Monday, November 23, 2020

El Día del Fin del Mundo (Greenland)



Síntomas: Durante una catástrofe natural que podría extinguir la civilización, el ingeniero John Garrity (Gerard Butler) trata de salvar a su familia.

Diagnóstico: El Día del Fin del Mundo tiene la distinción de ser la película de desastre más aburrida que he visto en mi vida. Al mismo tiempo podría ser una de las más realistas, pues sus personajes no son nobles líderes ni estoicos científicos tratando de evitar el apocalipsis, sino una familia normal atrapada en el caos del colapso social, los ignotos designios de la naturaleza, y la amenaza de individuos sin escrúpulos que están dispuestos a todo para sobrevivir. En otras palabras, El Día del Fin del Mundo mantiene el drama a un nivel íntimo y personal, relegando el cataclismo (y, por lo tanto, los efectos especiales) a segundo plano, para enfocarse en un hombre que trata de mantener viva y unida a su familia.
En el contexto del aparatoso cine de desastre tradicional, esta estrategia es bastante original; e incluso diría que el director Ric Roman Waugh (Angel Has Fallen) y el guionista Chris Sparling (Buried) encontraron ingeniosas maneras de complicar la situación para sustentar dos horas de acción y persecuciones mientras el mundo se derrumba alrededor de John y su familia. Sin embargo, la ejecución del concepto me pareció tediosa y difusa, con demasiadas tangentes que distraen nuestra atención y nos desvían de la narrativa principal.
También podría atribuir el problema al elenco, no porque sus actuaciones sean intrínsecamente malas (aunque tampoco son buenas), sino porque se sienten como títeres con mínima motivación e iniciativa para solucionar las múltiples crisis del fin del mundo. A pesar de los enormes retos que enfrentan, todo se resuelve por azar, o por simple capricho de un libreto casi libre de tensión. Por mucho que Gerard Butler gesticule durante las peleas, por mucho que Morena Baccarin llore, y por más angelical que quiera verse el niño Roger Dale Floyd, nunca se sienten realmente integrados a las tragedias que los rodean. Como contraste puedo señalar al magnífico Scott Glenn, quien tiene un pequeño papel (cuando mucho cinco minutos), y termina robándose la película. Su carisma e intensidad son hipnóticos, pero solo nos recuerdan la insipidez general de los actores principales que difícilmente capturan nuestra atención.
Por el lado positivo, El Día del Fin del Mundo mejora un poco en el tercer acto, cuando se terminan las digresiones y la historia por fin encuentra una dirección concreta. Además, vale aclarar, ahí es donde empezamos a disfrutar el espectáculo visual que habitualmente acompaña este género, con grandes explosiones, stunts, y épicas secuencias de destrucción masiva. No estoy diciendo que los efectos especiales sean indispensables para hacer una buena película apocalíptica (como referencia puedo señalar algunos notables desastres minimalistas, como Right at Your Door, Cargo y I Think We're Alone Now); pero cuando todo lo demás falla, al menos podemos confiar en la magia digital para rescatar la experiencia.
Francamente no sé si treinta buenos minutos al final compensan hora y media de bostezos (sí, la película dura dos horas); pero El Día del Fin del Mundo gana puntos por atreverse a cambiar el paradigma, desafiando expectativas y tratando de rescatar lo que el cine de desastre casi siempre ignora: el drama humano. Ojalá hubiera sido mejor drama, con mejores humanos y un libreto más disciplinado; pero al menos lo intentaron. Solo por eso merece respeto.
Calificación: 6.5

IMDb

Sunday, November 22, 2020

Mortal (Torden)



Síntomas: En una estación de policía noruega, la psicóloga Christine Aas (Iben Akerlie) interroga al vagabundo Eric Bergland (Nat Wolff) para averiguar si estuvo involucrado en la muerte accidental de un joven; entonces descubre que el paciente es más peligroso de lo que aparenta.

Diagnóstico: El director noruego André Øvredal tuvo un excelente debut con la cinta de "found footage" Troll Hunter (2010); gracias a ese éxito internacional logró infiltrarse en la industria "indie" de los Estados Unidos, donde confirmó su talento con The Autopsy of Jane Doe, una de las mejores películas de terror del 2016 (en mi humilde opinión); y posteriormente fue contratado por el prestigioso estudio Lionsgate para colaborar con Guillermo del Toro en la fantasía infantil Scary Stories to Tell in the Dark... con mediocres resultados. Tal vez este semi-fracaso le dejó un mal sabor a Øvredal, y decidió regresar a su país natal para filmar Mortal, aprovechando todo lo que aprendió en los Estados Unidos... lo cual fue igualmente bueno y malo.
Por el lado positivo, Mortal revive conceptos clásicos de la mitología nórdica y los transporta al presente con gran imaginación y una perspectiva religiosa que encontré muy interesante. Hoy le llamamos "mitología", pero en su momento fueron parábolas y deidades que dictaban (figurativamente)(o tal vez literalmente) la conducta de los habitantes en gran parte de Europa, e impulsaban la expansión territorial motivada por devoción espiritual. ¿Qué pasaría si esas "leyendas" fueran ciertas, y por alguna razón revivieran en el siglo veintiuno?
No quiero entrar en más detalles porque Mortal maneja términos y nombres comunes en la cultura occidental, y podría inspirar expectativas muy distintas a la intención de la película. Solo diré que Mortal funciona mejor en sus propios términos, sin compararla con el moderno cine de acción.
Pasando al lado negativo, Øvredal incorporó en su fábula noruega toda clase de clichés y fórmulas hollywoodenses, con el fin de incrementar el potencial económico de la película en el mercado internacional; pero esta cuestionable estrategia le robó gran parte de la originalidad y "sabor" cultural que podría haber distinguido a Mortal de otras fantasías con bases realistas. Como ejemplos de esos clichés puedo mencionar la incomprensible conexión instantánea que surge entre la psicóloga Christine Aas (Iben Akerlie) y el anti-héroe Eric Bergland (Nat Wolff). Su forzada relación se siente como una reliquia ochentera, cuya única justificación es tener una pareja atractiva como protagonistas de la película. Y lo mismo aplica al arbitrario origen de Eric, nacido en los Estados Unidos (e interpretado por un actor americano) que decidió buscar a sus antepasados en Noruega, donde le ocurrió... algo extraño. Para ser justos, es posible que Øvredal haya involucrado a los Estados Unidos para añadir un mensaje político. Como siempre, el gobierno americano quiere interferir en los asunto de otra nación, y aunque sus intenciones sean buenas (muy debatible), terminan empeorando la situación. Aunque, francamente, este supuesto "mensaje" es bastante débil, y hubiera dado lo mismo emplear militares noruegos como perseguidores de Eric y Christine. Otro ejemplo: el asunto del niño en el hospital; el peor tipo de manipulación sentimental que sale de la nada para establecer la nobleza del protagonista (por si teníamos dudas).
Y, así como esas, hay muchas pequeñas distracciones que empañan los aciertos de Mortal y traicionan su legado cultural, resultando en un insulso híbrido que "ni es de aquí ni es de allá". Pero, bueno... afortunadamente Øvredal sigue siendo un talentoso director, con un sólido estilo visual y capacidad para incorporar elementos fantásticos en la prosaica vida cotidiana sin perder los mejores atributos de ambos mundos. Mortal no me pareció mala; pero pudo ser mejor si tuviera más confianza en sus propias habilidades. Igual que le ocurrió a Eric.
Calificación: 7

IMDb

Friday, November 20, 2020

The Dark and the Wicked



Síntomas: Louise Straker (Marin Ireland) y su hermano Michael (Michael Abbott Jr.) regresan a la granja familiar para ayudar a su madre con los cuidados de su padre enfermo. Entonces Louise empieza a sospechar que la condición de su padre podría tener un origen sobrenatural.

Diagnóstico: Creo que The Dark and the Wicked es una sobresaliente experiencia de terror... pero también es un relato flojo e incompleto que demuestra las limitaciones del director Bryan Bertino (The Monster) en su faceta de escritor.
El problema es que The Dark and the Wicked no cuenta una historia, sino simplemente establece una situación: Louise (Marin Ireland) y su hermano Michael (Michael Abbott Jr.) visitan la granja de sus padres durante una crisis familiar, y descubren indicios de una presencia sobrenatural. Eso es todo. El misterio nunca avanza, la trama se mantiene estática, y el único progreso consiste en la aceptación de los fenómenos paranormales por parte de los escépticos hermanos.
Por el lado positivo... todo lo demás. Bertino es un auténtico maestro del suspenso, creando escenas terroríficas y perturbadoras que alcanzan altos niveles de tensión. La atmósfera obtenida por las agrestes locaciones rurales (filmadas en una auténtica granja de Texas) y la cinematografía de Tristan Nyby evoca el más puro "gótico sureño", donde el aislamiento y la sofocante rutina contribuyen a la fermentación de resentimientos familiares que pueden adoptar una forma inesperada... por ejemplo, la fría actitud de una madre decepcionada por los hijos que buscaron su fortuna lejos de la tierra que los vio crecer.
Ese mudo rencor subraya el melodrama causado por el irracional comportamiento de la madre y la ambigua condición del padre. Entonces empiezan las manifestaciones sobrenaturales, y The Dark and the Wicked se transforma en una pesadilla viviente que trasciende la clásica fórmula de "casa embrujada" para atacarnos con imágenes y sonidos que no solo aterrorizan a los personajes, sino que ofrecen indicios de algo más agresivo y peligroso que una simple enfermedad.
La diestra combinación de horror, drama y suspenso justifica una entusiasta recomendación para The Dark and the Wicked como una de las más intensas películas de terror del año; incluso podría ganar el calificativo de "joya oculta". Sin embargo, como dije, la ausencia de una historia formal vuelve la película ocasionalmente cansada y repetitiva, con muchos "sustos" de alto impacto, pero poca evolución narrativa. Y si a eso añadimos un final abrupto, tenemos como resultado una película que decepciona en un nivel, al mismo tiempo que satisface en muchos otros.
El factor que cambia la balanza al lado positivo son las actuaciones del reparto entero. Julie Oliver-Touchstone es la madre de familia acostumbrada a sufrir en silencio... aunque todo tiene un límite. Michael Abbott Jr. (The Death of Dick Long) es el hermano dividido entre las responsabilidades de dos familias; y Xander Berkeley es el sacerdote local, cuya religión le permite aceptar la influencia de espíritus (o tal vez demonios) en la granja de la familia Straker.
Sin embargo le toca a Marin Ireland cargar con el peso de la película en el papel de Louise, y su desempeño es simplemente espectacular. The Dark and the Wicked es su tercera película de terror en este año (las otras dos fueron Light From Light y The Empty Man), y nunca decepciona con su implacable convicción y absoluta honestidad emocional. Realmente es una actuación de premio; lástima que la "Academia" (y demás autoridades cinematográficas) tienen un prejuicio muy grande contra el género fantástico.
Por eso depende de los fans encontrar y apoyar películas como The Dark and the Wicked. A pesar de su rudimentario argumento, Bertino cumplió con gran éxito su misión de aterrorizarnos y plantar una deliciosa paranoia existencial en nuestra conciencia. Cuando el horror de la pantalla se filtra en nuestra realidad significa que la película cumplió su cometido.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, November 18, 2020

Kajillionaire



Síntomas: La joven Old Dolio Dyne (Evan Rachel Wood) y sus padres Robert y Margaret (Richard Jenkins y Debra Winger) viven como pueden en la ciudad de Los Ángeles, cometiendo pequeños robos y haciendo fraudes menores. Entonces reclutan a Melanie (Gina Rodriguez) para dar un "gran golpe", y la dinámica de la familia empieza a cambiar.

Diagnóstico: A pesar de que Kajillionaire es apenas su tercera película (las dos primeras fueron Me and You and Everyone We Know, del 2005, y The Future, del 2011), la directora Miranda July muestra una impresionante evolución como artista y creadora de historias aparentemente frívolas, pero con densos temas que fluyen bajo la superficie, motivando a sus personajes para crear (o encontrar) vínculos afectivos que les den sentido a sus patéticas vidas.
Creo que Kajillionaire tiene múltiples niveles que cada espectador puede analizar a su gusto; pero su premisa básica me recordó algunas películas de recientes manufactura: una familia rechaza las reglas de la sociedad y decide forjar su propio estilo de vida, desechando los vicios de la civilización para enfocarse en las cosas más importantes... aunque eventualmente descubren que esa independencia tiene un precio más elevado del que imaginaron. Los personajes de cintas como Captain Fantastic, The Glass Castle y Leave No Trace buscaron esa nueva vida en el bosque, donde podían sobrevivir con los frutos de la naturaleza; mientras que los personajes de Kajillionaire permanecen en la "jungla de asfalto", recogiendo las migajas que derrama una sociedad opulenta y despilfarradora que no conoce el auténtico valor de las cosas.
Por el contrario, Margaret y Robert Dyne (Debra Winger y Richard Jenkins) conocen el valor de todo, lo cual les permite sobrevivir con pequeños robos y fraudes comerciales (por ejemplo: roban una corbata, buscan en la basura un recibo de una tienda de ropa, y "devuelven" la prenda a cambio de dinero en efectivo). Y, como ya no son jóvenes, se apoyan en su hija Old Dolio (Evan Rachel Wood) para ejecutar la parte física de sus "golpes". Entonces conocen casualmente a Melanie, una joven sin rumbo que encuentra fascinantes a estos inofensivos forajidos urbanos, y deciden colaborar en un ambicioso plan. Sin embargo Old Dolio empieza a sentirse desplazada por la intrusa... o tal vez está descubriendo las grietas en la existencia que le impusieron sus padres.
Me gustó mucho Kajillionaire, pero admito que es una película difícil de digerir, sobre todo al principio, cuando July nos sumerge sin explicación alguna en las vidas de Robert, Margaret y Old Dolio (el origen de ese inusual nombre demuestra el espíritu emprendedor de sus padres). El comportamiento de la familia Dyne es tan bizarro que cuesta trabajo aceptarlos como personas reales; sin embargo el increíble desempeño de los actores eventualmente derrumba nuestros prejuicios culturales para revelar el carácter y emociones de la familia Dyne, reprimidas por muchos años de austeridad y de sacrificar las pequeñas alegrías de la vida cotidiana. Son libres y dueños de su destino... ¿pero serán felices?
Kajillionaire ocupa un ambiguo limbo entre drama y comedia. Old Dolio y su familia nos hacen reír con rutinas surrealistas que desafían cualquier razonamiento convencional; pero todo tiene una causa oculta (y a veces obvia) que nos invita a cuestionar nuestras propias rutinas, tal vez igualmente absurdas, aunque parecen "normales" bajo la hipnótica influencia del consumismo. Al mismo tiempo, la ineptitud social de Old Dolio parece graciosa, hasta que reflexionamos sobre los traumas psicológicos que condujeron a ese resultado. Y ni siquiera he mencionado los constantes temblores de Los Ángeles, la espuma en la pared, ni el viaje a Nueva York.
En resumen: Kajillionaire me pareció la mejor película de Miranda July... pero su extrema excentricidad me impide darle una recomendación universal. Estimo que los seguidores de esta directora apreciarán la evolución que mencioné al principio; y quizás los fans del "cine raro" encontrarán más fácil asimilar la intención de la película. Sin embargo el resto del público podría quedar decepcionado por una "comedia" con incongruentes elementos que no inspiran risas, sino incómodas preguntas sobre lo que consideramos "normal". Por otro lado, el mejor escapismo siempre incluye un poco de reflexión; es como el azúcar que disfraza la amargura de la medicina.
Calificación: 9

IMDb

Sunday, November 15, 2020

Nobody Sleeps in the Woods Tonight (W Lesie Dzis Nie Zasnie Nikt)



Síntomas: Varios estudiantes se disponen a pasar unos días en el campamento "Adrenalina", donde están prohibidos los teléfonos y el Internet para fomentar la conversación y la actividad física. Entonces alguien empieza a matarlos, y no pueden pedir ayuda.

Diagnóstico: El cine de terror es el embajador cultural del mundo... al menos en mi experiencia personal. Gracias a mi afición por este género he visto películas de países que jamás hubiera imaginado, como Irán, Israel, Indonesia, y hasta México (ja, ja). Y ahora le toca el turno a Polonia con la película Nobody Sleeps in the Woods Tonight, un relato de "horror rural" simple pero entretenido (al estilo de Wrong Turn), con excelentes locaciones, adecuado "gore", y un sentido del humor ligeramente "meta" para indicar que no debemos tomarlo en serio.
Afortunadamente el director Bartosz M. Kowalski no utiliza el humor como excusa para hacer una película mediocre. Por el contrario, Nobody Sleeps in the Woods Tonight cuenta con sólida dirección y excelentes valores de producción, conjugando suspenso con personajes simpáticos y vulnerables que nos atrapan en su lucha por sobrevivir. Además, el origen de los villanos fue ciertamente innovador; hasta pensé por un momento que Nobody Sleeps in the Woods Tonight tomaría una inesperada desviación por territorio desconocido... pero no fue así. Simplemente la clásica confrontación de jóvenes urbanos contra maniáticos campestres, con toda la sangre y violencia que ello implica.
No revelaré víctimas ni sobrevivientes (tampoco es difícil adivinarlo), pero entre los papeles principales destacan Michal Lupa como Julek, el obligatorio "geek" que les explica a sus compañeros las reglas del horror (no separarse, no investigar, evitar el sexo, etc.)... las cuales desde luego nadie obedece. Zosia Wolksa (Julia Wieniawa) es la chica insegura y retraída con una tragedia en su pasado; Aniela (Wiktoria Gasiewska) es la rubia vanidosa obsesionada con las "selfies"; y la Srita. Iza (Gabriela Muskala) es la supervisora adulta que tarda demasiado en reconocer que, en efecto, algo raro está pasando en el Campamento Adrenalina. El libreto no exige actuaciones de premio, pero todos hacen un trabajo decente y afrontan con aplomo sus variadas formas de ejecución (el asunto de la lengua fue particularmente memorable).
Los efectos especiales están bien hechos aunque, francamente, yo esperaba más sangre y brutalidad. Si el director aceptó de antemano los clichés del horror rural, ¿por qué no llevarlos tan lejos como fuera posible? Pero, bueno, al menos los villanos son realmente monstruosos, con suficiente carácter para convertirse en genuinos personajes, en vez de servir como amenazas anónimas sin personalidad ni motivación. No diré que inspiran lástima... pero podemos comprender su mala actitud y tendencias antisociales.
Creo que Nobody Sleeps in the Woods Tonight (disponible en Netflix) fue al mismo tiempo más y menos de lo que yo esperaba. El argumento sigue una ruta bien definida, pero genera buenos momentos de tensión. Kowalski y su capaz elenco añaden un poco de drama y comentario social como complemento del horror; y al final nos dejan con la posibilidad de una secuela que me gustaría ver, sobre todo si dedica más tiempo a explorar el enigmático origen de los villanos. En resumen, puedo recomendar Nobody Sleeps in the Woods Tonight como pasatiempo desechable con algunos astutos guiños para fans del horror; pero hasta los neófitos en la materia podrán apreciar sus grotescas virtudes. Y más grotescas criaturas.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, November 13, 2020

Possessor



Síntomas: La asesina a sueldo Tasya Vos (Andrea Riseborough) utiliza avanzada tecnología para controlar remotamente a individuos inocentes que matan por ella. Pero su más reciente trabajo se complica y pone en peligro su identidad.

Diagnóstico: El director Brandon Cronenberg está siguiendo los pasos de su padre David Cronenberg, pero en una tangente más analítica y experimental para complementar su afinidad por el horror orgánico. Su primera película, Antiviral, me pareció una creativa denuncia del culto a la fama, expresada en términos muy originales (el tráfico ilegal de enfermedades contraídas por celebridades). Y ahora Possessor dirige la atención de Cronenberg (hijo) hacia temas más controversiales, como identidad sexual, privacidad, y la ilusión del individualismo; y todo ello envuelto en un thriller criminal bañado en sangre y luces de colores. En otras palabras: una experiencia única que recordaré más por su exuberancia visual que por su ambiguo mensaje. Las ideas son buenas, pero en este caso ganó el "gore"... lo cual no tiene nada de malo.
El concepto básico de Possessor me pareció fenomenal (y tal vez fue inspirado por una memorable historia del comic The Invisibles): Tasya Vos pertenece a una misteriosa organización especializada en eliminar víctimas de alto perfil por medio de "títeres" humanos, cuyos cuerpos son temporalmente ocupados por la conciencia de agentes que pueden matar con impunidad. Sin embargo, el proceso de posesión es peligroso para la integridad mental de los agentes, como descubre Tasya cuando ocupa el cuerpo de Colin Tate (Christopher Abbott), un traficante de droga que tiene acceso a John Parse (Sean Bean), el presidente de una poderosa empresa informática especializada en espiar a sus clientes para obtener datos mercadológicos.
Como puede suponerse con esa descripción, el principal problema de Possessor es una ambición temática desproporcionada con su modesta manufactura. Cronenberg tiene material para dos o tres películas (ni siquiera he mencionado la compleja situación familiar de Tasya, ni el disfuncional romance de Colin con la hija del magnate), pero se ve obligado a dejar todo "a medias" porque no hay suficiente tiempo para desarrollar tantas sub-tramas en noventa fugaces minutos.
Aún así, siempre será preferible una película con exceso de ideas, incluso si no se aprovechan al máximo. Además, en el caso particular de Possessor, el bombardeo sensorial basta para mantener al espectador en constante suspenso, rematado por grotescos actos de violencia capturados por Cronenberg con una mezcla de morbo y visión artística que me dejó emocionalmente exhausto y visceralmente satisfecho.
El asunto de la organización secreta establece un fascinante misterio que me hubiera gustado explorar con mayor detalle. Es como una versión maligna de Mission: Impossible con toques de ciencia ficción que inspiran más preguntas que respuestas.
Por otro lado seguimos el deterioro psicológico de Tasya, quien sufre lagunas mentales a consecuencia de las "posesiones" que la obligan a cambiar de identidad en cada misión. Su jefa Girder (Jennifer Jason Leigh) tiene protocolos de diagnóstico para evitar que Tasya pierda la noción de su propia persona... pero solo sirven si ambas partes son totalmente honestas, lo cual es muy dudoso en un oficio tan peligroso.
Finalmente tenemos la bizarra relación entre el "dealer" Colin y su novia Ava (Tuppence Middleton), la hija del empresario que Tasya debe asesinar. La presencia de una conciencia femenina en el cuerpo de Colin altera la dinámica romántica con Ava, provocando algunos de los más perversos momentos de Possessor... lo cual digo como un halago.
Y, bueno, hay tantos elementos compitiendo por nuestra atención que Possessor se siente de algún modo incompleta... como un largo "trailer" de una serie televisiva que me encantaría ver. Pero incluso en esta forma inconclusa fue una de las películas más interesantes y provocativas que he visto este año... y todo eso antes de llegar al espectacular "gore" (creado por el artista Dan Martin) que nos brinda algunas de las muertes más grotescas del horror contemporáneo (algunas de las cuales, advierto, podrían afectar al público más sensible).
Pero, a fin de cuentas, eso es exactamente lo que yo esperaba en una película con el nombre "Cronenberg" en los créditos. David revolucionó el horror cinematográfico en los ochentas, y es un placer descubrir que su hijo Brandon comparte las mismas malsanas tendencias. Por esa razón declaro inválida cualquier comparación futura entre padre e hijo. Brandon Cronenberg ganó mi confianza como un gran director, sin importar su legado genético. Habiendo dicho eso... necesitamos una actualización de Videodrome para el Nuevo Orden Digital contemporáneo. Tan pronto como sea posible, por favor.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, November 11, 2020

His House



Síntomas: Los refugiados sudaneses Bol Majur (Sope Dirisu) y su esposa Rial (Wunmi Mosaku) llevan mucho tiempo atrapados en el proceso inmigratorio de Inglaterra; pero finalmente el gobierno les asigna una pequeña casa de interés social, donde podrán vivir mientras se regulariza su situación. Y entonces descubren que no están solos.

Diagnóstico: Aunque His House se desarrolla como una clásica historia de "casa embrujada", el auténtico terror no son los fantasmas, sino en las experiencias de los refugiados que huyeron de sus países natales en busca de un futuro más próspero (o menos peligroso) para sus familias. Parece una extraña combinación de temas, pero el director Remi Weekes encontró la manera de conectarlos con gran impacto emocional dentro de un fascinante contexto cultural, y con un importante mensaje que tarda un poco en revelarse... pero cuando llega es absolutamente devastador. Como dice uno de los personajes: "nuestros fantasmas siempre nos acompañan"; no importa si se trata de auténticos espíritus, o las cicatrices psicológicas del pasado.
Para lograr esto, Weekes añadió inesperada dimensión al clásico melodrama de una casa embrujada, apoyándose en un reparto que, sin necesidad de palabras, nos contagia el terror de sus vidas cotidianas... no porque los "fantasmas" sean horribles (lo son), sino por todo lo que representan.
En los papeles principales Sope Dirisu y Wunmi Mosaku ofrecen su versión de la pareja disfuncional cuyos conflictos personales se intensifican a consecuencia de los disturbios paranormales (como hemos visto en incontables películas de terror). Generalmente la fórmula requiere que uno de los esposos sea creyente y otro escéptico; sin embargo Bol y Rial aceptan sin dificultad la situación... aunque no necesariamente las causas. Y también destaca Matt Smith (el 11º Doctor Who) como un agobiado trabajador social que quiere ayudar a los esposos Majur, aunque no puede aceptar sus "supersticiones" como razón válida para cambiarlos de casa. Weekes podría haber utilizado a Smith como un clásico villano burocrático... una personificación de la crueldad y negligencia institucional que infesta el gobierno inglés (y de muchos otros países, lamentablemente). Sin embargo Weekes aprovecha la simpatía de Smith para indicar que el problema es más profundo, y no depende de funcionarios individuales, sino de una obsoleta infraestructura que a veces causa más daños que beneficios.
Los valores técnicos de His House desafían su modesto presupuesto gracias al ingenio y la experiencia de la productora BBC Films (aunque la película fue adquirida por Netflix). La cinematografía y el diseño de producción encuentran creativas (y tenebrosas) maneras de presentar las entidades que invadieron la casa (¿o será tan solo la imaginación de los ocupantes?) Los efectos especiales (casi todos prácticos, con oportunas intervenciones digitales) muestran lo mínimo necesario para atemorizarnos y dejar que nuestra imaginación se encargue del resto. Finalmente, mención especial para el excepcional diseño de sonido, una manera económica y eficiente de crear atmósfera y crispar los nervios. A veces un sutil repiqueteo metálico sugiere cosas peores que el mejor maquillaje prostético (PELIGRO: hipérbole de cuestionable veracidad).
Sin embargo, como dije, lo importante es el potente subtexto que inspira escalofríos mientras denuncia un grave problema global que probablemente empeorará antes de que vislumbre una mejoría. Creo que His House es una de las más importantes obras del "horror metafórico", donde se replantean los clichés del género como herramientas para contar historias más complejas y relevantes para la sociedad contemporánea... pero sin descuidar los atributos básicos de una buena historia de terror. Primero llega el susto, y después la reflexión.
Calificación: 9

IMDb

Monday, November 9, 2020

Estación Zombie 2: Península (Train to Busan Presents: Peninsula)



Síntomas: Después de una devastadora epidemia zombie (como vimos en Train to Busan), la península coreana quedó aislada del resto del mundo, y los sobrevivientes buscaron refugio en los países vecinos. Pero ahora, cuatro años después, un grupo armado regresa a la zona de cuarentena para recuperar un camión con un valioso cargamento.

Diagnóstico: Como decía mi abuelo: "En todos lados se cuecen habas". A pesar de las excelentes películas producidas recientemente en Corea del Sur, Estación Zombie 2: Península demuestra que también son capaces de realizar secuelas mediocres e innecesarias que no se parecen en nada a sus brillantes predecesoras. Es una lástima, ya que Estación Zombie 2: Península tiene una sólida premisa y recursos económicos para crear impresionantes paisajes de decadencia urbana, feroces multitudes de zombies, y adecuada violencia para satisfacer a los fans del "gore" y la acción (todo lo cual, por cierto, contradice el minimalismo de la cinta original). Sin embargo nada de eso bastó para rescatar un argumento plano y difuso, donde rara vez encontramos personajes con suficiente fuerza para sostener la película. En resumen: será mejor olvidar Estación Zombie 2: Península, y regresar a la precuela animada Soul Station, donde realmente se conservaron los valores y mensajes de Train to Busan (y aquí viene el gran twist: todas fueron dirigida por Sang-ho Yeon; ¿qué demonios le habrá pasado?)
Para ser justos, Estación Zombie 2: Península empieza y termina razonablemente bien, pero su desarrollo es cansado y previsible. Al principio nos muestra la migración masiva de refugiados coreanos hacia países como Japón y China; y posteriormente encontramos al ex-militar Jung-seok (Dong-Won Gang) viviendo en los márgenes de la sociedad de Hong Kong con su cuñado (¿creo?) Chul-min (Do-Yoon Kim). Entonces un líder criminal les encomienda la misión (junto con otros dos refugiados) de navegar en secreto al muelle de Incheon en Corea del Sur para recuperar un camión lleno de dinero, producto de algún negocio ilegal que fue interrumpido por la infestación de zombies; pero, desde luego, el viaje no será tan fácil ni rápido como les habían prometido.
Estación Zombie 2: Península toma prestados elementos de la incomprendida cinta Doomsday (que a su vez fue una ensalada de ingredientes ochenteros), así como la clásica Escape From New York (o, para que sea más apropiado el nivel de calidad, diría Escape From LA). Jung-seok y Chul-min se separan y terminan en comunidades rivales, mostrando dos distintas estrategias para sobrevivir en una ciudad consumida por los zombies. Sin embargo cualquier insinuación de comentario social o alegoría política queda rápidamente olvidada a favor de huecas secuencias de acción y animación de baja calidad que constantemente rompe la realidad de la película. Aclaro: los escenarios digitales me parecieron impresionantes, con pasmoso nivel de detalle en el modelado de calles abandonadas y edificios derruidos. Pero la animación de elementos individuales resulta horrible, en particular las persecuciones automovilísticas que parecen salir de algún videojuego noventero. Los vehículos se mueven demasiado rápido y carecen de gravedad e inercia, inspirando risas en vez de emoción.
Los zombies digitales son ligeramente mejores, pero solo por la ambientación nocturna que oculta la artificialidad de sus movimientos. Y la mencionada sangre es más frecuente que en Train to Busan, pero tampoco alcanza la abundancia y virtuosismo de, por ejemplo, I Am a Hero.
Tal vez Estación Zombie 2: Península sería aceptable como una genérica cinta de acción/horror. Sin embargo, como continuación de una de las mejores historias de zombies realizadas en este siglo, fue una resonante decepción que empaña la franquicia, y probablemente extinguirá el entusiasmo del público por futuras secuelas.
Como dije: clásico error de Hollywood trasplantado a la floreciente industria cinematográfica de Corea del Sur. Solo queda esperar que aprendan la lección con esta mala experiencia, antes de que algún genio intente hacer Parasite 2: Back to the Basement.
Calificación: 6.5

IMDb

Sunday, November 8, 2020

The Captain (Zhong Guo Ji Zhang)



Síntomas: Durante un vuelo rutinario de China a Tibet, el Capitán Liu Changjian (Hanyu Zhang) enfrenta problemas que podrían retrasar su llegada al cumpleaños de su hija. Y también podrían matar a los 119 pasajeros a bordo de su avión.

Diagnóstico: Antes que nada conviene advertir que The Captain no pertenece al cine de acción, ni es una "película de desastre" en el sentido convencional... aunque incluye elementos de ambos géneros. La trama está inspirada en eventos reales ocurridos en Mayo del año 2018, y el director Andrew Lau (sí, la leyenda de Hong Kong) se esmera en mantener el mayor realismo posible, no solo para hacer la película más interesante, sino como una forma de homenaje a los valerosos pilotos y sobrecargos que participaron en este fatídico vuelo.
Esto significa que no veremos aparatosos "stunts", ni audaces rescates, ni perritos en peligro (hay un adorable cachorro, pero se queda en tierra firme). Por el contrario, el libreto explora los múltiples aspectos de un incidente aéreo, visitando la torre de control, centros de pronóstico meteorológico, y hasta un grupo de fanáticos de la aviación que interceptan las comunicaciones del vuelo 8633 de Sichuan Airlines, y son los primeros civiles en enterarse del problema. En otras palabras, The Captain evita la simple fórmula de los desastres cinematográficos para enfocarse en la disciplina técnica y humana que mantiene a los aviones en vuelo, así como los procedimientos que entran en acción cuando se presenta una crisis.
Y, desde luego, no puede faltar un poco de melodrama personal en The Captain para establecer múltiples puntos de conexión emocional con el espectador, desde la relación del Capitán Liu Changjian (Hany Zhang) con su esposa e hija, hasta el incipiente romance entre el co-piloto Xu Yichen (Hao Ou) y la azafata Huang Jia (Tian'ai Zhang), por no mencionar la proverbial prueba de fuego para el novato oficial de vuelo Liang Dong (Jiang Du), quien comienza con la arrogancia de la juventud y termina con la humildad de un veterano. Incluso diría que The Captain llega al extremo de la cursilería en un par de ocasiones... pero podemos disculparlo en vista del notable resultado en los demás aspectos de la producción.
Además de las sobrias actuaciones y eficiente dirección de Lau, podemos contar con excelentes imágenes de aviones en vuelo que esfuman la línea entre efectos visuales y elementos prácticos. Solo algunas tomas revelan su origen digital por las imposibles ubicaciones de la cámara... pero, por lo demás, es muy fácil confundir la realidad con la ilusión.
Igualmente disfruté los recorridos por varias oficinas de monitoreo aéreo (incluyendo instalaciones militares), donde los especialistas en radar y telemetría intentan encontrar el vuelo 8633 cuando pierde contacto con el aeropuerto. Como dije al principio, The Captain no es una película de acción, e incluso podría parecer lenta por todo el tiempo que Lau dedica a los preparativos del vuelo (pasan más de veinte minutos antes de que despegue el avión)(clásico retraso de línea aérea, ja, ja), pero me pareció tiempo bien invertido para apreciar la meticulosa inspección que precede el despegue de estas aeronaves repletas de pasajeros, cuyas vidas dependen de la experiencia, pericia y compromiso del personal técnico. O al menos así quiere Lau presentar a la industria aérea china. Habiendo volado en aerolíneas mexicanas, no estoy seguro de que la misma atención al detalle se aplique en todo el mundo.
Hablando de China, hay un detalle que llamó mi atención al principio de la película. Durante una junta con la tripulación del vuelo, el Capitán pregunta: "¿Quién pertenece al Partido Comunista?" Algunos alzan la mano y otros no. Y eso es todo. No vuelve a mencionarse en el resto de la película, ni parece tener influencia en el argumento ¿Consideran bueno o malo pertenecer al partido? ¿Fue un comentario político del director? ¿O una denuncia de la politización de actividades donde la afiliación no debería tener relevancia alguna? No sé. Pero me causó mucha curiosidad.
Entonces, The Captain no fue una imitación china de la franquicia setentera Airport, donde siempre había una bomba, una colisión en pleno vuelo (Airport '75) o un atentado (The Concorde: Airport '79). En vez de eso The Captain ofrece una mesurada y fascinante dramatización de un evento real donde la crisis no fue complicada ni espectacular... y aún así representó inmenso peligro por los factores involucrados. Habiendo dicho eso, les recuerdo que volar sigue siendo la forma de transporte más segura. Siempre y cuando nadie tosa o estornude en pleno vuelo.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, November 6, 2020

Uncle Peckerhead



Síntomas: La banda punk DUH planea una gira para promover su primer "demo", pero su vehículo es confiscado por falta de pagos. Entonces encuentran un amable anciano llamado Peckerhead (David Littleton), quien les ofrece su camioneta y sus servicios como "roadie"... pero el viaje se complica cuando descubren que Peckerhead no es lo que parece.

Diagnóstico: Podríamos ubicar Uncle Peckerhead en la categoría de "horror musical", aunque en esta ocasión el punk sirve tan solo como marco cultural de la extraña situación que enfrentan Judy (Chet Siegel), Max (Jeff Riddle) y Mel (Ruby McCollister), los integrantes de la banda DUH. Sin dinero, sin casa, ni automóvil, su última esperanza es realizar una gira y quizás obtener un contrato de grabación. Por eso aceptan el ofrecimiento del Tío Peckerhead (David Littleton), un indigente que vive en su camioneta, y les ofrece manejar y servir como ayudante (o "roadie") durante el "tour" de la banda. A pesar de las bizarras circunstancias, la gira comienza bastante bien... hasta que descubren que Peckerhead se transforma a medianoche en un demonio hambriento de carne humana. Pero el resto del tiempo es un hombre amable y servicial que realmente los ayuda, no solo como conductor, sino vendiendo camisetas, animando al público durante los conciertos... y eliminando promotores corruptos que no cumplen sus promesas financieras. ¿Podrán los jóvenes de DUH vivir con estos asesinatos en su conciencia, a cambio de obtener el éxito que soñaron?
El conflicto interno de la banda representa el eje dramático de la cinta, apoyado por la excelente química de un reparto que incluye a Chet Siegel en el papel de Judy, bajista y cantante de DUH, que también funge como agente, organizadora y conciencia del grupo. Su optimismo es contagioso, y su convicción para salir adelante parece inquebrantable... hasta que "Peck" empieza a matar. Jeff Riddle interpreta a Max, el guitarrista inocente que acepta la ayuda de Peckerhead sin considerar las consecuencias morales (o legales) de sus transformaciones nocturnas. Y Ruby McCollister interpreta a la baterista Mel, cuyo cínico pragmatismo (¿o será apatía?) simplemente acepta los hechos como son, porque nada importa en la vida.
Sin embargo, la actuación que unifica la película corresponde a David Littleton como Peckerhead, un afable vagabundo cuya grave condición no ha afectado su calidez humana. En algunos momentos me recordó al finado Sid Haig, con esa misma combinación de ternura y amenaza en su mirada... lo cual digo como un gran halago, desde luego.
El director/productor/escritor/editor/compositor/ Matthew John Lawrence creó una historia con múltiples niveles donde nada es lo que aparenta. Los integrantes de DUH no siguen los estereotipos de la cultura punk; el "monstruo" es simpático y gentil; y aunque la muerte parece un castigo extremo, no podemos decir que las víctimas de Peck sean realmente inocentes.
En cuanto a los "niveles" que mencioné hace un momento, podríamos tomar la naturaleza bipolar de Peck como metáfora de la creatividad autodestructiva que ha clamado tantas vidas en la música popular; y la disyuntiva ética de Judy simboliza el sacrificio de los ideales a cambio del éxito económico. Todo eso está retratado con un estilo visual limpio y atractivo que disimula (en lo posible) el micro-presupuesto de la cinta.
Finalmente, los números musicales de Uncle Peckerhead no fueron tan frecuentes como yo esperaba, pero inyectan energía cuando vemos a DUH en concierto, y nos contagian la pasión de estos tímidos jóvenes que parecen más "geeks" que integrantes de una banda punk. Hasta me gustaron las canciones de Dominion Rising, sus principales rivales que siempre intentan humillarlos o robarles "tocadas".
Uncle Peckerhead sufre algunos problemas comunes en el horror independiente, pero las actuaciones, libreto y dirección trascienden su humilde nicho, ofreciendo una fábula punk con la proporción exacta de humor y sangre (y música) para entretener a los fans del género, y hacer algunos comentarios sobre la industria musical, donde prácticamente hay que vender el alma al Diablo para salir adelante. O, en este caso, tan solo ignorar los asesinatos cometidos por un demonio caníbal. Estoy seguro de que Jello Biafra hizo cosas peores.
Calificación: 8

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