Saturday, October 14, 2017

Las Tinieblas



Síntomas: Después de alguna catástrofe que contaminó el medio ambiente, una familia trata de sobrevivir en una remota cabaña, rodeada por árboles y por ocasionales sonidos que anuncian la llegada de algo grande y amenazador.

Diagnóstico: La película mexicana Las Tinieblas es como una versión "art house" de It Comes at Night, aquel thriller norteamericano con una similar historia sobre una familia tratando de sobrevivir en el bosque después de un evento apocalíptico. Y, al igual que It Comes at Night, Las Tinieblas se rehúsa a ofrecer respuestas a sus múltiples incógnitas, convirtiendo la experiencia en una frustrante exploración de metáforas y simbolismo que, a fin de cuentas, no me interesó mucho interpretar.
Lo cual no significa que Las Tinieblas sea una mala película. Tan solo la dirección de Daniel Castro Zimbrón hace que valga la pena la visita al cine, por no mencionar la cinematografía de Diego García (fiel al título, muchas escenas se desarrollan en oscuridad casi total, y aún así entendemos lo que está ocurriendo). También merecen admiración las actuaciones del elenco entero, integrado en su mayoría por jóvenes actores cuya evolución interna forma parte esencial del mensaje de la película (creo); y el diseño de producción, minimalista por necesidad, muestra inusual riqueza en detalles y atmósfera que nos traslada a... donde sea y cuando sea que se desarrolla la historia.
Por el lago negativo, Las Tinieblas es una película lenta y a veces cansada. Como dije antes, la ausencia de respuestas confunde nuestras expectativas sobre lo que ocurre en la pantalla. Incluso me encontré esperando un "twist" final, al estilo de M. Night Shyamalan, que cambiaría la perspectiva del relato y nos ofrecería una lección sobre... no sé... el riesgo de sobre-proteger a los hijos, o el peligro de seguir a ciegas una doctrina que no nos atrevemos a cuestionar, o el beneficio de disipar “las tinieblas” de la ignorancia (perdón). Cualquiera de esos temas podría ocultarse detrás de las alegorías de Las Tinieblas. O tal vez estoy sobre-analizando la película (como a veces acostumbro), y se trata de un simple y lineal relato sobre una micro-comunidad humana durante el fin del mundo.
Simplemente no sé. Y, aunque fue interesante contemplar todas estas teorías durante los rápidos noventa minutos de Las Tinieblas, no puedo negar que el resultado final no me pareció ni muy satisfactorio, ni suficientemente brillante en el plano artístico para justificar la ambigüedad de Castro Zimbrón.
Aún así, Las Tinieblas es una de las películas mejor logradas y más ambiciosas que he visto en el cine fantástico mexicano (si es que puede encasillarse en ese nicho), de modo que merece una cauta recomendación para fans del cine "raro" que puedan asimilar el final abierto e inconcluso como un estímulo a su imaginación, y no como la salida fácil de un cineasta sin mucha idea de cómo terminar su película. En lo personal me inclino por lo primero, pero tampoco puedo ignorar la posibilidad de lo segundo. Cada quién conocerá su tolerancia hacia el arte que calla su propósito porque supone que plantear preguntas es más valioso que darnos las respuestas.
Calificación: 7.5

IMDb

Friday, October 13, 2017

Línea Mortal: Al Límite (Flatliners)



Síntomas: Debido a una tragedia en su pasado, la estudiante de medicina Courtney Holmes (Ellen Page) está obsesionada con descubrir lo que ocurre después de la muerte. Entonces, con ayuda de otros estudiantes, diseña un peligroso experimento en el que se detendrá su corazón en condiciones controladas para medir la actividad cerebral al momento de morir. Sin embargo, lo que descubren podría llegar más allá de la ciencia médica.

Diagnóstico: Allá por el año 1990, la original Flatliners me pareció una mediocre película fundamentada en una excelente premisa que, lamentablemente, no se desarrolló con el ingenio necesario para explotar su potencial. La idea de un grupo de renegados estudiantes de medicina explorando el mito (?) de la "vida después de la muerte" era realmente fascinante... pero el resultado fue una increíble decepción. ¿Lo que nos espera en el más allá es el "bully" de la escuela, y una niña que dice groserías? Al hacer la película demasiado introspectiva, el director Joel Schumacher y el guionista "wunderkind" Peter Filardi ofuscaron su propósito y nublaron su naturaleza misma... ¿era una película de horror, un thriller médico, o un pretencioso drama "new age" sobre responsabilidad y redención? La respuesta fue: todo lo anterior, y nada de lo anterior (en mi humilde opinión).
Ya basta de nostalgia; la nueva versión de Flatliners (no voy a usar el ridículo título de "Línea Mortal: Al Límite"), dirigida por el respetado cineasta danés Niels Arden Oplev (The Girl With the Dragon Tattoo) y escrita por Ben Ripley (Source Code), tuvo casi tres décadas para evolucionar la premisa y ofrecernos algo realmente ambicioso y visionario, que tal vez lograría reconciliar la ciencia médica con el testimonio de tantas personas que aseguran haber tenido experiencias pseudo-espirituales después de la muerte clínica. ¿Cierto?
No. La triste verdad es que la nueva Flatliners es básicamente más de lo mismo, con mejores efectos especiales, y con un nivel dramático más elevado (esta vez los sentimientos de culpa que sufren los jóvenes doctores son por errores más graves), nada de lo cual se traduce en una mejor película. Aunque ciertamente lo intentaron.
Al igual que su predecesora, Flatliners no sabe exactamente qué hacer con su brillante concepto. Después de realizar su audaz experimento, Courtney encuentra resultados positivos, seguidos por extrañas visiones y eventos paranormales en su departamento. ¿Habrá entrado en contacto con alguna fuerza del más allá que la persigue en el mundo real? ¿O serán alucinaciones como resultado del daño cerebral que causó su muerte intencional? Y, desde luego, Courtney no es la única que se somete al extraño "tratamiento"... aunque los resultados no serán uniformemente positivos.
Todo va muy bien hasta la mitad de la película, cuando nuevamente encontramos esa contradicción de intenciones y flojos intentos por explicar lo inexplicable con vagas teorías que no satisfacen ni en el nivel dramático ni pseudo-científico. Ejemplo: cuando dos estudiantes empiezan a especular con cierta inteligencia sobre lo que encontraron en el "más allá"... olvidan la discusión para iniciar una escena romántica. Perfecta distracción para ayudarnos a olvidar que la película no puede ofrecer respuestas concretas, quizás por temor al ridículo, o porque no quiere contradecir las creencias de su público, ya sea secular o religioso. A esas alturas, hasta el empalagoso misticismo de What Dreams May Come, o el irreverente humor de Beetlejuice hubieran sido menos frustrantes que la excesiva ambigüedad de Flatliners.
Por el lado positivo (y creo que mucha gente apreciará la película por este simple hecho), el elenco es fantástico, muy atractivo, y con un perfecto balance de personalidades para darle profundidad a las relaciones que se forjan a partir de su crisis existencial. Ellen Page muestra inflexible convicción en su cruzada científica, guiada por un intenso sentimiento de culpa, pero también por su curiosidad como futura doctora. Nina Dobrev y Diego Luna forman una pareja de encarnizados rivales que no pueden evitar cierta admiración mutua, aunque no dejarán que los logros de uno eclipsen los del otro. Kiersey Clemons es la estudiante insegura y temerosa que podría ser la voz de la razón en el grupo; y James Norton es el doctor "bro" que solo quiere emborracharse y gozar experiencias "extremas"... como detener su corazón para ver qué pasa. A pesar de mis reservas sobre el libreto de Flatliners, fue agradable compartir dos horas con estos personajes, lo cual bastó (al menos en mi caso) para disfrutar la película más de lo que creí posible.
Y, claro, Flatliners resucita (ja, ja) un actor de la película original para crear una conexión emocional que, a fin de cuentas, termina siendo irrelevante. Solo diré que Flatliners (2017) es un remake de Flatliners (1990), en vez de una secuela, como pensé cuando me enteré de la presencia de cierto actor. No diré más (aunque quizás ya dije demasiado).
Hablando de lo cual: Flatliners fue una decepción a nivel temático, pero me gustaron sus valores de producción, su elenco, y la dirección de Niels Arden Oplev. Podría recomendarla para fans de la original, y para quienes nunca la vieron, pues disfrutarán (o sufrirán) una experiencia muy similar, aunque con todos los adornos visuales que no existían en 1990. Y definitivamente será mejor que las películas religiosas sobre la vida después de la muerte, como Left Behind, o Ghost Cat, que Ellen Page probablemente prefiere olvidar.
Calificación: 7.5

IMDb 

Wednesday, October 11, 2017

47 Meters Down



Síntomas: Para olvidar una reciente decepción romántica, Lisa (Mandy Moore) acepta tomar unas vacaciones con su hermana Kate (Claire Holt) en una playa mexicana. Un día aceptan la invitación a una inmersión en jaula para ver a los tiburones blancos... pero un accidente las deja varadas en el fondo del mar, rodeadas de tiburones y sin posibilidad de escape.

Diagnóstico: Si esa sinopsis inspira una sensación de "déjà vu", es porque suena idéntica a la reciente película Open Water 3: Cage Dive. Afortunadamente 47 Meters Down resultó ser un poco mejor, en parte porque no utiliza el cansado recurso del "found footage", y en parte porque su libreto muestra genuina imaginación para enriquecer la situación con incontables retos y dificultades que van más allá de los tiburones blancos.
Sin embargo, por alguna razón 47 Meters Down no logró inspirar las emociones que la historia merecía. No sé si fue el blando elenco, o la superficialidad de los personajes, o la falta de vigor en la dirección de Johannes Roberts, quien ciertamente capturó hermosas imágenes submarinas, pero sin el dinamismo y experta manipulación de la superior cinta The Shallows, la cual, vale decir, es la mejor película de tiburones que he visto este año. Claro, es fácil ganar cuando la competencia es tan mediocre como Open Water 3: Cage Dive y 47 Meters Down, pero aún así The Shallows merece ser redescubierta por el público hambriento (ja, ja) de buen horror selacimórfico ("tiburonal").
En fin... regresando al punto, 47 Meters Down maneja una premisa sencilla y plausible, con amplias oportunidades de drama: durante una noche de fiesta, Kate y Lisa aceptan la invitación de dos extraños para admirar las maravillas del mar desde una jaula metálica. Parece arriesgado, pero las muchachas están de vacaciones... ¿qué podría salir mal?
Y cuando las cosas salen mal, la amenaza de los tiburones sin duda está presente, pero va acompañada por interesantes problemas que complican la situación y hacen menos probable la supervivencia de las muchachas: tanques de oxígeno vacíos, defectos en la jaula metálica, y el continuo riesgo de la "narcosis de nitrógeno", que les impide ascender rápidamente para salvarse de los tiburones.
La secuencia de eventos es lógica y creíble, así como las soluciones que encuentran para superar los mortales retos. En cuanto al "twist" del final... no sé qué pensar. Sin duda es una revelación inesperada, y supongo que tiene bases científicas más o menos válidas, pero también se siente como un truco barato para inyectar un poco de emoción en una cinta por lo demás plana y olvidable.
Las actrices Mandy Moore y Claire Holt realizan un trabajo decente, aunque no bastó para atraparme en su melodrama personal (no sé cuántas veces hablan de "Stuart", el ex-novio que abandonó a Lisa, y motivó sus vacaciones en México), de modo que la cinta termina como una distracción desechable, en vez de una memorable experiencia de horror submarino (me abstendré de repetir mi recomendación de The Shallows como apta sustituta).
A fin de cuentas 47 Meters Down entretiene parcialmente durante noventa minutos, pero pudo lograr mucho más con sus respetables recursos. Tal vez con un director más audaz la cinta se hubiera arriesgado a darnos suficiente acción, sangre y violencia para satisfacer a los fans del "gore"; o suficiente suspenso para entrar a la categoría de thrillers marítimos que inspiran paranoia y temor a cualquier superficie acuática. Pero, bueno... lo mejor que puedo decir es que esta película fue más emocionante que aquella ridícula competencia entre Michael Phelps y un tiburón. Al menos los tiburones de 47 Meters Down sí se ven reales...
Calificación: 6.5

IMDb

Tuesday, October 10, 2017

Cult of Chucky



Síntomas: Hace varios años el muñeco Chucky (voz de Brad Dourif) asesinó a la familia de Nica Pierce (Fiona Dourif) como venganza por ciertas ofensas del pasado (como vimos en la película Curse of Chucky). Sin embargo Nica fue acusada por esos asesinatos, y ahora vive recluida en un hospital psiquiátrico, donde uno de los doctores propone una nueva terapia utilizando un muñeco "Good Guy" idéntico a Chucky. Entonces empiezan a morir los pacientes del sanatorio, y todos culpan a Nica.

Diagnóstico: Como sugiere esa sinopsis, Cult of Chucky es una continuación directa de Curse of Chucky (2013) Pero, ¡un momento!... ¿Qué pasó entonces con la escena post-créditos donde Andy Barclay (Alex Vincent), el niño en la original Child's Play, le disparó a Chucky en la cabeza con una escopeta?
Todo a su tiempo.
Dirigida por Don Mancini (creador de la serie), la nueva cinta Cult of Chucky continúa las aventuras de este longevo personaje, el cual nunca me entusiasmó demasiado, aunque sin duda he admirado la dedicación de Mancini para mantenerlo vivo durante treinta años y siete películas con variados niveles de éxito económico y artístico. Las tres primeras fueron cintas de terror más o menos convencionales; pero, empezando por Bride of Chucky, la franquicia ganó el perverso sentido del humor que hoy la identifica. Por el lado negativo, la adición de la muñeca Tiffany (Jennifer Tilly) complicó demasiado la mitología, y la llevó por caminos que se alejaban cada vez más del cine "slasher".
Creo que por eso Curse of Chucky fue un "regreso a lo básico"... Chucky mata gente, alguien lo descubre, pero nadie le cree. Y ahora, con Cult of Chucky, Mancini demuestra que tenía todo fríamente calculado, y su intención fue restaurar la fórmula original de la serie, pero conservando los elementos favoritos de los fans. Fue una estrategia arriesgada que pudo destruir la franquicia; sin embargo, en mi humilde opinión, Chucky está ahora mejor que nunca.
Lo cual no significa que Cult of Chucky sea una obra maestra... simplemente una sólida película de terror con bastante sangre, humor, y un subtexto psicológico que enriquece el melodrama al cuestionar si Nica está realmente sufriendo una crisis esquizofrénica, o si es víctima de las manipulaciones de Chucky, empeñado en hacerla sufrir antes de finalizar su diabólico plan.
Pero, bueno... para mucha gente lo único que importará es la auténtica estrella de la saga: el muñeco Chucky. Brad Dourif regresa para prestar su icónica voz con esa traviesa maldad que, después de siete películas, sigue encontrando ángulos frescos en la interpretación del asesino serial atrapado en un cuerpo de plástico (un buen ejemplo son las conversaciones entre Chucky y la paciente que cree ser un fantasma). Por el lado técnico, el legendario Estudio Alterian (del genial Tony Gardener) se encarga de darle vida a Chucky por medio de marionetas y "animatronics" cada vez más sofisticados, logrando una genuina actuación por parte del muñeco. Aunque Alterian utiliza un poco de manipulación digital para borrar cables y controles, me dio gusto confirmar que Chucky sigue siendo una creación cien por ciento práctica, lo cual le da una presencia física que nos convence inmediatamente de su "realidad" dentro de su demencial universo.
Habiendo dicho todo eso... no logré tragar algunos aspectos de Cult of Chucky. El "culto" que menciona el título viola por completo la premisa del personaje, y le confiere habilidades que parecen exceder por un amplio margen las reglas de la serie. Sin embargo, este inesperado "twist" hace más divertida la película y promete historias realmente desquiciadas en futuras secuelas, así que tal vez puedo disculpar a Don Mancini por esta extrema subversión del personaje que le da de comer.
En resumen: Cult of Chucky quizás fue mi segunda película favorita de la saga, no tanto porque sea excepcionalmente buena, sino porque regresó al espíritu clásico del personaje con abundante sangre (sobra decir que mi recomendación es para la versión "Unrated"), delicioso humor negro y actuaciones muy competentes; y al mismo tiempo nos prepara para una nueva Era de Chucky (mi propuesta de título para la siguiente película) que podría superar todo lo realizado hasta el momento (lo cual, francamente, no es decir mucho). Y, desde luego, les recuerdo quedarse hasta el final de los créditos para presenciar el sorpresivo regreso de otro rostro del pasado. No sé si Don Mancini logrará justificar tantos cambios... pero disfrutaré viendo sus intentos.
Calificación: 8

IMDb

Monday, October 9, 2017

Vigilante Nocturno (Security)



Síntomas: El militar retirado Eddie Deacon (Antonio Banderas) necesita trabajo, y acepta el puesto de vigilante nocturno en un centro comercial. Entonces, durante su primera noche, llega una aterrada niña huyendo de los criminales que intentaron secuestrarla... y no tardarán en alcanzarla.

Diagnóstico: En otras palabras, una combinación de Assault on Precinct 13 y Dawn of the Dead, pero con narcotraficantes en vez de zombies atacando el edificio, mientras los guardias de seguridad buscan cosas en el "mall" para defenderse y proteger a la niña Jamie (Katherine De La Rocha)... quién resulta ser la hija del testigo que podría arruinar los negocios ilegales de una pandilla criminal. Entonces, recordando su entrenamiento militar, Eddie intentará organizar a los demás guardias y aprovechar sus inesperadas habilidades para rechazar a los invasores hasta el amanecer, cuando llegará el personal de día.
La idea no es mala, y el director francés Alain Desrochers encuentra maneras ingeniosas (aunque inverosímiles) de contraatacar con objetos que los guardias encuentran en las tiendas (desde ingredientes para bombas caseras, hasta "drones" de control remoto). Sin embargo la creatividad se extingue demasiado rápido, y deja paso a genéricas balaceras y persecuciones que no resultan ni muy emocionantes, ni suficientemente violentas para mantener el interés del espectador (al menos el mío).
Por el lado positivo, Antonio Banderas es un adecuado protagonista con el balance de aptitud física y convicción dramática para darle mínima profundidad al papel de Eddie (no puede faltar el trasfondo psicológico de Jamie como "hija postiza" que representa la oportunidad de redención para el ex-militar con sentimientos de culpa familiar). Y, ya que estoy en modalidad de apologista, Vigilante Nocturno merece crédito parcial por abordar el difícil tema de las injusticias sociales que enfrentan los ex-soldados cuando intentan reintegrarse a la vida civil. Aunque, siendo honestos, dudo que el director estuviera muy interesado en ese mensaje; tan solo fue una excusa para ubicar al héroe enfrente del peligro.
Finalmente, Su Excelencia Suprema Sir Ben Kingsley tiene el papel co-estelar de "Final Boss", pero lo único que logra es mostrarnos su apatía por un rol que obviamente aceptó para pagar la mensualidad de su hipoteca, o algo así.
En fin... por muy buenas que fueran sus intenciones, Vigilante Nocturno sigue siendo una mediocre B-Movie con todos los problemas que ello implica, tanto en el aspecto técnico (el supuesto "centro comercial" es un set pobremente decorado, a pesar de los esfuerzos del diseñador de producción) como narrativo (abruptos cambios de conducta en personajes mal escritos, y excusas absurdas para mantener al héroe con vida - "No dispares... es mío" -), a los cuales estamos acostumbrados quienes consumimos películas de este estilo; pero quizás no serán aceptables para espectadores habituados al derroche de recursos en los "blockbusters" de Hollywood (no quiero imaginar a las personas que no encontraron boletos para Blade Runner 2049, y decidieron entrar a ver Vigilante Nocturno “para ver qué tal está”).
Francamente no hay mucho que recomendar en Vigilante Nocturno, pero eso no significa que sea una película terrible; tan solo una genérica combinación de rancios ingredientes que apenas logra entretener al espectador indulgente durante noventa desechables minutos, siempre y cuando no tengan absolutamente nada más que ver en el cine, o en televisión, o si no hay nada para leer, ni videojuegos que jugar. Aunque quizás los fans de Antonio Banderas se alegrarán de verlo una vez más como "rudo sensible" en su camino a la sala de espera donde aguardan los héroes semi-retirados (como Wesley Snipes, John Travolta y Bruce Willis) hasta su siguiente papel en alguna barata película directa a video. Al menos Banderas estará en buena compañía, y las anécdotas deben ser muy entretenidas. Más entretenidas que Vigilante Nocturno.
Calificación: 6

IMDb

Sunday, October 8, 2017

La Posesión de Verónica (Verónica)



Síntomas: Después de jugar con una ouija durante un eclipse solar, la joven estudiante Verónica (Sandra Escacena) percibe extrañas ocurrencias en su departamento, las cuales no solo pondrán en peligro su vida, sino las de sus pequeñas hermanas.

Diagnóstico: Tal vez porque no esperaba mucho, La Posesión de Verónica me pareció una sólida película de terror que no intenta re-inventar el género, ni exceder su modesta intención. Por el contrario, el director Paco Plaza (tomando un rumbo totalmente opuesto a su obra maestra, REC) supo convertir las limitaciones en virtudes, y el resultado se siente tan espontáneo y sincero que deja atrás muchas obras de tema similar realizadas por Hollywood.
La premisa es excesivamente simple: una joven juega con la ouija (durante un eclipse, nada menos) y desata espíritus del más allá que amenazan con destruir a su familia. La creatividad está en los detalles del relato, empezando por la increíble naturalidad de la narrativa y de las actrices, cuyo desempeño se encarga de "vender" el horror sin necesidad de aparatosos efectos especiales ni los habituales trucos que ya conocemos de memoria en el cine de terror.
Sandra Escacena es la revelación de la película; una actriz joven con enorme seguridad en su interpretación, capaz de expresar sin afectaciones la vulnerabilidad de una niña en camino a la madurez, que debe enfrentar sus errores para salvar a sus seres queridos. La situación familiar de Verónica es al mismo tiempo peculiar y muy accesible: su madre trabaja todo el tiempo para mantener su humilde departamento, y Verónica, como hermana mayor, básicamente se encarga de criar a sus tres pequeños hermanos (dos niñas y un niño), fungiendo al mismo tiempo como madre, hermana y amiga... y a veces como juez disciplinaria para mantener el orden. Esas relaciones fraternales forman el núcleo emocional de la película, y con eso basta para exacerbar la angustia que sentimos por su situación. Muchos directores norteamericanos podrían aprender algo de la elegante sencillez con la que Plaza establece a sus personajes y los conduce por la ruta de lo desconocido.
Por el lado técnico, La Posesión de Verónica me recordó las obras tempranas de Dario Argento, en parte por la premisa de "joven virginal enfrentando fuerzas malignas", y en parte por la atmósfera europea que ofrece una perspectiva distinta del horror... más prosaico y menos efectista, pero no por ello menos resonante en la conciencia del público. O quizás solo fue la música electrónica combinada con órgano (del compositor Chucky Namanera), emulando el estilo de Goblin, lo que me recordó las películas de Argento (por cierto, al ubicarse en el año 1991, la cinta utiliza múltiples canciones de Los Héroes del Silencio, como regalo adicional para los fans del rock español de aquella época).
Podría tratar de buscar más razones, pero la película habla mejor por sí misma: La Posesión de Verónica fue una experiencia muy satisfactoria, quizás corta en terror convencional, pero llena de carácter, suspenso y hasta humor que fluye orgánicamente de la interacción entre las hermanas. Por lo tanto no hay que esperar chorros de sangre, fantasmas digitales, ni inflado melodrama; solo una interesante historia bien contada, que no hace trampas ni pretende ser más de lo que es. Y con encantadores detalles retro, como el juguete Simon y "La Enciclopedia de lo Oculto" ¡en fascículos coleccionables!
Calificación: 9

IMDb

Saturday, October 7, 2017

Blade Runner 2049



Síntomas: En el año 2049, los replicantes rebeldes están casi extintos. Los nuevos modelos fabricados por la Corporación Wallace son obedientes y dedicados, como demuestra el Oficial K (Ryan Gosling), un "blade runner" encargado de eliminar los escasos replicantes que aún sobreviven de la generación anterior. Sin embargo, su más reciente misión revelará secretos que podrían alterar su concepción del mundo.

Diagnóstico: Tantas cosas pudieron salir mal en la secuela de una película tan icónica como Blade Runner (1982)... sin embargo, bajo la clara visión de Denis Villeneuve, Blade Runner 2049 triunfa a pesar de algunos tropiezos menores, ubicándola en la noble categoría de segundas partes que no solo destacan por derecho propio, sino que elevan el recuerdo de la original.
Aquella cinta de Ridley Scott promovió (¡durante más de treinta años!) un saludable debate sobre la identidad del protagonista, Deckard, interpretado por Harrison Ford. Yo temía (al igual que muchos devotos), que la secuela destruiría el misterio y, por lo tanto, robaría un poco de la magia que elevó Blade Runner hasta niveles de culto. Para mi sorpresa, Villeneuve (con apoyo del sólido libreto escrito por Hampton Fancher y Michael Green, tomando nuevas perspectivas del maestro Philip K. Dick) manejó el dilema con delicadeza y respeto por la filosofía de la saga, al mismo tiempo que expandió su universo de manera inteligente y creativa, con enormes posibilidades para el futuro.
Antes de seguir vertiendo halagos, señalaré algunas cosas que no me gustaron de Blade Runner 2049; específicamente la primera mitad, que me estaba frustrando con una historia demasiado simple, pero contada con un tono grave y portentoso para convencernos de que estamos viendo algo "importante", en vez de una rutinaria investigación policíaca con los clichés de CSI: Miami adaptados al alucinante futuro distópico concebido hace décadas por el diseñador Syd Mead (y ahora ampliado por Dennis Gassner y fotografiado por Roger Deakins). Durante esa hora inicial el argumento da demasiadas vueltas para llegar a una revelación que parecía previsible y conveniente.
Afortunadamente la cinta cobra vida durante la segunda mitad, cuando la investigación del Agente K toma un rumbo inesperado y se convierte en una epifanía que restaura los clásicos temas de la cinta original, incluyendo exploraciones de identidad, memoria, y el auténtico significado de ser humano. Ah, y todo eso acompañado por la espectacular banda sonora de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, cuyas cataclísmicas notas graves convierten hasta las más triviales escenas en experiencias épicas y resonantes.
Ryan Gosling es un perfecto "replicante", dócil y eficiente, pero con emociones reprimidas que podrían alterar su conducta. El encuentro inicial con un viejo "Nexus 8" (interpretado por Dave Bautista) nos muestra el conflicto entre el celo profesional de K y su latente moralidad, estableciendo las bases de la evolución que podría seguir (para bien o para mal, según criterio de cada espectador). Es una actuación bien modulada sin perder espontaneidad, como todas las de este actor; aunque quizás no será tan celebrada como las que ofreció en cintas más "serias", como Blue Valentine o Drive.
Y supongo que no es spoiler revelar la presencia de Harrison Ford en el papel de Rick Deckard, aunque sí diré que tarda bastante en integrarse a la acción. Pero su intervención es perfecta y, como dije antes, consistente con el carácter del personaje sin traicionar sus secretos.
Los villanos fueron más irregulares. Jared Leto como el genio industrial Niander Wallace me pareció un gran cero a la izquierda. Sus afectaciones histriónicas y grandilocuentes monólogos que no significan nada podrían salir de cualquier ciber-thriller de los noventas (en particular me recordó Cyborg 2: Glass Shadow)... bastante rancios y olvidables. Por suerte sus esbirros son mucho más interesantes, empezando por Sylvia Hoeks en el papel de Luv, la más feroz "asistente personal" que hemos visto desde Oddjob; y Robin Wright (sin ser propiamente "villana") merece mención como la Jefa de Policía que prefiere hacer su trabajo sin las complicaciones éticas que detienen al Agente K. Me gustó su filosofía de "no hagan olas", pues demuestra que muchas cosas no cambiarán con la llegada de los automóviles voladores y novias sintéticas.
Hablando de lo cual, Ana de Armas tiene una divertida aunque, a fin de cuentas, irrelevante participación como Joi, la pareja del Agente K. Su función es obviamente revelar las emociones ocultas del replicante, y sin duda ofrece buenos momentos dramáticos y humorísticos (por no mencionar algunos extraordinarios efectos especiales), pero no contribuye mucho a la trama principal.
Para no extenderme más, terminaré repitiendo que Denis Villeneuve realizó un pequeño milagro con Blade Runner 2049, no exenta de problemas, pero triunfal en su celebración de una obra maestra de la ciencia ficción universal, cuya trascendencia se incrementa conforme nos acercamos a ese futuro de "corporativismo" fuera de control, y mágica tecnología que nubla los límites entre inteligencia real y artificial. Y, mientras llegan más historias sobre este universo, esperaré con anhelo el Kickstarter de Joi, la solución ideal para solterones como yo.
Calificación: 9.5

IMDb

Thursday, October 5, 2017

Gerald's Game



Síntomas: Haciendo un último esfuerzo por revivir la pasión en su matrimonio, Jess Burlingame (Carla Gugino) y su esposo Gerald (Bruce Greenwood) se disponen a pasar un romántico fin de semana en su casa de campo. Entonces, como parte de un juego sexual, Gerald encadena a Jess a la cama... y muere de un infarto, dejándola inmovilizada y con pocas esperanzas de escapar.

Diagnóstico: La novela Gerald's Game siempre me pareció una de las obras menores de Stephen King. Sin duda empieza con una idea interesante, pero se siente más apropiada para un cuento corto que para una novela completa. Y, como la mayor parte de la historia se desarrolla en la mente de la protagonista, tampoco se perfilaba como candidata ideal para adaptarse a cine, un medio visual donde rara vez funcionan las historias "introspectivas" (un reciente ejemplo de ese problema fue la cinta The Girl on the Train).
Por eso no tenía grandes expectativas sobre la cinta Gerald's Game (producida y distribuida por Netflix), hasta que me enteré de que sería dirigida por Mike Flanagan, cuya filmografía (Absentia, Oculus, y Somnia, entre otras) me ha gustado en mayor o menor medida gracias a su habilidad para entretejer drama humano y fantasía sin sacrificar uno a favor del otro.
Y, bueno, aunque Gerald's Game no superó por completo los retos que presentaba el austero formato de la novela, Flanagan logró crear una película tensa, entretenida, y con un denso subtexto emocional para justificar sus afectaciones narrativas, las cuales funcionan mejor conforme avanza la trama y nos sumergimos en la psicología de Jess, esposada a la cama y con la única compañía de un perro que encontró una inesperada fuente de proteínas (spoiler: el perro sobrevive).
Para empezar, el director transformó el diálogo interno de Jess en conversaciones imaginarias con su finado esposo Gerald y con ella misma, dando pie a numerosos debates sobre la manera de liberarse, sobre los problemas maritales que condujeron a ese fin de semana "romántico", y sobre el turbulento pasado de Jess, cuyos traumas infantiles acarrearon algunas malas decisiones en el presente (como, por ejemplo, dejarse esposar a la cama para satisfacer la perversa fantasía de su dominante esposo). Como dije, no es una solución perfecta, pero Carla Gugino y Bruce Greenwood tienen suficiente talento y convicción para atraparnos en su melodrama doméstico, intensificado por el peligro de la situación y las inevitables consecuencias físicas y mentales que Jess sufre en su incómoda posición.
Así, cuando llegamos al memorable tercer acto, estamos preparados para entender la motivación de Jess y justificar sus acciones, que parecían inimaginables al principio de la película. Pero esa es la marca de un buen director (y un buen libreto, desde luego): no solo mostrarnos cosas que ocurren, sino explorar sus causas y hacerlas consistentes con el carácter de los personajes.
Todo lo cual significa que Gerald's Game es la mejor película que alguien pudo hacer a partir de una novela tan difícil de adaptar. Habiendo dicho eso, la verdad es que no encontré mucho terror, suspenso, ni una ejecución suficientemente brillante para hacer Gerald's Game excepcional en las categorías de horror, thriller, o incluso drama “indie”. En resumen: recomendable, pero prescindible. Y, para quien quiera ver una mejor película sobre "mujer en peligro", recomiendo Hush, del mismo director. También está en Netflix, así que solo tomará un “click”.
Calificación: 8

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Tuesday, October 3, 2017

A Ghost Story



Síntomas: Después de morir en un accidente, el fantasma de un hombre regresa a su casa e intenta comunicarse con su esposa.

Diagnóstico: Realmente me gustaría decir que A Ghost Story es una de las mejores películas de terror que he visto, porque siempre estoy buscando algo que recomendar en este menospreciado género. Sin embargo A Ghost Story no es una película de terror, sino un excepcional drama que toma la fórmula de "casa embrujada" y la lleva por caminos que jamás imaginé, con una sensibilidad única y un estilo visual que forma parte integral de su melancólico mensaje. En otras palabras: no hay sobresaltos, no hay "gore", ni escenas de suspenso (al menos no como estamos acostumbrados a verlas). Pero sí hay un fantasma que nos pondrá a pensar sobre asuntos que van desde lo terrenal hasta lo cósmico.
Entre menos se diga sobre el argumento, mejor. Baste decir que la minimalista historia se establece casi sin palabras gracias al trabajo de Rooney Mara y Casey Affleck, durante las escenas iniciales de rutina doméstica que nos transmiten todo lo que necesitamos saber sobre la pareja. Entonces llega el fatal accidente, y el esposo se encuentra como una presencia muda e invisible en su hogar, viendo cómo su esposa enfrenta la soledad.
El director David Lowery (Pete's Dragon)(¡?) no está interesado en los misterios del "más allá", ni en especulaciones religiosas sobre lo que ocurre después de la muerte. Su visión del fantasma es al mismo tiempo más prosaica y más profunda, utilizándolo como herramienta para explorar temas complejos, incluyendo dolor, memoria, tiempo y esperanza. O algo así. No sé. A Ghost Story es una de esas obras de arte con múltiples interpretaciones, según la visión de cada espectador. La sábana blanca del fantasma y su inmutable presencia sirven para que cada persona proyecte sus propias emociones, miedos y esperanzas. De esta manera "el fantasma" resulta ser un increíble actor, mostrándonos lo que cada quien desea ver en sus ojos vacíos.
O también existe la posibilidad de que no haya nada detrás de esos agujeros negros, y tan solo quiero convencerme de que no desperdicié noventa minutos de mi vida. Pero prefiero pensar que no fue así.
Al principio dudé que Lowery tuviera un plan concreto... sobre todo con esas interminables tomas fijas que parecen no tener sentido alguno (por ejemplo, Rooney Mara comiendo una tarta de manzana durante cinco minutos)(sí, los conté). Sin embargo, conforme avanza la película me di cuenta del propósito de esas escenas, y su utilidad para comprender la percepción del fantasma, así como otras cosas que prefiero no mencionar.
Creo que me detendré aquí, antes de arruinar las devastadoras sorpresas de A Ghost Story. Pero no son "sorpresas" en la forma del típico "twist", sino todo lo contrario: un gradual desarrollo de fascinantes ideas que florecen en nuestra mente, aún cuando aparentemente no ocurre nada en la pantalla.
Como dije al principio: una de las mejores películas de terror que he visto. Su único defecto es que no es de terror. A los dramas les sobra la buena fama... al horror le hacen falta más aciertos como A Ghost Story.
Calificación: 10 (para espectadores que no temen el reto de una cinta leeenta)

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Sunday, October 1, 2017

Muerte Misteriosa (Wind River)



Síntomas: Mientras persigue un animal salvaje que está matando ganado en la reservación india de Wind River, el cazador Cory Lambert (Jeremy Renner) descubre el cadáver congelado de una joven mujer. Entonces, junto con la agente del FBI Jane Banner (Elizabeth Olsen), intentarán resolver el misterio y encontrar al asesino, si es que existe.

Diagnóstico: Al igual que la reciente American Assassin, Muerte Misteriosa es otro notable ejemplo de una película construida a base de clichés, pero con suficiente sensibilidad artística y talento narrativo para crear algo (casi) nuevo, hipnótico y muy entretenido.
Muerte Misteriosa pertenece a la sub-categoría del drama policíaco donde todo es deprimente, gris y frío (en este caso literalmente); los personajes lucen abatidos, sin esperanza de una vida mejor, pero con la tenue posibilidad de redención, lo cual basta para justificar los tormentos internos y externos que sufren. Algunas muestras de este sub-género: Seven, Gone Baby Gone y Prisoners.
El protagonista de Muerte Misteriosa es Cory Lambert, cazador del Departamento de Vida Silvestre cuyo trabajo consiste en matar lobos (y otros animales) que ponen en peligro al ganado de los granjeros en el inhóspito estado de Wyoming, donde el invierno dura casi todo el año, y la nieve sirve como metáfora de las letárgicas emociones de los habitantes, acostumbrados a la violencia y apáticos ante la muerte (Cliché No. 1).
Por su parte, Lambert vive atormentado por una tragedia del pasado que destruyó su matrimonio, y ahora lo impulsa a trabajar con firme determinación, tratando de ayudar a la comunidad para calmar su sentimiento de culpa (Cliché No. 2) (Por cierto, cliché personal: las primeras escenas donde el cazador mata a varios lobos contribuyó significativamente a amargarme la experiencia).
Y, al trabajar en una reservación india, Lambert ha adoptado la serenidad de los nativos americanos, así como su armonía con la Naturaleza e intuitiva comprensión del balance entre el hombre y su entorno (Cliché No. 3).
Desafortunadamente los jóvenes de la reservación han caído en los vicios del Hombre Blanco, arruinando sus vidas con drogas, alcohol y crímenes que rompen la unidad en una comunidad tan pequeña, donde todos dependen de los demás (Cliché No. 4).
Entonces aparece el cadáver congelado de una mujer, y el FBI envía a la agente Jane Banner (Elizabeth Olsen) para investigar si fue un asesinato; sin embargo los métodos de la gran ciudad no sirven en una región con sus propias reglas. Jane es un clásico "pez fuera del agua" que ni siquiera lleva la ropa adecuada para sobrevivir el inclemente clima de Wyoming (Cliché No. 5).
Y esos son tan solo los clichés de los primeros diez minutos; obviamente no mencionaré los que Cory y Jane encuentran durante su investigación. Porque, realmente, la investigación me pareció bastante floja; no hay grandes deducciones, pistas enigmáticas, ni una pintoresca selección de sospechosos con testimonios contradictorios. Al menos Muerte Misteriosa evitó el cliché de "nada es lo que aparenta"; porque en este remoto pueblo las cosas siempre son lo que aparentan... y nunca aparentan algo bueno.
Afortunadamente, como dije antes, el director/escritor Taylor Sheridan (guionista de las excelentes cintas Sicario y Hell or High Water) sintetiza las fórmulas en un relato profundo y conmovedor, donde la resolución del crimen no es tan importante como la cruda atmósfera y las complejas relaciones que se forman con el paso del tiempo. Sin necesidad de exageraciones dramáticas (no esperen "Mystic River en la nieve"), Sheridan utiliza el aislamiento y soledad de los personajes para desarrollar su carácter al mismo tiempo que nos lleva irremediablemente a un desenlace amargo pero satisfactorio, donde el simbolismo se vuelve un poco espeso, sin volverse pretencioso.
Y, como podemos suponer, los actores brillan por su capacidad para expresar sin palabras el conflicto interno que los impulsa a actuar en contra de su seguridad personal, o en contra de los principios que juraron defender. Jeremy Renner y Elizabeth Olsen tienen el sólido apoyo de un brillante elenco secundario, que incluye a Graham Greene, Eric Lange, Gil Birmingham, Kelsey Asbille, y Jon Bernthal (no, desafortunadamente Punisher no comparte escenas con Hawkeye ni Scarlet Witch).
Hablando de clichés: sin ofrecer algo realmente nuevo, Muerte Misteriosa me pareció muy recomendable para aficionados al cine maduro que no teme alejarse del estándar comercial para ofrecer una experiencia bien balanceada entre reflexión y entretenimiento, donde la recompensa no son los balazos (aunque ciertamente existen), sino el fino trabajo de los actores y la textura del relato, burda al tacto, pero delicada en sus detalles humanitarios. Solo desearía que fuera posible lograr esto sin matar lobos (simulados, espero).
Calificación: 8.5

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