Monday, March 21, 2016

Ava's Possessions



Síntomas: La joven Ava (Louise Krause) fue víctima de posesión satánica durante un mes, hasta que el espíritu invasor fue exitosamente exorcizado por un sacerdote. Pero los problemas de Ava apenas comienzan: por culpa de la posesión perdió su empleo, su novio y sus amigas. Y además, cometió crímenes que podrían enviarla a la cárcel... a menos que acepte participar en una terapia especial creada para individuos con similares experiencias.

Diagnóstico: Por fin, un ángulo nuevo para el viejo estándar de la posesión satánica. Ava's Possessions comienza donde otras películas terminan: el estoico Padre Merrino (John Ventimiglia) logró expulsar al demonio Naphula (Erik Potempa) y Ava quedó libre de su perversa influencia. Sin embargo no es tan fácil volver a la normalidad, pues la joven y su familia tendrán que afrontar las consecuencias prácticas y psicológicas de la posesión.
El director/guionista Jordan Galland establece una situación realista (con un par de excepciones), combinando sutil humor con un provocativo misterio que impulsa la trama y asigna motivación a la protagonista. Este misterio pierde el rumbo de vez en cuando, pero afortunadamente no es el punto principal de la película. Lo importante es descubrir cómo la terrorífica experiencia de Ava alteró su percepción del mundo y le otorgó nuevas cualidades que resultarán útiles cuando la joven investigue sus actividades durante aquel "mes perdido": a quién conoció, por qué la odia tanta gente, y de dónde salió un misterioso reloj que encontró en su departamento. ¿Exactamente qué hizo Naphula mientras controlaba el cuerpo de Ava?
Al mismo tiempo seguimos el proceso de la "terapia" (la excepción al realismo antes mencionada... dudo que la policía real tome en serio "posesión satánica" como factor atenuante de un crimen), que a primera vista funciona como cualquier grupo de soporte: las víctimas sobrevivientes comparten historias, reciben asesoría sobre su re-integración a la sociedad, y crean amistades con personas que vivieron la misma situación. Ah, y también invocan a los demonios que los poseyeron, para entrenarse a expulsarlos sin necesidad de intervención eclesiástica.
Todas estas sub-tramas eventualmente se fusionan de ingeniosa manera, llevándonos a un desenlace satisfactorio que respeta el carácter establecido de los personajes. Lo único que no me gustó fue la adición de un "twist" final, obviamente incorporado para satisfacer las expectativas del género, y no porque la historia realmente lo necesite.
Por el lado de los actores, Louisa Krause aborda el papel principal con un sólido balance entre fortaleza interna y cínica apatía, lo cual explica su facilidad para asimilar los obstáculos y oportunidades que encuentra durante su investigación. También merece mención Annabelle Dexter-Jones en el papel de Hazel, la excéntrica amiga que Ava conoce en las sesiones terapéuticas. La experiencia de la posesión fue muy distinta para Hazel, y funciona como comentario social con tintes feministas, o quizás como simple "comic relief", según como quieran interpretarlo. Lo importante es que Dexter-Jones logra que las horribles decisiones de su personaje se sientan lógicas dentro de su peligrosa irracionalidad.
Ava's Possessions también incluye rostros famosos del género fantástico para humanizar algunos importantes roles secundarios. Entre ellos: William Sadler (veterano con cuarenta años de carrera en películas que van desde Freaked hasta Iron Man 3) como el desesperado padre de Ava, dividido entre el amor por su hija y el temor a una reincidencia que podría ser fatal para el resto de la familia; Carol Kane como siniestra vendedora de artículos esotéricos; y Whitney Able (All the Boys Love Mandy Lane, Monsters) como la hermana de Ava que ofrece apoyo moral después de la posesión.
En general disfruté bastante Ava's Possessions y puedo darle una merecida recomendación gracias a la creativa premisa que combina humor, drama y personajes interesantes, demostrando que aún hay cosas nuevas por explorar en el monótono y fatigado sub-género de la posesión satánica. También conviene advertir que el reducido presupuesto de esta producción le da un toque semi-amateur; y que el peculiar estilo visual empleado por el cinematógrafo Adrian Correia (bañando los escenarios con luces de colores, como si fueran los ochentas) no siempre compagina con la gravedad de los temas manejados. Aún así Ava's Possessions fue una agradable muestra de cine "indie" (me cuesta trabajo llamarla "horror") que no se toma muy en serio, aunque tampoco ignora su compromiso con el espectador que acepte sus retos narrativos. ¿Quién hubiera creído que lo más interesante de una posesión no serían los gritos y contorsiones, sino los muy humanos problemas que vienen después del exorcismo?
Calificación: 8.5

IMDb

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