Monday, May 20, 2019

Apollo 11



Síntomas: Documental sobre la misión Apollo 11 en su viaje a la Luna y el regreso a la Tierra.

Diagnóstico: Después de tantas películas de ciencia ficción, tantos efectos especiales, y tantas opulentas recreaciones de eventos históricos, no sabía si un modesto documental como Apollo 11 lograría atrapar al espectador con simples imágenes filmadas hace cincuenta años y presentadas sin adornos ni melodrama artificial. Sin embargo, me complace decir que Apollo 11 fue una de las mejores experiencias audiovisuales que he tenido este año.
Lo cual no significa que sea para todos los gustos. El director Todd Douglas Miller presenta el material filmado sin narración, sin entrevistas, ni recreaciones dramáticas. Las voces y sonidos se capturaron al mismo tiempo que las imágenes, y reflejan las conversaciones entre los astronautas y "Mission Control", las discusiones del personal técnico que siempre está resolviendo alguna crisis o reparando fallas mecánicas, y las descripciones de los reporteros que cubrieron el evento. La única intrusión "moderna" son gráficos muy simples (me recordaron el estilo vectorial del clásico videojuego Asteroids) para explicar alguna maniobra del Módulo Lunar, o las trayectorias que se utilizaron para optimizar el viaje entre la Tierra y la Luna. Ah, y también hay un poco de música incidental para subrayar el suspenso de dichas maniobras, y para acompañar los momentos mudos. Pero hasta esa música fue creada con instrumentos electrónicos propios de aquella época (sintetizadores Moog, probablemente).
El efecto que provoca este desfile de imágenes y sonidos es de tensión inmediata y visceral, creando la sensación de estar viendo eventos "en vivo". Sí, probablemente sabemos cómo termina todo, y conocemos los rasgos básicos de la misión; pero la fuerza del pietaje original en alta calidad es electrizante, como si lo estuviéramos viendo por primera vez. O al menos desde una nueva perspectiva que nos hace olvidar las décadas transcurridas desde esa hazaña de la humanidad.
Sobra decir que Apollo 11 es muy diferente a los típicos documentales con tono serio y académico que intentan establecer contextos históricos, explicar metodologías, y resumir las biografías de los individuos involucrados. Por el contrario, Apollo 11 limita intencionalmente su dimensión y enfoque; pero al mismo tiempo intensifica las emociones y nos obliga a contemplar de cerca los detalles que se omiten en los libros de historia. En otras palabras, Apollo 11 no es un documental sobre la carrera espacial, ni una lección de historia sobre el proyecto Apollo, y mucho menos una biografía de Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins. Apollo 11 es un viaje en el tiempo que nos permite acercarnos un poco a la experiencia que vivieron nuestros padres o abuelos durante aquella memorable semana en Julio de 1969. Y, desde luego, también es un homenaje al espíritu humano que permitió llegar a la Luna con instrumentos análogos y computadoras con capacidad similar al "chip" del horno de microondas que recalienta nuestra pizza de ayer.
Creo que Apollo 11 es mejor que cualquier película de ciencia ficción por el simple hecho de ser "ciencia realidad". Y, ahora que se cumplen cincuenta años de la llegada a la Luna, es buen momento para recordar que la tecnología moderna no empezó con el iPhone ni con SnapChat, sino con algo mucho más audaz y altruista. Bueno, siempre y cuando no nos metamos en los motivos políticos del viaje a la Luna.
Calificación: 10

IMDb

Sunday, May 19, 2019

Hijo de la Oscuridad: Brightburn (Brightburn)



Síntomas: En el pequeño pueblo de Brightburn, Kansas, los granjeros Tori y Kyle Breyer (Elizabeth Banks y David Denman) empiezan a notar extraños cambios de conducta en su hijo Brandon (Jackson A. Dunn), de doce años. Al principio creen que solo es la pubertad, pero en el fondo saben que existe un motivo más siniestro para esa transformación.

Diagnóstico: No quiero exagerar, pero creo que Hijo de la Oscuridad: Brightburn es el comienzo de una franquicia con tanto potencial como el que Unbreakable mostraba hace veinte años. El tiempo dirá si los productores (incluyendo a James Gunn) aprovechan ese potencial; pero, por lo pronto, puedo recomendar esta película como una interesante "historia de origen" cuya única falla (importante) fue rehusarse a llegar tan lejos como todos esperábamos. Bueno, al menos como yo esperaba.
Sin embargo, en retrospectiva, creo que fue la decisión correcta. El director David Yarovesky (The Hive) y los guionistas Brian y Mark Gunn (en otras circunstancias criticaría este desvergonzado nepotismo, pero a fin de cuentas dio buenos resultados) podrían haberle añadido media hora más a la película para mostrar las catastróficas consecuencias de los eventos retratados en ella; pero en vez de eso decidieron terminar la historia justo cuando empezaba a ponerse interesante, y así nos dejan con ganas de ver más y sumergirnos a fondo en este fascinante universo. En otras palabras: Hijo de la Oscuridad: Brightburn es un aperitivo que funciona como "prueba de concepto" y preludio (por medio de un perfecto epílogo) de todo lo que podría inspirar en el futuro. No sé exactamente qué planea la familia Gunn, pero hay incontables posibilidades para llevar este universo a un nivel épico e impactante. Ojalá Hijo de la Oscuridad: Brightburn tenga suficiente éxito económico para justificar las secuelas y "spin-offs" que merece.
Pero, bueno... regresando al presente, me pareció bastante acertada la fusión de horror y fantasía que obtuvo el equipo creativo, tomando elementos de las historias de superhéroes e incorporándolos a la fórmula tradicional del "niño diabólico". Esto hace la cinta un poco predecible en su desarrollo, pero también muestra originalidad en su manejo del "gore" y el suspenso, con escenas bien escritas que satisfacen por igual los requerimientos del terror y la moderna sensibilidad del cine de acción. Y aunque el personaje de Brandon no es muy profundo, al menos se compensa con un provocativo contexto psicológico para respaldar el drama: Tori y Kyle parecen buenas personas, y se esfuerzan por inculcarle a su hijo apropiados valores morales; sin embargo la naturaleza del niño obedece distintas reglas, lo cual pone a los padres en una posición imposible... ¿son culpables o víctimas? ¿Pudieron hacer algo más para cambiar la conducta de Brandon? ¿Y hasta dónde llega su responsabilidad por las acciones de su hijo?
Jackson A. Dunn interpreta a Brandon como un confuso pre-adolescente que empieza a transformarse en un psicópata insensible. A veces pensamos que tiene esperanzas de redimirse; y en otras ocasiones queremos estrangularlo. Los padres del niño, interpretados por Elizabeth Banks y David Denman, comparten graves dudas y temores, pero tienen distintas opiniones sobre cómo proceder; y los actores se encargan de mostrar el conflicto que surge entre ambos, exacerbando el colapso moral de la familia.
Los efectos especiales son escasos pero de buena calidad; la cinematografía de Michael Dallatorre captura la atmósfera de una comunidad rural atormentada por arbitraria violencia; y la música de Tim Williams subraya la creciente paranoia que sienten Tori y Kyle cuando finalmente comprenden lo que está ocurriendo en hogar.
Hijo de la Oscuridad: Brightburn me pareció buena por sí misma; pero mejor como comienzo de algo más grande y ambicioso. Como dije al principio, veremos si conduce a algún lado, o si tropieza en el camino. Pero, pase lo que pase, estaré interesado en ver el resto del experimento. Ojalá no hagan un "shyamalan" y arruinen la franquicia desde antes de empezar.
Calificación: 8.5

IMDb

Saturday, May 18, 2019

John Wick 3: Parabellum (John Wick Chapter 3: Parabellum)



Síntomas: John Wick (Keanu Reeves) rompió las reglas del inframundo criminal, y ahora su cabeza tiene un precio muy elevado, lo cual atrae a los mejores asesinos de Nueva York... y del resto del mundo. Entonces Wick debe escapar y buscar la manera de redimirse. Pero antes, quiere asegurarse de que su perro estará a salvo.

Diagnóstico: A lo largo de tres películas, el director Chad Stahelski ha mostrado un notable progreso en su habilidad narrativa para complementar su indudable talento para la acción. La original John Wick (2014) llamó la atención por sus frenéticas peleas y excelsa violencia, pero no pasó de ser un hueco relato de venganza personal. La secuela, John Wick Chapter 2 (2017), repitió la fórmula con la adición de nuevas alianzas y enemigos que revelaron la profundidad de la sociedad criminal a la que pertenece Wick. Y ahora, John Wick 3: Parabellum pone igual atención a la acción y al desarrollo de esta compleja mitología, con la cual se cierra el círculo... al mismo tiempo que esboza nuevas tangentes listas para explorarse en futuras secuelas. En resumen: John Wick 3: Parabellum es un sólido final para la trilogía, y al mismo tiempo una promesa de nuevas aventuras que esperaré con elevadas expectivas.
Creo que John Wick 3: Parabellum fue mi favorita de la serie, aunque esto dependerá de la tolerancia que cada espectador tenga hacia las partes más "lentas" de la película. En general la cinta dedica menos tiempo (comparativamente) a la acción y más al drama. Lo cual no me pareció una falla, sino un gran acierto de Stahelski y su escuadrón de guionistas, pues reconocieron que las peleas solo pueden sostener la historia hasta cierto punto; y por eso crearon un nuevo contexto emocional para trascender la violencia y darle renovada motivación a John Wick en su cruzada espiritual.
No se preocupen. El drama podrá ser más sustancial, pero eso no significa que Stahelski haya olvidado lo que todos queremos ver. Y así, a lo largo de casi dos horas y media, hay amplia oportunidad para lucir el virtuosismo de los dobles, acróbatas y coreógrafos que participan en algunas de las más espectaculares peleas jamás filmadas en Hollwyood. Cierto, quizás la acción de John Wick 3: Parabellum nunca se siente tan contundente ni "real" como en las obras de Iko Uwais o Tony Jaa; pero definitivamente les gana en imaginación, estilo visual, y variedad de locaciones.
Hablando de lo cual, John Wick 3: Parabellum atrajo un brillante elenco secundario que incluye algunas luminarias de las artes marciales, como Yayan Ruhian (The Raid: Redemption), Tiger Hu Chen (Triple Threat), y el venerable Mark Dacascos, casi de la misma edad que Reeves, e igualmente dedicado al realismo de sus peleas. También los acompañan Ian McShane y Lance Reddick como dueño y conserje (respectivamente) del Hotel Continental; Laurence Fishburne (y su obsesión con las palomas); Angelica Houston; Asia Kate Dillon; y Halle Berry en el papel de Sofia Al-Azwar. Me gustó mucho este personaje, y creo que merece su propio "spin-off", no solo porque la cinta establece un interesante pasado, sino porque su "gimmick" es simplemente espectacular. No quiero revelar demasiado sobre mi escena favorita de la película, así que solo diré una cosa: hay más de un perro en Parabellum.
Finalmente, sigue mereciendo admiración el compromiso de Keanu Reeves con el personaje de John Wick. No debe ser fácil ejecutar esas coreografías a los 54 años, entrenando durante meses y repitiendo las escenas hasta que queden casi perfectas. El director y el cinematógrafo Dan Laustsen mantienen el estricto criterio de largas tomas abiertas que nos permiten admirar la precisión de los movimientos y el flujo de las peleas, en vez de cortar todo en pedacitos y marearnos con "shaky cam", como acostumbran muchos cineastas modernos. De hecho, creo que Stahelski redujo un poco la velocidad de la coreografía para enfatizar el esfuerzo de los actores, y podemos “sentir” el resultado en cada brutal golpe, apuñalamiento, o "head shot". O patada de caballo.
La primera John Wick parecía un divertido pastiche de la acción ochentera; pero para la tercera película ya estableció su identidad como una brillante franquicia de acción del siglo veintiuno, apoyada por el inflexible compromiso del actor Keanu Reeves, el código de honor del asesino John Wick, y la disciplina del ex-stuntman Chad Stahelski. En conclusión, John Wick 3: Parabellum presenta nueva evidencia de que un género tan menospreciado como la acción puede inspirar auténtico arte cinematográfico.
Calificación: 9.5

IMDb

Thursday, May 16, 2019

Clara



Síntomas: El Profesor de Astronomía Isaac Bruno (Patrick J. Adams) está obsesionado con la búsqueda de planetas apropiados para la vida. Su investigación se basa en el análisis de datos capturados por telescopios orbitales; pero entonces contrata a la misteriosa Clara (Troian Bellisario) como asistente, y la peculiar filosofía de la joven empieza a cambiar la perspectiva del inflexible científico.

Diagnóstico: Me gustó mucho el principio y el final de Clara, cuando se enfoca en los procesos astronómicos que se utilizan para interpretar la información capturada por los más potentes telescopios orbitales; lo cual (nos aclara enfáticamente el libreto) es muy diferente a la búsqueda de vida extraterrestre. En otras palabras, el profesor Bruno no está buscando aliens, sino usando cálculos y deducción para descubrir nuevos planetas y determinar si sus características son favorables para sustentar vida orgánica.
Sin embargo, la llegada de Clara introduce nuevas variables en la vida de Isaac, no solo en su investigación, sino en la amargada actitud que condujo a su despido como profesor universitario, a la disolución de su matrimonio, y al deterioro de su amistad con Charlie (Ennis Esmer), el único profesor que tomaba en serio sus teorías y especulaciones. Ah, y desde luego hay una Tragedia en el Pasado© que atormenta a Isaac y alimenta su obsesión con la búsqueda de planetas lejanos (nunca se sobrepuso a la cancelación de ALF)(es broma; la tragedia es mucho más grave y significativa para su situación personal).
Entonces, tenemos un clásico caso de "ciencia contra superstición"... aunque las creencias de Clara no son exactamente supersticiosas. Ella simplemente acepta las emociones como guía esencial en todos los niveles de su vida. Clara no tiene estudios científicos formales, y solo solicitó el trabajo de asistente porque ofrecía comida y un cuarto para vivir. Pero gradualmente queda fascinada con el trabajo de Isaac, y trata de convencerlo de que escuche más a su corazón, y menos a sus instrumentos científicos.
Y ahí fue donde casi abandoné la película. Sin embargo, la transición de ciencia ficción a melodrama sentimental me pareció razonablemente lógica y consistente con los temas del argumento. El director/escritor Akash Sherman maneja con delicadeza la evolución de los personajes, y nunca permite que la espiritualidad de Clara se vuelva "mágica" o irracional.
Entonces, cuando el drama llega a su clímax y parece que la película está por terminar, aún quedan veinte minutos para regresar a la ciencia del principio, pero con un tono más cálido y humanista, lo cual refleja el cambio que Clara inspiró en Isaac (¿y tal vez en el espectador?)
Hasta entonces logré reconocer la ambición de Sherman para fusionar temas afines en el fondo, aunque incompatibles en la superficie. Claro, la película concede mayor importancia a la relación entre Clara e Isaac, pero el contexto científico tampoco es decoración, sino parte integral de la narrativa. Y, además, las actuaciones de Patrick J. Adams y Troian Bellisario (Martyrs) son elocuentes y naturales, de modo que nunca sentimos (demasiado) la mano invisible del director manipulando la situación. Finalmente, antes de que se me olvide: no la pasa nada a Eeva (Trailer), la perrita de Clara.
En cierto modo podría comparar Clara con UFO, otra reciente cinta de "ciencia ficción introspectiva" que explora paralelamente una investigación científica y la transformación emocional/espiritual del protagonista; y si bien UFO me gustó más por abordar temas cercanos a mi interés personal, Clara también me pareció una obra inteligente y con un válido mensaje que no fue tan cursi como yo esperaba. Habiendo dicho eso, creo que el final exageró más de lo necesario y perdió credibilidad. Por otro lado, ese ha sido siempre el trabajo de la ciencia ficción: imaginar lo imposible para explicar lo real.
Calificación: 8

IMDb

Tuesday, May 14, 2019

Dead Ant



Síntomas: La banda de rock ochentera Sonic Grave se dirige al festival de "Nochella" en un desesperado intento por revivir su carrera musical. Entonces, para despertar su creatividad, se detienen en el desierto para consumir un potente alucinógeno...  y son atacados por hormigas gigantes. Pero, ¿serán insectos reales, o fantasías creadas por la combinación de peyote y el miedo al fracaso?

Diagnóstico: De niño estaba obsesionado con las "creature features" de los años cincuentas... aquellas películas de bajo presupuesto donde uno o varios monstruos (casi siempre insectos gigantes de origen atómico) amenazaban una ciudad o base militar, mientras los adustos héroes buscaban la manera de exterminar a las criaturas.
Incluso desde aquella perspectiva infantil era difícil tomar en serio esas películas... pero me parecían enormemente entretenidas (algunas de mis favoritas: Them!, The Deadly Mantis, y Earth vs. the Spider). Y ahora, gracias al bajo costo de los efectos digitales, las "creature features" están gozando un resurgimiento que jamás hubieran imaginado Bert I. Gordon o Samuel Z. Arkoff. Desafortunadamente la calidad de estas películas en el siglo veintiuno sigue siendo tan baja como en aquel entonces. El único consuelo es que la mediocridad es a veces intencional, buscando emular la inocencia y simplicidad artesanal de aquella era dorada.
Desde ese punto de vista, Dead Ant es una divertida cinta "retro" que no solo rinde tributo a las "creature features" de antaño, sino que de paso satiriza múltiples aspectos de la cultura popular, incluyendo la obsesión con la nostalgia ochentera y los vicios de la industria musical, donde es más valiosa la imagen que el talento. Pero todo eso se encuentra en la periferia de la historia; lo más importante es el estridente humor políticamente incorrecto del libreto, los sangrientos ataques de las hormigas gigantes, y las extremas personalidades de los integrantes de Sonic Grave, incapaces de reconocer su obsolescencia porque los ciega el tamaño de sus egos. Por eso su manager Danny (Tom Arnold, casi tolerable) logró convencerlos para participar en un festival alternativo, donde interpretarán su única canción famosa... aunque el grupo la odia por tratarse de una "power ballad". Y, bueno, ya que están en el desierto, aprovechan la oportunidad de comprar hongos alucinógenos en la tienda del enigmático Bigfoot (Michael Horse), quien les hace una seria advertencia: después de consumir el hongo deben mantener absoluto respeto por la naturaleza. Cualquier acto de destrucción contra animales o plantas desatará una maldición que los perseguirá hasta el día siguiente (o algo así). Entonces el bajista Art (Sean Astin) mata una hormiga... y las cosas se complican.
A partir de ese momento el argumento se limita a repetir las mismas situaciones una y otra vez: las hormigas atacan; los humanos gritan y tratan de escapar; las hormigas vuelven a atacar... y así, hasta el surrealista tercer acto, cuando Sonic Grave encuentra inesperadamente la oportunidad de romper la maldición, revivir su carrera musical, y "rockear" en el escenario una vez más.
Entre las "creatures features" de reciente manufactura, Dead Ant no es la mejor ni la peor; pero incluye elementos que la distinguen de las demás, como actores semi-famosos que supieron adaptarse al demencial tono de la película (entre ellos: Tom Arnold, Sean Astin, Jake Busey, Leisha Hailey y Michael Horse); "gore" y efectos prácticos realizados por el veterano Vincent Guastini; y ocasionales destellos de ingenio en el eficiente guión co-escrito por el director Ron Carlson (el origen de las hormigas gigantes es más creativo que los "accidentes radioactivos" del siglo veinte); por no mencionar la música de la película, que realmente evoca el "glam rock" de los ochentas. Me gustaría saber qué porcentaje del presupuesto sacrificaron para pagar la licencia del corte clásico Cum On Feel the Noize (¡y ni siquiera es un "cover", sino la versión original de Slade!)
Cierto, nada de esto logra que Dead Ant se convierta en una buena película. Y, además, los efectos digitales son atroces. Sin embargo, los devotos del Cine B (como yo) tal vez encontrarán suficientes razones para apreciar el esfuerzo del director y el sincero desempeño del elenco que tomó su trabajo en serio (pero no demasiado en serio) para divertirnos con sus absurdos excesos. En lo personal, todo valió la pena tan solo para escuchar la canción "Side Boob".
Calificación: 7

IMDb

Sunday, May 12, 2019

Wine Country



Síntomas: Para celebrar los cincuenta años de Rebecca (Rachel Dratch), sus amigas rentan una casa en el Valle de Napa, y se disponen a pasar un fin de semana de vino y diversión. Pero la convivencia revelará secretos que podrían alterar la relación de estas inseparables mujeres.

Diagnóstico: Wine Country es una película mediocre, pero también es una divertida experiencia para los fans de Saturday Night Live (como yo) que disfrutaron en los noventas el trabajo de las escritoras y actrices que ahora participan en esta cinta, incluyendo a Amy Poehler (también como directora), Rachel Dratch, Ana Gasteyer, Maya Rudolph, Tina Fey, Paula Pell, Emily Spivey y Liz Cackowski (estas tres últimas trabajaron en SNL como escritoras, pero desde entonces han encontrado amplias oportunidades para pasar al otro lado de la cámara). Creo que no exagero al decir que el desempeño individual y colectivo de estas mujeres cambió el rostro de la comedia moderna, creando oportunidades para promover nuevas voces humorísticas, y para destruir (al menos parcialmente) los estereotipos de "esposa sufrida" y "secretaria" donde frecuentemente se veían relegadas.
Desde luego eso no disculpa el torpe y difuso libreto de Wine Country (co-escrito por Spivey y Cackowski) que da muchas vueltas sin encontrar un rumbo concreto durante la mayor parte de la película; ni la irregular dirección de Poehler, esforzándose por lucir a sus amigas en momentos graciosos o emotivos, pero sin considerar el flujo natural de la historia (¿cuál historia?)
Por suerte Wine Country no depende del libreto para hacernos reír; su principal función es crear excusas para capturar la chispeante interacción de estas actrices, alimentada por la genuina amistad que han cultivado en la vida real durante más de veinte años. Y Poehler, como directora, genera continuas oportunidades para que el reparto improvise diálogos hilarantes y espontáneos, de los cuales yo estimaría que solo funciona el cincuenta por ciento. Pero, en mi caso personal, ese porcentaje inspiró suficientes risas para recomendar esta película, con todas las atenuantes antes mencionadas (conviene señalar en este punto la naturaleza altamente subjetiva del humor, así que tomen esta "recomendación" con un grano de sal).
También debo aclarar que Wine Country no es simplemente una comedia de Will Ferrell con pronombres femeninos. Poehler, Spivey y Cackowski realmente trataron de explorar los retos y preocupaciones de las mujeres profesionales en la edad madura, lo cual significa que no todos los chistes son sobre sexo ni funciones corporales. Desde luego hay vulgaridad y flatulencia, pero eso no es todo lo que quiere expresar la película. Cada personaje llega a la reunión con su propio "equipaje emocional", incluyendo frustraciones laborales, inseguridad sobre el futuro, crisis médicas propias de la edad, y una sensación general de descontento con la vida que cada una enfrentará a su manera.
Sin embargo no es tan serio como suena; por realistas que sean los problemas, siempre van acompañados por algún chiste o rutina cómica que aleja la melancolía. Bueno, hasta la sub-trama romántica (entre Paula Pell y una mesera interpretada por Maya Erskine) toma un sorpresivo giro satírico en contra de los jóvenes "milenios"... probablemente mi secuencia favorita de la película. Y, sin embargo, no es una crítica maliciosa... simplemente honesta y bastante acertada sobre el abismo cultural que experimenta la gente de mi edad.
Al igual que ha ocurrido en otras cintas realizadas por comediantes (como Sisters o Don't Think Twice), el argumento de Wine Country sufre graves problemas de tono y estructura que podrían arruinar una película de cualquier otro género. Afortunadamente ya acepté que, en estos casos, lo importante es el coeficiente de risas por escena, la simpatía natural de los actores, y la conexión que sentimos con los personajes. Bajo esos criterios, Wine Country me pareció graciosa y bastante recomendable, sobre todo para adultos (hombres o mujeres) que comparten las mismas situaciones que las protagonistas (en lo personal me identifiqué con los dolores musculares y el estigma de los "placeres culpables"). Pero quienes prefieran humor más organizado y un mensaje más específico, mejor vean un par de episodios de Key & Peele, o Inside Amy Schumer. Porque, honestamente, Saturday Night Live ya no es lo mismo que antes.
Calificación: 8

IMDb

Friday, May 10, 2019

Lo Que Fuimos (What They Had)



Síntomas: Ruth Everhardt (Blythe Danner) sufre ocasionales episodios de demencia que se están volviendo más peligrosos con la edad. Entonces su esposo Bert (Robert Forster) y sus hijos Nick (Michael Shannon) y Bridget (Hilary Swank) se reúnen para evaluar la decisión de ponerla en una casa de reposo, lo cual desata intensas emociones y rencores que cambiarán sus vidas para siempre.

Diagnóstico: No tenía mucho interés en Lo Que Fuimos porque, francamente, casi siempre encuentro los dramas familiares demasiado artificiales, tratando de inspirar emociones por medio de exageración en vez de un buen libreto y sólida caracterización. Sin embargo, Lo Que Fuimos resultó ser una agradable sorpresa que desafió mis prejuicios por medio de un guión perfectamente balanceado, excelentes actuaciones, y la dirección de Elizabeth Chomko, demostrando su capacidad para crear situaciones creíbles y diálogos elocuentes, así como un entorno creativo donde el reparto puede hacer su trabajo sin forzar el drama ni competir por la atención de la cámara. En resumen: Lo Que Fuimos es una "rebanada de vida" sincera e impactante justamente por su moderación y realismo; y también es el sobresaliente debut de una directora con gran potencial para explorar los temas universales que se ocultan en las historias íntimas y personales.
Lo Que Fuimos examina una familia en transición, aferrándose a la confortante rutina a pesar de las circunstancias que anuncian un cambio inminente en la dinámica familiar. Para algunos el cambio será negativo; para otros, positivo; y todo comienza cuando Ruth (Blythe Danner), la matriarca de la familia Everhardt, sale a pasear en camisón durante una gélida noche en Chicago. Bert (Robert Forster), su esposo, pide ayuda a sus hijos Bridget (Hilary Swank) y Nick (Michael Shannon), quienes desde luego están atravesando sus propias crisis personales; y aunque ambos tienen ideas contradictorias sobre la solución del problema, sus intenciones están motivadas por el genuino amor que los une... aunque a veces los separa, porque conocen demasiado bien sus respectivos defectos.
No es una historia particularmente original ni extraordinaria, pero la sensibilidad de la directora y la fuerza de los actores logran que el material trascienda su elemental premisa.
En el papel de Bridget, Hilary Swank aprovecha su talento para crear personajes estoicos por fuera y vulnerables por dentro, que no necesitan hablar para expresar lo que están pensando. Como ejemplo puedo señalar las escenas donde Bridget sale a correr en las mañanas. La excusa es el ejercicio físico, pero claramente son respiros para alejarse de su familia y evaluar las cosas a su propio ritmo.
En el papel de su hija Emma, Taissa Farmiga tiene un buen desempeño, aunque su particular sub-trama se siente un poco superflua. Tal vez la directora quiso añadir una perspectiva adolescente como contraste de tantas opiniones adultas, y ciertamente funciona; sin embargo diría que Farmiga es quien menos contribuye a la cinta (lo cual no es un insulto contra la actriz, cuyo trabajo siempre me gusta, sino una observación sobre la función del personaje). El gran Michael Shannon interpreta a Nick, cuya brusquedad y materialismo ocultan emociones reprimidas desde hace años, que podrían explotar en el momento más inoportuno. A pesar de ser un antagonista parcial de Bridget, su punto de vista es quizás el más racional de la familia... y también sirve para añadir un poco de humor como desahogo del drama.
Robert Forster es Bert, el padre estricto y obstinado que se niega a aceptar los cambios que se vuelven cada vez más evidentes; y, en el papel de Ruth, Blythe Danner es simplemente espectacular, humanizando la demencia senil sin sacrificar la naturaleza del personaje.
Mi única queja sería que Lo Que Fuimos se alarga un poco durante el segundo acto. Para la cuarta o quinta discusión sobre alguna de las crisis familiares (la enfermedad de Ruth, la rebeldía de Emma, el matrimonio infeliz de Bridget, etc.), se empieza a notar una repetición en la fórmula; pero no es un problema grave, y de cualquier modo nos permite pasar más tiempo con estos entrañables personajes.
Lo Que Fuimos no es uno de esos dramas "de prestigio" que buscan desesperadamente nominaciones a premios cinematográficos; y tampoco es un desfile de "duelos de actuación" entre egos fuera de control. Por el contrario, Lo Que Fuimos me pareció un excepcional "anti-drama" enfocado en los pequeños conflictos que tienden a crecer si los ignoramos por demasiado tiempo. Un sólido mensaje adornado por extraordinarios actores y la clara visión de su directora. Y sin el menor atisbo de cursilería; tan solo por eso merece una entusiasta recomendación.
Calificación: 9

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Thursday, May 9, 2019

The Man Who Killed Don Quixote



Síntomas: El arrogante director Toby Grisoni (Adam Driver) está en España dirigiendo un comercial de vodka con el personaje de Don Quijote de la Mancha (José Luis Ferrer). Entonces encuentra a Javier (Jonathan Pryce), un anciano que cree ser el genuino Quijote, y Toby termina sirviendo como improvisado Sancho Panza, iniciando una serie de desventuras que podrían ser reales, o sueños febriles ocasionados por sus sentimientos de culpa. O algo así.

Diagnóstico: Me encantaría poder decir: "¡Valió la pena esperar veinticinco años para ver The Man Who Killed Don Quixote!" Desafortunadamente esta complicada producción (el director encontró tantas tantas dificultades para filmarla que hasta se hizo un documental al respecto) no fue el apoteótico clímax creativo de Terry Gilliam, sino una mediana película que visita los temas clásicos del cineasta, pero sin su habitual energía y convicción dramática.
Por otro lado, se me ocurre que The Man Who Killed Don Quixote fue una especie de terapia cinematográfica donde Gilliam tuvo oportunidad de reflexionar sobre su carrera, explorar su obsesión con los mundos imaginarios, y renovar su motivación para continuar la batalla contra el "mainstream" en la realización de su visión artística.
En otras palabras: The Man Who Killed Don Quixote es una pseudo-auto-biografía de Terry Gilliam que no está enfocada en su vida "real", sino en su perfil psicológico. De este modo, el director adopta simultáneamente la identidad de Don Quijote, empeñado en cumplir su misión por descabellada que parezca; y el inflexible pragmatismo de Sancho Panza, quien ve cien razones para detener esa locura... aunque termina participando en ella porque la alternativa es el aburrimiento de la vida normal.
Una vez que aceptamos esa teoría, The Man Who Killed Don Quixote es una experiencia única y recomendable... pero solo para fans de Terry Gilliam. Sus clásico estilo está presente, y cuenta con el respaldo de un brillante reparto para dar vida a los excéntricos personajes que representan diversas facetas de su personalidad, lo cual añade significado al fracturado tapiz de sueños, melodrama y romance que integran el relato.
En el papel de Toby, Adam Driver empieza como un arrogante director demasiado seguro de su talento, pero desencantado con su trabajo actual, filmando comerciales para un misterioso Productor (Stellan Skarsgård), cuya esposa Jacqui (Olga Kurylenko) está empeñada en causar problemas. Entonces Toby encuentra el DVD de una película estudiantil que realizó diez años atrás en la misma región de España, y decide visitar el pueblo donde rodó aquel cortometraje. Y así comienza su viaje al pasado, al interior de su mente, y a la fantasía de un viejo zapatero (Jonathan Pryce) que asegura ser el auténtico Don Quijote, quien necesita un nuevo Sancho Panza para rescatar a la idealizada Dulcinea... en realidad Angélica (Joana Ribeiro), una joven actriz que también participó en la cinta estudiantil de Toby.
Todo eso suena revuelto, y apenas estamos empezando. Eventualmente las cosas se complican con los habitantes de un campamento musulmán, una visita de la Inquisición (nadie los esperaba, supongo), y la elaborada fiesta de un inversionista ruso (Jordi Mollà) que podría financiar el siguiente proyecto de Toby. Pero, ¿a qué costo para su integridad artística y moral?
Como dije, es muy fácil encontrar paralelismos entre la confusa narrativa de The Man Who Killed Don Quixote y la carrera de Terry Gilliam (incluyendo muchas referencias "meta" a los obstáculos que enfrentó la filmación)... pero solo funcionan para seguidores del cineasta. Como película convencional, The Man Who Killed Don Quixote es un caótico desastre con excelentes actuaciones, espectaculares locaciones, y atractiva cinematografía para adornar un argumento que da muchas vueltas, y parece evadir intencionalmente el orden lineal de causas y consecuencias; porque, simplemente, así no trabajan las cosas en la mente de Terry Gilliam.
En conclusión: me alegra que por fin podamos ver The Man Who Killed Don Quixote; y sin duda aprecié el introspectivo paseo por el consciente/subconsciente de uno de mis directores favoritos. Sin embargo no podría recomendarla como sano entretenimiento con un trasfondo psicológico. Prácticamente todas las películas de Terry Gilliam cubren esa descripción (mis favoritas: The Fisher King, The Adventures of Baron Munchausen y Twelve Monkeys); sin embargo The Man Who Killed Don Quixote estaba demasiado ocupada con su auto-examen para contar una historia congruente. No importa. Existen muchos directores dedicados a eso; pero solo hay un Terry Gilliam.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, May 8, 2019

The Wandering Earth (Liu Lang Di Qiu)



Síntomas: Debido a la expansión del Sol, la vida en la Tierra se extinguirá en aproximadamente 100 años. Entonces, todos los recursos del planeta se dedican a la construcción de enormes motores que sacarán a la Tierra de su órbita y la llevarán a Alfa Centauri, en un viaje que durará 2,500 años. Sin embargo esta "Tierra Vagabunda" encuentra su primer grave problema durante su aproximación a Júpiter, poniendo en peligro el futuro de la humanidad.

Diagnóstico: Las novelas del escritor chino Cixin Liu tienen vastas ideas y múltiples personajes entretejidos en una densa red narrativa que, hasta ahora, nadie había intentado adaptar a cine, porque parecía una labor imposible. Sin embargo, el director Frant Gwo hizo su mejor esfuerzo, y el resultado es The Wandering Earth, una película ciertamente épica en ambición, pero limitada por las restricciones del medio cinematográfico. Creo que una historia tan interesante y complicada hubiera funcionado mejor como trilogía, o incluso como una serie de televisión que pudiera dedicar el tiempo necesario para explorar la maravillosa ciencia de la premisa, sus grandes temas filosóficos y humanistas, y el ejército de personajes involucrados en cada etapa de la operación "Wandering Earth", donde destacan los miembros de una familia separada por miles de kilómetros, pero unida en un solo propósito.
Esto significa que, para variar, todo ocurre demasiado rápido en The Wandering Earth. Los cataclísmicos problemas, las inspiradas soluciones, las tragedias y rescates... simplemente no hay tiempo para asimilar la gravedad de estos eventos, de modo que hasta las más dramáticas escenas sufren de una ligereza que diluye su impacto y reduce nuestra conexión con los personajes.
El director y sus guionistas tratan de compensar la situación con grandes discursos, devastadores sacrificios y, sobre todo, con la escala cósmica (literalmente) del melodrama y los espectaculares efectos visuales que adornan prácticamente cada cuadro de The Wandering Earth... pero es solo una solución parcial que no resuelve por completo los problemas de la cinta.
Por el lado positivo... todo lo demás. El argumento está repleto de ingeniosos planteamientos científicos y pasmosos conceptos tecnológicos que hacen creíble el descabellada plan de trasladar la Tierra a un nuevo sistema solar. Obviamente es una solución desesperada, con terribles consecuencias potenciales que podrían acelerar la destrucción del planeta en vez de salvarlo; y hubiera sido fascinante explorar cada reto de la misión con mayor detalle. Pero, como dije, todo se vuelve rápido y superficial cuando hay que acomodar una historia tan grande en dos horas de duración.
Las actuaciones también sufren por esa decisión; los personajes quedan reducidos a simples estereotipos para evitar largas explicaciones sobre su carácter (ejemplo: el joven rebelde con "daddy issues", el heroico astronauta, el "geek" científico, etc.), y solo en contadas ocasiones logré sentir un atisbo de las emociones que el director y el reparto trataron de evocar con su desempeño, sin duda competente, pero muy comprimido, como todo lo demás en esta película.
Aún así, The Wandering Earth me pareció una experiencia muy recomendable que respeta el espíritu de su autor literario, y celebra la titánica labor del equipo técnico y creativo que, a pesar de tantas limitaciones, logró realizar un aparatoso “blockbuster” sin sacrificar su trasfondo ideológico e inspirador mensaje de unidad y cooperación internacional. Siempre me estoy quejando de películas que tienen demasiado "relleno"; The Wandering Earth es lo contrario: una abundancia de fascinante contenido que pasa demasiado rápido para saborearse como merece. Pensándolo bien, es un triunfo que haya resultado tan coherente y divertida.
Calificación: 8.5

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Monday, May 6, 2019

I Trapped the Devil



Síntomas: Después de una tragedia personal, Steve (Scott Poythress) se encerró en la casa de sus padres y se aisló de su familia. Y ahora, un par de años después, su hermano Matt (AJ Bowen) y su esposa Karen (Susan Burke) deciden visitarlo para ver cómo se encuentra. Pero lo que descubren cambiará su concepto del mundo... o quizás solo de Steve.

Diagnóstico: Gracias a ese oportuno título no es spoiler señalar que I Trapped the Devil sigue el modelo de películas como The Nun y The Devil's Rock (por no mencionar el clásico episodio "The Howling Man", de The Twilight Zone), donde una entidad sobrenatural es capturada por individuos que deberán enfrentar las consecuencias de sus actos.
Sin embargo, en el caso de I Trapped the Devil, gran parte del drama consiste en evaluar la fidelidad de esa cuestionable afirmación. Steve sufrió una gran pérdida de la que nunca se recuperó; y el dolor fue tan grande que afectó su estado mental, como descubren Matt y Karen cuando llegan a la antigua casa familiar que Steve fortificó (con cruces en las puertas) para evitar que escape su "prisionero". Entonces los recién llegados deben decidir si Steve perdió la razón, o si realmente logró "capturar al Demonio". Y, como espectadores, tenemos oportunidad de examinar la "evidencia" que nos ofrece el director/escritor/editor/productor Josh Lobo (quien, por cierto, ayudó a construir los maravillosos escenarios de Dave Made a Maze) en forma de los misteriosos sonidos, voces, y mensajes que recibe Steve por medio del viejo televisor que se prende y apaga por sí solo.
I Trapped the Devil funciona muy bien durante el primer acto, mientras establece la situación y desarrolla esa deliciosa incertidumbre sobre la naturaleza del hombre atrapado en el sótano. ¿Es una víctima inocente del trauma psicológico de Steve? ¿O algo más peligroso? Matt y Karen no saben qué pensar... Matt quiere creerle a su hermano, pero Karen, más práctica, se da cuenta de que podrían ser cómplices de secuestro, y deben avisar de inmediato a la policía.
Y así llegamos al segundo acto, el cual desafortunadamente da muchas vueltas para ganar tiempo en lo que llega el perturbador final.
Es común encontrar esta estructura en cintas de bajo presupuesto; el director tuvo una buena idea que convirtió en una provocativa situación... pero no sabe exactamente cómo desarrollarla, y entonces se ve en la necesidad de añadir relleno para ganar tiempo hasta que llega al final. Claro, Lobo aprovecha ese largo interludio para enriquecer el pasado de personajes, ofreciendo detalles sobre los eventos que condujeron al deterioro de su relación familiar. Pero no fue suficiente, lo cual nos deja con cuarenta minutos de pensativas caminatas, miradas furtivas, y coloridas tomas del interior de la casa, iluminada principalmente por decoraciones navideñas.
Lo cual, para ser justos, le da una identidad visual muy atractiva a I Trapped the Devil. Aunque las imágenes me parecieron muy oscuras, terminó gustándome la cinematografía de Bryce Holden, que básicamente consiste en impenetrables sombras con pequeñas áreas de color para guiar nuestros ojos a las inquietantes composiciones de cámara que nos contagian con la paranoia de los personajes, y la claustrofobia de una modesta casa suburbana transformada en prisión infernal (figurativamente, desde luego).
Entonces llega (¡por fin!) el tercer acto, y las cosas mejoran considerablemente, con un poco de sangre, decisiones imposibles, y un final algo previsible, pero con pequeñas sorpresas que me dejaron satisfecho, e interesado en los futuros proyectos del director Josh Lobo. Si logró tanto con una casa y foquitos de colores, apenas puedo imaginar lo que podría hacer con un buen presupuesto y más de tres actores. En resumen: I Trapped the Devil me pareció una cinta modesta, pero bien realizada, con algunas fallas estructurales que es fácil ignorar gracias a sus aciertos artísticos. No llega al nivel de "joya oculta", pero tampoco necesita alcanzarlo para ofrecer ochenta minutos de horror psicológico que podría volverse sobrenatural. A fin de cuentas todos cometemos errores.
Calificación: 7.5

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