Sunday, November 30, 2014

La Última Profecía (Left Behind)



Síntomas: Sin previo aviso llega el día del Juicio Final, y millones de personas desaparecen en un santiamén. Entonces los pecadores que no fueron elegidos por Dios tendrán que hacer lo posible por sobrevivir el caos y destrucción desatados por ese evento divino. Entre ellos: Rayford Steele (Nicolas Cage), piloto aéreo en un vuelo a Londres, donde pensaba reunirse con su amante Hattie (Nicky Whelan); y su hija Chloe (Cassi Thomson), quien nunca tomó en serio los consejos de su devota madre Irene (Lea Thompson)... hasta que es demasiado tarde para arrepentirse.

Diagnóstico: El principal problema de La Última Profecía no es su burdo mensaje cristiano, ni su obvia intención didáctica (aunque tampoco la ayudan). El problema es la incompetencia general de su producción, empezando por el horrible libreto, carente de historia o impulso narrativo; y desde luego sus ridículos personajes, dibujados con el detalle y sutileza de una obra teatral infantil. La dirección y cinematografía parecen de cinta televisiva, absolutamente blandas y carentes de estilo o personalidad. Y las actuaciones provocan más risas que drama; de hecho, entre más gritan y lloran los pecadores y ateos que se quedaron en la Tierra, más parece que La Última Profecía es una especie de parodia o sátira del cine cristiano, como un video de Funny Or Die que accidentalmente se extendió a dos horas, pero sin el beneficio del "punchline" final que revelaría su intención humorística.
No, desafortunadamente esta película se toma demasiado en serio, y termina saboteando su cristiano propósito de darnos una lección y cambiar nuestro comportamiento, pues es obvio que solo la gente cristiana puede ser buena. Esta rígida y categórica postura religiosa añade una odiosa arrogancia a la cinta, haciéndola aún más pesada de lo que ya es. Pero, como dije, el ángulo religioso no bastaría para descartarla. El catalizador del argumento podría haber sido un arma extraterrestre (como uno de los sobrevivientes sospecha) o a un ataque terrorista (como se acusa al único tripulante musulmán del avión que pilotea Rayford), y la película sería igualmente intolerable... aunque en cierto nivel más realista, pues no nos exigiría adoptar un sistema de creencias específico para hacer creíble su inverosímil premisa.
Sin embargo no todo fue en vano: a fin de cuentas La Última Profecía logró inspirarme compasión y misericordia por los actores que aceptaron participar en este bodrio, ya fuera porque necesitaban el dinero (te estoy viendo, Nicolas Cage), o porque perdieron una apuesta, o porque simplemente querían trabajar, lo cual es perfectamente comprensible.
Habiendo dicho eso, me alegra haberme quedado hasta el final de La Última Profecía (resistí la tentación de mandarla al diablo - ahem), pues alcanza niveles de ridiculez comparables con Sharknado, junto con efectos especiales de similar categoría, haciendo esas escenas lo más divertido de la película entera. También aprecié el valor artesanal de dos stunts realizados en acción viva (el choque de una avioneta y la caída de un camión escolar), casi libres de manipulación digital, cosa rara en estos días. Y desde luego me gustó ver a la guapa actriz australiana Nicky Whelan en una ajustada blusa de azafata...
Perdón; son comentarios como ese los que evitarán mi ascenso al Cielo el día del Juicio Final. Ni hablar... más nachos y palomitas para quienes nos quedamos en la Tierra.
Calificación: 4

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Saturday, November 29, 2014

Los Juegos del Hambre 3: Sinsajo, Parte 1 (The Hunger Games: Mockingjay, Part 1)



Síntomas: Tras desafiar públicamente al Presidente Snow (Donald Sutherland), la joven Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) se refugia en el complejo subterráneo del Distrito 13, y gradualmente empieza a aceptar su función como imagen pública de la rebelión. Pero no será fácil, pues su amigo Peeta Mellark (Josh Hutcherson) sigue cautivo en el Capitolio, y Katniss no está dispuesta a sacrificarlo en aras de la revolución.

Diagnóstico: Parecía cuestionable la división de un libro en dos películas cuando lo hicieron en la saga de Harry Potter, y no se diga en la serie de Twilight; pero en Los Juegos del Hambre representa un auténtico insulto para los fans, y una bofetada en la cara del público que deberá pagar doble por ver las consecuencias de los eventos iniciados por Los Juegos del Hambre 3: Sinsajo, Parte 1, Inciso 3, Párrafo 5.
Pero me estoy adelantando. Conviene aclarar nuevamente que no leí las exitosas novelas de Suzanne Collins, ni planeo leerlas. Y, si algo aprendí de las dos previas películas, es que fueron diseñadas como complemento audiovisual de los libros, y no como auténticas adaptaciones cinematográficas dirigidas a contar la historia en sus propios términos. Naturalmente ahora ocurre lo mismo con la tercera película, repleta de escenas superfluas y mal explicadas; y con una abundancia de personajes irrelevantes que quizás tenían propósito y profundidad en las novelas; pero en las cintas solo gastan tiempo y nublan la narrativa, ya de por sí forzada y pobremente estructurada.
Habiendo dicho eso, me sorprendió descubrir que no odié por completo Sinsajo; tampoco puedo decir que la disfruté, pero sin duda me pareció superior a sus dos blandas predecesoras. Desafortunadamente sus contados aciertos pierden potencia cuando comete el grave error de aburrir al espectador, desaprovechando el tenue impulso dramático que logró generar a lo largo de sus dos lentas horas de duración.
El manejo de Katniss Everdeen como títere propagandístico tiene bastante mérito, y hubiera enriquecido la simplista moralidad de la película con una exploración de sus beneficios y peligros; pero, como todo en el universo de Los Juegos del Hambre, la disyuntiva ética de Katniss se maneja con frustrante frivolidad, dando énfasis a los aspectos menos interesantes del evento, como la ropa que usará, y la inútil asesoría de la experta en relaciones públicas Effie Trinket (Elizabeth Banks, horriblemente desperdiciada como fallido "comic relief"). Las escenas que funcionan son las que generan auténtica emoción (no mucha, pero algo es algo), como la revelación del devastado Distrito 12, o el bombardeo aéreo que evoca los horrores de los bunkers durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo una y otra vez el libreto se distrae con boberías que sentí fuera de lugar en un relato sobre guerra civil e insurrección política. Otro ejemplo (¿spoilers?): la subrepticia difusión de videos donde Katniss denuncia las atrocidades del Presidente Snow tienen el supuesto propósito de unificar a los distritos en su lucha contra el Capitolio; desafortunadamente nunca vemos el efecto de esos videos (con excepción de un ataque aislado que tiene incómodos tintes terroristas), de modo que cuando la Presidenta Coin (Julieanne Moore) emite un potente discurso revolucionario, no sabemos exactamente a quién está dirigido... ¿funcionó la propaganda? ¿Consiguieron unificar a los restantes distritos? ¿O nos enteraremos hasta la siguiente película? Me recordó aquel irritante asunto de los "patrocinadores" en la primera película, los cuales se usaron como excusa para propiciar el romance entre Everdeen y Mellark... aunque jamás los vimos, ni confirmamos su relevancia, a pesar de ser tan "importantes".
Repito: quizás todo esto se explicó con lujo de detalle en los libros; pero no es excusa para dejar huecos tan grandes en los libretos de las películas (aunque definitivamente hay tiempo para examinar los sentimientos de personajes incidentales que ya había olvidado por completo).
Una vez más la redentora de Los Juegos del Hambre 3: Sinsajo, Parte 1, Epístola 2, Versículo 8 es Jennifer Lawrence, empleando su considerable talento para mantener la cinta por encima del nivel mínimo de tolerancia, apoyada por excelentes actores de carácter como Julianne Moore (probablemente lo mejor de la película), el recientemente fallecido Philip Seymour Hoffman y Jeffrey Wright como Q... perdón, "Beetee", encargado de gadgets y obligatorio techno-babble.
Asumo que la siguiente película será acción de principio a fin, con ocasionales pausas para acomodar el triángulo romántico, lucir más diseños de moda, y sufrir los funestos chistes de Effie; pero sigue pareciendo una división arbitraria, dictada por la ambición y no porque la historia lo requiriera. Quizás combinando esas futuras escenas de acción junto con las mejores partes dramáticas de Sinsajo se podría hacer una película bastante pasable. Lamentablemente triunfó el Capitolio de Hollywood, usando sus propias técnicas de propaganda y persuasión. Pero funcionaron, pues después de tanta espera terminaré pagando por ver la conclusión de Los Juegos del Hambre. Por eso no merecen el silbido del "sinsajo", sino la trompetilla del desprecio.
Calificación: 6

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Wednesday, November 26, 2014

Super Duper Alice Cooper



Síntomas: Documental realizado para la televisión canadiense sobre la vida y obra del cantante Alice Cooper, desde su accidental origen parodiando a Los Beatles en su escuela preparatoria, hasta su monstruoso éxito como icono del "rock teatral" que reemplazó en los años setentas al "flower power" de los sesentas.

Diagnóstico: El cantante Alice Cooper gozó inmenso éxito durante la primera mitad de los años setentas, pero yo lo descubrí hasta su "renacimiento metalero" en los ochentas, cuando su perversa música y siniestra imagen ocupó la intersección de heavy metal y glam rock que en aquel entonces prosperaba. Hasta después aprendí que Cooper mismo estableció las bases de esos movimientos una década atrás, cuando desafió a millones de "hippies" con un nuevo estilo de rock, agresivo y discordante, que fue inicialmente rechazado en ambas costas de los Estados Unidos. Canciones como "Dead Babies" y "Reflected" resultaron demasiado "pesadas" para la cultura floral de California, y demasiado toscas para la sofisticada escena musical de Nueva York. Pero resultaron perfectas para las ciudades agrarias e industriales del centro de los Estados Unidos, donde los jóvenes de clase trabajadora encontraron un nuevo profeta musical cuya pasión y torcido sentido del humor capturaban el creciente descontento de una generación atrapada entre el consumismo post-Vietnam y la desilusión de la "Era de Acuario" que nunca llegó.
Ese es el periodo que cubre el documental Super Duper Alice Cooper, integrado por entrevistas y narración que cuentan una historia muy común en la música moderna: el humilde grupo con un nuevo concepto empieza a ganar atención; luego viene el veloz ascenso a la fama y las inevitables consecuencias: luchas internas, adicción y egomanía auto-destructiva; y posteriormente la inevitable resurrección con mayor madurez y experiencia sobre las trampas del éxito. Es una historia interesante, pero no muy original, de modo que los directores Sam Dunn, Reginald Harkema y Scot McFadyen añadieron considerable innovación en la presentación de los eventos, omitiendo las típicas "cabezas parlantes" para ofrecernos una narrativa visual increíblemente pulida y dinámica. Al principio resulta desconcertante escuchar el testimonio incorpóreo de gente como Iggy Pop, Elton John y otros contemporáneos de Cooper, sin poder asociar rostros con las voces; pero la vasta colección de fotografías (presentadas en un estilo "Ken Burns" con aderezo tridimensional), películas caseras, fragmentos de noticieros, y hasta escenas de cine mudo (en particular Dr. Jekyll and Mr. Hyde, evocando perfectamente la metamorfosis del joven Vincent Furnier al siniestro Alice Cooper), se integran con tal fluidez y elocuencia que es fácil sumergirse en el espíritu de la música, logrando una experiencia única y muy entretenida, cuya identidad es totalmente distinta a los documentales prefabricados de VH1 o Fuse.
Habiendo dicho eso, creo que Super Duper Alice Cooper está dirigida exclusivamente a los fans del cantante, o al menos a quienes tengan curiosidad histórica por el origen de canciones como "I'm Eighteen" o "School's Out". Solo ellos apreciarán el contexto cultural de discos como Killer y Welcome to My Nightmare, así como las extrañas conexiones que Cooper cultivó en aquel período (¡no sabía que había colaborado con Salvador Dalí!). Y como Super Duper Alice Cooper no es un concierto filmado, ni una colección de videos musicales, los espectadores casuales no encontrarán una apropiada introducción a la obra de Cooper.
La cobertura del documental termina aproximadamente en el año 1983, lo cual me decepcionó un poco; sin embargo esto sugiere la posibilidad de una secuela que cubriría los años restantes (incluyendo DaDa, mi disco favorito de Cooper); espero sinceramente que se vuelva realidad. Entonces, recomendaría Super Duper Alice Cooper para fans de Alice Cooper, y quizás para entusiastas del formato documental, pues sin duda admirarán la densa narrativa y riqueza visual propuesta por este trío de directores. Pero quienes solo quieran conocer la música de este cantante, harán mejor en ver el clásico concierto Welcome to My Nightmare o el reciente Road to Wacken; dejen que la delirante música se encargue de contar la historia.
Calificación: 9

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Tuesday, November 25, 2014

Stonehearst Asylum (Eliza Graves)



Síntomas: A fines del siglo diecinueve, el joven doctor Edward Newgate (Jim Sturgess) llega al remoto manicomio Stonehearst para completar sus estudios como "alienista" (como le llamaban a los psiquiatras en aquella época), pero descubre que los extraños métodos del Director Silas Lamb (Ben Kingsley) difieren mucho de lo que aprendió en la universidad. Y la vida de Newgate se complica aún más cuando empieza a enamorarse de la enigmática Eliza Graves (Kate Beckinsale), una de las pacientes más "normales" del asilo, aunque con un siniestro secreto en su pasado.

Diagnóstico: No sé por qué el director Brad Anderson no ha alcanzado mayor reconocimiento y popularidad en el medio cinematográfico. Creo que es un talentoso director, y películas como Session 9, The Machinist y Transsiberian lo respaldan; pero por alguna razón se ha mantenido como figura de culto, trabajando modestamente en televisión y producciones independientes de distribución limitada, que rara vez reciben la atención que merecen. Quizás así lo prefiere el mismo Anderson para conservar su libertad creativa, o tal vez no desea involucrarse en los juegos de Hollywood. Como sea, lo importante es que finalmente se estrenó su más reciente película, Stonehearst Asylum (también conocida como Eliza Graves, título del cuento corto de Edgar Allan Poe que la inspiró), y nuevamente podemos disfrutar su sobrio estilo y elegante dirección, esta vez en un entorno victoriano que explota al máximo la siniestra atmósfera de un hospital y los crueles métodos psiquiátricos del siglo diecinueve.
La trama y ejecución de Stonehearst Asylum evocan el cine de Amicus y Hammer Films realizado en los sesentas, aunque no es realmente una película de terror, sino un thriller psicológico (¿psiquiátrico?) donde compiten los enfoques clínicos de dos médicos empeñados en ayudar a sus pacientes con métodos muy distintos. El joven e idealista Newgate, egresado de Oxford, favorece las técnicas tradicionales, a veces crueles pero necesarias. Por su parte, el Dr. Lamb otorga libertad casi absoluta a los internos, incluso algunos muy peligrosos, pues cree que la curación universal consiste en restaurar la dignidad robada por las horribles condiciones del asilo. ¿Cual de los dos tiene la razón? Para bien o para mal esa interesante disyuntiva pasa a segundo plano cuando una inesperada revelación (no muy sorpresiva para quienes hayan visto cintas como Bedlam o Asylum) altera el rumbo de la trama y neutraliza la batalla ideológica que la impulsaba hasta ese momento. Desafortunadamente esta decisión reduce el potencial de la historia y frena el ritmo de la narrativa, convirtiéndola en algo mucho más previsible y tradicional.
Por esa razón Stonehearst Asylum es la película de Brad Anderson que menos me ha gustado; no la considero mala, pero lo que empezó tan bien se vuelve blando y demasiado "normal", especialmente si la comparamos con el resto de su provocativa filmografía. Aún así hay mucho que admirar, empezando por el elenco que incluye a Michael Caine, Brendan Gleeson y David Thewlis en roles secundarios pero importantes, complementando el excelente trabajo de Jim Sturgess, Kate Beckinsale y Sir Ben Kingsley (se me ocurre que Kingsley debería impartir un "seminario de locura" donde Nicolas Cage y otros actores podrían aprender a expresar absoluto delirio sin perder credibilidad ni dignidad). Los escenarios y locaciones también resaltan por su atención al detalle; y la cinematografía de Tom Yatsko obtiene cálidos colores y profundos claroscuros para evocar los extremos de lucidez y manía de los personajes, cuyo comportamiento ignora la división de "buenos" y "malos" para flotar en el ambiguo espectro de la ética médica.
A fin de cuentas Stonehearst Asylum entretiene dentro de sus rígidos límites, pero su argumento se alarga demasiado y tiende a diluir el impacto de los elementos que funcionan (por no mencionar el chasco de un final cursi y conveniente), así que la recomendaría solo para fans de Brad Anderson y para devotos de Amicus y Hammer que sepan apreciar un estilo arcaico y reposado (casi diría "flemático"), muy distinto al de los thrillers contemporáneos. Por otro lado, aún con tantas reservas, esta cinta resultó mucho más interesante que cualquier obra reciente de terror ubicada en un antiguo manicomio. Esas son auténticas torturas que ya me cansé de soportar.
Calificación: 6.5

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Monday, November 24, 2014

At the Devil's Door



Síntomas: Leigh (Catalina Sandino Moreno) es una tenaz agente de bienes raíces, y está organizando la venta de una casa sin saber que hace veinticinco años una adolescente llamada Hannah (Ashley Rickards) experimentó ahí extraños fenómenos paranormales. Y, lo que haya sido, sigue habitando el inmueble en espera de su próxima víctima.

Diagnóstico: ¡Otra vez! Llevo casi un año esperando el estreno de la película Home porque me gustó mucho The Pact, la previa obra del director Nicholas McCarthy. Pero hasta ahora me enteré (casualmente) de que "Home" cambió de título, y se estrenó como At the Devil's Door. Supongo que fue un cambio justificado... el título original era vago y poco comercial; pero aun así resulta confuso para quienes seguíamos el desarrollo de la cinta. Ni hablar; parece ser un fenómeno muy común, y será mejor adaptarse y dejar de quejarse (al menos hasta la próxima vez). Pasando a lo importante: At the Devil's Door me pareció inferior a The Pact por razón de su tergiversado argumento, aunque se sigue notando el talento de McCarthy para crear suspenso y terror con eficiencia y elegancia, empleando precisa dirección y una tenebrosa atmósfera similar a la de su previa cinta. At the Devil's Door ofrece buenos sobresaltos, creciente tensión y una sensación general de ansiedad que persigue al espectador hasta en las escenas más triviales. El problema, como dije, es el fracturado libreto (escrito por el mismo director) que cambia de rumbo con demasiada frecuencia y no logra decidirse por una dirección concreta.
Todo comienza con un enigmático prólogo donde vemos a la adolescente Hannah participando en un bizarro ritual, el cual sirve para darle contexto a la historia de Leigh y sus dificultades para vender una "casa embrujada" (o lo que sea). Hasta ahí todo va bien. Pero después intervienen largos flashbacks con Hannah y las consecuencias del ritual; luego el foco de atención cambia a Vera (Naya Rivera), la hermana de Leigh; luego la historia salta ocho meses; luego seis años... y, bueno, eso basta para describir la confusa estructura de At the Devil' s Door, la cual incluye suficientes tangentes como para llenar tres películas que tal vez serían interesantes por derecho propio (estaría perfecto para una trilogía). Pero con tanto material comprimido en hora y media cuesta trabajo integrarnos a la historia y disfrutar plenamente el suspenso, los sobresaltos y la inevitable sensación de que las cosas no saldrán bien para nadie. Espero que nada de esto constituya un "spoiler". Los giros de la historia son tan abruptos y arbitrarios que no importa mucho revelar algunos detalles (eso espero).
Por el lado positivo, las actrices realizan un excelente trabajo con sus reducidas porciones del libreto, y aprovechan la oportunidad para subvertir la imagen que cultivaron en televisión (Catalina Sandino Moreno en The Bridge, Naya Rivera en Glee, y Ashley Rickards en Awkward). Ahora que lo pienso, la predominancia del punto de vista femenino viste a la película con un nivel adicional de significado que la hace más profunda... aunque no resuelve los problemas fundamentales de su narrativa.
Entonces, At the Devil's Door quedó muy lejos de The Pact, pero al menos confirma la capacidad de Nicholas McCarthy para manejar las herramientas del horror y para construir personajes realistas e interesantes; sin embargo no tuvo igual éxito como guionista, y solo queda esperar que encuentre un buen colaborador para su siguiente proyecto, pues hay muchos fans del terror (como yo) ansiosos por descubrir la siguiente "joya oculta" que compensará las decepciones sufridas a lo largo de esta frustrante búsqueda. Solo pido que esa hipotética "joya oculta" no cambie de nombre en el último momento; ya es bastante difícil encontrarlas sin que alteren su identidad por capricho de algún ejecutivo demasiado creativo para su propio bien.
Calificación: 6.5

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Saturday, November 22, 2014

Autómata



Síntomas: En el año 2044 la humanidad está casi extinta debido a fuertes tormentas solares que convirtieron la Tierra en un desierto. Los pocos sobrevivientes se hacinan en una inmunda ciudad amurallada, combatiendo constantemente el avance de las arenas. Afortunadamente la población cuenta con la ayuda de robots utilitarios manufacturados por la compañía ROC, la cual incorporó en sus productos rigurosas reglas de conducta que garantizan la seguridad de los humanos y la obediencia de los robots. Sin embargo alguien está alterando peligrosamente la programación de estos autómatas, y el agente de seguros Jacq Vaucan (Antonio Banderas) deberá descubrir al culpable antes de que sea demasiado tarde.

Síntomas: Autómata es básicamente una versión sobria y reflexiva de I, Robot, desechando la acción y hueco espectáculo de aquella película para recuperar las potentes ideas que impulsaron el libro original de Isaac Asimov (aunque no es una adaptación formal). Sin embargo, el director español Gabe Ibáñez no busca copiar a ese legendario autor, sino que toma sus conceptos como punto de partida y los expande para presentarnos un mundo vivo y palpable donde el hombre está perdiendo el control de su tecnología... lo cual podría ser menos siniestro de lo que suena, en vista de las malas decisiones y egoísmo que caracterizan a la humanidad.
Antonio Banderas se aleja un poco de su heroica imagen para presentarnos un protagonista melancólico y acabado, que tiende a refugiarse en sus recuerdos de la niñez en vez de reconocer el catastrófico potencial del caso que investiga. O al menos así interpreté la frustrante ceguera del personaje, que tarda demasiado tiempo en darse cuenta de lo que está pasando, cuando el público probablemente lo adivinó media hora antes. Esto hace que las eventuales revelaciones "sorpresivas" pierdan el dramatismo que el director esperaba, y reducen considerablemente el impacto de la película. Y ya que empecé a quejarme, también mencionaré que Autómata me pareció demasiado larga, con una buena parte de su duración dedicada al flojo melodrama familiar de Vaucan y su esposa embarazada. Entiendo la utilidad de esa dinámica para añadir peso emocional, pero siento que pudo abreviarse sin sacrificar el resultado. Y tampoco me gustó la adición de genéricos villanos corporativos, simplemente para justificar un par de escenas de acción, competentemente filmadas pero superfluas dentro de la trama principal.
Afortunadamente son quejas menores (o tal vez medianas) que se ven compensadas por el inteligente libreto, sólidas actuaciones (tanto de actores orgánicos como mecánicos) y, sobre todo, por los increíbles aspectos técnicos de la cinta, desde efectos especiales (perfecta combinación de técnicas prácticas y digitales), hasta el impecable diseño de producción, todo lo cual se conjuga para crear espectaculares vistas de un futuro post-apocalíptico realista en apariencia y creíble en sus detalles (quizás demasiado creíble); los robots se llevan los aplausos, pero también me gustó el concepto de las "nubes artificiales".
Si analizamos los componentes de Autómata veremos que no son muy originales. Además de la obra de Asimov noté influencias de muy diversas fuentes (o quizás simples similitudes), incluyendo la literatura cyberpunk, comics como Magnus, Robot Fighter, y desde luego Star Trek, con sus frecuentes cuestionamientos sobre la definición de la vida y la validez de la conciencia artificial. Pero el talento del director consistió en tomar estos familiares ingredientes para preparar una receta de ciencia ficción con sabor único y personal.
Entonces, miré demasiadas veces el reloj mientras veía Autómata, y me hizo girar los ojos con sus ocasionales traspiés narrativos, pero a fin de cuentas me dejó satisfecho por el calibre de sus ideas, la ambición de su argumento, y el poder de sus imágenes, siempre complementando las necesidades del libreto. Además, como beneficio adicional, creo que eliminó para siempre mi fantasía de una "sexbot" futurista. Me la imaginaba como Galaxina, pero resultó más parecida al Crushinator.
Calificación: 8.5

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Friday, November 21, 2014

Hangar 10



Síntomas: El ex-soldado Gus (Robert Curtis) y su novia Sally (Abbie Salt) son arqueólogos aficionados que pasan su tiempo libre buscando reliquias en antiguos sitios romanos de Inglaterra. Esta vez deciden visitar el bosque Rendlesham en compañía de su amigo Jake (Danny Shayler), quien grabará video para un reportaje. Pero al caer la noche empiezan a notar extrañas luces entre los árboles, tal como ocurrió hace treinta y cinco años en el famoso caso Bentwaters, cuando un grupo de militares encontró algo inexplicable en ese mismo bosque.

Diagnóstico: Por ser una producción británica y por estar basada en un caso "real" bastante famoso (al menos entre aficionados al fenómeno OVNI), tenía esperanzas de que Hangar 10 sería más realista y consistente que otras recientes cintas de tema similar (como Alien Abduction, Dark Skies y Extraterrestrial). Y, efectivamente, se cumplió mi deseo... aunque eso no significa que sea una buena película.
El problema que tuve con las cintas antes mencionadas es que se limitaron a usar aliens como monstruos genéricos dentro de una añeja fórmula de terror. Para bien o para mal, Hangar 10 se comporta como un thriller más sutil y misterioso, incrementando gradualmente los bizarros avistamientos de luces nocturnas, siniestros sonidos en el bosque y, finalmente, la revelación de... algo al mismo tiempo vago y predecible, inspirado en las clásicas conspiraciones sobre la presencia extraterrestre en nuestro planeta (no creo que sea "spoiler" revelarlo, pues desde muy temprano podemos adivinar hacia dónde se dirige la película). Lo malo es que el director Daniel Simpson decidió usar la irritante técnica del video casero (o "found footage") para contar una historia lenta y excesivamente simple, que no gana beneficio alguno con la cámara en mano. El resultado, por consiguiente, es el que ya hemos visto demasiadas veces: interminables caminatas por el bosque para inflar la duración de la cinta; malos actores improvisando diálogos insulsos; y confusas secuencias grabadas con visión nocturna que no provocan suspenso, asombro, y mucho menos terror.
Supongo que los cineastas merecen cierto crédito por tratar de duplicar algunos detalles descritos por los soldados involucrados en el "caso Rendlesham" de 1980 (también conocido como "Bentwaters" por el nombre de la base militar cercana). Los efectos especiales son un poco irregulares pero cumplen su cometido, y al final hay algunas imágenes bastante impresionantes. Sin embargo, estimo que hubiera sido más interesante una recreación formal de aquel evento, en vez de usarlo como floja inspiración del cliché "jóvenes extraviados en el bosque".
Ni hablar... así como ocurre con criaturas criptozoológicas y conspiraciones gubernamentales, creo que el fenómeno OVNI solo funciona en documentales enfocados en describir los hechos (reales o no), sin tratar de injertar estructuras dramáticas que, al parecer, no son muy compatibles con estos exóticos temas. Es mejor dejarlos en forma de anécdotas y rumores para preservar su encanto folclórico. Dejaré entonces de buscar la película perfecta sobre aliens y OVNIS (después de todo ya tenemos Close Encounters of the Third Kind y series televisivas como The X-Files), y me limitaré a la habitual dieta de vídeos en YouTube y UFOCaseBook.com, donde no hay directores empeñados en crear melodrama artificial, ni actores sin libreto gritando durante noventa minutos. Desde luego los efectos digitales son igualmente obvios, pero no requieren largas caminatas por el bosque para descubrir que nos están engatusando.
Calificación: 6

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Wednesday, November 19, 2014

Exists



Síntomas: Cinco amigos se disponen a pasar unos días en una remota cabaña, grabando videos de "paintball" y ciclismo extremo para subir a YouTube. Pero una criatura los acecha en el bosque, y quizás los jóvenes tendrán oportunidad de grabar un video más asombroso de lo que esperaban.

Diagnóstico: No sé si sea triste o irónico, o las dos cosas. Eduardo Sánchez co-dirigió The Blair Witch Project, iniciando la moda de las películas de "found footage". Y ahora, quince años después, regresa al género... pero se limita a copiar lo que hacen hoy sus imitadores. Y lo peor es que el resultado ni siquiera fue tan bueno.
Para empezar, Exists usa como personajes a los mismos estereotipos del moderno cine de terror: jóvenes estúpidos y arrogantes ("bros") que no despiertan la menor simpatía o interés. La técnica del "video casero" funciona durante un rato, pero cuando comienza la violencia y las muertes, no parece haber excusa para seguir grabando; y además la edición hace trampa en muchas ocasiones, rompiendo la ilusión pseudo-documental y revelando las inconsistencias de un libreto que quizás requería una técnica de filmación más tradicional.
Por lo demás, Exists es exactamente como esperamos: mucho relleno, discusiones innecesarias, y tomas nocturnas con los (malos) actores improvisando insulsos diálogos: "¿Qué fue eso?", "¡Algo se está moviendo!". Y cuando llega el terror, tenemos las obligatorias corretizas por el bosque con tomas frenéticas y confusas que a estas alturas no provocan suspenso ni sugieren realismo, sino simplemente denuncian la pereza y falta de imaginación de los cineastas.
Algunos sitios en Internet criticaron la cinta Willow Creek por copiar a Exists (Willow Creek se estrenó comercialmente primero, pero Exists se produjo antes). Sin embargo lo único que tienen en común es el tema general de Sasquatch y la técnica de cámara en mano. Fuera de eso, Willow Creek tiene mejor dirección, auténtico suspenso, y personajes agradables, que podemos acompañar durante noventa minutos sin que parezca una intolerable penitencia. También hay otra diferencia importante (Semi-SPOILER): Willow Creek nunca nos muestra a las criaturas, mientras que Exists no pierde oportunidad de lucirlas... y aunque el maquillaje es bueno, su comportamiento no me pareció muy convincente.
Basta de comparaciones. Por derecho propio Exists es una mediocre pero pasable cinta de terror (admito que mejora un poco al final, aunque no lo suficiente para elevar mi entusiasmo); sin embargo resulta una decepción cuando incluimos a Eduardo Sánchez en la ecuación; el co-director de muy celebrada The Blair Witch Project (y director de la excelente Lovely Molly) crea expectativas que Exists es incapaz de cumplir, y parece una estrategia desesperada por revivir los éxitos del pasado cometiendo los errores del presente. Espero sinceramente que encuentre un mejor libreto para su siguiente proyecto, pues de otro modo podría caer en un ciclo destructivo de "creature features" para el canal SyFy. Eso sería más terrorífico que un sasquatch enfurecido (no, probablemente el sasquatch sería peor; afortunadamente no existen... ¿o sí?)
Calificación: 7

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Tuesday, November 18, 2014

Obvious Child



Síntomas: Donna Stern (Jenny Slate) atraviesa un momento difícil en su vida: su incipiente carrera como comediante no parece avanzar; acaba de perder su trabajo "real" en una de las últimas librerías independientes de Nueva York; su novio la abandonó por su ex-mejor amiga; y, para colmo, Donna acaba de descubrir que está embarazada. Su reacción inmediata es solicitar un aborto en la clínica local, pero por razones médicas debe esperar dos semanas, durante las cuales tendrá oportunidad de decidir si quiere continuar con su disipada existencia, o si lo que necesita es un poco de responsabilidad para enfocar su vida.

Diagnóstico: Recuerdo que odié a Jenny Slate cuando se integró al elenco de Saturday Night Live en el 2009. Bueno, no la "odié" realmente, pero me desagradó su estilo y actitud, así que ni cuenta me di cuando abandonó el programa un año después (algunos dicen que Lorne Michaels nunca la perdonó por decir accidentalmente "fuck" durante su primer sketch). Sin embargo, durante los siguientes años mi opinión sobre esta comediante cambió diametralmente, tras haberla visto florecer en papeles secundarios/actriz invitada en series televisivas como Married y Parks and Recreation, donde frecuentemente robó sus escenas y me dejó con ganas de verla como estelar en algún proyecto que supiera aprovechar su talento. Y, bueno, finalmente llegó ese proyecto en la forma de Obvious Child, la mejor comedia romántica que he visto sobre el aborto (quizás sea la única en esa categoría, pero eso no demerita sus aciertos).
Parecería difícil y hasta de mal gusto encontrar humor en este tema, pero el notable libreto de la directora Gillian Robespierre toma en serio la premisa y no la trivializa en aras del humor; por el contrario, la comedia fluye naturalmente a partir de las contradictorias emociones que genera la inesperada situación de Donna, quien decide analizarlas públicamente en rutinas de "stand up" que se sienten más como catárticas terapias de grupo que como simples chistes desechables.
Apoyando el brillante desempeño de Slate tenemos a Gaby Hoffman en el obligatorio papel de "mejor amiga", siempre lista con el comentario mordaz o consejo oportuno que requiere la escena para trascender su simple receta humorística (y, claro, Hoffman es la persona ideal para declamar diatribas feministas sin convertirlas en un barato cliché político). También las acompañan algunos veteranos como David Cross y Richard Kind, pero la cinta descansa sobre los hombros de Jenny Slate, y me complace decir que superó mis expectativas, no solo en el aspecto humorístico sino también en el dramático, que en este caso pesa tanto como la comedia.
Quizás la televisión en vivo no era el fuerte de esta actriz, pero bueno... no todas pueden ser Kristen Wiig; afortunadamente Obvious Child demuestra que Jenny Slate tiene talento de sobra para abordar otros géneros, y solo queda recomendar esta incisiva comedia (quizás sería más exacto llamarla "melodrama"), con la advertencia de que su delicado tema no será para todos los gustos, lo cual es perfectamente valido... aunque eso no hace la película menos simpática o relevante. Confío en que encontrará a su audiencia, y que sabrán aceptarla como sólido entretenimiento libre de propaganda y repleto de sinceras emociones. Afortunadamente el aborto no es un tema que invita a la controversia. Las groserías en televisión, por otro lado...
Calificación: 9

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Monday, November 17, 2014

The ABCs of Death 2


Síntomas: Otras veintiséis historias cortas (una por cada letra del alfabeto) de muy diversos directores, con el tema común de la muerte: a veces trágica, a veces cómica, frecuentemente sangrienta... pero siempre inevitable.

Diagnóstico: La segunda entrega de esta inusual antología reúne nuevamente una ecléctica colección de cineastas, estilos y técnicas. Creo que me gustó más que la primera, pero no encontré los mismos extremos de grotesca subversión o, para el caso, los mismos abismos de pereza o mediocridad. En otras palabras, The ABCs of Death 2 me pareció mejor en general pero más blanda en sus detalles, lo cual no es del todo malo.
Tomaría demasiado espacio recontar cada uno de los veintiséis cortometrajes, cuya duración de cinco minutos o menos resulta en una película de dos horas que nunca se siente cansada ni lenta por la gran variedad de alternativas y enfoques. Además, si algún segmento no nos está gustando, sabemos que en un par de minutos terminará y será reemplazado por otro, quizás con mejor suerte. Ojalá pudiéramos decir eso de Transformers.
Entonces, me limitaré a mencionar las "letras" que más me gustaron, en orden alfabético.
"B is for Badger", de Julian Barrat: Una acertada sátira de los reportajes que pretenden reflejar la realidad, aunque sea manipulándola a su gusto y conveniencia.
"D is for Deloused", de Robert Morgan: Delirante imaginación y visuales hermosos/repulsivos en este corto animado imposible de describir, excepto como una febril pesadilla surrealista... y al mismo tiempo perfectamente lógica.
"L is for Legacy", de Lancelot Imasuen: la trama de venganza tribal no es muy novedosa, pero representa un nicho cultural que nunca hacia visto en una película de terror (al menos tomado en serio).
"N is for Nexus", de Larry Fessenden: Excelente ejemplo de un cineasta establecido que aprovecha el formato corto para experimentar con formas y estilos que nunca había empleado en su filmografía.
"O is for Ochlocracy", de Hajime Ohata: Ingenioso corto japonés que ignora el típico gore para sorprendernos con una fresca interpretación de la invasión zombie; a estas alturas no creía posible encontrar una nueva faceta de ese rancio monstruo, pero parece que aún existen aspectos inexplorados.
"T is for Torture Porn", de Jen y Sylvia Soska: Exactamente lo que describe el título, pero no como acostumbramos entenderlo.
"U is for Utopia", de Vincenzo Natali: Mordaz sátira sobre la obsesión por la perfección física; me sentí identificado con el trágico protagonista.
"W is for Wish", de Steve Kostanski: Alucinante despliegue de violencia y encanto retro, tal como acostumbra el colectivo canadiense Astron-6. Me gustaría ver este corto expandido a largometraje formal.
"Z is for Zygote", de Chris Nash: Lo mejor al final; increíblemente grotesco, perturbador y sangriento, pero sin perder una firme base emocional. Es mejor no describirlo.
Hay muchos otros segmentos buenos o al menos entretenidos, y afortunadamente muy pocas decepciones (incluso los "malos" no son realmente malos, sino un poco flojos o previsibles). Dentro del marco del terror contemporáneo creo que me gusta más la serie V/H/S por su innovador lenguaje visual, pero sin duda hay lugar para ambas franquicias, y me gustaría mucho ver una tercera entrega de The ABCs of Death, siempre y cuando mantenga el mismo dinamismo, variedad y, sobre todo, el enfoque global que incrementa el potencial de descubrir al siguiente "amo del terror". O simplemente a nuevos cineastas talentosos que no han tenido oportunidad de lucir su talento en la comunidad mundial.
Calificación: 8.5

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