Friday, December 8, 2017

La Navidad de las Madres Rebeldes (A Bad Moms Christmas)



Síntomas: Después de su rebelión colectiva, Amy Mitchell (Mila Kunis) y sus amigas Kiki (Kristen Bell) y Carla (Kathryn Hahn) encontraron mayor estabilidad en sus vidas. Sin embargo, la llegada de la Navidad incrementa la presión de comprar regalos, cocinar, y cumplir con las tradiciones de la temporada. Entonces, para empeorar las cosas, sus madres llegan de visita, con estándares de conducta que nadie puede igualar.

Diagnóstico: En el 2016, la original Bad Moms me pareció una mediana comedia adulta, más simpática por el trabajo de las actrices principales que por las virtudes de un libreto temeroso de llevar su premisa demasiado lejos. En resumen: me hizo reír, pero sentí que desperdiciaron muchas oportunidades de hacer algo audaz y creativo.
Y ahora la secuela La Navidad de las Madres Rebeldes repite la fórmula añadiendo un barniz festivo para ofrecernos otro desfile de blandas vulgaridades y clichés de sitcom televisivo que de nuevo se quedan cortos en el nivel cómico y narrativo.
En la primera película, la rebelión de las madres se enfocó en las excesivas demandas de la Asociación de Padres de Familia, encontrando así un "villano" concreto para motivar el melodrama que balanceaba el humor. En La Navidad de las Madres Rebeldes, el trío se fragmenta para lidiar con sus respectivas madres, todas con distinto carácter, pero empeñadas en modificar las vidas de sus hijas. Lamentablemente el humor se siente forzado; muy pocas rutinas funcionan como los directores esperaban (Jon Lucas y Scott Moore regresan detrás de las cámaras); y tampoco hay suficientes oportunidades para explotar el talento del elenco, aunque de vez en cuando se filtra algún detalle que logra inspirar una o dos sonrisas ("Every kiss begins with Kay").
Por lo menos la trillada receta de "madres vs. hijas" invita la participación de otras tres buenas actrices que igualmente tratan de rescatar los débiles chistes del libreto.
Christine Baranski interpreta a Ruth, la madre de Amy, quien nunca pierde oportunidad de humillar a su hija con velados comentarios sobre su ineptitud como ama de casa. Su actuación es básicamente igual al personaje que interpreta en The Good Fight (y antes en The Good Wife), pero exagerando la arrogancia de "clase alta indiferente a los problemas de la clase media". De cualquier modo divierte, aunque esté lejos de ser su mejor trabajo.
Cheryl Hines es Sandy, la madre de Kiki, siempre positiva e interesada en cada detalle de la vida de su hija... incluyendo los "momentos íntimos" con su esposo. Su naturalidad y calidez resaltan en algunas escenas (sobre todo cuando llegan las obligatorias "lecciones de vida" que los directores añadieron para incluir un mensaje positivo), y tiene buena química con Kristen Bell. Sin embargo, tampoco le dan material apropiado para lucir su instinto humorístico y su capacidad para combinar emoción y comedia.
Susan Sarandon interpreta a Isis ("como el grupo terrorista"), la madre de Carla, cuya vida es aún más caótica y disipada que la de su hija. Como "roadie" desde su juventud, no tiene raíces, y solo visita a Carla cuando necesita dinero. Y ahora que su hija necesita apoyo por ciertas situaciones domésticas, Isis solo se preocupa por divertirse y fumar marihuana.
En cuanto a Mila Kunis, Kristen Bell y Kathryn Hahn, se limitan a reciclar los chistes de la primera película, muy diluidos y menos graciosos que antes. Todas tienen uno o dos momentos rescatables... pero no justifican los cien minutos invertidos en el cine, especialmente cuando podríamos re-visitar la original en Netflix o, mejor aún, ver alguna película navideña con mejor sentido del humor y genuina emoción. Como... no sé... Die Hard. Al menos en esa cinta las groserías estaban justificadas.
Calificación: 6

IMDb

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