Monday, June 18, 2018

The Last Scout



Síntomas: La guerra nuclear del año 2065 dejó la Tierra inhabitable, y los escasos sobrevivientes escaparon al espacio en naves de todo tipo para buscar un nuevo planeta apto para la vida humana. Siete años después, la tripulación de la nave Pegasus sigue buscando, pero les queda poco combustible, y aún menos esperanza de encontrar una nueva Tierra.

Diagnóstico: The Last Scout no fue lo que esperaba, lo cual es al mismo tiempo bueno y malo.
Por el lado positivo, las actuaciones y los temas del libreto intentan elevar The Last Scout a la categoría de "ciencia ficción seria"... y hasta cierto punto lo consiguen, ofreciendo una experiencia madura y (casi) inteligente que desafía las expectativas de una simple B-Movie de humilde manufactura y limitada distribución. Por el lado negativo, esa loable ambición de vez en cuando excede la capacidad del director Simon Phillips y del escritor Paul Tanter, tan preocupados por explorar los traumas psicológicos de los personajes que olvidan divertirse un poco con la emoción del viaje espacial y el misterio de lo desconocido, todo lo cual podría existir sin arruinar los aspectos más profundos de la película.
Pero, bueno... como siempre he dicho, prefiero una película (especialmente de ciencia ficción) que tropieza un poco en su esfuerzo por trascender sus límites, en vez de todas aquellas que se conforman con la mediocridad del menor esfuerzo (un ejemplo reciente: Teleios).
Creo que el mayor acierto de The Last Scout fue establecer una interesante dinámica entre la ecléctica tripulación del Pegasus, atrapada en una situación desoladora que exacerba el choque de personalidades mientras enfrentan los impredecibles problemas del viaje espacial, sobre todo porque no fue una expedición bien planeada, sino un esfuerzo desesperado por sobrevivir... no solo individualmente, sino como parte de la especie humana. Sospecho que el origen británico de la película contribuyó al énfasis en el carácter de los personajes, en vez de refugiarse en los vacuos conflictos que tal vez encontraríamos en una obra norteamericana. O quizás ya estoy desarrollando prejuicios (justificados, en mi humilde opinión) contra la técnica de "gritos como sustituto de drama".
Como sea, me gustaron las actuaciones de Simon Phillips (también actuando, además de dirigir) como el afable mecánico que ayuda a mantener la armonía entre tantas voces contradictorias; la de Rebecca Ferdinando, enfermera que no solo funciona como doctor de la nave, sino como "madre postiza" de la pequeña Lila (Mercedes Synodis), una niña que rescataron cuando era bebé, y ha crecido en los confines de la nave; y Blaine Gray en el ingrato papel del capitán Jon, tratando de tomar decisiones racionales que casi siempre terminan en desastre. Su personaje es al mismo tiempo heroico y patético (intencionalmente), lo cual hace el desempeño de Gray más complicado que el de Peter Woodward en el papel de Edward, el villano por default cuyas constantes quejas y recriminaciones hacen más difícil la convivencia a bordo de la nave. Y, aunque es un personaje "invisible", Amanda Lewandowski hace un excelente trabajo como la voz de Pegasus, la inteligencia artificial que controla los sistemas automatizados de la nave. Es como una mezcla de HAL 9000 y Alexa, pero más dócil y realmente útil.
Los efectos especiales no son muy realistas, pero sirven para representar la belleza y soledad del viaje interestelar, así como la precaria situación de la nave Pegasus, a punto de desarmarse por tantos años de uso sin mantenimiento adecuado. Y ciertamente hay algunas escenas al final que pierden fuerza por su apariencia tan artificial, pero bueno... lo importante son las ideas planteadas y el efecto emocional del agridulce desenlace.
Lo cual resume eficientemente The Last Scout: a pesar de sus limitaciones y excesiva ambición, tiene algo que decir, y lo dice bastante bien, al mismo tiempo que nos atrapa en el drama humano de individuos tratando de superar sus diferencias para el bien común. Quizás me hubiera gustado una sensibilidad más "pulp"... pero no puedo culpar al director por tomar la historia en serio. Solo me faltó un poco de "pew, pew" para aligerar la situación.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, June 17, 2018

Los Increíbles 2 (Incredibles 2)



Síntomas: El millonario Winston Deavor (voz de Bob Odenkirk) quiere legalizar las actividades de los "súpers", y organiza una campaña de relaciones públicas enfocada en Elastigirl (voz de Holly Hunter). Esto obliga a Mr. Increíble (voz de Craig T. Nelson) a quedarse en casa cuidando a sus hijos Violet (voz de Sarah Vowell), Dash (voz de Huck Milner) y el bebé Jack-Jack (voz de Eli Fucile), lo cual realmente pondrá a prueba sus poderes paternales.

Diagnóstico: Me resigné a ver la versión doblada al español de Los Increíbles 2 porque la original The Incredibles (2004) es mi película favorita de Pixar, y una de las escasas muestras de cine familiar que está ligeramente más orientado al público adulto... particularmente a "geeks" (como yo) que conocen y disfrutan el mundo de los superhéroes, con todos los clichés y estereotipos que el director Brad Bird supo aprovechar para encontrar el humor y humanidad de una familia extraordinaria en circunstancias ordinarias.
Afortunadamente Bird regresó para crear una secuela al mismo tiempo más madura y más exuberante, enriqueciendo la mitología detrás de los “súpers” que apenas se insinuó en la primera película, e introduciendo un misterioso villano cuyo plan (un poco incongruente, a decir verdad) no solo presentará enormes retos para los héroes, sino para la unión y estabilidad de la familia Parr.
Esto significa que el libreto se siente mejor balanceado entre sus aspectos domésticos y heroicos. La premisa es similar a su predecesora: un miembro de la familia está en apuros, y los demás colaboran para rescatarlo. Sin embargo Los Increíbles 2 añade múltiples niveles temáticos que se sienten más relevantes que nunca, y hacen la cinta más satisfactoria para sensibilidades contemporáneas (en otras palabras: los niños que ya crecieron desde el estreno de la original). Sin embargo Bird no se limita a repetir los éxitos del pasado, ni se sumerge en excesiva nostalgia; en vez de eso nos muestra la evolución natural de una familia muy unida, pero con tensiones internas que no están relacionadas con sus poderes, sino con las dificultades de la convivencia cotidiana que el público podrá asimilar de inmediato.
Y, por el lado heroico, Bird sigue aprovechando sus conocimientos de la cultura “geek” para complicar el argumento (tal vez un poco predecible) con amplias dosis de misterio, tremendas secuencias de acción, y un final lleno de posibilidades para el futuro. Solo espero que ese futuro no tarde otros catorce años en llegar.
Hablando de lo cual, tomé la precaución de ver nuevamente The Incredibles antes del estreno de Los Increíbles 2, y es impresionante el avance tecnológico que Pixar alcanzó en esos catorce años. Confieso que en algunas ocasiones dejé de prestar atención al argumento de la secuela por quedar embelesado con algún "shader" o textura particularmente detallada, y sentí continuos piquetes de "envidia digital" al ver la elegante complejidad de la animación, iluminación, y demás factores que contribuyen al realismo de las imágenes, sin sacrificar la traviesa apariencia de los personajes. Y, bueno, el diseño de producción "retro-futuro" ofrece una refrescante desviación de los fríos hologramas y nano-partículas que ya me hartaron en las películas "normales" de superhéroes.
Hay mucho más que decir, pero es mejor descubrirlo viendo la película. Creo que en cierto nivel disfruté más la original The Incredibles; sin embargo Los Increíbles 2 es una secuela casi perfecta, cuya ambición no le impide recordar lo que hizo memorable a la original. Y estoy seguro de que me gustará más cuando logre escuchar las voces de Holly Hunter, Samuel L. Jackson y Catherine Keener, en vez de sus talentosos (pero inevitablemente apócrifos) reemplazos hispanohablantes.
Calificación: 9

IMDb

Saturday, June 16, 2018

El Habitante



Síntomas: Tres mujeres se infiltran en una mansión para robar, pero encuentran algo más peligroso e inexplicable.

Diagnóstico: Lo que más miedo me dio de El Habitante fue el logotipo de Televisa que aparece al principio; pero afortunadamente no fue el presagio de desastre que yo suponía. Por el contrario, El Habitante resultó ser la mejor película mexicana de terror que he visto en años recientes; y si bien no es difícil ser "la mejor" cuando la competencia incluye chascos como Morgana y La Niña de la Mina, tampoco debemos menospreciar la calidad de la producción, libreto y actuaciones de El Habitante.
Obviamente el director/escritor Guilliermo Amoedo no contó con grandes recursos para filmar esta película; sin embargo supo aprovechar al máximo las locaciones, la sombría cinematografía de Erwin Jaquez, y un excepcional reparto para crear una delirante historia llena de tensión, donde el impacto emocional y visceral se conjuga en una torcida experiencia de terror.
Habiendo dicho eso, conviene advertir que El Habitante no tiene mucha sangre ni efectos especiales. Amoedo sabe que el origen del horror está en nuestras mentes, y por eso se enfoca en el suspenso y el miedo a lo desconocido, utilizando arteramente muchos clichés del género para desafiar nuestras expectativas y llevar la historia por caminos que parecen conocidos, pero se vuelven impredecibles y angustiantes.
En cuanto al libreto, Amoedo tomó prestados elementos de varias películas, lo cual resta un poco de originalidad a la premisa (un ejemplo que no es spoiler: el sonido gutural que produce el niño en la clásica Ju-On). Pero a fin de cuentas estos "préstamos" son piezas fundamentales de un sub-género bien establecido, y están utilizados con suficiente ingenio para validar las decisiones del director y hacer la cinta más accesible y comercial... lo cual no digo como insulto. Y desde luego no revelaré cuál es ese sub-género, pues forma parte de las sorpresas que nos depara El Habitante.
Hablando de sorpresas, las actuaciones suelen ser la falla más común en el cine mexicano de terror, pero en este caso me complace decir que el reparto completo se encuentra a la altura del material, destacando María Evoli y Vanesa Restrepo como dos de las ladronas que se introducen a la misteriosa mansión; y Natasha Cubria en el papel de Tamara, la hija de un senador que se involucra accidentalmente en el robo. En resumen: no hay eslabones débiles ni rastro alguno del "efecto telenovela" que ha arruinado tantas cintas de este estilo (ese era mi temor principal cuando vi el nombre de Televisa).
Por el lado negativo (no podía faltar), la historia se complica más de la cuenta durante el tenso desenlace, hasta el punto de confundir un poco el enfoque de la narrativa. Desde luego es una estrategia intencional para reflejar el trauma psicológico de los personajes (al menos los que siguen vivos), y para contagiarnos la angustia que experimentan cuando la razón y los sentidos pueden traicionarlos en cualquier momento; el problema es que cuando se repite muchas veces el mismo truco tiende a perder efectividad. Pero nada de eso opaca la noble labor de Guillermo Amoedo, su hábil equipo de producción y el comprometido reparto que enfrenta escenas crueles y perturbadoras con absoluta confianza en la integridad artística del relato.
En otras circunstancias diría que El Habitante es una recomendable "B-Movie" para fans del horror que sepan apreciar una producción realizada con más creatividad que dinero. Pero en el contexto del horror mexicano siento que El Habitante es una película de "Lista A" que cualquiera puede disfrutar, lo cual me da mucho gusto y me inspira entusiasmo por el futuro del género. Sé que no durarán mucho esas esperanzas, pero puedo soñar por un momento que el horror mexicano por fin alcanzó la madurez.
Calificación: 9

IMDb

Friday, June 15, 2018

Las Estrellas de Cine Nunca Mueren (Film Stars Don't Die in Liverpool)



Síntomas: Agobiada por una crisis personal, la famosa actriz norteamericana Gloria Grahame (Annette Bening) regresa a la ciudad de Liverpool, donde hace tiempo tuvo un romance con Peter Turner (Jamie Bell), un actor mucho más joven que ella.

Diagnóstico: Desde luego reconozco todas las virtudes que ofrece la película Las Estrellas de Cine Nunca Mueren, desde la devastadora actuación de Annette Bening como una mujer simultáneamente fuerte y vulnerable, hasta el maravilloso diseño de producción que da vida al periodo histórico donde se ubica el relato (fines de los setentas, principios de los ochentas)(Incluyendo una visita al cine para ver Alien). Sin embargo, no puedo negar que el trágico romance entre Gloria Grahame y Peter Turner me pareció un poco aburrido, e insuficiente para sostener mi atención durante casi dos horas de monótonos conflictos provocados por los caprichos de la actriz, la diferencia de edad entre la pareja, y las opiniones de parientes que no aprueban esta inusual relación.
Creo que el problema no radica en la historia misma, sino en la adaptación realizada por Matt Greenhalgh de la autobiografía “Film Stars Don't Die in Liverpool”, escrita por el auténtico Peter Turner. Como ocurre en muchas conversiones de libro a cine, el guionista intentó mantener un balance entre los fundamentos dramáticos y los adornos que los fans del libro probablemente esperaban encontrar en la película. El resultado es una serie de personajes y situaciones redundantes que repiten los mismos puntos y alargan la película sin aportar interés adicional. De hecho, creo que esta historia funcionaría mejor en una forma condensada y por lo tanto más intensa, enfocándose exclusivamente en las contrastantes ideologías de Gloria y Peter (no solo separados por la edad, sino por las culturas donde crecieron), así como sus opuestas posiciones en el mundo de la actuación, con Peter al inicio de una carrera teatral llena de posibilidades, y Gloria al final de la suya, con grandes triunfos en su pasado que no compensan sus decepciones personales.
Todo eso está presente en Las Estrellas de Cine Nunca Mueren; pero se ve interrumpido por sub-tramas de cuestionable relevancia (por ejemplo, el viaje de los padres de Peter), rompiendo el flujo de una historia que ya de por sí tiene dificultades para conservar su enfoque sin diluir el golpe emocional que obviamente nos espera al final del camino.
Annette Bening es la atracción principal, desde luego... una actriz consistentemente excelente, que sin embargo nunca ha alcanzado suficiente reconocimiento por parte de la crítica o del público. Su labor en Las Estrellas de Cine Nunca Mueren confirma su talento (por si hiciera falta), pero no parece ser un proyecto que atraiga la atención de los grandes premios.
En el papel de Peter, Jamie Bell carga sus escenas con adecuado realismo y compasión, obteniendo un arco dramático bastante convincente a pesar de su relativa simplicidad. Finalmente, el director Paul McGuigan (Push, Victor Frankenstein) hace su mejor esfuerzo por mantener la cohesión temática y visual a través de tantos altibajos, y aunque no siempre lo consigue, creo que a fin de cuentas su película sirve como un tributo inesperadamente honesto de Gloria Grahame, humanizándola en los últimos años de su vida, en vez de glamorizar la traicionera gloria de la época dorada de Hollywood. Por eso podría recomendar Las Estrellas de Cine Nunca Mueren, más como lección de historia que como romance. Aunque ya sabemos que las lecciones pueden ser un poco tediosas cuando el maestro no sabe hacerlas ágiles y entretenidas.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, June 13, 2018

The Nanny



Síntomas: Anna Montaner (Schuyler Fisk) necesita trabajar dobles turnos como enfermera para mantener a su hijos. Entonces contrata una niñera llamada Leonor (Jaime Murray), pero los niños sospechan de inmediato que hay algo siniestro en su nueva cuidadora.

Diagnóstico: Supongo que las referencias visuales a Mary Poppins son totalmente intencionales en The Nanny, añadiendo un poco de humor a un desangelado relato de terror que, a pesar de todo, incluye algunas buenas ideas y una deliciosamente perversa actuación de Jaime Murray, cuya amplia experiencia como villana casi rescata la película de su inerte narrativa.
Por su parte, Schuyler Fisk (la hija de Sissy Spacek) incorpora su habitual calidez al papel de Anna, la agobiada madre soltera que siente remordimiento por dejar a sus hijos solos... aunque eso no le impide visitar los bares después de su trabajo como enfermera nocturna. Pero la auténtica protagonista es Jadin Harris, tan eficiente como los adultos en el papel de Noa, la astuta niña cuyas sospechas sobre la niñera podrían ser reales, o tan solo una manifestación de rebeldía pre-adolescente y resentimiento contra una madre que no dedica tiempo suficiente a sus hijos por estar flirteando con el policía Frank (Nick Gomez), tan afable y servicial que solo le falta tener la palabra "víctima" tatuada en la frente.
Por el lado negativo, el horror de The Nanny me pareció bastante anémico; no hay sangre ni grandes niveles de suspenso; los efectos digitales fallan en diseño y ejecución; y la dirección del venezolano Joel Novoa se siente desinteresada, desperdiciando algunos buenos conceptos y un sorpresivo "twist" que hace más complicado el misterio de la "perfecta" niñera, cuya motivación podría ser aún más bizarra de lo que Noa imagina.
La breve duración de The Nanny evita el relleno y mantiene un ritmo ágil que aleja el aburrimiento. Las sinceras actuaciones capturan la atención del espectador, incluso durante los pasajes más inverosímiles de la película... y no solo me refiero al cada vez más descabellado tercer acto, sino a situaciones más mundanas, como una taverna que permite la entrada de niños sin objeción alguna, o la coincidencia de encontrar a la única persona (Nicholas Brendon, más conocido como Xander en Buffy The Vampire Slayer) capaz de entender lo que está pasando en la casa de la familia Montaner.
Con frecuencia me quejo de aquellas películas filmadas en Europa que simulan locaciones americanas, pero en este caso ocurrió lo contrario: debido a la naturaleza del relato, The Nanny hubiera funcionado mejor ubicando su historia en algún país europeo, donde el folclor local justificaría algunos elementos incongruentes de la trama. Eso no resolvería todos sus problemas, pero ayudaría a tragar eventos que se sienten fuera de lugar en el marco cultural de The Nanny.
Generalmente disfruto el uso de leyendas antiguas para inspirar horrores modernos, como hemos visto en recientes obras de “horror folclórico”  (por ejemplo The Ritual, Wildling y Pyewacket). Quienes compartan esa fascinación tal vez lograrán apreciar las modestas virtudes de The Nanny, pero no puedo realmente defenderla como buena película, incluso en el modesto contexto de de las “B-Movies” que tanto me gustan. Habiendo dicho eso... Jaime Murray como “Maligna Mary Poppins” bastó para justificar los ochenta minutos que invertí en esta película.
Calificación: 6

IMDb

Tuesday, June 12, 2018

Unsane



Síntomas: Sawyer Valentini (Claire Foy) sufre ocasionales ataques de pánico debido a una mala experiencia con un "stalker" que la acosó en el pasado. Entonces, después de hablar con una psicóloga, Sawyer es recluida en un hospital psiquiátrico en contra de su voluntad. Y sus problemas apenas empiezan.

Diagnóstico: No quiero psicoanalizar al director Steven Soderbergh, pero una mirada a su filmografía revela que tiene un particular interés (¿obsesión?) con la industria médica, el cual ha expresado en cintas tan variadas como Grey's Anatomy (nada que ver con la popular serie televisiva), Contagion, Side Effects, y ahora Unsane.
De hecho, Unsane podría ser la secuela espiritual de Side Effects; las dos son thrillers de impecable manufactura, pero al mismo tiempo ofrecen mordaces comentarios sobre los riesgos de la medicina motivada por ambición económica, y los conflictos éticos que esto provoca en instituciones antes dedicadas al bienestar de sus clientes, pero que ahora se han transformado en crueles mecanismos para hacer dinero.
Desde luego este mensaje se transmite en el subtexto de Unsane, mientras que la narrativa principal permanece en las horribles experiencias de Sawyer Valentini, involuntariamente recluida en un hospital psiquiátrico para observación durante veinticuatro horas, ya que los expertos creen que podría suicidarse. Sawyer, desde luego, se rehúsa a cooperar y les asegura a doctores y enfermeras que todo es un error, y que fue incorrectamente diagnosticada; pero los empleados del hospital están acostumbrados a ignorar las súplicas de los pacientes... y además, las protestas cada vez más violentas de Sawyer parecen sugerir que, en efecto, necesita ayuda psiquiátrica. ¿Quién tiene la razón? La respuesta es mucho más complicada de lo que suponemos.
Fue un placer descubrir que Unsane representa un regreso al cine independiente y experimental en el que Steven Soderbergh ganó fama al principio de su carrera. Con un presupuesto apenas superior a un millón de dólares, y grabada en iPhones (con monturas para lentes especiales), Unsane aprovecha su cinematografía cruda e improvisada para complementar el trauma mental de Sawyer, enfatizando su confusión y la claustrofobia de los cuartos antisépticos e impersonales que comparte con otros pacientes, algunos afables como Nate (Jay Pharaoh) y otros realmente peligrosos, como Violet (Juno Temple). Sin ser exactamente terror, Unsane nos contagia la paranoia de la protagonista y la enajenación del aislamiento... por no mencionar la creciente incertidumbre sobre la sanidad de la mujer, sobre todo cuando ve cosas que no pueden ser ciertas... ¿o sí? Me encantó la frase con la que Sawyer trata de racionalizar sus ataques de pánico: "Es mi neurosis conspirando con mi imaginación para manifestar mis peores temores". Suena tan racional, y al mismo tiempo como un estridente grito de ayuda.
No conocía bien el trabajo de Claire Foy (no, no he visto The Crown), pero su desempeño en Unsane me pareció simplemente espectacular, balanceándose en la línea invisible entre manía y desesperación, sin traicionar los grandes secretos que nos esperan en el tercer acto de la película. Tal vez en algunos momentos su actuación se acerca a la exageración, pero creo que las circunstancias lo justifican, y hacen más satisfactorio el psicodrama (ja, ja) al centro de la premisa. También merecen mención Amy Irving como la madre de Sawyer, haciendo lo posible por liberar a su hija por la vía legal; y Jay Pharaoh y Juno Temple como pacientes con muy distintas disfunciones y estrategias para soportar su estancia en el hospital.
En resumen, Unsane me pareció un excepcional thriller con valiosas ideas flotando por debajo de su turbulenta superficie, así como un estimulante ejercicio de "cine guerrillero" realizado lejos de la influencia de Hollywood para demostrar una vez más que no hace falta la aprobación ni el dinero de los grandes estudios para crear obras apasionantes (y apasionadas) que merecen nuestra atención, siempre y cuando aceptemos el reto de ver más allá de los "blockbusters" y las estrellas de taquilla. Ya no me voy a burlar del "retiro" de Steven Soderbergh pues, aunque no siempre me gustan sus películas, respeto enormemente su integridad artística y su ambición por extender los límites de mi hobby favorito. No, no los nachos, sino el cine mismo.
Calificación: 9.5

IMDb

Monday, June 11, 2018

No Soy Una Bruja (I Am Not a Witch)



Síntomas: En un pequeño pueblo de Zambia, la niña Shula (Maggie Mulubwa) es acusada de brujería. Y como no puede (o no quiere) demostrar lo contrario, es recluida en un campamento especial donde las brujas permanecen atadas con listones blancos para que no puedan escapar volando.

Diagnóstico: Aunque no es una película de terror, ni contiene elementos sobrenaturales, No Soy Una Bruja podría interesar a algunos fans del género por su fascinante retrato de una cultura donde la brujería es un asunto serio... pero no tan serio como para no poder explotarlo económicamente.
Como ha ocurrido en el pasado y en muchas otras culturas, parecería que las acusaciones de "brujería" sirven en Zambia para quitar del camino a mujeres que interfieren con los planes de algún hombre, o para satisfacer venganzas personales. Quizás reconociendo esta desagradable verdad, las brujas no son torturadas, sino enviadas a campos de detención donde pueden trabajar para beneficio de la comunidad, lo cual puede implicar labores físicas, servir como atracciones turísticas... o utilizar sus "poderes" para ayudar a los políticos de la región. Así, la niña Shula es contratada para señalar al auténtico ladrón en un juicio improvisado; para atraer lluvia y terminar la sequía; e incluso como amuleto humano para aumentar la fama y credibilidad de funcionarios públicos que quieran impresionar a sus colegas.
La directora Rungano Nyoni examina las contradicciones de esta situación con un cierto sentido del humor, pero sin olvidar las atroces injusticias cometidas en regiones donde la tradición toma precedencia sobre la razón y los derechos humanos. Y todo eso bajo los auspicios del gobierno mismo.
Bueno, para ser justos, parece que el gobierno central está en contra del encarcelamiento de brujas; sin embargo el poder mayor reside en los gobiernos locales, donde aún existen líderes tribales con control absoluto sobre los habitantes; y como tampoco hay recursos ni personal para hacer que se cumplan las leyes federales, es más fácil dejar que cada pueblo se auto-gobierne como mejor pueda, creando las descabelladas leyes que, sin mucha averiguación, llevan a la niña Shula (Maggie Mulubwa) al campamento de brujas, donde su corta edad la hace al mismo tiempo más vulnerable, y más valiosa como evidencia de que las brujas están en todos lados, y pueden ser hasta la persona que menos imaginamos. O al menos eso es lo que el Sr. Banda (Henry B.J. Phiri), Ministro de Turismo y Costumbres, quiere que todos sigan creyendo.
Sin embargo, estas complejas dinámicas de poder se manifiestan en la periferia de la historia. La directora se enfoca simplemente en las vivencias diarias de Shula, y deja que el público emita sus propios juicios sobre este abusivo sistema de opresión patriarcal y superstición fuera de control. Para eso, la dirección de Nyoni es simple en su forma, pero rica en significado, capturando momentos casuales que revelan todo lo que necesitamos saber sobre el tratamiento de las brujas, la impotencia del gobierno central, y la influencia de burócratas que manipulan las tradiciones y costumbres para conservar su poder.
Quizás por eso el argumento formal de No Soy Una Bruja resulta un poco difuso y repetitivo... pero a fin de cuentas cumple su misión de integrar la historia de una "bruja" individual al más amplio contexto social, político y cultural que permite este tipo de injusticias en pleno siglo veintiuno. Así, Nyoni imparte una dura lección antropológica disfrazada de sátira que es al mismo tiempo sutil y contundente. Debe ser una bruja. O tan solo una audaz cineasta con una mente independiente y mucho que decir. Desafortunadamente ambas cosas son sinónimos en algunas culturas.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, June 10, 2018

Cada Día (Every Day)



Síntomas: La joven Rhiannon (Angourie Rice) se enamora de alguien (o algo) que cambia de cuerpo todos los días, lo cual complica bastante su vida; pero al mismo tiempo le enseña el potencial de una relación romántica sincera y balanceada.

Diagnóstico: Mi aversión al cine romántico generalmente me aleja de películas como Cada Día, pero en esta ocasión me dio curiosidad su inusual premisa, salpicada con leves toques de ciencia ficción que, si bien nunca se exploran satisfactoriamente, al menos añaden un poco de misterio y profundidad emocional a lo que de otro modo sería un rutinario y tedioso romance adolescente.
Rhiannon es una joven normal y razonablemente feliz, con un novio funcional pero a veces indiferente. Entonces, en circunstancias demasiado complicadas para explicar, Rhiannon conoce a una extraña entidad llamada "A" (interpretada por múltiples actores) que despierta cada día ocupando el cuerpo de una persona distinta, geográficamente cercana al cuerpo del día anterior. Entonces Rhiannon y A desarrollan un insólito romance que no solo les ayuda a madurar, sino que explora la fluidez de la sexualidad (dentro de los límites de la clasificación PG-13, desde luego) y la universalidad del amor, no como la abstracción cursi y unidimensional del cine romántico, sino como parte esencial e impredecible de la experiencia humana.
La joven actriz Angourie Rice (quien se robó la película The Nice Guys bajo las narices mismas de Russell Crowe y Ryan Gosling) se revela como una talentosa protagonista, natural y sincera, cuya expresividad trasciende las inevitables limitaciones dramáticas de Cada Día (basada en la novela Every Day de David Levithan). Ojalá Rice encuentre proyectos futuros en géneros más ambiciosos, donde pueda explotar ese talento, en vez de refugiarse en el ingrato mundo de las "chick flicks" (no lo digo como insulto)(bueno, tal vez un poco).
Con tantas encarnaciones de A, no queda mucho tiempo para dedicar a los personajes secundarios, aunque Maria Bello y Debbie Ryan tienen algunas escenas simpáticas como la madre y hermana (respectivamente) de Rhiannon, cuya extraña aventura empieza a causar preocupación en el hogar, ya de por sí tenso por una Tragedia del Pasado© (la cual, por cierto, parece que conducirá a una revelación sorpresiva sobre la naturaleza de A, pero resulta ser una falsa alarma, y solo sirve para darle un poco de textura a la insípida vida doméstica de Rhiannon).
Por el lado "serio", Cada Día incluye provocativas discusiones sobre la ética de "tomar prestados" cuerpos ajenos para mejorar sus vidas... ¿tiene A el derecho a proporcionar ayuda que nadie le pidió? ¿O es mejor respetar las decisiones de los demás, incluso si terminarán en tragedia? Desafortunadamente no hay tiempo para reflexionar sobre tales cuestiones, ya que el romance tiene prioridad y el director Michael Sucsy necesita encontrar un final que resuelva los imposibles retos que enfrenta la pareja, y al mismo tiempo imparta las lecciones necesarias para respaldar su mensaje de respeto y tolerancia. A fin de cuentas creo que lo consigue, pero me hubiera gustado encontrar más respuestas a las grandes preguntas que plantea Cada Día, en vez de reducir todo ese potencial filosófico a una amable pero superficial telenovela adolescente.
De cualquier modo Cada Día merece una recomendación por su ambición ideológica, su importante mensaje, y porque el romance funciona por sí mismo... aunque confieso que no soy la persona ideal para evaluar este aspecto de la cinta. Pero el simple hecho de que me haya mantenido despierto hasta el final (cuando otros romances me duermen casi de inmediato) me hizo admirar lo que lograron Michael Sucsy y su capaz elenco. O tal vez ya estoy viejo y mi corazón se está reblandeciendo un poco. Debe ser por toda la comida chatarra que consumo.
Calificación: 8

IMDb

Saturday, June 9, 2018

Ocean's 8: Las Estafadoras (Ocean's Eight)



Síntomas: Debbie Ocean (Sandra Bullock) sale de presidio con un detallado plan para robar un collar de diamantes que resolverá sus problemas económicos para siempre. Pero antes deberá formar un equipo confiable y talentoso, lo cual no es tan fácil como parece.

Diagnóstico: Ocean's 8: Las Estafadoras es la encarnación viviente de la palabra "meh"... un rutinario argumento filmado sin convicción ni energía, con el mínimo humor para provocar un par de sonrisas y convencernos de que no perdimos nuestro tiempo. El impresionante reparto hace lo que puede para salvar el material, pero solo les dieron clichés copiados de mejores "heist movies"... como la original Ocean's Eleven (bueno, no es tan original porque me refiero al remake del 2001), la cual sirvió como inspiración y preludio de Ocean's 8: Las Estafadoras.
Voy a echarle la culpa de este fiasco al director/co-guionista Gary Ross, quien ha mostrado su blanda visión en cintas como Pleasantville y The Hunger Games, ambas igualmente libres de personalidad, pero con suficientes valores narrativos para atrapar la atención del espectador. En Ocean's 8: Las Estafadoras, el único recurso de Ross es la presencia de Sandra Bullock, Cate Blanchett, Sarah Paulson, Anne Hathaway, Rhianna, Awkwafina, Helena Bonham Carter, y Mindy Kaling para distraernos durante el desganado desarrollo de un "gran golpe" que debería inspirar asombro, en vez de bostezos.
Y ni siquiera es un "golpe" particularmente ingenioso, ya que requiere enormes coincidencias y forzadas manipulaciones de eventos absolutamente inverosímiles. Claro, se supone que Debbie Ocean tuvo cinco años para diseñar el plan mientras estaba en presidio, pero eso no explica cómo puede ajustar la realidad para su beneficio personal. Tal vez pasó esos cinco años estudiando magia, o algo así.
Algunos ejemplos: el plan de Debbie requiere que una de sus secuaces consiga empleo en la revista Vogue, lo cual aparentemente es tan fácil como presentarse y decir "Necesitan una nueva empleada, y soy yo". Perfecto. Y también hace falta que una de las actrices más famosas del mundo acepte ir acompañada a la fiesta más glamorosa del mundo con un fulano que acaba de conocer hace dos días. Y, bueno... así procede la película, con obstáculos artificiales que se resuelven instantáneamente por capricho del libreto, y no porque los personajes muestren excepcional aptitud para llevar a cabo el robo.
Por el lado positivo tenemos al mencionado elenco, aunque tampoco comparten mucha química ni chispeante interacción. Las únicas que exhiben una relación convincente son Sandra Bullock y Cate Blanchett, pues se supone que son grandes amigas, aunque sus actuaciones no siempre lo reflejan. Mindy Kaling tiene un par de momentos simpáticos como la experta en joyas; se me ocurre que si le hubieran permitido re-escribir el libreto, tal vez Ocean's 8: Las Estafadoras funcionaría mejor como comedia. Helena Bonham Carter es la diseñadora de modas que acepta participar en el robo porque está en bancarrota; su actuación "cómica" es atroz, pero no perjudica la película porque no hay nada realmente bueno que pudiera arruinarse. Rihanna es la hacker que resuelve los requerimientos técnicos del plan (también con magia, para ahorrar tiempo). Awkwafina es la irreverente ladrona "cool" que roba relojes sin que la gente se de cuenta; y Sarah Paulson es la perfecta madre de familia suburbana con múltiples contactos criminales para vender el botín... si es que tienen éxito en su plan (estoy tratando de mantener el suspenso, aunque sabemos de antemano que habrá traiciones, sorpresas y "twists" para demostrar que Debbie no siempre tiene las cosas bajo control). Curiosamente, quien mejor impresión deja (en mi humilide opinión) es Anne Hathaway en el papel de Daphne Kluger, la neurótica e insegura actriz que ni siquiera forma parte del equipo, aunque es indispensable para ganar acceso al sitio donde estarán las joyas que Debbie quiere robar.
Lo cual nos lleva a la "Gala del Met" (el Museo Metropolitano de Nueva York), un fastuoso evento que atrae un gran número de celebridades en breves cameos que, como todo lo demás en esta película, tampoco resultan relevantes ni creativos. Desde Anna Wintour hasta Heidi Klum, muchos rostros famosos desfilan sin gran chiste ni utilidad. Y, como muchos proceden del mundo de la moda, estoy seguro de que no reconocí a la mayoría (pero eso es mi culpa, desde luego).
Por mucho euro-jazz que Gary Ross incorpore a la banda sonora, su estilo de dirección jamás alcanza el estilo "cool" de Steven Soderbergh, que fue básicamente lo que elevó Ocean's Eleven por encima de su mediano material. Y sin esa inefable cualidad, Ocean's 8: Las Estafadoras termina como empezó: con buenas intenciones y un entusiasta reparto, pero sin crear una experiencia memorable para el espectador. Es una lástima, ya que tenían todos los ingredientes necesarios; sin embargo le faltó inspiración a la receta. El plato no es malo; solo insípido.
Calificación: 6.5

IMDb

Friday, June 8, 2018

El Legado del Diablo (Hereditary)



Síntomas: Después del fallecimiento de su anciana madre, se revelan secretos familiares que afectan gravemente a Annie Graham (Toni Collette) y sus hijos adolescentes Peter (Alex Wolff) y Charlie (Milly Shapiro).

Diagnóstico: Desafiando los estereotipos del horror comercial y estableciendo sus propias reglas, El Legado del Diablo (uf... otro triunfo del Maestro Traductor) se siente al mismo tiempo clásica y contemporánea, con una atmósfera "retro" que evoca el cine de los años setentas, y una potente temática enfocada en la fragmentación familiar del nuevo siglo. En resumen: una impresionante experiencia cinematográfica con algunos leves tropiezos, pero llena de suspenso y momentos de genuino terror que permanecerán largo tiempo en mi memoria.
Sin embargo, al igual que ocurrió con algunas célebres obras setenteras, El Legado del Diablo se extiende más de la cuenta, y su argumento da muchas vueltas antes de llegar a un final melodramático que explica demasiado, a pesar de que ya nos había proporcionado todas las pistas necesarias para sacar nuestras propias conclusiones. No sé... tal vez alguien se quejó en los "test screenings", y el director Ari Aster decidió añadir un breve monólogo al final que desinfla un poco el misterio y reduce el impacto de las revelaciones que venían gestándose desde el principio de la película. Como sea, El Legado del Diablo sería mejor si hubiera terminado un minuto antes.
Afortunadamente es un problema menor que no reduce las virtudes de este devastador drama doméstico, el cual toma emociones "normales" (como dolor y culpa) y las exprime hasta convertirlas en locura y paranoia de angustiosa intensidad. Así, con excelentes actuaciones y una dirección metódica y segura, el realizador Ari Aster nos atrapa en el colapso psicológico de los Graham, el cual resulta interesante incluso antes de las sutiles manifestaciones sobrenaturales... que también podrían ser consecuencias del trauma emocional de Annie, pues su familia materna tiene una complicada historia de problemas mentales que siembran graves dudas sobre su estabilidad y su conexión con la realidad.
Toni Collette tiene experiencia en papeles de este tipo (recuerdo en particular la menospreciada serie The United States of Tara), y construye un personaje excéntrico pero racional que conserva la integridad hasta en sus más extremas escenas. Milly Shapiro inspira simultáneamente compasión e inquietud por el extraño comportamiento de Charlie, la hija menor que tenía una fuerte conexión con la abuela fallecida. Alex Wolff es Peter, el hijo mayor, preocupado por sus propios asuntos hasta que la tragedia cambió su vida; y el gran Gabriel Byrne se une al tradicional gremio de padres de familia escépticos que se niegan a reconocer el peligro hasta que es demasiado tarde. Quizás ese sea el único estereotipo que se permite El Legado del Diablo, pero está bien justificado por sus consecuencias finales. Bueno... también está el inevitable "perro víctima", que en este caso me pareció absolutamente innecesario, tanto para el drama como para el horror.
Entonces, con geniales actuaciones, impresionante cinematografía y crispante diseño de sonido, El Legado del Diablo podría ser una de las mejores películas de terror del año, y un auspicioso debut del director Ari Aster, quien tomó inspiración del pasado (concretamente de obras como Rosemary's Baby, The Wicker Man, y Don's Look Now) para forjar un estilo moderno y cerebral, muy distinto de los éxitos populares que ya se convirtieron en clichés (como The Conjuring y sus imitadoras). Y todo esto respaldado por una sólida base psicológica para añadir contexto "real" a los fenómenos de incierto origen. Después de tantos mediocres estrenos de terror, ya hacía falta descubrir una "joya oculta" que, con suerte, no permanecerá oculta durante mucho tiempo.
Calificación: 9

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