Wednesday, May 27, 2020

The Lovebirds



Síntomas: Después de cuatro años, la relación entre Leilani (Issa Rae) y Jibran (Kumail Nanjiani) está en peligro de colapsar. Entonces se involucran accidentalmente en un asesinato, y deben huir de la policía para encontrar al auténtico culpable... quien, desde luego, también los está buscando para eliminar cabos sueltos.

Diagnóstico: En mi opinión, un buen ejemplo de "comedia romántica de acción" es Date Night (2010), con Tina Fey y Steve Carell. Sin ser perfecta, encontró el balance adecuado de elementos para entretener al público, lucir a los actores, y contar una historia coherente, aunque no necesariamente "realista".
Y ahora la cinta de Netflix The Lovebirds logró algo similar, confirmando que "balance" no siempre significa una distribución uniforme de elementos, sino darle prioridad a los realmente importantes, y mantener el relleno en segundo plano. En otras palabras: si la comedia es graciosa y el romance es funcional, la acción puede ser mediocre porque, a fin de cuentas, no es lo que queremos ver.
En el caso de The Lovebirds, tenemos dos sólidos comediantes en los roles principales, y el director Michael Showalter (aclamado comediante por derecho propio) les dio material adecuado para trabajar; pero, sobre todo, se aseguró de mantener un espacio creativo donde el par puede explotar su talento innato, gracias a lo cual es posible tolerar la intriga policíaca que, francamente, solo inspira indiferencia. El misterio del asesino con bigote, el mensajero en bicicleta con un turbio negocio, y la organización secreta que... ¿exactamente cuál fue su crimen? No estoy seguro. Pero, como dije, no importa. La historia es una excusa para pasar noventa minutos con Issa Rae y Kumail Nanjiani, y reírnos con sus agudas observaciones sobre las dificultades del romance moderno, las trampas de la vida urbana, los prejuicios raciales que encuentran en sus vidas cotidianas, y cualquier otro tema que la pareja quiera explorar durante su blanda "aventura".
Desde luego el coeficiente risístico de The Lovebirds depende del gusto que cada espectador tenga por los protagonistas. Personalmente me gusta el estilo de Kumail Nanjiani (Silicon Valley); y aunque no he visto la serie Insecure de Issa Rae, creo que la actriz tiene buena presencia y esa indescriptible "chispa" que distingue a los mejores comediantes. Showalter tuvo el gran acierto de mantenerlos juntos en prácticamente todas las escenas... lo cual nos lleva al aspecto romántico de The Lovebirds.
Naturalmente no es mi tema favorito, pero el libreto de Aaron Abrams y Brendan Gall no busca cursilerías ni los "grandes gestos" del cine tradicional. Por el contrario, la relación entre Jibran y Leilani se siente orgánica y realista... son buenos amigos, pero mala pareja. Después de cuatro años, la "magia" se esfumó, y las actitudes que antes parecían simpáticas se volvieron irritantes. Entonce su automóvil atropella a un ciclista, y la crisis resultante revela nuevas facetas de su carácter que podrían separarlos para siempre... o recordarles la atracción que sintieron cuando se conocieron. Luego vienen algunas persecuciones, tiroteos, conspiraciones criminales... nada nuevo ni particularmente interesante, pero con suficiente ingenio para generar sonrisas frecuentes, y un par de carcajadas bien ganadas.
Definitivamente me gustó más la previa película de Michael Showalter (The Big Sick); y, para el caso, también prefiero su trabajo televisivo en series como Search Party, Childrens Hospital y Super Fun Night; pero me da gusto encontrarlo en una producción más "mainstream" que podría elevar su perfil y darle proyectos más grandes en el futuro. Y, desde luego, lo mismo podría decir de Kumail Nanjiani e Issa Rae, cuyas voces no solo añaden diversidad a la comedia contemporánea, sino una fresca perspectiva que no se basa en el último éxito de YouTube o TikTok. En conclusión, The Lovebirds tal vez no será un "cañonazo" para Netflix, pero me pareció una comedia recomendable y accesible, sin sacrificar el sutil filo cultural que la vuelve especial, y sin ofender (demasiado) a los fans de las "rom-coms" tradicionales. Hay chistes para todos los criterios.
Calificación: 7.5

Monday, May 25, 2020

Smoke and Mirrors: The Story of Tom Savini



Síntomas: Documental sobre Tom Savini, el legendario artista de efectos de maquillaje cuyo trabajo definió el cine de horror en los ochentas, y estableció el estándar de calidad que sus discípulos y sucesores siempre aspiraron alcanzar.

Diagnóstico: Sin muchos rodeos, Tom Savini es uno de mis héroes. En mi adolescencia, leyendo revistas como Fangoria, Starlog, CineMagic, y Famous Monsters of Filmland, empecé a descubrir los "secretos" detrás de las películas de horror y ciencia ficción que me obsesionaban, así como los artistas cuyos nombres eran prácticamente desconocidos por el público en general, y sin embargo creaban las imágenes que todos recordábamos al salir del cine (o al apagar la videocasetera Beta con copias de décima generación de The ProwlerManiac, y The Burning rentadas en videoclubs de dudosa legalidad en la era pre-Blockbuster)(lectores jóvenes: busquen en Google todas esas palabras que no entendieron).
Claro, Savini no era el único artista del maquillaje venerado en las páginas de aquellas revistas (otros héroes del oficio eran Rick Baker, Rob Bottin, Stan Winston, Chris Walas, Greg Cannom, Kevin Yagher, los Hermanos Chiodo y, desde luego, el decano Dick Smith, mentor de todos ellos)(por cierto, todos merecen su propio documental); sin embargo Savini se convirtió en figura de culto gracias a su carisma, múltiples talentos (también es actor, "stunt-man" y director)... y al excesivo ego que provocó algunos conflictos con sus colegas y le hizo ganar enemigos en la industria. Nadie es perfecto, supongo.
Y ahora el documental Smoke and Mirrors: The Story of Tom Savini se estrena (¡por fin!) para examinar la vida y obra de Savini, empezando por su infancia en la ciudad de Pittsburgh, cuando maquillaba a sus amigos como los monstruos de Universal Pictures; luego como fotógrafo militar en la guerra de Vietnam, donde presenció horrores reales que contribuyeron al realismo de sus creaciones prostéticas; y finalmente como profesional de efectos de maquillaje, donde ganó reputación por su entusiasmo y creatividad para resolver problemas de manera ingeniosa y barata (ejemplo: el destornillador en el oído en Dawn of the Dead era un popote plateado)(y también revelan por qué la sangre de esa película se ve tan falsa), al mismo tiempo que cultivó largas y fructíferas relaciones con grandes directores (incluyendo su amigo y compatriota de Pittsburgh, George A. Romero), con estudiantes y colaboradores como Greg Nicotero, Howard Berger y Robert Kurtzman (quienes posteriormente fundaron KNB EFX, el estudio más grande e influyente en la actualidad), y con famosos amigos y admiradores como Alice Cooper, Sid Haig, Robert Rodríguez, Bill Moseley, Jerry Only (de The Misfits), Debbie Rochon, Tom Atkins y muchos más que aparecen en el documental para compartir anécdotas (buenas y malas) de sus colaboraciones con Savini.
Por el lado negativo, la producción del documental fue larga y escabrosa (no recuerdo fechas exactas, pero llevo años esperándolo), lo cual se nota en sus irregularidades técnicas. Smoke and Mirrors: The Story of Tom Savini tiene secuencias muy ambiciosas, como la recreación animada de un incidente en Vietnam que salvó la vida de Savini; pero la edición se siente improvisada, e incluye errores relativamente simples que el director Jason Baker debió corregir antes de presentar su película al mundo (como "cross fades" mal sincronizados).
Afortunadamente las fallas se vuelven irrelevantes ante el volumen de información y los efusivos testimonios que revelan el lado oculto de la leyenda, al mismo tiempo que explican la fama y posición de Tom Savini en el altar de la cultura "geek" (al menos en el nicho del Horror). Tan solo por eso Smoke and Mirrors: The Story of Tom Savini merece una recomendación, no solo para fans, sino para curiosos que quieran echar una mirada "detrás de la cortina" y descubrir la inspiración del "gore", monstruos y pesadillas tan memorables como cualquier obra de arte formal. Personalmente preferiría una máscara de Savini en vez de un cuadro de Warhol. O también sería aceptable tener el cuadro de Warhol, venderlo, y comprarme cien máscaras de Savini.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, May 24, 2020

Portrait of a Lady on Fire (Portrait de la Jeune Fille en Feu)



Síntomas: La artista Marianne (Noémie Merlant) se muda a la mansión de una acaudalada familia para pintar el retrato de Héloïse (Adèle Haenel), la hija menor. Entonces se forma entre ellas una relación que cambiará sus vidas.

Diagnóstico: Como he mencionado en varias ocasiones, no me gustan las películas románticas cuando el romance es lo único que las sustenta. No tengo nada personal contra el género... simplemente lo encuentro aburrido, y por eso mis expectativas sobre Portrait of a Lady on Fire eran bastante bajas. Todo indicaba otro melodrama en el estilo de la tediosa Blue is the Warmest Color, pero ubicado en el siglo dieciocho, cuando las reglas sociales eran más estrictas, y la relación entre dos mujeres podía arruinar la reputación (y la fortuna) de familias enteras.
Sin embargo, fue un placer descubrir que Portrait of a Lady on Fire es mucho más que un simple romance, no solo en su argumento formal, sino en la estructura de la película y la brillante manera como la directora Céline Sciamma distribuye la información, creando niveles conceptuales cada vez más complejos, y alterando nuestra percepción de los personajes durante el desarrollo de su relación.
En otras palabras, Portrait of a Lady on Fire utiliza el romance como marco de un análisis psicológico, histórico y cultural más amplio y relevante, lo cual merece una efusiva recomendación... incluso para gente amargada (como yo) que no aprecia el cine romántico, pero reconoce la importancia de historias humanas honestas que desafían los lineamientos comerciales del género.
En los papeles principales, Noémie Merlant y Adèle Haenel dicen con miradas y expresiones todo lo que sus personajes deben callar. Sus diálogos son limitados y hasta triviales, porque todo ocurre en el subtexto, en los detalles de su interacción y, sobre todo, en la conciencia del espectador.
En un papel secundario, pero muy interesante, encontramos a Luàna Bajrami como Sophie, la cocinera y ayudante general de la casa, cuyo drama personal se conecta oblicuamente con la historia principal para mostrar otro aspecto de la represión en la sociedad del siglo dieciocho. Esta sub-trama me pareció aún más relevante para el mensaje de Portrait of a Lady on Fire, y nos permite un atisbo a un mundo secreto creado por la necesidad y mantenido por un espíritu de cooperación y solidaridad que encontré fascinante y conmovedor.
Hablando de espíritu... también podría haber algún tipo de influencia sobrenatural en la película... pero será mejor dejarlo a la interpretación de cada espectador.
Finalmente, haciendo honor al tema artístico de Portrait of a Lady on Fire, la directora de fotografía Claire Mathon transforma cada escena en una pintura con colores, composiciones e iluminación inspirados por los mismos artistas neo-clásicos que probablemente influyeron en el estilo de Marianne. Por cierto, mención especial a Hélène Delmaire, la artista que pintó los cuadros mostrados en la película, incluyendo la obra epónima que despierta los recuerdos de Marianne. Sí, la película es un "flashback", y fue lo único que no me gustó porque prácticamente nos cuenta el final desde el principio. Aunque, para ser justos, la directora también utiliza el formato para rematar la película con un momento mágico que sirve como perfecta conclusión de una historia romántica que no ignora la pragmática realidad del mundo cruel e intolerante. Afortunadamente existe el arte para trascender los obstáculos de la realidad en busca de la verdad.
Calificación: 9.5

IMDb

Friday, May 22, 2020

May the Devil Take You (Sebelum Iblis Menjemput)



Síntomas: El magnate indonesio Lesmana Wijaya (Ray Sahetapy) hizo su fortuna por medio de un ritual satánico. Pero eventualmente Wijaya fallece en bancarrota, y sus hijos deben pagar el precio de aquel fatídico pacto.

Diagnóstico: No sé si es coincidencia, o una resonancia armónica en el "zeitgeist" cultural, pero recientemente se han estrenado muchas películas de terror con el tema de "secretos familiares conectados con demonios" (algunas de mis favoritas: Hereditary, The Sonata, y An English Haunting). Y ahora, Indonesia se une a esa tendencia con May the Devil Take You, distribuida globalmente por Netflix para sazonar su catálogo con un poco de horror transocéanico.
May the Devil Take You empieza con un tenebroso ritual que le da inmensa fortuna al empresario Lesmana Wijaya (Ray Sahetapy); pero con el paso del tiempo pierde su dinero, sus propiedades, y su salud, dejando en precaria situación económica a dos familias: su actual esposa e hijos, y a Alfie (Chelsea Islan), hija de su primer matrimonio.
Entonces los herederos se reúnen en una "villa" rural en las afueras de Jakarta para decidir la venta de la propiedad; pero los trámites legales pasan a segundo plano cuando una entidad sobrenatural decide cobrar la cuenta que dejó pendiente el patriarca fallecido.
Y entonces May the Devil Take You se convierte en The Evil Dead. Lo cual me pareció un poco incongruente, pero a fin de cuentas divertido, así que no puedo quejarme demasiado.
Bueno, solo un poco. Cuando parece que el director Timo Tjahjanto (Headshot) se dispone a explorar la dinámica de parientes en conflicto, los invitados empiezan a ser poseídos hasta que solo queda Alfie (no creo que sea spoiler) como versión femenina de Ash, luchando por su vida para escapar de esa mortal reunión.
Curiosamente, la fusión de temas (resentimiento familiar y posesión demoníaca) resultó más compatible de lo que yo esperaba. La desconfianza que ya existía entre los personajes alimenta la agresión de los espíritus (o lo que sean), al mismo tiempo que revela sentimientos ocultos durante muchos años. El mejor ejemplo es una escena donde alguien aplasta la cabeza de otra persona con una linterna; al principio es defensa propia, pero gradualmente se convierte en un brutal acto de catarsis, indicando emociones reprimidas que ahora se liberan en un paroxismo de violencia. Y así, cada miembro de la familia sufre su particular calvario según su carácter y frustraciones individuales. Hasta me atrevería a decir que Tjahjanto mejoró la fórmula de The Evil Dead al conectar los demonios literales con los demonios figurativos de una familia disfuncional (algo así como lo que hizo Fede Álvarez en el remake de The Evil Dead, ahora que lo pienso).
Por el lado negativo... May the Devil Take You dura media hora más que The Evil Dead, lo cual implica un alto porcentaje de relleno y largas escenas que no conducen a nada. Podría ser una característica del cine de Indonesia, pero se siente como la indulgencia de un director que quiere rendir tributo a sus películas favoritas de terror (también hay alusiones bastante obvias a Poltergeist y The Exorcist, entre otras), y no le importa frenar la narrativa para añadir otro grotesco efecto práctico (muy bien realizados por Novie Ariyanti), o algúna manifestación digital (bastante mediocre) del demonio que habita en el sótano de la "villa" (en realidad una clásica "cabaña en el bosque").
Todo eso se traduce en una película con más entusiasmo que disciplina; y, aunque May the Devil Take You dura más de la cuenta y requiere un poco de paciencia, su intención es sincera, y la respalda con impactantes escenas de sangre y violencia (con un peculiar "sabor" cultural) que me dejaron satisfecho, aunque ligeramente indiferente porque, a fin de cuentas, no hay mucho suspenso y muy poco terror.
Desde luego solo hay una The Evil Dead... pero es divertido encontrar réplicas que nos permiten apreciar nuevas perspectivas de aquella clásica premisa... y recordar por qué no hay sustituto de la original.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, May 20, 2020

Bodies at Rest (Chen Mo De Zheng Ren)



Síntomas: El médico forense Nick Chen (Nick Cheung) y su asistente Lin Qiao (Zi Yang) están de guardia en una morgue pública de Hong Kong para atender emergencias en Navidad. Entonces, aprovechando que el edificio está vacío, un trío de criminales se introduce para robar evidencia de un cadáver, y los médicos tendrán que defenderse para sobrevivir la noche.

Diagnóstico: ¿Quién hubiera pensado que el director finlandés Renny Harlin encontraría un renacimiento creativo en Asia? Claro, ya habíamos visto un preludio de este "segundo acto" en la cinta Skiptrace pero, francamente, no fue una de sus mejores obras. Por eso me dio gusto confirmar que Bodies at Rest indica el regreso al antiguo talento del cineasta para crear thrillers intensos y bien producidos... aunque a veces deficientes en el aspecto narrativo. Afortunadamente Bodies at Rest compensa sus frecuentes irregularidades con abundantes sorpresas y "twists" que nos mantienen en suspenso hasta la satisfactoria (y absurda) conclusión (imagino que los productores dijeron: "Queremos una explosión al final, y vamos a tener una explosión al final"). En resumen: Bodies at Rest no es un clásico; pero, como fan (no incondicional) de Renny Harlin desde hace treinta años, me gustó encontrarlo en plena forma después de tantos chascos y arranques en falso.
Para regresar a la realidad, mencionaré algunas de esas "irregularidades" que contaminan el libreto escrito por David Lesser. La premisa de Bodies at Rest me pareció buena, pero no resiste el menor análisis lógico: tres criminales participaron en un tiroteo donde murió una mujer, y quieren recuperar la bala asesina para evitar que el Departamento de Policía realice un estudio balístico. Por eso se infiltran en la morgue durante la noche de Navidad, y obligan al Dr. Nick Chen (Nick Cheung) a extraer la bala del cadáver. Entonces la situación se complica, y comienza una batalla física y mental entre los criminales y el Dr. Chen, apoyado por su valerosa interna Lin Qiao (Zi Yang). Es una tensa situación con gran potencial dramático; sin embargo, cada brillante giro de la trama va acompañado por desastrosos agujeros lógicos y decisiones incongruentes por parte de héroes y villanos, transformando Bodies at Rest en una de esas películas que terminaría en quince minutos si alguien mostrara un poco de sentido común; o si los ladrones hubieran planeado con más cuidado el robo antes de ejecutarlo sin considerar alternativas ni consecuencias (ejemplo: ¿por qué no simplemente se roban el cadáver?)
Algunas personas (como yo) podrán ignorar estos problemas para disfrutar el dinámico ritmo de Bodies at Rest (90 minutos bien utilizados), la estilizada dirección de Harlin, quien aprovecha al máximo el laberíntico edificio y sus modernas instalaciones médicas; y los carismáticos protagonistas que capturan instantáneamente nuestra atención. Pero también es válido sentir frustración por tantos pequeños detalles que nos "sacan" de la película en momentos críticos. En fin... como siempre, es un balance entre virtudes y defectos que cada quién resolverá según su criterio personal.
Para empujar la balanza al lado positivo, puedo mencionar el competente desempeño de Nick Cheung como el Dr. Chen, sereno y metódico durante la crisis, pero con un fuerte temperamento debido a (todos juntos) ¡una Tragedia del Pasado! Por su parte, Zi Yang se roba la película como Lin Qiao, la interna con suficiente entrenamiento militar para defenderse cuando las circunstancias lo requieren (aunque debo aclarar que Bodies at Rest no es una película de artes marciales; en todo caso podríamos describirla como "mini-Die Hard en una morgue"; o tal vez "invasión doméstica, pero en el trabajo"). Y aunque los villanos son bastante genéricos, Richie Jen, Carlos Chan y Jiayi Feng mantienen personalidades bien definidas bajo las máscaras que utilizan para ocultar su identidad.
Creo que Bodies at Rest podría haber sido un sobresaliente thriller con la mezcla perfecta del estilo moderno de Hong Kong, y la sensibilidad europea del director. Sin embargo le faltó trabajo al libreto, y el resultado es indudablemente entretenido, pero menor a la suma de sus partes. Habiendo dicho eso, Bodies at Rest fue un paso en la dirección correcta para Renny Harlin, y espero que su estancia en Asia rinda grandes frutos que nos recuerden sus mejores obras del siglo pasado, como Die Hard 2 y A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master. Y si el "tour" asiático no funciona, siempre puede regresar a las B-Movies que le dieron de comer durante tantos años, lo cual no tiene nada de malo.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, May 18, 2020

Party Hard Die Young



Síntomas: Un grupo de estudiantes austriacos celebra el fin de año escolar en el festival croata de X-Jam, repleto de música, bikinis y alcohol. Entonces alguien empieza a matarlos uno por uno, y la joven Julia (Elisabeth Wabitsch) decide encontrar al culpable.

Diagnóstico: Como he mencionado en muchas ocasiones, me interesan las versiones europeas (o asiáticas, o lo que sea) de fórmulas comunes en el horror norteamericano, ya que un cambio de cultura, costumbres, o incluso locaciones, puede inyectar nueva energía en los clichés que conocemos de memoria, y ofrecer una experiencia que se siente fresca (relativamente), aunque esté cocinada con ingredientes viejos. Sin embargo, la cinta austriaca Party Hard Die Young reproduce con tal fidelidad el estilo del cine norteamericano, que casi me arrepentí de verla. Los personajes hablan alemán (lenguaje oficial de Austria), y la cinta se filmó en el auténtico festival X-Jam de Croacia (específicamente en la península Lanterna, un "resort" muy popular para jóvenes europeos cansados de Ibiza)(usen el código CAPSULAS20 para recibir un 20% de descuento)(es broma, el código no sirve); pero, por lo demás, la historia podría desarrollarse en el "spring break" de California o Miami, y hubiera dado lo mismo.
Afortunadamente Party Hard Die Young tiene otros trucos bajo la manga que me permiten recomendarla como una mediana cinta "slasher" por méritos propios, con un interesante misterio (no muy novedoso, pero bien planteado), buenas actuaciones (a pesar de los personajes pre-fabricados), y excelente cinematografía que realmente captura la atmósfera frenética y hedonista de un festival EDM (¿aún se usa la palabra "rave"?) El director de fotografía Thomas W. Kiennast baña la pantalla en colores primarios y atractivas composiciones visuales que ignoran por completo la paleta gris y deslavada del horror contemporáneo.
En el papel principal, Elisabeth Wabitsch es una agradable "chica final" (no tiene sentido ocultarlo, ya que es la única candidata viable), con suficiente iniciativa (y sobriedad) para preocuparse cuando desaparece su mejor amiga Jessica (Antonia Moretti). Los policías croatas no le dan importancia al asunto porque están acostumbrados al errático comportamiento de los turistas jóvenes e intoxicados; y, en efecto, Julia tuvo una gran pelea con Jessica la noche anterior, lo cual podría justificar su ausencia. Sin embargo Julia sabe que algo anda mal... y desde luego tiene razón, como algunos de sus amigos descubren de la peor manera posible.
El director Dominik Hartl encuentra un cómodo punto medio entre el horror visceral del cine "slasher", y la intriga de la investigadora amateur que intenta descifrar los métodos y motivos del asesino. El caótico entorno del festival ofrece la paradoja de "soledad entre multitudes", permitiendo que el villano actúe a la vista de todos, porque cada quién está en lo suyo. Y, desde luego, hay suficientes sospechosos para mantenernos en suspenso sobre la identidad del asesino... ¿será la "mean girl" envidiosa? ¿El "blogger" dispuesto a todo para ganar "likes"? ¿O el promotor del festival que no quiere mala publicidad?
Vale mencionar que Party Hard Die Young a veces parece un comercial del festival X-Jam, el cual ofreció su cooperación y facilidades para filmar la película durante el evento del 2017. No sé qué habrán pensado los patrocinadores Red Bull, Heineken y Pringles sobre una película con un asesino enmascarado matando impunemente a sus clientes, pero bueno... toda publicidad es buena, supongo.
Entonces, Party Hard Die Young se refugia en la confiable fórmula "slasher", pero mantuvo mi atención gracias a su excelente estética visual, competentes actuaciones, y a la visión del director que respeta los principios del sub-género, al mismo tiempo que los manipula para confundir nuestras expectativas. Después de tantos slashers "meta", es bueno disfrutar de vez en cuando la receta original para recordar por qué sigue en el menú después de tantas décadas.
Calificación: 7

IMDb

Sunday, May 17, 2020

She Never Died



Síntomas: El policía Charlie Godfrey (Peter MacNeill) busca obsesivamente a un asesino serial cuyas víctimas aparecen sin dedos, y su investigación lo conduce a una misteriosa mujer llamada Lacey (Olunike Adeliyi) que podría conocer la verdad sobre el caso.

Diagnóstico: En el año 2015, la película He Never Died (dirigida por Jason Krawczyk) se postuló como "joya oculta" de género híbrido (parte horror, parte drama familiar, parte thriller criminal, y parte estudio de carácter) con excelentes actuaciones y un ingenioso argumento que parecía perfecto para iniciar una franquicia. Y ahora, después de una larga espera, se cumple esa promesa con She Never Died (dirigida por Audrey Cummings y escrita por Krawczyk), una "secuela lateral" que respeta los principios de su predecesora al mismo tiempo que introduce suficientes innovaciones para extender la mitología en formas inesperadas y fascinantes.
Habiendo dicho eso, She Never Died sufre problemas similares a la primera película, incluyendo el uso excesivo de coincidencias y abruptos cambios de carácter para ahorrar tiempo y evitar agujeros lógicos (con éxito variable). Sin embargo, She Never Died visita temas épicos de manera íntima y económica, logrando mucho con muy poco, y aprovechando al máximo sus escasos recursos para despertar nuestra imaginación... y, claro, dejando todo listo para una tercera parte que ya quiero ver, tan pronto como sea posible, por favor.
En el aspecto de terror, She Never Died ofrece un asesino de origen sobrenatural, una organización criminal enfocada en actividades crueles y perturbadoras (SPOILER: el perro sobrevive), y una variedad de muertes violentas con suficiente "gore" para establecer la brutalidad de los villanos... y también de los anti-héroes. La parte policíaca es más débil, pero se redime por el trabajo de Peter MacNeill como el Detective Godfrey, un hombre solitario con un doloroso evento en su pasado (esta vez no lo llamaré "tragedia") que lo impulsa a tomar riesgos excesivos durante su investigación. Como estudio de carácter, She Never Died explora la inescrutable psicología de Lacey (Olunike Adeliyi), una lacónica mujer indigente que también sigue las actividades de la mafia local, aunque sus motivos son más... prácticos. Y, finalmente, She Never Died conjura inesperadas emociones cuando transforma estos eclécticos personajes en una especie de familia disfuncional que encuentra apoyo y respaldo en situaciones críticas, aunque no estén dispuestos a admitirlo. Esto involucra un personaje ligeramente irritante que se introduce hasta la mitad de la película... pero a fin de cuentas sirve como catalizador para atar cabos sueltos y conducir a una resolución lógica que me dejó satisfecho, a pesar de las coincidencias y trucos previamente mencionados.
Y cuando parece que She Never Died ya terminó, llega el impactante epílogo que nos prepara para la tercera parte, donde veremos (al menos eso espero) todos estos elementos integrados en un contexto más amplio y ambicioso, tal vez con graves consecuencias para la humanidad entera. O quizás solo para Canadá... no estoy seguro.
Suena complicado, pero sinceramente creo que She Never Died puede funcionar en sus propios términos (para el público que no vio He Never Died) como una eficiente cinta de horror y acción con sorpresivas revelaciones, adecuada violencia, e interesantes propuestas que no requieren resolverse por completo para disfrutar la experiencia. Sin embargo, definitivamente recomendaría ver He Never Died para apreciar el esfuerzo conjunto de Audrey Cummings y Jason Krawczyk, y para anticipar de lo que podría ocurrir en la siguiente película. Solo espero que no nos hagan esperar otros cinco años para contarnos el final.
Calificación: 8.5

IMDb

Friday, May 15, 2020

Fantasy Island



Síntomas: Cinco personas ganaron en un sorteo la oportunidad de vivir sus fantasías en la isla del misterioso Sr. Rourke (Michael Peña). Sin embargo, las fantasías podrían convertirse en pesadillas.

Diagnóstico: La mayor parte de la gente (al menos de mi generación) probablemente recuerda Fantasy Island en su versión original de los años setentas (la serie se transmitió de 1977 a 1984... nada mal para un concepto tan extraño). Sin embargo, la nueva película Fantasy Island, del estudio Blumhouse, es más parecida al "reboot" televisivo de 1998 (con Malcolm McDowell y Mädchen Amick), donde aquella gentil fantasía familiar se transformó en un thriller de incierto tono e irregular ejecución... ¿era una fábula moral sobre los riesgos de desear lo imposible? ¿O una advertencia sobre el entretenimiento como sustituto de la realidad?
Para bien o para mal, la película Fantasy Island sufre la misma crisis de identidad. La intervención de Blumhouse sugiere una película de terror, y ciertamente incluye elementos de ese género... pero el guión de Christopher Roach y Jillian Jacobs (no confundir con la actriz de Community) tiene tantas tangentes y cambios de dirección que es imposible sumergirnos en su narrativa, ya de por sí torpe e indolente.
Todo empieza con la llegada de los invitados a la paradisíaca isla del Sr. Rourke (Michael Peña) (sí, alguien dice "¡El avión!" como homenaje a la frase clásica del finado Hervé Villechaize). J.D. (Ryan Hansen) y su hermano Brax (Jimmy O. Yang) quieren vivir como millonarios, en una fiesta eterna con gente bonita y todos los lujos posibles. Melanie (Lucy Hale) desea vengarse de la "bully" que la atormentó en la escuela; Patrick (Austin Stowell) siempre soñó con vivir las aventuras de un soldado; y Gwen (Maggie Q) quiere saber cómo sería su vida si hubiera aceptado una propuesta matrimonial que rechazó años atrás. Sin embargo, el Sr. Rourke les advierte que las fantasías no siempre terminan como los clientes esperan... lo cual también describe la experiencia general de Fantasy Island.
Para empezar, las "fantasías" individuales de los personajes me parecieron insípidas y aburridas. El director Jeff Wadlow (Truth Or Dare - mala señal) no tiene tiempo para desarrollar a los personajes más allá de sus rasgos más elementales, y por lo tanto es imposible establecer la indispensable conexión emocional con el espectador. Y, aunque la trama insinúa un misterio más grande oculto en los métodos de la isla (por ejemplo, Roarke secuestró a la mencionada "bully" para que Melanie pueda torturarla, lo cual es relativamente lógico... pero, ¿cómo demonios encontró un soldado idéntico al padre de Patrick? ¿Y cómo consiguió la cooperación del hombre que Gwen rechazó?), las explicaciones tardan mucho en llegar, y me parecieron demasiado inverosímiles para rescatar la confusa cadena de causas y consecuencias que eventualmente conectan las fantasías de los invitados.
Por el lado positivo, hay un excelente "twist" que detona los eventos del tercer acto. Es uno de los escasos momentos ingeniosos de Fantasy Island que logró revivir temporalmente mi atención; sin embargo se ve arruinado por un segundo "twist" que no tiene sentido, y además requiere mejores actuaciones de las que puede aportar el elenco, sin duda atractivo, pero no muy interesado en el forzado melodrama que les endilga el libreto. Y, aunque me dio gusto encontrar a Michael Peña en un rol estelar, creo que no encaja en el papel del Sr. Rourke. Por buen actor que sea, Peña no captura la fusión de malicia y simpatía de un siniestro "maestro de ceremonias" dispuesto a cumplir cualquier fantasía... excepto hacer entretenida esta película.
El final, naturalmente, prepara el terreno para una secuela, pero dudo mucho que Fantasy Island se convierta en franquicia. Será mejor dejar los recuerdos de Ricardo Montalbán y "Tattoo" en el baúl de reliquias culturales, y buscar otra serie setentera para convertir en horror. Mi sugerencia: Three's Company. Tan solo el vestuario era aterrador.
Calificación: 6

IMDb

Wednesday, May 13, 2020

Porno



Síntomas: Los empleados de un cine se reúnen después de la última función para proyectar una película de estreno, pero no pueden decidir entre Encino Man y A League of Their Own (sí, el año es 1992). Entonces encuentran una vieja película oculta en el sótano del cine y deciden verla, liberando accidentalmente un demonio "succubus" que aprovecha sus frustraciones sexuales para destruirlos y poseer sus almas (entre otras cosas).

Diagnóstico: Para bien o para mal, Porno no es una película tan gráfica ni depravada como sugiere el título. Desde luego hay abundante sangre, y una escena bastante explícita de mutilación genital que sorprende por su realismo y audacia... pero, a fin de cuentas, Porno es simplemente otro relato sobre un grupo de jóvenes que libera accidentalmente un demonio, y deben encontrar la manera de derrotarlo (bastante similar a Demons, de Lamberto Bava, ahora que lo pienso). El período histórico (principios de los noventas) y la ubicación geográfica (un cine) incrementan el factor "geek" e incorporan detalles nostálgicos que el director Keola Racela solo utiliza como atmósfera. El auténtico nudo dramático de Porno radica en el conflicto psicológico de los personajes, cada uno con alguna disfunción sexual que se ven obligados a enfrentar cuando el demonio Lilith (Katelyn Pearce) intenta seducirlos como preámbulo de su muerte. O algo peor.
Ahí es donde Porno revela más inteligencia de la que yo esperaba en una simple "comedia de terror". Las previas películas producidas por Fangoria (Puppet Master: The Littlest Reich, Satanic Panic y VFW) también buscaron un poco de reflexión detrás del "gore", pero Porno es la primera que se atreve a explorar temas más complicados, particularmente la volátil conexión entre sexo y religión que tiende a crear fuertes sentimientos de culpa e inspirar conductas auto-destructivas.
Aunque nunca se menciona específicamente en el libreto escrito por Matt Black y Laurence Vannicelli, podemos deducir que el cine donde trabajan los personajes pertenece a alguna organización cristiana que da empleo a jóvenes rehabilitados de algún vicio menor. Por ejemplo, el proyeccionista "Heavy Metal" Jeff (Robbie Tan) era fumador empedernido; a Todd (Larry Saperstein) y Abe (Evan Daves) les gustaba espiar en las ventanas de sus vecinos; y Ricky (Glenn Stott) pasó algún tiempo en un campo de auto-ayuda, lo cual afectó su relación con Chastity (Jillian Mueller). Entonces, ya existen tensiones dentro del grupo incluso antes de descubrir el viejo rollo de película que libera a la "succubus".
Al principio, la apariencia general de Porno corresponde al estándar del cine independiente de terror, pero Racela y el director de fotografía John Wakayama Carey transforman gradualmente la prosaica locación del cine vacío en una pesadilla psicodélica con luces de colores y fracturas transdimensionales que le dan a la cinta una identidad visual única y especial. La "película pornográfica" que encuentran en el sótano también me gustó bastante, pues está inspirada en los cortometrajes experimentales del legendario cineasta/autor/brujo Kenneth Anger, cuyos bizarros efectos ópticos y abstractos escenarios exploraron las posibilidades del cine como "droga visual", mucho antes de la generación MTV.
Lamentablemente Porno pierde fuerza al final por culpa de un bajo presupuesto (otra desafortunada característica de las películas de Fangoria) que impidió alcanzar el nivel épico requerido por el ambicioso desenlace de la historia. Sin embargo, a fin de cuentas, Porno me hizo reír con su perverso sentido del humor, me invitó a pensar (un poco) sobre las contradicciones de la "culpa católica", y me impresionó con efectos prácticos muy bien realizados... aunque preferiría olvidarlos tan pronto como sea posible. En resumen, buen esfuerzo de Fangoria, y sólido debut de Keola Racela, pero no fue lo mejor de su catálogo. No sé... tal vez faltaron más explosiones testiculares.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, May 11, 2020

Valley Girl



Síntomas: La joven Ruby (Camila Morrone) debe tomar una importante decisión y, para ayudarla, su madre Julie (Alicia Silverstone) le cuenta sus experiencias como adolescente durante la década de los ochentas, cuando tuvo que elegir entre dos novios que representaban caminos muy distintos para su futuro.

Diagnóstico: A pesar de mi obsesión con la comedia juvenil (especialmente de los ochentas), nunca tuve particular afinidad por la cinta Valley Girl (1983). Desde luego respeto su influencia en el lenguaje moderno ("Like"), así como su posición transicional en la filmografía de Nicolas Cage (pre-maniático/post-serio); pero el argumento... meh. Por eso no tenía interés en el nuevo re-make Valley Girl, dirigido por Rachel Lee Goldenberg (A Deadly Adoption). Sin embargo decidí verlo por la afortunada selección de actores (cualquier película con Judy Greer merece el beneficio de la duda) y, para mi sorpresa, resultó ser una astuta sátira cultural apoyada por un dinámico reparto, buena música, y un inteligente libreto que encuentra temas comunes entre el pasado y el presente para divertir a todos mientras imparte lecciones sobre responsabilidad e independencia, sin perder su travieso sentido del humor. Bueno, hasta me hizo reconsiderar mi opinión sobre la original Valley Girl, lo cual fue un mejor resultado del que creí posible.
Habiendo dicho eso, Valley Girl (2020) tiene los problemas normales de cualquier comedia romántica, incluyendo un argumento repleto de clichés (la niña rica se enamora del joven pobre), personajes prefabricados (el chico más popular de la escuela es un patán insoportable), y momentos emocionales absolutamente artificiales (la gran pelea que separa a los novios... ¿será para siempre?) Claro, muchos de estos elementos forman parte de la sátira, pero aún así revelan la superficialidad de su nuevo barniz "meta".
Pasando a lo bueno, tenemos un atractivo elenco que respeta el carácter de los personajes sin reducirlos a caricaturas unidimensionales (la mayor parte del tiempo). Y, además, como Valley Girl es un musical (perdón, ¿no lo había mencionado?), todos tienen buena voz y talento para ejecutar las coreografías con alto nivel de energía. En el papel de Julie adolescente, Jessica Rothe (Happy Death Day) posee la imagen y actitud de "niña bien" que aspira a algo más intelectual que ropa de moda y visitas al "mall". Su novio "oficial", interpretado por Logal Paul, captura con tanta perfección la arrogancia de los villanos ochenteros, que fue un placer odiarlo desde su primera escena. Y aunque Josh Whitehouse es un galán "punk" bastante insípido, funciona bien como estereotipo de "chico malo con buen corazón". En papeles secundarios tenemos a Chloe Bennet (en un sorprendente cambio de imagen respecto a su trabajo en Agents of S.H.I.E.L.D.), Mae Whitman (The DUFF), la mencionada Judy Greer, Rob Huebel, y un par de cameos apropiados para fans de la cinta original (no, lamentablemente Nicolas Cage no fue uno de ellos... hubiera sido apoteótico).
Finalmente, lo que más me gustó de Valley Girl fue la banda sonora compuesta por grandes éxitos de los ochentas... y no solo estoy hablando de "pop" desechable y "one hit wonders", sino de canciones sustanciales de Queen, The Cure y Run DMC (entre otros). Los arreglos pueden ser un poco empalagosos, pero cumplen su misión de dar voz (y movimiento) a las emociones de los personajes, además de contribuir (más o menos) al desarrollo de la trama. Ejemplo más irritante: Material Girl, de Madonna (durante una sesión de aerobics, nada menos); el mejor, Under Pressure, de Queen.
A fin de cuentas Valley Girl merece una recomendación por llegar más allá de un simple re-make desechable. El aspecto musical ayuda bastante, pero lo más importante fue el balance entre nostalgia y honestidad que le permite idealizar el pasado, sin disculpar sus ridículos anacronismos. Y con increíble disciplina para no incluir Walking on Sunshine.
Calificación: 8

IMDb