Monday, August 31, 2020

Bill & Ted Face the Music



Síntomas: Se suponía que la música creada por Bill Preston, Esq. (Alex Winter) y Ted "Theodore" Logan (Keanu Reeves) uniría al mundo y conduciría a un utópico futuro de paz y armonía... pero algo salió mal (¿habrá sido culpa de Kiss?) Y ahora, en la edad madura, Bill y Ted descubren que su misión es más urgente que nunca.

Diagnóstico: Me gustan las películas "clásicas" de Bill y Ted (más la primera que la segunda), pero reconozco que no envejecieron bien. Mucha gente se queja de las retrógradas actitudes culturales que eran prácticamente obligatorias en los ochentas; sin embargo, creo que el problema principal es que no tomaron en serio su innovadora premisa, y el resultado fue una frívola colección de situaciones bastante graciosas, pero sin profundidad dramática ni resonancia emocional.
Y ahora, treinta años después, los escritores Ed Solomon y Chris Matheson regresan por tercera ocasión para enfrentar la imposible tarea de rectificar los errores del pasado, conciliar la optimista mitología de la saga con nuestra precaria realidad, y mantener la simpática dinámica entre Bill (Alex Winter) y Ted (Keanu Reeves), quienes no han perdido la inocente estupidez de su época adolescente. Y todo eso con un poco de conflicto para inspirar las emociones que estuvieron ausentes de las cintas originales
¿Cumplieron esa larga lista de requisitos? Creo que sí... pero solo parcialmente.
No voy a gastar tiempo en explicar el argumento de Bill & Ted Face the Music; baste decir que es un abigarrado tapiz narrativo armado con retazos de Bill & Ted's Excellent Adventure y Bill & Ted's Bogus Journey, con las costuras a punto de reventar por estirar la historia en demasiadas direcciones, y además con el peso adicional de parches y remiendos que no siempre coordinan con el material original. Sin embargo, en mi humilde opinión, Bill & Ted Face the Music cumplió lo prometido en todos sus niveles... aunque ninguno fue particularmente brillante.
Y aquí es donde sale al rescate el arma secreta de la película (no muy secreta, a decir verdad)... la nostalgia. Independientemente de sus valores intrínsecos, fue un placer revisitar a Bill y Ted para ver cómo evolucionaron a lo largo de los años (muy poco), y averiguar si mantuvieron la fuerte amistad de antaño. El director Dean Parisot (Galaxy Quest) tuvo el acierto de reunir a tantos actores de las cintas originales como fue posible, lo cual no solo mantiene una deliciosa continuidad que disfrutarán los "geeks" como yo, sino que respeta el trabajo de actores como William Sadler, Hal Landon Jr. y Amy Stoch. Y aunque las nuevas adiciones no me parecieron dramáticamente relevantes, todos aportan algo interesante al atiborrado revoltijo de sub-tramas que me dejó con una gran sonrisa, y con ganas de pasar más tiempo con Bill, Ted, y su renovado séquito de amigos, parientes, y hasta enemigos. Entre ellos: Samara Weaving y Brigette Lundy-Paine como Thea y Billie, las hijas de Bill y Ted; Erinn Hayes y Jayma Mays como "las princesas"; Kristen Schaal como Kelly, su nuevo contacto con el mundo del futuro; y muchos más que no mencionaré para no arruinar la sorpresa de su presencia.
Por el lado negativo... la Gran Misión de Bill y Ted no tiene mucho sentido. Al igual que hicieron en la primera película, Solomon y Matheson ponen especial esmero en mantener la lógica interna del viaje en el tiempo, lo cual provoca momentos divertidos e inesperadas interacciones con figuras históricas; pero no disculpa las arbitrarias decisiones de los personajes ni los obstáculos artificiales que el libreto pone en su camino para complicar aún más sus aventuras en el multiverso espacio-temporal. O lo que sea.
Sin embargo, como dije: gran sonrisa al final de la película. Gran parte fue por la nostalgia, no lo niego; pero también influyó la contagiosa energía de Bill & Ted Face the Music y su actitud positiva frente a la adversidad. Excelente mensaje para la época tan "bogus" que vivimos actualmente.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, August 30, 2020

Sputnik



Síntomas: En 1983 la misión espacial rusa Orbita-4 regresa con un astronauta muerto y uno mal herido. Entonces la Dra. Tatiana Yurievna (Oksana Akinshina) examina al sobreviviente, Konstantin Veshnyakov (Pyotr Fyodorov), y descubre algo que no es de este mundo.

Diagnóstico: "Otra copia rusa de un clásico americano", pensé mientras veía Sputnik.
Las similitudes con Alien son innegables, al menos al principio... pero conforme avanza Sputnik se desarrolla un fascinante misterio que toma un rumbo distinto, resultando en un sobresaliente thriller de ciencia ficción que sería más apropiado comparar con los seriales ingleses del Profesor Quatermass, aunque realizado con mayores recursos e impecable visión artística.
Además, creo que Sputnik es temáticamente más ambiciosa que Alien, pues trasciende la simple fórmula de "alien invasor" para explorar una variedad de ideas filosóficas, biológicas, y hasta políticas, aprovechando el período histórico de los ochentas, y la ubicación del argumento en la antigua Unión Soviética. En resumen, Sputnik es un descendiente espiritual de Alien que rinde tributo a ese pilar del cine universal, pero al mismo tiempo encuentra su propia voz, planteando preguntas y situaciones que la original nunca imaginó.
Sí, suena demasiado bueno para ser verdad. Lamentablemente Sputnik se desinfla al final, con un desenlace lógico y realista, pero aún así menos épico de lo que yo esperaba. Y no me refiero a "épico" en la escala del espectáculo visual (la cual es muy modesta), sino en los monumentales conceptos que manejó durante el resto de la película, tan solo para traicionarlos en el último momento con un "twist" flojo y anticlimático.
Perdón... me estoy adelantando.
El director Egor Abramenko (director de Segunda Unidad en Attraction) y su equipo de producción capturan con lujo de detalle la estética de la era soviética, por medio de una cinematografía fría y deslavada que retrata por igual las utilitarias instalaciones de un laboratorio en el desierto de Kazakstán, y la desolación existencial de los personajes, ostensiblemente fieles al gobierno, pero secretamente ansiosos por romper las cadenas ideológicas del régimen comunista. Sobra decir que la llegada de un misterio extraterrestre a ese entorno de represión provoca muy diversas reacciones entre los personajes, desde la Dra. Tatiana Yurievna (Oksana Akinshina), cuyas inusuales técnicas psiquiátricas la convierten en el mejor candidato para estudiar algo totalmente ajeno a la biología terrestre; hasta el Coronel Semiradov (Fedor Bondarchuk), responsable de mantener en secreto todo el asunto... o, en caso necesario, "limpiar" aquello que pudiera afectar los intereses de la Madre Patria. Y todo gira alrededor del astronauta Konstantin Veshnyakov (Pyotr Fyodorov), quien oculta más de un secreto sobre su extraña condición.
La Dra. Yurievna es como una versión intelectual de Ripley, utilizando ciencia y deducción en vez de rifles y granadas para combatir la ignorancia de sus colegas. En este punto conviene aclarar que Sputnik no tiene mucha acción ni violencia (aunque desde luego hay un poco de sangre y algunos grotescos efectos especiales, porque ya sabemos que cualquier "primer contacto" implica considerable riesgo); en vez de eso Abramenko y sus guionistas Oleg Malovichko (Attraction) y Andrei Zolotarev prefieren apoyarse en atmósfera y suspenso, revelando paulatinamente los detalles del misterio que nos mantiene a la expectativa hasta el final (a pesar de sus tropiezos narrativos).
En el aspecto técnico Sputnik es simplemente espectacular, combinando el estilo antes mencionado con virtuosa dirección que genera algunas escenas inolvidables (uno de mis ejemplos favoritos: la primera revelación de la criatura; tal vez no sea tan impactante como el "chestburster" de Alien, pero se acerca bastante... y sin una gota de sangre)(aunque definitivamente se derraman otros fluidos).
Sputnik utiliza el señuelo del horror para atrapar nuestra atención, y después se transforma en una genuina historia de ciencia ficción basada en robustas ideas y reflexiones sobre la naturaleza humana... porque a fin de cuentas esa es la función de cualquier visitante extraterrestre: servir como espejo para reflejar nuestros vicios, virtudes y prejuicios. Y tal vez sugerir soluciones que no siempre están al alcance de nuestra limitada percepción. Pero si eso no funciona: rifles y granadas.
Calificación: 9 (lástima... estuvo tan cerca de ser una perfecta experiencia de ciencia ficción)

IMDb

Friday, August 28, 2020

Deathstroke: Knights & Dragons



Síntomas: Slade Wilson (voz de Michael Chiklis) trata de mantener su vida familiar separada de su trabajo secreto como mercenario con poderes regenerativos; pero eventualmente los dos mundos chocan con trágicas consecuencias.

Diagnóstico: Se nota de inmediato que Deathstroke: Knights & Dragons no pertenece a la continuidad normal del Universo Animado de DC Comics. Originalmente se exhibió como mini-serie en CW Seed (el servicio de streaming del canal CW); por lo tanto, la animación es mejor, no hay conexión con la mitología del DCAU (donde ya habíamos visto a Deathstroke en Teen Titans: The Judas Contract), y la historia se siente más... telenovelesca. Lo cual no es necesariamente malo, aunque vale la pena mencionarlo para moderar las expectativas de "geeks" (como yo) que esperaban algo distinto.
Fuera de eso, Deathstroke: Knights & Dragons me pareció una adecuada re-introducción del personaje, cuyas aventuras impresas nunca seguí regularmente, excepto cuando lo incluían en "crossovers" como Faces of Evil (por cierto, originalmente se llamaba "Deathstroke The Terminator", un par de años ANTES de la película The Terminator). Pero incluso para espectadores casuales, Deathstroke: Knights & Dragons presenta de manera accesible el moderno origen de Slade Wilson, así como una situación personal que consigue humanizarlo y justificar su transición de villano a anti-héroe del lado del bien... aunque sin abandonar sus métodos violentos. Y todo esto al servicio de su nueva misión: rescatar a su hijo Joseph (voz de Griffin Puatu) de las garras de H.I.V.E., una organización terrorista con un ambicioso plan de conquista global (qué originales).
Con esos componentes el director Sung Jin Ahn y el guionista J.M. DeMatteis (Superman: Red Son) desarrollan una narrativa ágil y eficiente, balanceando las secuencias de acción con el conflicto entre la conciencia de Slade y su instinto asesino. Nada nuevo ni particularmente profundo, pero funcional para entretener a los fans de DC (o de los super-héroes en general) durante noventa minutos que se pasan rápido, sin obligarnos a pensar demasiado, y con la promesa de una secuela que me gustaría ver... sobre todo si la integran mejor a la continuidad oficial.
En el aspecto técnico, Deathstroke: Knights & Dragons me pareció superior al estándar visual de DC. El diseño muestra creatividad y atención al detalle; la animación se siente fluida (producida por el estudio Titmouse, que últimamente está en todo); y los esporádicos adornos digitales añaden realismo a los mismos escenarios de siempre (genéricas locaciones urbanas, islas misteriosas, y el cuartel "hi-tech" de H.I.V.E.)
Los actores de voz hacen su trabajo sin pena ni gloria. En el papel de Deathstroke, Michael Chiklis ofrece su versión del clásico rudo-sensible. Sasha Alexander proyecta energía como Adeline Wilson, sobre todo cuando pelea (verbalmente) con su ex-esposo (¿mencioné el argumento telenovelesco?); y Chris Jai Alex filtra un poco de sarcasmo en los diálogos del villano Jackal, sin perder su aire amenazante. Nadie resalta, pero nadie arruina la película.
Lo cual también describe el efecto general de Deathstroke: Knights & Dragons (el título es metafórico, así que no esperen auténticos dragones): un mediano thriller dirigido al público adulto (el nivel de sexo, violencia y lenguaje es comparable al de Suicide Squad: Hell to Pay), pero sin atreverse a romper los límites del formato animado. En otras palabras: Deadpool diluido hasta perder su sabor original... y su sentido del humor. Se lo atribuyo al productor Greg Berlanti, quien representa lo mejor y lo peor que pudo pasarle a DC Comics en el siglo veintiuno.
Calificación: 7

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Wednesday, August 26, 2020

Black Water: Abyss



Síntomas: Dos parejas y un guía exploran un sistema de cavernas en el norte de Australia, y descubren que no están solos.

Diagnóstico: De las cuatro películas estrenadas en el año 2007 sobre cocodrilos asesinos, creo que Black Water fue la más realista, presentando una situación razonablemente creíble que no requería accidentes radiactivos ni mutaciones genéticas para explicar la presencia de un cocodrilo en los manglares de Australia; tan solo mala suerte durante una excursión turística.
Y ahora, la secuela Black Water: Abyss (sin relación alguna con Black Water Vampire) muestra igual sobriedad al invertir la trama original: en Black Water los turistas se subieron a un árbol para escapar del reptil, mientras que Black Water: Abyss se desarrolla bajo tierra, en un sistema de cavernas que oculta incontables peligros mortales... incluso antes de introducir al cocodrilo.
Esto significa que Black Water: Abyss no fue la "creature feature" que yo esperaba, sino una especie de "thriller turístico" al estilo de Jungle o Adrift, con la adición del cocodrilo que aparece ocasionalmente para incrementar el suspenso, pero sin convertirse en la atracción principal.
Una vez que acepté esa decepción, logré apreciar los esporádicos aciertos de Black Water: Abyss, incluyendo la cinematografía subterránea, la claustrofóbica dirección en el interior de la caverna, y las actuaciones de un atractivo reparto que hace tolerable el torpe melodrama. Eric (Luke Mitchell) y Jennifer (Jessica McNamee) tratan de superar algunos problemas de pareja que, naturalmente, saldrán a la superficie (ja, ja) en el momento más inapropiado. Viktor (Benjamin Hoetjes) es asmático, y su novia Yolanda (Amali Golden) tiene un secreto que podría cambiar sus vidas. Y el guía Cash (Anthony J. Sharpe) se arriesga más de lo necesario por la codicia de añadir una nueva atracción a su catálogo de turismo extremo en Australia (me refiero a la caverna, no al cocodrilo).
Y así comienza la expedición que rápidamente se convierte en tragedia. La amenaza del reptil está presente, pero el director Andrew Traucki (The Reef) encuentra múltiples factores de riesgo en la caverna, incluso para turistas bien preparados que saben lo que están haciendo; sin embargo es imposible adivinar los caprichos de la naturaleza y los trucos del destino. Hablando de trucos, los efectos del cocodrilo me parecieron excelentes, combinando todas las técnicas posibles (incluyendo animales reales) para crear escenas de violencia implícita que no se enfocan en la sangre, sino en la astucia y agilidad del animal en su medio natural.
Por el lado negativo, Black Water: Abyss sufre ocasionales ataques de estupidez (sobre todo al final) que casi arruinan la experiencia; y tampoco puedo ignorar el desengaño de una secuela que sacrificó el horror de la original a cambio de mediocre suspenso y un monstruo bien realizado que casi nunca nos enseñan. En fin... veremos si la historia se repite, y se estrenan más películas de "horror reptílico" para limpiar el paladar de esta insípida receta. Mientras tanto, recomiendo ver Crawl como excelente aperitivo.
Calificación: 6

IMDb

Monday, August 24, 2020

Fanny Lye Deliver'd


Síntomas: En el Año de Nuestro Señor 1657, dos extraños llegan a la granja de la familia Lye y empiezan a infectarla con ideas heréticas que desafían la estricta doctrina establecida en Inglaterra por el gobierno de Cromwell.

Diagnóstico: Aunque se desarrollan en orillas opuestas del Atlántico, Fanny Lye Deliver'd comparte importantes similitudes con la excelente cinta The Witch. Sin embargo, el horror de Fanny Lye Deliver'd no es de origen sobrenatural sino muy humano, pues se enfoca en la religión como instrumento de opresión, cobijándose en falsa piedad para cometer injusticias contra gente inocente que se atreve a tener ideas distintas a los demás. En otras palabras: otra amarga dosis de "entre más cambian las cosas, más se quedan igual".
El director Thomas Clay construye un inteligente thriller de "invasión doméstica" ubicado en la sociedad puritana del siglo diecisiete. La fórmula emula cintas modernas como You're Next, Trespass, y The Purge (la original), pero el inusual período histórico añade nuevas variables y un intrigante subtexto que nos invita a cuestionar el progreso de la civilización a lo largo de cuatrocientos años, así como la repetición de errores que parecían cosa del pasado.
Fanny (Maxine Peake) es la esposa del Capitán John Lye (Charles Dance), un estricto padre de familia que hace la vida muy difícil en su pequeña granja rural. John golpea con frecuencia a su esposa y a su hijo Arthur (Zak Adams), pero es por su propio bien, para salvar sus almas de la condenación eterna. Entonces llegan a la granja Thomas y Rebecca (Freddie Fox y Tanya Reynolds), aparentes víctimas de un robo en el que perdieron todas sus posesiones; y aunque John sospecha que están ocultando algo, les da permiso para dormir en el granero ("con las ratas"). Entonces algo empieza a corromper las almas de la familia Lye.
Desde luego en este caso "corromper" significa sembrar ideas revolucionarias en la mente de Fanny; pero Fanny duda que esta nueva perspectiva del mundo resuelva sus problemas. Después de todo, el Infierno hipotético de la Biblia no es muy diferente del infierno real que Fanny sufre en su vida diaria, humillada por su esposo, ignorada por la sociedad, y reprimida por la Ley.
A pesar de las buenas intenciones del director, aquí es donde Fanny Lye Deliver'd empieza a tropezar, llevando a los personajes demasiado lejos, demasiado rápido. El arco dramático de Fanny es ciertamente satisfactorio, pero requiere cambios fundamentales en su conducta que resultan incongruentes con su carácter. Clásico error del género de "invasión doméstica"... un desequilibrio entre causas y consecuencias que refleja su incapacidad para resolver situaciones complicadas en el tiempo disponible.
Pero, bueno... fuera de esas forzadas manipulaciones, Fanny Lye Deliver'd ofrece un fascinante drama histórico con excelentes actuaciones y una desoladora atmósfera que refleja el aislamiento de Fanny, y la tiranía de un gobierno basado en religión. Ah, y también hay un poco de sangre al final, porque las revoluciones (aunque sean personales) nunca son pacíficas.
Calificación: 8

IMDb

Sunday, August 23, 2020

The Wild Goose Lake (Nan Fang Che Zhan de Ju Hui)


Síntomas: Una disputa entre pandillas provoca graves consecuencias para el ladrón Zhou Zenong (Ge Hu), para su esposa Shujun (Regina Wan), y para Liu (Gwei Lun-Mel), la mujer que trata de ayudarlos.

Diagnóstico: Hace varios años la película china Black Coal, Thin Ice (Bai ri Yan huo) me pareció un "noir" desconcertante, filmado con un estilo engañosamente simple, casi apático... y sin embargo, capaz de generar emociones tan intensas (o tal vez más) que cualquier drama de Hollywood.
Y ahora el director Yi'nan Diao regresa con la cinta The Wild Goose Lake para mostrar la evolución de aquel estilo "casual" que oculta meticulosa precisión y extraordinario lenguaje visual en la creación de escenas llenas de suspenso y significado... por austeras que parezcan. Lo que no vemos es tan importante como lo que vemos, y el secreto del director consiste en manipular nuestra percepción para completar el cuadro en nuestra imaginación, con un resultado más impactante que cualquier truco cinematográfico.
Lo cual no significa que The Wild Goose Lake carezca de trucos; por el contrario, su aparente sencillez se apoya en influencias de cineastas que encontraron los mismos retos y desarrollaron sus propias soluciones, las cuales ahora Diao reinventa en un nuevo contexto cultural.
La tortuosa estructura de The Wild Goose Lake evoca las obras de Michael Mann, con largos pasajes dramáticos interrumpidos por breves explosiones de violencia; el lacónico protagonista luchando contra el destino (y contra sí mismo) me recordó a Lee Marvin en Point Blank; las emociones reprimidas emulan los lánguidos dramas de Kar-Wai Wong; y la cinematografía emplea esquemas de color similares a Nicolas Winding Refn, pero con los claroscuros de Val Lewton. Y, bueno, podría seguir mencionando referencias visuales y temáticas que encontré (o imaginé) en esta película, pero no quiero crear la impresión de que es un pastiche de éxitos pasados. Lejos de eso, se trata de una obra única con su propia voz e identidad, que sin embargo utiliza (y a veces perfecciona) herramientas comunes en su género.
Si hubiera un lado negativo de todo esto, sería que el oblicuo y parsimonioso desarrollo de The Wild Goose Lake puede hacer la experiencia un poco confusa. Una y otra vez el director dirige la cámara lejos de la acción, ocultando eventos importantes que debemos deducir por nuestra cuenta; y también nos obliga a especular sobre la motivación de los personajes. Como buen "noir", The Wild Goose Lake no tiene héroes ni villanos, sino individuos desesperados en busca de redención, honor, o posición económica. La trama incluye conflictos en múltiples niveles sociales y personales, creando un complicado tapiz moral que divide la lealtad del espectador. ¿Debemos preocuparnos por Zhou Zenong (Ge Hu), el experto ladrón de motocicletas que cometió un error? ¿O por su esposa Shujun (Regina Wan), víctima inocente de las malas decisiones de su esposo? ¿O incluso por Aiai Liu (Gwei Lun-Mel), la inescrutable mujer que hizo un pequeño favor más peligroso de lo que parecía?
A fin de cuentas es irrelevante. La principal virtud de The Wild Goose Lake es su ambigüedad, lo cual implica más valor en las preguntas que en las respuestas. El viaje es más importante que el destino; y el final de una película no es necesariamente el final de la historia.
Calificación: 9

IMDb

Friday, August 21, 2020

Wira


Síntomas: El ex-soldado Hassan Munas (Hairul Azreen) regresa a su pueblo para atender un asunto familiar, y encuentra una comunidad sumida en el vicio y la miseria por culpa de un empresario corrupto. Entonces, con ayuda de su hermana Zain (Fify Azmi), Hassan tratará de corregir la situación... a veces con palabras, y a veces con los puños.

Diagnóstico: ¿Cuántas películas se han realizado con variaciones de esa premisa? El "hijo pródigo" regresa a casa y encuentra un cacique opresor. En ese sentido, la película malaya Wira ("Héroe") no ofrece mucha innovación; sin embargo, no hace falta cambiar la fórmula cuando se ejecuta con tanto estilo, energía, y hasta un poco de drama familiar para añadir significado a las brutales batallas que veremos en Wira.
El director Adrian Teh inicia la película con una pelea de artes marciales mixtas; no hay mucho contexto ni explicaciones, pero eventualmente se revela la importancia de esa contienda; y también sirve para saciar nuestra sed de violencia durante un rato, ya que la primera mitad de Wira se enfoca en los conflictos de la familia Munas, permitiendo que conozcamos a los personajes antes de regresar a los golpes.
Sí, hay un poco de acción durante esa primera mitad (incluyendo la obligatoria pelea de una sola toma, al estilo de The Raid), pero lo importante es sumergirnos en la cultura de un humilde pueblo en Malasia, donde los criminales tienen más poder que el gobierno, y los habitantes deben someterse a las condiciones de trabajo impuestas por el cruel Raja (Dain Iskandar Said), dueño de la fábrica local que emplea a casi toda la población. No voy a decir que el melodrama de Wira sea particularmente cautivador, pero sostuvo mi interés mientras llegaba "lo bueno". Los actores llevan parte del crédito, transmitiendo con adecuado realismo las contradicciones de una familia disfuncional: Zain culpa a su hermano por abandonarlos cuando su madre falleció, pero también agradece su regreso en un momento crítico; y Munas (Hilal Azman), el padre de los jóvenes, guarda fuertes resentimientos que siempre reprimió para proteger a sus hijos.
Todo esto puede parecer tiempo perdido para espectadores impacientes; sin embargo la exploración del carácter y emociones de los personajes hace más satisfactorias las peleas, pues al mismo tiempo que admiramos la destreza de Zain y Hassan, reconocemos las consecuencias de sus triunfos y derrotas. Es un valioso recurso que no siempre se aprovecha en el cine de artes marciales, y definitivamente mejora la experiencia, en mi humilde opinión.
Hairul Azreen y Fify Azmi forman un fantástico dueto de acción; pero también merecen reconocimiento sus contrincantes, empezando por Ismi Melinda y Josiah Hogan como Vee y Rayyan (respectivamente), los hijos de Raja que fueron entrenados para defender los intereses de su padre. Y casi aplaudí cuando vi a Yayan Ruhian, el mismísimo "Mad Dog" de The Raid, en el papel del jefe de seguridad de Raja, no solo luciendo su pasmosa habilidad en la pelea más impresionante de la película (obviamente), sino trabajando detrás de las cámaras como coreógrafo de artes marciales. Tan solo por eso vale la pena Wira (disponible en Netflix); y afortunadamente no es todo lo que ofrece.
A fin de cuentas los clichés del argumento restan suspenso porque es muy fácil adivinar el camino que seguirá Wira; pero la profundidad narrativa y la intensidad de las peleas convierten este modesto proyecto en una de las mejores películas de acción pura que he visto este año. Y además incluye un inesperado epílogo que la conecta con otra popular cinta malaya que ahora tendré que ver (también disponible en Netflix). En conclusión: no estuvo mal para la primera película de Malasia que he visto en mi vida.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, August 19, 2020

Project Power


Síntomas: Una nueva droga llamada "Power" otorga super-poderes durante cinco minutos. Entonces un policía, un ex-soldado y una estudiante colaboran para encontrar y detener al distribuidor de esta peligrosa sustancia en la ciudad de Nueva Orleans.

Diagnóstico: Al principio de este siglo el concepto del "super-héroe realista" era una curiosidad "geek" generalmente asociada a comedias sobre el contraste entre las fantasías de los comics y la despiadada vida real (algunos ejemplos destacados: Defendor, Super, y Kick-Ass). Sin embargo, con el paso de los años la idea maduró y ganó suficiente resonancia económica y cultural para convertirse en una nueva tangente del cine de acción, representada por cintas de moderado éxito como Split, Code 8 y The Old Guard.
Y ahora Project Power se incorpora a este sub-género con una ingeniosa premisa y un agradable balance entre realidad y fantasía, apoyado por un libreto que respeta ambos lados de la ecuación, y con un reparto capaz de encontrar la humanidad de los personajes en situaciones extremas e inverosímiles... lo cual es un valioso atributo en cualquier película de acción.
Cierto, el tema de poderes temporales ya se ha manejado en comics como "Hourman" (de DC Comics) y en la mini serie inconclusa de Image Comics "War Heroes" (no hay prisa, Mark Millar, tómate tu tiempo para acabarla; solo llevamos doce años esperando). Sin embargo Project Power emplea una mecánica distinta y, sobre todo, un complicado entorno sociopolítico que transforma un simple thriller en una alegoría de temas como adicción, lucha de clases y corrupción policíaca.
Pero no se preocupen... antes que nada, Project Power es entretenimiento desechable, de modo que cualquier metáfora o simbolismo puede ignorarse para enfocarnos en la acción y en el drama de tres individuos muy distintos que persiguen la misma meta: detener la distribución de la droga "Power" en la ciudad de Nueva Orleans, ya de por sí atormentada por tensiones raciales, pobreza, y los estragos de múltiples catástrofes climáticas.
Project Power conjuga tres puntos de vista opuestos pero complementarios: Robin Reilly (Dominique Fishback) es una joven estudiante que ocasionalmente vende drogas para sostener a su familia; el policía Frank (Joseph Gordon-Levitt) está preocupado por el surgimiento de criminales que pueden lanzar fuego, volverse invisibles o desarrollar inmensa fuerza física; y el Mayor (Jamie Foxx) es un ex-militar que busca a su hija desaparecida.
En lo personal sentí la historia bien equilibrada, aprovechando los poderes para elevar una trama policíaca bastante rutinaria. El padre desesperado; el policía impulsivo; la mujer olvidada por la sociedad... todos son ingredientes clásicos del cine "noir". Sin embargo la adición de elementos fantásticos inyecta energía que los directores Henry Joost y Ariel Schulman (Viral) canalizan en impactantes secuencias que no ignoran por completo las leyes de Física (bueno, en lo posible... tampoco podemos pedir milagros). Los efectos especiales me parecieron excelentes, aunque de vez en cuando se ven opacados por una cinematografía demasiado estilizada (por ejemplo, la pelea filmada desde adentro de un tanque transparente). Y sospecho que algunos espectadores quedarán decepcionados por la reducida escala de la acción; en vez de batallas cósmicas y destrucción urbana, Project Power se desarrolla en locaciones prosaicas (departamentos, tiendas, callejones) pero, eso sí, muy pintorescas. Hablando de lo cual... por muy fotogénica que sea la ciudad de Nueva Orleans, sentí que los directores explotaron la miseria de la población como simple decorado. O tal vez ubicaron la historia en los barrios más pobres para señalar la negligencia gubernamental que provocó el colapso social. No sé.
Por eso es mejor no pensar en cosas serias (o en nada) mientras disfrutamos los predecibles giros de Project Power, así como la excelente química entre sus personajes (en verdad aprecié la ausencia TOTAL de romance), y la imaginación del libreto escrito por Mattson Tomlin; todo lo cual me permite recomendar Project Power (original de Netflix) como un sólido thriller con toques de fantasía, y como una de las mejores muestras de "super-héroes realistas" que se han realizado hasta el momento. Solo recuerden: no pensar.
Calificación: 8

IMDb

Monday, August 17, 2020

An American Pickle


Síntomas: Debido a un extraño accidente de trabajo, el inmigrante judío Herschel Greenbaum (Seth Rogen) permanece 100 años en animación suspendida, y despierta en el año 2020 para descubrir que la ciudad de Nueva York cambió considerablemente. Entonces, con ayuda de su bisnieto Ben (Seth Rogen), Herschel trata de integrarse a una sociedad que no comprende.

Diagnóstico: No sé si sea una ocurrencia común, pero con frecuencia me pregunto cómo vería nuestra sociedad actual alguien del pasado. Es un pequeño "fetiche mental" que me entretiene cuando estoy atorado en el tráfico, o en la fila del banco, o en situaciones similares. Por eso me interesaba mucho la película An American Pickle... ¡una producción de Hollywood que responde exactamente mi pregunta!
Desafortunadamente la mayor parte de An American Pickle está dedicada a la interacción entre Herschel y su bisnieto Ben, dejando el análisis cultural en segundo plano. Y aunque así también me pareció interesante, fue menos profundo de lo que yo esperaba. En fin... trataré de evitar que mi decepción personal influya demasiado en esta "crítica".
An American Pickle utiliza el viejo esquema del "pez fuera del agua" para examinar los cambios (buenos y malos) en los últimos cien años, pero orientados al carácter y conducta de sus personajes. Además, la ubicación de la historia en la ciudad de Nueva York añade elementos locales (como la sub-cultura "hipster" de Williamsburg, Brooklyn) que no son muy universales afuera de su estrecho nicho geográfico. Y, como siempre, An American Pickle se enfoca en "los problemas de la gente bonita", creando un obstáculo más en su flojo estudio sociológico.
Sin embargo, una vez que aceptamos esos "problemas" (muy subjetivos), descubriremos que An American Pickle es una simpática comedia familiar sobre la "brecha generacional", doblemente profunda por tratarse de un bisabuelo y su bisnieto, separados por varias generaciones e incontables avances tecnológicos, sociales y culturales.
Hablando de tecnología, la "ciencia" detrás de la animación suspendida de Herschel Greenbaum es intencionalmente absurda, como indica la escena donde un científico "explica" las circunstancias que permitieron al inmigrante judío sobrevivir durante un siglo en un barril de salmuera (lo cual también inspira el doble sentido del título). Una vez que el director Brandon Trost nos ayuda a cruzar ese agujero narrativo, podemos enfocarnos en la asimilación de Herschel en su nueva vida.
En el papel dual de Herschel y Ben, Seth Rogen se apoya en avanzados efectos especiales (y en el "doble de cuerpo" Ian Poake) para lograr que los personajes convivan en múltiples escenas; pero su talento como actor es lo que nos permite aceptar la realidad de dos individuos distintos e independientes a pesar de sus similitudes superficiales. Y si bien el nivel dramático de An American Pickle no requiere grandes esfuerzos histriónicos, creo que Rogen hizo un excelente trabajo, revelando una nueva etapa de su carrera que lo aleja de su "fase stoner" y lo acerca a proyectos familiares más lucrativos. Veremos qué rumbo decide tomar en el futuro.
Los papeles secundarios en An American Pickle son MUY secundarios, considerando que Rogen domina la pantalla en todas las escenas, y el libreto de Simon Rich no se desvía mucho del conflicto principal; pero aún así me gustó el trabajo de Molly Evensen, Eliot Glazer y Kalen Allen como "hipsters" de Brooklyn que se involucran de diversas maneras con la resurrección de Herschel.
Entonces, la comparación entre el pasado y el presente no fue tan minuciosa como yo esperaba; pero, pensándolo bien, fue buena decisión utilizarla como simple trasfondo que enriquece An American Pickle sin restar atención al drama personal ni a las emociones que inspira. Habiendo dicho eso, ojalá ese drama hubiera sido un poco más sustancial; y ojalá el humor fuera más agudo o subversivo. Pero aún así disfruté bastante An American Pickle por su cálida fórmula melodramática y gentil exploración de la evolución (y a veces retroceso) de la humanidad. Tal vez tendré suerte y Bill & Ted Face the Music logrará satisfacer plenamente mi fetiche diacrónico.
Calificación: 7.5

IMDb

Sunday, August 16, 2020

Coma (Koma)


Síntomas: Un joven arquitecto queda en estado de coma después de un accidente automovilístico, y su conciencia es transportada a un extraño mundo imaginario donde una banda de rebeldes enfrenta los ataques de extrañas criaturas... pero el peligro es real.

Diagnóstico: Sin rodeos: la película rusa Coma es una desvergonzada copia de Inception y The Matrix. Es mejor aceptarlo desde el principio para poder disfrutar sus delirantes escenarios, creativas secuencias de acción, y funcional melodrama sobre otro "elegido" que se involucra accidentalmente en una revolución que nunca imaginó. Excepto que ahora está ocurriendo en su imaginación.
Bueno, no es exactamente su "imaginación", sino una dimensión psíquica (o algo así) que comparten todas las personas que se encuentran en estado de coma, cuyas mentes están interconectadas por campos magnéticos (o algo así). Sobra decir que Coma no es una película muy "científica", pero el director Nikita Argunov (haciendo un impresionante debut) creó un universo ingenioso y consistente, con reglas lógicas que le dan estructura a la narrativa (por ejemplo, la fuerza de gravedad permite desconcertantes escenarios "escherianos" de inusual belleza y complejidad visual).
Y ahora voy a decir una gran blasfemia que podría ofender a los devotos de San Christopher Nolan: creo que Coma me gustó más que Inception.
No me malinterpreten. Desde luego Inception es una película superior, pero me decepcionó la mundana apariencia de sus locaciones oníricas. Claro, hay muchas escenas memorables (la calle explosiva, la ciudad plegable, la pelea en gravedad cero, etc.), pero a fin de cuentas todo ocurre en hoteles, calles, e instalaciones fortificadas... todo lo cual hemos visto cientos de veces en el cine de acción. Nunca entendí por qué Nolan no dejó volar su imaginación (como ocurre realmente en los sueños), en vez de limitarse a los mismos entornos utilitarios que conocemos de memoria. Sí, tal vez lo hizo para explotar el misterio de "¿qué es real y qué es un sueño?", pero no fue suficiente explicación para mi.
Por eso admiré tanto la creatividad exhibida en Coma, repleta de exuberantes ideas y caóticos escenarios que inspiran secuencias realmente alucinantes, no solo por su diseño visual, sino por el surrealismo conceptual que las sustenta (ejemplo: el "camión/portal"). Y, desde luego, tenemos los misteriosos antagonistas: criaturas semi-líquidas que persiguen a los héroes para... no sé... transformarlos, consumirlos, o algo así. Su propósito no es muy claro, pero basta una mirada para saber que no son amistosas.
Lo cual nos lleva a los puntos débiles de Coma: los personajes prefabricados y su rutinarias fórmulas melodramáticas. El Arquitecto (Rinal Mukhametov) es "el elegido" que podría salvar a los rebeldes con sus poderes especiales; Yan (Konstantin Lavronenko) es el líder estoico y reflexivo que sabe más de lo que aparenta; Phantom (Anton Pampushnyy) es el soldado violento y arrogante que desconfía de todos; y Fly (Lyuvov Aksyonova) es la mujer eficiente y racional que está atrapada en un insípido triángulo romántico.
Una revelación en el tercer acto introduce nuevos ingredientes dramáticos a la receta, junto con interesantes cuestionamientos filosóficos sobre fantasía y realidad; pero no alteran mucho el resultado final, logrando que Coma sea una triunfal combinación de "mala copia" y "excelente original", expandiendo las ideas de sus predecesoras (Inception y The Matrix), al mismo tiempo que establece su propia mitología gracias a la poderosa visión artística del director y su equipo técnico. En resumen: si Inception hubiera mostrado la misma imaginación, yo también sería devoto incondicional de San Christopher Nolan.
Calificación: 9

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