Saturday, January 13, 2018

Terror en la Oscuridad (Inside)



Síntomas: La joven Sarah Clark (Rachel Nichols) se ve insistentemente acosada en su hogar por una agresiva mujer (Laura Harring) empeñada en quitarle a su hijo... el cual Sarah aún lleva en su vientre.

Diagnóstico: Algunos lectores reconocerán esa sinopsis con buena razón: Terror en la Oscuridad es el remake de la brutal cinta francesa A l'interieur, la cual se volvió famosa hace diez años por su virtuoso manejo del suspenso y su copioso uso de sangre para contar una historia tremendamente cruda e impactante. Sin embargo en esta ocasión no puedo culpar a Hollywood por su falta de imaginación, ya que Terror en la Oscuridad es una producción española, realizada en inglés para incrementar su potencial comercial en el resto del mundo.
Suena como una pésima idea, y hasta cierto punto así fue. Sin embargo, examinando Terror en la Oscuridad estrictamente por sus propios méritos, no resultó tan mala como esperaba. Sin duda es un refrito innecesario, y definitivamente recomendaría buscar la muy superior cinta francesa original; pero para pasar un rato de genérica tensión con un poco de sangre y decentes actuaciones, Terror en la Oscuridad cumple su mediocre objetivo. Más o menos la ubicaría al mismo nivel de Martyrs, aquel reciente remake de otro clásico francés.
Entonces, olvidando por un momento la existencia de A l'interieur y evitando más comparaciones, diré que Terror en la Oscuridad funciona gracias a sus dos actrices principales. Rachel Nichols tiene amplia experiencia como "mujer aterrada" (en cintas como P2 y el remake de The Amytiville Horror), y de nuevo aprovecha su capacidad para mostrar simultáneamente vulnerabilidad y considerable fuerza interna. Las malas decisiones del personaje son por culpa del libreto (adaptado por Jaume Balagueró y Manu Díez, también veteranos del horror), y no por el sólido desempeño de esta actriz. Y, en el papel antagónico, Laura Harring transmite adecuada manía e inflexible convicción en su sangrienta cruzada, evitando así convertirse en la burda caricatura de cualquier típica "mujer psicótica" que mata sin escrúpulo a todos los que se atraviesan en su camino (entre ellos: el clásico perro-víctima que muere primero para demostrar que las cosas van en serio... ese fue el nivel de "innovación" que introdujeron los productores para distinguir este remake de la brillante original)(Perdón, no más comparaciones).
También me gustó la cinematografía de Josu Inchaustegui y el diseño de Dídac Bono (¿o es mi excusa para escribir esos inusuales nombres españoles?), quienes realmente nos convencen de que la historia se desarrolla en Chicago, en vez de algún suburbio de Barcelona (o donde la hayan filmado... no estoy seguro de la locación exacta). En otras palabras, mis respetos por evitar el temido "Síndrome Filmax".
Todo eso está muy bien, pero no estoy escribiendo una tesis de arquitectura, sino la "crítica" (ja, ja) de una película de terror. ¿Cómo queda Terror en la Oscuridad en ese aspecto? Meh. No muy bien, pero tampoco fue terrible. La lucha física y mental entre Sara y la Mujer logra escalar con adecuada intensidad y bastante sangre, gracias a la intrusión de muchos personajes secundarios que se involucran accidentalmente en la cruenta pelea doméstica. Sarah generalmente se comporta como una persona racional (con marcadas excepciones), y la Mujer mantiene sus ataques consistentes con la realidad durante la mayor parte del tiempo, salvo al final, cuando incursiona en terreno de "asesino invencible" estilo Jason Voorhees.
A decir verdad, tuve dos razones para ver Terror en la Oscuridad: me gusta Rachel Nichols (obviamente), y sentí curiosidad sobre el nivel de sangre que alcanzaría este remake (Perdón, Parte 2: Regresamos a las Comparaciones). El resultado fue, desde luego, inferior en todos los aspectos a A l'interieur, con menos sangre, cambios inútiles, y un final distinto que quizás representará la mayor ofensa para fans de la original. Por otro lado, he visto peores remakes y, para el caso, peores películas de terror, así que Terror en la Oscuridad merece la más floja recomendación por sus escasas virtudes intrínsecas, así como por su audacia de intentar "reemplazar" una de las más controversiales películas de este siglo. A fin de cuentas, creo que admiro más el valor de este remake que sus resultados prácticos.
Calificación: 6

IMDb

Friday, January 12, 2018

La Forma del Agua (The Shape of Water)



Síntomas: Mientras realiza labores de limpieza en un laboratorio secreto, Elisa Esposito (Sally Hawkins) descubre una extraña criatura acuática con la que desarrolla una inesperada conexión.

Diagnóstico: Creo que La Forma del Agua es mi película favorita de Guillermo del Toro... lo cual no es decir mucho pues, aunque reconozco la enorme creatividad y desbordante imaginación de este cineasta, sus historias rara vez me han dejado satisfecho en el nivel narrativo. Creo que Del Toro es un excepcional artista visual, pero tiende a descuidar el balance de sus películas, con elementos pre-fabricados que no siempre encajan en su exuberante visión (Pacific Rim fue un buen ejemplo de ello... espectaculares imágenes alrededor de caracteres pobremente desarrollados).
Sin embargo, La Forma del Agua encontró la pieza perfecta para completar el rompecabezas: Sally Hawkins. La presencia de esta actriz amplifica las emociones de la película al mismo tiempo que las mantiene sinceras y accesibles, permitiendo que Del Toro enfoque su atención en el ambicioso "world building" (apoyado por el espectacular diseño de producción de Paul D. Austerberry), y nos traslade a un fascinante universo que resuena por igual en la mente y en el corazón.
El libreto de La Forma del Agua no innova en su estructura, pero sí en su ejecución, combinando ingredientes de múltiples géneros para enriquecer un cálido romance mezclado con un thriller de espionaje, envuelto en una "heist movie" repleta de suspenso. La mezcla suena caótica, pero la elegante dirección de Del Toro mantiene las cosas claras y concisas... con excepción de un par de digresiones fantásticas (por ejemplo, el número musical) que sin duda complementan los temas de la cinta, aunque no sé si fueron absolutamente necesarias. Como sea, siempre preferiré una película que se arriesga a llegar lejos, en vez de permanecer en terreno seguro y convencional.
Hablando de lo cual, Sally Hawkins ofrece una de las más emotivas actuaciones que he visto en meses recientes, y es doblemente impresionante cuando descubrimos que su personaje es mudo. Su trabajo no solo consiste en transmitir las más íntimas emociones de Elisa, sino en definir a los demás personajes, cuyas reacciones y carácter se filtran inevitablemente por la percepción de esta singular protagonista.
Entre ellos: Octavia Spencer como amiga y confidente de Elisa, además de fungir como "voz de la razón" cuando las cosas se complican. El gran Michael Shannon interpreta al Agente Strickland, responsable por esas "complicaciones" que no solo señalan la corrupción del poder, sino los contradictorios valores de la Guerra Fría (la cinta se desarrolla a principios de los años sesentas, cuando el miedo al comunismo justificaba toda clase de atrocidades para proteger el "American Dream"). Richard Jenkins es el vecino de Elisa, con sus propios problemas e inseguridades; y Michael Stuhlbarg interpreta al Dr. Hoffstetler, atrapado entre su fascinación por la criatura marina y su deber patriótico. Lo cual nos lleva al genial Doug Jones en el papel del Anfibio. Como siempre, el talento histriónico de Jones trasciende los notables efectos prácticos (de Legacy Effects) y digitales (del estudio Mr. X) que dan vida al "monstruo"... y, como se trata de una película de Guillermo del Toro, sabemos que el "monstruo" no será necesariamente el villano de la película. La actuación de Jones es tan elocuente como la de Sally Hawkins... dos criaturas mudas, pero tremendamente expresivas que reconocen sus similitudes internas a pesar de sus diferencias externas. Resultado: romance seguro. ¿Pero, será seguro este romance?
Mis únicas quejas sobre La Forma del Agua incluirían algunos atajos que toma el libreto para facilitar el flujo de la trama (como la ridículamente floja seguridad en un laboratorio ultra-secreto), además de algunos detalles al final que no sé si debería interpretar como metáforas o como "deus ex machina" para resolver una situación imposible. Pero no hay que preocuparse... como en los mejores cuentos de hadas, lo importante en La Forma del Agua no es el destino final, sino compartir la magia que experimentaron los personajes durante el recorrido, y aprender las lecciones que imparten. Por ejemplo: el verde azulado es el color del futuro.
Calificación: 9

IMDb

Wednesday, January 10, 2018

Day of the Dead: Bloodlines



Síntomas: Cinco años después del apocalipsis zombie que prácticamente extinguió la civilización, la base militar High Rock sirve como refugio para los escasos sobrevivientes humanos, y como laboratorio donde la Dra. Zoe Parker (Sophie Skelton) busca una vacuna contra el contagio. Sin embargo, sus continuos conflictos con el estricto Teniente Salazar (Jeff Gum) podrían ser tan peligrosos como las criaturas que acechan en el perímetro de la base.

Diagnóstico: Creo que Day of the Dead (1985) es mi película favorita de la venerable saga dirigida por George A. Romero, debido a su tensa atmósfera, absolutamente grotescos efectos especiales (cortesía del maestro Tom Savini), y el brillante ensamble de actores que dio elocuente voz al insistente mensaje de Romero: ¿quién será el auténtico monstruo cuando llegue el fin del mundo?
A pesar de tener más de treinta años, Day of the Dead sigue siendo una obra relevante y muy entretenida, con un fascinante contraste entre su tono fatalista y un sutil optimismo sobre la inherente bondad del espíritu humano.
Entonces, la nueva película Day of the Dead: Bloodline puede verse de dos maneras: como re-make "oficial" de la ilustre original (aparentemente la versión del 2008 ya no cuenta), o como una genérica película de zombies de bajo presupuesto que sigue el modesto estándar del cine directo a video.
En el primer caso (no recomendado), Day of the Dead: Bloodline es un rotundo fracaso artístico que ni siquiera se aproxima a la visión de George A. Romero, pues a pesar de copiar el argumento general y muchas escenas específicas, casi siempre toma malas decisiones narrativas, disminuyendo la fuerza del libreto y saboteando el potencial de un elenco adecuado, aunque demasiado ligero para la gravedad que el director Héctor Hernández Vicens aspira alcanzar. En otras palabras, tenemos otra repetición del "apocalipsis zombie" (en la cinta les llaman "rotters", seguramente para sentir que añadieron algo nuevo al universo de Romero) que se desarrolla como una puesta en escena infantil, con actores jugando a ser soldados ("Go, go, go!", "Move, move, move!"), y "científicos" carentes de sentido común... aunque, eso sí, con buenos cuerpos para lucir mientras huyen de las hambrientas criaturas. Un ejemplo de mala decisión narrativa: el memorable zombie "Bub" de la original Day of the Dead (interpretado en aquel entonces por Howard Sherman) tiene un equivalente en Day of the Dead: Bloodline (ahora llamado "Max", e interpretado por Jonathon Schaech), pero en vez de representar la "evolución" de los zombies (perdón, "rotters"), es simplemente un previsible "mcguffin" con una cuenta pendiente con uno de los personajes, porque ya sabemos que salvar la raza humana no sirve de nada, a menos que exista una razón personal como motivación.
En el segundo caso (más recomendable), podríamos ver Day of the Dead: Bloodline como una genérica película de zombies, ignorando su conexión con el distinguido legado de Romero. Si adoptamos esa actitud, la cinta resulta marginalmente entretenida, con adecuada dirección, abundante sangre, y horribles agujeros lógicos que no impiden disfrutar los "headshots" y competentes efectos prácticos utilizados en desmembramientos, destripamientos, y general "gore" derramado por los "rotters". Además, si somos indulgentes, podremos apreciar el blando drama generado por la inclusión de niños y familias entre los sobrevivientes, haciendo ligeramente más impactantes algunas muertes porque no se trata solo de soldados y científicos, sino de ciudadanos normales tratando de forjar una nueva vida en circunstancias catastróficas.
La selección de una u otra perspectiva para ver Day of the Dead: Bloodline será fácil para quien no conozca la versión original, lo cual no tiene nada de malo. Pero como fan de George A. Romero y su obra, me costó trabajo aceptar la validez de este "re-make", a pesar de que no fue demasiado malo. Entonces, probablemente no la incluiría en la reciente racha de buenas películas de zombies (como It Stains the Sands Red, I Am a Hero y The Girl With All the Gifts), pero aún así Day of the Dead: Bloodline merece una recomendación por sus propios méritos como B-Movie de horror que cumplió sus elementales metas, sin aspirar a reemplazar uno de los hitos del género. De hecho, sería un buen complemento de la "otra" Day of the Dead del 2008, una vez que aceptamos sus limitaciones y separación de la obra de Romero. Dos de tantas cintas de zombies que divierten un rato, y nada más.
Calificación: 7.5

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Tuesday, January 9, 2018

The Light of the Moon



Síntomas: Una noche, saliendo de un bar, Bonnie González (Stephanie Beatriz) es violada por un desconocido, lo cual cambiará no solo su vida, sino su perspectiva del mundo entero.

Diagnóstico: Sería más fácil escribir sobre The Light of the Moon si fuera una típica película de venganza femenina, como la clásica de explotación I Spit on Your Grave; o si fuera un solemne "procedural" legal como The Accused; o incluso un perverso thriller psicológico como Elle. Sin embargo la realidad de The Light of the Moon es mucho más complicada, aunque podría resumirse como un potente (pero accesible) drama que examina con brutal claridad los efectos físicos y psicológicos de una violación en una mujer normal en la ciudad de Nueva York.
Sobra decir que la película es al mismo tiempo deprimente, hipnótica e inspiradora. La actuación de Stephanie Beatriz (la principal razón por la que vi esta película, ya que me gusta su trabajo en el sitcom Brooklyn Nine Nine) me pareció extraordinaria, alejándose de cualquier cliché que hayamos visto en películas similares, para encontrar la más cruda honestidad en sus reacciones, a veces racionales, y a veces impredecibles... pero siempre realistas e intensamente personales. Y, bajo la sobria dirección de Jessica Thompson (quien también escribió el libreto), el comportamiento de Bonnie nunca parece una exageración dramática, sino una consecuencia de su personalidad y fuerza interna... así como de las inseguridades que la violación plantó irrevocablemente en su mente.
En otras palabras: The Light of the Moon no pretende ofrecer respuestas fáciles ni convertirse en un manual en doce pasos para superar los efectos del ataque sexual. Por el contrario, creo que su mensaje incluye la validación de todo tipo de reacciones, buenas y malas (como quieran interpretarlas), pues cada persona es distinta, y el trauma puede manifestarse en diferentes (y a veces sorpresivas) maneras según el temperamento individual.
Claro, el sistema legal y médico (al menos en los Estados Unidos) ha establecido procedimientos prácticos y específicos para ayudar a las víctimas; desafortunadamente estos métodos casi siempre implican humillación adicional, obligando a la víctima a describir los detalles más perturbadores de la experiencia, y confrontar las sutiles acusaciones de profesionales que supuestamente intentan ayudarla ("¿Cuántas copas tomaste esa noche?"). Por buenas que sean sus intenciones, casi nadie puede evitar la tendencia de "culpar a la víctima". Todo lo cual, desde luego, solo empeora la crisis psicológica de Bonnie, afectando su noviazgo con Matt (Michael Stahl-David), su trabajo, y la ya de por sí tensa relación con su familia hispana.
Mi única queja (si puede llamársele así) es que la naturaleza "indie" de The Light of the Moon implica una manufactura poco pulida, empezando por la incierta edición de ciertas escenas (sobre todo al principio) que se prolongan más de lo necesario y corren el riesgo de diluir la intensidad emocional. Y el final, demasiado abrupto, ciertamente refleja uno de los temas antes mencionados: no hay soluciones simples para la situación de Bonnie; sin embargo (en mi humilde opinión) hizo falta un cierre más elocuente para reforzar la intención general de la película.
Afortunadamente son quejas menores que de ninguna manera empañan los notables logros de The Light of the Moon. A diferencia de otras películas sobre violencia sexual, esta cinta no explota la situación para hacernos llorar, ni apela al morbo del público; simplemente explora algunas verdades que nunca se habían mostrado en la pantalla (hasta donde sé). Y eso basta para convertirla en una obra importante y muy recomendable, que abrirá los ojos de algunos, y quizás transformará la percepción de las víctimas de este crimen. A fin de cuentas, mi esperanza es que The Light of the Moon ayudará en algo a alguien, en algún lado.
Calificación: 9

IMDb

Monday, January 8, 2018

The Doll



Síntomas: Para que le den celos a su ex-novia Shannon (Isabella Racco), el joven Andy (Anthony Del Negro) contrata una exótica "escort" llamada Natasha (Valeria Lukyanova) durante una semana. Pero cuando llega la chica, es obvio que hay algo anormal en su comportamiento.

Diagnóstico: No hay excusas: The Doll es una pésima película. Sin embargo, no puedo negar que ejerce una extraña atracción con su pesadillesca atmósfera, difusa narrativa, y negro sentido del humor. O al menos así interpreté la profunda estupidez de los personajes y sus atroces actuaciones, que no consiguen un solo momento genuino en situaciones tan absurdas que se acercan al surrealismo. Cuando el mejor actor de la película es Ron Jeremy, estamos en graves problemas.
Aún así, hay algo fascinante en la inversión de roles de esta cinta "slasher", donde tenemos a una enigmática mujer cometiendo asesinatos a diestra y siniestra, motivada por... algo que no revelaré, aunque resulta bastante obvio desde el principio, cuando presenciamos su... origen. La directora/escritora/productora Susannah O'Brien (PhD) cambia la típica máscara del asesino por el inescrutable rostro de Natasha (Valeria Lukyanova), cuya plástica perfección oculta mortales intenciones. Digamos que también es una máscara, pero en vez de disfrazar su identidad, oculta su torcida psicología, lo cual le permite acercarse a sus víctimas porque, desde luego, ¿quién tendría miedo de una esbelta y etérea belleza con grandes ojos azules, escultural cuerpo y larga cabellera rubia que fluye... como un río... de oro... ?
Perdón. ¿En qué estaba? Ah, sí. El cambio de papeles en The Doll es el único elemento medianamente original, pero bastó para mantener mi interés durante sus escasos ochenta minutos, pues ni siquiera las muertes son suficientemente brutales o sangrientas para distraernos de sus problemas narrativos. Solo al final se vierte suficiente "gore" y vísceras para compensar un poco la insipidez del resto de la cinta. Y, como podemos suponer, en vez de "chica final" tenemos un "chico final" que intenta escapar con vida. Pero entonces las cosas se complican con la adición de elementos sobrenaturales que rompen el clásico esquema "slasher", conduciendo a un final ambiguo que no resuelve el misterio ni parece tener sentido alguno. En fin... al menos puedo decir que The Doll encontró un ángulo fresco e inusual (¿irracional?) para adornar su nebuloso argumento.
Como dije, los actores son terribles, pero con un poco de imaginación podemos tomarlos como parte del humor de la cinta. Basta con ver la escena donde Andy intenta "llorar" cuando lo abandona su novia... o cuando un personaje trata de defenderse con un golpe por la espalda. Son momentos tan patéticos que seguramente se planearon como sátira del auténtico cine "slasher", parodiando su eterna falta de lógica y realismo. "Lógica" y "Realismo"... The Doll no se preocupa por esos detalles; simplemente quiere matar gente con un tenue subtexto feminista, iniciar vagas reflexiones sobre obtusas metáforas sexuales... y darle trabajo legítimo a Ron Jeremy. O quizás estoy sobre-analizando, y The Doll solo fue una película muy mala que de algún modo me convenció de tener nobles intenciones, así como un astuto plan subversivo escondido detrás de su caos e ineptitud. Como sea, The Doll logró entretenerme, y me hizo cuestionar si todas aquellas cintas sobre "mujeres psicóticas" de los noventas podrían clasificarse como un sub-sub-género del cine slasher. Interesante discusión para otro día... cuando esté menos hipnotizado por esos ojos azules y vacíos.
Calificación: 6

IMDb

Saturday, January 6, 2018

Más Fuerte que el Destino (Stronger)



Síntomas: Jeff Bauman (Jake Gyllenhaal) sufre severas heridas durante los ataques terroristas del Maratón de Boston y, con ayuda de su familia y su ex-novia Erin (Tatiana Maslany), inicia el lento camino a la recuperación física y mental.

Diagnóstico: De ninguna manera negaría la importancia de una película como Más Fuerte que el Destino, cuya intención es crear conciencia sobre los efectos de la violencia después del impacto inicial, cuando los medios ya dejaron de reportar la noticia, pero las consecuencias reales persisten para muchas personas durante el resto de sus vidas. Para ello, el director David Gordon Green (Our Brand is Crisis) se enfocó en el caso específico de Jeffrey Bauman, un individuo normal cuya existencia (y la de su familia completa) se vio abruptamente transformada después de las explosiones en el Maratón de Boston del año 2013. Hace algunos meses vimos la cinta Patriots Day, dedicada a la búsqueda de los terroristas y la investigación de sus métodos y motivos; y ahora, Más Fuerte que el Destino nos muestra la cara oculta de la tragedia... una de tantas historias anónimas que empezaron cuando estallaron aquellas bombas.
Habiendo dicho eso... la verdad es que Más Fuerte que el Destino no me pareció una película muy interesante, ni particularmente recomendable. Admiro su punto de vista, pero como experiencia cinematográfica fue demasiado lenta y poco satisfactoria. De hecho, a pesar de sus excelentes valores de producción, sólida dirección y sobresalientes actuaciones, siento que un documental sobre las víctimas (tal vez más de una, para ofrecer una visión más diversa de los retos que enfrentaron) hubiera funcionado mejor, capturando los testimonios de las familias reales, en vez de las versiones "hollywoodificadas" que nos presenta esta cinta.
Espero que no suene insensible esta opinión; como dije, Más Fuerte que el Destino es una valiosa celebración del espíritu humano; simplemente le faltó ese "algo" que la hubiera convertido también en una película memorable.
Entre sus considerables aciertos pondría en primer lugar las actuaciones de Jake Gyllenhaal y Tatiana Maslany (una de mis actrices favoritas), enfrentando escenas difíciles y desgarradoras con suficiente disciplina para evitar el morbo o la cursilería. Sus reacciones son perfectamente creíbles, sobre todo cuando se ven abrumados por la combinación de un turbulento romance y la excesiva atención de los medios de comunicación, que adoptaron a Jeff Bauman como representación viviente de la frase "Boston Fuerte", con la cual la ciudad entera (quizás el país) encontró inspiración para superar el dolor causado por el ataque.
El libreto de John Pollono (basado en el libro "Stronger", de Bret Witter y Jeff Bauman) también evita a toda costa el sentimentalismo, presentándonos a la familia Bauman como auténticos "southies", con todo lo que ello implica: a veces vulgares, frecuentemente agresivos y con propensión al alcoholismo (por no mencionar su irritante acento). Rara vez se comportan con propiedad, y viven obsesionados con sus Red Sox y sus Bruins (aparentemente en Boston es válido faltar al trabajo para ver un importante partido de béisbol)... pero ninguna de esas disfunciones debilita los fuertes lazos familiares que los unen. Fue una valiente decisión conservar las estridentes personalidades de los personajes, en vez de "limpiarlos" y beatificarlos para hacer la película más comercial.
Y, finalmente, una mención especial a los estudios Autonomous F/X, Mikros Image y Digital District por combinar magistralmente técnicas digitales y tradicionales para crear las mutilaciones físicas que sufrió Jeff Bauman; se ven tan reales que perturban... lo cual fue exactamente su propósito, como corresponde a una obra que busca la cruda verdad personal detrás de la difusa catástrofe pública. Más Fuerte que el Destino es un sincero y emotivo homenaje a las víctimas y sus familias. Pero como película se quedó corta de sus elevadas metas. En mi humilde opinión.
Calificación: 7

IMDb

Friday, January 5, 2018

La Noche del Demonio: La Última Llave (Insidious: The Last Key)



Síntomas: La médium Elise Rainier (Lin Shaye) regresa a la casa de su infancia, donde descubrió por primera vez sus poderes psíquicos... y el peligro que representan para ella y sus seres queridos.

Diagnóstico: El personaje de Elise Rainier fue uno de los mejores elementos de Insidious y sus dos secuelas (Chapter 2 y Chapter 3). Por eso me dio gusto enterarme de que la cuarta parte, La Noche del Demonio: La Última Llave, estaría dedicada a ese personaje... aunque fuera parcialmente una precuela, porque al parecer necesitamos conocer el origen de todo, y ya no es permitido conservar el misterio de nada.
Sin embargo, ese es el menor de los problemas de La Noche del Demonio: La Última Llave. A falta de ideas frescas, el guionista Leigh Whannell regurgita arbitrariamente los "grandes éxitos" de la franquicia, saturando esta cuarta película con escenas "tenebrosas" que nunca logran formar una historia lógica y coherente.
La trama comienza en 1953, cuando la pequeña Elise (Ava Kolker) empieza a manifestar sus dones extrasensoriales. Esto perturba profundamente a su padre, quien castiga a la niña cada vez que percibe fantasmas en su casa (aparentemente tienen muchos espíritus inquietos porque viven junto a una prisión donde regularmente se ejecutan criminales). Entonces saltamos al presente, cuando Elise (Lin Shaye) y sus ayudantes Tucker y Specs (Angus Sampson y el guionista Leigh Whannell, respectivamente) reciben la llamada de un hombre atormentado por inexplicables fenómenos en su casa... que resulta ser la misma casa donde creció Elise. Y así, entre "flashbacks" y recorridos nocturnos por la decrépita casona, nos vamos enterando de la posible conexión entre Elise y la entidad que está causando problemas.
O al menos esa sería la situación ideal. Desafortunadamente el libreto sigue múltiples tangentes que diluyen el argumento principal, y añade eventos innecesarios para introducir tantos sobresaltos como sea posible (con su inevitable acento musical)... pero nunca consigue evocar el temor o reverencia que debería inspirar el "origen" de la médium Elise. Entre más intentan asustarnos, menos impacto tiene la narrativa, hasta degenerar en un desfile de "¡Boos!" sin sentido ni relevancia emocional. Aunque, desde luego, el director Adam Robitel intenta unificar todas esas sub-tramas durante un tercer acto ridículamente melodramático que no responde nuestras dudas, ni conduce a un final satisfactorio.
Por el lado positivo, La Noche del Demonio: La Última Llave incluye algunos ingeniosos conceptos que merecían un mejor desarrollo, como los "poderes" del villano principal (los cuales me recordaron el comic "Locke & Key", de Joe Hill y Gabriel Rodríguez); y obviamente Lin Shaye se muestra tan creíble y sincera como siempre, aunque el libreto no ofrezca material a la altura de su talento.
El elenco secundario pasa sin pena ni gloria, con excepción del inepto "comic relief" de los "nerds cazafantasmas". Sin duda el humor puede ser complemento perfecto de una buena película de terror (como demostraron Shaun of the Dead, The Return of the Living Dead y Tucker & Dale Vs. Evil, por mencionar unas cuantas), pero en el caso de Angus Sampson y Leigh Whannell, terminan irritando en vez de divertir. Y, para colmo, son básicamente irrelevantes para la trama de La Noche del Demonio: La Última Llave.
Aún con todos estos problemas, es posible que la cinta cumpla las expectativas del público que solo busca previsibles sobresaltos y breves visitas al "Further" (el "más allá" establecido en la primera película), lo cual es perfectamente válido. Sin embargo, como continuación del legado de Insidious, esta cuarta parte decepciona por su insipidez y falta de creatividad, por no mencionar la inexistente atmósfera que distinguió a la original. Es una lástima, pues Lin Shaye merecía algo mejor para su gran momento en la pantalla. Y lo mismo aplica a Elise Rainer... ¿quién hubiera pensado que el origen de un personaje tan interesante sería tan aburrido?
Calificación: 6

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Wednesday, January 3, 2018

Battle of the Sexes



Síntomas: Furiosa por la disparidad económica entre los torneos de tenis masculinos y femeninos, la tenista Billie Jean King (Emma Stone) decide organizar su propia liga femenil en 1973, al mismo tiempo que explora ciertas realidades personales que podrían cambiar su vida.

Diagnóstico: Los directores de Little Miss Sunshine y Ruby Sparks regresan con otra historia "feel good" repleta de drama, comedia e inspiración, esta vez basada en hechos reales que ocurrieron a principios de los años setentas, aunque desafortunadamente persiste su relevancia hasta nuestros días. Otro caso de "entre más cambian las cosas, más se quedan igual".
Es mejor reconocer desde el principio la postura semi-neutral de Battle of the Sexes para no decepcionarse ante su ambigüedad temática e ideológica. Para empezar, no es una biografía de Billie Jean King, y tampoco es una "película de tenis" diseñada para satisfacer a los fans de este deporte (para eso quizás funcionará mejor Borg McEnroe, la cual no vi, aunque tengo entendido que fue bien recibida por los que saben del tema). Y tampoco es el estridente manifiesto feminista que sugiere el título, el cual hace referencia al encuentro amistoso entre Billie Jean King, estrella del tenis femenil, y Bobby Riggs, leyenda del deporte con múltiples triunfos en Wimbledon... y declarado "cerdo chauvinista" que no perdía oportunidad para proclamar la superioridad de los hombres y la inferioridad de las mujeres, lo cual justificaba (en opinión de los patrocinadores) la enorme disparidad entre los premios asignados a cada género en los principales torneos de tenis.
Tal vez la mejor manera de describir el mensaje de Battle of the Sexes es que intenta mostrarnos la diferencia entre “igualdad” y “superioridad”. Tal como lo hizo Cannibal Women in the Avocado Jungle of Death en 1989, pero esta vez con mejores actores (¡mucho mejor pagados!), y todos los recursos técnicos de Hollywood. El resultado me pareció muy interesante y entretenido, aunque no fue necesariamente lo que yo esperaba.
Parte de esa sorpresa fue el tiempo que los directores Jonathan Dayton y Valerie Faris dedican a un triángulo romántico que explora una faceta distinta de las políticas sexuales de los años setentas, cuando aún reinaba la intolerancia de décadas pasadas, a pesar de la supuesta "revolución sexual" promovida por el movimiento "hippie". Esa fase de la película me pareció muy bien manejada, con suficiente realismo emocional para asimilar los retos de los personajes, pero sin llegar a convertirse en un obstáculo del argumento principal (¿o quizás ESE fue el argumento principal, y el tenis era la trama secundaria?)
Emma Stone presenta una versión muy "Hollywood" de Billie Jean King, socialmente inepta pero adorable en su torpeza, la cual se evapora cuando compite con gran ferocidad en la cancha de tenis. Por su parte, Steve Carell realiza un excelente trabajo en el papel de Bobby Riggs, añadiendo considerable humanidad a su bufonesca imagen pública. De hecho, el libreto de Simon Beaufoy añade arteras escenas sobre la vida personal de Riggs para sembrar la duda sobre su actitud chauvinista. Esto forma parte de la ambigüedad antes mencionada... ¿realmente cree Bobby su postura anti-feminista? ¿O simplemente aprovechó la controversia para revivir sus glorias pasadas? Igualmente los directores añadieron pequeños detalles que insinúan la influencia de factores ajenos a la habilidad deportiva durante el gran encuentro entre King y Riggs. Cada quien sacará sus propias conclusiones.
El reparto secundario incluye sólidas intervenciones de Andrea Riseborough (como la estilista "oficial" del equipo), Natalie Morales (como la tenista Rosie Casals), Sarah Silverman (como manager del equipo femenino), Bill Pullman, Alan Cumming, Martha MacIsaac, Fred Armisen, Elisabeth Shue, Jesica McNamee, y muchos otros que hacen su pequeña o grande contribución para llenar Battle of the Sexes con momentos graciosos, dramáticos, o simples toques de carácter que enriquecen la película.
Entonces, Battle of the Sexes es varias cosas al mismo tiempo, pero se abstiene de tomar posturas firmes sobre la amplia gama de temas que maneja. Claro que también habrá puntos de vista opuestos, sugiriendo que la película entera es un panfleto político a favor de ciertas ideas liberales. Tampoco puedo disputar esa opinión. Pero, en lo personal, me pareció una obra inteligente y bien realizada, con excelentes actuaciones que justifican una entusiasta recomendación. Y para Valerie Faris y Jonathan Dayton, creo que representa su ingreso oficial a "las grandes ligas", después de establecer su reputación en el cine "indie". Me gusta la visión de este dueto creativo, y espero que continúen en la misma línea, sin perder ese enfoque peculiar que siempre encuentra el lado positivo del conflicto. Necesitamos más cine de ese en estos días.
Calificación: 9

IMDb

Monday, January 1, 2018

Good Time: Viviendo al Límite (Good Time)



Síntomas: Los hermanos Connie y Nick Nikas (Robert Pattinson y Benny Safdie) intentan robar un banco, y todo sale mal.

Diagnóstico: La sinopsis es tan corta porque sería imposible describir la sucesión de eventos que desata el robo bancario planeado por los hermanos Nikas, cada evento más trágico que el anterior, pero con suficientes golpes de suerte para invitarnos a pensar que, después de todo, podrían salir victoriosos de la horrible experiencia. O quizás no. De hecho, el libreto co-escrito por los directores Josh y Benny Safdie (quien también interpreta a Nick), es tan impredecible que esa cualidad termina siendo el mayor acierto y el mayor obstáculo de Good Time: Viviendo al Límite.
Por un lado, nunca sabemos qué esperar durante el pesadillesco día (y noche) del robo bancario. Connie es un oportunista desvergonzado y obviamente inteligente, pero demasiado impulsivo y hasta cierto punto ignorante de algunos riesgos inevitables en su incipiente carrera criminal. Su hermano Nick... bueno, Nick tiene algunos problemas mentales que hacen sus reacciones aún más inciertas, tanto para Connie como para el espectador.
Esta volátil combinación, junto con algunos "twists" muy bien implementados (gracias al tenso libreto co-escrito por ambos directores), hacen que Good Time: Viviendo al Límite ofrezca una sorpresa tras otra a lo largo de dos horas, apretando las tuercas del suspenso y variando entre drama y humor negro sin previo aviso. Y tampoco saben qué esperar las víctimas inocentes (y no tan inocentes) de Connie y Nick que se ven atrapadas en el turbulento "heist", incluyendo a Jennifer Jason Leigh, Taliah Webster y Barkhad Abdi (más conocido como el líder pirata en Captain Phillips).
Además, podemos añadir el fantástico estilo visual de Good Time: Viviendo al Límite, cuya cinematografía repleta de colores saturados y precisos claroscuros revelan la inesperada belleza de las locaciones más mundanas, ya sea el inmundo baño de una pizzería, o un parque de diversiones cerrado durante la noche. El director de fotografía Sean Price Williams es tan importante para la narrativa como los actores mismos, y su trabajo eleva un simple thriller criminal a niveles casi virtuosos. Y, finalmente, la música de "Oneohtrix Point Never" (Daniel Lopatin) pulsa con esos tonos electrónicos que nos trasladan al período ochentero de Tangerine Dream y Giorgio Moroder, pero con un filo contemporáneo para confirmar que no es un simple capricho "retro", sino el ideal complemento psicológico para la alucinante aventura de los hermanos Nikas.
Por el lado negativo... la historia es tan impredecible que degenera en simple caos. Eventualmente sentí cómo mi interés disminuía hacia el final de la cinta, cuando la trama se vuelve tan complicada que abandona la misión original de Connie. Claro, este desfile de violentas crisis y catástrofes personales denota la noble intención de los cineastas por evadir los clichés del thriller (lo cual merece todo mis respeto), al mismo tiempo que refleja la anarquía del mundo real... pero una cosa es romper esquemas, y otra es abandonar la estructura hasta el punto de extraviar el propósito original de la cinta. O al menos el propósito que capturó nuestra atención al principio.
De cualquier modo Good Times: Viviendo al Límite me pareció un excepcional thriller que recomendaría con plena confianza para fans de After Hours y Trainspotting, pues evoca similares emociones y un increíble nivel de suspenso con apoyo de dos excelentes actuaciones (me complace decir que Good Time: Viviendo al Límite podría ser el proyecto que rescate la carrera de Robert Pattinson, haciendo olvidar a los directores de casting su pasado vampírico). Después de todo, es conveniente tomar una dosis ocasional de caos narrativo para balancear la previsible normalidad del cine hollywoodense.
Calificación: 8.5

IMDb

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