Wednesday, October 15, 2014

Dead Snow 2: Red Vs. Dead (Død snø 2)



Síntomas: Martin (Vegar Hoel), el único sobreviviente del ataque de zombies nazis, despierta en el hospital... donde es arrestado como sospechoso por la muerte de sus amigos en las montañas de Noruega. Mientras tanto Herzog (Ørjan Gamst), el líder de los zombies, se dedica a reclutar "voluntarios" para formar un ejército y completar la misión que le encomendó el Führer hace sesenta años.

Diagnóstico: Entre la multitud de películas sobre zombies realizadas en años recientes, la original Dead Snow (2009) destacó por su fantástico dinamismo, extremo gore, y travieso sentido del humor. Y ahora la secuela Dead Snow 2 (con el subtítulo "Red Vs. Dead" añadido por el distribuidor norteamericano) enfrenta la difícil tarea de superar a su predecesora en un período aún más saturado de mediocres cintas de zombies. ¿Lo logrará? SPOILER: Definitivamente. FIN DEL SPOILER.
Para empezar, Dead Snow 2 incrementa espectacularmente la escala de la acción. En vez de jugar con seis jóvenes en una remota cabaña, el director Tommy Wirkola despliega sus ejércitos de zombies por todo el norte de Noruega, lo cual permite violentas batallas campales, abundante destrucción de casas y vehículos (¿mencioné que los nazis tienen un tanque?), y un enorme número de muertes, deliciosamente sangrientas y con lujo de "incorrección política" (traducción: Wirkola no teme "matar" hombres, mujeres, ancianos o bebés... un auténtico "gorehound" equitativo).
Los actores se divierten de lo lindo con sus absurdos personajes. Además de Vegar Hoel en el papel de Martin, y Stig Frode Henriksen como un inesperado (y a veces renuente) aliado, me gustó mucho la adición de Martin Starr, Jocelyn DeBoer e Ingrid Haas como el "Zombie Squad", un grupo de nerds norteamericanos que se une a la batalla con inusual entusiasmo. Además de aportar buenas dosis de humor, funcionan como coro griego, señalando los clichés e inconsistencias de las películas de zombies al mismo tiempo que satirizan la arrogancia y violencia de la cultura norteamericana.
Entonces, Dead Snow 2 fue una experiencia enormemente divertida y satisfactoria, digna sucesora de la sobresaliente original, y al mismo tiempo accesible para quienes no hayan tenido oportunidad de verla (aunque los primeros quince minutos podrían confundirlos un poco). Quizás no desbancará a la trilogía de George A. Romero en mi lista de películas favoritas sobre zombies, pero la ubicaría muy cerca de Shaun of the Dead y Dead Alive (en mi humilde opinión). Finalmente, un pequeño detalle: a pesar del título, casi no hay nieve en Dead Snow 2; incluso uno de los personajes dice: "Yo esperaba algo como Hoth, pero es más como Endor" (sí, también los chistes y alusiones a la cultura pop son más numerosos que antes). Fuera de eso, no veo defecto alguno, y recomiendo con entusiasmo Dead Snow 2 para fans del horror, de la comedia... y de Bonnie Tyler.
Calificación: 10

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Tuesday, October 14, 2014

7500



Síntomas: Durante el viaje nocturno de Los Ángeles a Tokio los pasajeros del vuelo 7500 empiezan a experimentar eventos inexplicables, quizás desencadenados por el inesperado fallecimiento de un hombre en la clase turista.

Diagnóstico: El nombre de Takashi Shimizu no es muy famoso, pero con películas como Ju-On y The Grudge 2 contribuyó a la resurrección del horror sobrenatural (claro, con ayuda de otros colegas como Hideo Nakata y Takashi Miike), por no mencionar que inició la moda de los vengativos fantasmas femeninos de larga cabellera negra, tan populares durante la primera década de este siglo. Ahora, con su segunda película en inglés, Shimizu continua en la línea paranormal, pero introduciendo nuevos elementos (no tan nuevos, en realidad), y apoyándose más en atmósfera que en argumento para provocar escalofríos a bordo de un avión, locación ideal para mantener atrapados a los personajes mientras empiezan a morir en circunstancias misteriosas.
Desafortunadamente la fórmula no funcionó en esta ocasión. En vez de generar terror y suspenso, 7500 solo produce confusión y bostezos. La trama se desarrolla arbitrariamente, con algunos fallidos sobresaltos distribuidos al azar para reducir el aburrimiento provocado por las insulsas discusiones entre pasajeros, el melodrama romántico de las azafatas, y la inepta investigación de los jóvenes Brad (Ryan Kwanten) y Pia (Amy Smart), quienes tratan de descubrir (sin método o lógica alguna) la causa de los extraños fenómenos a bordo del vuelo 7500. Esta tediosa rutina se mantiene durante gran parte de la película, sumándose a sus demás problemas: pobres actuaciones, irritante edición y plana cinematografía.
En resumen, 7500 parece una mediocre producción televisiva, y ni el "sorpresivo" final consigue rescatarla; no necesariamente "sorpresivo" porque sea inesperado, sino porque no tiene nada que ver con el resto de la película, y parece un truco de último minuto para justificar los desvaríos e incongruencias del libreto. Creo que no hay excusas para Takashi Shimizu; su dirección desganada y falta de interés arruinan la película tanto como el pésimo guión de Craig Rosenberg, y ubican a 7500 en la misma categoría de Dario Argento's Dracula: películas inexplicablemente malas de otrora buenos directores que se confiaron demasiado en su fama y arruinaron su reputación. Creo que se reúnen una vez al mes en el "Club George Lucas".
Calificación: 4

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Monday, October 13, 2014

The Scribbler



Síntomas: La psicóloga Jennifer Silk (Eliza Dushku) y el Detective Moss (Michael Imperioli) entrevistan a la desequilibrada joven Suki (Katie Cassidy), sospechosa de las numerosas muertes ocurridas en el edificio Juniper, apodado "Jumper" por la cantidad de personas que se han "suicidado" saltando desde los pisos más altos. Sin embargo Suki sufre de múltiples personalidades y no tiene memoria alguna de los incidentes; aunque sabe que el asesino podría ser una de sus identidades alternas.

Diagnóstico: The Scribbler está basada en un comic creado por Daniel Shaffer, lo cual probablemente explica la estilización visual de la película, sus exageradas actuaciones, y el desorbitado melodrama que nos hace pensar en asimétricos paneles de comic con diálogos escritos en tipografías "grunge" para reflejar la perturbación de los personajes. Esa sensibilidad hiper-gráfica está bastante bien implementada por el director John Suits, pero podría ser difícil de asimilar para espectadores menos habituados a los trucos del arte secuencial, lo cual explicaría la respuesta negativa que ha generado esta película. Sin embargo a mi me gustó por su ingeniosa historia, y por las entusiastas actuaciones de un elenco comprometido con la audaz visión del director. Como he dicho antes, prefiero una película que falla por excesiva ambición, en vez de una que ni siquiera se atreve a intentarlo.
La sinopsis que escribí arriba no hace justicia a las complejidades narrativas de The Scribbler. A riesgo de caer en SPOILERS, mencionaré que Suki está sometiéndose a un bizarro tratamiento electro-químico que elimina una por una sus múltiples personalidades. El problema es que una de esas personalidades podría no ser humana y, peor aún, está modificando secretamente el tratamiento con un propósito desconocido. Me pareció una premisa fascinante por los contradictorios conceptos que maneja y por su creatividad para plasmarlos en la pantalla (gracias a la surrealista cinematografía bañada en inverosímiles colores y texturas), lo cual invita a sumergirnos en la impredecible historia sin prestar demasiada atención a sus ocasionales incongruencias y agujeros lógicos. Desafortunadamente el final tropieza un poco cuando llega el momento de resolver la investigación policíaca y aclarar su conexión con las múltiples personalidades de Suki. La fusión de sub-tramas no resulta muy exitosa, y además culmina con una secuencia de acción forzada y poco convincente (claramente funcionaba mejor en las páginas del comic, donde las hazañas super-heroicas están en su elemento). Aún así admiré la convicción de los actores, todos ellos veteranos de algún culto televisivo (Katie Cassidy: Arrow; Eliza Dushku y Michelle Trachtenberg: Buffy the Vampire Slayer; Michael Imperioli: The Sopranos, etc.), lo cual aporta suficiente credibilidad "geek" para atraer al público objetivo... en otras palabras, fanboys como yo (excusando lo de "boy"... no muy consistente con mi edad).
Podría justificar mi recomendación diciendo que The Scribbler es "tan mala que es buena", pero no sería justo; creo que es una película competente y muy imaginativa, aunque no para todos los gustos; y espero que eventualmente sea apreciada por su diestra combinación de ciencia ficción, psicología y arquetipos de comic. ¿Quién sabe? Hasta podría crear su propio culto, en cuyo caso me apunto como el primer acólito.
Calificación: 8.5

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Saturday, October 11, 2014

Empezar Otra Vez (Begin Again)



Síntomas: Dan Mulligan (Mark Ruffalo) es un irresponsable y semi-alcohólico productor musical a quien despidieron de la compañía disquera que él mismo fundó. Gretta James (Keira Knightley) es una compositora con poca experiencia y mucho talento, quizás inspirado por la traición de su ex-novio Dave (Adam Levine), incipiente cantante de rock. Entonces, en su momento de mayor depresión, Dan y Gretta se conocen casualmente en un bar de Nueva York y deciden grabar un disco juntos. Pero lo importante no será el éxito potencial de la música, sino su función terapéutica para sanar las múltiples heridas emocionales de estos melancólicos individuos.

Diagnóstico: El principal riesgo de una película sobre el proceso de creación musical es que la música no sea tan buena como supone el libreto. Lamentablemente ese es el caso de Empezar Otra Vez. Las canciones de Gretta y Dan son agradables y honestas, pero no alcanzan el grado de genialidad necesario para convencernos del talento de la compositora, o de la mágica visión del productor. Pero a fin de cuentas no importa tanto, pues Empezar Otra Vez funciona razonablemente bien por virtud propia de su narrativa; y aún si la música no resulta particularmente memorable, es un atractivo acompañamiento (y a veces catalizador) del melodrama humano. Para eso tenemos un brillante elenco que compensa las limitaciones del argumento, empezando por Keira Knightley y Mark Ruffalo como "almas perdidas" en la gran ciudad en busca de un nuevo sentido para sus vidas, el cual tal vez encuentren compartiendo un proyecto creativo. Su relación se siente natural y balanceada, y me alegra que el director John Carney se haya abstenido de forzar un romance artificial entre ambos. Los papeles secundarios enriquecen la historia con atisbos a las desastrosas vidas personales de los protagonistas: Catherine Keener y Hailee Steinfeld interpretan a la esposa e hija de Dan (respectivamente), y aunque se trata de una familia dividida, apreciamos el afecto que los une en un nivel casi subconsciente. Adam Levine (del grupo Maroon 5) tiene el dudoso papel del novio infiel de Gretta, pero tampoco queda como un monstruo, sino como típica estrella de rock que fue víctima de su éxito. Y, por cierto, no resultó tan malo como otros músicos que prueban suerte frente a las cámaras. No me gusta su grupo musical, pero tiene futuro como actor.
Y desde luego tenemos a la ciudad de Nueva York como vibrante escenario de esta amable fábula musical, entretenida y vagamente inspiradora, pero olvidable y superficial. Podría recomendar Empezar Otra Vez como inocua distracción de fin de semana, entendiendo que jamás estará al mismo nivel de cintas sobre creación musical auténticamente geniales como Once (¡del mismo director!), Phantom of the Paradise o Glitter (recordemos que el gusto musical es altamente subjetivo).
Calificación: 8

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Friday, October 10, 2014

El Aprendiz (The November Man)



Síntomas: El ex-espía Peter Devereaux (Pierce Brosnan) sale del retiro para cumplir una última misión, la cual involucra a una trabajadora social y a un peligroso político ruso empeñado en borrar las huellas de sus crímenes pasados. Pero desde luego las cosas no son lo que parecen, y casi de inmediato Devereaux se encuentra en la mira de sus antiguos jefes y del político ruso. ¿Logrará sobrevivir? ¿O será simplemente cuestión de quién lo matará primero?

Diagnóstico: Me pareció una lástima el desperdicio de un sólido actor como Pierce Brosnan durante su periodo como James Bond. Las películas en las que participó (GoldenEye, The World is Not Enough, Die Another Day) estuvieron entre las peores de la franquicia (en mi humilde opinión), no por culpa del actor, sino por la rutinaria dirección y pobres libretos que no mostraban esfuerzo alguno por rescatar al personaje de la auto-parodia en la que había caído (eso le tocó a Daniel Craig, y solo después de varios intentos). Afortunadamente desde entonces Brosnan se redimió en varias notables cintas de espías (como The Tailor of Panama y The Ghost Writer) donde por fin lo vimos tomando en serio el oficio que Bond tradicionalmente trivializa. Y ahora la nueva cinta El Aprendiz se incorpora a esa filmografía y aprovecha perfectamente a Brosnan en su modalidad de rudo anti-héroe... aunque el libreto tiende a decaer conforme avanza la película, demeritando el esfuerzo del elenco, pero sin arruinar por completo la experiencia.
El Aprendiz empieza muy bien, con una enigmática mujer que sabe demasiado, un poco de intriga internacional y un taimado villano ruso con amplia motivación para borrar su turbio pasado. La premisa, basada en la novela "There Are No Spies" de Bill Granger, parece creíble y realista (por no mencionar bastante tópica, tomando en cuenta los rumores sobre Vladimir Putin). Sin embargo después de la primera media hora las cosas se tornan inverosímiles con cada nueva escena, y eventualmente degeneran en un desfile de clichés que se alejan del interesante mundo del espionaje para recetarnos trilladas secuencias de acción y giros absurdos que no estarían fuera de lugar en alguna de aquellas malas cintas de James Bond que mencioné al principio. Aunque al menos aquí no hay automóviles invisibles.
Lo que mantiene a flote la película es el desempeño de Pierce Brosnan y el diligente elenco secundario que toma en serio sus papeles a pesar de las progresivamente ridículas decisiones del libreto. En particular me gustó la participación del veterano Bill Smitrovich como antiguo colega de Devereaux, cuyo análisis del espionaje moderno es al mismo tiempo trágico y gracioso. Amila Terzimehic tiene un breve pero lucidor papel como implacable asesina rusa sin el menor atisbo de remordimiento; me hubiera gustado que ella fuera la oponente principal de Devereaux, en vez del blando Luke Bracey, cuya interpretación del joven agente Mason (el "aprendiz" del título) no logra generar la intensidad y amenaza que el director esperaba. Su relación con el protagonista ofrece cierto interés como mentor y estudiante en lados opuestos de la ley, pero en todos sus intercambios es Brosnan quien resalta... lo cual desinfla un poco la supuesta rivalidad y mutuo respeto que existe entre ambos.
Pero, bueno, tan solo el hecho de introducir tantas variables y ambigua moralidad basta para hacer El Aprendiz marginalmente entretenida, con la profundidad suficiente para distinguirse de cintas menos ambiciosas (aunque será mejor no compararla con relatos más realistas sobre espionaje, como Tinker, Tailor, Soldier Spy o la serie televisiva Homeland). James Bond traicionó a Pierce Brosnan, pero eso hace la venganza más dulce, aunque no del todo satisfactoria. Supongo que la supervivencia es victoria suficiente para cualquier espía.
Calificación: 7

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Wednesday, October 8, 2014

Space Station 76



Síntomas: En el lejano futuro, la Teniente Comandante Jessica Marlowe (Liv Tyler) llega a la Estación Espacial 76 para reemplazar al Segundo Oficial que abandonó su puesto en circunstancias misteriosas. Jessica se empeña en realizar un buen trabajo, pero solo encuentra desdén y rechazo pasivo-agresivo por parte de los disfuncionales habitantes de la base, desde el machista Capitán Glenn (Patrick Wilson), hasta la astuta Misty (Marisa Coughlan), quien ve a la recién llegada como rival que podría arruinar sus intrigas románticas. Solo la sufrida niña Sunshine (Kylie Rogers) parece apreciar la inteligencia y sensibilidad de Jessica, lo cual solo enfurece más a Misty.

Diagnóstico: En el lejano futuro... la vida es exactamente como en los años setentas, no solo en lo que respecta al diseño de interiores y vestuario, sino a la ideología de la tripulación de la Estación Espacial 76. El director Jack Plotnick (más conocido como actor y comediante) construye una aguda y agridulce sátira donde los elementos "futuristas" contrastan con las arcaicas actitudes de los personajes: uso excesivo de tabaco, incorrección política, y la casual discriminación contra el sexo femenino, que desde luego se considera inferior al masculino (¿una mujer capitán? ¡Ja, ja, ja! ¿Quien pensaría tal cosa?)
Este incómodo y bizarro sentido del humor se extiende a la interacción de los tripulantes, dando como resultado una especie de Desperate Housewives en el espacio con sabor setentero (quizás debería decir "Knots Landing en el espacio", pero poca gente entendería la referencia... por no mencionar que revela demasiado sobre mi edad).
La primera mitad de Space Station 76 se divierte con esta incongruente yuxtaposición de elementos, pero por debajo del humor va sembrando semillas de drama que eventualmente desarrollan genuina tensión emocional, dándole inesperada fuerza al desenlace que hace a un lado el travieso humor para expresar algunas duras verdades sobre los vicios y vulnerabilidades de las relaciones humanas (en otras palabras, pasa de Knots Landing a thirtysomething). Este gradual cambio de tono podría contrariar a quienes prefieren la simple comedia "retro", repleta de guiños y detalles ideales para los fans de la ciencia ficción; pero al mismo tiempo el aspecto dramático aprovecha mejor el talento de los hábiles actores, empezando por Liv Tyler como la oficial recién llegada, cuya eficiencia y disciplina ocultan la conmovedora melancolía de un oscuro secreto. Patrick Wilson interpreta al Capitán Glenn como un alcohólico al borde del colapso nervioso por el peso de sus propios problemas; pero el mejor papel es el de Marisa Coughlan como la manipuladora Misty, al mismo tiempo graciosa por su atolondrada frivolidad, y trágica por su negligencia como madre y esposa.
Entonces, Space Station 76 no es perfecta como comedia ni como drama, y tengo algunas reservas sobre su inestable combinación de ingredientes, pero a pesar de todo me gustó bastante y amerita una entusiasta recomendación tan solo por su ambición y espíritu experimental. Me da mucho gusto que haya lugar para obras como ésta, cuya única sensibilidad refleja la intención de llegar más allá del chiste superficial, la risa fácil o la referencia "cool". No siempre serán exitosas, pero merecen el apoyo del público para liberar a la ciencia ficción de los mismos clichés y rutinas. Además, ¿mencioné las minifaldas de rayón? Típicas mujeres en el espacio...
Calificación: 8.5

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Tuesday, October 7, 2014

Gut



Síntomas: Tom (Jason Vail) y Dan (Nicholas Wilder) son amigos desde niños, pero los años y las presiones familiares los están distanciando. Entonces, en un intento por revivir su amistad, Dan compra una nueva película de terror e invita a Tom para verla juntos y pasar una sana velada "geek", como cuando eran adolescentes. Sin embargo la película resulta ser tan perturbadora que Tom no puede sacarla de su cabeza, y empieza a afectar la amistad entre ambos... lo cual se extenderá a otros aspectos de sus vidas.

Diagnóstico: Sobra decir que me sentí altamente identificado con los personajes de Gut, al menos en lo que respecta al distanciamiento con amigos que compartían mi obsesión por el cine de terror. Afortunadamente esa identificación terminó en los primeros quince minutos de la película, pues cuando se revelan los auténticos horrores de Gut, entramos a temas turbios e inquietantes no solo por la crueldad que implican, sino por la enfermiza fascinación que ejercen sobre sus víctimas.
El pausado ritmo de Gut hace que se sienta un poco cansada y repetitiva, pero creo que fue una estrategia necesaria para introducirnos orgánicamente a las complejas dinámicas de los protagonistas. En ese aspecto el director "Elias" (?) realiza un excelente trabajo dejando que la personalidad y pasado de Dan y Tom afloren en su diaria interacción, a veces amistosa y a veces un poco tensa, sobre todo cuando el choque de ideologías revela las diferencias que el tiempo forjó entre ellos (uno logró adaptarse a las responsabilidades de la vida familiar, mientras el otro cultivó una perenne adolescencia que irremediablemente frenó su madurez emocional). Ese trasfondo dramático hace más impactantes los eventos desatados por el fatídico DVD "indie" que Dan compra para congraciarse con su amigo, con resultados totalmente opuestos a lo que imaginaba. No me atrevo a decir más, pues resulta fascinante (y al mismo tiempo repulsivo) seguir el desarrollo del misterio hasta su ambigua resolución, que no ofrece respuestas concretas sino posibles alternativas, cada una más inquietante que la anterior.
Por el lado negativo, Elias y su director de cinematografía no logran ocultar el bajo presupuesto de la cinta. Las imágenes son bastante profesionales y la dirección mantiene una clínica frialdad que complementa perfectamente el argumento, pero nada de eso disimula los escenarios prácticamente caseros y el inexistente diseño de producción que demerita un poco las virtudes narrativas de la cinta (mientras veía Gut estuve imaginando qué tan impactante hubiera sido con el refinado estilo visual de una obra como Excision).
De cualquier manera Gut me pareció un interesante experimento de "horror a fuego lento", respaldado por un concepto escalofriante, buenas actuaciones y sólida dirección. Hay algunas intensas escenas sangrientas, pero están perfectamente integradas a la trama; rara vez había encontrado gore tan bien justificado por el libreto, en vez de ser un mero adorno estilístico. Entonces, podrá carecer de apellido, pero Elias tiene obvio talento y sensibilidad para el género de terror, y será interesante ver el rumbo futuro de su carrera. Ojalá tenga más dinero para trabajar, pero ya demostró que no es indispensable para ofrecer una buena experiencia cinematográfica. Lo que no haré es compartir sus películas con mis viejos amigos; no me voy a arriesgar a que la fantasía invada mi realidad.
Calificación: 8

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Monday, October 6, 2014

Cockneys Vs. Zombies



Síntomas: Durante la construcción de un complejo habitacional en el East End de Londres, los trabajadores descubren una bóveda sellada desde el siglo diecisiete, y la abren esperando encontrar algún tesoro. Pero lo que descubren es un decrépito zombie que procede a morderlos... y así comienza una epidemia que amenaza con destruir la ciudad entera.

Diagnóstico: Desde hace algún tiempo decidí eliminar los zombies de mi dieta cinematográfica debido a la saturación y consiguiente descenso en calidad de las películas sobre ese tema (y además engordan). Sin embargo me animé a ver Cockneys Vs. Zombies por algunas entusiastas recomendaciones; y me alegra haberlo hecho, pues aunque no contiene un ápice de originalidad, está realizada con abundante humor, energía e ingenio.
Supongo que la comparación obvia sería con Shaun of the Dead, pero el estilo de Cockneys Vs. Zombies me pareció más similar al de Lesbian Vampire Killers y Doghouse, por sus pintorescos personajes, satírico tono y énfasis en la cultura "cockney" (término semi-peyorativo aplicado a la clase trabajadora de Londres, particularmente los habitantes del barrio industrial East End) (Por cierto, recomiendo verla con subtítulos, pues el acento y jerga "cockney" es bastante impenetrable). Esta desafiante e irreverente actitud se extiende a los personajes, todos ellos simpáticos y memorables. Rasmus Hardiker y Harry Treadaway encarnan a los ineptos hermanos que deciden robar un banco con ayuda de su ruda prima Katy (Michelle Ryan) justamente el día de la epidemia zombie. Mientras tanto Ray (Alan Ford), el abuelo de los hermanos, organiza a los ancianos del asilo donde vive para rechazar la marea de zombies que amenazan con robar los años de vida que les quedan. Y así, en compañía de irascibles pensionados y jóvenes delincuentes, recorremos el East End entre violentas/humorísticas secuencias de acción, abundante incorrección política (la crueldad hacia un bebé rivaliza aquella memorable escena en Feast 2), y tantos "headshots" (prácticos y digitales) como puede justificar el director Matthias Hoene; las armas de fuego están prohibidas en Londres, pero eso no detiene al industrioso bajo mundo de la ciudad.
Como dije, no hay mucha innovación en Cockneys Vs. Zombies, pero lo que intenta hacer le sale muy bien, y puedo recomendarla como una de las escasas películas de zombies que vale la pena ver, resaltando notablemente entre la aglomeración de genéricas bazofias realizadas sin talento ni imaginación que han surgido en años recientes. Y si eso no fuera suficiente, Cockneys Vs. Zombies también resucita (ahem) algunas leyendas de la pantalla británica como Alan Ford y Honor Blackman, quien aún recuerda cómo manejar una ametralladora. James Bond y Mr. Steed estarían orgullosos.
Calificación: 9

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Friday, October 3, 2014

Perdida (Gone Girl)

 

Síntomas: Una mañana Nick Dunne (Ben Affleck) descubre que su esposa Amy (Rosamund Pike) desapareció de su casa, y de inmediato contacta a la policía. La Detective Boney (Kim Dickens) se encarga del caso, y gradualmente empieza a sospechar que Amy fue asesinada por su esposo, quien trató de ocultar el crimen disfrazándolo de secuestro... pero cometió demasiados errores que podrían llevarlo a la silla eléctrica.

Diagnóstico: Muchos cinéfilos modernos consideran motivo de celebración el estreno de una nueva película de David Fincher... pero debo confesar que no me cuento entre ellos. Me gustan varias de sus películas, pero la última década de su filmografía me ha dejado más o menos indiferente (con la excepción de Zodiac, la cual aprecié más por su asombrosa manufactura que por su valor dramático). Claro, ninguna ha sido mala, y todas lucen el impecable talento narrativo y calidad estética de Fincher, pero rara vez encuentro la conexión emocional que distingue a una genuina gran película. Por eso me complace decir que Perdida se acerca mucho a ese calificativo, pues además de su refinado estilo y competentes actuaciones, nos cuenta una historia deliciosamente torcida y perversa, donde no hay buenos o malos, sino distintos niveles de víctimas.
La primera hora de Perdida no me estaba entusiasmando mucho... el tema de "marido sospechoso de homicidio" se siente un poco trillado, como un episodio genérico de Law and Order; y el desarrollo del misterio no fue tan ágil o estimulante como yo esperaba. Entonces llega el obligatorio "twist" y la película cobra vida, cargándose de energía que no decae hasta el incierto final.
Nunca he sido fan de Ben Affleck como actor, pero su característica rigidez funciona muy bien para el papel de Nick, un hombre lacónico y opaco que se encuentra atrapado en un matrimonio infeliz del que no sabe cómo escapar. Pero, ¿es capaz de asesinar? Esa es la incógnita que Affleck maneja con inusual talento durante la película entera, apoyado por Carrie Coon en el papel de su hermana gemela Margo; Tyler Perry, irreconocible como el astuto y oportunista abogado que se encarga de la defensa; y Kim Dickens, trascendiendo el cliché del "policía de pueblo pequeño" para transformarse en una persona real que enfrenta una difícil disyuntiva moral. Rosamund Pike encarna a la esposa desaparecida en flashbacks que revelan gradualmente las tensiones de su matrimonio y su curiosa actitud para sobrellevarlas. Su actuación es buena, pero un poco irregular; hay momentos demasiado fingidos, mientras que en otros alcanza niveles devastadores de melancolía y desesperanza.
En general me gustó que Fincher recurriera a actores semi-desconocidos para los roles secundarios. Seguramente muchas estrellas de Hollywood estuvieron presionando a sus agentes para conseguirles un lugar en la película, pero hubieran sido distracciones innecesarias cuando la atención debe mantenerse en el perfectamente construido libreto, basado en una novela de Gillian Flynn y adaptado a cine por la misma escritora.
Finalmente, merece mención la tensa música de Trent Reznor y Atticus Ross como marco ideal de la sórdida investigación. O quizás sería mejor decir "banda sonora", pues más que “música”, los compositores crearon "paisajes aurales" con percusiones, ruidos y cadencias electrónicas que crispan los nervios y nos hacen partícipes de la angustia e inquietud que todos los personajes sufren en mayor o menor medida.
Entonces, aunque la primera mitad parezca un poco convencional, Perdida se recupera rápidamente para entregarnos una experiencia cinematográfica intensa y satisfactoria, como Fincher acostumbraba en su mejor época. Y lo hace con una simplicidad y elegancia que pocos cineastas podrían duplicar. Además, desde un punto de vista personal, Perdida fue otro inciso en la larga lista de razones por las que prefiero la soltería. Ahora sí es para siempre.
Calificación: 9

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Wednesday, October 1, 2014

Honeymoon



Síntomas: Los recién casados Paul (Harry Treadaway) y Bea (Rose Leslie) deciden pasar su luna de miel en una aislada cabaña a orillas de un idílico lago. Todo va bien al principio, pero una noche Bea desaparece, y Paul la encuentra en el bosque, en un extraño trance que atribuyen a simple sonambulismo. A partir de entonces la actitud de la joven empieza a cambiar, y su esposo deberá descubrir lo que realmente ocurrió aquella noche.

Diagnóstico: No esperaba mucho de Honeymoon, y terminó siendo una grata sorpresa. La trama suena como una típica película de terror: jóvenes en una cabaña en el bosque enfrentando fenómenos inexplicables. Afortunadamente la directora/guionista Leigh Janiak (haciendo un magnífico debut) conoce bien la fórmula y sabe evitar los clichés, empezando por alterar fundamentalmente el tono de la narrativa. En vez de darnos forzado melodrama y conflictos constantes, Honeymoon se desarrolla lenta y metódicamente, construyendo con cada escena un fascinante misterio que nos mantiene a la expectativa, mientras genera momentos de elevado suspenso e intensa angustia. Los personajes se desarrollan orgánicamente, tomando el tiempo necesario para conocerlos e integrarnos a su rutina. Además, para variar, Paul y Bea son simpáticos y naturales, libres de excesiva "actitud", y con excelente química que hace convincente la genuina amistad y afecto que los une. Este fue un punto clave para el éxito de Honeymoon, pues pasamos el noventa por ciento del tiempo en exclusiva compañía de estos dos actores, y si su interacción no fuera creíble, la película se hundiría. Pero Harry Treadaway y Rose Leslie realizan un trabajo sobresaliente, enfrentando con igual aplomo las alegres escenas del principio, y los devastadores cambios que el destino depara en la relación de la pareja.
En cuanto al mencionado misterio... obviamente no lo revelaré. De hecho, ni siquiera estoy seguro de poder describirlo. Cierto, es fácil sacar conclusiones conforme avanza la cinta, pero la directora nos mantiene en la oscuridad (literalmente) hasta el final, y aun así se rehúsa a darnos la pista final para confirmar nuestras sospechas... lo cual tal vez irritará a algunos espectadores, después de noventa minutos de suspenso y especulación. Sin embargo me pareció un final apropiado, que no rebasa los límites de la credibilidad, y tampoco traiciona la premisa.
Entonces, Honeymoon me pareció un thriller excepcional, cuya intriga esta perfectamente balanceada con personajes bien dibujados y sobria dirección que no necesita adornos superfluos para mantener cautiva nuestra atención. La recomiendo con entusiasmo (aunque con una modesta reserva sobre el ambiguo/claro final), y muy probablemente la contaré entre mis películas favoritas del año. Otro orgulloso triunfo del cine de terror "indie", mientras el cine de estudio sigue regurtitando los éxitos del pasado. Por favor contraten a Leigh Janiak y déjenla hacer lo que quiera, sin interferencia ni cuestionamiento. Se lo ha ganado con creces, ¡y tan solo es su primera película!
Calificación: 9

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