Saturday, February 28, 2015
Kingsman: Servicio Secreto (Kingsman: The Secret Service)
Síntomas: Harry Hart (Colin Firth), agente especial de la organización secreta llamada "Kingsman", investiga la reciente desaparición de múltiples celebridades y figuras políticas. Al mismo tiempo seguimos el entrenamiento del joven Eggsy (Taron Egerton), quien podría convertirse en un sobresaliente espía... si es que sobrevive las mortales lecciones impartidas por el enigmático Merlín (Mark Strong).
Diagnóstico: En serio no entiendo a Hollywood. O a la industria cinematográfica en general. Lo que sea. Hace poco leí el comic The Secret Service, escrito por Mark Millar y dibujado por el legendario Dave Gibbons para la editorial Icon (subsidiaria de Marvel), y me gustó muchísimo. Su historia es casi perfecta... muy dinámica, internamente consistente, y con el grado justo de humor para no tomarse demasiado en serio a pesar de su excesiva violencia y catastróficas amenazas globales. Ah, y con abundantes referencias "geek" para satisfacer a los fans de los comics y la ciencia ficción. Y lo más asombroso: el director Matthew Vaughn fue co-autor del argumento.
Por eso pensé que la película Kingsman: Servicio Secreto sería una fiel adaptación del comic, tomando en cuenta la experiencia de Vaughn en ese medio (Stardust, Kick-Ass, X-Men: First Class), y su participación directa en el proceso creativo del material original. Desafortunadamente algo extraño ocurrió durante la traslación a cine, con el resultado de que Kingsman: Servicio Secreto no se volvió exactamente mala, pero tampoco cumplió las elevadas expectativas establecidas por el comic. Matthew Vaughn ya tenía hecha la mitad del trabajo... y por alguna razón decidió "mejorar" la historia alterando abundantes elementos y rompiendo el balance de sus bien construidos personajes.
Pero, bueno... esas quejas serán solo relevantes para los escasos lectores del mencionado comic, así que no las mencionaré más y trataré de enfocarme en la película misma.
La premisa básica de Kingsman: Servicio Secreto es bastante atractiva: una centenaria organización secreta de expertos agentes británicos dedicados a la protección de la sociedad, no por mandato de la Corona, sino porque es su deber moral; y al ser independientes de gobernantes o instituciones políticas, evitan influencias nocivas que podrían corromper su noble misión (lo cual de paso añade un poco de subversión para sazonar el espectáculo visual). Colin Firth es perfecto como el clásico "caballero espía"; sus secuencias de acción son increíbles por su impecable ejecución física y por el delirante estilo con el que están filmadas. En el papel del aprendiz Eggsy, Taron Egerton tiene un buen desempeño y hace creíble su evolución de pandillero a agente secreto... pero no puede competir en carisma con Firth, de modo que sus escenas pierden un poco de fuerza y termina pareciendo más "sidekick" que protagonista. Y desde luego fue un placer ver a Michael Caine como el líder de la organización, sabio y sensible, pero implacable cuando se trata de cumplir los lineamientos de la agencia.
La violencia es sorprendente y bastante sangrienta, justificando con creces la clasificación "R" y dándonos una idea de lo que podría alcanzar el cine de acción si no estuviera tan comprometido con los intereses comerciales que siempre prefieren al público pre-adolescente.
Por el lado negativo la historia se siente larga y ocasionalmente errática, buscando siempre la proporción correcta entre sus dos sub-tramas (la investigación de las celebridades desaparecidas y el entrenamiento de Eggsy). Y tampoco me gustó la artificialidad del villano, interpretado por Samuel L. Jackson como un supuesto genio tecnológico con tantas afectaciones que destruyen cualquier sensación de propósito o amenaza... aunque, a decir verdad, coincido un poco con su ideología. Pero no con sus extremos métodos para solucionar los problemas de la humanidad.
A fin de cuentas Kingsman: Servicio Secreto me gustó más o menos igual que Kick-Ass, y por las mismas razones: la acción es impactante y brutal; no todos los personajes funcionan igual, pero los que sobresalen se roban la película; y aunque el concepto sea bastante bueno, no siempre se maneja con suficiente ingenio para sacarle el máximo provecho posible. Podría recomendarla como un interesante experimento de acción/fantasía que se extravío en el camino a la perfección geek. Y desde luego sirvió para reducir mis expectativas sobre futuras adaptaciones cinematográficas de otros maravillosos comics (Saga, Sex Criminals, Alias) que probablemente perderán muchos atributos en el recorrido hacia la pantalla. Es un hecho inevitable de la vida que nos conviene aceptar. Los fans de Howard the Duck saben a lo que me refiero
Calificación: 8 (tal vez subiría medio punto si nunca hubiera leído el comic)
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Wednesday, February 25, 2015
What We Do in the Shadows
Síntomas: Documental neozelandés sobre cuatro vampiros que comparten una casa en la ciudad de Wellington. Sus muy distintas edades y conflictivas personalidades crean algunos problemas pero, a fin de cuentas, tienen suficientes cosas en común para superar sus diferencias y ser buenos amigos.
Diagnóstico: Sí, estrictamente hablando What We Do in the Shadows es otro pseudo-documental de terror (a primera vista), pero su sentido del humor y traviesa ejecución lo acercan más al estilo de "sitcoms" como The Office y Parks and Recreation. O, para ser más exactos, como la serie televisiva Flight of the Conchords (omitiendo las canciones), cuyos actores/directores/escritores Jemaine Clement y Taika Waititi colaboran nuevamente en la realización de esta inusual película, repleta de simpáticos personajes, brillante comedia, y muy acertadas observaciones sobre los clichés del cine de terror.
Gracias a esa ingeniosa combinación de elementos, What We Do in the Shadows se siente muy distinta de las típicas películas de "found footage". La técnica de cámara en mano se integra muy bien al tema y no necesita hacer trampas para seguir a los personajes, incluso durante los más "extremos" momentos de actividad paranormal; y cuando la cámara no puede estar presente, siempre queda la alternativa de las "recreaciones"...
Una de las principales críticas que ha recibido What We Do in the Shadows es que su argumento se siente difuso y carente de estructura formal; en otras palabras, no hay mucha historia y además tiende a divagar entre eventos abruptos y períodos de cierta lentitud; sin embargo creo que fue decisión intencional de los directores para acentuar una "realidad" donde no existen arcos dramáticos predestinados, sino los arbitrarios altibajos de la vida cotidiana que ni los vampiros pueden evitar. Discusiones sobre trastes sucios; cómo lidiar con un "roomie" temperamental; ponerse de acuerdo sobre el club que visitarán en la noche... estos son los bloques narrativos de What We Do in the Shadows, y aunque no siempre encajan correctamente, estimo que el punto de la película no fue contar una historia lineal, sino evocar la convivencia entre excéntricos personajes que combinan la sanguinaria naturaleza del vampiro tradicional con la torpeza de “nerds” ajenos a la sociedad, culturalmente torpes e incapaces de adaptarse a los rápidos cambios de la civilización contemporánea (al menos hasta que alguien les enseña a usar teléfonos móviles).
Aunque suene extraño, What We Do in the Shadows me pareció similar a Only Lovers Left Alive; el tono de ambas cintas es muy distinto, pero sus personajes sufren por igual el aislamiento social y soledad emocional que los define más allá del vampirismo mismo. La diferencia es que What We Do in the Shadows añade el humor de lo trivial para balancear la tragedia de la vida eterna. O tan eterna como pueda ser en compañía de amigos distraídos que dejan las ventanas abiertas. Mala publicidad para la comunidad vampírica, pero buen augurio para fans del humor negro.
Calificación: 9
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Monday, February 23, 2015
The Last 5 Years
Síntomas: Cathy (Anna Kendrick) y Jamie (Jeremy Jordan) gozaron un mágico romance durante cinco años, pero eventualmente se amargó su relación. Entonces Cathy examina en reversa los pasados cinco años, mientras que Jamie nos lleva en orden cronológico desde que se enamoraron hasta el final. Y todo por medio de canciones.
Diagnóstico: Fue muy agradable encontrar un musical fresco, energético y libre de pretensiones después de haber sufrido la narcótica pesadez de Into the Woods. Claro que The Last 5 Years no es una obra tan famosa, quizás por ser relativamente nueva y por haberse estrenado "off-Broadway", pero resultó perfecta para llevarse a cine gracias a su ingeniosa estructura, pintorescas locaciones neoyorquinas, y agradables canciones, interpretadas con profundo sentimiento y contagioso entusiasmo por Jeremy Jordan y Anna Kendrick. Jordan interpreta a Jamie, joven novelista que encontró inusitado éxito desde su primer libro; y Kendrick interpreta a Cathy, aspirante a actriz cansada de rechazos en su búsqueda del "big break". Esta dualidad de puntos de vista permite una interesante disección del romance, explorando la causas de su disolución sin exagerar las situaciones ni forzar el melodrama... lo cual basta para confirmar la enorme diferencia que existe entre The Last 5 Years y los típicos musicales de Broadway, donde todo debe ser bombástico y aparatoso para satisfacer las expectativas del público.
Habiendo dicho eso, existen otras diferencias significativas: para empezar, la trama de The Last 5 Years resulta interesante incluso sin canciones. Su argumento romántico es honesto y creíble, apegándose a la fórmula clásica, pero evitando (en lo posible) los clichés que sabotean los relatos de este tipo (ya sea en teatro, cine o literatura). Al mismo tiempo las cronologías paralelas crean una sensación de novedad y hasta suspenso sobre los inevitables obstáculos en la relación de Jamie y Cathy, ofreciéndonos una nueva perspectiva sobre su pasión inicial, los distintos niveles de maduración en la pareja, y los factores externos e internos que contribuyen al enfriamiento del cariño. Nada nuevo, pero muy bien ejecutado por el director Richard LaGravenese
Y también tenemos la naturaleza misma de las canciones. En vez de diálogos "cantados" (como la mencionada Into the Woods), The Last 5 Years emplea canciones bien definidas con ritmo y métrica adecuadas para su situación y mensaje. No todas las canciones fueron de mi completo agrado, pero cubren un amplio espectro de estilos musicales, de modo que tiene algo para todos. Desafortunadamente la cinta no escapa el problema que sufren muchas obras musicales: un curioso vacío durante la segunda mitad, cuando no queda mucho por decir, pero aún se necesitan diez o quince minutos de relleno antes de llegar a la catártica/feliz/triste/emotiva conclusión.
Probablemente no veré de nuevo The Last 5 Years, ni incluiré su banda sonora en mi colección de "musicales favoritos"; pero me gustó bastante como experiencia cinematográfica y como notable ejemplo de lo que puede lograr el cine musical cuando pone igual esmero en personajes y argumento, en vez de centrarse exclusivamente en "showmanship" que obstruye la más básica función narrativa. En otras palabras, la vida debe ser reconocible como vida aún cuando surgen canciones de la nada.
Calificación: 8.5
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Saturday, February 21, 2015
Siempre Alice (Still Alice)
Síntomas: La distinguida profesora de lingüística Alice Howland (Julianne Moore) recibe la terrible noticia de que sufre un raro caso de Alzheimer temprano, y mientras lucha con el avance de la enfermedad su familia trata de apoyarla, aunque saben que no hay buenas expectativas a largo plazo.
Diagnóstico: Siempre Alice es el devastador recuento de una situación que lamentablemente sufren millones de personas, y aunque me pareció una buena película, la trama se siente intencionalmente simple y pasiva, libre de excesivo sentimentalismo o drama prefabricado. En otras palabras, no se trata de un lacrimoso relato médico donde los doctores luchan por encontrar la cura, antídoto o mágico procedimiento que salvará a la protagonista. Lejos de eso, los directores Richard Glatzer y Wash Westmoreland ponen especial cuidado en retratar con desoladora honestidad los más triviales momentos de la vida cotidiana, que toman una nueva dimensión cuando se experimentan bajo la influencia del Alzheimer. Es una trama simple, pero no exenta de profundidad y valiosos mensajes sobre la importancia de los recuerdos, la familia y la voluntad humana frente a la pérdida de la identidad.
Habiendo dicho eso, Siempre Alice no parece muy distante de aquellos "dramas de la semana" que servían como relleno en el "prime time" televisivo de los años setentas y ochentas. La gran diferencia (además de la mencionada disciplina emocional) es el calibre de las actuaciones, y tan solo por eso la cinta merece una recomendación. Julianne Moore es naturalmente el centro de la atención, pero no sería justo ignorar el excelente trabajo de Alec Baldwin como el esposo simultáneamente cariñoso y pragmático, que no quiere parecer condescendiente con su brillante esposa, aunque tampoco puede negar el deterioro de su condición. Y también merece mención el trabajo de Kristen Stewart como la hija menor de Alice, quien tiene más paciencia para comprender a su madre cuando sus ocupados hermanos preferirían simplemente olvidarla.
A fin de cuentas Siempre Alice tiene mucho que admirar, pero no me pareció una película particularmente destacada o indispensable; es un apto vehículo para una sobresaliente actuación, y punto. Aunque tal vez ofrecerá consuelo a los espectadores que hayan tenido parientes o conocidos con esta enfermedad; yo los tuve (mi abuela materna), y aun así no sentí gran conexión o identificación con la película; aunque tampoco me impidió apreciar su sobria intención didáctica y el poderoso desempeño de Julianne Moore. Si tan solo así hubieran sido los dramas de la semana en los ochentas...
Calificación: 8
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Friday, February 20, 2015
Francotirador (American Sniper)
Síntomas: Furioso por los ataques terroristas sobre embajadas norteamericanas en 1998, el vaquero de rodeo Chris Kyle (Bradley Cooper) decide enlistarse en la Marina y es enviado a Irak, donde se convierte en el francotirador con mayor número de muertes confirmadas (más de 160). Pero cuando regresa a casa con su esposa Taya (Sienna Miller), se da cuenta de que es muy difícil dejar atrás la guerra.
Diagnóstico: En su más simple nivel, Francotirador es una emocionante fantasía bélica de impecable manufactura, donde los buenos y malos están perfectamente definidos y no existe duda alguna sobre las causas o moralidad del conflicto. En otras palabras, es como cualquier videojuego (Call of Duty o Battlefield vienen a la mente) con personajes vagamente definidos, abundante combate urbano, y melodrama simple pero funcional para esbozar las más elementales emociones (adivinen qué le pasa al soldado que está ilusionado por su próxima boda).
No me malinterpreten... me gustan mucho esos videojuegos y he disfrutado películas similarmente unidimensionales, como Lone Survivor y Act of Valor. Pero creo que esperaba más de Francotirador debido a su renombrado director, a los difíciles temas que maneja el libreto y, sobre todo, a los controversiales hechos reales que inspiraron la película.
El auténtico Chris Kyle ha sido descrito igualmente como uno de los más grandes héroes militares de los Estados Unidos, y como un racista asesino a sangre fría, que mataba por placer (no solo en la guerra, sino supuestamente -no confirmado- en Nueva Orleans, durante los saqueos posteriores al huracán Katrina) y alguna vez dijo "Ojalá hubiera matado más gente en la guerra". Para bien o para mal el director Clint Eastwood eligió adoptar exclusivamente la perspectiva del héroe, ignorando la problemática posición de la invasión americana en Irak. Entiendo sus razones comerciales y narrativas; la fantasía vende mejor que la realidad, y además ya se hicieron bastantes películas que denunciaron la incertidumbre de aquel conflicto. Sin embargo, viniendo de un cineasta tan respetado como Clint Eastwood, Francotirador se siente menos como cine de acción y más como propaganda. A menos que Eastwood pretenda hacer otra película donde se muestre el otro lado de la guerra (algo así como lo que hizo con el díptico de Flags of Our Fathers y Letters from Iwo Jima). Aunque dudo que ese sea su plan.
En fin... este no es un blog de política, pero esos fueron mis pensamientos mientras veía Francotirador. Por lo demás, como dije, es una competente y realista cinta bélica muy bien actuada, sobriamente dirigida, y con abundantes clichés para añadir un poco de conflicto a un relato bastante sencillo y lineal. De hecho, la ausencia de subtexto nos ayuda a sumergirnos en el caos del combate, y a comprender mejor aquella antigua homilía sobre la guerra: durante los más encarnizados momentos de batalla, cuando cada segundo puede traer la muerte desde cualquier dirección, los soldados no pelean por su país, ni por abstractos ideales políticos, sino por sus compañeros. Si ese fue el propósito de Eastwood, lo logró casi a la perfección; pero aún así extrañé un fundamento ideológico que respalde las dinámicas refriegas entre edificios derruidos y tensas patrullas por las calles de Fallujah.
Bradley Cooper aporta con su actuación un poco de la honestidad y ambigüedad moral que le falta al guión. Sienna Miller, "desglamorizada" y casi irreconocible, cumple con decoro su ingrato papel de ama de casa que no entiende por qué su esposo se siente tan distante tras su regreso a los Estados Unidos. Y ojalá pudiera mencionar más actores, pero apenas dejan impresión alguna en sus genéricos papeles de amigos o víctimas. ¡Ah! Ya recordé otro actor: Mido Hamada como el líder de Al-Quaeda que se convierte en el némesis de Chris. Tiene pocos diálogos, pero es muy efectivo como uno de los "final bosses" más peligrosos y despiadados de Irak.
Entonces, Francotirador me pareció una entretenida cinta bélica, un poco larga pero con apropiado balance entre drama y acción, aunque ninguna de ambas facetas resulte particularmente original. En lo que respecta a relatos de guerra me gustó más la mencionada Act of Valor. Como drama sobre los estragos psicológicos de la guerra, prefiero The Hurt Locker. Y sobre los hechos reales de la vida de Chris Kyle... prefiero no opinar. Aunque con enemigos como el ex-luchador Jesse "The Body" Ventura, hay amplio espacio para especular.
Calificación: 8.5
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Wednesday, February 18, 2015
Wild Card
Síntomas: Nick Wild (Jason Statham) trabaja como "consultor de seguridad" en Las Vegas, pero su ambición es ganar suficiente dinero en las mesas de juego para navegar en velero por las islas del Mediterráneo. Sin embargo su sueño y su vida corren peligro cuando interviene en los asuntos de un agresivo e impredecible mafioso.
Diagnóstico: Las películas del género "Jason Statham" nunca han sido bastiones de talento artístico o integridad narrativa, pero conocen bien las expectativas del público y las cumplen con tanto esmero como permita su disposición y presupuesto. Desafortunadamente la nueva cinta Wild Card aspiró a ser algo más, y término siendo menos... aunque no perdió los ingredientes básicos que podrían atraer a los más comprensivos fans de estas particulares películas (como yo).
Las cosas empiezan bastante bien con un giro inesperado en el viejo cliché de "patán molestando chicas en un bar". Luego entramos a la trama principal sobre una prostituta golpeada que Nick debe vengar, y parece claro hacia donde se dirigirá el resto de la película. Sin embargo lo que encontramos es una inusitada cantidad de rodeos y desviaciones. Por ejemplo: un largo pasaje sobre la adicción al juego que sufre Nick, combinada con una suerte casi sobrenatural; luego un cliente que lo contrató como guardaespaldas le pide lecciones para convertirse en "badass"; a continuación viene un encuentro con una enigmática figura de gran influencia en la ciudad. Y así, entre digresiones e innecesarios cameos (Sofía Vergara, Jason Alexander, Anne Heche) el difuso argumento progresa a saltos, hasta que los dispares elementos logran conjugarse en el último momento para darnos una resolución razonablemente entretenida y satisfactoria.
Jason Statham hace lo de siempre y lo hace bien; el elenco secundario cumple los requerimientos de sus desechables personajes; y el veterano Simon West dirige con estilo y energía. Entonces, creo que en esta ocasión le echaré la culpa al legendario guionista William Goldman (Butch Cassidy and the Sundance Kid, Misery, A Bridge Too Far), quien adaptó su novela “Heat” para cine por segunda vez (podríamos decir que Wild Card es un "remake lateral" de Heat, filmada en 1986 con Burt Reynolds en el papel principal... no, obviamente no es la de Michael Mann). Su guión tiene todas las marcas de una imperfecta conversión literaria, con escenas inconexas que quizás funcionaron en el libro, pero no en la pantalla, donde ocupan demasiado tiempo y no contribuyen a la trama principal.
Por el lado bueno tenemos locaciones, música y ambientación que nos transportan al lado menos glamoroso de Las Vegas, recordándonos que el nuevo régimen corporativo podrá ser más legal que antes, pero no ha perdido su propensión a los secretos y la corrupción. Y aunque solo hay tres peleas (cuatro si contamos la del principio, lo cual no pienso hacer), están impecablemente ejecutadas gracias a la coreografía de Corey Yuen (¡nada menos!) y la afinidad de Statham por el combate rápido y brutal que se ha convertido en su nicho oficial.
Entonces, Wild Card está lejos de ser la mejor muestra de cine "Jason Statham" (la previa Homefront me gustó mucho más), pero tiene lo suyo y me entretuvo lo suficiente para darle una cauta recomendación, advirtiendo que será necesario tolerar bastante relleno antes de llegar a las partes interesantes. Lo cual también podría decirse de la carrera de Statham. Ojalá lo recluten pronto en el Universo de Marvel, para dejar atrás ese relleno y centrarnos en lo bueno (traducción: ya denle el papel de Iron Fist o Bullseye, por favor).
Calificación: 6.5
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Tuesday, February 17, 2015
Alien Outpost
Síntomas: En el año 2021 la Tierra fue invadida por una raza extraterrestre conocida como "heavies". Tras diez años de guerra, los ejércitos humanos rechazaron la invasión y las naves alienígenas regresaron al espacio, aunque muchos "heavies" quedaron varados en nuestro planeta y siguen atacando esporádicamente. Para combatirlos se implementaron puestos militares alrededor del mundo, y ahora dos camarógrafos realizan un reportaje sobre el Puesto 37, ubicado en Irán, donde una pequeña fuerza multinacional debe combatir ocasionales incursiones de los aliens, y también de rebeldes humanos que quieren expulsarlos de la región. Entonces, a lo largo de varios días, vemos los esfuerzos de los soldados mal equipados y muchas veces ignorados por sus superiores, mientras se intensifican los ataques y se vuelve evidente que algo extraño está ocurriendo.
Diagnóstico: Qué sinopsis tan larga para llegar a una fórmula bien conocida y bastante predecible: soldados aislados en una remota locación, patrullando, bromeando y gritando órdenes, mientras el enemigo acecha y prepara sus ataques. Receta ideal para una película independiente de ciencia ficción con pocos recursos y pocas ideas, que emplea el formato pseudo-documental para parecer intensa y realista, cuando lo único que consigue es volverse más aburrida por culpa del abundante relleno que ocupa el tiempo entre batallas... las cuales tampoco son particularmente emocionantes.
Los ocasionales efectos especiales están bien realizados, considerando el bajo presupuesto de la producción; los aliens humanoides parecen villanos genéricos de videojuego, y lo mismo podría decirse de los soldados, apenas reconocibles como individuos a pesar de sus distintas nacionalidades. Durante los confusos combates (filmados con "cámara en mano"... recuerden que estamos viendo el testimonio de los "reporteros") todos los soldados se parecen y no sabemos quien murió y quienes sobrevivieron, hasta las entrevistas posteriores donde los soldados hablan gravemente sobre sus compañeros caídos y el alto precio de la guerra. Pero nada de esto evoca respuesta emocional alguna, y se siente tan falso como el resto de los diálogos, casi todos de la variedad: "Go, go, go!" y "Move, move, move!"
Hablando de "falso", otro gran problema de Alien Outpost es que jamás sentimos a los personajes como una auténtica unidad militar; por mucho que griten y disparen sus armas, no dejan de ser actores jugando a la guerra; como niños, pero con más groserías y sangre.
Es una lástima, pues a pesar de todo el director Jabbar Raisani logra implementar algunas buenas ideas hacia el final de la película, cuando la ciencia ficción toma precedencia sobre el combate, y se revela el plan de los aliens (aunque tampoco sea muy original). Pero por lo demás Alien Outpost se siente como una pobre combinación de Battle Los Angeles y Act of Valor, sin la imaginación de la primera ni el realismo de la segunda. Me hubiera gustado encontrar una obra competente de ciencia ficción "indie" con más acción de lo habitual (por lo general son más apacibles y cerebrales, al estilo de Coherence o I Origins), pero desafortunadamente Alien Outpost no pasó de ser una colección de clichés con muchos balazos y muchas (muchas, muchas) explosiones como ineficiente reemplazo de una historia sustancial (en serio, creo que el ochenta por ciento del presupuesto se dedicó a los efectos pirotécnicos). Ni hablar; esta vez quedé decepcionado, pero no abandonaré mi puesto. Go, go, go!
Calificación: 5
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Monday, February 16, 2015
50 Sombras de Grey (Fifty Shades of Grey)
Síntomas: La joven e inocente estudiante universitaria Anastasia Steele (Dakota Johnson) conoce casualmente al millonario Christian Grey (Jamie Dornan), y comienzan un romance con tintes sado-masoquistas que abrirán nuevos horizontes de experiencia para Anastasia... con un lado oscuro que podría empañar la relación. ¿Serán felices para siempre, o (CONTINUARÁ)
Diagnóstico: Sobra decir que no leí el exitoso libro Fifty Shades of Grey (ni tengo intención de hacerlo), pero entiendo su atractivo como pseudo-pornografía atenuada por un barniz de legitimidad artística que elimina (parcialmente) el estigma del "hardcore" que no resultaría aceptable en un contexto social. Es el mismo truco que usaron los artistas del renacimiento ("¡el cuerpo humano es la máxima obra de Dios!") y los espectáculos de Las Vegas, cuya supuesta sofisticación y elegancia parecen justificar las bailarinas "topless". Todo esto está perfecto, y no tengo objeción moral alguna sobre estas expresiones de sexualidad. Y desde luego entiendo la poderosa fantasía de la mujer tímida e insegura que repentinamente se ve seducida por un hombre perfecto que no repara en gastos ni "grandes gestos" para conquistarla. El problema viene cuando dichos gestos son tan torpes y aburridos como la película 50 Sombras de Grey.
Para empezar, no hay química entre los protagonistas. Sin duda son atractivos, y sus experiencias están altamente idealizadas (paseo en helicóptero, cena íntima, departamento perfecto, etc.) pero jamás percibí la supuesta pasión que deberían generar cuando se conocen, cuando Christian empieza a seducir a Ana, ni cuando finalmente llegan a "lo bueno" (por cierto, “lo bueno” está más o menos al mismo nivel que las películas de Skinemax, así que no esperen demasiado). Supongo que la culpa recae en los actores y en la directora Sam Taylor-Johnson; pero el libreto de Kelly Marcel tampoco está exento de horribles diálogos, situaciones absolutamente forzadas, y un incierto ritmo que acelera cuando debería tomar su tiempo, y frena para acentuar el tedio de escenas que pretenden darle alguna profundidad a estos huecos personajes.
Entre los escasos puntos positivos podría señalar la cinematografía, la música, y algunos intercambios cómicos rescatados por Dakota Johnson, quien previamente demostró sus precisos instintos humorísticos en el sitcom Ben and Kate. Pero nada de eso compensa la artificialidad general del "romance" y el fracaso emocional de la película, que me dejó más irritado que... "interesado".
En cuanto al controversial contenido sado-masoquista (que algunas personas califican como simple abuso y degradación), no tengo opinión alguna... no me interesa el tema, pero respeto a quienes lo disfrutan responsablemente. Sí, cuesta trabajo imaginar que el maltrato físico y psicológico que muestra la película 50 Sombras de Grey pueda ser atractivo para algunas personas, pero a mi me gusta el cine de terror (entre más sangriento, mejor), así que no estoy en posición de juzgar esos gustos inusuales.
Lo que es más fácil cuantificar es la apatía total que sentí durante las dos horas de 50 Sombras de Grey. Al parecer el libro se creó como "fan fiction" de la saga Twilight, y ese origen resulta totalmente apropiado, pues los personajes y la relación son tan desabridos en la obra original como en esta copia amateur. Por cierto, sería interesante saber si los fans del libro encontraron aceptable la película, o si quedaron decepcionados por las actuaciones, la insipidez de la producción o simplemente por no ser tan explícita como la novela. Y lo "mejor" es que 50 Sombras de Grey termina en un abrupto "cliffhanger" que no tengo el menor interés en ver resuelto, así que podría agradecer que me hayan ahorrado el tiempo de ver las dos secuelas prometidas; con la primera tuve más que suficiente, y no planeo involucrarme en más tortura no consensual. Pero, por si las dudas, mi palabra segura es: "bodrio".
Calificación: 5
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Saturday, February 14, 2015
Invocando al Demonio (The Possession of Michael King)
Síntomas: Después de perder a su esposa en un accidente, Michael King (Shane Johnson) decide demostrar de una vez por todas la inexistencia de Dios, el Diablo, y todas las supersticiones que han mantenido atada a la humanidad. Para lograrlo, Michael consulta psíquicos y exorcistas, y procede a practicar variados rituales paganos, documentando sus actividades en video para tener evidencia de que todo es falso. ¿Tendrá éxito su escéptico experimento, o encontrará algún genuino fenómeno sobrenatural?
Diagnóstico: Pensé que Invocando al Demonio sería otro de esos interesantes ejercicios de "ciencia contra superstición" que tanto me gustan, pero desafortunadamente la ambición del director/escritor/productor David Jung (quien no nos deja olvidar todas sus funciones) fue demasiado modesta, y se quedó corta en todo aquello que podría haber rescatado la película de su frustrante mediocridad.
La historia comienza bastante bien con una sólida motivación para el protagonista, cuyo escepticismo sobre religión y temas sobrenaturales se transforma en una cruzada personal a consecuencia de la tragedia sufrida. La actuación de Shane Johnson me pareció buena durante la primera mitad de la película, derrochando cinismo en sus interacciones con charlatanes que engañan al público con "poderes psíquicos". Pero cuando empiezan las manifestaciones sobrenaturales, el libreto pierde de inmediato su vago enfoque pseudo-científico para seguir una ruta demasiado previsible y libre del ingenio u originalidad que distinguieron mejores cintas de tema similar, como The Exorcism of Emily Rose o la muy reciente The Atticus Institute. De hecho, uno de los "demonólogos" entrevistados por Michael explica las etapas, síntomas y consecuencias de la invocación demoníaca, y entonces la película procede a mostrarnos exactamente lo que había anunciado, sin desviarse mucho ni elaborar sobre el tema central, lo cual nos deja con una rutinaria "posesión" libre de sorpresas o impacto dramático (claro, con la obligatoria escena del perrito como víctima inocente).
Y tampoco ayuda que el formato documental fluctúe caprichosamente durante la segunda mitad de la cinta. Conforme Michael pierde control de su situación, se vuelve más forzado (y muchas veces inverosímil) el uso de la "cámara en mano", por no mencionar las inconsistencias que se sienten como trucos de un director desesperado por generar terror dentro de los estrechos límites que él mismo se impuso (por ejemplo, la cámara captura las voces incorpóreas que asedian al protagonista, ¿pero nadie más las escucha? ¡Qué conveniente!) Y así, por cada momento exitoso de tensión u ocasional acierto estilístico, hay algún problema o trampa narrativa que me sacó de la película y redujo progresivamente mi entusiasmo por su interesante premisa.
A fin de cuentas, Invocando al Demonio no me pareció exactamente mala, sino muy distante de cumplir el potencial de su planteamiento. Como dije, tiene algunas escenas competentes y un actor razonablemente bueno para cargar con el melodrama... pero carece de la disciplina necesaria para llegar más lejos en todos sus aspectos, empezando por abandonar la pretensión documental y aprovechar las ventajas de un estilo cinematográfico más convencional. Desde luego encontré fascinante el concepto de "posesión en primera persona", pero para apreciar realmente el horror a veces necesitamos distancia y perspectiva. Además de una cámara que justifique su presencia.
Calificación: 6
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Friday, February 13, 2015
Selma
Síntomas: En 1965, el Dr. Martin Luther King (David Oyelowo) lucha por el derecho al voto para los ciudadanos de raza negra en los Estados Unidos, pero la batalla final no ocurrirá entre los legisladores de Washington, sino en el pequeño pueblo de Selma, Alabama.
Diagnóstico: A veces es difícil evaluar los atributos técnicos o narrativos de una película cuando expone temas socialmente relevantes o culturalmente significativos... lo cual, pensándolo bien, resulta apropiado en el gran contexto del cine como disciplina artística. En otras palabras, cuando el mensaje es tan importante no parece prudente fijarse demasiado en arcos dramáticos, estructura y mucho menos "entretenimiento" (sobre todo cuando la fidelidad histórica toma precedencia sobre las fórmulas de Hollywood). Sirva todo esto para expresar que Selma me pareció una película lenta y un tanto irregular en su desarrollo, pero aún así fascinante y muy recomendable por su emotivo e inflexible recuento de eventos trascendentales en la historia moderna, doblemente notables por su similitud con ciertas tragedias recientes en los Estados Unidos que recuerdan la división y disparidad racial que muchos lucharon por abolir en el siglo pasado.
Esa es la fuerza principal de Selma, pero no es su único atributo. El "casting" es excepcional, no solo por el talento de los actores, sino por la perfección con la que integran un complejo tapiz de actitudes y lealtades a veces contradictorias, y mucho más complicadas que la simple polarización política entre blancos y negros, norte y sur, o liberales y conservadores. La directora Ava DuVernay (con respaldo de la omnipotente productora Oprah Winfrey) reunió un notable ensamble actoral, y aunque sin duda David Oyelowo encabeza la cinta con su potente interpretación de Martin Luther King (¡qué lejos ha llegado "Danny", de Spooks!), todos los papeles me parecieron igualmente sinceros y merecedores de aplauso, desde Tom Wilkinson como el psicópata presidente Lyndon Johnson, hasta André Holland y Wendell Pierce en papeles menores como consejeros de King. "Menores" por su extensión, pero no por su contribución a esta rica historia.
También me gustó mucho la cinematografía, ligeramente desaturada para darle ese aire retro que incrementa la gravedad de las escenas; y qué decir de la increíble banda sonora, compuesta principalmente de blues y gospel apropiado para la época (ignoraré una instancia de "hip-hop" bien intencionada pero inevitablemente anacrónica - aunque entiendo su valor mercadológico).
Por el lado negativo tendría que señalar la lentitud e irregularidad antes mencionadas. Aprecio el esfuerzo por cubrir todos los aspectos posibles de la historia, pero esta ambición resulta en escenas innecesarias y un poco forzadas que frenan la trama y distraen la atención del asunto principal. Y quizás hay demasiada tendencia a los monólogos para explicar cosas que deberían ser obvias para el espectador. Sé que Martin Luther King era famoso por sus inflamados discursos, pero no siempre hace falta escuchar a David Oyelowo resumir lo que acabamos de ver en la pantalla.
De cualquier modo Selma es una película importante y satisfactoria que merece la atención del público interesado en estos temas históricos (probablemente "prehistóricos" para algunos espectadores), aunque debo advertir que no es una típica "bio-pic" superficial y estandarizada para fácil consumo como entretenimiento de fin de semana. Y, como he dicho en muchas ocasiones, es posible que un documental sobre este tema hubiera sido más valioso como herramienta didáctica... pero no sería "arte" del calibre de Selma, cuyas huellas se quedan en la mente sin importar la técnica empleada, o si tiene algunas pinceladas fuera de lugar.
Calificación: 8.5
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