desde la primera escena.
Con frecuencia me quejo de películas con personajes pobremente establecidos y mal desarrollados. Road Games hace lo opuesto... durante más de una hora nos sumerge en las experiencias y pasado de Jack, Veronique y sus bizarros anfitriones, por medio de largas conversaciones que rara vez conducen a algo concreto; pero al menos nos ayudan a descifrar sus personalidades y especular sobre los secretos que están ocultando. Road Games es el tipo de película donde todos saben más de lo que aparentan. Al mismo tiempo, estas pausadas escenas crean una atmósfera etérea e irreal para confundir intencionalmente el significado de los oblicuos comentarios y miradas que intercambian los personajes. Es como un sueño del que no podemos despertar... aunque sabemos que está a punto de convertirse en pesadilla.
Afortunadamente las cosas se aceleran durante el tercer acto, cuando los ingredientes de "giallo", slasher norteamericano y thriller hitchcockiano se concretan con ayuda de varios "twists" que me tomaron por sorpresa... sobre todo porque algunos son simples señuelos para mantener el misterio sobre la identidad del asesino. Y aunque el suspenso persiste hasta el final, nunca se intensifica demasiado; el director Abner Pastoll prefiere "cocinar a fuego lento" la película, absteniéndose de sobresaltos y violencia gráfica para mantener esa sensación pesadillesca, muy al estilo europeo. O quizás mi saturación de horror norteamericano me hizo percibir Road Games como algo más exótico de lo que realmente representa.
Como sea, me gustó el reparto multi-nacional, con el irlandés Andrew Simpson como Jake, quien viaja sin equipaje alguno y a veces se limpia un residuo rojo que tiene en las uñas. ¿Será sangre? Mmh... La norteamericana Barbara Crampton (más conocida por Re-Animator y From Beyond -dos de mis películas favoritas-) interpreta a Mary, esposa de Grizard y poseedora de información que no se atreve a compartir... excepto como ambiguas advertencias difíciles de interpretar. Me da gusto verla tan activa en el horror contemporáneo después una ausencia tan larga (tan solo en los últimos cinco años la he visto en You're Next, The Lords of Salem, Tales of Halloween, y la sobresaliente We Are Still Here). El contingente francés del elenco incluye a Joséphine de La Baume (tan acertada como la trágica inmortal en Kiss of the Damned), quien añade complejidad emocional al personaje de Véronique para evitar el cliché de "damisela en peligro"; Frédéric Pierrot como Grizard, absolutamente desequilibrado, o más listo de lo que aparenta; y Féodor Atkine como el clásico vecino obsesionado con la taxidermia. Y su perro tiene curiosos gustos gastronómicos. Mmh...
Quizás Road Games no pertenece a las joyas del horror francés del siglo veintiuno (como Martyrs, A l'Interieur o Haute Tension), pero sin duda ofrece una fascinante experiencia con generosas dosis de suspenso, misterio y visión artística (¿mencioné la música de Daniel Elms, muy al estilo de John Carpenter?). La historia está bien manejada, aunque no sea muy original; y algunos de sus giros sorpresivos resultan más irritantes que ingeniosos. Pero el talento de Pastoll (haciendo su debut en largometrajes) para combinar elementos tan dispares garantizan la atención de los fans del "euro-horror" retro, relativamente libre de sangre y más enfocado en atmósfera, textura y carácter. Ah, y se filmó en el Reino Unido, así que además de todo es "faux-French", con un director sudafricano y un concepto giallo prestado de Italia. Nadie culpará a Road Games por falta de diversidad.
Calificación: 8
IMDb
Sunday, August 7, 2016
El Engaño del Siglo (The Program)
Síntomas: En 1995 un joven ciclista llamado Lance Armstrong (Ben Foster) desafía expectativas cuando demuestra ser uno de los competidores más tenaces en el célebre "Tour de France". Pero su auspiciosa carrera enfrenta el inesperado obstáculo de una grave enfermedad, convirtiéndolo en un auténtico icono deportivo con un terrible secreto que podría cambiarlo todo.
Diagnóstico: "Va a pasar lo mismo de siempre", me dije. "Pienso que no me va a gustar una película deportiva porque no me interesa el deporte en cuestión, pero siempre termina gustándome porque el deporte es tan sólo una excusa para contar historias de fortaleza interna y triunfo sobre la adversidad". Y hasta cierto punto se cumplió esa predicción en el caso de El Engaño del Siglo. Entonces, ¿por qué me aburrió hasta el punto de las lágrimas?
No me malinterpreten. El Engaño del Siglo es una película bien escrita, muy bien actuada, y brillantemente dirigida por Stephen Frears, cuya notable imparcialidad y sobrio punto de vista no juzga a Armstrong por sus malas decisiones éticas, aunque tampoco las justifica (supongo que todo el mundo sabe lo que eventualmente ocurrió con este ciclista, pero me abstendré de mencionarlo en caso de que fuera "spoiler" para algunas personas); Frears simplemente nos muestra los hechos con esa virtuosa visión que distingue su filmografía (la cual incluye Dangerous Liaisons, High Fidelity y, mi favorita, Dirty Pretty Things). Creo que este cineasta pertenece a la rara categoría de "artistas utilitarios" cuyas obras son sencillas en forma pero con gran profundidad narrativa, revelando la poética humanidad de sus personajes sin apoyarse en excesos estilísticos ni histriónicos. Quizás por eso no es tan famoso como algunos de sus colegas británicos; sus películas son satisfactorias, pero rara vez alcanzan los extremos melodramáticos necesarios para capturar la atención del público y la crítica (aunque ciertamente ha ganado nominaciones para premios importantes).
Por el lado de los actores, Ben Foster nos entrega un Lance Armstrong pragmático y realista. Su motivación no es intencionalmente maliciosa; lo único que quiere es llegar tan lejos como sea posible en su deporte; y luego llegar más lejos todavía. Y más, y más, hasta que deja de ser humanamente posible. Chris O'Dowd interpreta a David Walsh, el reportero que investiga las proezas del campeón de ciclismo. Lo que llama la atención es que Armstrong y Walsh no son propiamente antagonistas. Su dinámica no es de héroes ni villanos; son simplemente dos personas haciendo su trabajo. Y lo mismo podríamos decir del Dr. Michele Ferrari, interpretado por Guillaume Canet con el mismo pragmatismo de Foster; desde su punto de vista no hay conductas malas o buenas. Solo existe lo posible y lo imposible. Y, ¿el deporte no consiste en lograr lo imposible? Como dije, Frears no busca asignar culpas; en vez de eso ofrece explicaciones libres de moralidad subjetiva.
¿Entonces, cual fue el problema? En mi humilde opinión, la historia no es muy interesante. Quizás lo sea para fanáticos del ciclismo, pero los hechos son tan simples y lineales que podrían relatarse en diez minutos de pietaje documental. Y además, la moderación de Frears impide la existencia de un arco dramático tradicional, con los habituales conflictos y resoluciones que nos llevarían a un hipotético final catártico, listo para consumo masivo. Admiro esa actitud anti-comercial; pero no sé si fue buena idea aplicarla a una historia que necesitaba mayor resonancia emocional, o una postura moral más contundente.
En fin... El Engaño del Siglo es una de esas películas de gran calidad que no deseo volver a ver jamás. Me gustó su estilo y manufactura, pero la historia carece del "punch" necesario para enganchar mis emociones. O tal vez tuve razón desde el principio, y el problema fue mi ignorancia sobre todo lo relacionado con el ciclismo (aún así la cinta me enseñó lo difícil que es el Tour de France, y me explicó el funcionamiento de las drogas ilegales en el deporte; la parte médica me pareció fascinante). Recomendada solo para fans/detractores de Lance Armstrong y aficionados al ciclismo. Para el resto del público, mejor lean el artículo en Wikipedia; será igualmente imparcial, pero al menos les ahorrará dos horas que podrían dedicar a una película más interesante. Si quieren otra con ciclistas, recomiendo Premium Rush.
Calificación: 7
IMDb
Friday, August 5, 2016
Escuadrón Suicida (Suicide Squad)
Síntomas: La enigmática agente Amanda Waller (Viola Davis) recluta a varios súper-villanos para ejecutar misiones de alto riesgo, a cambio de reducciones en sus condenas penitenciarias. Sin embargo, no será fácil controlar a estos impredecibles individuos... sobre todo cuando uno de ellos tiene intención de traicionar al equipo.
Diagnóstico: Hace tiempo abandoné el comic Suicide Squad (versión The New 52). Me gustaba mucho su premisa, y siempre admiré su incansable labor de humanizar personajes menores del Universo DC, que estuvieron encasillados durante años en ingratos roles de "villano del mes", como Deadshot y Black Spider; o incluso rescatando del "comic relief" algunos personajes tradicionalmente ridículos, como Captain Boomerang y King Shark. Pero creo que el comic nunca encontró el equipo creativo adecuado que realmente sacara provecho de esa volátil combinación. De hecho, dentro del sub-sub-género "villanos tratando de hacer el bien", prefiero Secret Six, en gran parte por el talento de la escritora Gail Simone para crear historias inteligentes y violentas que no parecían "gimmicks" para resucitar algún villano olvidado, o matar algún personaje clásico para demostrar que "las cosas van en serio".
Lo cual nos lleva a la película Escuadrón Suicida, y la trágica revelación de que tampoco encontró el equipo creativo apropiado para sacar partido de tanto talento frente a las cámaras. Pero, bueno... el intento me pareció aceptable, y ciertamente mejor que muchas otras películas de DC Comics. Sin embargo tenía potencial para llegar mucho más allá de "aceptable".
Entre los elementos positivos de Escuadrón Suicida destaca Margot Robbie como Harley Quinn. Su sentido del humor se siente forzado, y sus desplantes de "locura" son un poco falsos, pero en una película repleta de personajes planos y desinteresados, al menos tenemos una chispeante presencia que nos rescata del confuso libreto. Viola Davis como Amanda Waller resultó tan fría y desalmada como en el comic, lo cual me gustó; pensé que la harían más amable o patriótica para beneficio del público casual, pero no fue así... sigue siendo probablemente peor que los villanos que controla (solo una escena contradice su auténtico carácter). Will Smith funciona razonablemente bien como Deadshot, aunque solo sea por su carisma de estrella de cine; si Deadshot hubiera sido interpretado por algún genérico actor rudo, la película sería mucho menos entretenida. Lo cual, lamentablemente, describe al resto de los personajes. Jai Courtney como Boomerang, Adewale Akinnuoye-Agbaje como Killer Croc (¿por qué reemplazaron a King Shark? ¿Era más creíble un hombre-lagarto que un hombre-tiburón?), Adam Beach como Slipknot, Karen Fukuhara como Katana, y Joel Kinnaman como Rick Flag son figuras de cartón sin impacto alguno sobre la historia. Claro, todos tienen un par de chistoretes, y al menos una escena donde lucen sus habilidades (traducción: justifican su presencia en la película), pero fuera de eso son simple relleno para darle textura a las aventuras de Deadshot y Harley Quinn. Ese fue un grave error que el comic nunca cometió. Jay Hernández como El Diablo muestra más energía y personalidad, lo cual añade un poco de emoción a su melodrama particular. Y Jared Leto como Joker... fue simplemente blando. Ni siquiera necesito compararlo con Heath Ledger. Por sí mismo Leto fue blando y terriblemente afectado. Como un hipster que descubrió a Batman hace un mes, y ahora asegura que ha sido "geek" toda su vida. O alguien que trató de ser punk, pero su versión del Punk es Avril Lavigne, en vez de Dead Kennedys. Esa no es la impresión que debería darnos "el príncipe bufón del crimen". Y mejor ni hablar de su química con Harley; por mucho que digan "Puddin'", no tragué su (teóricamente) maniática relación.
Y, bueno, no revelaré quién es el traidor; pero (posible spoiler) me pareció un enorme error enfrentar al Escuadrón Suicida contra una amenaza metafísica. El habitat natural de este equipo son los "operativos secretos" y mundanas misiones de asesinato político, rescate de rehenes, y demolición de gobiernos nocivos para los intereses norteamericanos. No la magia ni semi-dioses de caricatura (fin del posible spoiler). El libreto escrito por el director David Ayer jamás explota el cinismo e incorrección política que personifica el Escuadrón, y la cinta sufre por su ausencia.
Empecé con "elementos positivos" y viré de inmediato a los negativos. Pero no importa; así dejo lo bueno para el final (hablando de eso, hay una escena extra durante los créditos, pero nada al final de los mismos).
Para empezar, el estilo visual de Escuadrón Suicida me pareció muy atractivo; a veces es un poco oscuro (literalmente), pero complementa bien a los personajes y añade color y exuberancia al gris panorama emocional de la cinta. La música es fantástica, aunque abusan de ella; deben haber gastado millones en los derechos de tantas canciones famosas; de cualquier modo parece dinero bien invertido para escuchar "Sympathy for the Devil" cuando entra a escena Amanda Waller, o "Paranoid" cuando Harley tiene uno de sus... episodios.
Como siempre, hay partes de la historia que no tienen mucho sentido y cambios bruscos de conducta para facilitar el flujo de la trama, pero no vale la pena fijarse en eso. Escuadrón Suicida fue hecha para parecer "cool" y, aunque esa estrategia casi siempre obtiene el resultado contrario, en este caso funcionó la mayor parte del tiempo.
En resumen, Escuadrón Suicida tiene muchos problemas y pudo ser mejor, pero me pareció entretenida, dinámica y una sólida adición al tambaleante universo cinematográfico de DC Comics. Espero sinceramente que provoque un cambio ideológico en sus productores, y señale una mejoría para proyectos futuros. Porque definitivamente quiero ver a Black Manta en la secuela. Otro "chiste viviente" transformado en genuino villano por el Task Force X.
Calificación: 7.5
IMDb
Wednesday, August 3, 2016
The Ones Below
Síntomas: Kate (Clémence Poésy) y Justin (Stephen Campbell Moore) viven en el piso superior de una casa "duplex", y están esperando un bebé. Entonces Jon (David Morrissey) y Theresa (Laura Bim) se mudan al piso inferior y, como también están esperando un bebé, hacen amistad con sus vecinos de arriba. Pero un trágico accidente rompe la amistad y provoca una serie de eventos que tendrán consecuencias catastróficas.
Diagnóstico: Así como algunos thrillers se describen con el adjetivo "hitchcockiano", podríamos decir que The Ones Below es "polanskiano", pues rinde homenaje en fondo y forma a la obra del controversial Roman Polanski, pero sin convertirse en una simple copia de menor calidad.
Por el contrario, el director David Farr adopta una visión muy personal para contar esta interesante historia de angustia familiar y conflicto residencial, emulando los temas de Rosemary's Baby (pero sin el elemento sobrenatural), The Tenant (sin el humor negro), y hasta de la reciente Carnage (sin vómito digital). Y ahí terminan mis comparaciones con Polanski, pues The Ones Below se gana el derecho de impactar al espectador por sus propios méritos, los cuales son numerosos... con una pequeña excepción que desinfló un poco mi entusiasmo. Pero aún así la recomendaría.
Como todo buen thriller, The Ones Below toma su tiempo para introducir a los personajes y familiarizarnos con sus virtudes y manías, al mismo tiempo que siembra las semillas de discordia que rendirán perturbadores frutos durante el trágico desenlace. Pero eso viene después; lo primero que noté fueron las excelentes actuaciones de Clémence Poésy y Stephen Campbell Moore como la familia del piso superior, y David Morrissey y Laura Bim como "los de abajo", cuya llegada al edificio es motivo de preocupación, sobre todo para Kate... ¿qué clase de vecinos serán? Cuando por fin los conoce, es obvio que hay algo extraño en la conducta de Jon y Theresa... pero son suficientemente cordiales, por no mencionar el lazo instantáneo que se forma entre las dos mujeres embarazadas. Entonces surgen gradualmente pequeñas diferencias de opinión que erosionan la amabilidad entre vecinos, culminando en un accidente que cambiará por completo la relación.
Las actuaciones capturan elocuentemente la sutil ansiedad que provocan los continuos roces sociales, aquella pequeñas contrariedades que todos enfrentamos, aunque los buenos modales impidan expresarlas de manera más estridente (quizás sea buen momento para señalar que la historia se desarrolla en Londres, así que es doblemente importante mantener la imagen de ecuanimidad. "Keep calm..." y todo eso).
El director complementa ese lento colapso psicológico con artera cinematografía que aprovecha perfectamente el edificio "duplex", sobre todo las escaleras, donde los inevitables encuentros casuales con los vecinos provocan mayor fricción. Y cuando la situación empeora, Farr tiene cuidado de mantener la claridad geográfica de los departamentos, para que entendamos qué está ocurriendo y dónde.
Antes de revelar más de la cuenta, mejor pasaré a lo único que no me gustó de The Ones Below: el "twist" del final es al mismo tiempo previsible y demasiado exagerado. Para crédito de Farr (también escribió la película), hay varias pistas falsas y distracciones que sugieren varios posibles desenlaces; pero, sí... a fin de cuentas tomó el camino que se veía venir desde la mitad de la película.
Mientras veía The Ones Below y disfrutaba su elegante presentación de un conflicto vulgar y cotidiano, tenía la esperanza de que los cineastas tuvieran preparado un final demoledor, con igual impacto emocional y calidad narrativa que el resto de la película. Quizás no fue así, pero eso no resta valor a las actuaciones y dirección que transforman The Ones Below en un sólido thriller que me mantuvo cautivo con su gran estilo visual y denso melodrama. El final no fue lo que esperaba (o, mejor dicho, fue exactamente lo que esperaba), pero aún así encontré la experiencia positiva, y un muy buen augurio sobre la futura carrera de este director británico. Espero que en sus siguientes proyectos logre sorprendernos con su propia voz, en vez de copiar el estilo de Polanski. Y ojalá no le copie otras cosas.
Calificación: 8
IMDb
Monday, August 1, 2016
Everybody Wants Some!!
Síntomas: En el verano de 1980, el joven Jake se prepara para iniciar sus estudios universitarios; pero su interés principal es destacar en el equipo de béisbol colegial. Y, si queda tiempo, tal vez podría iniciar una amistad con la atractiva chica del dormitorio 307.
Diagnóstico: En la película Dazed and Confused (1993) el director Richard Linklater nos mostró el último día de clases en una preparatoria del año 1976. Y ahora Everybody Wants Some!! llega como secuela espiritual, mostrándonos el inicio de curso en la Universidad del Sur de Texas, desde el punto de vista de varios estudiantes obsesionados con el béisbol... y con las chicas. Y el alcohol.
Ninguno de los actores o personajes de Dazed and Confused aparecen en Everybody Wants Some!!, pero el periodo histórico (1980, cuatro años después de Dazed and Confused) representa cronológicamente el momento cuando los estudiantes de aquella preparatoria estarían también entrando a la universidad. Lo cual significa que estamos frente a otro relato semi-biográfico (y probablemente idealizado) de Richard Linklater y su juventud en Texas.
Al igual que hizo en Dazed and Confused, Linklater descarta la rígida estructura de una película formal para ofrecernos en Everybody Wants Some!! una sinuosa crónica cotidiana de los personajes, siguiendo frívolas actividades donde no hay conflicto ni resolución... o al menos no como los enseñan en la escuela de cine. Para bien o para mal, Everybody Wants Some!! es una genuina "rebanada de vida" natural e improvisada (al menos así parece), pero no exenta de profundidad al pintar un elocuente retrato del año 1980, cubriendo aspectos sociales, educativos, culturales e incluso espirituales. Sobra decir que muchas cosas han cambiado... y al mismo tiempo siguen iguales.
También podríamos decir que la relajada narrativa de Everybody Wants Some!! funciona como "estudio de carácter" múltiple, sumergiéndonos en la ideología de personajes con distintas (y a veces contradictorias) actitudes, expectativas y ambiciones futuras. Esto permite tener una variedad de momentos humorísticos, dramáticos y románticos, ocasionalmente adornados con valiosas observaciones sobre la vida en general.
El lado negativo de todo esto es que Everybody Wants Some!! no parece tener un propósito concreto, lo cual podría exasperar a algunos espectadores. Y sus dos horas de duración se sienten excesivas para una narración tan difusa, construida a base de escenas arbitrarias e inconexas. El cuadro completo me pareció interesante, pero las "pinceladas" individuales pueden llegar a cansar.
Para ayudar a que no eso no ocurra, Linklater reunió un excelente reparto de actores prácticamente desconocidos (al menos por mi), pero con abundante carisma para mantener nuestra atención. En Dazed and Confused Linklater tuvo la suerte (o increíble visión) de contratar actores "desconocidos" que alcanzarían considerable éxito, incluyendo a Matthew McConaughey, Milla Jovovich, Ben Affleck, Jason London, Adam Goldberg, Cole Hauser y Parker Posey (entre muchos otros). El tiempo dirá si el anónimo elenco de Everybody Wants Some!! produce grandes estrellas futuras, pero me parece perfectamente posible en vista de su talento para crear personajes simpáticos y muy realistas sin el beneficios de un "arco dramático" convencional (me parecieron "realistas" porque creí en ellos, no porque reflejen la realidad de los deportistas universitarios en los ochentas).
Entonces, podríamos decir que Everybody Wants Some!! no trata de nada, pero al mismo tiempo explora temas universales disfrazados por las muy personales aventuras de varios jóvenes "normales" durante la turbulenta transición de los años setentas a los ochentas. Bueno, turbulenta en otros lados; para los habitantes de este pequeño pueblo tejano era simplemente otro fin de semana con fiestas, amigos y la certeza de que nada cambiaría jamás. Excepto la música. Fin del Disco, mediados del Punk y principios del Metal.
Calificación: 8
IMDb
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