Saturday, January 21, 2017

Un Monstruo Viene a Verme (A Monster Calls)



Síntomas: Al principio, las visitas de un monstruo (voz de Liam Neeson) aterran al niño Connor O'Malley (Lewis MacDougall), pero también podrían ayudarlo a superar los problemas que atraviesa en la escuela y en el hogar.

Diagnóstico: En la categoría de películas sobre "monstruo que ayuda a un niño", Un Monstruo Viene a Verme me pareció mejor que The BFG y Pete's Dragon, pero sin alcanzar el elevado estándar de The Iron Giant. Y en la categoría de "monstruo como metáfora de horrores reales", sentí Un Monstruo Viene a Verme más honesta que El Laberinto del Fauno, más accesible que Tideland, pero menos impactante que The Babadook. Todo lo cual se traduce, a fin de cuentas, en una excelente película con devastador contenido emocional, fantásticas imágenes, y un poderoso mensaje que rara vez se atreve a insinuar el cine familiar norteamericano.
Afortunadamente Un Monstruo Viene a Verme es una co-producción española-inglesa, y por lo tanto no necesita someterse a los caprichos de Hollywood, ni encajar en los planes mercadológicos de alguna franquicia de comida rápida. Por el contrario, es una de esas raras películas que trata a los niños como personas reales, en vez de frágiles criaturas que no deben ser expuestas a las crueles verdades de la vida real.
El director J.A. Bayona ganó fama y aclamación con la cinta El Orfanato, y su sensibilidad por el género de terror persiste en Un Monstruo Viene a Verme, aunque apropiadamente trasladada al entorno infantil... no en la forma del monstruo, sino en la frustración e impotencia que sufren los niños, rebosantes de emociones, pero muchas veces incapaces de expresarlas, o de cambiar sus circunstancias personales.
Y ahí reside la magia narrativa de Un Monstruo Viene a Verme: fantasía como catalizador de duras lecciones de vida, que se vuelven más elocuentes y memorables gracias a la brillante visión de un director con igual talento para conjurar escenas de inmensa belleza (las acuarelas animadas fueron mis favoritas) y balancear magia y realidad sin diluir la intensidad dramática de la historia.
Habiendo dicho eso, necesito advertir que Un Monstruo Viene a Verme no es realmente una cinta "infantil", pues los temas que maneja podrían ser demasiado densos para niños pequeños (aunque, desafortunadamente, no significa que estén exentos de atravesar situaciones similares). Creo que la historia (basada en una novela de Patrick Ness) y sus valiosos mensajes serían más apropiados para "tweens" y pre-adolescentes en busca de algo más sustancioso que una cinta de superhéroes (no lo digo como insulto)(excepto si estamos hablando de Fantastic Four).
Sí quisiera encontrar cosas de qué quejarme, diría que el primer acto de Un Monstruo Viene a Verme recicla tantos clichés que me costó trabajo "engancharme" en la historia de Connor: un niño incomprendido, producto de una familia dividida, y con problemas de "bullying" en la escuela... qué novedoso. ¿A qué hora va a descubrir que tiene poderes mágicos, o que es mitad vampiro, o el heredero de un imperio extraterrestre?
No, afortunadamente Un Monstruo Viene a Verme no es víctima de esas simples fórmulas, pues aspira a algo más elevado y más difícil de expresar. Y el director J.A. Bayona lo consigue con sorprendente elegancia y sinceridad, apoyado por sólidos actores como Lewis MacDougall en el papel de Connor, Felicity Jones como su madre, y Sigourney Weaver como la abuela esctricta pero con buen corazón.
Mi lado cínico encontró un poco de manipulación en Un Monstruo Viene a Verme, pero aún así puedo recomendarla como una de las mejores películas familiares que he visto en los últimos años (no necesariamente "divertida"). Y porque "fueron felices por un tiempo" siempre será más realista que "fueron felices para siempre".
Calificación: 9

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Friday, January 20, 2017

xXx: Reactivado (xXx: The Return of Xander Cage)



Síntomas: Cuando un grupo terrorista roba un peligroso dispositivo que puede tomar control de cualquier satélite, la Agente Marke (Toni Collette) de la CIA se ve obligada a buscar ayuda de Xander Cage (Vin Diesel), quien previamente había colaborado con la división "xXx" de agentes con habilidades "extremas". Pero esta vez Cage no trabajará solo...

Diagnóstico: Por curiosidad decidí ver la original xXx (2002) hace unos días... y cómo han cambiado las cosas. En los quince años transcurridos desde entonces, los estándares del cine de acción se han incrementado exponencialmente, de modo que aquella cinta parece hoy casi realista.
Lo cual significa que la nueva secuela xXx: Reactivado, no solo compite con el recuerdo de sus dos predecesoras (no podemos olvidar la ridícula/divertida xXx: State of the Union), sino con década y media de películas cada vez más espectaculares, exageradas y, sí... "extremas". No mencionaré la ironía de que la competencia incluye la saga de Fast and the Furious, también estelarizada por Vin Diesel. Hay algún chiste oculto en ese conflicto de intereses, pero tengo la mente demasiado revuelta para buscarlo. Después de todo, acabo de ver xXx: Reactivado.
Del libreto, mejor ni hablar; no sé cuántas películas han usado el "mcguffin" del aparato mágico que penetra cualquier red informática. Eso es lo de menos; la motivación es irrelevante. Lo importante es que malos y buenos quieren la misma cajita negra, y no se detendrán hasta obtenerla.
Ah, pero... ¿quiénes son los malos? Atletas y artistas marciales que no operan como los típicos grupos terroristas. ¿Tendrán razones personales para apoderarse del dispositivo llamado "Caja de Pandora? ¿Habrá una conspiración detrás de todo el embrollo? Cualquier persona que haya visto una o dos películas de acción en este siglo podrá adivinar las respuestas. De hecho, cualquier persona que haya visto una o dos películas de acción podría escribir el mismo libreto, reciclando escenas, diálogos y "twists" de Jason Bourne, Mission Impossible y, claro, The Fast and the Furious.
Sin embargo, nadie cometerá el error de ver una película como esta por su argumento. En vez de eso debemos preguntarnos: ¿Es xXx: Reactivado tan EXTREMA como promete la publicidad? Sí y no. La dirección de D.J. Caruso (redimiéndose parcialmente por la apática The Disappointments Room) es adecuadamente dinámica y rebuscada, orquestando complejas secuencias de acción que se mantienen en el borde de la incoherencia, sin caer en la confusión. Esta vez hay menos énfasis en "gadgets" y más en peleas cuerpo a cuerpo... lo cual nos lleva al mejor elemento de xXx: Reactivado: el equipo de Xander Cage.
A veces casi sentí innecesaria la presencia de Vin Diesel, pues sus colaboradores (y enemigos) tienen suficiente fuerza para sostener la película. Entre mis favoritos: Donnie Yen y Tony Jaa (leyendas de las artes marciales haciendo lo que mejor saben hacer), Ruby Rose como experta "sniper" y "badass" femenina; Rory McCann como perturbado fetichista de los accidentes automovilísticos; y Nina Dobrev como Becky Clearidge, experta en tecnología, quien empieza bastante irritante, para luego volverse tolerable y hasta graciosa (en mi humilde opinión). Habiendo dicho eso, nadie tiene el carisma de Vin Diesel, así que dudo mucho que los productores chinos/indios/canadienses estén planeando secuelas sin él. Aunque tampoco me extrañaría si así fuera.
Entonces, xXx: Reactivado es un desfile de escenas absurdas e irreales que no pueden tomarse en serio. Pero su vertiginoso ritmo, sentido del humor y exuberancia visual se conjugan en una experiencia bastante entretenida... y bastante hueca. Por el lado negativo, esta co-producción canadiense/india/china refleja un notable cambio en la maquinaria económica del cine moderno: dinero de Asia, tecnología de la India, y recursos de producción de Canadá. Auténtica globalización que muy pronto usurpará la corona de Hollywood. El problema es que la creatividad parece ausente en esta nueva ecuación, y podría verse reemplazada por refritos de obras antiguas disfrazadas de novedad. Eso fue lo único memorable de xXx: Reactivado... un augurio de ambiguo significado para un futuro cada vez más inestable. Pero también más ¡¡EXTREMO!!
Calificación: ¡¡SIETE PUNTO CINCOOOOO!!

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Wednesday, January 18, 2017

Death Race 2050



Síntomas: En el año 2050, el deporte más popular es la Carrera Mortal, donde cinco competidores conducen de Nueva York a Los Ángeles atropellando peatones, mientras sus copilotos transmiten video de las atrocidades al público hambriento de espectáculo. Sin embargo Frankenstein (Manu Bennett), el conductor favorito para ganar, encontrará más competencia este año, no solo de sus rivales, sino de un grupo terrorista empeñado en cambiar el orden social.

Diagnóstico: Desde el título mismo la película proclama orgullosamente: "ROGER CORMAN'S Death Race 2050". Sin embargo no encontré en ella los atributos característicos de ese legendario productor, a quien he admirado prácticamente toda mi vida, desde que veía su nombre una y otra vez en las películas de horror y ciencia ficción que consumía obsesivamente de niño. Cierto, Roger Corman siempre trabajó con recursos muy limitados, y sus películas rara vez eran obras maestras; pero al mismo tiempo se esforzaban por alcanzar un nivel artístico y dramático que no insultaba la inteligencia del espectador. O, en el peor de los casos, Corman trataba de evitar que las fallas se convirtieran en obstáculos para el entretenimiento del público.
Lamentablemente Death Race 2050 no se preocupó por mantener ese estándar, y prefirió explotar la mediocridad como parte fundamental de su "encanto"... el cual no me pareció suficiente para justificar noventa minutos de confusa acción y el más torpe "mensaje político" que he visto últimamente (con clara influencia de Idiocracy). Hasta el remake del 2008 me pareció mejor logrado.
Aclaro: el problema no es el bajo presupuesto de Death Race 2050, sino la absoluta incapacidad del director G.J. Echternkamp para seguir el "método Corman" de ajustar la ambición de la cinta y aplicar ingenio para disimular la falta de dinero. Por el contrario, Death Race 2050 siguió los principios del estudio The Asylum ("vamos a hacerlo intencionalmente mal"), y el resultado pisotea el legado de la original Death Race 2000 (1975), reciclando su argumento sin conservar el mismo humor negro, integridad narrativa ni subversión política. No hay nada que analizar en Death Race 2050; todo está a la vista, y para colmo no es muy interesante.
Entre los escasos puntos positivos mencionaría: el diseño de los vehículos "futuristas", con más estilo que funcionalidad; el asunto de la "realidad virtual" que a veces juega con la percepción del espectador; y los graciosos nombres que adoptaron los estados en este futuro distópico: "Pharmatopia", "Caucasia", "Onepercentia". Además, el final audaz e inesperado ofrece una pequeña muestra de lo que Death Race 2050 hubiera logrado con un director más creativo, que realmente tomara en serio las ideas de la cinta en vez de usarlas como excusa para mostrar pésimos efectos especiales e insípida violencia libre de impacto o emoción.
Los actores encajan en el tono de la película, lo cual no significa que sean "buenos"; pero aún así destacan Marci Miller como Annie Sullivan, la co-piloto de Frankenstein; y Folake Olowofoyeku como Minerva Jefferson, piloto rival que oculta inusual profundidad cuando no está compitiendo. Y aunque Malcolm McDowell es el único "famoso" de la película, su actuación es tan burda como los demás, así que no ayuda mucho. De cualquier modo aprecié la peluca que satiriza a cierto presidente/bufón.
Ya sé que Roger Corman está muy grande (cumplirá 91 años en el 2017), y probablemente no tuvo nada que ver con la producción real de Death Race 2050 (además de prestar su nombre); pero algunas de sus películas recientes (Sharktopus, Supergator) mostraron ese celo narrativo de antaño, rebasando expectativas y logrando mucho con muy poco. Yo esperaba algo similar con la sucesora de Death Race 2000, y lo único que encontré fue un genérico proyecto al estilo del canal SyFy. Por otro lado, si el canal SyFy y el estudio The Asylum hubieran existido hace cincuenta años, es posible que Corman hubiera hecho películas exactamente como Death Race 2050, así que todo es cuestión de perspectiva. Lo que es basura para unos, es arte para otros. Tal vez necesito esperar cincuenta años para pensar eso de Death Race 2050.
Calificación: 6

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Monday, January 16, 2017

El Intruso (I.T.)



Síntomas: Un hacker llamado Ed Porter (James Frecheville) se obsesiona con Kaitlyn (Stefanie Scott), la hija adolescente del magnate de la aviación Mike Regan (Pierce Brosnan). Entonces, cuando la niña lo rechaza, Ed decide utilizar toda su habilidad tecnológica para hacerles la vida imposible a Mike y su familia.

Diagnóstico: Para bien o para mal, El Intruso combina dos arcaicas recetas noventeras para cocinar un plato tan rancio como sus ingredientes. Sí, fue para mal.
El "ciber-thriller" y el "maniático obsesivo" fueron piedras puntales del cine de fines del siglo veinte, representadas por cintas como The Net, Disclosure, The Crush y Single White Female. Y ahora el director John Moore (Max Payne, A Good Day to Die Hard) y los productores de Voltage Pictures decidieron que era buen momento para resucitar ambos clichés en una sola película, con resultados bastante tediosos y previsibles.
El villano es uno de esos hackers omnipotentes que pueden controlar todo y penetrar instantáneamente cualquier sistema seguro en cuestión de segundos. Su guarida tiene una decena de monitores donde su mágico sistema operativo prácticamente anticipa sus deseos y muestra exactamente lo que está buscando, con todas las florituras visuales que Hollywood acostumbra usar para hacer más atractiva y dinámica la sedentaria actividad del "hackeo".
En cuanto al aspecto de thriller, Ed recurre a las clásicas estrategias de filmar a Kaitlyn en la regadera, llegar inesperadamente a eventos donde nadie lo invitó, e ignorar las advertencias de Mike, quien desde luego no sabe nada de tecnología, y por lo tanto es víctima fácil de las transparentes trampas que Ed diseña. Además, el libreto de Dan Kay (probablemente descubierto en un viejo archivero lleno de polvo cuando limpiaban la oficina abandonada de algún agente retirado) añade detalles estilo American Psycho para hacer más temible al genérico villano, y demostrar que las cosas van en serio. Por ejemplo: episodios psicóticos donde grita mientras ve la foto de su "enamorada"; y una predilección por blando euro-pop ochentero, que escucha a todo volumen en su automóvil.
Por el lado de la familia, Pierce Brosnan es adecuadamente arrogante cuando está en la sala de juntas, preparando su más reciente proyecto (básicamente Uber para aviones particulares... ¡gran mercado!), y estricto pero cariñoso en la casa, de modo que podemos justificar su ira cuando un empleado entrometido intenta seducir a su "inocente" hija. En el papel de la joven, Stefanie Scott es anónima y olvidable: una cara bonita cuyas malas decisiones (aceptar "friend requests" de extraños, invitarlos cuando está aburrida en una cena familiar) crean ideas erróneas en su pretendiente. Y Anna Friel no tiene mucho que hacer (ni decir) como la madre que se mantiene al margen de la situación, hasta que sirve como rehén durante el "emocionante" (aburrido) desenlace.
En resumen: El Intruso no sirve como homenaje "retro", ni aporta algo nuevo a los géneros que destroza; y ni siquiera la recomendaría para individuos que JAMÁS hayan visto películas similares, ya que afortunadamente existen mejores obras que se encargaron de actualizar esos temas y encontrar giros frescos y creativos para el siglo veintiuno. Por ejemplo: Mr. Robot para los ciber-thrillers; y The Gift para los maniáticos obsesivos que atormentan una familia. Ambas me parecieron mejores alternativas que lograron con gran éxito lo que El Intruso apenas se esforzó por intentar. Entonces no pierdan su tiempo, a menos que pertenezcan al culto de individuos que disfrutan señalando las ridiculeces del hackeo representado en el cine y la televisión. Felicidades; encontraron su mina de oro.
Calificación: 5

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Sunday, January 15, 2017

Anestesia (Anesthesia)



Síntomas: Las vidas de varias personas en Nueva York se entrelazan hasta culminar en un acto de violencia.

Diagnóstico: Ya sé que esa sinopsis no dice mucho, pero una descripción de todo lo que ocurre en Anestesia tomaría mucho espacio. Y se supone que estas son "cápsulas", así que será más eficiente describir los personajes y algunas de sus conexiones. Pero no todas, para conservar el misterio y las débiles sorpresas que ofrece el libreto de Tim Blake Nelson, quien también dirigió la cinta.
Walter (Sam Waterston) es un reconocido profesor de filosofía que está a punto de retirarse, lo cual le dará más tiempo para pasar con su esposa Marcia (Glenn Close); Sophie (Kristen Stewart) es alumna de Walter, y está atravesando algunos problemas existenciales que no sabe cómo resolver; Sam (Corey Stoll) y Sarah (Gretchen Mol) quisieran separarse, pero mantienen una fachada de cordialidad para beneficio de sus avispadas hijas Allie (Jacqueline Baum) y Angie (Ekaterina Samsonov). También con problemas familiares encontramos a Adam (Tim Blake Nelson), cuyos hijos adolescentes Hal (Ben Konigsberg) y Ella (Hannah Marks) están tan envueltos en sus propias vidas que no parecen interesarse en la crisis médica de su madre Jill (Jessica Hecht). Finalmente, el abogado Jeffrey (Michael K. Williams) intenta usar su dinero y conexiones para rescatar a su amigo Joe (K. Todd Freeman) de las drogas que lo están matando. Y todavía faltan personajes secundarios con función de mcguffins o secretos por revelar.
Como podemos suponer, las actuaciones son excelentes. Tim Blake Nelson reunió un sobresaliente elenco con una variedad de personalidades y estilos, desde veteranos como Sam Waterson y Glenn Close, hasta los jóvenes Hannah Marks y Ben Konigsberg, con el resultado de que no hay un solo eslabón débil en este reparto. Bueno, hasta Kristen Stewart impresiona con una devastadora escena que revela una fuerza como intérprete que no veíamos desde The Runaways. Mi personaje favorito fue Walter, no solo por su combinación de inteligencia y humildad, sino porque le toca declamar el poderoso monólogo que engloba los múltiples temas de la película. Y también disfruté la interacción de Jeffrey y Joe, expresando sin palabras una larga amistad que ha sobrevivido múltiples obstáculos, empezando por la enorme diferencia en sus respectivas posiciones sociales.
Donde siento que Blake Nelson falló fue en la integración de todas estas sub-tramas para formar una historia consistente. Imagino que, como actor/director, su interés principal fue capturar momentos dramáticos honestos, aportando el material necesario para lucir a sus actores. Es una estrategia válida, pero al mismo tiempo sacrificó la cohesión narrativa de la película entera, de modo que las escenas individuales son mucho más interesantes que la experiencia total de Anestesia.
A pesar de sus ocasionales pretensiones artísticas y clichés de "los problemas de la gente bonita" (con una o dos excepciones), Blake Nelson creó una obra profunda y suficientemente entretenida para capturar la atención del espectador durante noventa minutos, sin gran consecuencia a largo plazo, pero con abundantes verdades humanas y momentos de intensa emoción. En la categoría de películas con "historias entrelazadas", Anestesia jamás alcanzará el nivel de Magnolia, Crash o Pulp Fiction; pero podría quedar al lado de producciones "indie" con similar estructura, como The Air I Breathe, Third Person, o Playing By Heart. Al igual que estas cintas, Anestesia se puede disfrutar un momento, para transformarse de inmediato en trivia que eventualmente olvidaremos. Aún así, buen experimento de Tim Blake Nelson; me gustaría ver qué puede lograr con una historia más "Hollywood".
Calificación: 8

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Saturday, January 14, 2017

Aliados (Allied)



Síntomas: Durante la Segunda Guerra Mundial, el oficial de inteligencia canadiense Max Vatan (Brad Pitt) y la agente de la resistencia francesa Marianne Beauséjour (Marion Cotillard) se conocen en Marruecos mientras participan en una peligrosa misión de espionaje. Entonces se enamoran y comienzan una vida juntos en Londres... pero después de un tiempo surgen sospechas de que uno de los dos está mintiendo.

Diagnóstico: Aliados sería un digno caso de estudio para estudiantes de cine, pues incluye todos los elementos necesarios para hacer una película sobresaliente... y sin embargo apenas alcanza el mínimo nivel de entretenimiento para evitar el calificativo de "bodrio".
Para empezar, el director es Robert Zemeckis, quien tuvo una mala racha a principios de siglo; pero desde que regresó al mundo de los vivos (actores vivos, en vez de toscas creaciones digitales), ha realizado obras con gran profundidad dramática (Flight) y excepcional destreza narrativa (The Walk). El elenco está integrado por excelentes actores, tanto en roles principales (Brad Pitt, Marion Cotillard) como secundarios (Jared Harris, Matthew Goode, Lizzy Caplan). Y, como podemos esperar en un drama moderno de alto perfil, Aliados cuenta con elevados valores de producción para realzar el atractivo visual de la cinta, incluyendo efectos especiales que nos trasladan al "Blitz" inglés, locaciones (auténticas y digitales) de gran realismo, y vestuarios que parecen salir de las fotografías publicadas en la revista Life de aquella época.
Desafortunadamente la experiencia global de Aliados me pareció insípida y tediosa: un drama romántico sin emoción, un thriller histórico sin suspenso alguno, y un relato bélico que cuidadosamente evita las partes más incómodas de la guerra para quedarse en la más segura periferia del conflicto.
Francamente, no sé qué pasó.
Supongo que podríamos asignar gran parte de la culpa a Zemeckis, pues en su papel de director debió supervisar y aprobar los pasos que condujeron a este semi-fiasco. Pero tampoco puedo eximir de culpa al guionista Steven Knight (más conocido por los brillantes libretos de Eastern Promises y Dirty Pretty Things), quien invariablemente encuentra la manera más aburrida de estructurar una escena, y no se preocupa por implementar tensión en su blanda historia, ni credibilidad en la conducta de los personajes (ejemplo: Brad Pitt llega al aeropuerto militar y le dice a un piloto "Tienes la noche libre"; el piloto dice "Gracias", y Pitt se lleva su avión). Y todo eso mientras intenta rendir tributo a la seminal película Casablanca, lo cual solo sirve para enfatizar los problemas de Aliados. Mala idea de Knight sugerir comparaciones entre su mediocre historia y una de las más celebradas películas de todos los tiempos (incluso el final ocurre en un aeropuerto).
Aún así admito que la premisa es bastante interesante: romance entre espías que no pueden escapar su oficio, ni siquiera cuando parecen haber encontrado la felicidad eterna. Y, como dije, la cinematografía y elementos visuales son tan buenos como esperaríamos en una película de Robert Zemeckis; sin embargo la dirección carece de energía, y les falta entusiasmo a las actuaciones que se apoyan demasiado en sentimentalismo barato en vez de cultivar genuina emoción.
No sé... quizás algunos espectadores quedarán satisfechos con el "star power" de Brad Pitt (parece que realmente está envejeciendo en reversa, como Benjamin Button) y el encanto de Marion Cotillard, cuya triste mirada parece especialmente diseñada para tragedias románticas de este tipo. O quizás al público general no le importa quién dirigió la película, y por lo tanto no crearán expectativas que alteren su percepción de la película. Pero yo no fui capaz de hacer esas cosas, y por lo tanto quedé profundamente decepcionado con Aliados. Se me ocurre que Zemeckis trató de seguir los pasos de su mentor Steven Spielberg (experto en hacer cine sobre la Segunda Guerra Mundial), pero descubrió que no tiene el mismo interés o afinidad por ese período histórico. Como sea, estoy seguro de que Aliados fue un tropiezo accidental, y que Robert Zemeckis regresará pronto con su habitual talento y dinamismo. A menos que siga intentando hacer lo que no puede, como cuando se obsesionó con los actores digitales y perdió una década de su carrera antes de reconocer la verdad. Otra lección para los estudiantes de cine: la tenacidad puede convertirse en defecto.
Calificación: 6

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Friday, January 13, 2017

Shin Godzilla (Shin Gojira)



Síntomas: Una perturbación acuática en la bahía de Tokio anuncia la llegada de una criatura que amenaza con destruir la ciudad...  y quizás a Japón entero.

Diagnóstico: Shin Godzilla no se parece a ninguna película "kaiju" que haya visto... excepto la original Gojira, de 1954. Al igual que aquella icónica cinta, Shin Godzilla es una obra seria y madura, más drama que fantasía, donde el monstruo gigante sirve como excusa para analizar algunos vicios y virtudes de Japón, de sus aliados norteamericanos, y de la humanidad misma. Pero no por eso deja de ser una emocionante aventura con abundante acción, un ritmo frenético que nos obliga a poner atención para asimilar sus múltiples temas, y una conclusión ambigua pero satisfactoria, que prepara el terreno para un nuevo universo con inmenso potencial e inimaginables posibilidades narrativas.
Entre esas posibilidades: Minilla. O quizás no. Me estoy adelantando.
En mi humilde opinión, Shin Godzilla es la mejor película "kaiju" que he visto en mi vida; aunque probablemente no será tan bien recibida por los fans que prefieren el humor típico de este género, así como la traviesa estética visual del hombre en un disfraz de goma aplastando maquetas de Tokio.
Nada de eso está presente en Shin Godzilla (bueno, casi nada). Por el contrario, este fenomenal "reboot" de Toho Films nos presenta un escenario realista en el plano visual y dramático: ¿qué pasaría si una criatura gigante realmente invadiera un país moderno? Los directores Hideaki Anno (veterano de anime) y Shinji Higuchi (veterano de efectos especiales) proceden a responder esa pregunta con lujo de detalle, mostrando igual esmero en la masiva destrucción urbana, y en las tortuosas discusiones entre las distintas ramas gubernamentales: ¿es preferible matar, capturar, o alejar a la criatura? ¿Cuántas vidas individuales es razonable sacrificar para salvar millones de habitantes? ¿Hasta dónde llega la jurisdicción de Japón ante una amenaza que podría volverse global?
En otras palabras, la mayor parte de Shin Godzilla transcurre en oficinas y salas de juntas, donde todo tipo de burócratas, científicos y militares discuten apasionadamente sobre soluciones viables al problema del monstruo con inciertas intenciones que está causando caos y destrucción en la ciudad.
Parecería absurdo dedicar tanto tiempo a los conflictos humanos cuando Godzilla está allá afuera, aplastando edificios y desafiando las armas convencionales de la defensa japonesa; sin embargo esas discusiones me parecieron tan tensas como las escenas de acción, pues nos obligan a pensar y ponernos en el lugar de los personajes, tratando de resolver la situación sin empeorarla o cometer errores más grandes por simple presión política.
Y ahí radica el más valioso elemento de Shin Godzilla (primera cinta "Post-Millennium", según el canon de Toho): así como Gojira evocó en 1954 las dolorosas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, ahora Shin Godzilla usa la ficción para explorar el horror del terremoto de Tohoku y el desastre nuclear de Fukushima, contrastando la crisis de la película con la torpe actitud del gobierno japonés en el año 2011, cuyos errores siguen afectando a millones de ciudadanos... y quizás al resto del mundo.
Entonces, Shin Godzilla es un fantástico espectáculo visual y un sólido ejercicio intelectual, integrados en una película que supera en todo (absolutamente TODO) las mediocres interpretaciones norteamericanas de este legendario monstruo. Sigo sintiendo gran afecto por el "kaiju clásico" (llevo más de cuarenta años disfrutándolo, después de todo), pero Shin Godzilla reconfiguró mis expectativas sobre el género, y ahora espero grandes cosas para el futuro... siempre y cuando nunca dejen de usar la gloriosa música de Akira Ifukube. Ya sea Godzilla moderno o antiguo, esas notas expresan con absoluta elocuencia el poder del dios encarnado... el fin del mundo viviente... el padre de Minilla.
Calificación: 10 (demasiado subjetiva para tomarse en serio)

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Wednesday, January 11, 2017

All Through the House



Síntomas: Rachel Kimmel (Ashley Mary Nunes) regresa a su pueblo para pasar la Navidad con su abuela; pero la celebración se vuelve sangrienta cuando un maniático disfrazado de Santa Claus empieza a matar a los vecinos... y Rachel podría ser la próxima víctima.

Diagnóstico: No habían pasado ni tres minutos de All Through the House cuando una atractiva mujer se mete a la regadera sin motivo aparente... y, desde luego, es brutalmente asesinada. Eso significa que estamos en territorio del slasher ochentero; y, aunque All Through the House sufre muchos problemas asociados a este sub-género (malas actuaciones, monótono libreto, final predecible), al menos el director Todd Nunes no teme bañar la pantalla de sangre y regodearse en la deliciosa incorrección política de aquella década.
Como puede esperarse, no hay mucha historia para sustentar noventa minutos de película, así que cada personaje tiene su melodrama particular para llenar los intervalos entre los jugosos asesinatos: Rachel quiere resolver el misterio de su madre desaparecida; el blando Cody (Jason Rayer) intenta revivir el romance que alguna vez compartió con Rachel; y la anciana Sra. Garret (Melynda Kiring) recrea en la casa vecina la trágica Navidad cuando un hombre disfrazado de Santa Claus abusó sexualmente de ella. ¿Estará relacionada esa horrible experiencia con los asesinatos actuales? Sólo Santa sabe.
Por cierto, el psicótico Santa Claus de All Through the House es uno de los mas grotescos que he visto en el cine de horror navideño, y su herramienta preferida son unas enormes tijeras de jardinero... aunque también puede usar luces de colores, una oportuna ventana abierta, o sus manos, cuando no tiene una mejor opción para matar.
En cuanto a los motivos del asesino, podemos esperar las obligatoria revelaciones que explican muchas cosas, incluyendo su identidad. No me parecieron sorpresas particularmente ingeniosas, pero mantienen una agradable consistencia con las pistas que el guionista nos dejó a lo largo de la película, así que no puedo quejarme por falta de planeación.
Desafortunadamente vi All Through the House ya que había pasado la temporada navideña, pero nunca es demasiado tarde para disfrutar un divertido refrito del cine ochentero, con suficiente sangre, sexo y violencia para justificar su existencia en tiempos modernos. Y con el beneficio adicional de que sus abundantes limitaciones pueden disfrazarse como parte del "homenaje".
Dentro del horror navideño me gustaron más A Christmas Horror Story y Silent Night (por mencionar ejemplos de este siglo), pero All Through the House puede recomendarse como efímero entretenimiento con sabor retro que no pretende re-inventar el género, sino aprovechar sus clichés para hacer más rojas las decoraciones navideñas... que ya es hora de retirar. Ahora hay que esperar las cintas de horror con tema de San Valentín.
Calificación: 7

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Monday, January 9, 2017

The Autopsy of Jane Doe



Síntomas: Tommy Tilden (Brian Cox) y su hijo Austin (Emile Hirsch) manejan una casa funeraria que también funciona como morgue y servicio forense para la policía local. Una noche el alguacil lleva el cadáver de una mujer desconocida, y mientras Tommy y Austin realizan la autopsia, descubren extraños detalles en el cuerpo que no pueden explicar.

Diagnóstico: Es demasiado temprano para afirmar que The Autopsy of Jane Doe será una de mis películas favoritas del 2017, pero ciertamente puedo intentarlo.
El director noruego André Øvredal tiene el excelente antecedente de Trollhunter (2010), uno de los más creativos pseudo-documentales recientes; y ahora su nueva película confirma que aquel triunfo no fue accidental, mostrándonos una faceta más dramática de su talento, pero conservando el mismo fino instinto visual y destreza narrativa.
Prefiero no hablar demasiado sobre el argumento ni los enigmáticos resultados que arroja la autopsia del cadáver desconocido; baste decir que The Autopsy of Jane Doe se basa en un misterio fascinante, cuyo lógico desarrollo nos lleva por inesperados caminos que resultan más perturbadores que cualquier cliché del horror contemporáneo.
Será más fácil mencionar las virtudes técnicas y artísticas de The Autopsy of Jane Doe. Por ejemplo, la excelente química entre Brian Cox y Emile Hirsch como padre e hijo, conocedores de su oficio, pero con distintos enfoques sobre su desempeño práctico. Si su relación no fuera creíble, la película entera se derrumbaría; afortunadamente ocurre lo contrario, y el resultado es una sólida base afectiva que subraya el terror al mismo tiempo que genera angustia sobre el destino de los personajes.
Además de Hirsch y Cox, el minimalista elenco se complementa con Michael McElhatton como el alguacil que les lleva el enigmático cadáver; y Ophelia Lovibond como la novia de Austin, expresando la curiosidad que todos sentimos sobre los inquietantes procesos de la morgue. Sin embargo el papel más difícil corresponde a Olwen Catherine Kelly como "Jane Doe"; parecería fácil quedarse quieta y desnuda mientras los "doctores" analizan cada detalle de su anatomía, pero debe haber sido física y emocionalmente agotador; y aunque obviamente el cadáver es una creación de látex y silicón la mayor parte del tiempo, hay muchas escenas donde su manipulación requiere la presencia de la actriz real. Sobra decir que Øvredal respeta ese compromiso filmando a Kelly de manera sobria, sin rastro alguno de morbo o sensualidad. Finalmente, como siempre, (SPOILER) debo mencionar al gato “Stanley” (interpretado por Sydney), quien no sobrevive hasta el final de la película (FIN DEL SPOILER).
En cuanto a las escenas de la autopsia, sin duda son crudas y realistas, pero no se sienten como el "gore" casual de cualquier cinta de terror, sino como un melancólico atisbo a la maquinaria orgánica que nos mantiene vivos, y que normalmente preferimos ignorar. Por suerte Øvredal sabe que lo que NO vemos es más importante (y más impactante) que las ilusiones físicas creadas por medio de efectos especiales.
Si quisiera encontrar alguna falla en The Autopsy of Jane Doe, mencionaría una ligera pérdida de enfoque dramático durante el tercer acto, así como un par de efectos digitales poco convincentes (pero aceptables para el reducido presupuesto de la cinta); sin embargo Øvredal recupera rápidamente el control para golpearnos con un final ingenioso y desgarrador, que no requiere trucos ni manipulación para afectarnos en un nivel emocional.
A fin de cuentas, The Autopsy of Jane Doe me pareció una excelente cinta de terror donde todo funciona: el libreto, las actuaciones y, sobre todo, la dirección de André Øvredal, quien conjuga todos estos elementos en una experiencia inteligente y genuinamente tenebrosa, con un estilo visual que brinda una perversa belleza a los horrores que presenciamos. Tendremos suerte si se repite este milagro en el 2017.
Calificación: 9.5

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Sunday, January 8, 2017

Florence: La Mejor Peor de Todas (Florence Foster Jenkins)



Síntomas: En 1944, Florence Foster Jenkins (Meryl Streep) utiliza su considerable fortuna para apoyar las artes musicales en Nueva York. Pero cuando decide convertirse en cantante, queda claro que su entusiasmo supera su talento.

Diagnóstico: No sé si la historia real de Florence Foster Jenkins es una adorable fábula moderna sobre el valor de perseguir los sueños, o una grave advertencia sobre la peligrosa combinación de dinero y narcisismo. Sin embargo, puedo afirmar que el director británico Stephen Frears se inclina por lo primero; y después de ver la película Florence: La Mejor Peor de Todas (uf), me veo obligado a coincidir... con algunas reservas.
Como todas las obras de Frears, Florence: La Mejor Peor de Todas está bien escrita y elegantemente producida; las actuaciones son precisas y elocuentes, libres de adornos, pero con la cantidad justa de emoción para engancharnos en la narrativa sin trucos ni excesos melodramáticos. En resumen: una sólida obra que cumple su propósito didáctico y recreativo, con un toque de melancolía para balancear la experiencia.
El problema es que no me pareció una historia particularmente interesante.
Como comedia, Florence: La Mejor Peor de Todas, no es muy graciosa. El único chiste de la película radica en la inocente fantasía de Florence, quien cree poseer una magnífica voz para cantar, cuando la realidad es muy distinta. Pero, gracias a la continua intervención (y sobornos) de su tolerante esposo, toda la gente de sociedad aplaude el "talento" de Florence y la bañan con elogios, que ella recibe con humildad y gratitud. No es una "diva" insoportable... simplemente una mujer que vive para la música, y quedaría devastada si le dijeran la verdad sobre su voz. Y, claro, también ayuda mucho que invierta su fortuna en el patrocinio de óperas, obras musicales, y conciertos de genuinos talentos, como el legendario Arturo Toscanini (John Kavanagh) y Lily Pons (Aida Garifullina). Entonces, cuando todos "siguen la corriente" y aplauden los horribles gritos de Florence, no se siente como hipocresía o condescendencia, sino como una blanca mentira que endulza la vida de una buena persona. Y eso ocurre una y otra vez a lo largo de casi dos horas.
Afortunadamente Frears reconoció a tiempo la frivolidad de su personaje central, y por eso enfocó el drama en los dos hombres que conspiraron para mantener la ilusión de Florence: su esposo St. Clair Bayfield (Hugh Grant) y el pianista Cosmé McMoon (Simon Helberg), quien acompañó musical y emocionalmente a Florence durante sus más grandes "triunfos".
Hugh Grant es particularmente notable como el marido cariñoso y comprensivo que realmente ama a Florence, y quiere evitarle cualquier sufrimiento... aunque, al mismo tiempo, no vacila en usar el dinero de su esposa para financiar sus propios vicios secretos e infidelidades.
Por su parte, Simon Helberg encuentra el punto exacto entre dandy y artista trágico que traicionó sus sueños musicales a cambio de un buen sueldo; y también introduce sin mucho aspaviento la cuestión de su inclinación sexual, y el aislamiento que debe sufrir en los estrictos años cuarentas.
Supongo que mucha gente verá Florence: La Mejor Peor de Todas por la presencia de Meryl Streep, quien ciertamente realiza un trabajo excepcional como la despistada Florence (y finge bien la mala voz, después de demostrar lo contrario en Ricki and the Flash). Pero yo recomendaría la película por Hugh Grant y Simon Helberg, los más interesantes elementos de la historia, y los mejores actores de este reparto. Solo repito la advertencia de que Frears nos somete muchas veces a la voz de Florence, así que probablemente convendría esperar a que Florence: La Mejor Peor de Todas llegue a televisión, donde podremos bajar el volumen durante las escenas apropiadas. Casi hubiera deseado que Meryl Streep no se comprometiera tanto con su papel...
Calificación: 7.5

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