Sunday, May 27, 2018
No Me Las Toquen (Blockers)
Síntomas: Julie (Kathryn Newton), Kayla (Geraldine Viswanathan) y Sam (Gideon Adlon) son amigas desde la infancia; y ahora, al borde de la edad adulta, hacen un pacto para perder la virginidad en su noche de graduación escolar. Sin embargo sus padres se enteran del plan, y deciden colaborar para evitar que las muchachas cometan un error que podría arruinar sus vidas.
Diagnóstico: A pesar de ese desafortunado título mexicano (el cual declino usar), la cinta Blockers resultó ser una de las mejores comedias juveniles que he visto en mucho tiempo (aunque, a decir verdad, tampoco ha habido mucha competencia), gracias a un astuto libreto que invierte los roles sexuales tradicionales (casi siempre son hombres los que quieren perder su virginidad), y aborda la sexualidad adolescente sin morbo alguno, pero manteniendo el respeto por algunos valores sociales que conviene observar por simple sentido común.
Al mismo tiempo, Blockers no teme usar el humor vulgar y escatológico que siempre se ha asociado a este tipo de cine, incluyendo groserías, fluidos corporales, y situaciones humillantes a costillas de los protagonistas... y no solo me refiero a los adolescentes, sino a los padres y madre de familia que terminan haciendo cosas peores que sus hijas durante esa fatídica noche de graduación. En resumen: una comedia juvenil que le da un refrescante giro a los estereotipos para transmitir un mensaje positivo y sincero sobre la transición a la madurez.
Pero, un momento... ¿es Blockers realmente una comedia juvenil? No estoy seguro. La pérdida de la virginidad es ciertamente un factor popular en el género, pero el argumento de Blockers se enfoca más en los padres (y madre) de las jóvenes. Los temas de tolerancia y comprensión se extienden por igual a todos los personajes; y, a fin de cuentas, creo que pasamos más tiempo en compañía de los adultos que tratan de "bloquear" a sus hijas, quienes tienen distintas razones para terminar de una vez por todas con el "estigma" de la virginidad. Julie (Kathryn Newton) está muy enamorada de su novio; Kayla (Geraldine Viswanathan) simplemente quiere salir del paso antes de entrar a la universidad; y Sam (Gideon Adlon)(sí, la hija de Pamela Adlon) necesita confirmar ciertas sospechas que determinarán su vida futura.
Tan solo por esa ambición ideológica podemos percibir la enorme diferencia que existe entre Blockers y Superbad (por ejemplo). Claro, también existen similitudes, pero la intención global de la narrativa es tan distinta que me resisto a ubicarlas en la misma categoría.
Pero, bueno... las etiquetas son irrelevantes cuando estamos riendo con las neuróticas aventuras de Lisa (Leslie Mann), Mitchell (John Cena, mejorando cada vez más en su faceta de comediante), y Hunter (Ike Barinholtz, robándose la película como siempre), mientras siguen la pista de sus hijas durante la noche de graduación, al mismo tiempo que discuten sobre sus propios problemas personales... lo cual, naturalmente, conduce a valiosas lecciones de vida que son tan válidas en la madurez como en la adolescencia.
La directora Kay Cannon (haciendo su debut tras una exitosa carrera como guionista) aparentemente incorporó esos aspectos feministas en el libreto original de Brian y Jim Kehoe, el cual comenzó como una comedia juvenil más genérica; y ciertamente se nota la presencia del humor aburdista/cerebral que hemos visto en los previos proyectos de Cannon, desde la exitosa trilogía de Pitch Perfect hasta series televisivas como New Girl y 30 Rock.
En el aspecto visual Cannon ofrece un estilo sobrio y funcional, sin muchos adornos pero con una colorida estética que complementa el tono jovial de la historia. Mis únicas quejas incluirían algunos momentos que debieron editarse un poco u omitirse por completo, debido a que no funcionan ni como comedia ni como parte integral de la trama (por ejemplo, las escenas donde Gary Cole y Gina Gershon interpretan una pareja excesivamente abierta en su vida sexual; me gustan ambos actores, pero se sienten forzados en roles obviamente dedicados a garantizar la clasificación "R").
Por lo demás, Blockers fue una agradable sorpresa que no cambiará al mundo ni trascenderá su nicho cinematográfico; pero tal vez indica un oportuno cambio de dirección para resucitar la comedia juvenil en el contexto cultural del siglo veintiuno; después de todo, los jóvenes tienen las mismas obsesiones hoy que en el siglo pasado, aunque los medios para satisfacerlas han cambiado radicalmente. Y hacen falta directores inteligentes como Kay Cannon para señalar que la diferencia va más allá de las redes sociales y teléfonos móviles. Conclusión: qué bueno que ya no soy adolescente.
Calificación: 8
IMDb
Saturday, May 26, 2018
Nunca Estarás a Salvo (You Were Never Really Here)
Síntomas: Joe (Joaquin Phoenix) es una especie de detective amateur, especializado en encontrar personas perdidas. Entonces lo contratan para buscar a la hija de un senador, y las cosas se complican.
Diagnóstico: En cierto modo Nunca Estarás a Salvo es un moderno "noir" con los ingredientes clásicos del género: un detective atormentado por su pasado; una mujer en apuros; y un caso que parece simple, pero oculta insospechados niveles de intriga y corrupción. Sin embargo, la directora Lynne Ramsay (responsable por la extraordinaria We Need To Talk About Kevin) prefirió cambiar la estilizada estética del "noir" tradicional por una atmósfera cruda y brutal, explorando los más sórdidos estratos de la sociedad para encontrar compasión y humanidad donde menos esperamos.
Joaquin Phoenix interpreta otro taciturno "loser" con un turbio pasado que lo aísla del mundo normal (de vez en cuando vemos misteriosos "flashbacks" que insinúan múltiples traumas psicológicos en su niñez y juventud), y con un desolador presente dedicado a rescatar personas en problemas... aunque lo que Joe busca en realidad es redención personal y algún tipo de propósito en su deprimente vida.
El cual, aparentemente, encuentra de la manera más peligrosa posible, actuando como mercenario que toma la justicia en sus manos cuando sus clientes no pueden (o no quieren) solicitar ayuda de la Policía para encontrar a sus familiares desaparecidos.
De todas las películas sobre vigilantes urbanos (como las recientes Acts of Vengeance y Death Wish), Nunca Estarás a Salvo se distingue por presentar una variación realista y angustiosa de los mismos clichés, donde la decadencia urbana y la amoralidad de los delincuentes requieren una respuesta contundente y perturbadora... un genuino anti-héroe tan peligroso e inestable como sus enemigos, pero con un tenue barniz de conciencia que lo impulsa a ayudar en situaciones imposibles.
Desde luego Joe trabaja solo, pero está rodeado de pintorescos personajes con variadas funciones, como su agente John (John Doman), encargado de contactar clientes y recibir el pago de sus servicios; y la madre de Joe (interpretada por Judith Roberts), en ocasiones irritante, pero a fin de cuentas la única conexión personal que le proporciona una semblanza de vida familiar.
Todo esto se expresa en escenas intencionalmente truncadas e inconexas que reflejan la fracturada psicología de Joe, creando momentos de genuino suspenso que se desinflan sin previo aviso, o se abandonan para mostrarnos escenas que parecen triviales, pero dicen más de lo que aparentan. Esto significa que Nunca Estarás a Salvo no es una película convencional de venganza ni acción; y si bien incluye abundante sangre y violencia, nunca se convierten en el foco de atención. De hecho Ramsay filma las peleas de manera oblicua y confusa, negándonos la catarsis visceral porque ese no es el punto de la historia... y tampoco es lo que motiva a Joe. El resultado es una película más perturbadora por aquello que NO vemos, pero percibimos reflejado en la mirada de Joe y su nihilista ideología.
Entonces, aunque el argumento suena como un clon de Taken (o alguna de sus variantes), Nunca Estarás a Salvo se acerca más a la categoría de "cine de arte" por su interpretación experimental (y probablemente anti-comercial) de elementos comunes en los thrillers contemporáneos, ofreciendo una experiencia única y satisfactoria en niveles más ambiciosos que el simple conflicto entre buenos y malos. En el universo de Joe realmente no hay "buenos"... solo individuos dañados por sus circunstancias y sus decisiones. Y algunos quizás merecen un martillo en la cabeza para beneficio de la comunidad.
Calificación: 9
IMDb
Friday, May 25, 2018
Han Solo: Una Historia de Star Wars (Solo: A Star Wars Story)
Síntomas: El joven Han Solo (Alden Ehrenreich) logró escapar de la esclavitud en el planeta Corellia, pero necesita regresar para cumplir una promesa. Y, para lograrlo, se une a una banda de ladrones que planean un gran golpe cuyas consecuencias podrían cambiar el destino de la galaxia.
Diagnóstico: Entre las cintas que podríamos catalogar como el "nuevo" Star Wars (incluyendo The Force Awakens, Rogue One y The Last Jedi), creo que Han Solo: Una Historia de Star Wars es la que menos me ha gustado; pero no porque sea mala, sino porque realmente se siente como una historia desechable con pocas conexiones con la Gran Mitología Lucasiana... en otras palabras: una aventura entretenida y bien realizada, cuyo único fin es mantener en movimiento el aparato mercadológico de Disney y añadir algunas toneladas de dinero a los cofres de Rico McPato (si es que aún vive... probablemente ya se convirtió en un fondo fiduciario de inversionistas anónimos que cambiaron todo ese oro por bitcoins, o algo así).
Por otro lado, no puedo negar que disfruté bastante el desvergonzado "fan service" presente en el libreto de Jonathan Kasdan y Lawrence Kasdan, empeñados en complacer a los devotos de la saga (como yo) con un largo desfile de "primeros" para explotar nuestra nostalgia: la primera vez que vemos el Millennium Falcon; el primer encuentro de Han Solo y Chewbacca; la primera vez que Han se sienta en la cabina de la nave... y así, parece que cada escena incluye un elemento ostensiblemente trivial, pero altamente significativo para el futuro de los personajes (empezando por el notable "ret-con" de los dados dorados, un detalle insignificante durante cuarenta años, hasta que cobró relevancia en The Last Jedi).
De hecho, los dados podrían servir como metáfora de la película Han Solo: Una Historia de Star Wars... una "historia de origen" que no hacía falta conocer, aunque añade un poco de profundidad al personaje y aclara detalles que solo existían en nuestra imaginación... los cuales pierden un poco de su magia cuando los vemos concretados en la pantalla.
Me estoy quejando mucho pero, como dije, pasé un buen rato viendo Han Solo: Una Historia de Star Wars, gracias en gran parte al bien seleccionado elenco y a la atmósfera de aventura ochentera que conjura el director Ron Howard, cuyo estilo travieso y relajado es muy diferente de los subversivos "niños genios" que han guiado la saga en años recientes (me refiero principalmente a Gareth Edwards y Rian Johnson, aunque J.J. Abrams también hizo su parte).
Contra todas mis expectativas, Alden Ehrenreich captura el espíritu de Han Solo sin convertirse en una burda imitación de Harrison Ford... incluso cuando usa alguna de sus icónicas frases ("I know"). Joonas Suotamo es un buen Chewbacca (ya lo habíamos visto en este papel en varias películas), y Donald Glover sin duda se roba la película como Lando Calrissian; desafortunadamente su papel es un poco superficial, más "comic relief" que miembro fundamental del equipo. Lo mismo aplica a Phoebe Waller-Bridge (¡la escritora de Killing Eve!) como la voz del robot L3-37, navegante y "madre postiza" de Lando.
En papeles importantes pero dramáticamente limitados encontramos a Emilia Clarke como Qi'ra, otra esclava coreliana con deseos de libertad; Woody Harrelson y Thandie Newton como los forajidos que ofrecen a Han la oportunidad de cumplir su sueño de pilotear una nave espacial; y Paul Bettany como un poderoso líder criminal que prefiere dejar el trabajo sucio a sus esbirros. Nadie queda mal, pero tampoco brillan con luz propia; son simples engranes en una genérica maquinaria narrativa con las habituales traiciones, escapes y sacrificios que intentan llevar la cinta más allá de su modesta ambición.
Los efectos de Industrial Light & Magic tienen su acostumbrado realismo y atención al detalle, aunque la escala de la cinta es menos épica, y no se presta a grandes batallas espaciales ni ataques interplanetarios. Aún así fue agradable ver una esquina más "normal" de la galaxia, donde la gente trata de sobrevivir sin mezclarse con el Imperio, y sin albergar sueños revolucionarios. Bueno, sí hay una revolución, pero es un pequeño "levantamiento del proletariado" en una remota colonia minera. No, no es Bespin.
En vista de su inocua ejecución, es probable que Han Solo: Una Historia de Star Wars no provoque tanta controversia como los capítulos oficiales de la saga. Esto significa que más gente podrá disfrutarla como lo que es: una aventura amena pero intrascendente; un regalo para los fans deprimidos por el destino final de Han Solo; y una oportuna inyección de capital para cubrir el presupuesto del Episodio 9 de Star Wars. Bajo este criterio, veremos cuántos personajes ganan su propia película; tengo entendido que Boba Fett será el siguiente. Es tan solo cuestión de tiempo para que alguien filme la biografía de Jek Tono Porkins. Ya es hora de que los gordos nos veamos representados en esa galaxia muy, muy lejana.
Calificación: 8.5
IMDb
Thursday, May 24, 2018
Criaturas Nocturnas (Wildling)
Síntomas: La joven Anna (Bel Powley) creció en una cabaña en el bosque, donde su padre le contaba leyendas sobre una feroz criatura que devora niños. Pero cuando llega a la adolescencia, Anna descubre que las leyendas podrían incluir un poco de verdad.
Diagnóstico: La cinta Wildling es mitad "creature feature", mitad drama familiar, y mitad "coming of age" (sí, tres mitades), y me pareció un excelente relato de terror con un denso núcleo emocional que hace más impactantes la experiencias de la protagonista, atrapada entre su misteriosa naturaleza y el deseo de llevar una vida normal.
Desde el principio es fácil adivinar hacia dónde se dirige la historia, así que no será spoiler revelar que Wildling es una mezcla de Room y Ginger Snaps, adornada por los mitos y leyendas folclóricas del Medio Oeste norteamericano. Y, al igual que en Ginger Snaps, presenciamos los cambios físicos y mentales de una joven mujer cuyas consecuencias llegarán más lejos de lo que cualquiera podría imaginar. Excepto su padre, interpretado por Brad Dourif en uno de esos papeles que combinan locura y una firme convicción de que está haciendo lo correcto, por monstruoso que pueda parecerle a los demás.
Sin embargo Wildling funciona gracias a la joven actriz Bel Powley, capturando con profunda elocuencia la confusión e inocencia de una niña criada en aislamiento total, que ahora descubre un mundo extraño y fascinante, así como las nuevas emociones inspiradas por su interacción con las personas que la rodean, como la Alguacil Ellen Cooper (Liv Tyler), cuyas buenas intenciones de proteger a Anna contradicen de vez en cuando su sentido del deber. Me dio gusto encontrar a Liv Tyler en un proyecto a la altura de su talento (la última película que recuerdo de ella es la comedia "retro" Space Station 76). Y, a riesgo de parecer sexista, debo decir que Tyler se ve mejor a los cuarenta años que en su época juvenil.
El argumento de Wildling es un poco previsible y sus temas no son exactamente innovadores; pero el punto de la cinta no es sorprendernos con un "twist", sino explorar la evolución de Anna y descubrir a través de sus ojos las contradicciones de la raza humana, junto con las similitudes y diferencias entre la niña y el resto de la gente que no sabe cómo interpretar este “pez fuera del agua”, cuyos peligrosos secretos van más allá de su trágica niñez.
El director alemán Fritz Böhm (haciendo su debut en largometrajes) mantiene una narrativa ágil y realista, incrementando el suspenso con las impulsivas decisiones de Anna, las cuales revelan una psicología primigenia e instintiva ante los estímulos de su nueva situación. Es un balance arriesgado que de vez en cuando acarrea algunos tropiezos; pero en general me gustó el flemático tono de Wildling y su filosofía de "menos es más", lo cual se extiende a los efectos especiales, casi inexistentes hasta el tercer acto, cuando sirven como metáfora del despertar de la protagonista y su peligroso potencial.
Lo cual nos lleva a mi única queja sobre Wildling: ese desenlace que incluye inesperados cambios de conducta en ciertos personajes, algunas convenientes anomalías biológicas, y una sensación general de que Böhm intentó cubrir más terreno del necesario para dejarnos satisfechos en todos los niveles posibles. Aunque, para ser justos, es natural incorporar un poco de exageración al final para balancear la moderación de los previos noventa minutos, y dejar que las emociones exploten con satisfactoria intensidad.
Dependiendo de la tolerancia del espectador a esas decisiones creativas, Wildling podría considerarse como una joya oculta del cine fantástico, o simplemente como un inusual drama "coming of age", donde la madurez no anuncia las responsabilidades de la vida adulta, sino la posibilidad de horror y violencia. Algunos dirían que eso es mejor que la pubertad...
Calificación: 8.5
IMDb
Wednesday, May 23, 2018
Jungle
Síntomas: A principios de los ochentas Yossi Ghinsberg (Daniel Radcliffe) y sus amigos viajan a Bolivia, pero quieren una experiencia especial que llegue más allá de los sitios turísticos. Entonces contratan a un guía llamado Karl (Thomas Kretschmann) para explorar las profundidades de la jungla; y lo que comienza como una aventura se convierte en una lucha por la vida.
Diagnóstico: En vista del título y tema de Jungle, tenía la esperanza de que incluyera algún monstruo o animal gigante para aterrorizar a los arrogantes turistas... algo así como una secuela espiritual de Rogue, mi película favorita del director australiano Greg McLean. Sin embargo Jungle nos avisa desde el principio que está basada en una historia real, lo cual descarta la posibilidad de una "creature feature". Pero aún sin monstruos Greg McLean (Wolf Creek, The Belko Experiment) conserva su notable aptitud para crear una tensa narrativa desbordante de suspenso, y lo único que necesita es un buen actor y la temible jungla para capturar nuestra atención y crispar los nervios.
Las selvas de "Bolivia" (en realidad Colombia) se encargan de proveer las agrestes locaciones donde la muerte puede ocultarse detrás de cada tronco o roca, y la cinematografía de Stefan Duscio captura con impresionante detalle la belleza y abrumador misterio del "infierno verde". Sé que existen muchos programas de televisión con premisas similares (gente normal o hasta celebridades tratando de sobrevivir en la selva), pero no los he visto, y debo asumir que los eventos reales que retrata McLean fueron únicos y desgarradores, a diferencia de una producción de "reality TV" absolutamente falsa y prefabricada.
En cuanto al actor... bueno, no puedo negar que Daniel Radcliffe ha progresado bastante desde su etapa de niño mago, pero en lo personal sigo encontrándolo un poco blando y superficial. Su desempeño en Jungle no es malo, y sin duda admiro su compromiso con las difíciles escenas que el libreto (basado en el libro Jungle, del genuino Yossi Ghinsberg) le asigna durante la segunda mitad de la película. Incluso con ayuda de dobles y efectos digitales (para borrar cables y arneses de seguridad), debe haber sido una pesadilla filmar esta película. Definitivamente merecen respeto los actores y el equipo técnico.
Sin embargo, no pude evitar imaginar lo que hubiera logrado McLean con un actor más carismático (se me ocurren... no sé... Miles Teller o Ezra Miller), que realmente nos transmitiera el aislamiento y desesperación de su horrible experiencia, y de paso hiciera más ágiles las dos horas de la película. Por supuesto los fans de Radcliffe tendrán una opinión más positiva de su trabajo... así como aquellos que soñaban con ver el trasero de Harry Potter.
En fin; el punto es que Jungle es un clásico relato de "hombre contra naturaleza" donde la naturaleza no necesita hacer cosas extraordinarias o inusuales para atormentar al hombre. La selva es simplemente la selva; y quizás la lección más valiosa de la película es que no debemos considerarla como una atracción turística, sino como lo que es: la cuna de la vida, y una trampa mortal para quien no sepa respetarla. Habiendo dicho eso... con un monstruo hubiera sido mejor.
Calificación: 8
IMDb
Monday, May 21, 2018
Anon
Síntomas: En el futuro no muy lejano la privacidad ya no existe. Todas las personas tienen implantes cibernéticos que graban cada segundo de sus vidas, las cuales pueden ser examinadas por la Policía para descubrir al culpable de cualquier crimen. Sin embargo, el Detective Sal Freland (Clive Owen) sospecha que una misteriosa mujer de cabello negro (Amanda Seyfried) encontró la manera de "hackear" el sistema, y está aprovechando su anonimato digital para cometer asesinatos sin revelar su identidad.
Diagnóstico: La filmografía del director Andrew Niccol tiene muchos altibajos, pero merece reconocimiento por ser uno de los pocos cineastas que toman en serio la ciencia ficción, explorando ideas y mundos futuristas que reflejan los retos, problemas y aspiraciones del mundo presente (lo cual siempre ha sido el genuino propósito de este género, al menos en su fase literaria). Desde la manipulación genética en Gattaca, hasta la guerra remota por medio de "drones" en Good Kill, Niccol está obviamente interesado en especular sobre el rumbo que tomará la tecnología, y la influencia que tendrá en nuestras vidas.
Y ahora, con Anon, Niccol examina el tema de moda: la privacidad. O, mejor dicho, su lenta pero inexorable erosión por parte de gobiernos y corporaciones que quieren conocer todos nuestros secretos para explotarlos política y comercialmente.
El mundo futuro de Anon me pareció fascinante, no solo por el maravilloso diseño de producción "retro" (tan similar al de Gattaca que podrían pertenecer al mismo universo), sino por la extrapolación de tendencias actuales que se siente al mismo tiempo seductoramente conveniente y terroríficamente posible. En esta sociedad el derecho a la privacía (y muchos otros derechos civiles, aparentemente) se sacrificó a cambio de acceso a toda la información del mundo, disponible por medio de implantes oculares que hacen obsoleto cualquier dispositivo físico. Ya no hay teléfonos, computadoras, ni pantallas; todo ocurre en el nervio óptico, y todo puede ser visto por las autoridades, lo cual reduce el crimen y permite la captura casi instantánea de cualquier criminal.
Entonces comienza la historia, y este increíble "world building" se desmorona gradualmente bajo el peso de sus contradicciones e inconsistencias, hasta desplomarse en un enorme agujero lógico que el tergiversado libreto nunca logra llenar.
La premisa es ciertamente interesante, y cubre temas muy relevantes para la cultura actual: ¿es aceptable sacrificar la privacía individual para seguridad de la comunidad? ¿Podemos confiar en que nadie abusará de tal poder para beneficio propio? ¿Qué pasa si alguien se rebela y quiere mantener sus secretos?
Estas son las preguntas que fundamentan el libreto de Anon, también escrito por Andrew Niccol. Desafortunadamente las respuestas quedan atrapadas por la confusa narrativa que impone muchas reglas pero se rehúsa a seguirlas. Para no revelar más de la cuenta, mencionaré un ejemplo de las arbitrariedades que la cinta requiere para sobrevivir: en cierto momento, el Detective Ferland finge ser un ejecutivo financiero que quiere contratar a la chica hacker para "borrar" evidencia de adulterio en sus memorias electrónicas. La hacker puede "meterse" sin dificultad alguna al archivo de esas memorias, y por lo tanto sería extremadamente simple descubrir que todo es una trampa para atraparla. Pero por suerte ella tiene un estricto código de conducta que le impide espiar en el pasado de sus clientes; gracias a esa auto-censura, no podrá descubrir el engaño de Ferland. ¡Que conveniente! Y lo peor es que Ferland se entera de este código de conducta hasta DESPUÉS de planear la trampa. ¿En serio debemos aceptar esas tonterías en una película "inteligente" de ciencia ficción?
Por el lado positivo tenemos el mencionado estilo visual de la película, y la presencia de Clive Owen y Amanda Seyfried en los papeles principales. No podría decir que sus actuaciones sean "buenas", pero encajan perfectamente en sus papeles, y su carisma nos ayuda a sobrellevar las ridiculeces de la trama... Owen como el rudo detective con un trágico pasado (¿existen detectives con vidas estables y placenteras?), y Seyfried como la hacker asesina que personifica la ideología de los defensores de la privacidad.
Como ha ocurrido con otras películas "de autor" (producidas, escritas y dirigidas por una misma persona), Anon tal vez necesitaba un poco de perspectiva externa para resolver algunos de sus más graves problemas. Su intención es muy loable, y Niccol creó un maravilloso mundo para exponer sus ideas (tomando prestados elementos de Ghost in the Shell, Strange Days y The Final Cut, por no mencionar las novelas "cyberpunk" de William Gibson y Cory Doctorow); desafortunadamente la torpe mecánica de la trama arruina su noble propósito, y nos deja con la decepción de un buen concepto pobremente ejecutado. En resumen: otro "Original de Netflix" que no cumplió su potencial. Con todo su aparato mercadológico, no han aprendido el más simple secreto de sus clientes: queremos calidad en vez de cantidad.
Calificación: 6.5 (sube medio punto porque Amanda Seyfried con cabello negro es la viva imagen de Motoko Kusanagi)
IMDb
Friday, May 18, 2018
Deadpool 2
Síntomas: Por tratar de ayudar a un joven llamado Russell (Julian Dennison), Deadpool (Ryan Reynolds) termina en una prisión de máxima seguridad para mutantes. Entonces llega un misterioso soldado del futuro llamado Cable (Josh Brolin) con la misión de eliminar a uno de los prisioneros.
Diagnóstico: A pesar de mis bajas expectativas, la original Deadpool (2016) resultó ser una excelente adaptación que logró conservar el irreverente espíritu del comic y al mismo tiempo estableció su posición dentro del universo cinematográfico de X-Men, pero con suficiente distancia para adoptar sus propia identidad sin preocuparse demasiado por romper la continuidad o contradecir los eventos de aquella exitosa saga. Y ahora la secuela, Deadpool 2, repite parcialmente los logros de la primera cinta, aunque con una historia un poco difusa que tarda bastante en encontrar su camino. Pero cuando lo encuentra, la película mejora de inmediato y nos conduce a un brillante tercer acto que no solo introduce valiosos aliados, sino que abre las puertas para futuras películas con enorme potencial... aunque quizás Deadpool no vivirá lo suficiente para aparecer en ellas. Lo cual no es spoiler, pues Deadpool mismo nos advierte que morirá en esta secuela.
Y así, con esa irrefrenable actitud, Deadpool 2 mantiene un delicado balance entre el "meta humor" del personaje y su devastador drama interno, provocado por una reciente tragedia que necesita vengar. Sin embargo Colossus (voz de Stefan Kapicic) quiere evitar que Wade Wilson pierda el control, y trata de convencerlo para que siga el código de conducta de los X-Men, lo cual Wilson casi consigue. Casi.
La historia de la original Deadpool no fue particularmente novedosa ni complicada, pero se apoyó en una ingeniosa estructura no-lineal que jugaba con el tiempo para revelar gradualmente la motivación de Deadpool y su conexión con el universo de los mutantes. Y ahora Deadpool 2 (dirigida por David Leitch) emplea una narrativa menos enfocada que divaga durante largo rato antes de ubicar su auténtico propósito. Y además nos endilga algunos "twists" que parecen trucos improvisados para sorprender al espectador y demostrar que "las cosas van en serio". El resultado se siente artificial, e inicia la película con una nota amarga que tarda mucho en disiparse.
Después de eso, Deadpool 2 se transforma en una "historia de origen" para el equipo X-Force... lo cual termina siendo una pérdida de tiempo que no conduce a nada, excepto un par de predecibles chistes y un memorable cameo. Afortunadamente, como dije antes, las cosas mejoran durante la segunda mitad, con todos los personajes en su sitio y el drama finalmente definido, poniendo a Deadpool en una difícil situación que no se resolverá con canciones pop ochenteras ni insultos al universo de DC Comics.
Ryan Reynolds casi siempre oculta su rostro bajo la máscara de Deadpool, pero aún así consigue expresar las turbulentas emociones que yacen bajo la frívola actitud de Wade Wilson; y al mismo tiempo refuerza las relaciones con sus nuevos (y antiguos) aliados, incluyendo al mencionado Colossus, Cable (Josh Brolin), y Domino (Zazie Beets), quien se roba la película con su sardónica personalidad y sorprendente talento. También regresa Brianna Hildebrand como Negasonic Teenage Warhead, pero su intervención es casi irrelevante; aún así me gustó verla un poco más humanizada que en la cinta anterior. Y, finalmente, Julian Dennison (Hunt for the Wilderpeople) aborda el complejo papel de Russell, un joven mutante cuyas acciones podrían determinar el futuro de... varias cosas. A pesar de sus cuestionables decisiones, se trata de otra trágica víctima de la intolerancia de la humanidad hacia los mutantes.
En algunos aspectos Deadpool 2 me pareció inferior a Deadpool, pero sus aciertos fueron más significativos: darle profundidad a Deadpool para complementar su bufonería; introducir nuevos personajes con auspiciosas perspectivas futuras; y aceptar públicamente la vergüenza de Green Lantern. Ah, y también denunciar la inherente ridiculez de X-Force; nunca fui fan de Rob Liefield y Fabian Nicieza, y creo que David Leitch comparte mi opinión. Era hora de que alguien se atreviera a decir lo que todos pensábamos en los noventas.
Calificación: 8.5
IMDb
Thursday, May 17, 2018
Tully: Una Parte de Mi (Tully)
Síntomas: Marlo Moreau (Charlize Theron) está esperando un bebé, pero apenas puede atender a los dos hijos que ya tiene con su esposo Drew (Ron Livingston), quien trabaja constantemente y no tiene mucho tiempo (ni disposición) para ayudar. Entonces Marlo decide contratar a la joven Tully (Mackenzie Davis), una "niñera nocturna" que cuidará al bebé durante la noche, permitiendo que Marlo descanse y recupere el sueño perdido. Y así, con ayuda de Tully, la vida de Marlo empieza a mejorar en aspectos que nunca imaginó...
Diagnóstico: Tully: Una Parte de Mi es la tercera colaboración del director Jason Reitman y la guionista Diablo Cody... y yo la ubicaría más o menos al mismo nivel de Young Adult. Las actuaciones son excelentes, la dirección de Reitman muestra una sólida evolución artística, y el libreto de Cody ofrece incisivos comentarios sobre la maternidad moderna, sin perder el sentido del humor que la escritora ha cultivado a lo largo de su carrera (¿cuántas películas actuales pueden justificar referencias a Pinky and the Brain?) Y vale mencionar que Cody también maduró, dejando atrás las afectaciones de sus primeros proyectos, como Juno y Jennifer's Body (a mi me gustaba aquel estilo mordaz e irreverente, pero sé que mucha gente lo odió).
El problema es que la trama de Tully: Una Parte de Mi oculta sorpresas y secretos que requieren una cierta distancia entre el público y los personajes, haciéndolos demasiado superficiales durante la mayor parte de la película, lo cual termina atenuando las emociones y reduciendo nuestro interés en sus problemas. No es una falla crítica, pero tiende a frenar el desarrollo de la cinta... hasta que llega el inesperado "twist" que resuelve todas las inconsistencias y explica detalles que se habían dejado intencionalmente ambiguos. Es una resolución lógica y elegante, que sin duda enriquece la película y hace más profundo su mensaje; lo malo es que, en su momento, todas esas omisiones parecían errores que disminuyen la experiencia.
Habiendo dicho eso, Tully: Una Parte de Mi es una de las obras más audaces y honestas sobre los retos y dificultades de la maternidad. Casi todas las películas idealizan el nacimiento de un bebé como simple cliché sentimental, útil para rematar alguna comedia romántica o melodrama familiar. Pero muy rara vez podemos ver la realidad detrás de la ilusión... la agotadora rutina de levantarse a media noche para cambiar al bebé, darle de comer, y encontrar la energía al día siguiente para llevar a los demás niños a la escuela, ocuparse de las labores domésticas, y todo lo demás que la sociedad exige de las madres modernas. Incluso las cintas que intentan denunciar estas imposibles expectativas (como Bad Moms o Sisters) terminan convirtiéndose en fantasías catárticas que ignoran las duras verdades que nadie quiere ver en la pantalla. Tully: Una Parte de Mi hace exactamente lo opuesto... desde el impacto psicológico del nacimiento hasta los estragos que provoca en el cuerpo de la madre, Reitman y Cody lo muestran todo, no por el morbo de ver a Charlize Theron con barriga y totalmente "desglamorizada", sino con genuino orgullo y admiración por los sacrificios que hacen todas las madres del mundo. Tan solo eso me pareció más admirable y conmovedor que el argumento real de Tully: Una Parte de Mi, con sus metafóricas lecciones de auto-estima y homilías sobre aprender a pedir ayuda.
En retrospectiva Tully: Una Parte de Mi puede tomarse como una brillante subversión de las "chick flicks" que proclaman "girl power" como hueco estereotipo cultural; Reitman y Cody saben lo que están haciendo, y su mensaje es más genuino y contundente que cualquier manifiesto pseudo-feminista basado en ropas de diseñador y vino rosado. Pero todo esto llega hasta el último acto, haciendo que el resto de la cinta parezca un poco débil y titubeante. De hecho, estoy seguro de que la disfrutaré más la segunda vez que la vea, pues es el tipo de película que funciona mejor cuando conocemos anticipadamente su intención. Aún así, cuidado con los "spoilers".
Calificación: 8
IMDb
Wednesday, May 16, 2018
Psychokinesis (Yeom-lyeok)
Síntomas: El policía bancario Seok-heon Shin (Seung-ryong Ryu) toma agua de un manantial contaminado por un meteorito y gana poderes telekinéticos, lo cual podría ayudarlo a reconciliarse con su hija Roo-mi (Eun-kyung Shim).
Diagnóstico: El director sud-coreano Sang-ho Yeon, responsable por la excelente Train to Busan (así como la inferior pero entretenida Seoul Station), regresa con una mirada al cine de superhéroes donde maneja su habitual balance de realismo y comentario social, muy distinto del estilo norteamericano, pero al mismo tiempo respetuoso de los arquetipos heroicos que exploran los beneficios de los super-poderes y los problemas personales que inevitablemente atormentan a estos trágicos individuos marcados por el destino.
Al igual que ha ocurrido con otras recientes producciones sud-coreanas, Psychokinesis (uno de los mejores "Originales de Netflix" en lo que va del año) toma prestadas las fórmulas de Hollywood para filtrarlas a través de su peculiar idiosincrasia nacional, amplificando algunos elementos (drama familiar) y reduciendo otros (dimensión de la narrativa), de modo que la cinta no parece un plagio mercantilista ni un remedo irónico (como ocurrió con la obra rusa Guardians), sino la genuina expresión de una cultura que aprovecha un formato popular para transmitir sus propias ideas.
Esto significa que Psychokinesis no emula la estética de las cintas de Marvel Studios, sino el más sobrio tono de Chronicle, combinado con los conceptos de las cintas de Stephen Chow (como Kung Fu Hustle y Shaolin Soccer), donde un "loser" con poderes enfrenta villanos que representan los problemas de su comunidad... en este caso, una corrupta compañía constructora que quiere expulsar a un grupo de modestos comerciantes para derribar sus locales y construir un moderno complejo habitacional.
Incluso sin saber mucho sobre la situación en Corea del Sur, el argumento se siente actual y políticamente relevante (por no mencionar que está inspirado en eventos reales): un país en pleno crecimiento cuyos ambiciosos magnates no muestran el menor escrúpulo al pisotear al micro-empresario (junto con las tradiciones que representan) para ganar más dinero, bajo el pretexto del desarrollo económico de la región. Entonces, no solo tenemos un grupo de irredentos villanos que quieren oprimir a los diligentes trabajadores de Seúl, sino una obvia pero efectiva metáfora de los riesgos de la globalización en un contexto más local que rara vez se menciona en los discursos políticos y manifiestos revolucionarios. O algo así... no sé mucho de estos asuntos, pero de cualquier modo encontré resonante el mensaje de Psychokinesis.
Sin embargo, nadie ve una película de super-héroes para recibir lecciones sobre "economías de escala", sino por sus más obvios ingredientes: la acción, el drama, y los personajes que capturan nuestra imaginación y nos hacen creer que un hombre puede manejar una corbata como una serpiente (no pregunten).
En esos aspectos, Psychokinesis cumple su misión con decoro, adoptando un eficiente eje emocional en el conflicto familiar entre Seok-heon y Roo-mi. Con frecuencia me burlo de películas que incluyen a la fuerza un componente personal, pero en este caso realmente funciona como motivación del protagonista y justificación de sus malas o buenas decisiones, así como factor decisivo para incrementar el suspenso y concentrar la tragedia antes de que se vuelva demasiado impersonal. Seung-ryong Ryu y Eun-kyung Shim asumen con gran realismo la tensión del reencuentro después de tantos años de rencores familiares. A pesar de los elementos fantásticos, ambos actores toman en serio la relación de sus personajes, y eso rescata la película durante algunos momentos ligeramente caricaturizados por parte de los villanos, que van desde los anónimos esbirros de la Corporación Taesan, hasta la Directora Hong (Yu-mi Jung), apropiadamente arrogante, aunque demasiado afectada en su rol antagónico.
A pesar de algunas irregularidades en el tono del drama, y ocasional artificialidad en los efectos especiales (la mayor parte de los cuales son excelentes), Psychokinesis me pareció una notable fantasía heroica que aprovecha su reducida escala para contar una historia sobre emociones que dictan el ritmo y fuerza de la acción, y no al revés, como casi siempre ocurre en este tipo de películas. No me pareció tan buena como Train to Busan, pero definitivamente es superior a muchas cintas norteamericanas de superhéroes que no comprendieron el espíritu del género... no son los poderes, sino sus consecuencias; y no son los "team-ups", sino las conexiones humanas. Ojalá más cineastas leyeran comics para entender esos "detalles".
Calificación: 8.5
IMDb
Monday, May 14, 2018
Blood Honey
Síntomas: Jenibel Heath (Shenae Grimes-Beech) regresa a la granja familiar para reconciliarse con su moribundo padre, pero termina enredada con los asuntos legales de la herencia. Entonces la joven empieza a experimentar perturbadoras visiones que podrían ser mensajes del más allá.
Diagnóstico: Durante largo rato estuve dudando si Blood Honey sería realmente una película de terror, o un melodrama familiar del canal Hallmark (o su equivalente canadiense). Y cuando por fin aparecen los elementos sobrenaturales, vienen acompañados por vagos cuestionamientos sobre la estabilidad emocional de los personajes, sembrando dudas acerca de sus experiencias... ¿estarán viendo fantasmas, alucinaciones, o algo más racional, pero no por ello menos inquietante?
No sé si Blood Honey pueda considerarse una buena película; pero incorpora tantos "flashbacks", conflictos familiares, y trastornos mentales que me dejó pegado a la pantalla durante sus eficientes ochenta minutos de duración (sin contar créditos), cautivado por el sórdido libreto y actuaciones de un elenco tan alejado de los estereotipos de Hollywood que podemos percibir a los personajes como gente real, en vez de títeres vivientes en algún Gran Guiñol psicológico.
En este caso "psicológico" significa que, a pesar de su título, no hay vísceras ni sangre en Blood Honey (lo de "honey" viene de la granja apicultora de la familia Heath). Y tampoco es realmente una película de terror, sino una especie de thriller rural con las exaltadas emociones de un "gótico sureño" al estilo de Joe Lansdale o Lee Childs... aunque ubicado en el norte de Canadá, lo cual le da un sabor cultural único y distintivo.
Shenae Grimes-Beech (veterana de Degrassi) maneja muy bien el turbulento arco dramático de Jenibel, quien abandonó a su familia tras el suicidio de su madre, y ahora regresa para encontrar resentimientos en vez de reconciliación. Y cuando la situación familiar se complica, la joven se ve involuntariamente envuelta en una disputa local que no sabe cómo, ni le interesa, resolver. Entonces empiezan las visiones y crece la intriga hasta llegar al sorprendente "twist" que pone las cosas de cabeza y ya no sabemos qué es real y que es alucinación, o metáfora, o "flashback". Bueno, hasta me gustó el ridículo efecto digital que remata con absoluta locura este relato, ya de por sí turbio y manipulador.
Es muy fácil imaginar Blood Honey como un cuento corto de los años cuarentas, publicado en las páginas de Detective Story Magazine, o como un número de Crime SuspenStories (publicación hermana de Tales From the Crypt y Vault of Horror). En otras palabras, lo que llamaban "prosa púrpura": melodrama exagerado e inverosímil, pero siempre con un final de perversa ironía o torcida moralidad.
No sé si esa fue la intención del director Jeff Kopas. Tal vez solo intentaba hacer una "tragedia de la semana" para el canal Hallmark y perdió las riendas del proyecto. O empezó como sobrio drama familiar y se descarriló al final. Cómo sea, me divirtió la febril sensibilidad de Blood Honey y el compromiso de los actores. Hace falta talento para hacer algo al mismo tiempo serio y bizarro sin sacrificar por completo la integridad del proyecto.
Calificación: 7
IMDb
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