Sunday, October 4, 2020

Dogs Don't Wear Pants (Koirat Eivät Käytä Housuja)



Sintomas: El Dr. Juha (Pekka Strang) nunca se recuperó por la muerte de su esposa, y se está distanciando cada vez más de su hija adolescente. Entonces descubre el mundo del sado-masoquismo, y su vida empieza a mejorar. O tal vez a empeorar.

Diagnóstico: Con frecuencia menciono el "balance" en una película como algo positivo: balance entre drama y acción, entre horror y comedia, entre estilo y sustancia, etc. Sin embargo, el lado negativo del balance es que puede volver una película demasiado homogénea, diluyendo sus mejores elementos y perdiendo su identidad original.
Creo que eso ocurrió con la cinta finlandesa Dogs Don't Wear Pants (en mi humilde opinión), pues si bien conserva deliciosos momentos de drama, thriller y comedia, nunca se decide por lo que quiere ser. Afortunadamente no fue un problema fatal, y aún es posible disfrutar sus excéntricos personajes y sentido del humor; pero definitivamente me hubiera gustado más si mostrara mayor compromiso con su subversiva premisa.
Desde luego la trama se complica más de lo que sugiere la sinopsis. El Dr. Juha (Pekka Strang) lleva una vida gris y rutinaria, operando pacientes, fingiendo cordialidad con sus compañeros de trabajo, y tratando de ser un buen padre para su hija Elli (Ilona Huhta). Pero la melancolía de perder a su esposa nunca disminuyó, a pesar de que ya pasaron muchos años. Entonces Juha es accidentalmente confundido con el cliente de una "dominatrix" llamada Mona (Krista Kosonen); y, después del terror inicial, el doctor descubre que disfruta el dolor y la humillación de una relación sado-masoquista... pero no en el nivel sexual, sino emocional.
Durante su caprichoso desarrollo, Dogs Don't Wear Pants oscila entre distintos géneros. Como drama familiar retrata la crisis de un padre y su hija adolescente. Juha tiene buenas intenciones y Elli parece una joven normal, pero existe un abismo entre ambos como consecuencia de la tragedia que cambió sus vidas. Hubiera sido interesante explorar las causas de ese bloqueo tan persistente en su crecimiento personal... pero el director J-P Valkeapää prefiere ignorar el origen para enfocarse en la solución.
Dicha solución se presenta cuando Juha descubre los "placeres" del sado-masoquismo, iniciando una especie de "comedia-negra romántica" que contrasta la estéril y ordenada vida del cirujano con los ruidosos clubs "underground" donde Mona recibe a sus clientes. Afortunadamente Dogs Don't Wear Pants reemplaza el fallido erotismo "alternativo" de Fifty Shades of Grey con un perverso sentido del humor que satiriza las contradicciones (y tal vez las similitudes) entre los extremos que se atraen.
Y, cuando las cosas se vuelven más serias, entramos al territorio de un fascinante thriller psicológico donde el peligro es real, el placer puede convertirse en obsesión, y la obsesión en crimen. Sin embargo el director prefiere conservar un tono ligero y optimista, sin atreverse a profundizar en el sórdido sub-mundo de Mona, ni en la creciente manía de Juha.
No sé si Dogs Don't Wear Pants hubiera sido una mejor película llevando más lejos cualquiera de sus aspectos narrativos; pero incluso con una perspectiva superficial ofrece un mensaje positivo que no juzga ni censura los fetiches personales; simplemente nos invita a respetar las emociones ajenas, y aceptar que el placer y el sufrimiento (físico o mental) no tienen definiciones absolutas, sino relativas. Es una simple verdad que no requiere látigos ni látex; solo un poco de tolerancia y mucho "tecno" finlandés.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, October 2, 2020

Alone



Síntomas: Jessica Swanson (Jules Willcox) atraviesa los Estados Unidos en automóvil para llegar a su nueva casa, pero durante el camino encuentra varias veces a un hombre sospechoso. ¿La estará siguiendo, o será una simple coincidencia?

Diagnóstico: Las únicas películas que había visto del director John Hyams (hijo del veterano Peter Hyams) eran Universal Soldier: Regeneration (2009), y Universal Soldier: Day of Reckoning (2012), pero eso bastó para interesarme en sus futuros proyectos cinematográficos. Y aunque ese "futuro" tardó un poco en llegar, su nueva película, Alone, demuestra que el director conserva la misma destreza para crispar los nervios, filmar violencia con alto impacto emocional, y contar una historia con eficiente economía.
Vale aclarar que Alone es el re-make de la película sueca Försvunnen, la cual no vi. Pero el guionista original Mattias Olsson se encargó de adaptar el libreto para esta producción en inglés, y me complace decir que el resultado conjuga la energía de las B-Movies americanas con la sobriedad dramática del cine europeo... aunque esto también significa que Alone no es tan exagerada ni sangrienta como otros thrillers de tema similar. De hecho, su moderación la vuelve más realista, enfocándose en la intensidad de las actuaciones y el suspenso de la persecución, en vez del simple "gore".
Para demostrar esto, el director cultiva la tensión desde la primera escena, al mismo tiempo que comunica la situación de la protagonista sin necesidad de palabras. Jessica carga sus modestas pertenencias en su vehículo e inicia el largo camino a su nuevo hogar. Además de los aspectos prácticos de la situación (las mudanzas siempre son estresantes), podemos deducir que la mujer intenta escapar física y literalmente de su pasado; y de paso se establece su personalidad independiente, acostumbrada a hacer todo por sí misma sin buscar ayuda ni compasión ajena (lo cual añade un nivel adicional al título, Alone). Ese es el tipo de dirección que rara vez encontramos en el cine directo a VoD; Hyams aprovecha cada escena y cada gesto de la actriz Jules Willcox para desarrollar la trama con mínimos diálogos... pero reservando sorpresas para el segundo acto, cuando tendrán mayor relevancia dramática y contribuirán a la motivación del personaje.
No diré más sobre el argumento porque tampoco fue particularmente innovador, y es mejor descubrir sus giros y sorpresas al mismo tiempo que Jessica; solo así podemos compartir el horror de su situación y apreciar los ocasionales golpes de suerte que podrían salvar su vida... o precipitar su muerte.
En el papel del misterioso hombre que sigue a Jessica tenemos a Marc Menchaca, uno de esos actores de carácter cuyos rostros reconocemos de inmediato, aunque no siempre recordamos en dónde los vimos. Creo que Alone resolverá esa situación. Y, aunque el gran Anthony Heald tiene un papel muy breve, deja su marca y añade variedad a este combate de ingenio y voluntades entre individuos con feroz determinación.
Por el lado negativo... como mencioné hace un momento, el argumento de Alone no es muy original, ni pretende serlo. Pero su brillante ejecución y excelentes actuaciones merecen una recomendación, con la advertencia de que Alone toma su tiempo para llegar a "lo bueno", reflejando la nueva madurez de John Hyams y sus finos instintos para permitir que la historia respire y encuentre su propio ritmo. Me gustó la acción de aquellas secuelas de Universal Soldier, pero encuentro más satisfactoria la tensión "a fuego lento" de un thriller tan bien dirigido como Alone. En conclusión: ojalá John Hyams no espere otros ocho años para regresar al cine. Incluso podría seguir los pasos de su padre y continuar la Odisea Espacial.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, September 30, 2020

Me alcanzó la pandemia...

 ...pero no en mi salud, sino en mi economía. Por eso me atreví a poner el botón de donativos por medio de PayPal. Si pueden, si quieren contribuir, cualquier aportación será inmensamente agradecida. Si no, no hay problema. Sin presiones, ni campañas, ni metas. Un abrazo a todos, ¡y cuídense mucho!

Blood Machines



Síntomas: La inteligencia artificial de la nave espacial Mima toma forma humana para escapar de los mercenarios que la persiguen.

Diagnóstico: No sé cómo clasificar Blood Machines. Su breve duración (50 minutos) la ubica en la categoría de mediometrajes; su estreno en Amazon fue en forma de mini-serie; pero su elaborada producción sugiere una auténtica película.
Como sea, el nicho comercial es irrelevante para disfrutar las delicias visuales de Blood Machines... y también para aceptar sus tropiezos narrativos. Lo importante es que la película/corto/mini-serie ofrece una espectacular experiencia sensorial, respaldada por ideas bastante trilladas, pero rara vez expresadas con semejante visión artística.
Es obvio que el director "Seth Ickerman" (pseudónimo del dueto francés Raphaël Hernandez y Savitri Joly-Gonfard) está más interesado en imágenes que en argumento, lo cual normalmente me parece uno de los grandes problemas del cine moderno. Sin embargo, cuando dichas imágenes conjugan sublimes niveles de imaginación y pericia técnica, puedo hacer una excepción y recomendar Blood Machines tan solo por su forma.
Además, para ser justos, el fondo no es tan malo. A pesar de su simplicidad, el argumento incluye suficientes detalles de "world building" para estimular nuestra imaginación y llenar los huecos de este exuberante universo post-moderno. Entre esos detalles: la existencia de una misteriosa organización paramilitar especializada en capturar transportes dañados para robar sus recursos y reciclar sus componentes; naves espaciales con inteligencias artificiales tan avanzadas que algunas personas las consideran seres vivos; y un culto de... voy a llamarlas "brujas cósmicas" (lo cual es cien por ciento un halago) dedicadas a rescatar esas naves "heridas" y liberar sus mentes sintéticas.
En un nivel más alegórico tenemos la eterna batalla de los sexos. Los mercenarios son hombres crueles e ignorantes que persiguen el beneficio personal sin preocuparse por las consecuencias de sus actos. Por su parte, las brujas cósmicas buscan la armonía entre naturaleza y tecnología. Entonces, cuando el mercenario Vascan (Anders Heinrichsen) secuestra a una de las "brujas" (Elisa Lasowski) para ayudar en la cacería de Mima (Joëlle Berckmans), no solo es un cliché de ciencia ficción, sino una metáfora del capitalismo, del patriarcado, o la ciega ambición que nos está llevando a un similar futuro distópico.
Al menos esa fue mi interpretación de los primeros veinte minutos de Blood Machines... cuando todavía podía pensar. Después de eso llega el épico tercer acto, donde los insulsos diálogos y las mediocres actuaciones desaparecen, y podemos disfrutar un extraordinario "performance" audiovisual, acompañado por la música retro-tecno de Carpenter Brut. La combinación es absolutamente electrizante, integrando diseño de producción con animación y una rica paleta de colores que explotan en nuestra retina y distorsionan nuestra mente mientras tratamos de deducir qué demonios está pasando. Es como un híbrido de Guardians of the Galaxy y Trolls: World Tour, escrito por Philip K. Dick cuando tenía 12 años.
O, para hacer una comparación más literaria: Blood Machines me recordó las historias de la revista Heavy Metal (en algunos países llamada Métal Hurlant), con arte de excepcional calidad, argumentos muy elementales, y exóticas mujeres provenientes de planetas donde la ropa es opcional.
Hablando de lo cual: entiendo la contradicción de asignar temas feministas a una fórmula tan sexista... pero quiero pensar que fue parte del contraste entre pasado y presente que maneja Blood Machines: valores gráficos (y culturales) de los años ochentas magníficamente realizados con técnicas de la era digital. Y si no sirve esa excusa... bueno, al menos podemos disfrutar las naves con dientes, el ballet más bizarro desde Suspiria, y robots gigerianos que ya se cansaron de servir a sus amos humanos. No hacen falta ideologías progresivas para compartir esa frustración.
Calificación: 7.5 (10 por imágenes, 5 por historia, dividimos entre 2 y sacamos promedio)

IMDb

Monday, September 28, 2020

Ava



Síntomas: Después de un "trabajo" fallido, la asesina a sueldo Ava Faulkner (Jessica Chastain) debe luchar por su vida mientras trata de reconciliarse con la familia que abandonó.

Diagnóstico: Ava parece el resultado de un error de edición: alguien confundió las carpetas en FinalCutPro, y mezcló accidentalmente escenas de un drama familiar con una genérica cinta de acción. Lo único que tienen en común ambas carpetas son los actores... pero, afortunadamente, eso fue lo que rescató a Ava de su fracturada estructura.
Por el lado del drama familiar tenemos a Ava (Jessica Chastain), ex-militar, ex-adicta, y con un misterioso trabajo en las Naciones Unidas (al menos eso le dijo a su familia) que la mantiene ocupada en el extranjero durante largos períodos de tiempo. Entonces Ava regresa a la ciudad de Boston por la muerte de su padre, y trata de reconciliarse con su madre Bobbi (Geena Davis), su hermana Judy (Jess Weixler), y su "ex" Michael (Common). Pero no será fácil, ya que existen profundos resentimientos y recuerdos dolorosos que complican la situación.
Por el lado de la acción, Ava trabaja como asesina a sueldo para una misteriosa organización especializada en eliminar individuos que lo merecen (supuestamente). Su contacto, mentor y único amigo es Duke (John Malkovich), otro ex-militar que reclutó a Ava cuando salió del ejército. Ava tiene extraordinario talento para "cerrar casos" (matar gente), pero también es muy rebelde y no siempre obedece las reglas de su oficio. Entonces, cuando su más reciente trabajo se convierte en una masacre, sus superiores deciden eliminarla antes de que llame más la atención.
Y así, durante noventa minutos ambas historias se desarrollan paralelamente, mientras esperamos que el libreto de Matthew Newton encuentre la manera de conectarlas, o que el director Tate Taylor (The Girl on the Train) logre conciliar las divergentes misiones de la protagonista... lo cual solo ocurre parcialmente al final, pero sin la fuerza suficiente para consolidar la experiencia general de la película.
Sin embargo, como dije al principio, Ava me gustó más por el desempeño de los actores que por su coherencia narrativa.
El eje de todo el asunto es Jessica Chastain, una excelente actriz capaz de manejar las secuencias de acción con gran vigor y realismo; y también con el talento necesario para expresar las emociones que provoca su inusual familia. Gracias a eso podemos apreciar el impacto que cada escena tiene en las distintas identidades de la protagonista: Ava la asesina lucha contra sus atacantes no solo por instinto de supervivencia, sino porque está aprendiendo a valorar los aspectos de su vida que ignoró mientras ascendía en su profesión secreta. Y Ava la hija rebelde descubre que su trabajo no basta para satisfacer su vacío existencial, y por eso empieza a disfrutar la interacción con su familia... incluso si a veces la irritan porque exigen demasiado. Tal vez Ava funcionaría mejor si las historias estuvieran más entrelazadas; pero al menos la actuación de Chastain se encarga de mantener una presencia consistente a lo largo de la cinta.
Igualmente valiosas son las actuaciones del elenco secundario. Geena Davis y Jess Weixler interpretan a la madre y hermana de Ava, respectivamente. Ambas se alegran de tenerla de nuevo en sus vidas, pero no pueden evitar cierta desconfianza por las traiciones del pasado. Y aunque Common tiene pocas escenas en el papel de Michael, aporta nuevos retos a la redención de la protagonista.
Como parte de la vida secreta de Ava, John Malkovich se luce en el papel de Duke, quien realmente se preocupa por ella, aunque también comprende las necesidades de la organización a la que pertenecen. Colin Farrell es un enigmático villano que podría empeorar las cosas, o solucionar los problemas; pero definitivamente habrá sangre en su decisión. Y Diana Silvers (Booksmart) tiene un papel tan pequeño que parece un desperdicio de su talento... aunque podría volverse más importante en una hipotética secuela, en caso de que Ava tenga éxito económico.
Lo cual, francamente, dudo mucho. Ava no es una mala película, pero hay mejores dramas serios con Jessica Chastain (Molly's Game, Miss Sloane), y mejores películas sobre asesinas peleando con sus jefes (Atomic Blonde, Haywire). La irregular combinación de temas le resta puntos a Ava; pero el trabajo de los actores compensa la situación (en mi humilde opinión). Cada espectador sabrá cual aspecto de la cinta es más importante para su gusto personal. Y cada quién podrá decidir si el acento irlandés de Colin Farrell es su "firma personal", o si ya es incapaz de ocultarlo.
Calificación: 7.5

IMDb

Sunday, September 27, 2020

Impetigore (Perempuan Tanah Jahanam)



Síntomas: La joven Maya (Tara Basro) visita un remoto pueblo en la isla de Java con su amiga Dini (Marissa Anita) para conocer la casa que su padre le heredó. Pero lo que encuentran son terribles secretos familiares que ponen sus vidas en peligro.

Diagnóstico: No sé de dónde sacaron ese título, pero Impetigore no tiene tanto "gore" como sugiere su nombre. En vez de eso, se trata de un parsimonioso "thriller rural" muy atmosférico sobre una mujer que regresa a sus raíces con funestos resultados.
Al principio de Impetigore Maya y Dini trabajan como cobradoras en casetas de autopista, hasta que el ataque de un maniático las obliga a renunciar. Entonces Maya se entera de que su padre (al que apenas recuerda) falleció en el pueblo de Harjosari, famoso por sus exhibiciones de "wayang" (el arte tradicional de títeres de sombras). Pero cuando Maya llega a la decrépita mansión familiar, descubre un misterio conectado con sus antepasados, cuyos efectos persisten hasta el presente.
Después de dirigir la excelente cinta de super-héroes Gundala, el director Joko Anwar regresa al horror rústico y espiritual de Satan's Slaves, aunque con un estilo más reposado y "javacéntrico", con lo cual quiero decir que no copia los esquemas del horror occidental, sino que rescata leyendas folclóricas de Java, inspiradas por la compleja fusión de doctrinas en la isla (principalmente budista e islámica), y las religiones autóctonas locales. De este modo Anwar rinde tributo a su legado cultural, pero en un formato de horror compatible con el público occidental... y, desde luego, con un poco de sangre para justificar el título. Supongo que la violencia es el auténtico lenguaje internacional.
Tara Basro y Marissa Anita hacen una excelente pareja de amigas con personalidades opuestas pero complementarias. Maya es reservada, mientras que Dini es impulsiva y habladora, logrando una simpática interacción que subraya la diferencia entre el pragmatismo urbano de las jóvenes, y el espiritualismo provincial predominante en el pueblo.
Una vez que llegan a Harjosari la trama se complica con varios personajes de incierta motivación, incluyendo al líder local Ki Saptadi, interpretado por Ario Bayu con fría cortesía que apenas oculta su desdén por las visitantes de la gran ciudad; Asmara Abigail tiene el papel de Ratih, la vendedora de comida que podría ayudar a Maya o traicionarla por una tragedia del pasado; y también hay tres niñas que... bueno, baste decir que no les piden nada a las gemelas diabólicas de The Shining.
De hecho hay demasiadas "tragedias del pasado" compitiendo por nuestra atención en Impetigore (algunas de las cuales se revelan en "flashbacks" un poco confusos); pero creo que ese es el punto de la película: denunciar las consecuencias del egoísmo de los padres sobre la siguiente generación que termina sufriendo sin saber por qué, y sin ser responsables por los errores del pasado. Incluso podríamos ver la película como alegoría de cualquier crisis actual, desde el cambio climático hasta la economía... pero no hace falta buscar significados ocultos en Impetigore. El suspenso, la extraordinaria cinematografía nocturna (un gran punto débil del horror en general), y la perfecta dirección de Joko Anwar se encargan de envolvernos en una narrativa enriquecida por las leyendas de una cultura que se rehúsa a olvidar sus tradiciones frente al avance de la civilización. Lo que para algunos es "superstición", es para otros evidencia palpable de la perversión humana.
Calificación: 8

IMDb

Friday, September 25, 2020

Enola Holmes



Síntomas: Enola Holmes (Millie Bobby Brown), la hermana menor de Sherlock Holmes (Henry Cavill), escapa de su casa para buscar a su madre desaparecida. Pero lo que encuentra es una conspiración que podría cambiar el futuro de Inglaterra.

Diagnóstico: Desde niño leía con avidez las historias de Sherlock Holmes escritas por Sir Arthur Conan Doyle (aunque probablemente las entendí hasta la adolescencia). Y ya en edad adulta descubrí versiones "alternas" del personaje, creadas por escritores o cineastas que rendían tributo a Doyle con nuevas interpretaciones de su famoso detective. Algunas de estas versiones conservaban el mismo estilo de los cuentos originales (como la película Murder By Decree, y la novela "A Slight Trick of the Mind" de Mitch Cullin); otras proponían traviesos replanteamientos que hoy llamaríamos "meta" (como la cinta They Might Be Giants); y de vez en cuando surgían fusiones de incongruentes universos (como la historia corta "A Study in Emerald", de Neil Gaiman, donde Holmes investiga un caso con tintes lovecraftianos). Algunas de estas re-invenciones son buenas, y otras no tanto; pero siempre me parece interesante explorar un viejo clásico a través de una nueva visión artística.
Lo cual nos lleva a Enola Holmes, la nueva película de Netflix basada en el libro de Nancy Springer, cuya epónima (y apócrifa) protagonista es la hermana menor de Sherlock (Henry Cavill) y Mycroft Holmes (Sam Claflin), ignorada por los hombres de su familia, pero entrenada en todo tipo de disciplinas físicas y mentales por su madre Eudoria (Helena Bonham Carter)... quien una noche desaparece de su mansión en la campiña inglesa. Entonces, para evitar que Mycroft la recluya en una "escuela para señoritas", Enola escapa e inicia su propia investigación, encontrando asesinos, intriga política, y hasta un poco de romance.
El resultado es agradable, pero menos ingenioso de lo que yo esperaría en un genuino tributo a Sherlock Holmes. Los poderes deductivos de Enola parecen limitarse a juegos de palabras y acertijos básicos. Y aunque su madre entrenó a la niña para valerse por sí misma y no depender de los demás, casi todas las pistas que descubre son por coincidencia (ejemplo: en el primer "pub" que visita en Londres, Enola encuentra a una mujer que conocía a su madre). Pero, bueno... este tipo de manipulaciones y atajos narrativos son muy comunes en las historias "Young Adult", así que no puedo quejarme demasiado. Solo hubiera deseado que el director Harry Bradbeer y el guionista Jack Thorne (y probablemente la autora del libro) hubieran encontrado auténticos retos para demostrar la astucia de la protagonista que supuestamente comparte las cualidades de su legendario hermano.
Otra cosa que me irritó fueron los constantes comentarios que Enola hace al espectador, rompiendo la "cuarta pared" para compartir opiniones, o para explicar lo que está haciendo. Además de violar la regla dorada de "muéstralo, no lo cuentes", me da la impresión de que el director temía que algunos elementos de la historia fueran demasiado complicados para el público juvenil, y por eso Enola describe literalmente cada etapa de su investigación, pensando en voz alta, y hasta haciendo pequeños chistes para aliviar la tensión en situaciones de peligro.
Afortunadamente la simpatía de Millie Bobby Brown (Stranger Things) en el papel principal ayuda a tolerar la condescendencia del libreto; y también me sorprendió disfrutar tanto el desempeño de Henry Cavill como Sherlock Holmes, pues aunque no corresponde a la descripción tradicional del personaje, consigue evocar el espíritu analítico y frío raciocino que ocultan emociones reprimidas. Las discusiones entre Sherlock y Enola fue lo que más me gustó de la película.
En el papel de Mycroft Holmes, Sam Claflin parece una caricatura del pomposo aristócrata victoriano (aunque me decepcionó que no lo hicieron gordo); mientras que Louis Partridge es un adecuado aliado/galán en el papel del Marqués de Basilwether, no muy memorable, pero con una afable personalidad que complementa la seriedad de Enola.
Sin ser propiamente una historia sobre Sherlock Holmes, Enola Holmes respeta los principios básicos de la leyenda... al menos tanto como lo permite la fórmula "Young Adult". La combinación no siempre funciona, pero ciertamente entretiene, gracias a los actores y la dirección de Bradbeer, quien maneja múltiples sub-tramas sin descuidar la motivación primaria de la protagonista. Finalmente, me gustaría ver una secuela donde Enola encuentre su propio Moriarty; y tal vez un "crossover" con la nieta del Profesor Challenger, un héroe olvidado de Conan Doyle que merece su propia franquicia.
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, September 23, 2020

Spinster



Síntomas: Después de que su novio la abandona, Gaby (Chelsea Peretti) decide evaluar las opciones románticas que tiene una mujer soltera de 39 años.

Diagnóstico: Cuando estaba joven y aún no se afincaba por completo mi condición de soltero empedernido, sentía de vez en cuando la presión de parientes y conocidos que insistían en que me casara, que tuviera hijos, que le diera nietos a mi mamá, etc. Yo siempre contestaba con algún chiste ("Estoy esperando a la mujer perfecta: la mujer a la que ninguna otra mujer le encuentra defectos")(le robé el chiste a Jack Benny), o con vagas promesas de "Sí, más adelante; por ahora estoy ocupado con el trabajo". Quizás por eso sentí una fuerte conexión con Gaby, la protagonista de Spinster... aunque desde luego la situación es más agresiva con una mujer. En la película casi todos los personajes le sugieren (o incluso le exigen) que se case y tenga hijos, porque ese es (al menos en opinión de algunas personas) el único camino viable para el sexo femenino.
Sin embargo Spinster presenta una alternativa muy válida, donde una mujer no necesita esposo o hijos para encontrar satisfacción en la vida... sin importar lo que piensen los demás.
No es un concepto nuevo, y desde luego se ha vuelto más popular en el moderno cine feminista. Pero me gustó el enfoque gentil y humorístico que adoptan la directora Andrea Dorfman y la guionista Jennifer Deyell para refutar la idea del matrimonio como destino final del desarrollo humano. Y, bueno, cuando la mujer en cuestión está interpretada por la comediante Chelsea Peretti (más conocida por su participación en Brooklyn Nine Nine, uno de mis "sitcoms" favoritos), podemos esperar comentarios cáusticos y una sardónica perspectiva del mundo que, sin embargo, no amarga la película.
Por el contrario, Gaby afronta racionalmente los retos de su nueva soltería, comparando aspectos positivos y negativos, y decidiendo que lo que funciona mejor para ella. Y solo para ella. De este modo Spinster representa la experiencia individual de una persona, y no un panfleto demagógico sobre "la trampa del matrimonio"... aunque definitivamente hay algunos chistes al respecto.
Acompañan a Peretti en papeles secundarios David Rossetti como su hermano Alex, tratando de cambiar de carrera en la edad madura (otro tema con el que también me identificaría); Nadia Tonen como Adele, la sobrina de Gaby que necesita ampliar su estrecha visión del mundo; Susan Kent como Amanda, la obligatoria "mejor amiga" casada y con hijos, que ofrece un punto de vista alterno (no necesariamente opuesto); y Peat como Trudy, la perrita adoptada que satisface parcialmente el instinto materno de Gaby.
Supongo que podríamos describir Spinster como un melodrama "indie" ligeramente subversivo, pero no demasiado para no asustar al público "mainstream". O quizás es una "comedia anti-romántica" donde la pareja de la protagonista es su propia independencia. Como sea, Spinster no tiene grandes carcajadas, pero me hizo sonreír con frecuencia, y confirmó la calidad de Chelsea Peretti como actriz semi-seria con suficiente textura para trascender sus rutinas de "stand-up". Por el lado negativo, Spinster podría parecer muy blanda como comedia, y excesivamente tímida como manifiesto feminista. Pero quien haya sufrido incontables variaciones de "¿Por qué no te has casado?" durante alguna celebración familiar, gozará la pequeña catarsis de encontrar una película que conoce la respuesta a esa pregunta. Y desde luego no es la misma respuesta para todos.
Calificación: 8

IMDb

Monday, September 21, 2020

Antebellum



Síntomas: La joven Eden (Janelle Monae) sufre los horrores de la esclavitud en una plantación del Sur de los Estados Unidos. Pero Eden está determinada a cambiar su vida, por cualquier medio necesario.

Diagnóstico: Antebellum empieza con una toma continua de varios minutos que, sin necesidad de palabras, explica con brutal eficiencia el funcionamiento de una plantación de algodón durante la Guerra Civil norteamericana. La mansión principal de la familia blanca está al frente, mientras que las cabañas de los esclavos están atrás (muy atrás), donde cotidianamente se cometen horribles actos de tortura para inculcar "lealtad" en los desafortunadas individuos que son tratados como objetos tan solo por el color de su piel.
Los directores Gerard Bush y Christopher Renz (haciendo su debut en largometrajes después de una breve carrera en videos musicales de artistas como Jay-Z y Khalid) aprovechan este desolador entorno no solo para denunciar las injusticias de la esclavitud en tiempos coloniales, sino para conectar las tragedias del pasado con las tensiones raciales del presente. Es una noble intención que, sin embargo, a veces se siente tan exagerada que se acerca a la caricatura. No estoy negando las crueles situaciones retratadas en Antebellum... pero el volumen del mensaje es tan estridente que distrae la atención de su valioso contenido.
Por otro lado, tal vez ese volumen es necesario para hacerse escuchar entre la algarabía de voces y opiniones divergentes sobre estos temas. No pretendo ser experto en la materia, pero claramente la sociedad norteamericana está atravesando un momento crítico en el conflicto racial que se viene fermentando desde hace siglos, poniendo en peligro el bienestar de millones de ciudadanos... por no mencionar inmigrantes y demás minorías que ya sufren bastantes vejaciones por el racismo institucional que mucha gente prefiere negar. Y ya sé que el cine no es el mejor lugar para aprender Historia... pero sigue siendo útil para crear conciencia, enfocar la opinión pública, y fomentar el diálogo sobre temas relevantes, incluso si para lograrlo recurre a géneros que no siempre asociamos con la realidad, como el horror o la fantasía.
En este punto conviene aclarar que Antebellum no es propiamente una película de terror (aunque utiliza horrores reales para inspirar emociones intensas en el espectador). Sería más apropiado describirla como "thriller social" al estilo de Jordan Peele (Get Out, Us) con un toque de realismo mágico para apoyar el drama, pero sin cruzar la línea del cine fantástico. Esto podría decepcionar al público que esperaba algo más simple y lineal, pero en lo personal encontré muy ingenioso el balance entre las experiencias individuales de los personajes y la disección del orden social que permite esas atrocidades.
En el papel de "Eden" (no es su nombre real, sino el que le asignan sus "amos"), Janelle Monae muestra indomable espíritu que los tormentos de la esclavitud no consiguen aplastar. Tongayi Chirisa, Kiersey Clemons y Gabourey Sidibe interpretan personajes más superficiales, pero a fin de cuentas útiles para mantener la cohesión de un argumento que toma inesperadas digresiones (intencionales), jugando con el tiempo y manipulando nuestra percepción para hacer más elocuente su mensaje. Y, en los papeles antagónicos encontramos a Jena Malone, Eric Lange, y Jack Huston, muy fáciles de odiar, y más peligrosos de lo que parecen porque no representan villanos aislados, sino una insidiosa ideología que penetra en todos los niveles de la sociedad.
Nada en Antebellum es oblicuo ni sutil, lo cual le resta puntos como "cine de prestigio". Y aunque su apasionada retórica tiende a ofuscar la narrativa, es imposible negar la validez de sus ideas. Pero, más allá de todo eso, Antebellum me pareció recomendable en su más básico nivel visceral como un thriller bien filmado (mención especial para el director de fotografía Pedro Luque Briozzo), con una fuerte protagonista, y un catártico final que no pretende cambiar el mundo, sino dejar satisfecho al espectador. Sin embargo, por algo se empieza.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, September 20, 2020

Children of the Sea (Kaijû no Kodomo)



Síntomas: Durante sus vacaciones de verano, la niña Ruka Azumi (voz de Mana Ashida) visita a su padre en el acuario donde trabaja, y conoce a Umi (voz de Hiiro Ishibashi) y Sora (voz de Seishû Uragami), dos niños que fueron criados por animales marinos, lo cual está haciendo muy difícil su adaptación a la vida en tierra firme.

Diagnóstico: Desde hace muchos años cualquier mención del estudio japonés Toho Films evocaba en mi mente imágenes de Godzilla; sin embargo, la subsidiaria Toho Animation está cambiando esa asociación, gracias a las impresionantes películas de "anime" que han producido en años recientes. Entre ellas: Your Name, Weathering With You, Promare... y, bueno, la trilogía animada de Godzilla. Supongo que las cosas no han cambiado tanto.
Lo importante es que cualquier película de Toho Animation despierta mi interés, y por eso me dio gusto encontrar otra monumental obra de ese estudio llamada Children of the Sea, visualmente más ambiciosa que sus predecesoras, y con un argumento más místico que lógico. Afortunadamente las espectaculares imágenes se encargan de llenar los huecos narrativos, generando emociones que se sienten reales, aunque no estemos cien por ciento seguros de su significado. En resumen: otra obra maestra del medio animado, pero esta vez enfocada en el simbolismo de la experiencia visual, en vez del melodrama "young adult".
De hecho, fue un alivio descubrir que Children of the Sea no gira en torno a otro romance adolescente. En vez de esa arcaica fórmula, el director Ayamu Watanabe recurre a otra arcaica fórmula: una historia "coming of age" donde la niña Ruka experimenta una transformación literal y figurada tras su encuentro con dos misteriosos niños que fueron criados por "dugongs" (una sub-familia de las "vacas marinas", similares a los manatíes). ¿Suena imposible que estos animales hayan criado dos bebés sin ahogarlos? No hay problema... porque, como dije, Children of the Sea no está interesada en las limitaciones del mundo real, sino en las posibilidades infinitas de la mente, la memoria, la creación, y otros eventos cósmicos que influyen en el comportamiento humano... o viceversa. No estoy seguro. Pero no importa porque... ¿mencioné las imágenes?
El estudio Toho Animation utiliza de nuevo la técnica de escenarios digitales y personajes animados a mano, y la combinación es aún más gloriosa que en Your Name. Los temas marítimos del argumento sirven como excusa para crear maravillosas vistas acuáticas, que van desde los tanques del acuario donde trabaja el padre de Ruka, hasta el fondo del mar, donde todo tipo de criaturas se preparan para un gran "festival" que podría tener consecuencias globales. O al menos los biólogos marinos le llaman "festival", porque no saben exactamente qué ocurrirá... solo que está relacionado con un meteorito que cayó recientemente en el mar.
¿Cómo se conecta eso con Ruka y sus nuevos amigos? Ahí es donde el libreto de Daisuke Igarashi y Hanasaki Kino se vuelve un poco ambiguo, y nos obliga a seguir la historia sin adecuado sustento narrativo. Las acciones de Umi y Sora son inescrutables; y la fascinación que Ruka siente por ellos parece inicialmente la atracción de una niña en los albores de la adolescencia... pero eso no explica sus visiones de "fantasmas marinos", ni su inesperada reacción a una grabación del canto de las ballenas. Y todo esto se plantea con una etérea visión artística que hipnotiza al espectador y sintoniza nuestro cerebro en la frecuencia correcta para aceptar (no necesariamente entender) la densa mitología de Children of the Sea. Incluso me atrevería a decir que el final de la película cruza la misma frontera científica/espiritual que el final de 2001: A Space Odyssey... excepto que en esta ocasión las imágenes son más hermosas porque fueron creadas por artistas con herramientas del siglo veintiuno, en vez de simples trucos ópticos de los años sesentas.
Entonces, Children of the Sea puede sentirse ocasionalmente frustrante, pero sería un error evaluarla tan solo por su coherencia dramática. Por el contrario, lo importante es la experiencia sensorial (estoy incluyendo la música de Jo Hisaishi)(excepto por esa blanda canción de J-Pop en los créditos finales), las emociones que inspira, y la ilusión de visitar un mundo de belleza indescriptible y misterioso contenido. En otras palabras: para esto se hizo el cine.
Calificación: 9

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