Sunday, September 22, 2019

Midsommar: El Terror No Espera la Noche (Midsommar)



Síntomas: Después de sufrir una tragedia familiar, la joven Dani (Florence Pugh) acompaña a su novio Christian (Jack Reynor) a Suecia, donde estudiarán un festival de verano en la pequeña comunidad de Harga.

Diagnóstico: Antes que nada, Midsommar no es una película de terror. O, mejor dicho, no solo es una película de terror, sino varias cosas al mismo tiempo, todas igualmente importantes y necesarias para conjugarse en un híbrido impactante y difícil de definir.
En primer lugar Midsommar es un fascinante estudio antropológico (ficticio) sobre la rica mitología y costumbres de las sociedades paganas europeas. La comuna "Harga" está probablemente inspirada en similares aldeas agrarias con peculiares tradiciones folclóricas y rituales ocultos más antiguos que cualquier religión "normal". En segundo lugar, Midsommar es una tragedia romántica que muestra el gradual pero inevitable deterioro de una relación construida sobre bases falsas e inestables, que nunca debió avanzar tanto. Y, en tercer lugar, es un hipnótico thriller cuyo parsimonioso ritmo nos permite especular sobre los múltiples misterios del argumento, al mismo tiempo que desarrollamos intensa angustia por el destino de los protagonistas. Finalmente, las escenas que podríamos clasificar como "horror" son breves y esporádicas; y aunque son esenciales para la trama, de ninguna manera definen la identidad de Midsommar.
Con esas advertencias fuera del camino, podemos explorar las considerables virtudes (y ocasionales tropiezos) (en mi humilde opinión) de esta obra única y excepcional, que confirma el talento y visión del director Ari Aster, y justifica las elevadas expectativas creadas por Hereditary, su previa película.
Podría empezar con las asombrosas locaciones (la historia se desarrolla en Suecia, pero se filmó en Hungría) y la espectacular cinematografía de Pawel Pogorzelski, diáfana y luminosa (probablemente la inspiración del torpe sub-título mexicano) para retratar la campiña iluminada por el "sol de medianoche" que tanto confunde a Dani y sus amigos norteamericanos en su viaje "cultural" por Suecia. Midsommar es una de esas raras películas de terror (o como quieran clasificarla) donde todo ocurre de día, y no necesita la oscuridad para "asustarnos" con los clichés del género.
Por el contrario, el auténtico horror de Midsommar ocurre en nuestras mentes. Ari Aster no ofrece explicaciones, pero nos da la información necesaria para deducir lo que ocurre en cada escena. Esta simple estrategia intensifica la paranoia y el suspenso, pues dependen exclusivamente de nuestra imaginación. De algún modo Aster se infiltra en nuestra conciencia y nos hace participes del ritual... o quizás víctimas. Como sea, el resultado es que podemos estar viendo una escena perfectamente cotidiana (por ejemplo, un alegre convivio comunal), pero sabemos que algo horrible está ocurriendo bajo la superficie. Y el director no lo confirma ni lo niega... simplemente lo deja en el aire porque la incertidumbre es más inquietante que cualquier "twist".
Las actuaciones son excelentes a pesar de los retos que enfrentan los actores, pues no solo deben capturar el drama interno de los personajes, sino reaccionar naturalmente al desfile de tradiciones paganas que se vuelven más siniestras con el paso de los días. Florence Pugh tiene el papel más complicado, y lo aborda con increíble seguridad. Aster se apoya más en las expresiones de los actores que en los diálogos, haciendo indispensable un reparto capaz de transmitir sus emociones al mismo tiempo que sus personajes intentan reprimirlas. Es un gran trabajo conjunto que, naturalmente, será ignorado por todos los premios cinematográficos con prejuicios contra el género fantástico. Pero, bueno... eso es tema para otro día.
Para no extenderme más, terminaré diciendo que Midsommar es una película "rara" y surrealista, muy distinta a nuestra interpretación tradicional del horror, lo cual podría contrariar al público en busca de "sustos" fáciles y fórmulas establecidas. A pesar de sus dos horas y media de duración, nunca la sentí aburrida... aunque hay un par de sub-tramas con escaso valor narrativo que podrían haberse resumido sin afectar la historia. Fuera de eso, Midsommar me pareció una potente experiencia que podría recomendar para el público dispuesto a participar en un bizarro sacramento cinematográfico con más preguntas que respuestas. Después de todo, esa es la base de la fe.
Calificación: 9

IMDb

Saturday, September 21, 2019

Rambo: Last Blood



Síntomas: John Rambo (Sylvester Stallone) luchó toda su vida por distintas causas, pero por fin encontró la paz en una granja de Arizona, donde entrena caballos con ayuda de María (Adriana Barraza) y su nieta Gabriela (Yvette Monreal). Entonces Gabriela es secuestrada por traficantes humanos, y la guerra empieza de nuevo para John.

Diagnóstico: Como genérica película de acción, Rambo: Last Blood no está mal. Pero como conclusión de la saga de John Rambo me pareció superficial y decepcionante. Después de transformar el cine de acción en los ochentas, y desarrollar al personaje a lo largo de tres décadas, Sylvester Stallone termina copiando la fórmula de Taken. Es la definición viviente de "oportunidad desperdiciada".
Claro, las películas de Rambo nunca fueron complicadas, pero supieron evolucionar y adaptarse al "zeitgeist" cultural. Por eso yo esperaba algo ligeramente más profundo... tal vez retomando el comentario sobre las condiciones de los veteranos en tiempos de paz (el tema central de la original First Blood), o un astuto replanteamiento del personaje para futuras generaciones (como Stallone hizo con Creed, respetando el espíritu de Rocky, pero pasándole la carga a un actor joven). De hecho, al principio de Rambo: Last Blood, pensé que la joven Gabriela sería la nueva heroína, entrenada por su "Tío John" para defender su propiedad y su familia; pero no... simplemente fue otra "damisela en peligro" para motivar al justiciero geriátrico.
Lo cual, como dije, no fue intrínsecamente malo. Dentro de su escasa ambición narrativa, Rambo: Last Blood es una obra dinámica y entretenida, con buenas actuaciones (los villanos interpretados por Oscar Jaenada y Serio Peris-Mencheta son realmente temibles), perturbador realismo en su tratamiento del tráfico humano, y contundente acción que dejará satisfechos a los devotos del "gore" (como yo), con abundantes escenas de creativa violencia y chorros de sangre práctica y digital. Además, Rambo: Last Blood fue definitivamente mejor que las baratas "B-Movies" donde hemos visto a Stallone en años recientes. Ojalá todas sus películas tuvieran esta energía y carácter (por cierto, me dio gusto ver de nuevo la escopeta incendiaria de Escape Plan: The Extractors, pero aprendí que el secreto no está en la escopeta, sino en los cartuchos especiales).
La actuación de Sylvester Stallone recicla el tono sombrío y melancólico que vimos en Rambo (2008), lo cual basta para llenar los huecos que deja abiertos el previsible libreto de Matthew Cirulnick. Por cada rancio cliché y atajo narrativo (por ejemplo, la reportera interpretada por Paz Vega que aparece en el momento justo para darnos información sobre los villanos), Stallone logra conjurar un poco de emoción en su retrato del veterano que nunca superó el trauma de la guerra. La gravedad de su actuación a veces choca con la frivolidad del argumento, pero es mejor que nada, y nos permite un atisbo a la fracturada psicología que respalda su inflexible código de conducta. Solo faltó un poco de ingenio para cocinar todos esos ingredientes en una receta realmente satisfactoria, que no pareciera un platillo desechable, sino una gloriosa "última cena".
Y, bueno, no puedo dejar de mencionar el subtexto político que cada espectador interpretará según su perspectiva personal. Seguramente en los Estados Unidos habrá personas que se deleitarán viendo a este héroe cien por ciento americano matando mexicanos con lujo de saña; sin embargo quiero pensar que Rambo: Last Blood no fue intencionalmente una fantasía trumpiana anti-inmigrantes, sino una historia consistente con la ubicación geográfica y el perfil de sus personajes. No me encanta la idea de que pinten a México como una inmunda pocilga de crimen y vicio, pero tampoco me quejé cuando hicieron lo mismo con otros países en cintas similares (por ejemplo Birmania en Rambo, para no ir muy lejos).
Entonces, Rambo: Last Blood me pareció una sólida entrada en la saga de John Rambo que cumple casi todo lo que los fans esperaban (esperábamos). Pero si realmente fue su última película, dejaron pasar la oportunidad de "cerrar el círculo" con un argumento más inteligente y respetuoso de un legado con más de treinta años. O tal vez están guardando la auténtica conclusión para el "reboot" de la serie animada.
Calificación: 8

IMDb

Friday, September 20, 2019

Ad Astra: Hacia las Estrellas (Ad Astra)



Síntomas: En el futuro no muy lejano, la Tierra sufre un catastrófico bombardeo de energía procedente de algún lugar en nuestro sistema solar. Entonces, el Mayor Roy McBride (Brad Pitt) viaja a Marte para investigar la causa del fenómeno, el cual podría estar relacionado con una figura de su pasado.

Diagnóstico: Durante ese introspectivo viaje, el Mayor McBride encuentra una serie de individuos, lugares y situaciones mucho más interesantes que la misión principal de la película (algunos ejemplos: piratas lunares, astronautas retirados, y burocracia marciana), lo cual me hizo pensar que Ad Astra: Hacia las Estrellas tenía nobles intenciones de ciencia ficción "seria", pero no encontró las ideas adecuadas para respaldar su ambición.
Al menos Brad Pitt justifica cada centavo de su sueldo al sacar máximo provecho del monótono libreto co-escrito por Ethan Gross y por el director James Gray (The Lost City of Z). El problema es el pretencioso tono de una película que, una vez más, busca desesperadamente el ángulo "personal" para justificar el heroísmo del protagonista. No basta con salvar al mundo... siempre es necesario un trauma emocional para satisfacer al espectador (o al menos eso piensan los ejecutivos de Hollywood). Y, en este caso, el trauma son los "daddy issues" del Mayor McBride, disfrazados de cuestionamientos filosóficos y alegorías religiosas. Bostezo.
Habiendo dicho eso, la premisa tiene potencial: un fenómeno cósmico afecta la vida en la Tierra, pero no viene del espacio profundo, sino de nuestro sistema solar. Y todo indica que su origen está relacionado con una misión espacial que se perdió años atrás mientras buscaba evidencia de vida extraterrestre.
Desafortunadamente Ad Astra: Hacia las Estrellas comete el error de poner la emoción por encima de la lógica (algo similar a lo que ocurrió con Interstellar). El director intenta imitar el realismo de obras como Gravity o 2001: A Space Odyssey, con largas tomas de naves en cuidadosas maniobras espaciales, y caminatas extra-vehiculares con rigurosa atención a los efectos de masa e inercia. Pero cuando necesita un clímax dramático, no le importa romper todas las reglas de física para endilgarnos alguna ridícula escena que destruye por completo el "realismo" cultivado hasta ese momento. Me gustaría mencionar ejemplos, pero todos serían "spoilers". Baste decir que Ad Astra: Hacia las Estrellas me hizo reír en varias ocasiones, como si estuviera viendo una "B-Movie" de los años cincuentas (de hecho, algunos momentos específicos me recordaron The Phantom Planet y Moon Zero Two). Y, en lo que se refiere al melodrama personal del Mayor McBride, solo puede subsistir por medio de excusas y obstáculos penosamente inverosímiles (¿McBride tiene que viajar a Marte solo para sentarse enfrente de un micrófono? ¿Qué demonios?)
Por el lado positivo, Ad Astra: Hacia las Estrellas es visualmente impresionante, y ofrece escenas sorpresivas e inquietantes que casi compensan la torpeza de la trama. La actuación de Brad Pitt encuentra el balance entre la fría eficiencia de un astronauta preparado para todo, y un hombre emocionalmente reprimido por eventos de su infancia. Y, aunque los actores secundarios entran y salen de la película con alarmante rapidez, algunos dejan su huella a base de talento, carisma, o simpática incongruencia. Entre mis favoritos: Donald Sutherland, Ruth Negga, y Natasha Lyonne. Preferiría conocer sus historias individuales, en vez de seguir la telenovela de Roy McBride y su padre ausente.
Son muchas quejas, pero la verdad es que Ad Astra: Hacia las Estrellas me gustó la mayor parte del tiempo, y capturó mi atención con su precisa dirección y complejo marco temático que incluye clásicas reflexiones sobre familia, identidad, y nuestro futuro como individuos y como especie. Me alegra la creciente popularidad de ciencia ficción madura como Ad Astra: Hacia las Estrellas... pero no logró convencerme de su seriedad con tantas pifias y recursos baratos que no alcanzan a esconderse tras su opulenta producción. En resumen: una "B-Movie" con aspiraciones de excelso arte cinematográfico que no fue ni lo uno ni lo otro, sino un híbrido razonablemente entretenido. Además, nadie había explorado con tal crudeza el misterio de los mandriles espaciales.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, September 18, 2019

The Dead Don't Die



Síntomas: Una anomalía en la rotación terrestre desata una epidemia de zombies en el apacible pueblo de Centerville.

Diagnóstico: Me encanta el estilo del director Jim Jarmusch... pero no siempre me gustan sus películas. Para bien o para mal, The Dead Don't Die es un claro ejemplo de esta contradicción.
En cintas como Stranger Than Paradise, Broken Flowers y The Limits of Control, he disfrutado el parsimonioso ritmo de una narrativa difusa y caprichosa en la superficie... pero en realidad dedicada a crear una impresión subconsciente de los personajes, sitios o situaciones que describe el libreto. Para Jarmusch la historia es tan solo una consecuencia accidental del carácter y la atmósfera... un medio fértil de cultivo para desarrollar emociones y texturas que no necesitamos "entender" para apreciar sus películas. Es como un reloj que no puede dar la hora, pero nos hipnotiza con el movimiento de sus engranes. O algo así. No sé; el arte es subjetivo, y la obra de Jarmusch es particularmente "artística" en este aspecto.
Lamentablemente The Dead Don't Die nunca hipnotiza, y apenas entretiene. Durante los créditos finales Jarmusch incluye agradecimientos a George A. Romero, David Cronemberg, Sam Raimi y Bruce Campbell (entre otros), lo cual podría sugerir que The Dead Don't Die es un tributo a la obra colectiva de esos cineastas. El libreto incluye zombies lentos que tienden a repetir las rutinas importantes de sus vidas (ecos de Dawn of the Dead). Y, aunque hay canibalismo, numerosas muertes y "headshots", la violencia parece de caricatura (similar a Evil Dead II), con un sardónico humor que nos impide tomar en serio la crisis de Centerville. Jarmusch incluso cruza la línea de la comedia "meta"... y, francamente, me pareció forzada e inconsistente con el resto de la cinta... aunque admito que me hizo reír en varias ocasiones ("Después de todo lo que he hecho por ese ingrato").
Hablando de lo cual, la mejor razón para recomendar The Dead Don't Die (además de los excelentes efectos especiales que añaden un interesante "twist" al exterminio de zombies) son las actuaciones de un ecléctico elenco con plena participación en la estética absurdista de la película.
El eje de The Dead Don't Die es la relación entre Cliff Robertson (Bill Murray), el alguacil local, y Ronnie Peterson (Adam Driver), el policía serio y metódico que toma la descabellada situación con asombrosa calma. La interacción de estos personajes establece el tono de la película, y sus lacónicas conversaciones revelan los detalles que el libreto omite intencionalmente. Bill Murray y Adam Driver son perfectos para estos papeles, cada uno aportando no solo los elementos formales de una buena actuación, sino rasgos de su imagen pública que juegan con nuestras expectativas. Todo es parte de un gran chiste (no muy bueno, a decir verdad)... pero los actores jamás traicionan la sinceridad de los personajes.
Los acompaña un desfile de ilustres actores en papeles que van de lo cotidiano (Danny Glover) hasta lo bizarro (Tilda Swinton); y, como frecuentemente ocurre con este cineasta, la combinación es mayor a la suma de sus partes. Digamos que jamás creí ver a Bill Murray, Larry Fessenden y Selena Gomez en una misma escena. Incluso cuando falla, Jarmusch no pierde oportunidad de sorprendernos.
Y, hablando de sorpresas, el final es bastante inesperado, pero también bastante arbitrario. Lo cual sirve como adecuado remate al rompecabezas de The Dead Don't Die.
En el contexto de la filmografía de Jarmusch, creo que The Dead Don't Die fue un experimento comercial en un formato accesible (la "comedia de terror"), que no resultó compatible con la oblicua visión del director. No se parecen en nada, pero me gustó muchísimo más Only Lovers Left Alive, una especie de drama vampírico con auténtica sustancia y melancolía para complementar el "horror". Pero, a pesar de sus fallas, no podemos negar que The Dead Don't Die se trata de una película única, repleta de escenas graciosas o simplemente tan raras que tienen que verse para creerse. Eso deberían poner en el póster… "Tiene que verse para creerse".
Calificación: 8

IMDb

Monday, September 16, 2019

La Música de Mi Vida (Blinded by the Light)



Síntomas: Además de las tribulaciones normales de la adolescencia, el joven Javed Khan (Viveik Kaira) sufre humillaciones por el color de su piel, y se siente oprimido por la estricta disciplina paternal que le impide seguir su vocación artística. Entonces Javed descubre la música de Bruce Springsteen, y lo inspira a cambiar su vida.

Diagnóstico: No soy fan de "Bollywood", pero he disfrutado las películas de la directora Gurinder Chadha gracias al estilo humanista y natural que utiliza para retratar las complicaciones del choque de culturas en el Reino Unido. En cintas como Bend It Like Beckham y Bride & Prejudice, Chadha exploró los retos y aspiraciones de la comunidad india en Inglaterra por medio de fórmulas comerciales bien establecidas (como la comedia romántica o el cine "coming of age"), a las cuales añadió la riqueza de su herencia cultural, así como agudas observaciones sobre aceptación y tolerancia en sociedades insulares y reprimidas. Pero su mayor acierto como directora fue transformar esas situaciones específicas en emociones universales que podemos disfrutar en cualquier otro contexto cultural porque, a fin de cuentas, no somos tan distintos como algunas personas piensan (esas personas son generalmente los villanos en sus películas). Y ahora, en La Música de Mi Vida, Chada aplica sus poderes analíticos en la población pakistaní del pequeño pueblo inglés de Luton en 1987, cuando la precaria situación económica y el resentimiento de los "nativos" hacen la vida más difícil para el joven Javed Khan, ya de por sí agobiado por su estricta familia, la disparidad económica con su mejor amigo, y su ambición de trabajar como escritor a pesar de su inseguridad sobre su talento.
Clásica receta de Gurinder Chadha. Y por eso La Música de Mi Vida me estaba gustando mucho... hasta que interviene el asunto de Bruce Springsteen. Ahí fue donde empezó a declinar mi interés.
Conviene aclarar en este punto que no tengo nada en contra de Bruce Springsteen. Conozco solo un par de sus canciones, y respeto su trayectoria pero, simplemente, no encuentro su música tan inspiradora como Javed; y eso bastó para romper mi conexión emocional con la película.
Bueno, eso, y las interminables secuencias musicales donde las canciones de Bruce Springsteen provocan espontáneas rutinas de baile que existen en un difuso territorio entre fantasía y realidad. ¿Debemos asumir que Javed está imaginando estas secuencias, o están ocurriendo en la vida real? Además, estas canciones alargan la película hasta dos horas que apenas pueden sustentar el libreto lleno de clichés, acerca del joven que encuentra su "voz" como escritor mientras define su identidad. Y, desde luego, no puede faltar el romance con la joven Eliza (Nell Williams), incipiente activista política en constante rebelión contra sus padres conservadores.
A pesar de todo, las actuaciones de La Música de Mi Vida me parecieron buenas; la ambientación ochentera aporta una atmósfera nostálgica que, de paso, nos recuerda las miopes decisiones tomadas en aquel entonces por figuras como Margaret Thatcher y Ronald Reagan, cuyas consecuencias seguimos pagando hasta nuestros días. Y, desde luego, la dirección de Chada es tan accesible como siempre... con excepción de esa faceta musical de la película que no funcionó para mi.
Creo que La Música de Mi Vida cumplió su propósito... pero solo la recomendaría para fans de Bruce Springsteen que compartan el entusiasmo del protagonista y su identificación con las experiencias narradas en canciones como Thunder Road, The Promised Land y Blinded by the Light (el título original de la película, por cierto). Tal vez si hubiera sido Black Sabbath en vez de Springsteen me hubiera gustado más. Pero entonces sería una película de terror.
Calificación: 7

IMDb

Sunday, September 15, 2019

La Espía Roja (Red Joan)



Síntomas: En el año 2000, Joan Stanley (Judi Dench) es acusada de espionaje por el Servicio de Inteligencia británico. Entonces, durante el interrogatorio, Joan recuerda su juventud en la Universidad de Cambridge, en 1938, cuando empezó a frecuentar grupos estudiantiles con subversivas ideas políticas.

Diagnóstico: Calculo que La Espía Roja es aproximadamente 70% melodrama romántico, y 30% espionaje. Desde luego yo hubiera preferido que esos porcentajes se invirtieran, pero aún con esa disparidad narrativa me pareció una recomendable película que imparte una valiosa lección de historia... aunque no en la manera que suponemos.
Para empezar, La Espía Roja es una pseudo-biografía de cuestionable fidelidad histórica, pues está basada en la novela "Red Joan" de Jennie Rooney, quien se inspiró parcialmente en la vida de Melita Norwood, la legendaria "abuelita espía" de los años ochentas (en ambos sentidos)(ja, ja). Y si a eso añadimos la imaginación de la guionista Lindsay Shapero, tenemos algo muy lejano de una supuesta "lección de historia".
Sin embargo, el valor histórico de La Espía Roja va más allá de una biografía individual, ya que el director Trevor Nunn utiliza a los personajes (reales o imaginarios) para analizar el balance de poder entre los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Sin revelar más de la cuenta, mencionaré que Joan Stanley participó en la "carrera nuclear" inglesa... el desesperado desarrollo de una bomba atómica antes de que los alemanes tuvieran acceso a esta devastadora tecnología. Entonces, la situación laboral de Joan (interpretada en su juventud por Sophie Cookson) le permite evaluar (y criticar) el comportamiento de los científicos ingleses, canadienses, y norteamericanos que participan en el proyecto; todos buscando el mismo resultado, pero con principios éticos muy distintos. Es una perspectiva inusual, y no siempre suena tan parcial como el director supone; pero encontré fascinante la motivación de Joan para tomar las decisiones que, décadas después, tendrían graves repercusiones para ella, para su familia, y hasta para el país mismo.
Otra interesante reflexión que incluye La Espía Roja es la responsabilidad de los científicos sobre los efectos de la bomba atómica. ¿Serán cómplices en la muerte de miles de inocentes? ¿O podrán dormir tranquilos sabiendo que las decisiones de vida y muerte son de políticos y generales totalmente ajenos a la noble actividad científica?
Sí, son demasiados temas para una película; y además, ¿qué tiene que ver todo esto con la dulce ancianita acusada de espionaje? Como dije, lo más interesante de La Espía Roja no es la investigación oficial de arcaicos crímenes contra la Corona, sino la exploración de los factores sociales, políticos, y hasta emocionales que moldearon la ideología de la joven Joan, creando el perfecto conflicto de principios morales y pragmatismo para hacerla cuestionar su lealtad hacia su país... o, mejor dicho, hacia los gobernantes que parecían más interesados en sus propias carreras que en su deber.
En fin... sirva todo este rollo para aclarar por qué me gustó una película de espías que pasa más tiempo contemplando los líos románticos de la protagonista, en vez de sumergirse en los electrizantes detalles de esta azarosa ocupación. Y, si todo eso falla, tenemos la metódica dirección de Trevor Nunn, veterano del teatro inglés cuya elegante sensibilidad realmente cumple aquello de "menos es más", obteniendo el mayor impacto posible en escenas modestas y con un reducido elenco que de gran talento y flexibilidad. Entre los integrantes de ese elenco: obviamente Judi Dench y Sophie Cookson, interpretando a Joan Stanley en extremos opuestos de su vida, con distintas prioridades, pero siempre fieles al carácter del personaje. Ben Miles es el hijo de Joan, amargamente dividido entre el escándalo familiar y su lealtad a su madre. Y Tom Hughes y Stephen Campbell Moore interpretan a los otros dos ángulos del triángulo romántico que consume más tiempo del necesario... aunque, para ser justos, el romance es ciertamente un factor clave en la historia de la espía, así que tampoco podría omitirse sin perder valiosos ingredientes dramáticos.
En conclusión, yo hubiera preferido un auténtico "thriller" de espías; pero La Espía Roja resultó más ambiciosa en su fondo para compensar la sencillez de su forma. Y si bien le faltó la tensión e intriga del "spycraft", creo que las causas pueden ser tan interesantes como las consecuencias. ¿Qué haríamos en esas circunstancias? Y, más importante... ¿por qué lo haríamos?
Calificación: 8

IMDb

Friday, September 13, 2019

Atrapados: Una Historia Verdadera (Kursk - The Command)



Síntomas: Un accidente a bordo del submarino ruso Kursk pone en peligro la vida de sus tripulantes. Mientras tanto, sus familias enfrentan la burocracia gubernamental para obtener información sobre sus seres queridos.

Diagnóstico: Algunas recientes cintas históricas, como The Red Sea Diving Resort y 15 Minutes of War tienen a su favor el paso de varias décadas para transformar la tragedia en aventura, y la aventura en clichés fácilmente adaptables a la fórmula del moderno thriller cinematográfico. Sin embargo, Atrapados: Una Historia Verdadera retrata eventos relativamente recientes, y tan desmoralizantes que sería difícil calificarla como entretenimiento.
El director Thomas Vinterberg realizó una película de alta calidad técnica, con sobrias actuaciones y nobles intenciones de rendir tributo a la tripulación del submarino Kursk... pero no podría decir que me pareció "recomendable" en el sentido convencional. No sé... tal vez fue el recuerdo de las noticias sobre esta tragedia, ocurrida a principios de este siglo, lo que me impidió separar la realidad de la ficción, y disfrutar Atrapados: Una Historia Verdadera como cualquier otra película naval.
Tal vez el secreto para asimilar Atrapados: Una Historia Verdadera es no enfocarse en el submarino accidentado, sino en la reacción de la burocracia rusa para resolver una situación imposible; primero demorando una misión de rescate, y luego rehusando ayuda internacional por motivos políticos. Hay momentos realmente exasperantes en la película que podríamos atribuir a la negligencia del gobierno ruso... pero en el fondo sabemos que lo mismo podría ocurrir (y probablemente ocurre) en cualquier otro país, sin importar su ideología o nivel de desarrollo económico.
En fin... esos son los pensamientos pesimistas que inspira Atrapados: Una Historia Verdadera, junto con la angustia de personajes que luchan por sobrevivir siguiendo metódicamente su entrenamiento mientras tratan de conservar la calma y no perder la moral. Los escenarios y diseño de la película capturan la claustrofóbica atmósfera del submarino inundado; y Vinterberg dirige escenas de insoportable tensión donde todo depende de un pequeño "mcguffin" (por ejemplo, cartuchos de oxígeno), y de no cometer el más pequeño error en circunstancias caóticas e impredecibles. Obviamente hay bastante manipulación digital, pero el resultado es tan orgánico y natural que se siente como un documental.
Las actuaciones son buenas, aunque los personajes se siente planos. Con una tripulación tan amplia es difícil profundizar en el carácter individual de cada marino. Y lo mismo ocurre con los militares rusos que ponen el orgullo nacional sobre las vidas de sus compatriotas; y con los oficiales ingleses que ofrecen ayuda cuando se enteran del accidente. Sabemos que el libreto tiene problemas cuando Colin Firth y Max Von Sydow apenas dejan dejan su marca en la película.
No obstante, Atrapados: Una Historia Verdadera cumple su propósito más básico: inspirar respeto por las víctimas; y señalar las múltiples causas (externas e internas) que conspiran para crear tragedias de esta escala. Sin duda es un mensaje importante... pero no necesariamente el que encontraríamos en un "thriller submarino" convencional. En otras palabras: dura lección de historia; mala selección como "date movie".
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, September 11, 2019

Night Hunter



Síntomas: El Teniente Aaron Marshall (Henry Cavill) persigue a un asesino serial que secuestra y mata mujeres. Pero el vigilante Michael Cooper (Ben Kingsley) podría encontrarlo primero, porque no está limitado por los protocolos de la Policía.

Diagnóstico: Spoiler: El asesino es capturado en los primeros quince minutos de Night Hunter. Y ahí es donde realmente empieza la historia.
Night Hunter tiene abundantes problemas. Su argumento cruza en numerosas ocasiones la línea del absurdo; los héroes cometen imperdonables errores para mantener la trama en movimiento; y los procedimientos policíacos tiene el realismo de un episodio de Scooby Doo.
Sin embargo, el director y guionista David Raymond comprende perfectamente el tono y textura de la clásica literatura "pulp" de detectives, y es capaz de trasladarla al presente sin perder sus más exuberantes ingredientes, y sin insultar (demasiado) la inteligencia del público. O al menos del público dispuesto a aceptar algunos ridículos "twists" porque hacen la película más entretenida, y no porque sean lógicos o creíbles. Ese fue mi caso, y me divertí bastante; pero no puedo garantizar que todos opinarán lo mismo.
No diré más de la historia. Mejor me enfocaré en el reparto que eleva el perfil de la cinta con sólidas actuaciones y suficiente carácter para mantener nuestra atención a pesar de sus ocasionales tropiezos.
Henry Cavill es un actor que nunca había "tragado". Y hasta ahora descubrí por qué: al igual que su colega Armie Hammer (con quien trabajó en The Man From U.N.C.L.E.), Cavill tiene apariencia de estrella de cine, pero su talento funciona mejor en roles "de carácter". Hollywood lo ha encasillado en costosos "blockbusters" con resultados que fueron de lo mediocre (Man of Steel) a lo catastrófico (Immortals). Sin embargo en Night Hunter podemos verlo en una actuación más "real" e introspectiva, y creo que por fin encontró su nicho (algo similar a lo que experimentó Armie Hammer en Call Me By Your Name). El Teniente Marshall es básicamente el viejo cliché de "policía torturado por el pasado en busca de redención personal"; y aunque no es un papel complicado, Cavill lo aborda con un buen balance de intensidad visceral y criterio analítico. En otras palabras, es un "cañón suelto" que puede dominar sus impulsos cuando la situación lo requiere.
Alexandra Daddario es otra actriz atrapada en roles frívolos por su belleza física. Afortunadamente en sus películas más recientes (ejemplo: We Have Always Lived in the Castle) está superando ese "obstáculo", y Night Hunter continúa esa tendencia con el papel de la Dra. Rachel, psicóloga encargada de analizar al asesino serial, lo cual presenta más riesgos de lo que ella suponía. En el papel del asesino, Brendan Fletcher ofrece una actuación excéntrica y demencial, exagerando con gran entusiasmo para crear un antagonista impredecible. Todos los policías quieren matarlo, y Fletcher logra inspirar el mismo odio en el espectador. Finalmente, el gran Ben Kingsley interpreta a Michael Cooper, un "vigilante" que caza depredadores sexuales con ayuda de su protegida Lara (Eliana Jones), una joven acostumbrada al peligro y con firme convicción en la cruzada justiciera de su mentor. Encontré ambos personajes muy interesantes por sus métodos y dinámica, pero desafortunadamente el director no sabe cómo utilizarlos, y terminan como adornos de dudosa utilidad. O tal vez Night Hunter fue una simple introducción, y Raymond está planeando darles su propio "spin-off", el cual vería con gusto.
También aparecen en roles secundarios Stanley Tucci, Minka Kelly, y Nathan Fillion en un papel tan pequeño e irrelevante que debe haber sido como favor para algún amigo. O tal vez perdió una apuesta.
Entonces, como dije al principio, Night Hunter (también conocida como Nomis) tiene graves fallas estructurales y un argumento altamente inverosímil. Pero sus personajes, atmósfera y tono general me recordaron las sórdidas historias de detectives publicadas en revistas literarias en los años treintas, como "Black Mask" o "Dime Detective", y escritas por autores como Sax Rohmer, Lester Dent y Hugh B. Cave. Ninguno de ellos alcanzó la aclamación crítica de Raymond Chandler o Dashiel Hammett (probablemente con buena razón), pero tenían su propio encanto, y me dio gusto encontrar su equivalente moderno en Night Hunter. No importa que una historia sea absurda, siempre y cuando sea entretenida.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, September 9, 2019

Satanic Panic



Síntomas: En su primer día repartiendo pizzas, la joven Sam (Hayley Griffith) lleva un pedido al vecindario más elegante de la ciudad, esperando una generosa propina; pero lo que encuentra es una secta satánica en busca de víctimas para un sacrificio ritual.

Diagnóstico: A primera vista la trama de Satanic Panic no parece muy original; pero la creatividad se asoma en los detalles, incluyendo la simpática caracterización de los personajes, el astuto comentario social del libreto, y el excelente balance entre sátira y horror que añade profundidad a un relato engañosamente convencional.
Sam, la protagonista, parece una genérica "chica final" inocente y optimista, lo cual no siempre es bueno en el ingrato trabajo de repartidora de pizzas. Sin embargo, la gradual revelación de sus tribulaciones pasadas alteran nuestra percepción de Sam, y la convierten en una persona real, en vez de un simple cliché de terror. Y lo mismo aplica a todos; ya sean villanos, aliados o víctimas desechables, la directora Chelsea Stardust y los co-escritores Ted Geoghegan (We Are Still Here) y Grady Hendrix siempre encuentran el rasgo humano para enriquecer el carácter de los personajes.
Lo cual se vuelve particularmente importante cuando entramos al "mensaje político" de Satanic Panic, donde se explora la alarmante disparidad entre la clase trabajadora y el "1%" que vive en otro mundo, ajeno a las penurias de la gente normal. Las locaciones y diseño de producción subrayan las vidas de exceso y opulencia que, con el paso del tiempo, les roban a estos individuos la empatía por el resto de la humanidad, y los convierten en virtuales psicópatas incapaces de reconocer los sentimientos de sus semejantes. Y, cuando esa "enfermedad" se combina con la paranoia de la secta satánica, crea auténticos monstruos humanos dispuestos a sacrificarlo todo (incluyendo sus propias familias) para elevar su posición social y cumplir su ambición de poder.
Cierto, la lucha de clases no es un tema nuevo; pero cuando se fusiona con el horror se vuelve más contundente, gracias a la natural exageración del género. En otras películas se puede hablar de "devorar almas" metafóricamente... pero en una cinta de horror sabemos que será un festín literal de sangre y tripas como plato principal.
Hablando de lo cual, Satanic Panic tiene adecuadas cantidades de sangre y violencia, pero no fue tanta como yo esperaba. Los efectos son buenos, y se utilizan como genuino apoyo del melodrama; sin embargo la moderación de la cinta podría decepcionar a quienes esperaban "gore" de principio a fin. En el fondo, Satanic Panic no es una película de sangre, sino de ideas. Aunque usted no lo crea.
Y, afortunadamente, esas ideas se transmiten con mayor elocuencia gracias al brillante elenco que aborda sus papeles con humor y convicción. Hayley Griffith es una excelente protagonista, simpática y vulnerable, pero con el pragmatismo necesario para tomar complicadas decisiones que podrían determinar su futuro. Ruby Modine (Happy Death Day) es la única aliada que podría ayudarle a sobrevivir... pero en un entorno tan volátil no se puede confiar en nadie. Finalmente, Rebecca Romijn se roba la película en el papel de Danica Ross, la Gran Sacerdotisa y perfecta ama de casa que no solo sabe magia negra de alto nivel, sino el vino correcto para acompañar las vísceras de su esposo. Su actuación es tan buena que, incluso como figura central de maldad y egoísmo, logramos sentir un poco de compasión por ella. No debe ser fácil mantener el poder entre tantos hipócritas narcisistas y aduladores, listos para apuñalarla en cuanto cometa el menor error.
Por el lado negativo, creo que Satanic Panic hubiera funcionado mejor con un estilo visual más sofisticado. La cinematografía está bien, pero se siente un poco plana, sin la atmósfera que normalmente asociamos a este tipo de historias (por ejemplo, otras "joyas satánicas" como The Devil Rides Out y Night of the Demon). O quizás fue una decisión intencional de la directora, para señalar la corrupción y maldad que se esconden tras la apariencia de normalidad suburbana. Como sea, estuve recordando la abigarrada cinematografía de la reciente The Night Sitter, y lo bien que le hubiera sentado a Satanic Panic. Ah, y la edición crea algunas transiciones torpes y escenas inconexas que rompen el ritmo de la acción.
Satanic Panic es la segunda producción de la revista Fangoria (la primera fue Puppet Master: The Littlest Reich)(bueno, si no contamos las del siglo pasado), confirmando su compromiso con ideas frescas y directores jóvenes que trascienden su modestos recursos a base de humor e ingenio narrativo. Si continúan por este camino, podrían convertirse en la versión "lite" de Blumhouse... todos los monstruos clásicos, con un guiño humorístico que hace más ameno el horror.
Calificación: 8.5

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Sunday, September 8, 2019

Itsy Bitsy



Síntomas: Una misteriosa reliquia provoca eventos extraños en la casa del coleccionista Walter Clark (Bruce Davison), pero los más afectados podrían ser su enfermera Kara Spencer (Elizabeth Roberts) y sus dos pequeños hijos.

Diagnóstico: En general me gustan las películas "híbridas" que no se conforman con un solo género para contar sus historias (por ejemplo, las comedias de terror, o las sátiras políticas). La combinación de estilos puede revivir premisas cansadas, o encontrar nuevas facetas en fórmulas que creíamos conocer de memoria. O, en el caso de Itsy Bitsy, el horror y el drama familiar se apoyan mutuamente para completar las piezas faltantes en sus respectivas narrativas. Es una receta difícil de cocinar; y si bien al director Micah Gallo "se le quema la sopa" en un par de ocasiones, encontré el resultado más apetitoso de lo que esperaba (hacía mucho que no utilizaba analogías culinarias)(ya vi por qué).
Otra descripción de Itsy Bitsy podría ser "casa embrujada mezclada con 'creature feature'", donde un objeto maldito provoca fenómenos siniestros en un hogar disfuncional; pero esta vez no es un demonio o espíritu vengativo, sino una araña gigante que podría o no ser la diosa de una tribu perdida en busca de sacrificios humanos para castigar a quienes la sacaron de su entorno natural. No pregunten.
Y, por el lado disfuncional, tenemos a Kara (Elizabeth Roberts), enfermera divorciada en busca de una nueva vida, con la responsabilidad de dos hijos y una Tragedia del Pasado© que no ha logrado superar. El excéntrico ex-arqueólogo Walter Clark (Bruce Davison) tiene múltiples problemas de salud y necesita una enfermera, lo cual suena perfecto para Kara, pues recibirá un buen sueldo y podrá criar a sus hijos Jesse (Arman Darbo) y Cambria (Chloe Perrin) en un entorno rural más saludable que la gran ciudad. Sin embargo las cosas no salen como todos esperaban.
Kara tiene un secreto que hace más difícil su trabajo y provoca fricciones con su nuevo paciente; y además pelea constantemente con sus hijos, quienes no entienden la razón del súbito cambio de domicilio. Y, cuando parece que estamos viendo un melodrama "indie" sobre remordimiento y adicción, entra a escena la araña gigante. Bueno, no tan gigante como las de Eight Legged Freaks, pero al menos del tamaño de un perro mediano. Como sea, no quisiera encontrarla abajo de mi cama.
Con excepción de un clásico "gato-víctima", la araña tarda bastante en atacar a estos atormentados personajes. Durante gran parte de Itsy Bitsy, la araña observa a sus víctimas potenciales, como estudiando sus conflictos y absorbiendo la agresión de sus discusiones y la amargura de sus recuerdos. Entonces, cuando finalmente hay una víctima, interviene la policía (con Denise Crosby como la Alguacil local), y la película adquiere una nueva identidad, más similar a la de cintas como The Monster y The Babadook, donde la araña podría simbolizar el "veneno" que corrompe las relaciones entre los personajes... al menos los sobrevivientes.
Las actuaciones me parecieron notables para una B-Movie de terror (¿es mi imaginación, o Elizabeth Roberts es idéntica a Kari Wuhrer?); la cinematografía es apropiadamente sombría, y la dirección de Micah Gallo (en un auspicioso debut) revela madurez y seguridad para contar la historia a su propio ritmo, permitiendo que sus contradictorios aspectos se desarrollen armoniosamente, sin estorbarse entre sí... lo cual es bastante impresionante cuando reconocemos la incongruencia de "drama familiar con araña gigante". Trata de hacer eso, Christopher Nolan.
Por el lado negativo, todo esto significa que Itsy Bitsy se queda corta como película de horror. Pero la ausencia de sangre y violencia se compensa con la tortuosa atmósfera y suspenso inspirados por la interacción de los personajes y el inminente peligro de la deidad arácnida. Además, vale decir, los efectos prácticos y digitales son excelentes. La araña mecánica (diseñada por el estudio Dan Rebert Creations) se mueve con inquietante realismo; y la versión digital se integra perfectamente al material filmado, lo cual no debería extrañarnos, ya que el director Micah Gallo trabajó como productor de efectos visuales en cintas como Frozen, Hatchet II y Almost Human, así que tiene experiencia para lograr buenos resultados con poco dinero.
Entonces, no sé si Itsy Bitsy fue un buen melodrama independiente, o una adecuada experiencia de terror. Quizás no sea ninguna de las dos cosas. Pero me gustó su ambiciosa combinación de géneros, y admiré el talento del director para balancear elementos tan dispares en una historia que se siente al mismo tiempo muy humana, y con el toque justo de fantasía para simbolizar traumas comunes en el mundo real. Y para crear pesadillas en espectadores con aracnofobia.
Calificación: 8

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