Sunday, August 26, 2018

Mi Ex Es Un Espía (The Spy Who Dumped Me)



Síntomas: Audrey (Mila Kunis) está furiosa con su ex-novio Drew (Justin Theroux)... hasta que se entera de que es un espía involucrado en una operación internacional. Entonces, con la intención de ayudarlo, Audrey y su mejor amiga Morgan (Kate McKinnon), viajan a Austria para entregar un valioso objeto que muchos agentes enemigos están buscando.

Diagnóstico: La "comedia de espías" no es un concepto nuevo, pues ya desde mediados del siglo veinte se practicaba la fusión de intriga y humor en cintas como The Glass Bottom Boat, In Like Flint y The Silencers (una de mis favoritas). Sin embargo en años recientes hemos visto un resurgimiento del género, probablemente inspirado por el éxito económico del cine de acción... y el gradual deceso de la comedia romántica, lo cual dejó un hueco mercadológico que ahora podría llenarse con historias energéticas pero ligeras, acompañadas por reflexiones humorísticas sobre los retos de la vida cotidiana, como el bullying (Central Intelligence), la igualdad de oportunidades para la mujer (Spy), y la complicada dinámica de "exes" que se separaron, pero aún conservan emociones sin resolver... como en Mi Ex Es Un Espía.
Sobra decir que el argumento de esta película es al mismo tiempo superficial e innecesariamente revuelto. Audrey y Morgan recorren Europa mientras las persiguen agentes de varios países, la mafia rusa (o algo así), y asesinos internacionales... pero sus inverosímiles aventuras nunca generan emoción ni suspenso. Las balaceras, persecuciones y traiciones resultan tan insípidas como el triángulo romántico entre Audrey, su ex-novio Drew, y el agente británico Sebastian (Sam Heughan), quien podría estar ocultando sus auténticas intenciones. Creo que una juiciosa edición de material inerte haría la cinta más ágil, con risas más frecuentes, y sobre todo más corta, pues dos horas parecen excesivas para un argumento que no sigue una secuencia lógica de causas y consecuencias, sino una estructura modular donde las partes podrían intercambiarse (u omitirse) sin afectar el resultado final. Incluso ahora, unas horas después de verla, no recuerdo si Gillian Anderson aparece antes o después del gran twist.
Ah, sí... ¿no había mencionado a Gillian Anderson? Su papel es corto e intrascendente, pero me dio gusto verla en una película donde puede lucir los instintos humorísticos que rara vez tiene oportunidad de ejercitar.
Y, ya que estamos hablando del reparto, lo único rescatable en Mi Ex Es Un Espía es la interacción entre Mila Kunis y Kate McKinnon. Cierto, las dos se limitan a repetir sus acostumbradas rutinas cómicas: Kunis es la mujer ordinaria con una complicada vida personal que debe encontrar fortaleza para enfrentar la adversidad; y McKinnon es la excéntrica "mejor amiga" que toma malas decisiones, dice lo que piensa, y sirve como balance caótico de su ordenada compañera.
La dirección de Susanna Fogel es un poco impersonal, pero admiré su esmero en varias escenas de acción que fueron más elaboradas y violentas de lo que yo esperaba en una comedia. Tampoco estamos hablando de Mission: Impossible, pero aún así llaman la atención algunas peleas y "stunts" visualmente impactantes.
Habiendo dicho todo eso, lo más importante en cualquier comedia es la reacción subjetiva de cada espectador. Personalmente sonreí con suficiente frecuencia para no sentir que perdí mi tiempo; y además me gusta el trabajo de las actrices principales, lo cual a veces redime una película mediocre. Pero las partes de espionaje carecen del ingenio y tensión requeridos para capturar la atención del público. En resumen: creo que recomendaría ver de nuevo Bad Moms, y esperar a que Mi Ex Es Un Espía llegue a Netflix o televisión por cable. Y eso solo para los fans de Mila Kunis y Kate McKinnon. O de Gillian Anderson con acento británico.
Calificación: 6.5

IMDb

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