Tuesday, November 14, 2017

Marjorie Prime



Síntomas: Tess Brody (Geena Davis) utiliza un humano virtual (también conocido como "prime") para acompañar a su madre Marjorie (Lois Smith) en su avanzada edad. Este ayudante es una proyección holográfica con la apariencia de Walter (Jon Hamm), el finado esposo de Marjorie, lo cual parece confortar a la anciana; pero al mismo tiempo provoca cierta inquietud cuando sus experiencias de vida se ven reducidas a “data points” de una inteligencia artificial.

Diagnóstico: Algunas películas bastante buenas, como Ex Machina y Morgan, exploraron las consecuencias éticas y sociales que podría acarrear la creación de personas artificiales, tan impredecibles como sus versiones orgánicas. Y ahora Marjorie Prime destila estos temas hasta su más elemental componente psicológico, proponiendo la "resurrección" digital de parientes muertos para confortar a los vivos. ¿Que pasaría si pudiéramos conversar nuevamente con familiares fallecidos? ¿Sería algo positivo para nuestro desarrollo como personas, o una nueva trampa tecnológica que robaría otro pequeño fragmento de nuestra humanidad?
El director Michael Almereyda (Nadja, Hamlet) no tiene respuestas concretas a estas preguntas, pero se divierte proponiendo alternativas que van desde lo benigno (Marjorie comparte anécdotas de su juventud con el siempre atento y cálido "Walter") hasta lo perturbador (¿es aceptable "re-educar" a los hologramas por medio de memorias falsas?)
Así, jugando con el paso del tiempo y desafiando nuestra percepción de los personajes, Almereyda nos sorprende con situaciones inesperadas donde los "primes" pueden ser útiles herramientas para mejorar la calidad de vida de una mujer enferma con sentimientos de culpa sobre ciertas decisiones en su vida; o también pueden convertirse en indiferentes cómplices de manipulación emocional, a veces con plena cooperación de la víctima. Hoy en día acumulamos obsesivamente fotografías de amigos y familiares para recordarlos en el futuro. ¿Las cuidaríamos tanto si pudieran hablar? ¿O se volverían instrumentos de tortura que nos recuerdan errores pasados?
Cómo dije: muchas preguntas y pocas respuesta. Sin embargo, Marjorie Prime sigue siendo una experiencia recomendable por su elegante presentación visual, inteligente libreto y por el trabajo de un pequeño pero apasionado elenco que debe manejar emociones complejas en circunstancias hasta el momento desconocidas... aunque podrían volverse cotidianas en el futuro, cuando alguno de los "temibles cinco" (Google, Microsoft, Apple, Amazon o Facebook) posea la tecnología para ofrecer similares servicios. De hecho, ya estamos viendo el comienzo de ese proceso con asistentes personales como Alexa, Cortana, Siri, o Google Assistant... primero fueron "apps" incorpóreas, luego cilindros de plástico... ¿cuanto falta para que tengan rostros? ¿Y serán rostros de celebridades, como en el episodio de Futurama "I Dated a Robot", o de nuestros parientes muertos, como en Marjorie Prime?
Es un concepto fascinante que la película trata con seriedad e imaginación, como debe hacer toda buena ciencia ficción. Aunque, para ser honestos, Marjorie Prime lleva la idea hasta extremos absurdos al final de la cinta, para presentarnos un escenario trágico (o cómico, según el punto de vista del espectador) que revela hasta cierto punto la imparcialidad del cineasta sobre estos temas (y de Jordan Harrison, el autor de la obra teatral en que se basa la película).
Hablando de lo cual, conviene advertir que Marjorie Prime podrá ser ciencia ficción, pero está construida a base de conversaciones, de modo que no hay violencia, robots, ni efectos especiales significativos. Después de todo, cuando estamos tratando con ideas tan provocativas, es mejor discutirlas primero, y dejar para más adelante las cintas de acción con transformers que toman la forma del abuelo de Shia LaBeouf para conquistar al mundo, o algo así. Por lo pronto, Marjorie Prime se queda en la sala de la casa, especulando sobre el humano del futuro con las emociones del presente. Aunque Max Headroom ya lo había intentado en los ochentas con sus resurrecciones en video ("Yes... It's wonderful, isn't it?")
Calificación: 8

IMDb

Monday, November 13, 2017

Jigsaw: El Juego Continúa (Jigsaw)



Síntomas: Cuando aparecen nuevas víctimas de John Kramer (Tobin Bell), el asesino conocido como "Jigsaw", la policía asume que se trata de un impostor, pues Kramer murió hace diez años. Entonces los Detectives Halloran y Hunt (Callum Keith Rennie y Clé Bennett) investigan el caso, sin saber que la respuesta al misterio está más cerca de lo que imaginan.

Diagnóstico: Aunque la saga de Saw es más recordada por sus creativas maneras de matar gente, lo que la hizo realmente memorable fue el estricto código moral de Jigsaw... un asesino cuyas horribles atrocidades tenían el propósito de "salvar" a sus víctimas, obligándolas a enfrentar errores del pasado y reconocer su culpa. Pero, claro, casi todas morían en las imaginativas trampas del genio criminal, ofreciendo al público la catarsis de la sangre combinada con la satisfacción de la redención personal para los sobrevivientes.
Desafortunadamente los productores complicaron la mitología con cada nueva secuela, hasta alcanzar un nivel de incoherencia que destruyó los mejores elementos dramáticos de la serie, la cual culminó con la sangrienta pero monótona Saw 3D en el año 2010. Y ahora, después de un reposo de seis Halloweens, los Hermanos Spierig recibieron la consigna de reiniciar la franquicia con Jigsaw, reciclando algunas antiguas ideas y sembrando la (hipotética) semilla de una nueva historia.
El resultado, sin embargo, no se siente muy distinto de las demás secuelas: un grupo de aterrados individuos enfrentan nuevas trampas, cuya supuesta "solución" requiere alguna forma de expiación; mientras tanto, la policía busca al culpable y sigue incontables pistas falsas hasta aceptar lo obvio: el asesino siempre se encuentra un paso adelante de ellos.
Más de lo mismo, con personajes genéricos que no inspiran gran simpatía; aunque, por el lado positivo, las muertes son bastante sangrientas, y los quince minutos finales casi rescatan la película entera, gracias a su absurda pero entretenida explicación del gran misterio, el cual cumple parcialmente su propósito de establecer un nuevo comienzo que honra el recuerdo de John Kramer (a menos que realmente esté vivo), y continúa su cruzada moral.
No sé si ese sólido final basta para justificar la existencia de Jigsaw. Tomando en cuenta todo lo que ocurrió en las siete películas anteriores, Jigsaw no parece "reboot" ni "reimaginación" ni cosa similar; tan solo otra secuela con un nombre distinto, y con actores que no dejan impresión alguna después de sus grotescas muertes. Y los que quizás veremos de nuevo (dependiendo del éxito económico de esta cinta) carecen de la presencia y carácter que requiere un buen villano. O villanos. En caso de que Kramer realmente esté muerto. Podría estar vivo. No lo diré.
Habiendo dicho todo eso, Jigsaw representa algo más significativo: la consagración de los Hermanos Spierig como "amos del terror", cuya filmografía realmente ha mostrado el progreso de su pericia técnica y narrativa. Primero nos dieron un atisbo de su talento en la semi-amateur Undead (2003), después tuvieron algunos tropiezos y aciertos con el distópico relato de vampiros Daybreakers (2009), y luego experimentaron con una de las más creativas ideas sobre viaje en el tiempo que he visto, en Predestination (2014). Y ahora, después de revivir de una de las más importantes franquicias del horror contemporáneo, tendrán oportunidad de aplicar su experiencia en proyectos de alto perfil. Ojalá lo aprovechen, y no queden atrapados en la más peligrosa trampa de Jigsaw: secuelas sin sentido hasta agotar la paciencia de los fans. Veremos si escapan a tiempo.
Calificación: 7

IMDb

Sunday, November 12, 2017

Asesinato en el Expreso de Oriente (Murder on the Orient Express)



Síntomas: En 1934, el legendario tren conocido como el Expreso de Oriente transporta una pintoresca selección de pasajeros desde Estambul (Turquía) hasta Calais (Francia); sin embargo el recorrido se interrumpe cuando uno de los pasajeros aparece asesinado. Afortunadamente a bordo del tren se encuentra Hércules Poirot (Kenneth Branagh), el mejor detective del mundo... y nada le impedirá resolver el imposible misterio.

Diagnóstico: A lo largo de más de ochenta años, la célebre novela de Agatha Christie "Murder on the Orient Express" (originalmente titulada "Murder on the Calais Coach") ha sido adaptada a radio, cine, televisión, teatro, y hasta videojuego; entonces supongo que era inevitable una nueva y costosa versión realizada con las más modernas herramientas técnicas, y una sensibilidad que respeta el tono y estilo del libro, pero los moderniza ligeramente para facilitar su asimilación por audiencias modernas (un ejemplo muy simple: yo me imaginaba a Hércules Poirot más como Wilford Brimley, pero Kenneth Branagh lo hace más heroico y atractivo, lo cual no tiene nada de malo y no altera en lo más mínimo la narrativa).
Esto significa que la película Asesinato en el Expreso de Oriente se siente al mismo tiempo actual e intencionalmente "antigua", con muchas conversaciones y monólogos que Branagh (en su faceta de director) se esfuerza por presentar con tanto dinamismo visual como sea posible. Entiendo la razón de sus decisiones, pero la verdad es que se sienten exactamente como lo que son: intentos desesperados por inyectar energía en escenas estáticas que podrían aburrir a espectadores poco tolerantes a este arcaico estilo (también conocidos como "jóvenes").
La técnica de Branagh no siempre funciona, y en más de una ocasión me "sacó" de la película, pero no es un problema fatal. Y, hasta cierto punto, se ve compensado por las asombrosas imágenes que visten este clásico misterio de "cuarto cerrado", donde la solución requiere minuciosos interrogatorios, análisis de evidencia y la prodigiosa mente de Hércules Poirot, el más famoso personaje de Agatha Christie (bajo su propia admisión inspirado en Sherlock Holmes y Auguste Dupin), el cual apareció en más de ochenta escritos de la autora. Pero cuando vemos los espectaculares paisajes por donde pasa el tren, y el tren mismo, creado con una perfecta mezcla de escenarios reales y extensiones digitales, podemos deleitar nuestros ojos mientras el cerebro procesa los rápidos diálogos de Poirot y las coartadas de los múltiples sospechosos que viajaban a bordo del vagón a Calais, entre los cuales debe esconderse el asesino.
Mis recuerdos del libro (que leí en mi niñez) estaban suficientemente nublados para disfrutar esta nueva película y su proceso deductivo; además, ahora me fue más fácil apreciar la gentil sátira de la sociedad victoriana, así como las similitudes de la trama con un doloroso evento real que ocurrió unos años antes de que Christie escribiera su novela. De hecho, en su momento quizás pareció de mal gusto explotar esa tragedia para fines comerciales; pero, bueno... peores cosas se hacen hoy. Y no tiene nada que ver con la calidad intrínseca de esta película, así que olviden que lo mencioné.
Como corresponde a un relato con tantos personajes importantes, Kenneth Branagh reclutó un variado y talentoso reparto para dar vida a las manías particulares de cada pasajero, desde el médico militar (Leslie Odom Jr.) que está obviamente enamorado de la maestra de escuela (Daisy Ridley), hasta la anciana princesa (Judi Dench) y su dama de compañía (Olivia Colman) que desprecian a las clases bajas con quienes comparten el elegante tren. Entre ellos: el traficante de arte (Johnny Depp), su valet (Derek Jacobi), el asesor financiero (Josh Gad), la misionera española (Penélope Cruz), la dama de sociedad (Michelle Pfeiffer), los bailarines drogadictos (Lucy Boynton y Sergei Polunin), el empresario mexicano (Manuel García-Rulfo), el racista científico alemán (Willem Dafoe), el conductor del tren (Marwan Kenzari) y, desde luego, el representante de la línea ferroviaria (Tom Bateman) que no quiere la menor insinuación de escándalo relacionada con la empresa de su familia. ¿Quién habrá tenido motivo y oportunidad de cometer un asesinato? Y, más importante... ¿sobrevivirá Poirot hasta encontrar al culpable?
A fin de cuentas Asesinato en el Expreso de Oriente cumple su cometido de entretenernos y hacernos pensar durante dos horas, aunque rara vez alcanza suficiente fuerza emocional para engancharnos en el melodrama de los personajes. En otras palabras, la película funciona porque despierta nuestra curiosidad por conocer el final; pero no tanto porque la dirección o las actuaciones nos cautiven en escenas individuales. En resumen: sólido desempeño de todos los involucrados al frente y detrás de las cámaras; pero no la consideraría una película memorable ni indispensable. Y menos si leyeron el libro.
Calificación: 7.5

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Saturday, November 11, 2017

El Profesor Marston y la Mujer Maravilla (Professor Marston & the Wonder Women)



Síntomas: William Moulton Marston (Luke Evans) es un distinguido profesor de psicología en la Universidad de Harvard, hasta que ciertos asuntos personales lo obligan a renunciar. Entonces emplea sus audaces teorías sobre comportamiento humano para crear uno de los personajes más famosos en la historia de los comics.

Diagnóstico: A primera vista El Profesor Marston y la Mujer Maravilla (el título original usa el plural "Mujeres Maravilla" por una buena razón, pero supongo que el distribuidor mexicano no quiso confundir al público) es un recuento del origen del comic Wonder Woman; sin embargo, la directora Angela Robinson (D.E.B.S., Herbie: Fully Loaded) no quiso limitar su película a una serie de secos eventos históricos, como ha ocurrido con tantas otras tediosas biografías. En vez de eso creó una genuina obra maestra cuyo argumento no solo detalla la creación de un icónico personaje, sino que explora con elocuente visión los temas que "Charles Moulton" (pseudónimo de William Moulton Marston) intentó promover con su innovador comic, al mismo tiempo que nos sumerge en el drama familiar de Marston y su esposa Lauren (Rebecca Hall), así como sus controversiales experimentos universitarios, asistido por la estudiante Olive Byrne (Bella Heathcote). Todo esto da como resultado una experiencia inmensamente ambiciosa con demoledores momentos emocionales que disfruté muchísimo, y probablemente recordaré durante largo tiempo. Además, nunca podré ver al personaje de Wonder Woman sin pensar en los valores que la inspiraron.
Antes de ver El Profesor Marston y la Mujer Maravilla sabía un poco sobre la inusual vida de “Charles Moulton”, así como las dificultades legales que enfrentó cuando el comic empezó a tener cierto éxito y llamó la atención de los clásicos guardianes de la moral que no pueden tolerar cualquier tipo de pensamiento independiente. Sin embargo no conocía los detalles de esos hechos; y aunque no puedo (ni me interesa) verificar la fidelidad histórica de la película, me pareció una perfecta combinación de especulación, múltiples estudios de carácter, y revelaciones que me hicieron un nudo en la garganta... en más de una ocasión. Ejemplo: la escena que ocurre en el escenario de un teatro estudiantil... es como si estuviéramos presenciando el momento de literal concepción de Wonder Woman, retratado con inmenso poder dramático y belleza visual. Nada de lo que había realizado previamente la directora Angela Robinson me preparó para el impacto y calidad de esta cinta. Ah, y cuando vi a uno de mis actores favoritos interpretar a uno de mis ídolos, casi me paré para aplaudir (lo cual hubiera sido perfectamente posible, ya que el cine estaba vacío; y cuando digo "vacío", no quiero decir "con poca gente", sino totalmente desierto, lo cual es una lástima; ojalá el público alcance a descubrir esta película, aunque sea cuando llegue a video casero).
Luke Evans es la perfecta encarnación del Profesor Marston (supongo), obsesionado con sus estudios sobre psicología humana, y quizás demasiado entusiasta para llevar la experimentación más allá de lo que permitiría el reglamento académico (o la decencia los años cuarentas). Rebecca Hall interpreta a Elizabeth Marston como perfecto balance de William: pragmática y cerebral hasta el punto de la impertinencia, pero con ideas tan potentes que incluso sorprenden a su esposo. Y Bella Heathcote (o posiblemente una versión joven de Heather Graham que viajó en el tiempo) aborda con absoluta seguridad el difícil papel de Olive Byrne, estudiante de Marston que gradualmente se incorpora a los escandalosos experimentos del profesor... tanto en el laboratorio como en su hogar.
Y será mejor no decir más para dejar que la película nos sorprenda y deleite con su enérgica narrativa, quizás de vez en cuando más dramática de lo necesario (la obligatoria "gran crisis" que podría arruinarlo todo parece tener una solución extremadamente simple... pero nadie la sugiere porque entonces no tendríamos el maravilloso tercer acto). Y algunos momentos de gran belleza visual se sienten un poco forzados y convenientes, como la inspiración del uniforme de Wonder Woman.
Pero, por lo demás, disfruté muchísimo El Profesor Marston y la Mujer Maravilla, no solo como fan de los comics sino como aficionado al cine basado en ideas interesantes que son retratadas con honesta pasión y talento artístico. Habiendo dicho eso, advierto que no es una película para niños, y quizás podría contrariar a quienes pensaban que Wonder Woman era una inofensiva manifestación de "girl power" para incluir a las niñas en el fenómeno de los superhéroes. En vez de eso, descubrirán que Wonder Woman fue un ambicioso experimento social a largo plazo, cuyas consecuencias son ahora más relevantes que nunca. Y todo gracias a Max Gaines (Oliver Platt).
Calificación: 10

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Friday, November 10, 2017

Operación Casino (The House)



Síntomas: Cuando Scott y Kate Johansen (Will Ferrell y Amy Poehler) se dan cuenta de que no pueden pagar los estudios universitarios de su hija, deciden abrir un casino clandestino con ayuda de su excéntrico amigo Frank (Jason Mantzoukas). Entonces comienzan sus auténticos problemas.

Diagnóstico: Escribo con tanta frecuencia la frase "oportunidad desperdiciada" que ya casi perdió su significado. Pero en el caso de Operación Casino no puedo evitar usarla de nuevo, ya que captura perfectamente la experiencia general de esta película.
El director primerizo Andrew Jay Cohen tenía todos los elementos necesarios para filmar una sólida comedia: una premisa no muy realista, pero simpática (casino ilegal en el blando entorno suburbano), tres notables comediantes como protagonistas (Will Ferrell, Amy Poehler y Jason Mantzoukas), talento técnico que se traduce en un rico estilo visual; el inesperado cameo de un "tipo rudo" para demostrar que "las cosas van en serio"; y un elenco secundario integrado por rostros semi-famosos que nos han hecho reír en muchas ocasiones, incluso si no recordamos sus nombres. Voy a nombrarlos a todos, porque quiero terminar rápido esta "crítica" y necesito llenar espacio: Ryan Simpkins, Nick Kroll, Rob Huebel (en un raro papel benevolente), Lennon Parham y Jessica St. Clair (siento mucho que no vayamos a tener una cuarta temporada de Playing House), Cedric Yarbrough, Gillian Vigman, Michaela Watkins (quien se está convirtiendo en una de mis actrices favoritas, y necesita urgentemente un papel estelar... con un BUEN libreto), Alexandra Daddario, y Allison Tolman, entre muchos otros. Y lo peor es que todos realizan un genuino esfuerzo por extraer risas del inerte guión (co-escrito por el mismo Cohen), pero rara vez lo consiguen.
Quizás el problema fue contratar al guionista de bodrios como Mike and Dave Need Wedding Dates, Neighbors, y su aún peor secuela Neighbors 2: Sorority Rising (al menos dos de esas tres cintas también merecen la frase "oportunidad desperdiciada") para hacer su debut como director en una obra que claramente sería un fracaso, si alguien se hubiera tomado la molestia de leer el libreto antes de gritar "¡Acción!"
O, mejor dicho, si alguien se hubiera atrevido a decir algo antes de empezar a filmar. Pero Operación Casino es una de esas películas sin alma ni inspiración, creadas únicamente para ganar un poco de dinero en la distribución internacional, venta a televisión por cable, y exhibición en cines donde unos cuantos incautos (como yo) se arriesgarán a pagar tan solo por el nombre de las estrellas. En resumen: la calidad del material no influye en la remuneración de los productores; estoy seguro de que todos ganaron dinero, sin importar que la cinta sea un fracaso artístico y comercial. La maquinaria de Hollywood se ha optimizado a lo largo de las décadas para impedir que la bancarrota creativa se traduzca en auténtica bancarrota. Los únicos afectados en su reputación podrían ser las "estrellas" del reparto, pero, aceptémoslo... tampoco verán grandes pérdidas, dado que casi nadie vio esta película.
Bueno, ya fueron suficientes amarguras. Operación Casino es una de las más apáticas comedias que he visto. No es activamente mala como las "comedias" de Adam Sandler... simplemente "meh" hasta un extremo soporífero. Sus escasos chistes mueren casi antes de nacer; y no podría recomendarla cuando hay mejor humor en televisión, ya sea en un episodio de Parks and Recreation, o en algún famoso "sketch" de Saturday Night Live con Will Ferrell. Finalmente, en lo personal, Operación Casino fue una oportunidad desperdiciada para ver nuevamente Thor: Ragnarok. O de sentarme afuera de un casino real y ver salir a la gente deprimida por perder el dinero de su renta. Al menos ahí habría una lección de vida.
Calificación: 4

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Wednesday, November 8, 2017

Brawl in Cell Block 99



Síntomas: Después de perder su trabajo, Bradley Thomas (Vince Vaughn) se ve obligado a transportar mercancía para un narcotraficante. Durante un tiempo todo va bien, pero eventualmente Bradley termina en presidio, donde las cosas realmente empeoran.

Diagnóstico: Después de un debut tan impresionante como Bone Tomahawk, sentía curiosidad por la siguiente película del director S. Craig Zahler. ¿Sería igualmente buena? ¿O quedaría este cineasta como "one hit wonder"?
Pues, bien, me complace decir que Brawl in Cell Block 99 es otro brutal golpe al hígado, con una historia simple en su forma, pero repleta de personajes interesantes, revelaciones devastadoras, y una constante tensión que crece implacablemente desde el primer cuadro hasta el inevitable final. En resumen: una excepcional película para disfrutar en todos sus niveles, y de paso confirmar el potencial de un director que merece toda nuestra atención.
Habiendo dicho eso debo advertir que, al igual que Bone Tomahawk, Brawl in Cell Block 99 sigue la misma rutina de "thriller a fuego lento", cocinando gradualmente el suspenso por medio de un brillante libreto que toma su tiempo para establecer a los personajes y las circunstancias que conducen a su terrible destino. Nada es gratuito en el universo de esta película; todo se obtiene a base de dolor, sufrimiento o perseverancia inhumana... porque, a fin de cuentas, lo que está en juego justifica las terribles acciones del protagonista.
Creo que la carrera de Vince Vaughn empezó a cambiar desde su participación en la serie True Detective. Cierto, tuvo la mala suerte de aparecer en la menospreciada segunda temporada, pero personalmente me impresionó su transformación de bufón en comedias adultas (como Old School y Wedding Crashers) a un sólido actor "serio", prestando humanidad y dimensión al difícil papel de un mafioso tratando de convertirse en legítimo hombre de negocios. Desde entonces Vaughn ha probado suerte en similares roles dramáticos (por ejemplo Hacksaw Ridge y Term Life), y su metamorfosis finalmente culmina con Brawl in Cell Block 99. Vaughn aprovecha su presencia física y modula su actuación para mostrarnos en trazos breves y económicos la personalidad de Bradley Thomas (no le digan Brad), un hombre inteligente y honesto, pero con propensión a explosiones de violencia que ha sabido manejar para beneficio de su incipiente carrera criminal.
Sin embargo, no todos los narcotraficantes son tan sensatos como él, y por esto termina detrás de las rejas cuando sale mal una entrega para su socio Gil (Marc Blucas). Bradley podría denunciar a sus jefes para reducir su condena, pero es un hombre de principios que está preparado a afrontar las consecuencias de sus actos, a pesar de que dejará sola a su esposa Lauren (Jennifer Carpenter). Y, bueno, como dije antes... las cosas se complican, hasta llegar a niveles de desesperación que lo obligan a tomar horribles decisiones. Porque no hay otra salida para los problemas que se gestan a su alrededor.
Creo que el gran logro de Brawl in Cell Block 99 es denunciar la deshumanización del sistema penal, sin sacrificar el carácter fundamental del protagonista. Entre más difícil se vuelve su vida, más empeño pone Bradley en luchar contra el destino... y esa lucha interna es lo que realmente admiramos del personaje, más allá de su capacidad para pelear y romper brazos de sus enemigos. E incluso de sus amigos, cuando la situación lo requiere.
Esto quizás sugiere que Brawl in Cell Block 99 es acción de principio a fin... sin embargo la violencia sólo aparece ocasionalmente, como catártica culminación de momentos emocionales, o como fría herramienta para avanzar el plan de Bradley. Como dije: nada es gratuito; todo cuesta, y Zahler nos hace sentir ese costo.
Mi única queja sobre Brawl in Cell Block 99 incluiría algunos efectos prácticos que no son muy realistas; pero después de pensarlo un poco (y recordar los perturbadores momentos "gore" de Bone Tomahawk) llegué a la conclusión de que fue una decisión intencional del director para armonizar con el estilo "grindhouse" de su película, y celebrar aquella época cuando las escenas sangrientas se veían artificiales, y aún así impactaban por su contexto dramático, y no por el realismo de la sangre.
Y ni siquiera he mencionado las geniales actuaciones de Don Johnson, Jennifer Carpenter (¿por qué no la vemos más seguido en el cine?), y el gran Udo Kier, ni las canciones compuestas por el mismo director. Por todo eso y más, Brawl in Cell Block 99 probablemente estará entre mis películas favoritas de este año, y puedo recomendarla con confianza como una experiencia cruda y deprimente que sin embargo me dejó satisfecho... casi contento. Lo cual demuestra que un buen final es más importante que un final feliz.
Calificación: 9.5

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Monday, November 6, 2017

Infinity Chamber



Síntomas: En una sociedad futura agobiada por constantes disturbios políticos, un hombre llamado Frank Lerner (Christopher Soren Kelly) despierta en una celda automatizada, sin saber cómo o por qué llegó ahí. Y su única esperanza de libertad es convencer al guardia virtual "Howard" (voz de Jesse D. Arrow) de que su arresto fue un error.

Diagnóstico: En el fondo Infinity Chamber es una combinación de Isaac Asimov y Franz Kafka: un ingenioso acertijo lógico con tintes de sátira política, envuelto en una premisa de ciencia ficción realista y perturbadoramente cercana a nuestro mundo contemporáneo.
Pero cualquier mensaje o moraleja que queramos encontrar será secundario al drama principal del protagonista, enfrascado en un combate intelectual con una inteligencia artificial al mismo tiempo benevolente y cruel por la rigidez de su misión: mantener al acusado con vida mientras comienza su juicio.
Pero, ¿cuál fue su crimen, exactamente? Frank no está seguro. Entonces, poco a poco, intenta armar el rompecabezas de su pasado, a veces auxiliado por su lacónico guardia digital, pero siempre con la incertidumbre de sus auténticas intenciones.
Todo esto significa que Infinity Chamber es una de esas películas de ciencia ficción minimalistas, donde lo importante es el despliegue de ideas y el minucioso examen del carácter de los personajes, en vez de explosiones y efectos especiales (los cuales son casi inexistentes en Infinity Chamber... aunque debo admitir que hay una explosión en algún punto del relato).
Además de un libreto dinámico y bien escrito, se necesita un actor con gran energía y presencia escénica para sostener el interés del espectador durante escena tras escena de diálogos pasivos, donde uno de los interlocutores es una simple cámara de video. Christopher Soren Kelly cumple esos requisitos con un balance de carisma y sensibilidad que me recordó a Bruce Dern en Silent Running (una versión temprana de ciencia ficción introspectiva, realizada en 1972), pero menos "hippie" y más "techno".
Y, para romper la monotonía de la celda futurista, el director y guionista Travis Milloy nos ofrece ocasionales "flashbacks" sobre las circunstancias que llevaron al arresto de Frank. Sin embargo estos flashbacks no son del todo confiables, pues presentan inquietantes variaciones que no concuerdan con la memoria del prisionero... ¿estará perdiendo la razón?
Las respuestas a estas incógnitas no siempre son estrictamente lógicas, y el misterio tiende a diluirse y perder cohesión cuando se asoma una sub-trama romántica que tampoco tiene mucho sentido ni credibilidad... aunque ciertamente ayuda a pasar el tiempo, y añade motivación a los intentos de fuga de Frank.
Afortunadamente la cinta se recupera durante el tercer acto, incrementando el suspenso y manipulando nuestra percepción para sorprendernos (marginalmente) con un final de agradable ambigüedad, con la medida justa de emoción para dejarnos satisfechos y responder al menos algunas de las preguntas planteadas a lo largo de la cinta.
Por el lado negativo, Infinity Chamber puede sentirse lenta y pesada por culpa de varias escenas repetitivas que no contribuyen al argumento, excepto como relleno melodramático que busca oprimir "botones emocionales" absolutamente superfluos (estoy cansado de las "tragedias personales" que funcionan como trucos baratos para darle más resonancia a la misión de algún protagonista... ¿no basta con resolver su problema actual? ¿Siempre deben relacionarse con algún trauma del pasado?)
De cualquier modo Infinity Chamber me pareció una agradable experiencia realizada con buena imaginación y modestos recursos, lo cual demuestra la flexibilidad de la ciencia ficción como “herramienta multiusos narrativa”, al mismo tiempo que nos ofrece un atisbo a los nuevos talentos que están produciendo cosas interesantes y entretenidas sin el apoyo de Hollywood... y sin caer en sus arrogantes vicios. El tiempo dirá si el director/guionista Travis Milloy ingresa a las "grandes ligas" (de hecho escribió la mediana Pandorum hace diez años); pero al menos dio un buen paso con Infinity Chamber, inspirándose en Asimov y Kafka para encontrar su propia visión. Suena mejor que "copiar".
Calificación: 7.5

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Saturday, November 4, 2017

Thor 3: Ragnarok (Thor: Ragnarok)



Síntomas: Hela, la Diosa de la Muerte (Cate Blanchett), regresa a Asgard para cumplir la terrible profecía de Ragnarok. Entonces Thor (Chris Hemsworth) trata de impedirlo, pero termina como prisionero en un lejano planeta, con pocas probabilidades de escape.

Diagnóstico: Por alguna razón Thor 3: Ragnarok me pareció más una secuela de Guardians of the Galaxy que de Thor: The Dark World.
Aclaro: ninguno de los Guardianes aparece en Ragnarok, pero el tono humorístico que cultivó el director Taika Waititi, y el colorido diseño de producción y delirantes secuencias de acción espacial me recordaron mucho el trabajo de James Gunn en Guardians 1 y 2.
Sin embargo, Thor 3: Ragnarok también se siente como una auténtica película de Taika Waititi, gracias a su desenfadado estilo narrativo (que tanto admiré en What We Do in the Shadows y Hunt for the Wilderpeople), pero ahora adaptado a la inmensa escala del Universo Cinemático de Marvel, donde sabemos que encontraremos acción desmesurada y planetas en peligro (¡o quizás el Universo entero!)... así como una marcada ausencia de genuino drama y gravedad emocional.
Lo cual no es necesariamente malo. Thor 3: Ragnarok me pareció la mejor película en la trilogía de Thor, en parte porque finalmente se rompió la incierta tregua entre fantasía y ciencia ficción que los previos directores (Kenneth Branagh y Alan Taylor) temieron explorar con mucho detalle; y porque el Universo Marvel se ve enriquecido por este brillante "team-up", que no solo respeta la continuidad (uno de los mejores elementos de los comics que rescataron en estas películas), sino que añade "corazón" a dos personajes que ya conocíamos, pero que necesitaban algún tipo de catarsis para dar el siguiente paso en su desarrollo personal.
Con esto quiero decir que (¿SPOILER? Espero que no, considerando que su presencia se revela en todos los trailers y demás publicidad) la alianza entre Thor y Hulk es uno de los mejores elementos de Thor 3: Ragnarok. Además de su poder físico, no tenían mucho en común en las cintas de Avengers, y parecían los menos apropiados para una "buddy movie"... pero la química entre Chris Hemsworth y Mark Ruffalo (o los animadores que le dan vida a Hulk) es innegable, complementando sus mutuas habilidades con apropiadas inseguridades sobre su posición dentro del equipo... e incluso como parte de sus respectivas razas (asgardiana y humana, respectivamente). Los demás actores realizan igualmente un sólido trabajo en sus excéntricos roles, desde Jeff Goldblum como un megalomaniático líder extraterrestre, hasta Tessa Thompson como una "recolectora" que consigue esclav... perdón, "prisioneros con trabajo" para competir en brutales peleas para diversión de las multitudes.
Y, me alegra decir que Thor 3: Ragnarok también supera a las previas cintas de Thor por la fuerza de su villano (o villana). No podría decir que la actuación de Cate Blanchett sea "buena" en el sentido convencional, pero encaja perfectamente en el bombástico tono de la cinta, presentando una antagonista maligna y suficientemente carismática para invitarnos a reflexionar sobre su siniestro plan. Bueno, quizás sus razones solo son válidas desde su punto de vista... pero aún así me parecieron menos "random" que tantos otros villanos de Marvel sin motivación ni personalidad.
Finalmente, si alguien temía que un modesto director neozelandés especializado en pequeños melodramas "indie" no lograría crear las épicas imágenes necesarias para una aventura multi-dimensional con legendarios héroes y villanos... no se preocupen. Con apoyo de los diseñadores Dan Hennah y Ra Vincent, y de más de diez estudios de efectos especiales, Thor 3: Ragnarok fue una de las más satisfactorias experiencias visuales del Universo de Marvel. Claro, no es tan ambiciosa como Doctor Strange o Guardians of the Galaxy 2, pero me gustó más su combinación de "hi-tech" y "low-tech", así como su saturada paleta de colores (lo más cercano que he visto al estilo de Jack Kirby) y la variedad de entornos que siempre ocultan algún detalle interesante para deleitar al espectador.
Y, en cuestiones de audio, Waititi contrató al ex-Devo Mark Mothersbaugh para crear una banda sonora "retro-electrónica" que se me antoja escuchar de nuevo, sazonada por una o dos canciones de rock clásico que establecen el tono de la película desde la primera batalla. "Hammer of the gods..." no podría describirlo mejor.
Mi única queja sería la que mencioné al principio: por catastróficos que sean los eventos que presenciamos, por muchas muertes de personajes importantes que nos receta el libreto (escrito por Eric Pearson, Craig Kyle y Christopher Yost), y a pesar de los cambios irrevocables que sufren ciertos personajes... nunca sentí realmente suspenso ni "drama" en esta deliciosa pero hueca confección que no permanecerá en mi memoria tanto tiempo como lo hizo The Winter Soldier o la original The Avengers. Por otro lado, nunca logré tomar en serio los graves diálogos de Odin (Anthony Hopkins), ni la abigarrada mitología de Asgard... así que tampoco puedo culpar a Waititi por darle un brusco giro al volante, y convertir toda esa portentosa retórica en una comedia espacial muy divertida, aunque un tanto superficial. Drama sin consecuencia... el problema central del Universo de Marvel. Afortunadamente rara vez pienso en ello cuando me estoy divirtiendo tanto.
Calificación: 9

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Friday, November 3, 2017

El Regreso del Demonio (Jeepers Creepers 3)



Síntomas: Cada veintitrés años, la criatura conocida como "Creeper" (Jonathan Breck) regresa al Medio Oeste norteamericano para alimentarse durante veintitrés días. Pero esta vez encontrará resistencia por parte del Alguacil Tashtego (Stan Shaw) y su equipo de soldados, entrenados específicamente para combatir al monstruo.

Diagnóstico: Allá por el año 2001, la original Jeepers Creepers introdujo un memorable monstruo cuyos brutales ataques y ambiguo origen capturó la imaginación del público, convirtiendo esa película en un modesto éxito crítico y comercial. Luego, en el 2003, la secuela Jeepers Creepers 2 añadió fascinantes detalles que resolvieron algunas dudas y plantearon nuevas incógnitas sobre el Creeper. Pero lo mejor fue que introdujo a Ray Wise como un excelente antagonista con una fuerte motivación y suficiente ingenio para enfrentar al monstruo.
Y ahora, catorce años después, por fin llega la tercera parte. ¿Valió la pena tanta espera?
Desafortunadamente no.
Por un lado, El Regreso del Demonio insinúa nuevos secretos sobre el Creeper, y se esfuerza por conciliar lógicamente los eventos de las dos primeras películas (aunque lamentablemente no regresó el personaje de Ray Wise). Sin embargo la ejecución es tan pobre que parece un desperdicio de las pocas ideas interesantes existentes en un mediocre libreto que da muchas vueltas y tarda mucho en llegar a "lo bueno".
Por lo demás: malos actores, malos diálogos, malos efectos... y, para añadir insulto a la decepción, El Regreso del Demonio se estrenó originalmente en televisión, como parte del ciclo "31 Days of Halloween", del canal SyFy. Quienes conozcan la calidad de las "películas originales" de ese canal sabrán que esto no es buen augurio para El Regreso del Demonio. Pero aún así la estrenaron en cines de México, donde ahora nos piden pagar por ver lo que apenas calificó como programa de "cable básico".
A pesar de todo eso, podría recomendar El Regreso del Demonio para seguidores de esta humilde franquicia, ya que solo ellos sabrán apreciar la expansión de la mitología, así como el débil "twist" donde el Creeper no solo regresa para comer, sino para recuperar algo que le pertenece... lo cual abre las puertas para nuevas interpretaciones del monstruo y su origen.
Y, para ser justos, El Regreso del Demonio mejora un poco durante la "batalla final" que acelera el ritmo y reduce la importancia de las malas actuaciones (aunque exacerba los malos efectos digitales). Hay algunas muertes sorpresivas, momentos perturbadores, y un final adecuado para conectar los extremos de la saga... aunque, honestamente, ningún aspecto de esta mediocre producción inspira mucho entusiasmo por una cuarta parte. Además, los graves problemas legales del director/escritor Victor Salva podrían complicar su relación con cualquier estudio de cine... incluso uno tan modesto como el canal SyFy (de hecho, esa bien podría haber sido la causa de la larga espera hasta la tercera parte).
Para no cerrar con ese lúgubre comentario, mencionaré que, por lo menos, El Regreso del Demonio ofrece suficiente material para garantizar su inclusión en Jeepers Creepers: Origins, la legendaria "fan edit" (re-edición hecha por los fans), donde un grupo de emprendedores aficionados se dieron a la tarea de combinar las películas It Waits, Jeepers Creepers y Jeepers Creepers 2 en una magna experiencia de más de cuatro horas que unifica la historia del Creeper con cierta coherencia y pericia narrativa. Aunque desde luego no es exactamente legal, así que dejaré que la encuentren por su cuenta. Pero esperen a que los creadores de Origins incorporen las partes buenas de El Regreso del Demonio, y se ahorrarán muchos minutos de tedio y frustración.
Calificación: 6.5

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Wednesday, November 1, 2017

1922



Síntomas: El granjero Wilfred James (Thomas Jane) adora su granja, y tiene grandes planes para el futuro. Sin embargo su esposa Arlette (Molly Parker), quien es la dueña legal de la mayor parte del terreno, preferiría venderlo y mudarse a la gran ciudad. Esto plantea un terrible dilema para Wilfred... y decide resolverlo de la manera más drástica posible.

Diagnóstico: No sé si fue azar o un caso de sincronicidad jungiana, pero el año 2017 vio el estreno de seis películas y series televisivas inspiradas en libros o cuentos cortos de Stephen King (The Dark Tower, The Mist, 1922, Gerald's Game, It, y Mr. Mercedes). Es probable que se trate de un caso único en la historia de la literatura; tal vez ni Edgar Allan Poe gozó tal popularidad en la época dorada de Hammer Films.
Pero, bueno... regresando al punto, 1922 quizás no sea la mejor adaptación de Stephen King estrenada esté año, pero definitivamente fue una de las más fieles a su fuente literaria, lo cual fue al mismo tiempo bueno y malo.
Por el lado positivo, 1922 captura el espíritu de la prosa de King, no solo en la crudeza del entorno rural durante los años veintes (un período pintoresco pero muy complicado, cuando aún se disfrutaba la prosperidad de la post-guerra, pero aún no llegaba la Gran Depresión que destruiría los sueños de incontables americanos), sino en la sutil expresión de emociones por parte de lacónicos personajes, forzados a tomar terribles decisiones y afrontar consecuencias capaces de destruir a cualquier individuo.
Por el lado negativo, 1922 se siente lenta y monótona, con una historia sencilla y lineal que, simplemente, no cuenta con suficientes vueltas o altibajos para sostener nuestra atención a lo largo de su parsimonioso desarrollo. En vez de eso nos ofrece la hipnótica actuación de Thomas Jane, revelando facetas de su talento que sus habituales papeles de tipo rudo o anti-héroe no habían logrado explorar. No fue un intercambio bien balanceado, pero la inquebrantable convicción de Jane y la visión del director Zak Hilditch rescatan 1922 de su moroso tono, y nos invitan a contemplar con tensa calma la destrucción de un hombre afligido por devastadores sentimientos de culpa que extinguen cualquier esperanza de redención. En otras palabras: sufrimiento de principio a fin, con pocas probabilidades de catarsis o salvación.
Y, claro, como se trata de un relato de Stephen King, el horror está presente, aunque en una forma más oblicua, casi poética, reflejando la desintegración psicológica del protagonista con metáforas visuales que podrían (o no) estar exclusivamente en su mente.
Esa faceta más ambigua del terror está muy bien manejada, y Hilditch sin duda consigue escenas horribles y perturbadoras, que prácticamente rescatan a 1922 de su introspectiva depresión. Como dije, la mezcla de drama y horror no es muy estable... pero a fin de cuentas cumple su misión de incorporarnos a la tragedia de Wilfred James, y añadir ese escalofrío que acentúa las emociones y hace más memorable la experiencia.
Además de Thomas Jane, merece mención Dylan Schmid en el papel de su hijo Henry, renuente cómplice de las maquinaciones de su padre, que toma una ruta expiatoria muy distinta... menos sensata, e infinitamente más catastrófica. Y Molly Parker, como la esposa Arlette, tiene relativamente pocas escenas, pero contribuye eficazmente a las presiones que soporta Wilfred James, tratando de conciliar los deseos de su esposa con sus propios sueños de independencia económica en su entorno favorito: la idealizada granja americana que, debido al período histórico, sabemos de antemano que tiene sus días contados.
Como parte de la colección Full Dark, No Stars, el cuento “1922” formó parte de uno de los libros más "normales" de Stephen King, enfocado a los horrores internos de la humanidad en vez de los monstruos y fantasmas más comunes en el género. En ese nivel, la película 1922 fue un fiel reflejo de las intenciones de su autor. Sin embargo, como película siento que le faltó algo "extra" para trascender su austera narrativa y convertirse en algo especial, no solo por el nombre de Stephen King, sino por sus propios méritos. Por otro lado, sin duda me ayudó a olvidar The Dark Tower, así que no puedo quejarme.
Calificación: 8

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