Wednesday, July 17, 2019

Fast Color



Síntomas: Una mujer con extraños poderes huye por el desierto para escapar de los individuos que quieren capturarla.

Diagnóstico: De hecho, el mundo entero está en camino de convertirse en un desierto, ya que Fast Color se ubica en un futuro "pre-apocalíptico" donde las sequías cada vez más largas amenazan con destruir las fuentes de alimento y exterminar a la humanidad.
Lo cual significa que la ecología es uno de los múltiples componentes de esta película, realizada con gran ingenio y sensibilidad, pero ocasionalmente saboteada por la ambición de cubrir demasiados temas sin un elemento unificador.
Para empezar, la palabra "poderes" invita comparaciones con el cine de superhéroes, aunque de la variedad más "realista", como Unbreakable y Chronicle. Ruth (Gugu Mbatha-Raw), la protagonista de Fast Color, posee ciertas habilidades que se han convertido en una carga intolerable, no solo destruyendo (figurativamente) su vida, sino arruinando la relación con su familia. Lejos de ser una figura heroica, Ruth escapa por igual de sus perseguidores y de su propia responsabilidad. Sin embargo, llegará el momento en que no puede negar su destino, y... bueno, los fans del género saben que siempre hay un momento decisivo que define al héroe, lo cual no tiene que ver con sus poderes, sino con el temple de su carácter. Clásica "historia de origen" que podría extenderse a una o más secuelas... aunque Fast Color no es ese tipo de película.
Todo el asunto de los poderes está bien planteado, y ofrece un enigmático misterio con muy interesantes posibilidades. Sin embargo, la directora Julia Hart lo utiliza tan solo como catalizador de un drama familiar donde los elementos fantásticos facilitan la transformación interna de los personajes, cada uno limitado por sus propios traumas e inseguridades. Ruth sufrió una Tragedia en el Pasado© que la alejó de su familia; pero su desesperada situación actual la obliga a regresar a sus raíces y enfrentar todo aquello que dejó atrás. Mientras tanto, los genéricos hombres del gobierno la persiguen para explotar sus habilidades, sin saber exactamente lo que están enfrentando. La colisión de estas sub-tramas me pareció lógica y satisfactoria... pero demasiado conveniente para hacer justicia a las expectativas creadas por el resto del relato.
Este enfoque en relaciones familiares y secretos del pasado podría contrariar a los fans del cine heroico que esperaban más acción y efectos especiales. La mayor parte de la película transcurre en la casa donde creció Ruth, conversando con su madre Bo (Lorraine Toussaint) sobre los errores su juventud. En otras palabras: no es exactamente Superman. O siquiera Super.
Pero al mismo tiempo es como una larga sesión de terapia que examina minuciosamente la psicología del superhéroe, desde el inevitable aislamiento que provoca su condición, hasta los efectos de sus decisiones en el mundo que la rodea... por no mencionar el clásico cliché de "los poderes no son un don, sino una maldición" que hemos visto tantas veces en los comics y películas de X-Men (entre otros).
A fin de cuentas Fast Color me pareció una de las mejores historias de "superhéroes realistas", pero tan distante del sub-género que sería mejor clasificarla como drama familiar con toques de ciencia ficción como auxiliares narrativos. Las actuaciones son excelentes (no he mencionado a Saniyya Sydney, quien se roba la película, ni a David Strathairn como el alguacil local que sabe más de lo que aparenta); la dirección de Hart es segura y metódica, aunque algunos podrían considerarla lenta; y los escasos efectos que adornan la película poseen una etérea belleza que contrasta con la aridez de los escenarios y la crudeza de las emociones. En resumen: Fast Color es menos Marvel, y más Dark Horse.
Calificación: 8

IMDb

Monday, July 15, 2019

Inhuman Kiss (Sang Krasue)



Síntomas: En una remota aldea tailandesa, una criatura conocida como "krasue" está devorando al ganado local; y la joven enfermera Sai (Phantira Pipityakorn) sospecha que los ataques se relacionan con una experiencia que ella y sus amigos tuvieron en su niñez con un espíritu del bosque.

Diagnóstico: A principios del siglo veintiuno, el cine de horror tailandés adoptó los principios del "J-Horror" para aprovechar su popularidad e impulsar la distribución internacional de sus películas (algunas de las cuales fueron bastante buenas). Sin embargo, el "auténtico" horror tailandés del siglo veinte tenía un estilo muy particular, dedicado a explorar las pintorescas supersticiones y leyendas de un país rico en tradición, donde la magia es una realidad cotidiana, y los espíritus intervienen en múltiples aspectos de la vida normal... al menos en las áreas rurales donde casi siempre se ubicaban estas películas.
No estoy diciendo que el país entero comparta esas creencias... pero ciertamente fueron útiles para crear cintas como Black Magic With Buddah (co-producción china-tailandesa) y Holocaust of the Ogre Clan, muy distintas al horror que se producía durante los ochentas y noventas en el resto del mundo.
Y ahora que el J-Horror pasó de moda, me complace ver que la industria cinematográfica tailandesa regresa a sus raíces con Inhuman Kiss, un exuberante relato profundamente influenciado por la mitología tailandesa, que revive uno de los más memorables monstruos de aquel país, integrándolo a una historia moderna (pero no muy moderna), y con efectos especiales superiores a aquellas primitivas películas del siglo pasado (pero no por mucho).
La naturaleza de la criatura krasue (las cuales siempre son femeninas; la versión masculina se llama "krahang") es tan exótica que no la revelaré en esta crítica; pero en general corresponde a la categoría de "espíritu vengativo" (de hecho, su origen tiene cierta similitud con los fantasmas de Ju-On), y se manifiesta por medio de sangrientos ataques sobre los animales de una humilde aldea en lo más profundo del bosque tropical de Tailandia. Ahí, hace más de diez años, Sai (Phantira Pipityakorn) y sus amigos visitaron una casa embrujada, donde ocurrió algo que despertó a la krasue. Y ahora los jóvenes enfrentarán las consecuencias de sus actos.
Inhuman Kiss tiene buenas actuaciones, asombrosas locaciones tailandesas (me da más miedo la impenetrable jungla que cualquier fenómeno sobrenatural), y un argumento razonablamente bien escrito, aunque un poco largo. La historia progresa lógicamente, con un par de "twists" inesperados, variadas intrigas, y un triángulo romántico que complica las decisiones de los protagonistas, pero sin contaminarlas con sentimentalismo empalagoso. Realmente no podría decir que hay relleno innecesario... simplemente las escenas duran más de lo que estamos acostumbrados en el horror hollywoodense. Sin embargo, ese pausado ritmo nos permite apreciar los detalles culturales y belleza visual de Tailandia, lo cual es un factor esencial (al menos en mi opinión personal) para disfrutar las películas de esa región.
También me gustaron los aspectos "racionales" de la historia. Sai es enfermera, y su amigo Noi (Oabnithi Wiwattanawarang) estudia medicina, lo cual permite un análisis ligeramente "científico" de la criatura. Tal vez se trata de un animal no identificado, o una serie de fenómenos perfectamente naturales que los supersticiosos campesinos interpretan equivocadamente. O tal vez no.
Y así, entre el triángulo romántico, ataques de la krasue, y la paranoia que genera su presencia, el director Sitisiri Mongkolsiri nos conduce al delirante final, con múltiples monstruos, abnegados sacrificios, y efectos especiales de variable calidad (tanto prácticos como digitales). Pero a fin de cuentas eso era lo que yo quería... una dosis concentrada de idiosincrasia tailandesa empapada en folclor y leyendas totalmente ajenas a la mitología occidental. Espero sinceramente que Netflix siga comprando más "exclusivas" de regiones distantes para limpiar el paladar de los clichés europeos y norteamericanos (por cierto, Inhuman Kiss solo está disponible en el catálogo americano de Netflix, así que hará falta un buen VPN o "smart DNS" para verla). Y ojalá Tailandia, Indonesia y otros países del sudeste de Asia sigan produciendo obras con "sabor" local, en vez de copiar las recetas ajenas. Claro, ambos estilos me gustan, pero necesitamos variedad para romper la monotonía.
Calificación: 8

IMDb

Saturday, July 13, 2019

El Muñeco Diabólico (Child's Play)



Síntomas: Karen Barclay (Aubrey Plaza) le regala a su hijo Andy (Gabriel Bateman) un muñeco "Buddi" (voz de Mark Hamill), cuya avanzada inteligencia artificial y conectividad con otros dispositivos le permiten ayudar al niño en todos los aspectos de su vida. Desafortunadamente este muñeco en particular tiene algunos defectos de programación que pondrán en peligro a Andy y a su madre. Y a todas las personas y animales que los rodean.

Diagnóstico: Sí, "animales", lo cual significa que el gato de la familia será la primera víctima del "muñeco diabólico". Excepto que no es realmente "diabólico", sino simplemente defectuoso, transformando la película en un extraño híbrido de horror "slasher" y tecno-thriller sobre aparatos fuera de control.
Y, francamente, no me pareció mala idea. Este cambio fundamental en la premisa permite que el remake adquiera una sensibilidad más moderna, que no necesita reciclar la obtusa mitología de la clásica cinta Child's Play (1988), ni continuar los descabellados giros que tomaron sus mediocres (aunque ocasionalmente divertidas) secuelas (las cuales continúan hasta la fecha, creando una situación única... un "remake" de una franquicia que sigue vigente y económicamente viable)(Por cierto, Dan Mancini, el creador de la saga, estaba en contra de este remake).
El Muñeco Diabólico presenta un escenario sospechosamente familiar... un robot/asistente digital que excede los límites de su programación e intenta "ayudar" a su dueño en cosas que nadie le pidió. Por ejemplo, defender a Andy cuando el mencionado gato lo araña. O eliminar a las personas que molestan al niño. O evitar que alguien los separe. En otras palabras, "Chucky" no mata por malicia, y mucho menos por influencia demoníaca... sino porque realmente adora a Andy, y está obsesionado con protegerlo.
Pero, ¿cómo aprendió a matar? El director Lars Klevberg establece un ingenioso método para justificar el instinto asesino de Chucky, el cual involucra a dos amigos de Andy (interpretados por Beatrice Kitsos y Ty Consiglio) y una copia de la memorable película The Texas Chainsaw Massacre 2. Es una de varias interesantes ideas que definen el nuevo tono del remake, aunque terminan olvidándose cuando llegamos a "lo bueno".
Hablando de lo cual, el guionista Tyler Burton Smith intenta reproducir el torcido humor de la saga, diseñando muertes irónicas y absurdas donde la sangre va acompañada con risas nerviosas. Sin embargo, el generoso "gore" que empapa la pantalla no alcanza a ocultar las inconsistencias de un libreto pobremente estructurado e inciertamente dirigido, donde las cosas pasan por capricho del escritor, y no por la evolución lógica de las situaciones o el carácter de los personajes.
En algunas películas de terror esto sería un problema menor. Mientras haya sangre y violencia, podemos disculpar muchas cosas. Sin embargo El Muñeco Diabólico aspira a un nivel dramático suficientemente elevado para hacer más notorias sus fallas. Por ejemplo, otra buena idea que se pierde entre el ruido es la conexión emocional que Andy desarrolla con Chucky. Inicialmente Andy desprecia al muñeco porque lo considera un juguete para niños pequeños. Pero su soledad y el afecto incondicional de Chucky forman las bases de una relación compleja y perturbadora que merecía una exploración más profunda. Desafortunadamente fue más fácil para el director empezar los asesinatos a la brevedad posible, añadiendo víctimas al azar y nuevos peligros para justificar la conducta de Chucky. Klevberg quería engancharnos con un bizarro melodrama "coming of age", pero perdió la convicción y redujo la cinta a un hueco desfile de efectos y humor negro.
Lo cual, aclaro, me divirtió bastante. Es raro encontrar una película "de estudio" con tanta sangre y muertes sádicas. El problema es la ausencia de emoción y suspenso que diluye el impacto del supuesto terror.
Ya sé que es absurdo sobre-analizar el subtexto de una película centrada en un muñeco asesino; pero el primer acto de El Muñeco Diabólico sugería un enfoque más audaz y sofisticado que fue abandonado para cumplir las expectativas de quienes solo esperaban chistes malos y "kills" creativos.
Entonces, puedo recomendar El Muñeco Diabólico como válida adición a una mediana franquicia; pero tenía potencial para lograr algo realmente innovador. En fin... tal vez para la próxima tendrán el valor de seguir la premisa hasta sus últimas consecuencias. Y ojalá inviten a Brad Dourif para una competencia vocal con Mark Hamill.
Calificación: 7

IMDb

Friday, July 12, 2019

Leto, Un Verano de Amor y Rock (Leto - Summer)



Síntomas: A principios de los ochentas, en la ciudad rusa de Leningrado, Mayk Vassilievitch (Roman Bilyk) y Viktor Tsoy (Teo Yu) tratan de convertirse en estrellas de rock a pesar de los múltiples obstáculos que enfrentan bajo el régimen comunista.

Diagnóstico: Los logotipos de Sony y Columbia Pictures al principio de Leto, Un Verano de Amor y Rock (desde ahora abreviada como Leto) representan una irónica confirmación de los temores expresados en la película sobre la invasión ideológica norteamericana en Rusia. Y, al parecer, todo empezó con un sueño de rock, ese temible virus cultural que corrompe a la juventud con ideas de rebelión e independencia. O al menos eso pensaban los adultos que se oponían a la nueva moda musical recientemente infiltrada tras la "Cortina de Hierro" (¿alguien recuerda ese término?)
En muchos aspectos Leto sigue la pauta establecida por incontables "bio-pics" musicales, pero el auténtico placer de la cinta es la exploración de sus diferencias sociales, políticas y culturales, resultando en un relato de ambición y (semi)triunfo muy distinto a los del hemisferio occidental. La protesta y la cerveza son los motivadores universales; pero tocar rock en la Unión Soviética presentaba retos muy específicos... como solicitar aprobación oficial de las letras de las canciones antes de interpretarlas en público; o buscar discos de rock en el mercado negro de bazares y vendimias semi-secretas. Ah, y tampoco hay guitarras eléctricas. иметь дело с этим.
El director Kirill Serebrennikov (censurado en Rusia como disidente ideológico) utiliza el peculiar realismo europeo libre de sentimentalismo artificial, retratado con una maravillosa cinematografía en blanco y negro. Pero Serebrennikov sabe que el espíritu del rock requiere desafiar expectativas, y por eso añade energéticas escenas que dan vida a las fantasías musicales de Mayk y Viktor, adornadas con animación, música pop (desde Talking Heads hasta Iggy Pop) y virtuosos planos secuencia que rompen la monotonía de las largas tomas estáticas en interiores, donde los protagonistas mantienen lacónicas conversaciones sobre sus aspiraciones musicales.
Ah, y también hay un personaje que hace comentarios a la cámara, señalando cuando un actor no se parece a la figura histórica que interpreta, o asegurándonos que algunas de las más imaginativas secuencias nunca ocurrieron en la vida real. Me recordó 24 Hour Party People, otra notable bio-pic que quizás fue una gran influencia en la creación de Leto.
Las actuaciones son excelentes, tomando en serio el conflicto de los personajes, pero con un cierto sentido del humor que hace amenas hasta las más dramáticas escenas (de las cuales no hay muchas... Leto es una cinta ligera, pero con la habitual melancolía del cine ruso). La ambientación ochentera es impresionante; en algunos momentos me recordó la atmósfera y atención al detalle de Roma... pero llevados al Leningrado de la era Soviética, desde luego.
Y, finalmente, me impresionó mucho la dirección de Kirill Serebrennikov, capaz de capturar por igual la energía visceral de un concierto, y los sutiles momentos de intensa emoción que se transmiten por medio de pausas y silencios... algo así como los "espacios negativos" de la narrativa, donde se desarrolla una historia secreta, paralela al relato principal. Mis ejemplos favoritos: una conversación sobre Lou Reed y T-Rex que revela tensiones ocultas; y la toma de un candado, con la duración justa para insinuar un simbolismo más profundo. Sobresaliente trabajo de un cineasta que definitivamente merece atención global.
Por el lado negativo, Leto se siente un poco larga y difusa, sobre todo al final. No sé si necesitábamos ver tantas fiestas y ensayos para asimilar la idiosincrasia de la cultura "underground" rusa. Y tampoco estoy seguro si era tan importante la crisis existencial de "Punk" (Aleksandr Gorchilin), un personaje cuya relevancia nunca entendí. Aunque, para ser justos, tiene una de las mejores escenas de la película.
En resumen: Leto es una obra altamente recomendable, incluso para neófitos en la materia. Yo no sabía nada sobre los artistas y bandas retratadas en la cinta, y aún así disfruté mucho compartir sus experiencias... incluso las apócrifas. De hecho, especialmente las apócrifas.
Calificación: 9

IMDb

Thursday, July 11, 2019

The Public



Síntomas: En mitad del invierno, un grupo de indigentes se rehúsa a salir de la Biblioteca Pública de Cincinnati, obligando al director Stuart Goodson (Emilio Estevez) a tomar algunas difíciles decisiones que cambiarán su vida.

Diagnóstico: Para su séptima película como director, Emilio Estevez tenía muchas cosas que decir, pero no supo ordenarlas adecuadamente para formar una historia lineal y congruente. Las ideas se atropellan entre sí para ganar predominancia, creando una confusión dramática que reduce su impacto y diluye su elocuencia.
O, viéndolo por el lado positivo, lo que Estevez intentó hacer fue una película tan complicada como la vida real, donde las cosas no suceden en convenientes bloques de tres actos, y los finales no siempre son felices. Claro que tampoco son siempre tristes... a veces solo son finales, y eso es lo más que podemos esperar en un mundo donde la Ley no es sinónimo de Justicia, y donde la lucha diaria por sobrevivir nos abruma hasta convertirse en la excusa perfecta para ignorar tragedias tan constantes que ya se volvieron parte del entorno urbano.
Cualquiera que sea la interpretación del espectador, creo que hay suficientes elementos positivos en The Public para apreciar sus nobles intenciones y disculpar su caos estructural.
Para empezar, tenemos las actuaciones de un ecléctico elenco que no solo interpreta sus papeles individuales, sino que encarna los variados temas del libreto, incluyendo el problema de los indigentes, abusos de autoridad, deficiente distribución de recursos públicos, adicciones y problemas mentales, y la ceguera voluntaria de funcionarios que no pueden ver las cosas como son, sino solo como auxiliares/obstáculos en su carrera política.
Como dije, es mucho para una sola película; pero con un poco de paciencia podremos asimilar las múltiples sub-tramas de The Public, y hasta entretenernos con la combinación de drama y humor que el director/guionista/actor/productor plasmó en la pantalla.
En su faceta de actor, Estevez captura la inseguridad de un burócrata con buen corazón, pero con un turbulento pasado que cambió su actitud sobre ciertos aspectos de su trabajo. Stuart Goodson es un bibliotecario modelo, absolutamente dedicado a los principios de su institución... los cuales a veces contradicen sus opiniones personales. Jena Malone es Myra, la bibliotecaria auxiliar cuyo idealismo tiende a quedarse en palabras, en vez de acciones. Y Taylor Schilling tiene el papel de Angela, pareja romántica de Stuart que también sirve como perspectiva del público general cuando los indigentes ocupan la Biblioteca. Por el lado de la ley, Alec Baldwin es el negociante encargado de resolver una crisis inexistente, mientras que Christian Slater es el candidato a Alcalde que ve la situación como oportunidad para promover su campaña.
Y así, a lo largo de dos horas, cada personaje tiene fugaces momentos de triunfo y tragedia, algunas revelaciones personales, y agudos comentarios sobre las contradicciones de la sociedad moderna. Lo importante es que todos contribuyen de algún modo a los numerosos mensajes que Estevez quiere transmitir; y, para ser justos, el director generalmente lo consigue, aunque ninguno de esos mensajes sea tan contundente como hubiera sido con un libreto más selectivo y conciso.
Es posible que algunas personas descarten The Public como simple "propaganda liberal" con tintes socialistas. No niego que hay algo de eso; pero creo que, en el fondo, no es cuestión de ideologías, sino de simple humanidad. Y, desafortunadamente, vivimos en una civilización donde no puede arreglarse algo sin descomponer otra cosa. Pero al menos podemos sentirnos mejor con películas como The Public. Es más fácil verla que realmente hacer algo al respecto.
Calificación: 8

IMDb

Wednesday, July 10, 2019

I'll Take Your Dead



Síntomas: El granjero William (Aidan Devine) gana dinero adicional "desapareciendo" los cadáveres que le llevan las pandillas locales, pero un día descubre que uno de los cuerpos está vivo. Mientras tanto, su pequeña hija Gloria (Ava Preston) empieza a ver espíritus de los difuntos que llegan a su casa.

Diagnóstico: No sabía exactamente qué esperar de I'll Take Your Dead, pero terminó gustándome este extraño híbrido de horror y thriller criminal, a pesar de que la balanza nunca encuentra el punto de equilibrio entre sus contradictorios aspectos.
Por un lado, la parte "realista" de la historia es bastante interesante, y se presta para realizar un triple estudio de carácter que bastaría para sustentar un sólido melodrama sobre disfunción familiar.
El granjero William (Aidan Devine) ya se resignó al desagradable trabajo de eliminar los cadáveres que produce la guerra entre pandillas de una gran ciudad canadiense. William necesita el dinero, y no está matando a nadie; simplemente elimina evidencia. Y además tiene una hija de doce años que no puede crecer en ese ambiente tóxico (literal y figurativamente), por lo cual William está ahorrando para mudarse a Texas, lejos de la nieve y del mundo criminal.
Mientras tanto, Gloria (Ava Preston) sabe perfectamente lo que hace su padre, pero no parece importarle mucho. Entonces el "cadáver" de una mujer resulta estar vivo, y las emociones de la niña entran en caos al encontrar un posible sustituto de su madre, recientemente fallecida.
Finalmente, Jackie (Jess Salgueiro) es ese "cadáver" que no estaba tan muerto como parecía. Y, aunque William no es una persona violenta, la inesperada presencia de un testigo podría destruir los planes de su nueva vida.
Paralelamente tenemos el aspecto "sobrenatural" de la cinta, suficientemente ambiguo para conservar el misterio sobre el origen y significado de las visiones de Gloria. ¿Serán fantasmas reales, o enfermizas fantasías provocadas por su complicado entorno familiar y el trauma de perder a su madre? El director no tiene prisa para resolver el misterio, y prefiere enfocarse en la volátil dinámica entre los tres protagonistas, cada uno con sus propios problemas y con graves decisiones que deberán tomar para resolver sus respectivas crisis... sobre todo cuando surgen nuevos factores de riesgo que afectan a todos los involucrados.
Los actores hacen un buen trabajo en escenas ostensiblemente absurdas, pero emocionalmente honestas. Los conflictos individuales del trío mantienen un sobrio balance que hace la cinta agradablemente impredecible. Queremos que William y Gloria se salven, pero sin sacrificar a Jackie; y Jackie tampoco merece morir para salvar a sus "captores". El libreto co-escrito por el director Chad Archibald (Bite) da suficientes vueltas para mantener nuestra atención, sin abusar de sorpresas ni "twists" irracionales... simplemente una ingeniosa premisa con personajes bien definidos.
Sin embargo, como mencioné al principio, la colisión entre criminales y fantasmas crea algunas fracturas narrativas que se sienten como excusas para facilitar la solución de una situación imposible. Habiendo dicho eso, los sutiles efectos especiales y la dirección de Archibald consiguen algunos momentos tenebrosos que me gustaron bastante... aunque a fin de cuentas no sé si ayudaron a la película, o contaminaron su bizarra interpretación del "noir" rural.
Afortunadamente la experiencia general me pareció positiva, y podría recomendar I'll Take Your Dead, con las obligatorias advertencias sobre la modesta naturaleza de esta producción canadiense, cuyas limitaciones podemos notar en algunas actuaciones, en las escuetas locaciones, y ciertas fallas técnicas comunes en el cine "indie". Nunca creí decir esto, pero es posible que I'll Take Your Dead me hubiera gustado más sin fantasmas. Tal vez estoy madurando.
Calificación: 7.5

IMDb

Monday, July 8, 2019

Escape Plan: The Extractors



Síntomas: La hija de un poderoso empresario chino es secuestrada, y Ray Breslin (Sylvester Stallone) y su equipo tienen razones personales para rescatarla.

Diagnóstico: La original Escape Plan me pareció un mediano thriller cuya principal atracción fue la presencia de dos íconos del cine ochentero... pero, aparte de eso, meh. La secuela, Escape Plan: Hades fue una atroz "re-imaginación" del thriller carcelario sin pies ni cabeza, por no mencionar los arbitrarios elementos de ciencia ficción que hacían todo más absurdo. Y ahora llega la tercera parte, Escape Plan: The Extractors, mejorando parcialmente la franquicia con un libreto repleto de clichés, pero con suficiente sentido común para enfocarse en los puntos fuertes del reparto, y no extender su ambición más allá de lo que permite la premisa.
La primera mitad de Escape Plan: The Extractors es confusa y aburrida. El director y co-guionista John Herzfeld da muchas vueltas para explicar la intriga corporativa entre el potentado chino Wu Zhang (Russell Wong) y el villano Lester Clark Jr. (Devon Sawa), quien secuestró a la joven Daya Zhang (Melise) con un propósito más complicado que la simple extorsión monetaria. Y, como siempre, Ray Breslin (Sylvester Stallone) tiene una conexión tangencial con estos eventos para justificar su participación en la misión de rescate.
También forman parte del equipo Shen (Jin Zhang), el guardaespaldas de Daya que no logró evitar el secuestro; y Bao (Harry Shum Jr.), el misterioso ex-novio (o algo así) de la joven. Ambos actores son expertos en artes marciales y gozan considerable fama en Asia, lo cual ayudará a que los inversionistas chinos que financiaron esta película (así como la anterior) recuperen pronto su dinero. Otro ejemplo del financiamiento multinacional que quizás veremos con mayor frecuencia en el futuro post-Hollywood.
Regresando al punto: después de establecer todas esas conexiones entre los personajes, y después de diseñar el plan para rescatar a la princesa del castillo (una prisión abandonada en Latvia), por fin Ray Breslin, Trent DeRosa (Dave Bautista) y el resto del equipo se disponen a atacar la fortaleza. Y entonces empieza lo bueno.
Que, para ser honestos, tampoco es gran cosa. Pero definitivamente inyecta una saludable dosis de energía en la película y ofrece al espectador abundantes escenas de acción y violencia al estilo ochentero, las cuales me ayudaron a olvidar el torpe primer acto de Escape Plan: The Extractors. Y así llegamos eventualmente a un final predecible pero satisfactorio, dejando algunos cabos sueltos para explorar en otra secuela que no me molestaría ver, siempre y cuando conserven la tendencia ascendente de esta franquicia (no sé si una secuela horrible y una mediana constituye una auténtica "tendencia ascendente", pero prefiero verlo con optimismo).
Entre las cosas buenas de Escape Plan: The Extractors: la participación más activa de Sylvester Stallone. En la reciente cinta Backtrace me dio "pena ajena" verlo relegado a una oficina, dando órdenes por teléfono y viendo de lejos el desarrollo de la historia. Afortunadamente Escape Plan: The Extractors lo pone al frente de la acción, haciendo lo que mejor sabe hacer, y con sorprendente vitalidad a sus 73 años de edad (para ser justos, probablemente filmó esas escenas a los 72 años... gran diferencia). Dave Bautista, Harry Shum Jr. y Jin Zhang tienen buenos momentos de lucimiento personal, enfrascados en sus propias peleas contra los genéricos esbirros del villano. Y también me gustó la escena con la escopeta incendiaria que deja un gran agujero humeante en los cuerpos de sus víctimas. ¿Será real, o una fantasía del escritor? No sé, pero ojalá la utilicen en la hipotética secuela.
Entonces, Escape Plan: The Extractors es dos tercios tediosa, y un tercio divertida. Mis bajos estándares personales me permiten darle una recomendación... pero exclusivamente para fans del Cine B, y para víctimas de la cinta anterior. Solo bajo esos indulgentes criterios pueden disfrutarse las virtudes de Escape Plan: The Extractors, y apreciar las tenues mejoras de una fórmula que nunca debió complicarse tanto.
Calificación: 6.5

IMDb

Friday, July 5, 2019

Spider-Man: Lejos de Casa (Spider-Man: Far From Home)



Síntomas: Peter Parker (Tom Holland) y sus compañeros de clase viajan a Europa con fines educativos, lo cual podría presentar la oportunidad perfecta para que Peter revele sus sentimientos hacia MJ (Zendaya). Sin embargo Ned (Jacob Batalon) no cree que sea buena idea. Y también encuentran monstruos, o algo así.

Diagnóstico: (Peligro: Spoilers para quien no haya visto Avengers: Endgame) Ahora entiendo por qué Kevin Feige dijo que Spider-Man: Lejos de Casa sería el auténtico final de la Fase III del Universo Marvel. A pesar de la contundente resolución e impacto emocional de Avengers: Endgame, ciertamente hacía falta un epílogo más ligero (pero no demasiado ligero) para explorar el mundo "post-Avengers", así como las consecuencias físicas y mentales del "Snap" seguido por el "Blip" que regresó todo a la normalidad. Excepto que esta "normalidad" no es tan normal como parece.
Y, para acompañar esos fascinantes temas, tenemos una sólida aventura de Spider-Man, enfrentando a uno de mis personajes favoritos en su catálogo de villanos. Pero, ¿es Misterio realmente un villano, o víctima inocente de un accidente multi-dimensional? No diré más.
Bueno, solo una cosa más: Jake Gyllenhaal fue una perfecta selección para interpretar al enigmático Quentin Beck. Su motivación evoluciona a lo largo de la película, y no siempre me pareció clara o convincente, pero el talento del actor se encarga de llenar los huecos de la historia y atenuar los aspectos menos creíbles de su origen. En una saga agobiada por antagonistas genéricos y olvidables (me refiero a la totalidad del Universo Cinemático de Marvel), Quentin Beck destaca como uno de los más ambiciosos y originales.
Por lo demás, el director Jon Watts (Clown)(¡?) reconoce que las mejores historias de Spider-Man son las que crean máxima tensión entre su vida privada y su vocación heroica, la cual se ha vuelto más complicada desde la disolución del equipo Avengers. La ausencia de Tony Stark y Steve Rogers no solo crearon un vacío en la conciencia popular, sino un cambio fundamental en el balance de poder en nuestro planeta, expuesto a nuevas amenazas cósmicas o terrestres. ¿Quién será el nuevo Tony Stark? Algunas personas piensan que Peter Parker podría llenar esos inmensos zapatos. Pero hay alguien que no está de acuerdo: el mismo Peter Parker.
Y así, entre ataques de monstruos elementales, complicados planes para revelar su amor por MJ, y serios conflictos existenciales, Spider-Man: Lejos de Casa encuentra las piezas exactas para crear una aventura al mismo tiempo épica e íntima, donde las aparatosas peleas y efectos especiales (muy superiores a la cinta previa) tienen tanta resonancia como sus conversaciones con Ned, o con la Tía May (quien obviamente no podía mantenerse soltera durante mucho tiempo... pero aún así seguirá siendo mi personaje secundario favorito).
Hablando de lo cual, un rápido recuento de actores: Tom Holland tomó posesión de Peter Parker desde su primera escena (allá por Captain America: Civil War), y su actuación ha mejorado consistentemente, gracias a la incorporación de los cambios internos y externos que el personaje ha sufrido a lo largo de la saga. Zendaya tiene algunas dificultades para conciliar el lado cínico de MJ con las escenas semi-románticas que le asigna el libreto (no necesariamente con Peter, ya que también esa parte de su vida tiene un rival), pero a fin de cuentas me gustó como "modernización" del personaje original de los comics. En alguna parte de mi imaginación existe una escena con Annalise Basso diciéndole a Peter: "Face it, tiger... you just hit the jackpot", pero esta nueva versión "milenial" de MJ satisface los requerimientos de la historia, y abre las puertas a nuevas posibilidades narrativas. Y también me gustó que Betty Brant (Angourie Rice) tuviera un papel más sustancioso... aunque no fue ni remotamente el que yo esperaba. De los demás no quiero hablar, para conservar las deliciosas sorpresas de Spider-Man: Lejos de Casa.
Spider-Man 2 (la de Sam Raimi) sigue siendo mi película favorita de Spider-Man... pero creo que Tom Holland es mi Spider-Man favorito (perdón, Nicholas Hammond). Por cierto, no olviden las dos escenas durante los créditos finales. Una de ellas responde la más grande duda que tenía sobre esta nueva versión de Spider-Man: ¿Quién demonios se atrevería a interpretar a J. Jonah Jameson, después del extraordinario trabajo que realizó J.K. Simmons en las películas de Sam Raimi? La respuesta era obvia, y al mismo tiempo sorpresiva. Ya quiero ver a Peter trabajando en el Daily Bugle.
Calificación: 9.5

IMDb

Thursday, July 4, 2019

Domino



Síntomas: Los policías daneses Lars Hansen (Søren Malling) y Christopher Toft (Nijolaj Coster-Waldau) responden a un reporte de disturbios domésticos, y encuentran un violento atacante que deja a uno de ellos gravemente herido. Entonces el otro policía inicia una implacable búsqueda para vengar a su compañero.

Diagnóstico: Suena como una típica película de venganza pero, afortunadamente, Domino hace honor a su nombre con una sucesión de eventos inesperados que atrapan a los protagonistas en una red de intriga internacional, extendiendo una simple revancha personal hasta niveles que jamás imaginamos. El director Brian De Palma regresa a sus raíces con un fascinante (aunque irregular) tributo a Hitchcock que combina el suspenso de Blow Up con el elegante estilo visual de sus proyectos más recientes (como Passion y Femme Fatale), resultando en una experiencia recomendable, aunque con graves problemas que podrían enfriar el entusiasmo del público poco acostumbrado a los caprichos de este legendario cineasta.
Para empezar, Domino tiene un estilo difícil de asimilar. La narrativa emula la frialdad de los thrillers europeos, pero adopta el melodrama y forzadas emociones del cine norteamericano. El desarrollo de los personajes es mínimo, y las actuaciones se sienten distantes y apagadas. La trama da grandes saltos sin lógica ni fundamento dramático. Un momento estamos en el hospital viendo llorar a la esposa del policía herido, y en la siguiente escena la cámara se enfoca en un cable USB durante largos segundos, sugiriendo que es un detalle importante... que nunca más se menciona. Como dije: arbitrarios caprichos de un director que rara vez sigue las reglas.
Y, sin embargo, Domino me mantuvo cautivo durante sus eficientes noventa minutos, obligándome a poner atención para descifrar la densa maraña de conexiones personales y manipulaciones políticas, algunas de las cuales serán importantes al final, mientras que otras se olvidarán al terminar sus respectivas escenas. Pero, a fin de cuentas, todos estos detalles enriquecen la historia y desafían el genérico principio que parecía condenado al cliché.
Hablando de clichés, Nikolaj Coster-Waldau y Søren Malling hacen una adecuada "pareja dispareja". Dos policías de diferente edad y actitud, pero con gran lealtad mutua que se pone a prueba cuando el error de uno de ellos termina en tragedia. También me gustó la participación de Carice Van Houten en el papel de la Detective Alex, encargada de evaluar si hubo negligencia policíaca durante aquel fatídico ataque doméstico. Sin embargo, como todos los personajes en Domino, Alex tiene motivos ocultos para encontrar al culpable, y no teme desobedecer a sus superiores para descubrir la verdad. O al menos la verdad que ella quiere escuchar. Y también merece mención el carismático Eriq Ebouaney en el papel de Ezra Tarzi, responsable por herir al policía; y Guy Pearce como el amoral Agente Martin, cuyos métodos son más perversos que los terroristas que persigue.
Finalmente, voy a describir (sin spoilers) los dos momentos que casi me "sacaron" de la película. Primero, hay una coincidencia ridícula, donde alguien está buscando a un criminal... y lo encuentra en la calle. Así nada más. "Mira, ahí está". Quizás el guionista tenía dolor de cabeza ese día y pensó "Después resuelvo esto", y se le olvidó. Y la segunda: una virtuosa secuencia en una plaza de toros termina de la manera más absurda posible. Hubiera sido más realista si el toro se quitara una máscara para revelar a Nicolas Cage, o algo así (aclaro: Nicolas Cage no aparece en Domino; pero hubiera sido un "twist" más creíble que el que eligió De Palma).
A pesar de tantas quejas, Domino me gustó porque realmente evoca las mejores épocas de Brian De Palma como director (¡con música de Pino Donaggio, nada menos!) Y, sí, también nos recuerda algunas de sus peores decisiones. Pero, después de ver tantas luminarias del cine venidas a menos, fue un placer descubrir que De Palma sigue haciendo lo que quiere, con resultados generalmente positivos... y ocasionalmente frustrantes. El homenaje a Hitchcock continúa después de casi cincuenta años, y De Palma aún tiene cosas que decir.
Calificación: 7.5

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Wednesday, July 3, 2019

Iron Sky: The Coming Race



Síntomas: La Tierra quedó inhabitable después de la guerra nuclear en el año 2018 (como vimos al final de Iron Sky). Los escasos sobrevivientes emigraron a la base lunar establecida por los nazis después de la Segunda Guerra Mundial, y con el paso del tiempo se desarrolló una sociedad disfuncional y dividida. Entonces, treinta años después, en el año 2047, llega inesperadamente a la Luna un platillo volador con refugiados rusos, para complicar la situación.

Diagnóstico: En el 2012, la película finlandesa Iron Sky desafió el "sistema de estudios" con una producción totalmente independiente, financiada por medio de "crowdfunding", y realizada en colaboración con voluntarios alrededor del mundo que ayudaron (o al menos opinaron) en todas las etapas del proyecto. El director Timo Vuorensola demostró que no hacía falta someterse al método hollywoodense para crear una película de ciencia ficción con la misma calidad visual de cualquier "blockbuster" norteamericano.
Desafortunadamente, el libreto no funcionó tan bien como los efectos especiales. La premisa de Iron Sky era un maravilloso pastiche de ideas "pulp" (nazis ocultos en la Luna regresan a la Tierra para establecer un nuevo "Reich"), pero los productores decidieron integrar un fuerte componente satírico que, francamente, ni fue muy gracioso, ni particularmente incisivo en el entorno político de aquella época (y, además, hizo que la película perdiera relevancia con el paso del tiempo... ¿quién recuerda a Sarah Palin en estos días?)
Y ahora, siete años después, llega la secuela Iron Sky: The Coming Race, con imágenes aún más sorprendentes, y un libreto igualmente dedicado a combinar sátira, conspiraciones, y aventura "pulp", pero sin suficiente atención al desarrollo de los personajes o la integridad dramática del argumento. En otras palabras: los mismos aciertos y los mismos errores de la primera película. Pero al menos esta vez ya sabía que esperar, y pude disfrutar su excéntrico sentido del humor, astutas parodias de la cultura popular y, desde luego, la exuberante imaginación del diseño y ejecución financiados por los fans.
El resultado tiene muchos altibajos, con álgidos momentos de creatividad visual saboteados por horribles diálogos y torpes escenas que tratan de conectar los discordantes elementos de la película. Iron Sky: The Coming Race avanza con un frenético ritmo que atropella las ideas tan rápido como van surgiendo, dejando al espectador (al menos a mi) con la sensación de que estamos viendo el "trailer" de una película, y no la película misma.
Todo se siente frívolo; las grandes revelaciones pierden peso dramático; el suspenso se diluye hasta el punto de la apatía; y los momentos triunfales no inspiran emoción alguna porque ya viene otra catástrofe o explosión para distraer nuestros sentidos.
Sin embargo, a pesar de sus problemas, Iron Sky: The Coming Race me pareció recomendable exactamente por esos mismos excesos. En el fondo, los productores son "geeks" de corazón, tan entusiasmados con la oportunidad de compartir su pasión que pierden todo sentido crítico y lógico. Son como niños enseñándonos los juguetes en su habitación... y son juguetes ciertamente espectaculares. Tan solo el tiranosaurio llamado Blondie (referencia para estudiosos de la Segunda Guerra Mundial) bastaría para recomendar la película... y a eso podemos añadir referencias a Star Trek, Apple, nostalgia por la tecnología "retro" y, desde luego, el fantástico diseño de producción, mitad "steampunk", mitad Mad Max, y mitad "fan-fic" concebido en los más oscuros rincones conspiratorios de Reddit (sí, tres mitades).
Habiendo establecido (¡dos veces!) su capacidad para crear un producto de alta calidad, solo queda esperar que Timo Vuorensola y su equipo multi-nacional encuentren un mejor libreto para su siguiente proyecto. Al final repiten la promesa de una tercera parte ubicada en Marte, pero sospecho que adoptarán la misma estrategia de "echar la casa por la ventana" para entretener a los fans, incluso si la diversión no tiene sentido ni balance dramático. Por otro lado... Vladimir Putin bailando hip-hop. El mundo necesita esa catarsis.
Calificación: 8

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