Wednesday, April 18, 2018

Suicide Squad: Hell to Pay



Síntomas: El equipo "Task Force X", controlado por Amanda Waller (voz de Vanessa Williams), recibe la misión de recuperar una misteriosa tarjeta de inmenso valor.

Diagnóstico: En pocas palabras: así es como se hace una película de Suicide Squad.
El director Sam Liu y el guionista Alan Burnett capturan a la perfección la sensibilidad del comic, y entienden la volátil dinámica entre los integrantes del equipo, así como el tipo de historias que aprovechan la amoralidad de varios súper-criminales colaborando con el gobierno en misiones suicidas a cambio de reducciones en sus respectivas condenas.
La alineación del escuadrón cambia frecuentemente, pero Suicide Squad: Hell to Pay emplea a los miembros más populares, junto con una saludable dotación de oscuros personajes de DC Comics que podríamos considerar "redshirts", por sus bajas probabilidades de supervivencia... aunque eso no impide que la película ofrezca algunas genuinas sorpresas, no sólo con muertes inesperadas, sino con una ingeniosa conexión a cierto "Mega-Evento" de DC Comics que me pareció absolutamente brillante.
Por cierto, hemos visto otras películas animadas de Warner/DC Comics con clasificación "R" (para adultos), como Justice League Dark y Batman: The Killing Joke... pero siempre fueron R "suaves", asignadas por temas maduros y un poco de lenguaje altisonante. Por el contrario, Suicide Squad: Hell to Pay aprovecha al máximo dicha clasificación para mostrar abundante violencia y más sangre de la que había visto en cualquier otra cinta de la serie... lo cual fue un gran acierto, en mi humilde opinión.
Por el lado "negativo" (término muy debatible), Suicide Squad: Hell to Pay sabe que su principal audiencia está compuesta por ávidos lectores de comics, y por lo tanto puede prescindir de explicaciones e "historias de origen", lo cual tal vez confunda al público casual que esperaba una narrativa más accesible y comercial, como ocurre en las películas de acción viva.
Hablando de lo cual, otra limitación de Suicide Squad: Hell to Pay es la música que acompaña las peleas y secuencias de acción; no pretendo denigrar la partitura de Robert J. Kral, pero después de la excelente (y costosa) banda sonora que escuchamos en Suicide Squad, es difícil aceptar este blando y anémico "heavy metal" que solo nos recuerda el bajo presupuesto del Universo Animado, y demerita la irreverente atmósfera de la cinta.
En cuanto a las voces, me parecieron funcionales pero no muy memorables. En el papel de Deadshot, Christian Slater expresa el conflicto interno del asesino con conciencia, que los demás confunden con debilidad. Tara Strong interpreta a Harley Quinn, y aunque no lo hace mal, se ve opacada por el energético trabajo que realizó Melissa Rauch en la divertida Batman and Harley Quinn. Vanessa Williams no hace gran cosa como Amanda Waller; y casi por default mi favorito fue Liam McIntyre en el papel de Captain Boomerang, renuente "comic relief" que reconoce desde el principio su función como soldado desechable en las maquinaciones de individuos más poderosos y desalmados que él.
Y, a fin de cuentas, ese ha sido siempre el tema central de Suicide Squad... la nobleza oculta en los villanos, y la perversión del sistema judicial que los persigue. ¿Quienes son "los buenos", y quienes "los malos"? En el universo de Suicide Squad: Hell to Pay la respuesta cambia en cada escena, y eso es lo que captura la imaginación del espectador y nos atrapa en las desventuras de sus personajes. No hacen falta costosos efectos especiales ni actores famosos... aunque no me hubiera molestado escuchar Bohemian Rhapsody o un poco de AC/DC para sazonar la experiencia.
Calificación: 8.5

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Monday, April 16, 2018

Órbita 9



Síntomas: Debido a un misterioso accidente, la joven Helena (Clara Lago) se quedó sola en la nave que transportaba a su familia a la colonia espacial "Celeste". Entonces recibe la visita del primer humano que ha visto en muchos años.

Diagnóstico: Los primeros minutos de Órbita 9 prometen una historia "seria" de ciencia ficción apoyada por la enigmática actuación de Clara Lago, por el perfecto diseño de producción de la nave espacial que la transporta a un nuevo mundo; y por una premisa quizás no muy novedosa, pero provocativa y funcional. De hecho, al principio parece una combinación de Passengers y Moon... pero entonces el director y escritor Hatem Khraiche nos arroja un "twist" que cambia por completo la perspectiva de la trama, transformándola en una especie de thriller romántico ilógico, pobremente planteado, y con un desarrollo tan lento e inverosímil que perdió mi interés incluso antes de llegar a la mitad de la película.
Tratando de buscar aspectos positivos de ese abrupto cambio de género, podría decir que los efectos especiales son bastante buenos, transportándonos a un ambiguo futuro no muy distinto del presente, pero con importantes adiciones tecnológicas que se sienten creíbles y consistentes con el ritmo actual del progreso (en particular me gustó el lobo poligonal). Las actuaciones son buenas, incluso cuando se abandona la "ciencia ficción dura" del principio, destacando Clara Lago como Helena, víctima de las circunstancias y de sus propias emociones; y Álex González como Álex, el mecánico que aborda la nave para reparar el sistema de ventilación, y termina haciendo algo muy distinto. También merece mención la breve presencia de Belén Rueda como una psicóloga interesada en el caso de Helena... y en el error de Álex.
Sería “spoiler” detallar las partes de la historia que me parecieron particularmente decepcionantes; solo diré que, además de sacrificar la fascinante premisa inicial, el mencionado "twist" requiere la creación de inmensos agujeros en el argumento para propiciar el melodrama artificial que envuelve a los protagonistas. Francamente no logré "suspender la incredulidad" porque Khraiche nos pide aceptar demasiados eventos y circunstancias que no tienen sentido, y que no parecen realistas en el contexto de la película (lo cual incluye un segundo "twist" que prometía algo distinto... pero se ignora casi de inmediato). Si el resultado final fuera muy entretenido o innovador, sería fácil ignorar tantas inconsistencias (estoy bastante acostumbrado a hacer eso, como demuestran mis críticas de The Last Jedi, Beyond Skyline y Guardians); sin embargo Órbita 9 nunca logra recuperar la convicción del principio, y degenera en algo comparable a las monótonas cintas juveniles donde una pareja enfrenta incontables obstáculos en el nombre del amor. Pero esta vez con adultos, lo cual solo empeora la situación.
Habiendo dicho todo eso, me da gusto que una co-producción colombiana-española se haya arriesgado a abordar temas de ciencia ficción, demostrando que existen los recursos y la ambición para crear obras cuya manufactura no le pide nada al cine norteamericano o europeo. Solo hay que evitar los mismos errores narrativos de aquellas regiones, y tendremos una sólida cultura "fantástica" en América Latina.
Calificación: 6.5 (Sube medio punto por la impresionante arquitectura de Medellín... tienen edificios fantásticos en esa ciudad).

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Saturday, April 14, 2018

Yo Soy Simón (Love, Simon)



Síntomas: Simon Spier (Nick Robinson) es un joven perfectamente normal, que pertenece a una familia normal, con padres normales, amigos normales y un perro normal ("normal" significa que son blancos y de clase media alta). Sin embargo Simon oculta un secreto que alguien está a punto de revelar, lo cual podría arruinar su vida. O quizás mejorarla.

Diagnóstico: Yo Soy Simón pretende ofrecer una versión honesta y realista de un adolescente luchando con los clásicos problemas de la edad... y además tratando de definir su sexualidad sin arruinar la relación con sus padres, con sus amigos, y en general con el mundo que lo rodea.
En verdad admiro las buenas intenciones del director Greg Berlanti (más conocido por las numerosas series de superhéroes que produce para el canal CW); y espero sinceramente que una película como Yo Soy Simón logre ayudar a jóvenes en similar situación, evaluando no solo sus sentimientos íntimos, sino la percepción pública de su persona, que temen ver reducida a una simple palabra que no expresa todo lo que realmente son y pueden ofrecer. Sin embargo, Yo Soy Simón es una película tan blanda y tímida que cuesta trabajo tomarla en serio, por mucho que intente convertirse en la voz de su generación (y recordemos que Berlanti hizo algo similar hace veinte años, cuando trabajaba en Dawson's Creek).
Pero, bueno... independientemente de mi opinión como viejo cínico y amargado, reconozco que Yo Soy Simón es una obra entretenida y bien escrita (basada en una popular novela de Becky Albertalli), con agradables actores que abordan con excepcional sensibilidad los complicados temas del libreto, donde no hay soluciones fáciles ni respuestas preestablecidas para algo que solo cada individuo sabe cómo manejar. O quizás no sabe, pero puede aprender, lo cual podría ser el punto de la película.
Por eso creo que Yo Soy Simón es una cinta valiosa para jóvenes que no vieron Call Me By Your Name, Moonlight, Brokeback Mountain, o cualquiera de las incontables cintas "coming out" que se han producido desde los años setentas. Claro que también podría ser útil para familias cuya dieta cultural está restringida por cuestiones religiosas. En lo cual no pretendo meterme.
En fin, regresando al punto, Berlanti utiliza la "normalidad" de sus personajes para explorar la falacia de esa palabra... así como el valor de ser "diferente", en cualquier sentido que quiera tomarse. Nick Robinson es un protagonista afable y accesible, libre de la actitud artificial que algunos escritores perezosos utilizan para crear más drama del necesario. Sus padres, interpretados por Josh Duhamel y Jennifer Garner son cálidos y comprensivos (en otras palabras, no muy creíbles, pero trabajan bien juntos; casi puedo imaginar a Sidney Bristow retirada y con una familia muy "normal" después de sus aventuras como espía). Y aunque los amigos de Simon parecen seleccionados para cubrir una homogénea gama de razas y personalidades, la verdad es que contribuyen bastante al humor y melodrama, sin sentirse como relleno ni "comic relief".
A fin de cuentas, Yo Soy Simón aprovecha el micro-universo de la típica "high-school" para reflejar los prejuicios y actitudes del mundo real; pero el auténtico triunfo de la película es mostrarnos el conflicto interno de un individuo en relación a su propio carácter e identidad. Lo de afuera puede ser importante, pero lo de adentro es esencial... y esa es la gran lección oculta tras la colorida e inofensiva manufactura de Yo Soy Simón (que incluye un número musical a ritmo de Whitney Houston). Aunque no soy admirador de sus series de superhéroes, debo reconocer que Greg Berlanti sabe comunicarse con su audiencia.
Calificación: 8

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Friday, April 13, 2018

Rampage: Devastación (Rampage)



Síntomas: Cuando un accidente altera genéticamente a varios animales, el zoólogo Davis Okoye (Dwayne Johnson) y la Dra. Kate Caldwell (Naomie Harris) intentan controlar la situación antes de que el ejército provoque más caos y destrucción.

Diagnóstico: Supongo que era cuestión de tiempo... las horrendas "B-Movies" (más bien "Z-Movies") del canal SyFy se graduaron a las grandes ligas. Y ahora, con la excusa de adaptar a cine un antiguo videojuego de culto, la cinta Rampage: Devastación nos ofrece los mismos niveles de estupidez e ineptitud narrativa que vimos en televisión, pero adornados con efectos especiales de primera línea y actores de "Lista A" que no se tomaron la molestia de leer el libreto... aunque seguramente se fijaron muy bien en el sueldo escrito en su contrato. No los culpo; cualquiera haría lo mismo.
Para ser justos, Dwayne Johnson sabe que no puede tomar en serio la película, y adopta desde la primera escena el característico sentido del humor que lo distingue de los demás héroes de acción, tan solemnes que solo harían el ridículo en una película como Rampage: Devastación. Por suerte Johnson sabe integrarse orgánicamente al tono semi-cómico establecido por el director Brad Peyton (intencional o accidentalmente, da lo mismo), y termina haciéndose cómplice del espectador en vez de víctima de sus burlas. Así, cuando el gorila gigante y el lobo gigante están destruyendo la ciudad de Chicago, "The Rock" finge preocupación... pero por debajo del "drama" está riéndose de sí mismo, lo cual ayuda mucho (al menos en mi caso personal) a diluir la frustración de una obra tan absurda como Rampage: Devastación.
En cuanto al videojuego original... recuerdo vagamente haberlo visto en Chispas durante mi adolescencia (los lectores que hayan vivido en la Ciudad de México durante los ochentas sabrán de lo que estoy hablando), pero nunca lo jugué, ni podría evaluar la fidelidad de la película respecto a la fuente original. De hecho, en vez de considerarla como una adaptación de videojuego, Rampage: Devastación se acerca más al cine "kaiju" (aquí está mi evidencia), con criaturas gigantes sembrando devastación (como promete el título mexicano) en múltiples locaciones de los Estados Unidos. Por cierto, me pareció una buena decisión utilizar Chicago en vez de Nueva York o Los Ángeles; no es una ciudad muy vista, y tiene enormes edificios...
Sin embargo, mientras veía Rampage: Devastación, siempre estuvieron en mi mente películas como Supergator, Megashark Vs. Giant Octopus y Mega Python Vs Gatoroid del mencionado canal SyFy. Aún no llegamos al extremo de tiburones derribando aviones... pero ¿lobos derribando helicópteros? ¡Claro! ¿Por qué no?
Acompañando a Johnson tenemos a Naomie Harris como la atractiva doctora con misterioso pasado; al ambiguo aliado/antagonista interpretado por Jeffrey Dean Morgan; y Malin Akerman y Jake Lacy como los obligatorios villanos corporativos responsables por la mutación de los animales. En particular me gustó el inesperado "casting" de Akerman como empresaria amoral, pues reveló una faceta que nunca había explorado en su carrera (creo), y me pareció bastante convincente.
Sin embargo, las estrellas son Johnson, manteniendo la misma férrea convicción mientras pilotea alguno de los muchos helicópteros que encuentra abandonados (¡qué suerte!), o cuando enfrenta una bestia irracional cara a cara (me refiero a Jeffrey Dean Morgan); y desde luego los efectos especiales realizados por los estudios Hy*drau"lx y Weta, notables por su realismo (casi siempre) y atención al detalle. Me impresionó bastante la expresividad de "George" (captura de movimiento de Jason Liles), en ciertos momentos más elocuente que los simios de War for the Planet of the Apes.
Que quede claro: Rampage: Devastación es una terrible película de principio a fin. Pero me hizo reír en varias ocasiones, disfruté el cada vez más descabellado desarrollo de la premisa, y me hizo pensar en lo que alguna vez dijo Roger Corman: para bien o para mal, el cine "mainstream" ya adquirió todas las características de las antiguas "B-Movies". Ahora estaré preparado cuando Robert Zemeckis dirija el re-make de Sharktopus, producido por Steven Spielberg. Es un chiste, pero en realidad me gustaría verla.
Calificación: 6.5 (las calificaciones numéricas suelen ser irrelevantes para películas de este estilo)

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Wednesday, April 11, 2018

I Kill Giants



Síntomas: A pesar de la incredulidad de su familia y maestros, la niña Barbara Thorson (Madison Wolfe) se prepara para el inevitable combate contra los gigantes que acechan en los bosques cercanos a su pequeño pueblo costero.

Diagnóstico: Con la cinta I Kill Giants podemos declarar oficialmente establecido el sub-género de "monstruos como metáforas de traumas psicológicos", al que también se adhieren obras como Colossal, A Monster Calls y The BFG. Creo que hasta The Babadook y The Monster podrían encajar en esa definición, aunque sus respectivas criaturas hayan sido de tamaño "normal" (y, bueno, algunos podrían alegar que esta corriente se inventó en 1956 con la clásica Forbidden Planet).
I Kill Giants (basada en el comic de Joe Kelly y J.M. Ken Niimura, publicado por Image) sigue puntillosamente la receta básica del género (niña incomprendida, tragedia familiar, conflictos con figuras de autoridad), pero cuenta con numerosas virtudes para distinguirla de las demás, empezando por el fascinante personaje de Barbara Thorson, cuya difícil situación doméstica y obsesión con los juegos de rol se conjugan para crear un mundo de fantasía que se entrelaza de inesperadas maneras con su complicada realidad.
Barbara cree haber visto gigantes en el bosque, y pasa su tiempo libre diseñando trampas, colgando señuelos y preparando las armas con las que planea derrotarlos cuando se acerquen demasiado a su pueblo. Obviamente esta evasión de la realidad provoca problemas en la escuela, donde la benevolente psicóloga (Zoe Saldaña) intenta una y otra vez analizar a Barbara, con frustrantes resultados. Francamente no es muy difícil adivinar el origen de las fantasías, pero el director Anders Walters se enfoca más en el proceso que en las causas; por ejemplo, mostrando el cambio que provoca en Barbara su incipiente amistad con Sophia (Sydney Wade), la niña recién llegada que no tiene amigos, y termina admirando a Barbara por su inquebrantable resistencia a los ataques de los "bullies" y los castigos de sus maestros.
En cierto nivel sabemos que ninguna de las dos niñas cree en la existencia de los gigantes; pero eso no los invalida como mecanismo de defensa que facilita la asimilación de verdades demasiado dolorosas, las cuales solo pueden procesarse a través del lente de la imaginación. O algo así.
Por el lado negativo, I Kill Giants tiende a dar demasiadas vueltas para mantener el suspenso sobre los gigantes y su significado. Las visitas al hogar de la familia Thorson aportan suficientes pistas sobre los eventos que propiciaron el "escape" de Barbara: su hermano Dave (Art Parkinson) es un antipático adolescente que juega videojuegos todo el día; y Karen (Imogen Poots), la hermana mayor, tiene que trabajar para mantener a la familia, además de lidiar con las llamadas telefónicas de la escuela por alguna nueva pelea o travesura de su hermana.
Todo esto resulta en una creativa fábula moderna con firmes bases emocionales y un elenco ideal para capturar la esencia de los excéntricos personajes. Madison Wolfe expresa sutilmente el balance de disfunción e inteligencia de Barbara, quien admite la imposibilidad de sus fantasías, pero sin perder la convicción en su "realidad alterna". Sydney Wade interpreta a Sophia, la niña nueva que podría ser la salvación de Barbara u otra víctima de su mundo imaginario. En el papel de Karen, Imogen Poots suspira mucho para mantener la calma durante las discusiones con su hermana, y a veces con la psicóloga escolar. Ambas entienden solo una parte del acertijo, y quizás con un poco más de cooperación lograrán descifrar el enigma de Barbara. Y me dio gusto ver a Zoe Saldaña en un papel "normal", sin maquillaje ni escenas de acción, para recordarnos que es una sólida actriz cuando el papel lo requiere.
En algunos momentos I Kill Giants se siente afectada y artificial, pero en general ofrece una historia universal y conmovedora, celebrando la excentricidad de los personajes sin ofrecer disculpas por las imperfecciones de su carácter. Y tampoco intenta ocultar las dificultades que enfrentarán los "outsiders" repudiados por los "normales". No hay respuestas fáciles; todo requiere esfuerzo, y las consecuencias a veces exceden el tamaño de las causas. De hecho, a veces son auténticos gigantes.
Calificación: 8.5

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Monday, April 9, 2018

#WarGames



Síntomas: Kelly "L1GHTMAN" Grant (Jess Nurse) y su equipo de hackers inician una campaña llamada #WarGames contra Anne Sawyer (Lucy Walters), comentarista de televisión que está acusando de traición a la madre de Kelly, quien servía en Afganistán cuando murió en circunstancias misteriosas. Sin embargo lo que comienza como una inocente "ciber-travesura" se convierte en una investigación sobre las actividades de los Estados Unidos en un pequeño país africano.

Diagnóstico: Por lo general no escribo sobre "series web"; sin embargo #WarGames no solo está basada en una de mis películas favoritas de los ochentas, sino que además representa un audaz experimento que explora la línea divisoria entre percepción y narrativa, convirtiendo estos seis episodios en una "película virtual" un poco lenta pero interesante, que podríamos ubicar en el sub-género del "desktop thriller" (término usado para describir historias que se desarrollan en pantallas de computadoras, teléfonos y similares dispositivos, como Open Windows, Unfriended y The Den).
La idea central de #WarGames es buena; sin embargo el formato de "elige tu propia aventura" necesariamente rompe el flujo dramático en incontables ocasiones, y hace que la experiencia se vuelva cansada y monótona a cambio de una supuesta "interactividad" que no tiene mucho impacto en el resultado final. O al menos esa fue mi impresión; quizás tomé las decisiones incorrectas que me llevaron a un desarrollo mediocre; tal vez existe un argumento más ágil y consistente en alguna otra "rama" del árbol de decisiones que ofrece #WarGames; supongo que nunca lo sabré.
Otro problema atribuible al medio digital es que los valores de producción de #WarGames son terribles. Claro, la cinematografía intenta imitar la rugosa estética de webcams y videoconferencias, a veces con malas conexiones a la red; pero aún así todo se ve barato e improvisado.
Lo cual, lamentablemente, también se extiende a las actuaciones. Jess Nurse, en el papel principal de "L1GHTMAN" no es muy convincente ni como hacker, ni como la hija de una familia traumatizada por una reciente tragedia. La única actriz que me gustó fue Rasha Zamamiri, quien interpreta a "FAT32" (alias Fátima), la principal promotora de la cruzada política que emprende la protesta #WarGames en una república africana. Sus "escenas" son las más creíbles y, en mi humilde opinión, hubiera preferido que ella llevara el papel principal.
Hablando de lo cual, el mecanismo de "elige tu propia aventura" se maneja con múltiples pantallas visibles simultáneamente, las cuales pueden ser activadas en cualquier momento por el espectador para enfocar su atención en algo que le interesa. En algunas ocasiones existe un elemento interactivo adicional (por ejemplo, ejecutar un "hack" sobre drones que amenazan varias locaciones civiles), pero la mayor parte del tiempo solo hay que hacer "click" en una ventana, y la historia cambiará de acuerdo a esa selección (al menos esa es la promesa de la empresa EKO, productora de #WarGames en alianza con el estudio MGM). Y, finalmente, la principal conexión entre #WarGames y la venerable WarGames de 1983 fue un poco más "meta" de lo que esperaba (no la revelaré porque fue una de las escasas sorpresas de la serie web).
A fin de cuentas, mi conclusión es que hubiera preferido una secuela/reboot de WarGames en el formato de película "normal", en vez de desperdiciar la franquicia en este experimento digital, ciertamente ambicioso, pero afectado negativamente por las limitaciones técnicas y económicas del medio. O quizás todo esto fue una prueba mercadológica para averiguar cuánto interés existe en una auténtica secuela/reboot (la cual, espero, será mejor que la mediocre WarGames: The Dead Code, del 2008). El tiempo dirá.
"Shall-We-Play-A-Game?" Sí, pero uno mejor que éste, por favor.
Calificación: 6

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Sunday, April 8, 2018

El Gran Huracán Categoría 5 (The Hurricane Heist)



Síntomas: Aprovechando el caos provocado por el huracán "Tammy", un grupo de criminales planea robar un enorme lote de billetes viejos que esperan ser triturados en una instalación gubernamental.

Diagnóstico: Estoy a favor de cintas "experimentales" que se atreven a combinar géneros para obtener algo nuevo... o al menos un poco distinto a las arcaicas fórmulas de Hollywood. Por eso, a pesar del absurdo argumento de El Gran Huracán Categoría 5, tenía la vaga esperanza de que su amalgama de “película de desastre” y "gran golpe" ofrecería suficiente entretenimiento para validar su existencia. Y, sí, hasta cierto punto lo logró, pues su vertiginoso ritmo y catastróficas imágenes no dejan lugar alguno para el aburrimiento. Sin embargo me pareció una película terrible, cuya principal virtud son las risas que provocan sus actuaciones, su pobre dirección y descabellado libreto.
Si examinamos por separado sus componentes, encontraremos un robo interesante pero pobremente planeado, con suficientes "agujeros" para permitir que los héroes interfieran a cada paso. Y tampoco podemos ignorar la herramienta favorita del guionista perezoso: coincidencias increíbles para introducir obstáculos artificiales o secuencias de acción cuando las cosas se ponen un poco lentas. Por cierto, gracias a la clasificación PG-13, El Gran Huracán Categoría 5 es una de esas películas donde se disparan miles de balas, pero casi no hay sangre (solo un poco al final). Ah, y uno de los "malos" insiste en usar dardos tranquilizantes para evitar muertes innecesarias durante el gran robo. Naturalmente sus buenas intenciones duran poco tiempo.
Por el lado del desastre natural, el director Rob Cohen (quien tiene la distinción de haber iniciado las franquicias de xXx y The Fast and the Furious) no intenta llegar a los niveles de destrucción global favorecidos por Roland Emmerich; simplemente utiliza el huracán para incrementar la complejidad de los clichés que integran la historia. Por ejemplo, una simple persecución automovilística se transforma en un caótico espectáculo de efectos especiales cuando se añaden ráfagas de viento, lluvia torrencial, relámpagos, y el colapso de edificios por la fuerza de los elementos. Pero, bueno... ese es el "gimmick" de la cinta, y no puedo negar que introduce un pequeño "extra" en rutinas que conocemos de memoria.
Finalmente, por el lado de comedia involuntaria, tenemos amplio material para reír. Maggie Grace interpreta a Casey, ruda agente de la Tesorería encargada de proteger los billetes viejos en su viaje al triturador. Su personaje es el típico rebelde que no sigue las reglas pero, demonios, obtiene resultados. Toby Kebbell es Will, el meteorólogo que ayuda a Casey porque, qué coincidencia, su hermano Breeze (Ryan Kwanten) fue secuestrado por los ladrones para arreglar el generador del edificio donde se guarda el dinero. Y, como la historia se desarrolla en el estado de Alabama, todos hablan con un exagerado acento sureño... excepto el villano británico, desde luego. Afortunadamente el acento se pierde cuando los actores gritan, lo cual ocurre sin tregua alguna durante la segunda mitad de la película... a veces para simular tensión, y a veces para escucharse sobre el ruido de la lluvia y el viento.
Otro factor semi-humorístico fueron las inverosímiles maniobras que los guionistas deben realizar para encontrar situaciones donde el meteorólogo puede contribuir a la lucha contra los ladrones. Spoiler menor: prácticamente todas esas situaciones involucran la fantástica camioneta de Will, equipada con todo tipo de "gadgets" y tecnología que, supongo, lo ayudan en sus labores cotidianas; pero cuando se trata de combatir a los villanos, es como una combinación del Batimóvil "Tumbler" y el Jet Car 88 de Buckaroo Banzai. Definitivamente fue lo que más me gustó de la película, no solo por el diseño del vehículo, sino porque es un objeto inanimado que no habla con acento sureño.
Entonces, El Gran Huracán Categoría 5 es una bizarra fusión de Twister (desastre natural), The Fast and the Furious (gran robo con elementos "extremos"), y The Dukes of Hazzard (celebración de la cultura sureña), realizada por un director y actores con suficiente convicción para tomar en serio su trabajo, pero sin el talento necesario para trascender la inherente ridiculez de la premisa, todo lo cual la transforma en una inesperada comedia accidental. Francamente, la recomendaría más por morbo que por su calidad intrínseca. Los fans del cine "tan malo que es bueno" quizás la apreciarán más, pero a fin de cuentas El Gran Huracán Categoría 5 (no me canso de escribir ese melifluo título mexicano) tiene algo para todos. Aunque sea un dolor de cabeza por tantos gritos y ruido ambiental (nunca dije que ese "algo" sería bueno).
Calificación: 6 (Probablemente 4 para espectadores más sensatos)

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Saturday, April 7, 2018

Noche de Juegos (Game Night)



Síntomas: Max y Annie (Jason Bateman y Rachel McAdams) acostumbran organizar "noches de juegos" donde compiten con sus amigos en distintos juegos de mesa... y casi siempre ganan. Entonces Brooks (Kyle Chandler), el hermano de Max, los invita a una noche de juego muy especial, donde tendrán que investigar la desaparición de uno de los invitados. Pero las cosas se complican cuando descubren que el secuestro fue real.

Diagnóstico: Muchas comedias "de estudio" cometen el error de contratar buenos actores cómicos para compensar la mediocridad de libretos flojos y pobremente escritos. Sin embargo, de vez en cuando la estrategia funciona... parcialmente. Noche de Juegos es uno de esos raros casos donde el instinto humorístico y excelente química de los actores rescata la película de su previsible desarrollo e insípido "melodrama" (porque ya sabemos que no puede haber comedia sin lecciones de vida ni revelaciones sobre el carácter de los personajes).
Max y Annie ocultan gentiles neurosis que empañan su felicidad marital y los motivan a tomar arriesgadas decisiones durante su inesperada aventura nocturna. Jason Bateman interpreta a Max con suficiente simpatía para compensar su habitual cinismo, y el resultado nunca se siente forzado ni artificial. Por otro lado, podríamos decir que Bateman simplemente repite lo mismo que viene haciendo desde hace quince años en Arrested Development. En el papel de Annie, Rachel McAdams es tan adorable como siempre, aunque le cuesta trabajo mantener el realismo de su personaje durante las escenas más surrealistas de la película (por ejemplo, el interrogatorio con posiciones de Yoga). Desde luego McAdams ha demostrado su habilidad cómica en cintas como About Time, Midnight in Paris y Mean Girls... pero el humor específico que requiere Noche de Juegos está ligeramente fuera de su rango. Lo cual no significa que arruine la película; simplemente se siente menos natural que sus colegas, quienes están más acostumbrados al estilo absurdista de las modernas comedias adultas.
Al igual que ocurrió en Date Night (donde otra fotogénica pareja suburbana se involucra en una intriga criminal que los obliga a re-valorar su matrimonio), la aventura policíaca de Noche de Juegos es absolutamente ridícula e inverosímil. Pero no importa, pues no debemos tomarla en serio; todas las persecuciones, peleas y balazos no pasan de ser simples excusas para pasar más tiempo con Max, Annie y sus amigos, escuchando sus conversaciones, compartiendo la emoción del "peligro", y descubriendo el potencial que nunca imaginaron poseer. En resumen, lo mismo de siempre, pero con actores que realmente mejoran la experiencia. No quiero imaginar cómo sería Noche de Juegos con Adam Sandler y Katherine Heigl (por decir algo).
Y, naturalmente, los directores John Francis Daley y Jonathan Goldstein reclutaron un elenco secundario que eleva hasta las más intrascendentes escenas, incluyendo a Lamorne Morris (New Girl), Billy Magnussen (Unbreakable Kimmy Schmidt), Chelsea Peretti (Brooklyn Nine Nine), y Jesse Plemons (Fargo), quien se roba la película como el obligatorio "vecino raro" que anhela participar en las noches de juego. Por cierto, el perrito Bastian (Olivia) sale ileso... aunque un poco ensangrentado.
No puedo decir que Noche de Juegos me haya sorprendido (después de todo, no esperaba mucho de ella); sin embargo pude disfrutar el desempeño de un reparto tan seguro de su habilidad que no necesita un libreto estelar para obtener algunas risas y dejarnos satisfechos al final de la película (no olviden las escenas adicionales durante los créditos). El único problema es que este experimento positivo probablemente reforzará la falacia hollywoodense de que el libreto es irrelevante cuando hay talento frente a la cámara. En fin... ya aprenderán en otra ocasión.
Calificación: 7.5

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Friday, April 6, 2018

Un Lugar en Silencio (A Quiet Place)



Síntomas: Después de una catástrofe global que casi extinguió la civilización, la familia Abbott trata de sobrevivir en una granja... y siempre en silencio, porque cualquier ruido podría ser fatal.

Diagnóstico: No sé si Un Lugar en Silencio se convertirá en un clásico del cine de terror... pero en mi humilde opinión es una de las mejores películas del género que he visto este año. Claro, apenas estamos en Abril, pero aún así cuenta.
El actor/director/co-guionista John Krasinksi (más conocido como Jim en la versión norteamericana de The Office) realiza su tercer largometraje con notable madurez y seguridad, reciclando conceptos tradicionales del cine fantástico para crear algo que desafía clasificación, al mismo tiempo viejo y nuevo, pero siempre satisfactorio a nivel emocional.
Creo que Un Lugar en Silencio es la tercera película que he visto recientemente sobre una familia tratando de sobrevivir en un entorno post-apocalíptico. It Comes at Night y la mexicana Las Tinieblas manejaron premisas muy similares, pero a las dos les faltó ese "algo" mágico para trascender el minimalismo de su ejecución. Afortunadamente Un Lugar en Silencio encontró el ingrediente faltante, y lo usa para cocinar un fascinante misterio que no necesitamos resolver para comprender la angustiante situación de la familia Abbott, así como los imposibles retos que enfrentan para subsistir y protegerse de... lo que sea que acabó con el mundo moderno.
Desde luego no diré más (de cualquier modo no hay que esperar mucho tiempo, pues todo se revela al principio de la cinta); solo mencionaré que Krasinski desarrolla la trama con mesura e ingenio para incrementar el suspenso y crear secuencias angustiantes que jamás había visto en una obra similar (por ejemplo, lo que ocurre en la torre).
El lado negativo de esto es que Un Lugar en Silencio se siente un poco simple y superficial; la mayor parte de la acción transcurre en un par de días, durante los cuales ocurren tantas cosas que podemos escuchar los rechinidos de las piezas que el director intenta acomodar sin derribar la estructura de la cinta. Afortunadamente esto se compensa con la profundidad de los personajes, establecidos en escenas breves y económicas que definen su carácter y motivación de la manera más eficiente posible. Como muestra puedo señalar los primeros diez minutos de Un Lugar en Silencio, cuando nos enteramos de todo lo necesario para asimilar la situación de los Abbott, y se estimula nuestra curiosidad por descubrir el origen de la amenaza y sus efectos en la dinámica familiar.
Por cierto, me enteré de los nombres hasta leer los créditos finales. Fiel a su título, Un Lugar en Silencio transcurre casi sin diálogos, haciendo las actuaciones mucho más elocuentes y relevantes para el espectador. Krasinski siguió al pie de la letra la clásica conseja cinematográfica "no lo digas, muéstralo", diseñando momentos de inmensa importancia que capturan la esencia de los personajes, aunque parecen detalles menores en sus rutinas cotidianas. Incluso los detractores de la cinta (si es que surge alguno)(¡Ja, ja! Estamos en el Internet... inevitablemente habrá "haters") deberán reconocer el increíble trabajo de los escritores Bryan Woods y Scott Beck (con la colaboración de Krasinski) para crear un universo consistente y un flujo narrativo sorprendentemente lógico, que rara vez hace trampa para conjugar sus múltiples tangentes en un relato entretenido y bien balanceado.
Aunque ya me extendí demasiado, necesito mencionar el fantástico trabajo de los actores. John Krasinski y Emily Blunt expresan literalmente sin palabras la intensa preocupación por sus hijos, y el temor a un futuro incierto y desolador. Sin embargo los niños Noah Jupe y Millicent Simmonds se roban la película con su perspectiva de un mundo hostil, pero no exento de esperanza y hasta ocasional humor. Con solo cuatro personajes durante la mayor parte de la película, es indispensable la exitosa proyección de emociones para sostener la atención del público, lo cual este reparto consigue sin dificultad alguna.
Finalmente, mención especial al estudio Industrial Light & Magic por el sutil manejo de elementos digitales perfectamente integrados a la atmósfera rural de la película.
Como dije, Un Lugar en Silencio fue una de las más agradables sorpresas del año (hasta el momento); y además me alegra que Krasinksi haya incursionado en el género fantástico, pues necesitamos más obras de este calibre para validarlo como genuina expresión artística, y no como mórbido espectáculo de vísceras y violencia. Ambas cosas están presentes en Un Lugar en Silencio, y sin embargo lo que recordaremos al salir del cine son las relaciones entre los personajes, y la tensión que compartimos con ellos. Así sabemos que no solo es una buena película de terror, sino una buena película, y punto.
Calificación: 9.5

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Wednesday, April 4, 2018

The Titan



Síntomas: En el año 2048 la Tierra se ha vuelto casi inhabitable. Por eso la NASA y la OTAN desarrollan un programa secreto para colonizar Titán, el satélite de Saturno con mejores condiciones para sustentar vida humana... siempre y cuando los candidatos se sometan a un misterioso proceso de adaptación genética. El ex-piloto Rick Janssen (Sam Worthington) es uno de esos futuros colonizadores, pero durante su "entrenamiento" descubre que el precio de la supervivencia podría ser más alto de lo que esperaba.

Diagnóstico: Otra semana, otra película original de Netflix de ciencia ficción. En realidad me alegra que estén cultivando uno de mis géneros cinematográficos favoritos; sin embargo, sigue en tela de juicio su capacidad para seleccionar proyectos con suficiente calidad para justificar tanta inversión.
Afortunadamente The Titan no me pareció tan mala como Mute o The Cloverfield Paradox, aunque tampoco fue tan buena como Annihilation. Por el lado positivo, la trama incluye ideas audaces e innovadoras, respetando el auténtico espíritu de la ciencia ficción (en cualquier medio); por el lado negativo, el libreto tiende a descuidar dichas ideas para poner mayor atención en el predecible drama doméstico que sin duda fue más fácil escribir, aunque menos interesante como soporte de la película entera.
La "terraformación" (modificación de la atmósfera de un planeta para hacerla similar a la Tierra) ha sido un tema frecuente en la ciencia ficción desde que Jack Williamson acuñó el término en las páginas de Astounding Science Fiction en los años cuarentas. Sin embargo, The Titan ofrece una alternativa más ingeniosa y, sobre todo, más cercana a la tecnología contemporánea: en vez de cambiar la atmósfera de Titán, ¿por qué no adaptar el cuerpo humano para que pueda vivir ahí?
Es una idea fascinante, cuya exploración abarcaría aspectos biológicos, sociales y psicológicos de la experiencia humana; sin embargo el director Lennart Ruff (haciendo su debut en largometrajes) y el guionista Max Hurwitz prefirieron enfocarse en el drama personal de la familia Janssen, cuya estabilidad se evapora conforme Rick "evoluciona" hacia algo... más que humano. O quizás menos.
Sam Worthington hace un decente trabajo como el ex-piloto dispuesto a arriesgarlo todo para garantizar el futuro de su pequeño hijo; no es una actuación particularmente notable, pero transmite con éxito las contradictorias emociones de su inusual situación. Entonces, para acentuar el misterio, Worthington pasa gradualmente a segundo plano, y Taylor Schilling (en el papel de su esposa Abigail) se convierte en la protagonista cuyo punto de vista redefine la metamorfosis de su esposo.
En otras palabras: lo que yo quería ver eran las explicaciones del procedimiento, la planeación del viaje espacial, y la solución de los incontables retos que presenta la colonización de otro planeta (una cosa es respirar nitrógeno, y otra es diseñar la infraestructura que soporte una migración masiva de habitantes)... todo aquello que despertaba mi imaginación de niño, leyendo libros de Robert A. Heinlein y Kim Stanley Robinson. Pero The Titan se enfoca más en la angustia de Abigail mientras ve a Rick cambiar frente a sus ojos, y el resentimiento que surge contra el Dr. Collingwood (Tom Wilkinson), creador del proyecto, y la Dra. Upton (Agyness Deyn), responsable por la salud de los voluntarios. Estos aspectos de la historia favorecen la conexión emocional con el espectador... pero no hacen justicia a la magnitud y originalidad de la premisa.
De cualquier modo The Titan plantea una pregunta muy válida para nuestros tiempos: ¿es necesario perder nuestra humanidad para salvar a la raza humana? La respuesta que ofrece la cinta es un poco ridícula, pero merece crédito por llevarla hasta su conclusión lógica... incluso si esa conclusión parece de una "B-Movie" de los años setentas, cuando la "ciencia fuera de control" era simultáneamente la amenaza más grande del hombre, y su única esperanza de supervivencia.
Pensándolo bien, seguimos en la misma situación. Y si Netflix quiere explotarla con más B-Movies, me parece perfecto.
Calificación: 7

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