Sunday, August 28, 2016

Un Secreto Entre Nosotros (The Benefactor)



Síntomas: El millonario Franny (Richard Gere) se desconectó de la realidad después del accidente automovilístico donde fallecieron sus mejores amigos. Cinco años más tarde, Franny se entera de que Olivia (Dakota Fanning), la hija de aquellos amigos, se casó y está esperando un bebé con su esposo Luke (Theo James). Entonces Franny usa sus ilimitados recursos para mejorar sus vidas, quizás para aliviar sus sentimientos de culpa y encontrar un nuevo propósito en su vacía existencia. Y aunque esa ayuda debería ser como un sueño hecho realidad para cualquier joven pareja sin dinero, Olivia y Luke no necesariamente apreciarán convertirse en el más reciente proyecto del caprichoso millonario.

Diagnóstico: Un Secreto Entre Nosotros es otra historia sobre "los problemas de la gente rica"... lo cual no es intrínsecamente malo. Lo malo es que la película es tediosa y repetitiva, desperdiciando el trabajo de varios sólidos actores que interpretan personajes antipáticos (en el mejor de los casos), o tan indiferentes que no encontré el menor interés en seguir sus desventuras.
Richard Gere se entrega por completo a la creación de "Franny" (no me pregunten de qué es diminutivo), un hombre destruido por el pasado que lentamente descubre la manera de recuperar su futuro. Su actuación podría describirse como "exagerada", pero con un centro líquido de genuina intensidad emocional. Y, claro, la transformación física del apuesto actor en Grizzly Adams (incluyo enlace para clarificar esa antediluviana referencia) pide a gritos una nominación al Óscar, que probablemente no obtendrá. Pero Gere lo intenta con gran convicción, solo para verse traicionado por un horrible libreto.
Por su parte Dakota Fanning no tiene mucho que hacer, excepto quedarse en casa con una melancólica mirada mientras su esposo Luke, interpretado por Theo James, trata de conciliar su orgullo personal con la generosa ayuda de un millonario que no conocía dos días antes. James se ve incómodo durante la película entera; para ser justos, esa es la reacción apropiada del personaje... pero no estoy seguro si fue una buena actuación, o la actitud del actor mismo ante un argumento tan forzado e irregular.
¿Por qué irregular? Como la obsesión de Franny con Olivia y Luke no parece llevar a ningún lado, el director dedica la segunda mitad de la película a la adicción a la morfina que contrajo Franny después del mencionado accidente automovilístico; al principio la tomaba por prescripción médica para ayudar con el dolor de sus heridas, pero con el paso de los años se convirtió en lo único que alivia el dolor provocado por su soledad y sus millones de dólares, y su fundación de hospitales infantiles, y su inmensa suite de lujo, y sus automóviles clásicos. Qué bueno que no soy rico.
Ah, y cuando se revela el "gran secreto" del título (al menos el título mexicano)... no pasa nada. Literalmente nada. Pensé que sería el momento clave para impulsar la película en una dirección más interesante, pero me equivoqué. O quizás mi principal equivocación fue entrar al cine a ver Un Secreto Entre Nosotros.
Hablando de errores, otra cosa que me irritó profundamente fue que la cinta comienza y termina con dos de los más flojos clichés que usan los directores con poca imaginación para inyectar drama instantáneo en argumentos estériles: el accidente automovilístico, y el bebé en peligro. Para no arruinar por completo la cinta me abstendré de dar más detalles, pero creo que eso basta para describir la frustrante experiencia que tuve con Un Secreto Entre Nosotros. Ah, y no olviden quedarse a los créditos finales para ver escenas adicionales de Richard Gere afeitándose la barba. Increíble escena. O, mejor dicho, increíble que el director Andrew Renzi haya decidido terminar así su película (sí, entiendo que es una metáfora que simboliza su cambio de actitud, pero aún así parece ridícula). Aunque, francamente, a esas alturas ya nada me hubiera sorprendido. Podrían habernos recetado el clásico "todo fue un sueño" y daría lo mismo.
Entonces, Un Secreto Entre Nosotros (¿cuál fue el punto de ese título si el secreto es irrelevante?) me pareció un mediocre drama apuntalado por una buena actuación. No es la primera vez que encuentro esta combinación, pero rara vez me había producido tanta impaciencia. Al menos es una película corta, y no me quitó demasiado tiempo. Y lo mismo diré de esta crítica. Solo recomendaría Un Secreto Entre Nosotros para fans obsesivos de Richard Gere y para enamorados de Dakota Fanning que tengan un fetiche "preggo". Pequeña pero ferviente audiencia, supongo.
Calificación: 4

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Saturday, August 27, 2016

El Club de las Madres Rebeldes (Bad Moms)



Síntomas: Amy Mitchell (Mila Kunis) se esfuerza todos los días por ser una buena madre de sus hijos adolescentes, una cariñosa esposa para su marido Mike (David Walton), y una responsable trabajadora en su empleo de medio tiempo. Pero nadie aprecia sus labores y, peor aún, Amy siente que está fallando en todo, pues no hay suficiente tiempo para cumplir las arbitrarias reglas del trabajo, de la escuela y de la sociedad en general. Entonces Amy y sus amigas Kiki (Kristen Bell) y Carla (Kathryn Hahn), también cansadas de la rutina, deciden rebelarse y hacer lo que realmente quieren, en vez de lo que todos esperan de ellas.

Diagnóstico: Estrictamente hablando, El Club de las Madres Rebeldes no es muy original, ni muy ingeniosa, y ni siquiera logra ser tan subversiva como prometía la publicidad. Pero creo que expresa elocuentemente los sentimientos de muchas madres abrumadas por los incontables deberes que la sociedad ha ido apilando sobre sus hombros. Supongo que cada nueva generación tiene el impulso de "mejorar" lo que hicieron sus padres (y madres), y esto ha provocado que cosas previamente intrascendentes (como, por ejemplo, el contenido de gluten en los "lunches" escolares) se convierten en preocupaciones adicionales que solo complican las ya de por sí atareadas vidas de estas madres de familia. Desde ese punto de vista, El Club de las Madres Rebeldes cumplió su misión satírica con sobresaliente precisión.
Sin embargo, como simple comedia adulta me pareció un poco floja y sin la convicción necesaria para llevar su premisa a un nivel genuinamente trascendente. Aún así me hizo reír y compartir el entusiasmo de sus protagonistas. Y lo digo como hombre inútil y perezoso con suficiente tiempo libre para escribir estas críticas.
La idea de las tres amigas que desafían el inalcanzable ideal de la "madre perfecta" es acertada y culturalmente relevante; Mila Kunis, Kristen Bell y Kathryn Hahn tienen excelente química y sus respectivos estilos de actuación se complementan armoniosamente, al mismo tiempo que representan distintas facetas de la maternidad moderna. Sus personajes son obvios clichés (la madre ejecutiva, la reclusa hippie con demasiados hijos, la madre soltera hiper-sexual), y fueron seleccionados por su potencial cómico, y no porque pretendan representar a TODAS las madres del mundo (ni siquiera las de la cultura occidental). Por otro lado, sus aventuras resultan absolutamente inverosímiles si invertimos un minuto en analizar de dónde salió el dinero (que no tenían) para pagar niñeras las veinticuatro horas del día, o cómo pueden organizar tremendas fiestas repletas de alcohol y música de Nicky Minaj sin sacrificar el bienestar físico y mental de sus hijos. Pero, bueno... es una inocua fantasía femenina, y no un manual revolucionario. Hablando de lo cual, El Club de las Madres Rebeldes también propone que la sobre-protección de los hijos será más perjudicial que benéfica a largo plazo... lo cual suena bastante lógico. Yo no sabía nada sobre gluten de niño, y véanme ahora... no, mal ejemplo. Aún así, las observaciones de la película siguen siendo válidas, en mi humilde opinión.
Donde falla El Club de las Madres Rebeldes es en la abrupta división de su premisa. En vez de sumergirnos por completo en la catártica liberación de Amy, Kiki y Carla, los directores Jon Lucas y Scott Moore cambian bruscamente de rumbo para dedicar el resto de la película a un predecible conflicto con Gwendolyn (Christina Applegate), la odiosa presidenta de la Asociación de Padres de Familia que hace hasta lo imposible por sabotear a Amy y sus hijos. Y, claro, ahí es donde encontraremos las obligatorias lecciones de vida, homilías didácticas, y demás componentes morales que deben tener las comedias adultas para demostrar que a veces las cosas deben tomarse en serio. O algo así.
En resumen, El Club de las Madres Rebeldes me hizo reír más por el desempeño de las actrices que por los dudosos trucos del libreto; y aunque la combinación de pseudo-feminismo y humor vulgar no será para todos los gustos, creo que merece una modesta recomendación. Si su mensaje no fue del agrado del espectador, siempre queda la escena de Veronica Mars haciendo "twerking" en cámara lenta.
Calificación: 7.5

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Friday, August 26, 2016

Jason Bourne



Síntomas: Después de sobrevivir múltiples ataques del gobierno que lo creó, el ex-agente norteamericano Jason Bourne (Matt Damon) vive secretamente en Grecia, ganando dinero en peleas ilegales (o quizás son legales; no quiero prejuzgar los reglamentos deportivos del país que inventó las Olimpiadas). Mientras tanto, su antigua enemiga/aliada Nicky Parsons (Julia Stiles) hackea los servidores de la CIA y descubre una funesta operación llamada Iron Hand. Entonces la CIA empieza a perseguirla, y sólo una persona podrá ayudarla: Ethan Hunt Jason Bourne.

Diagnóstico: Al principio de Jason Bourne hay un breve recuento de las aventuras del epónimo agente, pero es absolutamente inútil, pues la saga se ha complicado tanto a lo largo de tres películas (cuatro, si contamos el "spin-off" The Bourne Legacy), que cualquier explicación resulta irrelevante. Lo único que necesitamos saber es que nos espera más de lo mismo... por tercera vez. De hecho, el cine al que asistí podría haber exhibido The Bourne Ultimatum con un nuevo título, y probablemente no me hubiera dado cuenta.
Hace catorce años (¿¡tantos!?), la película The Bourne Identity parecía una novedosa alternativa en el género de acción; una especie de James Bond serio, filmado con un estilo realista pero increíblemente dinámico (años antes de que Bond mismo copiara la fórmula). Sin embargo ahora, en el año 2016, ya vimos demasiadas películas realizadas con similares atributos... que gradualmente se convirtieron en defectos. Y lamentablemente Jason Bourne continúa esa tendencia. Tenía vagas esperanzas de que el regreso del director Peter Greengrass significaría un cambio de rumbo para la saga; otra reinvención creativa para justificar su continuación. Sobra decir que no fue así.
A pesar de todo, Jason Bourne me pareció una experiencia decente dentro de su rancio nicho y arcaicas intenciones. La acción inspira deja-vu, pero está bien filmada; la dirección de Greengrass es clara y eficiente; el argumento incluye los clásicos temas de memoria e identidad, y añade tópicos de moda como intrusión gubernamental y privacidad en línea.
Por el lado humano, las actuaciones aportan un poco de gravedad a los incontables clichés del libreto. Matt Damon casi no habla; al parecer las palabras sobran cuando se tiene esa elocuente expresión de "ahora es personal". Julia Stiles es un adecuado mcguffin humano. Tommy Lee Jones repite su rutina de burócrata preocupado; probablemente no sabe ni en qué película está, y aún así evoca absoluta credibilidad como Director de Alguna Organización Secreta (en este caso la CIA, pero podría ser la NSA, DNS o URL, y su actuación sería idéntica). Y finalmente tenemos a Alicia Vikander, una buena actriz atrapada en el mediocre papel de Heather Lee, directora de Ciber-Operaciones que pasa el ochenta por ciento de sus escenas enfrente de varios monitores mientras trata de encontrar nuevas maneras de enunciar líneas como: "Satélite en línea", "Dame la cámara uno", y "Blanco a la vista en veinte segundos". Qué desperdicio.
Hablando de "ciber-operaciones", Jason Bourne emplea los añejos ciber-trucos que ya no engañan a nadie: penetración instantánea de sistemas remotos, acceso a TODO tipo de tecnología en cuestión de segundos (no sé por qué no tomaron control de la cafetera de Jason Bourne, y simplemente lo mataron quemándole la lengua), e inverosímiles gráficas animadas para representar el frenético hackeo de los especialistas. Después del sobrio realismo de Mr. Robot y el documental Zero Days, ya no puedo tragar estos artificios, que en realidad no han cambiado mucho en los veinte años transcurridos desde The Net, con Sandra Bullock. Excepto que ella hackeaba en bikini. Buenos tiempos.
Y mejor ni hablar de lógica en las escenas de acción. Jason Bourne es el tipo de película donde el héroe puede aprovechar una caótica protesta callejera para bloquear el paso de sus perseguidores, pero unos segundos después encuentra calles vacías para iniciar una veloz persecución en motocicleta. Tal como hemos visto en decenas de películas en la última década.
A pesar de todo Jason Bourne entretiene con su ágil ritmo, y no exige mucha atención por parte del espectador, pues nos repite constantemente los puntos importantes para que no tengamos que pensar demasiado. La historia no incluya un ápice de originalidad, pero añade un par de piezas al denso rompecabezas psicológico de Jason Bourne (ahora resulta que tiene "daddy issues"). Y el desenlace podría servir como satisfactorio cierre de esta longeva serie... a menos que la película recaude mucho dinero, en cuyo caso quedan opciones para producir más secuelas. Para ser honestos, me gustó más el spin-off The Bourne Legacy, con Jeremy Renner. Sin embargo puedo recomendar Jason Bourne como casual entretenimiento de fin de semana, indudablemente superior a los thrillers del género "Liam Neeson". Además, no puedo odiar una película que nos lleva a "ExoCon", una parodia de DefCon en Las Vegas. O quizás sea BlackHat. Sea cual sea, Sandra Bullock la identificaría de inmediato.
Calificación: 8 (gana medio punto por esa tremenda persecución automovilística)

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Thursday, August 25, 2016

Shelley



Síntomas: La joven Elena (Cosmina Stratan) realiza algunas labores domésticas para los esposos Louise (Ellen Dorrit Petersen) y Kasper (Peter Christoffersen), quienes llevan una rústica vida en los bosques de Dinamarca. Eventualmente Louise le pide a Elena ser "madre de alquiler" para gestar un hijo de la pareja, pues Louise quedó infértil después de una reciente operación. Elena acepta porque necesita dinero, y al poco tiempo queda embarazada, lo cual hace muy feliz a Louise. Sin embargo, con el paso de los meses, Elena empieza a comportarse erráticamente, y dice que el bebé está tratando de hacerle daño. ¿Será una mala reacción a las molestias normales del embarazo, o estará ocurriendo algo siniestro en el vientre de la joven?

Diagnóstico: No recuerdo haber visto una película danesa de terror, pero Shelley fue un buen comienzo. Conceptualmente sería más apropiado describirla como "thriller psicológico", pero su agobiante atmósfera y perturbadoras escenas generan auténtico terror... no fugaces "sustos", como otras impacientes cintas de este género. Por el contrario, el director Ali Abbasi muestra gran esmero y disciplina al incrementar la tensión con deliberada lentitud, estableciendo una situación doméstica inusual, pero hasta cierto punto placentera: Elena se decepciona por la falta de electricidad en la remota casa de los esposos, pero eventualmente se encariña con Louise, quien está física y emocionalmente deprimida tras la operación que la dejó sin posibilidad de tener hijos. Por eso la joven acepta la propuesta de convertirse en "madre sustituta"... además de la compensación económica, que le permitirá regresar a Rumania, donde la espera su pequeño hijo. Entonces, cuando empiezan las paranoicas reacciones de Elena, nos preocupamos por todos los involucrados... es una situación imposible de resolver sin causar inmenso dolor para alguien. No hay buenos ni malos; solo víctimas.
Abbasi y su minimalista elenco (Cosmina Stratan es la revelación de la película... ¡y qué buen nombre!) consiguen todo esto por medio de pequeños detalles, al parecer inofensivos, que gradualemente se transforman en una opresiva sensación de angustia constante. Es el tipo de película donde "menos es más"; por ejemplo, una pequeña sonrisa puede representar tranquilidad para uno de los personajes, pero para nosotros es devastadora porque sabemos lo que realmente significa. Y en lo que respecta a las causas... solo diré que el director deja mucho a la imaginación del espectador, lo cual es al mismo tiempo un gran acierto y el principal defecto de Shelley.
Por el lado positivo, Abbasi desafía nuestras expectativas y nos pone a pensar, pues nunca estamos seguros de lo que está ocurriendo. Hay pistas que podrían indicar algún fenómeno sobrenatural, o una grave aflicción psicológica, o incluso malicia por parte de alguna persona o personas. Y cuando las cosas empeoran, es nuestra responsabilidad definir la causa (o causas), así como evaluar la respuesta de los personajes. ¿Quién tuvo razón, y quién actuó irracionalmente?
En un nivel más abstracto podríamos decir que Shelley examina extremos opuestos del efecto que tiene la maternidad en mujeres con distintos temperamentos; y también deja algo para el hombre, mostrando el peso de la responsabilidad paterna en alguien que quizás no estaba preparado para recibirla. O quizás el punto es que nunca estamos listos para un cambio de vida con tal magnitud.
En fin... regresando al aspecto práctico de Shelley, me pareció una película muy interesante y excepcionalmente realizada (mención especial para la melancólica cinematografía, y la banda sonora que contrasta canciones de cuna con tétricos tonos electrónicos), aunque su parsimonioso ritmo y ambigüedad narrativa podrían ser frustrantes para algunas personas. No hay efectos especiales; apenas un poco de sangre (más impactante por su esporádica presencia); y un final abierto a interpretación que (en mi humilde opinión) no hace falta "entender" para quedar satisfecho con la película. Además, estimo que Shelley será un capítulo muy convincente en mi (hipotético) manifiesto contra la paternidad. No digo que sea mala; simplemente no es para mi. Porque no sé cuándo soñaré con un perro negro de amenazadora mirada.
Calificación: 8

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Monday, August 22, 2016

Tallulah



Síntomas: La joven Tallulah (Ellen Page) y su novio Nico (Evan Jonigkeit) viven en una camioneta, buscando comida en basureros y robando lo que pueden para sobrevivir. Pero cuando Nico la abandona, Tallulah viaja a Nueva York para ver si regresó a la casa de su madre Margo (Allison Janney). Nico no está ahí, y Margo desconfía inmediatamente de Tallulah... pero gradualmente se desarrolla entre ambas una amistad que podría destruirse en cualquier momento debido al grave secreto que una de las dos guarda.

Diagnóstico: Ellen Page, Allison Janney, y un bebé con incierto futuro. ¿Será una secuela de Juno? Claro que no; Talullah es un drama más convencional, aunque examina temas similares de maternidad, responsabilidad personal, y la importancia de la "familia postiza" que no necesita compartir genes para entregar el apoyo y paciencia que las familias reales no siempre pueden ofrecer.
Además, Tallulah oculta algunos aspectos controversiales, así como difíciles preguntas que la sociedad quizás no está lista para responder. Esa ambigua postura está provocando algunas críticas negativas, pero siento que se basan más en la ideología de la película que en sus valores intrínsecos (lo cual también ocurrió con Juno, por cierto). Pero, ¿no es justamente ese el papel del arte? ¿Retar opiniones y cuestionar los valores de su audiencia? ¿No hemos aprendido nada con las películas de Michael Bay <nota: buscar un mejor ejemplo antes de publicar la crítica>?
Pero, bueno... para no entrar en política, me limitaré a describir los múltiples elementos positivos de Tallulah, empezando por el brillante libreto escrito por la directora Sian Heder (más conocida como guionista de Orange is the New Black). Aparentemente inspirada en hechos reales (sus experiencias como niñera de una familia adinerada), Heder construyó una historia sencilla en su forma, pero compleja en sus vaivenes emocionales. Y, con ayuda de las sobresalientes actuaciones de Ellen Page y Allison Janney, se desarrollan dos puntos de vista conflictivos, pero no necesariamente opuestos. Digamos que comparten buenas intenciones, aunque sus métodos difieran bastante. Quizás ese sea el punto clave de Tallulah: existen áreas grises en la vida que no se resuelven con lógica, sino con emociones... lo cual no siempre será compatible con las reglas de la sociedad. Supongo que en estos casos son apropiadas algunas escenas sentimentales, así que no las llamaré "manipuladoras", sino honestas y consistentes con la humanidad de los personajes. Uf. Es difícil criticar dramas tan personales cuando se tiene corazón de piedra.
Hablando de lo cual, me gustaron las metáforas visuales que la directora emplea para condensar el mensaje final de Tallulah. Al principio me parecieron un poco pesadas, pero la recompensa dramática fue muy satisfactoria, y expresa elocuentemente la evolución de las protagonistas.
No sé si Tallulah tendrá un perfil suficientemente elevado para colarse entre las nominaciones de los grandes premios cinematográficos; de cualquier modo es uno de los mejores dramas que he visto este año; y aunque no veo muchas cintas de este género, creo que puedo reconocer cuando trascienden el simple "Oscar bait" de producciones hollywoodenses más costosas y renombradas, como casi todo lo que hace Meryl Streep o Robert De Niro (¡Ja, ja! Es broma... Robert De Niro haciendo dramas... ¡qué loco!) Y además Tallulah debutó en Netflix, así que está disponible en todo el mundo. Por si todo el mundo quiere llorar.
Calificación: 9

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Sunday, August 21, 2016

12 Horas Para Sobrevivir: El Año de la Elección (The Purge: Election Year)



Síntomas: Se supone que la Purga anual reduce la criminalidad y mejora la economía, pero la Senadora Charlie Roan (Elizabeth Mitchell) afirma que se trata de un truco gubernamental para eliminar a la población "indeseable" (traducción: gente pobre y minorías étnicas). Roan cuenta con el apoyo popular, y tiene buenas probabilidades de ganar la próxima elección presidencial... si es que sobrevive la Purga, que sus oponentes políticos usarán para tratar de asesinarla. Afortunadamente su jefe de seguridad es Leo Barnes (Frank Grillo), quien tiene bastante experiencia sobreviviendo esa noche de crimen y violencia legal.

Diagnóstico: No soy fan de esta franquicia, pero admito que la trilogía se ha vuelto más ambiciosa con cada nueva película. La original The Purge (2013) desperdicio su complicada (y demasiado inverosímil) premisa en una típica historia de invasión doméstica. La segunda parte, The Purge: Anarchy (2014), nos sumergió de lleno en el caos urbano para seguir la venganza y redención de Leo Barnes. Y en la tercera parte, 12 Horas Para Sobrevivir: El Año de la Elección, finalmente se explota (excesivamente) la sátira política que apenas se insinuaba en sus predecesoras.
Esto no significa que 12 Horas Para Sobrevivir: El Año de la Elección sea una gran película, pero al menos ofrece una historia más interesante y fluida, apoyada por personajes bien definidos y un mensaje más relevante que nunca... aunque sea tan obvio y estridente que cuesta trabajo tomarlo en serio.
Por otro lado, la ridícula exageración que el director James DeMonaco emplea en todos los aspectos de su película apenas bastan para superar la realidad; hace 3 años La Purga parecía una lejana fantasía, pero ya nos acercamos tanto a ese colapso social que se necesita un libreto aun más extremo para regresar al terreno de la ficción. Lo malo es que sus manipulaciones narrativas siguen siendo tan torpes e ilógicas como siempre: los héroes cometen errores inexcusables, mientras que los villanos varían entre invencibles e incompetentes, según lo requiera cada escena; y la retórica política del argumento parece escrita por un estudiante universitario de primer semestre que acaba de leer su primer panfleto comunista.
Pero, bueno... al menos tenemos buenos actores con el balance apropiado de humor y seriedad para sobrellevar los disparates del libreto. Frank Grillo regresa como el implacable Leo Barnes, que de algún modo se convirtió en el jefe de seguridad de una importante figura pública (me gustaría conocer esa historia). Elizabeth Mitchell es perfecta como la Senadora Roan, demasiado idealizada para trabajar en política, pero consistente con el polarizado universo de esta película. Y en papeles de gente común atrapada en la violencia de la Purga tenemos a Mykelti Williamson, Joseph Julian Soria, Betty Gabriel y Edwin Hodge... todos ellos clichés cinematográficos (el comerciante que defiende su negocio, el ex-criminal con corazón de oro, la chica "badass", el rebelde iconoclasta), pero no exentos de humanidad. Y, claro, con clara tendencia étnica para contrastar con los "blancos ricos" que representan a los villanos.
La gran ventaja que tienen todos estos personajes es que su motivación va más allá de la supervivencia o la venganza (como ocurrió en las dos previas películas). Este fue el ingrediente que faltaba para que la Purga dejara de ser una simple excusa de violencia y se transformara en un catalizador ideológico que inspira una conexión emocional con los protagonistas. Desafortunadamente el director/guionista no conoce la palabra "sutil", y termina caricaturizando por igual a los héroes y villanos, reduciendo considerablemente el impacto de la película.
Aún así hay un poco de suspenso, abundante sangre y violencia, y un par de memorables secuencias de acción (nada espectacular, pero bien implementadas), de modo que puedo recomendar 12 Horas Para Sobrevivir: El Año de la Elección para seguidores de la saga y para quienes piensan que la sátira política se expresa mejor con gritos que con susurros. Y para servidores públicos en busca de paz espiritual porque al menos no son tan malos como los que aparecen en esta película.
Calificación: 7

IMDb

Saturday, August 20, 2016

Ben-Hur



Síntomas: En el año 25, los hermanastros Judah Ben-Hur (Jack Houston) y Messala Severus (Toby Kebbell) son inseparables. Pero con el paso del tiempo sus vidas toman rumbos distintos, y terminan en extremos opuestos de un conflicto militar que cambiará el curso del Imperio Romano. Mientras tanto, un carpintero llamado Jesús (Rodrigo Santoro) siembra peligrosas ideas de paz y tolerancia entre el pueblo judío.

Diagnóstico: Épicas bíblicas... mejores que superhéroes. O tal vez no. Para ser justos, Ben-Hur no está basada en la Biblia, sino en la epónima novela de Lew Wallace; aunque desde luego es mucho más famosa la versión cinematográfica de 1959, que consagró a Charlton Heston y quedó para siempre estampada en la cultura popular... del siglo veinte. Por eso no parecía tan descabellada la idea de una nueva versión con sensibilidad del siglo veintiuno, lista para inspirar nuevas generaciones hambrientas de pseudo-historia religiosa. Y quién mejor para llevar este venerable relato a la pantalla que el director de Abraham Lincoln: Vampire Hunter.
Bueno, pues me complace decir que el resultado fue inesperadamente bueno. Mi expectativa sobre esta nueva adaptación de Ben-Hur era bajísima, pero puedo decir sin ironía alguna que Timur Bekmambetov realizó una competente película que puede apreciarse por sus propios méritos; y, aunque no sea perfecta (siento que el final se le fue de las manos), me mantuvo entretenido durante dos horas de sólido drama "peplum" aderezado con un poco de acción y buenas actuaciones del elenco entero. Y, claro, la tranquilidad de saber que la legendaria carrera de cuadrigas (carros de dos ruedas jalados por cuatro caballos) usaría animales digitales para evitar una repetición de las atrocidades cometidas en la filmación de la versión de Charlton Heston. De hecho me quedé hasta el final de los créditos para confirmar la presencia del sello de la Asociación Humanitaria ("No animals were harmed"). No sé qué tan confiable será, pero calmó un poco mi conciencia. Porque sí hay caballos reales, y la carrera es brutal y espectacular.
Pero me estoy adelantando.
El eje dramático de Ben-Hur es la relación entre los hermanastros Judah Ben-Hur y Messala Severus. La destrucción de su profunda amistad está bien manejada, y ninguno queda como héroe ni villano. Bueno, supongo que Messala es "el malo" (después de todo la película no se llama "Severus"); pero en un sentido humano ambos fueron víctimas de fuerzas culturales y políticas mucho más grandes que ellos. Esas mismas fuerzas conducen sus respectivas vidas, muy distintas, pero con abundantes retos, triunfos y lecciones inolvidables, hasta llegar a la inevitable confrontación (no es spoiler, pues se revela en la primera escena de la película) que servirá como catarsis de su conflicto fraternal, de los traumas emocionales que ambos han vivido, y del choque de culturas que señalaría el final de uno de los imperios más prósperos en la historia del mundo. Ah, y también está el asunto del carpintero que obviamente está inspirado en Yoda, pues sus diálogos son idénticos. O quizás tiene alguna relevancia histórica; tendré que buscarlo en Wikipedia.
Para crédito de Bekmambetov, su elenco es un poco más étnico que el de otras épicas "blanqueadas" por el comercialismo de Hollywood. Claro, todos tienen acentos ingleses, pero tampoco podemos pedir milagros. El único que habla con acento norteamericano es el Sheik Ilderim, pero no importa porque es Morgan Freeman, y ya sabemos que su voz es perfecta y no necesita fingir nacionalidades para darle todo el peso del mundo a sus parlamentos. Jack Houston (como Judah) y Toby Kebbell (como Messala) tienen excelente química, y sospecho que en esta versión los hicieron hermanastros para evadir el "bromance" con tintes homo-eróticos que distinguió la interacción entre Charlton Heston y Stephen Boyd en 1959. Por su parte, Nazanin Boniadi me pareció sobresaliente como Esther, esposa de Judah que se convierte en defensora de Jesús. Y Pilou Asbæk, como Poncio Pilato, encarna perfectamente la arrogancia y crueldad de Roma.
Y ahora me temo que viene el sacrilegio: Rodrigo Santoro interpreta a Jesús con humildad y convicción, pero francamente me pareció innecesario todo el aspecto religioso de Ben-Hur. Uno de los grandes aciertos de Bekmambetov (en mi humilde opinión) fue recortar la historia hasta obtener una película de dos horas (la de 1959 dura casi cuatro), lo cual redujo la sub-trama sobre el nacimiento del cristianismo. Sin embargo, cuando parece que va a terminar la película, nos endilgan veinte minutos de pasajes bíblicos... y los sentí fuera de lugar, como si pertenecieran a otra historia que coló a la fuerza. Y mejor ni hablemos del final-final, con esa anacrónica canción pop que arruina la atmósfera y todo lo demás que Bekmambetov hizo tan bien.
Hablando de cortar material, ya creció demasiado esta crítica, así que solo diré que Ben-Hur me gustó por su sustancioso drama, sus honestas actuaciones, y por ser refrescantemente "análoga". Desde luego hay efectos digitales, pero no fue una empalagosa tecno-pesadilla como Gods of Egypt, Pompeii o The Legend of Hercules. Y lo mejor de todo es que Ben-Hur demostró que Timur Bekmambetov sabe dirigir actores, y no solo crear escenas cool (como vimos en Night Watch y Wanted, por mencionar un par). En resumen: esperaba dormirme en el cine, y terminé conmovido. Pero eso no significa que quiera ver Spartacus reciclada con Zach Efron y Kellan Lutz.
Calificación: 8.5 

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Friday, August 19, 2016

Una Pareja Dispareja (Skiptrace)



Síntomas: Bennie Chan (Jackie Chan), policía de Hong Kong, lleva años persiguiendo a un criminal conocido como "El Matador", y por fin encontró un testigo que podría revelar la identidad del villano; desafortunadamente el testigo es Connor Watts (Johnny Knoxville), un estafador norteamericano que fue recientemente secuestrado por un mafioso ruso. Entonces Bennie tendrá que rescatar a Connor de sus captores en Rusia, y llevarlo de regreso a Hong Kong, sobreviviendo de algún modo los múltiples ataques de pandillas rusas y chinas que los persiguen por distintas razones... pero con un solo propósito.

Diagnóstico: Para empezar, Skiptrace (me rehúso a usar el título mexicano "Una Pareja Dispareja") se lleva el premio por ser la producción más bizarra que he visto este año: una comedia de acción producida en China, donde hacen pareja el legendario Jackie Chan y el ex-Jackass Johnny Knoxville, dirigidos por el finlandés Renny Harlin, quien parecía firmemente establecido en el cine directo a video después de una breve pero notoria carrera como director de "blockbusters" en Hollywood. No puedo imaginar siquiera las "juntas creativas" de los productores que respaldaron este proyecto: "¡Conseguimos al director de Deep Blue Sea!" "Um..." "¡Ha trabajado con Sylvester Stallone y Freddy Krueger!" "Um..." "¡Y también contratamos a la estrella de Jackass! ¡Los adolescentes de América quedarán fascinados!" Y más frases de ese estilo, supongo.
El resultado fue tan caótico y mediocre como puede suponerse, pero al menos Jackie Chan tuvo oportunidad de regalarnos un par de peleas graciosas y dinámicas, aunque menos espectaculares que las de su época dorada. Algunos ejemplos: la secuencia en la fábrica, donde Chan emplea maquinaria pesada para hacernos reír y vencer a sus oponentes (el "gag" de las muñecas matrioskas me gustó mucho); y una persecución callejera donde Chan básicamente usa a Knoxville como "prop" para golpear y confundir a sus enemigos. Y desde luego tenemos los acostumbrados "bloopers" al final de la película, para ver cuántas veces Chan se lastimó durante la filmación.
Además, en su faceta de "road movie", Skiptrace nos muestra una serie de extraordinarias locaciones asiáticas, incluyendo el Desierto de Gobi y una pintoresca aldea en Mongolia donde Harlin incluye un número musical (¿por qué no?) con una canción de Adele (Y, sí, Jackie Chan es tan buen cantante como suponen)(Sarcasmo)(Por otro lado, ha editado once albums muy exitosos, así que no me hagan caso).
Y ¿qué tal actuó Johnny Knoxville? La pregunta es irrelevante. Los productores sólo necesitaban un rostro americano para imitar correctamente las imitaciones norteamericanas de cintas de acción asiáticas (¿quedó claro?), como Rush Hour y The Tuxedo.
Finalmente, la súper-estrella china Bingbing Fan tiene el retrógrado rol de Damisela en Peligro, aún más frustrante porque Fan es buena actriz, y ha demostrado habilidad para lidiar con difíciles secuencias de acción coreografiadas por los legendarios "stunt teams" de Hong Kong. Pero en Skiptrace es tan sólo una cara bonita para flirtear con Knoxville, y luego una rehén del Matador. Qué progresivo.
Entonces, como simple comedia de acción, Skiptrace tiene algunos buenos momentos, pero no bastan para justificar casi dos horas de panfleto turístico con malos chistes y nulo suspenso. Como película de Jackie Chan fue apenas mediocre y muy inferior a la reciente Chinese Zodiac, aunque me gustó su énfasis en el honor e integridad del individuo, lo cual conduce a un final inesperadamente grave. Por lo demás, no merece ni compararse con las más notables obras de Chan, como The Legend of Drunken Master, Armour of God, o (mi favorita) Police Story 2: Supercop.
Aprecio que hayan estrenado Skiptrace en cines de México, pero no fue el proyecto apropiado para restaurar la viabilidad comercial y artística de Jackie Chan. Parece mentira, pero hasta otra secuela de Rush Hour hubiera sido más atractiva que esta torpe mezcolanza de estereotipos culturales y floja comedia de "pez fuera del agua". Un momento... ¡ese título no está mal! "Floja Comedia". O quizás lo del pez; me da lo mismo.
Calificación: 6

IMDb

Wednesday, August 17, 2016

They Look Like People



Síntomas: Christian (Evan Dumouchel) encuentra a su viejo amigo Wyatt (MacLeod Andrews) en las calles de Nueva York, y lo invita a quedarse en su humilde departamento mientras encuentra trabajo o un cuarto en renta. Sin embargo Wyatt oculta una obsesión secreta que podría poner en peligro sus vidas.

Diagnóstico: They Look Like People podría clasificarse como un thriller "mumblecore" realizado en el estilo minimalista y semi-improvisado de los Hermanos Duplass, pero incluso más austero. Afortunadamente cuenta con suficiente creatividad para convertir su simple premisa en una emotiva historia repleta de suspenso y acompañado por una sensación de catástrofe inminente que nos abruma de principio a fin.
El eje de la película es la relación entre los protagonistas. Christian acoge en su casa a Wyatt sin saber que éste recibe enigmáticos mensajes durante la noche, advirtiéndole sobre la existencia de criaturas disfrazadas de humanos que planean... algo malo. Conquistar al mundo, o destruirlo, o algo así. Todo parece indicar que Wyatt está sufriendo una complicada fantasía esquizofrénica, pues no tiene evidencia alguna para confirmar la existencia de tan absurda conspiración; y esto solo incrementa su paranoia e inestabilidad emocional. Pero... ¿qué pasaría si fuera cierto? ¿Será Christian una de esas criaturas ocultas? ¿O quizás un agente trabajando para ellas?
Esas son las preguntas que cuelgan sobre cada escena de They Look Like People. Con un mínimo de trucos (creo que solo hay un efecto especial en la película entera), el director/productor/escritor Perry Blackshear siembra en la mente del espectador la misma incertidumbre de Wyatt, y al mismo tiempo crea una entrañable relación entre los protagonistas que nos inspira preocupación por lo que eventualmente ocurrirá. Ninguna de las alternativas sugiere un final feliz: si Wyatt tiene razón, el mundo está en peligro y su mejor (único) amigo no es lo que parece. Y si Wyatt está equivocado, bueno... significa que está loco (perdón por el término políticamente incorrecto), y probablemente alguien acabará muerto antes de que se resuelva la situación.
Me alegra decir que Blackshear encontró una perfecta manera de terminar la historia, desafiando expectativas sin traicionar el espíritu de su provocativo libreto. Claro, quizás no será un gran "twist" dramático, ni una demoledora revelación que nos dejará temblando durante días; pero dentro de sus modestos parámetros me pareció un remate muy satisfactorio que complementa exitosamente los temas propuestos por la cinta.
Además, el director tuvo mucha suerte al encontrar talentosos actores (algunos haciendo su debut frente a cámara) que asimilaron sin dificultad la mesurada atmósfera del proyecto; Evan Dumouchel interpreta a Christian con noble candor; su mejor amigo está en problemas, y no vacila en extender la ayuda necesaria, incluso cuando se da cuenta del peligro. Por su parte, MacLeod Andrews nos presenta a Wyatt con similar calidez, balanceando la gratitud que siente por su amigo... y el continuo terror de que sea una trampa preparada por mentes inhumanas. Esas dudas internas alimentan el impredecible comportamiento de Wyatt, y nunca sabemos exactamente cómo reaccionará ante el escepticismo de los demás... y de sí mismo.
Para redondear la historia tenemos un poco de drama laboral y romántico por parte de Christian; algunas visitas al psicólogo (¿o conspirador?) que ayuda a Wyatt; y las perturbadoras escenas donde éste recibe misteriosos mensajes mientras prepara las armas para la próxima guerra entre el Bien y el Mal (o algo así). En sus mejores momentos, They Look Like People consigue humanizar las enfermedades mentales sin prejuicios ni sermones psicológicos. Y al mismo tiempo cuenta una sólida historia de horror/ciencia ficción que no requiere efectos especiales para generar apropiados niveles de angustia y suspenso.
Es posible que They Look Like People sea demasiado simple para encontrar éxito "de culto", pero aún así me pareció una fascinante experiencia cuya imaginación y refrescante sobriedad dramática nos enseña lo mucho que puede lograrse con mínimos recursos, y sin apelar a las fórmulas de Hollywood. Me interesarán mucho los futuros proyectos de Perry Blackshear (haciendo aquí su debut en largometrajes, después de trabajar durante años como "gaffer" y "grip")(Buen momento para consultar el Glosario del IMDb). Y con suerte se quedará en el género fantástico, pues necesitamos urgentemente más cineastas como él, y menos como los que aprobaron la producción de Sharknado 4: The 4th Awakens.
Calificación: 8

IMDb

Monday, August 15, 2016

The Mind's Eye



Síntomas: En su remoto "Instituto de Estudios Psicokinéticos", el desequilibrado Dr. Slovak (John Speredakos) conduce experimentos inhumanos sobre varios pacientes con habilidades especiales. Pero cuando escapan los dos psíquicos más poderosos del Instituto, el Dr. Slovak comienza una cacería humana para evitar que el mundo conozca el auténtico propósito de su investigación.

Diagnóstico: Hace un par de años el director Joe Begos causó una buena impresión con Almost Human, una modesta mezcla de ciencia ficción y cinta slasher con poca lógica pero buen ritmo y grotesco gore realizado con métodos tradicionales. Y ahora, continuando su homenaje al siglo veinte, The Mind's Eye rinde tributo al cine psíquico representado por obras como Scanners (1981, de David Cronenberg) y The Fury (1978, de Brian de Palma). El resultado es narrativamente irregular pero bastante entretenido, deliciosamente sangriento, y muy sincero en su aprecio por los cineastas que inspiraron su creación.
Algunas personas están describiendo The Mind's Eye como "la secuela de Scanners que nunca tuvimos" (quizás olvidan que Scanners tuvo tres secuelas, pero comprendo que prefieran ignorarlas). Es una frase correcta en ciertos sentidos, pero incompleta en lo que respecta a las densas ideas que Cronenberg exploró en aquella cinta. Por el contrario, The Mind's Eye resultó frustrantemente elemental en su fondo y estructura: nada más que una típica cinta de venganza, adornada por los poderes psíquicos de sus personajes. Y, qué personajes...
Los villanos son increíblemente ineptos; pero no hay problema, porque los héroes están igual o peor. Algunos ejemplos de diálogos que intercambian los fugitivos Zack Connors (Graham Skipper) y Rachel Meadows (Lauren Ashley Carter): "Este será el primer lugar donde nos buscarán" (pero de todos modos se quedan ahí, e incluso hay tiempo para bañarse); "¿Crees que vendrán aquí?" "Sí" (y entonces viene el obligatorio interludio romántico); "¿Estamos seguros aquí?" "No" (perfecto; ¡vamos a dormir!)
El Dr. Slovak, por su parte, cuenta con una inagotable provisión de esbirros desechables que a veces aparecen de la nada, sólo para morir violentamente en los siguientes sesenta segundos. "¡Doctor, los fugitivos están en la entrada principal! Glurghhh". Por cierto, aunque Begos nos presenta las obligatorias explosiones craneales provocadas por telekinesis, la mayor parte de la violencia es perpetrada con pistolas, jeringas y hasta hachas. Y si bien aprecio el inflexible compromiso del director con los efectos prácticos, tal vez hizo falta un poco de apoyo digital en ciertas escenas para hacer más impactante el gore, o quizás evitar el efecto "Chespirito" cuando un objeto "flota" sostenido por hilos.
Por otro lado, es posible que todos esos "defectos" sean alusiones intencionales al humilde cine "B" de los ochentas, lo cual puedo aceptar... aunque siento que The Mind's Eye hubiera llegado más lejos si se tomara un poco más en serio. O si hubiera tenido un presupuesto más elevado para cumplir la visión de su director.
En fin... a pesar de esas limitaciones (o tal vez gracias a ellas), The Mind's Eye fue un experimento extremadamente entretenido y sangriento, que sin duda recomendaría para fans del horror "indie" cansados de fantasmas vengativos y posesiones satánicas. Incluso me gustaría que The Mind's Eye y Hardcore Henry señalaran el retorno del cine psicokinético, para disfrutar de nuevo aquellas batallas mentales donde dos contrincantes se miran fijamente y gesticulan con inmensa convicción mientras tratan de explotarse mutuamente el cerebro. Y mejor aún si la pelea va acompañada por sonidos de Hannah-Barbera: "Weew, weew, weew".
Calificación: Estoy proyectándola psíquicamente a la mente de los lectores 8

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