Sunday, December 13, 2015
Una Señal en la Tormenta (White Bird in a Blizzard)
Síntomas: A fines de 1988 Eve Connors (Eva Green) desaparece misteriosamente, dejando a su esposo Brock (Christopher Meloni) en un profundo estado de depresión, y a su hija adolescente Kat (Shailene Woodley) en una especie de apática negación que la impulsa a comportarse de manera errática y hasta peligrosa. ¿Sobrevivirá la familia Connors sin la presencia de Eve?
Diagnóstico: No soy muy afecto a las películas del director Gregg Araki (The Doom Generation, Kaboom), pero aprecio la sensibilidad indie de sus obras, así como su audaz subversión de estilos tradicionales (desde la comedia juvenil hasta el cine "stoner"). Desafortunadamente Una Señal en la Tormenta me pareció aburrida y superficial... una hueca imitación ochentera de American Beauty, cuyo denso simbolismo y obtuso mensaje sobre represión suburbana se siente menos relevante que en aquella obra maestra... o en cualquier otra cinta de Araki, para el caso.
No sé si el problema fue la selección de actores (todos ellos talentosos pero atrapados en roles planos), o la dirección de Araki (desinteresada y carente de enfoque emocional), o el libreto integrado por arbitrarias viñetas, impredecibles saltos temporales, y momentos supuestamente dramáticos que apenas provocan la menor reacción en el espectador. O quizás el problema es que ni siquiera me interesa definir cual fue el problema. La trama se desarrolla con irritante monotonía, libre de textura o empuje narrativo. Ni el misterio de la madre desaparecida basta para sazonar el insípido melodrama... por no mencionar que su sorpresiva resolución se siente absolutamente forzada. Y esas escenas imaginarias que le dan nombre a la película... ¿en qué estaban pensando? Parece un sketch de Saturday Night Live burlándose del más pretencioso cine "de autor".
Al menos los actores muestran genuina convicción, particularmente Shailene Woodley en una faceta más madura y profunda que en sus franquicias juveniles (y no solo me refiero a los inesperados desnudos, sino al sutil manejo de una disfunción familiar que contamina sus relaciones románticas). Christopher Meloni sorprende con su inusual retrato de un padre pusilánime que no sabe afrontar su nueva situación, y prefiere ignorarla. Finalmente, Eva Green siempre me ha parecido una actriz excepcional, pero no sé si encaja en el papel de ama de casa frustrada. Sus mejores interpretaciones son las que explotan su talento para la locura y excentricidad, y aunque aquí tiene abundantes escenas de ese estilo, la sentí ajena al contexto de la trama (posiblemente una decisión intencional del director). De cualquier modo fue uno de los mejores elementos de la película, pues su interacción con Kat (Woodley) resulta hipnótica y desgarradora.
Otro elemento sobresaliente fue la banda sonora, que afortunadamente no abusa del pop ochentero para recordarnos que estamos viendo una historia ubicada en aquella década. Para ello Araki prefirió usar bandas más "alternativas", como Siouxie and the Banshees, Cocteau Twins y The Psychedelic Furs... básicamente lo que tocaban en 120 Minutes, cuando MTV aún transmitía videos musicales (las personas de mi generación sabrán a qué me refiero).
Entonces, Una Señal en la Tormenta podría clasificarse como mediano drama doméstico con un fuerte componente "coming of age" en la forma de la hija abandonada por sus padres (la madre por desaparición y el padre por cobardía). El talento de los actores y las agudas reflexiones del argumento (probablemente heredadas de la novela original de Laura Kasischke) ayudan a superar la rutinaria ejecución de la cinta y su gris panorama emocional, de modo que Una Señal en la Tormenta se gana una tenue recomendación como experiencia de vez en cuando interesante que necesitaba una transfusión de energía y un director más comprometido con los personajes y menos temeroso de parecer cursi o sentimental. A veces la honestidad funciona mejor que lo “cool”
Calificación: 7
IMDb
Saturday, December 12, 2015
Krampus: El Terror de la Navidad (Krampus)
Síntomas: La familia Engel recibe en su casa a varios parientes indeseables que pasarán la Navidad con ellos. Y, por si la situación no fuera suficientemente incómoda, una fuerte tormenta de nieve los deja sin electricidad, sin teléfono... y a la merced de un mítico demonio navideño llamado Krampus, que sólo debería existir en las leyendas de la abuela nórdica.
Diagnóstico: Mis expectativas sobre Krampus fueron completamente erróneas. Pensé que sería una genuina película de "terror navideño", al estilo de Black Christmas o Silent Night; pero, resultó ser una fantasía "dark" fuertemente influenciada por obras tan diversas como Gremlins, Labyrinth, Troll y El Laberinto del Fauno. Bueno, hasta tiene referencias a Calvin and Hobbes. Entonces, aunque Krampus no fue lo que yo esperaba, cuenta con suficiente humor y aciertos técnicos para ofrecer una amena experiencia familiar, imperfecta pero entretenida y más "siniestra" de lo que comúnmente encontramos en esta temporada.
El humor de la cinta a veces contribuye a los aspectos de terror, y a veces los diluye accidentalmente, pues si bien el libreto incluye sólidas muestras de ingenio subversivo, también abundan los chistes bobalicones y previsibles. Solo de vez en cuando asoman algunos intentos de sátira social sobre la excesiva comercialización de la Navidad y el torcido mensaje que ello transmite al público joven. Supongo que sigue siendo un mensaje válido, pero suena un poco hipócrita cuando lo imparte un inmenso estudio hollywoodense (Universal Pictures) que es propiedad de un vasto emporio de comunicaciones (Comcast), el cual a su vez está asociado con la corporación más grande del mundo (General Electric)... pero, bueno, ¿qué otra cosa podrían decir?
El competente elenco muestra adecuada convicción al interpretar personajes prefabricados que no requieren gran esfuerzo histriónico; sin embargo se nota que se están divirtiendo y logran transmitir esa exuberante energía al espectador. Adam Scott funciona bien como el ocupado padre de familia que no puede prestar mucha atención a sus hijos. Toni Collette es el ama de casa puntillosa y exigente, pero sin caer en la antipatía. Y los niños Emjay Anthony y Stefania LaVie Owen consiguen una acertada química fraternal con la mezcla justa de afecto/irritación, como ocurre con los hermanos en la vida real. David Koechner y Allison Tolman interpretan a los parientes visitantes, totalmente opuestos a sus anfitriones en actitud e ideología, lo cual promueve un poco de inocuo humor político que podría haberse explotado mejor. Y lo mismo diría de la premisa misma, ubicada en un incómodo punto entre realidad y fantasía que nunca tragué por completo: la nostalgia de un niño por las perfectas Navidades de antaño conjura de algún modo al demonio Krampus y sus hordas de duendes malignos (o algo así) que ponen en peligro a las dos familias. La mecánica de la "invocación" se siente forzada, y las consecuencias parecen excesivas para algo tan trivial.. pero, obviamente, no conviene buscar mucha lógica en esta fábula familiar que solo busca entretenernos durante hora y media, y recordarnos el auténtico espíritu de la Navidad (el cual nunca definen específicamente... buena estrategia para no ofender la sensibilidad de las audiencias políticamente correctas).
Antes de transformarme por completo en el Grinch, diré que Krampus tiene abundantes aciertos técnicos, empezando por el excelente trabajo de efectos prácticos y criaturas físicas. El diseño del Krampus y sus vasallos no parece muy original (obviamente inspirado en el estilo de Tim Burton y Guillermo del Toro), pero la ejecución me pareció excelente, así como los vastos escenarios nevados que evocan una gélida versión del típico vecindario spielbergiano azotado por la peor tormenta de la historia. Desafortunadamente este despliegue de talento artesanal se desperdicia en escenas blandas y poco imaginativas cuyo único atributo es el contraste entre el "horror" y los temas navideños: osos de peluche con colmillos, galletas de jengibre con colmillos, arlequines con colmillos, etc. Y aunque el director Michael Dogherty (cuya previa cinta, Trick 'r Treat, encontró un balance más afortunado entre humor y terror) obtiene algunos buenos momentos de suspenso, Krampus mantiene una inherente superficialidad que me impidió experimentar auténtico temor o angustia por los personajes. Ah, y ¿mencioné que Krampus recibió la temida clasificación PG-13? Esto se traduce en un mínimo de sangre, violencia de caricatura, y el inevitable conocimiento de que las cosas nunca serán tan trágicas como aparentan. Aunque me alegra decir que el agridulce final fue deliciosamente macabro, y mucho más apropiado de lo que esperaba.
En este punto debo recomendar para fans del terror la sólida antología A Christmas Horror Story. No diré más para evitar comparaciones injustas.
En fin... me da gusto que el nicho del "horror familiar con tema navideño" siga vigente, y si bien Gremlins lo hizo mucho mejor hace treinta años, es posible que Krampus encuentre resonancia entre los niños del nuevo siglo, sobre todo los que sean demasiado jóvenes para el Santa Claus asesino de Tales from the Crypt, y demasiado grandes para el episodio de Halloween de iCarly (o lo que sea que esté de moda en los canales infantiles). Entonces, Krampus no me dejó muy satisfecho en el nivel narrativo, pero admiré algunas audaces decisiones creativas del director, y el "look" general de la cinta. Quizás valdrá la pena si un solo niño recupera su fe en el espíritu navideño. Sea cual sea su significado actual.
Calificación: 7.5
IMDb
Friday, December 11, 2015
Juegos Demoníacos (Ghoul)
Síntomas: Varios jóvenes están filmando un documental sobre el canibalismo a lo largo de la historia, y viajan a Ucrania para entrevistar a Boris Glaskov, un caníbal confeso que acaba de salir de presidio. El mejor lugar para la entrevista, desde luego, es la cabaña abandonada en mitad del bosque donde Boris cometió sus atroces crímenes... y donde dice haber invocado espíritus malignos que lo obligaron a comer carne humana. O al menos esa fue su explicación. Y ahora los jóvenes reporteros tendrán oportunidad de confirmar ese testimonio.
Diagnóstico: Hace apenas unos días expresé mi esperanza de que llegarían mejores películas de terror a cines de México, en vez de la habitual basura pseudo-documental. Y, por supuesto, una semana después se estrena Juegos Demoníacos, una de esas películas de gran calidad.
No, perdón... es otra de esas basuras pseudo-documentales donde los antipáticos personajes graban en video cada segundo de sus inútiles vidas y discuten interminablemente para llenar el tiempo entre momentos "terroríficos" que no inspiran terror, suspenso o siquiera sorpresa, porque todo transcurre exactamente como en cualquier otra película de "found footage" que pretende simular realismo, cuando el resultado es exactamente lo opuesto: una forzada colección de eventos que nunca se integran en una narrativa creíble o coherente.
Por el lado positivo (hay que escarbar bastante para encontrarlo), el director Petr Jákl aprovecha razonablemente bien las locaciones ucranianas, así como algunos "extras" locales que añaden un poco de exótica atmósfera al tedioso drama (y de nuevo vemos que "drama" equivale a gritar añejas frases de cajón como "¿Qué diablos fue eso?", "¿Quien anda ahí?", y la indispensable "¿Qué está pasando?") Por suerte Juegos Demoníacos es bastante corta, así que apenas hay tiempo de aburrirse antes de que nos rescaten los benditos créditos finales.
De los actores, mejor ni hablar... son los mismos estereotipos de siempre, pero sin suficiente personalidad para interesarnos en sus aventuras. Apenas los identificamos como "la rubia", "la traductora", "el camarógrafo" y "el idiota".
En cuanto a los hechos reales que inspiraron la película (sí, es otra de esas), se limitan a la mención del "Holodomor", la hambruna políticamente creada en los años treintas por Joseph Stalin en la (entonces) provincia de Ucrania para sofocar el movimiento revolucionario, con la consecuencia adicional de haber provocado una ola de canibalismo. Por lo demás, el libreto de Petr Bok es un confuso desfile de ideas inconexas que buscan desesperadamente algo para impresionarnos. Por eso, además del caníbal, tenemos manifestaciones fantasmales, posesión demoníaca, sesiones espiritistas, oscuras catacumbas, una bruja post-soviética (probablemente el personaje más sensato de la película), y videos de un asesino serial... cualquier cosa para llenar el tiempo y complicar el insustancial argumento. Hasta un gato negro ronda por la cabaña, para justificar algunos baratos (e ineficaces) sobresaltos. Ese es el nivel general de creatividad de los cineastas, y se nota claramente a lo largo de los interminables ochenta y cinco minutos de Juegos Demoníacos.
¿Habremos llegado al punto más bajo del "found footage"? ¿Podrán mejorar las cosas después de este chasco? No creo. De hecho, dudo que exista un límite para la mediocridad de este subgénero. Solo queda soportarlo y esperar que pase de moda. "La esperanza es un error", como dijo cierto vagabundo post-apocalíptico. Si me disculpan, voy a verlo de nuevo para limpiar mi mente de Juegos Demoníacos.
Calificación: 3
IMDb
Wednesday, December 9, 2015
MI-5 (Spooks: The Greater Good)
Síntomas: El escape de un peligroso terrorista previamente capturado por el Servicio de Seguridad Británico (también conocido como MI-5) desata una investigación interna que podría disolver la institución... sobre todo porque Harry Pearce (Peter Firth), director de la Unidad Contra-Terrorismo, desapareció al mismo tiempo que el terrorista. ¿Será posible que el leal Pearce haya traicionado a su gobierno? ¿O habrá otra razón para su inexplicable ausencia?
Diagnóstico: Hace casi quince años me volví aficionado a la serie británica Spooks (conocida fuera del Reino Unido como MI-5), cuyos creadores obviamente se inspiraron en el éxito de 24 para producir su propia versión europea, retratando las aventuras y drama personal de los agentes de la agencia MI-5. Claro, como es común en la televisión inglesa, no había mucho dinero para filmar grandes secuencias de acción ni efectos especiales, así que el énfasis del programa siempre estuvo en el espionaje tradicional y la intriga política. Pero lo que siempre lo distinguió fue el realismo de los argumentos y la impredecible crueldad de los libretos, que en cualquier momento podían matar (o eliminar por otros métodos) a cualquier personaje, desde "invitados" de un solo episodio hasta las ostensibles estrellas de la serie. En otras palabras, todo podía pasar, y nadie tenía garantía de supervivencia. Y ahora la película Spooks: The Greater Good retoma esa estrategia para graduarse a cine después de diez temporadas en la pantalla chica.
Conviene advertir que yo solo vi las primeras cuatro temporadas de Spooks, y luego la novena (porque salía Sophia Myles). Quizás por eso me sentí ocasionalmente perdido durante Spooks: The Greater Good. El director Bharat Nalluri reunió un sólido elenco de rostros nuevos y viejos conocidos, pero también asume que recordamos muchos elementos de la mitología y continuidad del programa. Afortunadamente hay suficientes pistas y contexto para deducir la información faltante; y además el argumento maneja temas relevantes que parecen salir de los noticieros actuales, así que no sentí que fuera absolutamente indispensable conocer la serie para disfrutar la película.
Lo que sí hace falta es un poco de paciencia. Spooks: The Greater Good mantiene un ritmo lento y metódico que nos obliga a poner atención y realizar las conexiones del laberíntico libreto al mismo tiempo que los personajes. Las escasas escenas de acción son breves pero intensas y brutales, y siempre llegan como satisfactorio remate del drama... nunca como relleno ni distracción para el público impaciente.
A pesar de tantas advertencias disfruté bastante de esta modesta película (bajo sus propios términos), y quedé satisfecho con el apropiado final que justifica diez años de suspenso, a lo largo de los cuales la situación política en el mundo real ha cambiado considerablemente, llevándonos del simple conflicto entre "buenos y malos" hacia algo más difícil de definir, donde la moralidad es un obstáculo para obtener resultados de cuestionable virtud. ¿Vale la pena sacrificar 10 personas para salvar 11? ¿Quién podría decidirlo?
Los actores realizan un excelente trabajo, en particular Peter Firth como el eternamente atormentado Harry Pearce; y Keith Harington como Will Holloway, ex-agente retirado que debe regresar a cumplir una última misión. Su relación de mentor-estudiante/aliado-enemigo es muy interesante, y hasta ahora me estoy dando cuenta de que Homeland probablemente la tomó prestada para los personajes de Saul y Peter.
Ya basta de comparaciones injustas. Spooks podrá haber nacido como respuesta a 24, pero nunca fue una simple copia. Y Spooks: The Greater Good hace lo mismo en el cine, evitando las fórmulas de Hollywood para enfocarse en la motivación de los espías y la ideología de las fuerzas políticas que los controlan... o intentan manipularlos. Solo espero que sean tan competentes en la vida real como Harry Pearce y sus colegas.
Calificación: 8.5
IMDb
Monday, December 7, 2015
American Ultra
Síntomas: Mike Powell (Jesse Eisenberg) y su novia Phoebe (Kristen Stewart) son una joven pareja cuyas ambiciones no llegan más allá de fumar marihuana y mantener sus modestos empleos... para poder comprar más marihuana. Sin embargo su pacífica existencia se ve bruscamente interrumpida cuando Mike se convierte en el blanco de expertos asesinos gubernamentales que no se detendrán hasta eliminarlo. ¿Qué motivo podría haber para desatar esta implacable cacería? ¿Y cómo es posible que Mike se esté defendiendo con increíble habilidad?
Diagnóstico: Parece que la especialidad del escritor Max Landis (hijo del legendario director John Landis) es tomar fórmulas bien establecidas y encontrar un giro inusual para darles una perspectiva fresca que nunca habíamos contemplado. Podemos confirmar esto en sus guiones de Chronicle (super-héroes realistas) y Victor Frankenstein (la venerable historia examinada desde el punto de vista de Igor). Respeto y admiro esa estrategia... pero no siempre da como resultado buenas películas.
Francamente me encuentro un poco indeciso sobre American Ultra, la más reciente cinta escrita por Landis, y dirigida por Nima Nourizadeh (Project X), cuya inestable combinación de acción y comedia "stoner" ofrece algunas graciosas actuaciones, incontrolables fluctuaciones de tono y tenues momentos emocionales. Es como si Seth Rogen hubiera dirigido The Bourne Identity; desafortunadamente la creativa mezcla de géneros no logra disimular que, efectivamente, estamos viendo una serie de clichés vagamente integrados a una mediocre historia cuyos detalles podrán parecer novedosos, aunque su estructura sigue siendo añeja y previsible.
Así tenemos a Jesse Eisenberg como el "loser" Mike, eternamente drogado e indolente hasta que se transforma en un invencible agente secreto con amnesia, gracias a un programa secreto que la CIA implementó hace muchos años, y ahora quiere eliminar porque nunca funcionó como esperaban. Topher Grace interpreta al arrogante burócrata que no teme abusar de su poder gubernamental para borrar las huellas de su error. Connie Britton es el benévolo rostro de la ciencia, y la única persona que trata de ayudar a Mike... o al menos explicar lo que está ocurriendo. Walt Goggins es el obligatorio maniático asesino producido por el mismo programa secreto (básicamente Joker sin maquillaje); y Kristen Stewart es la novia apática que quizás sepa más de lo que aparenta (no puede negarse que seleccionaron a la actriz correcta).
Si todo eso suena familiar es porque Nourizadeh y Landis no intentan disimular las múltiples fuentes que "inspiraron" su relato, incorporando referencias y chistes visuales como homenaje a sus predecesoras (por ejemplo, el pueblo donde se desarrolla la acción se llama Liman... igual que Doug Liman, el director de The Bourne Identity). Pero, como dije antes, aceptar las influencias no disculpa su desvergonzado plagio, de modo que las escasas sorpresas de American Ultra se ven opacadas por la constante sensación de que ya vimos todo esto... y no una sola vez, sino muchas veces. Al menos la reciente comedia Spy se esforzó en incorporar la personalidad de su protagonista (Melissa McCarthy) a la fórmula de espías. Claro que Spy no tenía tanta sangre y violencia como American Ultra, lo cual le confiere una identidad más subversiva, aderezada con macabro humor negro que ayuda a mantenernos despiertos mientras esperamos el avance del prefabricado melodrama.
Como dije antes, no estoy seguro si eso basta para recomendar American Ultra como una buena película de espías, o una competente comedia "stoner". Me gustaron los actores (aunque no todas las actuaciones), la satírica actitud general de la narrativa (en vez de exóticas locaciones internacionales, todo ocurre en los más mundanos lugares del pueblo), y la mencionada hiper-violencia (bueno, no tan extrema como yo hubiera preferido, pero sin duda más de la que usaron en cintas más convencionales... Jason Bourne jamás se vio tan físicamente lastimado como Mike Howell). Al menos puedo afirmar que American Ultra no aburre y merece atención por ofrecernos una versión "alt" del clásico "espía con amnesia", marginalmente más creíble y con una sub-trama romántica menos forzada de lo acostumbrado. O, en el peor de los casos, podríamos tomar American Ultra como secuela extra-oficial de Adventureland, donde Jesse Eisenberg y Kristen Stewart se conocieron antes de convertirse en blancos de la CIA. Tal vez debieron quedarse en el parque de diversiones.
Calificación: 7
IMDb
Sunday, December 6, 2015
Dulces Sueños, Mamá (Goodnight Mommy - Ich Seh, Ich Seh)
Síntomas: La madre de Lukas y Elias regresa a casa después de una operación, con vendajes que ocultan su rostro. Pero los niños sospechan que no es su auténtica madre, y deciden investigar por su cuenta. ¿Será una simple fantasía infantil inspirada por la bizarra apariencia de su madre, o realmente habrá llegado una impostora a su hogar?
Diagnóstico: Dulces Sueños, Mamá se siente un poco lenta al principio, pero eventualmente gana energía y se convierte en uno de los mejores thrillers psicológicos del año... aunque no puedo negar que los directores Veronika Franz y Severin Fiala hicieron un trabajo tan bueno que me dejó un amargo sabor, y no tengo interés en verla de nuevo. Suena como queja, pero es un halago.
Será difícil escribir sobre Dulces Sueños, Mamá sin revelar los perturbadores eventos del último acto, así que quizás conviene ajustar expectativas mencionando lo que NO ocurre.
Aunque Dulces Sueños, Mamá recibió abundantes elogios en publicaciones dedicadas a la fantasía y horror, no hay que esperar un típico relato sobrenatural ni un espectáculo sangriento (aunque podría decirse que hay tenues rastros de ambos estilos); y si bien el demoledor "twist" final no es muy novedoso, está increíblemente bien implementado, de tal forma que nunca lo vi venir.
Los actores realizan un fantástico trabajo desarrollando sus respectivos personajes y revelando la complejidad de sus relaciones sin necesidad de muchas palabras o grandes gestos dramáticos. La historia se ubica en una remota casa de campo habitada por tres personas (bueno, llega uno que otro "invitado", pero funcionan como simples auxiliares de la trama que no requieren gran definición). Ese minimalista elenco define el tono general de la película, filmada con elegante austeridad (típica del cine europeo) que también se refleja en los escuetos diálogos y fría cinematografía, retratando con igual indiferencia los juegos de los niños y los... eh... momentos menos felices del final.
Mi única queja sería la que mencioné al principio: la historia tarda bastante en encontrar su ritmo. Podría pensarse que fue una decisión intencional de los directores para incrementar el suspenso (lo cual, por cierto, funciona muy bien); sin embargo al mismo tiempo nos deja durante muchos minutos a la deriva emocional, sin pistas para sacar nuestras propias conclusiones, ni suficientes eventos para impulsar la narrativa. Y la verdad es que los niños, aunque sean muy buenos actores, tampoco son protagonistas muy interesantes. Afortunadamente la parsimonia inicial se ve ampliamente compensada por el fascinante misterio central, auxiliado por la opresiva atmósfera que conjura la música incidental de Olga Neuwirth.
Entonces, me alegra recomendar Dulces Sueños, Mamá como una excelente experiencia de inquietante suspenso que merece verse en la pantalla grande, no sólo para apreciar mejor sus virtudes, sino para estimular el estreno en México de más películas con similar calidad (ya estuvo bien de basura pseudo-documental, ¿no?) Dulces Sueños, Mamá podrá ser terror, thriller o drama familiar; pero su análisis de traumas psicológicos y disolución familiar no necesita comprometerse con un género específico para impactar al espectador. En estos casos podemos hablar de "buen cine", y punto; el nicho cultural sale sobrando.
Calificación: 9
IMDb
Friday, December 4, 2015
En el Corazón del Mar (In the Heart of the Sea)
Síntomas: A mediados del siglo diecinueve el escritor norteamericano Herman Melville (Ben Whishaw) entrevista al anciano Sr. Nickerson (Brendan Gleeson), último sobreviviente del barco ballenero Essex, perdido en alta mar varias décadas atrás. Entonces Nickerson relata los pormenores de la última travesía del Essex, incluyendo los conflictos entre el Capitán Pollard (Benjamin Walker) y el Primer Oficial Chase (Chris Hemsworth)... así como el fatídico encuentro con una feroz ballena, que Melville eventualmente incorporaría a su más famoso libro: Harry Potter y la Ballena Blanca, o algo así.
Diagnóstico: Antes que nada, permítanme tranquilizar a los puristas de Melville: En el Corazón del Mar no tiene mucho que ver con la venerable novela Moby Dick. Sí, la película está oblicuamente relacionada con el origen de ese libro, pero está basada en OTRO libro ("In the Heart of the Sea: The Tragedy of the Whaleship Essex", de Nathaniel Philbrick), y no resultó ser una de esas "reimaginaciones literarias" como la reciente Victor Frankenstein o Alice in Wonderland, que era lo que yo temía. Habiendo dicho eso, tampoco me pareció una cinta particularmente buena, aunque sus sobresalientes valores de producción y accesible libreto ofrecen suficiente entretenimiento para no sentir que desperdiciamos dos horas viendo rudos fulanos matando ballenas.
Quizás exagero. Solo vemos a los tripulantes del Essex matar una ballena, y el director Ron Howard encuentra un buen balance entre el tono heroico de dicha "hazaña" y el remordimiento de una atrocidad tan grande contra el mundo natural (desde luego yo me opondría totalmente a tal actividad, pero estoy tratando de ser imparcial). Además, el punto de la cinta no es la cacería de escualos, sino la posterior venganza por parte de una enorme ballena, magníficamente creada por los magos de efectos especiales y "retratada" por el director de fotografía Anthony Dod Mantle, cuyas impresionantes vistas del océano poseen tal consistencia y naturalidad que dejé de preocuparme por cuáles serían reales y cuáles simuladas. En el Corazón del Mar se ve fantásticamente bien, y mucho más creíble que la obvia artificialidad de Life of Pi (mis disculpas para fans de aquella película; me gustaron muchas partes de la historia pero jamás logré tragar el exceso de "CGI" que satura sus escenas).
En fin, regresando a la película pertinente, En el Corazón del Mar acomoda los supuestos "hechos reales" en una fórmula perfectamente inocua y previsible, empezando por el protagonista, Owen Chase, interpretado por Chris Hemsworth como el clásico héroe cinematográfico, rudo pero sensible, y dividido entre su familia y las exigencias del difícil trabajo que debe realizar para mantenerla. Además, tiene el físico de Thor, así que no podría ser más heroico. Luego vienen los villanos corporativos, hambrientos (figurativamente) de aceite de ballena, para lo cual financian el viaje del Essex con un capitán novato al timón, cuando es obvio que nuestro héroe estaría mejor capacitado para guiar la peligrosa travesía. Y, bueno, para no revelar más de la cuenta, así procede En el Corazón del Mar, con pocas sorpresas, nulo suspenso y apenas un poco de drama durante la segunda mitad, cuando la historia toma un rumbo distinto (aunque no muy inesperado), dejando atrás la aventura para examinar los eventos que Nickerson (el anciano narrador) mantuvo en secreto durante varias décadas, hasta que la curiosidad y ferviente interés de Melville lo inspiraron a confesar la verdad. Parece que estoy revelando demasiado, pero no es así. De hecho, con excepción de un par de eventos, no hay mucho que revelar. Como dije, el libreto está firmemente basado en los estereotipos de Hollywood, y la dirección de Howard no hace mucho para distinguir la cinta en modo alguno, además de los antes mencionados logros técnicos.
Las actuaciones son igualmente adecuadas para interesarnos en los personajes, pero sin compenetrarnos demasiado con ellos. Apoyando a Hemsworth tenemos algunos sólidos actores de carácter como Benjamin Walker, Brendan Gleeson y Tom Holland, por no mencionar a Cillian Murphy en un papel tan superficial que apenas rebasa la categoría de "extra". Y de las mujeres mejor ni hablar... Charlotte Riley tiene dos minutos en pantalla como la sufrida esposa de Chase, y ahí terminó su labor (otra cinta que no pasa la "prueba Bechdel").
Ya mencioné el mejor atributo de En el Corazón del Mar: no fue una versión revisionista de Moby Dick. Como aventura marítima por derecho propio me pareció medianamente entretenida y olvidable. Como historia de "hombre contra la naturaleza" apenas despierta la menor tensión; necesitaba una catástrofe más grande, o un monstruo con más personalidad. En la primera categoría me gustó más Master and Commander (o, para el caso, la serie televisiva Black Sails); y en la segunda recomiendo Deep Rising o la original 20,000 Leagues Under the Sea. Y, finalmente, dentro de la filmografía de Ron Howard, prefiero Backdraft y Apollo 13. En el Corazón del Mar aspiraba a la emoción de la primera y el drama humano de la segunda, pero falló en su intento. En resumen, Howard acuarteló bien las velas con la escota a barlovento; sin embargo lo desarboló la floja narrativa y terminó fondeando en calma chicha.
Calificación: Picada a 7
IMDb
Thursday, December 3, 2015
Beasts of No Nation
Síntomas: Durante la guerra civil de un país africano, el pequeño Agu (Abraham Atta) y su familia tratan de llevar una existencia más o menos normal, evitando las zonas de combate. Pero cuando el conflicto llega a su pequeño pueblo, Agu tratará de escapar por su cuenta... hasta que es reclutado como soldado del temible Comandante (Idris Elba), quien no se detendrá hasta eliminar al ejército enemigo, sin importar cuántas vidas arruine en el proceso.
Diagnóstico: En lo que va del siglo veintiuno se han producido muchas películas que pretenden denunciar las terribles condiciones sociales y económicas en África (por ejemplo Hotel Rwanda, Blood Diamond y hasta cierto punto Lord of War). Y ahora Beasts of No Nation llega para recordarnos que el problema sigue vigente... aunque nunca revela en dónde se desarrolla la historia o cuáles son las ideologías de las facciones en conflicto.
Es una estrategia audaz del director Cary Joji Fukunaga (basándose en una novela de Uzodinma Iweala), pues al omitir detalles geográficos o temporales la narrativa gana universalidad y nos evita las disyuntivas morales del conflicto entre "buenos" y "malos". No importa quién tiene la razón; las consecuencias son las mismas para las más inocentes víctimas que son absorbidas por la maquinaria militar (o para-militar) que requiere constante renovación de tropas para perpetuar una hueca cruzada donde la violencia parece haberse convertido en un fin por sí misma.
Claro que solo pensé esto hasta que terminó Beasts of No Nation. Mientras la veía me encontré frecuentemente confundido, con la sensación de que me había perdido de algo importante porque no entendía quién peleaba contra quién, ni conocía la motivación de los rebeldes o tropas defensoras. Pero conforme nos sumergimos en las vivencias de Agu y presenciamos las atrocidades que debe cometer para mantenerse vivo, me di cuenta de que el punto de la película no es la difusión política (o propaganda, según sea el caso), sino compartir la ingenua perspectiva del protagonista, un día enfrascado en juegos imaginarios, y al día siguiente blandiendo un rifle de asalto para dispararle a gente que no conoce, por motivos que no comprende. El efecto es al mismo tiempo devastador y curiosamente lejano, examinando fríamente los eventos sin contaminarlos con juicios morales o racionalizaciones culturales... tal como haría un niño.
Hablando de lo cual, Fukunaga se sacó la lotería con el niño actor Abraham Atta, quien carga la película entera sobre sus hombros y nos ofrece una de las más honestas y naturales actuaciones del año, no solo cuando aparece en la pantalla, sino en su brutalmente reveladora narración. Ese atisbo al diálogo interno de Agu contribuye a ilustrar su carácter y evolución más que las balaceras y angustiantes emboscadas que sufren entre la selva.
Por otro lado tenemos al célebre Idris Elba como el implacable Comandante que se muestra interesado en Agu, pues tal vez percibe potencial para convertirlo en futuro líder de la rebelión... o en otro simple soldado/esclavo obediente y desechable que jamás cuestionará las órdenes de sus superiores. Los demás actores realizan también un excelente trabajo, pero Beasts of No Nation gira en torno a la relación entre Agu y el Comandante, y afortunadamente no hay un solo paso en falso a lo largo de las dos horas y cuarto de la cinta.
La cinematografía y demás aspectos técnicos son igualmente sobresalientes, contrastando el horror de la guerra con la belleza de los escenarios africanos. La música de Dan Romer subraya algunas escenas pero, al igual que la dirección de Fukunaga, nunca trata de exaltar artificialmente las emociones del espectador.
De hecho, ese parece ser el mandato de la cinta entera: reflejar una triste realidad sin buscar soluciones u ofrecer falsas esperanzas. La situación existe, y sería irrespetuoso buscar fórmulas de Hollywood que pudieran resolverla. No hay final feliz, pero al menos hay final. A veces esa es la mayor bendición.
Calificación: 9
IMDb
Monday, November 30, 2015
Man Up
Síntomas: A sus treinta y cuatro años, Nancy Patterson (Lake Bell) había abandonado la esperanza de encontrar pareja, hasta que conoce a Jack (Simon Pegg) en una cita ciega, y descubren que son muy compatibles. Sólo hay un pequeño problema: Jack cree que Nancy es Jessica (Ophelia Lovibond), la chica con la que realmente había concertado la cita. ¿Logrará Nancy mantener el engaño a lo largo de la noche?
Diagnóstico: No soy fan de las comedias románticas, pero tampoco niego que he disfrutado varias obras que (en mi humilde opinión) trascendieron esa clasificación para convertirse en buenas películas por derecho propio. Entre las que me han gustado: Love, Actually, Nick and Norah's Infinite Playlist, y About Time. No sé si Man Up alcanza en ese mismo nivel, pero al menos puedo asegurar que me divirtió mucho por su hábil combinación de humor y romance, además de contar con una perfecta pareja potencial en la forma de Simon Pegg y Lake Bell, quienes realmente nos inspiran a desear que Jack y Nancy terminen juntos, no porque así lo dicte la fórmula, sino porque la incipiente relación de los personajes se siente orgánica y auténtica. Y, por si fuera poco, Man Up logra lo que muchas "comedias románticas" ni siquiera intentan: ser auténticamente graciosa.
Supongo que la sinopsis arriba descrita no inspira mucha confianza; otra "pareja dispareja" unida por una mentira que eventualmente se revelará y los separará... a menos que triunfe el amor. Ugh. No suena como una película que me gustaría ver. Sin embargo el director Ben Palmer y la guionista Tess Morris conocen bien todos los clichés y saben cómo evitarlos, mejorarlos, o utilizarlos a su favor, de modo que la estructura de Man Up se siente cómoda y familiar, al mismo tiempo que añade finos trazos y decisiones creativas que la hacen parecer fresca, sin recurrir a trucos emocionales baratos ni forzadas subversiones de forma. En otras palabras, no es una comedia romántica que niega sus orígenes; simplemente hace mejor uso de las herramientas a su disposición. En un género tan menospreciado eso es más que suficiente innovación. Y más sorpresa que realmente haya funcionado.
Simon Pegg es más famoso por su trabajo en el género "geek", con obras tan memorables como Shaun of the Dead, Hot Fuzz y el sitcom Spaced; pero también ha probado suerte en el cine romántico, con resultados menos positivos (Run Fatboy Run, How to Lose Friends & Alienate People). Afortunadamente el director reconoce los talentos de este clásico "hombre ordinario atrapado en circunstancias extraordinarias" y construye al personaje con énfasis en aquellos atributos que revelan su humanidad (buenos o malos), en vez de presentarnos un perfecto galán prefabricado, como acostumbra Hollywood. Por su parte, Lake Bell interpeta la típica "adorable neurótica", sin las irritantes afectaciones o falsa simpatía de colegas como Katherine Heigl o Kate Hudson (mis disculpas para sus fans). Por cierto, Bell merece aplauso por el increíble acento británico que adoptó en Man Up; quizás no está al nivel de Reneé Zellweger en Bridget Jones' Diary (otra comedia romántica que me gustó mucho), pero disipó de inmediato mis temores sobre una actriz norteamericana abordando un papel obviamente escrito para una nativa inglesa. Y no es solo el "acento" en el sentido tradicional, sino las minúsculas inflexiones y modismos que adoptó. Aquí se aprecia su experiencia como actriz de "voice over", que ficcionalizó en In a World... su excelente debut como directora.
Si alguna queja tuviera contra Man Up es que el elenco secundario no estuvo a la altura de los protagonistas, no porque sean malos actores, sino porque el libreto no los manejó con igual honestidad. Los padres y hermana de Nancy (interpretados por Ken Stott, Harriet Walter y Sharon Horgan, respectivamente) se sienten un tanto exagerados, tal vez para disimular su obvia función como soportes de la estructura narrativa. Y aún más notorio es el caso del comediante Rory Kinnear en el papel de celoso "ex" de Nancy que trata de arruinar la "cita ciega" para su propio beneficio. Definitivamente tiene escenas graciosas, pero termina siendo una caricatura que contrasta negativamente con el realismo de los personajes principales.
Aún así podría recomendar Man Up a los fans de las comedias románticas para que vean cómo deberían hacerse; y también para detractores de ese género (como yo), pues demuestra la posibilidad de crear una sencilla historia dentro de los parámetros establecidos, pero con la destreza narrativa necesaria para rebasar las (bajas) expectativas que normalmente inspiran las películas de este tipo. Como dije, no es Love, Actually ni About Time, pero la ubicaría entre las cinco mejores comedias románticas que he visto este siglo. Claro que no he visto muchas... porque generalmente no son como Man Up. Si así fueran, este blog sería muy, muy distinto.
Calificación: 9
IMDb
Friday, November 27, 2015
Victor Frankenstein
Síntomas: El excéntrico estudiante de medicina Víctor Frankenstein (James McAvoy) rescata del circo a un payaso jorobado (Daniel Radcliffe) y, tras curar sus deformaciones físicas, le asigna el nombre de Igor y lo recluta como asistente en sus bizarros experimentos, cuyo fin es desafiar la muerte y crear vida eterna (o algo así). Pero el tenaz Inspector Turpin (Andrew Scott) hará hasta lo imposible para evitar esa violación de la ley natural.
Diagnóstico: Bueno, al menos le pusieron el título correcto a la película.
Como describe la torpe narración inicial, Victor Frankenstein no es la historia del monstruo, sino del hombre que lo creó, contada desde el punto de vista de su asistente Igor. Diría que se trata de otra "re-imaginación literaria" tenuemente inspirada en una famosa novela, pero las considerables licencias creativas que se tomó el director Paul McGuigan parecen más basadas en la película Frankenstein, dirigida por James Whale en 1931, así que al menos no se insultó demasiado el legado de Mary W. Shelley (aunque tampoco le hicieron muchos favores).
Por lo demás, Victor Frankenstein es otra de esas estridentes modernizaciones con hinchado melodrama, barroco diseño de producción, y actuaciones tan exageradas que frecuentemente caen en el ridículo y la caricatura. Es una pena, pues los actores no son malos y de vez en cuando obtienen un atisbo de honesta emoción o genuino carácter... que se arruina de inmediato porque el director exige más gritería, u otra blanda secuencia de "terror" que no asustaría ni al público de Gravity Falls.
James McAvoy (más conocido como la versión joven de Charles Xavier en X-Men: First Class) es el principal culpable, ignorando toda sutileza para "comerse la escenografía" con inmenso gusto y pasión. Hasta vemos volar la saliva con cada vehemente parlamento. Andrew Scott (más conocido como Moriarty en Sherlock) muestra comparativa mesura como el devoto Inspector Turpin, más preocupado por las consecuencias teológicas de los experimentos de Frankenstein, que por la seguridad pública o el cumplimiento de la ley. Jessica Brown Findlay (más conocida como Lady Sybil en Downton Abbey) tiene el incómodo papel de interés romántico de Igor... aunque su presencia también funciona para disipar el sub-texto homosexual del "bromance" entre Igor y Víctor (lo cual, francamente, hubiera sido mucho más interesante). Basta con ver la escena donde Víctor "cura" la joroba de Igor, succionando el fétido líquido... bueno, será más claro si la ven. Y, finalmente, Igor, interpretado por Daniel Radcliffe (más conocido como Ig Perrish en Horns), pertenece a la categoría de "héroes pasivos" que no hacen nada especial, y solo se preocupan sobre la virtud o malicia de quienes los rodean (¿suena familiar?)
El libreto de Max Landis ofrece algunas interesantes ideas sobre la naturaleza de los experimentos de Frankenstein, y pone mayor énfasis en el choque entre ciencia y religión, cosa que la película de 1931 apenas se atrevió a sugerir. Sin embargo la desmesurada dirección de McGuigan arruina todo con sus atonal estruendo y absoluta incertidumbre sobre el tipo de película que quiso realizar. ¿Es un relato de terror, de ciencia ficción, o un thriller de época con tintes románticos? Supongo que la respuesta es "todo y nada". McGuigan ha realizado varias competentes películas (entre mis favoritas señalaría Lucky Number Slevin y Push), pero creo que no tuvo afinidad alguna por la fantasía gótica que identifica el relato de Frankenstein. Simplemente pensó que "terror" equivale a "exceso", y procedió a saturarnos de rimbombante música y empalagosas imágenes, con la esperanza de que en algún momento se gestaría por arte de magia el "drama" que nos inspiraría algo por los personajes. Sobra decir que nunca llegó. Por el contrario, la experiencia fue como un simio golpeando con todas sus fuerzas las teclas de un piano para ocultar su ignorancia de las notas. Y, claro, no deja de haber cierto grado de diversión en ese aporreamiento del instrumento, pero no basta para mantener la atención durante dos horas de película.
Hablando de simios, Victor Frankenstein incluye algunos sólidos efectos especiales, incluyendo un primate reanimado que representa una de las mejores secuencias de la cinta... demasiado breve y confusa para mantener esa preciada clasificación PG-13. Y el gran final (¿spoiler? Lo dudo mucho) con la clásica tormenta, la criatura suspendida por cables, y suficiente maquinaria "steampunk" para llenar diez comics de Lady Mechanika, ofrece algunos momentos de energético homenaje a James Whale que funcionan razonablemente bien. Pero llegan demasiado tarde para rescatar la experiencia.
Lo mejor que puedo decir es que Victor Frankenstein resultó mejor que I, Frankenstein y Dracula Untold, dos recientes re-imaginaciones literarias tan genéricas que no recuerdo mucho sobre ellas. Al menos Victor Frankenstein intentó algo distinto y, aunque fracasó en muchos aspectos, me hizo apreciar su esfuerzo por "re-inventar" la trama, conservando el período histórico y elevando la "ciencia" para aprovechar los recursos técnicos contemporáneos. Desafortunadamente nadie le dijo al director que el ruido y las imágenes no reemplazan los fundamentos de una buena historia. Aunque supongo que bastarán para inspirar "slash-fic" más creativo que la película misma; esa escena con el drenaje de la joroba será largamente recordada...
Calificación: 6
IMDb
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