Sunday, September 25, 2016

Rescate Suicida (Extraction)



Síntomas: Harry Turner (Kellan Lutz) ha hecho todo lo posible para destacar como agente de la CIA, aunque sabe que nunca igualará a su legendario padre, Leonard Turner (Bruce Willis). Entonces Leonard desaparece durante su última misión, y Harry deberá enfrentar sus inseguridades (por no mencionar incontables villanos y la oposición de sus superiores) para salvar la vida de su padre, y recuperar un peligroso dispositivo llamado CONDOR.

Diagnóstico: Mi mayor decepción en Rescate Suicida fue que nunca nos dijeron qué significa el acrónimo CONDOR, así que voy a inventar uno por mi cuenta. Se trata de una típica herramienta de hackeo universal que permite al usuario tomar control de cualquier sistema informático, desde redes celulares hasta proyectiles nucleares. Entonces, voy a especular que CONDOR significa... Computer Override of Networks, Domains and Operational Resources. Sí, eso suena bastante ambiguo y genérico... igual que la película Rescate Suicida.
Básicamente se trata de Taken, pero con el padre secuestrado, en vez de la hija. Y, al igual que Taken, el héroe (esta vez el hijo) debe recorrer múltiples locaciones (en el estado de Nueva Jersey) para pelear con los desechables esbirros del villano, hasta llegar a la confrontación final, donde un penosamente previsible "twist" nos revela que las cosas no son lo que aparentan. Entonces hay más peleas y listo... perdimos noventa minutos de nuestra vida.
Por si no quedó claro, Bruce Willis es un personaje secundario en Rescate Suicida. A pesar de su prominente presencia en la publicidad de la película, tiene muy poco tiempo en pantalla, lo cual será engañoso para los fans que esperaban otra de sus confiables actuaciones como rudo anti-héroe con corazón de oro. No tengo objeción alguna con su descenso de "Lista A" a co-estrella en cintas directas a video; es un nicho respetable, y recordemos que Die Hard fue hace casi tres décadas... Willis se ve bastante bien para sus 61 años, pero tal vez ya se cansó de filmar escenas de acción, y prefiere papeles más reposados, que aprovechan su estatura como estrella de cine sin obligarlo a ejercitarse demasiado.
Para eso están los actores jóvenes... en este caso Kellan Lutz, quien resultó bastante bueno para las peleas, aunque carece del carisma y talento de su "padre" fílmico. Habiendo dicho eso, debo reconocer que Lutz ha mejorado un poco desde aquellas risibles participaciones en Twilight y The Legend of Hercules; en términos de habilidad histriónica lo ubicaría por arriba de Zac Efron, y debajo de Shia LaBeouf. No es decir mucho, pero el flojísimo libreto de Rescate Suicida no necesita más. Y no olvidemos la participación de Gina Carano, otra incipiente estrella de acción que, desafortunadamente, no tiene mucha oportunidad de lucirse en este bodrio, aunque logra hacer el ridículo con diálogos que definitivamente no encajan en su estilo ("Don't be jelly", "You're so male right now", "This totes reminds me of..."). Ugh. Parece que escribieron su papel para Paris Hilton, o alguna Kardashian. Carano merece algo mejor.
En cuanto a la acción misma, tenemos múltiples peleas coreografiadas con variados niveles de complejidad, y un par de mediocres persecuciones automovilísticas. Una de ellas me hizo reír, pues se supone que el héroe va siguiendo "sigilosamente" al vehículo de los malos... manteniendo una distancia de diez metros o menos. Si los villanos no se dieron cuenta del Mustang rojo que tienen detrás durante tanto tiempo, se merecen la golpiza que eventualmente reciben. Por el lado positivo, esa lerda “persecución” me dio tiempo de checar mi correo electrónico en el cine (por favor no prendan sus teléfonos en el cine; molestan a la gente que está sentada atrás; por eso siempre me siento en la última fila).
Y con ese mensaje cívico terminaré esta pseudo-crítica de una pseudo-película aburrida e insustancial, que no podría recomendar excepto para fans incondicionales de Kellan Lutz, y para aquellas personas que necesitaban una versión simplificada de Taken porque la original los confundió. En una palabra, Rescate Suicida es CONDOR: Cine Ordinario Narrativamente Deficiente, Obsoleto y Ridículo.
Calificación: 4

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Saturday, September 24, 2016

Los Siete Magníficos (The Magnificent Seven)



Síntomas: Cuando un desalmado empresario llamado Bart Bogue (Peter Sarsgaard) amenaza la seguridad del humilde pueblo Rose Creek, la viuda Emma Cullen (Haley Bennett) contrata al alguacil Sam Chisolm (Denzel Washington) para proteger los intereses de sus habitantes. Entonces Chisolm recluta seis pintorescos pistoleros con muy diversas motivaciones para participar en lo que podría ser una misión suicida.

Diagnóstico: En años recientes hemos visto westerns modernos que aprovechan los arquetipos del género para explorar tangentes narrativas profundas o inesperadas, desde la melancolía filosófica de The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford, hasta el horror primigenio de Bone Tomahawk. Sin embargo, es muy agradable encontrar de vez en cuando un western que no pretende re-inventar la rueda, y simplemente nos recuerda la ruda nobleza de los anti-héroes vaqueros, la emoción visceral de una buena balacera, y las exaltadas pasiones de "la nueva frontera" en el viejo oeste. Y no importa si está inspirada en una leyenda japonesa.
Bueno, para ser exactos, Los Siete Magníficos es un re-make de la clásica cinta The Magnificent Seven que dirigió el legendario John Sturges en 1960, la cual a su vez se inspiró en The Seven Samurai (1954), del igualmente legendario Akira Kurosawa. Pero no importa el año ni la ubicación geográfica: los temas de honor, lealtad y justicia siguen vigentes, ya sea que se apoyen con pistolas o katanas.
Incluso me atrevería a decir que la fusión de sensibilidad moderna y tradicional logró que esta nueva versión de Los Siete Magníficos sea más entretenida y satisfactoria, con cambios que se sienten como auténticas mejorías, y no como caprichos del "chico nuevo" que quiso demostrar su superioridad sobre la vieja escuela. Claro, en este caso el chico no es tan nuevo, pues el director Antoine Fuqua tiene una ilustre carrera de thrillers muy bien realizados; y Los Siete Magníficos no fue la excepción.
La visión del viejo oeste que Fuqua nos presenta es creíble, pero no necesariamente histórica, ya que tampoco quiere deprimirnos; por el contrario, sus ocasionales anacronismos hacen la película más accesible y divertida... así que no busquen el realismo de Deadwood o Revenant.
Por el lado humano, la diversidad cultural de los "magníficos" brinda elocuencia y relevancia cultural a sus particulares melodramas personales. Denzel Washington ocupa sin dificultad la posición de líder y eje moral de los pistoleros. Utilizando su habitual combinación de gravedad y sencillez, Washington no necesita palabras para convencer a sus aliados (y al público) de que sus ideales son suficientemente importantes para arriesgar la vida. Ethan Hawke se encarga de cuestionar la violencia con su personaje de "Goodnight" Robicheaux, quien sufre estrés post-traumático después de sus vivencias en la Guerra Civil Norteamericana. Byung-hun Lee, Manuel García-Rulfo y Martin Sensmeier aportan variedad racial y puntos de vista muy distintos al "hombre blanco"; Vincent D'Onofrio añade un poco de "comic relief" sin perder dignidad en el papel de Jack Horne, un auténtico hombre de montaña cuya sencilla filosofía no le impide ser un temible adversario. Y, bueno, Chris Pratt es básicamente Starlord a caballo: un poco bueno, un poco malo, y siempre con el chistorete apropiado para aligerar una tensa situación, o provocar la ira del villano. No es una interpretación muy novedosa, pero se ajusta perfectamente a sus habilidades, y eso es lo que requiere la película. Finalmente, Haley Bennett se encarga de la perspectiva femenina, que afortunadamente no cae en la indulgencia patriarcal del western clásico (otro cambio-mejoría en esta versión), al mismo tiempo que integra el componente emocional que no siempre encontramos en el "bromance" de los siete pistoleros.
También merece mención la música de James Horner, desafortunadamente su último trabajo antes de abandonarnos el año pasado. Sus composiciones no son tan memorables como aquel icónico tema de Elmer Bernstein (el cual escuchamos durante los créditos finales), pero aún así complementan perfectamente la acción.
Y esa acción... me pareció tremenda. Como dije antes, no es muy realista (PG-13), pero su intensidad compensa algunas fallas lógicas durante una épica batalla cuya escala abruma los sentidos, sin perder el impacto del heroísmo y sufrimiento individual. Hablando de lo cual, me dejaron mal sabor algunas escenas violentas donde participan caballos, pero confío en que fueron efectos especiales. De nuevo me quedé hasta el final para confirmar el sello de la Sociedad Humanitaria y su garantía de que "No se lastimaron animales en la filmación de esta película". Definitivamente una GRAN mejoría sobre los westerns antiguos.
Entonces, Los Siete Magníficos no intenta ser una obra post-modernista que deconstruye los paradigmas del género western, ni cosa parecida, sino una sólida película de vaqueros donde los malos son muy malos, y los buenos son buenos a pesar de sus imperfecciones e inseguridades. En resumen, una experiencia recomendable con abundante suspenso para capturar nuestra atención, y muchos balazos para sentir la catarsis de la justicia. Prueba definitiva de que la frase "ya no las hacen como antes" no siempre indica algo malo.
Calificación: 9

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Friday, September 23, 2016

Atentado en París (Bastille Day)



Síntomas: El agente de la CIA Sean Briar (Idris Elba) es un rebelde que no obedece las reglas, ¡pero obtiene resultados, demonios! Por eso colabora ilegalmente con un carterista llamado Michael (Richard Madden), quien podría ayudarlo a encontrar al grupo terrorista que detonó una bomba en París, y que amenaza con provocar más explosiones durante el desfile del Día de la Bastilla.

Diagnóstico: En años recientes Idris Elba se ha mencionado como posible candidato para interpretar a James Bond, pero después de Atentado en París me parece obvio que le queda mejor el papel de Jack Bauer. Lo cual, desafortunadamente, significa que Atentado en París no pasa de ser un mediano episodio de 24, con ecos de Die Hard y un débil mensaje político para simular relevancia.
A pesar de eso me pareció una película entretenida y bien realizada (para su modesto presupuesto), con un sólido libreto lleno de complicaciones que se suman al conflicto entre Briar y sus superiores, quienes preferirían suspenderlo y deportarlo a los Estados Unidos, en vez de permitir que ande libre por las calles de París robando coches, golpeando policías y amenazando inocentes (¿mencioné que es un rebelde?) para obtener información que lo llevará al grupo terrorista que plantó la bomba. Pero, ¿fue realmente un grupo terrorista? Como dije, la respuesta es complicada, y eso es lo único que Atentado en París tiene a su favor para diferenciarse de incontables thrillers de similar estilo y manufactura.
Y, claro, tenemos a Idris Elba en el papel principal, lo cual casi salva la película por derecho propio. No hay nada en esta cinta que requiera gran talento ni brillantes actuaciones, pero la convicción e imponente presencia física de Elba nos ayudan a sobrellevar las inverosímiles situaciones en las que se mete constantemente, así como las increíbles coincidencias que el libreto (co-escrito por el director James Watkins) implementa para facilitar u obstruir la misión del protagonista.
En el papel del ladrón, Richard Madden no es malo, pero tampoco resulta muy memorable, lo cual también describe a los villanos, tan genéricos que me costó trabajo reconocerlos a lo largo de la película. Afortunadamente su plan tiene cierto ingenio, e incluye el mencionado mensaje político, más vigente que nunca en vista de las próximas elecciones norteamericanas.
Hablando de catástrofes internacionales, Atentado en París hace buen uso de las locaciones parisinas, añadiendo un sabor europeo para sazonar las fórmulas hollywoodenses que explota desvergonzadamente. Por otro lado, no vi mucho sentido en contratar un inglés (Elba) y un escocés (Madden) para interpretar personajes norteamericanos. Creo que hubiera sido mejor el uso de agencias europeas, en vez de recaer en la gastada presencia de la CIA, y sus bien conocidas intromisiones en territorio extranjero. Pero, bueno... Atentado en París está co-producida por Amazon, así que comprendo la necesidad de reforzar la idea de los Estados Unidos como policía mundial que no obedece las reglas, ¡pero obtiene resultados, demonios!
En cuanto a la acción, me pareció bien filmada, aunque no sea muy espectacular (repito, más o menos al nivel de 24... o quizás Homeland, pero con menor impacto emocional). Mis secuencias favoritas fueron la pelea dentro de una camioneta, y la persecución por las azoteas (¡qué original!), la cual se siente muy real, con un mínimo de manipulación digital.
Tal vez el desenlace de Atentado en París no está al nivel de su interesante comienzo, pero aún así la recomendaría como vacuo entretenimiento con las dosis adecuadas de acción, suspenso y violencia para justificar la inversión de nuestro tiempo (aunque también señalaría que no hace falta verla en el cine; probablemente funcionará mejor en la pantalla chica). Y para los fans de Idris Elba que quieren verlo como James Bond: no hay muchos argumentos a su favor en esta película, pero tampoco razones para descartarlo. Ah, y es demasiado tarde para 24, pues ya contrataron a un "Black" Bauer.
Calificación: 7.5

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Wednesday, September 21, 2016

Knucklebones



Síntomas: Después de un intento de suicidio, la joven Neesa (Jennifer Jean Guhlin) trata de recuperarse emocionalmente haciendo algo divertido con sus amigos. Por ejemplo: explorar una fábrica abandonada donde ocurrió una masacre hace cuarenta años. Ahí encuentran unos extraños dados hechos con huesos humanos... y liberan un violento demonio que no descansará hasta matarlos a todos.

Diagnóstico: Knucklebones comienza con un prólogo que promete mucho, y al mismo tiempo revela prematuramente los grandes problemas que aquejan a esta modesta cinta de terror independiente. Dicho prólogo retrata un ritual satánico celebrado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, que desde luego termina en tragedia.
Como concepto, me encanta. Pero el prólogo está horriblemente filmado (grabado), pésimamente dirigido, y se ve tan, pero tan barato, que es imposible "suspender la incredulidad" y tomar en serio el resto de la película.
Luego viene OTRO prólogo (esta vez ubicado en 1976) que, a pesar de ofrecer un poco de sangre y violencia, hace sonar más alarmas... ¿en serio será Knucklebones una película tan compleja que requiere tantos preámbulos, abarcando siete décadas de historia? ¿O simplemente son delirios de grandeza en una cinta que intenta ocultar la simplicidad del género slasher?
La respuesta, lamentablemente es: delirios de grandeza. Pero cuando por fin empiezan las muertes, también afloran las modestas virtudes que rescatan a Knucklebones: su sentido del humor y la creatividad de los asesinatos, realizados con pobres efectos especiales, pero con buena energía y obvio afecto por el clásico cine slasher del siglo veinte.
Sin ser una cinta estrictamente "retro", Knucklebones evoca ese espíritu travieso y ligeramente ridículo del horror ochentero, donde las cruentas muertes de los personajes eran un fin por sí mismas. La historia es lo de menos; lo importante es encontrar el sitio y circunstancias apropiadas para dejar que la fórmula siga su predecible desarrollo. Y ni hablemos de credibilidad... los personajes pueden comportarse tan estúpidamente como sea necesario para facilitar la labor del asesino enmascarado.
Knucklebones añade la "novedad" de un asesino sobrenatural, lo cual no altera fundamentalmente la "historia"; pero al menos intenta justificar tantos rodeos antes de llegar a la acción. Quizás hubiera sido mejor explicar cómo llegó un demonio nazi a un pequeño pueblo de Texas, pero no quiero imaginar cuántos nuevos prólogos hubiera requerido ese viaje. Mejor me quedo con la duda.
En lo que respecta a los actores, lo único que hace falta es una adecuada "chica final", y suficientes víctimas para tener un asesinato cada cinco o diez minutos. Quizás por eso el director Mitch Wilson (haciendo un prometedor debut) no se preocupó por averiguar si sus actores sabían actuar; las mujeres parecen egresadas de la Academia Pornográfica de San Fernando (no solo por su talento, sino por sus voluptuosas figuras), mientras que los hombres sorprenden cuando logran terminar una frase sin equivocarse. En el papel principal, Jennifer Jean Guhlin apenas logra expresar la inseguridad emocional de su personaje, y los motivos que tuvo para intentar suicidarse (la dejó su novio, quien desde luego es un patán intolerable), pero todo conduce a un "twist" final bastante inesperado, aunque irrelevante.
Como dije: lo importante es el "gore", y en ese aspecto Knucklebones cumple su misión con decoro y suficiente entusiasmo para disculpar sus limitaciones técnicas.
Francamente no hay más que decir; dentro del moderno cine slasher, Knucklebones me pareció muy inferior a The Town That Dreaded Sundown, GirlHouse o Some Kind of Hate, y ligeramente superior a Most Likely to Die, The Girl in the Photographs y Leprechaun: Origins. Los fans de este tipo de cine sabrán si esa comparación equivale a una recomendación o a una advertencia. Yo soy uno de esos fans y, aunque me decepcionó la baja calidad de Knucklebones, sin duda me mantuvo entretenido; además, su breve duración mantiene un veloz ritmo que impide el aburrimiento. Nada peor que un asesino lento que no respeta el tiempo del público.
Calificación: 6

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Tuesday, September 20, 2016

31



Síntomas: En el año 1976, los artistas de un triste carnaval itinerante son secuestrados por un trío de bizarros maestros de ceremonias, quienes los obligan a participar en un juego de "31", donde deberán sobrevivir los ataques de varios coloridos asesinos durante doce horas.

Diagnóstico: Con cinco películas en su haber (seis, si contamos el bizarro capricho animado The Haunted World of El Superbeasto), Rob Zombie ha demostrado notable talento visual y una fuerte afinidad por relatos repletos de violencia y brutalidad... pero aún no logra desentrañar los misterios de una historia bien estructurada, que no esté basada exclusivamente en momentos "cool" y escenas "gore" para mantener la atención del espectador.
No me malinterpreten... soy fan de Rob Zombie desde la época de White Zombie; me gusta su música, su estética general, y sobre todo sus memorables videos musicales, donde no hacía falta una historia formal, sino cualquier excusa para dar rienda suelta a la visión artística de este músico/cineasta, y su obsesión con los íconos del horror clásico, desde el cine de Val Lewton, hasta los asesinos rurales de los setentas.
Por eso creo que sus mejores películas han sido las que ponen estilo sobre sustancia, como House of 1000 Corpses y The Devil's Rejects. Y por "mejores" quiero decir "menos malas".
Para bien o para mal, 31 sigue esa misma fórmula. A falta de historia, tenemos una simple premisa: varios vagabundos y timadores luchan desesperadamente contra asesinos con "temas" pintorescos (un enano nazi-mexicano, un par de payasos caníbales, etc.) como parte de un demencial juego cuyos arrogantes espectadores apuestan por sus muertes... o su improbable supervivencia. Los ganadores y perdedores resultan irrelevantes; lo único que importa es lucir abundantes muertes violentas donde se derraman grandes cantidades de sangre, y todo adornado por esa atmósfera de gran guiñol/circo diabólico/"white trash" que tanto le gusta a Rob Zombie. Pero después de un rato de lo mismo, sentí la necesidad urgente de mayor integridad narrativa, de una conexión emocional con los personajes desechables... en resumen, de cualquier cosa que pudiera darle sentido a la experiencia, en vez de ser una vacua pesadilla sin pies ni cabeza.
Por lo menos sigue presente el mencionado estilo de Zombie. 31 me pareció visualmente similar a House of 1000 Corpses, iluminada con vibrantes colores primarios que contrastan con las sombrías atrocidades sufridas (y cometidas) por los personajes. Los escenarios ofrecen la obligatoria combinación de teatro derruido y espacio industrial, llenos de sombras para ocultar a los asesinos, y objetos metálicos para clavar en las víctimas.
Los efectos "gore" me parecieron algo burdos, pero encajan en la estética de la película; después de todo, nadie espera "realismo" cuando un payaso cae sobre su propia sierra mecánica; basta con grandes cantidades de sangre y actores con buenos pulmones para gritar vulgaridades al máximo volumen posible.
Hablando de lo cual, Zombie armó su reparto con viejos amigos y algunos nombres clásicos. Entre ellos: Jeff Daniel Phillips (The Lords of Salem), Meg Foster (They Live), Malcolm McDowell (A Clockwork Orange), Judy Geeson (Inseminoid), Richard Brake (Death Machine) Ginger Lynn (The Devil's Rejects) y, claro, Sheri Moon Zombie, quien sigue siendo el eslabón más débil en la “troupe” de su esposo. Desde luego es atractiva, pero no es buena actriz; y aunque ha mejorado un poco desde House of 1000 Corpses, no basta para cargar con el peso de una película entera... ni siquiera una tan simple y superficial como 31.
Habiendo aceptado que nunca veremos una película "normal" de Rob Zombie, creo que 31 es uno de sus mejores (menos malos) proyectos, pues aprovecha sus puntos fuertes (estilo visual, violencia, "gore"), al mismo tiempo que ignora sus numerosas limitaciones (malas actuaciones, personajes huecos, incoherencia general). En otras palabras, es como un video musical sin música; como un "performance" sin mensaje. Solo muerte, sangre y degradación. Eh, puedo vivir con eso.
Calificación: 7

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Monday, September 19, 2016

El Bebé de Bridget Jones (Bridget Jones's Baby)



Síntomas: A los 43 años de edad, Bridget Jones (Renée Zellweger) ya no es la mujer deprimida e insegura de su juventud, sino una exitosa productora de televisión con buenos amigos y un prometedor futuro... pero sigue sola. Su relación con Mark Darcy (Colin Firth) terminó hace muchos años, y no ha encontrado un reemplazo adecuado. Entonces, por sugerencia de su amiga Miranda (Sarah Solemani), Bridget asiste a un festival musical, donde tiene una fugaz aventura con un extraño llamado Jack (Patrick Dempsey). Pero cuando Bridget descubre que está embarazada, no sabe quién es el padre... pues también tuvo otra reciente "aventura" con un hombre de su pasado.

Diagnóstico: No soy fan de las comedias románticas, y aún así Bridget Jones's Diary es una de mis películas favoritas de este siglo, gracias a la brillante actuación de Renée Zellweger y al incisivo libreto basado en la novela de Helen Fielding. La segunda parte, Bridget Jones: The Edge of Reason fue una gran decepción obviamente motivada por la ambición monetaria. Y ahora, El Bebé de Bridget Jones completa la trilogía con similares resultados; una cinta medianamente entretenida pero muy distante del humor, agudas observaciones y romance (sí, lo dije) de la cinta original. En resumen: otra secuela mercantilista que al menos no pisoteó el legado de este entrañable personaje.
La primera mitad de El Bebé de Bridget Jones transcurre con buen ritmo, conciliando exitosamente la nueva situación de la protagonista con el inesperado doble romance que lleva a su gran disyuntiva biológica. Las piezas del rompecabezas narrativo se acomodan como pueden y no encajan del todo; pero eventualmente llegamos al confiable melodrama personal y laboral de Bridget; además de dilucidar el misterio de la paternidad de su bebé, Jones debe enfrentar a la consultora hipster que quiere renovar el formato de su programa noticioso. La única función de esta sub-trama es llevarnos a la obligatoria humillación pública de Bridget, que genera algunas risas a pesar de no ser muy creíble.
Francamente, el asunto del bebé me pareció innecesario. Casi al principio de la película hay una escena donde Bridget recuenta las razones por las que fracasó su relación con Darcy... y creo que ahí estaba la auténtica historia de la tercera parte: una comedia anti-romántica adulta sobre las realidades de la edad madura (para los fans de Bridget que también envejecieron quince años desde la primera película), y con las mismas agudas observaciones sobre una etapa de la vida pocas veces explorada en el cine moderno... al menos con cierta inteligencia (no me mencionen Old Dogs ni Grown Ups, por favor). En las previas películas de Bridget Jones ya vimos (dos veces) los clichés del romance joven (no juvenil), el descubrimiento del "gran amor de su vida", bla, bla, bla... ¿por qué no culminar la trilogía con algo más sincero y relevante, en vez de reciclar chistes televisivos y rancias fórmulas que la cinta original se esforzó por subvertir?
Ah, si... dinero. Casi lo olvidaba.
Afortunadamente El Bebé de Bridget Jones se apoya en un sobresaliente elenco que nos ayuda a olvidar (no por completo) la mediocridad del argumento. Reneé Zellweger aborda el papel que la hizo famosa con la mezcla justa de madurez y ligereza; a pesar de los cambios en la vida del personaje, sigue siendo reconocible como Bridget. Colin Firth combina el adusto exterior de Mr. Darcy con la calidez disfrazada que descubrimos en las cintas anteriores (su versión de Gangnam Style me hizo reír mucho... y no es lo que se imaginan). Gemma Jones y Jim Broadbent tienen buenas escenas como los comprensivos padres de Bridget; y también me gustaron las participaciones de Sarah Solemani como su mejor amiga; y Emma Thompson (co-escritora del libreto) como la doctora que supervisa el embarazo.
Por el lado negativo... Patrick Dempsey. No diré más. O quizás sí; supongo que tiene muchas fanáticas, pero no soporto su forzada actitud de galán casual y accesible. Si trataron de reemplazar a Hugh Grant con otro "adorable sinvergüenza", fallaron miserablemente. En mi humilde opinión.
A fin de cuentas hay sólidos chispazos de humor en El Bebé de Bridget Jones, y buenos momentos para casi todos los actores. Quizás como cinta aislada me hubiera parecido más entretenida; pero como probable conclusión de una saga iniciada por una de las mejores comedias románticas modernas, se quedó corta. Solo la recomendaría para los más fieles seguidores de Helen Fielding, y para los que no se cansan de escuchar a Reneé Zellweger decir "Mr. Daaahcy". Fuera de eso, sugiero ver de nuevo la original. O alguna comedia británica con mejor argumento, como About Time. O, si todo falla, un par de episodios de Crazy Ex-Girlfriend.
Calificación: 6.5 

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Sunday, September 18, 2016

Mi Amigo el Dragón (Pete's Dragon)



Síntomas: Después de un accidente automovilístico donde perdió a sus padres, el niño Pete (Oakes Fegley) se crió en el bosque con ayuda de un amistoso dragón llamado Elliot. Seis años después Pete es descubierto por Grace (Bryce Dallas Howard), una amable guardabosques que lo lleva a su casa mientras el alguacil local busca información sobre la procedencia del niño. Entonces Elliot decide "rescatar" a Pete... pero, ¿qué pasará si Pete ya no necesita al dragón?

Diagnóstico: La original Pete's Dragon (1977) me pareció una película demasiado simplona e infantil... incluso a los ocho o nueve años, cuando la vi por primera vez (en el Cine Continental, "La Casa de Disney", para aquellos que conserven memorias de ese viejo edificio, que ahora es un Superama, creo). Sin embargo en aquel entonces me impresionó mucho la combinación de dibujos animados con personas reales, lo cual nunca había visto con ese nivel de sofisticación. Esto no era Carmen Molina bailando con el Pato Donald en The Three Caballeros, ni el Pájaro Loco conversando con Walter Lantz... esto era genuina magia cinematográfica.
Pero ahora, varias décadas después, la combinación de animación digital con acción viva es algo cotidiano en el cine, sobre todo en su variedad familiar. ¿Qué otra cosa, entonces, podría ofrecer una nueva versión de Pete's Dragon?
La respuesta es: no estoy seguro.
Mi Amigo el Dragón es una competente película infantil; la historia es amena y fluye sin grandes complicaciones, ofreciendo algunos momentos graciosos, otros conmovedores, y la cantidad justa de drama para sentir que hubo algún tipo de progreso narrativo... obstáculos reales o imaginarios que los personajes deben superar para crecer y mejorar. Pero, al mismo tiempo, es un relato tan simple (quizás aún más que la cinta de 1977) que tiende a olvidarse en cuanto salimos del cine; no hay grandes mensajes, ni sensación de épica aventura, y mucho menos la impresión de que vimos algo único o especial. En resumen: útil para distraer a los niños pequeños durante noventa minutos, y nada más.
Esto no significa que Mi Amigo el Dragón esté exenta de elementos positivos. El elenco me pareció bueno; Oakes Fegley es un típico "protagonista Disney" simpático y accesible (y blanco, desde luego), aunque no muy creíble como "niño feral" que vivió en el bosque durante seis años. Pero, bueno... no estamos viendo Nell, sino una cálida fábula familiar sobre un dragón peludo que puede volverse invisible. Bryce Dallas Howard, como la guardabosques Grace, logra lo opuesto de lo que hizo en Jurassic World, mostrando su lado maternal sin caer en la cursilería o falso sentimentalismo. Y lo mismo aplica al gran Robert Redford, quien indudablemente hubiera mejorado la película si tuviera más escenas. Pero al menos ayuda al principio y al final como el padre de Grace, y el único que cree en la existencia de un misterioso monstruo en los bosques cercanos. Por cierto, también me gustó la idea de convertir a Elliot en un "críptido"... una mítica criatura cuya presencia se rumora desde hace años, aunque nadie haya encontrado evidencia concreta de su existencia.
Y, ya que estamos hablando de cambios, diré para los fans de la cinta original que la historia se modificó por completo. Para empezar, Pete ya no es un huérfano esclavo de su cruel familia adoptiva (¡ni en sueños podría Disney realizar una película así en el entorno políticamente correcto del cine contemporáneo!) El abuelo no es un borrachín (hace cuarenta años era Mickey Rooney); y el nuevo director David Lowery (¡editor de Upstream Color!) introduce un inevitable componente ecológico en la forma del villano, interpretado por Karl Urban como un leñador dedicado a talar árboles en los bosques donde vive el dragón. Pero no se preocupen... es un “villano Disney”, así que eventualmente encuentra la oportunidad de redimirse... aunque, para mantener el misterio, no revelaré si aprovecha la oportunidad o la rechaza (¿qué pasará? ¡No puedo resistir el suspenso!)
Creo que todos los cambios implementados en esta nueva versión de Mi Amigo el Dragón fueron positivos (incluyendo la eliminación de los números musicales); y, a fin de cuentas, me pareció una experiencia recomendable para un fin de semana aburrido, aunque sin gran trascendencia a largo plazo. Y debo agradecer a Cinemex por animarse a traer la versión en inglés; tuve que atravesar la ciudad para verla sub-titulada, pero fue un buen detalle para los viejos que "disfrutamos" la cinta original y queríamos ver qué hicieron con el re-make. No hubiera resistido al dragón con la voz de alguna alburera estrella mexicana. Es broma... el dragón no habla. Otra cosa que hicieron bien en una larga lista de cosas que pudieron salir muy, muy mal. Tuvo suerte el dragón... y también el público.
Calificación: 7.5

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Friday, September 16, 2016

No Respires (Don't Breathe)



Síntomas: Un trío de ladrones se introduce a la casa de un ex-militar ciego para robar el dinero que supuestamente recibió como compensación por la muerte accidental de su hija. Parece un trabajo fácil, pero desde luego las cosas se complican cuando los ladrones descubren que el hombre no es tan indefenso como pensaban.

Diagnóstico: A pesar de la aclamación unánime que ha recibido No Respires en todos los sitios especializados en horror, preferí mantener mis expectativas bajas, pues sabía de antemano que la película pertenece al sub-género de "invasión doméstica", el cual nunca me ha gustado por su repetitiva estructura y frecuente uso de forzados "twists" para demostrar que "las cosas no son lo que aparentan".
No Respires encaja en esa descripción... pero la virtuosa dirección de Fede Álvarez (más conocido por el re-make de Evil Dead y, antes de eso, por su celebrado cortometraje Ataque de Pánico!) y el brillante libreto co-escrito con Rodo Sayagues producen un resultado muy superior a todas las cintas de este estilo que había visto anteriormente.
El primer acto de No Respires es un poco lento, pero nunca aburrido, tomándose el tiempo necesario para introducir a los personajes y establecer su carácter y relaciones. A diferencia de otras "invasiones domésticas", Álvarez no asigna roles fáciles de héroes ni villanos; por el contrario, deja que el metódico desarrollo de la historia cambie nuestra opinión según se van revelando nuevos detalles, hasta llegar a un final muy lejos de ser feliz, pero que se siente lógico y satisfactorio... con un pequeño toque de amargura para recordarnos que la vida rara vez tiene buenos y malos absolutos.
El minimalista elenco incluye a Stephen Lang como el ex-militar invidente con un grave secreto oculto en su casa; Daniel Zovatto es "Money", el líder de los ladrones que no planea subestimar a la víctima tan solo por su limitación física; Dylan Minnette es Alex, la consciencia del grupo, y el que más tiene que perder si son capturados por la policía; y, finalmente, Jane Levy (también protagonista de Evil Dead) en el papel de Rocky representa el punto medio entre la ambición de Money y la compasión de Alex. Rocky necesita el dinero del robo por una buena razón, pero hay límites para lo que está dispuesta a hacer.
Y así presenciamos la evolución de estos personajes, a veces brusca y a veces gradual, según se complica su riesgosa situación, generando abundante suspenso y explotando a la perfección los estereotipos de la premisa hasta alcanzar algo novedoso, perturbador, e inmensamente entretenido. Álvarez no permite el menor rastro de relleno melodramático; cada escena nos dice algo, y cada movimiento está cuidadosamente planeado para no perder el sentido de tiempo y espacio en el claustrofóbico hogar del militar. También merece aplauso el cinematógrafo Pedro Luque (otro veterano de Ataque de Pánico!) por mantener las cosas nítidas y visibles incluso en escenas sumidas en oscuridad casi total; en particular me impresionó la secuencia donde no deberíamos ver nada, y aún así podemos comprender lo que está pasando.
Tampoco puede faltar una mención a la eficiente partitura de Roque Baños, donde es tan importante la música como aquellos silencios que se extienden hasta crispar los nervios mejor que cualquier acento estridente, como los que escucharíamos en inferiores thrillers contemporáneos.
A pesar de mi antipatía por este sub-género, No Respires justificó las alabanzas que ha recibido, y consagra formalmente a Fede Álvarez como un visionario del horror/suspenso que sin duda convendrá seguir en el futuro. Por fin los productores Sam Raimi y Rob Tapert encontraron un talento singular como parte de su micro-estudio Ghost House... ojalá sepan aprovecharlo, antes de que se los robe Hollywood. Y de paso su labor subraya el "secreto a gritos" de que siempre será mejor una obra original que un remake o secuela. Más como estas, por favor.
Calificación: 9

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Wednesday, September 14, 2016

Zoom



Síntomas: Emma (Alison Pill) trabaja en una fábrica de muñecas sexuales, pero su auténtica pasión es el comic que está dibujando acerca de Eddie (Gael García Bernal), un director de películas de acción que está intentando algo más artístico en su nueva cinta sobre una ex-modelo llamada Michelle (Mariana Ximenes), quien abandonó su glamorosa profesión para escribir una novela centrada en el personaje de Emma (Alison Pill), una joven trabajadora en una fábrica de muñecas sexuales que está dibujando un cómic sobre un director, etc.

Diagnóstico: Lo más interesante de Zoom es su estructura circular, integrada por un comic dentro de una novela, dentro de una película. Es un concepto original y con enorme potencial, digno de Charlie Kaufman o Michel Gondry. Desafortunadamente las sub-historias individuales que la forman me parecieron insulsas y aburridas, con demasiadas tangentes inútiles y una marcada ausencia del tema unificador que hubiera dado sentido a tantos malabares narrativos.
Sí, quizás hay un tema de auto-rechazo y aceptación en Zoom, pero no es muy sustancioso. Emma quiere senos más grandes; Eduardo está asustado por la súbita reducción de su pene; y Michelle está insatisfecha con su carrera basada en apariencias. Pero la resolución de estos pseudo-conflictos es arbitraria e inconsistente, arruinando cualquier tipo de mensaje que el director haya aspirado a transmitir.
Por el lado bueno, las actuaciones son graciosas y muy adecuadas para el travieso tono de la película (me refiero a la totalidad de Zoom, no a la película dentro del comic dentro de... ah, olvídenlo). Los protagonistas de las viñetas (Alison Pill, Gael García Bernal, y Mariana Ximenes) toman en serio sus papeles, pero al mismo tiempo añaden un sutil humor que los hace cómplices del gran chiste. Sólo faltó que dicho chiste fuera más gracioso o inteligente.
Mi segmento favorito fue el del director atrapado entre el comercialismo de Hollywood y su renovada visión personal. Estas escenas están realizadas con animación dibujada a mano (apoyada ocasionalmente con manipulación digital) y con un estilo ágil y atractivo que, lamentablemente, no se refleja en los demás segmentos. Las historias de Emma (la dibujante) y Michelle (la modelo), se ven apagadas en comparación con la vívida animación que emplea una paleta de color limitada, y aún así mucho más expresiva que el pardo desaturado de la acción viva. Y tampoco ayuda la banda sonora que se empeña demasiado en añadir humor y atmósfera al lerdo melodrama (por alguna razón el diseño de audio incluye breves comentarios que enfatizan momentos clave de la película, como "¡Mira eso!" o "¡Bien hecho Emma!" (estoy parafraseando; no recuerdo las frases específicas, pero sí recuerdo que se sienten fuera de lugar).
Aún así encontré admirable la ambición del director Pedro Morelli y la calidad de esta modesta co-producción brasileña-canadiense, co-patrocinada por Danone y Nextel (para ser justos, lograron mantener al mínimo el "product placement"). Con un origen tan raro, parece lógico que la trama de Zoom sea tan rebuscada. Y aunque se quedó corta en el departamento de las ideas, la puedo recomendar como un curioso experimento en el que vale la pena participar, incluso si el resultado es más frustrante que satisfactorio. Pero al menos intentaron algo nuevo que desafía las convenciones narrativas del cine fantástico. Brindo por ellos con un Dan-Up de mango (hay que complacer a esos patrocinadores).
Calificación: 6.5

IMDb

Tuesday, September 13, 2016

Morgan



Síntomas: Varios brillantes científicos trabajan en un laboratorio secreto donde se gestó una persona artificial llamada Morgan (Anya Taylor-Joy). Pero después de un violento incidente, la empresa patrocinadora envía a Lee Weathers (Kate Mara), experta en evaluación de riesgos, para determinar si el proyecto puede continuar o si debe ser "retirado".

Diagnóstico: Es imposible evitar comparaciones entre Morgan y la inmensamente superior cinta Ex Machina. Para empezar, ambas inteligencias artificiales toman la forma de mujeres jóvenes con muchas preguntas sobre la condición humana que sus creadores humanos no siempre pueden responder. El entorno boscoso invita un agradable contraste entre la agreste belleza natural y la avanzada tecnología que se maneja en sus respectivos laboratorios secretos; y los protagonistas de ambas cintas deben analizar objetivamente situaciones complejas, aunque existen factores ocultos que alteran el balance de los hechos.
No es un insulto decir que Morgan resultó ser la menos ambiciosa de estas cintas, tanto en fondo como en forma. Su intención fue simplemente distinta, y creo que puedo recomendarla como un tecno-thriller eficiente y muy entretenido, que nos mantiene en suspenso durante largo rato antes de que se vuelva evidente hacia dónde se dirige la trama. Pero incluso si adivinamos prematuramente los secretos de Morgan, no perjudica demasiado la experiencia gracias a la precisa dirección de Luke Scott (hijo de Ridley Scott, también co-productor), quien no teme saltar de género en género para preservar el impulso de la historia y confundir nuestras expectativas.
Esto significa que los aspectos de ciencia ficción pasan a segundo plano cuando comienza la acción. En particular me decepcionó la superficialidad con la que se presenta la creación de un humano artificial; no esperaba una disertación científica para explicar cada pequeño detalle de este experimento imposible, pero un poco de tecno-babble quizás hubiera bastado para no sentir que estaban evitando el tema. Pero entiendo que quieran evitarlo, ya que la pseudo-ciencia de la película es demasiado inverosímil.
Por suerte no es un problema significativo. Una vez que aceptamos la existencia de Morgan, las cosas progresan con metódico ritmo, creando una fascinante colisión entre la fría evaluación de la experta en riesgos, y las turbulentas emociones de los científicos, que no solo se preocupan por rescatar sus años de incansable labor, sino porque no consideran a Morgan como una cosa, sino como un estimado miembro del equipo. Y, desde luego, esa tensión entre lógica y emoción forma el nudo narrativo de la película... como ha ocurrido en tantos otros relatos sobre "pinochos" tecnológicos que exploran su lado humano.
Hablando de humanos, Kate Mara realiza un excelente trabajo como analista que debe mantener la ecuanimidad en una situación muy volátil... y más peligrosa de lo que parecía al principio. Me gustan las incursiones de esta actriz en la ciencia ficción, incluso cuando cae en algún chasco (como Fantastic Four y Transcendence). Afortunadamente Mara encontró en Morgan un proyecto que aprovecha al máximo su talento y compacta presencia física (bueno, también la vimos en The Martian, pero en un rol demasiado breve). El equipo científico está interpretado por notables actores de carácter que desafían la superficialidad de sus personajes; entre ellos, Toby Jones, Rose Leslie, Vinette Robinson y Michelle Yeoh en el ambiguo papel de "madre postiza" de Morgan. Pero la que más destaca es Anya Taylor-Joy (quien tanto me impresionó en The Witch), enfrentando con absoluto aplomo la exótica combinación de inocencia/amenaza que define a Morgan, una forma de vida altamente inteligente, pero sin la experiencia necesaria para manejar sus incipientes emociones (¿o acaso estará manipulando a sus captores?) Finalmente, mención especial para el gran Paul Giamatti, quien solo tiene una escena, pero fue mi favorita... aunque sea una copia de aquel memorable examen psicológico en Blade Runner (otra de las cintas que Morgan tiende a emular, además de la mencionada Ex Machina, 2001: A Space Oddyssey, y desde luego el seminal episodio "The Measure of a Man", de Star Trek: The Next Generation).
Como dije antes, Morgan es un recomendable thriller con toques de ciencia ficción que no profundizan demasiado en la filosofía del humano sintético, ni en el origen de la consciencia artificial, y mucho menos en los aspectos éticos del "machine learning" que está de moda; simplemente quiere entretenernos y ponernos a pensar un poco antes de empezar con los golpes y la acción... lo cual me pareció una decisión válida y con un buen resultado, siempre y cuando el espectador altere un poco su perspectiva y no espere algo nuevo o trascendental. Sería una pena ignorar los logros de Morgan por no igualar los de una obra similar, pero con distintos propósitos. Me refiero a Short Circuit, obviamente.
Calificación: 8

IMDb