Saturday, August 18, 2018

Mamma Mia! Vamos Otra Vez (Mamma Mia! Here We Go Again)



Síntomas: Sophie (Amanda Seyfried) trabaja incansablemente para restaurar el hotel que perteneció a su finada madre Donna (Meryl Streep). Mientras tanto, con ayuda de sus "tías" Tanya (Christine Baranski) y Rosie (Julie Walters), Sophie se entera de las aventuras románticas que tuvo Donna (Lily James) en los años setentas, cuando era una joven estudiante enamorada de tres hombres muy distintos.

Diagnóstico: Pocas veces he considerado salirme del cine durante una película, y la original Mamma Mia! fue una de esas ocasiones. Pero reconozco que fue mi culpa, y no de la película. Mamma Mia! hizo exactamente lo que prometía, y para lograrlo usó todo lo que aborrezco del cine musical. Lo cual, como dije, es mi problema.
Y ahora, diez años después (solo cinco en la cronología de los personajes), Mamma Mia! Vamos Otra Vez intenta recapturar la magia con una secuela/precuela que revela el futuro de Sophie (Amanda Seyfried) y el pasado de Donna (Meryl Streep y Lily James) a través de vivaces números musicales con las canciones de ABBA, derrochando suficiente nostalgia "kitsch" para deleitar al público que fue joven en los años setentas (yo estaba demasiado chico en ese entonces)(y además prefería a Kiss).
Y, sí, los números musicales siguen causando pena ajena con sus estridentes arreglos y sobre-producida coreografía. Por mucho que muevan la cámara y utilicen filtros para crear esa idílica atmósfera mediterránea, la película deja un sabor general de forzada artificialidad que impide alcanzar la misma energía y espontaneidad de la cinta original. En resumen: lo que antes parecía encantador ahora se siente torpe y empalagoso.
Entre los aciertos de la cinta señalaría la perfecta selección de Lily James para interpretar la versión adolescente de Meryl Streep; y también hicieron un buen trabajo con Hugh Skinner, Josh Dylan y Jeremy Irvine como sus pretendientes en 1979, todos ellos físicamente similares a sus versiones adultas (Colin Firth, Stellan Skarsgard y Pierce Brosnan, respectivamente), emulando sus personalidades sin caer en la parodia.
Y si nada de eso funciona, al menos queda el carisma de Amanda Seyfried y sus "tías" Christine Baranski y Julie Walters, cuya simpática interacción basta para generar las emociones (desde risa hasta melancolía) que el desabrido romance jamás inspira.
Ojalá tuviera más que decir sobre Mamma Mia! Vamos Otra Vez, pero me declaro incompetente para apreciar las virtudes subjetivas que solo podrán evaluar los fans de la cinta original... y los seguidores del grupo sueco ABBA.
Sin embargo, haciendo a un lado mis prejuicios románticos y apatía musical, debo añadir que el argumento de Mamma Mia! Vamos Otra Vez deambula sin rumbo durante largos períodos de tiempo, buscando oportunidades para cantar sin preocuparse por la congruencia de la narrativa ni la estructura del melodrama. Lo importante es meter suficiente música para simular diversión y atenuar la monotonía. Hablando de lo cual, ahora no sentí la necesidad de salirme del cine porque me senté hasta atrás para poder leer sin molestar a los demás. Buenas noticias: ¡casi terminé el libro!
Calificación: 6

IMDb

Friday, August 17, 2018

El Justiciero 2 (The Equalizer 2)



Síntomas: Mientras trabaja como conductor de Lyft, Robert McCall (Denzel Washington) tiene oportunidad de escuchar las quejas de sus pasajeros, y así descubre a los que sufren alguna injusticia o tienen problemas que la Policía no puede resolver. ¿A quién ayudará en esta ocasión?

Diagnóstico: Respuesta: a nadie. Bueno, hay algunos "clientes involuntarios" a los que McCall termina ayudando, pero son simple relleno sin relación concreta con el argumento principal, el cual sigue la venganza del "Justiciero" contra los criminales que mataron a uno de los escasos amigos que el ex-agente conservó después de renunciar a la CIA.
Y así, alejándose aún más de la serie televisiva ochentera en la que se inspiró, El Justiciero 2 termina convirtiéndose en una genérica cinta de venganza, quizás un poco mejor que las de Bruce Willis, Liam Neeson o Antonio Banderas, pero no por ello más original ni particularmente memorable.
Lo que El Justiciero 2 tiene a su favor es la presencia de Denzel Washington frente a las cámaras, y Antoine Fuqua en la silla de director. La actuación de Washington no es muy notable, pero lo importante es su inmenso carisma y sinceridad para convencernos de que realmente le preocupa un joven artista involucrado en el negocio de las drogas; o la entrañable amistad que tiene con un personaje periférico que toma súbita importancia cuando el guionista decide matarlo para hacer más "personal" la misión de McCall.
Por su parte, Antoine Fuqua es un sólido director que sabe manejar los elementos de la historia con suficiente gravedad para simular dramatismo donde solo hay clichés. Por eso Fuqua deja que la narrativa encuentre su propio ritmo, sin apresurar las escenas ni forzar la llegada de la acción... a diferencia de TODAS las demás películas de este género que tienen pánico de aburrir al espectador si no incluyen una balacera o persecución cada diez minutos. Como ejemplo de lo mucho que Fuqua puede lograr con muy poco, puedo señalar la escena donde McCall examina la fotografía de un asesinato, y pasa varios minutos cavilando sobre la trayectoria de la bala, la ubicación de la pistola y la posición de la víctima. El director deja que Washington haga lo suyo, moviendo lentamente la cámara y permitiendo que el público asimile el proceso mental del ex-agente, lo cual da un resultado mucho más interesante que cualquier truco de edición o efecto especial tipo CSI: Miami que usarían en películas más convencionales.
Por otro lado, este lánguido ritmo podría decepcionar a los fans del cine de acción que realmente querían una balacera cada diez minutos. Supongo que Fuqua no puede complacer a todos.
A pesar de sus aciertos, no puedo ignorar que El Justiciero 2 se siente como una secuela innecesaria que descarta los mejores aspectos de su predecesora para adoptar una fórmula demasiado gastada y predecible, sin ambición de extender el universo de la franquicia ni encontrarle una perspectiva novedosa. A estas alturas la auténtica sorpresa sería que el malo fuera el que creíamos desde el principio, en vez de recetarnos otro "twist" donde el culpable es "el que menos esperábamos" (traducción: un villano penosamente obvio porque todas las películas emplean exactamente el mismo truco). En fin... tal vez para la tercera parte alguien verá un par de episodios de la serie televisiva The Equalizer, con Edward Woodward, y reconocerán lo que debieron hacer desde el principio. Empezando por utilizar el icónico tema musical de Stewart Copeland.
Calificación: 7

IMDb

Thursday, August 16, 2018

Ruin Me



Síntomas: Seis jóvenes participan en un "campamento slasher" donde se recrean las experiencias de una película de terror, acampando en el bosque, buscando pistas y tratando de evadir a los "asesinos" que los persiguen. Sin embargo, el juego resulta más realista de lo que esperaban.

Diagnóstico: La premisa de Ruin Me es similar a la de Fear, Inc. (fans del horror pagan por vivir experiencias terroríficas, con mortales resultados), pero son películas muy distintas en fondo y forma. Tal vez Fear, Inc. me gustó más por su sentido del humor y la gran variedad de "horrores" que maneja, pero Ruin Me ofrece un subtexto psicológico más interesante... lo cual es al mismo tiempo su principal virtud y uno de sus grandes problemas.
Los seis individuos que participan en el "Campamento Slasher" pertenecen a los estereotipos del horror: Pitch (John Odom) y Marina (Eva Hamilton) son "goths" obsesionados con el sexo y la muerte; el nerd Larry (Chris Hill) usa el humor para ocultar su soledad; Tim (Cameron Gordon) es el lacónico "lobo solitario" con apariencia de asesino serial; y Nathan (Matt Dellapina) es el "yuppie" del grupo, acompañado por su novia Alex (Marcienne Dwyer), a quien ni siquiera le gustan las películas de terror, y solo está reemplazando a un amigo de Nathan que no pudo asistir al juego.
Como puede esperarse, el director Preston DeFrancis no pierde tiempo en recetarnos diálogos muy "meta" con referencias a famosas películas de terror y sardónicos comentarios sobre los clichés del género. La competencia incluye situaciones similares a Friday the 13th y Halloween, junto con variados acertijos que los competidores deben resolver mientras escapan de los "maniáticos" que los persiguen (actores contratados por los organizadores del evento... supuestamente). A pesar de su desinterés por el cine de terror, Alex resulta particularmente hábil para descifrar las pistas del juego; pero cuando uno de los participantes aparece asesinado, todos empiezan a preguntarse si es parte de la ilusión, o si el peligro es real.
En su esfuerzo por desafiar nuestras expectativas y tomarnos por sorpresa, DeFrancis se aleja cada vez más de la tema principal, abandonando el cine "slasher" para adoptar esquemas más compatibles con el thriller psicológico. Y, como dije, ahí es donde Ruin Me empieza a titubear.
Durante gran parte de la película se insinúa algún tipo de trauma en el pasado de Alex; aparentemente tuvo problemas de adicción, y su reacción al "horror" simulado podría perturbarla aún más. Pero cuando por fin se revela el gran "twist", no tiene sentido su conexión con el pasado de Alex... tan solo es una excusa para confundir el argumento y hacerlo más inverosímil, sobre todo si analizamos lo que implica esa revelación final. En otras palabras: otro caso de "shyamalanismo", donde una historia razonablemente entretenida perdió el control por tratar de sorprendernos, en vez de continuar por el camino original, quizás un poco previsible, pero más satisfactorio a largo plazo.
Como sea, los actores se divierten con sus exagerados papeles y cumplen dignamente los requerimientos del libreto. Hay un poco de "gore", un poco de humor, y algunas trampas genuinamente ingeniosas (como la del lago). Además, Marcienne Dwyer demuestra ser una acertada "chica final" con carácter e iniciativa, a pesar de las dudas que surgen sobre su estabilidad mental. Desafortunadamente el desarrollo de la trama complica demasiado la experiencia, haciendo Ruin Me más recomendable para estudiosos del horror que apreciarán la intención del director y disculparán su excesiva ambición creativa. Al menos intentó algo distinto con los ingredientes del cine "slasher", en vez de resignarse a repetir el mismo cuento de siempre.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, August 15, 2018

Distorted



Síntomas: Buscando un lugar seguro para vivir, Lauren Curran (Christina Ricci) y su esposo Russell (Brendan Fletcher) se mudan al edificio inteligente "Pinnacle", equipado con la más avanzada tecnología de vigilancia y control ambiental. Sin embargo Lauren empieza a notar extraños detalles que podrían indicar un siniestro propósito detrás del inmueble.

Diagnóstico: Lo advierto desde ahora: Distorted es una terrible película que no recomendaría para nadie... excepto para masoquistas como yo, obsesionados con el fallido género del "techno-thriller", que casi siempre provoca risas en vez de suspenso gracias a sus ridículas interpretaciones de la tecnología informática y sus sórdidas moralejas sobre dejar que las máquinas controlen nuestras vidas.
Cintas como The Net, Swordfish, y desde luego Hackers (indiscutiblemente la más absurda de todas, y por lo tanto mi favorita) erosionaron gradualmente la ya de por sí dudosa credibilidad de este género, hasta relegarlo al barato mercado de la televisión por cable... o al democrático medio del "streaming", donde no importa tanto la calidad sino la cantidad.
Habiendo dicho todo eso... Distorted me sorprendió durante su segunda mitad (cuando estaba a punto de abandonarla) con algunas fascinantes ideas que inspiraron suficiente curiosidad para terminar de verla y dejarme pensando durante más tiempo del que hubiera imaginado.
Para justificar mi fascinación voy a revelar algunos SPOILERS sobre el inesperado ingenio de Distorted, escondido entre largos minutos de insulso melodrama y apáticas actuaciones: Lauren sufrió recientemente un trauma psicológico, y ahora toma medicinas para controlar sus alucinaciones y ataques de pánico. Entonces, cuando empieza a ver mensajes secretos en su televisor, Lauren duda de su percepción... hasta que algunos vecinos mueren en circunstancias misteriosas. Y cuando comparte sus sospechas con Russell, él naturalmente asume que su esposa está experimentando otra crisis psicótica. Sin embargo Lauren no se da por vencida y busca explicaciones en línea, donde encuentra un paranoico hacker con experiencia en técnicas de control mental. Y así, con ayuda del hacker, Lauren intenta llegar hasta el fondo del misterio.
Suena bastante genérico, pero lo que me gustó fue la teoría del hacker: los medicamentos de Lauren alteran su química cerebral hasta permitirle percibir las señales subliminales ocultas en las transmisiones que recibe el edificio Pinnacle, que alguien está utilizando para algún malévolo fin. Es una idea brillante que me recordó algunas películas de David Cronenberg (Videodrome y Shivers, específicamente)... pero implementada con todo el estilo e imaginación de un episodio de Desperate Housewives.
Y, bueno, aunque eventualmente llegamos al obligatorio "twist" que no sorprende a nadie, lo que realmente disfruté fueron las trémulas conspiraciones entre Lauren y el hacker, interpretado por John Cusack con cara de "no me pagaron suficiente para esforzarme en actuar". Lo cual solo hace Distorted más trágica y graciosa, invitándonos a especular sobre lo que alguien más creativo hubiera logrado con esta historia.
El otro factor que casi redime a Distorted es Christina Ricci en el papel principal. Ricci solía ser una excelente actriz, pero una racha de malas películas diluyó sus instintos y extinguió su energía; y aún así muestra suficiente convicción en la cruzada de Lauren para enganchar al espectador y mantener la dignidad entre las ridiculeces que la rodean de principio a fin.
Entonces, no puedo recomendar Distorted en el sentido convencional; pero los espectadores que acepten el reto podrían encontrar el raro fenómeno de una película "tan mala que es buena", con un sólido argumento pobremente ejecutado, y una actriz que es más víctima que participante. En resumen: un morboso espectáculo que divierte a pesar de sus fallas. O por razón de ellas.
Calificación: 6

IMDb

Monday, August 13, 2018

Dead Night



Síntomas: Casey Pollack (Brea Grant) y su familia se disponen a pasar unos días en una remota cabaña construida sobre un depósito mineral que, supuestamente, tiene poderes curativos. Sin embargo las vacaciones serán más terroríficas que terapéuticas.

Diagnóstico: Esa breve sinopsis sugiere otra instancia de "cabaña en el bosque", una de las más populares fórmulas del horror contemporáneo. Afortunadamente el director Brad Baruh (en un impresionante debut) tiene algo más interesante que ofrecer, mezclando rituales ocultos, ciencia ficción (¿creo?), y hasta comentario político en una historia un poco irregular, pero a fin de cuentas divertida y perturbadora.
Para empezar, la familia Pollack está interpretada por veteranos del horror con buena química para representar el afecto y tensiones que inevitablemente se desarrollan entre padres e hijos. Brea Grant (Beyond the Gates) me pareció fenomenal en el papel de Casey, una dedicada madre de familia que organizó las vacaciones como último recurso para curar el cáncer de su esposo James (AJ Bowen), quien parece resignado a su destino y no espera un milagro por pasar unos días sobre rocas magnéticas. Sophie Dalah (Satanic) y Joshua Hoffman interpretan a Jessica y Jason, los hijos adolescentes de Casey, cuya antipática actitud quizás sea un mecanismo de defensa contra el temor de perder a su padre. Y también los acompaña Becky (Elise Luthman), la mejor amiga de Jessica, para descansar un poco de su excéntrica abuela.
Y así comienza el horripilante fin de semana, el cual incluirá el rescate de una mujer inconsciente en la nieve, sombras extrañas en los alrededores de la cabaña, y la revelación de una compleja mitología que deja más preguntas que respuestas, preparando el terreno para una secuela que definitivamente me gustaría ver (no olviden la escena al final de los créditos).
Los valores de producción de Dead Night me parecieron sobresalientes, desde el enigmático diseño de producción, hasta la impresionante cinematografía que captura la etérea belleza del bosque nevado, contrastando el frío exterior con la calidez de la cabaña y los lazos familiares de los Pollack, listos para ser destruidos por fuerzas de incierto propósito.
Los efectos especiales aprovechan la cualidad tangible del látex y la sangre artificial, añadiendo los beneficios de las técnicas digitales para complementar la ilusión de realidad. Hay escenas bastante sangrientas, pero el director nunca olvida el impacto emocional de la familia en crisis, y la intensidad de Casey en sus esfuerzos por salvarlos... quizás no a todos, pero al menos a los que aún tienen esperanzas de sobrevivir. Por cierto, me desconcertó encontrar a Brea Grant en un papel de madre de familia pero, pensándolo bien... ya pasaron diez años desde Heroes y Halloween II. De cualquier modo Grant luce muy bien, y me gustó en este nuevo rol maternal, en vez de las víctimas adolescentes de antaño.
Entonces, Dead Night se acerca bastante a "joya oculta", en mi humilde opinión. Su único problema podrían ser los abruptos cambios de tono que confunden un poco su narrativa. Pero el ingenio del libreto, la creativa dirección de Brad Baruh (protegido del genial Don Coscarelli, quien también produjo esta película), y las increíbles imágenes conjuradas por el director de fotografía Kenton Drew Johnson, se combinan para ofrecer una experiencia de "horror mixto" que rara vez encontramos en el cine B. Ah, y ni siquiera he mencionado la intervención de la sublime Barbara Crampton, otra "scream queen" que logró una brillante transición a actriz de carácter, mejorando todos los proyectos donde participa… incluyendo comerciales políticos (tendrá sentido cuando vean la película).
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, August 12, 2018

Latidos en la Oscuridad (Bad Samaritan)



Síntomas: Un joven ladrón se introduce en una casa para robar, y descubre algo que no esperaba.

Diagnóstico: Latidos en la Oscuridad (?) empieza bastante bien, mostrando gran potencial para identificarnos con el agradable protagonista e imaginar cómo reaccionaríamos en la misma situación, o cómo resolveríamos las terribles disyuntivas morales que encuentra durante su aventura.
Desafortunadamente las grietas empiezan a manifestarse casi de inmediato, revelando que el guionista Brandon Boyce y el director Dean Devlin mordieron más de lo que podían masticar (¿grietas? ¿masticar? ¿Qué clase de metáfora mezclada es esa?)
Lo que quiero decir es que Latidos en la Oscuridad tiene virtudes que la hacen indudablemente entretenida; pero entre más se complica la trama, menos sentido tienen las decisiones del protagonista y de Devlin mismo, tratando de mantener el control del drama mientras ignora los enormes agujeros lógicos y absurdas coincidencias que requiere para llegar a su previsible conclusión.
Desafortunadamente no puedo profundizar en esas vagas quejas sin arruinar la historia. En vez de eso, puedo señalar Latidos en la Oscuridad como apto objeto de estudio sobre la influencia que puede tener un director sobre el resultado final de una película, incluso cuando cuenta con recursos de adecuada calidad para cubrir los aspectos técnicos de su realización.
El año pasado, el mega-productor Dean Devlin trató de emular a su amigo Roland Emmerich con Geostorm, una película sobre desastre global cuyos efectos especiales eran tan pobres como los insulsos personajes y horribles diálogos. Pero ahora, en Latidos en la Oscuridad (perdón, pero no puedo sacarme de la cabeza esa horrible "traducción" mexicana... ¿Cuáles latidos? ¿Cuál oscuridad?) redujo un poco su ambición y encontró una buena historia que omite los efectos especiales para enfocarse en actuaciones, carácter y suspenso. Sin embargo, podemos ver que Devlin aún no alcanza la madurez como director, pues no sabe exactamente cómo aprovechar los mejores elementos de su película para crear tensión, o al menos el interés que deberíamos sentir por los personajes atrapados en una densa intriga de vida o muerte que, sin embargo, se desarrolla con el desgano de una película del canal Lifetime (sí, estoy usando de nuevo esa arcaica comparación, pero les aseguro que resulta apropiada).
Mientras veía Palpitaciones en la Penumbra (o como se llame), estuve recordando una cinta poco conocida llamada Good Time, igualmente enfocada en dos trágicos "losers" que fallan en su primera aventura criminal, y pasan una noche pesadillesca tratando de sobrevivir las inesperadas consecuencias de sus actos. El libreto tampoco era perfecto, pero la dirección de los Hermanos Safdie elevó aquella cinta por encima del material... y ahora Latidos en la Oscuridad ofrece una historia muy similar, pero sin la magia narrativa que aporta un buen director. La comparación es como el día y la noche.
De cualquier modo, como dije al principio, Latidos en la Oscuridad me pareció entretenida dentro de sus limitaciones; además, las actuaciones de Robert Sheehan como el joven ladrón, Carlito Olivero como su cómplice/mejor amigo, y David Tennant como el dueño de la casa, exudan la energía y convicción que le faltó a Devlin, evitando que Ladridos en la Opacidad sea una pérdida de tiempo total. Pero no es necesario verla en el cine; de hecho, este tipo de películas funcionan mejor en alguna pantalla casera, donde podemos cambiar el canal si nos aburrimos... ¿qué estarán pasando en Lifetime?
Calificación: 7

IMDb

Saturday, August 11, 2018

Megalodón (The Meg)



Síntomas: Un submarino sufre un accidente mientras explora la Fosa de las Marianas en el Océano Pacífico, y el Prof. Zhang (Winston Chao) pide ayuda a Jonas Taylor (Jason Statham), el único rescatista que ha trabajado a esas profundidades. Entonces Taylor empieza a sospechar que el accidente está relacionado con una tragedia de su pasado.

Diagnóstico: La novela "Meg: A Novel of Deep Terror", de Steve Alten, se publicó en 1997, y desde entonces comenzó su lento y tortuoso camino a la pantalla grande, pasando por incontables directores y productores que querían hacer "Jurassic Park en el océano". Sin embargo, a lo largo de esas dos décadas, el cine de tiburones prosperó, se acabó, regresó en forma irónica, y volvió a extinguirse por la saturación de bodrios directos a video y televisión por cable (no mencionaré nombres). ¿Qué puede ofrecer entonces la película Megalodón en este mundo post-post-escualo?
Francamente, no mucho. Pero eso no significa que sea totalmente mala. Como bien sabemos, ninguna película con Jason Statham es una pérdida de tiempo (aunque Megalodón podría cambiar esa opinión), sobre todo cuando añadimos algunos competentes efectos especiales, ingeniosas apariciones del tiburón gigante devorando gente (y barcos, y otros tiburones, y ballenas, etc.), y un exuberante libreto que arroja todo lo que puede a la pantalla con la esperanza de que algo conecte con el espectador. Así tenemos el drama personal de Jonas Taylor, atormentado por una tragedia en su pasado; el rescate del submarino en el entorno más hostil de la Tierra; la adorable niña más inteligente que los adultos; el villano corporativo interpretado por Rainn "Dwight" Wilson; y, desde luego, un perrito en peligro.
Nada de esto resulta particularmente interesante o siquiera creíble; pero el director Jon Turteltaub (National Treasure) merece crédito por mantener tantas bolas en el aire sin provocar un desastre de proporciones Bayianas. Habiendo dicho eso, Megalodón probablemente estaba destinada al fracaso con tantos cocineros metiendo su cuchara en una sopa que tardó veinte años en cocinarse, así que lo mejor que puede decirse es: no fue tan mala como esperaba.
Ya basta de apologías. El megalodón devorando todo a su paso es un deleite visual (con niveles de sangre PG-13, desafortunadamente), pero fuera de eso nada funciona en la película. Las actuaciones se sienten forzadas y artificiales; no hay química entre los personajes ni relaciones plausibles (lo más irreal en la cinta no es la criatura, sino el romance entre Jason Statham y Li Bingbing); y el "comic relief" fue simplemente atroz. Sin embargo la mayor decepción fue la ausencia de "ciencia" (o al menos pseudo-ciencia) en las acciones de los genios científicos y expertos rescatistas que quieren evitar una catástrofe ecológica por la presencia del megalodón en la era moderna. Tampoco necesito disertaciones sobre biología marina y la estabilidad del ecosistema acuático... pero cuando no hay contexto en los diálogos ni consecuencias en las secuencias de acción, es imposible sumergirse en la trama (ja, ja) o sentir algo por los personajes, por mucho que se esfuerce el compositor Harry Gregson-Wagner con la música triste cada vez que alguien muere (SPOILER: El perrito sobrevive).
Ah, y para los fans del libro original: olviden que lo leyeron. Megalodón toma algunos detalles de la novela como punto de partida para crear su propia narrativa, arrojando a la basura muchos elementos que contribuyeron a la popularidad del libro. Por ejemplo: contar una buena historia.
No esperaba mucho de Megalodón, y aún con bajas expectativas apenas justificó su existencia con cien minutos de entretenimiento genérico y banal que probablemente olvidaré en dos días. Como comparación puedo señalar que aún recuerdo algunos episodios de Voyage to the Bottom of the Sea que vi de niño. No son los efectos, sino la gente. Y cuando la gente falla, ni el mejor monstruo puede salvar la película. Solo pregúntenle al Sharktopus.
Calificación: 6.5

IMDb

Thursday, August 9, 2018

Extinction



Síntomas: Peter (Michael Peña) tiene perturbadoras visiones de una invasión extraterrestre, pero su esposa Alice (Lizzy Caplan) no le cree, hasta que es demasiado tarde.

Diagnóstico: ¿Tres actores del Universo Marvel combatiendo aliens? ¡Perfecto!
Ojalá fuera tan simple. Extinction se suma a la lista de películas originales de Netflix que toman ideas populares en la ciencia ficción e intentan darles un giro innovador, ya sea en su narrativa o en su apariencia. Cuando esa estrategia funciona (Annihilation, ARQ), los resultados pueden ser bastante buenos; cuando no (Mute, The Cloverfield Paradox)... es mejor no hablar de ello. Por eso me complace decir que Extinction pertenece a la primera categoría, aunque con algunas excepciones que reducen su ingeniosa premisa.
La fórmula de la "invasión extraterrestre" se ha vuelto inmensamente popular en décadas recientes, y se ha explorado desde muy diversas perspectivas (algunas de mis favoritas: Attack the Block, Signs y Beyond Skyline). Sin embargo me atrevería a asegurar que el director Ben Young y su equipo de guionistas encontraron una variación genuinamente original que me tomó por sorpresa, hasta el punto de desear una precuela que nos muestre el otro lado de la invasión. No diré más.
El principio de Extinction es bastante normal. Peter (Michael Peña) trabaja en una fábrica de alta tecnología, y sufre frecuentes pesadillas sobre un ataque desde el espacio exterior. Su esposa Alice (Lizzy Caplan) quiere que vea a un especialista, y cuando Peter finalmente acude a un centro de salud, encuentra otros individuos con experiencias similares. Y, además, su jefe David (Mike Colter) podría saber algo al respecto. ¿Qué está pasando?
Pero no hay tiempo para hacer preguntas, porque las visiones de Peter se vuelven catastrófica realidad, y tiene que proteger a su familia, escapar de un edificio en ruinas, y buscar algún refugio mientras deciden su siguiente paso. Y ahí es donde las cosas empiezan a complicarse.
Desde hace tiempo quería ver a Michael Peña (Ant-Man and the Wasp) en un papel estelar, y aunque no me decepcionó su interpretación en Extinction, reconozco que el material tampoco ofrece suficientes oportunidades para lucir su talento. La película no requiere exactamente un "héroe de acción", sino un hombre común atrapado en circunstancias extraordinarias, y Peña encaja bien en esa descripción; sin embargo encontré una curiosa superficialidad en la historia que me impidió sentir las emociones que el libreto pretende inspirar. Niños en peligro; luces en el cielo; monstruos golpeando la puerta... los ingredientes están presentes, pero la receta salió insípida por alguna razón.
Se me ocurre que el director Ben Young estaba tan contento con el gran "twist", que perdió interés en los aspectos más genéricos de la historia. Entonces, aunque tenemos épicas escenas de destrucción urbana, persecuciones por oscuros corredores, e intensas peleas contra los invasores (me recordaron al robot del reboot de Lost in Space), nunca experimenté auténtico suspenso, ni la sensación de urgencia que debería provocar la desesperada situación de Peter y Alice (Lizzy Caplan, por cierto, apareció en el cortometraje Item 47, lo cual la hace parte del Universo Marvel, en mi humilde opinión).
Los aspectos técnicos de la película son adecuados, aunque no alcanzan el nivel de los grandes estudios hollywoodenses. Al igual que la reciente Tau, Extinction se filmó en Serbia para ahorrar dinero, y esa frugalidad se nota en múltiples ocasiones. De cualquier modo el punto de la historia no son los efectos especiales, sino el drama de la familia que intenta permanecer unida cuando el mundo se desmorona a su alrededor. Y, claro, ese twist que me sorprendió tanto, aunque no conviene analizarlo, porque plantea preguntas que nadie puede responder. Por eso Extinction es una película para pasar el rato sin pensar demasiado. En otras palabras: perfecto material para Netflix.
Calificación: 7.5

IMDb

Tuesday, August 7, 2018

5th Passenger



Síntomas: Después de una colisión con un campo de asteroides, cinco pasajeros de la nave espacial Sagan escapan en una cápsula salvavidas. Sin embargo el oxígeno solo alcanza para cuatro tripulantes.

Diagnóstico: Además del tema de ciencia ficción, tenía interés en ver 5th Passenger por la presencia de muchos veteranos de Star Trek. Algunos son bastante famosos, como Marina Sirtis (Deanna Troy en Star Trek: The Next Generation), Armin Shimerman (Quark en Deep Space Nine), Tim Russ (Tuvok en Voyager), y Doug Jones (Saru en Discovery); otros fueron ocasionales "actores invitados", como Manu Intiraymi (Icheb en Voyager) y Hana Hatae (Molly O'Brien en Deep Space Nine); e incluso hay varios asociados con proyectos extra oficiales inspirados por Star Trek ( como los "fan films" Star Trek Continues y Prelude to Axanar).
En resumen: una convención viviente de Star Trek realizada por los fans para los fans, pero sin conexión narrativa con ese popular universo. Sin embargo, ese sincero afecto no es garantía automática de calidad... y ahí es donde empiezan los problemas de 5th Passenger.
El argumento incluye un clásico dilema ético de la ciencia ficción: cinco personas donde solo caben cuatro, lo cual (teóricamente) podría conducir a un debate sobre el valor de la vida humana y la posibilidad de sacrificar a uno para salvar a los demás (como dijo Spock: "El bienestar de muchos supera el bienestar de pocos")(Aunque, para ser justos, ese argumento se usó varias veces en The Twilight Zone). Pero antes de que lleguen esas discusiones, 5th Passenger ya tomó una abrupta desviación a territorio de Alien; lo cual nos lleva al tercer acto bañado de paranoia y agresión, al estilo de The Thing, donde nadie sabe en quién puede confiar. Y todo lo anterior se ve exacerbado por la profunda disparidad social en este hipotético futuro de la Tierra, donde la población se encuentra dividida entre "ciudadanos" con todo tipo de privilegios, y los "no-ciudadanos" que son tratados como parias inferiores a la clase superior.
Esto significa que 5th Passenger cuenta con interesantes ideas individuales, pero se encuentran mal conectadas y arbitrariamente manipuladas para impulsar un confuso argumento sin mucho ritmo ni razón. Es como un desfile de escenas tomadas de distintas películas para formar una historia fracturada e incompleta. De vez en cuando hay buenos momentos dramáticos y visuales (al menos para fans de la ciencia ficción "indie" acostumbrados al cine de bajos recursos), que sin embargo no adquieren la cohesión necesaria para sostener una película entera.
El elenco contribuye a atenuar los problemas del libreto, ofreciendo buenas actuaciones que resultan más divertidas por contradecir las personalidades que les conocíamos en Star Trek (por ejemplo, Tim Russ era un vulcano impecablemente racional en Voyager, y ahora es el "ciudadano" más arrogante e impulsivo, que no dudaría en matar a todos para sobrevivir).
Y, desde luego, no puede faltar un obligatorio "twist" que intenta resolver las inconsistencias del libreto y unificar sus divergentes sub-tramas. En ciertos aspectos parece un truco gratuito e innecesario; sin embargo reconozco que fue bastante creativo, y añade una dimensión adicional a la historia... aunque llega demasiado tarde para redimir la película entera.
No podría darle una recomendación general a 5th Passenger, pero me gustó como simple curiosidad cultural... más "fan-fic" que película formal; y más reunión de viejos amigos que auténtica ciencia ficción. En otras palabras: solo apta para "trekkies" nostálgicos como yo.
Calificación: 6

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Monday, August 6, 2018

Mentes Poderosas (The Darkest Minds)



Síntomas: En el futuro cercano, una extraña enfermedad mata al 98% de los niños, mientras que el 2% restante gana poderes que los convierten en un peligro para la sociedad, y por eso son recluidos en campos de concentración. Sin embargo Ruby (Amanda Stenberg), una adolescente particularmente poderosa, logra escapar; y entonces, con ayuda de otros fugitivos, comienzan la búsqueda de un legendario refugio donde podrán vivir sin temor a la represión.

Diagnóstico: En un intento desesperado por sobrevivir, las películas juveniles intentan colgarse del género de superhéroes, con resultados tan previsibles como podemos imaginar.
Por un lado tenemos a la típica adolescente "especial" que vive oprimida por un gobierno totalitario en un futuro distópico y deprimente; pero eventualmente encuentra aliados que le darán esperanza de un mundo mejor, y compartirán aventuras, romance, y retos que los obligarán a tomar difíciles decisiones y aprender valiosas lecciones de vida. Y entonces llegamos al final que no resuelve nada, en caso de que haya una secuela.
En otras palabras: X-Men mezclado con Divergent/The Hunger Games, lo cual quizás hubiera funcionado hace diez años. Pero ahora, con el público "tween" cercano a la edad adulta, y la industria saturada de predecibles fantasías adolescentes, es muy difícil sentir interés por las mismas escenas de siempre, el mismo drama prefabricado, y las incongruentes premisas que desafían toda lógica y sentido común para acomodar las ideas del director. O del escritor de los libros en los que se inspiró la cinta (en este caso fue la saga "The Darkest Minds", de Alexandra Bracken).
Creo que esta será una auténtica "cápsula" porque no quiero perder un minuto más pensando en esta irritante experiencia cinematográfica. Los actores son agradables, pero no tienen nada interesante que decir; los efectos especiales son mediocres y muy esporádicos. Y la dirección de Jennifer Yuh Nelson parece funcional, pero carece de visión o estilo que pudiera imprimir cierta personalidad a esta colección de clichés (¿Encontrarán traiciones los jóvenes héroes? ¿Descubrirán que las cosas no son lo que aparentan? ¿Tendrá el Gran Líder un siniestro propósito detrás de su benevolente apariencia?).
No soy particularmente devoto de las series televisivas de DC Comics o Marvel (con unas cuantas excepciones), pero creo que cualquier episodio de The Flash, Legion, o Runaways ofrece más imaginación y consistencia narrativa que la película Mentes Poderosas.
Si los productores de esta película quería iniciar su propia franquicia de superhéroes, solo tenían que visitar la sección de "indies" de su tienda de comics local (o de Comixology, si prefieren hacerlo desde su oficina). Pero supongo que es más fácil dejarse llevar por la inercia corporativa y repetir los errores del pasado. Hablando de lo cual, tengo una historia sobre un grupo de niños que quieren leer libros buenos, pero viven en un mundo donde solo están permitidas las novelas sobre vampiros románticos...
Calificación: 5

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