Thursday, June 21, 2018

Mary Shelley



Síntomas: A principios del siglo diecinueve, la adolescente Mary Godwin (Elle Fanning) tiene muchos desacuerdos con su madrastra, y por eso su padre la envía a Escocia por un tiempo. Ahí Mary conoce al poeta revolucionario Percy Bysshe Shelley (Douglas Booth), y comienza un turbulento romance que eventualmente la inspirará a escribir una de las más importantes novelas de la Literatura Universal.

Diagnóstico: Uno de los primeros libros "adultos" que leí en mi niñez fue Frankenstein, de Mary Shelley... y francamente no me impresionó mucho porque yo esperaba algo más cercano a la película Frankenstein (1931) con Boris Karloff. Fue hasta mi adolescencia cuando por fin reconocí la importancia del libro y los ambiciosos temas que Mary Shelley se atrevió a abordar en una época cuando la literatura de horror (o "novelas góticas", como se les llamaba en aquel entonces) se consideraba inferior y vulgar (lo cual no ha cambiado mucho hasta nuestros días, ahora que lo pienso). Posteriormente vi la película Gothic, de Ken Russell (un delirante y fantasioso recuento de la tormentosa noche en la que Shelley escribió Frankenstein), y bueno... eso selló mi admiración por Mary Shelley como madre de la ciencia ficción, pionera de la libertad sexual y proto-feminista adelantada a su tiempo.
Sirva este indulgente pasaje nostálgico para explicar por qué me gustó tanto la nueva película Mary Shelley a pesar de su lento ritmo, excesiva duración, y cuestionable fidelidad histórica. Nada de eso diluyó mi apreciación por el extraordinario libreto co-escrito por Emma Jensen y la directora Haifaa Al-Mansour, repleto de frases memorables y profundamente elocuentes que cobran vida en las voces de un excepcional elenco bien balanceado para trascender la simple biografía y darnos algo especial... casi podríamos decir "gótico", para adornar la tortuosa creación del Moderno Prometeo.
Elle Fanning se ha convertido en una de las mejores actrices contemporáneas, y su interpretación de Mary Shelley es en igual medida recatada, fogosa y melancólica, para expresar las múltiples facetas de su carácter: una joven intelectual que no encaja en la frívola sociedad londinense; una incipiente escritora con audaces ideas que contradicen el puritanismo de la época; y una niña que siempre extrañará a su madre fallecida, lo cual influirá en sus futuras decisiones románticas y en su lealtad hacia sus seres queridos. Habiendo dicho eso, Mary Shelley incluye otras dos excelentes actrices que me hubieran parecido más apropiadas para el papel de Mary: Bel Powley (Wildling), quien aparece como Claire, la entusiasta hermana de Mary; y Maisie Williams (The Falling), en una corta intervención como prima de Mary que le ayuda a adaptarse al aislamiento del campo cuando la mandan a Escocia. Powley y Williams tienen mayor similitud física con la auténtica Mary Shelley, y no necesitarían fingir el acento británico para darle más realismo al personaje principal. Como dije, Elle Fanning hizo un impecable trabajo, pero no pude evitar sentir que le dieron el papel como estrategia comercial (sobre todo para beneficio del mercado norteamericano), cuando había mejores candidatas disponibles. En mi humilde opinión.
Por el lado masculino tenemos a los tres individuos que ejercieron mayor influencia en el desarrollo de Shelley como escritora: su padre William (Stephen Dillane), quien fomentó su curiosidad científica y literaria en vez de intentar casarla con un pretendiente rico; el poeta Percy Bysshe Shelley (Douglas Booth), quien le ofreció un escape de la rutina para liberar su creatividad; y Lord Byron (Tom Sturridge), el ególatra libertino cuya arrogancia y talento le enseñaron a Mary algunas duras verdades sobre el oficio literario... y sobre la crueldad humana.
Entonces, Mary Shelley no es una película de terror, aunque su atmósfera gótica la hace más expresiva que muchas insípidas "bio-pics" sobre genios incomprendidos; tampoco es un romance histórico, a pesar de que sigue la evolución de una relación con múltiples retos y altibajos sentimentales; y definitivamente no es la exagerada versión de la concepción de Frankenstein que la cultura popular ha cultivado a lo largo de los años, enfocada en una febril velada de horror e inspiración casi sobrenatural (como imaginó la mencionada Gothic). En vez de eso, Mary Shelley explora con gran detalle y pasión las contradictorias caras de una mujer que cambió el mundo sin saberlo, y sufrió mucho durante el proceso. La fantástica dirección de Haifaa Al-Mansour, las actuaciones del reparto entero, y la rica cinematografía de David Ungaro se encargan de que la cinta sea todo lo anterior y mucho más... aunque requiere un poco de paciencia durante sus más lentos pasajes. Sin embargo todo habrá valido la pena si Mary Shelley conduce al redescubrimiento de la seminal novela Frankenstein o el Moderno Prometeo. Créanme... es mejor que cualquiera de las películas que inspiró.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, June 20, 2018

Delirium



Síntomas: Después de cumplir una larga condena en una institución psiquiátrica, Thomas Walker (Topher Grace) es liberado con la condición de permanecer bajo arresto domiciliario durante un mes, supervisado por la estricta Oficial Brody (Patricia Clarkson). Entonces, encerrado y totalmente solo en la enorme mansión de sus finados padres, Thomas empieza a percibir extraños sonidos y apariciones que podrían ser de origen sobrenatural, o simples residuos del trauma que lo mandó al hospital años atrás.

Diagnóstico: No voy a contarlas, pero siento que en meses recientes ya vi muchas películas con la premisa de: "¿Serán fantasmas o solo su imaginación?". Supongo que el "zeitgeist" actual está fomentando la producción de historias donde los protagonistas no pueden confiar en el testimonio sus sentidos. Quizás nuestra realidad se está volviendo demasiado extraña para el pensamiento racional; o tal vez existe un temor latente a perder el (ilusorio) control sobre nuestras vidas, cuando los factores externos se vuelven angustiosamente impredecibles.
En fin... cualquiera que sea su origen, Delirium no me pareció ni la mejor ni la peor película donde el terror se basa en cuestionar las experiencias de un protagonista que no sabe si está imaginando cosas, o si realmente hay fantasmas a su alrededor. Lo que Delirium consigue con cierto éxito es encontrar un camino alternativo para resolver el misterio, sin disipar por completo nuestras dudas hasta el absurdo/satisfactorio final.
Y no sé si fue una decisión intencional, pero las prosaicas locaciones y la estéril dirección de Dennis Iliadis (The Last House on the Left) rompen los esquemas del horror gótico que casi siempre asociamos a este tipo de historias, dándole a la película un tono más clínico y cotidiano... como si estuviéramos realmente espiando la dolorosa rehabilitación de un paciente mental atrapado entre sus demonios personales (quizás literales) y su deseo de olvidar el pasado y construir una nueva vida. Y así, en una atmósfera libre de afectaciones estilísticas, las alucinaciones de Thomas se sienten aun más perturbadoras, hasta que el espectador simplemente no sabe dónde termina la realidad y comienza la fantasía.
Topher Grace realiza un sólido trabajo en el papel de Thomas, un individuo arrepentido por los errores de su juventud, que trata de asimilar las fluctuaciones de su percepción utilizando lógica (y fuertes medicamentos) para mantener su psicosis bajo control. Generalmente me gusta este actor por la combinación de sinceridad y cinismo que lo convierte en un interesante "hombre normal en circunstancias extraordinarias". Es una especie de Jason Bateman "lite", apto para interpretar roles moralmente ambiguos que no cualquier actor sería capaz de mantener sin perder la simpatía del espectador.
Por su parte, la gran Patricia Clarkson no tiene mucho que hacer, excepto regurgitar clichés de "policía ruda con corazón de oro"... y a veces sufrir cambios de conducta absolutamente incongruentes que rompen por completo la integridad del personaje. Finalmente, Genesis Rodriguez es la repartidora del mercado local que empieza a desarrollar una tímida amistad con Thomas... hasta que descubre en Wikipedia la razón de su estancia en el hospital psiquiátrico. Su personaje está diseñado como víctima potencial, pero Rodriguez añade un poco de humor y emoción para balancear el sórdido psicodrama de Thomas y sus "daddy issues".
Delirium no es una película muy buena, pero me pareció suficientemente entretenida para darle al director el beneficio de la duda, y asumir que los "errores" fueron audaces estrategias para distinguirla de otros thrillers psicológicos disfrazados de terror (o viceversa, no estoy seguro). Habiendo dicho eso, conviene recordar que Delirium pasó un par de años "enlatada", retrasando varias veces su estreno en cines hasta terminar como un genérico lanzamiento en DVD y VoD, lo cual no refleja gran confianza por parte del estudio Blumhouse (lo cual ya es decir bastante). De todos modos Delirium merece una cauta recomendación por su ingeniosa manipulación de conceptos y situaciones que nos mantienen especulando hasta el final. En una narración tan torcida, el "twist" es menos importante que la intensidad del recorrido.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, June 18, 2018

The Last Scout



Síntomas: La guerra nuclear del año 2065 dejó la Tierra inhabitable, y los escasos sobrevivientes escaparon al espacio en naves de todo tipo para buscar un nuevo planeta apto para la vida humana. Siete años después, la tripulación de la nave Pegasus sigue buscando, pero les queda poco combustible, y aún menos esperanza de encontrar una nueva Tierra.

Diagnóstico: The Last Scout no fue lo que esperaba, lo cual es al mismo tiempo bueno y malo.
Por el lado positivo, las actuaciones y los temas del libreto intentan elevar The Last Scout a la categoría de "ciencia ficción seria"... y hasta cierto punto lo consiguen, ofreciendo una experiencia madura y (casi) inteligente que desafía las expectativas de una simple B-Movie de humilde manufactura y limitada distribución. Por el lado negativo, esa loable ambición de vez en cuando excede la capacidad del director Simon Phillips y del escritor Paul Tanter, tan preocupados por explorar los traumas psicológicos de los personajes que olvidan divertirse un poco con la emoción del viaje espacial y el misterio de lo desconocido, todo lo cual podría existir sin arruinar los aspectos más profundos de la película.
Pero, bueno... como siempre he dicho, prefiero una película (especialmente de ciencia ficción) que tropieza un poco en su esfuerzo por trascender sus límites, en vez de todas aquellas que se conforman con la mediocridad del menor esfuerzo (un ejemplo reciente: Teleios).
Creo que el mayor acierto de The Last Scout fue establecer una interesante dinámica entre la ecléctica tripulación del Pegasus, atrapada en una situación desoladora que exacerba el choque de personalidades mientras enfrentan los impredecibles problemas del viaje espacial, sobre todo porque no fue una expedición bien planeada, sino un esfuerzo desesperado por sobrevivir... no solo individualmente, sino como parte de la especie humana. Sospecho que el origen británico de la película contribuyó al énfasis en el carácter de los personajes, en vez de refugiarse en los vacuos conflictos que tal vez encontraríamos en una obra norteamericana. O quizás ya estoy desarrollando prejuicios (justificados, en mi humilde opinión) contra la técnica de "gritos como sustituto de drama".
Como sea, me gustaron las actuaciones de Simon Phillips (también actuando, además de dirigir) como el afable mecánico que ayuda a mantener la armonía entre tantas voces contradictorias; la de Rebecca Ferdinando, enfermera que no solo funciona como doctor de la nave, sino como "madre postiza" de la pequeña Lila (Mercedes Synodis), una niña que rescataron cuando era bebé, y ha crecido en los confines de la nave; y Blaine Gray en el ingrato papel del capitán Jon, tratando de tomar decisiones racionales que casi siempre terminan en desastre. Su personaje es al mismo tiempo heroico y patético (intencionalmente), lo cual hace el desempeño de Gray más complicado que el de Peter Woodward en el papel de Edward, el villano por default cuyas constantes quejas y recriminaciones hacen más difícil la convivencia a bordo de la nave. Y, aunque es un personaje "invisible", Amanda Lewandowski hace un excelente trabajo como la voz de Pegasus, la inteligencia artificial que controla los sistemas automatizados de la nave. Es como una mezcla de HAL 9000 y Alexa, pero más dócil y realmente útil.
Los efectos especiales no son muy realistas, pero sirven para representar la belleza y soledad del viaje interestelar, así como la precaria situación de la nave Pegasus, a punto de desarmarse por tantos años de uso sin mantenimiento adecuado. Y ciertamente hay algunas escenas al final que pierden fuerza por su apariencia tan artificial, pero bueno... lo importante son las ideas planteadas y el efecto emocional del agridulce desenlace.
Lo cual resume eficientemente The Last Scout: a pesar de sus limitaciones y excesiva ambición, tiene algo que decir, y lo dice bastante bien, al mismo tiempo que nos atrapa en el drama humano de individuos tratando de superar sus diferencias para el bien común. Quizás me hubiera gustado una sensibilidad más "pulp"... pero no puedo culpar al director por tomar la historia en serio. Solo me faltó un poco de "pew, pew" para aligerar la situación.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, June 17, 2018

Los Increíbles 2 (Incredibles 2)



Síntomas: El millonario Winston Deavor (voz de Bob Odenkirk) quiere legalizar las actividades de los "súpers", y organiza una campaña de relaciones públicas enfocada en Elastigirl (voz de Holly Hunter). Esto obliga a Mr. Increíble (voz de Craig T. Nelson) a quedarse en casa cuidando a sus hijos Violet (voz de Sarah Vowell), Dash (voz de Huck Milner) y el bebé Jack-Jack (voz de Eli Fucile), lo cual realmente pondrá a prueba sus poderes paternales.

Diagnóstico: Me resigné a ver la versión doblada al español de Los Increíbles 2 porque la original The Incredibles (2004) es mi película favorita de Pixar, y una de las escasas muestras de cine familiar que está ligeramente más orientado al público adulto... particularmente a "geeks" (como yo) que conocen y disfrutan el mundo de los superhéroes, con todos los clichés y estereotipos que el director Brad Bird supo aprovechar para encontrar el humor y humanidad de una familia extraordinaria en circunstancias ordinarias.
Afortunadamente Bird regresó para crear una secuela al mismo tiempo más madura y más exuberante, enriqueciendo la mitología detrás de los “súpers” que apenas se insinuó en la primera película, e introduciendo un misterioso villano cuyo plan (un poco incongruente, a decir verdad) no solo presentará enormes retos para los héroes, sino para la unión y estabilidad de la familia Parr.
Esto significa que el libreto se siente mejor balanceado entre sus aspectos domésticos y heroicos. La premisa es similar a su predecesora: un miembro de la familia está en apuros, y los demás colaboran para rescatarlo. Sin embargo Los Increíbles 2 añade múltiples niveles temáticos que se sienten más relevantes que nunca, y hacen la cinta más satisfactoria para sensibilidades contemporáneas (en otras palabras: los niños que ya crecieron desde el estreno de la original). Sin embargo Bird no se limita a repetir los éxitos del pasado, ni se sumerge en excesiva nostalgia; en vez de eso nos muestra la evolución natural de una familia muy unida, pero con tensiones internas que no están relacionadas con sus poderes, sino con las dificultades de la convivencia cotidiana que el público podrá asimilar de inmediato.
Y, por el lado heroico, Bird sigue aprovechando sus conocimientos de la cultura “geek” para complicar el argumento (tal vez un poco predecible) con amplias dosis de misterio, tremendas secuencias de acción, y un final lleno de posibilidades para el futuro. Solo espero que ese futuro no tarde otros catorce años en llegar.
Hablando de lo cual, tomé la precaución de ver nuevamente The Incredibles antes del estreno de Los Increíbles 2, y es impresionante el avance tecnológico que Pixar alcanzó en esos catorce años. Confieso que en algunas ocasiones dejé de prestar atención al argumento de la secuela por quedar embelesado con algún "shader" o textura particularmente detallada, y sentí continuos piquetes de "envidia digital" al ver la elegante complejidad de la animación, iluminación, y demás factores que contribuyen al realismo de las imágenes, sin sacrificar la traviesa apariencia de los personajes. Y, bueno, el diseño de producción "retro-futuro" ofrece una refrescante desviación de los fríos hologramas y nano-partículas que ya me hartaron en las películas "normales" de superhéroes.
Hay mucho más que decir, pero es mejor descubrirlo viendo la película. Creo que en cierto nivel disfruté más la original The Incredibles; sin embargo Los Increíbles 2 es una secuela casi perfecta, cuya ambición no le impide recordar lo que hizo memorable a la original. Y estoy seguro de que me gustará más cuando logre escuchar las voces de Holly Hunter, Samuel L. Jackson y Catherine Keener, en vez de sus talentosos (pero inevitablemente apócrifos) reemplazos hispanohablantes.
Calificación: 9

IMDb

Saturday, June 16, 2018

El Habitante



Síntomas: Tres mujeres se infiltran en una mansión para robar, pero encuentran algo más peligroso e inexplicable.

Diagnóstico: Lo que más miedo me dio de El Habitante fue el logotipo de Televisa que aparece al principio; pero afortunadamente no fue el presagio de desastre que yo suponía. Por el contrario, El Habitante resultó ser la mejor película mexicana de terror que he visto en años recientes; y si bien no es difícil ser "la mejor" cuando la competencia incluye chascos como Morgana y La Niña de la Mina, tampoco debemos menospreciar la calidad de la producción, libreto y actuaciones de El Habitante.
Obviamente el director/escritor Guilliermo Amoedo no contó con grandes recursos para filmar esta película; sin embargo supo aprovechar al máximo las locaciones, la sombría cinematografía de Erwin Jaquez, y un excepcional reparto para crear una delirante historia llena de tensión, donde el impacto emocional y visceral se conjuga en una torcida experiencia de terror.
Habiendo dicho eso, conviene advertir que El Habitante no tiene mucha sangre ni efectos especiales. Amoedo sabe que el origen del horror está en nuestras mentes, y por eso se enfoca en el suspenso y el miedo a lo desconocido, utilizando arteramente muchos clichés del género para desafiar nuestras expectativas y llevar la historia por caminos que parecen conocidos, pero se vuelven impredecibles y angustiantes.
En cuanto al libreto, Amoedo tomó prestados elementos de varias películas, lo cual resta un poco de originalidad a la premisa (un ejemplo que no es spoiler: el sonido gutural que produce el niño en la clásica Ju-On). Pero a fin de cuentas estos "préstamos" son piezas fundamentales de un sub-género bien establecido, y están utilizados con suficiente ingenio para validar las decisiones del director y hacer la cinta más accesible y comercial... lo cual no digo como insulto. Y desde luego no revelaré cuál es ese sub-género, pues forma parte de las sorpresas que nos depara El Habitante.
Hablando de sorpresas, las actuaciones suelen ser la falla más común en el cine mexicano de terror, pero en este caso me complace decir que el reparto completo se encuentra a la altura del material, destacando María Evoli y Vanesa Restrepo como dos de las ladronas que se introducen a la misteriosa mansión; y Natasha Cubria en el papel de Tamara, la hija de un senador que se involucra accidentalmente en el robo. En resumen: no hay eslabones débiles ni rastro alguno del "efecto telenovela" que ha arruinado tantas cintas de este estilo (ese era mi temor principal cuando vi el nombre de Televisa).
Por el lado negativo (no podía faltar), la historia se complica más de la cuenta durante el tenso desenlace, hasta el punto de confundir un poco el enfoque de la narrativa. Desde luego es una estrategia intencional para reflejar el trauma psicológico de los personajes (al menos los que siguen vivos), y para contagiarnos la angustia que experimentan cuando la razón y los sentidos pueden traicionarlos en cualquier momento; el problema es que cuando se repite muchas veces el mismo truco tiende a perder efectividad. Pero nada de eso opaca la noble labor de Guillermo Amoedo, su hábil equipo de producción y el comprometido reparto que enfrenta escenas crueles y perturbadoras con absoluta confianza en la integridad artística del relato.
En otras circunstancias diría que El Habitante es una recomendable "B-Movie" para fans del horror que sepan apreciar una producción realizada con más creatividad que dinero. Pero en el contexto del horror mexicano siento que El Habitante es una película de "Lista A" que cualquiera puede disfrutar, lo cual me da mucho gusto y me inspira entusiasmo por el futuro del género. Sé que no durarán mucho esas esperanzas, pero puedo soñar por un momento que el horror mexicano por fin alcanzó la madurez.
Calificación: 9

IMDb

Friday, June 15, 2018

Las Estrellas de Cine Nunca Mueren (Film Stars Don't Die in Liverpool)



Síntomas: Agobiada por una crisis personal, la famosa actriz norteamericana Gloria Grahame (Annette Bening) regresa a la ciudad de Liverpool, donde hace tiempo tuvo un romance con Peter Turner (Jamie Bell), un actor mucho más joven que ella.

Diagnóstico: Desde luego reconozco todas las virtudes que ofrece la película Las Estrellas de Cine Nunca Mueren, desde la devastadora actuación de Annette Bening como una mujer simultáneamente fuerte y vulnerable, hasta el maravilloso diseño de producción que da vida al periodo histórico donde se ubica el relato (fines de los setentas, principios de los ochentas)(Incluyendo una visita al cine para ver Alien). Sin embargo, no puedo negar que el trágico romance entre Gloria Grahame y Peter Turner me pareció un poco aburrido, e insuficiente para sostener mi atención durante casi dos horas de monótonos conflictos provocados por los caprichos de la actriz, la diferencia de edad entre la pareja, y las opiniones de parientes que no aprueban esta inusual relación.
Creo que el problema no radica en la historia misma, sino en la adaptación realizada por Matt Greenhalgh de la autobiografía “Film Stars Don't Die in Liverpool”, escrita por el auténtico Peter Turner. Como ocurre en muchas conversiones de libro a cine, el guionista intentó mantener un balance entre los fundamentos dramáticos y los adornos que los fans del libro probablemente esperaban encontrar en la película. El resultado es una serie de personajes y situaciones redundantes que repiten los mismos puntos y alargan la película sin aportar interés adicional. De hecho, creo que esta historia funcionaría mejor en una forma condensada y por lo tanto más intensa, enfocándose exclusivamente en las contrastantes ideologías de Gloria y Peter (no solo separados por la edad, sino por las culturas donde crecieron), así como sus opuestas posiciones en el mundo de la actuación, con Peter al inicio de una carrera teatral llena de posibilidades, y Gloria al final de la suya, con grandes triunfos en su pasado que no compensan sus decepciones personales.
Todo eso está presente en Las Estrellas de Cine Nunca Mueren; pero se ve interrumpido por sub-tramas de cuestionable relevancia (por ejemplo, el viaje de los padres de Peter), rompiendo el flujo de una historia que ya de por sí tiene dificultades para conservar su enfoque sin diluir el golpe emocional que obviamente nos espera al final del camino.
Annette Bening es la atracción principal, desde luego... una actriz consistentemente excelente, que sin embargo nunca ha alcanzado suficiente reconocimiento por parte de la crítica o del público. Su labor en Las Estrellas de Cine Nunca Mueren confirma su talento (por si hiciera falta), pero no parece ser un proyecto que atraiga la atención de los grandes premios.
En el papel de Peter, Jamie Bell carga sus escenas con adecuado realismo y compasión, obteniendo un arco dramático bastante convincente a pesar de su relativa simplicidad. Finalmente, el director Paul McGuigan (Push, Victor Frankenstein) hace su mejor esfuerzo por mantener la cohesión temática y visual a través de tantos altibajos, y aunque no siempre lo consigue, creo que a fin de cuentas su película sirve como un tributo inesperadamente honesto de Gloria Grahame, humanizándola en los últimos años de su vida, en vez de glamorizar la traicionera gloria de la época dorada de Hollywood. Por eso podría recomendar Las Estrellas de Cine Nunca Mueren, más como lección de historia que como romance. Aunque ya sabemos que las lecciones pueden ser un poco tediosas cuando el maestro no sabe hacerlas ágiles y entretenidas.
Calificación: 7

IMDb

Wednesday, June 13, 2018

The Nanny



Síntomas: Anna Montaner (Schuyler Fisk) necesita trabajar dobles turnos como enfermera para mantener a su hijos. Entonces contrata una niñera llamada Leonor (Jaime Murray), pero los niños sospechan de inmediato que hay algo siniestro en su nueva cuidadora.

Diagnóstico: Supongo que las referencias visuales a Mary Poppins son totalmente intencionales en The Nanny, añadiendo un poco de humor a un desangelado relato de terror que, a pesar de todo, incluye algunas buenas ideas y una deliciosamente perversa actuación de Jaime Murray, cuya amplia experiencia como villana casi rescata la película de su inerte narrativa.
Por su parte, Schuyler Fisk (la hija de Sissy Spacek) incorpora su habitual calidez al papel de Anna, la agobiada madre soltera que siente remordimiento por dejar a sus hijos solos... aunque eso no le impide visitar los bares después de su trabajo como enfermera nocturna. Pero la auténtica protagonista es Jadin Harris, tan eficiente como los adultos en el papel de Noa, la astuta niña cuyas sospechas sobre la niñera podrían ser reales, o tan solo una manifestación de rebeldía pre-adolescente y resentimiento contra una madre que no dedica tiempo suficiente a sus hijos por estar flirteando con el policía Frank (Nick Gomez), tan afable y servicial que solo le falta tener la palabra "víctima" tatuada en la frente.
Por el lado negativo, el horror de The Nanny me pareció bastante anémico; no hay sangre ni grandes niveles de suspenso; los efectos digitales fallan en diseño y ejecución; y la dirección del venezolano Joel Novoa se siente desinteresada, desperdiciando algunos buenos conceptos y un sorpresivo "twist" que hace más complicado el misterio de la "perfecta" niñera, cuya motivación podría ser aún más bizarra de lo que Noa imagina.
La breve duración de The Nanny evita el relleno y mantiene un ritmo ágil que aleja el aburrimiento. Las sinceras actuaciones capturan la atención del espectador, incluso durante los pasajes más inverosímiles de la película... y no solo me refiero al cada vez más descabellado tercer acto, sino a situaciones más mundanas, como una taverna que permite la entrada de niños sin objeción alguna, o la coincidencia de encontrar a la única persona (Nicholas Brendon, más conocido como Xander en Buffy The Vampire Slayer) capaz de entender lo que está pasando en la casa de la familia Montaner.
Con frecuencia me quejo de aquellas películas filmadas en Europa que simulan locaciones americanas, pero en este caso ocurrió lo contrario: debido a la naturaleza del relato, The Nanny hubiera funcionado mejor ubicando su historia en algún país europeo, donde el folclor local justificaría algunos elementos incongruentes de la trama. Eso no resolvería todos sus problemas, pero ayudaría a tragar eventos que se sienten fuera de lugar en el marco cultural de The Nanny.
Generalmente disfruto el uso de leyendas antiguas para inspirar horrores modernos, como hemos visto en recientes obras de “horror folclórico”  (por ejemplo The Ritual, Wildling y Pyewacket). Quienes compartan esa fascinación tal vez lograrán apreciar las modestas virtudes de The Nanny, pero no puedo realmente defenderla como buena película, incluso en el modesto contexto de de las “B-Movies” que tanto me gustan. Habiendo dicho eso... Jaime Murray como “Maligna Mary Poppins” bastó para justificar los ochenta minutos que invertí en esta película.
Calificación: 6

IMDb

Tuesday, June 12, 2018

Unsane



Síntomas: Sawyer Valentini (Claire Foy) sufre ocasionales ataques de pánico debido a una mala experiencia con un "stalker" que la acosó en el pasado. Entonces, después de hablar con una psicóloga, Sawyer es recluida en un hospital psiquiátrico en contra de su voluntad. Y sus problemas apenas empiezan.

Diagnóstico: No quiero psicoanalizar al director Steven Soderbergh, pero una mirada a su filmografía revela que tiene un particular interés (¿obsesión?) con la industria médica, el cual ha expresado en cintas tan variadas como Grey's Anatomy (nada que ver con la popular serie televisiva), Contagion, Side Effects, y ahora Unsane.
De hecho, Unsane podría ser la secuela espiritual de Side Effects; las dos son thrillers de impecable manufactura, pero al mismo tiempo ofrecen mordaces comentarios sobre los riesgos de la medicina motivada por ambición económica, y los conflictos éticos que esto provoca en instituciones antes dedicadas al bienestar de sus clientes, pero que ahora se han transformado en crueles mecanismos para hacer dinero.
Desde luego este mensaje se transmite en el subtexto de Unsane, mientras que la narrativa principal permanece en las horribles experiencias de Sawyer Valentini, involuntariamente recluida en un hospital psiquiátrico para observación durante veinticuatro horas, ya que los expertos creen que podría suicidarse. Sawyer, desde luego, se rehúsa a cooperar y les asegura a doctores y enfermeras que todo es un error, y que fue incorrectamente diagnosticada; pero los empleados del hospital están acostumbrados a ignorar las súplicas de los pacientes... y además, las protestas cada vez más violentas de Sawyer parecen sugerir que, en efecto, necesita ayuda psiquiátrica. ¿Quién tiene la razón? La respuesta es mucho más complicada de lo que suponemos.
Fue un placer descubrir que Unsane representa un regreso al cine independiente y experimental en el que Steven Soderbergh ganó fama al principio de su carrera. Con un presupuesto apenas superior a un millón de dólares, y grabada en iPhones (con monturas para lentes especiales), Unsane aprovecha su cinematografía cruda e improvisada para complementar el trauma mental de Sawyer, enfatizando su confusión y la claustrofobia de los cuartos antisépticos e impersonales que comparte con otros pacientes, algunos afables como Nate (Jay Pharaoh) y otros realmente peligrosos, como Violet (Juno Temple). Sin ser exactamente terror, Unsane nos contagia la paranoia de la protagonista y la enajenación del aislamiento... por no mencionar la creciente incertidumbre sobre la sanidad de la mujer, sobre todo cuando ve cosas que no pueden ser ciertas... ¿o sí? Me encantó la frase con la que Sawyer trata de racionalizar sus ataques de pánico: "Es mi neurosis conspirando con mi imaginación para manifestar mis peores temores". Suena tan racional, y al mismo tiempo como un estridente grito de ayuda.
No conocía bien el trabajo de Claire Foy (no, no he visto The Crown), pero su desempeño en Unsane me pareció simplemente espectacular, balanceándose en la línea invisible entre manía y desesperación, sin traicionar los grandes secretos que nos esperan en el tercer acto de la película. Tal vez en algunos momentos su actuación se acerca a la exageración, pero creo que las circunstancias lo justifican, y hacen más satisfactorio el psicodrama (ja, ja) al centro de la premisa. También merecen mención Amy Irving como la madre de Sawyer, haciendo lo posible por liberar a su hija por la vía legal; y Jay Pharaoh y Juno Temple como pacientes con muy distintas disfunciones y estrategias para soportar su estancia en el hospital.
En resumen, Unsane me pareció un excepcional thriller con valiosas ideas flotando por debajo de su turbulenta superficie, así como un estimulante ejercicio de "cine guerrillero" realizado lejos de la influencia de Hollywood para demostrar una vez más que no hace falta la aprobación ni el dinero de los grandes estudios para crear obras apasionantes (y apasionadas) que merecen nuestra atención, siempre y cuando aceptemos el reto de ver más allá de los "blockbusters" y las estrellas de taquilla. Ya no me voy a burlar del "retiro" de Steven Soderbergh pues, aunque no siempre me gustan sus películas, respeto enormemente su integridad artística y su ambición por extender los límites de mi hobby favorito. No, no los nachos, sino el cine mismo.
Calificación: 9.5

IMDb

Monday, June 11, 2018

No Soy Una Bruja (I Am Not a Witch)



Síntomas: En un pequeño pueblo de Zambia, la niña Shula (Maggie Mulubwa) es acusada de brujería. Y como no puede (o no quiere) demostrar lo contrario, es recluida en un campamento especial donde las brujas permanecen atadas con listones blancos para que no puedan escapar volando.

Diagnóstico: Aunque no es una película de terror, ni contiene elementos sobrenaturales, No Soy Una Bruja podría interesar a algunos fans del género por su fascinante retrato de una cultura donde la brujería es un asunto serio... pero no tan serio como para no poder explotarlo económicamente.
Como ha ocurrido en el pasado y en muchas otras culturas, parecería que las acusaciones de "brujería" sirven en Zambia para quitar del camino a mujeres que interfieren con los planes de algún hombre, o para satisfacer venganzas personales. Quizás reconociendo esta desagradable verdad, las brujas no son torturadas, sino enviadas a campos de detención donde pueden trabajar para beneficio de la comunidad, lo cual puede implicar labores físicas, servir como atracciones turísticas... o utilizar sus "poderes" para ayudar a los políticos de la región. Así, la niña Shula es contratada para señalar al auténtico ladrón en un juicio improvisado; para atraer lluvia y terminar la sequía; e incluso como amuleto humano para aumentar la fama y credibilidad de funcionarios públicos que quieran impresionar a sus colegas.
La directora Rungano Nyoni examina las contradicciones de esta situación con un cierto sentido del humor, pero sin olvidar las atroces injusticias cometidas en regiones donde la tradición toma precedencia sobre la razón y los derechos humanos. Y todo eso bajo los auspicios del gobierno mismo.
Bueno, para ser justos, parece que el gobierno central está en contra del encarcelamiento de brujas; sin embargo el poder mayor reside en los gobiernos locales, donde aún existen líderes tribales con control absoluto sobre los habitantes; y como tampoco hay recursos ni personal para hacer que se cumplan las leyes federales, es más fácil dejar que cada pueblo se auto-gobierne como mejor pueda, creando las descabelladas leyes que, sin mucha averiguación, llevan a la niña Shula (Maggie Mulubwa) al campamento de brujas, donde su corta edad la hace al mismo tiempo más vulnerable, y más valiosa como evidencia de que las brujas están en todos lados, y pueden ser hasta la persona que menos imaginamos. O al menos eso es lo que el Sr. Banda (Henry B.J. Phiri), Ministro de Turismo y Costumbres, quiere que todos sigan creyendo.
Sin embargo, estas complejas dinámicas de poder se manifiestan en la periferia de la historia. La directora se enfoca simplemente en las vivencias diarias de Shula, y deja que el público emita sus propios juicios sobre este abusivo sistema de opresión patriarcal y superstición fuera de control. Para eso, la dirección de Nyoni es simple en su forma, pero rica en significado, capturando momentos casuales que revelan todo lo que necesitamos saber sobre el tratamiento de las brujas, la impotencia del gobierno central, y la influencia de burócratas que manipulan las tradiciones y costumbres para conservar su poder.
Quizás por eso el argumento formal de No Soy Una Bruja resulta un poco difuso y repetitivo... pero a fin de cuentas cumple su misión de integrar la historia de una "bruja" individual al más amplio contexto social, político y cultural que permite este tipo de injusticias en pleno siglo veintiuno. Así, Nyoni imparte una dura lección antropológica disfrazada de sátira que es al mismo tiempo sutil y contundente. Debe ser una bruja. O tan solo una audaz cineasta con una mente independiente y mucho que decir. Desafortunadamente ambas cosas son sinónimos en algunas culturas.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, June 10, 2018

Cada Día (Every Day)



Síntomas: La joven Rhiannon (Angourie Rice) se enamora de alguien (o algo) que cambia de cuerpo todos los días, lo cual complica bastante su vida; pero al mismo tiempo le enseña el potencial de una relación romántica sincera y balanceada.

Diagnóstico: Mi aversión al cine romántico generalmente me aleja de películas como Cada Día, pero en esta ocasión me dio curiosidad su inusual premisa, salpicada con leves toques de ciencia ficción que, si bien nunca se exploran satisfactoriamente, al menos añaden un poco de misterio y profundidad emocional a lo que de otro modo sería un rutinario y tedioso romance adolescente.
Rhiannon es una joven normal y razonablemente feliz, con un novio funcional pero a veces indiferente. Entonces, en circunstancias demasiado complicadas para explicar, Rhiannon conoce a una extraña entidad llamada "A" (interpretada por múltiples actores) que despierta cada día ocupando el cuerpo de una persona distinta, geográficamente cercana al cuerpo del día anterior. Entonces Rhiannon y A desarrollan un insólito romance que no solo les ayuda a madurar, sino que explora la fluidez de la sexualidad (dentro de los límites de la clasificación PG-13, desde luego) y la universalidad del amor, no como la abstracción cursi y unidimensional del cine romántico, sino como parte esencial e impredecible de la experiencia humana.
La joven actriz Angourie Rice (quien se robó la película The Nice Guys bajo las narices mismas de Russell Crowe y Ryan Gosling) se revela como una talentosa protagonista, natural y sincera, cuya expresividad trasciende las inevitables limitaciones dramáticas de Cada Día (basada en la novela Every Day de David Levithan). Ojalá Rice encuentre proyectos futuros en géneros más ambiciosos, donde pueda explotar ese talento, en vez de refugiarse en el ingrato mundo de las "chick flicks" (no lo digo como insulto)(bueno, tal vez un poco).
Con tantas encarnaciones de A, no queda mucho tiempo para dedicar a los personajes secundarios, aunque Maria Bello y Debbie Ryan tienen algunas escenas simpáticas como la madre y hermana (respectivamente) de Rhiannon, cuya extraña aventura empieza a causar preocupación en el hogar, ya de por sí tenso por una Tragedia del Pasado© (la cual, por cierto, parece que conducirá a una revelación sorpresiva sobre la naturaleza de A, pero resulta ser una falsa alarma, y solo sirve para darle un poco de textura a la insípida vida doméstica de Rhiannon).
Por el lado "serio", Cada Día incluye provocativas discusiones sobre la ética de "tomar prestados" cuerpos ajenos para mejorar sus vidas... ¿tiene A el derecho a proporcionar ayuda que nadie le pidió? ¿O es mejor respetar las decisiones de los demás, incluso si terminarán en tragedia? Desafortunadamente no hay tiempo para reflexionar sobre tales cuestiones, ya que el romance tiene prioridad y el director Michael Sucsy necesita encontrar un final que resuelva los imposibles retos que enfrenta la pareja, y al mismo tiempo imparta las lecciones necesarias para respaldar su mensaje de respeto y tolerancia. A fin de cuentas creo que lo consigue, pero me hubiera gustado encontrar más respuestas a las grandes preguntas que plantea Cada Día, en vez de reducir todo ese potencial filosófico a una amable pero superficial telenovela adolescente.
De cualquier modo Cada Día merece una recomendación por su ambición ideológica, su importante mensaje, y porque el romance funciona por sí mismo... aunque confieso que no soy la persona ideal para evaluar este aspecto de la cinta. Pero el simple hecho de que me haya mantenido despierto hasta el final (cuando otros romances me duermen casi de inmediato) me hizo admirar lo que lograron Michael Sucsy y su capaz elenco. O tal vez ya estoy viejo y mi corazón se está reblandeciendo un poco. Debe ser por toda la comida chatarra que consumo.
Calificación: 8

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