Friday, October 19, 2018

Halloween



Síntomas: Michael Myers (James Jude Courtney) fue recluido en una institución psiquiátrica cuando asesinó a cinco personas en la noche de Halloween de 1978. Sin embargo Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), la única sobreviviente de la masacre, nunca logró recuperarse emocionalmente, y pasó los siguientes cuarenta años preparándose para el regreso del asesino, lo cual arruinó su relación con su hija Karen (Judy Greer) y su nieta Allyson (Andi Matichchak). Entonces Michael es transferido a una nueva institución, y ocurre un accidente...

Diagnóstico: ¿Cómo podríamos llamarle a una secuela que ignora todas las secuelas que le precedieron para auto-coronarse como la auténtica y única secuela de la cinta original? Le voy a llamar... "amnesiacuela", ya que nos pide olvidar los últimos cuarenta años de mediocres continuaciones, a cambio de restaurar los valores que distinguieron a la primera e icónica cinta Halloween (1978).
Como quieran llamarle, esta nueva versión de Halloween me pareció un espectacular y resonante "meh". Y creo que la culpa es del director David Gordon Green, así como el crédito por todas las cosas que funcionan en esta tardía resurrección.
La idea de borrar la confusa mitología de Halloween puede parecer un insulto para el legado de la saga, pero la verdad es que me pareció una buena decisión, no solo por la irregular calidad de las previas películas, sino porque (aceptémoslo) ya pasaron casi veinte años desde la última secuela "oficial", y el nuevo productor Jason Blum obviamente no está interesado en llenar las lagunas del pasado, sino en preparar el terreno para un futuro creativamente fértil y económicamente próspero. No tengo objeción alguna con este "borrón y cuenta nueva". Sin embargo, el problema que sentí casi desde el principio fue que el aclamado director David Gordon Green (Stronger, Our Brand is Crisis) no tiene mucha afinidad por el cine de terror, y aunque ciertamente es un cineasta talentoso, quizás no estaba preparado para reconocer los horribles clichés y abismos lógicos del libreto, ni las estúpidas decisiones de los personajes, ni la ausencia de algún soporte temático que podría elevar la cinta por encima de sus evidentes problemas.
Cierto, algunas de estas fallas se "explican" al final, pero aún así hay demasiados cabos sueltos y eventos absurdos que (supongo) Green prefirió ignorar porque, después de todo, se trata de una película de terror, y no requiere la integridad dramática de sus más ilustres proyectos independientes. A veces la primera incursión de un director en el cine de terror ofrece una perspectiva fresca y revitalizante (A Quiet Place, Get Out, Creep). En otros casos, la falta de experiencia se traduce en situaciones como las que abundan en Halloween. No quiero revelar "spoilers", así que solo diré que, para una persona que planeó su venganza durante cuarenta años, Laurie Strode comete errores imperdonables, tan solo para evitar que la cinta termine prematuramente. Y lo mismo aplica a los policías que buscan a Michael, a la familia de Laurie que no cree en las patrañas de la abuela, y hasta al Dr. Sartain (Haluk Bilginer), discípulo del finado Dr. Loomis, que además es cómplice de un "twist" que no tiene el menor sentido, aunque añade otros minutos a la historia y (por el lado positivo) nos da el momento más sangriento de la cinta.
A pesar de todo, hay muchas cosas que me gustaron de Halloween, como el excelente trabajo que Gordon Green realiza con los actores secundarios, creando personajes simpáticos e interesantes que nos atrapan en sus micro-dramas personales para incrementar el suspenso sobre su destino final. Y también disfruté la ingeniosa recreación de algunas importantes escenas de la original Halloween, con pequeñas alteraciones que desafían nuestras expectativas, y además funcionan como nostálgicos chistes para devotos de la saga.
Igualmente me gustó la convicción del trío de "chicas finales" (lo cual no garantiza su supervivencia) integrado por la abuela Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), la hija Karen (Judy Greer), y la nieta Allyson (Andi Matichchak), representando las ideologías y actitudes de las generaciones transcurridas desde aquel fatídico Halloween de 1978, cada una con su propia visión del "boogeyman" que las persigue (metafóricamente) casi desde que nacieron.
Si David Gordon Green hubiera explorado mejor esos rasgos humanos, en vez de quedarse en los monótonos clichés del cine "slasher", Halloween hubiera sido una digna "amnesiacuela", y un sólido cimiento para una nueva etapa de la saga, más inteligente, pero no por ello menos tensa y divertida (por cierto, respeto para John Carpenter por su contribución musical a la película). Sin embargo, Halloween tiene tantos errores como aciertos, y no me pareció ni la mejor ni la peor de todas aquellas cintas que intentó borrar con su mera existencia. De hecho, creo que Halloween H20: 20 Years Later fue una mejor continuación de la historia original, y le dio a Laurie Strode el final que merecía.
Entonces, Halloween (2018) usa una máscara de modernidad y prestigio para ocultar sus rancios trucos. A veces funciona, a veces no. Pero aún así me gustó más que las versiones de Rob Zombie.
Calificación: 7

IMDb

Thursday, October 18, 2018

Constantine: City of Demons



Síntomas: Para ayudar a una niña en estado de coma, el hechicero británico John Constantine (voz de Matt Ryan) viaja a los Estados Unidos con su mejor amigo Chas (Damian O'Hare), y se involucran con un demonio emprendedor que intenta abrir una franquicia del Infierno en la Ciudad de los Ángeles.

Diagnóstico: Desafortunadamente Constantine: City of Demons incluye muchos elementos que me desagradan en los comics "mágicos" de Marvel y DC: una vaga premisa que reemplaza misterio por simple confusión; una abigarrada mitología sin reglas racionales; y el inevitable desenlace donde todo se resuelve con "hechizos" que el guionista sacó de su manga (ja, ja).
Desde luego existen excepciones; y, de hecho, la previa película "mágica" del Universo Animado de DC Comics fue un buen ejemplo de ello. Justice League Dark balanceó aspectos sobrenaturales bien definidos, con un equipo de personajes que capturaron nuestra imaginación a base de carácter y simpática interacción... no por sus caprichosos trucos mágicos como conveniente excusa para vencer cualquier obstáculo.
Irónicamente, el éxito de Justice League Dark promovió la producción de Constantine: City of Demons (estrictamente hablando creo que es el piloto de una serie televisiva), enfocada en uno de los personajes más representativos del Universo Mágico de DC Comics, cuya gradual fusión con el Universo de Superhéroes comenzó hace varios años con el "mega-evento" The New 52.
Sin embargo esta vez no hay héroes ni "cameos" para añadir variedad a la misión de Constantine, lo cual nos deja con la mencionada mitología sin pies ni cabeza, y las arbitrarias soluciones mágicas que parecen "deus ex-machina" para salir del paso sin esforzarse demasiado.
Por el lado positivo, me gustó la estructura de la historia, revelando nuevos retos, alianzas y traiciones conforme Constantine y Chas investigan el inframundo mágico de Los Ángeles. Hay algunas buenas ideas (como Angela) y situaciones interesantes (como la epidemia comatosa) que hubieran funcionado mejor con un desarrollo más "racional" y menos místico. Además, el mensaje final sobre el alto precio de la magia cierra la película con un tono sombrío más consistente con la atmósfera del original comic Hellblazer. Desafortunadamente el libreto interrumpe el escaso terror con un desfile de monstruos, demonios y secuencias de acción que no significan nada, ni ofrecen la básica satisfacción visceral de una buena pelea superheroica. En vez de eso, Constantine dice algunas palabras en latín (o alguna lengua inventada), dibuja un sigil, ¡y listo! Se resolvió la crisis sin necesidad de aplicar lógica ni ingenio narrativo.
Y lo peor es que los monstruos no me parecieron suficientemente grotescos para aprovechar la clasificación "R" que recibió Constantine: City of Demons. Hay un poco de sangre, algunas palabras altisonantes, y una o dos escenas ligeramente perturbadoras (como la piscina)... pero, una vez más, las aspiraciones de "animación para adultos" se ven saboteadas por el mediocre diseño artístico y el temor de ofender a... no sé... padres de familia que compran cualquier "caricatura" para sus hijos de cinco años porque piensan que todas son iguales.
En fin... independientemente de mis prejuicios contra los héroes mágicos, creo que el argumento de Constantine: City of Demons da demasiadas vueltas y no hace justicia al espíritu de su icónico protagonista. Y ya sé que todo lo que acabo de escribir probablemente se aplicaría a una hipotética película sobre Zatanna... pero aún así me gustaría verla. Con cameos de Etrigan y Mister E, por favor.
Calificación: 6

IMDb

Wednesday, October 17, 2018

Destination Wedding



Síntomas: Frank (Keanu Reeves) y Lindsay (Winona Ryder) se conocen accidentalmente en camino a una boda, y pasan el fin de semana discutiendo sobre todo lo que odian.

Diagnóstico: Destination Wedding es una película de difícil clasificación, pero creo que podría describirla como una combinación de Richard Linklater, Kevin Smith, y Woody Allen (sin las connotaciones negativas). El argumento es extremadamente simple, pues gira en torno a las conversaciones entre Frank y Lindsay durante un fin de semana, cuando asisten a una boda en un "resort" vinícola de California.
Ahí es donde notamos la influencia de Richard Linklater (particularmente su trilogía de Before Sunrise, Before Sunset, y Before Midnight); dos personajes conociéndose mejor mientras exploran sus similitudes y diferencias. La influencia de Kevin Smith se percibe en los diálogos mismos, tan empeñados en lucir su agudeza y creatividad que terminan extraviándose en un laberinto de referencias culturales, sinuosas construcciones sintácticas, y humor tan irónico que confundiría al mismísimo Chandler Bing.
Finalmente, el director Victor Levin toma prestado de Woody Allen el irreverente análisis de las relaciones humanas, desmantelando la fantasía del romance y señalando la falacia del "vivieron felices para siempre"... un tema particularmente apropiado durante una "boda evento" que solo celebra el narcisismo de los novios, al mismo tiempo que intenta ocultar sus obvias incompatibilidades.
O al menos esa es la opinión de Frank y Lindsay. Como espectadores no tenemos otro marco de referencia para evaluar la situación, ya que el director se enfoca exclusivamente en estos dos personajes. Nunca conocemos al novio ni a la novia, ni a sus amigos o familiares. Solo los vemos de lejos mientras Frank y Lindsay los critican, los insultan, o se burlan de la ceguera mental que afecta a las víctimas del traicionero proceso bioquímico conocido como "amor". Ahora que lo pienso, el único actor que tiene una interacción significativa con Frank y Lindsay ni siquiera es humano.
Por todo lo anterior, Destination Wedding me pareció una fantástica comedia anti-romántica, perfecta para cínicos como yo que no tragamos el espejismo del romance popularizado por Hollywood... y no es por estar "amargados", ni por malas experiencias en el pasado, sino por simple pragmatismo (al menos esa es mi perspectiva... cada quien sacará sus propias conclusiones)(¡Sobre la película, no sobre mi vida personal!)
Lo que puedo aplaudir con razonable objetividad es el fenomenal trabajo de Winona Ryder y Keanu Reeves, quienes mantienen un clásico "duelo de palabras" durante noventa sólidos minutos sin perder un ápice de energía, manejando con precisión y elocuencia esos estilizados diálogos que llevan el insulto hasta niveles poéticos ("No puedes entender la naturaleza humana porque eres un simio"). Y, en lo personal, tengo la sospecha de que la selección específica de Keanu Reeves y Winona Ryder para estos papeles conlleva un mensaje más profundo sobre el desencanto de la "Generación X" que ambos actores personificaron hace treinta años en cintas como River's Edge (Reeves) y Reality Bites (Ryder). Tal vez solo estoy viendo lo que quiero ver, pero su mera presencia añade un "meta-nivel" que enriquece el subtexto de Destination Wedding e insinúa la desilusión generacional hacia un mundo que no cambió tanto como esperábamos. O quizás cambió más de lo que esperábamos.
En fin... a pesar del cinismo, los insultos y el continuo ataque contra los ideales románticos, Destination Wedding termina siendo más cálida y graciosa que cualquier "rom-com" moderna. Claro, sus diálogos son demasiado afectados para el mundo real; y las disfunciones de Frank y Lindsay son tan extremas que resultarían insufribles en una sociedad normal. Sin embargo las emociones que comparten son honestas de principio a fin, y quedé atrapado de inmediato en la hilarante misantropía de dos personajes con los que me sentí plenamente identificado. En resumen: Destination Wedding me pareció una brillante cinta independiente con algo que decir, y probablemente estará entre mis favoritas del año.
Calificación: 9

IMDb

Monday, October 15, 2018

Death Race 4: Beyond Anarchy



Síntomas: Aprovechando su posición como campeón absoluto de Death Race, el misterioso piloto Frankenstein (Veslav Pavlov) tomó control de la prisión conocida como "The Sprawl", y ha desafiado todos los planes del gobierno para derrocarlo. Entonces, el director de la corporación Weyland infiltra un mercenario llamado Connor Gibson (Zach McGowan) en la carrera ilegal para desmantelar la operación desde adentro.

Diagnóstico: No puedo creer que la cuarta entrega de esta irregular saga sea la mejor desde la "original" Death Race, del 2008 (la cual fue remake de la clásica Death Race 2000, de 1975). No incluyo en esa ecuación Death Race 2050 (2017), porque pertenece a otro universo y además me pareció terrible.
Si no entendieron el párrafo anterior, no importa. El punto es que Death Race 4: Beyond Anarchy continúa la premisa establecida en Death Race (2008), Death Race 2 (2010), y Death Race: Inferno (2013), cambiando algunos detalles para hacer la historia más profunda y menos política.
En vez de repetir el conflicto entre Frankenstein y los villanos corporativos que controlan la prisión privada, esta vez Frankenstein se convierte en el antagonista, pero con una válida ideología que justifica hasta cierto punto los brutales métodos que utilizó para transformar la anarquía carcelaria en un sistema socioeconómico medianamente estable... tan violento como siempre, pero estructurado para darle propósito a la vida de los presos, y una meta concreta en su lucha por la supervivencia.
Francamente, no esperaba ese sólido trasfondo filosófico en una B-Movie directa a video, pero el director Don Michael Paul (especializado en secuelas de bajo presupuesto) y sus guionistas (entre los que seguimos encontrando a Paul W.S. Anderson) reconocieron que la violencia, peleas y explosiones son más satisfactorias cuando sentimos algo por los personajes y compartimos su humanidad. Bueno, hasta los roles femeninos ganaron sustancia para compensar (parcialmente) su función decorativa. Claro, siguen siendo "eye candy" (además de ser la secuela más sangrienta de la serie, Death Race 4: Beyond Anarchy también incluye la mayor cantidad de sexo y desnudos), pero los personajes interpretados por Cassie Clare (Bexie, líder de una pandilla femenina), Lucy Aarden (Carley, la novia de Frankenstein), y Christina Marzano (Jane, interés romántico de Connor) tienen suficiente desarrollo para darles motivación y profundidad. No es gran progreso, pero algo es algo.
Por su parte, Zach McGowan interpreta al ex-soldado Connor Gibson como un oponente digno de Frankenstein, no solo en destreza física, sino en criterio estratégico para obtener lo que quiere con la mínima violencia necesaria. Su actuación es bastante buena para el modesto nivel dramático de la cinta, y además se parece a Keanu Reeves, aunque con menos carisma.
En cuanto a la acción, me pareció bastante competente y variada, desde las mencionadas peleas cuerpo a cuerpo, hasta las acrobacias y destrucción durante la emocionante media hora final. Y, como mencioné hace un momento, Death Race 4: Beyond Anarchy por fin aprovechó la clasificación "R" para bañarse en sangre, corrigiendo así uno de los grandes errores de sus predecesoras.
También me gustó la variedad de escenarios, el diseño de los vehículos equipados con todo tipo de armamentos, y la exploración de la infraestructura que permite la sustentabilidad de la prisión; por ejemplo, la manufactura del combustible, la procedencia de refacciones (¡la Ciudad de México!) y otros detalles que elevan el realismo de esta simplista pero bien realizada fantasía pseudo-post-apocalíptica.
Esperaba muy poco de Death Race 4: Beyond Anarchy (sobre todo por el inesperado retraso de su estreno, que se había anunciado hace casi un año... lo cual nunca es buena señal); pero fue una agradable sorpresa descubrir que aún hay combustible en el tanque de la franquicia (ja, ja), y que la "carrera mortal" aún no termina. Mi sugerencia para la quinta parte: Bride of Frankenstein; una mujer protagonista completaría los temas de la saga, y nos daría una perspectiva fresca para continuar la masacre automovilística y la metáfora social.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, October 14, 2018

Nación Asesina (Assassination Nation)



Síntomas: Un "hacker" empieza a revelar los secretos de los habitantes del pueblo de Salem, y cuatro amigas se ven accidentalmente involucradas en las catastróficas consecuencias.

Diagnóstico: Uf. No sé por dónde empezar.
Creo que Nación Asesina es una de las más tendenciosas, absurdas y estridentes películas que he visto este año, repleta de personajes desagradables que viven exclusivamente para satisfacer su narcisismo. Sin embargo, no puedo dejar de admirar la estructura de Nación Asesina y la dirección de Sam Levinson, quien nos lleva por una sórdida sucesión de eventos con inexorable lógica e integridad narrativa. No importa qué tan inverosímiles sean las sorpresas y abruptos giros que toma la película... su mensaje se mantiene en todo momento consistente y relevante para la cultura contemporánea.
Sin embargo, advierto que Nación Asesina toma bastante tiempo para llegar a ese punto. Los primeros veinte minutos me parecieron casi intolerables, pues nos obligan a seguir las frívolas vidas de Lily (Odessa Young), Bex (Hari Nef), Sarah (Suki Waterhouse), y Em (Abra), cuatro estudiantes de la "high school" local con sendos melodramas que giran en torno a sus redes sociales. Mi teoría es que Levinson (también guionista) estableció intencionalmente a las muchachas como personajes antipáticos para instigar en el espectador los mismos prejuicios que más tarde se revelan en los habitantes de Salem, cuya amplia gama de intolerancias (homofobia, misoginia, racismo) se fermenta secretamente hasta detonar en una explosión de violencia. Dejaré que cada lector saque sus propios paralelismos con la situación sociopolítica de los Estados Unidos (y de otros países, desafortunadamente).
Otro obstáculo para apreciar las buenas intenciones y audaces ideas de Nación Asesina son las irregulares actuaciones del elenco juvenil. Ya sea por decisión del director o por falta de experiencia, Odessa Young, Hari Nef, Abra y Suki Waterhouse (la única con una filmografía significativa) se sienten demasiado artificiales como "chicas malas" (pero no muy malas) que despiertan la envidia, lujuria, u hostilidad de sus compañeros escolares. Tal vez estoy sobre-analizando (como siempre), pero creo que les faltó el carisma de Veronica Sawyer en Heathers, o la intensidad de Regina George en Mean Girls... o al menos la cómica malicia de Big Red en Bring It On. Sé que pido demasiado, pero la ambición de Nación Asesina requería talento de esa magnitud para no tropezar desde el principio con las limitaciones de su elenco.
Por parte de los adultos (todos hipócritas o ineptos, obviamente), Colman Domingo, Joel McHale y Jeff Pope ofrecen adecuados momentos de perversión o cobardía que exacerban la volátil situación en el pueblo de Salem. Como dije, no hay nada "realista" en el desarrollo de Nación Asesina... pero los conceptos que la sustentan son trágicamente creíbles, y los actores manejan con estoicismo algunas escenas perturbadoras y humillantes (todo lo cual nos advierten desde el principio con una larga lista de "trigger warnings" que parecen un chiste "transgresor"... pero al final nadie estará riendo).
Entonces, para una película que empieza como una versión repugnante de Mean Girls, y luego se transforma en una mezcla de The Purge y Kill Bill, Nación Asesina logró mucho más de lo que yo imaginaba. Definitivamente no es para todos los gustos, y habrá individuos que se sentirán personalmente ofendidos por los extremos a los que llega la cinta. Cada quién sabrá si eso constituye una recomendación o una advertencia. En lo personal, creo que Sam Levinson cumplió su misión de incomodarnos al mismo tiempo que imparte una dolorosa lección sobre la desconexión emocional causada por nuestra sociedad super-conectada
Calificación: 7.5

IMDb

Saturday, October 13, 2018

Nace Una Estrella (A Star is Born)



Síntomas: El famoso cantante de rock Jackson Maine (Bradley Cooper) promueve la carrera de una nueva cantante llamada Ally (Lady Gaga), pero las presiones de la fama ponen en peligro su relación.

Diagnóstico: De todas las versiones que se han filmado de esta clásica historia, Nace Una Estrella (2018) es la más reciente.
Hablando en serio, no haré comparaciones con las demás encarnaciones de Nace Una Estrella (1976, 1954 y 1937), porque no las he visto, o no recuerdo mucho de ellas. Además, el director/actor Bradley Cooper imprime una sensibilidad tan personal y contemporánea a esta nueva versión que podemos olvidar el pasado y enfocarnos en los retos y oportunidades de una industria musical muy distinta a la que retrataron aquellas venerables reliquias del siglo veinte.
Con eso fuera del camino, puedo decir que Nace Una Estrella es una excepcional producción de una historia que conocemos de memoria... el tortuoso ascenso al estrellato; las complicaciones que acarrea la fama; y la posibilidad del fracaso o la redención al final de la película, cuyo sobrio melodrama mantiene un sano balance entre emociones reales y el potencial mercadológico de un proyecto calculado para ganar premios cinematográficos.
El tiempo dirá si Nace Una Estrella gana algo; pero ciertamente lo merece. O al menos nominaciones, empezando por Bradley Cooper en un impresionante debut como director, visualmente creativo pero sin desplantes estilísticos; y narrativamente confiado en un libreto (co-escrito con Eric Roth y Will Fetters) que no necesita exageraciones ni manipulación para satisfacer al espectador. En otras palabras: Cooper no intentó "arreglar" lo que no estaba roto; simplemente aplicó un barniz de modernidad que conserva y amplifica los temas de la cinta en esta época de estrellas de YouTube y fama instantánea (y a veces arbitraria).
En su faceta de actor, Bradley Cooper captura el cansancio de Jackson Maine, un ícono del rock hastiado con la rutina de la fama, pero aún capaz de reconocer el talento cuando lo encuentra. Su evolución no es tan compleja como el de Ally, pero al mismo tiempo requiere cambios más sutiles en la textura de su actuación, y Cooper los afronta con realismo y convicción. A decir verdad nunca he sido muy devoto de este actor, pero creo que Nace Una Estrella tiene la mejor actuación de su carrera... hasta el momento.
Y, para el papel de Ally, fue un gran acierto usar a Lady Gaga, no solo para aprovechar su voz en las secuencias musicales, sino por la fenomenal presencia escénica que ha ganado en su carrera real. No sé si una actriz "normal" hubiera mostrado esa seguridad detrás del micrófono (y del piano), sobre todo con la decisión de Cooper de grabar la música "en vivo", al momento de la filmación, lo cual le da a las canciones una energía única que nunca se hubiera obtenido con simples "playbacks". Y, más allá de su voz y carisma, la historia de Nace Una Estrella evoca parcialmente la carrera de Lady Gaga como estrella pop, añadiendo un nivel adicional de significado que altera nuestra percepción de su personaje. Sin ser fan de su obra musical, puedo decir que Lady Gaga hizo una de las mejores transiciones de cantante a actriz que he visto hasta el momento. Lo cual no significa que sea perfecta... pero incluso los ocasionales tropiezos de su actuación contribuyen al realismo de la nueva y caótica situación de Ally, que no siempre puede asimilar.
Hablando de música, me gustó más la primera mitad de Nace Una Estrella, cuando el énfasis está en el "rock dinosaurio" de Jackson Maine (su estilo es similar a Bruce Springsteen, pero un poco más "hard"). La segunda mitad pone más atención a la música pop de Ally, y aunque no me desagradó, perdí un poco de interés por los números musicales.
Finalmente, merece mención el elenco secundario que incluye grandes actuaciones de Sam Elliot, Andrew Dice Clay (irreconocible, hasta que vi su nombre en los créditos finales), Rafi Gavron, y acertados cameos de Alec Baldwin y otras celebridades reales que hacen más convincentes los atisbos a la industria musical. Ah, y también me dio gusto que Cooper haya invitado algunos antiguos compañeros de Alias, como Ron Rifkin y Greg Grunberg. Buen detalle para recordar sus humildes raíces.
Entonces, aunque no me impresionó el aspecto romántico de Nace Una Estrella, todo lo demás está tan bien realizado que merece una sincera recomendación como una de esas raras películas "de prestigio" realmente merecedora de los halagos que está acumulando. Solo resta ver cómo se desarrolla la carrera de Bradley Cooper como director... ¿"One Hit Wonder", o el siguiente Clint Eastwood? El tiempo dirá, y será interesante presenciar el proceso.
Calificación: 9.5

IMDb

Friday, October 12, 2018

Enemigo Inmortal (Bleeding Steel)



Síntomas: El Oficial Lin (Jackie Chan) lleva más de diez años persiguiendo a un misterioso villano con habilidades sobrehumanas. Mientras tanto, la joven estudiante Nancy (Na-Na OuYang) tiene pesadillas que podrían ser memorias reprimidas de un evento traumático en su infancia... las cuales son similares a la novela "Bleeding Steel", del famoso escritor Rick Rogers (Damien Garvey). Y también interviene un mago "steampunk", un hacker llamado Leeson (Show Lo), y el Teatro de la Ópera en Sidney, Australia.

Diagnóstico: ¿Como se conectan tan dispares elementos? No tengo idea. El libreto de Bleeding Steel es una confusa revoltura de clichés y personajes que siempre están peleando, persiguiéndose, o "monologando" para justificar todo aquello que el director/escritor Leo Zhang añade arbitrariamente para complicar aún más una historia sin pies ni cabeza, cuyas "explicaciones" se vuelven más y más absurdas, hasta que dejé de prestar atención.
Al menos me mantuvieron entretenido los excelentes efectos especiales de Enemigo Mortal, pues aunque NO es una cinta de superhéroes, se empeña en reciclar conceptos y situaciones comunes en las cintas de Marvel Comics. Entre ellos: el villano parlanchín con misteriosos poderes (¿mencioné los monólogos?); una dotación inagotable de esbirros que parecen stormtroopers de Star Wars, pero con armadura negra y cascos de Daft Punk; una imparable "enforcer" obviamente basada en Black Widow (con un poco de Elektra Natchios); y, mi favorito... una base aérea que combina el Helicarrier de S.H.I.E.L.D. con un Star Destroyer de Star Wars.
Y, a todo esto... ¿dónde está Jackie Chan? Desde luego es la estrella de Enemigo Inmortal, pero su presencia se siente casi intrascendente, como receptor pasivo de los planes de los malos, mientras sufre secretamente por una Tragedia del Pasado© que se conecta con los eventos del presente. Ya sé que Chan tiene 64 años, y no puede hacer lo mismo que hacía hace tres décadas en cintas como Armour of God (1986) y Police Story 3: Supercop (1992). Pero los libretos de sus mejores películas recientes se han adaptado a la situación, ya sea con peleas más realistas (The Foreigner), o compartiendo las escenas de acción (Chinese Zodiac) con actores jóvenes y miembros del distinguido "JC Stunt Team" que Chan ha entrenado exactamente para estos casos.
Sin embargo, Bleeding Steel minimiza las hazañas de Chan para enfocarse en el ridículo argumento de ciencia ficción que no ofrece innovación alguna, ni suspenso, y mucho menos las emociones que el director Leo Zhang quiere inspirar con el melodrama del Oficial Lin en busca de redención por una misión fracasada donde murieron muchos agentes, así como el genio científico que desarrolló la tecnología que necesita el villano "Bio-Roide" para... no sé... ¿mantener a flote su fortaleza voladora? (La cual, por cierto, parece tomar energía de un volcán portátil, o algo así).
Como fan de Jackie Chan desde hace más décadas de las que quiero admitir, Enemigo Inmortal fue una gran decepción. Repito, no porque Chan esté "viejo" (obviamente está en excelente forma física), sino porque, simplemente, no parece una película "de Jackie Chan", sino un enredado plagio del cine de superhéroes, pero sin superhéroes, ni personajes interesantes, ni la creatividad necesaria para replantear estas viejas ideas en un formato más compatible con las habilidades de Chan.
Sin embargo, no todo está perdido; algunas de las peleas son visualmente impresionantes (como la del mencionado Teatro de la Ópera), los efectos están al nivel de Hollywood, y hay esporádicos rasgos del clásico humor de Chan para confirmar que, a pesar de su éxito, no se toma muy en serio.
Lamentablemente algunos puntos positivos no compensan las dos tediosas horas de Enemigo Inmortal, y solo podría recomendarla para los más devotos fans de Jackie Chan que disculparán todo a cambio de verlo una vez más en la pantalla. Para el resto del público, recomendaría alguna de sus clásicas películas de artes marciales o, para el caso, alguna de las cintas de Marvel que Enemigo Inmortal intentó (sin éxito) imitar. Creo que Captain America: The Winter Soldier es la más cercana en tono y apariencia. O incluso la versión de Captain America de 1990 sería preferible. En cualquier caso saldrán ganando.
Calificación: 6 (solo por los efectos)

IMDb

Thursday, October 11, 2018

Office Uprising



Síntomas: Cuando los empleados de la empresa Ammotech empiezan a actuar de manera violenta e irracional, el joven contador Desmond Brimble (Brenton Thwaites) busca la manera de escapar del edificio blindado... y, si es posible, también intentará salvar a Sam (Jane Levy), la compañera que le gusta.

Diagnóstico: Office Uprising es una combinación de las películas Mayhem, The Belko Experiment, y la serie de televisión iZombie... ninguna de las cuales es particularmente popular, así que el director Lin Oeding puede copiar con impunidad para crear su propio micro-apocalipsis laboral donde el héroe enfrenta los clásicos problemas de una oficina (jefe antipático, compañeros neuróticos, reglas absurdas), pero exagerados hasta niveles mortales por culpa de un misterioso contagio que se propaga por el edificio de la Corporación Ammotech, dedicada a la manufactura de armamento... lo cual añade un "sutil" comentario sobre la obsesión de los Estados Unidos con la carrera armamentista.
Para crédito de Oeding y sus guionistas, Office Uprising no se limita a reciclar los clichés del cine de zombies, pues los empleados infectados no se convierten en simples "muertos vivientes", sino en versiones violentas y paranoicas de sus personalidades originales. Y, más importante, Desmond no sabe si se trata de un fenómeno temporal, de modo que no quiere matar indiscriminadamente a sus co-trabajadores (bueno, a menos que lo merezcan). En vez de eso debe aprovechar el ingenio que antes utilizaba para evadir trabajo, y que ahora será necesario para escapar del edificio, quedarse con la chica, y darle su merecido al odioso jefe que lo critica todos los días (supongo que también podríamos añadir Office Space a las influencias cinematográficas de Office Uprising).
Las actuaciones me parecieron adecuadas para el nivel dramático de la película. Brenton Thwaites (el nuevo Robin en la serie Titans) es un héroe un poco blando, pero simpático y accesible, combinando irreverencia milenial con la actitud de los "slackers" noventeros. Karan Soni (el taxista en Deadpool) es el obligatorio amigo cobarde que encontrará fuerza interna para enfrentar el peligro sin perder su sentido del humor; Zachary Levi contradice su afable imagen con un intenso "Boss from Hell"; y Jane Levy (Don't Breathe) me pareció excelente como Samantha, la empleada de Recursos Humanos que podría o no estar infectada por la manía homicida, haciendo mucho más arriesgado su rescate. Además de manejar con gran destreza los momentos cómicos (le sirvió la experiencia del "sitcom" Suburgatory) Levy muestra notable desempeño en las peleas y secuencias de acción; claro, gran parte del crédito corresponde a su "stunt person", pero aún así se ve completamente convincente golpeando pseudo-zombies con un extintor, o derribando oponentes mucho más grandes que ella.
Hablando de lo cual, Office Uprising luce "stunts" espectaculares para una cinta de mediano presupuesto (el director Lin Oeding fue coordinador de stunts en cintas como The Equalizer, Extraction, y Olympus Has Fallen). Y, aunque es principalmente una comedia, también ofrece elevados niveles de sangre, brutales peleas, y violencia extrema para demostrar que, entre risa y risa, el peligro es real. Bueno, "real" dentro del universo de la cinta.
Por el lado negativo, el final se vuelve progresivamente más absurdo con cada obstáculo artificial que complica la misión de los héroes; y el mencionado mensaje social se siente hipócrita porque, irónicamente, los "buenos" terminan usando armas de fuego, mientras que los "malos" se limitan a usar sus herramientas de trabajo para crear caos y destrucción. Pero son simples detalles que no empañan las virtudes de Office Uprising, la cual puedo recomendar como una sólida comedia con elementos de horror, y como auspicioso debut de un director con igual talento para las escenas de violencia, y para el perverso sentido del humor que convierte sangrientas atrocidades en catárticos chistes dirigidos a cualquier empleado que haya soñado con la decapitación de sus jefes y compañeros de trabajo. Es perfectamente normal, y nadie los está juzgando.
Calificación: 8.5

IMDb

Wednesday, October 10, 2018

Hold the Dark



Síntomas: En un remoto pueblo de Alaska varios niños han sido víctimas de una manada de lobos. Entonces la madre de uno de ellos solicita la ayuda del experto Russell Core (Jeffrey Wright) para cazar a los animales.

Diagnóstico: Los primeros quince minutos de Hold the Dark prometen un clásico conflicto de "hombre vs. Naturaleza"; aunque, francamente, no me atraía la idea de ver a los lobos como villanos de la película.
No debí preocuparme.
El director Jeremy Saulnier (Blue Ruin, Green Room) y el guionista Macon Blair planearon algo mucho más ambicioso, y los lobos terminan como adornos periféricos con poca influencia en la trama principal. O quizás tienen más importancia de la que aparentan. Todo depende de cómo interpretemos el esotérico argumento de Hold the Dark (basado en la novela de William Giraldi), cuyas vueltas y revelaciones se van apilando hasta formar un misterio impenetrable que nunca se resuelve satisfactoriamente.
Sin embargo Saulnier es un excepcional director con enorme talento para crear tensión y plantear situaciones de intolerable suspenso; gracias a eso Hold the Dark se convierte en un eficiente thriller que aprovecha perfectamente a sus actores, al hostil territorio de Alaska, y la espiritualidad de los nativos que viven en un mundo ajeno al "hombre blanco", donde las leyes son opcionales y la realidad es subjetiva.
Jeffrey Wright interpreta a Russell Core, escritor experto en lobos que busca expiación por un amargo evento en su pasado. Quizás por eso acepta viajar al pueblo de Keelut cuando Medora Slone (Riley Keough), la madre de uno de los niños desaparecidos, le pide ayuda para exterminar a los lobos que amenazan a la comunidad. Pero Russell no es un cazador experimentado, ni está preparado para los rigores de las montañas nevadas.
Entonces llega el primero de muchos "twists", y Hold the Dark se convierte en una larga y melancólica reflexión sobre la línea divisoria entre el reino animal y la bestia humana. Perfecto tema para Saulnier, un cineasta fascinado por el potencial del hombre para la crueldad y la violencia. Y, desde luego, no pierde tiempo para sumergirnos en su nihilista visión del mundo, donde no hacen falta razones para matar, porque la Naturaleza tampoco justifica sus acciones. O algo así.
Obviamente no quiero revelar los secretos de Hold the Dark; pero puedo decir que no encontraremos respuestas concretas ni motivaciones tradicionales en las acciones de los personajes. Saulnier y Blair cambian las reglas arbitrariamente y destruyen nuestras expectativas cada vez que creemos saber hacia dónde se dirige la película.
Esto es bueno en algunos casos... y menos bueno en otros, como ese final que me dejó pensando "¿Eso fue todo? ¿Tantas vueltas para llegar a ningún lado?"
De cualquier modo Hold the Dark me pareció una obra recomendable tan solo por la increíble dirección de Saulnier, quien nos ofrece varias escenas aisladas de fenomenal impacto (incluyendo una balacera que rivaliza la de Heat)(No estoy exagerando), junto con las enigmáticas actuaciones de Jeffrey Wright, Riley Keough, Alexander Skarsgård como el padre del niño desaparecido, y James Badge Dale como el alguacil local que nunca fue aceptado por la población nativa. El desempeño de los actores es muy bueno; pero, como dije antes, no compensa la sensación de vacío que nos deja el abrupto desenlace. Por el lado positivo... la "Maldición Netflix" no afectó tanto a Saulnier como algunos de sus colegas. Ojalá se esté disipando, y podamos recibir nuevas "Películas Originales" con más confianza y entusiasmo.
Calificación: 8.5

IMDb

Monday, October 8, 2018

Sleep No More



Síntomas: La Dra. Ella Whatley (Yasmine Aker) y sus alumnos conducen un estudio sobre la droga experimental Cogniphan, diseñada para eliminar la necesidad de dormir. Pero cuando la universidad amenaza con cancelar el proyecto, el equipo decide continuar sus experimentos en secreto.

Diagnóstico: Como indica esa descripción, Sleep No More es una combinación de Flatliners (cualquier versión) y el episodio "Sleepless" de The X-Files (2a. temporada, episodio 4). El director Phillip Guzman incluso ubica la historia en los ochentas para añadir ese sabor "retro" de ciencia semi-casera en manos de investigadores con buenas intenciones pero cuestionable ética profesional, tratando de cambiar al mundo con teorías que exceden los límites de la razón. En otras palabras: la premisa de Sleep No More sería absolutamente ridícula en el mundo real; pero en el contexto de las B-Movies podemos creer por un momento las teorías de la Dra. Whatley y su droga milagrosa, cuyos efectos secundarios evocan por igual fenómenos sobrenaturales, o una exótica biología jamás catalogada por el hombre.
Al mencionar el término "B-Movies" queda implícito el bajo presupuesto de Sleep No More, así como las demás "características" de ese nicho cinematográfico (para no llamarles "fallas"), incluyendo actuaciones irregulares, locaciones prosaicas, y efectos especiales de mediana calidad. Y, en el plano narrativo, tenemos decisiones incongruentes, abruptos cambios de actitud, y mucho relleno para inflar la duración de la cinta hasta noventa minutos, cuando probablemente hubiera bastado la mitad de ese tiempo para contar la historia.
Pero, bueno... como asiduo seguidor del horror “indie”, prefiero enfocarme en los aspectos positivos, como las audaces ideas del libreto escrito por Jason Murphy, donde se propone la existencia de un "punto de lucidez" que puede alcanzarse al permanecer despierto durante 200 horas (el nombre original de la película era "200 Hours"), lo cual provoca una  "reprogramación" del cerebro y elimina la necesidad de dormir. Sin embargo la Dra. Whatley descubre que los períodos de sueño involucran fenómenos que no pueden descartarse sin poner peligro la vida de los sujetos del experimento.
En ese aspecto, Sleep No More también me recordó From Beyond (una de mis películas favoritas sobre "ciencia fuera de control"), aunque lamentablemente Sleep No More no cuenta con la excelsa imaginación de H.P. Lovecraft para explorar las fronteras del mundo racional. Aunque sí tiene a la actriz Brea Grant con lentes y peinado muy similares a los que usó Barbara Crampton en aquella película. Me pregunto si habrá sido una referencia intencional a From Beyond... o un homenaje a Velma Dinkley.
Los demás actores navegan los vaivenes dramáticos del argumento sin destacar ni perjudicar la película; y los mencionados efectos especiales mantienen una interesante ambigüedad para no revelar prematuramente sus sorpresas, creando escenas tenebrosas por el misterio que implican, y no necesariamente por las imágenes que ofrecen.
Sleep No More me pareció bien realizada dentro de sus limitaciones técnicas y artísticas; y disfruté particularmente su fusión de horror y ciencia ficción porque el tema de los sueños siempre me ha interesado (una vez sentí algo similar a ese ficticio "punto de lucidez" cuando estuve despierto durante casi cincuenta horas). Fuera de eso, Sleep No More ofrece modestas dosis de “gore” y suspenso con suficientes buenos momentos para justificar una recomendación. Aunque quizás hubiera preferido ver de nuevo From Beyond.
Calificación: 7

IMDb