Thursday, November 14, 2019

In the Shadow of the Moon



Síntomas: En 1988, varias personas mueren de inexplicables hemorragias en la ciudad de Filadelfia, y el policía Thomas Lockhart (Boyd Holbrook) pasa varias décadas tratando de averiguar lo que realmente sucedió.

Diagnóstico: Incluso cuando son imperfectas, me gustan las películas "hibridas" que se arriesgan a combinar géneros en busca de algo nuevo, aunque esté construido con piezas... no tan nuevas. In the Shadow of the Moon es un buen ejemplo de esta abstracta categoría, pues comienza como thriller policíaco sobre asesinos seriales, luego se transforma en drama familiar con comentario social, y termina como ciencia ficción... o como quieran describir los elementos fantásticos que gradualmente se incorporan al argumento.
Para balancear las cosas, primero mencionaré algunos elementos negativos que hacen la cinta "imperfecta" (en mi humilde opinión). En su modalidad de thriller policíaco, In the Shadow of the Moon utiliza demasiados clichés; por ejemplo, la víctima inocente para demostrar que las cosas van en serio; el testigo que guardó documentos durante años sin razón aparente; y, desde luego, la enorme coincidencia de encontrar al asesino EXACTAMENTE el mismo día que planea cobrar una nueva víctima.
En un plano más general, también sentí un exceso de personajes que no contribuyen a la historia. El más notable es el Detective Holt, interpretado por Michael C. Hall (más conocido como Dexter, de aquella memorable serie televisiva sobre otro asesino serial). Hall es el nombre más famoso de la película, y sin embargo lo relegan a un papel secundario que no aprovecha al actor, ni parece particularmente importante para la trama.
Pasando a lo bueno... todo lo demás. In the Shadow of the Moon se desarrolla en varios períodos históricos (los ochentas, los noventas, y principios del siglo veintiuno), y cada uno de ellos está filmado con el estilo característico de esa década. Así, la sección de los ochentas parece una "buddy movie" con Thomas y su compañero Maddox (Bokeem Woodbine) siguiendo la pista del asesino que mata con un inescrutable "modus operandi". En los noventas, Thomas es el detective rebelde que no obedece las reglas, pero obtiene resultados, demonios; y, años después, se transforma en el clásico ex-policía alcohólico y obsesionado con el crimen que nunca logró resolver. El paso del tiempo se refleja en la textura misma de la película, pero sin caer en afectaciones "retro"; afortunadamente el director Jim Mickle (Stake Land) reconoció que "menos es más".
Sin embargo, lo que más me gustó de In the Shadow of the Moon fue la historia misma, compleja pero lógica (la mayor parte del tiempo), con múltiples pistas para resolver el misterio, y al mismo tiempo guardando las mejores sorpresas para el final. Sí, algunas revelaciones se sienten forzadas, y no conviene analizar mucho la sucesión de causas y consecuencias; pero eventualmente todo conduce a un final razonablemente satisfactorio, y más emotivo de lo que yo esperaba.
In the Shadow of the Moon es otra exclusiva de Netflix que entretiene durante dos horas, y puede olvidarse de inmediato. Pero en verdad se esforzó por hacer algo diferente; y aunque de vez en cuando tropieza con su propia ambición, el resultado me pareció superior al promedio, y suficientemente creativo para destacar en el rancio sub-género de asesinos seriales. O de dramas familiares "con mensaje". Finalmente, no presten atención al discurso astronómico del científico que sabe más de lo que aparenta, porque realmente no sabe ni la mitad de lo que aparenta.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, November 13, 2019

Aniara



Síntomas: La crisis climática dejó la Tierra inhabitable, y la gente que puede pagar emigra a Marte en la enorme nave Aniara. El viaje debería durar tres semanas, pero un accidente los obliga a desviarse de la ruta original, y podrían tardar varios años en llegar a su destino.

Diagnóstico: Una película sueca de ciencia ficción inspirada en un poema de 1956... ¿por qué no? Después de todo, los temas de Aniara son eternos, y se han utilizado repetidamente para explorar el colapso de la civilización y la fragilidad del balance social cuando surgen cambios abruptos en la rutina cotidiana. Desde la clásica novela "The Lord of the Flies", hasta la reciente película Passengers, es fascinante contemplar la evolución (o "de-volución") de la humanidad en situaciones de aislamiento y desesperanza, cuando todo parece perdido, y no existe motivación suficiente para obedecer las reglas normales.
En el caso de Aniara, la crisis es más psicológica que física. La nave Aniara tiene sistemas de filtración y cultivos hidropónicos para alimentar a los pasajeros por tiempo indefinido, lo cual significa que no morirán de hambre. Además, la nave es como una ciudad flotante con todas las comodidades de la Tierra, incluyendo centros comerciales, bares, teatros, y una curiosa tecnología llamada "Mima", capaz de recrear imágenes y sensaciones de la Tierra en la mente de los pasajeros. La oficial Mimaroben (Emelie Jonsson) se encarga de la operación y mantenimiento de este sistema, y al principio no tiene muchos "clientes". Pero cuando el viaje se extiende por causas de fuerza mayor, más y más pasajeros quieren usar a Mima para evadir la realidad y revivir momentos agradables
Afortunadamente no todo es fatalismo. Los directores Pella Kagerman y Hugo Lilja compensan el drama existencial con detalles humorísticos, momentos de gran compasión, y hasta un poco de romance que alivia la soledad de los tripulantes y genera tímido optimismo por su incierto futuro. De hecho, algunos pasajeros opinan que sería mejor vivir en la nave en vez de llegar a Marte, donde las condiciones de vida no serán tan agradables como en este enorme "hotel" espacial. Es una perspectiva válida, pero no todos están de acuerdo.
En el papel de Mimaroben, Emelie Jonsson transmite la responsabilidad de una oficial confiable y dedicada a su deber, aunque a veces olvida su bienestar personal. En papeles secundarios encontramos a Anneli Martini como una astrónoma pesimista (o quizás realista) que se arriesga a decir cosas que nadie quiere admitir; Arvin Kananian como el inflexible Capitán que no quiere romper las reglas; y Bianca Cruzeiro como Isagel, la piloto fría y distante que se aísla de los demás como mecanismo de defensa. Las actuaciones son realistas pero sutiles, con ese sobrio estilo europeo que proyecta las más intensas emociones con mínima expresividad.
Por su parte, los directores Kagerman y Lilja dividen la historia en capítulos que describen los cambios principales a bordo de la Aniara, dejando a nuestra imaginación los procesos graduales que condujeron a ellos. De este modo la cinta funciona como ciencia ficción analítica, o como fábula humanista cuyo mensaje podemos interpretar a nuestro antojo. Quizás la nave representa a la Tierra en camino a la destrucción ecológica; también podría ser una alegoría sobre consumismo; o simplemente un drama romántico en un contexto semi-apocalíptico. Como quieran verla, Aniara me pareció una experiencia profunda y satisfactoria que podría recomendar para fans de la ciencia ficción "seria", fundamentada en ideas en vez de imágenes. Habiendo dicho eso, mi única queja sería que el diseño de producción no se esforzó mucho para unificar el interior de la nave Aniara. Claro, no es una película hollywoodense con presupuesto ilimitado, y obviamente filmaron en sitios reales; pero quizás un poco de "set dressing" hubiera vendido la ilusión de que estamos en una inmensa nave espacial, en vez de prosaicos edificios terrestres. Como sea, el drama y los personajes de Aniara compensan esta limitación, y nos acompañan en un viaje a las regiones más oscuras de la mente humana. Con una posible escala en Marte.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, November 11, 2019

Assassinaut



Síntomas: Diez años después de una guerra nuclear, cuatro niños son elegidos para viajar al espacio como "embajadores de paz"; pero la misión de complica y terminan en un planeta desconocido.

Diagnóstico: La premisa de Assassinaut suena como un episodio de Space Cases, donde varios niños aprendían lecciones de vida mientras viajaban por el espacio, visitando nuevos planetas y conociendo criaturas extraterrestres. Excepto que aquella inocente serie nunca fue tan perturbadora y sangrienta como Assassinaut.
En el 2011, el director Drew Bolduc me sorprendió con la grotesca película The Taint (lo digo como un cumplido), cuyas violentas atrocidades y controversial argumento (hombres infectados por un virus que los convierte en violadores de mujeres) ocultaba provocativas observaciones sobre la sociedad contemporánea. Y ahora, en Assassinaut, Bolduc creó una perversa versión del género "young adult", repleta de sangre e ideas subversivas, aunque ligeramente diluidas para facilitar su asimilación comercial. Y aún así el resultado fue suficientemente bizarro para atraer a los fans del cine "raro" (como yo), del "gore" (también yo), y de la ciencia ficción austera y cerebral que plantea fascinantes preguntas, aunque no siempre tiene tiempo de responderlas (sí, otra vez yo).
Assassinaut comienza con un ambiguo prólogo donde el Presidente del Mundo es brutalmente asesinado, lo cual desata una guerra nuclear. Diez años después, cuatro niños son seleccionados para viajar a la Estación Espacial Presidencial en órbita de un lejano planeta que podría ser el nuevo hogar de la humanidad. Pero un ataque terrorista los obliga a escapar en una cápsula salvavidas, y terminan en el planeta aparentemente desierto, aunque no exento de peligros.
Suena simple, pero es mucho más complicado de lo que parece. Afortunadamente Bolduc ofrece pistas a lo largo de la película para sacar nuestras propias conclusiones. Mientras tanto, podemos seguir las aventuras de Sarah (Shannon Hutchinson), Charlie (Jasmina Parent), Tom (Johnathan Newport)(sic) y Brooke (Yael Haskal), cuyas diferencias de actitud generan continuos conflictos durante la exploración del nuevo mundo en busca de provisiones y otros sobrevivientes de la Estación Espacial.
Sin embargo, nada de esto describe el inusual estilo de Assassinaut... en parte "retro", en parte satírico, y simultáneamente cínico y optimista. Quizás podría describirse como "ciencia ficción slasher". O como "horror espacial artístico". No es una comparación exacta, pero me recordó otras obras de difícil clasificación, como High Life, Prospect, y Starfish.
Independientemente de etiquetas, las actuaciones me parecieron excelentes, resaltando la de Shannon Hutchinson como Sarah, la idealista líder del grupo; Vito Trigo como el irritable Comandante que no tolera a los niños; y Johnathan Newport (así escribe su nombre) como Tom, el odioso niño rico que fue seleccionado para viajar al espacio por la influencia de sus padres. Realmente me dieron ganas de ahorcarlo desde su primera escena, lo cual hace más satisfactoria su particular sub-trama.
Por el lado técnico, la dirección de Drew Bolduc muestra gran estilo sin distraernos de la historia principal; los efectos especiales reflejan el bajo presupuesto de la cinta, pero sin sacrificar creatividad ni profesionalismo; y la cinematografía de Kunitaro Ohi añade una exótica atmósfera para disfrazar las prosaicas locaciones donde se filmaron los interiores de la estación espacial (probablemente un barco) y los paisajes extraterrestres (los impresionantes bosques de Virginia).
Entonces, Assassinaut me gustó mucho, pero su afectada narrativa y lánguido ritmo requieren paciencia y disposición para aceptar escenas confusas sin cuestionar su valor dramático. Además, el final llega sin aviso alguno, dejando en el aire muchas cosas que me hubiera gustado explorar con mayor detalle. Pero, bueno... supongo que el misterio es parte de su encanto. Como sea, Assassinaut me pareció una notable muestra de ciencia ficción "indie", con grandes ideas esbozadas en trazos concisos que no requieren espectáculo visual para mantener nuestro interés, ya que todo lo bueno ocurre en nuestra imaginación. Y, de vez en cuando, en las entrañas de humanos infectados.
Calificación: 8.5

IMDb

Saturday, November 9, 2019

Rey de Ladrones (King of Thieves)



Síntomas: Cinco criminales retirados de asocian con un joven experto en electrónica para robar una bóveda de seguridad en Hatton Garden, uno de los barrios más vigilados de Londres.

Diagnóstico: ¿No vimos a Michael Caine haciendo esta misma rutina en Going in Style? Sí y no. Aquella comedia también siguió a una pandilla de viejitos planeando un robo; pero el director James Marsh (The Theory of Everything) tomó un camino distinto con Rey de Ladrones, dándole un tono más serio y realista que rinde tributo al cine criminal de los años setentas, con el beneficio adicional de una moderna sensibilidad para contrastar las diferencias entre la "vieja escuela" y la cruda realidad contemporánea.
El resultado es un thriller mediocre y sin rumbo; pero, eso sí, con abundante carácter y personalidad, gracias a los ancianos ladrones que enfrentan su último "trabajo" con sorprendente audacia, sin importar los estragos de la edad. Desafortunadamente el "gran golpe" termina muy rápido, y el resto de la película se enfoca en los conflictos de individuos paranoicos y desconfiados, junto con las inevitables traiciones, discusiones, y retos prácticos para convertir el botín en dinero. Al mismo tiempo seguimos la investigación policíaca que despierta exageradas especulaciones sobre "el robo de joyas más grande en la historia" (¿Mencioné que Rey de Ladrones está basada en hechos reales?) Sin duda hay elementos interesantes en todo este melodrama... pero nunca alcanza el delicioso suspenso del principio, dejando la película con una sensación de desequilibrio... el postre primero, y la ensalada al final.
Como premio de consolación tenemos el aderezo principal: las tremendas actuaciones de varios titanes británicos que cargan la película sobre sus (cansados) hombros, y son capaces de rescatar las más trilladas situaciones con su poderosa presencia. El "Rey de los Ladrones" (y de los Actores) es Michael Caine, dominando cada escena con su habitual fusión de calma y buen humor... excepto cuando las cosas se complican, y deja de ser el viudo afable para transformarse en un estricto líder de implacables principios. Si sugiere cortar a alguien en pedazos, sabemos que no está bromeando. Ray Winstone tiene amplia experiencia interpretando criminales, y aún así encuentra nuevas texturas como el cómplice más peligroso por su creciente ambición. Jim Broadbent, generalmente encasillado en papeles de anciano distraído, sorprende con el fuego interno que rara vez tiene oportunidad de liberar. Michael Gambon llega tarde a la película, pero la enriquece con su excéntrica interpretación de "Billy the Fish". Y Charlie Cox (más conocido como Daredevil) es el joven experto en electrónica que planeó el robo, sin saber en lo que se estaba metiendo.
La chispeante dinámica de esta pandilla ayuda a mantener nuestra atención, pero incluso su esfuerzo conjunto no alcanza a rescatar Rey de Ladrones de su insípido libreto (escrito por Joe Penhall, inspirado en un artículo de Vanity Fair mucho más interesante que la película). La dirección de James Marsh es ágil y creativa (me gustó mucho cómo presenta la investigación policíaca); y sin duda fue un placer pasar dos horas con tanto talento "clásico". Pero todos merecían mejor material; hasta los clichés de Going in Style fueron más satisfactorios.
Calificación: 7

IMDb

Friday, November 8, 2019

Doctor Sueño (Doctor Sleep)



Síntomas: Varias décadas después de su horrible experiencia en el Hotel Overlook, Dan Torrance (Ewan McGregor) reconstruyó su vida y encontró un trabajo donde puede usar su "resplandor" (poderes psíquicos) para ayudar a los demás. Pero una misteriosa mujer llamada Rose (Rebecca Ferguson) está cazando niños con similares habilidades, y Dan se ve obligado a intervenir.

Diagnóstico: Antes que nada, un poco de contexto: no soy fan de la película The Shining (1980), aunque respeto su importancia en la cultura popular (reforzada por el reciente documental Room 237, y por su inclusión en la cinta Ready Player One). Y tampoco me gustó el libro "Doctor Sleep" de Stephen King, porque parece tres novelas comprimidas en una, con todas las grietas y rebabas que ello implica.
Sin embargo, sentía tenue entusiasmo por la película Doctor Sueño debido a la participación del director Mike Flanagan, cuya carrera he admirado desde Absentia (2011)... aunque tampoco lo considero infalible. Y, afortunadamente, me complace decir que en Doctor Sueño Flanagan logró lo imposible: simplificar la atestada narrativa del libro sin sacrificar sus temas, y al mismo tiempo crear una respetuosa secuela de la película The Shining, incorporando los cambios realizados por Stanley Kubrick sobre la novela original de Stephen King. Claro, la fusión de propósitos tan dispares provocó algunos bordes ásperos y costuras visibles en el tejido dramático de Doctor Sueño... pero a fin de cuentas me pareció una sólida película de terror que puede disfrutarse bajo cualquiera de esos criterios... como adaptación de una novela problemática; y como secuela de una icónica película que no necesitaba continuación. En resumen: un notable trabajo de Mike Flanagan, y una parcial redención de Stephen King por el desfile de mediocridades inspiradas en sus obras que hemos sufrido últimamente (desde las horribles, como The Dark Tower, hasta las tolerables, como Gerald's Game, del mismo Flanagan).
En su forma más básica, Doctor Sueño explora tres personajes con distintas perspectivas del "resplandor". Dan Torrance (Ewan McGregor) descubrió que podía reprimir sus poderes por medio del alcohol, y terminó arruinando su vida, hasta que encontró la manera de canalizarlos positivamente. Por otro lado, "Rose el Sombrero" (Rebecca Ferguson) sufre una forma más compleja de adicción, que la obliga a buscar niños con "resplandor" para extraer su esencia (no pregunten). Y, finalmente, la niña Abra Stone (Kyliegh Curran) apenas está descubriendo sus poderes, pero son tan fuertes que atraen la atención de Rose y Dan, lo cual eventualmente conduce a una conflicto del que no todos saldrán vivos.
Ewan McGregor captura el tormento existencial de Dan, viviendo un precario presente, temeroso del futuro, e incapaz de olvidar el pasado. El trauma psicológico que sufrió en su infancia (como vimos en The Shining) influye en todas sus decisiones; y aunque su transformación heroica tiene algunos tropiezos, se gana nuestra confianza como protagonista cuando comprendemos su auténtica motivación. En el papel de Rose, Rebecca Ferguson entrega la actuación más intensa de su carrera (en mi humilde opinión), aderezada con un perverso sentido del humor que disfraza el lado vulnerable de la villana. Esta fue la parte que menos me gustó de la película (y del libro): los "vampiros psíquicos" destruyen el delicado balance entre fantasía y realidad que King cultivó en el universo de The Shining, e introducen reglas que contradicen el sutil misterio del "resplandor". Lo que antes parecía un drama familiar con tintes paranormales se transforma en una versión de X-Men con sangre y tortura. Sin embargo, la conexión entre Dan y la niña Abra restaura el enfoque emocional de la cinta, y conduce a un brillante tercer acto que cierra el círculo en todos los niveles imaginables.
Como lector de Stephen King desde hace muchos años (dato cronológico: en los ochentas fui suscriptor de "Castle Rock", el boletín del "fan club" del autor), reconozco la tremenda dificultad para convertir en imágenes sus rebuscados mecanismos literarios (por ejemplo, las "cajas" que utiliza Dan para controlar sus visiones), por no mencionar esa hipnótica "voz" narrativa que rara vez sobrevive la traslación a cine. Por eso siento que Mike Flanagan realizó una de las mejores adaptaciones de Stephen King que he visto jamás; lamentablemente fue sobre una novela imperfecta, y esto acarrea problemas que empañan las virtudes de Doctor Sueño. Aún así merece una recomendación como fascinante película de terror por derecho propio, y excelente tributo a un autor muy popular en Hollywood, pero casi siempre incomprendido. Por el contrario, Mike Flanagan entiende el estilo de Stephen King, y lo complementa con su visión, al mismo tiempo lírica y pragmática; dos brillantes artistas colaborando para crear algo mayor a la suma de sus partes. Habiendo dicho eso... ojalá hubiera sido con una mejor historia.
Calificación: 8.5

IMDb

Thursday, November 7, 2019

Wonder Woman: Bloodlines



Síntomas: La Princesa Diana (voz de Rosario Dawson) rescata al Capitán Steve Trevor (voz de Jeffrey Donovan) cuando su avión cae al mar cerca de la isla de Themyscira, donde habitan las amazonas de la mitología griega. Entonces, desobedeciendo las órdenes de la Reina Hippolyta (Cree Summer), Diana decide regresar con Steve a la civilización para averiguar el origen de las extrañas criaturas que están invadiendo "el mundo del hombre".

Diagnóstico: La primera decepción de Wonder Woman: Bloodlines es que ignora por completo la excelente cinta animada Wonder Woman, realizada en el 2009. Pero, bueno... entiendo que ya pasaron diez años, durante los cuales hubo cambios significativos en el Universo Animado de DC Comics, así que un "reboot" no está fuera de lugar, y hasta podría considerarse necesario para seguir la continuidad post-New 52 empleada en obras como Justice League: War y Justice League vs. the Fatal Five.
La segunda decepción es que Wonder Woman: Bloodlines intenta hacer demasiadas cosas a la vez, y el resultado es una historia torpemente estructurada, y repleta de personajes superficiales que se ven reducidos a engranes narrativos libres de carácter o humanidad. Desde luego hay buenas ideas en Wonder Woman: Bloodlines, y una excelente batalla durante el tercer acto que me inclina a recomendar la película... pero en mi opinión fue una de las peores entradas en el Universo Animado de DC Comics. No puedo creer que la versión "live action" de Wonder Woman (2017) me haya gustado más, ya que usualmente ocurre lo contrario.
En fin... el argumento de Wonder Woman: Bloodlines toma elementos de varias épocas del comic, desde los ochentas (cuando escribía George Pérez), hasta la era moderna de Gail Simone y James Robinson. No tengo objeción alguna con este criterio, ya que los directores Sam Liu y Justin Copeland seleccionaron un sólido ensamble de villanos y personajes secundarios para enriquecer esta nueva encarnación de Diana de Themyscira. El problema es que todo ocurre demasiado rápido, robando impacto y gravedad a los eventos que deberían definir la película, en vez de parecer detalles sin importancia. Por ejemplo, el deterioro de la amistad entre Diana (voz de Rosario Dawson) y Vanessa Kapatelis (Marie Avgeropoulos); la asimilación de Diana en el "mundo del hombre"; y el absolutamente irritante romance con Steve Trevor (voz de Jeffrey Donovan). Nada tiene causas ni consecuencias; las cosas pasan porque así lo dicta el guión; y los actores de voz tampoco tienen tiempo ni material apropiado para expresar la evolución de los personajes.
Tal vez si hubieran omitido la clásica "historia de origen" de Wonder Woman (la cual ocupa casi un tercio de la película), el libreto hubiera tenido oportunidad de "respirar" y desarrollar mejor al elenco antes de arrojarlo a la gran batalla final. Y también siento que algunos actores no tomaron en serio su trabajo; en particular me desagradó Jeffrey Donovan en el papel de Steve Trevor (a pesar de que me gusta su trabajo como actor "real"), y Adrienne C. Moore como Etta Candy, exagerando tanto la "actitud" que termina convirtiéndose en un estereotipo ofensivo.
Afortunadamente Wonder Woman: Bloodlines mejora un poco al final, cuando las piezas del rompecabezas caen en su lugar (algunas a la fuerza), y llegamos a la épica confrontación que, por fin, luce las tremendas habilidades de Diana, y revela el potencial destructivo del choque entre el universo de las Amazonas y la civilización humana. Como dije, solo por esos veinte minutos finales podría recomendar Wonder Woman: Bloodlines. Por lo demás fue una oportunidad desperdiciada, aunque no exenta de elementos positivos que podrían aprovecharse en futuras secuelas (podría sugerir la clásica historia "Paradise Lost"; y también "Hiketeia", donde Diana tiene un conflicto ideológico con Batman). Aún hay esperanzas; no me hagan llamar a Lynda Carter.
Calificación: 6.5

IMDb

Wednesday, November 6, 2019

The Laundromat



Síntomas: Después de perder a su esposo en un accidente marítimo, la viuda Ellen Martin (Meryl Streep) empieza a investigar las finanzas de la compañía aseguradora que debería pagar su indemnización.

Diagnóstico: Tengo la teoría de que el supuesto "retiro" del director Steven Soderbergh (anunciado desde el 2011) se ha venido posponiendo indefinidamente por dos razones. La primera es la proliferación de cámaras digitales que redujeron los costos de producción y agilizaron los procesos técnicos; y el segundo es la explosión del "streaming" como método válido de distribución (incluyendo a Netflix, donde se estrenó The Laundromat), lo cual reduce sustancialmente uno de los más grandes obstáculos que enfrentan los cineastas independientes.
Tal vez Soderbergh estaba cansado de someterse a los caprichos de los grandes estudios y distribuidores que dominan la industria cinematográfica... pero entonces llegó la "revolución digital" y reconoció que podía regresar (parcialmente) a la metodología "indie" de su juventud. Y así es como ha realizado obras más personales (Side Effects, Haywire), a la par de cintas más accesibles (Magic Mike, Logan Lucky) para mantener ese precario balance entre arte y comercio que le permite transmitir sus ideas, sin sacrificar por completo sus principios.
Hablando de "principios", un tercer factor para continuar trabajando podría ser que, simplemente, Soderbergh todavía tiene mucho que decir. Muchas de sus obras incluyen algún comentario o denuncia sobre males comunes de la sociedad norteamericana, desde la avaricia de la NBA (High Flying Bird), hasta la corrupción en la industria médica (Unsane).
Y ahora le tocó el turno a la invisible maquinaria financiera que administra empresas fantasma en regiones geográficas con leyes favorables para reducir el pago de impuestos. Concretamente, The Laundromat explora las prácticas de Mossack & Fonseca, una de las compañías prominentemente mencionadas en los famosos "Papeles de Panamá", la fuga de información más grande de la historia (hasta el momento) donde se reveló la inmensidad de un fraude perfectamente legal que utilizan los millonarios del mundo para evitar el pago de impuestos. No es "evasión de impuestos"... eso sería ilegal. Pero "evitarlos" es fácil, legal, y muy lucrativo.
Tomando el ejemplo de The Big Short, Soderbergh realizó una película graciosa y ligera sobre un tema serio y confuso. En vez de abrumarnos con términos financieros, The Laundromat relata historias individuales que ejemplifican los métodos de Mossack & Fonseca para ayudar a sus clientes millonarios, y defraudar a las masas de gente normal que terminan pagando las consecuencias de estas prácticas desleales. Así, con ejemplos claros y tangibles, podemos entender (al menos en términos muy básicos) la dimensión de la estafa, su origen, y su continuo funcionamiento. ¿Mencioné que todo es legal?
Entre esas historias individuales tenemos a la viuda Ellen Martin (Meryl Streep), tratando de reconstruir su vida después de perder a su esposo en el naufragio de un pequeño barco turístico; a los dueños del barco (interpretados por David Schwimmer y Robert Patrick) que no entienden por qué no pueden cobrar el seguro contra accidentes; y al presidente de la compañía aseguradora (Jeffrey Wright) que hasta ahora descubre su función dentro del sistema (chivo expiatorio). Mientras tanto, Jürgen Mossack (Gary Oldman) y Ramón Fonseca (Antonio Banderas) fungen como maestros de ceremonias, señalando cínicamente los pasos de la estafa, y las razones por las que son inocentes. Después de todo, ellos no inventaron el dinero, ni escribieron las leyes que rigen un sistema lleno de agujeros muy fáciles de explotar.
Como comedia convencional, The Laundromat no es muy graciosa; y su fragmentada estructura impide el desarrollo integral de personajes y sub-tramas. Pero como herramienta didáctica para comprender algo incomprensible me pareció excelente, apoyada por un inteligente libreto que toma en serio el asunto... pero se rehúsa a convertirlo en tragedia. Después de todo, si no reímos, estaríamos llorando.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, November 4, 2019

The Nightingale



Síntomas: En 1825, Clare Carroll (Aisling Franciosi) y su guía aborigen, Billy (Baykali Ganambarr), se internan en la jungla de Tasmania para buscar al militar corrupto que arruinó la vida de Clare.

Diagnóstico: La película The Babadook fue el increíble debut de la directora australiana Jennifer Kent, y se convirtió en una de las más grandes sorpresas del 2014. Esto, desde luego, creo elevadas expectativas sobre sus siguientes proyectos; y ahora The Nightingale confirma el excepcional talento de Kent, transformando una simple historia de venganza en un profundo estudio de carácter que, al mismo tiempo, funciona como denuncia de las injusticias cometidas durante la colonización británica del continente australiano.
Claro, en cierto modo me decepcionó que Kent no haya permanecido en el género de terror; pero la "decepción" se compensa con el innegable impacto emocional y visceral de The Nightingale, así como la promesa de más historias realizadas con la artera visión de esta cineasta, independientemente del género al que puedan pertenecer.
Supongo que el período histórico de The Nightingale podría describirse como la versión australiana del Viejo Oeste (algo similar a lo que vimos en cintas como Australia, The Stolen, y hasta The Piano, disculpando las diferencias geográficas), con indomables pioneros tratando de sobrevivir en territorio agreste y hostil, donde cualquier error podía significar la muerte inmediata. Pero en Australia (o Tasmania, en este caso), la situación se complica por la crueldad de la Corona Inglesa contra los colonizadores, muchos de ellos prisioneros deportados; y también por el sangriento genocidio de pueblos aborígenes que fueron erradicados en cuestión de décadas.
Y todos esos resentimientos se concentran por igual en los personajes principales de The Nightingale. Clare Carroll (Aisling Franciosi) es una ex-presidiaria irlandesa que cumplió su condena, y ahora intenta forjar un futuro con su esposo Aidan (Michael Sheasby) en la selva de Tasmania; pero el Teniente Hawkins (Sam Clafin), asesor legal de Clare, utiliza su influencia para hacerle la vida imposible, sometiéndola a constantes abusos y humillaciones que culminan con una horrible tragedia. Entonces Clare contrata a un guía aborigen llamado Billy (Baykali Ganambarr) para seguir la pista de Hawkins con el fin de vengarse. El problema es que Clare y Billy tampoco se soportan. Ella desconfía de los "negros" que tienen fama de devorar a los colonizadores; y Billy odia a los "demonios blancos" que usurparon sus tierras y asesinaron a su familia. Pero de algún modo Clare y Billy deben cooperar para salir con vida de la jungla... y ahí es donde The Nightingale trasciende la simple misión de venganza para convertirse en una hipnótica (y un poco larga) exploración de humanidad y compasión. Con un poco de sangre al final, porque bueno... hay cosas que nunca pueden perdonarse. Hablando de lo cual... SPOILER: Becky sobrevive.
Aisling Franciosi y Baykali Ganambarr (¡en su debut como actor!) son absolutamente brillantes en los papeles de Clare y Billy. La evolución de sus respectivas actitudes es emotiva sin caer en la cursilería; y realista a pesar de sus válidos prejuicios (claro, "válidos" en aquella época y región). Tal vez The Nightingale parece un poco predecible por su similitud con otras historias sobre "enemigos que reconocen sus similitudes y superan sus diferencias", pero la dirección de Kent y su implacable libreto se encargan de establecer una intensidad dramática única e imposible de olvidar.
En The Babadook los traumas y sus consecuencias eran metafóricos; en The Nightingale el sufrimiento es real y tangible. Y aún así Kent explora múltiples niveles de odio y represión a través de los personajes y su contexto cultural. The Nightingale no es una película fácil de digerir, pero su mensaje es demasiado importante para ser ignorado. Pensándolo bien, tal vez sí pertenece al género de terror, pero no en la variedad ficticia, sino en la de horrores humanos que persisten al terminar película. Esos siempre son más perturbadores.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, November 3, 2019

El Arte de Defenderse (The Art of Self-Defense)



Síntomas: Después de sufrir un violento asalto callejero, Casey Davis (Jesse Eisenberg) decide tomar clases de karate en el "dojo" de Sensei (Alessandro Nivola), un instructor sereno y filosófico que empieza a cambiar la actitud de Casey... aunque no necesariamente para bien.

Diagnóstico: Después del extraño thriller Faults (acerca de un "deprogramador" de víctimas de cultos religiosos), no esperaba una comedia negra del director Riley Sterns, pero en retrospectiva parece apropiado que haya enfocado su atención en otra variedad de "líder" manipulador y carismático, cuyas enseñanzas parecen positivas, pero ocultan un propósito siniestro. La diferencia es que El Arte de Defenderse no busca inspirar temor, sino risas incómodas por las bizarras actitudes de los personajes y su patética confusión entre "fuerza" y "masculinidad". Sí, es una película "con mensaje", pero creo que su estilo surrealista y socarrón indica que no debemos tomarla muy en serio.
De hecho, El Arte de Defenderse es como The Karate Kid, si Daniel-san no hubiera estudiado  con el Sr. Miyagi, sino con Cobra Kai. Y si la película entera existiera en el universo de Napoleon Dynamite.
Es una combinación definitivamente inusual, y no siempre funciona como el director espera. Sé que el humor es una propiedad muy subjetiva, pero la repetición tiende a "desgastar" los chistes... y El Arte de Defenderse consiste básicamente en un largo chiste de casi dos horas que se vuelve menos gracioso conforme se complica la historia.
Afortunadamente las actuaciones ayudan a romper la monotonía, empezando por Jesse Eisenberg como el lacónico Casey, un auditor contable sin amigos, excepto por su adorable perrito Dachshund. Entonces Casey es brutalmente asaltado en la calle, y decide tomar clases de karate. Y así, gracias a las enseñanzas del Sensei (Alessandro Nivola) y al apoyo de sus compañeros, Casey empieza a desarrollar confianza y amor propio para enfrentar no solo amenazas físicas, sino las humillaciones cotidianas del trabajo.
Jesse Eisenberg tiene amplia experiencia interpretando "losers" atrapados en circunstancias extraordinarias (su personaje es bastante similar al de The Double), y el papel de Casey aprovecha al máximo su nervioso estilo de actuación. Después de verlo como Lex Luthor, pensé que nunca disfrutaría otra película de este actor... pero entre Zombieland: Double Tap y ahora El Arte de Defenderse, creo que aún tiene salvación.
En el papel del enigmático Sensei, Alessandro Nivola captura la dualidad de un "gurú" estricto pero justo, con un rígido código de conducta que se extiende más allá de las artes marciales. Pero también nos deja ver las grietas en su armadura emocional... las cuales se vuelven más obvias cuando Casey empieza a ganar su confianza. Finalmente, Imogen Poots interpreta a Anna, la estudiante que se esfuerza constantemente por ganar el respeto de sus compañeros; aunque nunca llegará tan lejos como ellos por su debilidad natural como mujer (en opinión del Sensei).
Con todos esos ingredientes, Riley Sterns creó una fábula "retro" sobre anacrónicos conceptos masculinos, y la mala costumbre de confundir compasión con debilidad. Sin embargo el abstracto humor del libreto convierte a los personajes en caricaturas que se vuelven irritantes con alarmante rapidez. Aún así El Arte de Defenderse me hizo reír en muchas ocasiones, y aprecié su creativa manera de disfrazar con humor un mensaje válido y más relevante que nunca. Creo que el Sr. Miyagi estaría de acuerdo... aunque nunca apoyaría la técnica del dedo asesino.
Calificación: 7.5

IMDb

Saturday, November 2, 2019

Downton Abbey



Síntomas: La visita del Rey y la Reina de Inglaterra a la Abadía Downton provoca caos general entre la familia Crawley y sus sirvientes.

Diagnóstico: La versión cinematográfica de Downton Abbey conserva el plácido ritmo narrativo de la popular serie británica, y quizás mejora un poco el aspecto visual con tomas más ambiciosas que ofrecen una idea práctica del tamaño y configuración del condado Grantham, administrado por la familia Crawley.
Sin embargo, por lo demás, Downton Abbey (la película) no se siente muy distinta de cualquier episodio de la serie. Claro, el libreto de Julian Fellowes aprovecha la ocasión para contratar más extras y crear eventos ligeramente más "espectaculares" (como un desfile)... pero a fin de cuentas conservó la sobriedad dramática que distinguió al programa, lo cual podría decepcionar a quienes esperaban algo más complicado, más intenso, o simplemente más... cinemático.
Por el lado positivo, Downton Abbey cumple su función de permitir a los fans (como yo) pasar más tiempo con estos entrañables personajes, como si se tratara de una visita con viejos amigos que no veíamos en mucho tiempo. Entonces, el placer de la película no reside tanto en las gentiles intrigas de la familia Crawley y su servidumbre, sino en satisfacer nuestra curiosidad por saber qué han hecho recientemente, cómo han evolucionado algunas relaciones, y cómo encajan los "nuevos". Igualmente la serie funcionó como amena (y muy superficial) lección de historia, ilustrando no solo las costumbres de la sociedad post-Edwardiana de Inglaterra, sino los cambios más importantes en la cultura occidental, desde algo tan simple como la introducción del radio, hasta la transformación política de Europa. Y ahora lo mismo ocurre con la película, ubicada en 1927 para reflejar (oblicuamente, desde luego) algunos eventos relevantes de la época.
Pero todo eso es secundario al asunto principal: ¿ya se casó Daisy?
No, ese no es el asunto principal. Aunque sin duda es una de las múltiples sub-tramas de Downton Abbey, la cual distribuye eficientemente sus dos horas de duración para lucir a todos los habitantes de la mansión Downton, y ponernos al tanto de sus dramas individuales y aspiraciones personales. Lo único que faltó fue una historia para Teo, el sucesor canino de Isis.
En vez de recontar esas sub-tramas o alabar a los actores que ya conocemos, mencionaré algunos personajes y situaciones nuevas que me gustaron, y que podrían explorarse en futuras secuelas: la visita del Rey George V (Simon Jones... ¡Arthur Dent!) y la Reina Mary (Geraldine James) revelan algunos rencores familiares que involucran a Robert (Hugh Bonneville) y su prima Lady Maud Bagshaw (Imelda Stanton). Por su parte, Lucy Smith (Tuppence Middleton), la dama de compañía de Lady Maud, guarda un secreto que podría convertirse en escándalo. Y también llega al pueblo el misterioso Capitán Chetwode (Stephen Campbell Moore), posible agente de la Corona enviado para averiguar si el irlandés Tom Branson (Allen Leech) es un riesgo de seguridad para la Visita Real, en vista de su ideología... plebeya. Y, bueno, hay muchos más, pero es más agradable descubrirlos con la parsimoniosa elegancia diseñada por Fellowes y el director Michael Engler (The Chaperone).
El único gran problema de Downton Abbey es que fue estrictamente realizada para los seguidores de la serie. La película no ofrece explicaciones sobre la identidad y función de los personajes, y tampoco hay un "Previamente en Downton Abbey" para ponernos al corriente, de modo que los espectadores casuales probablemente terminarán confusos y aburridos, y no lograrán apreciar todo aquello que complacerá a los auténticos aficionados.
Como uno de esos aficionados, espero sinceramente que Downton Abbey tenga múltiples secuelas (cronológicamente ya están a un paso del surgimiento del fascismo en Europa, y luego la Segunda Guerra Mundial... aunque tal vez eso les tocaría a los hijos de Mary y Edith), pero incluso si este fuera el final, recomendaría Downton Abbey como sólido legado de la serie que me dejó con una sonrisa... y con la nostalgia de la separación. Espero que no sea para siempre. Necesitamos saber si Teo planea tener cachorros.
Calificación: 8.5

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