Tuesday, December 29, 2015

Anguish



Síntomas: Tess (Ryan Simpkins) y su madre Jessica (Annika Marks) se mudan a una nueva casa donde la niña empieza a notar cosas extrañas, incluyendo ruidos en las paredes y visiones inexplicables. Desafortunadamente Tess tiene un historial de trastornos emocionales, y no sabe si está experimentando una nueva crisis mental, o efectos secundarios de las medicinas que toma... o algo más siniestro.

Diagnóstico: Anguish empieza como una típica historia de fantasmas, pero rápidamente nos damos cuenta de que el director Sonny Mallhi planea algo distinto, más trascendente que otra dosis de simples sobresaltos y espíritus digitales.
A decir verdad, no estoy seguro si "distinto" significa automáticamente "mejor"; pero puedo asegurar que Anguish mantuvo mi atención durante sus breves noventa minutos, y resultó más satisfactoria que muchas películas independientes de terror... aunque tampoco podría afirmar que pertenece a ese género.
Ojalá fuera posible conservar las sorpresas de Anguish, pero Mallhi se encarga de revelarlas desde el principio mismo con un prólogo que básicamente nos adelanta el origen de los fenómenos que experimenta Tess. Si hubiéramos recibido gradualmente esa información (quizás como parte de los flashbacks que acompañan el relato), la película nos obligaría a pensar un poco más, atando cabos sueltos y deduciendo nuestras propias teorías. Pero al mostrar el "secreto" tan temprano se diluye el misterio, y solo nos queda presenciar pasivamente la confusión de personajes con buenas intenciones que contribuyen a la "curación" de Tess con procedimientos erróneos: los doctores quieren internarla y el sacerdote quiere someterla a un exorcismo, mientras su madre Jessica busca una solución en WebMD.
Lo que realmente no esperaba fue el súbito cambio de tono hacia lo espiritual que eventualmente adopta Anguish... tal vez un poco más "new age" de lo que yo hubiera preferido. Afortunadamente las actuaciones imprimen suficiente peso emocional para evitar que la trama se descarrile y termine como una versión indie de una película Hallmark.
Ryan Simpkins luce un impresionante desempeño como la taciturna Tess, introvertida y aislada en un nuevo pueblo que no conoce, y además sufriendo extraños síntomas que no puede explicar. Annika Marks, en el papel de su madre Jessica, muestra adecuada compasión por su hija, así como escepticismo natural sobre los motivos de su voluble comportamiento; con el historial de problemas mentales que tiene su hija, lo último que una madre responsable consideraría serían factores sobrenaturales. Finalmente, Karina Logue tiene el ambiguo papel de Sarah, la mujer con una tragedia en su pasado que podría resolver el acertijo sobre la condición de Tess.
Es cierto que Anguish es bastante lenta y escasa en sustos o suspenso. Como su título bien indica, su estrategia consiste en desarrollar una creciente sensación de angustia y melancolía que no requiere clichés terroríficos para conectarnos con la protagonista. De hecho, creo que Anguish jamás pretendió asustarnos, sino engancharnos en la espiral psicológica de tres mujeres conectadas por inesperadas circunstancias (bueno, no tan inesperadas por aquello del prólogo), creando una tensa atmósfera y emociones que, con suerte, se transmitirán al espectador paciente que esté dispuesto a aceptar esta versión alternativa del "terror", más existencial y menos visceral de lo acostumbrado. Admiro el valor de Sonny Mallhi al intentar algo tan distinto en su primera película, pero tampoco puedo recomendarla universalmente debido al exótico nicho narrativo que eligió. Quizás necesitamos una categoría específica para fantasmas que son más tristes que terroríficos; algo así como "melhorror" o "ectodrama".
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, December 28, 2015

Lost After Dark



Síntomas: En camino a un baile estudiantil, ocho jóvenes quedan varados en la carretera y buscan refugio en una vieja casona abandonada, donde planean hacer su propia fiesta... pero descubren que no están tan solos como esperaban.

Diagnóstico: ¡Otro homenaje "retro" al cine slasher de los ochentas! Lo cual será bueno o malo dependiendo del gusto de cada espectador, así como su tolerancia al cine que pretende ser intencionalmente malo... o que así resultó por incompetencia de sus realizadores.
Yo pertenezco a ese selecto grupo de fans (algunos dirían "ingenuos")(o quizás una palabra más explícita), y aún así Lost After Dark me pareció plana, olvidable, y mucho menos ingeniosa de lo que el director Ian Kessner supone. Sin embargo no dejé de apreciar su honesta intención y sincero amor por el género, así como el potencial de una sencilla historia filtrada por una sensibilidad muy canadiense... aunque los productores se empeñen tanto en negarla.
Los actores pertenecen a la categoría de "adolescentes de veinticinco años", pero interpretan sus papeles con refrescante naturalidad, libres de esa forzada ironía o meta-humor que arruina (en mi humilde opinión) retro-homenajes más cínicos, como las series televisivas Scream y Scream Queens. Además, como se trata de una cinta juvenil canadiense, el reparto incluye no sólo uno, ni dos, ni tres, sino cuatro veteranos de Degrassi. Digo, por si a alguien le interesan esas cosas. No a mi, desde luego. Yo estoy demasiado viejo para ver Degrassi. Y no estoy esperando ansiosamente su estreno en Netflix (Enero 15, 2016).
¿En qué estaba? Ah, sí; Degrassi. ¡No! Lost After Dark. Esta naturalidad en las actuaciones evoca más realismo ochentero que los falsos rayones en el "celuloide", o la corrección de color que emula la textura Kodachrome del siglo pasado. Y, claro, cuando comienza la matanza (incluyendo un par de "kills" bastante creativos) podemos esperar el obligatorio gore realizado con efectos prácticos de razonable calidad.
Por el lado negativo, el libreto de Bo Ransdell tarda mucho en llegar a lo bueno, y gasta demasiado tiempo en insípido melodrama romántico entre los jóvenes, quienes vagan interminablemente por los corredores de la mansión, cuando deberían buscar la salida a la primera señal de peligro ("¿No vivía por aquí una legendaria familia de caníbales?") Afortunadamente esa monotonía se compensa de vez en cuando con simpáticas referencias a la década de los ochentas y momentos humorísticos bien planteados como balance del tenue suspenso que el director logra generar con estos clichés del cine slasher. También ayuda la participación de Robert Patrick como el estricto director escolar/veterano de Vietnam; su sutil sentido del humor denota amplia experiencia en el cine B, y presta un poco de credibilidad a esta modesto proyecto semi-amateur.
Entonces, creo que Lost After Dark hubiera funcionado mucho mejor si no negara su naturaleza canadiense, y si tuviera más sangre y menos discusiones sobre quién besó a quién. Indudablemente existen mejores réplicas modernas del cine slasher, tanto en fondo (GirlHouse) como en forma (The Sleeper); Lost After Dark falla en ambos niveles y la olvidaré en unos días, pero definitivamente me entretuvo con su sinceridad y esporádicos atisbos de imaginación. Y para fans de Degrassi: recomendada si siempre quisieron ver a Becky decapitada por una trampa para osos.
Calificación: 6.5

IMDb

Saturday, December 26, 2015

Ya Te Extraño (Miss You Already)



Síntomas: Jess (Drew Barrymore) y Millie (Toni Collette) son inseparables amigas desde la infancia. Y ahora, en su edad adulta, enfrentarán retos muy difíciles cuando una de ellas contraiga una grave enfermedad al mismo tiempo que la otra intenta formar una familia.

Diagnóstico: Quizás como artera "contra-programación" de Star Wars: The Force Awakens se estrenó en México Ya Te Extraño, cuyo póster podría ilustrar la definición de "chick flick" en algún diccionario. No digo esto como insulto (de hecho me gustan muchas “chick flicks” como Mean Girls y Bridget Jones' Diary), sino como identificación de género que no justifica la limitada ambición de la directora Catherine Hardwicke, quien contaba con suficientes elementos para llevar la historia más lejos en todos los sentidos.
Entre esos elementos destacan las actrices Drew Barrymore y Toni Collette, formando una dinámica pareja de amigas suficientemente distintas para complementar sus virtudes y atenuar sus neurosis; y suficientemente similares para hacer creíble esa larga relación que las ayuda a superar momentos difíciles en sus vidas, y a compartir los eventos gozosos. Como sus respectivas parejas masculinas, Paddy Considine y Dominc Cooper estuvieron bien seleccionados y hacen lo que les pide el libreto, pero a fin de cuentas son meros engranes de la historia, unas veces generando conflicto y otras apoyo, según lo que dicte la guionista Morwenna Banks (más conocida en su natal Inglaterra por su trabajo en series infantiles).
Cierto, la amistad femenina sirve como base de muchas películas, pero Ya Te Extraño añade a la receta una grave enfermedad como ingrediente catalizador de la narrativa... y ahí es donde perdí un poco de interés.
Antes de que se malinterprete ese comentario, diré que las situaciones que retrata Ya Te Extraño son realmente trágicas y desgarradoras: la terrible enfermedad de una de las amigas, las consecuencias del agresivo tratamiento, y la lucha por superar los estragos físicos y psicológicos de su aflicción no son material que pueda tomarse a la ligera. Sin embargo creo que cualquier PELÍCULA que explote dichas situaciones debería ofrecer algún elemento dramático complementario, o algún punto específico para evitar que se convierta en hora y media de hueco masoquismo. Eso fue lo que sentí parcialmente durante el cruel desarrollo de Ya Te Extraño. Tal vez (como dije al principio) el "punto" de la película sea examinar la evolución de la amistad entre Jesse y Millie cuando entra en juego un factor más oneroso que "nuevo novio" o "nuevo trabajo"; pero aún así sentí muchas escenas como "pornotortura" de una variedad más artística y respetable que la del cine de horror. No hay sangre ni vísceras en Ya Te Extraño... pero definitivamente percibí esa sensación de sufrimiento como un fin por sí mismo.
Para ser justos, quizás Catherine Hardwicke solo quería reflejar la vida real, donde las enfermedades no siempre tienen final feliz, ni imparten obligatorias lecciones de vida; aún así la película se siente como una experiencia incompleta... igual que las cintas de terror donde torturan a alguien sin razón ni consecuencia. Perfecto... ya lograron que me sintiera mal; ¿cuál fue la moraleja?
Tal vez mi cerebro troglodita requiere un contexto narrativo más normal para quedar satisfecho; sin embargo reconozco que Ya Te Extraño posee virtudes dignas de recomendación, incluyendo el mencionado trabajo de las actrices y la dirección de Hardwicke, jamás empalagosa, y apropiadamente madura en su manejo de temas adultos muy distintos de su faceta juvenil (Thirteen, Lords of Dogtown). En resumen, Ya Te Extraño no fue mi tipo de película, pero aprecié su devastadora honestidad, su fino manejo de una amistad realista, y hasta los momentos de humor que alivian fugazmente el dolor emocional. Nueva evidencia para combatir el estigma de las "chick flicks".
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, December 25, 2015

Steve Jobs



Síntomas: La vida y obra de Steve Jobs (Michael Fassbender) expresada en tres momentos clave de su carrera: el lanzamiento de la computadora Macintosh en 1984; el debut de la compañía Next en 1988; y el estreno de la revolucionaria iMac en 1998.

Diagnóstico: Por lo que han comentado algunos reporteros de tecnología como John Dvorak y Leo Laporte (ambos de la "vieja escuela", que vivieron personalmente muchos de los eventos retratados en esta película) parece que Steve Jobs es más ficción que realidad; afortunadamente es una ficción perfectamente actuada, muy bien escrita, y dirigida con la habitual energía de Danny Boyle, todo lo cual se conjuga para compensar sus curiosas decisiones estilísticas y narrativas. Pero, ¿realmente nos ofrece una visión "real" del genuino Steve Jobs? Probablemente no; pero para eso están los numerosos libros y documentales realizados con ese fin. Lo que Boyle y su temperamental guionista Aaron Sorkin intentaron (supongo) fue capturar la esencia del hombre y su momento en el tiempo, examinando su carácter a través de la interacción con amigos, parientes y colegas durante tres momentos de gran estrés y relevancia emocional. Como dije, "curiosas decisiones narrativas"... pero con un atractivo resultado, incluso para quienes no tragan la supuesta genialidad de Jobs.
La inusual estructura diseñada por Sorkin exige excesiva manipulación cronológica, sugiriendo que todos los problemas personales y laborales de Steve Jobs explotaban (o se resolvían) en los minutos previos a sus famosas presentaciones... no sólo una, sino tres veces. Hasta Jobs mismo lo menciona (bueno, la versión idealizada que interpreta Michael Fassbender), pero eso no excusa los forzados malabares dramáticos del libreto.
Afortunadamente tenemos un excepcional elenco que trasciende esos trucos y entrega actuaciones fluidas, con el equilibrio justo de exageración teatral y calidez humana para integrarnos al voluble mundo de alta tecnología y descomunal mercadotecnia que Jobs obviamente comprendía (o creía comprender) mejor que el resto del mundo. Además, entre otras cosas, Steve Jobs captura mejor que en cualquier otra ficción (por ejemplo Jobs o The Pirates of Silicon Valley) la separación ideológica y compatibilidad fraternal entre Steve Jobs y Steve Wozniak, el adorado santo patrón de los hackers que sabía lo que el público quería... pero no lo que necesitaba. Y ahí es donde Jobs brillaba... en imponer su gusto y voluntad en los consumidores, aunque pasaran varias décadas antes de que el éxito económico validara esa arrogante actitud.
Sin embargo mi actuación favorita fue la de Kate Winslet como Joanna Hoffman, ostensiblemente la directora de mercadotecnia de Apple, pero en realidad la única aliada, confidente leal y hasta psicóloga de Steve Jobs, que tampoco lo comprendía por completo, pero al menos confiaba (parcialmente) en sus inusuales ideas... incluso si de vez en cuando terminaban en catástrofe. También merecen mención Jeff Daniels como el odiado John Sculley (¿dónde quedó Gil Amelio? ¿No merecería mayor odio que Sculley?), y el trío de Makenzie Moss, Ripley Sobo y Perla Haney-Jardine, quienes interpretan a Lisa, la hija de Jobs, en tres etapas distintas de su vida.
A fin de cuentas creo que que Steve Jobs no es muy buena como apócrifa lección de historia sobre la revolución digital que disfrutamos/sufrimos actualmente; sin embargo su exuberante melodrama la transforma en una de las más interesantes "biopics" que he visto en años recientes, no sólo por el fenomenal trabajo del reparto y la elegante dirección de Danny Boyle, sino por ese intencional rechazo de los clichés biográficos que casi siempre se sienten superficiales e incompletos. Claro, Steve Jobs también es incompleta y superficial (con esa caprichosa estructura no podría esperarse otra cosa); y ni Michael Fassbender ni Seth Rogen guardan parecido físico con los Steves; sin embargo la complejidad emocional que evocan llega más allá de los simples individuos, y consiguen que los fragmentos de un retrato se vuelvan más interesantes que el cuadro completo. Aún así, continúa mi indiferencia ante los productos de Apple.
Calificación: 8.5

IMDb

Thursday, December 24, 2015

Felices Fiestas



"Después de buscar toda mi vida, descubrí la terrible verdad. No hay doctrina secreta o correcta. Solo existe una devastadora indiferencia cósmica. Los Dioses existen, pero no somos nada para ellos. Ni siquiera para odiarnos".

Helena Petrovna Blavatsky
(1831-1891)

¡Feliz Navidad y Muy Próspero Año Nuevo!



Wednesday, December 23, 2015

The Keeping Room



Síntomas: Las hermanas Augusta (Brit Marling) y Louise (Hailee Steinfeld), junto con su esclava Mad (Muna Otaru), tratan de sobrevivir en su humilde granja después de que su padre y hermano se fueron a combatir en la Guerra Civil norteamericana. Y, por si no fuera suficiente la escasez de comida y problemas de salud, también deberán enfrentar el acoso de dos sanguinarios soldados "yankees" con un largo historial de violaciones y asesinatos.

Diagnóstico: Para bien o para mal, The Keeping Room pertenece al moderno renacimiento del "western", donde las añejas fórmulas de "vaqueros contra indios" se ven reemplazadas por densas reflexiones sobre la filosofía de la pradera, la simplicidad moral de un mundo menos civilizado, y la fuerza del espíritu humano en las peores circunstancias posibles. Claro, The Keeping Room también incluye balaceras, persecuciones a caballo y visitas al "saloon" local... pero todo ello acompañado por una fuerte atmósfera de melancolía y desesperanza que extingue cualquier "glamour" que pudiéramos guardar por el romántico viejo oeste. En otras palabras: menos John Wayne y más John Boorman.
Creo que The Keeping Room seguiría siendo interesante si solo nos mostrara las diarias penurias de las hermanas, tratando de mantener la decrépita granja familiar con ayuda de Mad. Sin embargo el director Daniel Barber adopta una perspectiva más amplia para mostranos el inevitable colapso de las reglas sociales, donde las hermanas y su "esclava" tienen que trabajar por igual, volviendo obsoleta la cruel jerarquía que controlaba su relación. Augusta, la hermana mayor, acepta tácitamente la situación, mientras que Louise, la hermana menor, se rehúsa a reconocer que ya no es la "niña de la casa", a la que todos tienen que complacer.
En un nivel más básico tenemos el inevitable conflicto entre los psicóticos soldados y las mujeres "indefensas" que fueron educadas para obedecer ciegamente las figuras de autoridad. Esta faceta de la película añade impacto visceral, remitiéndonos a las raíces del western en su entorno violento y primigenio donde el cazador podría convertirse en víctima en cualquier momento (y viceversa); sin embargo The Keeping Room no encaja por completo en esa categoría; por el contrario, su fuerza reside en el elocuente subtexto feminista de independencia y lucha contra la opresión masculina. O contra la simple injusticia, si prefieren verlo desde un punto de vista menos político.
Esta loable misión cuenta con el apoyo de sobresalientes actuaciones por parte del elenco entero. Brit Marling y Hailee Steinfeld (como Augusta y Louise, respectivamente) ofrecen interpretaciones opuestas pero complementarias como "señoritas bien" venidas a menos; y su esclava interpretada por Muna Otaru funciona al mismo tiempo como balance emocional y catalizador que inspira la acción cuando parece segura la derrota. Hasta los villanos, interpretados por Sam Worthington (me preguntaba en dónde estaría ahora) y Kyle Soller, crean personajes realistas cuya disfunción mental va más allá de simples psicópatas libres de castigo en el caos social de la post-Guerra Civil norteamericana. Las razones que el violento Moses (Worthington) ofrece para explicar su comportamiento son al mismo tiempo simples y tremendamente complejas; quizás hubiera sido interesante profundizar un poco en su pasado... pero Barber y la guionista Julia Hart prefieren dejar todo eso a la imaginación del espectador, y no gastan tiempo en escenas que no sean esenciales para la historia.
Con un ritmo más dinámico y mayor énfasis en la acción, The Keeping Room hubiera tenido amplio potencial comercial como western tradicional aderezado por un sólido mensaje. Sin embargo su ritmo pausado y atención al drama interno la separan aún más de la convención, dejando claro que los balazos y persecuciones no deberían ser la parte interesante, sino el conflicto psicológico y evolución de las protagonistas.
Sirva entonces como recomendación y advertencia: The Keeping Room es muy lenta y a veces cansada; pero su desarrollo plantea conceptos que encontré más satisfactorios a largo plazo. Y creo que esa estrategia determinará el destino del western moderno; ¿moda efímera, o vida eterna? La respuesta no estará en las balas, sino en las ideas.
Calificación: 8

IMDb

Monday, December 21, 2015

Pod



Síntomas: Después de recibir un enigmático mensaje del ex-militar Martin (Brian Morvant), sus hermanos Ed (Dean Cates) y Lyla (Lauren Ashley Carter) deciden visitarlo en su remota casa de campo, pues temen que esté sufriendo una crisis nerviosa o una recaída de las adicciones con las que regresó del combate. Sin embargo lo que encuentran en la solitaria cabaña es un misterio que podría amenazar sus vidas... o revelar la auténtica locura de Martin.

Diagnóstico: La idea que fundamenta la película Pod me pareció fascinante; es un concepto sencillo pero con inmensas posibilidades... que el director Mickey Keating no logró explotar por falta de ambición.
Pod integra a su minimalista narrativa varias conspiraciones que siempre me han interesado, incluyendo experimentación ilícita, control mental, y algunas más que prefiero callar para conservar los secretos de la historia. La mezcla es muy atractiva (al menos para "conspiracy geeks" como yo), pero el reducido presupuesto de Pod y su breve duración apenas permiten un tenue esbozo de un gran misterio, interrumpido por uno de esos abruptos finales que no parecen producto de una decisión creativa, sino de una súbita escasez de ideas... o del temor de no encontrar una resolución más satisfactoria.
Aún así Pod me mantuvo bastante entretenido gracias a la económica dirección de Keating y a las vehementes actuaciones del minúsculo elenco, limitado la mayor parte del tiempo a los tres hermanos cuya disfuncional relación empaña sus emociones y dificulta la comunicación.
Lauren Ashley Carter y Dean Cates interpretan a Lyla y Ed (respectivamente), los hermanos "sensatos" que deben lidiar con la crisis mental del volátil Martin. La química entre el trío me gustó bastante, aunque su tendencia a sobre-actuar termina cansando un poco; quizás una actitud más mesurada hubiera logrado que la crisis familiar tuviera mayor impacto en el espectador. Pero si gritan por cualquier cosa desde el principio, sus reacciones no tienen espacio para evolucionar orgánicamente conforme la situación se complica.
También me gustó el acertado uso de locaciones reales, aprovechando la claustrofóbica cabaña y el bosque nevado para simbolizar el aislamiento que Martin se impuso para no lastimar a los demás con sus traumas mentales. Y, claro, cuando se revela el peligro, no hay mucha oportunidad de pedir ayuda ni regresar a la civilización...
Otro obstáculo que encontré para disfrutar plenamente Pod fueron los mediocres efectos especiales, todos ellos de la variedad práctica, pero bastante primitivos. Como dije, las ideas son buenas y la dirección mantiene el suspenso durante el mayor tiempo posible; sin embargo el momento de la gran revelación resulta bastante decepcionante.
Afortunadamente Pod no es una película visual sino psicológica (y quizás un poco política), de modo que sus limitaciones técnicas no me impidieron apreciar su eficiente argumento (a veces un poco repetitivo), y su habilidad de añadir nueva perspectiva al clásico cliché de "cabaña en el bosque". Las actuaciones pecan de exageración, y no estaría de más un poco de humor para balancear el drama familiar; pero en lo que respecta al cine independiente de terror, Pod es una buena muestra de iniciativa semi-amateur que al mismo tiempo entretiene, nos pone a pensar, y no nos quita un minuto más de lo necesario. Ojalá más directores compartieran esa virtud.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, December 18, 2015

Star Wars: El Despertar de la Fuerza (Star Wars: The Force Awakens)



Síntomas: De las cenizas del antiguo Imperio Galáctico se levantó la Primera Orden, una organización militar dedicada a la esclavización de la galaxia. Y, para lograrlo, la Primera Orden necesita exterminar al gobierno de la República que ha mantenido la paz con ayuda de la Rebelión. Pero antes, ambas facciones harán hasta lo imposible por capturar un mapa de inmenso valor estratégico, que casualmente llegó a manos de Rey (Daisy Ridley), una "chatarrera" del árido planeta Jakku.

Diagnóstico: Solo tomó treinta y dos años, pero por fin recibimos la bendición de una buena película de Star Wars. Buena, pero no perfecta.
Prepárense para la diatriba del "fanboy" frustrado porque el Sublime Redentor J.J. Abrams no alcanzó el angélico virtuosismo que todos esperábamos. Bueno... prometo evitar ese "fanboyismo" y ser tan objetivo como me sea posible... tomando en cuenta que Star Wars influyó todos los aspectos de mi vida. Sí... seré objetivo.
Para empezar, la dirección de Abrams me pareció perfecta, muy bien balanceada entre las secuencias de acción, las escenas dramáticas con genuino peso emocional (sí, me conmovió en más de una ocasión), y la épica sensación de que presenciamos el renacimiento de la saga.
La selección de actores fue brillante, dividiendo acertadamente la carga de la historia entre algunos viejos conocidos y los rostros nuevos que heredarán la franquicia. Desde luego hay abundantes referencias a la trilogía original, y gran esmero dedicado a los múltiples homenajes (je, je... "parsecs"), pero la labor primordial de Abrams fue prepararnos para el futuro, y lo hizo sin perder de vista los fundamentos de Star Wars, tanto en el sentido figurado (la lucha entre el Bien y el Mal, la función de la Fuerza) como práctico (las batallas espaciales, los creativos aliens y exóticos planetas). Más aún, Abrams y sus guionistas crearon el intrigante inicio de una trilogía que además cuenta una buena historia por derecho propio. Y aunque el final se siente inevitablemente inconcluso, nos deja con una satisfactoria nota emocional que presagia el enorme potencial de las secuelas.
Los mencionados "viejos conocidos" cargan con plena confianza sus icónicos papeles; y los "rostros nuevos" consiguen atraparnos de inmediato en sus tribulaciones personales. Daisy Ridley y John Boyega comparten roles protagónicos con excelente química y muy natural interacción; Oscar Isaac tiene relativamente pocas escenas como el piloto Poe Dameron, pero se gana rápidamente la simpatía del público; y Adam Driver expresa sin dificultad la terrible lucha interna de Kylo Ren, provocada por el conflicto entre su pasado y su presente. Y si bien el nuevo robot BB-8 nunca reemplazará a R2-D2, su expresividad compensa con creces el ocasional exceso de "cuteness".
Finalmente merece un párrafo completo el extraordinario diseño de producción de Rick Carter, Darren Gilford y Alastair Bullock, continuando el estilo general establecido en los setentas por Ralph McQuarrie y Norman Reynolds, pero forjando su propia estética retro-moderna, siempre respetuosa de la continuidad y sin caer en el fetichismo digital que tanto empañó la trilogía de las Precuelas. Y los efectos especiales de Industrial Light & Magic son tan realistas como siempre, aunque hay un par de personajes digitales que no logré tragar por completo.
Y ya que empecé con las quejas, solo tengo dos comentarios adicionales. La nostalgia interfiere de vez en cuando con el flujo del relato, sobre todo cuando no se limita a chistes o detalles visuales, sino a grandes segmentos de la estructura dramática (un ejemplo inofensivo: empezamos en un planeta desértico, luego pasamos a uno boscoso, y finalmente llegamos a uno nevado). Quizás no sea realmente nostalgia, sino paralelismos intencionales con la fórmula de Lucas... pero aún así parece que Abrams tenía una lista de pendientes por cumplir para tranquilizar a los fanboys, y terminó restando individualidad a su excelente película. No sé... quizás no existe la proporción exacta para alcanzar ese equilibrio entre lo nuevo y lo viejo.
Finalmente, mi segunda objeción sería sobre algunos aspectos del libreto co-escrito por Abrams, Lawrence Kasdan y Michael Arndt. El argumento es interesante, profundo y divertido, pero de vez en cuando asoman algunas irritantes coincidencias que me costó trabajo aceptar (aunque podrían explicarse por medio de "la Fuerza", o algo así). Y un par de personajes desperdiciados como torpes mecanismos de la trama, cuando merecían una función más relevante (en particular me decepcionó la Capitán Phasma, interpretada por Gwendoline Christie). Ah, y tampoco hay suficientes discusiones sobre embargos comerciales y tratados tarifarios.
Afortunadamente estas supuestas "quejas" no me impidieron disfrutar El Despertar de la Fuerza tanto como cuando vi la original Star Wars en Enero de 1978 (llegó a mi país hasta esa fecha). O quizás más, pues la carga nostálgica y el temor a la desilusión se combinaron en esta ocasión para hacer la experiencia más intensa y catártica. Entonces, aunque sea "buena" y no perfecta, tengo que darle una perfecta y muy subjetiva calificación. La mera existencia de aquellos pequeños problemas solo subraya el fenomenal triunfo de este renacimiento. O, mejor dicho, continuación, pues mientras veía El Despertar de la Fuerza sentí que el tiempo no había pasado desde Return of the Jedi en 1983... hasta que se prendieron las luces y regresó el dolor de rodillas al pararme de la butaca. Pero durante dos horas y cuarto regresé a la infancia. Exactamente lo que esperaba de una película de Star Wars.
Calificación: 10

IMDb

Wednesday, December 16, 2015

Mistress America



Síntomas: La joven Tracy Fishko (Lola Kirke) se mudó a Nueva York para continuar sus estudios universitarios, pero se siente incómoda y aislada porque no conoce a nadie. Entonces, por insistencia de su madre, Tracy contacta a Brooke Cardinas (Greta Gerwig), su futura hermanastra, y se hacen amigas al instante. Al principio esta relación parece muy benéfica para Tracy, pues la ayuda a superar su introversión y a experimentar las maravillas de la gran ciudad; sin embargo también puede ser muy complicada debido a la caótica energía de Brooke, cuya "perfecta" vida oculta algunas graves neurosis.

Diagnóstico: Hace apenas unas semanas se estrenó en mi país la película While We're Young, del cineasta Noah Baumbach, y ahora descubrí que su nueva película, Mistress America, ya se encuentra disponible en algunas plataformas de Video On Demand. Me alegra mucho que la espera haya sido tan corta, pues Mistress America resultó ser mi película favorita de Baumbach, quien gradualmente se ha convertido en una de las más importantes voces del cine independiente, con una sensibilidad única y diferente de los demás exponentes del género (entre mis favoritos: los Hermanos Duplass, Joe Swanberg y Lynn Shelton).
Cierto, Baumbach empezó como protegido de Wes Anderson, cuya influencia se nota bastante en sus primeras obras (por ejemplo The Squid and the Whale); sin embargo Mistress America lo encuentra en un punto más maduro y personal, conjuntando un sólido argumento, una estructura bien definida y, más importante, un astuto sentido del humor que fluye naturalmente de las situaciones y excéntricas personalidades del reparto.
En este punto debo hacer la obligatoria advertencia sobre los temas y clichés que frecuentemente se manejan en esta particular faceta del cine "indie": sí, se trata de otra mirada a "los problemas de la gente bonita" que parecerían ridículos en cualquier otro contexto (por no mencionar diálogos como "Parece que estamos en una canción"). Para apreciar este tipo de películas hace falta volverse cómplice de los personajes y aceptar sus frívo... perdón, "complicadas" vidas como algo digno de contemplación. Algunos espectadores serán incapaces de dar ese salto, lo cual es perfectamente válido (me ha pasado cuando el director no logra sumergirnos en su elitista micro-universo de pseudo-sofisticación y pretencioso intelectualismo... ejemplo: White Bird in a Blizzard). Pero cuando la narrativa trasciende esos obstáculos y expresa genuina sustancia, la experiencia puede ser muy divertida e interesante, como fue el caso de Mistress America.
Ya fueron demasiadas advertencias y apologías. El núcleo de Mistress America reside en la relación entre Tracy y Brooke, cuya orgánica evolución depende del maravilloso trabajo de Lola Kirke y Greta Gerwig (respectivamente). Su temperamento y peculiaridades les otorgan una atractiva universalidad sin perder individualismo, y sus acciones siguen una progresión lógica que no requiere hacer trampas ni traicionar su carácter (con una posible excepción al final). Las acompaña un brillante elenco secundario que incluye a Heather Lind, Michael Chernus, Matthew Shear y Jasmien Cephas Jones; todos ellos prácticamente desconocidos pero tan seguros y honestos en sus interpretaciones que se sienten de inmediato como personas reales que ya conocíamos. Nunca se vuelven simples engranes del argumento, ni títeres de la guionista (la misma Gerwig, por cierto).
Lo único que empañó un poco mi entusiasmo fue una tardía revelación, al mismo tiempo previsible y muy artificial, cuyo fin fue introducir el clásico conflicto de último momento para crear un poco de drama y suspenso sobre su resolución... algo así como la típica pareja enamorada que descubre un grave secreto que los separa; excepto que en este caso no hay romance de por medio, sino algo más valioso (en mi humilde opinión).
Como punto de comparación diría que Mistress America me gustó más que Frances Ha y la mencionada While We're Young (las dos previas cintas de Baumbach), y un poco menos que Drinking Buddies (una de mis cintas "indie" favoritas en años recientes, de Joe Swanberg). Creo que merece una sincera recomendación, no solo para fans del cine independiente, sino para la gente decepcionada por las blandas y repetitivas comedias "de estudio". No sé si Noah Baumbach alguna vez incursione en "las grandes ligas", pero siento que podría darnos una agradable sorpresa... o también podría arruinarse su genial estilo. Mejor no averiguarlo; prefiero más cintas modestas que una costosa decepción.
Calificación: 9

IMDb

Monday, December 14, 2015

Las Sufragistas (Suffragette)



Síntomas: A principios del siglo veinte se gesta un movimiento de resistencia pasiva en Londres para convencer al gobierno de otorgar el derecho de voto a las mujeres. Y un pequeño grupo particularmente militante, integrado por la Dra. Edith Ellyn (Helena Bonham Carter) y las obreras Maud Watts (Carey Mulligan) y Violet Miller (Anne-Marie Duff) podría encontrar la clave para ganar el favor del público e influenciar al Parlamento... si es que el implacable Inspector Steed (Brendan Gleeson) no las encarcela para siempre.

Diagnóstico: Fui a ver Las Sufragistas el mismo día en el que Arabia Saudita levantó finalmente la prohibición del voto para mujeres en las elecciones nacionales (Diciembre 12, 2015). Sirva esta cósmica coincidencia para enfatizar la desgracia de una historia que empezó hace cien años y aún no termina.
Como muchas otras cintas "basadas en hechos reales", Las Sufragistas se toma amplias libertades con los hechos históricos para refinar la narrativa y simplificar los complejos factores que influenciaron este movimiento socio-político en Londres; sin embargo la directora Sarah Gravon empleó la astuta estrategia de no enfocarse en celebridades históricas, sino en una mujer común, ajena a la política, cuya indiferencia se transforma en activismo conforme reconoce la importancia de un gobierno elegido por la totalidad de la población, y no solo la mitad masculina.
Carey Mulligan entrega otra de sus emotivas actuaciones, repleta de detalle y resonancia dramática, pero sin caer en excesos propagandísticos. El personaje de Maud Watts representa el despertar político de la población oprimida por la tradición del "patriarcado" (o como quieran llamarle), dispuesta a luchar a pesar de las inevitables consecuencias de su rebeldía, que podían llegar en forma de simple presión social o graves sanciones legales.
El resto del elenco realiza también un excelente trabajo, incluyendo a Helena Bonham Carter como la Dra. Ellyn, líder de la "célula anarquista" que ampara a Maud; Anne-Marie Duff como la sufrida Violet, cuya inagotable esperanza no logra extinguirse ante las desventuras de su vida; y Meryl Streep como Emmeline Pankhurst, fundadora y figura principal del movimiento sufragista en Londres. La participación de Streep es muy breve (básicamente un cameo extendido), pero su presencia energiza la película y se convierte en el catalizador ideológico de Maud.
Mi única queja sería que la directora abusa de acercamientos y cámara en mano durante algunos momentos dramáticos. Entiendo el valor de esa técnica para subrayar las exaltadas emociones de los personajes, pero al mismo tiempo sentí que le restó fuerza a las actuaciones y claridad a las escenas; creo que el eficiente libreto de Abi Morgan no requería tanta floritura visual para comunicar elocuentemente su mensaje, y sobre todo con actrices tan competentes.
Fuera de eso, Las Sufragistas me pareció una experiencia muy recomendable, no solo por su noble intención y profundas ideas, sino por sus valores técnicos y artísticos. Su principio crítico trasciende los sencillos personajes para dejar muy claro que se ganó una batalla, pero la guerra por los derechos de la mujer sigue activa. En otras palabras, es más valioso para Gravon mostrar aquello que NO ha cambiado. La película llega a su fin, pero la lucha persiste hasta nuestros días.
No sé si Las Sufragistas sea el tipo de película destinada para los grandes premios de la industria, pero sin duda los merece... aunque sea para elevar su perfil y ampliar su distribución. Su estreno probablemente se perderá entre la competencia navideña, pero confío en que eventualmente encontrará a su público, aunque sea en video casero. Un mensaje tan importante es imposible de ignorar.
Calificación: 9

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