Tuesday, December 6, 2016

Hell or High Water



Síntomas: Desesperados por el colapso de la economía en las áreas rurales de Texas, los hermanos Toby y Tanner Howard (Chris Pine y Ben Foster) deciden robar varios bancos para pagar la hipoteca de su granja. Y como los robos son relativamente pequeños, el FBI deja la investigación en manos de alguacil Marcus Hamilton (Jeff Bridges), quien añora un poco de acción antes de su inminente retiro.

Diagnóstico: Mitad drama familiar y mitad "neo-western", Hell or High Water cuenta una historia engañosamente simple: dos hermanos roban bancos para pagar las deudas que dejó su madre. Mientras tanto, un viejo policía los persigue con ayuda de su fiel ayudante. Suena como una versión menos enredada de No Country for Old Men.
Sin embargo, la auténtica sustancia de Hell or High Water reside en sus elementos periféricos: los variados "estudios de carácter" que revelan complicadas personalidades detrás de rostros ordinarios; los diversos niveles de fricción étnica en un entorno cruel y desolador; y las calladas meditaciones sobre una sociedad en camino a la bancarrota, no solo económica sino moral.
En otras palabras, el asunto de los robos bancarios es tan solo una excusa narrativa para explorar temas más profundos, con tanta sutileza que algunas personas encontrarán aburrido el lento ritmo de la película y la deliberada dirección de David Mackenzie. Pero con un poco de paciencia para leer entre líneas, encontraremos astutos manifiestos que denuncian los apócrifos valores del “viejo/nuevo oeste”, incluyendo la muerte del honor, el racismo como parte integral de la cultura, y la epidemia de armas que asola los Estados Unidos.
Afortunadamente no todo es drama y depresión. Aunque los aspectos policíacos sean simples conductos de las reflexiones, me parecieron muy bien implementados por derecho propio, con una clásica cacería humana repleta de suspenso y violencia, donde el director nos invita a compartir la motivación de perseguidores y perseguidos, de modo que nunca sabemos quiénes son los "buenos" y "malos". El plan de los hermanos Howard es una brillante subversión de la codicia corporativa... un moderno Robin Hood que emplea las armas del enemigo para su propio beneficio. Al mismo tiempo, el veterano alguacil Hamilton y su comisario Alberto están del lado de la ley, pero no necesariamente de la justicia. Y su extraña mezcla de odio/amistad forma un lazo tan fuerte como el de los hermanos... incluso si está basado en insultos raciales. En resumen: una densa amalgama de acción, emoción, y comentario social donde cada elemento complementa y fortalece a los demás, sin perder sus virtudes intrínsecas.
Hablando de lo cual, los actores son parte fundamental de esta magia alquímica. En el papel de Toby, Chris Pine es el "cerebro" del dúo, y el sereno Yin que balancea el violento Yang de su hermano Tanner, interpretado por Ben Foster. Su química fraternal es perfecta, y Pine en particular me sorprendió con una actuación precisa y detallada que revela nueva madurez en su oficio. Foster es igualmente bueno, pero ya estábamos acostumbrados a eso. Lo cual también aplica al genial Jeff Bridges, explotando al máximo su edad para crear un anciano astuto e irascible, con más calidez humana de la que revela su irreverente actitud. Finalmente, Gil Birmingham es el centro moral de la película como el Comisario Alberto Parker, mitad comanche y mitad mexicano, lo cual no solo lo hace blanco fácil de los insultos de Hamilton, sino que le da una perspectiva muy peculiar sobre el "hombre blanco" y todos los vicios que se disfrazan de libertades. Excelente trabajo de un reparto sin un solo eslabón débil.
Creo que Hell or High Water está ganando impulso como contendiente en algunos de los grandes premios cinematográficos, lo cual es bueno, pues ayudará a que tenga mayor difusión. Pero, con o sin nominaciones, Hell or High Water es una de las mejores películas que he visto este año, y una experiencia inmensamente satisfactoria que rehúsa encasillarse en géneros específicos. Drama, thriller, western... como quieran definirla, Hell or High Water es gran cine. Incluso si terminamos viéndola en la pantalla chica.
Calificación: 10

IMDb

Sunday, December 4, 2016

Moana: Un Mar de Aventuras (Moana)



Síntomas: Desde que era niña, la joven Moana (voz de Auli'i Cravalho) sueña con explorar los mares que rodean la idílica isla de Motunui, pero sus deberes como hija del Jefe Tui (voz de Temuera Morrison) la han obligado a permanecer en tierra firme... hasta que la revelación de un secreto milenario la inspira a desobedecer a su padre para salvar a la tribu.

Diagnóstico: Me parece alentador que Disney esté incursionando en historias "originales", cada vez más alejadas de los cuentos de hadas y folklore europeo que respaldó el éxito del estudio en sus inicios, hace ochenta años. Cintas como Wreck-It Ralph, Big Hero 6 y Zootopia mostraron genuino deseo por romper los viejos esquemas e intentar cosas nuevas; pero, al mismo tiempo, Disney necesita "cubrir sus bases" con ocasionales películas sobre "princesas", las cuales implican un menor riesgo económico y explotan estrategias mercadológicas refinadas a lo largo de varias décadas.
Con esto quiero decir que los personajes y cultura de la cinta Moana: Un Mar de Aventuras podrán ser nuevos, pero los temas y arquetipos que maneja resultarán muy familiares para los fans de Disney. Lo cual no tiene nada de malo; después de todo son conceptos establecidos desde los albores mismos del arte narrativo y, bien empleados, logran que películas como Moana: Un Mar de Aventuras se transformen en divertidos relatos que funcionan en múltiples niveles. En este caso, la aventura de la joven que desafía la tradición de su tribu es al mismo tiempo una emotiva historia "coming of age", una fábula didáctica sobre la importancia de "seguir tus sueños" (no voy a amargar está crítica con mi refutación de esa tendenciosa moraleja), y como alegoría ecológica que nos inspira a respetar el balance natural del universo. O al menos de Polynesia, Hawaii, R'lyeh, o similares islas del Pacífico Sur.
Sin embargo, estos confiables y eficientes clichés restan novedad a la película y diluyen un poco su encanto. Las imágenes que ofrece Moana: Un Mar de Aventuras son realmente espectaculares (el mar como elemento inteligente fue mi favorito); los personajes son muy simpáticos, con perfectas voces para complementar su diseño realista, pero no tan realista (sí, atravesé la ciudad para asistir a uno de los escasos cines que exhibían la versión sub-titulada... y recomiendo hacer lo mismo pues, ¿quién se negaría a escuchar a "The Rock" cantando... mejor de lo que uno supondría?); y la música es contagiosa, con suficiente sabor étnico, pero manteniéndose accesible para competir en iTunes y, ¿quién sabe? para facilitar su adaptación a Broadway, si llega a darse el caso (por algo contrataron a Lin-Manuel Miranda como compositor).
Pero es imposible evitar la sensación de que ya habíamos visto todo esto... en repetidas ocasiones. Aunque camban los detalles, la experiencia es muy familiar: la niña "especial" con aspiraciones que rebasan su entorno; los consejos inspiradores de un personaje semi-mágico; la ayuda sobrenatural (en la forma del mar antes mencionado); bueno, hasta el "comic relief" (un gallo con "necesidades especiales") evoca bufones del pasado... pero sale ganando por el simple hecho de quedarse callado.
Y también tengo algunas quejas sobre la segunda mitad de la película, cuando la historia languidece bajo el peso de mucho relleno para añadir drama y acción sin gran fundamento dramático. Todo empieza con la canción del cangrejo (visualmente impresionante pero innecesaria), y se prolonga con el número feminista que se siente más como oda a la corrección política que como sincera ideología de los directores Don Hall y Chris Williams. No me malinterpreten... admiro y celebro el tono feminista de Moana: Un Mar de Aventuras, pero es el tipo de ingrediente que debería integrarse orgánicamente a la historia, en vez de convertirlo en un "evento" específico que frena el ritmo de la película y además se siente redundante, pues ya se había obtenido el mismo resultado con el maravilloso desarrollo de Moana misma, posiblemente la "princesa" con mayor realismo y carácter en la filmografía animada de Disney (tal vez sea debatible llamarla "princesa" pero, como "hija del gran líder"  me parece un término propiado; y Maui está de acuerdo).
Sin embargo, como dije, los elementos positivos superan con creces cualquiera de estas quejas. El trabajo de diseño y animación es impecable; Dwayne Johnson en el papel del semi-dios Maui y Auli'i Cravalho como Moana forman una formidable pareja protagónica (no romántica, afortunadamente) con igual capacidad para los momentos dramáticos, las emocionantes secuencias de acción (la batalla contra los piratas me hizo sonreír por su ingenio coreográfico), y el bien balanceado humor que aligera su relación (mención especial para el tatuaje... bueno, ya lo verán).
El desenlace me decepcionó un poco por cobijarse en un literal "deus ex-machina" demasiado conveniente que resta emoción a la gran batalla final; y al villano le falta personalidad, aunque eventualmente nos convence de su motivación. Pero por lo demás Moana: Un Mar de Aventuras me dejó más satisfecho que cualquier otra "princess movie" de Disney en años recientes (Frozen me gustó, pero la encontré un poco fría... no es chiste). En resumen: creo que es buen momento para olvidar mis prejuicios contra la animación de Disney. Su esfuerzo por cambiar es evidente, y los resultados brillan por sí mismos. Por fin siento que hacen justicia a su legado.
Calificación: 8.5

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Saturday, December 3, 2016

Inframundo: Guerras de Sangre (Underworld: Blood Wars)



Síntomas: La guerra entre vampiros y lycans ha llegado a un punto decisivo; entonces, viendo la derrota más cerca que nunca, el Consejo Vampírico decide perdonar a Selene (Kate Beckinsale) y reclutarla para entrenar una nueva generación de "death dealers". Mientras tanto Marius (Tobias Menzies), el nuevo líder de los lycans, busca desesperadamente a la hija de Selene, cuya sangre híbrida podría determinar el futuro de ambas razas.

Diagnóstico: En mi humilde opinión, la saga de Underworld empezó a mejorar cuando dejó atrás la obtusa mitología de vampiros y lycans, para enfocarse en las más interesantes aventuras de Selene, atrapada entre dos mundos, pero siempre independiente. Mi película favorita de la serie es Underworld: Awakening (2012), donde mejor se manifestó ese "renacimiento creativo" libre de bizantina genealogía y melodrama cortesano sacado de Vampire: The Masquerade. Desafortunadamente la quinta película, Inframundo: Guerras de Sangre, representa un paso atrás, cayendo de nuevo en los solemnes enredos de la aristocracia vampírica, los diálogos grandilocuentes que no dicen nada, y flojos complots que no logran sorprender por más clichés que arrojen al espectador (¿El dandy arrogante es un traidor? ¡Quién lo hubiera sospechado!)
La directora Anna Foerster recibió la ingrata tarea de atar cabos sueltos que venían arrastrándose a lo largo de cuatro películas. Tal vez los más devotos fans de la saga apreciarán las explicaciones sobre quién es hijo de quién, cuál lineaje posee la sangre más pura, o por qué los vampiros nórdicos parecen elfos de Rivendell (en realidad no lo explican, pero la analogía es correcta).
Aún así Foerster consigue balancear las partes aburridas con suficiente acción para no sentir que perdimos el tiempo. Kate Beckinsale destaca, como siempre, en el papel de Selene; la franquicia entera le pertenece, y los productores (incluyendo a Len Wiseman, esposo de la actriz) siempre han cuidado que sus peleas y acrobacias sean vistosas, dinámicas y muy sangrientas, gracias a la clasificación "R" (uno de los pocos aciertos de la serie). Theo James regresa en el papel de David, el aliado de Selene que desafía las órdenes de su padre Thomas (Charles Dance), el miembro más conservador del Consejo que intenta salvar el honor e integridad de la cultura vampirica. Ambos hombres, sin saberlo, están siendo manipulados por Semira (Lara Pulver) y su amante Varga (Bradley James), cuyos planes secretos requieren la colaboración de Alexia (Daisy Head), quien a su vez oculta una peligrosa conexión con una figura del pasado que podría alterar el balance de poder entre las dos razas... o tal vez solo está enamorada. Y si alguien entendió esta retahíla de confabulaciones y contubernios, probablemente disfrutará la intriga política que ocupa la mayor parte de Inframundo: Guerras de Sangre.
Para ser justos, las actuaciones me parecieron buenas... o, mejor dicho, perfectamente moduladas para satisfacer los requerimientos de la película: los malos son deliciosamente odiosos (Lara Pulver fue mi favorita), mientras que los "buenos" muestran férrea determinación para disimular las ridiculeces de la trama. Hablando de lo cual, el guionista Cory Goodman (responsable por The Last Witch Hunter y Priest... mala señal) ignora por completo el conflicto con la humanidad; ese fue uno de los elementos más interesantes de Underworld: Awakening, donde parecía inminente una posible tregua o alianza entre vampiros y lycans para sobrevivir el ataque de los gobiernos que por fin habían descubierto la existencia de estas criaturas. Pero, por alguna razón, Inframundo: Guerras de Sangre no hace mención alguna de esa circunstancia. No sé si fue "ret-con" (¿acaso se extinguió la humanidad?), o pereza (sería demasiado esfuerzo añadir complicaciones mundanas a un libreto atiborrado de drama sobrenatural), o simple desdén por los seguidores de la saga que esperaban una genuina continuación, en vez de más verborrea sobre dinastías, híbridos y limpieza étnica. Aunque, eso sí, Goodman encuentra tiempo para plagiar escenas de Blade, Resident Evil y The Lord of the Rings (no estaba bromeando cuando mencioné a los elfos... o podría ser una referencia a Game of Thrones que no entendí).
Ya sé... estoy cometiendo el error de sobre-analizar y buscar consistencia en una odisea tan irregular como lo ha sido Underworld. A fin de cuentas Inframundo: Guerras de Sangre me pareció más o menos entretenida, y puede funcionar igualmente como ambiguo final de la serie, o como punto de partida para nuevas aventuras (¿quizás directas a video?) con un nuevo elenco más económico, y un tono menos épico. Y aún si todo falla, siempre pueden continuar la trama de la precuela Underworld: Rise of the Lycans, ubicada en tiempos medievales que no requieren mucha explicación ni tecnología. Ojalá Rhona Mitra aún conserve su ajustado traje de piel.
Calificación: 7

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Friday, December 2, 2016

Sully: Hazaña en el Hudson (Sully)



Síntomas: Cuando fallan las turbinas de su avión durante el despegue, el experimentado piloto Chesley "Sully" Sullenberger (Tom Hanks) toma la controversial decisión de amarizar en el río Hudson; pero la Comisión Nacional de Seguridad en el Transporte cree que fue un error, e inicia una detallada investigación que podría arruinar el futuro de Sully.

Diagnóstico: El director Clint Eastwood decidió empezar Sully: Hazaña en el Hudson con una escena que me pareció tramposa y extremadamente manipuladora. "Mal comienzo", pensé. Sin embargo, al terminar la película reconocí la validez de ese audaz inicio, pues nos obliga a reflexionar (retroactivamente) sobre la inmensa tensión que soportó el piloto Chesley "Sully" Sullenberger durante aquellos fatídicos tres minutos y medio en un frío día de enero del año 2009.
Afortunadamente el resto de Sully: Hazaña en el Hudson transcurre con notable sobriedad narrativa y moderación emocional, utilizando una ágil estructura no-lineal para examinar múltiples aspectos del accidente del vuelo 1549, incluyendo el punto de vista de los pasajeros, del piloto y el primer oficial, de la torre de control, de múltiples testigos oculares (a veces interpretados por los individuos reales)... en fin, todas las perspectivas posibles para pintar un vivido retrato del "milagro en el Hudson", y permitir que los hechos hablen por sí mismos.
Paralelamente, Eastwood nos muestra las consecuencias psicológicas que Sully sufrió después del evento, desde el surrealismo de la fama instantánea y la tormenta mediática, hasta las dudas internas sobre la decisión que lo hizo famoso... y que podría destruir su reputación como piloto, arruinando una impecable carrera que abarcó más de cuatro décadas.
Tom Hanks entrega otra confiable actuación de "hombre ordinario atrapado en circunstancias extraordinarias". A primera vista parece un desempeño demasiado sutil, pero es totalmente intencional, pues Sully no es el tipo de individuo que acostumbra expresar sus emociones. De hecho, la misma sangre fría que le permitió mantener la calma durante el accidente lo convierte en un protagonista seco e inescrutable... pero no por ello menos interesante. Aaron Eckhart interpreta al primer oficial Jeff Skiles con similar disciplina, apoyando a su capitán en todo momento. Laura Linney se ve un poco desperdiciada como esposa preocupada que casi siempre está en el teléfono. Y, finalmente, en los papeles de investigadores federales, Anna Gunn y Mike O'Malley tienen que hacer algunas duras preguntas sobre el juicio y habilidad del protagonista; su actitud antagónica sirve muy bien para generar drama y conflicto, pero no podría llamarlos "villanos"... simplemente están cumpliendo su deber de llegar al fondo del asunto, incluso si van en contra de la opinión popular.
Aunque los hechos reales del "milagro en el Hudson" fueron ampliamente reportados por noticieros de todo el mundo, la visión de Eastwood y la actuación de Hanks añaden el "factor humano" a esta fascinante anécdota; y aunque Sully: Hazaña en el Hudson se siente bastante ligera y superficial (casi como una película hecha para televisión, pero con excelentes efectos especiales), puedo recomendarla tan solo por su pericia técnica y neutralidad histórica. "¿Héroe o fraude?", preguntan algunos personajes. La única respuesta es la de los pasajeros.
Calificación: 8

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Wednesday, November 30, 2016

Officer Downe



Síntomas: Gracias a un misterioso procedimiento científico, el Oficial Terry Downe (Kim Coates) es prácticamente invencible, y sus hazañas han logrado reducir el crimen en la ciudad de Los Ángeles. Pero el sindicato criminal Fortune 500 no está contento con esta situación, y contrata a un célebre asesino para eliminar a Downe.

Diagnóstico: Tal vez sea snobismo de mi parte (no será la primera vez), pero siento un poco de antipatía por aquellas películas que se empeñan demasiado en parecer "de culto". Creo que esa vaga clasificación no solo se define por las características intrínsecas de una película, sino por la honestidad de sus creadores, que realizaron algo memorable y divertido casi sin proponérselo. Algunos ejemplos: Evil Dead 2, Attack of the Killer Tomatoes y The Room (nunca debe asumirse que "de culto" es sinónimo de "calidad").
Por otro lado, tenemos películas como The Taint, BloodRayne: The Third Reich, y ahora Officer Downe, rebosantes del sexo, humor y violencia frecuentemente asociados al cine de culto... pero con un estilo demasiado estudiado y artificial para convencernos de su legitimidad.
Aún así Officer Downe me pareció entretenida y, aunque dudo que sea aclamada por generaciones futuras, puede disfrutarse tan solo por su vigorosa presentación y perturbador sentido del humor, que no teme caer en el peor gusto posible para provocar una sonrisa (o al menos un quejido) entre el público.
Para empezar, merece aplauso el entusiasta reparto, cuya mezcla de actores nuevos y veteranos añade carácter a los estereotípicos personajes. Además del lacónico Downe, interpretado por Kim Coates (Sons of Anarchy), tenemos a Lauren Vélez como la Jefa de Policía Berringer (papel similar al que realizó en Dexter), Sona Eyambe como el asesino shaolín Zen Master Flash (cuyos diálogos están intencionalmente mal doblados, como en una película de "kung fu" setentera), y Tyler Ross en el papel del novato Oficial Gable, designado como apoyo táctico de Downe... aunque éste prefiere trabajar solo, y además ha matado accidentalmente a varios colegas durante las salvajes balaceras que incita con las pandillas criminales de la ciudad.
Y, claro, todo esto acompañado por espesos chorros de sangre, cinematografía ¡¡¡EXTREMA!!! (después de todo el productor es Mark Neveldine, de Crank) y detalles surrealistas que nos dejan rascándonos la cabeza (la cinta está basada en un comic de Joe Casey y Chris Brunham, donde tal vez se explicaron mejor las cosas)(No confundir con la historia "Officer Down" de Batman). Ejemplo: los líderes del sindicato Fortune 500 son animales antropomórficos; la pregunta no es "¿por qué?", sino: "¿por qué no?"
Por el lado negativo, la historia es prácticamente inexistente; el libreto está estructurado como videojuego, con escenas de batalla interrumpidas por "cutscenes" donde se revela gradualmente el origen de Downe, se profundiza un poco en el melodrama privado de los personajes secundarios, y hasta se intenta (sin éxito) alcanzar un nivel emocional que rompa la monotonía de la película.
Ah, sí... el director de Officer Downe es M. Shawn Crahan, más conocido como "Clown", de la banda Slipknot, así que podemos contar con un sólido soundtrack de "nu-metal" integrado por canciones de grupos desconocidos (al menos por mi... pero recuerden que ya estoy viejo).
Entonces, aunque probablemente nunca se formará un culto alrededor de Officer Downe, puedo recomendarla como entretenimiento desechable, apto para fans del "gore" gratuito, la violencia excesiva, y el humor irreverente sin particulares muestras de ingenio. En el sub-sub-género de "policías sobrenaturales", creo que me gustaron más WolfCop y la clásica Maniac Cop, con Bruce Campbell... ahí tienen un ingrediente infalible para alcanzar la categoría de culto.
Calificación: 7

IMDb

Monday, November 28, 2016

Don't Think Twice



Síntomas: Los miembros del grupo de comedia improvisada The Commune sufren los altibajos de su oficio, mientras tratan de sobrevivir en la despiadadamente competitiva ciudad de Nueva York.

Diagnóstico: Todas las películas sobre comediantes son dramas. Y creo que hay una buena razón: la comedia es tremendamente difícil, y sus practicantes terminan sufriendo más de lo que el público imagina. O al menos esa es la lección que imparten películas como Funny People, Obvious Child, Punchline, y ahora Don't Think Twice.
Lo cual no significa que Don't Think Twice sea melancolía y sufrimiento de principio a fin. El director Mike Birbiglia tiene demasiada práctica en estos asunto, y reconoce la necesidad de balancear los momentos de fracaso y conflicto con sólidas risas y suficiente levedad para admitir que, sí, es solo comedia, no el fin del mundo.
Para lograrlo se apoya en un impresionante reparto que saca el máximo provecho del ingenioso libreto, simple en su forma, pero repleto de astutas observaciones que no están limitadas al mundo de la comedia (ni al ocasionalmente menospreciado estilo "improv"), sino que se extienden a la generalidad de la experiencia humana.
Para minimizar spoilers, simplemente mencionaré los personajes y sus principales características: Mike Birbiglia interpreta a Miles, el fundador y mentor de The Commune... y también el más viejo, lo cual se está convirtiendo en un factor importante al evaluar su vida. Keegan-Michael Key es Jack, indudablemente el más talentoso del grupo, pero no siempre generoso cuando se trata de compartir la atención del público. Gillian Jacobs interpreta a Samantha, también talentosa pero insegura, lo cual podría descarrilar sus planes futuros (si es que logra definirlos). Chris Gethard interpreta a Bill, el nerd con problemas familiares; Kate Micucci es Allison, siempre entusiasta y lista para colaborar en el lucimiento ajeno. Y, finalmente, Tami Sagher es Lindsay, para quien la comedia es tan solo un hobby, y no la obsesión creativa que comparten sus compañeros.
Y así transcurre Don't Think Twice, siguiendo las vivencias del colectivo "improv" y examinando sus trágicos fracasos o, peor aún, los ocasionales triunfos, que resultan aún más difíciles de asimilar. Quizás la moraleja sea "Deja las reglas de la comedia en el escenario"; porque cuando se aplican a la vida real, rara vez dan buenos resultados. Sobre todo cuando existen reglas como "No Pienses".
En un nivel más sutil, es posible que la película sirva como catártica autobiografía de Mike Birbiglia, un individuo sin duda talentoso, pero sin aquel mágico "algo" que se necesita para alcanzar el "estrellato" (como lo quieran definir). Si fuera cierta esa interpretación, no me preocuparía por Birbiglia... obviamente tiene futuro como director, incluso si nunca lo contratan en Saturday Night Live (sobre todo después de burlarse de Lorne Michaels).
Reitero la advertencia: Don't Think Twice no es una comedia, sino un drama sobre comedia. Y, aunque no sea un tema vital o socialmente relevante (lo cual sería debatible), analiza con abrumadora honestidad las mecánicas internas de algo que nos hace reír, y que podremos apreciar mejor cuando reconozcamos el inmenso esfuerzo detrás de su engañosamente simple presentación. Hablando de lo cual, este es uno de mis chistes favoritos, aprendido en la infancia: Un vaquero entra a la cantina con una pila de estiércol en la mano, y dice: "¡Chicos, vean lo que casi pisé afuera!" ¡Ba-dump-crash!
Calificación: 9

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Sunday, November 27, 2016

Presencia Siniestra (Shut In)



Síntomas: La psicóloga Mary Portman (Naomi Watts) perdió a su esposo en un accidente automovilístico, y su hijo adolescente Stephen (Charlie Heaton) quedó en estado vegetativo. Y ahora, seis meses después, Mary enfrenta la difícil decisión de trasladar a Stephen a una institución de cuidado permanente. Entonces empieza a experimentar extraños fenómenos durante la noche, que podrían ser síntomas de estrés... o mensajes de un paciente desaparecido.

Diagnóstico: Durante la primera mitad de Presencia Siniestra, el excelente desempeño de Naomi Watts y la mesurada dirección de Farren Blackburn (algunos la llamarían "aburrida", pero me gustó que tome las cosas con calma) conjuran una inquietante atmósfera que realmente nos mantiene a la expectativa sobre el origen de los fenómenos que atormentan a la protagonista. Entonces llega un "twist" shymalanesco y perturbador que replantea la película entera... y desafortunadamente rompe el aura de misterio para ubicarnos en un contexto más prosaico y previsible.
Es una lástima, pues Presencia Siniestra cuenta con muchos elementos a su favor; además de Watts, tenemos al confiable Oliver Platt como psiquiatra que (obviamente) descarta toda influencia sobrenatural, y asegura a Mary que las visiones y ruidos nocturnos son manifestaciones del estrés y sentimientos de culpa por su hijo inválido. Las intervenciones de Platt son casi siempre por Skype o por teléfono, pero tiene suficiente experiencia para transmitir la calidez y serenidad de un doctor genuinamente preocupado por su paciente. También participa el niño Jacob Tremblay, aunque su relativamente corto papel (como paciente sordomudo de Mary) no explota el gran talento que lució en cintas como Room y Somnia; y, finalmente, Charlie Heaton (más conocido por Stranger Things) interpreta a Stephen, el hijo catatónico de Mary; claro, debe permanecer inmóvil durante casi toda la película, pero al menos le dan un buen prólogo donde vemos la relación que tenía con sus padres antes del accidente.
Los escenarios nevados de "Maine" (en realidad Canadá, lo cual es lógico, pues se trata de una producción de ese país) evocan geográfica y metafóricamente el aislamiento de Mary; de hecho, parece un poco inverosímil que una inteligente psicóloga viva tan lejos de la civilización, sin al menos un perro para advertirle sobre peligros potenciales, ya sean de índole sobrenatural o humana (y, de paso, debe ser una psicóloga infantil realmente brillante, para lograr que sus pacientes acepten conducir en la nieve hasta la mitad del bosque). Pero, bueno... podemos aceptar su situación en aras del suspenso.
Lo que me costó más trabajo aceptar fue el mencionado "twist", junto con las consecuencias narrativas de su revelación. Siento que la película perdió gran parte de su atractivo, y aunque mantuvo mi interés hasta el final, no fue tan satisfactorio como prometían los eventos iniciales.
Aún así Presencia Siniestra merece una escueta recomendación tan solo por el trabajo de Naomi Watts y los atributos técnicos de la cinta. Ojalá el libreto hubiera sido más consistente (o quizás menos "creativo"), y también hubiera ayudado un poco más de energía en la dirección, así como menos abuso de pesadillas y sobresaltos gratuitos que abaratan el interesante conflicto entre ciencia y espiritualidad que prometía la cinta... al menos al principio. En resumen: Presencia Siniestra puede verse, pero no es indispensable para fans del horror ni de los thrillers psicológicos. Sugiero esperar su estreno en Netflix o similar servicio casero; cuando las ideas son pequeñas, no importa mucho el tamaño de la pantalla.
Calificación: 6.5

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Saturday, November 26, 2016

Espiando a los Vecinos (Keeping Up With the Joneses)



Síntomas: Karen y Jeff Gaffney (Isla Fisher y Zach Galifianakis) tienen un matrimonio estable, pero su relación se ha vuelto rutinaria. Entonces los atractivos y sofisticados Tim y Natalie Jones (Jon Hamm y Gal Gadot) se mudan a la casa de junto, y de inmediato hacen amistad con los Gaffneys. Pero... ¿tendrán un propósito oculto para involucrarse en los asuntos de sus vecinos?

Diagnóstico: Espiando a los Vecinos es una combinación de Date Night y Central Intelligence: una blanda pareja suburbana se enreda accidentalemnte en una conspiración de espías internacionales, y deberán cambiar sus complacientes actitudes para sobrevivir. O algo así. El problema es que el director Greg Mottola hizo una "comedia de acción" donde la comedia no hace reír, y la acción es tan plana y predecible que se vuelve aburrida.
Aún así los actores se esfuerzan por sacar adelante la película; Zach Galifianakis ensaya algunas rutinas con su característico humor incómodo; Isla Fisher balancea como puede los extremos de "mujer histérica" y "perfecta ama de casa"; y Jon Hamm y Gal Gadot se ven "cool" como esposos espías, aunque su romance me pareció tan poco convincente como las secuencias de acción; los Joneses carecen de la química y pasión que necesitan para respaldar sus inverosímiles aventuras. Pero, como dije, sin duda lo intentan.
El guionista Michael LeSieur escribió un libreto perfectamente inocuo; las escenas fluyen sin dificultad, y es fácil seguir los pasos de la supuesta intriga. Pero no hay suspenso, emoción, ni las risas necesarias para compensar la apatía general de la producción.
Fuera de eso, me cuesta trabajo encontrar fallas fatales en Espiando a los Vecinos... al igual que tampoco podría enumerar virtudes válidas para recomendarla. Fue una experiencia perturbadoramente pasiva, con suficientes migajas de entretenimiento para llevarme de una escena a otra, pero sin recompensa final satisfactoria. De hecho, no recuerdo haber reído una sola vez (aunque las manías del villano llamado "Scorpio" podrían generar un par de sonrisas para los fans de Bruce Springsteen), y jamás me preocupé por el bienestar de los protagonistas, pues la clasificación PG-13 previene cualquier "twist" realmente serio. Después de tres comedias para adultos (Superbad, Paul y Adventureland), Mottola escogió un mal momento para buscar al público adolescente. Si Espiando a los Vecinos fuera "R", al menos podría emplear más violencia para incrementar el realismo del espionaje y justificar la crisis marital entre las dos parejas... por no mencionar la inesperada tensión sexual entre Karen y Natalie.
Y ahí se queda Espiando a los Vecinos: insulsas promesas que no puede cumplir. Casi me dieron ganas de ver nuevamente Spy. Comparada con Espiando a los Vecinos, es una obra maestra del espionaje cómico. O "recontra-espionaje", como diría Maxwell Smart.
Calificación: 5

IMDb

Friday, November 25, 2016

Jack Reacher: Sin Regreso (Jack Reacher: Never Go Back)



Síntomas: Cuando la Mayor Susan Turner (Cobie Smulders) es acusada de traición, el ex-militar Jack Reacher (Tom Cruise) decide ayudarla... y descubre una grave conspiración que pondrá en peligro sus vidas, así como la de otra persona que se involucra accidentalmente en la investigación.

Diagnóstico: Hace cuatro años, la cinta Jack Reacher me pareció un mediano thriller de acción con un cierto sabor ochentero... pero no el sabor que recordamos con nostalgia, sino el que satirizamos por su arcaica sensibilidad: un héroe invencible que enloquece a las mujeres, siempre está dos pasos adelante de los villanos, y nunca lo toca una bala... o, cuando mucho, solo le causan heridas superficiales. En otras palabras, un protagonista carente de textura y complejidad emocional. Además, los fans de las novelas escritas por Lee Childs repudiaron la elección de Tom Cruise para interpretar a Jack Reacher, por no ajustarse al físico descrito en los libros, aparentemente.
Sin embargo, por alguna razón, la cinta tuvo suficiente éxito para garantizar la presente secuela, Jack Reacher: Sin Regreso (¿sin regreso a dónde? El título no tiene sentido en español ni en inglés). Y si bien mejoró en algunos aspectos, me pareció demasiado larga y repetitiva, con un misterio flojo y villanos olvidables. Por muchas peleas, persecuciones y balaceras que nos arroja el respetado director Edward Zwick (Glory, The Last Samurai), se me cerraban los ojos durante los momentos más "emocionantes" de la historia. Claro, ya alcancé la edad en que eso me ocurre todas las noches enfrente del televisor (¡Ja, ja!... "Televisor"... típica palabra de viejo), pero creo que en el caso de Jack Reacher: Sin Regreso los bostezos estaban justificados. La acción sin resonancia dramática no cumple su misión de emocionar.
Tal vez para contrarrestar el misógino tono de la primera película, Zwick introduce en esta ocasión a una mujer decidida y competente como aliada/rival de Reacher. Dicha estrategia funciona la mayor parte del tiempo gracias a la estoica actuación de Cobie Smulders, quien básicamente repite las rutinas de Maria Hill que tan bien le salieron en The Avengers y Age of Ultron. Lejos de ser una damisela en peligro, Smulders se muestra a la altura de Cruise, tanto en su desempeño físico como en la fuerza de su carácter. Y para rellenar aquel hueco de la damisela en peligro tenemos a la adolescente Sam (Danika Yarosh) como mcguffin humano que incrementa un poco el insípido melodrama del relato.
A pesar de todo Jack Reacher: Sin Regreso está bien realizada, y merece crédito por reforzar la humanidad de Reacher y darle relevancia como héroe de acción contemporáneo (los villanos, por cierto, son mercenarios sin honor, ajenos a las fuerzas armadas para no manchar su inmaculada reputación). Y, finalmente, la acción que casi me puso a dormir está sólidamente ejecutada, aunque se vuelve genérica y predecible. Ejemplo: Reacher está rodeado por cuatro enemigos en un callejón solitario... pero no existe el menor rastro de suspenso, pues sabemos que el héroe los vencerá en cuestión de segundos, ya que no son personajes importantes, y todavía le falta una hora a la película. Después Reacher y Turner descubren una nueva pista y se trasladan a otra pintoresca locación de Nueva Orleans, donde los embosca otra banda de villanos desechables... y volvemos a empezar.
Me sigue gustando la idea de un héroe vagabundo "off the grid", tan cínico que perdió su fe en la ley, pero con suficiente rectitud moral para tomar la justicia en sus manos. Entiendo por qué Tom Cruise no es muy apropiado para este papel pero, para ser justos, lo interpreta con adecuada convicción e intensidad. Por su parte, la dirección de Zwick es clara y fluida, con un sutil estilo visual que añade clase a la ordinaria narrativa. Entonces, creo que el problema principal proviene del libreto de Richard Wenk y Marshall Herskovitz (y, supongo, de la epónima novela "Never Go Back").
No todos los héroes necesitan salvar al mundo o recorrer los cinco continentes para capturar la imaginación del público. Sin duda hay lugar para historias más modestas y personales en el género de acción... pero definitivamente necesitan un factor extra que las distinga de tantas B-Movies con ingredientes similares. En el pasado bastaba con la presencia de una gran estrella de cine; pero hoy necesitamos más. Si producen otra secuela, me gustaría explorar el ángulo "homeless" de Jack Reacher. Sería un enfoque innovador, y hasta podría resultar socialmente significativo. De todos modos la economía ya va en esa dirección...
Calificación: 7

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Thursday, November 24, 2016

Night of Something Strange



Síntomas: Durante un viaje a la playa con motivo del "spring break", la joven Christine (Rebecca C. Kasek) y sus amigos deciden pasar la noche en un remoto motel, sin saber que se aproxima una infestación de sanguinarios zombies con un feroz apetito sexual.

Diagnóstico: Para establecer expectativas adecuadas, diré desde el principio que Night of Something Strange es básicamente un homenaje a Troma Films, realizado con un poco más de esmero e imaginación. O quizás menos; me cuesta trabajo decidirlo.
Pero eso no es todo; en su primer largometraje, el director Jonathan Straiton decidió echar la casa por la ventana y no dejar que su imaginación se viera limitada por un solo sub-género; entonces, aunque Night of Something Strange comienza como una cinta de zombies, a lo largo de su desarrollo adopta elementos de posesión satánica (los zombies se comportan como los "deadites" de Evil Dead), cine slasher (con todo y virginal "chica final"), y hasta horror rural (con una escena "prestada" de The Texas Chain Saw Massacre), y todo ello aderezado por grandes cantidades de sangre, efectos especiales ridículos pero divertidos (sospecho que muchas aplicaciones de látex fueron adquiridas en tiendas de Halloween), y un palpitante amor por todas las variaciones de cine fantástico. El resultado es un caótico pero intensamente entretenido desfile de humor, violencia y mal gusto que dejará igualmente satisfechos a los fans del cine psicotrónico y a conocedores del legado establecido por cineastas como Lloyd Kaufman, Herschell Gordon Lewis, y similares maniáticos.
En un plano más serio podríamos alegar que Night of Something Strange intenta incluir una sobria moraleja detrás de sus excesos, usando la metáfora de las enfermedades venéreas como advertencia para la juventud sobre los peligros de una relación casual... aunque no lo trago por completo. Quizás Straiton realmente quiso integrar un comentario social en su película, pero siento que el sexo como medio de contagio zombie fue simplemente una excusa para crear una variedad de perversas situaciones psico-sexuales, no muy gráficas en el aspecto visual, pero sin duda perturbadoras por sus connotaciones orgánicas... y suficientemente asquerosas para generar risas sinceras (o incómodas, según la tolerancia del espectador).
Los actores deben ser muy buenos amigos del director, pues aceptan sin titubear los desfiguros que les asigna el libreto, ya sea una entusiasta sesión de necrofilia, o usar un dispositivo de higiene femenina en el orificio incorrecto. De un hombre. Las actuaciones no serán muy buenas, pero ciertamente merecen respeto por su audacia y convicción.
Agreguemos un cameo de la legendaria "scream queen" Brinke Stevens, y tenemos como resultado una memorable experiencia "tromática" cuyo reducido presupuesto y producción semi-amateur complementan la atmósfera retro de la cinta y la intención del director. En lo personal ubicaría Night of Something Strange más o menos al mismo nivel de Dear God No! y Cabin Fever 2: Spring Fever, pero debajo de Turbo Kid y Hobo With a Shotgun. Los estudiantes de Troma Films pronto serán los maestros. ¿Qué tendrán que hacer las nuevas generaciones para escandalizar a sus mayores?
Calificación: 8

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