Tuesday, September 3, 2019

Boar



Síntomas: Los habitantes de un pequeño pueblo australiano se ven amenazados por un jabalí gigante con mala actitud.

Diagnóstico: Para quienes crecimos en los ochentas, esa sinopsis despertará recuerdos del menospreciado thriller Razorback (1984), dirigido por Russell Mulcahy con el mismo estilo visual que popularizó en sus videos musicales (los cuales ayudaron a definir el "look" de MTV en aquella década). Sin embargo Boar es muy diferente... una obra "indie" con escasa visión artística, pero abundante entusiasmo para matar personajes y lucir a su hermosa criatura de látex, siempre dispuesta a despedazar a los humanos que invaden su territorio.
Por el lado negativo, esto significa que Boar tiene el inconfundible "sabor" de una producción semi-amateur. Los efectos especiales son excelentes (para estándares de B-Movie), pero la dirección, edición y actuaciones sufren limitaciones que reducen el impacto general de la película. A fin de cuentas Boar me gustó por lo que es... pero no puedo defenderla como "joya oculta" porque definitivamente no lo fue.
Con esas advertencias fuera del camino, puedo enfocarme en "lo bueno". El director Chris Sun tiene obvio afecto por el género fantástico, y lo demuestra desde la selección del reparto, el cual incluye veteranos como Bill Moseley (House of 1000 Corpses, Texas Chainsaw 3D), John Jarratt (Wolf Creek, Rogue), y Nathan Jones (Mad Max: Fury Road, The Scorpion King: Book of Souls). Sus papeles no son particularmente profundos ni dramáticamente relevantes (casi todos son víctimas desechables del monstruo), pero aportan carácter y credibilidad a la cinta, además de contribuir a la deliciosa atmósfera cultural del "outback" australiano, una mística región de gran belleza natural e inmensos peligros para quienes no saben respetarla.
A un pequeño pueblo en ese "outback" (no mencionan su nombre, pero la película se filmó en Gympie, Queensland) llega una familia de la gran ciudad para visitar al Tío Bernie (Nathan Jones), un granjero local con temible apariencia pero buen carácter. Entonces sus vacaciones se interrumpen cuando un inmenso jabalí empieza a matar a las personas que tienen la mala suerte de encontrarlo.
Y eso es todo; Boar es básicamente Jaws en tierra firme, con un grupo de pintorescos personajes tratando de sobrevivir o matar al invencible animal. Al igual que hizo Ridley Scott en Alien, Boar no tiene protagonistas definidos... todos son víctimas potenciales, desde las atractivas Ella (Christie-Lee Britten), Sasha (Melissa Tkautz) y Debbie (Simone Buchanan)(cualquiera de las cuales sería una adecuada "chica final" en otras circunstancias), hasta el mismo Tío Bernie (Nathan Jones), un "gigante gentil" que en una escena está alimentando a sus cabras con biberón, y en otra golpea al patán que insultó a la dueña del "pub" local. Nadie tiene la supervivencia asegurada, lo cual incrementa el suspenso y nos da un par de sobresaltos cuando la cinta toma desviaciones inesperadas.
Estos trucos son particularmente valiosos cuando empezamos a notar la insipidez narrativa de Boar. Como dije, el director muestra gran dedicación por el gore y la violencia (lo cual personalmente aprecié muchísimo), pero rara vez consigue armar escenas tensas o terroríficas. Los ataques del jabalí carecen de imaginación y efecto dramático; la criatura no tiene mucha personalidad. Claro, en películas como ésta no son ingredientes indispensables... pero el horror siempre se disfruta más con un respaldo emocional que intensifica su efecto.
Finalmente, el jabalí fue creado por Steve Boyle (de Slaughter FX) con técnicas tradicionales bastante buenas. Al principio solo vemos atisbos fugaces del monstruo, casi siempre en las sombras. Pero eventualmente se revela en toda su gloria a la luz del día, y me pareció bastante impresionante. Su contraparte digital (utilizada en algunas tomas abiertas) no es tan buena, pero cumple su función cuando la situación lo requiere. Y el mencionado "gore" no teme mostrarnos las consecuencias de los ataques. El jabalí realmente no devora a sus víctimas... simplemente las despedaza para que podamos apreciar el trabajo de Steve Boyle y sus efectos prostéticos. Excelente desempeño del equipo técnico... dentro de los estándares del cine indie (no es insulto, sino advertencia para moderar las expectativas).
Entoces, Boar me pareció una competente "creature feature" con mucha sangre, buenas locaciones, y un ritmo ágil que aleja el aburrimiento. Sus defectos son disculpables dentro de su modesto nicho cinematográfico; y también servirán para que el director Chris Sun mejore su oficio, y nos sorprenda con su siguiente proyecto. No todos pueden ser Russell Mulcahy sin un poco de práctica.
Calificación: 7.5 para fans del horror; quizás 6.5 para el público normal.

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Saturday, August 31, 2019

Yesterday



Síntomas: Jack Malik (Himesh Patel) tiene talento, pero no ha logrado encontrar éxito en su incipiente carrera musical. Entonces, después de un extraño accidente, Jack despierta en una realidad paralela donde Los Beatles nunca existieron, lo cual presenta una oportunidad única para cumplir sus sueños.

Diagnóstico: Yesterday tiene un excelente comienzo y un final absolutamente brillante, que me afectó más de lo que esperaba. Desafortunadamente la parte media flaquea un poco por su forzada inclusión de romance y otros clichés comunes en las historias de "ascenso a la fama".
Por el lado positivo, Yesterday también ofrece acertados comentarios sobre la excesiva comercialización de la industria musical, así como la desmedida importancia de la mercadotecnia en el gusto popular. Gracias a eso la balanza queda del lado positivo (en mi humilde opinión), lo cual me permite recomendarla como una inocua fantasía musical con un importante mensaje para respaldar sus simples placeres nostálgicos.
Habiendo dicho eso, nunca fui "beatlemaníaco". Desde luego me gustan las canciones de Los Beatles, pero no fueron parte importante de mi dieta cultural en los años formativos (supongo que no estoy TAN viejo). Entonces, mis expectativas sobre Yesterday no se inclinaban tanto por la música, sino por la colaboración del director Danny Boyle (Sunshine, 28 Days Later) y el guionista Richard Curtis (Love, Actually, Bridget Jones' Diary), cuyas obras individuales me han gustado mucho, no solo por sus ingeniosas ideas, sino por su audacia para desafiar géneros y seguir su propia inspiración sin preocuparse por el potencial económico o la aceptación crítica. Claro, ambos han gozado grandes éxitos, pero también han realizado obras incomprendidas... o solo malas. Cada quién tendrá su opinión.
Y ahora Yesterday muestra la compatibilidad de sus respectivas sensibilidades con un sincero tributo a la obra de Los Beatles, invitándonos a reconsiderar su inmenso talento sin el prejuicio del contexto cultural. El mejor halago que puedo hacerle a Yesterday es afirmar me obligó a "escuchar" las canciones de Los Beatles por primera vez en muchos años, en vez de tomarlas como "música de fondo" que se pierde entre el caos de la vida diaria. Y fue una tremenda revelación. Espero sinceramente que las nuevas generaciones tengan una experiencia similar. Ese sería el más grande triunfo de Yesterday.
Pero, bueno... dejemos de soñar.
Hamish Patel es un sólido protagonista, con talento musical y carisma para conservar la simpatía del público a pesar de las cuestionables decisiones artísticas de Jack. Lily James interpreta a Ellie, "manager" de Jack y su mejor amiga desde la infancia, con algunas dificultades para asimilar esta nueva etapa de sus vidas. Joel Fry y Ed Sheeran tienen buenos momentos cómicos; y Kate McKinnon y Lamorne Morris añaden un poco de cinismo como ejecutivos que solo ven a Jack como una nueva fuente de ingresos. Las actuaciones son buenas, pero nadie destaca ni proyecta la energía que merecía el proyecto.
Otra decepción en Yesterday fue que el libreto de Richard Curtis no profundiza en el "accidente" que provocó la extraña situación de Jack. Ya sé que no es una película de ciencia ficción, sino una amable comedia musical/romántica; pero la omisión intencional de explicaciones (igual que ocurrió en About Time) se vuelve más notoria cuando se revelan nuevas características sobre esta "dimensión paralela", resultando en una historia demasiado superficial que ignora múltiples oportunidades para abordar temas más interesantes, en vez de enfocarse en otro trillado romance en peligro por las exigencias de la fama. No sé... Yesterday podría haber sido un gran musical y una gran película de ciencia ficción... pero obviamente Curtis prefiere el romance. En cuanto a Danny Boyle, su vigoroso estilo narrativo sigue vigente, aunque ligeramente diluido para harmonizar con el tono de Curtis. Aún así me gustaron los números musicales y la atmósfera general del relato.
Fue hasta el final cuando realmente reconocí (y compartí) la devoción de Boyle y Curtis por el concepto central de Yesterday, y quedé bastante satisfecho... aunque con la inevitable sensación de que la cinta debió ser más ambiciosa en la exploración de las ideas que propone. De cualquier modo Yesterday fue una experiencia recomendable, y definitivamente transformó mi opinión sobre Los Beatles. Desde ahora voy a escuchar otros discos además de Revolver.
Calificación: 8.5

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Friday, August 30, 2019

Agente Bajo Fuego (Angel Has Fallen)



Síntomas: Toda la evidencia indica que el agente del Servicio Secreto Mike Banning (Gerard Butler) planeó un atentado contra el Presidente Trumbull (Morgan Freeman). Entonces Banning debe limpiar su nombre y encontrar al auténtico culpable, mientras intenta evadir a sus colegas que ahora lo persiguen.

Diagnóstico: Nunca hubiera imaginado que una mediocre película como Olympus Has Fallen (2013) tendría una secuela (London Has Fallen, 2016), y mucho menos que se convertiría en trilogía. Pero, bueno, aquí estamos de nuevo, siguiendo las monótonas aventuras del invencible Agente Banning, mientras salva al Presidente, al mundo, y ahora su reputación.
Pero, ¿es realmente invencible?
La trama de Agente Bajo Fuego introduce una inusual variable en su previsible fórmula: los estragos físicos causados por la agitada vida de Banning. El agente trata de ocultarlo, pero tiene dolores y otros problemas médicos que podrían interrumpir su carrera. Claro, a fin de cuentas no influyen en su heroico desempeño, pero me identifiqué con esos achaques que todos sufrimos al llegar a "cierta edad". Estoy seguro de que nunca veremos a Ethan Hunt tomar analgésicos para el dolor de espalda.
Fuera de eso, Agente Bajo Fuego se desarrolla como cualquier moderna película de acción con baja ambición y un enorme catálogo de clichés que los guionistas emplean libremente para hacer su trabajo más fácil. Los detalles pueden cambiar (¿serán los villanos extremistas del Medio Oriente, carteles mexicanos, u oligarcas rusos?), pero la estructura es la misma de siempre (¿habrá un traidor donde menos esperamos?), garantizando una sucesión de secuencias de acción, momentos dramáticos para darle sustancia a los personajes, e interludios humorísticos porque, bueno, no todo puede ser balazos y explosiones.
Hablando de lo cual, me gustó la inclusión del veterano Nick Nolte como un paranoico ermitaño que sabe más de lo que aparenta. Teóricamente es uno de "los buenos", pero en cualquier película más realista sería un peligroso lunático al estilo del Unabomber.
Y, ya que estamos hablando de los actores, Morgan Freeman interpreta un Presidente firme pero compasivo; Tim Blake Nelson es el Vicepresidente hambriento de venganza, y Jada Pinkett Smith es la tenaz agente del FBI que persigue a Banning... aunque empieza a dudar de su culpabilidad, porque las pistas no concuerdan (o algo así). Adicionalmente, Piper Perabo reemplaza a Radha Mitchell como esposa de Banning; y Lance Reddick interpreta a la única persona competente en el Gabinete del Presidente Trumbull.
Por el lado negativo (¿todo lo anterior fue positivo?) debo reiterar el increíblemente trillado desarrollo de la historia, los personajes y diálogos prefabricados, y las múltiples preguntas que nunca se responden. Por ejemplo, no entendí por qué los villanos intentan una y otra vez asesinar a Banning. Después de tanto esfuerzo para inculparlo, ¿no sería más fácil dejar que lo capture el FBI? Pero, claro, el auténtico propósito de los malos es servir como carne de cañón para que Banning pueda matar indiscriminadamente en defensa propia, sin perder la superioridad moral.
Habiendo dicho eso, la acción es razonablemente buena; incluso me atrevería a decir que es la mejor de la franquicia (gracias al director Ric Roman Waugh, ex-"stuntman" con una carrera que va desde The Blob hasta The One), aunque el halago pierde un poco de valor en el contexto de sus flojas predecesoras.
A fin de cuentas, Agente Bajo Fuego cumple su modesto propósito de entretenernos con inocua violencia durante casi dos horas que no me aburrieron demasiado. Es como una B-Movie directa a video, pero con mejores actores (debatible), mayor presupuesto, y la confianza que inspiran dos exitosas películas como respaldo de esta tercera parte, que podría concluir la saga de manera lógica y satisfactoria. O, si prefieren continuar, tengo una sugerencia: un "spin-off" con Lance Reddick. Ya fue "sidekick" demasiadas veces; por favor denle su propia franquicia. Gracias de antemano.
Calificación: 7.5

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Thursday, August 29, 2019

Level 16



Síntomas: En vez de escuela, la Academia Vestalis parece una prisión donde niñas y adolescentes huérfanas son estrictamente adoctrinadas con los "valores femeninos" que necesitan para ser adoptadas por sus nuevas familias... pero solo hasta que completen exitosamente los dieciséis niveles de su educación. Sin embargo, la joven Vivien (Katie Douglas) tiene algunas dudas sobre la realidad de su situación.

Diagnóstico: A primera vista, Level 16 parece una versión canadiense (y de bajo presupuesto) de The Handmaid's Tale. No tanto la novela de Margaret Atwood, sino la aclamada serie que ha ganado múltiples premios por su cruda recreación de un futuro totalitario donde las mujeres perdieron sus derechos, y se encuentran bajo el control de los hombres que las poseen (en más de un sentido).
Sin embargo, sería más apropiado comparar Level 16 a otras películas sobre "cautiverio disimulado", donde los prisioneros (o prisioneras, en este caso) empiezan a sospechar un propósito más siniestro detrás de los cuidados y enseñanzas de sus "maestros" (en realidad captores). Y si bien el misterio que esconde de la Academia Vestalis no es muy nuevo ni sorpresivo, al menos ofrece interesantes comentarios sobre manipulación psicológica, libertad personal, y la inevitable transformación de buenas intenciones en opresión social y deshumanización del individuo.
Repito, no son ideas nuevas, pero la directora Danishka Esterhazy las presenta con excelente atmósfera y un estilo visual clínico e impersonal que de algún modo amplifica las emociones de los personajes, y nos mantiene interesados en sus aventuras dentro de las grises paredes de la "Academia".
La historia se cuenta parcialmente a través de la relación entre Vivien (Katie Douglas) y Sophie (Celina Martin), recién llegadas al Nivel 16 que representa la etapa final en su "educación". Hace años, cuando estaban en el Nivel 10, tuvieron un fuerte conflicto que las separó definitivamente; pero ahora, como adolescentes, necesitan cooperar para descubrir la verdad detrás de la escuela, así como las auténticas intenciones de su directora, Miss Brixil (Sara Canning), y del Dr. Miro (Peter Outerbrigde), encargado de mantener la salud de las alumnas. Las actuaciones de Katie Douglas (Mary Kills People) y Celina Martin establecen exitosamente esa tensión y desconfianza que ambas deberán superar para lograr sus propósitos. Y, conforme seguimos su investigación, se revelan nuevos secretos sobre la Academia Vestalis que cambian nuestra perspectiva de la película misma. No diré más, excepto que los elementos de ciencia ficción se desvanecen hasta casi desaparecer, convirtiendo Level 16 en un thriller con mayor fundamento en la realidad del que aparentaba al principio. Como dije... no es "The Handmaid's Tale en Canadá", sino algo más realista y siniestro.
Por el lado negativo, Level 16 se siente un poco larga, y el libreto necesita hacer pequeñas trampas para facilitar el flujo narrativo (por ejemplo, la conveniente ubicación de cámaras de seguridad que espían todos los movimientos de las jóvenes, excepto cuando necesitan hablar en secreto). Algunas de esas trampas se justifican conforme se desarrolla la historia, pero aún así me "sacaron" de la película en un par de ocasiones.
Por lo demás, Level 16 me pareció una entretenida cinta independiente con buenas actuaciones y provocativas ideas, aunque el argumento da más vueltas de las necesarias, y sus grandes "secretos" se sienten reciclados de obras previas. Aún así, siempre es bueno recordar los extremos de la ambición humana, y la perturbadoramente corta distancia que existe entre "protección" y "represión". Basta con examinar si la situación beneficia al protector, o al protegido (spoiler: siempre es al protector).
Calificación: 7.5

IMDb

Wednesday, August 28, 2019

Piercing



Síntomas: Un hombre de negocios contrata a una prostituta con la intención de asesinarla, pero las cosas no salen como esperaba.

Diagnóstico: En el 2016, la película The Eyes of My Mother nos introdujo a la extraña visión del director Nicolas Pesce con un relato minimalista en su forma, pero denso en su fondo, donde el horror visible palidecía frente al horror oculto en la perversa psicología de los personajes.
La misma descripción aplica a Piercing, la nueva película de Pesce, donde maneja temas similares con un estilo completamente distinto. The Eyes of My Mother era como un trágico poema en blanco y negro, mientras que Piercing es un chiste macabro en "Technicolor", con una artificialidad intencional que insinúa un mundo imaginario donde las reglas cambian constantemente. O quizás ni siquiera existen.
La premisa parece simple (basada en la epónima novela de Ryu Murakami), pero lentamente revela detalles que alteran nuestra percepción del asesino, de la víctima, y hasta del universo que habitan. El director juega con nuestras expectativas, y encuentra múltiples maneras de sorprendernos con "twists" y cambios de conducta que no siempre son lógicos o "realistas"; pero, como mencioné hace un momento, Piercing establece desde el principio que no se desarrolla en nuestra realidad, sino en una idealizada fantasía inspirada por el cine "giallo".
¿No lo había mencionado? Piercing es un homenaje a los "giallos" italianos, con esa típica cinematografía de colores saturados, exóticos ángulos de cámara y mórbido argumento inspirado por la dualidad de sexo/muerte. Pesce incluso tomó prestada la música de Goblin (reconocí los temas de Tenebre y Profondo Rosso, de Dario Argento) para complementar la atmósfera "retro", pero sin sacrificar la bizarra identidad post-moderna de Piercing.
De hecho, podríamos decir que los ingredientes "giallo" sirven tan solo como punto de partida para llegar a una apoteosis surrealista que apenas alcanza a sostener nuestra atención durante los económicos 80 minutos de la cinta.
Y creo que la brevedad fue uno de sus mejores atributos. La constante incertidumbre del argumento y sus rebuscadas sorpresas se volverían tediosas en una película más larga, pues llega un momento en que dejan de sorprender y se vuelven caprichos sin sentido. Afortunadamente las actuaciones de Christopher Abbott en el papel de Reed, y Mia Wasikowska como Jackie, aportan las emociones humanas necesarias para unificar la historia y evitar que perdamos la empatía por los personajes. Reed es un hombre de familia que oculta violentos impulsos bajo la normalidad de su vida doméstica. Entonces, durante un supuesto "viaje de negocios", Reed contrata los servicios de Jackie, y prepara el cuarto de hotel para matarla y despedazar su cadáver. Pero la joven tiene sus propios problemas personales, y la combinación de estos desequilibrados individuos desata una serie de eventos sádicos, sangrientos, y hasta humorísticos. De hecho, creo que el humor de Piercing fue lo que rescató la película de su desmesurada ambición (en mi humilde opinión), confirmando que no debemos tomarla en serio como "cine de arte", sino como una sublimación de un género cinematográfico ya de por sí exagerado, pero con suficiente personalidad para sobrevivir la transición a sátira.
Y, al igual que en cualquier sátira, es mejor conocer de antemano el artículo genuino, lo cual significa que Piercing podría ser una bazofia exasperante para audiencias casuales. Pero los aficionados al cine "giallo" (incluso superficiales, como yo) encontrarán mucho que disfrutar en los desvaríos de Nicolas Pesce. Y también la recomendaría para fans de The Eyes of My Mother pues, aunque son películas muy diferentes, ambas exploran la catastrófica colisión de obsesión interna y acción externa. Esta vez a colores.
Calificación: 8

IMDb

Monday, August 26, 2019

Starfish



Síntomas: Aubrey Parker (Virginia Gardner) asiste al funeral de su mejor amiga, Grace (Christina Masterson), pero se siente abrumada por los recuerdos, y decide visitar el departamento vacío de su amiga. Entonces se queda dormida, y a la mañana siguiente descubre que algo extraño ocurrió en el mundo.

Diagnóstico: Como ciencia ficción, Starfish no tiene mucho sentido. La "ciencia" del argumento es incomprensible, y las pistas del misterio que Aubrey intenta resolver son vagas y arbitrarias. Sin embargo, conforme avanzaba la historia empecé a reconocer que no es realmente una película de ciencia ficción, sino un drama íntimo y devastador sobre un "fin del mundo" metafórico. Y, bajo esa nueva perspectiva, Starfish me gustó mucho, aunque conviene advertir que no es para todos los gustos, ya que su oblicua narrativa y pausado ritmo podrían frustrar al público que esperaba un "fin del mundo" más convencional. O al menos más claro.
Hablando de ritmo, el director A.T. White es un músico reconocido en el Reino Unido, lo cual explica otro inusual componente de Starfish: la música. La investigación de Aubrey consiste principalmente en encontrar cintas de audio que Grace dejó escondidas por el pueblo, y esto justifica la introducción de interludios musicales que van desde lo simple (una pesadilla "meta" que me hizo sonreír) hasta lo complejo (una secuencia animada que podría ser real o imaginaria).
Sí, Starfish es una película "rara", pero con un poco de imaginación podemos sacar algunas conclusiones sobre su esotérica estructura. Como dije al principio, el aspecto de ciencia ficción es bastante flojo, pero sirve para explorar los las turbulentas emociones que Aubrey siente cuando fallece su mejor amiga. Perder a una persona tan cercana se siente como el fin del mundo, y los enigmáticos mensajes que Grace dejó en forma de "mix tapes" no solo evocan momentos importantes de su amistad con Aubrey (buenos o malos), sino que podrían incluir las herramientas que la joven necesita para enfrentar los sentimientos de culpa, soledad, y desesperanza por un incierto futuro.
Y, si nada de eso le interesa al espectador, siempre queda la excelente actuación de Virginia Gardner (más conocida por la serie Runaways), cuyas simpáticas reacciones ante fenómenos inesperados contribuyen al "performance" audiovisual creado por el director, combinando etéreas imágenes de desolación rural, surrealistas efectos especiales que generan más preguntas que respuestas, y la mencionada música que amarra todo el paquete en una experiencia única y atractiva para los sentidos... incluso si nunca tragamos el melodrama juvenil de la protagonista que extraña a su mejor amiga.
En resumen, puedo afirmar que Starfish es la película post-apocalíptica más peculiar y melancólica que he visto en mucho tiempo, aunque tampoco parece justo reducir su ambiciosa narrativa a una fórmula tan simple, que ni siquiera cubre sus mejores atributos. A veces las películas más difíciles de describir son las más satisfactorias, justamente porque no podemos cuantificar ni racionalizar el efecto que tienen en nuestra conciencia. Lo mejor es dejarse llevar por la visión del artista, y disfrutar el arte por el arte mismo. Además, las metáforas siempre son más elocuentes cuando van acompañadas por monstruos lovecraftianos.
Calificación: 8.5

IMDb

Sunday, August 25, 2019

La Llegada del Diablo (Along Came the Devil - Tell Me Your Name)



Síntomas: Diez años después de perder a su madre en circunstancias misteriosas, la joven Ashley (Sydney Sweeney) se muda con su tía Tanya (Jessica Barth), y casi de inmediato empieza a experimentar extraños fenómenos y cambios de personalidad.

Diagnóstico: La Llegada del Diablo nos asegura que está "basada en hechos reales", pero el argumento es tan confuso e inconexo que no puedo imaginar en qué habrán consistido esos supuestos "hechos reales".
Parte del problema son los enormes agujeros en la trama que me dejaron la impresión de estar viendo una película fracturada e incompleta. Normalmente atribuiría esos agujeros a un mediocre guionista o inepto editor, pero en el caso de La Llegada del Diablo me pareció percibir una causa más grave... como si no les hubiera alcanzado el dinero para filmar partes importantes del guión; o tal vez perdieron las tarjetas de memoria donde estaban guardadas todas esas escenas que se mencionan pero nunca vemos ("¿Qué te pasó en la escuela? ¡Asustaste al maestro!" "Después de lo que pasó ayer, necesitamos una aventura"). Como sea, el resultado fue una acumulación gradual de apatía que eventualmente se convirtió en indiferencia, de modo que cuando llega "lo bueno", ya no sentía mucho interés por Ashley y su misterioso pasado.
Por otro lado, la historia es tan genérica que no le perjudican demasiado esas extensas lagunas. O también podríamos decir que no hay historia concreta; simplemente una serie de eventos arbitrarios que intentan asustarnos con el menor esfuerzo posible, hasta llegar al tercer acto donde hay más ruido, más efectos especiales, y el inevitable "twist" que no tiene impacto alguno, porque nunca se establecieron adecuadamente sus causas.
Buscando algún aspecto positivo podría decir que La Llegada del Diablo es visualmente superior al promedio del horror independiente. El cinematógrafo Justin Duval consigue excelentes imágenes con locaciones muy modestas, y tiene buen ojo para encontrar emplazamientos de cámara que incrementan (un poco) el suspenso durante secuencias que conocemos de memoria. Una de mis favoritas fue el obligatorio recorrido por una casa abandonada, donde el "horror" es más sutil y efectivo que en el resto de la película.
También merecen mención los departamentos de maquillaje y diseño de producción, cuyos nobles esfuerzos generan los escasos momentos rescatables de la película. El director Jason DeVan tuvo suerte al conseguir colaboradores talentosos que sacaron el máximo provecho de sus limitados recursos, logrando un producto profesional que destaca dentro de su humilde nicho cinematográfico.
Pero, como dije, solo destaca en el aspecto visual. La Llegada del Diablo empieza como "casa embrujada" y se transforma en posesión demoníaca sin preocuparse por el flujo orgánico de la historia ni por desarrollar a los personajes que entran y salen de escena solo para explicarnos algo o justificar algún sobresalto.
La Llegada del Diablo presenta un caso curioso... no es una buena película, pero está bien realizada; y utiliza tantos clichés que no requiere explicaciones para llegar a su vago objetivo. Gracias a eso se siente menos confusa de lo que sería si intentara contar una historia coherente. Habiendo dicho eso, no sé si vale la pena verla en el cine. Y, tomando en cuenta las innovadoras variaciones de "posesión satánica" expuestas en cintas como Demon, Ava's Possessions o el segmento final de Dark, Deadly & Dreadful, tampoco veo motivos para recomendar La Llegada del Diablo por sus valores dramáticos. En fin... al menos será una valiosa adición al muestrario profesional del director de fotografía.
Calificación: 6

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Saturday, August 24, 2019

Había Una Vez... En Hollywood (Once Upon a Time... In Hollywood)



Síntomas: En 1969, el actor Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) y su doble Cliff Booth (Brad Pitt) enfrentan diversas crisis personales trabajando en la industria cinematográfica de Hollywood. Mientras tanto, Sharon Tate (Margot Robbie) disfruta su vida como esposa del director Roman Polanski (Rafal Zawierucha).

Diagnóstico: No soy fan incondicional del director Quentin Tarantino, pero ciertamente respeto su profundo amor por el cine del siglo veinte, el cual abarca por igual obras clásicas y sub-géneros menospreciados por el público general. También admiro su audacia para seguir sus propios instintos, ignorando fórmulas comerciales que podrían haberle dado mayor éxito económico a lo largo de su carrera. Y definitivamente disfruto la intensa visión que conduce cada una de sus películas, trascendiendo géneros con un estilo accesible, pero sin sacrificar su complejidad temática.
Por el lado negativo, a veces encuentro frustrante el profundo amor que Tarantino siente por sí mismo, lo cual tiende a nublar esa visión con caprichos auto-indulgentes, y lo vuelve incapaz de reconocer la redundancia en sus inflados libretos, o aceptar que a veces "menos es más" durante el proceso de edición.
Todo lo cual (bueno y malo) podemos encontrar en abundancia en Había Una Vez... En Hollywood, una película que destila en su forma más concentrada la obsesión de Tarantino por el cine y sus practicantes.
No voy a decir qué cosas me parecieron "malas" o "buenas". Simplemente mencionaré algunos típicos elementos "tarantinescos" de Había Una Vez... En Hollywood, los cuales podrían atraer o alejar al espectador casual.
Había Una Vez... En Hollywood es una película larga (dos horas y cuarenta minutos), pero con una historia curiosamente difusa. La mayor parte del argumento sigue un par de días en la vida de tres personas: Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), actor con algunos éxitos en su pasado, pero con un incierto futuro, lo cual está afectando su desempeño como "villano de la semana" en una serie de televisión. Cliff Booth (Brad Pitt) es el doble de Rick, y su mejor amigo... pero también es una especie de asistente que no tiene objeción en sacrificar su individualidad para hacerle la vida más fácil a Rick, sirviéndole como chofer, mayordomo, y hasta apoyo moral durante las depresiones del actor. Y la tercera persona es Sharon Tate (Margot Robbie), vecina de Rick (aunque no se conocen formalmente), que trata de balancear su trabajo como actriz y su vida social entre la sofisticada élite de Los Ángeles. Eso es todo. Hasta cierto punto, no hay "historia" formal... solo las vivencias de tres individuos conectados oblicuamente por sus experiencias en Hollywood, donde cada uno sigue su propio camino, sin saber que conducen inexorablemente a... lo que sabemos que ocurrirá.
A pesar de tantas divagaciones y ambigüedad, Había Una Vez... En Hollywood nunca me pareció lenta o aburrida. Los personajes capturaron mi atención hasta en los momentos más triviales; por ejemplo, cuando Sharon Tate va al cine; o cuando Cliff ve televisión en su modesta casa acompañado por Brandy (Sayuri), su perrita pitbull; o cuando Rick conversa con una niña actriz (Julie Butters) mientras esperan la filmación de su escena en un western televisivo. Cada detalle de las actuaciones, los diálogos y, desde luego, la espectacular recreación de Los Ángeles en 1969, me mantuvo hipnotizado de principio a fin. Desde luego se nota la mencionada auto-indulgencia de Tarantino, extendiendo escenas y añadiendo personajes innecesarios, tan solo para incluir a sus amigos en la fiesta (Michael Madsen, Kurt Russell y Zoë Bell, por mencionar unos cuantos), o para trabajar con alguna leyenda viviente (Clu Gulager, Bruce Dern y Al Pacino, entre muchos otros), o para utilizar más canciones clásicas de la época, junto con los comerciales de radio populares en aquel entonces (probablemente la única razón para filmar tantas escenas con Cliff manejando el Cadillac de Rick). Pero sospecho que esta magia nostálgica podría convertirse en bostezos para espectadores menos pacientes, así que... procedan con precaución. Y no tomen muchos líquidos antes de que empiece la película, para que no se pierdan los momentos más convencionalmente "tarantinescos" del tercer acto.
Hablando de lo cual... como su título indica, Había Una Vez... En Hollywood es un cuento de hadas inspirado por eventos y personas reales; pero jamás debería tomarse como una lección de historia. Simplemente es una febril fantasía de Quentin Tarantino donde la ficción y la realidad se fusionan con el virtuosismo de un cineasta maduro y profesional, que sin embargo no ha perdido el espíritu travieso y subversivo de sus raíces independientes.
Para no vomitar más halagos, terminaré diciendo que Había Una Vez... En Hollywood podría ser mi película favorita de Quentin Tarantino... y al mismo tiempo comprendo a los fans decepcionados por su simplista manipulación de leyendas hollywoodenses para cumplir algún arbitrario capricho del director (por ejemplo, la controversial escena con Bruce Lee, fantásticamente interpretado por Mike Moh). En resumen: los cuentos de hadas no siempre tienen finales felices, y generalmente incluyen brutales lecciones sobre la vida que conviene recordar (entre ellas: no llorar enfrente de los mexicanos).
Calificación: 9.5

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Wednesday, August 21, 2019

The Chaperone



Síntomas: En 1922, la joven Louise Brooks (Haley Lu Richardson) necesita una acompañante para viajar de Kansas a Nueva York, donde estudiará danza moderna en una prestigiosa academia. Entonces la dama de sociedad Norma Carlisle (Elizabeth McGovern) se ofrece como chaperona para escoltar a Louise y garantizar su seguridad física y moral. Sin embargo, Norma podría tener motivos ocultos para emprender el viaje.

Diagnóstico: Louise Brooks fue una de las más grandes estrellas del cine mudo, y todo empezó con sus estudios de danza en Nueva York. Pero, como su título indica, The Chaperone no cuenta la historia de Louise, sino de la mujer madura que la acompañó en ese primer viaje a la gran ciudad, donde acechaban nuevas oportunidades y tentaciones muy distintas a las de su pequeño pueblo natal.
Es buen momento para confesar que mi razón principal para ver The Chaperone fue el libreto de Julian Fellowes (adaptando una novela de Laura Moriarty), creador y escritor principal de la popular serie británica Downton Abbey. Como fan de esa serie (y del trabajo de Fellowes desde Gosford Park), esperaba otra dosis de drama mesurado, buenas actuaciones, y la astuta fusión de valores tradicionales y contemporáneos que hacen sus proyectos un poco anacrónicos, pero muy satisfactorios para audiencias del siglo veintiuno. Sobra decir que The Chaperone cumplió con todas esas expectativas, y podría recomendarla para "downtonófilos" como un ligero aperitivo mientras llega la versión cinematográfica de Downton Abbey.
Habiendo dicho eso, conviene aclarar un par de cosas: The Chaperone no está conectada al universo de la serie; el argumento se ubica en los Estados Unidos, lo cual significa un tono más casual y un contexto cultural muy lejano al Reino Unido (literal y figurativamente); y, además, la modesta manufactura de The Chaperone (patrocinada por el canal de televisión pública PBS) podría decepcionar a los fans de las opulentas producciones inglesas de ITV, BBC, y demás estudios que acostumbran filmar en locaciones auténticas que no han cambiado en varios siglos, lo cual reduce costos sin sacrificar el realismo histórico de su ambientación. Por el contrario, la versión "antigua" de Nueva York que utiliza The Chaperone se ve demasiado... moderna. Desde luego utilizaron "props", vestuario y automóviles de aquella época, pero no bastaron para capturar la atmósfera de 1922.
Afortunadamente esas limitaciones técnicas no afectan los elementos más importantes de la película, empezando por la relación que se forja entre Norma Carlisle (Elizabeth McGovern, también egresada de Downton Abbey) y la joven Louise (Haley Lu Richardson), extremos opuestos en edad y personalidad que gradualmente aprenden a valorar sus mutuas aportaciones a la situación que comparten. Norma representa la tradición y las buenas costumbres; Louise encarna la energía revolucionaria del nuevo siglo; y por medio de sus conversaciones y desacuerdos podemos explorar interesantes perspectivas sobre la evolución cultural que condujo al mundo moderno, adoptando ideas que parecían absurdas en aquel entonces, y ahora forman parte integral de la vida cotidiana.
Elizabeth McGovern y Haley Lu Richardson ofrecen perfectas actuaciones "clásicas" con los matices modernos mencionados al principio. El director Michael Engler (otro veterano de Downton Abbey) mantiene un ritmo práctico para evitar que las emociones se salgan de control; y el reparto secundario sazona la receta con el talento de Campbell Scott como el esposo de Norma; Miranda Otto y Robert Fairchild como los estrictos maestros de Louise en la academia de danza; y Géza Röhrig como un inmigrante alemán que podría ayudar a Norma durante su "misión secreta" en Nueva York. Todos, en mayor o menor medida, añaden textura y profundidad a la sencilla estructura de The Chaperone.
Entonces, The Chaperone me pareció recomendable pero extremadamente ligera; una modesta película que no intenta cambiar al mundo, sino entretenernos con gentil melodrama "de época" e ingeniosas reflexiones sobre los cambios positivos y negativos que la sociedad experimentó a lo largo de casi cien años. Definitivamente NO es una biografía de la actriz Louise Brooks; y tampoco es un "spin-off" de Downton Abbey. Aunque probablemente dejará satisfechos a los fans de ambas.
Calificación: 8

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Monday, August 19, 2019

The Red Sea Diving Resort (Operation Brothers)



Síntomas: En 1979, la población judía en Etiopía es víctima de una brutal persecución religiosa. Entonces el agente israelí Ari Levinson (Chris Evans) desarrolla un ambicioso plan para aliviar la situación, con ayuda de un hotel abandonado en la costa de Sudán.

Diagnóstico: La película original de Netflix The Red Sea Diving Resort es un thriller político disfrazado de "heist movie"... algo así como Ocean's Eleven, pero con fines humanitarios en vez de económicos.
Por lo tanto, podemos asumir que el argumento tendrá abundantes clichés (¡el agente rebelde que no sigue las reglas, pero obtiene resultados, demonios!), grandes agujeros lógicos (la atractiva agente rubia en un país musulmán se viste como si estuviera en una playa francesa) (no me estoy quejando) y sub-tramas de drama artificial que no conducen a nada y solo incrementan la duración de la película, que ya se siente larga.
Sin embargo, The Red Sea Diving Resort nos cuenta una fascinante historia inspirada en hechos reales, con un excelente manejo de suspenso, y sólidos actores que añaden atractivo internacional a un relato sin los típicos componentes de un "blockbuster" comercial.
El director y guionista Gideon Raff (creador de la serie israelí Prisoners of War, que luego se adaptó en los Estados Unidos como Homeland) establece la situación en Etiopía con un tenso prólogo, donde el agente Ari Levinson (Chris Evans) rescata a una familia de las milicias locales que están arrestando judíos para llevarlos a campos de detención (o para matarlos, en caso de que opongan resistencia); pero Ari es tan obstinado que termina poniendo en peligro a todos los refugiados para salvar a un niño extraviado. ¿Mencioné que no obedece las reglas, pero obtiene resultados? ¿Demonios?
Para bien o para mal, ese es el nivel narrativo general que mantiene The Red Sea Diving Resort (también conocida como Operation Brothers, el nombre real de la operación). Todos los detalles que podrían darle relevancia y profundidad a la trama fueron intencionalmente ignorados; por ejemplo, las causas de la persecución religiosa, la perspectiva de los cómplices etíopes, o la complicada relación entre el gobierno de Israel y la organización de inteligencia Mossad. En vez de eso Raff utiliza estereotipos melodramáticos que hacen la cinta emocionante y accesible, pero diluyen su realismo histórico (al parecer bastante cuestionable), al mismo tiempo que introducen el desafortunado cliché del “salvador blanco”.
Pero, bueno... como dije al principio, el propósito de The Red Sea Diving Resort es presentar una interesante variación del "gran golpe" perpetrado por un equipo de pintorescos agentes, cada uno con su trauma personal o rasgo identificador que eventualmente servirá para resolver alguna crisis del "hotel". Chris Evans es el líder impulsivo que se rehúsa a comprometer los principios de la misión. Greg Kinnear es el taimado representante de la CIA que oficialmente no sabe nada, ni puede ayudar a sus colegas judíos; y Ben Kingsley es el diplomático encargado de convencer al gobierno de Israel para que autorice el descabellado plan. También aparecen Haley Bennett, Michiel Huisman y Alessandro Nivola, y todos hacen un buen trabajo como renuentes aliados de su carismático comandante.
Los grandes temas de The Red Sea Diving Resort y la brutalidad de los eventos que retrata podrían haberse adaptado en un drama "de prestigio" con aspiraciones al Óscar. Sin embargo Gideon Raff prefirió hacer una película más ligera y entretenida, lo cual sin duda aprecié como simple aficionado a los thrillers políticos y "heist movies". Pero siento que la historia merecía un tratamiento más grave y respetuoso. En otras palabras: The Red Sea Diving Resort no obedeció las reglas, ¡pero obtuvo resultados, demonios!
Calificación: 8

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