Friday, December 18, 2020

Let Them All Talk



Síntomas: La famosa escritora Alice Hughes (Meryl Streep) viaja a Inglaterra abordo del trasatlántico Queen Mary 2 con su sobrino Tyler (Lucas Hedges) y dos amigas que no había visto en muchos años. Y, naturalmente, durante la travesía se revelan antiguos secretos, surgen nuevas relaciones, y otras se extinguen.

Diagnóstico: La nueva "etapa experimental" del director Steven Soderbergh ha generado obras temáticamente distintas, pero similares en su forma, utilizando cámaras de bajo costo y diálogos semi-improvisados para re-capturar el espíritu independiente que le dio fama al principio de su carrera. Los resultados de estos experimentos pueden variar en calidad, pero siempre encuentro fascinante la conjunción de creatividad y tecnología que le permite a Soderbergh tomar riesgos que pocos cineastas del mismo calibre se atreverían a aceptar. Lo cual es una manera amable de decir que Let Them All Talk no me pareció una buena película, aunque sigo admirando los principios artísticos que la respaldan.
Let Them All Talk tiene un argumento simultáneamente denso y superficial, con múltiples sub-tramas y conflictos individuales que nunca se conectan satisfactoriamente. La escritora Alice Hughes (Meryl Streep) ganó un prestigioso premio literario, y quiere asistir a la ceremonia en Inglaterra, pero no le gusta volar. Entonces su nueva agente Karen (Gemma Chan) negocia un trato que le permite a Alice y varios invitados viajar a bordo del lujoso trasatlántico Queen Mary 2, a cambio de dar una conferencia durante la travesía. Alice invita a su sobrino Tyler (Lucas Hedge) como asistente de confianza, y a dos amigas de su época universitaria con las que quiere reconciliarse: Susan (Dianne Wiest), un ama de casa con algunos problemas familiares; y Roberta (Candice Bergen), vendedora de ropa interior con dificultades económicas. Y también las acompaña Karen con una "misión secreta" de la casa editorial que quiere distribuir el nuevo libro de Alice... siempre y cuando cumpla ciertas condiciones comerciales.
La premisa incluye abundante material para alimentar los vectores dramáticos que conectan a todos estos personajes (y a otros pasajeros que se involucran con el quinteto). El problema es que las conexiones tardan demasiado en concretarse, y los resultados son menos interesantes de lo que esperábamos. O al menos de lo que yo esperaba, considerando el increíble talento que Soderbergh reunió enfrente de la cámara.
Let Them All Talk es una progresión lógica del estilo casual y semi-improvisado que desarrolló el director en años recientes. El uso de cámaras pequeñas e iluminación ambiental le da la flexibilidad necesaria para capturar actuaciones muy naturales que se integran en un relato íntimo y espontáneo. Soderbergh usó ese proceso con gran éxito en el thriller Unsane, en la farsa financiera The Laundromat, y hasta en el drama deportivo High Flying Bird. Sin embargo, creo que Let Them All Talk (hasta ahora estoy entendiendo el doble sentido de ese título) refleja el lado oscuro de la técnica, pues ofrece tanta libertad que Soderbergh olvidó encontrar el punto focal de su narrativa.
No sé si Soderbergh exigió demasiada improvisación por parte de los actores (especialmente de los más jóvenes), o si le faltó objetividad durante la edición (creo que la cinta podría durar media hora menos sin tantos rodeos), o si fue su intención dejar la historia abierta e inconclusa porque, después de todo, así es la vida real. Los resentimientos del pasado y las crisis existenciales nunca tienen tres actos bien definidos, ni una perfecta resolución al final. Quizás por eso algunas personas aclamarán Let Them All Talk como un audaz manifiesto contra los excesos y artificialidad del sistema hollywoodense. Pero, en mi humilde opinión, fue un experimento fallido, aunque no exento de virtudes, que ayudará a refinar la técnica de Soderbergh y mejorar sus obras futuras. Al menos hasta que se aburra de la tecnología digital y adopte un nuevo capricho, como hacer cine con cámaras Polaroid, o algo así. Como sea, seguiré viendo sus experimentos porque, independientemente de sus fallas o aciertos, están impulsando el cine en direcciones inesperadas; y tal vez en esa innovación se esconde el futuro del medio.
Calificación: 6.5

IMDb

Wednesday, December 16, 2020

Anything for Jackson



Síntomas: El Dr. Henry Walsh (Julian Richings) y su esposa Audrey (Sheila McCarthy) secuestran a una mujer embarazada para resucitar a su nieto fallecido.

Diagnóstico: El rasgo más distintivo de Anything for Jackson es la cotidiana banalidad de sus elementos, desde la congregación satánica que hace sus ceremonias en la biblioteca local (durante el día, y con autorización de la gerencia), hasta la dulce pareja de abuelos devastados por la muerte accidental de su nieto. Anything for Jackson se rehúsa a seguir las convenciones del horror moderno; y eso es justamente lo que hace tan aterradoras las consecuencias del ritual dedicado a transferir el espíritu del niño muerto al feto de la mujer que los esposos Walsh tienen secuestrada en el ático de su casa.
El director Justin G. Dyck es un veterano del cine navideño (algunos títulos en su filmografía: A Christmas Exchange; Christmas in the Rockies; Christmas in Paris; Christmas Catch; y A Christmas Village), y sospecho que cuando recibió la oportunidad de dirigir una película de terror decidió usar esa misma sensibilidad "Hallmark" para subvertir nuestras expectativas y crear un relato indudablemente terrorífico y perturbador, pero con una inesperada calidez que nos invita a simpatizar con los geriátricos "villanos" y sus prácticas ocultistas. En resumen: Anything for Jackson fue un experimento arriesgado pero exitoso (en mi humilde opinión), que probablemente estará entre mis películas de horror favoritas del 2020. Y en un año tan bueno para el horror cinematográfico (y tan malo para el horror existencial de la humanidad), es un logro considerable.
No conviene revelar más sobre los eventos que ocurren en el ático de la familia Walsh (y eventualmente en otras habitaciones), así que será mejor enfocarse en las actuaciones, la dirección, y demás valores técnicos de Anything for Jackson.
Julian Richings (Polar) y Sheila McCarthy (Level 16) interpretan a Henry y Audrey Walsh con suficiente empatía para hacer innecesarias las explicaciones sobre la tragedia que los llevó a intentar algo que podría destruir sus vidas... incluso si todo sale como esperan. En el papel de Shannon, la mujer cautiva, Konstantina Mantelos expresa la duda natural sobre las intenciones de sus captores... ¿realmente creen en rituales mágicos, o son asesinos seriales jugando con su víctima, o simplemente sufrieron un trauma tan grande que nubló por completo su razón? En papeles más cortos, pero igualmente significativos, tenemos a Josh Cruddas como el clásico satanista metalero que solo quiere un poco de poder, por cualquier medio necesario; y Lanette Ware es la Agente Bellows, encargada de investigar la desaparición de Shannon. Después de todo, la inexperiencia de Henry y Audrey en asuntos criminales los expone a cometer errores que podrían derrumbar su meticuloso plan.
Finalmente, Anything for Jackson no es una cinta navideña, pero se desarrolla durante el gélido invierno canadiense, añadiendo una melancólica atmósfera que confunde aún más la percepción de Audrey y Henry... ¿es normal encontrar un cuervo muerto en la nieve, o es augurio de algo más peligroso que invocaron por accidente?. La cinematografía de Sasha Moric aprovecha el contraste entre el helado exterior y el acogedor interior de la casa, buscando encuadres creativos para esconder el horror donde menos lo esperamos. Y a veces exactamente donde debe estar.
Con todos estos elementos Dyck y el guionista Keith Cooper (Operation Christmas List) construyen una historia sencilla en su estructura, pero rica en carácter y emoción. Y aunque Anything for Jackson no se apoya mucho en efectos especiales, ofrece imágenes que lograron causarme uno o dos escalofríos, lo cual siempre aprecio. Mi única queja sería un final demasiado ambiguo que no responde todas las preguntas planteadas durante el desarrollo; pero es un problema menor que no me impide recomendar Anything for Jackson como una notable cinta de terror, confirmando la necesidad de perspectivas ajenas al género para renovarlo cuando empieza a sentirse un poco rancio. No tengo nada en contra de asesinos enmascarados y fantasmas vengativos, pero a veces hace falta un par de abuelos satánicos para recordarnos que aún hay mucho territorio por explorar... en la Tierra y el Infierno.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, December 14, 2020

Castle Freak



Síntomas: La joven invidente Rebecca Reilly (Clair Catherine) hereda un castillo en Albania, pero cuando lo visita con su novio John (Jake Horowitz) descubre secretos familiares que cambiarán su vida para siempre.

Diagnóstico: La original Castle Freak (1995) completó la trilogía de adaptaciones de H.P. Lovecraft dirigidas por Stuart Gordon y estelarizadas por Jeffrey Combs y Barbara Crampton (las dos primeras fueron Re-Animator y From Beyond); aunque, francamente, no sé si podría considerarse como una auténtica adaptación, ya que Gordon solo tomó un par de conceptos de la historia corta "The Outsider" (por ejemplo, la escena del espejo) como punto de partida para crear un intenso drama familiar repleto de clichés, pero al menos bien actuado, con un poco de sangre, y excelente atmósfera. No es mi favorita de Stuart Gordon, pero tiene sus fans.
Y ahora Fangoria Films produjo el remake Castle Freak, tomando la idea general de la cinta original y añadiendo más clichés y personajes antipáticos, lo cual no mejoró la experiencia, en mi humilde opinión.
La herencia de una misteriosa propiedad es una buena excusa para llevar a los personajes a un sitio extraño y amenazador; además, el director Tate Steinslek (ex-supervisor de efectos especiales) encontró increíbles locaciones en Albania para darle a Castle Freak una apariencia más épica y elegante de lo que merece su tediosa narrativa. El libreto de Kathy Charles se aleja aún más de "The Outsider", pero incorpora numerosos términos lovecraftianos sin sentido ni razón, esperando que las menciones de Cthulhu, Yog-Sothoth (que cada actor pronuncia de manera distinta) y el legendario Necronomicon bastarán para convencernos de que la trama tiene un plan concreto, en vez de simplemente dar vueltas y perder el tiempo hasta llegar a un tercer acto suficientemente exuberante para rescatar la película.
Sin embargo, no sé si quince minutos de "gore", tentáculos y perversión bastan para compensar noventa minutos de bostezos en compañía de personajes odiosos, cuya única función es servir como víctimas del epónimo "freak" que vive oculto en las paredes del castillo.
Por el lado positivo, el origen del "freak" es más interesante que en la cinta original, y ofrece sorpresivas conexiones con el pasado de la joven Rebecca (por no mencionar una escena absolutamente grotesca, que debe haber sido la razón principal de Fangoria para co-financiar la película). Los efectos especiales son excelentes, y hay suficiente violencia para disimular que la historia que no conduce a ningún lado. Y aunque los actores no son buenos, su talento resulta irrelevante cuando el libreto no intenta definir a los personajes más allá de sus estereotipos básicos, como "la rubia", "el stoner" o "el nerd". Hablando de lo cual, una escena adicional durante los créditos sugiere una posible secuela que también funcionaría como remake de otro clásico lovecraftiano... pero ojalá no sea con este mismo director.
Después de cuatro sólidas producciones (Puppet Master: The Littlest Reich, Satanic Panic, VFW y Porno), era inevitable que Fangoria sufriera un tropiezo en su incipiente carrera cinematográfica. Y si bien Castle Freak no fue un fracaso absoluto gracias a su atractivo estilo visual, tampoco fue una digna continuación del legado establecido por Stuart Gordon hace más de treinta años. Es muy bueno que Fangoria apoye nuevos talentos para encontrar la siguiente generación de "Amos del Horror"; pero necesitan un criterio más estricto para no caer en los mismos errores de antaño. A estas alturas deben saber que ninguna cantidad de sangre puede ocultar un pobre libreto.
Calificación: 6

IMDb

Sunday, December 13, 2020

Feliz Novedad (Happiest Season)



Síntomas: Harper Caldwell (Mackenzie Davis) invita a su novia Abby (Kristen Stewart) a pasar la Navidad con su familia, pero hay un pequeño problema: sus padres son muy conservadores y no saben que su hija está en una relación romántica con otra mujer.

Diagnóstico: Después de burlarme tantas veces del hipotético "Maestro Traductor" que genera los peores títulos para las películas en México, es justo reconocer cuando hace un buen trabajo. "Feliz Novedad" no traduce literalmente el título original de Happiest Season, pero captura perfectamente el espíritu de la película. Felicidades, Maestro Traductor; con toda humildad me quito el sombrero y aplaudo su ingenio. Al menos hasta que llegue la siguiente película de Bruce Willis, y regresen las "venganzas" y los "mortales".
Si tan solo la película Feliz Novedad fuera tan creativa como su título.
No me malinterpreten; me da mucho gusto que exista una película como Feliz Novedad. Después de ver incontables cintas navideñas con los mismos clichés y los mismos personajes de siempre (según The Hollywood Reporter este año se estrenarán más de 60 películas navideñas en televisión y "streaming"), era justo y necesario tener al menos una que refleje un punto de vista más inclusivo y tolerante, enfocándose en una pareja homosexual que enfrenta problemas específicos de su situación, pero en un contexto universalmente accesible para cualquier persona que haya pasado momentos incómodos en alguna celebración familiar.
Habiendo dicho eso... ojalá Feliz Novedad fuera una mejor película. Entonces habría doble motivo para celebrar.
La premisa me pareció buena, pero su desarrollo implica omisiones absurdas, circunstancias demasiado forzadas, y cambios abruptos en el carácter de ciertos personajes que, para empezar, nunca fueron adecuadamente establecidos. Los retos que enfrentan Harper y Abby se sienten reales (desde la madre estresada por las fiestas, hasta el "ex" inoportuno), pero el comportamiento de la pareja sugiere que el auténtico problema no es el secreto de su orientación sexual, sino una serie de terribles decisiones que nos hacen dudar de su lealtad, su sentido común, y hasta su salud mental (lo cual es válido, considerando otros rasgos de psicosis en la familia Caldwell).
Pero, bueno... supongo que la noble intención de Feliz Novedad trasciende sus defectos narrativos. Y, además, la directora Clea DuVall no permite que el contenido "controversial" opaque el humor y cálidos mensajes propios de la temporada, por muy rancios y reciclados que se sientan.
Mackenzie Davis y Kristen Stewart forman una pareja agradable, aunque no exenta de asperezas que reflejan el contraste de sus opuestas personalidades. Mary Holland (co-guionista de la película) y Alison Brie interpretan a las hermanas de Harper, cada una con su melodrama personal (uno gracioso, otro amargo). Mary Steenburgen y Victor Garber son los padres de Harper que siempre estuvieron demasiado ocupados para notar los problemas de sus hijas; y Aubrey Plaza tiene un breve papel como una enigmática figura del pasado. Nota personal: creo que Feliz Novedad me hubiera gustado MUCHO más si Alison Brie y Aubrey Plaza tuvieran los roles principales. No diré más.
En el fondo Feliz Novedad es otra idealizada fábula navideña con las mismas lecciones de unión y armonía que se han usado desde It's A Wonderful Life (la cual tiene un obligatorio cameo en Feliz Novedad). Pero, como dicen, la diferencia está en los detalles; y aunque una comedia familiar con una pareja lésbica no derrumbará barreras culturales, fue un buen comienzo, así como prometedor augurio de un futuro menos represivo para perspectivas distintas al "status quo". En otras palabras: los grandes estudios por fin reconocieron que la identidad sexual no altera el valor del dinero, y que todos tienen igual derecho a ser económicamente explotados por la ambición de Hollywood ¡Feliz Navidad!
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, December 11, 2020

Sound of Metal



Síntomas: Durante una gira de su banda de heavy metal, el baterista Ruben Stone (Riz Ahmed) empieza a perder el oído, y su vida se desmorona.

Diagnóstico: Como fan del rock pesado desde la adolescencia, y como baterista frustrado, me interesó de inmediato la premisa de Sound of Metal. Sin embargo descubrí que la ocupación del protagonista y el estilo musical que interpreta son prácticamente irrelevantes para la película. En otras palabras: no hay mucho "metal" en Sound of Metal, excepto por un par de canciones al principio (que ni siquiera me gustaron). Por otro lado, es el perfecto contexto dramático para establecer la desesperación de Ruben frente al deterioro auditivo que podría destruir su carrera... y tal vez su vida.
Entonces, Sound of Metal no es la historia de un "headbanger" inspirado por el rock para superar su enfermedad, sino la de un ex-adicto temeroso de perder la nueva vida que tanto trabajo le costó forjar. El director Darius Marder y su co-guionista Derek Cianfrance (más conocido como director de cintas como Blue Valentine y The Light Between Oceans) ocultan información importante en escenas aparentemente triviales, confiando en que el espectador deducirá el auténtico mensaje de Sound of Metal; y no es necesariamente el mensaje que esperamos.. lo cual también describe el arco dramático de Ruben.
No sé por qué Hollywood tardó tanto tiempo en darle un papel estelar a Riz Ahmed. Claro, ya había demostrado su talento en la mini-serie televisiva The Night Of, pero en el cine solo recibía papeles secundarios que casi siempre dependían de su etnicidad. Afortunadamente Sound of Metal demuestra que Ahmed tiene "madera" de estrella, atrapándonos desde la primera escena en las reacciones de Ruben, su conflicto con el pasado, y su compromiso con un futuro que podría esfumarse por culpa de su condición. Su angustia es palpable, y aunque Ruben no es una persona abierta ni elocuente, podemos ver en su rostro todo aquello que no quiere, o no sabe expresar. La última escena de la película es simplemente brillante, y todo es gracias al desempeño de Ahmed.
Olivia Cooke (Thoroughbreds) interpreta a Lou, la novia de Ruben con sus propios demonios mentales que solo puede aplacar con el caos de la música. Su trabajo es bueno, pero se siente un poco desperdiciada en un papel relativamente corto que no aprovecha el inmenso talento de esta actriz; aunque desde luego entiendo que Marder prefiere enfocarse en las vivencias de Ruben, y evitar distracciones románticas. También destaca Paul Raci como Joe, el director de una modesta organización de ayuda para individuos con problemas del oído. Joe no ofrece el tipo de ayuda que Ruben quiere... pero definitivamente es la que necesita.
Finalmente merece mención el diseño de sonido de Nicolas Becker que nos sumerge en una etérea atmósfera de ecos distantes y voces incomprensibles. Es una estrategia simple, pero muy efectiva para comprender las consecuencias de perder un componente tan importante de nuestro espectro sensorial.
En conclusión, reitero que Sound of Metal no es una película "heavy" en el aspecto musical, pero sí en los temas que aborda y las revelaciones que inspira sobre la condición humana y la engañosa dependencia de nuestros sentidos como parte integral de nuestro carácter. Creo que Sound of Metal ejemplifica una nueva corriente del drama cinematográfico que ya dejó atrás las tragedias prefabricadas de antaño (por ejemplo, todos aquellos romances juveniles sobre adolescentes enfermos) para explorar situaciones más complejas, con una perspectiva madura e introspectiva que no necesita manipular al público para obtener una respuesta emocional. Ya no quieren hacernos llorar al final de la película, sino ponernos a pensar al día siguiente.
Calificación: 8.5

IMDb

Wednesday, December 9, 2020

Freaky



Síntomas: El asesino serial conocido como "el Carnicero de Blissfield" (Vince Vaughn) apuñala a la estudiante Millie Kessler (Kathryn Newton) con una daga mágica... y sus conciencias cambian de cuerpo, complicando la vida de la joven, y facilitando los crímenes del asesino.

Diagnóstico: Al parecer Freaky se escribió varios años antes que Happy Death Day, y solo fue coincidencia que ambas cintas del director Christopher Landon hayan sido versiones "slasher" de fórmulas populares en el cine de comedia. Happy Death Day fue una variación de Groundhog Day (el mismo día se repite una y otra vez), mientras que Freaky copia la fórmula de Freaky Friday (intercambio de cuerpos).
Sin embargo nada de eso es relevante para disfrutar Freaky, una ingeniosa fusión de horror y comedia juvenil que respeta ambos géneros, conoce sus respectivos clichés, y los aprovecha para construir una historia sólida y divertida con ingredientes que, en otras circunstancias, parecerían incompatibles.
Al mismo tiempo, también se notan algunos problemas que enfrentaron Landon y el guionista Michael Kennedy para combinar ambos universos sin destruir la lógica interna del argumento; y ahí es donde Freaky se apoya demasiado en el humor para salir del paso sin esforzarse demasiado. Esto significa que Freaky se inclina un 25% más hacia la comedia que hacia el horror (margen de error ± 5%), lo cual sirve como excusa para crear situaciones ciertamente graciosas, pero contrarias al "realismo" de la trama (ejemplo: la daga ritual azteca con instrucciones en español). El desequilibrio me decepcionó un poco (tal vez porque soy más fanático del horror que de la comedia en general); y tal vez el director sintió lo mismo, porque trató de restaurar el balance con asesinatos deliciosamente sangrientos, muy superiores al estéril estándar del horror hollywoodense.
El siguiente gran acierto de Freaky fueron las actuaciones, particularmente las de Kathryn Newton (Blockers) como Millie, una de las "chicas finales" más inusuales del cine slasher; y Vince Vaughn como el asesino (ocasionalmente) enmascarado. Antes del intercambio de cuerpos ambos hacen un buen trabajo estableciendo los rasgos básicos de sus personajes: Millie es una estudiante retraída y temerosa, con una reciente tragedia en su pasado que complica su relación con su madre (Katie Finneran) y su hermana (Dana Drori). Vaughn interpreta al "Carnicero de Blissfield" con la implacable determinación y lenguaje corporal de Jason Voorhees, convirtiéndolo en un temible antagonista que no necesita motivo para matar (el libreto arroja un tenue indicio sobre su origen, aunque no es indispensable para el funcionamiento de la película). Entonces ocurre el intercambio, y sus actuaciones se convierten en la atracción principal, con Vaughn comportándose como la niña asustada, y Newton adoptando la obsesión homicida del Carnicero. Tan solo por eso Freaky merece una entusiasta recomendación. La sangre y el humor son ganancias extra.
En papeles secundarios tenemos a Celeste O'Connor y Misha Osherovich como los mejores amigos de Millie; Alan Ruck como el profesor de artes manuales; y Emily Holder, Nicholas Stargel y Mitchell Hoog como diversos estudiantes de la Preparatoria Blissfield... todos ellos víctimas potenciales de la nueva y siniestra versión de "Millie".
A pesar de los trucos empleados por Landon y Kennedy para resolver (u ocultar) las fallas del libreto, debo admitir que Freaky muestra considerable creatividad al combinar dos géneros sin sacrificar sus mejores atributos, y sin olvidar las consecuencias de la violencia en la psicología de los personajes... al menos los que sobreviven la experiencia. El final de Freaky parece bastante concluyente, y no sé cómo podrían hacer una secuela; pero eso mismo pensaba de Happy Death Day, y encontraron la manera de continuar la historia sin traicionar el espíritu de la original. Sinceramente espero que puedan hacer lo mismo con Freaky, para pasar más tiempo con estos personajes, y descubrir otra dimensión del "cambio de cuerpos" que ninguna imitadora de Freaky Friday había encontrado hasta el momento. Y, con suerte, la próxima vez tomarán más en serio el horror.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, December 7, 2020

Mank



Síntomas: Después de sufrir un accidente automovilístico, el guionista Herman "Mank" Mankiewicz (Gary Oldman) escribe desde su cama el libreto de la película Citizen Kane, que se convertiría en la obra maestra del director Orson Welles (Tom Burke), y en una denuncia pública del magnate periodístico William Randolph Hearst (Charles Dance).

Diagnóstico: La clave para apreciar Mank (la película) reside en una frase que utiliza Mank (el hombre) para explicar la fragmentada estructura de Citizen Kane: "No es una línea de principio a fin, sino un recorrido espiral por la vida del protagonista". Sospecho que el director David Fincher (o su finado padre Jack Fincher, quien escribió el libreto de Mank) incluyó esa declaración para confirmar que la caprichosa narrativa de Mank tiene un propósito concreto, y no es un arbitrario desfile de pasajes biográficos, "flashbacks" y duelos verbales entre el destacado elenco. Por el contrario, todo es parte del rico tapiz que ilustra las múltiples facetas de Herman J. Mankiewicz (Gary Oldman): co-guionista de una de las películas más aclamadas del cine universal; activista político; confidente de estrellas de cine; y genio alcohólico que hizo la vida imposible para su esposa "Pobre Sara" (Tuppence Middleton).
Habiendo dicho eso, entender la intención de la película no es lo mismo que disfrutarla incondicionalmente. Desde luego hay mucho que admirar en Mank (disponible en Netflix), pero el resultado final (al menos para mi) fue menor a la suma de sus partes. Sin embargo... ¡qué buenas son esas partes!
Empecemos por la más obvia: Fincher rindió tributo a la era dorada de Hollywood imitando la estética visual de aquella época, no solo con espectacular cinematografía en blanco y negro (de Erik Messerschmidt), sino con pequeños detalles como "quemaduras de cigarro" (las marcas circulares que aparecían en la parte superior derecha de la pantalla para anunciar el cambio de rollos)(Tyler Durden lo explicó mejor en Fight Club), efectos especiales que simulan las técnicas de antaño (como "back projection"), y hasta la arcaica cadencia de los diálogos. A diferencia de otras películas que recurren al estilo "retro" como decoración superficial, Mank lo incorpora al tejido mismo del drama, transportándonos a un Hollywood que ya empezaba a corromperse por la ambición, pero que aún creía en la pureza de sus genios creativos.
Para capturar el espíritu de aquella era, Fincher reunió un sobresaliente reparto que añade peso y personalidad hasta a los más pequeños papeles... porque en algunos casos son tan importantes como los roles estelares. Y, al mismo tiempo, los roles estelares no siempre son los que esperábamos. Por ejemplo, Orson Welles (Tom Burke) solo tiene un par de escenas, mientras que la legendaria actriz Marion Davis (Amanda Seyfried) podría considerarse como co-protagonista de Mank a pesar de que, técnicamente, no tuvo nada que ver con Citizen Kane (dato irrelevante: Marion Davis fue interpretada por Kirsten Dunst en la cinta de Peter Bogdanovich The Cat's Meow). Y, bueno, desde luego Fincher celebra a los pioneros del "sistema de estudio" con roles bastante jugosos para Louis B. Meyer (Arliss Howard), Irving Thalberg (Ferdinand Kingsley), y David O. Selznick (Toby Leonard Moore), por mencionar unos cuantos. Todos hacen un trabajo admirable, y ayudan a mantener la coherencia de una historia cuyos saltos geográficos y cronológicos tienden a nublar su mensaje. Como dijo Mank: es una espiral, y no una línea recta.
Sin embargo, la calidad individual de los componentes no garantiza un resultado cien por ciento satisfactorio; y creo que el problema principal (en mi humilde opinión), es que Herman "Mank" Mankiewicz no es el personaje más interesante de Mank. Claro, su punto de vista es valioso para comprender el contexto sociopolítico de Hollywood en los años cuarentas, y su influencia en la volátil conjunción de arte y comercio. Mank es como el ojo del huracán alrededor del cual giran eventos e individuos de gran importancia cultural; pero Mank mismo permanece como misterio sin respuesta.
A pesar de eso, Mank me pareció una película muy recomendable, sobre todo para aficionados al cine clásico que apreciarán las brillantes composiciones de Fincher, la textura de las actuaciones, y el contraste entre la cínica codicia de Hollywood y la idealizada versión que le vende al público. Una auténtica "fábrica de sueños" que a veces se convierten en pesadillas. O al menos en frustración.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, December 6, 2020

The Trial of the Chicago 7



Síntomas: En agosto de 1968, una manifestación contra la Guerra de Vietnam se sale de control en la ciudad de Chicago, y los líderes de varias organizaciones pacifistas son posteriormente enjuiciados por instigar la violencia.

Diagnóstico: Aunque retrata eventos que ocurrieron hace más de cincuenta años, The Trial of the Chicago 7 se siente moderna en sus temas y ejecución. El director y guionista Aaron Sorkin (Molly's Game) sabe que los mismos problemas sociales que existían en los turbulentos años sesentas continúan en el presente (algunos peor, otros ligeramente mejor), lo cual conviene recordar en todo momento para no asumir que el pasado se quedó en el pasado.
En su adaptación de este intrincado relato, Sorkin utiliza diálogos elocuentes y precisos (algunos dirían "rebuscados y artificiales") para transmitir las ideas de los personajes con hipnótico ritmo, creando una especie de poesía post-moderna que nos atrapa en una narrativa compleja, pero fácil de asimilar... o al menos fácil de seguir, aunque no entendamos por completo lo que se está discutiendo. En otras palabras: Sorkin sabe transformar la situación más banal en una absorbente escena llena de suspenso y energía, lo cual fue absolutamente indispensable para condensar seis largos y tortuosos meses (la duración real del juicio) en dos horas de excepcional entretenimiento cinematográfico, que además describe algunos retos que enfrentará la sociedad norteamericana (y, lamentablemente, el resto del mundo) durante el siglo veintiuno. The Trial of the Chicago 7 no es una película importante solo por lo que muestra, sino por lo que augura.
Habiendo dicho eso, el "estilo Sorkin" implica la mencionada artificialidad que resta impacto a la cinta como documento histórico. Todo es tan perfecto y meticulosamente coreografiado que se vuelve muy teatral, poniendo mayor importancia en celebrar la genialidad de Sorkin que en honrar los hechos reales. No me estoy quejando de que The Trial of the Chicago 7 sea más entretenida que el auténtico juicio; solo quiero establecer la enorme diferencia entre un brillante thriller legal y una sobria lección de historia (como siempre he dicho, para eso está Wikipedia)(Peligro: obviamente hay grandes "spoilers" en este enlace).
Además de su talento como escritor y director (en ese orden), Aaron Sorkin también tiene impecable instinto para el casting. En serio, nunca hubiera imaginado a Sacha Baron Cohen en el papel del legendario líder de la "contra-cultura" Abbie Hoffman, pero funciona increíblemente bien. No hay un eslabón débil en el reparto, aunque mis favoritos fueron Jeremy Strong como el "yippie" Jerry Rubin; John Carroll Lynch como David Dellinger, activista muy distinto a los demás "revolucionarios"; Mark Rylance como William Kunstler, el abogado de "los 7"; Joseph Gordon-Levitt como Richard Schultz, el fiscal con algunas dudas sobre el juicio; y el gran Frank Langella como el juez Julius Hoffman, ostensible villano de la historia que además representa la corrupción e intolerancia del gobierno de Richard Nixon... y otros gobiernos posteriores.
Quizás el mejor halago que puedo darle a The Trial of the Chicago 7 es que posee el vigor y convicción de Oliver Stone en los años noventas. Desde el comienzo con material documental de la época, hasta los sutiles (y no tan sutiles) comentarios políticos, Sorkin emplea todos los recursos a su disposición para restaurar la vigencia a un pasaje histórico que no debemos olvidar, en un momento cuando el mundo está en peligro de repetir los mismos errores. Y supongo que alguien más dirá lo mismo en un par de décadas, cuando se estrene la película sobre las protestas del 2020.
Calificación: 9

IMDb

Friday, December 4, 2020

Noelle



Síntomas: Cuando Santa Claus fallece, todos esperan que su hijo Nick Kringle (Bill Hader) tome su lugar; pero Nick no quiere esa responsabilidad y huye del Polo Norte. Entonces su hermana Noelle (Anna Kendrick) decide buscarlo para salvar la Navidad.

Diagnóstico: "Cuando Santa Claus fallece..." no es la introducción ideal para una gentil fantasía navideña de Disney; sin embargo el director Marc Lawrence (Two Weeks Notice) no se enfoca en la tragedia, sino en las consecuencias para la familia Kringle, cuyos hijos varones han asumido el cargo de Santa Claus desde hace veintidós generaciones... hasta que el heredero actual decide evadir su responsabilidad y escapar a un lugar soleado.
La premisa no me pareció mala, pues combina la fórmula de "pez fuera del agua" con los obligatorios mensajes de armonía y generosidad que caracterizan al cine navideño. Además, el libreto (del mismo Lawrence) añade temas feministas y humor irreverente para modernizar la narrativa y reducir la cursilería que es tan común en este género cinematográfico (y mi razón principal para evitarlo). Y, bueno, tampoco podemos olvidar el arma secreta de la película: Anna Kendrick en el papel de Noelle, la hija menor que acepta la misión de encontrar a su hermano y restaurar su espíritu navideño.
Como fan de esta actriz, encontré bastante graciosas las reacciones de Noelle en su inesperado viaje al mundo real después de pasar toda su vida en el Polo Norte, rodeada de duendes, y con todos los privilegios que puede gozar la hija de Santa Claus. Pero cuando llega a una típica ciudad norteamericana, descubre que su apellido y posición no le importan a nadie... incluyendo al detective (Kingsley Ben-Adir) que contrata para encontrar a Nick.
En cierto modo Noelle es como la versión navideña de Enchanted, donde un personaje de fantasía aprende muchas lecciones en su primer contacto con la realidad. Y aunque Noelle da muchas vueltas para llegar a su mensaje principal, el recorrido incluye suficientes risas para sostener nuestra atención (al menos la mía).
Además de Kendrick, Noelle también incluye buenos momentos para Bill Hader (It Chapter Two), Billy Eichner (como el duende techno-geek que quiere automatizar la entrega de regalos), y la veterana Shirley MacLaine en el papel de Polly, la "niñera duende" que cuidó a Noelle desde su infancia, y ahora la acompaña para ofrecer comentarios sarcásticos y revelar las verdades de la vida adulta. No diré que la actuación de MacLaine sea memorable, pero fue un placer verla de nuevo en acción, aprovechando su legendaria presencia para darle un poco de prestigio al proyecto.
Como toda historia con magia navideña, Noelle se apoya en efectos especiales de mediana calidad. Por ejemplo, los escenarios virtuales del Polo Norte me parecieron bastante buenos, pero los renos digitales no son muy realistas (particularmente Snowcone, el reno bebé que es la mascota personal de Noelle). Sin embargo, todo es parte de la tradición... imágenes bonitas pero falsas, sentimientos prefabricados, y una trama que no requiere mucha lógica porque... ¡es Navidad! O algo así.
Generalmente soy un "grinch" en asuntos navideños, pero de vez en cuando puedo tolerar películas que trascienden las cansadas rutinas festivas, como fue el caso de Noelle. En esta ocasión el valor agregado consistió en un sardónico sentido del humor, un creativo concepto, y Anna Kendrick haciendo una versión menos cínica de Beca Mitchell, gracias a todo lo cual Noelle me pareció recomendable como simple entretenimiento familiar... especialmente si la comparamos con las insufribles películas navideñas de Hallmark. Espero sinceramente que Anna Kendrick no termine ahí en el ocaso de su carrera.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, December 2, 2020

Mulan



Síntomas: Durante el período Imperial de China, la joven Hua Mulan (Yifei Liu) descubre que tiene la destreza de un guerrero, pero debe ocultar su talento para no deshonrar a su familia. Entonces su padre es reclutado por el ejército del Emperador, y Mulan decide disfrazarse y tomar su lugar.

Diagnóstico: Lo único que recuerdo de la original cinta animada Mulan (1998) es el dragón con la voz de Eddie Murphy; y, desde luego, eso fue lo primero que eliminaron del remake en acción viva, lo cual me permitió ver esta nueva versión de Mulan sin el prejuicio de la nostalgia, y sin hacer comparaciones con aquel clásico de Disney. Lo que no pude evitar fueron las expectativas creadas por mi afición al cine asiático de acción que Mulan intenta imitar.
Con esas explicaciones fuera del camino, puedo afirmar que Mulan es una dinámica aventura medieval adornada por extraordinario diseño de producción, espectacular cinematografía, y algunas buenas actuaciones que, lamentablemente, no lograron capturar el estilo y emociones del auténtico cine "wuxia" (representado por obras maestras como Hero, The House of Flying Daggers, y Crouching Tiger, Hidden Dragon). En resumen: Mulan ofrece dos horas de entretenimiento atractivo pero desechable, muy diferente en tono e intención a las fantasías heroicas que inspiraron su creación.
Lo que ni siquiera intentaré analizar es la controversia que generó Mulan en Asia. Además de distorsiones culturales e inconsistencias históricas, se le acusó de promover (o al menos ignorar) algunas políticas represivas del gobierno chino, irónicamente dirigidas a las tribus mongólicas que (según algunos historiadores) escribieron la original leyenda de Mulan hace 1,500 años. Por otro lado, si empezamos a censurar el cine de países que cometieron crímenes contra la Humanidad, terminaríamos viendo únicamente películas de... no sé... San Marino o Liechtenstein. Y he escuchado que sus actores no son buenos.
En fin... regresando al punto (solo la película y nada más), creo que el principal problema de Mulan fue la falta de pasión en el drama y la superficialidad general del argumento. El cine "wuxia" tiende a ser lo opuesto... melodrama de alta intensidad con actuaciones engañosamente serenas que ocultan fuerte turbulencia interna, y todo ello como respaldo de épica acción filmada con asombrosa sensibilidad artística. Mulan ciertamente cumple en el nivel épico y visual, pero solo deja huella emocional al principio y al final, cuando nos lleva al pequeño pueblo donde vive la familia Hua. Los momentos que más me gustaron fueron los que Mulan (Yifei Liu) comparte con su padre Zhou (Tzi Ma), su madre Li (Rosalind Chao)(sí, la mismísma Keiko O'Brien), y su hermana Xiu (Xana Tang). Claro, la directora Niki Caro recurre a los clásicos componentes del cine asiático, incluyendo el honor familiar, la rebeldía de la juventud, y la necesidad de someterse en las reglas de la sociedad; pero Caro y su reparto crearon un ameno entorno doméstico que nos atrapa en la crisis de identidad de Mulan, al mismo tiempo que explora (oblicuamente) temas sociales más amplios y complicados.
Posteriormente Mulan llega al campo de batalla, y ahí es donde encontramos mucha acción y la intriga política que alimenta el conflicto entre dos reinos. Pero todo se siente curiosamente inerte... sin rastro alguno de suspenso o peso dramático por los horrores de la guerra, el sacrificio de los soldados, o las graves decisiones que Mulan se ve obligada a tomar en el cumplimiento de su deber. La trama sigue un rumbo predefinido y arrastra a los personajes como títeres sin voluntad propia; el resultado es ciertamente entretenido (¿mencioné el espectáculo visual?), pero menos satisfactorio de lo que sugerían tantos ingredientes de alta calidad.
Hablando de ingredientes... la simple presencia de legendarios actores asiáticos como Jet Li (Hero), Donnie Yen (Iron Monkey), Pei Pei Cheng (Wing Chun), Tzi Ma (The Farewell) y Gong Li (Curse of the Golden Flower) ayudan bastante a sobrellevar la insipidez general de Mulan. Y aunque la joven Yifei Liu muestra excelente aptitud física en el papel principal, me pareció un poco indiferente a la evolución del personaje.
Creo que Mulan no es una mala película, y puedo recomendarla como sólida diversión familiar que no requiere pensar, sino solo sentarse a disfrutar sus hermosas imágenes y simple melodrama. Pero para disfrutar en verdad el cine "wuxia", hay mejores opciones (por ejemplo, casi todas las películas mencionadas en esta crítica). Y para ver la historia de una niña con auténtico espíritu guerrero, podría recomendar Whale Rider (2002), también de Niki Caro, la cual nos permitirá apreciar la diferencia entre una película con genuina visión personal, y un "blockbuster" motivado por dinero.
Calificación: 7.5

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