Wednesday, January 16, 2019

Let the Corpses Tan (Laissez Bronzer les Cadavres)



Síntomas: Después de robar una gran cantidad de oro, varios criminales se refugian en la casa de Madame Luce (Elina Löwensohn). Entonces llegan visitas inesperadas y se complica la situación.

Diagnóstico: En el 2015, The Strange Color of Your Body's Tears estableció a los cineastas  Hélène Cattet y Bruno Forzani como artistas visionarios dedicados crear imágenes hermosas y memorables, aunque fuera a costa de la coherencia narrativa. Y ahora su nueva obra, Let the Corpses Tan, muestra igual esmero en el plano visual, pero con una historia más lúcida y congruente... hasta cierto punto.
Tal vez la razón de esta inesperada claridad reside en el origen literario del argumento, basado en la novela "Laissez Bronzer les Cadavres!" (de Jean-Patrick Manchette y Jean-Pierre Bastid), la cual no he leído. Pero, a diferencia de su cinta anterior, esta vez Cattet y Forzani cuentan con una sólida estructura dramática y un formato más convencional para presentarnos este "psico-noir" (otra vez estoy inventando términos) posiblemente inspirado por los "spaghetti westerns" de Sergio Leone y los thrillers criminales del "new age" europeo, como Alphaville, Breathless (la de Jean-Paul Belmondo), y hasta Danger: Diabolik.
El resultado es una febril experiencia que satura nuestros sentidos con espectacular cinematografía, exóticos ángulos de cámara, y ocasionales desviaciones por las surrealistas pesadillas (o alucinaciones) de individuos atrapados en una desesperada situación de donde pocos saldrán con vida.
Cattet y Forzani establecen la premisa con burdos trazos que medianamente explican las relaciones entre los enigmáticos personajes; y antes de que podamos entender lo que está pasando, presenciamos el robo de un camión blindado y la fuga de los ladrones hacia su incongruente refugio: unas ruinas a orillas del Mediterráneo, donde vive una pareja de artistas que podrían o no ser cómplices del crimen. Entonces llegan dos policías y comienza una tensa confrontación que borrará la línea entre el mundo real y la torcida imaginación de los personajes.
La historia es razonablemente simple, aunque al principio tuve algunas dificultades distinguiendo a "los malos" (los ladrones) de "los buenos" (nadie, realmente); pero eventualmente reconocí que la trama es una simple excusa para crear oníricas secuencias de arte audiovisual que le dan su identidad a la película: siluetas de la playa; una mujer crucificada sobre la arena; varios tipos de fluidos corporales; un hormiguero como alegoría del argumento... y muchas otras bizarras viñetas de ambiguo propósito, pero enorme impacto visceral.
Las actuaciones varían entre crudo realismo y exageración, siempre listas para confundir nuestras expectativas y revelar nuevas facetas de personajes ya de por sí inescrutables. Entonces llegan las traiciones que destruyen frágiles alianzas y cambian el rumbo del relato, una y otra vez, hasta que perdí la cuenta de quién es quién, y qué quieren hacer. Bueno, además de sobrevivir y quedarse con el oro.
A pesar de su breve duración (un poco más de noventa minutos), Let the Corpses Tan se siente larga por la cantidad de digresiones y repeticiones de eventos examinados desde diversos puntos de vista. Pero, como dije, el punto de la película no es aquella primordial pugna entre policías y ladrones, sino la estimulación de nuestra conciencia con imágenes y sonidos que, en el mejor de los casos, podrían simbolizar el carácter y emociones de los personajes enfrascados en una violenta confrontación, cuyo desenlace es secundario a la reacción del espectador. En mi caso particular, terminé un poco confundido pero satisfecho, porque sabía de antemano qué esperar de estos cineastas. Y esa sería la advertencia que debe acompañar mi recomendación de Let the Corspes Tan... solo es para el público que sabe lo que le espera. Y lo que les espera es casi siempre inesperado.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, January 14, 2019

Godzilla: The Planet Eater



Síntomas: En el futuro distante, el gran plan de Haruo Sakaki (voz de Mamoru Miyano) para destruir a Godzilla fracasó, y solo dejó a la inmensa criatura en estado de hibernación mientras regenera energía para su siguiente ataque. Entonces, los escasos sobrevivientes humanos y sus aliados extraterrestres discuten sobre el siguiente paso a seguir, sin saber que algo más peligroso se aproxima a la Tierra.

Diagnóstico: La trilogía de "anime" inspirada en las películas de Godzilla culmina con Godzilla: The Planet Eater, y me complace decir que fue un final épico y espectacular, que resuelve muchas dudas planteadas en las dos primeras partes (Godzilla: Monster Planet y Godzilla: City On the Edge of Battle), al mismo tiempo que enriquece la mitología de Godzilla con fascinantes especulaciones sobre su origen y posible futuro; y todo eso sin olvidar el impresionante diseño y animación que establece al estudio Toho Animation como digno competidor en el medio del "anime" de alto nivel.
Sí, todavía estoy decepcionado por los problemas de la segunda parte, incluyendo esa ignominiosa reducción de Mecha-Godzilla a un simple "mcguffin" tecnológico. Afortunadamente Godzilla: The Planet Eater justifica algunas de esas cuestionables decisiones y demuestra que todo era parte de un astuto plan para llevar la historia a una auténtica escala cósmica. De este modo las (hipotéticas) secuelas del anime podrán co-existir con la versión de acción viva de Godzilla (por ejemplo, la muy esperada secuela de Shin Gojira) sin estorbarse mutuamente ni contaminar sus respectivas continuidades. Y, claro, el medio animado permite el uso de conceptos y escenarios que serían simplemente imposibles en cualquier producción tradicional... así que todos ganamos. Entre más Gozdilla, mejor. Y entre mejor sea, más Godzilla habrá.
En fin, regresando al punto, Godzilla: The Planet Eater ofrece un buen balance de acción y melodrama. El argumento comienza con mucha palabrería, analizando las consecuencias del ataque fallido, y las fricciones que esto ocasiona entre los sobrevivientes humanos y los tres grupos extraterrestres que contribuyeron al diseño del plan. Los aliens conocidos como Bilusaludo quieren tomar control de los recursos disponibles para el contraataque; la raza Exif aprovecha la depresión de los humanos para propagar sus creencias religiosas, las cuales consideran indispensable para vencer al monstruo; y la tribu Houtua promueve su sencillo estilo de vida como alternativa a la obsesión tecnológica de los demás. Y, atrapado entre todos estos puntos de vista, Haruo Sakaki se siente culpable por el fracaso de la misión, y por la infección de "nanometal" que sufrió Yuko Tani (voz de Kana Hanazawa).
Todo lo cual ofrece la motivación necesaria para entrar de lleno a la acción durante la segunda mitad de la película... aunque en una forma distinta a lo que vimos en las cintas anteriores. Y ahí es donde podemos apreciar la brillante estructura de la trilogía, incrementando el peligro para todos los involucrados, y ofreciendo una catastrófica alternativa que rinde tributo al origen de Godzilla, pero en un nuevo contexto que desafía la imaginación e introduce extraordinarios elementos de ciencia ficción que nunca se habían manejado en la saga (hasta donde recuerdo).
Entonces, Godzilla: The Planet Eater ofrece una resolución inesperada pero perfectamente apropiada para una saga un poco irregular que se redimió al final con enorme profundidad psicológica y emocional, conservando los temas clásicos de Godzilla y extendiéndolos en nuevas direcciones que será muy interesante explorar en el futuro. Habiendo dicho eso, definitivamente es un universo dirigido a "geeks" devotos de Godzilla; las partes individuales de esta trilogía serían incomprensibles por sí mismas (con la posible excepción de la primera). Supongo que por eso se presentó como "Serie Original de Netflix". Pero, cualquiera que sea su forma, lo importante es el contenido... y ciertamente me dejó satisfecho. Y con un nudo en la garganta. Cosa rara en una cinta sobre monstruos gigantes.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, January 13, 2019

Vox Lux: El Precio de la Fama (Vox Lux)



Síntomas: Inspirada por un traumático evento en su juventud, Celeste Montgomery (Natalie Portman) se convirtió en estrella de la música pop, pero su vida amenaza con desmoronarse durante el lanzamiento de su nuevo álbum, Vox Lux.

Diagnóstico: No estoy seguro si Vox Lux: El Precio de la Fama es un serio análisis psicológico sobre los efectos de la celebridad, o una sátira de aquellos documentales amarillistas que se deleitan en recontar el ascenso de una estrella y su inevitable caída (el renacimiento entre las cenizas es opcional, aunque no indispensable para atraer al público hambriento de escándalos y humillación de los famosos).
En ambos casos la película funciona. Ya sea como sátira o como drama Vox Lux: El Precio de la Fama genera intensas emociones (positivas y negativas) sobre su impredecible protagonista; la diferencia reside en determinar si Celeste fue la víctima inocente de una despiadada industria, o cómplice intencional del tóxico narcisismo que afecta a las celebridades en su implacable búsqueda de relevancia cultural.
Como dije, las dos interpretaciones son válidas, y no pretendo afirmar cuál es la "correcta". Por lo tanto, será mejor examinar los valores intrínsecos de la película, y dejar la interpretación a cargo del espectador.
Para empezar, el director Brady Corbet creó una historia sórdida y nihilista; un antídoto contra el idealismo de A Star is Born. La adolescente Celeste Montgomery (Raffey Cassidy) sufre una horrible tragedia que hubiera destruido a cualquier otra persona. Sin embargo la niña usa esa perturbadora experiencia como catalizador de su expresión artística y, con ayuda de su hermana Ellie (Stacy Martin), compone una canción que se vuelve un éxito. Así comienza una carrera musical llena de altibajos, que gradualmente altera la personalidad de Celeste y su relación con la gente que la rodea, incluyendo a Ellie y a su agente (Jude Law). Entonces damos un gran salto en el tiempo, y encontramos a Celeste (ahora interpretada por Natalie Portman) preparándose para el lanzamiento de su nuevo álbum, Vox Lux, mientras intenta evadir un escándalo mediático fuera de su control.
Vox Lux: El Precio de la Fama es como un episodio de Behind the Music dirigido por Werner Herzog (y narrado por Willem Dafoe, nada menos), lleno de melancolía y angustia existencial. La cámara del cinematógrafo Lol Crawley sigue de cerca a los personajes, tratando de capturar cada minúsculo detalle de sus expresiones y manerismos, como un fanático obsesionado con su estrella favorita, o un científico analizando un bicho raro. El guionista y director Brady Corbet no crea escenas propiamente, sino momentos íntimos que nos ilustran sobre la tremenda presión y fugaces triunfos que Celeste puede experimentar en un día "normal"... si es que tal cosa existe para las celebridades que ya trascendieron la mera existencia terrenal. Es una estrategia peligrosa porque vuelve antipática a la protagonista; pero ahí es donde entra en juego el desempeño de Natalie Portman, conservando la humanidad de Celeste por debajo de la máscara literal y figurada del maquillaje y las actitudes prefabricadas por su equipo de relaciones públicas. Es una actuación extraña, aunque se siente natural en el surrealista universo de Vox Lux: El Precio de la Fama, donde las celebridades viven atrapadas en una relación de amor y odio con su público, con los medios de comunicación, e incluso consigo mismas, tratando de conservar su identidad mientras aceptan transformarse en el producto que sus representantes quieren venderle a las masas.
Hablando de lo cual, algunas personas han sugerido que el personaje de Celeste está basado en Madonna, Britney Spears, o Lady Gaga. Pero la verdad es que estas historias tienden a repetirse en cada generación, así que el público está simplemente proyectando situaciones universales en su propio contexto histórico. Lo cual significa que, a pesar de sus excesos y exabruptos creativos, Vox Lux: El Precio de la Fama tiene un mensaje honesto que cualquier persona puede reconocer. Y, si eso falla, siempre están las nuevas canciones de Sia (también co-productora de la película), y las rutinas musicales de Celeste/Natalie Portman, mostrando una nueva y fascinante faceta de su carrera. Aunque sigo prefiriendo su incursión en el rap.
Calificación: 8

IMDb

Saturday, January 12, 2019

Suspiria: El Maligno (Suspiria)



Síntomas: En 1977, la joven Susie Bannion (Dakota Johnson) es aceptada en una prestigiosa academia de danza en Berlín, donde la estricta Madame Blanc (Tilda Swinton) la ayuda a descubrir su potencial como bailarina. Pero el precio podría ser más alto de lo que Susie espera.

Diagnóstico: Después de ganar múltiples premios y nominaciones por la aclamada película Call Me By Your Name, el director Luca Guadagnino podría haber hecho prácticamente cualquier cosa en Hollwyood; estoy seguro de que todos los estudios le ofrecieron proyectos de alto perfil, con grandes estrellas y elevados presupuestos. Sin embargo, Guadagnino decidió hacer un remake de una película de horror setentera, y tan solo por eso merece mi eterno respeto... cualquiera que haya sido el resultado de su descabellado experimento.
Suspiria: El Maligno es ciertamente audaz y de extraordinaria belleza visual. La historia es más coherente que la original Suspiria (1977), y al mismo tiempo más difusa, integrando inesperada alegoría política para complementar la mitología pagana establecida por Dario Argento hace cuarenta años. Y además, en esta ocasión la danza no es una simple decoración de fondo, sino parte integral del suspenso y la pesadillesca atmósfera que nos envuelve desde el principio y nos oprime gradualmente hasta la demencial conclusión. No sé nada de danza moderna, y sin embargo me atraparon las secuencias de baile gracias a su visceral energía, invocando primitivas emociones tribales que jamás se hubieran alcanzado con el ballet de la cinta original. Horror y cultura... una mezcla volátil, pero muy interesante.
Aunque tampoco podría afirmar que Suspiria: El Maligno sea estrictamente horror. El guionista David Kajganich asume que conocemos el gran secreto de la Academia, y no intenta engañarnos con pistas falsas ni sorpresas forzadas. Por el contrario, la insinuación de un subtexto sobrenatural hace más inquietante la introducción de Susie (Dakota Johnson), una humilde bailarina norteamericana que sacrificó todo (incluyendo el contacto con su devota familia) para cumplir su sueño de trabajar con la inescrutable Madame Blanc (Tilda Swinton), coreógrafa de controversiales rutinas de baile que sirvieron como protestas durante un turbulento período en la historia de Alemania. Afortunadamente Madame Blanc reconoce el talento innato de Susie y le da un papel en el recital que están preparando, como reemplazo de otra alumna llamada Patricia (Chloe Grace-Moretz), quien desapareció misteriosamente. Y así, con el paso de los días, vemos cómo Susie desarrolla su talento, mientras un anciano psicólogo investiga la desaparición de Patricia, su paciente, que podría estar involucrada en ciertos grupos revolucionarios.
Las actuaciones me parecieron sobresalientes, destacando Tilda Swinton como Madame Blanc, y Mia Goth como Sara, amiga de Susie con crecientes sospechas sobre el auténtico propósito de la Academia. Dakota Johnson tiene un papel más pasivo como Susie, pero está justificado por su obsesión con la danza y su fascinación por la maestra que le dio su primera gran oportunidad.
La cinematografía de Sayombhu Mukdeeprom (utilizando auténtica película Kodachrome) es al mismo tiempo elegante y natural, con encuadres y movimientos que evocan el período setentero de la película, y al mismo tiempo sugieren una indescriptible amenaza hasta en las más inocentes escenas. Y la música de Thom Yorke es el perfecto acompañamiento de las hipnóticas escenas conjuradas por Guadagnino, a veces sutiles, a veces exageradas, pero siempre fieles a los temas de la película y la despiadada lógica del argumento. Su fina dirección (más similar a Ken Russell que a Dario Argento) desarrolla una insoportable tensión que explota con brutal violencia y grandes cantidades de sangre... la cual obviamente es metáfora de algo más profundo y significativo.
Al menos esa fue mi percepción del alucinante espectáculo que ofrece Suspiria: El Maligno. En vez de hacer un simple remake, Luca Guadagnino tomó la original Suspiria como punto de partida para crear un denso ritual mágico con múltiples niveles e interpretaciones, adornados por hermosas imágenes y momentos de horrible crueldad que serán difíciles de olvidar. Entonces, no sé si fue simple horror, o "cine de arte", o una profana combinación de ambos; pero definitivamente recomendaría Suspiria: El Maligno como una experiencia especial que requiere paciencia y reflexión para asimilar sus mejores atributos. O simplemente podemos disfrutar la danza moderna, la sangre y el cameo que casi me hizo caer de la butaca. Solo queda esperar que Luca Guadagnino siga evadiendo a Hollywood, y nos entregue en el futuro su versión de Inferno.
Calificación: 9

IMDb

Thursday, January 10, 2019

Bad Times at the El Royale



Síntomas: En una fatídica noche de 1970, el hotel El Royale recibe varios huéspedes con secretos muy peligrosos que cambiarán las vidas de todos los involucrados.

Diagnóstico: Bajo la tutela de su mentor Joss Whedon (con quien trabajó en la serie Buffy The Vampire Slayer), Drew Goddard se convirtió en un talentoso director y guionista, cuyo trabajo hemos disfrutado en Cloverfield y The Martian (como escritor) y la genial The Cabin in the Woods (como director). Y ahora, en Bad Times at the El Royale, Goddard se da el lujo de crear su propio universo "neo-noir", fusionando ingredientes antiguos con una moderna sensibilidad que intenta subvertir los clichés de este género para construir algo nuevo y extremadamente ambicioso... quizás más ambicioso de lo que puede soportar la película.
La historia comienza con gran estilo y dinamismo: el viejo Hotel El Royale ha visto mejores épocas, pero aún conserva el esplendor de sus glorias pasadas (al menos en la superficie), así como un curioso "gimmick" que lo hace geográficamente especial, y ocasionalmente atractivo para cierto tipo de clientela. Entonces, durante una tormentosa noche, varios individuos con muy distinto temperamento (y cada uno con sus respectivos secretos) encontrarán en el hotel algo que no esperaban. Para algunos será la muerte; para otros, redención.
Entre esos individuos: Laramie Seymour Sullivan (Jon Hamm), extrovertido vendedor de aspiradoras que sabe más de lo que aparenta; el afable Padre Flynn (Jeff Bridges), tratando de ocultar los efectos de una grave enfermedad; Darlene Sweet (Cynthia Erivo), cantante de estudio con una pragmática actitud sobre su futuro en la industria musical; y Emily Summerspring (Dakota Johnson), rebelde "hippie" con poco respeto por las reglas. Y, como el recepcionista y único empleado del decrépito hotel, Miles Miller (Lewis Pullman) tratará de mantener el orden mientras lo persiguen sus propios vicios y remordimientos.
El libreto de Goddard dibuja personajes con enorme potencial para crear drama y conflicto durante sus impredecibles interacciones. Las historias individuales que los llevaron al Hotel El Royale se exploran gradualmente, revelando jugosos detalles que complican la trama y alteran constantemente la perspectiva de la cinta, hasta que no sabemos a quién creerle, o en quién confiar. Y así, replanteando situaciones y confundiendo nuestras expectativas, Bad Times at the El Royale parece dirigirse a una inevitable colisión de personalidades... pero termina desinflándose a la mitad del camino, pues nunca consigue integrar sus componentes en un relato uniforme.
Claro, eventualmente entra a escena un nuevo factor que intenta unir a los dispares protagonistas, pero se siente como un truco de última hora que no hubiera sido necesario si desde el principio existiera mayor cohesión entre las eclécticas sub-tramas... las cuales son indudablemente entretenidas por derecho propio, aunque debilitadas por la ausencia de ese indispensable elemento unificador.
Por el lado positivo... todo lo demás. Las actuaciones me parecieron excelentes (con una excepción), gracias a un elenco que combina figuras reconocidas (Jon Hamm, Jeff Bridges) con nuevos talentos de sólida presencia (Cynthia Erivo, Cailee Spaeny), así como nuevas facetas de actores (Chris Hemsworth, Dakota Johnson) acostumbrados a interpretar papeles muy diferentes.
Y, finalmente, la dirección de Goddard es tan energética como su libreto. Quizás la historia no "pega" correctamente, pero su manejo de cámara, actores y locaciones denota la seguridad y convicción de un cineasta maduro, con suficiente confianza para divertirse mientras organiza "flashbacks", múltiples puntos de vista, y (no podía faltar), grandes dosis de violencia cuando la trama lo requiere.
Todo lo cual resulta en una experiencia generalmente positiva, aunque empañada por numerosos remiendos para evitar que el proyecto se derrumbe bajo el peso de su auto-indulgencia. Aún así, siento que Drew Goddard se ganó el derecho de un capricho creativo como Bad Times at the El Royale, y me complace que nos haya invitado a la fiesta. Aunque esperaré mayor disciplina en sus siguientes películas; después de todo, ni siquiera un protegido de Joss Whedon puede salirse siempre con la suya.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, January 9, 2019

You Might Be the Killer



Síntomas: Un asesino enmascarado está matando a los jóvenes empleados del campamento de verano Clear Vista. En un desesperado intento por sobrevivir, Sam (Fran Kranz) se refugia en una cabaña y le habla a Chuck (Alyson Hannigan), su mejor amiga, quien es experta en películas de terror, y podría darle algún consejo para escapar con vida del maniático que lo persigue.

Diagnóstico: Le voy a llamar "meta-slasher" a la nueva corriente del horror que satiriza los clichés del cine slasher por medio de astutas referencias a los clásicos del género, ingeniosos replanteamientos de sus fórmulas, y grandes dosis de humor diseñado para los fans que conocen de memoria las rutinas del asesino enmascarado, sus ineptas víctimas, y la obligatoria "chica final" que triunfará sobre la adversidad. Entre las cintas de este irreverente sub-género podría mencionar Tucker & Dale Vs. Evil, Tragedy Girls y The Final Girls.
Sin embargo, además de su función satírica, You Might Be the Killer también nos cuenta una fascinante historia cuyas sorpresas e innovaciones nos ayudan a ignorar algunos típicos problemas del cine independiente de bajo presupuesto.
Entre esos problemas: varias dudosas decisiones del director Brett Simmons (Animal), cuyo manejo de la estructura no lineal de You Might Be the Killer es generalmente claro, aunque de vez en cuando titubea al unir las piezas del complicado rompecabezas, confundiendo al espectador sobre el orden cronológico de los eventos y la geografía del campamento Clear Vista; no sé si habrá sido falta de planeación, o simples omisiones de edición, pero definitivamente se notan "fracturas" en la narrativa que me sacaron de la película en un par de ocasiones. Y este problema se exacerba con la pobre cinematografía nocturna, otro frecuente problema del horror "indie" que rara vez tiene recursos suficientes para rentar suficientes lámparas; o tal vez estos jóvenes cineastas tienen demasiada confianza en la capacidad de las nuevas cámaras digitales para filmar en la oscuridad. Como sea, encuentro frustrantes las escenas donde no se entiende lo que está pasando; o, peor aún, donde no podemos apreciar un jugoso efecto "gore" por falta de iluminación.
Afortunadamente la creatividad de You Might Be the Killer rescata la situación con una brillante reinvención del clásico asesino enmascarado, desafiando nuestras expectativas al mismo tiempo que cumple los requerimientos del sub-género... pero no siempre de la manera que esperamos. La premisa de la víctima pidiendo ayuda telefónica de su amiga "geek" no se siente muy natural al principio, pero la excelente química entre Fran Kranz (The Cabin in the Woods) y Alyson Hannigan (más conocida como Willow en Buffy the Vampire Slayer) nos convence de su larga amistad, creando una simpática dinámica que se incorpora orgánicamente a la historia sin obstruir el horror.
Lo cual nos lleva al abundante "gore" de You Might Be the Killer. A pesar de su sentido del humor, la cinta no escatima en muertes violentas y abundante derramamiento de sangre, demostrando que la sensibilidad post-moderna no es excusa para descuidar uno de los principales atributos del cine slasher. Quizás los efectos no sean muy realistas, pero cumplen su propósito de impactar al espectador y establecer los mortales métodos del villano.
Hablando de eso, You Might Be the Killer también evita el problema de "víctimas anónimas", asignando personalidades bien definidas a los personajes secundarios, con ayuda de títulos en pantalla que evocan la estética el horror setentero, y al mismo tiempo nos ayudan a identificarlos cuando llega su fatídico destino.
Entonces, You Might Be the Killer tiene algunos problemas en su desarrollo y cinematografía, pero todo lo demás funciona tan bien que merece una sincera recomendación como una de las más imaginativas "deconstrucciones" del cine slasher, llena de suspenso, sangre, y agradables personajes que reflejan el afecto del director por esta menospreciada rama del horror contemporáneo. You Might Be the Killer es la recompensa que reciben (recibimos) los fans después de tantas cintas sin ambición ni inteligencia. Ya era hora.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, January 7, 2019

Lizzie



Síntomas: A fines del siglo diecinueve, Lizzie Borden (Chloë Sevigny) vive reprimida por sus padres, por la sociedad, y por su posición como heredera de una familia acomodada. Su única amiga es Bridget Sullivan (Kristen Stewart), la nueva mucama de la casa. Entonces sus padres son brutalmente asesinados, y Lizzie se convierte en la principal sospechosa.

Diagnóstico: El caso de Lizzie Borden se volvió famoso por los sórdidos detalles de los asesinatos, y por la influencia de la ideología puritana en el controversial juicio que intentó encontrar la verdad sobre los hechos. Se han realizado muchas películas sobre estos eventos (una de las más recientes fue Lizzie Borden Took an Ax, con Christina Ricci en el papel principal, la cual fue tan exitosa para el canal Lifetime que hasta se convirtió en una breve serie televisiva). Sin embargo la nueva cinta Lizzie se distingue por proponer una audaz teoría que añade nuevos niveles psicológicos al relato comúnmente aceptado (bueno, al parecer esta teoría no es nueva en círculos académicos, pero rara vez se había usado en la cultura popular).
Aclaro desde ahora que no hay elementos sobrenaturales ni una atmósfera particularmente terrorífica en esta sobria interpretación de eventos históricos (excepto los crímenes mismos, desde luego), lo cual significa que Lizzie no es una película de terror, como yo esperaba, sino un meticuloso estudio de carácter que explora la difícil situación familiar de Lizzie Borden, sus posibles problemas mentales, y la motivación que alguien pudo tener para matar a Andrew y Abby Borden (Jamey Sheridan y Fiona Shaw), adinerados comerciantes con excelente reputación en el pueblo de Fall River, Massachusetts.
El libreto de Bryce Kass está bien construido, introduciendo un adecuado número de sospechosos y suficiente intriga para presagiar el fatídico destino de la familia Borden. Y el director Craig William Macneill analiza metódicamente la dinámica familiar para exponer disfunciones que nadie se hubiera atrevido a insinuar en aquella época.
Por otro lado... "metódico" es una manera amable de decir "aburrido". Supongo que el lánguido ritmo de la película intenta reflejar la vida semi-rural durante el siglo diecinueve, y acentuar la creciente tensión que sufren los personajes en un entorno asfixiante, repleto de arbitrarias costumbres y rumores que podían destruir reputaciones hasta de gente inocente. Pero, en un sentido más práctico, la primera mitad de Lizzie me pareció excesivamente lenta y con una cierta afectación que pone a prueba la paciencia del espectador.
Afortunadamente la segunda mitad recupera cierta energía gracias a las actuaciones de Chloë Sevigny y Kristen Stewart, cuya engañosa docilidad oculta turbulentas emociones que ciertamente podrían explotar en forma de violencia. O tal vez fueron víctimas de una conspiración más compleja de lo que las autoridades podían imaginar.
Como sea, Lizzie me pareció interesante, aunque no indispensable para aficionados al drama histórico. Los valores de producción son modestos pero funcionales; las locaciones, decorados y vestuario son tan realistas como permite el reducido presupuesto de la cinta. Y el elenco secundario (incluyendo a Kim Dickens, Denis O'Hare y Tara Ochs) hace su mejor esfuerzo para completar el rompecabezas de este perenne misterio que quizás nunca se resolverá satisfactoriamente... aunque la especulación sigue siendo entretenida. Solo hay que tener un poco de paciencia para apreciar las sorpresas de Lizzie y sus "escandalosas" teorías.
Calificación: 7.5

IMDb

Saturday, January 5, 2019

Creed II: Defendiendo el Legado (Creed II)



Síntomas: El boxeador Adonis Creed (Michael B. Jordan) sigue triunfando gracias a las lecciones de su entrenador, Rocky Balboa (Sylvester Stallone). Pero cuando el boxeador ucraniano Viktor Drago (Florian Munteanu) reta a Creed, Rocky le pide que rechace la oferta, pues no quiere que se repita lo que ocurrió tres décadas atrás con Apollo Creed, el padre de Adonis.

Diagnóstico: Primero Aquaman, y ahora Creed II: Defendiendo el Legado... ¡Dolph Lundgren en dos películas "serias"! Y ese es tan solo uno de los atributos que hacen esta secuela recomendable... además de las actuaciones, la historia, y desde luego las peleas, no solo técnicamente espectaculares, sino cargadas de significado. Aunque, para viejos nostálgicos como yo, lo mejor de Creed II: Defendiendo el Legado será ver de nuevo juntos a Ivan Drago (Dolph Lundgren) y Rocky Balboa (Sylvester Stallone) como antagonistas "psicológicos", mientras que sus respectivos protegidos, Viktor Drago (Florian Munteanu) y Adonis Creed (Michael B. Jordan) se encargan de la acción con un enfrentamiento brutal e increíblemente tenso.
Pero, como ocurrió en Creed (2016), antes de llegar a "lo bueno" hay mucho melodrama más o menos desechable, incluyendo la relación de Adonis con su prometida Bianca (Tessa Thompson), y las dificultades de Rocky con su propio hijo, distanciado por ciertos eventos del pasado. El libreto tiene buenos momentos y progresa lógicamente, mostrándonos nuevas facetas de los personajes al mismo tiempo que respeta las dinámicas establecidas en la primera película; pero sabemos que lo importante ocurrirá en el cuadrilátero, y en ocasiones sentí un poco de frustración con tantas escenas familiares que, francamente, no conducen a nada. Con una excepción: el retador Viktor Drago también tiene su propio drama familiar, tratando de ganar el respeto de sus padres; sin embargo el manejo de esta sub-trama es más sutil, con simples miradas y frases aisladas, haciéndola más efectiva e impactante, en mi humilde opinión. Y más eficiente para establecer el carácter de Viktor Drago sin extender innecesariamente la película, que ya de por sí dura dos horas.
Fuera de eso, Creed II: Defendiendo el Legado, sigue la habitual fórmula del cine deportivo, con algunos retos, triunfos y derrotas para elevar nuestra empatía por los personajes y hacer más emocionante la gran pelea final. Stallone hizo lo mismo hace treinta años con la saga de Rocky, y ahora continúa la tradición como mentor de Adonis Creed, manteniendo un buen balance entre lo nuevo y lo viejo, lo "cool" y lo clásico.
En los roles secundarios, Tessa Thompson es una presencia agradable pero en ocasiones irrelevante (¿realmente necesitábamos dos números musicales?); y Phylicia Rashad sigue envejeciendo en reversa (al estilo de Benjamin Button) en el papel de Mary Anne, la madre de Adonis y viuda de Apollo Creed. Dolph Lundgren es tan intenso como siempre, y Florian Munteanu es físicamente imponente en el papel de Viktor Drago. Mi única objeción es que no se parece mucho a sus "padres" (por cierto, esta reunión familiar involucra otro simpático cameo ochentero que no revelaré), lo cual diluye un poco el realismo a la hora de las peleas, ya que Munteanu parece un boxeador genérico, en vez de evocar visualmente aquella épica pelea entre Ivan Drago y Apollo Creed. Pero, bueno, es una queja menor en una película muy entretenida y bien actuada, que yo ubicaría más o menos al mismo nivel que su predecesora. En la original Creed, las emociones provenían de la voluble relación entre boxeador y entrenador; y para la secuela, encontraron una sólida fuente de conflicto revisitando el legado de Rocky y Drago. Fue una buena estrategia, aunque no sé cómo podrían superarla en una hipotética tercera parte. ¿Qué estará haciendo el hijo de Mr. T?
Calificación: 8

IMDb

Friday, January 4, 2019

Máquinas Mortales (Mortal Engines)



Síntomas: Después de una devastadora guerra que casi extinguió la civilización, los sobrevivientes crearon enormes ciudades motorizadas que recorren el viejo continente europeo y absorben ciudades más pequeñas para robar sus recursos. Sin embargo, todo podría cambiar gracias a una joven mujer en una misión de venganza.

Diagnóstico: Máquinas Mortales incluye algunas de las más impresionantes imágenes que he visto en meses recientes. Desafortunadamente también me pareció una hueca e insípida "aventura juvenil", repleta de personajes prefabricados e inepto "drama" incapaz de generar las emociones que aspiran el director neozelandés Christian Rivers y sus célebres guionistas, quienes tienen considerable experiencia en épicas literarias, así que no sé qué salió mal.
Producida y escrita por Peter Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens (creadores de la trilogía de The Lord of the Rings), Máquinas Mortales está basada en la novela Mortal Engines de Phillip Reeve, lo cual me hace pensar que sus vívidas descripciones de este distópico mundo post-apocalíptico fue la razón principal que atrajo a Jackson para adaptarla a cine. Y, para ser honestos, el increíble diseño "steampunk" de la película es un placer para la vista, así como los ingeniosos detalles que prestan cierta realidad a la descabellada idea de enormes ciudades "depredadoras" cazando víctimas en las devastadas tierras de Europa.
El estudio de efectos especiales Weta hizo un excelente trabajo capturando la escala de la acción (me gustaron las "huellas" que dejan las ciudades a su paso) y la riqueza de los entornos urbanos, incluyendo zonas habitacionales, fábricas, y hasta jardines en "Londres", la ciudad motorizada más grande y más temida por las comunidades pequeñas que son blanco ideal para absorber sus recursos. Y también me impresionó la creatividad de los diversos escenarios que recorremos a lo largo del relato, incluyendo una prisión acuática y una ciudad voladora. En resumen: Máquinas Mortales parece una febril pesadilla retro-tecnológica de Terry Gilliam, combinada con el minucioso detalle y majestuosidad de Rivendell. Lo cual sería perfecto si estuviéramos viendo una exhibición de arte... pero se trata de una película saboteada por un torpe argumento que casi arruina la experiencia entera.
Para variar, tenemos un par de adolescentes luchando contra el "sistema" por motivos personales. Hester Shaw (Hera Hilmar) quiere vengar la muerte de su madre; y Tom Natsworthy (Robert Sheehan) se involucra accidentalmente cuando es traicionado por el líder de Londres. Naturalmente esto provoca un forzado romance mientras los jóvenes recorren el territorio europeo encontrando inesperados aliados, nuevos enemigos, y pistas de una gran conspiración que podría cambiarlo todo. En otras palabras: lo mismo que hemos visto en incontables películas "young adult" carentes de tensión y personalidad. Y los escasos personajes que logran despertar nuestro interés son sacrificados en el altar del melodrama barato, para demostrar que Las Cosas Van En Serio©. Por su parte, los villanos son caricaturas sin motivación, aunque el gran Hugo Weaving logra insinuar un poco de dimensión como el carismático Thaddeus Valentine; lástima que se vea opacado por el diseño de producción. Los jóvenes protagonistas, Hera Hilmer y Robert Sheehan, no son malos actores; simplemente pertenecen a la categoría de "héroes pasivos" que triunfan por accidente o por capricho del guionista (esa revelación del "mcguffin" final me hizo reír). Y, bueno, me abstendré de enumerar las desvergonzadas similitudes entre Máquinas Mortales y otras famosas sagas cinematográficas, porque su mera mención podría arruinar las débiles sorpresas que nos depara esta cinta, sobre todo durante la Gran Batalla final, muy bien dirigida y ejecutada por los animadores de Weta, pero dramáticamente inerte por la cantidad de clichés que necesita para llegar hasta donde quiere el escritor.
De cualquier modo el espectáculo de Máquinas Mortales y sus ocasionales destellos de carácter (mis personajes favoritos fueron Anna Fang y Shrike, interpretados respectivamente por la cantante coreana Jihae Kim y Stephen Lang) logran entretener durante dos horas que serán particularmente atractivas para devotos de la estética "steampunk"... y para quienes estén buscando metáforas de "Brexit". Pero la indolente historia y superficiales personajes (por no mencionar los elementos "prestados" de otras franquicias) restan fuerza a la película y la ubican en la categoría de "hermosos desastres", donde también residen obras como Valerian and the City of the Thousand Planets, The Great Wall y Tomorrowland. Habiendo dicho eso, no me opondría a una precuela dedicada a Anna Fang y su dirigible/pájaro mecánico, siempre y cuando fuera dirigida por el auténtico Terry Gilliam, en vez de una pobre imitación.
Calificación: 7 (solo por el diseño y efectos digitales)

IMDb

Thursday, January 3, 2019

Zoe



Síntomas: Cole Ainsley (Ewan McGregor) y Zoe Navin (Léa Seydoux) trabajan para la Corporación Relationist, creando una nueva generación de humanos sintéticos que funcionarán como acompañantes de personas solitarias. Pero quizás no están preparados para los efectos psicológicos de su labor.

Diagnóstico: No podría decir que Zoe sea una buena película, pero me sorprendió encontrar un relato romántico que incorpora múltiples conceptos de ciencia ficción como auxiliares para explorar el futuro de las relaciones humanas en la sociedad sobre-tecnificada que nos espera en unos años.
De hecho, parte del problema de Zoe es que incluye DEMASIADOS conceptos, haciendo su argumento un poco difuso e incierto sobre los temas que quiere examinar. Sin embargo me gustó lo que tiene que decir, y me impresionó la calidad general de su producción, incorporando excelentes actores y tangentes dramáticas para distinguirse de otras cintas sobre robots en busca de humanidad. La gran diferencia es que en Zoe los androides ya recibieron el don de la humanidad sin haberlo pedido, y ahora deben enfrentar las consecuencias emocionales, que desde luego llegarán más lejos de lo que pensaron sus creadores.
El primero de esos conceptos semi-fantásticos es un sistema algorítmico diseñado para calcular la compatibilidad de una pareja con sorprendente exactitud, lo cual (teóricamente) reducirá el número de divorcios y corazones rotos. Pero aún existe el problema de personas tímidas o solitarias que no encuentran pareja, de modo que Cole Ainsley (Ewan McGregor) y Zoe Nevin (Léa Seydoux) trabajan en la solución lógica: robots que no solo imitan perfectamente la apariencia humana, sino las emociones que "sienten", haciéndolos acompañantes cariñosos y absolutamente leales que jamás abandonarán a sus "dueños".
El director Drake Doremus dedica parte de la película al triángulo romántico entre Zoe, Cole, y Ash (Theo James), uno de los primeros robots que realmente pueden confundirse con un humano gracias a su apariencia y empatía. Sin embargo, un robot consciente de su origen sintético podría deprimirse por la falta de libertad, o sentir afecto por alguien que no debería. Como he mencionado, generalmente no me interesa el cine romántico; pero en este contexto de ciencia ficción encontré fascinantes los conflictos y reflexiones propuestas por Doremus y el co-guionista Richard Greenberg. La cinta emplea el formato de un romance convencional... pero la simple adición de robots y sus ambiguas nociones de libre albedrío cambian por completo la premisa. Aunque vale decir que muchos de estos temas se exploraron con mayor ingenio (y humor) en Star Trek: The Next Generation y Futurama (entre muchas otras series de ciencia ficción).
Finalmente, el tercer acto añade (innecesariamente) otro concepto que, al igual que los anteriores, podría cambiar el mundo para bien o para mal. Se trata de medicamento cuyos efectos simulan la sensación del "primer amor". Así, las parejas que se hayan distanciado con el tiempo podrán revivir la magia de aquel primer romance, y recordarán por qué se enamoraron.
Como aficionado a la ciencia ficción, preferí ignorar tantos vectores sentimentales y enfocarme en el astuto mensaje sobre "ciencia fuera de control", el cual nos recuerda que las mejores intenciones de los científicos pueden terminar en catástrofe cuando menos lo esperamos.
Entonces, Zoe tropieza con demasiadas sub-tramas, múltiples cambios de perspectiva, y varios predecibles "twists" que no causan el impacto esperado. Pero aún así disfruté sus audaces ideas, así como las actuaciones de un ecléctico elenco que incluye a Ewan McGregor, Léa Seydoux, Rashida Jones, Theo James, Miranda Otto, y Christina Aguilera (como una "sexbot" llamada Jewels). Obviamente me gustaron más Ex Machina y Morgan, pero Zoe ofrece un punto de vista nuevo y bastante relevante para nuestro futuro. Aunque, por otro lado, es posible que el romance del siglo veintiuno no sea robótico, sino reducido a simples "apps" e interacciones con asistentes virtuales. Como sea, seguiré prefiriendo la soltería.
Calificación: 7.5

IMDb