Monday, December 29, 2014

I Origins



Síntomas: El científico Ian Gray (Michael Pitt) está obsesionado con la biología del ojo y el enigma de su origen genético, para lo cual está realizando un ambicioso estudio que no solo respondería muchas incógnitas evolutivas, sino que además serviría como argumento para desacreditar a quienes usan la existencia del ojo humano como prueba de "diseño inteligente". Pero antes de completar esa complicada investigación, Ian tiene que enamorarse una o dos veces para darle resonancia emocional a la historia.

Diagnóstico: Hace un par de años Another Earth me sorprendió mucho y se convirtió en una de mis películas favoritas de ciencia ficción. Por eso tenía elevadas expectativas sobre I Origins, la nueva obra de Mike Cahill; y si bien este joven director encontró otra fascinante premisa para construir un impresionante misterio científico, esta vez la experiencia no me pareció tan completa y satisfactoria por culpa de las arbitrarias actitudes de los protagonistas, y por el pobre balance que existe entre los elementos de ciencia ficción y los estorbosos interludios románticos, demasiado previsibles y sobrecargados de hueco sentimentalismo.
Sin embargo entiendo el razonamiento del director; probablemente temía aburrir al público con secas discusiones sobre ciencia y espiritualidad, y decidió integrarlas a un contexto intensamente emocional, donde la cruzada científica del protagonista no obedece únicamente a su curiosidad, sino a la búsqueda de un amor perdido. Lo entiendo, pero no me pareció una estrategia particularmente apropiada, debido a los bruscos giros y arbitrarios eventos que deben ocurrir en la primera mitad de la película para darle sentido a la segunda mitad, cuando realmente explota la imaginación de la historia.
A pesar de ello, esa segunda mitad de I Origins tiene mucho que ofrecer en el terreno conceptual, y casi compensa las torpes maniobras del inicio con la adición de interesantes ideas e intrigantes hipótesis sobre temas que rebasan la lógica científica tradicional. De hecho, I Origins podría servir como punto de partida para varias secuelas (quizás en forma de comics o cuentos cortos) donde se podría explorar a profundidad el vasto tapiz de posibilidades sugerido por la cinta (sobre todo por esa escena al final de los créditos). Claro, dudo mucho que estas imaginarias secuelas se vuelvan realidad, pero lo estoy proponiendo con el fin de transmitir la magnitud conceptual de I Origins, y el beneficio que representaría retomar la historia en algún momento del futuro, sin necesidad de repetir el torpe planteamiento inicial que casi me hizo apagar la televisión antes de que empezara la bueno.
En lo que respecta a los actores, todos realizan un buen trabajo y encarnan correctamente a sus personajes, aunque no siempre los respalde el libreto. Hablando de lo cual, Brit Marling colabora de nuevo con Mike Cahill, pero solo en su faceta de actriz (lo cual no es nada despreciable). Pero si también hubiera ayudado con el guión tal vez encontraríamos la misma alquimia narrativa de Another Earth; lamentablemente no fue el caso; mala suerte. De cualquier modo, volviendo a la realidad, puedo recomendar I Origins por lo mucho que tiene que decir, incluso si no me gustó su manera de expresarlo. Además, quizás cometí el error de esperar una obra de ciencia ficción tradicional, pues esa clasificación genera expectativas no siempre compatibles con la intención del director. Entonces, sería más correcto decir que I Origins es una sólida muestra de "especulación científica" (parafraseando a Harlan Ellison) de sencilla manufactura pero considerable ambición, lo cual basta para sobresalir en un género viciado por excesivos efectos especiales y refritos de conceptos añejos. Hace falta talento para trascender esos esquemas, y creo que Mike Cahill lo logró con ayuda de su potente visión artística (ahem); lástima que haya enganchado su creatividad a una trama romántica aún menos creíble que los ideales científicos que propone.
Calificación: 8

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Friday, December 26, 2014

La Entrega (The Drop)



Síntomas: El taciturno Bob Saginowski (Tom Hardy) trabaja en un bar de Brooklyn que la mafia chechena usa ocasionalmente como depósito de dinero ilegal. Un día el bar es asaltado por un par de ladrones, y entonces Bob y su jefe Marv (James Gandolfini) se encuentran bajo inmensa presión por recuperar el dinero, pues de otro modo el volátil mafioso Chovka (Michael Aronov) los considerará responsables del robo. Y, por si eso fuera poco, Bob debe enfrentar también la responsabilidad de cuidar por primera vez a un perrito que rescató de un basurero.

Diagnóstico: En años recientes se han producido tantos thrillers criminales “realistas” que tienden a confundirse en mi memoria (algunos ejemplos: A Walk Among the Tombstones, Four Brothers, Prisoners, The November Man, Dead Man Down, Safe House, The Town, Homefront, Killing Them Sofly, The Mechanic, Takers, The Last Stand, Bullet to the Head, Contraband, etc.) Podría ser porque todos se parecen, o porque mi memoria tiene la consistencia de un pan mojado. Como sea, estimo que en un par de meses la nueva película La Entrega se incorporará a mis difusos recuerdos de rudos mafiosos, estoicos asesinos semi-retirados, y policías corruptos con espesos acentos de Boston, Chicago o Nueva York. Pero mientras eso ocurre, quedé bastante impresionado por el astuto libreto de La Entrega, por sus intensas actuaciones y, sobre todo, por la opresiva atmósfera de un bajo mundo criminal carente de honor o glamour, donde nadie sabe exactamente para quién trabaja y nadie es por completo inocente (con la posible excepción del perrito Rocco - SPOILER: Rocco sobrevive).
Escrita por el novelista Dennis Lehane y basada en su cuento corto "Animal Rescue", La Entrega enfoca su atención en la dinámica de un barrio neoyorquino cuyos habitantes ocupan distintos niveles de intersección con el crimen organizado, ya sea tolerando su influencia en la vida cotidiana; sumergiéndose en él para ganar dinero fácil; o, en el caso del protagonista, manteniéndose al margen y evitando errores fatales, lo cual incluye contrariar a algún mafioso ruso (perdón, checheno) o enamorarse de la chica equivocada.
Los puntos básicos de la historia son bastante comunes (ambición, lealtad, traición), pero lo interesante está en el detalle de las actuaciones, en la textura de los personajes y la naturalidad de sus experiencias. En otras palabras, por mucho que se compliquen los planes y se eleve el suspenso, el foco de la película permanece en las personas.
¡Y qué buena selección de personas! Tom Hardy confirma su talento para interpretar al clásico "rudo-sensible" con inusual profundidad e intuitivo control de sus emociones (Ben Affleck apenas podría soñar con el rico repertorio expresivo de Hardy). James Gandolfini, en su última actuación, nos presenta una versión madura y derrotada del ex-mafioso que alguna vez estuvo en la cima... hasta que llegó una generación más agresiva y sin el honor de "la vieja escuela". Noomi Rapace no encaja por completo en el papel de mesera de Brooklyn pero su actuación es excelente, fuerte o vulnerable según lo requiera la escena, y sin sacrificar la consistencia del personaje. El elenco secundario es igualmente competente, y la dirección de Michaël R. Roskam conduce con precisión la narrativa sin perder energía ni espontaneidad.
Como dije, no espero recordar La Entrega durante mucho tiempo, pero me gustó bastante y amerita recomendarse como uno de los mejores thrillers criminales de este año, bien escrito y elegantemente ejecutado. Por otro lado no me pareció indispensable verla en el cine, y es probable que la gente terminará descubriéndola en unos meses cuando llegue a video casero, lo cual no tiene nada de malo, pues la ausencia de escenas de acción podría aburrir a algunos en la pantalla grande, mientras que la intimidad y cercanía de la televisión parecen más apropiadas para lucir el fino drama de esta historia, simple en su forma pero compleja en las corrientes emocionales que fluyen bajo la superficie. Y para apreciar el talento de un actor con el potencial de revolucionar el thriller moderno: Rocco.
Calificación: 9

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Wednesday, December 24, 2014

The Guest



Síntomas: El ex-soldado David Collins (Dan Stevens) regresa a los Estados Unidos para visitar a la familia de un buen amigo recientemente fallecido en combate. Los Peterson reciben a David con los brazos abiertos y le dan hospedaje, deseosos de escuchar historias sobre el hijo que perdieron. Sin embargo con el paso de los días David empieza a actuar erráticamente, y solo la joven Anna (Maika Monroe) sospecha que sus intenciones no son tan buenas como parecían.

Diagnóstico: A pesar de los buenos comentarios que recibió The Guest no tenía mucho interés en verla, pues su argumento parecía una variación del trillado sub-género de "invasión doméstica" que nunca me ha gustado por su monotonía y falta de originalidad. Y, en efecto, The Guest comienza con elementos similares a esa fórmula, pero afortunadamente se desvía para incursionar en territorios menos previsibles y más interesantes, culminando en un relato tenso y violento, no siempre creíble, pero muy entretenido que nos mantiene a la expectativa hasta al último cuadro de la película.
Además, el director Adam Wingard (más conocido por You're Next y sus participaciones en las antologías V/H/S) añade un atractivo estilo "retro" a la película, particularmente en lo que respecta a la banda sonora creada por Steve Moore, cuya combinación de ritmos electrónicos y "synth-pop" me recordó la música de la película Drive... o aquellas memorables composiciones de Tangerine Drean en los ochentas. Cierto, a veces la música resalta demasiado y se arriesga a "sacarnos" de la película, pero al mismo tiempo refuerza su atmósfera ligeramente surrealista, y nos ayuda a tolerar algunos de los más inverosímiles giros del libreto.
Esa sería mi queja principal sobre The Guest; algunos momentos importantes se sienten demasiado convenientes, como la extrema facilidad con la que David se introduce a la familia Peterson, y la ausencia de consecuencias para algunos de sus desplantes psicóticos. Y tampoco tragué del todo una tardía revelación que prácticamente redefine la cinta y cambia su género. Pero, bueno, la dirección de Wingard y el ingenioso libreto de Simon Barrett exudan suficiente confianza y energía para arrastrarnos en la inexorable narrativa de The Guest, y nos ayudan a ignorar sus ocasionales caprichos e inconsistencias melodramáticas.
También ayuda mucho la enigmática actuación de Dan Stevens como el inestable David, cuya aparente ecuanimidad oculta desde luego una personalidad volátil e impredecible, cultivando constante suspenso con un mínimo de esfuerzo histriónico. En otras palabras, la fuerza de su actuación reside en los pequeños gestos y detalles que revelan un personaje carismático y psicológicamente complejo, que casi justifica las incongruentes reacciones del resto del elenco.
Quizás The Guest no me pareció tan extraordinaria como muchas personas afirman, pero aún así puedo recomendarla como un audaz híbrido de géneros y estilos que nunca toma el camino fácil, lo cual basta para distinguirla de los menos ambiciosos e imaginativos thrillers modernos dedicados a la repetición en vez de la innovación. Y desde luego The Guest guarda interés adicional para fans de Downton Abbey que quieran ver en qué anda Matthew Crawley por estos días. La intriga es igual que antes, pero con más balaceras y explosiones; aunque dudo que la Condesa de Grantham aprobaría sus actividades.
Calificación: 8.5

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Tuesday, December 23, 2014

Miss Meadows



Síntomas: La Srita. Meadows es una recatada maestra de escuela con una perspectiva del mundo decente y honesta, aunque un poco anticuada. Esto a veces choca con la cruda y violenta sociedad contemporánea, pero no hay problema... para eso la Srita. Meadows carga una pistola en su bolsa.

Diagnóstico: La publicidad de Miss Meadows sugería una típica película de venganza femenina, al estilo del cine de explotación de los setentas, pero la realidad resultó menos violenta y más... ¿artística? No estoy seguro. En vez de emular obras como Ms. 45 o Thriller: A Cruel Picture, Miss Meadows guarda más parecido temático y estilístico con Heathers, compartiendo una idealizada estética de cuento de hadas suburbano, con situaciones y personajes intencionalmente exagerados para trascender la realidad y escapar la rígida lógica de un thriller criminal. Desde los primeros segundos la directora Karen Leigh Hopkins establece esta estilizada atmósfera, presentándonos a la Srita Meadows como una inocente niña-mujer con ropa evocativa de los años cincuentas, bailando tap mientras camina por la calle y platica con las ardillas, aves y venados que la acompañan. Inicialmente fue difícil tragar esa afectación, pero Katie Holmes conjura una actuación con suficiente intensidad y convicción para tomar en serio el bizarro melodrama de una mujer justiciera cuya dudosa estabilidad mental no empaña sus puras intenciones (conviene aclarar en este punto que la comparación con Heathers está limitada al estilo visual y tono narrativo, pero no a la calidad general de la película).
La reciente cinta God Bless America, de Bobcat Goldthwait, nos ofreció una visión más cínica y extrema del "vigilante suburbano", cumpliendo vicariamente las fantasías de justicia y venganza que muchas personas sin duda albergan. Miss Meadows recorre un camino similar, pero se enfoca más en la torcida psicología de la protagonista, dejando los asesinatos como detalles periféricos que son necesarios para la historia, pero sin explotar la violencia como simple espectáculo sangriento. Esta actitud reduce el impacto visceral de la cinta, pero incrementa el suspenso y re-dirije nuestra atención a la frecuente contradicción entre "ley" y "justicia": ¿qué es mejor para la sociedad: limitarse a castigar culpables, o prevenir sus crímenes por métodos más "pro-activos"?
Nada de esto es nuevo en el cine de vigilantes, pero Miss Meadows lo complementa con buenas actuaciones y un sólido respaldo emocional, omitiendo excesivas explicaciones para que el espectador saque sus propias conclusiones sobre las acciones de la Srita. Meadows. Me gustan las películas de moralidad ambigua que retan nuestra conciencia y rechazan las respuestas fáciles; y aunque Miss Meadows no sea la mejor en esa categoría, sin duda maneja su premisa con aplomo suficiente para darle una modesta recomendación, advirtiendo de nuevo que no es un sangriento relato de explotación, sino una peculiar fábula semi-romántica sobre crimen, locura y redención. Y, con suerte, marcará el regreso de Katie Holmes al cine; su notoria vida personal opacó durante mucho tiempo su talento, y ojalá tengamos oportunidad de disfrutarlo en proyectos interesantes que la aprovechen como actriz, y no solo como celebridad. Dejen eso para Lindsay Lohan.
Calificación: 7

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Monday, December 22, 2014

Sn. Vincent (St. Vincent)



Síntomas: Un perverso anciano llamado Vincent (Bill Murray) y su novia, una prostituta rusa llamada Daka (Naomi Watts), corrompen al niño Oliver (Jaeden Lieberher), incitándolo al juego y la violencia... con trágicos resultados.

Diagnóstico: No, solo estoy bromeando. Los resultados no son "trágicos" sino graciosos y conmovedores. Y el anciano Vincent no es "perverso", sino simplemente refunfuñón y un poco amargado. Pero cuando acepta cuidar en las tardes al hijo de su vecina Maggie (Melissa McCarthy), empieza a forjarse una curiosa amistad entre el niño y el viejo, y desde luego terminarán aprendiendo muchas cosas uno del otro. Incluso, ¿quién sabe?, podrían ayudarse mutuamente para resolver algunos traumas psicológicos de sus respectivos pasados.
Pero lo de la prostituta sí fue verdad.
En cierto modo esperaba más de Sn. Vincent (traducción del título original al mismo tiempo precisa e incómoda). Esa premisa de "viejito enojón que se encariña con un niño" es tan trillada que parecería imposible tomarla en serio para una película realizada en este siglo (a menos que fuera para el canal de televisión Hallmark o ABC Family - iba a escribir "Disney", pero creo que ni siquiera ellos serían tan ñoños)(Vaya, el spellcheck reconoció la palabra "ñoños", así que no me siento tan culpable por usarla). ¿En qué estaba? Ah, sí. La pareja dispareja de niño y viejito suena cursi y anticuada, y mientras veía Sn. Vincent esperaba algún evento o revelación sorpresiva que la haría única o especial en alguna manera... pero nunca llegó ese momento. Y afortundadamente no lo necesita. Sn. Vincent funciona muy bien dentro de su modesta ambición, gracias al genial elenco reunido por el director Theodore Melfi (haciendo su debut en largometrajes).
Bill Murray podría interpretar hasta dormido el papel de viejito amargado, pero eso no significa que su actuación sea simple o desinteresada. Por el contrario, su característico cinismo se ve enriquecido por arteras dosis de compasión y benevolencia disfrazadas bajo su mal humor y cuestionables decisiones. Cierto, el personaje es un cliché, pero Murray le da vida e identidad sin parecer que está copiando algún rol previo. Melissa McCarthy tiene poco que hacer como la abrumada madre recién divorciada, pero lo hace muy bien, representando de manera realista el difícil balance entre vida doméstica y su exigente trabajo como enfermera. El niño Jaeden Lieberher interpreta a Oliver como típico niño precoz, más maduro que muchos de los adultos que lo rodean, pero sin perder la inocencia infantil ni volverse antipático. Por su parte, Naomi Watts tiene talento de sobra para enfrentar los vaivenes de su papel como prostituta europea, el cual varía entre drama y elemental "comic relief"; mi única queja es que su acento se siente forzado, como si estuviera en Saturday Night Live. Sin embargo, mi actuación favorita fue la de Chris O'Dowd como maestro en la escuela multi-cultural a la que asiste Oliver; sería un papel corto y olvidable si no fuera por el humor y calidez que el actor imprime en su interpretación. Y, en un nivel más personal, me recordó los profesores maristas que tuve en mi niñez y adolescencia.
Entonces, Sn. Vincent no guarda muchas sorpresas ni busca innovar; simplemente supo aprovechar su elenco y su bien conocida fórmula, evocando emociones honestas por medio de una narrativa madura y mesurada. Todo esto justifica una recomendación como antídoto contra las películas prefabricadas y empalagosas que se estrenan normalmente durante las fiestas de fin de año. Bill Murray es un perfecto "grinch", y Sn. Vincent fue el vehículo ideal para combinar misantropía con genuina emoción, culminando en un final conmovedor no se siente cursi, sino justificado y satisfactorio. Raro regalo de Navidad que no me dieron ganas de devolver.
Calificación: 9

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Saturday, December 20, 2014

Cuernos (Horns)



Síntomas: Ignatius Perrish (Daniel Radcliffe) es el principal sospechoso en el asesinato de su novia Merrin (Juno Temple), y aunque él asegura ser inocente, el pueblo entero está convencido de su culpabilidad. Sin embargo ese problema deberá esperar, pues un día Ignatius descubre que le están creciendo cuernos en la cabeza. Y lo peor (¿o mejor?) es que al mismo tiempo adquiere el extraño poder de conocer los secretos ajenos, lo cual desde luego podría ser de gran utilidad para encontrar al auténtico asesino de Merrin... si es que Ignatius logra sobrevivir su extraña condición.

Diagnóstico: No he leído la novela Horns de Joe Hill (hijo de Stephen King), pero conozco algunas de sus obras, y he notado que tiene un raro talento para establecer situaciones extremadamente inusuales, con una seguridad y confianza que inspiran al lector a decir: "Claro, ¿por qué no?" Esa actitud será esencial para apreciar las muchas virtudes de la película Cuernos, pues su bizarra premisa desafía la lógica convencional, e incluso contradice varios mandamientos del cine de terror... si es que podemos clasificarla como tal; en la práctica me pareció más cercana a un moderno "noir", con el desesperado anti-héroe tratando de limpiar su nombre y encontrar al asesino, mientras navega una compleja red de traición y pintorescos personajes que rara vez son lo que aparentan. El asunto de los cuernos y el poder de "extracción de secretos" parecen meras herramientas para facilitar el flujo de la historia, y no los elementos que definen categóricamente el género de la película.
Bueno, dejemos a un lado la etiqueta que correspondería a Cuernos. La premisa, como dije, es muy extraña, pero transcurre con naturalidad gracias al astuto (aunque imperfecto) libreto de Keith Bunin y a la estilizada dirección del francés Alexandre Aja, tan pulida y segura como en sus mejores cintas europeas. En particular me gustó la rica paleta visual que emplea, y los acentos de colores vivos que contrastan con el entorno gris y café del pequeño pueblo maderero donde se desarrolla la historia. El cine de terror lleva años estancado en la cinematografía desaturada que puso de moda el cine asiático, y es un placer encontrar algo tan visualmente estimulante, que al mismo tiempo encaja a la perfección con el ecléctico tono de la narrativa (me recordó un poco el estilo gráfico de The Town that Dreaded Sundown, lo cual considero un halago).
Las actuaciones son un poco variables pero cumplen su cometido. Desde luego la atracción principal es Daniel Radcliffe, y si bien le falta un poco de gravedad para "vender" las escenas más dramáticas, creo que realizó un buen trabajo, particularmente dominando el acento norteamericano. También merece mención Juno Temple en el papel de Merrin, la novia asesinada a quien vemos ganar dimensión en los "flashbacks" que describen la evolución de su relación con Ignatius; es un rol relativamente corto pero bien aprovechado por esta talentosa actriz.
Hablando de "flashbacks", mi principal queja sobre Cuernos sería su excesiva duración, que tiende a aburrir de vez en cuando con tangentes innecesarias que probablemente funcionaron bien en el libro, añadiendo contexto emocional a la historia y expandiendo sus temas de culpa, conciencia y redención (por ejemplo, la sub-trama del hermano trompetista). Pero al momento de traducirse a cine se convierten en relleno que contribuye muy poco o nada al misterio central. Y tampoco me dejó muy satisfecho el final, simultáneamente absurdo y demasiado simple, rompiendo el frágil balance que el director mantuvo durante el resto de la película.
Aún así recomendaría Cuernos tan solo por su originalidad y por la dirección de Aja. Quizás el guión necesitó un par de revisiones adicionales y un final más consistente con la historia, pero definitivamente admiré su exuberante ambición y la audacia de darle cuernos a Harry Potter... y convencernos de que es algo perfectamente normal.
Calificación: 7.5

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Friday, December 19, 2014

Visitantes



Síntomas: Daniel (Raúl Méndez) está sufriendo extrañas pesadillas acerca de una vieja mansión, y mientras trata de investigar el asunto sufre un accidente que lo deja en coma durante dos semanas. Cuando despierta, su esposa Ana (Kate del Castillo) nota algunos inquietantes cambios en la conducta de Daniel, y decide continuar la investigación por su cuenta para averiguar lo que está pasando, y evitar que la afecte a ella y a su pequeño hijo Sebastián (André Collin).

Diagnóstico: El cine mexicano de terror no ha tenido mucha suerte en años recientes, y aunque Visitantes no contribuye a resolver esa situación, al menos no fue tan mala como otras que he visto (por ejemplo Morgana, o el remake de Hasta el Viento Tiene Miedo). Cierto, su argumento es una floja colección de clichés comunes en el cine norteamericano: familia en crisis, fantasmas vengativos (o algo así), y fáciles sobresaltos precedidos por trémula música que trata inútilmente de generar suspenso. Sin embargo asoman ocasionalmente algunas buenas ideas en el libreto, junto con sólidas actuaciones (para estándares del cine mexicano) que hacen la experiencia tolerable y vagamente entretenida. Desafortunadamente los aciertos pierden fuerza por una generalizada falta de energía en la dirección, haciendo que las escenas desfilen sin mucho impacto ni flujo narrativo, limitándose a tocar las bases obligatorias del género y a lucir su repertorio de trillados efectos especiales para sazonar las manifestaciones sobrenaturales, incluyendo insectos digitales, deformaciones faciales y difusas apariciones entre las sombras para recordarnos que estamos viendo una película de terror. O, mejor dicho, "terror".
Kate del Castillo (también co-productora) expresa con vehemencia las cambiantes emociones de su personaje, y resulta creíble como madre desesperada por proteger a su familia. Raúl Méndez tiene un papel un poco monótono como el lacónico Daniel, pero transmite exitosamente la amenaza de su siniestro cambio. El resto del elenco pasa sin pena ni gloria, funcionando como aptos engranes del argumento o víctimas desechables para alimentar el anémico drama de Visitantes.
Hablando de lo cual, encontré el misterio central confuso, como si los cineastas fueran inventando reglas sobre la marcha para justificar los giros de la historia, pero sin lograr concretarla hasta el final, cuando llegan las típicas explicaciones que en realidad no explican mucho. Generalmente disfruto las películas ambiguas que nos obligan a pensar y deducir, pero hay una delgada línea entre la intriga y arbitrariedad narrativa, y Visitantes la cruza con frecuencia para detrimento de la experiencia cinematográfica.
Habiendo tantas sobresalientes películas de terror disponibles en distintos formatos de video casero, encuentro difícil recomendar Visitantes; pero en aras del patriotismo diré que hemos tenido peores estrenos internacionales de terror en cines de México, los cuales no merecían ese tipo de difusión masiva. Visitantes amerita apreciarse en la pantalla grande (aunque sea tan solo por su estridente diseño de audio), y tiene la ventaja adicional de no ser re-make o secuela... aunque eso no significa que sea muy original. Pero tampoco pidamos milagros.
Calificación: 6.5

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Wednesday, December 17, 2014

Tusk



Síntomas: Wallace Bryton (Justin Long) y su mejor amigo Teddy (Haley Joel Osment) producen un exitoso "podcast" donde entrevistan a individuos inusuales... y naturalmente se burlan de ellos. Un día Wallace viaja a Manitoba, Canadá, para entrevistar a una celebridad de YouTube, pero descubre que el sujeto falleció recientemente. Entonces, para no desperdiciar el viaje, Wallace responde el anuncio de un anciano que promete asombrosas historias de sus experiencias como soldado y marino. Sin embargo, cuando el joven llega a la remota mansión de Howard Howe (Michael Parks), queda claro que el anciano tiene algo más siniestro en mente.

Diagnóstico: Obviamente Tusk es una broma del director Kevin Smith. El problema es que no estoy seguro a costa de quién fue el chiste.
Inspirada por una conversación en el podcast del mismo Smith, Tusk intenta mezclar elementos de terror con la habitual sensibilidad humorística del director, dando como resultado una desafortunada cinta que no asusta cuando debería, y no provoca risa cuando lo intenta.
La premisa recuerda el cine de "porno-tortura" que estuvo de moda hace algunos años, y quizás si Tusk se hubiera estrenado por ahí del 2006 resultaría más relevante, incluso como sátira de aquel monótono sub-género. Pero el día de hoy parece un pastiche de ideas pobremente ejecutadas y con un incierto tono, cuyo único propósito es satisfacer un débil "chiste privado" que ni siquiera fue muy gracioso para empezar.
Pero, bueno... supongo que Kevin Smith se ha ganado el privilegio de filmar lo que quiera (dentro de los límites del cine "indie", al menos), y es verdad que desde hace muchos años viene prometiendo la realización de una película de terror "real" (Red State fue más drama/thriller que terror). Por eso quedé doblemente decepcionado... Smith finalmente puso manos a la obra y obtuvo los recursos necesarios para incursionar en el terror, ¿y esto fue lo mejor que pudo hacer?
Tratando de encontrar algo positivo podría señalar las actuaciones de Haley Joel Osment (como el colaborador y mejor amigo de Wallace) y Génesis Rodríguez (como su novia), los únicos que toman en serio la película, para bien o para mal. Su trabajo consiste en buscar al protagonista extraviado, y logran imprimir suficiente urgencia y preocupación en sus escenas... hasta que contactan a un ex-policía canadiense interpretado por Johnny Depp (usando el pseudónimo de "Guy Lapointe"), quien entrega una de las peores actuaciones de su carrera. Sus afectaciones y espeso acento forman parte de la gentil sátira que Smith hace de la cultura canadiense (con obligatorias referencias a "aboot", Degrassi y al "poutine"), pero dicha sátira resulta demasiado superficial para sentirse ingeniosa o auténtica. E incluso los diálogos, usualmente el punto fuerte de Smith,  son penosamente artificiales, sin aquella frescura y honestidad que llamó la atención en cintas como Clerks y Chasing Amy. Quizás Smith fue víctima del "Síndrome Tarantino", cuyo principal síntoma es pensar "todo lo que escribo es brillante".
En cuanto a los elementos de terror, creo que Smith trató de hacer su versión personal de The Human Centipede, pero sin lograr (o sin atreverse) a alcanzar los mismos niveles de grotesquería y crudeza narrativa. En otras palabras, Smith no muestra audacia creativa ni espíritu transgresor; simplemente hizo algo absurdo con la esperanza que Tusk se convirtiera en una cinta de culto, lo cual revela la pereza e improvisación del director y productores.
O quizás el problema es que ya estoy demasiado viejo para el humor repetitivo y juvenil de Kevin Smith; me siguen gustando mucho sus comedias tempranas y esperaré con entusiasmo Clerks III; pero Tusk comparte el limbo de mediocridad ocupado por otros chascos de Smith como Cop Out y Jersey Girl... más famosas por lo que intentaron que por su efecto real.
Diría "snootchie bootchies" para terminar, pero sería una salida demasiado floja e indolente. Igual que Tusk.
Calificación: 5

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Tuesday, December 16, 2014

Another Me



Síntomas: La perfecta vida de la estudiante Fay Delussey (Sophie Turner) se ve empañada por la grave enfermedad de su padre; pero la joven se anima un poco cuando gana el papel principal en la obra teatral que organiza su escuela. Sin embargo con el paso de los días empiezan a ocurrir cosas extrañas que sugieren la existencia de una doble de Fay. ¿Será una broma de su rival para sabotear la producción teatral? ¿O alguna misteriosa entidad realmente quiere tomar posesión de su vida?

Diagnóstico: Primero llegó The Double; luego Enemy; y ahora tenemos Another Me, la tercera película que he visto este año sobre un doble o "doppelgänger" que se convierte en una amenaza para el individuo "original". De las tres es Another Me la que toma la más obvia ruta del terror, lo cual me extrañó un poco, pues la directora española Isabel Coixet acostumbra trabajar en obras más sofisticadas y "artísticas". Pero bueno... no me quejo; un poco de prestigio nunca está de más en este género tan menospreciado. Y además sirvió bastante; Another Me no es muy original ni creativa en su presentación del misterio, pero Coixet tiene buena mano para crear atmósfera y exprimir emociones de sus actores, lo cual eleva el nivel general de esta modesta pero competente producción. En particular me gustó la ambigüedad de la trama durante la primera media hora, cuando no estamos seguros si está ocurriendo algo sobrenatural, o si se trata de los nervios e imaginación de Fay, preocupada por la situación de su padre y estresada por los ensayos de la obra teatral. La directora deja pistas que hacen posible cualquier alternativa; por el lado sobrenatural tenemos sombras misteriosas donde no hay nada que las proyecte; por el lado mundano, hay una estudiante rival con largo cabello rojizo, al igual que Fay, lo cual refuerza la teoría de la broma.
Sin embargo la historia se estanca durante la segunda mitad, dedicando demasiado tiempo al romance de la protagonista con el genérico galán de su escuela, y a la tensión doméstica provocada por la declinante condición de su padre. Afortunadamente el ritmo se recupera al final añadiendo suspenso, crecientes sospechas y sorpresivas revelaciones que enriquecen el misterio del doble fantasmal.
Al principio mencioné que Isabel Coixet tomó el rumbo del terror, y es cierto que Another Me adopta trucos y conceptos de ese género, pero el resultado final se definiría mejor como thriller psicológico con buena atmósfera, sólidas actuaciones (en particular Rhys Ifans en el papel del padre enfermo, ofreciendo una rara interpretación seria, muy distinta a los lunáticos que suele encarnar), y algunas sutiles sorpresas que separan la película de otros thrillers juveniles, revelando una sensibilidad más artística y madura como corresponde a una directora con el historial de Coixet.
En resumen, Another Me no fue muy impactante ni memorable, pero aprecié su sobrio estilo e interesante premisa, lo cual amerita una modesta recomendación con la inevitable advertencia de que hay mejores cintas sobre "doppelgängers" (como la mencionada Enemy); y mejores relatos sobre neurosis adolescente fuera de control (como Ginger Snaps, una de mis favoritas). Pero ninguna con interludios shakesperianos que usan la obra de Macbeth como espejo del melodrama juvenil; ahí se nota la ambición de la directora por trascender géneros y contar historias universales basadas en la experiencia humana. O la experiencia del "doppelgänger", pues al parecer no hay mucha diferencia.
Calificación: 7

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Monday, December 15, 2014

Boyhood


Síntomas: Las experiencias del joven Mason Evans (Ellar Coltrane) y su familia conforme crece de los seis a los dieciocho años. Eso es todo.

Diagnóstico: El punto más comentado sobre Boyhood, la nueva película de Richard Linklater, es la ambiciosa estrategia de filmarla a lo largo de doce años, para reflejar el crecimiento real de los personajes, en particular del protagonista Mason Evans (Ellar Coltrane). Al principio de la cinta tiene seis años, y a lo largo de Boyhood lo vemos madurar hasta los dieciocho años, compartiendo momentos representativos en el desarrollo de su familia; pero no son necesariamente eventos grandes y aparatosos... simplemente los pequeños detalles y giros del destino que forjan su carácter y delinean su futuro. Es una experiencia sencillamente demoledora, destilando el viejo concepto de "rebanada de vida" en algo tan real, intenso y emocional que cuesta trabajo describir la experiencia. Es una de esas películas que tienen que verse para apreciar el monumental trabajo del director y su audaz elenco.
No sé qué clase de pacto con el diablo realizó Linklater para encontrar al actor Ellar Coltrane, en quien apostó el éxito de la película. Tenía que ser un buen actor desde los seis años, y mantenerse así durante el resto de su niñez y adolescencia hasta convertirse en adulto. Si algo hubiera fallado la película no funcionaría; pero de algún modo el experimento tuvo un éxito espectacular, y no solo por el "gimmick" de ver a los personajes envejecer con el tiempo, sino por el perfecto libreto de Linklater y la increíble química entre la "familia" de intérpretes que vemos desfilar a lo largo de casi tres horas.
Como sugiere el título, Boyhood está supeditada al punto de vista del niño/adolescente Mason, pero está rodeado de un extenso reparto que mantiene el mismo nivel de calidad a lo largo de la cinta (o, para decirlo de otro modo, a lo largo de los doce años de filmación). Los más conocidos son desde luego Ethan Hawke y Patricia Arquette como los padres de Mason, ocupando sus roles con engañosa facilidad y mostrando la evolución de adultos que fueron padres demasiado jóvenes, y tuvieron que aprender algunas duras lecciones a lo largo de sus vidas. Lorelei Linklater interpreta a Samantha, la hermana de Mason, y es muy posible que la película hubiera sido igualmente interesante como "Girlhood", pues su actuación es tan honesta y creíble como la de su "hermano". También vale la pena mencionar algunos actores secundarios que dejan su marca en las breves escenas que comparten, y que podrían ser injustamente opacadas por la asombrosa labor de los demás. Entre ellos: Marco Perella como el padrastro de Mason; Jenni Tooley como la segunda esposa de su padre; y la joven Zoe Graham como Sheena, novia de Mason durante la escuela preparatoria. Sus papeles son cortos pero indispensables en el mágico tapiz dramático de Boyhood, enriquecido tanto por estas fugaces participaciones como por el increíble trabajo del elenco principal.
Entonces, Boyhood es una película al mismo tiempo íntima y épica, no por la escala de su producción, sino por la ambición de su narrativa. Y, ahora que lo pienso, no solo narra la historia de una familia, sino también revela el crecimiento de Richard Linklater como director. Boyhood resuena con los ecos de sus mejores películas: el cálido romanticismo de Before Sunrise; la frustración juvenil de subUrbia; los desplantes filosóficos de Waking Life; y hasta el entusiasmo de School of Rock por la música moderna como válida disciplina artística (bueno, quizás estoy estirando un poco la analogía con esta última).
Tras ese desfile de halagos, debo confesar que a veces sentí la ausencia de un arco dramático más concreto. En muchos aspectos Boyhood es como el sitcom Sinefeld: "acerca de nada". Y si bien "nada" se convierte en "mucho" (ni siquiera la llamaría "coming of age", pues su alcance es considerablemente mayor), terminé extrañando una estructura un poco más convencional para guiar las actuaciones y darle más forma a la narrativa.
De cualquier modo Boyhood me pareció una experiencia cinematográfica única y altamente recomendable, y con mucha razón está ganando premios y nominaciones a diestra y siniestra. Me sigue gustando más School of Rock, pero Boyhood es testimonio de la madurez de Richard Linklater, y quizás será la obra que defina su carrera. A menos que ya esté filmando en secreto Adulthood, para darnos una gran sorpresa dentro de veinte años.
Calificación: 10

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