Thursday, March 1, 2018

Mute



Síntomas: Treinta años en el futuro, en la ciudad de Berlín, el cantinero mudo Leo (Alexander Skarsgård) busca incansablemente a su novia Naadirah (Seyneb Saleh). Al mismo tiempo, el militar desertor Cactus (Paul Rudd) realiza trabajos sucios para la mafia local a cambio de documentos falsos que le permitirán escapar del país.

Diagnóstico: Mientras trataba de mantenerme despierto viendo Mute en Netflix, estuve pensando si los legendarios "ejecutivos de Hollywood" podrían ser útiles después de todo. Durante décadas los han pintado como patanes arrogantes interesados únicamente en el dinero, poniendo toda clase de obstáculos en el camino de directores que intentan crear arte, o al menos entretenimiento.
En estos días, las costosas producciones "exclusivas" de Netflix ofrecen un nivel de libertad creativa que atrae a grandes talentos de la industria... pero los resultados han sido generalmente malos (a veces terribles). Chascos como Bright, The Cloverfield Paradox, y ahora Mute, sugieren que un poco de interferencia puede resultar benéfica para detectar factores negativos durante la producción de una película, añadiendo un poco de objetividad para balancear el idealismo de directores tan enamorados de sus historias que no alcanzan a ver fallas obvias que eventualmente resultarán en fracasos críticos y comerciales.
No sé... a pesar de sus vicios, el "studio system" que se estableció en Hollywood hace casi un siglo ha sobrevivido por algo. Y ese "algo" podría ser la saludable fricción entre arte y comercio. O tal vez las películas como Mute se producen porque los ejecutivos de Netflix tienen prioridades distintas al resto de la industria.
Como sea, el punto es que Mute fue otra gran decepción, no solo para el naciente medio del "streaming", sino para la ciencia ficción en general.
Después de realizar dos sobresalientes películas de ciencia ficción "seria" (Moon y Source Code), el director Duncan Jones se convirtió en una de las grandes promesas del cine fantástico, prestando credibilidad y genuina visión (otra vez esa palabra) a un género poco respetado. Y con Mute, Jones (el hijo de David Bowie, por si a alguien le interesa) tuvo la oportunidad de construir un fascinante mundo futurista, no muy original pero bastante vistoso, para contar una historia... absolutamente torpe y aburrida.
Supongo que podríamos encontrar algunas buenas ideas en el desarrollo de Mute. El libreto de Jones y Michael Robert Johnson explora algunos contrastes entre la sociedad ultra-conectada y el protagonista con prejuicios religiosos contra el uso de tecnología. Y también hay algunas huecas protestas sobre el "reconocimiento de voz" como panacea universal en la interacción entre humanos y máquinas. Pero, francamente, estos tenues rasgos de conciencia social no bastan para rescatar un argumento fracturado y difuso, donde los personajes vagan sin rumbo hasta el anticlimático final que no explica nada, excepto que no había nada que explicar... ningún misterio para validar la investigación de Leo, y ninguna revelación inesperada sobre su conexión con Cactus, el ex-militar que cuida obsesivamente a su pequeña hija Josie (Mia-Sophie Bastin), y al mismo tiempo es el mejor amigo de un doctor pedófilo interpretado por Justin Theroux (¿qué demonios aportó esa sub-trama tan desagradable?)
Esforzándome por encontrar algún aspecto positivo de Mute, diría que el futuro distópico creado por Jones, su diseñador de producción Gavin Bocquet y múltiples estudios de efectos especiales (The Senate, Cinesite y BLIND LTD.) es muy atractivo y detallado, extrapolando las tendencias actuales de comunicaciones, comercio y crimen digital de manera creíble y realista. Claro, podríamos decir que es una copia de Blade Runner (la original), pero quizás sea culpa de Blade Runner, por haber imaginado con tanta precisión el rumbo que tomaría el siglo veintiuno.
Fuera de eso, Mute me pareció una pérdida de tiempo, y el primer gran tropiezo de Duncan Jones como director (algunos dirían que fue Warcraft, pero personalmente aprecié lo que logró hacer con un proyecto imposible). Y, en un contexto más amplio, Mute es evidencia de que el streaming no es la solución universal al problema de la calidad en el cine; simplemente trae consigo una nueva serie de retos que (con suerte) se irán superando conforme madure el medio. Veremos si sigue vivo en cien años, como los estudios de Hollywood.
Calificación: 5

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Tuesday, February 27, 2018

Demonio de Medianoche (The Midnight Man)



Síntomas: La joven Alex (Gabrielle Haugh) está viviendo con su abuela Anna (Lin Shaye) para ayudarla tras el fallecimiento del abuelo. Y una noche, en compañía de dos amigos, Alex descubre en el ático un antiguo juego de salón que despierta una extraña presencia con terribles intenciones.

Diagnóstico: Demonio de Medianoche empieza bastante bien, con un siniestro juego de niños que provoca dos muertes sorpresivas y sangrientas, revelando que no estamos viendo una blanda cinta de fantasmas con clasificación "PG-13". Sin embargo, las ocasionales escenas "gore" no compensan una historia aburrida y un libreto sin pies ni cabeza que impone muchas reglas, pero carece del ingenio para seguirlas.
Quizás sea buen momento para señalar que Demonio de Medianoche fue dirigida por Travis Z, responsable por el reciente re-make de Cabin Fever, una de las peores películas que he visto en años recientes (por cierto, Demonio de Medianoche también es un re-make, aunque en esta ocasión no vi la cinta original). Para crédito del Sr. Z, Demonio de Medianoche es una película decentemente producida, con buena cinematografía, tenebrosos escenarios, y ocasionales momentos de suspenso que lamentablemente no conducen a algo más interesante. Los actores declaman sus diálogos con mínima convicción, y también podemos disfrutar la mini-reunión de Robert Englund y Lin Shaye, quienes trabajaron juntos en la legendaria A Nightmare on Elm Street hace más de treinta años (uf).
Con todos esos elementos positivos (o al menos "no negativos"), la culpa de esta tediosa experiencia recae en un libreto absolutamente inepto que parte de una premisa más o menos funcional (juego diabólico libera entidades del más allá), pero no sabe qué hacer con ella. Las supuestas reglas del "Juego de Medianoche" son absurdas y contradictorias ("No podemos movernos, pero tenemos que seguir moviéndonos"); jamás nos enteramos del auténtico propósito del juego (que ni siquiera es un juego propiamente, sino una hoja de papel y un salero aparentemente mágico, al que nunca se le acaba la sal); y aunque desde luego hay un "twist" para sorprendernos al final, resulta tan intrascendente como todo lo demás en la película. Además, todo lo anterior sale sobrando porque el epónimo Demonio de Medianoche ("Midnight Man", según el título en inglés) básicamente hace lo que quiere. Su "modus operandi" consiste en explotar los temores de sus víctimas... pero los guionistas tampoco le dieron seguimiento a esa característica, excepto en una ocasión cuando el villano toma la forma de conejo antropomórfico, nada más para añadir un poco de variedad visual, y no porque realmente sea relevante para la historia.
De los personajes, mejor ni hablar. Los amigos de Alex son simples víctimas desechables que no despiertan la menor emoción. Y la abuela Anna (Lin Shaye) y el Dr. Goodberry (Robert Englund) muestran un poco de gravedad y contribuyen al tenue suspenso con sus ambiguas intenciones; lástima que su comportamiento cambie bruscamente de una escena a otra, desinflando cualquier misterio que pudiera inyectar energía en la trama.
Los mencionados efectos de sangre fueron elaborados por el veterano Toby Lindala; y también me gustó la locación de la vieja casona de la abuela, llena de sombras y rincones donde puede ocultarse el Demonio para jugar con sus víctimas.
Sin embargo, como dije, nada de eso rescata la película, ni justifica la pérdida de noventa minutos en el cine (para variar, Demonio de Medianoche se estrenó en cines de México, en vez de tantas otras obras independientes que merecerían una audiencia más amplia). Fue divertido ver juntos de nuevo a Lin Shaye y Robert Englund... pero para eso hubiera preferido re-visitar A Nightmare on Elm Street, en vez de perder mi tiempo con Demonio de Medianoche. Irónicamente, el único "ganador" en este fiasco podría ser Travis Z, quien demostró no ser tan mal director... simplemente necesita elegir mejores libretos. Ojalá aprenda la lección; así Demonio de Medianoche no habrá sido un fracaso total.
Calificación: 4

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Monday, February 26, 2018

El Hilo Fantasma (Phantom Thread)



Síntomas: Durante los años cincuentas, el renombrado diseñador de modas Reynolds Woodcock (Daniel Day Lewis) encuentra una nueva musa y modelo llamada Alma (Vicky Krieps), quien intenta descifrar las peculiaridades del voluble genio.

Diagnóstico: Es muy afortunado que El Hilo Fantasma sea una de las películas más hermosas del año. El vestuario (obviamente), la iluminación, decorados, el uso de color y texturas, los encuadres... cada escena trae una nueva sorpresa visual, grande o pequeña, desde una elegante composición de elementos que evoca una pintura renacentista, hasta un engañosamente casual acomodo de flores para balancear los tonos fríos de un austero estudio de costura.
Es una suerte que el aclamado director Paul Thomas Anderson (también fungiendo como director de fotografía) haya dedicado extraordinaria atención a las imágenes que componen El Hilo Fantasma, ya que narrativamente me pareció tan vacía como los vestidos que cuelgan en el armario de Alma, y tan carente de espíritu como los maniquíes de madera que se usan para exhibirlos.
Las actuaciones se encargan de transmitir las caprichosas emociones de los protagonistas; Daniel Day Lewis construyó un personaje al mismo tiempo simple y complicado, con un intenso enfoque sobre su oficio que le impide relacionarse normalmente con el resto de la humanidad; y sin embargo necesita ese contacto para mantener viva su inspiración, usando (quizás sin darse cuenta) mujeres que desarrollan sentimientos por el enigmático genio, que él jamás podrá reciprocar.
Por su parte, Vicky Krieps expresa en el papel de Alma la mezcla de frustración y fascinación que siente por el mundo de Reynolds... ¿es su jefe, su amante, su mentor, o algo más difícil de definir? Al principio todo es glamour y novedad, pero la ambigüedad de sus roles genera tensión que ninguno de los dos sabe cómo resolver. O quizás sí saben, pero su temperamento les impide reconocerlo.
Todo esto significa que, detrás de la técnica cinematográfica y las potentes actuaciones, El Hilo Fantasma es un monótono retrato de una relación disfuncional donde ninguno de los participantes sabe lo que quiere. La excepción es Cyril (Lesley Manville), hermana de Reynolds y administradora de su taller, quien parece ser la única que comprende lo que está pasando... pero prefiere no meterse, porque sabe que nadie quiere escuchar la verdad. Además, el negocio es muy bueno, y no puede arriesgarse a contrariar a sus elegantes clientas, que no solo buscan los vestidos de la Casa Woodcock, sino la aprobación del diseñador.
Y así procede El Hilo Fantasma, entre trémulas discusiones sobre telas, espárragos, y el desequilibrio en la relación de Alma y Reynolds. Y desde luego tenemos desfiles de modas con vestidos que capturan la imaginación de la sociedad londinense de aquella época. Tomando en cuenta mi limitado vestuario personal (tallas extra, desde luego), es obvio que no estoy ni remotamente capacitado para evaluar las creaciones de Woodcock, ni supe apreciar su inflexible compromiso con la perfección sartorial (como quiera que se interprete esa falacia). En cierto momento de la película se insinúa un poco de suspenso que podría llevarnos a un final impactante... pero no fue así; la conclusión resulta igualmente blanda e insatisfactoria.
Después de la hipnótica y deliciosamente tergiversada Inherent Vice, El Hilo Fantasma se siente como un paso atrás para Paul Thomas Anderson; sin embargo, fue una mejoría sobre la tediosa The Master, así que tampoco puedo quejarme demasiado. Supongo que los aficionados a la moda (en particular de los años cincuentas) encontrarán valor adicional en los diseños de El Hilo Fantasma y en la pasión que transmite por el arte textil. Pero como simple aficionado al cine, me pareció una obra visualmente impresionante y dramáticamente plana, enfocada en personajes unidimensionales atrapados en una situación poco interesante. De cualquier modo, si realmente fuera el último trabajo de Daniel Day Lewis antes de su retiro, puede estar tranquilo con su excepcional desempeño personal. Solo desearía que hubiera adornado una historia digna de su talento.
Calificación: 7.5

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Sunday, February 25, 2018

Yo, Tonya (I, Tonya)



Síntomas: La patinadora Tonya Harding (Margot Robbie) superó una niñez miserable y una madre abusiva para competir a nivel olímpico. Sin embargo, hoy no la recordamos por sus acrobacias sobre el hielo, sino por un "incidente" que cambió su carrera.

Diagnóstico: Al igual que mucha gente de mi generación, recuerdo vagamente las noticias transmitidas en los noventas sobre el "incidente" entre Tonya Harding y Nancy Kerrigan; pero ahora, después de ver Yo, Tonya, me doy cuenta de que los hechos reales fueron más complicados que aquellas distantes memorias. En ese aspecto, la película fue una revelación y un sólido melodrama pseudo-histórico; sin embargo, no me pareció suficientemente interesante para justificar la aclamación que ha recibido.
No me malinterpreten... Yo, Tonya es una película muy bien realizada, con un brillante elenco que da vida a personajes tan pintorescos que cuesta trabajo creer que alguna vez existieron (de hecho creo que todos siguen vivos). La dirección de Craig Gillespie es muy creativa, introduciendo incontables florituras que amenizan la narrativa y mantienen nuestra atención durante el repetitivo desarrollo de esta semi-biografía, adornada con "entrevistas" simuladas, fantásticas recreaciones de las rutinas de Harding sobre el hielo, e inesperado humor para ser un relato tan sórdido y vulgar. Los actores frecuentemente rompen la "cuarta pared" para aclarar puntos importantes de la trama, mientras que Gillespie juega con el tiempo y el espacio para describir un contexto familiar que explica muchas cosas sobre Harding, su madre LaVona, y su esposo Jeff. En resumen: una producción de primer nivel que ciertamente puedo recomendar por sus valores intrínsecos, y por su noble intención de revelar la verdad detrás del escándalo, al mismo tiempo que propone la inocencia (o sugiere la culpabilidad) de individuos atrapados en circunstancias fuera de su control... y en ocasiones fuera de su comprensión.
Pero incluso con tantas cosas a favor, Yo, Tonya me pareció un tanto frívola y olvidable.
Las actuaciones son buenas, destacando Margot Robbie en el papel principal, y Allison Janey como su madre LaVona, quienes nos sumergen con gran entusiasmo en la disfuncional dinámica que arruinó su relación, y al mismo tiempo fortaleció el carácter de Tonya para vencer la adversidad y aspirar al oro olímpico. Desafortunadamente el tóxico entorno de su juventud y malas decisiones profesionales se convirtieron en obstáculos que impidieron su consagración como estrella deportiva... y todo eso antes del mencionado "incidente". Sebastian Stan (más conocido como Bucky Barnes) adopta la extraña combinación de violencia y sumisión de Jeff Gillooly, cuyo co-dependiente matrimonio con Tonya empeoró las heridas emocionales de la patinadora, e hicieron aún más difícil su aceptación en los elitistas círculos del patinaje profesional. Y el hecho de que Gillespie prácticamente ignore a Nancy Kerrigan (interpretada por Caitlin Carver) durante gran parte de la película, revela que su interés no reside en el morbo del conflicto, sino en el análisis de los factores que condujeron a la caída de Tonya Harding. En otras palabras, el director no busca exonerarla, sino inspirar un poco de compasión por parte del espectador.
Todo eso está muy bien, pero al final de Yo, Tonya sentí que la experiencia fue demasiado ligera para resonar en el mismo nivel dramático de, por ejemplo, Molly's Game o Miss Sloane, similares películas sumidas en controversia acerca de mujeres haciendo cosas extraordinarias en los márgenes de la ley (y el sentido común). De hecho, Yo, Tonya me recordó la cinta Joy: buenas actuaciones, excelente manufactura... y una reacción final de "meh".
Sin embargo, como dije al principio, Yo, Tonya fue una lección de historia elaborada con suficiente estilo para capturar (brevemente) la imaginación del espectador; y también ofrece una honesta mirada al despiadado sub-mundo del patinaje competitivo, donde el talento no es garantía de éxito... solo el primer paso en una lucha contra los caprichos de los jueces. En cierto modo, Tonya Harding fue más víctima que culpable; supongo que nunca sabremos lo que realmente ocurrió, pero me gustó la versión de Craig Gillespie.
Calificación: 8

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Saturday, February 24, 2018

Lady Bird



Síntomas: En el año 2002, la joven Christine "Lady Bird" McPherson (Saoirse Ronan) sueña con estudiar en Nueva York, pero debe conformarse con una escuela católica en Sacramento, California. Sin embargo, cuando participa en el grupo teatral del colegio las cosas empiezan a mejorar. Al menos durante un tiempo.

Diagnóstico: Me da mucho gusto que la escritora/directora Greta Gerwig (y también actriz, aunque no en esta película) esté obteniendo reconocimiento por su notable sensibilidad artística y peculiar voz narrativa... aunque, francamente, Lady Bird no me pareció su mejor libreto (Mistress America me gustó mucho más por su impredecible historia y torcida comedia). Cómo sea, Lady Bird merece la atención del público y tal vez ayude a que más gente descubra la obra de esta cineasta, quien salió del movimiento "mumblecore" para encontrar su propio estilo, igualmente espontáneo y natural, pero con un ácido sentido del humor y una palpitante interpretación de la vida contemporánea.
Lady Bird pertenece al estrato de cine independiente que prefiere explorar la personalidad de los protagonistas, en vez de contar una historia clara y formal. Es una decisión audaz que podría dejar perplejos a algunos espectadores debido a la ausencia de un flujo dramático convencional, que nos lleve del principio al final con un propósito concreto; en otras palabras, Lady Bird no es para todos los gustos.
Además, el humor casi siempre surge del contraste entre la gran seriedad e inherente ridiculez de situaciones que recordaremos de nuestra propia adolescencia, como la melancolía provocada por alguna canción cursi, o el distanciamiento de amigos que empiezan a desarrollar distintos intereses. El retrato de tantas emociones está bien manejado gracias a la dirección de Gerwig, bastante segura de sí misma, aunque con una variable energía que podría ser consecuencia del difuso libreto, o una decisión intencional para enfatizar los contradictorios sentimientos de la joven Lady Bird.
Hablando de lo cual, Gerwig tiene un excelente ojo para el "casting", seleccionando actores que encajan en sus peculiares roles sin artífice alguno, añadiendo un nivel de realismo que trasciende los límites de la historia para convertir a los personajes en individuos con vidas que rebasan los límites de la pantalla. Creo que esa es una de las cosas que más me atraen del cine "indie"... la sensación de que el universo de ciertas películas persiste fuera de cámara, más allá de la hora y media que pasamos en compañía de sus personajes.
Como sea, el punto es que no hay mucha historia en Lady Bird. Las escenas de la película se sienten dispersas y arbitrarias, aunque gradualmente revelan el avance de Lady Bird rumbo a una madurez menos caótica, gracias a las esporádicas lecciones de vida que se filtran entre momentos triviales y ocurrencias cotidianas cuya importancia descubrimos en retrospectiva.
Saoirse Ronan ofrece una de sus mejores actuaciones, en el sentido de que no parece actuación, sino las reacciones de una adolescente atrapada entre su floreciente independencia y la seguridad del entorno familiar. La acompañan Laurie Metcalf como su sufrida madre, Tracy Letts como el afable padre, y un desfiles de fantásticos actores de carácter que desbordan personalidad en sus efímeros roles secundarios (entre ellos: Lucas Hedges y Timothée Chalamet como novios potenciales de Lady Bird; Beanie Feldstein y Odeya Rush como amigas cercanas con muy diferentes personalidades; y Lois Smith, Stephen Henderson y Bob Stephenson como los bien intencionados profesores de la escuela religiosa que intentan inculcar valores cristianos en Lady Bird, con variables resultados).
Todos los años encontramos un par de cintas independientes en la mira de los grandes premios cinematográficos, para demostrar que los miembros de "la Academia" (y demás árbitros del arte cinematográfico) toman en cuenta obras de todo tipo, grandes y chicas. Sabemos que se trata de una simple pantomima para simular "objetividad"; pero, como dije, me da gusto que Lady Bird haya ganado esa dudosa distinción, aunque Greta Gerwig ha producido mejor material en su carrera, y el cine "indie" en general ofreció cintas más interesantes y profundas el año pasado (algunos ejemplos: Win It All, The Light of the Moon, y I Don't Feel at Home in This World Anymore). En fin... cualquier excusa es buena para explorar el cine ajeno a las fórmulas de Hollywood.
Calificación: 8.5

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Friday, February 23, 2018

Pantera Negra (Black Panther)



Síntomas: Tras la muerte de su padre, el príncipe T'Challa (Chadwick Boseman) regresa a Wakanda para reclamar la corona del reino. Pero antes deberá enfrentar graves retos provenientes del mundo exterior... y también de su propia nación.

Diagnóstico: Creo que Pantera Negra representa una de las más complicadas transiciones de comic a cine, pues arrastra décadas de evolución sociopolítica y un inestable balance entre orgullo cultural y la explotación racial que dio origen al personaje de Black Panther en los turbulentos años sesentas.
Afortundamente, bajo la dirección de Ryan Coogler, Pantera Negra logra conciliar las múltiples facetas del personaje, combinando intriga, drama y acción con un estilo único que, por fin, empieza a alejarse del prefabricado estándar de Marvel Studios. Y no me refiero necesariamente al contenido "étnico" (como la coronación de T'Challa, o el distintivo vestuario de sus súbditos), sino a una refrescante espontaneidad en la narrativa, que indudablemente toca los puntos básicos del cine de superhéroes, pero lo hace bajo sus propios términos, demostrando que Pantera Negra no busca imitar éxitos pasados (bueno, dentro de lo posible), sino establecer una perspectiva más amplia y ambiciosa, donde la diversidad no sea una curiosidad ocasional, sino parte integral de esta exitosísima franquicia (ya perdí la cuenta de las "Fases", pero claramente se están sembrando las semillas que veremos cosechadas post-Infinity War).
Chadwick Boseman confirma su talento para combinar las hazañas físicas de Black Panther y sus labores diplomáticas; Pantera Negra revela su "origen" de manera eficiente y creíble, sin apelar a insectos radioactivos ni accidentes atómicos, lo cual contribuye a crear una textura distinta a cualquier adaptación de comic. Lupita Nyong'o y Danai Gurira interpretan formidables mujeres guerreras con apropiado balance entre honor tradicional y sensibilidad moderna; Letitia Wright, en el papel de Shuri, está encargada de "gadgets" y "comic relief"; y aunque no destaca mucho en ambos trabajos, aporta ligereza para compensar la solemnidad de la historia. Finalmente, el villano (cuyo nombre no mencionaré, porque hay un par de "twists" que cambian la perspectiva de la cinta) es más interesante de lo habitual, con un plan que, francamente, me pareció bastante razonable y justificado.
Lo cual me lleva a los esporádicos puntos negativos que sentí en Pantera Negra.
Aunque entiendo la posición de Wakanda en la mitología de Marvel, así como la necesidad de integrarla orgánicamente al Universo Cinemático, la verdad es que no pude evitar una sensación de incomodidad ante la idea de una nación social y tecnológicamente avanzada que se oculta entre la pobreza y desigualdades de África. Claro, esa ambivalencia moral forma parte fundamental del argumento... pero aún así me dejó un mal sabor.
Y ya sé que es un efecto "cool", pero estoy cansándome de uniformes mágicos que aparecen de la nada. Ya parecía un visual forzado en Guardians of the Galaxy, pero en Pantera Negra se convierte en un recurso inverosímil y perezoso (a diferencia, por ejemplo, de Spider-Man: Homecoming, donde el traje era más creíble, y además complementaba el carácter del protagonista). Y, hablando de Spider-Man, Black Panther también se ve demasiado artificial en las secuencias de acción, lo cual demerita algunos sorprendentes "stunts", como la persecución automovilística por las calles de Busan.
Sin embargo Coogler y el co-guionista Joe Robert Cole mantienen el énfasis en la persona detrás de la máscara, permitiendo que Pantera Negra capture nuestra atención con la humanidad de T'Challa y sus aliados, dejando el espectáculo como simple aderezo del drama.
En resumen: me hubiera gustado encontrar más conexiones con el Universo de Marvel (Martin Freeman como el Agente Ross apenas logra ser un blando reemplazo del Agente Coulson); y en ocasiones la "ciencia" de la película rebasa el nivel aceptable de credibilidad... incluso para una cinta de superhéroes. Pero me gustaron los personajes, y Coogler hizo un buen trabajo siguiendo los pasos de directores con una fuerte visión personal, como James Gunn y Taika Waititi, lo cual probablemente salvará a Marvel de un futuro demasiado homogéneo que podría aburrir a sus fans (y lo digo como “fanboy” de toda la vida). Además, en un nivel personal, esta tendencia de Marvel a intentar cosas nuevas mantiene viva mi esperanza de una nueva cinta de Howard the Duck. O de Silver Surfer, basada en la era de Dan Slott/Michael Allred.
Calificación: 8.5

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Friday, February 16, 2018

Suspensión Temporal de Actividades



Debido a una desafortunada combinación de trabajo excesivo y la hospitalización de mi mamá, no podré publicar críticas nuevas (y quizás tampoco ver películas) durante algunos días. No estoy cerrando el blog. Tan solo es una pausa provisional (con suerte una semana o menos) mientras mi vida recupera un poco de estabilidad. Mis disculpas por las molestias ocasionadas. Y, sí, tengo muchísimas ganas de ver Black Panther pero, como bien dijo Iron Man, no siempre obtenemos lo que queremos (no estoy seguro si realmente lo dijo, pero no tengo tiempo para encontrar una cita apropiada y más inspiradora ;-). Muchas gracias por su comprensión, ¡y mucha suerte!

- Pablo del Moral

Sunday, February 11, 2018

Victor Crowley



Síntomas: La joven Chloe (Katie Booth) quiere filmar una película sobre los asesinatos cometidos por Victor Crowley (Kane Hodder) hace diez años en los pantanos de Louisiana. Al mismo tiempo Andrew Yong (Parry Shen), el único sobreviviente de aquella masacre, viaja a los mismos pantanos para grabar una entrevista que aparecerá en un programa de televisión. Entonces, debido a un accidente, ambos equipos de producción quedan atrapados en el sitio donde todo ocurrió... y descubrirán que la leyenda de "Hatchet Face" es más real de lo que imaginaban.

Diagnóstico: En efecto, la original Hatchet ya tiene diez años, a lo largo de los cuales originó tres secuelas (contando esta última), e inspiró una nueva generación de cine slasher con los clásicos elementos del género, incluyendo efectos prácticos, "kills" sádicos y creativos, y un travieso sentido del humor para no tomar muy en serio la violencia.
De hecho, la nueva cinta Victor Crowley, pone tanto énfasis el humor que casi parece una "comedia de terror". Y si bien los chistes son bastante obvios y bobalicones, al menos consiguen arrancar un par de sonrisas, gracias a la simpatía de un reparto con plena consciencia de su situación: víctimas desechables en una "B-Movie" de bajo presupuesto diseñada para exprimir unos dólares más de la franquicia antes de que sea olvidada por las nuevas generaciones... o, peor aún, antes de que llegue el inevitable "reboot" que probablemente alguien ya está planeando.
Como sea, me da gusto que el director Adam Green haya regresado para la cuarta parte, pues bien podría ser el cierre de la saga... o un nuevo comienzo, según se interprete la escena adicional durante los créditos finales.
Otra pista sobre ese posible futuro es la atención que el libreto dedica a los aspectos sobrenaturales de Victor Crowley, los cuales francamente ya había olvidado. Y aunque me parecieron un poco innecesarios (sobre todo porque requieren una excusa muy forzada para repetir el hechizo voodoo que resucitó originalmente al asesino), supongo que ofrecen una razón válida para explicar los eventos de esta cinta. Claro que "válida" es un término muy relativo en este tipo de cine.
Y lo mismo aplica a las actuaciones, con el grado justo de exageración para complementar la incongruente mezcla de humor y terror, donde la misma escena puede provocar simultáneamente risas y repulsión (lo cual es algo positivo en el perverso universo de esta película). La gran estrella de Victor Crowley es sin duda Kane Hodder, repitiendo con gran gusto su interpretación del imponente asesino con la cara deformada. Aunque el rostro de Hodder queda oculto bajo el denso maquillaje, su lenguaje corporal sigue proyectando implacable propósito y agresión instantánea contra los despistados que se atreven a invadir su territorio. El resto del elenco es una diversa colección de víctimas potenciales que luchan desesperadamente por mantenerse con vida; mis favoritos fueron Dave Sheridan como el guía local con aspiraciones de actor; Krystal Joy Brown como la arrogante conductora del programa amarillista que quiere entrevistar a Yong; y Laura Ortiz como Rose, la astuta artista de efectos de maquillaje que asimila la situación mejor que los demás, no porque sea particularmente valiente, sino porque su cínico pragmatismo le permite evitar el pánico que siempre se transforma en malas decisiones ("¡Crowley no nos encontrará si corremos por el bosque!"). Ah, y también tenemos un cameo de Jonah Ray, para fans del nuevo MST3K.
Finalmente, el gore es grotesco y abundante, tal como me gusta; sin embargo su calidad artesanal se redujo desde la previa secuela, y en algunas escenas casi llega a niveles Tromáticos, lo cual no es necesariamente malo, aunque se siente como un paso atrás en una saga orgullosa de lucir las técnicas de antaño.
El tiempo dirá si Hatchet sigue prosperando como franquicia, o si Victor Crowley fue su último capítulo. Cualquiera que sea el caso, me pareció una divertida cinta recomendable para fans del cine slasher, gracias a muchos satisfactorios momentos sangrientos, adecuado humor, y sincero amor por este menospreciado género. En general me gustaron más las dos primeras películas, pero para ser una cuarta parte es sorprendente que Victor Crowley siga conservando el espíritu de la original.
Calificación: 7.5

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Saturday, February 10, 2018

El Sacrificio del Ciervo Sagrado (The Killing of a Sacred Deer)



Síntomas: El cirujano Steven Murphy (Colin Farrell) se hace amigo del joven Martin (Barry Keoghan), quien podría tener una razón secreta para buscar esa amistad.

Diagnóstico: No soy muy aficionado al cine del director griego Yorgos Lanthimos, aunque reconozco que tiene un estilo inconfundible. Sus películas son como obras teatrales producidas por extraterrestres que conocen perfectamente los hábitos de los humanos, pero desconocen la esencia de la humanidad (no es un insulto, sino una aproximación de la sensación que me dan sus películas).
O podríamos simplificar diciendo que las obras de Lanthimos tienden a ser "raras", con un hipnótico surrealismo que genera tensión hasta en los momentos más triviales. Que casi siempre resultan ser menos triviales de lo que suponíamos.
Lamentablemente no puedo revelar la rareza fundamental de El Sacrificio del Ciervo Sagrado, porque sería un grave spoiler, y se manifiesta muy tarde en la película. Pero mientras llega, podemos apreciar el metódico establecimiento de los personajes, sus cambiantes relaciones, y las circunstancias que conducirán a una pesadillesca situación. Y no se preocupen... nadie mata ciervos en la película; todo es "simbólico" (como bien indica Martin), y tal vez inspirado en un mito griego.
Para destilar esta alquímica pócima de emociones, Lanthimos exige actuaciones que no buscan realismo, sino una intensidad y matiz apropiado para su caprichoso estilo. Así encontramos a Colin Farrell como el cirujano que gradualmente abandona su naturaleza racional para contemplar posibilidades que jamás hubiera imaginado en su vida normal. Lo acompañan Nicole Kidman en el papel de Anna, la esposa de Steven, igualmente sacudida por los eventos que atraviesan, aunque quizás más abierta a una solución cruel pero efectiva; Sunny Suljic y Raffey Cassidy interpretan a sus hijos Bob y Kim (respectivamente), inocentes víctimas potenciales de la crisis que atraviesa Steven; y, finalmente, Barry Keoghan como el enigmático Martin, mentalmente inestable (o más sano que los demás), con un oscuro propósito y suficiente motivación para alcanzarlo.
Por el lado negativo, El Sacrificio del Ciervo Sagrado tiene... peculiaridades similares a otras películas de Lanthimos; algunos las verán como virtudes, y respeto esa opinión; pero siento que impiden la asimilación orgánica de la narrativa. En vez de sumergirnos en la historia, Lanthimos prefiere que nos fijemos en sus excentricidades, como si fueran un fin por sí mismas, y no las herramientas necesarias para transmitir su mensaje (sobre el cual no puedo siquiera especular).
Habiendo dicho eso, admiro el manejo del suspenso y la cuidadosa revelación de información que altera constantemente nuestra percepción de los personajes y sus acciones. A lo largo de El Sacrificio del Ciervo Sagrado hay una deliciosa contradicción entre lo que vemos y lo que sentimos. El director nos presenta eventos fáciles de comprender, que sin embargo parecen turbios y misteriosos... lo cual debe ser exactamente su intención. Como dije, Lanthimos posee un raro talento que lo ubica en la cercanía de cineastas como David Lynch, Guy Maddin y Roman Polanski (no estoy exagerando); pero al mismo tiempo me parece un estilo empalagoso, y a veces antipático.
A pesar de tantas quejas, tengo que darle una sincera recomendación a El Sacrificio del Ciervo Sagrado, simplemente porque no hay nada igual en el cine actual, y porque cualquier obra que genera este tipo de reacciones merece ser vista, incluso por simple curiosidad. Talento es talento, aunque no siempre sea compatible con nuestros gustos. Esa fue la lección que aprendí con El Sacrificio del Ciervo Sagrado.
Calificación: 8.5

IMDb

Thursday, February 8, 2018

The Cloverfield Paradox



Síntomas: En el futuro cercano la Tierra sufre una crisis energética, y los tripulantes de la estación espacial Cloverfield se preparan para iniciar un controversial experimento que producirá energía ilimitada para el planeta. Sin embargo, el experimento podría tener consecuencias inesperadas.

Diagnóstico: El sorpresivo estreno de The Cloverfield Paradox en Netflix parece apropiado para la misteriosa saga Cloverfield, que desde su inicio se apoyó en "campañas virales" y enigmáticos anuncios planeados por el mega-productor J.J. Abrams para crear expectativa y despertar la curiosidad del público.
Desafortunadamente The Cloverfield Paradox resultó ser una terrible película que no solo desaprovechó los amplios recursos dedicados a su producción, sino que arruinó la oportunidad publicitaria de su inusual estreno. Aplauso para los mercadólogos, y pena ajena para los cineastas.
Al igual que ocurrió con 10 Cloverfield Lane, la nueva cinta The Cloverfield Paradox empezó como un libreto independiente (titulado "The God Particle"), que fue adquirido por Abrams y retrabajado para conectarlo tangencialmente con la saga de Cloverfield. Hubiera sido una buena idea si la historia fuera interesante, o racional, o siquiera entretenida. Sin embargo The Cloverfield Paradox es un desastre de principio a fin, repleta de inconsistencias narrativas, personajes estúpidos, y "sorpresas" absolutamente arbitrarias, que existen tan solo porque le parecieron "cool" al guionista, y decidió incluirlas sin saber cómo conectarlas con el resto del relato. Sería difícil arruinar una película tan mala revelando “spoilers”, pero aún así me abstendré de mencionar todas las veces que The Cloverfield Paradox me hizo enojar con sus absurdas decisiones y patéticos intentos de drama; solo mencionaré un ejemplo representativo del enfoque del director Julius Onah: en una escena, un personaje queda atrapado en una exclusa que, sin explicación alguna, se llena de agua. Entonces la presión rompe los sellos de la escotilla, y el agua queda expuesta al espacio exterior, con las consecuencias que podemos imaginar. Es un momento visualmente atractivo, creado con buenos efectos y edición... pero sin lógica alguna. Simplemente un "kill" creativo para distraer al público unos minutos antes de continuar con la misma rutina hasta el forzado final.
Hablando de lo cual, el único atributo de los personajes es su diversidad cultural; pero, sin importar su raza o nacionalidad, todos son igualmente ineptos. ¿En serio estos son los "científicos" encargados de salvar al mundo? Sus impredecibles reacciones parecen salir de cualquier bodrio de The Asylum, y el "drama" que los impulsa es tan insípido como sus personalidades. Parece casi admirable que Onah haya alcanzado este nivel de mediocridad con actores tan buenos como Daniel Brühl, David Oyelowo, Gugu Mbatha-Raw y Chris O'Dowd. Eso fue lo único que encontré intrigante en The Cloverfield Paradox.
Y aunque no sirven de mucho, los aspectos técnicos de la película son bastante buenos, y los efectos digitales de Industrial Light & Magic crean una experiencia espacial visualmente estimulante. Pero cuando la historia está descompuesta desde el principio, no hay imágenes que la rescaten.
No sé cómo afectará este chasco al futuro de Cloverfield; las dos previas películas me gustaron mucho, y confiaba en que Abrams y su equipo de colaboradores (Drew Goddard y Matt Reeves aparecen como co-productores en esta cinta) mantendrían un similar nivel de calidad para estas "secuelas paralelas", creando un universo congruente alrededor del fascinante misterio central. Pero obviamente alguien perdió las riendas del proyecto, y Netflix pagará las consecuencias del error (aunque es dudoso que pierdan dinero). Lo mejor que podemos esperar es que aprendan de esta experiencia y tengan más cuidado con las futuras entregas de la saga... aunque tengan que sacrificar los trucos mercadológicos. Cuiden el contenido, y esa será toda la publicidad que necesiten.
Calificación: 5

IMDb