Monday, February 27, 2017

John Wick 2: Un Nuevo Día Para Matar (John Wick: Chapter 2)



Síntomas: Después de recuperar su Mustang (que aún estaba en poder de la mafia rusa), John Wick (Keanu Reeves) se prepara para regresar a la tranquilidad del retiro. Entonces llama a su puerta la mafia italiana...

Diagnóstico: Durante mucho tiempo me resistí a ver John Wick (2014) porque sabía que todo comenzaba con la muerte de un perro. Y, sí, fue una tontería de mi parte esperar, porque finalmente la vi y, aunque no me gustó esa escena, resultó ser muy corta y no tan mala como creía (de hecho ayer vi cosas mucho peores en A Cure for Wellness). Por lo demás, John Wick me pareció una notable cinta de acción, algo repetitiva, pero con fenomenal coreografía, buenos efectos especiales, y un protagonista que seguramente entrará al nicho de "badasses" más impresionantes del cine moderno. Para ser un refrito del cliché "criminal retirado que regresa una última vez", excedió mis expectativas.
Aunque esa "última vez" tampoco fue muy cierta, pues ahora tenemos el "capítulo 2" (según el título original), incrementando los aciertos de la original... y también los problemas. Pero no importa, porque el balance final queda con amplio margen dentro del rango positivo... empezando porque esta vez (SPOILER) el perro sobrevive. El Mustang no tanto... ¿o sí? Aparentemente Aurelio (John Leguizamo) es un genio mecánico.
Para no arruinar las tenues sorpresas de la trama, solo diré que el regreso del regreso de John Wick es tan solo una excusa para enfrentarlo contra cientos de esbirros, luciendo su espectacular destreza e inquebrantable determinación. Y, lo mejor de todo, es que el director Chad Stahelski (coordinador de "stunts" en incontables películas de acción, y doble personal de Keanu Reeves desde Point Break - sí, la original de 1991) nunca toma el cobarde camino de la "shaky cam" (mucha atención, Paul W.S. Anderson), prefiriendo encuadres dinámicos pero muy claros que nos permiten apreciar cada detalle de las violentas peleas y frenéticas balaceras donde Wick elimina a los villanos como figuras de un videojuego sangriento y brutal.
Y, para evitar que los personajes se pierdan entre un hueco espectáculo de violencia ininterrumpida, el eficiente libreto de Derek Kolstad establece suficientes bases narrativas para engancharnos emocionalmente en la cruzada de Wick; como dije, no revelaré detalles, pero desde luego "ahora es personal". Además, Stahelski y Kolstad extienden el estricto sistema de reglas que mantiene un cierto nivel de civilización durante los conflictos entre pandillas con diferentes afiliaciones. Ese énfasis en "honor entre criminales" nos ofrece una mirada a un fascinante sub-mundo ilegal, pero no salvaje, con límites bien establecidos para evitar que la guerra degenere en un caos. Por otro lado, las reglas se hicieron para romperse...
Pasando a los supuestos "problemas" que mencioné hace un momento, John Wick 2: Un Nuevo Día Para Matar me pareció generalmente bien balanceada y con excelente ritmo, pero no puede evitar cierta monotonía, sobre todo durante la segunda mitad, cuando se vuelve abrumadora la cantidad de balazos y muertos que John Wick deja en su camino. Afortunadamente el director añade suficiente variedad de técnicas y locaciones para minimizar el problema, por no mencionar los carismáticos villanos y aliados, interpretados por un sólido reparto internacional que incluye leyendas europeas como Franco Nero, tesoros americanos como Laurence Fishburne, y rostros frescos como Ruby Rose (en su tercera cinta de acción en menos de tres meses... obviamente tiene un gran agente).
No cabe duda que John Wick y John Wick 2: Un Nuevo Día Para Matar integran una de las mejores franquicias de acción en tiempos recientes; sin embargo, creo que su extremadamente ligero concepto necesitará un cambio fundamental para continuar la historia (en caso de que el éxito económico lo garantice). Pero ese es un problema para el futuro. En el presente, John Wick 2: Un Nuevo Día Para Matar es una gran secuela y una inmensamente satisfactoria experiencia por derecho propio. Mientras siga vivo el perro (y conserven el mismo equipo creativo), me apunto para futuros capítulos, celebrando de paso el regreso de Keanu Reeves a un papel que aprovecha por igual su talento y sus limitaciones para darnos un anti-héroe del calibre de Harry Callahan y Paul Kersey. Búsquenlos en Google.
Calificación: 9

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Sunday, February 26, 2017

La Cura Siniestra (A Cure for Wellness)



Síntomas: El líder financiero Roland Pembroke (Harry Groener) está pasando una temporada en un exclusivo "spa" suizo, pero su presencia es indispensable en Nueva York para concretar un gran negocio. Entonces el joven ejecutivo Lockhart (Dane DeHaan) viaja a Suiza para convencerlo de que regrese... y de inmediato empieza a sospechar que los tratamientos del "spa" no son tan benéficos como prometían.

Diagnóstico: Francamente no sé por dónde empezar. La Cura Siniestra (uf... qué titulito) comienza como thriller médico, luego se convierte en un misterio surrealista, y termina como desorbitado horror gótico de los años treintas. Desafortunadamente la transición toma demasiado tiempo, y provoca que el excelente suspenso se transforme primero en frustración y luego en aburrimiento. Pero todo lo demás me pareció sobresaliente y sin duda recomendable. Ojalá hubiera sido más ágil.
Seamos honestos: el director Gore Verbinski ha tenido más suerte que talento. Casi al principio de su carrera encontró gran éxito con el remake norteamericano de The Ring, y luego se convirtió en fábrica de billetes para Disney con las tres primeras películas de Pirates of the Caribbean; sin embargo sus películas más "personales" (The Mexican, The Weather Man) revelan una visión limitada y un estilo indiferente. La Cura Siniestra, por el contrario, es un proyecto ingenioso y deliciosamente perverso, con gran potencial para dejar volar la imaginación... y Verbinski ciertamente me sorprendió entregándose por completo a la extravagancia de la historia. El resultado me pareció hipnótico, muy creativo, y sin duda estimulante, pero víctima de serios problemas que empañaron sus aciertos.
Realmente no hay lugar para muchos "spoilers", pues desde el principio es obvio que el siniestro Dr. Volmer (Jason Isaacs) está ocultando muchas cosas a sus pacientes, casi todos adultos mayores con grandes recursos económicos y demasiada credulidad. Entonces, cuando el inquisitivo Lockhart empieza a meter las narices en los secretos del sanatorio, Volmer recomienda un exótico tratamiento que "purificará sus fluidos" y eliminará su obsesión con el dinero y el poder. ¿Será por eso que Pembroke no quiere regresar a Nueva York? ¿Qué clase de "tratamiento" podría alterar la psicología de una persona? ¿Qué significan los extraños sonidos provenientes del sótano? ¿Y quién es esa pálida niña/mujer que ronda por los rincones del castillo? Ah, sí; olvidé decir que el sanatorio está en un viejo castillo ubicado en la punta de una montaña de los Alpes Suizos (por si quedaba duda sobre el asunto del horror gótico).
Desde sus primeros minutos La Cura Siniestra demuestra ser visualmente espectacular. Las impresionantes locaciones y escenarios evocan una fría atmósfera de inminente amenaza, sin sacrificar su intrínseca belleza. Los bizarros "tratamientos" que ofrece el sanatorio parecen grotescas pesadillas de las que no podemos despertar (advertencia: hay un par de horribles escenas con animales, pero son obviamente efectos especiales); y los actores colaboran con todo su entusiasmo para mantener la historia al borde de la locura... todo está bajo control, siempre y cuando no cuestionen la torcida realidad del Dr. Volmer.
Dane DeHaan es un complicado protagonista, cínico e impulsivo en su misión corporativa, pero con abundantes traumas emocionales que lo hacen vulnerable a las promesas de "bienestar" ofrecidas por la clínica (ahora que lo pienso, La Cura Siniestra es como una versión “upside down” de Apocalypse Now). Jason Isaacs interpreta un "científico loco" cálido y razonable... hasta que desecha su fachada profesional. Y Mia Goth empieza como simple interés romántico, para eventualmente transformarse en... bueno, en algo más relevante para el misterio del sanatorio.
Lamentablemente eso nos lleva a los puntos débiles de La Cura Siniestra. Para empezar, el gran misterio central es muy confuso y se extiende más de la cuenta. La historia da muchos rodeos y, cuando debería acelerar, prefiere estancarse en una tediosa rutina donde Lockhart descubre algo, es capturado, y escapa; luego descubre otra cosa, lo vuelven a capturar, y escapa (¿dónde están los guardias?); y así se repite el ciclo hasta disipar nuestro interés.
Sin embargo, como dije, La Cura Siniestra es un auténtico deleite visual y, a pesar de su irregular estructura, consigue sacudir nuestras expectativas hasta el delirante final, que podría tomarse como parodia o sincero homenaje al cine gótico de Val Lewton y Tod Browning (lo cual digo como un halago). La dirección de Verbinski es precisa y elegante; los actores ofrecen reacciones realistas para balancear el alucinante ambiente clínico; y los efectos especiales complementan a la perfección los horrores médicos y orgánicos que contribuyen al "bienestar" de los pacientes. En resumen: con un libreto mejor afinado y media hora más corto, La Cura Siniestra se convertiría en una excelsa obra de culto validada por una maniática sensibilidad artística. Pero en su forma actual se siente excesivamente larga y difusa. Aún así la recomendaría para celebrar la existencia de una película moderna realizada con los clásicos ingredientes de Universal Pictures y Hammer Films. Lo único que faltó fue una multitud enfurecida cargando antorchas y tridentes.
Calificación: 8

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Saturday, February 25, 2017

Silencio (Silence)



Síntomas: En el siglo diecisiete, el cristianismo está severamente castigado en Japón. Sin embargo, los padres jesuitas Rodrigues (Andrew Garfield) y Garupe (Adam Driver) se infiltran en las regiones más peligrosas del país para encontrar al Padre Ferreira (Liam Neeson), su mentor, quien probablemente fue víctima de la persecución religiosa durante su viaje como misionero.

Diagnóstico: Después de veinte años de intentos fallidos, por fin Martin Scorsese logró filmar Silencio (basado en una novela de Shûsaku Endô), una historia que obviamente significa mucho para él... lo cual no necesariamente resonará con igual fuerza en todo el público pues, al tratarse de religión, cada espectador añadirá sus creencias y perspectiva a la ecuación, con resultados muy variables y altamente personales.
Habiendo dicho eso, Silencio me pareció una obra impactante e inteligente, culturalmente relevante y rebosante de valiosas ideas... pero al mismo tiempo auto-indulgente y hasta arrogante. Desde mi punto de vista.
El contexto histórico de Silencio es fascinante, reflejando una época donde la labor de los misioneros expandía el conocimiento de la humanidad, al mismo tiempo que provocaba extenso sufrimiento en ambos lados de la doctrina. Scorsese retrata este ambiguo período sin caer en los excesos de una épica de elevado costo, pero aún así empleando excelente cinematografía (del mexicano Rodrigo Prieto), diseño de producción y decorados para trasladarnos al Japón rural del siglo diecisiete; al mismo tiempo el director define cuidadosamente al carácter de los personajes para expresar de inmediato la intensidad del fervor religioso que los inspira (tanto a misioneros europeos como a gobernantes japoneses), lo cual nos permite comprender sus contradictorios puntos de vista y apreciar las consecuencias a largo plazo de una nueva religión que reta las milenarias tradiciones del budismo.
Las actuaciones están a la altura del material, pero confieso que durante la primera mitad de Silencio estuve pensando que Adam Driver hubiera quedado mejor en el papel protagónico del Padre Rodrígues, pues su intensa presencia haría más elocuente la inquebrantable fe de este hombre. Andrew Garfield no es malo en ese crucial papel, pero lo sentí un poco débil e inseguro, sobre todo durante los extensos monólogos que revelan sus pensamientos. Sin embargo, cuando la fe del Padre Rodrígues se pone realmente a prueba, me di cuenta de que Scorsese eligió a Garfield con toda razón, pues su engañosa "debilidad" incrementa el suspenso y lo hace más vulnerable a los ataques físicos y psicológicos de los inquisidores japoneses que pretenden obligarlo a renunciar su religión.
Del lado de los japoneses tenemos también excelentes actuaciones de Issei Ogata, Tadanobu Asano y Yosuke Kubozuka, quien interpreta a Kichijiro, mi personaje favorito de la película, pues parece ser el único que comprende los beneficios de una "fe pragmática", donde su vida (y la de los demás) vale más que cualquier convicción espiritual. Además, sus cuestionamientos y opiniones sobre el difícil tema de la religión me parecieron el más valioso elemento de la cinta, como si Scorsese hubiera elegido al "judas" para expresar (o clarificar) sus propias dudas cristianas (sobra decir que hizo algo similar hace treinta años con The Last Temptation of Christ).
Y ahora, regresando al comentario de la "auto-indulgencia", conviene advertir que, con casi tres horas de duración, Silencio no es exactamente frívolo entretenimiento de fin de semana, sino una experiencia densa y laboriosa que exige toda nuestra paciencia. Quienes acepten el reto probablemente quedarán satisfechos... siempre y cuando compartan la inmensurable fe de los personajes, o aprecien historias hasta cierto punto anacrónicas, donde las ideas y convicciones escapan nuestra lógica contemporánea.
En resumen: cada espectador decidirá si Silencio es el panfleto religioso más elaborado que hemos visto en mucho tiempo; o una genuina muestra de arte divino inspirado por un poder ignoto y sobrepoderoso. Y en esta ocasión no me refiero a Hollywood.
Calificación: 8.5

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Friday, February 24, 2017

Jackie



Síntomas: Una semana después del asesinato de John F. Kennedy, un reportero (Billy Crudup) entrevista a la viuda Jackie Kennedy (Natalie Portman), revelando detalles y aspectos de la Primera Dama que nadie conocía.

Diagnóstico: Al igual que muchas bio-pics recientes (como Sully, Trumbo y Steve Jobs), Jackie no nos presenta la historia completa de la persona que estudia, sino un fragmento representativo de su vida donde se percibe mejor su auténtica personalidad. Para ello, la hipotética entrevista inspira múltiples flashbacks de los momentos previos y los días posteriores al asesinato de Kennedy, así como los esfuerzos de la ex-Primera Dama para asimilar la tragedia a nivel personal y público, navegando las turbulentas mareas políticas que provocó la súbita ausencia de su esposo; y todo eso sin olvidar sus roles como madre de familia, icono cultural, y figura de sociedad que no esperaba la brutal dosis de realidad que el destino le deparó.
El director chileno Pablo Larrain nos transporta al año 1963 con gran atención al detalle, pero sin dejar que los vestidos y decorados nos distraigan de la crisis emocional de Jacqueline Kennedy. Los actores encargados de dar vida a varias figuras históricas realizan un excelente trabajo, destacando Peter Sarsgaard como Bobby Kennedy, Greta Gerwig como Nancy Tuckerman (amiga y fiel secretaria de Jackie), John Carroll Lynch como el temible Lyndon B. Johnson, y el gran John Hurt en uno de sus últimos roles como sacerdote y consejero de la familia Kennedy.
Pero, desde luego, la actuación de Natalie Portman es la pieza central de la película, y por sí misma justifica verla... hasta cierto punto. Su emotivo desempeño captura la dualidad de Jackie Kennedy, frívola en algunos aspectos (eran los años sesentas, después de todo, cuando el papel de la Primera Dama parecía limitado a "arm candy" y ejemplo de docilidad para la población femenina), y astuta en otros, dedicando sus últimos vestigios de influencia para proteger el legado de su finado esposo. La verdad es que Portman no se parece mucho a la auténtica Jackie Kennedy, pero eventualmente me convenció su combinación de vulnerabilidad y fuerza de carácter... probablemente herramientas indispensables para la esposa de cualquier figura política de alto nivel.
Por su parte, Larrain dirige con eficiencia y mesura, pero no mucha personalidad; su estilo es meramente funcional, y apenas rebasa la superficialidad de una película televisiva de Lifetime o Hallmark.
Finalmente... me pesa decir que la historia que cuenta Jackie no me pareció muy interesante. Desde luego me gustó conocer un poco más sobre la persona real detrás de aquel icónico vestido rosa (llevo treinta años leyendo libros y viendo documentales sobre el asesinato de John F. Kennedy, pero nunca había considerado la perspectiva de su esposa... más allá de esos terribles momentos capturados por la famosa película Zapruder). Sin embargo no siento que Jackie haya "redimido" a Jacqueline Kennedy (¿de qué? No sé), ni revelado verdades impactantes sobre su vida, ya fuera como Primera Dama o como célebre viuda. En resumen: Jackie es una curiosidad histórica en el límite de la trascendencia cultural, y una buena excusa para admirar el talento de Natalie Portman. Por lo demás, prescindible y olvidable.
Calificación: 7.5

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Thursday, February 23, 2017

Demon



Síntomas: El joven Piotr (Itay Tiran) descubre una antigua tumba mientras arregla la casa donde planea vivir con su futura esposa Zaneta (Agnieszka Zulewska), y libera una presencia sobrenatural que pondrá en peligro su vida... empezando por su boda.

Diagnóstico: La leyenda judía del "dybbuk" está ganando prominencia en el cine de terror contemporáneo; y, a decir verdad, las películas que la utilizan me parecen más creativas que los monótonas relatos sobre exorcismos católicos. Creo que The Unborn (2009) fue la primera que vi, y aunque su estilo no se diferenció mucho de cualquier otra historia sobre posesión, el simple cambio de mitología le confirió una atmósfera especial. The Possession (2012) puso a una niña en peligro, con consecuencias espirituales inesperadas; y hasta los Hermanos Coen tocaron brevemente la leyenda en A Serious Man.
Ahora es el turno de Demon (probablemente la primera cinta polaca de terror que he visto), cuya interpretación del dybbuk se adorna con copiosas referencias a la cultura judía, posibles explicaciones psicológicas, y abundante humor negro para aligerar la experiencia, sin diluir su impacto general.
Incluso sería más adecuado clasificar Demon como comedia negra, o quizás como thriller psicológico, pues aunque los primeros minutos parecen una típica introducción de terror (apertura de una tumba secreta), el resto del relato carece de las fórmulas comúnmente asociadas a ese género: no hay sobresaltos, violencia, ni efectos especiales; simplemente un hombre que actúa erráticamente durante la ruidosa recepción de su boda, mientras los invitados buscan explicaciones racionales para justificar su comportamiento. El novio está borracho. El novio está enfermo. ¡Sigan tocando música! Todo está bajo control.
Por otro lado, podríamos tomar el asunto del dybbuk como metáfora del abrupto cambio que implica el matrimonio, alterando la vida de los novios que nunca recuperarán sus identidades individuales. O, en el peor de los casos, podría representar una analogía de aquellas personas que, demasiado tarde, descubren que se casaron con alguien muy distinto a lo que esperaban.
O también podría ser una simple farsa cómica donde el humor surge de los absurdos contrastes entre el gozoso festejo familiar y la turbulencia interna del novio, poseído por un espíritu maligno, o por un fantasma en busca de justicia, o por el temor al compromiso marital.
Como sea, Demon me pareció una divertida variación de un sub-género tan visto que es difícil encontrarle innovación. Me hubiera gustado profundizar más en la leyenda del dybbuk... pero ese nunca fue el propósito de la cinta. En realidad mi única queja sería que muchas escenas de la boda se sienten largas y aburridas (¡como en la vida real!), y no contribuyen sustancialmente a la trama. Afortunadamente la inquebrantable convicción de los actores (Itay Tiran está increíble en el papel principal) y la bizarra energía de Demon compensan sus pequeñas fallas, y la transforman en una experiencia ciertamente única, más interesante como exhibición cultural que como horror convencional... hasta que llegamos al sombrío final y recordamos por qué el dybbuk pertenece a ese género.
Calificación: 8

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Wednesday, February 22, 2017

XX



Síntomas: Cinco historias cortas dirigidas por mujeres con diversos criterios sobre el significado del horror: En "The Box", la vida de un niño cambia después de ver el contenido de una caja de regalo. En "The Birthday Party", la abrumada Mary (Melanie Lynskey) trata de evitar que una tragedia arruine el cumpleaños de su hija. En "Don't Fall", cuatro amigos acampando en el desierto descubren por qué algunos sitios están prohibidos para los turistas. En "Her Only Living Son", Cora no sabe cómo reaccionar ante las tendencias violentas de su hijo adolescente. Y, finalmente, la quinta historia (sin título aparente) se desarrolla durante interludios realizados en "stop motion", donde una casa de muñecas inteligente cumple una delicada misión de incierto propósito.

Diagnóstico: En años recientes hemos visto un saludable resurgimiento de las antologías de terror, especialmente aquellas que organizan su contenido alrededor de un tema común que ayuda a unificar su narrativa. Entre mis favoritas: A Christmas Horror Story (con tema navideño); Holidays (dedicada a las festividades del año); y Tales of Halloween (centrada en San Valentín... ¡no!, en Halloween).
La nueva antología XX adopta un enfoque distinto: sus historias individuales no tienen mucho en común, pero el "tema" que las une se encuentra detrás de las cámaras, en la forma de cinco mujeres que escribieron y dirigieron los segmentos de la película, utilizando su particular sensibilidad para ofrecernos perspectivas del horror que van desde la perturbación psicológica hasta el "gore" tradicional. Y, como en toda antología, la calidad de los segmentos varía bastante, pero al final me pareció un audaz proyecto con aciertos que balancean sus ocasionales fallas.
La primera historia, "The Box" (escrita y dirigida por Jovanka Vuckovic, aclamada ex-editora de la revista canadiense Rue Morgue) conjura una inquietante atmósfera de misterio que penetra en la imaginación del espectador; desafortunadamente las actuaciones no son tan buenas como merece el libreto, y el desenlace me decepcionó un poco. Generalmente me gustan los finales ambiguos, pero en esta ocasión lo sentí incompleto. La segunda historia, "The Birthday Party" (dirigida por Annie Clark, más conocida como la cantante St. Vincent) se apoya en una divertida actuación de Melanie Lynskey, pero la resolución me pareció excesivamente simple, desperdiciando su potencial como comedia negra. Después viene "Don't Fall" (escrita y dirigida por Roxanne Benjamin, frecuente productora de otras antologías como Southbound y la saga de V/H/S), probablemente mi segmento favorito, y el más tradicional en su manejo del horror visceral. La premisa es básicamente un micro-remake de Evil Dead, pero funciona gracias a la eficiente dirección de Benjamin y al creativo uso de efectos prácticos. A continuación tenemos "Her Only Living Son" (escrita y dirigida por Karyn Kusama, veterana del horror con cintas como Jennifer's Body y la excelente The Invitation), donde la comediante Christine Kirk (Powerless, A to Z) revela su faceta dramática en uno de los segmentos más específicamente "femeninos" de la cinta. Su interpretación de una mujer madura que sacrificó todo por su hijo nos muestra la batalla entre razón y sentimiento, poniendo a prueba los más profundos instintos maternales de la protagonista. La conclusión también decepciona un poco, pero me gustaron las actuaciones y la intriga detrás de la agresión del hijo. Y finalmente tenemos una serie de breves pasajes animados que sirven como separadores de los cortos, al mismo tiempo que cuentan una historia simple pero emotiva. Utilizando una surrealista narrativa sin diálogos, Sofía Carrillo (directora de arte en varias películas mexicanas), contrasta alucinantes personajes con una hermosa cinematografía de gran realismo que rara vez encontramos en el "stop motion".
Hablando de contrastes, terminaré diciendo lo siguiente: me da mucho gusto la existencia de XX como lienzo experimental para mujeres cineastas que tal vez no habían encontrado suficientes oportunidades en el cine de terror; por otro lado, el sexo de las directoras no afecta la calidad de la película: los segmentos funcionan o no gracias a sus virtudes intrínsecas, y no por el cariotipo cromosómico de sus creadoras. Entonces, independientemente de su relevancia sociocultural (la cual admiro y respeto), XX me pareció medianamente entretenida y con algunas buenas ideas que rara vez alcanzan su potencial por culpa de libretos truncados y severas limitaciones económicas. En el contexto de otras recientes antologías, ubicaría XX más o menos al mismo nivel que The Theater Bizarre y The Penny Dreadful Picture Show, pero por debajo de Chillerama y Trick 'r Treat. Y desde luego muy lejana de Creepshow, mi antología favorita de todos los tiempos.
Calificación: 6.5

IMDb

Monday, February 20, 2017

El Plan Maestro (Marauders)



Síntomas: Una serie de brutales asaltos bancarios sacude la ciudad de Cincinnati, y afecta personalmente a Mr. Hubert (Bruce Willis), el presidente del banco cuyas sucursales están siendo atacadas. Esto pone gran presión en los agentes Montgomery (Christopher Meloni) y Wells (Adrian Grenier) del FBI, quienes se ven obligados a colaborar con un policía rebelde llamado Mims (Jonathon Schaech) para encontrar a los ladrones.

Diagnóstico: Por lo menos debo reconocer que El Plan Maestro hace un gran esfuerzo por disfrazar la típica conspiración criminal que hemos visto en incontables thrillers policíacos, donde nada es lo que parece, los buenos no son tan buenos, y los malos tienen razones alternas para sus violentas acciones. Desafortunadamente las buenas intenciones del director Steven C. Miller se arruinan por culpa de los ridículos personajes que están más interesados en demostrar su machismo que en resolver los crímenes.
La cinta comienza con una premisa añeja, pero funcional: los asaltos bancarios ocultan un propósito secreto que pone en entredicho la honestidad de todos los involucrados. Esto debería inspirarnos algún tipo de suspenso, o al menos interés en conocer los secretos del "plan maestro"; pero la trama se tropieza una y otra vez con personajes redundantes, eventos sin sentido, y diálogos que consisten en tediosas peleas verbales con los ásperos clichés del clásico "noir" literario... añadiendo múltiples variaciones de la palabra "fuck", porque los personajes son extremadamente machos. Aquí pueden ver una foto del director, lo cual explica mucho.
Conviene aclarar que el lenguaje soez no es el problema real, sino tan solo un síntoma de la falta de imaginación en el libreto escrito por Michael Cody. A pesar de tantas discusiones y violentos choques entre los enormes egos de los personajes, la película avanza con penosa lentitud, revelando "secretos" obvios que no llaman la atención ni ayudan a formar una historia coherente, y mucho menos impactante.
Los actores practican sus más rudas actitudes para hacer justicia a los irracionales personajes, y el resultado es una especie de parodia ochentera, pero sin el humor que balanceaba (e incluso humanizaba) aquellos anacrónicos héroes de acción. Para eso El Plan Maestro hace pausas narrativas donde examina las vidas personales de los policías, con sus correspondientes melodramas familiares, traumas psicológicos y frustraciones laborales. Aún así las actuaciones se sienten planas y monótonas, desperdiciando el talento de actores como Christopher Meloni, Bruce Willis, Adrian Grenier y Dave Bautista. Otro síntoma de los problemas de El Plan Maestro: Dave Bautista queda relegado al papel de "comic relief". En serio.
Por su parte, las mujeres son simples adornos, asistentes, o víctimas, ya que no tienen suficiente testosterona para competir con el elenco masculino. Entre ellas: Mujer Policía con Cola de Caballo; Esposa Enferma; y Reportera Rubia.
El último elemento que podría rescatar El Plan Maestro es la acción. Mala suerte... los asaltos son ciertamente violentos, pero demasiado cortos y sin contexto emocional para darles relevancia dramática. Y aunque hay algunas balaceras y débiles persecuciones, no bastan para inyectar energía en el lerdo ritmo de la cinta.
En resumen: El Plan Maestro me pareció un mediocre thriller policíaco con elevadas aspiraciones que no tuvo oportunidad de cumplir. Los fans de los actores mencionados quizás disfrutarán sus "actuaciones"... pero no confíen mucho en ello. Entonces, no encuentro razón alguna para recomendar El Plan Maestro; por suerte existen muchas y mejores películas sobre robos bancarios donde "nada es lo que parece", y por lo tanto no hace falta perder tiempo en este fallido intento. Lo mejor que puedo decir es: al menos no ocurrió en Boston.
Calificación: 5

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Sunday, February 19, 2017

Lion: Un Camino a Casa (Lion)



Síntomas: En 1986, el pequeño Saroo (Sunny Pawar) sufre incontables desventuras cuando se pierde en la ciudad de Calcuta. Eventualmente la suerte le sonríe y, veinticinco años después, el adulto Saroo (Dev Patel) decide regresar a donde todo comenzó.

Diagnóstico: Lion: Un Camino a Casa es el mejor comercial de Google que he visto. Y también es una fascinante y emotiva historia, basada en hechos reales (descritos en el libro "A Long Way Home", de Luke Davies), que sirve como eficiente antídoto contra las películas sobre "los problemas de la gente blanca" que Hollywood nos receta año tras año.
El director Garth Davis conduce la primera mitad de la película con brillante simplicidad, obligándonos a compartir el miedo y confusión del niño Saroo, lejos de su casa y abrumado por el caótico ambiente de la gran ciudad, donde toda clase de peligros acechan en cada esquina... incluso por parte de individuos que pretenden ayudarlo. Esa fue la parte de Lion: Un Camino a Casa que más me gustó, pues evoca poderosas emociones sin recurrir a la típica "manipulación creativa" que emplean muchas películas para acentuar el drama y enganchar al espectador. Lion: Un Camino a Casa no necesita esos trucos... durante aproximadamente sesenta minutos.
Entonces saltamos veinte años al futuro y, en mi humilde opinión, la película perdió la honestidad que me capturó al principio.
La segunda mitad de Lion: Un Camino a Casa también es interesante a su propia manera, y podría parecer más atractiva gracias a la presencia de algunos famosos actores y una narrativa más convencional; sin embargo, en lo personal, me pareció lenta y ocasionalmente forzada, pues está más enfocada en los problemas domésticos de la familia adoptiva del adulto Saroo (Dev Patel), así como sus frecuentes peleas con su novia Lucy (Rooney Mara), quien experimenta creciente frustración al no poder resolver la crisis existencial del joven. Además, si quisiera parecer cínico (más de lo normal), diría que el segundo acto existe principalmente para darle más tiempo en pantalla a Nicole Kidman (en el papel de Sue Brierley, madre adoptiva de Saroo) e incrementar las probabilidades de una nominación al Óscar (que efectivamente obtuvo), tras varios años de infructuosos intentos en cintas mediocres como Genius, Before I Go to Sleep y Grace of Monaco. Pero no voy a decir eso, porque el resto de Lion: Un Camino a Casa me gustó lo suficiente para ignorar sus pequeños caprichos políticos.
No me malinterpreten: la actuación de Nicole Kidman es muy buena, así como la de Rooney Mara, David Wenham (como el padre adoptivo), y desde luego Dev Patel, quien desarrolla una impecable interpretación de un hombre producto de dos culturas muy distintas, simultáneamente agradecido por escapar las penurias de su tierra natal, pero aún perseguido por los recuerdos de una familia que seguramente lo buscó durante años... quizás hasta este mismo día.
Y, desde luego, la media hora final desarrolla un creciente suspenso que nos mantiene cautivos en la misión del protagonista, inspirando fuertes emociones que seguramente permanecerán con el espectador mucho tiempo después de terminar la película (al menos en personas normales que no estén muertas por dentro, como yo).
Sin embargo, como dije antes, los problemas familiares de los Brierley, la crisis romántica de Lucy, y la investigación de Saroo jamás recuperan la brutal energía y crudo realismo del principio, obtenidos gracias a la perfecta dirección de Davis y la tremenda actuación del niño Sunny Pawar (en su primera actuación profesional, nada menos). Aún así Lion: Un Camino a Casa me pareció una recomendable experiencia, doblemente impactante por estar basada en hechos reales (confieso que sentí un nudo en la garganta, pero solo hasta las escenas que acompañan los créditos finales), y como auspicioso debut de un director cuyo talento y buen ojo para el "casting" rescataron este drama de sus esporádicos problemas, haciéndolo digno de admiración... y de múltiples nominaciones. El sistema funciona.
Calificación: 8.5

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Saturday, February 18, 2017

Manchester Junto al Mar (Manchester by the Sea)



Síntomas: Lee Chandler (Casey Affleck) se refugia en su modesto oficio de intendente para olvidar su pasado; pero cuando su hermano fallece, Lee debe encargarse de cuidar a su sobrino adolescente, aunque no está preparado para afrontar una responsabilidad tan grande.

Diagnóstico: Pues sí, ahora entiendo: Manchester Junto al Mar es una de esas películas que le encantan a la Academia: excesivamente larga, con una historia trágica, y una cierta sensibilidad "de autor" que desafía los clichés de Hollywood... pero sin llegar a ser demasiado experimental, para no arruinar su potencial económico.
Desde luego esto no significa que sea mala. Por el contrario, está muy bien filmada, actuada y dirigida, con un inteligente libreto que construye meticulosamente un tapiz de disfunción familiar motivada por la culpa e impulsada por la necesidad de redención. También es, hasta cierto punto, un misterio que se resuelve con perfecto ritmo, revelando pequeños detalles hasta consolidarse en algo grande y perturbador, aunque no exento de esperanza.
Y, como medio de cultivo para el drama, el director/escritor Kenneth Lonergan (algo así como el Ken Loach americano) nos sumerge en la cultura de la ciudad de Boston y sus alrededores, que se han convertido en fértiles terrenos narrativos para muchos cineastas modernos. Quizás sean los contrastes culturales de esa región, o el volátil carácter de sus habitantes... o su peculiar acento, que tanto se ha satirizado (ejemplo: pronuncian "Star Trek" como "Stah Traik" - y, sí, Star Trek forma parte de una discusión familiar). Dicho acento parece simpático durante un rato, pero se vuelve hastiante después de dos horas y media de diálogos "realistas" que convierten en peleas hasta las más intrascendentes conversaciones.
Y ahí encontramos la característica más notable de Manchester Junto al Mar: la naturalidad de las situaciones y las reacciones de sus personajes. Por un lado, esto permite olvidar que estamos viendo una película, atrapándonos irremediablemente en las desventuras (y ocasionales respiros humorísticos) de la familia Chandler; pero al mismo tiempo alarga la película con demasiada minucia dedicada a desarrollar carácter, y repetitivos eventos que subrayan (una y otra vez) la depresión del protagonista.
Otra interesante táctica de Lonergan es el uso de flashbacks sin contexto alguno, creando confusión y obligándonos a poner atención para reconstruir la cadena lógica de causas y consecuencias, hasta que logramos determinar si estamos viendo una escena ubicada en el pasado o en el presente. Al principio es un poco irritante, pero después se convierte en una valiosa herramienta del drama, descubriendo secretos y aclarando perspectivas que enriquecen la historia y refuerzan su impacto emocional.
Como puede esperarse, las actuaciones son excelentes de principio a fin; y si bien Casey Affleck es la estrella de la cinta, en realidad Manchester Junto al Mar se siente como un ensamble bien balanceado, donde todos los roles (grandes o chicos) contribuyen a la textura del relato. En particular me gustaron las actuaciones de Kyle Chandler como Joe Chandler, el hermano de Lee; Lucas Hedges como Patrick, el sobrino que tiene dificultades para asimilar la muerte de su padre; Michelle Williams como ex-esposa de Lee; y Kara Hayward como la novia de Patrick, comprensiva, pero con paciencia limitada.
Como dije al principio, Manchester Junto al Mar me pareció una buena película, realizada por un auténtico artista cuya poderosa visión recompensa nuestra paciencia con una satisfactoria experiencia emocional. Sin embargo también es una típica "candidata a los Óscares", a veces afectada y tediosa, que no podría recomendar con la misma generalidad que, por ejemplo, Hell or High Water. Aún así vale la pena para aficionados a este tipo de dramas "a fuego lento", donde el recorrido es más importante que el destino final. Personalmente tiendo a disfrutar ese tipo de historias... pero prefiero un viaje más corto, que no da tantas vueltas, ni pase tantas veces por el mismo lugar.
Calificación: 8.5

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Friday, February 17, 2017

Fragmentado (Split)



Síntomas: Las jóvenes Casey (Anya Taylor-Joy), Claire (Haley Lu Richardson) y Marcia (Jessica Sula) son secuestradas por un perturbado individuo llamado Kevin (James McAvoy), quien oculta un terrible secreto. O quizás varios.

Diagnóstico: La manera más simple de disfrutar Fragmentado es olvidar que es una película de M. Night Shyamalan; así no habrá expectativas positivas ni negativas para empañar la experiencia (bien sabemos que merece ambas); y tampoco estaremos esperando algún espectacular "twist" al final para sorprendernos y deleitarnos.
No estoy diciendo que no haya twist. Quizás lo hay. O quizás no. El punto es que no debería importar, pues Fragmentado resultó ser un sólido thriller que, aunque difícilmente se compara con las obras tempranas de este director, cumple su cometido de mantenernos en suspenso y capturar nuestra atención hasta el excelente final, que podría o no tener un twist.
¡Por favor ya no insistan con eso del twist! Dediquémonos a lo bueno de Fragmentado.
Para empezar, tenemos la fenomenal actuación de James McAvoy. El personaje de "Kevin" implica numerosos retos que el actor supera con sobresaliente precisión. En algunas escenas debe ser frío e impersonal; en otras es cálido y conciliador. A veces necesita transmitir inocencia, y en una o dos ocasiones expresa sensibilidades absolutamente contradictorias. Y todo eso sin perder el eje emocional de su personaje. Las jóvenes secuestradas también realizan un buen trabajo, aunque algunas destacan más que otras... o al menos eso pensé como fan de Anya Taylor-Joy, quien tanto me impresionó en The Witch y en Morgan (más en The Witch). Me da gusto que una actriz de este calibre esté frecuentando el cine fantástico pues, aunque probablemente no disipará los prejuicios de la crítica hacia este género, sus actuaciones son una de las mejores herramientas para señalar que, sí, en el horror y ciencia ficción (o thrillers, en este caso) existe talento digno de premios.
Hablando de premios, la legendaria actriz teatral Betty Buckley (con múltiples Tonys en su repisa, supongo) interpreta a la Dra. Karen Fletcher, psicóloga de Kevin que realmente se esfuerza por comprender las perturbaciones mentales de su fascinante paciente... ¿o será tan solo interés comercial para vender sus teorías a la comunidad médica? Como sea, encontré estas teorías muy interesantes, pues ocupan un nebuloso punto entre realidad científica y especulación creativa.
Menos creíbles me parecieron algunos giros del libreto, cuyo éxito requiere un perfecto balance entre la vulnerabilidad de las víctimas y la capacidad del villano. A decir verdad, no siempre sentí ese balance equitativo, y en muchas ocasiones pensé: "¿Por qué no hacen esto las muchachas?", o: "¿Cómo es posible que Kevin cometa ese error?" Pero, bueno... el simple hecho de hacerme esas preguntas revela el nivel de tensión e inmersión que el director/guionista obtuvo con esta inusual historia.
En la categoría de películas sobre "mujeres secuestradas en un cuarto" (ya sé, es demasiado amplio), Fragmentado no me pareció tan buena como 10 Cloverfield Lane ni Room; pero, al mismo tiempo, su intención fue muy distinta, así que merece una honesta recomendación, acompañada por la advertencia que hice al principio: no hay que verla como una película de M. Night Shyamalan, sino como cualquier thriller psicológico donde el énfasis radica en la psicología, y no necesariamente en el conflicto entre buenos y malos. Ahora que lo pienso, tal vez ese fue el mejor "twist"... Fragmentado no es una cinta sobre las muchachas tratando de escapar, sino sobre la motivación del secuestrador. Ese es el tipo de ideas que podrían resucitar la carrera de Shyamalan; y en verdad me daría gusto que así fuera.
Calificación: 8.5

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