Thursday, June 22, 2017

The Stakelander



Síntomas: En el futuro cercano, la humanidad está al borde de la extinción debido a la plaga vampírica que arrasó con la civilización (como vimos en la película Stake Land). En ese desolador mundo, el joven Martin (Connor Paolo) busca al legendario cazador de vampiros conocido como "Mister" (Nick Damici), pues necesita ayuda para eliminar a los vampiros que asesinaron a su familia.

Diagnóstico: Sin ser un clásico moderno, la cinta Stake Land (2010) me pareció una interesante visión del mito vampírico, tomando elementos del western y del cine post-apocalíptico para crear un intenso drama más enfocado en el colapso social de la humanidad, que en las peleas entre humanos y vampiros (aunque también ofreció muchos sangrientos momentos de acción). Siete años después, la secuela The Stakelander (también conocida como "Stake Land II") continúa la historia con inusual consistencia, aprovechando el paso de los años para mostrarnos la evolución de los protagonistas de la primera cinta, ahora separados por diversas circunstancias y, sobre todo, por la ideología que cultivaron separadamente mientras sobrevivían en el deprimente futuro post-vampírico.
Martin logró establecer una familia y gozar por un tiempo de una cierta "normalidad", hasta que una tribu de vampiros guiados por una enigmática mujer mataron a su esposa e hija. Para vengarse, Martin pide ayuda a Mister, su antiguo mentor, quien ha ganado una merecida reputación como cazador de vampiros. Mientras tanto, las sectas religiosas que surgieron a partir de la catástrofe son más peligrosas que nunca debido a las alianzas que formaron con las tribus de vampiros.
Como dije, The Stakelander continúa exitosamente los temas de la primera película, pero su ambición se vio reducida en proporción a su modesto presupuesto. Aún así los directores Dan Berk y Robert Olsen (responsables por la intrigante Body), junto con el mismo Damici, escribieron un libreto que explota al máximo sus limitados recursos, introduciendo detalles sutiles pero significativos sobre el nuevo orden social, el cual me pareció muy interesante (aunque reciclado de incontables relatos post-apocalípticos) y digno de explorarse en futuras secuelas... siempre y cuando no pierdan de vista el elemento humano como principal conductor del drama.
The Stakelander es muy corta y su argumento no es exactamente complicado; entonces, para no revelar sus mejores momentos, me limitaré a describir algunos personajes que me gustaron, no solo por el desempeño de los actores, sino por su función en la trama: Connor Paolo captura el sufrimiento de Martin sin perder la tenue flama de esperanza que parecía extinta en este deprimente futuro. Su cruzada vengadora está impulsada por la emoción ciega, lo cual provoca una inesperada inversión de roles en su relación con Mister, quien solía ser el impulsivo del par. Igualmente Nick Damici nos muestra a un Mister más centrado y maduro... aunque no ha perdido el instinto asesino que le permitió sobrevivir incontables aventuras. Y también sigue presente su instinto protector, como demuestra la adopción de Lady, una "muchacha feral" que lo sigue como fiel mascota... y a veces como feroz protectora. La actriz canadiense Laura Abramsen (WolfCop) interpreta este difícil papel, al mismo tiempo mudo y muy expresivo, revelando sin dificultad alguna el carácter del personaje y su difícil pasado. Finalmente, los veteranos A.C. Peterson y Steven Williams (que muchos recordarán como "Mr. X" en The X-Files) interpretan una inseparable pareja de viejos combatientes que no han perdido un ápice de humor y empatía por la gente que juraron proteger.
En resumen: The Stakelander es una secuela inferior a Stake Land en todos los sentidos; sin embargo funciona como genuina continuación de la historia, respetando el espíritu de la original y estableciendo nuevas tangentes narrativas, no muy innovadoras, pero bien planteadas por los directores y su talentoso reparto. Habiendo dicho eso, advierto que The Stakelander tiende a ser un poco lenta, con un lánguido ritmo que complementa la melancólica atmósfera del fin del mundo. Y también es auténtico cine "indie" con buena mezcla de ideas y ejecución; aunque esta vez le faltó el factor "cool".
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, June 19, 2017

Voice From the Stone



Síntomas: Durante los años cincuentas, en la región italiana de Toscana, la enfermera Verena (Emilia Clarke) es contratada para cuidar a un niño que dejó de hablar cuando falleció su madre. Sin embargo, la solución al problema podría estar en las voces que el pequeño cree escuchar en las paredes de la vieja mansión.

Diagnóstico: Estoy disfrutando el renacimiento del horror lento y mesurado (al estilo de Tod Browning o Val Lewton), exhibido en películas como Sweet, Sweet Lonely Girl, I Am the Pretty Thing That Lives in the House, y A Dark Song, donde el miedo se manifiesta por medio de atmósfera, actuaciones, y precisa dirección que añade misterio y significado a los eventos más prosaicos. Voice From the Stone aspiraba a ser una de esas películas, y sin duda cuenta con los ingredientes correctos; desafortunadamente la dirección del ex-stuntman Eric D. Howell falló en los puntos más importantes: la creación de suspenso y el correcto manejo de una narrativa minimalista para expresar más de lo que vemos en la pantalla.
Los valores técnicos de Voice From the Stone son excelentes: un viejo castillo italiano que vio mejores épocas; bosques sombríos bajo el eternamente nublado cielo toscano (filmado en genuinas locaciones italianas); y un mausoleo donde el niño Jakob (Edward Dring) pasa gran parte de su tiempo, sentado junto a la tumba de su madre. Los actores son igualmente aptos para sus papeles: Emilia Clark tiene un rostro clásico que evoca la inocencia de los años cincuentas, y lo aprovecha para ganar la simpatía del espectador. Bajo su resoluta actitud podemos vislumbrar un cierto dolor interno... una soledad que le ayudará a entender la melancolía de su paciente. Marton Csokas (más conocido por The Lord of the Rings, aunque yo siempre lo asocio con Xena: Warrior Princess) es el viudo Klaus, un escultor tosco y lacónico que enfrenta a su propia manera la pérdida de su esposa. Y, en la mejor tradición gótica, no podían faltar los sirvientes del castillo (Remo Girone y Lisa Gastoni... ¡de I Criminali della Galassia!), con sus propias intrigas y opiniones sobre lo que realmente ocurre tras las murallas de piedra.
La premisa también es buena, estableciendo desde el principio la ambivalencia de las supuestas "voces" que el niño dice escuchar. ¿Será realmente un fenómeno sobrenatural, o un simple escape de la realidad para aminorar su dolor? Verena naturalmente piensa lo segundo, pero gradualmente se convence de que algo raro está ocurriendo, y empieza a sospechar que sus conocimientos médicos no bastarán para resolver la situación.
Y ahí es donde llega el error del director; en vez de "apretar las tuercas" del suspenso, nos somete a casi una hora de trivialidades mientras Verena se adapta a la vida en el castillo, utilizando variaciones de "psycho-babble" (o su equivalente en los años cincuentas) para convencer a Jakob de que todo está en su imaginación. Y tampoco ayuda mucho el forzado romance, producto de la inevitable atracción entre el áspero Klaus y la modesta enfermera, sobre todo cuando ella se ve obligada a usar un vestido de la fallecida esposa.
El resultado es una serie de viñetas que no avanzan la trama, ni contribuyen a generar esa indispensable sensación de amenaza inminente, o al menos una leve angustia que nos haga temer por la seguridad de los personajes. Y cuando finalmente llegamos al origen del misterio... la escasa tensión existente se evapora para verse reemplazada por un previsible cliché que me provocó más irritación que sorpresa. ¿Tanto preámbulo para esto?
Es una lástima pues, como dije, Voice From the Stone cuenta con los componentes ideales para construir un sólido relato de terror gótico... o al menos un thriller psicológico donde se enfrentarían los "poderes" de la ciencia médica contra la superstición milenaria de una región rica en tradiciones ocultas. Pero Eric D. Howell prefirió el camino más blando posible, con insípido romance y vagas explicaciones que no funcionan en nivel alguno. En fin... aún con esta decepción, sigo entusiasmado por el regreso del horror que germina en nuestra mente, en vez de atacar nuestros sentidos. El "gore" me gusta y tiene su lugar en el cine fantástico... pero rara vez perturba tanto como el miedo a lo desconocido.
Calificación: 6.5

IMDb

Sunday, June 18, 2017

Cars 3



Síntomas: Después de superar sus inseguridades, Rayo McQueen (voz de Owen Wilson) por fin se siente cómodo en la pista de carreras. A veces gana, a veces pierde, pero siempre disfruta la competencia, y se lleva bien con sus rivales. Sin embargo, una nueva generación de automóviles tecnológicamente superiores lo obligarán a cuestionar su estrategia... así como su futuro en el circuito.

Diagnóstico: La verdad es que nunca logré tragar el universo de Cars, habitado por automóviles vivos con expresiones y emociones humanas. Ya sé que se trata de una inofensiva fantasía familiar donde se han explorado temas de amistad, honor y superación personal... pero mi "nerd" interno (aún más amargado que el externo, lo cual es decir bastante) me obligaba a cuestionar la viabilidad de dicho universo, el cual siempre sentí demasiado arbitrario (después de todo, la saga comenzó como capricho personal de John Lasseter, quien es gran aficionado al automovilismo). Ejemplo: ¿Los ayudantes en los "pits" son básicamente esclavos construidos para cambiar llantas? ¿Qué pasaría si quisieran cambiar de oficio? ¿Quién determina las piezas con las que "nace" cada automóvil? Sí, ya sé... es ridículo hacer esas preguntas, pero de cualquier modo fueron obstáculos adicionales para apreciar el blando melodrama de Cars y el confuso espionaje de Cars 2.
Por eso, para mi sorpresa, Cars 3 me gustó más que sus predecesoras tan solo por la introducción de un ingenioso argumento que capturó mi atención y calló aquel nerd interno, quien simplemente quedó asombrado con la calidad de la animación y truquería digital del estudio Pixar. Desde luego me siguen gustando más The Incredibles y Finding Nemo (por mencionar solo dos), pero Cars 3 fue una experiencia inesperadamente divertida que reconfiguró mis expectativas y me dejó satisfecho en el nivel narrativo y visual.
Y creo que fue así porque Cars 3 es la primera película de la serie que se siente hecha para adultos. Sin duda la disfrutarán los niños pero, al igual que Up y Toy Story, Cars 3 cuenta una historia más profunda, con temas que van más allá de los inevitables clichés deportivos. En otras palabras, ya llegué a la edad (bueno, ya tiene un buen rato) en que la obsolescencia de Rayo McQueen resuena más en mi mente que las fantasías de ganar el primer lugar, o recuperar el placer por competir.
Me alegra decir que el nuevo director Brian Fee (nuevo para la serie, pero con amplia experiencia en Pixar) aprendió de los errores de Cars 2, y esta vez nos ofrece una argumento claro y concreto, cuyo desarrollo es al mismo tiempo lógico y emocionalmente convincente. Para ello retoma muchos elementos de la original Cars, al mismo tiempo que introduce personajes frescos que representan los nuevos retos y oportunidades del protagonista. Sterling (voz de Nathan Fillion) podría haber sido un simple "villano corporativo", pero en vez de eso es un simpático empresario que realmente estima a McQueen, y quiere ayudarlo a resucitar su carrera... siempre y cuando no arruine sus negocios. Smokey (Chris Cooper) es un camión "old school" con algunos sabios consejos para los jóvenes impacientes. Y Cruz Ramírez (voz de Cristela Alonzo) es la nueva entrenadora de McQueen, con avanzadas ideas, pero también dispuesta a aprender de su "estudiante". Y desde luego regresan los viejos conocidos para añadir humor clásico a las nuevas rutinas de la cinta.
Habiendo dicho eso... creo que Cars 3 me gustó más por el aspecto visual. La física de las carreras, la interacción de los automóviles, y la atención dedicada a los entornos digitales me pareció asombrosa (creo que no pude parpadear durante la carrera en el lodo). Cada vez que veo una película de Pixar pienso lo mismo, pero en Cars 3 encontré detalles técnicos que no recuerdo haber visto en otras obras... aunque es cierto que ya casi no veo películas animadas. Quizás necesitaba un descanso para apreciar el salto tecnológico que dio industria.
En fin; el punto es que Cars 3 me pareció infinitamente superior a Cars 2, e incluso más entretenida que Cars, gracias a su agradable premisa y perfecta estructura, la cual unifica muchos de los temas previos y "cierra el círculo" con inusitada complejidad dramática. ¿Estaremos presenciando la nueva generación de realizadores en Pixar? ¿Se habrá vuelto John Lasseter obsoleto? Desde luego que no. Siempre se necesitará alguien para explicar por qué los coches usaban gasolina. Y qué era la gasolina.
Calificación: 8.5

IMDb

Saturday, June 17, 2017

Ella Es un Monstruo (Colossal)



Síntomas: Gloria (Anne Hathaway) siente que ha desperdiciado su vida con demasiadas fiestas y malas decisiones personales. Entonces, para recapitular y empezar de nuevo, regresa al pueblo donde creció y reanuda su amistad con Óscar (Jason Sudeikis), compañero de la infancia a quien no había visto en muchos años. Mientras tanto, un monstruo gigante ataca la ciudad de Seúl.

Diagnóstico: A primera vista Colossal (me rehúso a utilizar el ridículo -y "spoilerífico"- título que recibió en México) parece una clásica cinta "kaiju". Después de todo, un monstruo gigante atacando una ciudad asiática es básicamente la definición del género. Sin embargo, sería más apropiado ubicar Colossal en la misma categoría de cintas como The BFG y A Monster Calls, donde las criaturas representan traumas subconscientes, complejos existenciales, o similares alegorías psicológicas. Pero eso no explica el origen del monstruo que ataca una ciudad al otro lado del mundo, ni su extraña conexión con Gloria, quien aprovecha esa inesperada oportunidad para examinar su vida y replantear sus prioridades, mientras trabaja como mesera en el bar de su amigo Óscar, cuya afable actitud también oculta una cierta oscuridad interna.
Colossal es una curiosa mezcla de temas y conceptos, muchos de ellos fascinantes, pero que tardan demasiado en alcanzar una integración coherente. Los efectos especiales son muy buenos, las actuaciones obtienen el efecto emocional deseado, y el libreto incluye algunas duras lecciones sobre madurez y responsabilidad por los errores del pasado. Sin embargo, el director y escritor Nacho Vigalondo no logra conciliar todos estos dispares (y a veces contradictorios) elementos, dejándonos con vagos fragmentos de algo cambiante e incompleto... algo que podríamos disfrutar plenamente si tan solo se decidiera por un camino concreto.
Anne Hathaway expresa perfectamente el volátil carácter de Gloria, transmitiendo con la mirada la lucha interna entre sus vicios y su genuino deseo por mejorar su vida. Después de una pausa en su carrera me alegra ver a esta actriz de regreso en la pantalla de cine, y además en un papel que realmente aprovecha su talento para enfocar el drama hacia adentro, a pesar de que el espectáculo está allá afuera, destruyendo edificios. Jason Sudeikis confirma su capacidad para roles serios; y si bien su evolución a lo largo de la cinta parece un poco forzada, Sudeikis sabe modular su actuación para no perder la consistencia del personaje.
Honestamente creo que Colossal es una experiencia única que merece la atención del público; pocos cineastas tendrían el valor de combinar géneros con igual aplomo, y la habilidad narrativa para dominar las metáforas que amenazan con salirse de control. Por otro lado, no puedo negar que fue una experiencia frustrante durante largo rato, mientras las piezas se acomodaban para encajar en un maravilloso final que ciertamente disfruté. No obstante, la catarsis tardó demasiado en llegar, y no fue tan intensa como yo esperaba.
Entonces, no sé si Colossal es un "kaiju" con humanos, un drama con monstruos, o una comedia negra sobre alcoholismo y destrucción masiva; pero puedo afirmar que no verán otra película igual este año. Probablemente ningún otro año. Y por eso debo admirar la tremenda ambición de Vigalondo para plasmar su visión en imágenes de gran belleza e impacto visceral. En resumen: crédito parcial tan solo por atreverse a realizar esta película. Nunca creí que llegaría a decir esto, pero: sin monstruos hubiera sido mejor.
Calificación: 8

IMDb

Friday, June 16, 2017

Baywatch: Guardianes de la Bahía (Baywatch)



Síntomas: El Teniente Mitch Buchannon (Dwayne Johnson) y su equipo de salvavidas son héroes locales en Bahía Esmeralda, Florida; pero la llegada del arrogante novato Matt Brody (Zac Efron) crea problemas en el grupo. Y, además, alguien está vendiendo en la playa una nueva droga que pondrá en peligro la seguridad de los turistas, o algo así.

Diagnóstico: Apenas nos recuperamos de CHIPS, y ya nos cayó otra calamidad llamada Baywatch: Guardianes de la Bahía.
Estoy exagerando. Baywatch: Guardianes de la Bahía no fue un desastre total porque no había mucho que arruinar. Simplemente es otro perezoso refrito de una mediocre serie televisiva que funcionaba mejor en el contexto de la nostalgia. Aunque, en esta ocasión, la película logró conservar el principal atributo del programa: esculturales actores y actrices en traje de baño corriendo en cámara lenta.
El director Seth Gordon (Horrible Bosses, The King of Kong) continúa la tradición con un elenco físicamente perfecto que no quedaría mal si tuviera material decente para contar una historia interesante. Desafortunadamente el libreto escrito por seis guionistas (cada uno jalando en distinta dirección) es un insípido desfile de clichés conectados por "bikini shots" e intentos de humor casi siempre fallidos. Ejemplo: uno de los primeros "rescates" en Baywatch: Guardianes de la Bahía consiste en liberar los genitales de Ronnie (Jon Bass), que quedaron atrapados en una silla de madera; pero no puede "relajarse" por culpa del gran escote que luce CJ (Kelly Rohrbach), la rubia salvavidas encargada de ayudarlo. Esperaré un momento mientras terminan de reír.
Por el lado "serio", la investigación policíaca es intencionalmente ridícula para complementar el humor "meta" que satiriza la serie original. Al menos hay un poco de innovación en el papel de la villana, interpretada por Priyanka Chopra, demostrando que Baywatch: Guardianes de la Bahía reconoce su sexismo y trata de compensarlo con igualdad de oportunidades para ambos géneros, en ambos lados la ley. Pero, por lo demás, el gran misterio es una blanda excusa para crear situaciones donde puedan lucirse los Guardianes de la Bahía. En cámara lenta, desde luego.
Sin embargo, no todo está perdido. La historia es irrelevante porque lo importante es el inmenso carisma del elenco (con una o dos excepciones), empezando por Dwayne Johnson, quien aparentemente no necesita trucos anticuados como "diálogos" ni "actuación" para atrapar la atención del público y arrastrar la historia hasta el conveniente final. El personaje de Mitch Buchannon es idéntico al que Johnson interpreta en casi todas sus películas: un tipo rudo y ultra-competente que no se toma muy en serio y siempre respeta a los demás. "Thor de Samoa", como lo describieron en alguna Fast and the Furious.
Alexandra Daddario interpreta a Summer Quinn, nueva recluta del equipo de salvavidas. Su papel no requiere esfuerzo alguno (excepto abrir mucho esos enormes ojos), pero tiene algunos buenos momentos cuando rechaza al odioso Matt (Zac Efron)... otra expresión de "girl power", supongo. Hablando de lo cual... Zac Efron es Zac Efron, incapaz de actuar, pero cien por ciento dedicado a las más absurdas rutinas (sí, de nuevo comparte escena con un pene prostético... espero) para demostrar que es un actor serio. Si tomara clases de actuación un diez por ciento del tiempo que pasa en el gimnasio, tal vez lograría alcanzar el más tenue realismo dramático. En vez de eso se limita a recitar sus líneas sin emoción alguna, mientras intenta no ser aplastado por el carisma de Johnson.
Y así transcurre Baywatch: Guardianes de la Bahía: rescates ocasionales de víctimas inocentes, investigación del tráfico de droga en la playa y, claro, la eventual conspiración que podría cambiarlo todo. De vez en cuando alguna escena rompe la monotonía y genera una o dos sonrisas (como los apodos que Mitch le pone a Matt), lo cual significa que Baywatch: Guardianes de la Bahía no fue una pérdida de tiempo absoluta... pero tampoco una "comedia de acción" con suficientes méritos para recomendarla por sí misma. Entonces, en palabras del mismo Zac Efron: "En vista de las circunstancias, pudo ser peor". Baywatch: Guardianes de la Bahía tal vez será mejor recibida por fans de Dwayne Johnson, por fetichistas de los trajes de baño rojos, y por devotos de la serie original en busca de los obligatorios cameos de ciertos veteranos muy identificados con aquel programa (no es "spoiler" revelar esto, pues sus nombres aparecen en los créditos iniciales). Veremos si Baywatch: Guardianes de la Bahía genera suficiente dinero para resucitar otras series noventeras. Asumo que alguien ya está planeando nuevas versiones de Renegade y Silk Stalkings; aunque mi favorita era Spenser: For Hire. No tenía bikinis, pero parecía más coherente que sus competidoras.
Calificación: 6.5

IMDb

Thursday, June 15, 2017

The Belko Experiment



Síntomas: Ochenta empleados de Industrias Belko están atrapados en un edificio de alta seguridad. Entonces una misteriosa voz les ordena matar a dos personas del grupo... y si no obedecen, habrá consecuencias. ¿Se trata de una desagradable broma, o algo mucho más serio?

Diagnóstico: El director Greg McLean (Wolf Creek, Rogue) necesitaba una buena película para hacernos olvidar la terrible mediocridad de The Darkness, y me alegra decir que The Belko Experiment fue la cinta que restauró mi confianza en este cineasta australiano.
Con ayuda del escritor/productor James Gunn (Guardians of the Galaxy), McLean realizó una compacta y eficiente B-Movie con abundante suspenso, sangre, y competentes actuaciones de un elenco integrado por rostros conocidos, aunque no necesariamente famosos.
Creo que The Belko Experiment es una de las películas recientes con más alto coeficiente de "¿donde he visto a ese actor?" Confiables intérpretes como John Gallagher Jr., John C. McGinley, Melonie Diaz, Brent Sexton, Josh Brener, Gregg Henry, Michael Rooker, y Abraham Benrubi (entre muchos otros), ocupan papeles de diversa duración e importancia, pero todos entregan momentos memorables que enriquecen la historia y contribuyen a la angustia general de la macabra situación. Y nadie tiene la supervivencia asegurada... de hecho, el libreto de James Gunn no teme destrozar nuestras expectativas con muertes sorpresivas, traiciones, y un perfecto final que deja la puerta abierta para una secuela (¡o más!), que me gustaría ver.
La dirección de McLean es quirúrgicamente precisa, sin rastro alguno de relleno ni digresiones innecesarias. Y aún así hay tiempo para imprimir suficiente identidad en los numerosos empleados de Industrias Belko... aunque parte de ese crédito corresponde a los mencionados actores, que sin muchas palabras ni explicaciones transmiten instantáneamente el carácter y función de sus personajes, desde el jefe lógico y racional (Tony Goldwyn) hasta el "stoner" con bizarras teorías sobre lo que realmente está ocurriendo (Sean Gunn).
También me gustó que The Belko Experiment logre combinar grandes cantidades de sangre (totalmente justificadas) con una tensa atmósfera que apenas nos permite respirar antes del siguiente escape, revelación o explosivo acto de violencia. Rara vez encuentro películas tan bien balanceadas entre "gore", suspenso, y terror psicológico.
Por el lado negativo... la premisa es bastante inverosímil. El edificio blindado, la velocidad con la que degenera el conflicto, el asunto de los "tracers"... Desde el principio mismo McLean nos obliga a tragar varios conceptos un tanto irreales, pero la recompensa es una excelente ejecución, sólidamente planteada y brillantemente filmada, que puedo recomendar con confianza para quien guste del más puro "horror interno", donde el peor monstruo siempre será el humano. Y también la recomiendo para empleados de oficina con fantasías recurrentes de apuñalar al compañero que los hace enojar. The Belko Experiment ofrece una inofensiva catarsis, más apropiada que hacerlo en la vida real. A menos que dicho compañero nos esté persiguiendo con una enorme guillotina de papel.
Calificación: 9

IMDb

Monday, June 12, 2017

Table 19



Síntomas: Eloise McGarry (Anna Kendrick) iba a ser dama de honor en la boda de su amiga Francie (Rya Meyers), pero perdió el puesto cuando la dejó su novio... el hermano de Francie. Aún así Eloise decide asistir a la celebración y, como ya no encaja en las mesas para amigos y familiares, termina sentada en la mesa 19, junto con los demás invitados indeseables. Todo parece perdido, hasta que un atractivo invitado muestra interés por Eloise...

Diagnóstico: Esa sinopsis sugiere una ligera comedia romántica en el estilo de Kate Hudson o Jessica Biel, pero el libreto fue escrito por los Hermanos Duplass, lo cual significa que Table 19 no seguirá las fórmulas de Hollywood. Y, aunque generalmente disfruto la sensibilidad "indie" de estos cineastas, en este caso sentí que no llegaron suficientemente lejos en la subversión de dichas fórmulas, dejando la película en un incómodo terreno intermedio que no satisface su espíritu independiente, ni la acerca al éxito comercial. Aún así hay mucho que disfrutar en noventa minutos de discusiones, errores, y la simpática interacción de los desadaptados que ocupan la mesa 19, reservada para individuos que recibieron invitaciones tan solo por compromiso, y que nadie esperaba que asistieran a la boda. Pero hay comida gratis, así que, ¿quién podría resistirse?
El argumento tropieza constantemente con las múltiples sub-tramas que van de aquí para allá sin mucha coherencia ni flujo narrativo. Eloise es la protagonista por default, pero su melodrama personal apenas logra enganchar al espectador; básicamente se peleó con su ex-novio Teddy (Wyatt Russell), quien ahora sale con Nikki (Amanda Crew), una nueva novia que lo hace feliz. Pero Eloise no está segura de lo que quiere... su intención no es reconciliarse con Teddy, pero tampoco puede olvidar ciertos asuntos pendientes. La resolución de esta historia es lenta y a veces contradictoria, con un final forzado y apenas satisfactorio.
Afortunadamente los demás comensales de la mesa 19 son más divertidos, gracias a sus peculiares manías atenuadas por buenos sentimientos. Es como una versión satírica de The Breakfast Club que, lamentablemente, se detiene antes de llegar a la catarsis emocional. De cualquier modo disfruté al ecléctico grupo, que incluye a Jo (June Squibb) la anciana mujer que cuidó a Francie de niña; Jerry y Bina Kepp (Craig Robertson y Lisa Kudrow), quienes trabajan en la misma industria que el padre de la novia; Renzo Eckberg (Tony Revolori), reprimido estudiante que solo asistió a la boda para encontrar una mujer que le haga caso; y Walter (Stephen Merchant), oveja negra de la familia del novio, con un nebuloso pasado criminal. Lo mejor de la película (en mi humilde opinión) son las hilarantes conversaciones de este grupo, tratando de conocerse mejor, y luego colaborando para ayudar a Eloise a... resolver su asunto de la mejor manera posible. O de la peor. No estoy seguro. El punto es que, si fueran superhéroes, los "sidekicks" serían más interesantes que los héroes principales.
Las actuaciones son excelentes de principio a fin. La sub-trama de Anna Kendrick me decepcionó un poco, pero sigo admirando su talento para capturar una multitud de emociones simultáneas con su elocuente rostro. En el papel del ex-novio Teddy, Wyatt Russell logra evitar la fácil etiqueta de "villano" al mostrar algunas buenas cualidades que podrían justificar los cambiantes sentimientos de Eloise. Lisa Kudrow y Craig Robinson forman una chispeante pareja cuyo matrimonio alcanzó el punto crítico donde podría romperse con la menor pelea... y la boda ofrece incontables oportunidades para ello. En el papel del "nerd" Renzo, Tony Revolori (a quien muchos recordarán como el joven Zero en The Grand Budapest Hotel) es quizás el eslabón débil de la mesa 19, aunque tienen algunos buenos momentos cómicos. Y el gran Stephen Merchant se roba la película con su extraordinaria capacidad para sentirse fuera de lugar en cualquier situación.
En resumen, Table 19 cuenta varias historias con diversos niveles de éxito, pero el resultado final tiende a ser positivo gracias al trabajo de los actores y a la perfecta definición de los coloridos personajes. El director Jeffrey Blitz consigue una atmósfera casual pero disciplinada, contrarrestando el caos de una típica boda con precisa edición que nos ubica siempre en el lugar correcto... aunque quizás se están divirtiendo más en otro lugar. Hace muchos años que no voy a una boda (de todos modos siempre quedaba en mi propia versión de la mesa para indeseables), pero Table 19 consiguió evocar aquella incomodidad inicial, seguida por la sorpresa de encontrar gente interesante que rescata la velada. El romance es lo de menos; lo importante es la amistad.
Calificación: 7.5

IMDb

Sunday, June 11, 2017

Hombre de Familia (A Family Man)



Síntomas: Dane Jensen (Gerard Butler) trabaja como "headhunter" de alto nivel en la ciudad de Chicago, utilizando estrategias poco éticas para reclutar nuevos candidatos... y para vencer a su rival, Lynn (Alison Brie), con quien está compitiendo ferozmente por un ascenso en la compañía. Sin embargo, una crisis familiar podría obligarlo a replantear sus prioridades entre la oficina y su hogar.

Diagnóstico: Esta es mi teoría: alguien quería hacer una película para denunciar las tácticas desleales de los "headhunters" modernos, cada vez más agresivos en un entorno económico deprimido, donde menos personas están dispuestas a cambiar de trabajo. Sin embargo, era necesaria una estructura dramática más convencional para engancharnos en los problemas de la gente rica, y decidieron integrar el cliché de "familia en crisis", lo cual no solo incrementa el peso emocional de la historia, sino que presenta la oportunidad de una buena lección moral, acompañada por la (posible) redención del protagonista. En otras palabras, una versión más trágica del clásico "padre que trabaja demasiado y no puede llegar al recital de su hijo".
El resultado no es malo gracias a las sinceras actuaciones de Gerard Butler (un actor que generalmente no trago), Gretchen Mol como su tolerante y sufrida esposa, y Alison Brie, demostrando que puede interpretar personajes crueles y desalmados cuando la situación lo requiere. Mientras tanto, el director Mark Williams obtiene sólidos momentos de conflicto y revelación cuando enfrenta las contrastantes facetas de Dane Jensen... el ejecutivo implacable que puede negociarlo todo, excepto la enfermedad que está dividiendo a su familia.
Por el lado negativo, el libreto de Bill Dubuque se alarga más de la cuenta, dando vueltas inútiles y repitiendo las mismas ideas una y otra vez, por si no entendimos desde el principio que "ambición = malo", "familia = bueno".
Desde luego no puedo refutar ese mensaje, pero tampoco puedo ignorar la pesadez general de la narrativa, y sus forzadas manipulaciones para enfatizar la disyuntiva moral (y económica) que enfrenta el protagonista. Ejemplo: Dane y su esposa Elise organizan una cena de Acción de Gracias para mantener la normalidad de la familia a pesar de sus problemas médicos; pero el jefe de Dane (interpretado con deliciosa amoralidad por Willem Dafoe) le habla por teléfono con algún asunto de negocios, lo cual provoca una pelea entre marido y mujer, con gritos e insultos enfrente de los invitados. "¿Qué es más importante para ti, Dane... tu trabajo o la vida de tus hijos?" No estoy seguro de que alguien haga específicamente esa pregunta, pero puedo afirmar que ese es el tono general del drama en escena tras escena donde presenciamos el cambio interno de Dane... lo cual es menos interesante de lo que parece. Al menos para mi.
Aún así fue interesante enterarme de las interioridades del "headhunting" en las altas esferas financieras. Y, para aficionados a la arquitectura, Hombre de Familia incorpora una sub-trama sobre los más icónicos edificios de Chicago, hermosamente retratados por el cinematógrafo Shelly Johnson, usando ese idealizado lente que rara vez vemos en locaciones que no sean Los Ángeles o Nueva York.
En cuanto a la sub-trama médica, no pretendo reducir el horror real de una situación como la que atraviesan los Jensen. Sin embargo persiste el mal sabor que deja la explotación de esas tragedias para "adornar" un drama tan convencional como éste.
A fin de cuentas no me arrepiento de haber visto Hombre de Familia en el cine (aunque no hubiera perdido nada esperando su estreno en Netflix). Las actuaciones son buenas, los valores técnicos me parecieron sobresalientes y, si no fuera tan cínico y amargado, tal vez hasta me hubiera inspirado a trabajar menos y ponerle más atención a mis hijos (imaginarios). Pero acababa de ver The Mummy, así que el cinismo estaba en su apogeo...
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, June 9, 2017

La Momia (The Mummy)



Síntomas: Hace miles de años, la princesa Ahmanet (Sofia Boutella) hizo un pacto con el Dios de los Muertos para usurpar la corona de Egipto. Sin embargo la Princesa fue capturada y sepultada viva como castigo por sus crímenes. Y ahora, en época actual, el ladrón de antigüedades Nick Morton (Tom Cruise) y su colega Vail (Jake Johnson) descubren la tumba y extraen el sarcófago de Ahmanet con ayuda de la arqueóloga Jennifer Halsey (Annabelle Wallis), sin saber las calamidades que están por desatar.

Diagnóstico: Así que Universal Pictures quiere resucitar a sus "monstruos clásicos" dentro de un universo compartido llamado (apropiadamente) "Dark Universe". ¿Y Tom Cruise está involucrado en esta odisea? No lo trago.
Estrictamente hablando, La Momia no me pareció una película terrible (solo mediocre), pero tampoco cumplió sus principales propósitos: establecer bases sólidas e interesantes para desarrollar ese "Dark Universe"; y darnos una moderna interpretación de la Momia comparable (ya no digamos "superior") a las versiones anteriores. No podría culpar exclusivamente a Tom Cruise por este chasco, pero sin duda fue parte del problema.
La historia comienza bien, con la introducción de una villana adecuadamente motivada para tomar el camino del mal, y cultivar violentos deseos de venganza (durante un par de milenios) cuando sus planes fracasan. Luego conocemos a los modernos soldados/ladrones (uf) que encajan cómodamente en los arquetipos del cine de aventuras: Nick Morton es el héroe infalible pero relajado; y Vail es su nervioso "comic relief". Entonces descubren la tumba de la Princesa Ahmanet, reciben explicaciones de la arqueóloga rubia que odia/desea a Nick, y listo... el escenario está preparado para una emocionante aventura donde varias personas normales enfrentarán amenazas extraordinarias, y deberán superar sus inseguridades, encontrar el punto débil del enemigo, y colaborar para salvar al mundo.
Excepto que casi nada de eso ocurre. El libreto de La Momia suspende la historia principal para dedicar largo tiempo al establecimiento de los fundamentos narrativos del "Dark Universe", en la forma de Russell Crowe, enigmático director de una organización secreta (básicamente Torchwood) con cuestionables métodos de "investigación". Naturalmente Nick no confía en alguien con acento inglés, y se forma una rivalidad que contrasta sus ideologías, aunque ambos comparten las mismas metas altruistas a largo plazo (por no mencionar contratos para múltiples películas)(hablando de lo cual, no hay escena post-créditos en La Momia, lo cual parece una oportunidad desperdiciada para generar entusiasmo por las siguientes cintas).
¿Y la momia? Ah, sí... ahí está, inmóvil durante todo este tiempo, esperando que el libreto recuerde cuál es el título de la película. Entonces llega la avalancha de efectos especiales, persecuciones, y peleas entre los esbirros desechables de Ahmanet y los "redshirts" de Crowe. Y, casi dos horas después, lo único que me dejó La Momia fue una fuerte sensación de apatía por el "Dark Universe", y la convicción de que Tom Cruise no encaja en historias de este tipo. En general me gusta su trabajo, y me alegra que haya rescatado su carrera con Mission: Impossible y la modesta saga de Jack Reacher; pero por alguna razón se ve incómodo besando momias y destruyendo zombies (digitales) como un Bruce Campbell cualquiera, aunque mejor conservado y mucho mejor pagado.
Personalmente siempre preferí a los monstruos “clásicos” en las películas del estudio británico Hammer Films, realizadas veinte o treinta años después de las versiones de Universal Pictures. Pero, sea cual sea el "sabor" que prefiera el espectador, La Momia decepciona en prácticamente todos los niveles, desde el irregular libreto (co-escrito por luminarias de Hollywood como David Koepp y Christopher McQuarrie), hasta la anémica dirección de Alex Kurtzman (más conocido como guionista de Transformers, Star Trek y Mission: Impossible III), quien nunca logra generar suspenso, terror o emoción alguna con las peripecias de sus prefabricados personajes. Aún así La Momia hace algunas cosas innovadoras con sus héroes, tiene algunos buenos momentos visuales (la secuencia del avión me gustó mucho) y, como dije al principio, la premisa no es mala. Lástima que haya quedado opacada por la ambición de Universal Pictures. Ojalá le vaya mejor a la Novia de Frankenstein... novia del monstruo... lo que sea.
Calificación: 6.5

IMDb

Wednesday, June 7, 2017

Their Finest



Síntomas: En 1940, las películas de propaganda producidas por el Ministerio de Información Británico no están dando los resultados esperados, y deciden contratar a la ex-secretaria Catrin Cole (Gemma Arterton) para darle mayor autenticidad a los diálogos y roles femeninos. Entonces Catrin deberá aprender rápidamente los trucos del cine para sobrevivir en una industria dominada por hombres.

Diagnóstico: Como fan del cine, tengo gran debilidad por las películas que exploran el proceso de hacer películas. A veces son obras satíricas (Bowfinger, The Big Picture), a veces parecen pretenciosas (Night for Day, ), pero en general comparten una sincera fascinación por el "lado oculto" del cine... la misteriosa transformación de una idea abstracta en imágenes y sonido que capturan nuestra imaginación y nos transportan por unas horas a un mundo alterno, quizás más vívido que la realidad misma (si tenemos suerte). Their Finest, la nueva cinta de la directora danesa Lone Scherfig (An Education, One Day), añade un fascinante componente político al enfocarse en el cine como propaganda, donde no sólo deben cubrirse las condiciones de una película "normal", sino que además la historia necesita inspirar emociones específicas, apoyar una cierta ideología o, en este caso, levantar la moral de una nación atormentada por los horrores de la Segunda Guerra Mundial.
El truco de Scherfig consiste en lograr que Their Finest funcione tan bien como la "película dentro de la película" que filman los personajes. Y, aunque el resultado tiene algunos altibajos y se siente más largo de lo necesario, a fin de cuentas consigue atraparnos en esa mencionada hiper-realidad de intensas emociones y creatividad narrativa que hace tan seductor al cine.
Catrin Cole (al parecer "Catrin" es la forma galesa de "Katherine") llega al Ministerio de Información esperando trabajar como secretaria, pero la contratan para escribir el "slop"... básicamente los diálogos entre mujeres, y demás partes "cursis" de las películas. Entonces, poco a poco, Catrin descubre que la única manera de combatir el chauvinismo de sus co-trabajadores es con genuino talento para escribir... y para controlar al vanidoso actor Ambrose Hilliard (Bill Nighy, fantástico, como siempre), quien se rehúsa a aceptar roles apropiados para su edad madura. Entonces surge la oportunidad de filmar una película ideal para levantar la moral de Inglaterra (asediada por constantes bombardeos y problemas económicos), que podría convertirse en algo memorable... algo que todos puedan recordar como buen cine, y no solo como instrumento de manipulación masiva.
El principal problema de Their Finest es que incorpora demasiadas sub-tramas y personajes en casi dos horas de duración. La evolución de Catrin y las dificultades para filmar una película en tiempos de guerra hubiera bastado para hacer una historia interesante, pero Scherfig añade triángulos románticos, intriga diplomática, y hasta dos perritos en peligro (spoiler: los dos sobreviven). Por otro lado, Their Finest está basada en una novela (“Their Finest Hour and a Half”, de Lissa Evans), lo cual explica la compresión de tanto material en relativamente poco tiempo.
Afortunadamente Scherfig y su elenco se encargan de mantener el orden dentro del caos, con excelentes actuaciones que nunca extravían el rumbo de la historia principal. Como siempre, Gemma Arterton es brillante en el papel de Catrin; no sé por qué no es más famosa, o por qué no la ha atrapado Hollywood. Casi sin darnos cuenta se ha convertido en una actriz de carácter con carisma de estrella de cine, y rango para enfrentar todo tipo de papeles, desde comedia (St. Trinian's) y romance (Love's Labour's Lost), hasta suspenso (The Disappearance of Alice Creed) y horror (The Girl with All the Gifts). El gran Bill Nighy destaca como el veterano actor que perdió todo, excepto su ego... y con eso basta para obtener lo que desea. Jack Huston es el esposo de Catrin, pintor mediocre que resiente el éxito económico de su esposa. Y Sam Claflin y Paul Ritter son los colegas de Catrin, educándola sobre su nuevo oficio, y dispensando arcaicas opiniones sobre la inferioridad del sexo femenino ("las mujeres no quieren ser héroes... solo quieren quedarse con el héroe"), que ella rápidamente destruye con su habilidad y eficiencia.
Their Finest ofrece momentos humorísticos, pero no es una comedia; tiene abundante drama y romance, aunque tampoco encaja en esos géneros; y los elementos políticos sirven para establecer un contexto histórico y cultural donde la propaganda no solo era útil, sino necesaria. Entonces, Their Finest podría describirse mejor como una fábula nostálgica cuyos múltiples niveles rinden tributo a un nicho cinematográfico frecuentemente ignorado, provocan algunas risas, y nos llevan a un perfecto final que amarra todos sus temas para recordarnos la magia detrás de las cámaras. Y, desde luego, detrás de la máquina de escribir.
Calificación: 9

IMDb